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[CAPÍTULO] Un brillo cegador [Hallstat]

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Mensaje por Adam el Miér 7 Oct 2020 - 0:24

El rubio se paró en seco delante de una extraña estructura de madera, en una primera instancia pensó que se trataba de una casa para personas grandes como Napolean, ya que las vigas que conformaban el techo se entrelazaban a una altura algo mayor que la del hombretón.

Aunque lo que más le maravillo sin lugar a duda era lo que se ocultaba tras esos pequeños pórticos, y eran las flamante cuatro bestias que se encontraban retenidas dentro de aquellos pequeños habitáculos. El jovencito no pudo evitar abrir la boca, asombrado por la magnificencia de aquellas cuatro criaturas que superaban por bastante su altura. Las majestuosas bestias iban a cuatro patas como los lobos, aunque estas acaban en una forma de cuña que le resultaba completamente ajena. Continuando con su descubrimiento, y obviando la diferencia de tamaño, observó que esta nueva criatura tenía el cuello increíblemente largo y una cabeza que terminaba en un hocico mucho más redondeado, además, observó sorprendido los pelajes de las diferentes bestias quedándose anonadado al ver las crines tan pulcramente peinadas que aquellas bestias. Pero al parecer Adam no era el único con curiosidad, ya que las cuatro bestias relincharon como dando la bienvenida al recién llegado, tal vez sintiendo la química salvaje que podía haber entre las cinco bestias ahí reunidas.

La primera era de los cuatro era una criatura completamente rojiza y pulcra, con una crin ligeramente recogida y que sostenía mirada intensa casi desafiante. Sin lugar a duda, era la que más alborotada parecía de las cuatro, y por ello la que más miedo imponía en el niño, ya que en cierta forma le recordaba a Cass cuando le pillaba sorbiendo los tazones. La segunda de las bestias era algo más diferente al resto ya no solo por ser la más grande de los cuatro, sino por el frondoso pelaje blanco que poblaba su cuerpo, al contrario que su vecino, este permanecía serio e impasible propios de un caballo de guerra. La tercera era una bestia igualmente imponente, con un pelaje tan negro como la propia noche y una crin completamente blanca como la segunda, la criatura giraba sobre sí misma como desesperada por salir del lugar donde se encontraba, pisoteando el charco que tenía a sus pies iracundo y salpicándose las pezuñas. Aunque la criatura que sin lugar a duda más llamó la atención del muchacho fue la cuarta. Tal vez fuera por ser la más pequeña del grupo, por su tenue color amarillento a medio camino de un marrón café o tal vez fuera ese rostro desquiciado o como acariciaba con el hocico el portón en un torpe intento por liberarse.

El salvaje se predisponía a acercase a la pequeña verja para tocar el animal cuando un grito lo saco de sus asuntos, cuando quiso darse cuanta un muchacho más o menso de su mismo tamaño montado a lomos de una bestia similar de color blanco y machas redondeas de color negro irrumpió interponiéndose entre él y los animales.

Tras gritar lo que suponía que debía ser la presentación, el jovenzuelo cargó hacia él balanceando una de esas cosas que también tenían en su barco. Imaginando que tratar de impactar el martillo en su cabeza era parte de las costumbres de la cultura local, Adam procuró responder igualmente repitiendo las palabras que solía dar su capitán:

-¡Muerte, dar muerte a los hijos de puta¡- exclamó extasiado mientras se agachaba, reculando  en el último instante, flexionándose como aquel contorsionista de circo que había visto en aquella isla del Grand Line.

Tras evadir el martillo que tan cerca había acariciado su rostro, Adam trató responder al saludo de la mejor forma que sabía, tratando de agarrar con su diestra por la muñeca una vez que el martillo había pasado de largo, y tirando del brazo con gran fuerza, con no otra intención que desmontarlo y tumbarlo en el suelo. Si lo lograba, y le daba tiempo, trataría de abalanzarse encima del muchacho, procurando dejarlo tumbado en el suelo. Si, además su capitán no se lo impedía, trataría de comenzarle a dar una ristra de puñetazos en la cara con la mano que tenía libre, mientras lo continuaba inmovilizando al estar encima suya. Y es que si de algo se alegraba Adam de haber descubierto de la existencia de otros semejantes, eran los cotidianos saludos como este, los cuales le absortaban tanto que ni tan si quiera se había dado cuenta de lo que había dicho su "amo".

¡DONDE ESTA EL BOTÓN DE PUÑETAZO!:

Adam lo flipa con los caballos y se toma la libertad de describirlos.

Adam procura saludar a su camarada humano de una forma adecuada y acorde a los canones del norte, también ignora al chucho.

Dejo la clase por aquí por si es necesario, aunque no es nada especial:
clase:
Agilidad (3) – Coordinación - Elasticidad
Fuerza (0) – Potencia
Resistencia (0) – Analgesia
Destreza (0) – Reflejos
Velocidad (0) – Aceleración
Maestrias libres: Shonen(1) – Ámbitos(1) – Duelo(1)
Adam
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Adam

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Mensaje por Velkan Byrne el Miér 7 Oct 2020 - 1:52

La decepción se hizo visible en el rostro del caballero, que se limitó a negar con la cabeza y retroceder un par de pasos para dejar al "noble señor" dirigirse a la zona de baile. ¿Eso era en lo que se había convertido Hallstat? Un país devastado por la guerra con una aristocracia que o había degenerado en sanguinarios señores de la guerra con una codicia sin límites visibles o en una clase decadente que ya sólo quería aguardar al fin entre bailes y festejos, sin preocuparse por alzar una mano en defensa del reino o el pueblo. A Velkan solo le quedaba desear que los campesinos y artesanos de Hallstat, las clases populares, no hubiesen caído en la misma espiral descendente hacia el fin del país.

- Disfrute pues, lord Kein. Que no se le atraganten los canapés.

Si lograba salvar el país y en su mano estaba, se ocuparía que la gente como lord Kein perdiese sus tierras y títulos en favor de quienes sí estuvieran dispuestos a acabar con esa situación. Recordaba la época de Derian y de Iliana, cuando ambos reyes trajeron a un país donde aún se usaban arados de madera maravillas del exterior. Farolas de aceite, nuevos tipos de grano y herramientas de cultivo, nuevas formas de rotación, mejores caminos... la vida empezó a despegar en el reino. La isla más grande del norte había sido hasta la llegada de Derian una de las más atrasadas. El Gobierno había cortado eso violentamente con la Buster Call sobre Hallstat, pero Iliana les había devuelto la esperanza y reconstruido la isla. Y ahora, ¿dónde había quedado todo eso? El Hallstat que había visto a su llegada no era muy diferente a la isla medieval anterior al ascenso de los Markov. Peor, antes al menos la dinastía Krastov mantenía un cierto orden y equilibrio pese a los conflictos entre nobles. Ahora en cambio le habían llegado hasta noticias de piratas campando libremente a sus anchas en Auria y destronando al conde.

Un movimiento lo sacó de sus funestos y furiosos pensamientos. Un gesto hecho por otra figura armada. A pesar de que el otro caballero llevaba una armadura cobriza, la reconoció. La forma y manufactura era reconocible para quien conocía las obras de ser Gweyn, el herrero de la corte. Era una armadura de las Hojas Palatinas. El corazón le dio un vuelco: ¿había más caballero leales en Hallstat? ¿Más de su Orden que habían renunciado al color plateado tras la traición? Era... extrañamente coincidente. A no ser que fuese ese caballero el que le había invitado. Y además quería llevarlo fuera de la sala, lejos de testigos. Eso podía implicar tanto que otro caballero leal a la reina quería hablar con él como que sus antiguos camaradas de armas habían decidido eliminarle antes de que fuese un estorbo para el Architraidor, Anthony Reichkrieg. Sin embargo, el riesgo merecía la pena. Se dirigió a la puerta del fondo de la sala, la abrió y bajó las escaleras cerrando tras él. Sin embargo por precaución llevó la mano derecha a su espalda y soltó las cinchas de Kataklysmus, empuñando la lanza roja.


resumen:
- Senile ramblings: "con Derian se vivía mejor".

- Sigo al caballero y por si acaso saco la lanza.
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Mensaje por Lord Khâmul el Miér 7 Oct 2020 - 15:45

Parecía ser que el cochero le había dado un leve zasca a mi cadete. De todas formas no había cometido una estupidez absoluta, ya que preguntar a un cochero por ese tipo de cosas no era del todo desacertado. Eso si, valoraba mucho su valentía al preguntarle aquellas cosas a un hombre que no conocíamos de nada, y que tampoco sabíamos si era amigo o enemigo. Era un simple cochero, si quizás, pero si algo había aprendido estos años es que las apariencias siempre engañan. Así que me giré para ver al  cadete Dwight  y unas palabras obviando el tema del cochero:

- Por el momento tomaremos la idea de vuestra compañera. Es necesario tener un punto de reunión cuanto antes, y la posada que tenemos a nuestra espalda podrá servirnos perfectamente.-dije antes de llevarme la mano derecha al cinturón y girarme para dirigirme al otro punto de la plaza- Si quieren pueden ir pidiendo habitaciones individuales para todos, yo correré con el gasto. En cuanto a usted Dwight , es una buena opción para empezar a buscar pistas, quizás podríamos empezar por aquella taberna de allá una vez nos asentemos

Cuando me disponía a caminar rumbo al otro lado de la plaza, para dirigirme a aquella taberna, una neblina comenzó a hacerse notar en el lugar. Esta no parecía ser una niebla normal, pues se estaba formando muy rápidamente y pasados unos segundos ya no podía ver ni a dos palmos. ¿Qué clase de brujería era esta? No parecía algo meramente atmosférico, o al menos eso pensaba.

Debido a esta situación problemática opté por girar sobre mis talones para mirar a ambos cadetes y dirigirme, concretamente a Anastasya.

-Parece ser que tendremos que entrar todos en la posada. Con esta niebla no avanzaremos mucho, y lo más probable es que nos perdamos a pesar de que salgamos juntos...me apostaría cualquier cosa a que nos separaríamos de internarnos en esa niebla. Por el momento entremos en la posada, acomodémonos y planifiquemos la ruta a seguir para la misión.

Dicho esto caminé hacia ellos, con el objetivo de ir por delante para entrar en aquella posada, que ahora mismo, era lo único que se veía.

Resumen:


-Acepto el plan de Anstasya de buscar alojamiento, sin desmerecer las opciones de ir a bares en un futuro como dijo Dwight.

-Trato de ir a la taberna pero la niebla lo impide.

-Opto por entrar en la posada, coger habitaciones y planificar la misión concienzudamente.


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Mensaje por Brianna Byrne el Miér 7 Oct 2020 - 15:57

Nada más entrar pudo darse cuenta de que la casa estaba más que abandonada, era una pena, ella tenía la ilusión de encontrar a algún familiar allí aunque bien pensado a lo mejor no era tan buena idea. Una vez dentro de la casa hizo desaparecer la puerta por la que habían entrado para no levantar sospechas y simplemente comenzó a recorrer la estancia con la mirada y dando un tranquilo paseo. Sin embargo, estos se detuvieron en el momento en que vieron el cuadro de su madre. Por un momento tuvo ganas de llorar, pero resistió el impulso para acercarse un poco.

Hacía tiempo que no veía su rostro, tanto que incluso había empezado a olvidar algunos de sus rasgos — siempre fuiste una mujer muy bella mama — sonrió con cierta pena mientras contemplaba el cuadro y entonces siguió con la inspección. Vio el de su padre y ni si quiera se detuvo, no soportaba a aquel hombre y por ella podía irse al infierno. Sus abuelos parecían contentos en aquel retrato, Brianna no podía explicarse como las cosas se habían torcido tantísimo en su familia como para acabar como acabaron.

Miro de reojo a Alistar y le sonrió levemente, se notaba que ahora mismo tenía un batiburrillo de emociones en el cuerpo y que estaba intentando contenerse un poco — ver la sonrisa de mi madre me trae unos hermosos recuerdos, pocos, pero hermosos — miro las escaleras y supuso que ya que la casa estaba vacía desde hacía tanto tiempo no les molestaría que echara un ojo. — ¿Te parece si subimos? luego podemos curiosear la planta de abajo o si tu prefieres quedarte abajo — ella podía ir a investigar arriba con Kodlak y que Alistar se encargarse de la planta de abajo.

Dejaría que el albino decidiese y una vez tomara la decisión que viese correcta Brianna se sujetaría a la barandilla de las escaleras para comenzar a ascender por estas hasta la planta de arriba. Se preguntaba si aquella casa escondía tantos secretos como ella imaginaba o esperaba encontrar. Aunque también cabía la posibilidad de que fuera eso, una simple mansión donde vivir. Aunque si encontraba unos cuadros más pequeños o tal vez alguna fotografía de su padre o de sus abuelos, tal vez si su hermano Velkan salía en alguna de ellas se la llevaría. Después de todo no tenía recuerdos de ellos y en ocasiones echaba de menos poder ver sus rostros. ¿Donde estaría Velkan? Esperaba que su hermano se encontrase bien, realmente le preocupaba la situación en la que pudiera encontrarse estando al lado de alguien como su padre.

Resumen:
Brianna entra con Alistar cotillea un poco el lugar donde esta, ve el cuadro de su madre y sus abuelos, pasa del de su padre y decide subir las escaleras para ver la planta de arriba


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Mensaje por Lilith Blair el Miér 7 Oct 2020 - 16:08

Al principio la mujer se mostró bastante desinteresada, al menos hasta que vio a Morgoth, un momento, ¿cuando había llegado Morgoth allí? Lilith lo miro de reojo pero prefirió dejar las preguntas para otro momento. Allaidh no dejaba de mover la cola, se notaba que estaba disfrutando un montón de las caricias del hombre pero se hacía el duro machote pecho peludo e intentaba no demostrarlo demasiado. Después de todo es un fiero lobo gigante y no puede mostrarse como un peluche mimoso delante de desconocidos. Por su parte, la madame le sonrió a la joven y se dejo guía por ella hasta el local en cuestión.

Por su sonrisa, su comportamiento al ver a Morgoth y el movimiento de caderas comenzó a suponer que aquella mujer tal y como había sospechado en un principio era una jovencita de vida licenciosa como solía decir su padre cuando ella era mas pequeña para no decir la palabra prostituta. Pero la joven no lo mencionaría, no todavía, después de todo no hay cosa peor que afirmar algo de lo que uno no esta del todo seguro. Una vez dentro del local, León, el guardaespaldas de la chica fue en busca de una mesa para que todos pudieran tomar asiento y "comer" algo, tal y como había dicho su señora.

Mientras tanto, la joven de violáceos cabellos se acercaría a la barra para hablar con el joven que se encontraba secando aquellos vasos — buenos días, espero no ser una molestia, creo que hemos venido un poco temprano ¿no? — miro a su alrededor, no parecía que hubiese muchos clientes en aquel momento, pero tampoco era algo que a ella le molestase especialmente. Había acudido allí con la firme idea de encontrar negocios interesantes que llevar acabo y para eso tenía que conocer como se movía el mercado y que tipo de vida tenían los lugareños de aquella isla.

Incluso tal vez averiguar si ya existía algún que otro burdel y ver como trataban a las chicas, una de las cosas que siempre había caracterizado a la mujer era que disfrutaba librando a las mujeres que estaban siendo obligadas a ejercer aquella profesión tan antigua. Para ella las cosas siempre podían hacerse de otra forma y tampoco era demasiado complicado convencerlas de dedicarse a otros menesteres aunque fuera dentro de sus empresas, el caso era conseguir mano de obra para todo aquello que la joven tuviera en mente.

Resumen:
Seguimos a la jovencita hasta el local y mientras León va a buscar una mesa ella se acerca al chico de la barra para hablar un poco con él
Lilith Blair
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Lilith Blair

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Mensaje por Cassandra Pendragon el Miér 7 Oct 2020 - 16:49

La niebla les impedía ver mucho más allá de lo que había inmediatamente frente a sus ojos, por lo que para Cassandra lo lógico habría sido permanecer juntos y vigilantes a cualquier movimiento extraño pero, como de costumbre, el niño salvaje hacía cualquier cosa menos lo lógico.

No tardó en echar a correr en una dirección aleatoria como alma que lleva el diablo y desaparecer de su vista, lo que provocó que la noble emitiese un suspiro de resignación y se acariciase la frente con una mano en gesto frustrado. Cualquier día, aquel muchacho iba a morir por estúpido, y Cassandra tendría un problema menos del que preocuparse, pero entretanto debía al menos fingir perseguirlo para asegurarse de que no se mataba por puro desconocimiento. No le dio tiempo de girar sobre sus talones para seguir al salvaje, porque el suelo cedió bajo sus pies y la arrastró hacia el fondo de algo durante unos metros de súbito pavor. Cassandra no pudo evitar emitir un grito ahogado al verse cayendo hacia el abismo oscuro y no encontrar el fondo, pero no tardó en aterrizar sobre sus posaderas en un material blando que se encargó de amortiguar el golpe.

La joven se levantó enseguida y dedicó los primeros segundos a limpiarse el vestido con las manos, mirándose desde todos los ángulos para asegurarse de que no quedaba ninguna mota de suciedad o paja en su impoluto vestido negro. A continuación, desvió la mirada hacia arriba, para descubrir que habían caído unos cuantos metros, pero menos de los que medía su compañero semigigante, ya que la cabeza de Napolean aún asomaba por encima del agujero.

Frente a ellos, por otro lado, se extendía una especie de pasillo pobremente iluminado, pero iluminado, y cubierto por una larga alfombra que Izanami ya examinaba y que, con toda probabilidad en relación a la dirección en la que se ubicaba, llevaría a alguna parte del interior de la mansión. Las paredes estaban talladas en la tierra de los propios terrenos del castillo pero, hacia el final, parecía entreverse la estructura de la construcción.

—Probablemente nos colocamos encima de la trampilla que da acceso a este túnel secreto y cedió por el exceso de peso —razonó la princesa, volviendo a mirar hacia arriba con intención de encontrar restos de madera o cualquier otro material que indicase la presencia de una trampilla secreta. Se topó con la cara de su capitán, que parecía bastante divertido con la situación y coincidió con los pensamientos de la aristócrata—. El túnel parece llevar al interior de la mansión —lo informó Cassandra—. Nos adentraremos para ver si encontramos algo interesante. Tan solo... procura que el niño no se meta en más líos de los que pueda enfrentar —le pidió a su capitán, retomando su gesto resignado antes de dar media vuelta y seguir a su compañera en dirección al fondo del túnel.

Tras caminar unos pocos metros llegaron a la base de unas escaleras que, ahora sin duda alguna, llevarían al interior del edificio. Cassandra comenzó a subirlas sin dilación, descansando la mano de nuevo en el pomo de sus espadas. El espacio del túnel, y el equivalente de las anchas escaleras, parecía lo suficientemente grande como para que Alexander fuese capaz de seguirlas sin necesidad de agacharse demasiado y, en caso de que no lo fuese, la aristócrata estaba segura de que Izanami podría hacer algo al respecto.

Resumen:

Caer, limpiarse, inspeccionar sus alrededores inmediatos, decidir investigar el túnel y seguir las escaleras para ver a donde llevan.
Cassandra Pendragon
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Mensaje por Bô Thyjo el Miér 7 Oct 2020 - 18:10

Los tormentos que habría empleado para torturar a Bô por sus errores habían cesado, y ahora el troglodita parecía volver a recuperar la confianza en sí mismo para con los presentes que se encontraba allí, así que una vez más volvería a mostrarse tranquilo.

No pudo evitar el escuchar las palabras de aquella mujer atentamente hasta que hubo acabado de hablar, y entonces abrió la boca para presentarse como debía, pero fue su amigo el cyborg quien le robó las palabras de las fauces. Enarcando una molesta mueca por aquel acto, ya que deseaba haberse presentado él mismo con aquella atractiva mujer, decidió ponerle mala cara a Sambuey.

- ¿Domone llamarte?-

Preguntó el troglodita con algo de inocencia en sus palabras, solo para formular una nueva pregunta tras aquello.

- ¿Grodas? ¿Qué ser Grogas, hierro?-

Finalmente, y después de haber aprendido dos palabras nuevas, el troglodita dijo las tan ansiadas palabras, o más bien las exclamó.

- ¡Domone! ¡Yo proteger tú! ¡Grodas y presas temer!-

Dijo refiriéndose a los humanos como meras presas.

Cuando "Sambuey" le reclamó para acompañar a "Domone", él ya se encontraba caminando tras ella, siendo bastante evidente que no se separaría de ella al menos durante un tiempo.

A medida que todos avanzaban en grupo en dirección hacia la ciudad y que el ambiente se iba cargando de niebla, ocultando la vista alrededor de aquel pequeño grupo, decidí que era buen momento para alertar a Bô del peligro inminente que corríamos allí.

"Sentidos alerta, afina tu oído, tu olfato y recuerda bien el camino que has cogido, tus sentidos mejorados y tu buena orientación serán de utilidad, no les falles."

Como buena conciencia debía de darle buenos consejos, tan solo esperaba que aquel hombre fuese lo suficientemente sensato como para obedecer mis órdenes en esta ocasión, cosa que por suerte hizo.

Finalmente, decidió separar de la "lanza" la "bolsa" de piel que usaba para cargar los suministros de viaje, solo para colgársela de la cintura y portar esta con ambas manos, preparándose en una posición defensiva, pareciendo que se encargaría de la protección de aquel grupo.

Resumen:

- Conversa con los dos presentes.
- Se ofrece para proteger a Tomoe y a Samvel, acompañándolos.
- Utiliza sus sentidos híper desarrollados en oído y olfato para evitar emboscadas en la niebla.
- Utiliza su orientación para recordar en todo momento el camino de vuelta a la zona de los carros.
- Se prepara en posición de combate con lanza en mano.
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Mensaje por Alistar Reep el Miér 7 Oct 2020 - 19:33

Mientras miraba a su alrededor, con los sentidos totalmente alerta, captó con la mirada a Brianna de espaldas, observando un cuadro de... ¿si misma? Se acercó a ella y se mantuvo a su espalda, mirando el cuadro que ella observaba. La Brianna del cuadro tenía una sutil sonrisa, bastante típica de ese tipo de cuadros en la aristocracia. Alistar tardó un poco en darse cuenta de los detalles que indicaban que aquella no era Brianna, aunque se parecía muchísimo. El contorno de su mandíbula, por ejemplo, tenía una forma ligeramente distinta y la nariz tenía sutiles diferencias. Por los demás... era su vivo retrato.

Escuchó las palabras que la morena dio al cuadro, para si misma. Durante un momento se sintió culpable por haber escuchado palabras que no iban dirigidas a él, pero se mantuvo fijo mirando a la madre de Brianna. Sintió cierta envidia pues... Él no tenía recuerdo alguno de sus padres. Seguramente si los viese en un cuadro así no sería capaz de reconocerlos y pasaría de ellos.

Siguió los pasos de la mujer por la que era su casa. Vio como ignoraba el cuadro de un hombre, aunque no dijo nada al respecto. Por desgracia, las familias más poderosas solían tener patriarcas despiadados y sin moral. Lo más probable era que ese fuera el caso. Cuando la mujer le preguntó si quería subir con ella se giró, mirando a Kodlak.

—Vigila aquí y avisa si entra alguien. Después, intimida con los colmillos hasta que bajemos.

Dicho aquello, seguiría a Brianna hasta arriba. El animal serviría de guardián pasase lo que pasase y, si entrase alguien, no tardaría en bajar hasta él para reducir (o hablar con) el intruso.

Resumen:
Cotillear la casa y seguir a Bri
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Mensaje por Dwight Hart el Miér 7 Oct 2020 - 20:24

Una espesa niebla, bastante más espesa e insulsa que la solía respirarse en el camarote del recluta-camarada Johnson, amenazaba con cubrirlo todo bajo un manto de misticismo. Aquello sin duda era apropiado o al menos así pensaba el alegre Dwight ¿Qué no veía un cagarro más allá de sus narices? Tanto mejor. A fin de cuentas, el tipo de sujetos que buscaban, así como sus sustancias, no eran muy amigas de las miradas indiscretas y aquella  conveniente niebla… Era una bendición de los dioses o una maldición para los confiados.

Confiados como él, que a diferencia de su superior, habría caminado hacia el fin del mundo de ser necesario a sabiendas de que una taberna aguardaba al otro lado. Estaba feo decirlo, pero siempre había deseado probar el aguamiel y, a pesar de estar de servicio, la tentación tiraba de él como un potro desbocado. Sin embargo, fue la vehemencia de Khâmul la que le hizo desistir.

- A mandar Sargento-Camarada, Señor – exclamó con aire marcial mientras levantaba equívocamente el puño cerrado al aire, aunque no había duda de que le había costado apartar la mirada de la taberna. Sus ojos se iluminaron nuevamente en cuanto el sargento no descartó su cuestionable idea de sonsacar información.

Mientras caminaban hacia el interior del Viejo Cuervo, una idea paso por su mente ¿Y si…? Claro, que tenían que tener ¿Cómo no iban a tener? Con la sonrisa maliciosa de un crio se apresuró a ser el primero que pusiera un pie en la posada. Nadie le quitaría su privilegio de ser el primero en aporrear como un bonobo el timbre de mesa que esperaba encontrar en la recepción del establecimiento. A fin de cuentas, Anastasya parecía mucho más joven que él y seguro que no dudaría en adelantarse a su jugada.

Resumen:
Hablar y pensar a bulto, pero tratar de entrar el primero en la posada para poder ser el primero en aporrear el típico timbre de mesa de esos sitios.
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Mensaje por Napolean el Miér 7 Oct 2020 - 20:42

—Yo me conformo con que haya algún corcel de gran tamaño capaz de cargar conmigo —respondió Alexander, sonriente—. O bien alguna carreta que pueda aguantar mi peso y sea llevada por caballos —concluyó.

La casa que tenía frente a sus narices era de gran tamaño, tanto como para que un semigigante de cuatro metros y medio como él pudiera entrar casi sin ningún problema. Poseía una estructura algo demacrada, por no decir mucho. No parecía estar muy abandonada, pero sí que necesitaba una buena capa de pintura y algunos arreglos. El canijo de Adam, como de costumbre, se encontraba haciendo de las suyas. Era como un infante de apenas pocos años de edad en el cuerpo de un casi adulto en términos humanos. Aún no comprendía que había visto el pulgoso del capitán en él…, mas tampoco era capaz de comprender que había visto en el resto. Eran un grupo demasiado dispar: un vagabundo ridículamente poderoso, una noble venida a menos, un antiguo caballero expulsado de su reino, un niño perdido criado entre animales y una chiquilla sádica y extraña. ¡No había por donde coger a ninguno! En fin.

Adam comenzó a hacer de las suyas, y cuando Napo quiso darse cuenta un gran boquete se abrió bajo sus pies. Fue una caída estrepitosa, aunque no tanto para el semigigante, pues parte de su cuerpo sobresalía por el agujero.

Mon dieu! C’est incroyable —espetó en voz alta, al ver como su capitán trataba de no reírse en su cara. Sin embargo, en la situación contraria él hubiera estado riéndose a carcajada viva, así que no dijo nada más —Yo creo que voy a intentar ir por otro lado, capi. Así abarcaremos más terreno, y evito tener que ir agachado en todo momento.

Keiran se fue tras Adam, mientras que las otras continuaros por una especie de pasadizo.

Napolean trató de sacar los brazos por el agujero, y apoyarse en el suelo para salir. Tan solo había tres metros de profundidad, así que no tendría que resultar un trabajo muy arduo hacerlo. De conseguirlo, se dispondría a ir por otro lado de la casa, tratando de buscar a alguien. En caso contrario, si no lo conseguía, buscaría agacharse y ver si era capaz de ir por el túnel que habían seguido sus compañeras.

Resumen:
Caerse, maldecir al cielo y tratar de salir del agujero (por la descripción dada en la moderación sería posible hacerlo). De no conseguirlo, pues trataría de ir con Cass e Izanami.
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Mensaje por Morgoth el Miér 7 Oct 2020 - 21:02

Mis caricias hacia el animal continuaron hasta que la mujer con la que hablaba Lilith comenzó a caminar. No le había mostrado interés cuando llegué. Estaban hablando y cortar una conversación era algo de mala educación y yo era alguien que me tomaba por educado. En un momento antes de comenzar a movernos, mientras acariciaba efusivamente tras las orejas del lobo pude notar como a pesar de tener una cara inexpresiva, el lobo estaba moviendo la cola hacia los lados. Un brillo malévolo apareció en mis ojos al ver aquel detalle. Tenía un propósito, y lo conseguiría a cualquier costo.

Cuando empezaron a moverse seguí a las jóvenes. Ambas dos con unos olores de colores increíblemente llamativos para el lugar, aunque no sabría describir el olor, pero el color que podía notar salir de Lilith era de un tono morado lavanda, suave y a la vez llamativo sobre todo para aquel lugar. Mientras que el de la otra joven era de un tono rosa algo chillón que parecía luchar contra el color que desprendía Lilith. Aunque había algo que me llamaba más del segundo color, y era el movimiento en el que se desprendía y que hacía casi imposible que quitase mi mirada de él. Era casi hipnótico.

La joven nos llevó hasta un local en el que poder comer algo. La estrella naciente, fue como la llamó la joven maquillada. Un nombre curioso para un sitio donde comer, peor no iba a decir nada. Cada cual ponía a su local el nombre que le apetecía. Por mi parte, mientras seguí a las jóvenes, las veces podía quitar la vista de aquellos olores y de esas caderas similares a péndulos me encargaba de molestar a León, quien iba delante de mí para estar más cerca de su señora.

Según iba a dar un paso aprovechaba para dar yo uno y le golpeaba con la punta del pie en la planta del pie para que diese un paso en falso. No hacía daño, pero sin duda sería algo molesto. Pero paré cuando entramos al local de la tal Madame Spirelli. Seguí con la vista al guardaespaldas mientras buscaba mesa y yo me acerqué a la barra junto a Lilith.

-Un whisky con una bola de hielo. Pedí según llegué a la barra. – Esperé a que se fuese el camarero a preparar mi bebida para volver a decir algo – Esperaba que cuando nos volviésemos a ver fuese dentro de más tiempo. – Le dije en un tono discreto a la joven – Y en otras circunstancias. – Añadí cogiendo mi bebida y yendo hacia la mesa que había escogido León.

Resumen:
Seguir a las chicas, molestar a León y pedir una bebida.
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Mensaje por Anastasya el Miér 7 Oct 2020 - 22:45

Anastasya recibió con desconcierto las palabras del cochero. ¿A qué se refería con disfrutar del día mientras pudiera? No pudo preguntarle cuando Dwight se acercó hasta él para sugerir después lo de ir de taberna en taberna. Ella, con cierto pánico a tener que entrar en ese tipo de ambiente mientras estaba de servicio, sugirió buscar una posada en la que poder alojarse y así tener un punto de reunión para ellos.

Se vio gratamente sorprendida cuando el sargento Khâmul recibió de buen grado su comentario, admitiendo que  cargaría con todos los gastos del alquiler, y por suerte tenían una posada cerca llamada “El Viejo Cuervo”, nombre que por alguna razón le transmitía intriga a la tiradora. Escuchando las palabras del hombre dirigió su vista hacia la taberna que se encontraba al otro lado de la plaza. Aquel parecía un buen sitio para empezar a investigar, desde luego, y bueno, si no le quedaba más remedio pues tendría que dejar sus inseguridades de lado, la misión era la misión. O bien explorar las calles de Astelia por su cuenta para abarcar más terreno, esa también parecía una opción factible.

El sargento dio un par de pasos en dirección a la taberna mientras ella daba media vuelta para entrar en El Viejo Cuervo, con la intención de seguir sus indicaciones y alquilar un par de habitaciones. Cuando de pronto una espesa niebla blanca empezó a inundar las calles. El desconcierto de Anastasya fue mayúsculo, que volvió a girarse para contemplar de primera mano como la plaza que tenía ante ella era tragada en su totalidad. La albina se sentía orgullosa de tener una vista excepcional, era un requerimiento necesario para manejar un rifle como el que ella llevaba, pero incluso así, sentía que no iba a ver más de tres palmos. Y fue entonces cuando las palabras del cochero cobraron sentido.

—Creo que incluso yo tendría dificultades para ver ahí dentro. Como dice usted, sargento, si nos adentramos seguro que nos perderemos, lo mejor será esperar en El Viejo Cuervo a que amaine… Quizá sea una buena ocasión para empezar a investigar también —por supuesto, Anastasya no sabía que la impaciencia de Dwight pudiera llevarlo a esos extremos, por lo que entró sin prisa alguna en la posada—. Sé que antes he hablado de mi intolerancia al alcohol, pero si la misión lo requiere estoy dispuesta a cumplir mi papel. En cualquier caso, también podría echar un vistazo por los suburbios de Astelia para abarcar más terreno.

resumen:
Anastasya decide entrar con sus compañeros en El Viejo Cuervo.
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Mensaje por Shiro di Fenrir el Jue 8 Oct 2020 - 0:07

Las razones para haber vuelto a Hallstat era variadas pero para mi caso solo habían sido por una sola razón, necesitaba nuevos recursos para mi y mi nuevo compañero de barco para hacer una construcción a todo motor en el barco y con el poco material que tenia no era el suficiente para lograr dicho objetivo. Además de que necesitaba algunos berrys en el camino, pero ir hasta la capital tenia que ir en Carruaje sin contar los dias anteriores en los que tenia que hacer el recorrido necesario para llegar a un poblado que tuviese ese tipo de transporte donde para mi mala suerte, tenia que compartirlo con otra persona, que para mis ojos solamente era una molestia mas mis labios no lo iban a expresar mucho mi frio rostro.

Durante todo el recorrido ni siquiera dije algo, no por que quisiera sino porque no tenia ningun tema relevante como para charla con ese sujeto en particular mas las palabras del cochero sobre aquella pequeña banda que estaban molestando en la capital me había interesado ligeramente mas no tanto como para llegar a decir algo sobre ese asunto. Obviamente que se bastardo nos dejara en los suburbios de los barrios bajos solo me le hizo que le mirara de mala manera sin contar de que este estaba esperando algo de propina de nuestra parte, por tenia algo de razón, por lo que le di unos cuantos berrys siendo el ultimo de bajar en transporte y estar junto a aquel hombre cuyo nombre no me parecía rondar por la mente de ninguna manera.

Un fuerte suspiro fue de lo que salió de mis labios al escuchar la voz de aquel hombre dirigiéndose hacia mi persona, cosa que me hizo girarme hacia este con un gesto pétreo en mi rostro analizándolo bien - Primero que nada, lo de Chico esta de mas, Tengo nombre y es Dante y lo segundo, creo que no tengo tiempo exactamente para perder el tiempo con piratas de poca monta, suficiente tuve con lo la carrera estupida en Saboady como para hacerme cargado de novatos ... - dije con algo de molestia mas me quede callado cuando note que la neblina comenzaba a moverse por los alrededores cosa que realmente era algo bastante inusual y para nada natural porque después de todo, no había una temperatura suficiente como para que se formase la misma y menos de esa manera, por lo que, con mi poca altura, le tome del borde de la camiseta y la tironee - Creo que es mejor irnos rápido de aquí, algo o alguien no nos quiere demorados en esa zona - le digo a este señalándole como la neblina se formaba de una manera poco común cerca de nosotros mas los edificios o las personas que los habitaban ni siquiera se inmutaban sin contar de que el paraje estaba totalmente desolado, mas sin mas que hacer tan solo comencé a caminar con algo de rapidez para adentrarnos en el ultimo lugar donde había dicho el cochero.

Resumen:
Acepto a regañadientes el guiar a Yoldin hacia ese grupo por los suburbios al notar que la neblina les acecha de una manera poco común.
Shiro di Fenrir
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Mensaje por StaffOPD el Jue 8 Oct 2020 - 23:25

Normas del capítulo:


  • Se moderará lunes y jueves entre las 22:00 y las 23:59.
  • No se puede postear los lunes o jueves antes de la moderación.
  • Hay un reloj que marca el tiempo restante. Cuando acaba los temas se cierran.
  • Está prohibido metarrolear, powerrolear y demás actitudes tóxicas.
  • A más riesgo, más premio.
  • Como es tradición, el barco de Sons of Anarchy se hundirá en algún momento.
  • Cada post debe ocupar entre 250 y 1.200 palabras. Si no se está en estos límites, el post podría ser ignorado.
  • Es responsabilidad de un usuario comunicarse con la gente con la que interactúa.
  • Si un post tiene más de 15 faltas ortográficas por párrafo podría ser ignorado.
  • Hacer un resumen de acciones relevantes es obligatorio independientemente de la extensión.
  • La ley del plot no es a prueba de idiotas.
  • Se puede postear varias veces en una ronda, siempre que hayan posteado al menos dos personajes antes.


Moderación

Una niebla espesa y blanca avanza por la ciudad, llenando calles y callejones con alarmante rapidez. Ya no puede verse nada a unos pasos de distancia, quizá sea hora de ir buscando refugio… o destino. Aquellos que no estén en la capital podrán verlo a lo lejos, como si una enorme nube estuviera empezando a tragarse Astelia. Es la hora blanca. Los lugareños la conocen y se mueven por ella como si no existiera. Para los extranjeros… es un problema. ¿Qué o quién se oculta en la espesura? Darle la espalda o sumergiros de lleno en él… os corresponde a vosotros.

Todos los cocheros han dejado la capital. En lugar de regresar a los puertos para buscar más pasajeros, se reúnen al oeste esperando los unos por los otros. Conversan entre sí. Se cuentan lo que han visto, lo que han oído. Una vez están todos, sueltan los carros al borde de la ciudad como si no valieran nada y echan a correr todos a una, montados en los caballos. Sonríen confiados, sus bolsillos llenos de berries y sus labios de historias. ¿A quién se las llevarán?

1 - Helga:
El camarero te tiende una gran jarra de aguamiel. Está un poco aguada, pero no huele mal. No es exactamente de tus favoritas, pero tampoco está entre las peores.
Ante tu respuesta el hombre suelta un alto ‘’¡Bah, extranjeros!’’ y se vuelve a su conversación y a su jarra de cerveza espesa. El camarero por su parte, ignorándolos, echa un vistazo a una habitación que hay detrás de la barra y vuelve apoyándose en esta para mirarte. Se inclina de hombros y te comenta:

-Suele aparecer por las mañanas. A eso de mediodía habrá despejado, no es algo de lo que preocuparse. Si no conoces la zona puede hacer que te pierdas, claro, pero no más de lo que lo harían los callejones de normal.

Coge otro vaso para limpiarlo y te señala a la puerta trasera con la cabeza:

-Yo no tengo mucho que darte, pero últimamente siempre hay en el callejón de atrás uno o dos de los chicos de Rodolfo tratando de pasar algo de polvo. Si me los quitas de ahí puedo darte una habitación para esta noche.

Si le haces caso y sales verás efectivamente a un par de… adolescentes, parados en la esquina. Miran a todos lados con aire nervioso y llevan ropas desgastadas. Pero también ves una daga en la mano de uno, así que a lo mejor no son tan inofensivos…
2 - Shiro y Yoldin:
El cochero recibe la propina con una enorme sonrisa, antes de subirse en el pescante y dejaros ahí tirados. Empezáis a caminar y en poco rato llegáis a un callejón con una puerta al final. Hay un par de adolescentes desgarbados con aire inquieto ahí.

Nota: Podéis completar vuestra moderación con la de Helga.
3 – Ravenosos Houndos:

Adam y Keiran: Menuda bienvenida. Adam, esquivas el martillo y logras tirar al chico al suelo, pero este rueda y evita que te le subas encima. Más importante, el caballo intenta pisarte la cabeza. Creo que no le ha gustado que le quites a su jinete. El chico por su parte frunce el ceño y trata de frenar tus golpes con el martillo para reventarte la mano. Y mientras estáis ahí divirtiéndoos, llega un hombre un tanto… grande. No tanto como Napolean, pero sí robusto. Lleva un enorme delantal de cuero y una espada todavía al rojo en la mano. Ah, y parece muy enfadado. Os ve y tras darle en el culo al caballo para que siga defendiendo al chico, apunta a Keiran con la espada:

-Pues a mí me importan tres cojones vuestras necesidades. ¡Largo de nuestra puta casa antes de que os usemos como abono para el huerto!
Carga hacia ti con la espada al rojo. Te fijas en que lleva una especie de muñequeras de metal. A juego con dos brazaletes de ídem justo debajo de los hombros.

Chicos de la casa de la pradera: Napo, no te cuesta demasiado salir del agujero ni localizar la entrada a la mansión. Parece estar cerrada, pero al acercarte ves que solo está entornada. Si entras te encontrarás con Cass y Reiko en el recibidor.

Cassandra, encuentras restos de madera que confirman tu teoría. Reiko y tú avanzáis y subís las escaleras. Cuando acabáis, os encontráis en la parte de atrás de… otras escaleras. Es el enorme recibidor de la mansión. Hay varias puertas cerradas a vuestro alrededor, que si abrís además de levantar nubes de polvo veréis que dan a las cocinas, una sala con un piano, un comedor y, por último, tres dormitorios pequeñitos que parecen mucho mejor mantenidos que el resto de la casa. En las paredes podéis ver gigantescos cuadros que sin duda pertenecen a los que son, o más bien era, señores de la casa. Gente aristocrática de pelo rubio y ojos verdes, gesto adusto y señorial, tanto el Señor y la Señora como los dos Señoritos, dos niños gemelos bastante jóvenes, al menos en los cuadros. Claramente tenían mucho dinero y poder.

Si rodeáis las escaleras podréis subirlas y acceder a la segunda planta, donde se encuentran sus despachos y dormitorios, todos claramente identificados n pequeñas plaquitas en las puertas.  
4 - Byrne y Lobito:
Brianna, cielo, subes y no tardas en encontrar el que fue el dormitorio de tu madre. Tras curiosear un poco entiendes que esto no era sino una residencia temporal para pasar los meses de temporada social más cerca de la capital. El nombre de tu madre está grabado en la puerta del cuarto y la colcha de la enorme cama es de su color favorito.

Una pequeña capa de polvo lo inunda todo, pero encuentras lo más importante en la mesa. Hay dos fajos de cartas, uno atado con cinta de seda verde esmeralda y otro con cinta de seda dorada. Ambos están cubiertos de polvo.

El primero son cartas de tu madre… a tu padre. Incluso después de que se fue, no dejó de intentar hablar con él. Sin embargo, en lugar de leer sus misivas mandó que se las devolvieran sin prestarles más atención. El segundo bloque de cartas es de varios meses después y unas pocas matemáticas te dejan saber que empezaron a llegar poco después de la muerte de tu madre. No son de tu padre, sino de uno de sus sirvientes. Dentro hay fotos de Velkan cuando era pequeño y anécdotas de su vida en el día a día. Cuentan desde la primera vez que empezó a cazar hasta la vez que se tropezó en un baile y le rasgó el vestido a una dama de la corte. Por lo visto este sirviente era bastante fiel a tu madre y sabía que le gustaría conocer datos de la vida de su hijo. En una de  las últimas cartas se lamenta de no haber obtenido ninguna respuesta y se disculpa por el comportamiento de su señor. Ni que decir tiene que las ha mandado sin su consentimiento.

Alistar, no tardas en oír a tu fiel animal gruñir. Si bajas encontrarás a una mujer algo mayor envuelta en una capa tratando de calmarle y ofrecerle… ¿hierbas? Nada más verte suelta un grito ahogado y se va al suelo.

-¡No, por favor! No robéis en esta casa. No me quitéis los pocos recuerdos que me quedan.

Si te acercas algo más, verás que lleva ropa de criada, un tanto sucia y desgastada. Parece genuinamente afligida.
 5 - Señor Armadura Reciclada:

E hombre no se gira, pero cuando llevas la mano a tu arma sonríe y baja la cabeza por un momento.

-No tenéis nada que temer aquí, señor Byrne. Mandamos llamar a todos aquellos que todavía recordaban los ideales de nuestra Orden… no muchos han acudido.

Termináis de bajar las escaleras y tras andar un rato entre pasillos salís a una sala en la que hay más gente esperándoos. En total no son más que una veintena de hombres y mujeres, todos en armaduras cobrizas como la del chico que te ha llevado hasta allí. Reconoces varios rostros entre la multitud; fuisteis compañeros hace tiempo ya. Uno de ellos, un hombre de gesto solemne y pelo ya blanco, se adelanta y con una sonrisa cansada te da la bienvenida.

-Me alegro de verte. Lamento que sea en estas circunstancias. Los nobles festejan porque saben que se avecina tormenta; que muy pronto ya no tendrán nada que festejar. Pero nosotros no podemos quedarnos de brazos cruzados. ¿Has oído los rumores?

Sin esperar respuesta, se gira y te lleva a una enorme mesa en la que hay dibujado un elaborado mapa de Hallstat. La gente os deja pasar y aunque algunos miran, está claro que ya a todos les han explicado lo mismo.

-Son funestas noticias. Se ha divisado a Iliana aquí, en las praderas del norte. Los campesinos que la vieron dijeron que estaba desorientada y descalza. No sabemos cómo llegó hasta ahí o de dónde salió. Cuando llegamos para traerla a casa, ya no estaba. Y por cómo el campesino describió a quienes se la llevaron… tememos que haya sido capturada.- Se para y te mira, completamente serio.- Creemos que aquellos que una vez formaron parte de nuestras filas la tienen secuestrada.

El chico que te ha llevado hasta ahí te pone la mano en el hombro:

-No creemos que la hayan matado. La gente no sabría qué creer. Si fueran a hacerlo, lo harían delante de todos, en Astelia.  Mandarían un mensaje. Y si no lo han hecho aún, es que están esperando a algo. Pero no sabemos el qué.

El hombre mayor te da las gracias por haber venido. No quedáis muchos y cada mano es más que bienvenida. Deben rescatar a su reina pero… ¿por dónde empezar?
6 - Teufel:

-Todos son bienvenidos en el local de la Estrella Naciente. ¿Qué desea, señorita? Si está aquí por el menú de desayuno, avisaré a la cocinera. Si prefiere un cóctel, tengo todo tipo de dulzuras a su disposición.- Los ojos del camarero relucen y te dedica una sonrisa impecable mientras se inclina sobre la barra para mirarte.- Si por el contrario busca algo de entretenimiento… tanto yo como las chicas estamos a su completa disposición. Previo pago, por supuesto.

De repente escucháis a vuestra espalda un sonido de cristal roto. Si te giras verás que una de las chicas ha roto un vaso. Se inclina a recoger los pedazos. Destaca un poco del resto. De hecho, si te fijas, verás que todas las camareras tienen algo… extraño. Un pelo fuera de sitio. Una arruga en la ropa. Un andar descoordinado. No son… perfectas. El camarero suspira y vuelve a sonreírte.

-Menos las camareras, claro. No podemos dejar el local desatendido. ¿Me permites?

Se ausenta un momento para ayudar a la chica a recoger, pero pronto regresa y te mira con anticipación.

Morgoth, prepara tu bebida en un santiamén y te la tiende también con una cálida sonrisa. Te diriges a la mesa y no bien te has sentado en ella, una chica parecida a la de antes se sienta en tu regazo y te pasa un brazo por el cuello. Igual que la otra, es impecablemente bella. Tiene una larga melena negra y viste de morado, pero hay algo extraño… su olor es del mismo tono exacto que la otra chica. De hecho, si te fijas, la mayoría de señoritas de la estancia comparten ese tono y ese olor. Incluido el camarero, el suyo un tanto más oscuro. Las únicas que se diferencian son las camareras, que poseen diferentes tonos de rosa y rojo un tanto… apagados. Qué extraño. Oh, la chica te sonríe.

-¿Puedo hacer algo por ti, cielo?
7 -  Los amigos de la Revolución:
Oh… ¿Qué ha pasado aquí? Avanzáis por la calle principal, pero la niebla pronto os envuelve y no veis prácticamente nada más que los unos a los otros. De repente, escucháis voces en algún punto delante de vosotros.

-Juraría que te había avisado bien de lo que pasaría si no cumplías.

-¡Necesito más tiempo! ¡Me pides demasiado!

-Antoine no tiene tiempo para tus tonterías y yo tampoco lo tengo. Dame lo que te quede, estás fuera.

Lo que ocurre a continuación es confuso, pero en breves escucháis golpes y pronto os queda claro que a alguien le están dando una paliza. Y por los gritos, no están teniendo mucha piedad. Seguís caminando y llegáis a una bifurcación. En el camino de la izquierda, hecho un guiñapo contra unos contenedores hay… ¿un niño? Si os acercáis veréis que no es un niño, sino un adolescente larguirucho. Está cubierto de sangre y moratones. No hay señal de sus atacantes. Al veros intenta levantarse para irse, pero no llega muy lejos antes de caerse. Auch.
8 - El orgullo de la marina:
A la posada pues. No tardáis en entender el nombre, porque justo frente a la puerta, en la pared contraria, hay un gigantesco cuervo negro disecado. No encaja precisamente con el resto de la decoración, un mar de ganchillo y encaje de diferentes colores dispuesto en un montón de sillones y taburetes mullidos y dispersos por toda la habitación. A la izquierda encontráis una especie de mostrador con el consabido timbre para llamar. Dwight consigue llegar primero y darle, satisfaciendo sus más bajos instintos. Suena un alegre pitido y en seguida aparece vuestra anfitriona.

Al principio no la veis, porque es bajita. Muy bajita. Se sube a un taburete para llegar al mostrador y entonces os dedica una anciana y temblorosa sonrisa.

-¿Una habitación familiar?

Creo que os ha malinterpretado por un padre y sus dos hijos. En su defensa, lleva unas gafas gordísimas y claramente se está esforzando todo lo que puede. Si le aclaráis el malentendido os dará sin problemas habitaciones individuales para los tres, con llavecitas de latón a juego.

-En el piso de arriba podéis encontrarlas. De momento, si queréis sentaros en los sillones os traeré té y pastas. No es buena cosa andar por la ciudad mientras dura la Hora Blanca.

Parece referirse a la niebla. Desaparece en la parte de atrás para buscar el té con pastas y os deja por vuestra cuenta. Bueno, ya podéis planear a gusto.
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Mensaje por Samvel Legacy el Vie 9 Oct 2020 - 10:33

Drogas, Bô. Dro-gas —pronunció lentamente para que su compañero captara la correcta pronunciación de la palabra—. Son sustancias, generalmente en polvo o pastillas diminutas, que suelen generar euforia en las personas cuando estas las consumen. Por desgracia esta euforia desaparece rápido, dejando en el cuerpo consecuencias desastrosas que pueden llegar a ser incurables.

Tras la explicación, Samvel se aventuró por las calles cada vez menos visibles de Astelia. La espesa niebla se volvía más densa y abundante a cada paso, dificultando la visión de los transeúntes. Sin embargo, no obstaculizaba el sonido, que alcanzó al cyborg en mitad de la bruma, alto y claro.

¿Habéis escuchado eso? —preguntó a sus acompañantes con un tono de preocupación.

Cuando la discusión se tornó en una amenaza y los golpes empezaron a escucharse, el cazarrecompensas se movió lo más rápido posible, apremiando a la joven y al grandullón para que le siguieran. Alguien estaba recibiendo una golpiza y no lo pensaba permitir. Por desgracia resultó ser tarde. Cuando llegó al origen del conflicto, las distintas personas que había escuchado habían desaparecido, dejando únicamente a un joven no mucho más pequeño que él mismo tirado sobre el suelo.

Tenemos que llevarlo con un médico —explica al resto.

Se acercó al joven, para ayudarle a levantarse, pero este, posiblemente asustado, hizo el esfuerzo de levantarse con su cuerpo maltrecho e intentar irse por su cuenta, aunque a los pocos pasos se desplomó sobre la calzada. El rubio se adelantó, colocó sus brazos bajo el cuerpo y lo levantó, llevándolo en volandas de la forma más cómoda posible. Con un tono de preocupación y casi cariñoso, intentó preguntarle qué había pasado, sin muchas esperanzas.  

Hey, chaval. ¿Cómo te llamas? Yo soy Sam, y voy a ayudarte. ¿Sabes dónde podemos llevarte para que te curen? ¿Qué te ha pasado?

No tenía muchas esperanzas en que el muchacho le contestara. Si no se desmayaba, algo probable al ver las heridas que tenía, era posible que no confiara en un grupo de forasteros desconocidos.

¿Alguno sabe a dónde podemos llevarlo?

Resumen:
Explicarle al salvaje qué son las drogas, buscar rápidamente el origen del sonido y recoger al joven herido para llevarlo a un médico.
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Mensaje por Lord Khâmul el Vie 9 Oct 2020 - 13:08

Si no fuera por el cuervo disecado de la entrada, que daba nombre a aquella posada, hubiera pensado que había entrado en casa de la abuelita. El lugar era acogedor, pero para mis gusto algo cargado. Pero bueno, parecía que al menos podríamos tomarnos un descanso y tener también algo de intimidad.

Dwight  me recuerda mucho a un joven alocado, o quizás a un niño pequeño que espera ansioso su recompensa tras pulsar el bobtón de llamada de la recepción. Suspiré leventente, dejándose notar mi resignación a través del ruido que salía de mi respirador.

Salió a nuestro encuentro una mujer-tapón, excesivamente baja para mi gusto, aunque creo que el alto era yo ahora mismo. Cuando dijo lo de habitación familiar me quedé pensativo y algo sorprendido. ¿No era obvio que éramos Marines? Bueno, da igual.

-Tres individuales en caso de tenerlas
- dije mientras me acercaba al recibidor y dejaba una bolsa de berries sobre ella- Para los gastos de las habitaciones- Dije antes de sacar otra pequeña bolsa del cinturón y la colocaba al lado de la primera- Y esta para que la memoria se le diluya sobre nuestra llegada y alojamiento.

Dicho esto esperé a que me diera las llaves, no sin antes decirle.

-No somos familia.- dije antes de quedar confuso cuando nos comentó algo de la "Hora Blanca". Parecía referirse a la niebla de antes, pero salvo porque no veíamos un burro a tres palmos ¿Que peligro habría?.

-Discúlpeme ¿Es peligrosa la "Hora Blanca"?
- dije como si no supiera nada del asunto.

Tras su explicación le diría a mis dos cadetes que subieran a sus habitaciones y se acomodaran, y que en treinta minutos nos veríamos en mi habitación, para de este modo, charlar sobre el siguiente paso a dar en el tema de las drogas.

Resumen:


-Paga la habitación y un soborno para que la anciana no diga nada sobre ellos.
-Pregunta sobre la Hora Blanca.
-Les dice a sus cadetes que se acomoden y se vean en la habitación del sargento en treinta minutos.

Lord Khâmul
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Lord Khâmul

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Mensaje por Helga Eiríksdóttir el Vie 9 Oct 2020 - 14:21

Ante la contestación que le di a aquel hombre me ignoró y volvió a lo suyo mientras se quejaba de los extranjeros. No tenía caso hablar con aquel sujeto. Le dí un sorbo a la aguamiel que me trajo el camarero, no era muy buena que digamos. Pero al menos no era agua como me habían vendido en otros establecimientos. Dejé unas monedas en la mesa para que el camarero se cobrara la aguamiel. El camarero parecía estar ignorando a los hombres y seguía con sus quehaceres hasta que por fin respondió a mi pregunta acerca de la niebla que ahora se expandía por los callejones. Parecía que era algo normal e inofensivo y que a mediodía se iría para volver por la mañana una vez más.

-¿Nunca se han preguntado si es natural o provocada? - Dije pensando en los orígenes de la niebla hasta que el mesero volvió a hablar para proponerme un trato.

Solo tenía que echar a unos jóvenes que andaban vendiendo droga en el callejón de atrás y tendría una habitación en la que descansar aquella noche. Sin pensármelo mucho, accedí a hacer aquel trabajito no sin antes beberme la aguamiel de un sorbo. Me dirigí hacia donde tenía que espantar a los muchachos. No parecían ser gran cosa, estaban nerviosos por su mirada aunque uno de ellos tenía una pequeña arma blanca. Lo mejor sería que los sobornara para que se fueran a vender a otra parte. No merecía la pena luchar contra ellos.

- Hola muchachos, veo que estáis trabajando. No vengo a robaros ni a pelear con vosotros. Es más, si vais a trabajar a otra parte os daré unas cuantas monedas - Dije sonriendo para ganarme la confianza de aquellos chicos no sin prepararme por si se ponían más nerviosos de la cuenta y de la daga me fuera a atacar.

De reojo, me pareció ver dos figuras más...

Resumen:
Beber, aceptar el trabajo del camarero e intentar sobornar a los muchachos
Helga Eiríksdóttir
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Mensaje por Izanami Reiko el Vie 9 Oct 2020 - 16:16

Subí cada peldaño como si fuera un gran paso, camino a mi destino, hasta que crucé el umbral de lo que parecía haber sido una puerta en el pasado y me encontré un techo bastante bajo y que formaba un triángulo con el suelo. Viendo que hacia adelante no había mucho más camino, me limité a mirar a cada lado con velocidad, fijándome en que ambas direcciones daban lugar a salidas igual de oscuras que la del subsuelo. Me escurrí por la de la derecha, encontrándome entonces con una gigantesca sala que, a juzgar por el candelabro que coronaba el techo y el par de docenas de cuadros con marcos hechos a mano que cubrían los tapices de las paredes, tenía que ser el recibidor de aquella mansión que habíamos visto a lo lejos. Mi antigua casa no tenía nada que envidiarle, claro estaba, pero eso no eliminaba el hecho de que en un Blue, aquellas dimensiones decían mucho de la posición social de uno. Esperé a que Cass pasase tras de mí, obviamente menos emocionada y sin haber pegado tantas carreras como yo, instante en el que hablé con ella sin siquiera bajar un ápice el volumen de mi voz, pero tampoco gritando:

— ¡Hemos llegado a la casa, y qué casa! —dije con una amplia sonrisa mientras daba una vuelta a mi alrededor, fijándome en cada puerta, mueble y cuadro con atención—. Teniendo en cuenta cómo vivían, seguro que tienen más de un tesoro bien escondidillo por ahí —Y aquella mueca en mi rostro se tornó extremadamente pícara, mordiéndome con suavidad la punta de la lengua mientras me fijaba en las caras de los dueños—. Quizás siguen vivos y simplemente no limpian, porque ese de ahí… —Y señalé a un señor de pelos amarillos, cortos y bien cuidados para no dar una mala imagen, tan señorial como la gente que visitaba la casa de mi padre—… tiene pinta de ser un poco guarro. Créeme, donde vivía los veía a decenas. —Empecé a caminar entonces hacia la puerta más cercana desde mi dirección, adelantando la mano para tomar el pomo y abrirla de par en par—. Las apariencias engañan, ¿no cr… —De repente, me callé casi con un grito ahogado, llevándome la mano libre a la boca para taparla. Entré corriendo y empecé a abrir cajones y casi tirarlos al suelo. Si notase que Cass me había asustado, simplemente diría lo siguiente: ''Quizás puedo conseguir algunos cuchillos monos o renovar la vajilla que han roto los brutos esos. Son ricos, tiene que ser de buena calidad, ¿no?''. Serían palabras algo acalladas por la caída de cucharas, manteles y algunos vasos de mal gusto al suelo, que no se romperían por su calidad.

Buscaría casi exhaustivamente, tampoco sin quedarme allí el resto del día. Lo suficiente como para poder salir de aquella habitación tras pocos minutos con la certeza de que había encontrado —o no— lo que valía la pena llevarse, que tras tanto tiempo abandonado sería más bien poco. Aun así, trataría de buscar a Cassandra, si se había marchado por su lado para investigar la casa y no verme como una desquiciada en busca de cubiertos y platos. Aun así, en el proceso no tardaría en encontrarme —si lo correcto era ''encontrarse'' a alguien de cuatro metros— a Napolean, que parecía haber seguido otra ruta muy distinta a la nuestra. Con toda seguridad, la gigantesca puerta que presentaba el recibidor, casi hecha para alguien de su tamaño. Aun así, Cassandra era la subcapitana y ella mandaba, ¿no? Me preocuparía de encontrarla, y de hacerlo trataría de amenizar la búsqueda que teníamos por delante:

— En Mary Geoise, todos solían guardar lo más valioso en el dormitorio y esos suelen estar en un piso aparte, así que… —Y señalé a las escaleras que tapaban la que habíamos usado como entrada, planteando que las siguiéramos para comprobar si realmente allí arriba estaban las habitaciones de cada uno. Al fin y al cabo, en mi casa había sido así y tenía la clara idea de que los ricos escondían las cosas en cajas fuertes bajo la cama, tras cuadros, armarios o donde fuera que su cabeza paranoica le permitiese dar más seguridad a sus valiosas pertenencias. Aunque quizás era solo una mentira que yo me había inventado hacía tanto tiempo que me la creía, quién sabe.

Resumen:
Toca robar un poco de todo.
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Mensaje por Cassandra Pendragon el Vie 9 Oct 2020 - 17:12

La princesa subió las escaleras siguiendo a su compañera, aunque sin dar saltitos ni apurar el paso como ella, y llegaron a lo que parecía ser el recibidor de la mansión.

—Ese pasadizo no tiene ni pies ni cabeza —saltó Cassandra, perpleja—. Si vas a poner un túnel secreto, lo lógico es ubicarlo lejos de la puerta principal, para utilizarlo como vía de escape en caso de emergencia. ¿Pero este túnel que va desde el frente de la casa hasta... el recibidor? He conocido a gente excéntrica, pero desde luego esto se lleva la palma —comentó a continuación, adentrándose en el recibidor y comenzando a inspeccionar la zona con sus ojos rojizos.

La estancia era amplia, los techos altos y el candelabro que colgaba desde el piso superior denotaba opulencia, aunque todo estaba cubierto de una gruesa capa de polvo, como si nadie viviera allí. El relinchar de los caballos contaba una historia, y el estado del edificio otra muy diferente. ¿Qué estaba sucediendo allí exactamente?

La joven examinó los cuadros que colgaban de las paredes y no dudó en acercarse para investigar el trozo de pared que ocultaba cada uno, en busca de alguna caja fuerte, o algún compartimento secreto quizá. Aunque dudaba que nadie fuese lo suficientemente estúpido como para guardar sus tesoros en el recibidor de su casa, aquel túnel le indicaba que quien estuviese al cargo de aquella finca no tenía precisamente muchas luces, o quizá era sencillamente excéntrico a niveles que desafiaban toda lógica.
Izanami cortó sus comentarios en seco con un grito ahogado y echó a correr al interior de un cuarto, lo que llamó la atención de la noble y la hizo acercarse con curiosidad para asomar la cabeza al interior de lo que parecía la cocina y descubrir a la cocinera de la tripulación rebuscando con poco cuidado entre los cajones con rostro de entusiasmo.

—Investiguemos la zona antes de subir a la siguiente —acordó Cassandra, hablando ligeramente alto para que su voz se escuchase por encima del estruendo de cubiertos precipitándose contra el suelo.

A continuación, se dispuso a abrir todas las puertas restantes que daban al recibidor, para descubrir un piano cubierto de suciedad, un comedor que probablemente llevaba sin utilizarse muchos años debido a su estado y tres cuartos pequeños, con mobiliario modesto, que claramente habían sido limpiados recientemente. Los tres eran similares, contando con una cama, una mesita de noche, un armario y un escritorio. Cassandra dedicó unos minutos a inspeccionar las salas, rebuscando debajo y dentro del piano, en el comedor, en los armarios, las mesitas de noche y los cajones de los escritorios, con intención de encontrar... algo útil, o quizá incluso algo de valor.

Lo que la aristócrata tenía claro era que, si esos tres cuartos claramente humildes y utilizados por el servicio estaban medianamente limpios y sin esa gruesa capa de polvo que cubría todo lo demás, había gente viviendo allí, sirvientes al servicio de los señores de aquella mansión. En su cabeza, y todavía intentando encontrarle lógica a todo aquello, Cassandra vaticinó que aquella debía ser una segunda residencia de algún miembro importante de aquel reino del mar del norte, y por el momento solo estaba habitada por el puñado de sirvientes que se encargaba de las tareas de mantenimiento con claramente pocas ganas y escaso esfuerzo.

Al terminar de inspeccionar el último cuarto y regresar al recibidor, se encontró con la puerta principal abierta de par en par y Napo en el interior.

—Ah, has decidido entrar por la puerta. Buena decisión, el túnel fue una pérdida de tiempo absurda —le dijo la joven al semigigante—. Si habéis terminado de examinar esta zona, seguidme a la planta superior. Dudo que los dueños de esta mansión vivan aquí, en base al estado de abandono, pero está claro por esas habitaciones de ahí —señaló los tres cuartos pequeños con un gesto de la mano— que hay miembros del servicio merodeando el edificio, así que procurad no bajar la guardia —indicó a sus compañeros, antes de proceder a subir la gran escalera central de la mansión en dirección a la planta superior, donde comenzaría a abrir más puertas en busca de más información, o objetos de valor que pudieran serles útiles.

Aquello de rebuscar en casas ajenas y robar propiedades no encajaba del todo con el estilo de comportamiento de una princesa, pero la situación lo demandaba. No estaban precisamente escasos de fondos, pero nunca venía mal tener un poco más de liquidez, sobre todo teniendo que cumplir los caprichos estúpidos de la tripulación para mantenerlos contentos; y quizá de paso encontraría lo que realmente estaba buscando: información.

resumen:


Subir al recibidor, examinar los cuadros y la pared tras éstos en busca de cajas fuerte o huecos secretos que pudiesen guardar información relevante o algún objeto de valor, inspeccionar todos los cuartos y rebuscar sin reparo en armarios y cajones en busca de lo mismo, reunirse con Izzy y Napo en el recibidor, decirles que suban con ella al piso de arriba para seguir rebuscando, y subir las escaleras al piso superior.

Cassandra Pendragon
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Mensaje por Tomoe Asai-Asakura el Sáb 10 Oct 2020 - 17:20

Estoy aquí por esa ola —respondió, no era que acabara de llegar y ya lo supiera, era que lo sabía y por eso había llegado allí. No mentía del todo, el problema de drogas era realmente uno de los motivos por los cuales se había trasladado a Hallstat, siendo el otro la problemática de la guerra civil casi perpetua. Tenía una responsabilidad muy grande... sus actos, y el informe que redactara, podrían influir en las acciones revolucionarias en Hallstat. Suspiró. No, primero iba la seguridad de la ciudadanía de Hallstat y luego ya lidiaría con el asunto de la posible infiltración gubernamental.

No es mala idea —dijo, apoyando la idea de entrar en alguna taberna o posada.

Al otro muchacho... no lo entendía, al menos no entendió la pregunta. ¿No sabía pronunciar la T? No, no era eso, sí que había dicho "tú" y "temer". Daba igual, no iba a ponerse demasiado tiquismiquis si no era capaz de dominar el idioma. Solo le dijo que sí a que podía llamarla así, así evitaría complicarse.

El plan de encontrar una taberna pronto se fue al traste cuando una espesa niebla empezó a adentrarse en la ciudad, reduciendo la visibilidad al mínimo. No escuchaba nada que indicara que hubiera nadie alarmado, tampoco había nadie cerca... ¿estarían familiarizados con la niebla? Pronto el destino acabaría demostrando que sí había alguien cerca.

Empezó a escuchar voces y tras unos segundos más empezaron a oir golpes. Asintió al cyborg y avanzó rápidamente hacia los contenedores donde estaba el muchacho. Era un adolescente, no debía ser mucho más joven que la propia Tomoe. Sangraba y tenía varios moratones. ¿Se habría asustado por pensar que estaban con quien le había pegado?

Además, la conversación... Habían hablado de un plazo de tiempo, de un tal Antoine al que parecía que "servía". Ya había sido informada de la ola de drogadicción, y eso dejaba varias incógnitas: ¿quién la fabricaba?, ¿quiénes la distribuían? y, por encima de todo... ¿quién se beneficiaba? Este Antoine podía ser el hilo del que tirar para responder a todo eso, si es que estaba relacionado con ese brote de drogas.

Solo somos forasteros que queremos ayudarte —reafirmó Tomoe. El problema de buscar un médico no era solo por la niebla, la conversación tenía más chicha de la que podría imaginar, y podrían buscarse problemas si lo llevaban a cualquier lado. Tenía otras preguntas, pero tendrían que esperar a que el chaval estuviera bien. Eran preguntas delicadas... pero tenía el presentimiento de que tenía que ver con la drogadicción que había comentado antes.

Se grabó ese nombre en la cabeza, Antoine. Si tuvieran más visibilidad... si tuvieran más visibilidad habría ido a por el agresor. No quería que el chaval entrara en pánico, por lo que se guardó sus palabras por ahora. Se agachó hasta quedar a la altura del joven después de que Sam tratara de levantarlo, así podrían hablar de "igual a igual".

Soy Tomoe —se presentó, tratando de hacerlo sentir en confianza sonriéndole. Iba a matizar un poco más la pregunta de Sam —. Dime, ¿cómo podemos ayudarte? —preguntó. Si sus sospechas iban bien encaminadas, era posible que el tal Antoine tuviera cierto control sobre el barrio y que no pudieran ir a simplemente cualquier lado. Quizá no sería tan sencillo como llevarlo a un médico y ya está.

resumen:

» Aceptar la idea de Sam y permitir a Bo llamarla así.
» Presta atención a la conversación, quedándose con el nombre de Antoine.
» Sospecha mogollón del Antoine este.
» Trata de conseguir que el chaval herido les diga cómo pueden ayudarle.
Tomoe Asai-Asakura
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Tomoe Asai-Asakura

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Mensaje por Brianna Byrne el Sáb 10 Oct 2020 - 20:21

Tras subir aquellas escaleras llegaron a una habitación que sin duda tenía que ser la de su madre, por como lucía e incluso la forma en la que aún olía. Parecía que su madre había estado allí hacía apenas unas horas, su fragancia era tan única. Brianna tuvo ganas de llorar, pero entonces vio los sobres de las cartas y con un nudo en la garganta se acerco para ver de que se trataba. Al ver las cartas de su madre hacía su padre, devueltas sin ser si quiera abiertas sintió un profundo dolor en el pecho. Su padre siempre había sido un monstruo y su pobre madre había sufrido demasiado a su lado.

Decidió que se guardaría las cartas, al lado había otro montoncito que no había sido abierto y que al parecer eran dirigidas a su madre por un hombre. El nombre no le sonaba demasiado pero en cuanto abrió una para leerla entendió que se trataba de un sirviente. Su madre no había sido capaz de leer aquellas cartas, se suicido antes de recibir la primera. Un par de lágrimas escaparon de los ojos de la morena mientras tomaba esas cartas para llevarlas también. En el interior de aquellos sobres había fotografías de su hermano Velkan y quería tener un recuerdo suyo al menos.

Ambos pudieron escuchar entonces el gruñido de Kodlak, Alistar no tardo en bajar. Brianna aprovecho un momento para secarse las lágrimas y después bajar también. Aunque se quedo a mitad de las escaleras viendo a aquella anciana que les suplicaba que no robasen en la casa. Brianna negó rápidamente — oh no, no hemos venido a robar señora, yo, me llamo Brianna, Brianna Byrne, vine en busca de respuestas y acabe aquí ¿podría usted ayudarme? — la chica intento sonar lo más calmada posible, pero estaba preocupada por quien pudiera ser aquella señora. Aunque no debía ser una nueva dueña, si lo fuese habría retirado todas esas cosas de la casa, al fijarse mejor aquella mujer se le hacía conocida o al menos la ropa que llevaba puesta.

¿Era posible que trabajase para su madre? Desde luego tenía pinta de ser una de las antiguas criadas que guardaban la casa y si ese era el caso, estaba segura de que podría ayudarla mucho mejor que cualquiera para encontrar todo lo que aquella casa pudiera esconder. Si la señora le pedía una prueba de quien era, solo tenía que enseñarle el colgante que llevaba al cuello, con el símbolo de la familia Byrne y bueno, teniendo en cuenta el pasmoso parecido de Brianna con su madre tampoco hacía falta mucho más. Aquel cuadro que estaba colgado en la pared bien podría ser el retrato de la propia Brianna si no fuera por que era de la señora de la casa cuando era más joven.

Resumen:
Se guarda las cartas, deja que Alistar baje primero, luego baja ella pero se queda a mitad de las escaleras y le dice a la señora que no han venido a robar, que ella es Brianna Byrne y que a venido a buscar algunas respuestas.


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Mensaje por Lilith Blair el Sáb 10 Oct 2020 - 20:32

Demasiado perfectas, aquellas prostitutas e incluso el camarero que estaba hablando con ella en aquel momento. Aquellas personas eran demasiado perfectas como para ser reales, esa cara, esa belleza sobrehumana, realmente parecían barbie y ken ¿si los tocaba serían de plástico? ante su propia idea no pudo hacer otra cosa más que sonreía mientras contemplaba por el rabillo del ojo como el chico ayudaba a la camarera a recoger los cristales rotos. Definitivamente había algo raro en aquella situación, aquellas personas no podían ser tan absolutamente perfectas. Las únicas que parecían normales eran las camareras.

— Debo decir que estoy sorprendida, nunca había visto tanta belleza y perfección junta, admito que estoy completamente intrigada ¿como lo consiguen? estar siempre tan perfectas, que envidia ¿de donde las sacan? parecen muñequitas prefabricadas — aquel comentario intento que sonara de lo más tranquilo mientras no perdía de vista cualquier movimiento extraño o gesto que pudiera realizar aquel hombrecillo. Además de eso le pidió un té, el alcohol no era algo que pudiera tomar en aquel momento, necesitaba sus sentidos despiertos. Aquel local era demasiado peculiar como para dejarlo escapar, tenía que averiguar que estaba ocurriendo allí, tal vez pudiera sacarle provecho.

Después de todo, ella también se dedicaba a aquel negocio tan antiguo y demandado por tantos. Tenía que mantenerse siempre alerta para descubrir nuevos talentos, para aprender nuevas técnicas o tácticas para ser siempre la que tuviera lo mejor. No por nada pretendía convertirse en quien llevase el negocio de la prostitución en todo el bajo mundo. Ella se encargaría de que todo funcionara acorde a sus deseos y a los deseos y necesidades de sus chicas. Pero para eso tenía que averiguar que estaba ocurriendo en aquel local y si no podía sonsacarle nada a ese chico, seguramente podría hacerlo con alguna de las camareras. Por el momento esperaría a ver que tenía que contarle aquel muñequito que tenía delante.

Allaidh se acerca un poco a la mujer que se sentó encima de Morgoth y decide olisquearla un poco. El instinto del animal casi siempre es quedarse con los olores de ciertas personas por si luego pueden llegar a ser peligrosos para su señora. León mientras tanto vigila que su señora se encuentre bien sin quitarle los ojos de encima al camarero, al mismo tiempo juguetea con los hilos de sus manos por si es necesario utilizarlos de un momento a otro. El chico prefiere mantenerse siempre alerta por si tiene que cortarle el cuello a alguien.

Resumen:
Lilith se fija en que todos son demasiado perfectos y que parecen muñequitas de porcelana o plástico cual barbie o ken, así que le hace "inocentes" preguntas al camarero para ver si le saca algo. Allaidh olisquea a la prostituta que esta pegada a Morgoth y León se prepara por si acaso necesita pelear.
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Mensaje por Shiro di Fenrir el Dom 11 Oct 2020 - 1:46

Ni bien le di los Berrys con este simplemente suspire de manera suave al verlo partir con muchísima velocidad que claramente alarmo mis sentidos porque después de todo, las calles se estaban llenado de esa molesta neblina sin contar de lo desoladas que se veían las mismas con un aura sobrenatural que me hacia pensar que realmente me había metido en un lugar bastante complicado, sin contar de que ahora estaba siendo "niñero" de otra persona que no había dicho ni su nombre pero en estos momentos prefería que nos apuráramos y buscáramos algún tipo de refugio antes de que la bruma nos atrapara y perdiéramos el rumbo hacia el centro de la ciudad.

Para nuestra suerte, pude notar a la distancia una particular taberna que quedaría a unos doscientos metros de donde estábamos y por esta razón, le di una pequeña patada a la pantorrilla de este sin mucha fuerza, no deseaba partirle la misma con mi actual fuerza - Oye tu tenemos taberna cerca, apúrate o la neblina nos va a tragar y no me da ninguna buena sensación estar dentro de ella - le digo a este tras comenzar a caminar un poco de prisa hacia esa dirección porque después de todo, perder el tiempo de esa manera era algo que no podia tomarme a la ligera por otro lado, teniamos que averiguar aquello sobre la banda de promiscuos "niños" que estaban molestando en la ciudad.

Mas cuando estaba por llegar al establecimiento, pude ver que una gran persona estaba saliendo por la parte trasera del mismo y por el porte que esta tenia claramente no parecía ser nada masculino hasta que mi sensible oído pudo escuchar la voz de la misma, señalándola como una dama por mas que su físico no lo pareciera. Obviamente escuchar que unos adolescentes estaban siendo "amenazados" por aquella mujer no era nada normal mas al ver que esta le estaba convenciendo de buena manera cosa que me descoloco un poco de lo que realmente que haría esta mujer de una altura considerablemente superior a la mía.

Aun así, busque la manera de acercarme a ese callejón para ver mejor la situación, denotando las pintas de estos jóvenes niños que aparentemente estaban armados con cuchillos, siendo esta la pauta de que esos parecían ser parte de la banda que estaba molestando a los establecimientos y por esta razón, tan solo esperare ver cual seria su siguiente movimiento, porque si iban a causar problemas, claramente les iba a dar la paliza de su vida.  
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Me acerco junto a mi compañero a la taberna cuando la logramos distinguir pero Dante se desvía viendo la escena de Helga mas no interviene en la misma, viéndola desde lejos pero preparado en caso de que algo malo pasara.
PD: aun no ha visto bien a Helga para identificarla como Pirata por su Wanted.
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Mensaje por Keiran T. Farraige el Dom 11 Oct 2020 - 14:29

Su sonrisa se ensanchó al ver cómo Adam tiraba de la silla al jinete mientras gritaba las palabras exactas que le había enseñado para los abordajes. Ni siquiera tenía claro si entendía el porqué de emplearlas o si, simplemente, entendía que se trataba de un ritual cada vez que daba comienzo una batalla. Fuera cual fuese el caso, lo único que parecía evidente es que el joven no iba a atender a razones, al menos no mientras que el pirata siguiera lanzando un puñetazo tras otro contra él.

Podría haber intentado poner orden, ordenar a su vigía que cesase en sus intentos de partirle la cara al del martillo y, tras calmar los ánimos, mediar con los habitantes de la mansión para llegar a un acuerdo y conseguir transporte sin que la situación fuera a más. Evidentemente, todo eso no llegaría a convertirse ni en el último de los recursos en la mente del capitán. Había una máxima en su tripulación y era que, salvo si ponía en peligro a la banda o si iba contra sus intereses, todos los hombres y mujeres bajo su mando tenían libre albedrío a la hora de hacer y deshacer. Si el rubio sentía la necesidad de desparramar los sesos de su contrincante a lo largo y ancho de los establos, ¿quién era él para impedírselo? Más aún si tenemos en cuenta que, sin provocación alguna —porque el allanamiento no era justificación suficiente—, habían intentado agredirle nada más conocerse y sin intención de lanzar advertencia alguna. Y luego el incivilizado era él, ¿no? Había que joderse. Fuera como fuese, pretendía dejar que resolvieran aquella disputa sin intervención alguna, dispuesto a ver si encontraba algún carro o medio con el que llevar a Napolean una vez se hubieran deshecho de su molesto huésped; aquel, sin embargo, no era su día de suerte.

Keiran frunció el ceño al ver cómo otro hombre, notablemente más corpulento y entrado en años que el jugador de croquet, aparecía para invitarles amablemente a que se largasen de la mansión. El tono empleado resultaba similar al que el pirata había utilizado anteriormente, por lo que quedaba en evidencia que acababan de reunirse las dos personas más diplomáticas y dialogantes del lugar. El resultado, como no podía ser de otro modo, debía decidirse a través de parlamento; es decir, a hostia limpia.

—Bueno, Cass no podrá decir que no lo he intentado —susurró para sí mismo con una sonrisa demente dibujada en su rostro mientras echaba la mano hacia atrás, aferrando la empuñadura de su mandoble.

El arma que portaba el recién llegado se encontraba al rojo vivo y, por sus pintas, no necesitaba conocer más datos para intuir que se trataba del herrero del lugar. ¿La espada la forjaba para sus señores o se estaba haciendo un juguete nuevo? Tampoco importaba demasiado, aunque el metal candente no intimidaba en lo más mínimo al pelirrojo, y es que no podría quemarle con algo así. Cortarle, sin embargo, era otro cantar, así que debía procurar que el grandullón no le alcanzara con esa cosa. Si estaba en lo cierto, su fuerza no sería nada desdeñable. Por ello, una vez Ocras estuvo desenvainada en su diestra, la tomó del mango con ambas manos y trazó un tajo en diagonal y ascendente cuyo objetivo no era otro que el de impactar contra el arma del contrario con una fuerza desmedida. En el mejor de los casos, la fuerza del choque haría que se le escurriera de entre los dedos; en el esperado, desviaría el golpe y rompería su guardia; en el peor de ellos, tan solo lograría detener su acero en seco. Lo que ocurriría después se daría independientemente del resultado, y es que sostendría su espada con una sola mano, dejando la otra libre para descargar un puñetazo directo a la boca del estómago del herrero. Le diera o no, iría con tanta fuerza que incluso proyectaría una onda de choque hacia el frente.

—¡¿Eso es todo, saco de mierda?! —rugió, mostrando sus afilados dientes.

Había un problema evidente con Keiran, y es que la emoción de los combates podía con él. Una vez le hacían empezar uno, sentía la imperiosa necesidad de llevarlo hasta el final. El herrero había firmado su sentencia de muerte al atacarle y, probablemente, la del niño–jinete también.

Resumen:
» Paja sobre las pocas ganas que tiene de impedir que Adam le abra la cabeza al del martillo.
» Tratar de hacerle un parry con su mandoble al grandullón para, inmediatamente después, lanzarle un puñetazo con su consecuente onda de choque.

Clase:

Fuerza - Potencia y Habilidad (4) | Resistencia - Aguante (4) | Agilidad - Coordinación (3) | Velocidad - Sentido de la velocidad (2) | Pericia (2) | Ámbitos (2).
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Mensaje por Velkan Byrne el Dom 11 Oct 2020 - 20:46

Al escuchar al caballero decirle que no tenía nada que temer, apartó la mano de lanza sin soltar sus ataduras, dejándola donde estaba. No porque le creyera, claro, sino porque ya que le había pillado sería muy ofensivo sacar el arma de verdad, y podía llevar a una pelea que no estaba buscando. Peor, podía resultar que sí fuesen gente que no le deseaba mal, y lo último que necesitaba era enfrentarse a posibles aliados. Así pues fue hasta el sótano, donde se topó con un montón de gente con armadura cobriza... a los que reconocía. Eran todos antiguos miembros de las Hojas Palatinas, algunos de ellos incluso gente con la que había combatido codo con codo contra los enemigos del trono. Estos se apartaron para dejar pasar a un hombre entrado en años de pelo canoso al que reconocía: era sir Viktor, uno de los miembros más veteranos de la Orden.

- Sir Viktor - se agachó ante él - No pensaba que siguieras vivo.

Si él, un hombre leal a la corona, estaba allí, se fiaría de aquel grupo y de sus intenciones. Tal vez no individualmente de todos, pero sí de que las intenciones de aquellos caballeros como agrupación eran honestas y por el bien de Hallstat. Siguió al anciano caballero hasta el mapa escuchando sus palabras. No le tomó por sorpresa; había oído los rumores. Sin embargo escucharlos confirmados le causó una oleada de frío seguida de un escalofrío. Iliana estaba viva. Apretó el puño, jurándose internamente que la encontraría y le devolvería su legítimo lugar en el trono. Por negra que fuese la situación al menos aún había un rayo de esperanza. Y si había estado dispuesto a luchar en una situación desesperada y forjar su propia esperanza, más aún en esas condiciones.

- Creo que entonces, como miembros de las Hojas Palatinas, nuestro deber está claro.

La mención de que los traidores la tenían lo llenó de rabia. El capitán Lars aún debía ser quien los dirigía a todos, y si así era, se ocuparía de ser quien lo ejecutase en persona por su traición. Si eran ellos quienes la tenían y estaban esperando a un buen momento... ¿esperaban a la llegada de lord Anthony a la capital? Por lo que había oído, últimamente había una paz tensa en las fronteras entre los señores de la guerra. Era probable que los varenos, llevando una ventaja en tierras y recursos, estuvieran preparando un plan con el que dar el golpe final al país.

- Creo que estamos asistiendo al intento del Architraidor de terminar la guerra. Si ese es el caso, ¿no estarán esperando a que Anthony esté listo para tomar la capital - apoyó su casco en la mesa y se cruzó de brazos - Pero mientras esté en pie y respire no voy a quedarme quieto y darles tiempo a dejarles que eso ocurra. Ya le fracasamos una vez a la reina, pero ha llegado el momento de enmendarnos. Estamos a tiempo de ir al la base más cercana de los traidores que conozcamos, arrasarla y sacarles lo que saben por la fuerza, y luego darles la ejecución que merecen. Salvo, claro está, que tengamos una pista más clara de por dónde empezar - miró interrogativamente a sir Viktor, esperando su respuesta - En cualquiera de los casos, hay que actuar. Mi lanza es vuestra en esta pelea.

resumen:
Hablo con los caballeros, sufro una erección me alegro al saber que Iliana sigue viva y empiezo a planear con el resto su liberación.
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