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[CAPÍTULO] Un brillo cegador [Reino de Sakura]

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Mensaje por StaffOPD el Vie 2 Oct 2020 - 1:25

Normas del capítulo:


  • Se moderará lunes y jueves entre las 22:00 y las 23:59.
  • No se puede postear los lunes o jueves antes de la moderación.
  • Hay un reloj que marca el tiempo restante. Cuando acaba los temas se cierran.
  • Está prohibido metarrolear, powerrolear y demás actitudes tóxicas.
  • A más riesgo, más premio.
  • Como es tradición, el barco de Sons of Anarchy se hundirá en algún momento.
  • Cada post debe ocupar entre 250 y 1.200 palabras. Si no se está en estos límites, el post podría ser ignorado.
  • Es responsabilidad de un usuario comunicarse con la gente con la que interactúa.
  • Si un post tiene más de 15 faltas ortográficas por párrafo podría ser ignorado.
  • Hacer un resumen de acciones relevantes es obligatorio independientemente de la extensión.
  • La ley del plot no es a prueba de idiotas.


Moderación

Durante un tiempo el viejo reino de Sakura ha sido olvidado. Ignorado, más bien. Una de las grandes islas del Paraíso, pero cubierta de hielo y nieve, azotada por el viento gélido constantemente… Huele a frío. Lo que nadie podía esperar era que, por su interior, bullesen como calderas a toda máquina los engranajes de un gran plan. En su discreta posición, la isla de Drum ha acogido a piratas de toda clase e incluso la temible Terra Kepler llegó a pisarla brevemente, sin que nadie hiciese nada. Sin que nadie se percatara de nada. Tal vez fuese por la espesa bruma, la humedad recalcitrante o las constantes ventiscas, pero mientras el mundo giraba, este lugar permaneció inmutable. O eso parecía.

No resulta complicado darse cuenta de que algo raro empieza a suceder en este lugar. Más bien, de que hay una extraña normalidad, una excesiva normalidad. Barcos en los puertos, algún incendio apagado al que nadie parece prestar atención, algunos barcos que van y vienen de la isla constantemente, nuevos negocios abiertos y viejas casas ocupadas por nuevos inquilinos. Ni siquiera el invierno continuo detiene le constante trasiego de esta isla, pero ahí está lo más extraño: Nada lo detiene. La isla, habituada a una quietud pasmosa, de repente tiene vida. No una vida exuberante ni excesiva, pero las veinticuatro horas del día hay movimiento. Y a eso se suman las llamadas de auxilio.

Discreta y perturbada, la realeza de Sakura, tras el asalto a su castillo hace ya unos meses y el peligro que comienza a olerse en cada rincón, ha lanzado una misiva al Gobierno Mundial a través de sus pajes y heraldos, una petición desesperada de socorro: Ayuda. ¡Ayuda! Claman en tinta medio corrida, mojada por lágrimas y con caligrafía temblorosa. Un mensaje que ha llegado a buenas manos, pero no se ha extendido lo suficiente. El Rey, temeroso y angustiado, ha pedido ayuda públicamente; necesita voluntarios para frenar el mal que se avecina.

¿Y qué mal, os preguntaréis? Nadie lo sabe, solo unos pocos bien informados llegan a sospechar la magnitud de lo que sucede bajo las altas cumbres de este páramo, pero la voz quejumbrosa y desesperada del monarca ha sido suficiente para despertar la mayor de las urgencias. Necesitan auxilio, y lo necesitan ahora.

Freites, Jace y Zira - 1:
Vuestros viajes os han llevado al reino de Sakura, la silueta de la isla se alza imponente ante vosotros, con sus picos escarpados y sus curiosas y colosales montañas cilíndricas. Todavía queda una media hora para llegar, pero Zira has visto algo curioso. Por el rabillo del ojo has podido distinguir un brillo entre las nubes, casi podrías decir que procede de la cima de una de esas extrañas montañas, pero ha sido un instante, puede haber sido tu imaginación.
Por otra parte habéis escuchado que la situación en el reino es bastante tensa, puede que queráis hacer algunas preparaciones antes de que lleguéis al puerto.
Las ocho bestias - 2:
A través de los informadores de Abby habéis escuchado las noticias que el reino de Sakura ha intentado evitar que se filtren al exterior. Las noticias sobre la derrota de su guardia a manos de una banda desconocida y la sospecha de que puede haber agentes todavía ocultos. Ante una promesa de una generosa recompensa por parte de la corona habéis zarpado rumbo a la isla con la ventaja del tiempo. Lleváis ya unos días en la capital, las calles parece que tienen una actividad normal y nadie diría (De no ser por algunos edificios quemados en el puerto) que allí ha habido un combate en el que la guardia real ha caído derrotada. Justo cuando algunos pensabais que no iba a pasar nada se ha hecho por la mañana un llamamiento a todos aquellos que deseen participar en una partida de persecución. Aquellos que deseen participar deberán estar a primera hora de la tarde delante de los jardines reales.
Thyra - 3:
Has llegado al reino hace un par de días, nada más llegar te das cuenta de que el ambiente, por mucho de que los habitantes se esfuercen en hacer que parezca normal, es demasiado tenso. Rumores rondan por las tabernas sobre la derrota de la guardia real hace unos días y de una misteriosa banda responsable de ello. Lo pocos guardias que patrullan tienen una actitud casi paranoica, como si buscaran amenazas en todas partes… o quizás espías.
A mediodía llega a tus oídos una noticia, el reino contratará a la entrada de los jardines reales a una partida de búsqueda para los maleantes que se sabe que escaparon a las montañas, está concertada para primera hora de la tarde, tienes tiempo todavía. Se buscan voluntarios, parece un trabajo peligroso. También has escuchado algunos rumores más jugosos de que se esconden agentes entre las sombras de la ciudad, pasando al lado de uno de los guardias escuchas que ofrecen una gran recompensa por delatarlos.
Parece que se está cociendo algo gordo en esta isla, tienes muchas opciones en tus manos, dado que por ahora nada te ata a ninguna de ellas.
Ashlyn, Astartea, John y Omega - 4:
Las noticias todavía no se han hecho públicas, pero el Gobierno ya ha recibido informes de lo ocurrido. El reino de Sakura afronta una crisis que se ha forjado bajo sus propias narices, por si el suceso en el que la guardia real ha perdido contra una banda desconocida no fuera poco, varias fuentes apuntan a que se esconden agentes entre los habitantes y puede que la corte del reino. Habéis sido enviados como una fuerza conjunta para ayudar a este reino. Por ahora lo que sabéis es que los asaltantes se retiraron a las montañas, parecía que necesitaban un lugar elevado, pero las recientes nevadas ha borrado todo rastro que pudieran dejar hasta hace poco.

El Reino piensa contratar voluntarios para ayudar y dará un anuncio a primera hora de la tarde, de todas formas vosotros ya tenéis cierta información que os puede ser útil. Al parecer las partidas de búsqueda han encontrado en la montaña varios túneles mineros que han sido abiertos recientemente. De todas formas recibiréis más detalles por parte de un contacto en el palacio. Vuestro barco acaba de llegar deberíais aprovechar para reuniros y organizaros, aún faltan un par de horas para el momento en el que tenéis que reuniros con el contacto.
Liam - 5:
Las noticias todavía no se han hecho públicas, pero el Gobierno ya ha recibido informes de lo ocurrido. El reino de Sakura afronta una crisis que se ha forjado bajo sus propias narices, por si el suceso en el que la guardia real ha perdido contra una banda desconocida no fuera poco, varias fuentes apuntan a que se esconden agentes entre los habitantes y puede que la corte del reino.
El Reino piensa contratar voluntarios para ayudar y dará un anuncio a primera hora de la tarde, de todas formas tienes cierta información que te puede ser útil. Al parecer las partidas de búsqueda han encontrado en la montaña varios túneles mineros que han sido abiertos recientemente. De todas formas recibiréis más detalles por parte de un contacto en el palacio.
Has llegado en un barco hace un día y has podido instalarte, sabes que están al llegar más refuerzos del gobierno, podrías reunirte con ellos o tienes tiempo hasta la hora de la reunión con el contacto para investigar por tu cuenta, la decisión es tuya.
Bizvan - 6:
Las noticias todavía no se han hecho públicas, pero el Gobierno ya ha recibido informes de lo ocurrido. El reino de Sakura afronta una crisis que se ha forjado bajo sus propias narices, por si el suceso en el que la guardia real ha perdido contra una banda desconocida no fuera poco, varias fuentes apuntan a que se esconden agentes entre los habitantes y puede que la corte del reino.
El Reino piensa contratar voluntarios para ayudar y dará un anuncio a primera hora de la tarde, de todas formas tienes cierta información que te puede ser útil. Al parecer las partidas de búsqueda han encontrado en la montaña varios túneles mineros que han sido abiertos recientemente. De todas formas recibiréis más detalles por parte de un contacto en el palacio.
Tu barco ha llegado hace un par de horas a isla solo te has movido por la zona del puerto, algo destruida por la batalla. Sabes que están por llegar refuerzos del gobierno, podrías esperarlos y reunirte con ellos, pero también tienes tiempo hasta la hora en la que hay que reunirse con el contacto, puedes investigar si lo deseas, la decisión es tuya.
Loh pelirrojoh - 7:
Pues sí, el Rey ha pedido ayuda, aunque dudo mucho que hayáis escogido Sakura como destino por eso… O sí, ¿quién sabe? La cuestión es que la nieve, el hielo y el frío son incapaces de conseguir que la gente se mantenga en sus casas, de forma que, en cuanto bajasteis del barco y os detuvisteis a contemplar un segundo el puerto, pudisteis comprobar que es un día bastante ajetreado.

De vez en cuando alguien grita “fuego” y un grupo de personas sale corriendo para apagarlo, pero nada que en principio salga demasiado de la normalidad. Quizás uno esperaría que eso sucediese en climas más cálidos, pero ¿quiénes somos nosotros para decidir que en Drum las casas no pueden arder?

De cualquier modo, en cuanto comencéis a moveros, ya sea en grupo o separados, una serie de personas os abordarán. Si algo caracteriza a todas y cada una de ellas es el níveo color blanco de su piel, tanto que incluso la nieve parece ser oscura a su lado. Tienen los ojos de un profundo color gris y ni siquiera un pelo de sus pestañas se atreve a ser moreno. ¡Sí, son albinos!

―Disculpen, ¿conocen la palabra?

Todos ellos muestran una expresión completamente seria. Todos menos uno ―bueno, una―. Se trata de una anciana cuya edad debe oscilar entre los setenta y los seiscientos cuarenta y ocho. Ella, al contrario que las demás, remata sus palabras con una amplia sonrisa.
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Mensaje por Abigail Mjöllnir el Vie 2 Oct 2020 - 12:16

A pesar de cobrar recompensas ayudaba a la gente por altruismo, y a veces ese altruismo tenía consecuencias que resultaban ser mucho más útiles que el dinero en sí. Gracias a eso, la cartera de informantes de Abigail era no solo algo más grande que la de otros cazadores, también era más precisa y veraz.

Gracias, ya hablaremos cuando acabe —dijo antes de colgar el Den Den Mushi.

Iba a ser un día repleto de llamadas.

Uno de sus contactos había informado a Abigail del estado de la Isla de Drum. La Guardia Real del Reino de Sakura había sido derrotada por una banda desconocida y se sospechaba que aún había alguno de esos piratas escondidos en la isla. Si habían sido capaces de superar las defensas de todo un reino... no podría hacerles frente sola.

No le gustaba trabajar con mucha gente por la naturaleza de sus propios poderes, pero no le quedaba otra opción. Uno a uno, fue llamando a los cazadores que conocía y que suponía eran de confianza. Raion y Braud fueron los primeros, eran los más fuertes que conocía y además no se movían tantísimo por el dinero. Ya había trabajado con ellos para asegurar la caída completa del Shichibukai Bernard Van Halen y sus asociados de los Piratas Azules, eran una apuesta segura. Sin embargo, la llamada al semigigante no fue tan placentera como habría deseado. Había una persona con la que preferiría no trabajar, y estaba casi convencida de que lo había oído tragar y quejarse de fondo durante la llamada.

Después llamó a Ayden, el muchacho que conoció cuando investigaba a las criminales de Hallstat, pero no estaba disponible para ir a Sakura. En su lugar, le dio el contacto de otra cazadora, y que él mismo le avisaría también. Llamó a la tal Hazel, pero no daba tono. Se encogió de hombros, se quedó con la descripción de la chica por si llegaba y pasó al siguiente, Toshiro. A todos les dijo lo mismo, les habló de lo que ocurrió en Sakura y de la recompensa que ofrecían. También les dijo que si podían avisar a más cazadores que consideraran de su confianza que lo hicieran, pero que tampoco se pasaran. Esperaba que ellos mismos comprendieran que, a más cabezas, más tendrían que dividirse el premio.

Llegó la primera —de la gente a la que había llamado Abi— porque ya iba de camino mientras llamaba. Cuando llegó a la isla de Drum se quedó en una posada de la capital, donde esperaría hasta que llegara el resto de su equipo, había pagado suficiente como para poder quedarse allí un mes entero y por eso le permitieron montarse un pequeño "taller" para ponerse a punto; por eso y por ser una cazadora con la intención de atrapar a los que habían asaltado el reino. Era... extraño. Es decir, no era extraño ver una ciudad llena de vida, pero sí era extraño ver Drum con tanta vida. Se caracterizaba por ser un reino bastante tranquilo con un movimiento muy limitado, pero la imagen con la que se encontró se parecía más a sitios como Arabasta. También podían apreciarse los resultados del asalto, y es que desde el puerto ya se veían algunos edificios quemados y destruidos, ya en tareas de reconstrucción.

Además de establecer contacto inicial con sus compañeros (si llegaban a tiempo), también gastó el tiempo en preparar su propio equipo, cosa que le llevó varios días. Ya había dominado su maldición hasta el punto de poder intercambiar cosas con su interior de forma relativamente sencilla, así que ya no tenía que ir tan armada hasta los dientes como antes. Su armamento se había "reducido" desde la caza de Bernard y Hugo, ahora únicamente tenía en su espalda un arco bastante básico y sin carcaj ni flechas. Su biblia seguía descansando en la parte baja de su espalda, y en su cintura, en lugar de su revólver, tenía su rifle Assiah. En el otro lado de su cintura tenía una pequeña bolsa con algunos diales: uno de láser, uno de rayo y otro de hielo, así como varios cargadores del rifle. Todo lo demás estaba dentro de su fortaleza para que lo usaran sus habitantes o para que se lo intercambiaran cuando fuera necesario. Además, su guantelete climático estaba en su sitio, en su mano izquierda.

El resto de días los había utilizado para pasear por la capital y, básicamente, tratar de reunir toda la información que pudiera. Preguntar a los lugareños sobre el ataque, tratar de averiguar algunos rasgos característicos de los asaltantes, cualquier cosa que pudiera ayudar en la cacería. También trató de memorizar la distribución de la ciudad para complementar lo que ya sabía sobre la isla de Drum gracias a sus conocimientos cartográficos, así podría moverse más rápido y asegurarse de no causar muchos destrozos si tuviera que pelear en la ciudad.

Dedicaría parte de la mañana a rezar un poco en su habitación. Un par de oraciones, quizá tres, y estaba lista para empezar. Al acabar de rezar escuchó el llamamiento. Vale... tenían que ir a los jardines reales, iban a organizar una partida de persecución. Puede que los hubieran llamado para la primera hora de la tarde, pero Abigail pensaba ir antes, para asegurarse un sitio y por curiosidad.

¿Ya los han localizado? —murmuró mientras se levantaba, poniendo fin a sus rezos.

Salió de la habitación. Si habían sido capaces de dejar a un reino entero en jaque es que no iba a ser un trabajo nada sencillo. Bajó las escaleras de la posada para poder salir a la calle y, confiando en que la gente a la que había llamado se presentara, empezó su trayecto hacia los jardines reales del Reino de Sakura.

Fuera sola o acompañada, no dejaría que la información que había conseguido se fuera por el desagüe, ninguno de esos criminales escaparía. No era la líder de ninguno de los cazadores ni su madre, así que lo que hicieran no era responsabilidad de la beata.

resumen:

» Recibe la llamada de uno de sus informantes para enterarse de lo de Sakura y pone rumbo a la isla.
» Llama a Raion, Braud, Ayden (aunque este no viene porque yokse), Hazel (no da tono porque está gritándole a Ayden) y Toshiro para informarles de la movida de Sakura, pedirles ayuda y que si quieren avisar a otros (Kohaku y Roland) que lo hagan.
» Llega a la capital de Sakura y se hospeda en una posada durante todos esos días en los que pone a punto su equipo. Además de poner a punto su equipo, también dedica parte de los días a investigar la capital y a preguntar a los lugareños para tratar de conseguir algo de información. Resumen de resumen: Desde que llega se dedica a prepararse y a hacer tareas de investigación y reconocimiento.
» Cuando realizan el llamamiento se va a los jardines reales.


Última edición por Abigail Mjöllnir el Sáb 3 Oct 2020 - 13:02, editado 3 veces (Razón : 1 edición para añadir resumen, segunda para retocar el post y quitar algún patinazo, tercero para añadir el guante climático que se me había olvidado)
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Mensaje por Roland von Klauswitz el Vie 2 Oct 2020 - 12:52

Roland escupió el alcohol en el suelo y pego un buen trago al anticongelante para quitarse el sabor. Nada como el alcohol desinfectante para limpiar los dientes. Esa mierda quemaba tanto que parecía arrancarle las caries con hachas oxidadas. Luego se puso la bandana, salió del baño del hotel y confesó a gritos al recepcionista que iba a necesitar un cuarto de baño nuevo. Otra vez.

Con el pecho al descubierto, los blancos pelos de sus tetazas de hombre saludando al escaso y blanquecino sol, salió a pasear por la refrescante Sakura. Llevaba unos días allí y habían sido como unas vacaciones. Ya echaba de menos el frío después de tanto tiempo en el mar. El blanco de la nieve, el aire tan cortante que podía afeitarle el culo a quien cagara en el monte, las nubes de vaho que proyectaba su monstruoso y cálido aliento... Estaba como en casa. Casi. En realidad, el frío de Sakura no podía ni compararse con la brutalidad de las heladas de Ártica, pero no estaba mal, se conformaría. Como siempre decía Roland, “Mejor un perro cojo que nada de comer.”

Como todas las mañanas, fue al bar. Dejó que su panza le hiciera de avanzadilla y abriera la puerta justo antes de ponerse a vociferar lo que quería desayunar.

-¡Y espero que esta vez le eches mantequilla, cabrón! ¿Quién coño bebe leche sola?

Echó un vistazo a la clientela, a ver quién se había levantado. En el tiempo que llevaba allí, la cantidad de chusma había ido aumentando gradualmente. Si él se había enterado, seguramente hubiese por allí más cazadores en busca de una presa que cobrarse. La Tetas, -que había llamado a Braud en vez de a él porque debía de estar cortada de hablar con un hombre como Roland- decía que allí había tema, aunque no se viera a simple vista. Roland le pegó un tiro en la pierna al primer sospechoso que vio, pero resultó que solo era un don nadie que pasaba por ahí y por el que nadie quería pagar, así que desde entonces se había cortado un poco. Estaba de vacaciones, ¿para qué estresarse con el trabajo?

Durante toda la mañana se dedicó a jugar a las cartas con los parroquianos del bar. No ganó nada, pero le invitaron a beber y derribó la mesa tres veces. Dos por enfado y la última porque la tiró con la barriga al levantarse a mear. En cierto momento le llegó la noticia de que el rey de turno iba a montar una cacería, lo cual hizo que Roland se fuera a buscar sus armas.

En el rompehielos, Kelly daba los últimos retoques a la Black Rodolfus mientras Blitz preparaba el helado del día. Habían puesto un tenderete en la costa, pero no tenían mucha clientela. Estaba claro que los helados no gustaban por allí. En otra ocasión se habría cabreado -más, porque de hecho se cabreó-, pero tenía prisa. Cogió su saco mágico y metió dentro todas las armas que encontró. ¿El bastón de caramelo? Para dentro. ¿El mazo? Por supuesto. Se cargó el cinturón de granadas, se colocó varios cinturones de balas, Pepinazos incluidos, y agarró el bote de escupitajo de reno. Por último, enceró con cuidado a Lulú y se vistió para la cacería.

Llegó a los jardines reales montado en su ruidosa y humeante moto voladora. Distinguió a la monja de inmediato, tan maciza como siempre en su sexy ropa de invierno.

-¿Me has echado de menos, Curvas? -saludó. Había contenido el impulso se llamarla “chocho” porque quería comportarse como un galán. Y como un galán, se metió la mano en el pantalón y se recolocó el paquete, que le incomodaba un poco tras el viajecito en moto. Se olió la mano disimuladamente, para saber si la colonia nueva había funcionado, y se acercó a la rubia-. Dame dos besos, coño, no seas siesa. ¿Te apetece un poco de acción?

Le guiñó un ojo y echó un vistazo a ver si veía al rey. Nunca había visto a uno, y estaba emocionado. Un retortijón en los bajos le decía que aquel iba a ser un día entretenido.

Resumen:
Roland llega a los jardines en su moto voladora y es todo un caballero con Abi.
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Mensaje por Omega el Vie 2 Oct 2020 - 16:30

Movió con destreza el cuchillo, cortando las olivas. Tenía que estar todo listo para cuando llegasen el resto. Echó un vistazo por encima del hombro hacia Ray, que en ese mismo momento estaba terminando con la salsa. Terminó de trocear las últimas y pasó a revisar la sopa. Probó un poco con el cucharón y añadió un poco más de sal. En aquella ocasión la sopa del día llevaba atún y una mezcla de algas. Para darle algo más de color, había hecho la base con un fumet de marisco y mirepoix, usando restos de cigala, buey de mar y centollas. El sabor del caldo era bastante por sí solo para darle un fuerte contenido a la sopa, pero decidió mejorarlo un poco con un toque de shichimi fresco que había preparado la tarde anterior. Dejó la sopa al fuego y pasó a la pasta. Algunos dirían que servir sopa de atún de primero y de segundo spaghetti alla puttanesca no obedecía a ninguna clase de lógica ni atendía a ningún estándar culinario. A Omega no le podía importar menos la opinión de esos cheffs de segunda que se atenían a las normas de un libro o de otros cocineros antes que a su inventiva.

- Jefe, han llegado - dijo Therese entrando en la cocina - Están en el puerto.

- De acuerdo. Ray, vigila la pasta. Therese - le lanzó un mandil - Lávate las manos y échale un ojo a la sopa.

Las primeras veces que había puesto a sus subordinados a cocinar con él lo habían hecho de malas o se habían quejado un poco, pero al final habían dejado de hacerlo. Tras ver los efectos de su cocina en la gente, habían entendido que sus platos eran una parte importante de su material para las misiones. El agente se quitó el mandil, lo colgó de una percha antes de salir y se dirigió a cubierta. El aire frío de Sakura lo recibió como un puñetazo en mitad de la cara, haciéndole tambalearse. No soportaba el clima frío, pero si a eso se le sumaba que acababa de salir de una cocina, la diferencia térmica lo hacía peor. Se ajustó la chaqueta del traje y bajó por la pasarela, buscándolos con la mirada. Se suponía que debía encontrarse con John, un agente al que había conocido en la operación de Shabaody. Con él venían una cazadora de recompensas llamada Ash y Astartea von Castle, una cadete marine. Le costó, pero finalmente los vio a lo lejos. Se acercó, dirigiéndole una sonrisa a John y tendiéndole la mano para estrechársela.

- Volvemos a encontrarnos, agente. Es un placer volver a vernos - se giró hacia sus dos acompañantes. La cazadora era similar en estética y armamento a John, ¿serían de la misma isla? mientras que la marine le llamó la atención por su rostro inocente, que contrastaba con su arma - Agente Omega, del Cipher Pol 7 - se presentó, con una sonrisa agradable - Por lo que me han dicho, nos va a tocar trabajar juntos, así que me he tomado la libertad de preparar una comida. Con este clima infernal creo que todos agradeceremos un plato caliente. ¿Me seguís?

Si aceptaban, les guiaría al barco, donde había preparado una mesa en el camarote principal. La comida consistiría en la sopa de atún de primer plato, seguida por su receta personal de espaguetis. De postre tenía un queique y para el que quisiera, café. Mientras comían aprovecharía para ponerles al día de algunos datos adicionales que conocía sobre los últimos acontecimientos en la isla.

- Además de todo este asunto de otras bandas, probablemente el rey saque el tema de un criminal que hará un par de meses irrumpió en su castillo, le prendió fuego y robó una akuma no mi. Tengo información al respecto y sé que el responsable no tiene que ver con todas las demás desgracias que han ocurrido en Sakura. O por lo menos, no está directamente vinculado con los otros grupos. ¿Sabéis vosotros algo más al respecto?

resumen:
- Termino de preparar la comida.
- Voy a buscar al trío calavera y los invito a comer.
- Si aceptan venir, les sirvo la comida y les explico lo poco que sé a mayores de lo que todo el mundo sabe.

Sopa del día: O cómo convertir sobras y comida desaprovechada en un plato digno de un restaurante. La sopa del día es de contenido variable, pero la base suele llevar siempre más o menos los mismos ingredientes. Esta sopa está sorprendentemente rica, así que aunque se prepara muy caliente, los que la toman no son capaces de dejar de comer aunque se estén quemando la lengua. Quienes la toman pueden aguantar los climas fríos sin pestañear durante unas horas. También son capaces de una única vez por consumición (dentro de la duración) emitir suficiente calor al tacto como para descongelar un bloque de hielo del tamaño de una persona.

Espaguetis Omega: Unos deliciosos espaguetis a la putanesca con algunas variaciones a la receta, como la inclusión de algunas especias de Grand Line que hace el picante de la receta sobrellevable para los más delicados, a pesar de lo cual es terriblemente potente. Tras comerlo se puede, una única vez, usar el picor para lanzar una llamarada por la boca.

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Mensaje por Thyra Astraie el Vie 2 Oct 2020 - 20:12

Thyra estornudó una vez. Y otra. Y otra más. Y así hasta cinco veces seguidas, hasta que se enfadó consigo misma. Odiaba el frío con toda su alma, Sakura en comparación con Bloothe era el doble de gélida. Aquí siempre estaba nevando y estaba obligada a llevar chaquetas que abrigaran lo suficiente para que aquellas gélidas temperaturas no le calasen los huesos y la hiciesen enfermar. Estornudó otra vez, frotándose ahora la nariz. Respiró profundamente y miró a su alrededor, para ver que dirección escoger.

Llevaba ya un par de días en el reino de Sakura, su intención era seguir buscando a las personas del diario de su padre para que le ayudaran a limpiar la reputación, pero estaba claro que con la última fechoría de su mayor enemigo, iba a ser muy difícil que la creyeran ya. A veces se preguntaba en qué estaba pensando para comportarse así, para qué seguir yendo en busca de una expiación si era imposible.

Pero allí estaba, en medio de un reino invernal sin un objetivo claro. Lo único que había percibido hasta el momento era tensión, no tan solo entre los propios habitantes si no trabajadores de a pie y soldados, como si algo malo estuviera a punto de ocurrir. Thyra no dudó en preguntar a qué se debían aquellos ánimos, pero nunca obtuvo una respuesta que lo explicara con certeza. No es que le importara lo que pudiera ocurrirle a aquella gente, pero si le pillaban los problemas mientras estaba en medio ahí es cuando si se preocuparía.

De las tabernas, la conclusión que había sacado es que una banda de maleantes había huido hacia los bosques y al parecer buscaban voluntarios para cazarlos. No era un trabajo fácil ni mucho menos para Thyra, ella jamás cazaría personas solo por la justicia. Lo que si le había gustado escuchar es que al parecer había agentes entre las sombras a lo largo y ancho del reino y según los guardias a los que había estado escuchando a escondidas, la recompensa era muy jugosa. Sus ojos se iluminaron al hablar de tales cantidades y si tan solo consistía en descubrir quiénes eran y delatarlos, era pan comido para ella. Ahora, solo tenía que averiguar dónde ofrecer sus servicios.

Resumen:
Estornudar por culpa del frío y escoger la vía de delatar a los agentes traisioneros.
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Mensaje por Arik Landvik el Sáb 3 Oct 2020 - 2:24

Menuda pandilla se habían ido a juntar. Es decir, viajar con la familia estaba bien, pero cuando llevabas muchos años sin saber nada de ellos ni verlos puedes ser extraño a ratos. Pero no era tanto el problema no encontrar temas de conversación como que una de sus primas fuese una bomba de relojería, u otra una friki de la tecnología que no paraba de trastear con aparatos raros y que estaba seguro de que eran peligrosos. Pero sus primas eran unos cielos comparados con los dos elementos que se les habían ido a meter a la banda: la chalada de Serleena y el puto Claude. ¿Por dónde empezar? Curiosamente, a ambos los había conocido porque le habían contratado para matarlos. Por otro lado, eso aplicaba a todos los miembros de la banda menos a Illje. Serleena era una ladrona hábil. Torpe a ratos, pero hábil. Sin embargo era mentalmente inestable, de humor extremadamente cambiante y malhumorada. Sobre todo cuando bebía. Y cuando despertaba con otra persona tras beber. Aún no entendía el cabreo de aquella noche, la verdad. ¡Ni siquiera él recordaba qué había pasado! Y luego estaba Claude. El hombre que había esquivado múltiples veces a la muerte por el mero hecho de ser un entrometido y tener una flor en el culo. Aún no tenía claro cómo había acabado en la banda... bueno, en realidad sí. Aria era una buenaza, sin más.

- Entonces es el plan - aseveró, mientras miraban la costa de Sakura - Arrasa con lo que veas, y generoso no seas. ¿Empezamos ya en el puerto a saco o buscamos un objetivo aislado?

En cuanto llegaron al puerto, desplegó la pasarela y bajó a atar la amarras. El frío y los gruesos mitones complicaron un poco la tarea. El clima de aquella isla era inclemente. En el momento en que acabó de atar la última y sus compañeros estaban ya en tierra, se les acercó un grupo de gente de lo más peculiar. Eran... todos albinos. Eso era raro. ¿Un grupo de gente con la misma tonalidad de pelo todos juntos? El pensamiento le duró el medio segundo que tardó en mirar a su grupo y recordar que eran todos pelirrojos. Observó al grupo con curiosidad mientras se sacaba un pitillo y lo encendía. ¿Qué asuntos tenían con ellos? Entonces la anciana que los lideraba abrió la boca y de la impresión y la gracia que le hizo, Arik se atragantó y casi se traga el cigarrillo. Se lo sacó de la boca tosiendo, conteniendo las ganas de empezar a reírse. "Le estás intentando predicar a un religioso, hermana." Recuperando la compostura, se frotó los ojos y le dijo:

- Sospecho que no. Cuéntanos, querida. ¿De quién es la palabra de la que nos hablas?

resumen:
- Reflexiono sobre el grupo de chalados que hemos reunido.
- Ayudo a amarrar el barco.
- Le pregunto a la vieja de qué habla.
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Mensaje por Hazel el Sáb 3 Oct 2020 - 12:11

La escotilla que daba al exterior chirrió debido al frío cuando Hazel la levantó. Estaba llegando ya a su destino, y no había nada que desease más en ese momento que escapar de aquel congelador que le había servido de transporte hasta la isla de Drum. No es que hubiera hecho frío durante todo el viaje. Desde el soplo que le dio Ayden por parte de un «contacto» con el que había trabajado antes de llegar a la Grand Line, la albina tuvo que buscarse las mañas para encontrar el medio de transporte más barato y rápido hasta el reino helado. Aunque tras la experiencia, la próxima vez se aseguraría de soltar un poco más de dinero con tal de tener una cama caliente y cómoda, en una habitación aclimatada. Sus botas pisaron sobre la nieve de la cubierta al caminar hacia delante, advirtiéndole de que sería mejor que tuviera cuidado al andar para no resbalarse. No iba a mentir, aquel clima no era el mejor para trabajar. A pesar de todo, una leve sonrisa se dibujó en sus labios ante la idea de que el cielo permanecería probablemente nublado.

«Si no hiciera tanto puto frío sería un lugar perfecto para descansar e ir a la playa», pensó. Lo cierto era que, en cuanto a clima la chica era un poco quisquillosa. Ni frío, ni calor. Y el agua mejor que fuera el de una playa o un lago, y no que le callera encima. Pero nublado. Ahora, solo quedaba hospedarse, esperar a que el rubio llegara y conocer a la asociación de la que tanto le había hablado. Lo cierto es que el rubio tuvo que insistirle bastante cuando se lo propuso. Y es que sus malas caras y su tono cortante eran una forma para mantener la distancia también. El pollo solo se libraba —un poco— porque habían pasado por bastante en la primera misión y tenían puntos de vista similares. Salvo en lo de matar o no a la presa. Se notaba demasiado la diferencia entre quien de verdad se había visto atormentado por los piratas o por la vida, y quienes no.

Como fuera, la llegada de su compañero nunca llegó. A tres días de que tuvieran que reunirse, y con la albina ya de bastante mal humor por la espera, el caracolofono sonó sobre la mesita de noche de su habitación en la taberna nevada —la gente no era muy original con los nombres— Hazel contestó, encontrándose al otro lado de la línea a Ayden. Bien, al fin noticias. Pensó justo antes de que unas retahílas de disculpas sonaran por el otro lado con tono vivaracho.

—Estás de coña. —Fue lo único que dijo, cortando al chico a mitad de su justificación. Tras una pausa de unos segundos escuchó un suspiro al otro lado.

—Mira, Copito… —comenzó a decir.

—No. Si no estás de coña puedes irte al mismísimo infierno, pichón. Es decir, me dices que venga a este condenado paramo helado, prometiendo una buena recompensa, fama. Que es algo que solo te interesa a ti, por cierto. No me jodas, Ayden. Es decir, tu por fama venderías hasta a tu abuela según la cantidad. Encima no es que me dejes sola, sino que me has puto mentido en el compromiso de juntarme con otros cazadores de los que no sé una mierda. Ni SIQUIERA TÚ SABES UNA MIERDA SOBRE ELLOS. ¿y tengo que estar tranquila y reírme con que me dejes plantada? ¿Qué clase de razón de peso has podido tener? —Suspiró pesadamente, tras seguir con la discusión un poco más. Lo raro fue que no reventara al pobre caracol contra la pared o lo tirara por la ventana a que muriera congelado—. Como sea. Te pediré explicaciones la próxima vez que nos crucemos, pero esto no se va a arreglar con que solo me invites a un trago, tenlo por seguro.

—Claro, copito. Supongo que puedo compensarte… De otras formas —propuso con tono sugerente antes de echarse a reír. Hazel hizo un gesto de exasperación, imaginando la cara del chico como si le tuviera delante

—La próxima vez de tejaré morir. A ver. Descríbeme a tu amiguita para que pueda encontrarme con ella.

El día llegó más lento de lo que a la joven cazadora le hubiera gustado. Armada con lo básico: tres espadas al cinto, sustituyendo su estoque a una de las katanas que solía portar y un cuchillo pequeño ceñido al muslo que quedaba oculto con el bajo de su larga chaqueta negra. Llevaba botas altas negras, pantalones ajustados negros y el cuello de la chaqueta, negra era de plumas también del mismo color, los cuales contrastaban con el blanco de su piel y su cabello. En ese terreno quizás le hubiera sido más efectivo camuflarse con ropa blanca. Pero ella prefería ir de frente y que la gente pudiera verla. Siendo sinceros si se manchaba de sangre el blanco tampoco sería una buena elección. Así que salió así camino al lugar donde se reunirían todos. Una vez ahí, empezó a buscar a una mujer de cabello rubio, ropa… ¿religiosa? No creía que nadie fuera con su habito de monja a la nieve. Y el resto de la descripción viniendo de un hombre no era muy útil: Pecho voluptuoso, alta. Es decir, para los hombres que había conocido las mujeres o tenían un pecho consistente o estaban planas. Solo le servía el tema de los ojos verdes y que estaría con más gente.

La única persona que encontró y que encajaba con semejante descripción era… Una mujer siendo acosada por un barrigón con el pelo cano y el pecho al aire.

—¿De verdad? —Su cara de asco lo decía todo por ella mientras se acercaba a preguntar. Aunque lo mismo cambiaba según como reaccionase la rubia—. ¿Abigail?

resumen:
Despotricar sobre Ayden porque ha decidido no presentarse al final y encontrarse con Abigail y Roland (Y quizás con alguno más si llegan) en el jardín del rey
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Mensaje por Illje Landvik el Sáb 3 Oct 2020 - 13:17

Llevaba mucho tiempo sin sentirse tan feliz. Desde que había recuperado a sus hermanas, la vida le sonreía. Viajar con ellas era un sueño hecho realidad y aunque formar parte de una banda pirata no era exactamente como habían ido sus fantasías mientras crecía, lo cierto era que había abrazado la opción con los brazos abiertos. Al fin y al cabo pasar el tiempo de isla en isla todas juntas y hacer lo que les apeteciera en cada momento, desde coger lo que quisieran sin pedir permiso hasta planear cómo mejorarían su isla natal no era sino lo que más quería en el mundo.

Había habido sorpresas, claro. Sabía que iba a ver a Aria, pero encontrarse con su primo Arik había sido también un motivo de alegría. Por lo visto se había estado ganando la vida como asesino y, sinceramente, respetaba el esfuerzo que eso conllevaba. Ella no estaba como para perseguir a nadie, qué pereza. Aunque teniendo en cuenta que varias de sus víctimas estaban vivitas y coleando en el mismo barco que todos compartían no estaba segura de que hubiera escogido la carrera que debía. No se lo había dicho, claro. Sería de muy mala educación y no quería hundirle. Además, ahora era pirata igual que ellas y ya se aseguraría de que fuera lucrativo para todos.

Por último, había dos pelirrojos más a los que había tenido que incluir en la ecuación. A Claude ya le conocía, por supuesto, y reencontrarse con el Nepo le había encantado. Y Serleena era la persona ideal con la que irse de fiesta; era imposible aburrirse a su lado. En muy poco tiempo, su familia había crecido muchísimo y estaba encantada, tanto que a veces sentía que le iba a explotar el corazón en el pecho.

Lo cierto era que a veces todavía se sentía un poco abrumada. Todo había cambiado muy de repente y cuando le daba vueltas la cabeza sabía exactamente qué tenía que hacer. A veces se iba a su camarote y se abrazaba a Edipo antes de centrarse en sus proyectos. Eso siempre le relajaba. Otras cogía a Aria por banda y pasaban horas fantaseando y planeando sobre todos los arreglos y añadidos que querían hacerle a su barco. En realidad, soñaban con hacer uno de cero, uno increíble. Un barco sin límites, como nadie había visto jamás. Sabía que tarde o temprano se pondrían a ello, pero de  momento se contentaba con fantasear y disfrutar de la compañía de su hermanita. Le había echado un montón de menos y aunque ya llevaban un tiempo juntas, no se cansaba de quererla. Otras veces se colaba en la cocina y experimentaba con diferentes platos. No era cocinera ni mucho menos, pero se defendía aceptablemente. El Nepo solía rondar por ahí cuando se ponía a los fogones y era un pinche estupendo. Le lanzaba albóndigas a la boca y por cómo le contestaba sabía si necesitaban más sal u orégano. Cómo quería a esa bolita de pelo.

El tiempo había pasado rápido  y de repente ya estaban camino a una nueva aventura todos juntos. Al principio se había mostrado un poco escéptica al saber que su destino era Sakura. Ahí era donde se había reencontrado con Elina y estaba convencidísima de que la isla no tenía nada interesante que ver ni que hacer. Tuvo que morderse la lengua en seguida sin embargo, porque nada más llegar comprobó que no era la isla que recordaba. La quietud se había esfumado y aunque seguía oliendo a frío, Sakura ardía. No entera, de hecho había varios incendios ya apagados, pero las columnas de humo y las llamas que había aquí y allá ya eran un espectáculo bastante extraño de por sí. No era lo único, porque por lo visto el rey había pedido ayuda. ¿Para qué? No lo sabía, pero la carta pública que había visto sonaba bastante urgente y su curiosidad le decía que tenían que ir a investigar.

Sin embargo, no les dio tiempo ni a decidir nada. En cuanto bajaron del barco les rodeó un grupo de personas bastante serias. ¡Y todas de pelo blanco! Ambos grupos el uno contra el otro sí que eran extraños. Fresas con nata. Eran como fresas con nata. De entre todos, destacaba una ancianita por ser la única que sonreía. Illje se arrebujó bien en su abrigo-manta rosa y rodó hacia ella en sus patines con una sonrisa igual de grande. Arik ya le había preguntado, por lo que asintió antes de añadir:

-¿Quiénes sois? Gracias por darnos la bienvenida.

Resumen:
Parlotear acerca de las últimas semanas, bajar del barco envuelta en una calida batamanta rosa, rodar hasta la vieja sonriente y preguntarle que quienes son además de agradecerles la bienvenida.


Última edición por Illje Landvik el Sáb 3 Oct 2020 - 14:11, editado 1 vez
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Mensaje por Raion el Sáb 3 Oct 2020 - 13:23

Recibir la llamada de Abby fue una grata sorpresa. La monja, una de las pocas personas en las que Raion en aquellos momentos sabía que podía confiar, le contó que había recibido unas llamativas noticias del Reino de Sakura. Al parecer, pese a que sus dirigentes habían tratado de mantenerlo en secreto, había conseguido enterarse de que una peligrosa banda de criminales había llegado a la isla y derrotado a la guardia real. No solo eso, sino que por lo visto debían de tener gente infiltrada en distintos puntos del reino. Con la máxima discreción el gobierno local había ofrecido una cuantiosa recompensa a quien echara a aquellos delincuentes y les otorgase nuevamente el control de su propio reino.

Consciente de que aquel trabajo iba a necesitar de una estrecha cooperación, el león le preguntó si le parecía bien que avisara a Braud. La respuesta de la monja dejó claro que ya había pensado en él, por lo que el mink le propuso otro nombre. Un chico que había conocido en sus viajes y con quien había hecho buenas migas que, casualmente, también se dedicaba a la caza de recompensas. Le había visto trabajar y sabía que podría ayudarles. Abby respondió que se fiaba de su criterio, por lo que el mink siguió adelante con su idea.

Una vez hubo avisado a Kohaku, poniéndole al tanto de la misión que debían cumplir y del punto de encuentro, una posada de la capital, puso rumbo a la isla de Drum en compañía de su fiel mascota. Mari, el rey marino que había adoptado durante la Gran Carrera y que en los meses que habían transcurrido desde entonces había crecido considerablemente. Se dio prisa, dado que Abby ya estaba de camino cuando le avisó y Kohaku casualmente se encontraba ya en Drum. No quería ser el último.

Cuando finalmente llegó se dirigió directamente a la posada que la monja le había indicado como lugar de reunión. Era temprano por la mañana cuando entró en el local y pidió una pinta de cerveza. Sin embargo nadie aparecía, lo que hizo que comenzara a preocuparse. Estaba a punto de llamar de nuevo a Abby cuando escuchó un aviso de que a primera hora de la tarde se iba a organizar una partida de caza de aquellos criminales en los jardines del palacio. Salió de la posada tras terminar su cerveza de un largo trago y, justo en la entrada, se encontró con tres personas. La primera era la monja, la segunda una chica de pelo blanco con aspecto infantil y la tercera una de las últimas personas que esperaba ver allí. Roland el gordo, el obsceno cazarrecompensas que había compartido viaje en la Gran Ruta con ellos. ¿En serio Abby le había avisado?

- Hola. - Saludó el león. Mirando a Abby, sonrió y le dijo:

- Me alegro de verte. ¿Qué hace este aquí?

Señaló a Roland, dejando claro que aquel tipo seguía sin ser de su agrado. No en vano, ambos habían estado a punto de despedazarse mutuamente apenas unos segundos después de conocerse. Acto seguido miró a la joven con aspecto de niña y le dijo:

- Hola, yo soy Raion. ¿Has venido también con Abby?
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Mensaje por Liam D. Griffith el Sáb 3 Oct 2020 - 18:28

— Sakura, Sakura… —entoné mientras veía cómo el gigantesco páramo de la nieve y la montaña se erguía frente a mí en toda su magnificencia. En comparación a otras islas de ambientes muy distintos, aquella sí que se asemejaba en cierta parte a mi isla natal, English Garden. Con el simple cambio de que en vez de lluvia, en mi destino nevaba y hacía mucho más frío, pero al menos no era un desierto donde parecía derretirme a cada segundo, así que daba gracias por ser el enviado allí—. Es extraño el aspecto que tiene, ¿no? Esas montañas tan bien hechas… —dije señalando hacia las mismas, que a pesar de las distancias se antojaban enormes—…, tan bien dispuestas, tantas montañas alrededor… Está tan cuidado que me genera una sensación de admiración y desconfianza a la vez, como quien ve una pintura de un grotesco asesinato… —Retiré la mano adelantada y giré mi cuello para mirar, sonriente y dulce, al compañero que iba junto a mí en el barco, que asentía con la cara de aquellos que no tienen ni idea de lo que sucede pero saben que es más conveniente aparentar que sí. Dejé escapar un suave suspiro y me acerqué a la baranda, apoyándome con ambos hombros.

Me gustaría muchísimo cavilar más acerca de lo que se estaba acercando a ritmo de crucero o, mejor dicho, a la isla a la que nos aproximábamos y lo que sucedía en su interior como un eco. Podría ir creando algún tipo de plan o decidir cómo actuaría, pero el hecho de que el tema se estuviera tratando con el máximo secretismo en la Marina no ayudaba a hacerse una idea la magnitud del problema que estaría surgiendo allí. Aunque, en vista de que no tenía más chapas que la de cadete y un poco de soltura en la burocracia de las oficinas, no era tampoco lo más razonable tomar camino por mí mismo. Principalmente para evitar encontronazos, que nos molestásemos los unos a los otros y que no me revocasen mi estadía en la Marina por desobedecer a mis superiores. Una embarcación llena de bajos puestos como yo ya estábamos llegando, mientras que sabíamos con seguridad que aquellos que ostentaban un puesto más relevante estaban por llegar en una segunda tanda que tardaría poco más que nosotros.

Así, el barco tocó puerto y la escalera se presentó frente a nosotros, preocupándome yo de estar en la mejor de las formas y tener el uniforme en el mejor estado posible para no dar una mala apariencia ni a la Marina ni a los Griffith. Tirando un poco del pantalón hacia abajo para que cubriera el calcetín y alisando algunas arrugas de la camisa, descendí con el resto sin mucho más que la vestimenta encima, ya que mi estoque se rompió hacía poco en English Garden. Ya abajo, nos pusimos en fila e hicimos cuadro frente al encargado de nosotros, que no tardó en darnos la orden de dispersarnos, siempre y cuando tuviésemos en cuenta la información que ya nos habían dado.

Yo traté de recordar, llegando a mi mente ese momento en el comedor en el que todos terminamos con un sobre en las manos repleto de información acerca de Drum. O eso me gustaría decir, ya que los datos que ofrecía eran bastante escuetos y no llevaban a ningún punto sólido que sirviera para más que asentir y sonreír. Traidores en las filas del propio reino, uno enlazado fuertemente al Gobierno Mundial, unos recién descubiertos túneles en las montañas que quizás podían significar la zona de paso de aquellos bandidos a cazar y la llegada del resto de hombres en un buen rato. En vista de que teníamos ese tiempo para nosotros y no me gustaba malgastarlo, tenía que pensar en qué hacer para salir con ventaja respecto a no hacer nada. «¿Voy a investigar los túneles…? No, demasiado lejos y además podría significar peligro» pensé en primera instancia, negando con la cabeza mientras miraba a las gigantescas formas de relieve que plagaban el paraíso nevado. Demasiado camino hasta allí que podía no servir para nada o, en el peor de los casos, ser asaltado por los propios culpables y terminar rodando cuesta abajo como poco más que un cadáver. De igual forma, al tratarse todo aquello en secreto, preguntar a los habitantes no me llevaría a nada más que quizás alarmar a algunos en vano, por lo que me tenía que limitar a hablar con gente que estuviera metida en el ajo. Y así haría, ya que era —en mi mente— la única alternativa posible a sentarme sobre una caja y esperar al resto.

Con un paso enérgico y grácil me encaminaría hacia el interior del puerto, avanzando en dirección a la ciudad y oteando constantemente por alguien que denotase a simple vista que pertenecía a las fuerzas del rey. Si lo encontraba, me acercaría, ya que podía saber algo o, a unas malas, conocer a alguien que sí lo hiciera:

— Perdone, venimos de la Marina a orden del rey, ¿tendría la oportunidad de saber qué está sucediendo y qué cree usted de todo esto?

Aunque claro, eso solo sucedería de encontrar a alguien y, más aún, que pareciera no echarse atrás con mi frase de presentación. De verlo sorprendido, simplemente me disculparía con un ''Me confundí'', un gesto de mano, y me marcharía en busca de otro más centrado.
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Mensaje por Ashlyn Blake el Sáb 3 Oct 2020 - 21:54

Odiaba los viajes tan largos ¿por que coño tenían que mandarla a Sakura? Pero mientras le pagasen Ash iría, además le habían dicho que trabajaría con Astartea y el Vaquero además de un nuevo chico que se uniría a ellos una vez llegaran al puerto de la isla. La verdad es que le gustaba la idea de volver a trabajar con aquellos dos y volver a ver al vaquero siempre era un placer. Velkan por su parte había tomado otro rumbo, en su caso quiso ir a su tierra natal aunque aún no estaba segura del porque. La verdad es que la mujer en ocasiones tenía una memoria más típica de un pez que de una persona normal.

Llegó con su barco hasta Sakura y allí desembarco junto a Astartea, a la cual había ido a buscar de camino. Busco entonces con la mirada al hombre que le faltaba para completar el grupo. No tardo en dar con John, después de todo mantenía contacto con él por den den mushi y como ella había pasado ya por aquella isla en uno de sus viajes tenía más que claro donde quería que quedasen. — Te veo bien, espero que la vida se este portando bien contigo vaquero — dejó salir una de sus típicas sonrisas mientras se acercaba al chico para encender su cigarrillo con el puro que este tenía en la boca antes de dejar salir el humo por un lateral de su boca para no echarlo en la cara de la marine. Ah podía ser muy mal educada con algunas cosas o con cierta gente pero de vez en cuando se comportaba.

No tardó demasiado en escuchar una voz, se giro para mirar al tipo que se acercaba y saludaba al vaquero. Así que supuso que ese tendría que ser el segundo agente que los acompañaría en aquella extraña misión que tenían entre manos. Por su parte dejo que John les presentase y no pudo evitar reír levemente al escuchar como lo hacía. Tras su frase, Ash dio un paso hacía el chico nuevo y le tomo por la corbata tirando un poquito de él de manera coqueta — tu si quieres puedes ser el amante, morenazo — dejo salir una risilla y después simplemente asintió a su propuesta. La verdad es que comer algo antes de emprender el camino a una posible peligro que podría implicar una muerte inminente no le parecía en absoluto una mala idea.

Se dejo guiar por el chico hasta que se sentaron todos a comer. Desde luego el tipo sabía cocinar bastante bien, Ash siempre había sido un poco tiquismiquis con la comida, pero al menos este tipo parecía que sabía lo que hacía. Degusto la comida tranquilamente intentando adivinar los ingredientes que llevaba y después simplemente decidió agradecerle la comida y alabar su talento — esta bastante bueno, gracias — la vaquera no solía fiarse demasiado de nadie, pero si era conocido de John y un agente del gobierno que iba a trabajar con ellos se imaginaba que sería de fiar así que tampoco tenía pensando mostrarse arisca con él. No era buena idea enemistarse con el gobierno cuando eres una caza recompensas que dependes de ellos para cobrar.

Resumen:
Llega a Sakura se reune con John y Astartea, hablan un poco y tras la charla se unen a Omega para tomar algo rico cocinado por el chico y ponerse en marcha después
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Mensaje por Elina Landvik el Sáb 3 Oct 2020 - 22:16

La idea de ir a Sakura aún ni si quiera la tenían del todo clara, aunque bueno, en un reino en caos y ruina como aquel uno siempre podía sacar tajada. Todos estuvieron de acuerdo en ir allí así que una vez decidido el rumbo dejaron que Aria tomase el timón y los llevase derechitos hasta la isla nevada. La verdad es que no le apetecía demasiado repetir allí, tenía un buen recuerdo del momento en que se reencontró con Illje, pero el resto de la isla era un jodido páramo helado y la verdad es que el frío no terminaba de gustarle demasiado. Les había planteado a su tripulación la idea de arrasar con lo que pillasen, después de todo era una buena forma de ganar algo, aunque sin ser demasiado obvios o bestias.

Asintió ante las palabras de Arik — si, creo que podemos sacar tajada de la situación de la isla, pero no creo que sea buena idea empezar por el puerto, busquemos algo que merezca la pena — nunca había sido su estilo el quedarse con lo primero que viera relucir, al menos tenía que interesarle un mínimo. Cuando bajaron del barco pudo ver como una panda de personas se acercaban a ellos, todos ellos blancos como la propia nieve o incluso más y que poseían un peculiar color de ojos. Desde luego aquella gente perfectamente podría rivalizar con ellos siendo un grupo pintoresco. Al escuchar sus palabras Elina simplemente se mordió la lengua. Genial, otro grupo de religiosos raritos, sinceramente nunca le habían gustado las religiones.

Sobretodo teniendo en cuenta que Elina no profesaba ninguna y que no llegaba a entender como podían dejar toda su vida en manos de otros, dejando que los manduquearan en nombre de algún extraño dios. Tampoco es que le interesase demasiado, podía entender que la gente quisiera seguir dioses o a cosas parecidas para dar explicación a las cosas que les suceden en la vida. Pero ella no era ese tipo de gente, en el coliseo había visto gente rezarle a muñequitos de madera o barro, extraños rituales y demás obscenidades simplemente para agradar a su "dios" Pero ella no creía en ese tipo de cosas, la vida le había enseñado que no hay nada allí fuera que te ayude, que te salve o que te condene. Los actos de las personas son los que determinan lo que puede llegar a suceder.

Dejo que su primo hablase y después escuchó las palabras de su hermana. Por el momento ella simplemente se quedaría mirándolos y se encargaría de revisar que el resto de la tripulación se quedaba con ellos. Claude, Aria y Serleena que eran los que se habían quedado un poco mas rezagados. Estaba segura de que el chiquillo del tatuaje del gallo seguía de morros con ella por haberle "robado el barco y la tripulación" pero bueno, eso era un asunto que ya trataría con él en otro momento. Al menos ahora mismo no tenía la cabeza ni las ganas de verle poner pucheritos. Por el momento intentarían adivinar quienes eran aquellos albinos y que buscaban de ellos exactamente.

Resumen:
Hablan un poco antes de llegar, llegan a Sakura se baja deja que Arik e Illje hablen con los albinos y simplemente espera sus respuestas para ver si consiguen saber que quieren exactamente de ellos aquellas personas mientras espera que el resto baje del barco.
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Mensaje por Claude von appetit el Dom 4 Oct 2020 - 0:54

Que alguien me lo explique, por favor. Un hombre consigue un buen barco, contrata a una tripulación profesional, encuentra a una segunda al mando un poco trepa pero buena chica, se va unos días y, cuando vuelve, su precioso galeón ahora está pintarrajeado, con una bandera que no tiene nada que ver conmigo y ahora se hace llamar "capitana". ¿Con qué autoridad? Ni siquiera le he enseñado el saludo secreto de la tripulación, ¿y ya ha organizado un motín? Y encima Aria, que me engaña para que me suba al barco con ella... Era una buena incorporación a los Fancy Cock Pirates, pero en su lugar me topo con que me está invitando a mi propio barco, me saluda mi propio oficial de cubierta y mi Barbie llama capitana a Elina. ¡Y ni se ha disculpado! No solo eso, sino que ha organizado una jerarquía impronunciable y a mi llegada me ha asignado una segunda despensa como habitación. Apenas cabe una cama, siempre huele a comida y encima tengo que aguantar que todo el mundo entre y salga cuando quiere un poco de cilantro. Que hasta ahora nadie ha necesitado cilantro, claro, ¿pero y cuando lo necesiten? Al final he terminado por mover el especiero a la despensa principal e instalado una estantería que ocupa casi la pared entera, además de una mesita que puedo utilizar pobremente de escritorio. Y encima tengo que cocinar para más de treinta personas.

- ¿De verdad a ti te parece justo esto, Rosy? -pregunto, cortando una patata-. Yo era el capitán, yo os contraté...

Rosy se encoge de hombros, pelando y dejándome otra más en un balde de agua. Lo cierto es que su ayuda resulta bastante útil, aunque es una pena que no sean más. Sin embargo, pensándolo bien no cabría mucha más gente; seis o siete personas podrían agobiarse trabajando. Pero dos ayudantes más... Bien, apuntado. Necesito tres ayudantes nuevos. Cuatro, si son pequeñitos.

- No sé, yo a mí mientras me paguen... -Noto cierta desidia en su voz, como si estuviese cansada de pelar patatas-. O sea, que este es un trabajo como cualquier otro, y por lo menos veo mundo.

No me puedo creer semejante conformismo en una chica tan joven. Puedo entender que Illje, que es hermana de Elina, acepte esta situación. Incluso que Aria, que en realidad no tiene culpa, me haya traído hasta el barco inocentemente durante un malentendido. ¿Pero que esta muchacha no sea un poco más viva? Necesito charlar con alguien más veterano.

Dejo las patatas a medio cortar con instrucciones a Rosalynn, que bufa pero acepta, y voy en busca de Sven. Cómo no, está en cubierta, dando órdenes a los jóvenes grumetes y a Barbie, que se ve un poco ocioso entre tanto trajín. Se nota que es la oveja negra.

- Sven, ¿tú crees...?

- ¡No interactúes conmigo, chico! ¡Estoy trabajando!

Vale, parece que no quiere hablar. Tal vez en algún momento en que no esté izando la bandera negra en solitario le apetezca intercambiar puntos de vista, aunque no creo. Por otro lado hemos avistado tierra y anoche me encargué de cambiar la bandera de Elina por la mía, así que estoy listo para salir. Nunca he estado en una isla tan invernal que fuese blanca, pero al parecer nos encontramos frente a las costas de Sakura. Agarro mi gabardina de plumas -un abrigo negro lleno de plumón rojo en el forro y pequeñas plumas a modo de cuello-, mis armas y me siento sobre la cama esperando que la "capitana" ordene salir.

¡Me abuuuuuurrooooo! Pasa demasiado tiempo y finalmente decido ponerme a preparar un par de cosillas. Aun si no aceptan que son de mi tripulación, es probable que necesiten alguna de mis recetas más especiales, así que dejo listas bolsas de víveres y una botellita de licor de vainilla para cada uno de los "fuertes". Están Arik, el falso Kol que se fingió morir para ver películas; Serleena, que me hace pensar que Elina es demasiado laxa en sus reclutamientos; las hermanas de la "capitana" que, en un acto de nepotismo insultante son los rangos más altos... No, ahora en serio, ¿por qué no armo yo un motín? Soy demasiado buena persona.

Termino saliendo de la cocina y reparto a cada uno un paquete, advirtiéndoles que lo usen con responsabilidad y una notita informativa que avisa de alérgenos, matices, sabores, efectos secundarios y, sobre todo, de que no se les ocurra mezclar la tortilla con la lasaña. Nadie quiere tortilla con bechamel.

- Y recordad, comed solo con hambre y hasta sentiros saciados. Es muy importante para el metabolismo.

Tras eso salgo con el grupo y me encuentro con lo que parece una secta de albinos. Me caen bien, el albino es el grado sumo de pelirrojo. Así que en cuanto nos hacen la pregunta, y con toda la confianza del mundo, saco un librito de bolsillo para tendérselo.

- No todas -confieso-. Por eso llevo siempre encima este diccionario. Podéis quedároslo como muestra de amistad de los Fancy Cock Pirates.

Elina puede robarme la banda, pero aunque esta panda de traidores no me reconozca... Todos los demás lo harán.

Resumen:
Cagarme en Elina. Coger mi abrigo y armas. Preparar las bolsitas de cumpleaños (cada una con una porción de mis recetas). Saludar a la secta en nombre de los FCP.


Ficha

Glosario:
Hamon: Haki de observación.

Habuso: Haki de armadura.

Harem: Haki del rey.

Calcetín: Kairoseki.

Sigfrido: Sigrdrífa.

Husky: Huskarl.

Jenjibre: Einherjar.

Abejorro: Hirdmenn.

Queteveo: Kertilsveinr.

Claude: El puto amo.

Número de banderas corregidas por Claude:
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Claude von appetit
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Mensaje por Serleena el Dom 4 Oct 2020 - 13:58

No sabía muy bien como había acabado en aquel navío. Elina se había portado muy bien comigo a pesar de que yo con ella era bastante borde. Ahora resultaba que era mi capitana, algo inaudito para mi. Nunca tuve más jefe que yo misma, y por tanto, no llevaba muy bien lo de recibir órdenes de otros. ¿Porqué acepté entonces entrar en su grupo?. Supongo que porque me encontraba sola, de hecho, siempre lo estuve. Las amistades que "tenía" siempre me querían para sacar algún tipo de provecho, bien fuera por mis habilidades o simplemente para tomarme el pelo una vez lograba su objetivo. Estaba francamente cansada de tener este tipo de situaciones a diario, y Elina, me ofreció una salida.

Vale que éramos mucha gente, con el mismo cabello pelirrojo, pero eso no significaba que me fiara de todos. A pesar de que eran mis nuevos nakamas todavía era reacia a según que órdenes o comportamientos. A Claude por ejemplo lo conocía bien, pues ya habíamos hecho algún que otro trabajo por alguna que otra isla. Él a pesar de mi comportamiento "especial" me trató con buenas formas, cosas que otros no.

En cuanto al resto de la banda no había hablado mucho con ellos, salvo con Arik, con el que también trabajé en su momento. De todos modos yo ahora sentía que pertenecía a algo, quizás a una familia aunque era muy pronto para saberlo todavía. Consideraba que si yo les defendía, ellos harían lo mismo por mi, así que dentro de lo malo estaba contenta de poder contar con más gente que yo misma.

A pesar de todo no me encontraba del todo integrada, pero supuse que con no abrir mucho la boca, no liarla demasiado y seguir las órdenes del resto quizás podría "abrir" puertas,y quizás ,obtuviera algún que otro premio. De todos modos, y concluyendo, creo que había logrado algo que estaba persiguiendo: estar integrada con gente. A pesar de mis "brotes" por decirlo de forma suave de lo que Claude y otros pudieran llamar locura, pero creía que a la "loca" al menos la querían a su manera.

Y allí estábamos, en Sakura. Lista para ayudar en lo que me fuera posible a mis nuevos camaradas. Aún me cuesta pronunciar dicha palabra. Nada más llegar al puerto yo me dirigí a mi camarote y cogí todo mi arsenal, pues había que estar preparada: Dos pistolas con silenciador, mi rifle de francotirador, cinturón multiusos con granadas y bombas de humo, varias dagas y puñales ocultos en diversas partes de las botas, pantalón y camisa.

Una vez pertrechada bajé junto al resto de mis compañeros, quedándome atrás al ver que Arik y Claude interactuaron con aquel grupo de Albinos mientras el resto miraba y escuchaba. Yo hice exactamente lo mismo, esperar si esa conversación iba a llevar a algo, o si por el contrario era fútil. Seguiría pensando en mis cosas, y si me preguntaban algo, respondería.

Resumen.:


-Pienso como he acabado en la banda

-Expongo mis propias preocupaciones con dicha banda

-Bajo del barco hasta el grupo de albinos, y mientras el resto habla con ellos yo espero a que acaben desde una posición de retaguardia.


Serleena
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Mensaje por Freites D. Alpha el Dom 4 Oct 2020 - 17:32

Es bastante interesante darte cuenta que el tiempo ha transcurrido de un modo tan rápido... Que no te das que ya han pasado unos meses después de un suceso que ha marcado tu vida, tu cuerpo y sobre todo tu mente. Aunque no me arrepiento de absolutamente nada, es bueno afirmar que todo lo que ocurrió con las amazonas ha sido algo que nunca olvidaré. Perder el brazo solo fue un pequeño precio que pagué por ver crecer a mis aliados qué, tarde o temprano, estoy totalmente seguro pasarán ha formar parte de mi enorme familia. Pondría mi vida en riesgo, como siempre.

Estaba en el Erebus en un día tranquilo como cualquier otro. Las cosas tenían su acostumbrado curso, uno que sin lugar a dudas ha me he acostumbrado desde que llegué aquí. Y hablando de eso ¿ dónde estará Moja?  Se supone que este enorme barco esta protegido por dos alianzas piratas. Siempre que me pregunto el por que de sus desapariciones. Últimamente ha tenido la costumbre de irse sin decirle a nadie, algo que personalmente considero fastidioso. Aunque por otro lado, no lo culpó, en cierto modo ser capitán trae más dolores de cabeza que otra cosa.

¿Por donde hiba? Ah si... Ese día. Aquella mañana donde solo tenía ganas de beber sake y comer carne hasta quedar repleto. La cosas estaban tranquilas y todos estaban contentos de saber que yo había vuelto con grandes aliados y nuevos recursos hace unos días. Aunque nunca me imaginé que volvería ha la acción tan pronto. Ya que en ha mis aposentos, llegaría uno de los grumetes a darme la noticia de qué el Reino de Sakura solicitaba ayuda.

Estube a punto de negarme. Aquello me resultaba un poco sospechoso ¿Que hace un reino afiliado al gobierno mundial solicitando ayuda abierta a toda facción? ¿Acaso era algún tipo de trampa? Las posibilidades son muchas, pero de algo estoy seguro es de una cosa: siempre me ha gustado sacar lo mejor de la peor situación.


Y con un pequeño vistazo a los pensamientos del joven rey de la forjar, podemos decir que finalmente los Big Brother kaizokudan han llegado a Sakura. Aquel témpano de hielo que sin duda alguna, es una de las maravillas naturales de la gran línea. Un lugar que a pesar que de llegar ha parecer muy hostil, puede llegar ha ser muy hermoso.

Alpha se encontraba en la habitación del capitán, en aquel navío que había obtenido de un préstamo por su fiel compañero y aliado, Moja. El chiquillo se encontraba meditando, totalmente en silencio. Sin lugar a dudas esta era una de las situaciones que el más disfrutaba.  Aún así, él no podía dejarse llevar de buenas a primera, sin importar que tanto adore la guerra, tal vez al pequeño le tocaría elegir un banda en el peor de los casos.

Aunque aquel momento de privacidad no dudaría mucho. Uno de los marineros interrumpió en la habitación. -Capitán, pronto llegaremos. - El joven herrero le regalo una sonrisa a su tripulante. era momento de salir a y trabajar.

- ¿Donde están Zira y Jace? - preguntó el pequeño mientras caminaba a las afueras del barco.

- La navegante Zira se encuentra en el timón, dirigiéndo al timonel para como ella misma lo describe: No joda el barco de su capitan. Por otro lado, Jace se encuentra en cubierta, se asegura que todos hagan sus tareas. - Por un momento aquél marinero se mostró con una duda y, no pudo evitar preguntar. - Señor... Perdone mi atrevimiento pero ¿por que no ha traído al trío de demolición con nosotros?

-Por que a ellos le tengo otros planes. Y no te tienes por que disculparte, esta bien que preguntes cuales son los planes. Pero por ahora, es momento de prepararnos. Asegúrate de que todos estén alerta y reparte todos los abrigos, no quiero que nadie muera por frío.

Al llegar a la cubierta, Alpha pudo observar en todo su esplendor la isla. Una sonrisa fue lo primero que se dibujó en su rostro. Suzaku aparecía atrás de el, lista para la batalla. Así que por ahora, era momento de prepararse.

Resúmen:
- Llegar a las aguas de Sakura.

- Preguntar por Zira y Jace.

- Ordenar que repartieran la ropa contra el frío.

- Revisar mi inventario.


Última edición por Freites D. Alpha el Dom 4 Oct 2020 - 20:28, editado 1 vez
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Mensaje por John Wayne el Dom 4 Oct 2020 - 18:34

El frío no solía tratar bien las juntas de metal de su brazo descubierto. Y tampoco solía tratarlo bien a él. Obviamente, al vaquero le gustaban más los climas cálidos. Los paisajes de desierto, montañas de roca... Aunque tampoco es que odiase la nieve. Iba vestido con un grueso abrigo azul que, abrochado hasta lo alto, dejaba ver el interior a partir de las dobleces del cuello, mostrando que la prenda por dentro estaba forrada de pelo, seguramente de algún animal, para mantenerse alejado del frío. El abrigo era largo, llegando hasta sus rodillas, por lo que la cartuchera de su revólver debía ir por fuera del mismo.

Se alegró de volver a ver a Ash y a Astartea, claro, aunque como era costumbre su robótica forma de ser y su fría voz no parecieron indicarlo. Aunque estaba seguro de que al menos la albina ya lo conocía lo bastante bien como para saber ver a través de su aparente indiferencia. Hicieron los saludos pertinentes y fueron a encontrarse con su compañero del Cipher Pol, Omega, a quien conoció brevemente poco antes de infiltrarse con Ruffo en la fábrica de Armonia. Parecía un tipo capaz, por lo que cualquier preocupación que pudiese tener desapareció.

—Compañero —saludó al agente inclinando levemente el sombrero—. Esta es Ash, mi novia. Es cazadora. Y esta es Astartea, la novia de mi novia, es soldado de la marina.

A Ash pareció hacerle gracia ese chascarrillo. Lo cual le encantó, pues simplemente le gustaba hacerla reír. Oírla reír en general. Siguió al agente y comió lo que le daba. No dijo nada, pues no estaba acostumbrado a mostrar si algo le gustaba o no. Después de todo, le habían críado diciéndole que sus opiniones y gustos no importaban, tan solo su capacidad de seguir órdenes y apretar el gatillo hacia donde señalen. Después de comer se encendió un puro, pensativo.

—Yo no sabía nada de eso, no. ¿Figura en las órdenes del objetivo a cumplir?

John se dedicaba a arrebatar vidas. Ese era su trabajo, después de todo. Lo mandaban a capturar, asesinar... a veces incluso espiar, aunque no tanto. Tenían a gente más capaz para aquellas cosas. Sin embargo, no era el tipo de persona que se desviase de un objetivo para cumplir una tarea secundaria por un beneficio propio... A menos que las circunstancias lo requieran.

Resumen:
Presentar a las chicas a Omega, comer y responderle
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Mensaje por Braudbrüthgael el Dom 4 Oct 2020 - 19:02

Apreció la llamada de Abby, por supuesto. Si algo le gustaba más que luchar era el hecho de que se apreciase su verdadera fuerza. No la había visto desde que fueron juntos a aquella empresa donde terminaron enviando a aquel traicionero corsario del mar al mismísimo Hel, a vivir una eternidad sufriendo los gélidos vientos que cantan por los muertos deshonrados. Braud tenía clarísimo que aquel hombre no había tenido el valor en vida como para pisar el Salón del Aguamiel de Crom en muerte. Y, normalmente, el gigante no recordaría haber peleado contra el corsario, pues tenía la mala costumbre de olvidar a los contrincantes traicioneros, débiles o sin honor. Pero aquella batalla fue especial. Luchó codo con codo junto a otros guerreros, y aquello era suficiente para que el combate se quedase en su memoria. Aunque fuese incapaz de recordar el rostro o el nombre del corsario.

A Braud no le gustaba llevar mucha ropa, pero por mucho que creciese acostumbrado a los fríos vientos de Leirngaf, no podía ir tan solo con un calzón de piel de oso en una isla tan fría como aquella. Llevaba unos gruesos pantalones de lana y unas botas forradas de piel de oso. Una camiseta blanca y, encima de la misma, la prenda que más abrigaba. Una larga capa hecha con la piel de un oso que mató hará varios años. Una gigantesca bestia que ahora su cabeza adornaba la de Braud como una capucha y sus patas delanteras rodeaban sus brazos como mangas. De aquella manera, cuando Braud mirase a los ojos a alguien, este podría sentir también la mirada del oso muerto sobre su cabeza.

—Me encanta beber contigo, Roland —dijo llegando al punto de reunión llevando en la mano un barril de cerveza como si fuese una jarra. Terminó lo que quedaba en el barril y lo dejó en el suelo—. Pero no entiendo como te ves cómodo diciéndole esas cosas a tan fiera guerrera. No sacudas a una bestia dormida, podría despertarse y acabar contigo.

Tras ese consejo tribal que solía repetir su padre, saludó al resto de cazadores que allí había, diciendo que tenía pensado compartir la cerveza con todos ellos pero que se la terminó por el camino sin querer. Finalmente se fijó en alguien que no conocía. Un niño pequeño de pelo blanco. Sonrió ampliamente, mostrando sus dientes y prominentes colmillos, a la par que acercaba el enorme puño al niño... ¿o era una chica? Ya se había confundido con Toshiro antes, no lo tenía claro. Bueno, ya lo aclararía él... o ella. Acercó el puño con la intención de que lo chocara para saludar.

—Braudbrüthgael Ledgeirbuf, pero puedes llamarme Braud.

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Mensaje por Jace eigner el Dom 4 Oct 2020 - 21:24

Me encontraba ahí en la cubierta vigilando a los demás grumetes que hicieran sus tareas intentando que todo estuviera listo para el desembarco, después de todo quien sabía que nos encontraríamos en terrenos de la isla invernal de Sakura, de la cual los rumores abundaban todo tipo de cosas, que para variar en casi todo el mundo e isla ya abundaban rumores extraños en las tabernas de varias islas que para variar parecían más falsos que otra cosa (En especial porque en otras islas también habían cosas aun peores), pero nadie puede saber que veríamos en ese lugar más que problemas… Como siempre hay problemas, y como buen capitán que es alpha debe sacar provecho de esto, lo que para mí significa que es un buen estratega y por ello un buen capitán.

Así seguiría ordenando a los chicos, después de todas mis labores estaban listas hace tiempo ya, de hecho, estaba ya totalmente preparado para desembarcar, vestía ropas de color blanco con algún tono azulado, para que nunca contrastara con la nieve (después de todo mis ropas normales no calzaban con el lugar y me vería a la distancia), en donde además iba preparado para frió con una bufanda y la ropa más cálida que tenía, usando siempre algo sea aprueba de agua para que no me empape entero al caminar por la nieve. Aun así, a pesar del cambio de ropa seguiría con armas de todo tipo ocultas en mi chaqueta y pantalón (en donde si eras alguien demasiado agudo de vista notarias que serían solamente dagas arrojadizas ocultas en algunos pliegues de la ropa, muy difíciles de detectar en su gran medida… Habiendo doce de ellas ocultas en todo lugar), teniendo además una daga más larga en la manga para usarla cuerpo a cuerpo y llevando un pequeño saco (que hacía de mochila) con comida, y unas tres dagas extras por si algo llegaba a ocurrir (que para variar estaban escondidas también).

De esta manera, en cierto momento de estar mandando a algún grumete vendría un sujeto a decirme que me buscaba el capitán, lo que me haría pensar que ya tenía listo alguna función especial para mis habilidades, dirigiéndome hacia su ubicación le preguntaría. –¿Me buscaba capitán? Ya he ordenado a la gran mayoría de los más nuevos. – Le explicaría dando un saludo formal con mi típica voz grave y seria, después de todo no tenía por qué fingir ser alguien amable en estos momentos.

Resumen:
-Jace se cuestiona que verán en la isla
-Jace ordena a los mas nuevos del barco, para luego nombrar su equipo
-Jace se dirige donde el capitán esperando ordenes
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Mensaje por Zira el Dom 4 Oct 2020 - 21:39

La tropa se encaminaba a la isla de Sakura, ¿Por qué? Al parecer requerían ayuda allí, cosa que a Zira le importaba poco, pero a su capitán sí le interesaba y si el buen capi decidía ir, ella no se iba a negar. Veía como toda la tripulación se movía y trabajaba, esto hizo que la chica sonriera con orgullo, no estaba con un grupo de inútiles, no era como la última vez. Tampoco iba a ser tan descarada de quedarse observando sin colaborar, se encaminó hacia el timón y en el trayecto se chocaría con uno de los tripulantes que andaba apurado, éstos dos cruzarían miradas y el hombre sería quien hablaría primero. –A ti te buscaba, estoy tomando registro de todas las actividades de los tripulantes, ¿tú qué haces? –Le preguntó con seriedad y un tono algo acelerado, se le notaba con prisa.

Zira mantendría esa expresión y tono gruñones que la caracterizaban. –Voy a guiar al timonel, no quiero que joda el barco de nuestro capitán. –Es lo único que le diría para luego apartarlo con el brazo y seguir avanzando, subiendo un par de escalones hasta llegar al su destino, el timonel se encontraba allí sosteniendo el timón y leyendo el mapa, sin embargo Zira notó que eso podría resultar en un desastre. Se acercaría a él y le quitaría el mapa de primeras. –Tú maneja. –Le dijo mientras leía el mapa, por suerte a ella se le daban bien, no estaba mal ilustrado, solo le faltaba algo de detalle.

Estaría observando aquel mapa con cierta molestia, le faltaba bastantes cosas, estaba por lanzar un insulto al aire como siempre, pero algo la distrajo, era un destello en el cielo, era pequeño pero brillante, le resultaba raro a la chica, ya que es sol no estaba en esa posición a esas horas. El destello desaparecería al instante, la mujer lo ignoraría, poco le importaba, ahora tenía otra tarea en manos. –A ver, dame el catalejo. –Diría eso pero se lo quitaría del cinturón al hombre, quien solo largaría un suspiro sin mucha queja, ya la conocía y no quería discutirle mucho.

Zira observaría la isla a lo lejos, se enfocaría en las orillas para comprobar lo que estaba pensando y al final estaba en lo cierto, le devolvería el catalejo para luego quitarle el lápiz, haría una marca en la parte del mapa a la que se estaban dirigiendo. –Evita esa parte, dobla a la derecha, hay varias rocas bajas y puede ser un problema si las chocas. –Tras esas palabras le devolvería el lápiz y el mapa.

El hombre la miraría fijamente unos segundos para luego mirar el mapa con aquella indicación bastante imprecisa, pero era mejor que nada. –Cómo digas… –Seguidamente daría un giro leve al timón, la chica una vez vio eso decidió irse, ya había hecho lo que quería y ahora solo quedaba esperar a que lleguen.

Resumen:
Zira ayuda al timonel para que no estrelle el barco, aunque el resultado de eso no era del todo cierto. Vería un destello en el cielo y sabría que no se trataba del sol, pero no le daría mucha importancia. Tras eso comenzaría a dar vueltas por el barco esperando a que lleguen a la isla.
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Mensaje por Astartea Shikei el Dom 4 Oct 2020 - 21:44

De todas las cosas que podía esperar para una misión de aquel calibre, que el trío asesino acabara junto de nuevo, no era una de ellas. Era sorprendente ver lo bien que podían llegar a compaginarse y no negaremos que nuestra querida albina disfrutaba en el fondo de tener a ambos correteando por aquello. Bajaron en el puerto de aquella ciudad que le recordaba a casa, y enfundada en una mullida túnica de color negro bajó para mirar a John y a su nuevo compañero.-Tienes buena cara, me alegra saber que has estado bien todo este tiempo.- Sin añadir mucho más, con su sonrisa suave y angelical, la dama de orbes de sangre inclinó suavemente la cabeza a modo de saludo.

Ni la presentación estrambótica logró sacarla de sus casillas o sacarle algo más que una simple sonrisa ladeada.

-Me alegra saber que tienes claro mi gusto con las mujeres, John.- Alza suavemente ambas cejas, sin decir mucho más, centrándose en su nuevo acompañante, al parecer ellos dos se conocen y eso siempre es interesante.- Es un placer, espero nos llevemos bien y cooperemos en todo lo posible.- Tranquila, regia, acepta la invitación a comer mientras siguen al muchacho para apreciar ese plato de comida caliente.

Entran al camarote sin mucho problema, luego solo es cuestión de sentarse y disfrutar del plato que le sirven. La combinación de sabores y todos aquellos platos fue sorprendentemente buena, su estómago delicado no se quejó de nada y simplemente entró en la conversación en la que ambos hablaban.- De momento lo que sabemos es reducido, una banda desconocida es el problema y algunos de ellos han escapado a las montañas.- Se sirvió un poco de café mientras tomaba asiento, sus calculadores orbes de sangre empezaron a medir la situación de manera calmada.-Han encontrado túneles de minería que pueden servir como pista, pero de momento es más importante ampliar la información de la que disponemos.- Y no vamos a negar que aunque ella haya tomado más de una copa con algún que otro miembro de la realeza de Sakura, duda que eso sirva para mucho.

Sus superiores le dejaron claro que no habría demasiado problema con el tema de la información, los CP siempre estaban bien informados… John era un caso aparte, el vaquero solo estaba bien informado en matar, explotar y destrozar. Al menos ella era algo más calmada y se le daba mejor utilizar la cabeza.

Fuera como fuera, las cosas comenzaban a ponerse molestas en aquel reino.- Muchas gracias por la comida, estaba todo muy bueno.- Aunque primero lo primero, la educación y los modales ante todo.

Resumen:
Bla bla bla, presentarse, comer, compartir información y tomarse un café.  
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Mensaje por Aria Landvik el Dom 4 Oct 2020 - 22:03

Todo aquello había resultado como una montaña rusa de emociones para mi. Desde el primer momento en el que mis ojos se encontraron con Ilje y lloré de nuevo como un bebe, o desde que todos nos reunimos como si fuéramos una familia. Todos eran unas personas maravillosas, desde mis hermanas, mi primo, hasta la muchacha llamada Serleena tenía su encanto, luego estaba Claude que también resultó ser una persona de lo más interesante y que para su sorpresa, ya conocía a toda mi familia. El mundo podía ser inmenso, pero para nosotros resultó un pañuelo de lo más divertido, casi como si fuera un chiste.

Me puse al mando del barco como navegante y me aseguré de que tuvieran cuidado. Había estado en Sakura con anterioridad y sabía la ruta adecuada para llegar. Últimamente no paraba de encontrarle fallos a aquel barco y estaba cada vez más convencida de que quería hacer uno propio totalmente personalizado. Mi pequeña conejita estaba de acuerdo y antes de que nos diéramos cuenta estamos liadas con los planos, las ideas y los procesos imaginarios necesarios para lograrlo. Es un proyecto de futuro, pero saber que puedo imaginarme un futuro donde todos ellos están presentes me hace inmensamente feliz.

-Tierra a la vista, al parecer hemos llegado temprano.- Habíamos tardado menos de lo que había tardado yo en mi pequeño barco, eso estaba claro. Comencé a estacionar el barco para asegurarme de que no sufriera desperfectos ni el hielo o la nieve le hiciera demasiado daño.

Comencé a atar todas las velas con ayuda de Arik y los demás y lo dejamos preparado para cuando bajamos a puerto. Me acomode el abrigo oscuro y me acurruque entre sus pliegues mientras un montón de gente nos cortaba el paso.- ¿Qué pasa? -Me acerqué con Ilje y Arik, curiosa de lo que pudieran decirme. Ajena a lo que fuera que estuviera pasando, le devolví la sonrisa a la señora mayor que se encontraba allí y a todos los presentes. Era como ver una versión albina de nosotros, una marea blanca en comparación a una marea pelirroja cargada de locos, gente alegre y mucho ruido.

Ellos parecían tranquilos, calmados y transparentes, como la misma nieve que adornaba la isla y sus paisajes. Fuera lo que fuera que nos encontráramos en aquel lugar comenzaba en aquel momento con aquella gente. A saber la clase de cosas que quedaban por aparecer en una situación tan desastrosa y caótica.

Resumen:

Bla bla bla, recuerdos, aparcar el barco, bajar y acercarse a Ilje y Arik, preguntar que pasa y sonreírle a la señora mayor bcs es demasiado dulce como para que le de yuyu
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Mensaje por Kohaku Sato el Dom 4 Oct 2020 - 22:14

Los últimos tres meses había estado en las nevadas tierras de Drum, aunque eso no hizo que se asentara en algún sitio concreto. Siguiendo las ordenes directas de su cuñado, quien también era su maestro, decidió en muchas ocasiones dormir a la intemperie para ser uno con la naturaleza. ¿Le veía sentido? No. ¿Lo hacía? Que remedio…, pues su maestro tenía la extraña habilidad de saber si alguna persona mentía o no; aunque eso último no venía al cuento. En fin.

La isla había estado siendo transitada durante muchas semanas por gente de todo tipo, aunque el aumento de maleantes había aumentado considerablemente. Él, por su parte, al no recibir ordenes directas de su gremio no había hecho nada, al fin de cuentas no trabajaba sin por cuenta propia, si no que era de esas personas que curraba cuando le hacían un encargo directo. ¿Por qué? Porque de esa forma se ganaba más dinero, simple y llanamente.

Un día, mientras tomaba un chocolate con unos churricos, su den den mushi sonó. «¿Quién será?», se preguntó, mientras soltaba su fálica masa frita sobre el plato. Se trataba de Raion, informándole de que el mismísimo rey de Sakura estaba buscando gente para enfrentarse a un mal desconocido.

—Llevo aquí algún tiempo, Raion —le respondió Kohaku, con voz calmada—. Seguramente sea alguno de los piratas que ha estado yendo y viniendo estas semanas. Dicen que han estado causando problemas en algunos sitios. Un coñazo. ¿Sabes si ofrece alguna recompensa cuantiosa?

La respuesta no fue del todo clara, pero cuando terminó de comer puso rumbo directo hacia la capital del reino. Fue un viaje de un par de días, en los que tuvo que dormir, nuevamente, en la nieve, calentado únicamente por una fogata mientras ahuyentaba a los malditos conejos gigantes.

Al llegar, fue hacia el castillo. Allí había otros cazadores, como por ejemplo su viejo compañero de cacería Braud. Había otros cuyo nombre conocía de los periódicos, como Abigail, la muchacha del apellido ilegible, Roland, un sujeto conocido, sobre todo, por sus modales toscos e ir haciendo explotar todo lo que tenía delante. Por su puesto, estaba Raion, cuya cooperación con su amigo el semigigante les había hecho ganar demasiada fama, y algunos que no conocía. Echaba en falta que estuviera el maldito pollo, de nombre Ayden, aunque seguramente vendría mucho más tarde haciendo el tonto, como siempre. «No le aguanto… Es demasiado escandaloso», se dijo, acercándose hacia los pocos que conocía, contemplando los jardines del rey.

—Buenos días, caballeros —hizo una pequeña reverencia—. Señoritas —dijo, girándose hacia las dos mujeres, haciendo una leve inclinación. Luego, se dirigió hacia Raion y Braud—. Ha pasado mucho tiempo, señores. Espero que el monarca nos colme de riqueza por cazar a un par de delincuentes de segunda.

Resumen:
Como mi último rol fue en la isla… Narrar cosas y comer chocolate con churros, ir hacia la ciudad capital y tener contacto con los compañeros de asociación cazadora (aunque solo conoce a unos pocos)
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Mensaje por Bizvan el Lun 5 Oct 2020 - 2:31

El marine dejó escapar el humo de su cigarrillo a través de su nariz mientras caminaba por los alrededores del puerto. No llevaba más de unas pocas horas en la isla y ya presenciaba las señales de batallas. La información con la que contaba era escasa y bastante básica. El reino Sakura se encontraba en peligro a causa de una misteriosa banda pirata, cuyo paradero era incierto, sin embargo, informes señalaban la posibilidad de haber infiltrados entre los habitantes de la isla e incluso dentro del palacio.

Bizvan frotó su cuello con algo de malestar ante la situación, la falta de información le molestaba, pero no había mucho que él pudiera hacer al respecto, al fin y al cabo, su rol nunca fue la recopilación de datos, esta era tarea de su amigo Tobías.

Por un momento sintió como si todo su cuerpo perdiera el poco calor que le proporcionaban sus ropas de invierno.

* Esta vez no tendré el apoyo de ninguno de mis nakamas. *pensó el marine a la vez que se llevaba el cigarro a la boca.* No he sabido nada sobre Tobi desde lo ocurrido en aquella torre.

El agente solía desaparecer durante días a cusa de su trabajo como CP, no obstante, Bizvan no podía evitar sentirse preocupado por su compañero.

- Hay un lugar y un tiempo para todo, y ahora no puedo permitirme pensar en algo que me distraiga de mi trabajo.

El marine miró el reloj en su muñeca, aun había tiempo antes de la reunión con el contacto en esta misión. Bien podría esperar a la llegada del resto de los marines que servirían como apoyo, pero consideró que sería más útil el ir a investigar un poco la situación de la isla.

El joven no era la persona más indicada para recabar información, aunque tenía a su favor su actitud amable y aquella sonrisa practicada que le hacía parecer más amigable de que lo que ya era. Si eso no funcionaba podía hacer uso de uno de los viejos trucos de Gusi, derrochar algo de dinero en algún bar y esperar que uno o más borrachos aflojaran la lengua.

Antes de comenzar se aseguró de que su grueso abrigo cubriera por completo su uniforme. Experiencias pasadas le habían enseñado que a veces era mejor no mostrar con orgullo el emblema de la gaviota cuando se pretendía comenzar a preguntar a los lugareños sobre alguna cosa fuera de la normal.
Resumen:
Llegar a la isla y deprimirse un poco al pensar en sus nakamas.
Decidir ir a investigar un poco con lugareños, ya sea simplemente preguntando a alguna persona en las calles o entrando a un bar a gastar un poco de dinero en bebidas.
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Mensaje por StaffOPD el Lun 5 Oct 2020 - 23:41

Normas del capítulo:


  • Se moderará lunes y jueves entre las 22:00 y las 23:59.
  • No se puede postear los lunes o jueves antes de la moderación.
  • Hay un reloj que marca el tiempo restante. Cuando acaba los temas se cierran.
  • Está prohibido metarrolear, powerrolear y demás actitudes tóxicas.
  • A más riesgo, más premio.
  • Como es tradición, el barco de Sons of Anarchy se hundirá en algún momento.
  • Cada post debe ocupar entre 250 y 1.200 palabras. Si no se está en estos límites, el post podría ser ignorado.
  • Es responsabilidad de un usuario comunicarse con la gente con la que interactúa.
  • Si un post tiene más de 15 faltas ortográficas por párrafo podría ser ignorado.
  • Hacer un resumen de acciones relevantes es obligatorio independientemente de la extensión.
  • La ley del plot no es a prueba de idiotas.


Moderación

1 - Freites, Jace y Zira:
Vuestro barco se acerca a la isla lentamente hasta que por fin lográis entrar por una de las rías, tenéis tierra a ambos lados y el paso, aunque amplio, se va estrechando hasta que quedan poco más de una treintena de metros a cada lado del barco hasta llegar a las escarpadas paredes de la costa.

De pronto un ruido se escucha a en frente del barco, un sonido de metal chochando y agua moviéndose. Una enorme cadena emerge del mar, con eslabones del tamaño de una persona y estirándose de costa a costa, de esta cuelgan cadenas más pequeñas con pesos colgados. De entre los arbustos a los lados podéis ver como salen más de una veintena de hombres a cada lado, armados con rifles y claramente camuflados para la nieve, también traen consigo cuatro cañones por cada costa.  Uno hombre da un paso al frente, en la costa que queda a vuestra derecha, porta un megáfono y un dispositivo que no podéis distinguir en la otra mano.

- ¿Creíais que dejaríamos que unos piratas volvieran a tomar nuestra tierra? Hemos tenido tiempo para prepararnos para una invasión. Rendid las armas o nos aseguraremos que vuestros compañeros vean vuestro barco en llamas desde su escondite.
2 - Los pistoleros y astartea:
Os habéis reunido todos y con la comida de Omega os ponéis al día de lo que sabéis todos y os familiarizáis un poco. Todo parece ir bien el rato que estáis ahí, todavía falta un poco para la hora pero algo os llama la atención. Alguien ha llamado a la puerta.

- Disculpen, la pizza que habían pedido. – Si alguno ha pedido pizza, al mirar por la mirilla notaréis que no es el uniforme de vuestra pizzería de confianza. De no haber pedido pizza, estamos ante una feliz coincidencia.

Abráis la puerta o no, dos cosas son seguras, nadie lo ha notado llegar y los que posean sentidos mejorados escucharán un leve pitido intermitente proveniente del otro lado de la puerta.
3 - Las 8 bestias:
Los que hayan investigado un poco antes de reunirse habrán escuchado que el grupo de asaltantes estaba conformado por no más de diez personas, el que parecía el líder montaba en un enorme lobo con extrañas escamas por el cuerpo y le acompañaba una figura de gran altura. Su travesía por la ciudad fue rápida así como confusa, por lo que los lugareños no se pudieron quedar con muchos detalles.

Habéis llegado a los jardines, todavía no ha llegado nadie más, pero los guardias no os dejan pasar dentro de los muros de piedra. Al parecer no dejarán a nadie hasta que no sea la hora, órdenes del rey. De todas formas, poco después de este palo, un individuo os llama la atención desde el otro lado de una esquina, lejos de la vista de los guardias. Cuando uno, o varios de vosotros os acercáis, podéis ver que se trata de una joven encapuchada, es rubia platino y de piel blanca como la nieve, bajo la capa podéis ver que sus ropas distan mucho de ser las de una simple campesina, casi las de una noble.

- Perdonad que mi padre os haya hecho esperar, está demasiado paranoico con este asunto y no sabe en quien confiar. – Se hace un incómodo silencio. – Oh, disculpad, soy Theresa Claus, segunda princesa del reino. – Hace una leve reverencia. – Vosotros debéis ser los refuerzos que ha mandado llamar. No puedo fiarme de nadie en palacio, no desde que uno de los mayordomos intentara matar a mi hermano mayor, seguidme, sé un lugar seguro, pero tenemos que ser discretos, si alguien se entera de que he salido del palacio…

Os Indica que la sigáis por unos callejones cercanos a un canal que sale de los jardines, llegando a unos embarcaderos bajo un puente, parece una entrada trasera al palacio. Si la habéis seguido os llevará a un almacén bajo el puente, con una mesa y una chimenea encendida. Si no optáis por seguirla podéis quedaros esperando… o buscar bronca con los guardias, o colaros en el palacio… o ninguna de estas.
4 - Bizvan:
Antes de que puedas llegar a un bar alguien te llama la atención, es un joven que dice venir de la marina y pregunta por la situación general. Parece que no se ha dado cuenta de que eres uno de sus compañeros, debe haber venido en otro de los barcos que han traído refuerzos. (Ver Spoiler de Liam)

De todas formas parece ser que ambos lográis notar algo, desde el momento en que os cruzasteis, no dirías que incluso desde que desembarcasteis, podéis notaros observados. Bizvan, puedes ver una figura encapuchada en un callejón, en cuanto se da cuenta de que habéis cruzado miradas parece que se retira entre las sombras rápidamente. Pero Liam no está mirando en esa dirección sino hacia arriba, parece ser que ha visto algo también.
5 - Liam:
En tu búsqueda te cruzas con alguien, no sabes si será parte de la guardia real, pero por su tamaño y aspecto no dirías que se trata de un civil. Parece no haberse alarmado por su pregunta, o por lo menos lo le altera. (Ver Spoiler de Bizvan)

De todas formas parece ser que ambos lográis notar algo, desde el momento en que os cruzasteis, no dirías que incluso desde que desembarcasteis, podéis notaros observados. Liam, puedes ver una figura encapuchada en un tejado, en cuanto se da cuenta de que habéis cruzado miradas parece que se retira tras las alturas rápidamente. Pero Bizvan no está mirando en esa dirección sino hacia un callejón, parece ser que ha visto algo también.
6 - Thyra:
Ya te dijo la yaya que cogieses una rebequita por si refrescaba, pero no le hiciste caso y ahora estás resfriada. ¡Te lo mereces! Hay que respetar a los abuelitos. Bueno, vamos a lo que interesa. Los rumores que has escuchado en las tabernas son completamente ciertos, de forma que en cuanto te das un paseo por las calles repletas de nieve descubres el método de reclutamiento para la misión.

Hay numerosos puestos en los que diferentes grupos de mercenarios se esfuerzan por llamar la atención de cuantos efectivos se quieran incorporar a sus filas. La empresa se antoja bastante dificultosa y todas las manos son pocas. Sea como sea, hay tres grupos que llaman la atención bastante más que los demás:

  • Merodeadores nocturnos: es un grupo que por ahora cuenta con una docena de hombros, todos encapuchados y portadores de arcos y flechas. Más bien parecen cazadores, pero el aire solemne que emanan hace pensar que son mucho más que eso. Seguramente sean bastante sigilosos.

  • El azote del tiempo: todo lo contrario a los primeros. Estos se cuentan por siete por el momento, seguramente porque su rudeza y el aire de sangre y muerte que emiten hayan disuadido a la mayoría de posibles candidatos. Son corpulentos y portan armas de gran calibre.

  • Voluntad: todas mujeres, lo que llama la atención frente al resto de grupos con los que te has encontrado. Las trenzas de sus pelos y los elementos naturales que han usado para darles forma pueden revelar que se mueven como pez en el agua en la naturaleza. Ellas, al contrario que los demás, no llevan armas.

It’s time to choose. Tienes libertad para narrar cómo dais comienzo a la búsqueda una vez escojas grupo, si es que lo haces.
7 - Readhaired Valkiries – Not FCP:
La señora toma con sumo gusto el diccionario que le tiende Claude, el cual entrega al hombre más cercano a él. Podéis distinguir unas facciones que sin duda corresponden a un afroamericano, aunque el tono de su piel dista mucho de lo que cabría esperar en un primer momento. Espero que no se os ocurra juzgarle por ello, porque tendremos serios problemas.

De cualquier modo, el grupo se dispone en semicírculo en torno a vosotros. No muestra actitud hostil alguna, y es que sus manos ni siquiera son apreciables bajo la ropa. Sólo la anciana os mira y, mientras lo hace, el resto empieza a canturrear algo incomprensible. Lo hacen en un tono de voz muy bajo, prácticamente inaudible y, a decir verdad, muy agradable y musical.

―La de la Luna, por supuesto ―dice la anciana al tiempo que señala al cielo, pero ni siquiera vuelve su rostro hacia las alturas―. Nada es más necesario para la vida que el agua. El agua forma la mayor parte de nuestro mundo, y es ella quien la mueve y la guía para que sigamos aquí. ¿No os parece que lo mínimo que podríamos hacer es rendirle culto y elevarle nuestras oraciones? Yo… Nosotros ―se corrige― lo creemos así y no tenemos la menor duda. Por desgracia mucha gente no piensa como nosotros, pero es cuestión de tiempo que les hagamos ver la realidad de lo que nos rodea. ¿Nos acompañaríais?
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Mensaje por Abigail Mjöllnir el Mar 6 Oct 2020 - 9:12

Su pequeña investigación previa había dado frutos, pocos, pero había dado. Ahora sabía que el grupo que buscaban no superaba la decena de integrantes y también sabía el que tal vez sería el dato más destacable: uno de ellos usaba de montura un lobo enorme que tenía unas escamas raras por el cuerpo. Además, estaba acompañado por alguien de gran altura, ¿un semigigante quizá?

Por desgracia el comportamiento de uno al que solo Dios sabría por qué debía llamar compañero no le pilló por sorpresa y, prácticamente por mera inercia, acopló un dial láser a su rifle y apuntó directamente al rostro del impertinente, impidiendo así que se acercara más de la cuenta. Siempre era curioso ver cómo era más sencillo y agradable trabajar con el infame Gobierno Mundial que con algunos de sus compañeros de oficio. Con el pelirrojo no tenía que estar la mitad del rato apuntándole para que se centrara, lo hacía él solito.

Lejos, Klauswitz —fue lo único que respondería antes de pasar su atención a la mujer que se acercaba. Características físicas albinas, ojos ambarinos, coincidía con la descripción que le había dado Ayden.
Hazel, ¿verdad? Soy Abigail, es un placer. Te daré la mano cuando no esté ocupada manteniéndolo bajo control —se presentó sin dejar de apuntarle. Si lo conocía, y por desgracia lo conocía, cabía la posibilidad de que se pusiera a incordiar a la nueva compañera. No se extrañó de la cara de asco que ponía, y tampoco se extrañaría cuando ese asco cambiara a un cabreo casi inmediato.

Pues es una buena pregunta, Raion, porque lleva aquí treinta segundos y ya me está poniendo de los nervios —respondió al recién llegado. Resultaba evidente, pues, que la presencia del espíritu de la navidad no formaba parte del plan de Abi. Dejó de apuntar en ese momento, esperaba que la presencia del mink león ayudara un poco a que se controlara. Como prometió, le extendió la mano a Hazel.

Saludó a Braud y también al muchacho nuevo, que parecía tener un comportamiento más agradable. Eran... seis, si no había contado mal. Seis para diez... se podía hacer. Ya podía empezar a informar de sus hallazgos, aunque solo fuera para mantenerlos interesados.

Después os comentaré lo que he conseguido averiguar, parece que no han podido verles bien en la capital, pero sí he logrado encontrar algunos detalles clave —dijo.

Los guardias de Sakura no estaban dispuestos a dejarles pasar hasta la hora acordada. La beata, por lo menos, no terminaba de entenderlo. ¿No sería mejor informarlos cuanto antes para poder darles caza inmediatamente? Y realmente habría sido más sencillo preguntar a los supervivientes, la guardia real debería saber algo. Tampoco iba a entrar por la fuerza, de forma que solo podía esperar... y esperar... No había llegado nadie más aún, ¿no habían enviado a nadie? ¿no era Sakura uno de los reinos afiliados al Gobierno Mundial? Era en esos momentos cuando comprendía a la revolución, dejar a su suerte a un reino entero no era correcto.

Alguien llamó su atención desde una de las esquinas y echó a andar hacia allí tratando de que no se notara que no iba a dar un paseo casual. Una figura encapuchada estaba al volver la esquina y, aún sin quitarse la capucha, la monja podía ver mechones de pelo rubio platino, piel nívea, casi albina, y unas prendas que, incluso sin saber de telas, podía ver que no se parecían en nada a las que había visto en los pueblos de Sakura que había podido visitar.

Espera, ¿era la princesa? ¿y qué hacía fuera de esa manera? No, más importante, ¿un intento de asesinato además del ataque pirata? No sabía cuántos de sus compañeros habían acudido también, pero asintió con la cabeza y le pidió que esperara un segundo, tenía que avisar. Quería averiguar qué tenía que decir la princesa, pero también era importante saber qué tenía que decir el rey. Si conseguían dos versiones podrían comparar notas, juntarlas con la investigación de Abi, y así podrían conseguir una visión más precisa de la realidad.

Le hizo señas a sus compañeros para que se acercaran, si es que no lo habían hecho ya. La princesa no quería que nadie se enterara de que había salido de palacio, por lo que no debía hablar demasiado delante de los guardias.

¿Podrías quedarte, Raion? Me gustaría que tuviéramos las dos versiones, creo que se sentirá más cómoda hablando conmigo y estoy segura de que el rey estará más cómodo con tu fuerza. Creo que se sentiría incluso más cómodo si estáis Braud y tú —pidió, explicando su punto de vista. Pensó que la princesa se sentiría más cómoda hablando con ella por, bueno, cosas de chicas. O por lo menos sería más cómodo hablar con Abi que con Roland. Además, el rey probablemente confiaría más en la fuerza y fama de Braud y Raion, los dos que derribaron al Shichibukai traidor. Como siempre, no tenían que hacer caso.
Quien quiera puede venir conmigo, pero si ha pedido discreción os tengo que pedir por favor que usemos mi poder. Si entráis aquí no llamaréis nada la atención, no deberíamos buscarle problemas —dio unos pasos atrás para salir del todo de la vista de los guardias y accionó su Akuma. No le gustaba usarla pero era mejor dejarles entrar que el previsible desastre de permitir que Roland se acercara demasiado a la princesa. Sin embargo, como no tenía autoridad real sobre ellos, se limitó a pedírselo por favor, sin obligarles ni tomar represalias si decidían ignorarla. Apelaba al sentido común, nada más.

Se formó una cúpula translúcida verde y, si se adentraban dentro con el permiso de Abigail, serían transportados al interior a través de la puerta que se había abierto en su pecho.  La mantendría durante unos segundos antes de cortarla y cerrar la fortaleza del todo.

Si entraban dentro de la dimensión de la Shiro Shiro no Mi podrían ver el interior de la capilla, la sala central de la dimensión de Abi y que se parecía muchísimo a un convento religioso salvo por algunos detalles. El primero, la enorme balista de asedio que descansaba junto a una de las ventanas. El segundo, la multitud de personas jóvenes que iban de aquí para allá, transportando armas, limpiando, llevando Wanteds a otra sala distinta. Dentro se formaría una copia de Abigail. Esta copia chasqueó los dedos y, en ese momento, el suelo bajo cierta puerta empezó a crecer hasta el techo, haciendo que la entrada a la sala de armas quedara totalmente bloqueada.

Ahora sí que podéis ir donde queráis. Procurad no molestar a mi gente.

Fuera, una vez decidieran quién iba dónde —y cuando decidieran si querían entrar en la fortaleza o no—, la beata seguiría a Theresa por aquellos callejones. Acabarían en unos embarcaderos, debajo de un puente, en lo que parecía ser un almacén o algo por el estilo. Una vez allí, Abi prefirió ser cauta y activó su Mantra para poder detectar presencias intrusas.

Perdón por no presentarme antes, no quería llamar la atención de los guardias. Abigail Mjöllnir —hizo una reverencia más pronunciada, estaba hablando con la realeza —. ¿Qué es lo que quiere hablar con nosotros?

resumen:

No me dan las palabras asíque:

» Apuntar a Roland con el rifle mientras se presenta al resto de cazadores.
» Ir a ver a la encapuchada.
» Le pide a Raion y Braud que se queden en el palacio para poder escuchar lo que tenga que decir el Rey. Su justificación para dividir así el equipo es que cree que confiará antes en un fiero león y en el semigigante antes que en ella.
» Pide al resto de cazadores que, si piensan ir con ella a descubrir qué quiere la princesa, que utilicen su Shiro Shiro no Mi para no dar el cante. Que lo hagan o no ya es cosa suya, pero lo ha intentado por lo menos (?)
» Hagan caso o no a su petición, Abi sigue a Theresa hasta el almacén y activa Mantra (Nivel 3) para asegurarse de que no hay más presencias a su alrededor. Acto seguido le pregunta qué es lo que quiere hablar con ella.
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