Cuenta Atrás

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
Tan flipao que pelea el covid a puñetazos
Salvador de yayos, siempre tan importante para nosotros, siempre tan dispuesto para ellos
El pobre lo intentó, pero no le dejaron, aún era pronto para él
GRACIAS POR TODO
Últimos temas
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Lysbeth - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Lance - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Kusanagi - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Hazel el Jue 15 Oct 2020 - 15:18

Era de buena mañana en Whiskey Peak. De hecho, el sol apenas había comenzado a despuntar por el horizonte. Sin embargo, la gente en esa isla no se tomaba ni un momento de descanso. Entre trabajo y trabajo, los cazadores necesitaban disfrutar de sus vidas, regocijarse con sus premios. Eran, literalmente, el reflejo de la expresión «solo se vive una vez». Por ese mismo motivo a la albina no le sorprendió que La taberna feliz estuviera abierta a esas horas. ¿Estaría Hilda atendiendo ya? Esa mujer ya entrada en años parecía no saber lo que significaba dormir. Regenta de la taberna, ex cazadora experimentada e hija de cazadores de una familia que había llevado en esa isla casi desde que se fundó la ciudad. Si había una figura autoritaria en aquel descontrol de lugar era ella.

La puerta se abrió con un chirrido cuando Hazel la empujó, haciendo sonar la campanita que colgaba a la entrada y que, rara vez se podía escuchar salvo que tuvieras el mejor oído del mundo, debido al constante barrullo del lugar. Esa era una de aquella vez histórica en las que el olor a alcohol y era sustituido por el del café recién hecho y las tortitas con sirope. Hazel esbozó media sonrisa.
—El trabajo te acabará matando —dijo, adentrándose en el lugar. Por las mesas había algún que otro moribundo y borracho cazarrecompensa de poca monta, al igual que en tirados en el suelo. Hazel, hizo el ademán de no pisarlos. Aunque no iba a ir dando saltitos como un cabrito para ello, si alguno se llevaba un pisotón en las manos o en los huevos sería su culpa. «Que se jodan», pensó ante la idea, terminando de llegar a la barra. Su bolsa calló sobre el suelo con el pesado sonido del dinero, entre sus piernas, sus armas a un lado, y un bonito arbusto decoraba ahora la barra. Era su pequeño premio por no haber dejado en el sótano al cazador ese de las islas del demonio esas, desierto-trópico.

—Bueno, jovencita, de algo hay que morir —contestó la risueña mujer. Hazel contestó con un bufido rodando los ojos. La mujer era demasiado alegre para su agrado. Pero la conocía desde que su difunta maestra se la llevo tras cobrar una recompensa que ella había “cazado” sin querer. Tampoco podía ponerle muchas pegas en esa época. A cambio le dio comida, ropa y una mísera parte del total. «Y me dejó quedarme el estoque de la cerda de la capitana», se recordó. Su ceño se frunció al pensar en eso, moviendo la cabeza negativamente. Ni siquiera estaba escuchando lo que la mayor le estaba preguntando.

—No tengo muchas ganas de hablar ahora, Hilda. Estoy cansada —se excusó.

—Ya veo… ¿Entonces no te interesa un pequeño botín que pueda tener para ti? —Preguntó, azuzando su curiosidad.

—…Yo no he dicho eso. Sabes que siempre estoy dispuesta a ir a por una nueva presa. —La mujer sonrío con complacencia—. ¿Supongo que primero puedo desayunar...? Y contarte un poco de el viaje de mil demonios al que me mandaste.

—Veinte millones en un viajecito no deberían haber sido para tanto.

—¡Qué más quisiera! Saqué solo quince millones. Qui-ce. Y todo porque me crucé con un monigote emplumado —se quejó, aunque su rostro se suavizó al poco. El chico al final no había estado taaaan mal. Así que supuso que sería su pequeña excepción. Pero si no se quejaba frente a ella un poco de él la molestaría con ideas estúpidas.

—Así que un chico, ¿eh? Pues lo mismo te viene bien.

—Disculpa, ¿qué?

Sí, fue uno de esas mañanas que empezaban con una calma poco común. Y por eso no duró mucho. Un golpe seco contra la mesa dado por la albina con sus dos manos mientras gritaba azorrada que le parecía increíble semejante absurdez. ¿Ella? ¿Hacer equipo con otros cazadores? Ni en los sueños más húmedos de la mujer. O eso le gritó a la cara antes de que esta amenazase con darle esa información tan reservada que se había guardado para la albina a otro grupito por su propio bien.

—¡Y una mierda!

Al final, la única opción que le quedó a Hazel fue aceptar pedir ayuda a otro cazador, de su elección. Así, el DDM que el pichoncito le había entregado sonó antes de lo esperado. La llamada fue breve y la información la justa y necesaria. Tenía información sobre una banda pirata que se había adentrado en El Paraíso hacía un par de meses. Siguiendo su recorrido, se sabe que han acabado en una isla no muy lejos de Whiskey Peak, pero que la gente con dos dedos de frente solía evitar. Si estaban ahí seguramente se encontrasen con sus fuerzas mermadas —eso si seguían vivos— Como fuese, su recompensa conjunta eran unos cuarenta millones, repartidos entre las cabezas de su capitán, su mando derecha y su contramaestre. Eso sin contar lo que pudieran requisar de su barco. Dicho eso, le dio una semana al rubio para, si aceptaba, encontrarse con ella en la Isla cactus, desde donde podrían ir sin más paradas hasta Little Garden, la isla en cuestión de su cacería.

Casi dos semanas después, la isla despuntaba frente a sus ojos, con una playa corta, un muro de enormes árboles se encontraba frente a sus ojos. Los chillidos de los animales se escuchaban a ratos, seguidos de un silencio que ponía la piel de gallina a los navegantes que habían accedido a llevarles y que les recogerían a cambio de una porción del botín si seguían convida. A buen recaudo, Hazel llevaba entre sus pertenencias un Eternal Pose, regalo de Hilda, que apuntaba a su hogar y que podría quedarse si completaban con éxito su trabajo.

—Una vez en tierra no hay marcha atrás, pollito —Recordó con tono burlón a Ayden. Lo cierto es que, quizás algo a maldad, no le había contado al chico muchos detalles sobre la isla. Según había escuchado ella su mayor preocupación quizás no fueran los piratas, sino la fauna prehistórica que vivía en ese pequeño trozo de tierra. Esperaba que no se enfadase mucho cuando lo descubriera.
Hazel
Mensajes :
45

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm15/150[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (15/150)
Experiencia:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm6270/1000000[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (6270/1000000)
Berries: 15.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador Desconocido
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Ayden Keenwind el Sáb 17 Oct 2020 - 6:34

—Espera, espera... ¿Puedes repetirlo? —preguntó con no poca burla en su tono, esbozando una irritante sonrisa que, por suerte, la cazadora no podría ver—. ¿Que necesitas mi qué? No se escucha bien.

Claro que se había escuchado bien, pero no iba a dejar pasar la oportunidad de hacer que Hazel tuviera que arrastrarse un poco más por su ayuda. Lo último que se habría esperado aquella mañana al despertarse era que la albina fuera a contactar con él, tras un lapso de tiempo tan escaso después de su último encuentro, nada más y nada menos que para pedirle ayuda con un nuevo trabajo. Se habían separado en buenos términos —tal vez en unos bastante más que buenos, si se le permitía opinar— pero, dada la naturaleza competitiva e individualista de ambos cazadores, no esperaba que fueran a ponerse en contacto tan pronto. De hecho, tal fue su sorpresa que a punto estuvo de escupir la bebida en mitad de aquel resort de Isla Vacaciones. La gente del lugar le miró raro, tanto porque casi se ahogase como por toser sin control tras ello.

—Bueno, supongo que podría hacer un hueco en mi apretada agenda, Copito —comentó, con toda la hipocresía de la que era capaz de hacer gala—. Me has pillado algo ocupado —mintió— pero puedo hacerte un hueco, por ser tú. ¿Me cuentas un poco?

Evidentemente, lo único que interrumpía aquella llamada era el descanso que se había tomado después de un mes de búsqueda, investigaciones y persecución tras Black y White. Con ambos entregados y una buena cantidad de berries en sus bolsillos le pareció apropiado tomarse unos días de descanso. ¿Qué mejor sitio que la famosa isla de las vacaciones y el reposo? Pero sí, ya iba siendo hora de moverse un poco o terminaría relajándose en exceso. Además, su renombre no iba a verse incrementado si no hacía otra cosa más que beber mojitos, disfrutar del sol y de todo tipo de placeres terrenales para compensar las últimas semanas de hambruna y falta de resguardo por las noches. Una pena, pero a ese ritmo terminaría por fundirse todos los ahorros.

La albina no le dio demasiados detalles en la llamada, aunque supuso que le contaría un poco más una vez se reunieran en Whisky Peak. A grandes rasgos, parecía que una tripulación pirata en ciernes había cometido la insensatez de adentrarse en el Paraíso sin la suficiente experiencia y, como no podía ser de otro modo, habían naufragado —o eso decían los rumores—. Para Ayden aquello se traducía como dinero fácil, salvo por el pequeño detalle de que la isla en cuestión era nada más y nada menos que Little Garden. No había estado nunca, ni siquiera cerca, pero no había que ser muy avispado para enterarse de los rumores e historias que corrían alrededor de ese sitio: criaturas que se creían ya extintas, vegetación de épocas pasadas, un pronunciado clima tropical... todo cuanto necesitaba saber para entender el peligro que suponía poner un solo pie allí. Sin embargo, un trabajo es un trabajo, y no sería él quien se negase a una incursión así por miedo. Sería una de las pocas personas que se hubieran adentrado en el lugar para salir con vida y, no contento con eso, con un buen montón de millones en el bolsillo. Su mayor preocupación debía ser la fauna, ¿no? Unos pocos lagartos hormonados no podían suponer mucho problema.

Su reunión con Hazel no se hizo esperar demasiado, llegando a Whisky Peak en algo menos de una semana. Por suerte Isla Vacaciones no estaba muy alejada de Cactus Island, así que el trayecto fue corto. Tuvo que soportar, cómo no, una cálida y agradable bienvenida —nótese la ironía— por parte de su socia, aunque la cosa no fue a más afortunadamente. ¿Quizá se hubiera pasado con las burlas? No, lo más probable es que la mala leche de la mujer hubiera aflorado de todos modos. Fuera como fuese, tras tomarse un día de descanso por el viaje y atender a los detalles que vio adecuado darle al rubio, ambos partieron del lugar rumbo a Little Garden.

—No te preocupes. Si no te dejé quedarte con todo el premio en Great Palm, esto no será una excepción —respondió, dedicándole una sonrisa cargada de malicia antes de observar el trecho que les separaba de la costa.

La isla estaba deshabitada y, como no podía ser de otro modo, carecía de puerto, por lo que la nave que les acompañaba se encontraba a cierta distancia de la playa para no encallar y terminar naufragando junto a los piratas. De hecho, no les costó demasiado encontrar su barco completamente destrozado sobre la arena. Una jolly roger que no era capaz de identificar aún ondeaba en los restos del palo mayor. Las opciones eran dos: usar un bote para acercarse al lugar o que Ayden pusiera de su parte para llegar. No había una distancia inabarcable y, siendo sinceros, no se sentía muy cómodo en una barca que podría volcar con la más mínima ola que surgiese.

Teniendo esto en cuenta le tendió la mano a la albina, justo en el momento en que dos majestuosas alas de tono carmesí surgían a su espalda.

—¿Un viajecito?

Cargar con ella no sería complicado y sus plumas tenían la fuerza suficiente como para impulsarles a ambos. Una vez tomara su mano la cogería en brazos, asegurándose de que estuviera bien sujeta antes de salir volando hasta la playa. Tardarían apenas unos minutos en pisar la blanca arena, a unos metros del naufragio. Cómo no, aquel debía ser el punto de partida de su investigación, así que Ayden se aseguró de depositar a la cazadora en el suelo antes de deshacer sus poderes y encaminarse al lugar.

—Parece que alguien no aprendió a aparcar —se mofó, observando los restos de la nave mientras buscaba alguna entrada en el casco—. Si no encontramos los cuerpos aquí nos tocará buscarles en la selva, pero puede que encontremos alguna pista entre los restos.
Ayden Keenwind
Mensajes :
55

Fecha de inscripción :
06/07/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm31/1150[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (31/1150)
Experiencia:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm18200/1000000[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (18200/1000000)
Berries: 15.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t23527-ayden-keenwind-el-

Cazador Desconocido
Ayden Keenwind

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel el Sáb 17 Oct 2020 - 12:20

El momento que debía haber sido de esplendor para el chico se tornó en una mofa de una forma u otra por parte de la albina. Intentando no reírse demasiado, tomó su mano dedicándole una sonrisa similar a la que el propio chico había puesto al decir que no la había dejado quedarse con toda la recompensa. Siendo justos había sido ella quien había decidido salvarle en vez de simplemente largarse con las cabezas —nunca mejor dicho—, pero bueno.

—Pff… ¿Te da miedo un poco de agua, pichoncito? —preguntó al tiempo que tomaba se mano, evitando así que la soltara o se fuera sin ella—. Claro —asintió a su ofrecimiento, y una vez la tomó en brazos se aseguró de aferrarse bien a él, rodeando su cuello con ambos brazos por encima de sus hombros. El rubio agitó sus alas carmesíes y en un pestañeo ya estaban volando en el cielo. Los ojos de Hazel refulgieron, abiertos como los de una niña. Era su primera vez tan alto y, tenía que reconocer, que era bastante impresionante. Lo suficiente como para que mantuviera la boca cerrada hasta quedar posada de nuevo en la orilla, seguida de Ayden. —Tengo que admitir que es bastante impresionante —comentó de forma casual, adelantándose unos pasos hacia delante. Aprovechando los segundos que tardase en girarse el chico para hacer un silencio antes de seguir hablando—. Me refiero a eso de volar, claro. —Volteó entonces, esperando a que se acercara para, antes de que se pusiera a su altura parase frente a él, con ponerse un poco de puntillas podía lograr estar a la misma altura que él—. Por cierto… —rió, con las caras muy pegadas para ponerle nervioso, o intentarlo al menos, con sus siguientes palabras—. Es la primera vez que me llevan en volandas como toda una princesita. Me siento halagada. No esperaba que fueras todo un príncipe azul, pichón. ¿Quieres que sea tu princesita? Podría premiártelo, por esta vez… —Y tras decir eso y ver su reacción se apartaría riendo. —Bueno, volvamos al trabajo. —Esta vez sí, su camino iría directo a los restos del navío.

No tardaron mucho en llegar, más allá de lo que le hubiera intentado o no recriminar el cazador por su broma, pero lo cierto es que lo que vieron era un desastre de pies a cabeza. Aunque al barco no le quedaba precisamente cabeza. Estaba partido por la mitad, con la popa en tierra y la proa a medio hundir, a unos quince metros adentrándose en el mar, en una zona rocosa. La albina hizo una mueca. Claro, no había huellas tras tanto tiempo. Pero no todo estaba perdido, o eso quiso creer. Si era su barco lo mismo encontraba algo buceando y la otra parte podía estar en la parte que quedó junto a la arena. También podían encontrar algo en la orilla a parte de maderos rotos. Y, si no estaban ahí dentro, como decía Ayden, estarían en tierra. Tenían algo de recompensa, no podían haberse muerto sin más. Al menos los importantes.

—Supongo que es buen momento para demostrar el buen equipo que hacemos, ¿verdad? —dejó caer la albina antes de mirar al cielo, poniendo mala cara. Estaba soleado, y eso implicaba que se pasaría un buen rato tratándose quemaduras del sol una vez volviera a casa si se quedaba mucho rato expuesta. Pero un par de días bañándose en after sun merecían la pena por cuarenta millones de recompensa. Quizás más si encontraban uno o dos cofres de oro y nunca antes había podido bañarse en aguas prehistóricas. Con esa idea, empezó por quitarse la suerte de chaqueta que llevaba puesta, de mangas largas y cerrada por debajo del pecho, dejando su vientre al descubierto hasta la cintura, donde un pantalón corto de tiro alto cubría el resto de su cuerpo hasta mitad de los muslos —prenda que seguiría a la chaqueta y a sus botas y calcetines, dejando al descubierto un bikini sencillo, negro, con algún adorno fucsia. Tras eso, clavó las fundas de sus espadas en la arena, justo junto a su ropa y dejó el resto de sus pertenencias al lado. Lo único que llevaría consigo a explorar serían un par de cuchillos atados a su pierna con una correa hecha de neopreno negro. Antes de meterse en el agua se aseguraría de recoger su pelo por si acaso. Tenía que apuntar en su lista de compras pendientes un par de diales con aire para ese tipo de cosas—. Como tú no puedes nadar será mejor que sea yo quien investigue el otro trozo —explicó—, tú asegúrate de que mis cosas no desaparecen mágicamente o haré que te tragues tus plumas. —Y, dicho eso, se adentró en el agua andando hasta que el agua le cubrió por la mitad del cuerpo, momento en el que se metió bajo el agua para empezar a nadar hasta la embarcación, desapareciendo del alcance visual de Ayden.

«Bien, veamos que tesoros encontramos hoy».
Hazel
Mensajes :
45

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm15/150[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (15/150)
Experiencia:
[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 3qaWnZm6270/1000000[Ayden-Hazel] Lo que se hace por un par de botas (pasado-privado) 9h2PZk8  (6270/1000000)
Berries: 15.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador Desconocido
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.