Vuelve el evento

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
Tan flipao que pelea el covid a puñetazos
Salvador de yayos, siempre tan importante para nosotros, siempre tan dispuesto para ellos
El pobre lo intentó, pero no le dejaron, aún era pronto para él
GRACIAS POR TODO
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Katharina - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Hazel - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Oppenheimer - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Sáb 30 Ene 2021 - 19:09

Los días transcurrían uno tras otro de forma lenta dentro del interior de la señorita Abigail, cuyo tema de conversación era, cuanto menos, intrascendente. A Kohaku le encantaba la soledad y el silencio, pero otra muy distinta era no tener contacto alguno con algún ser vivo. En momentos como ese extraña a sus animales, ¿estarían bien? Esperaba que sí.

La joven cazadora le había… ¿fabricado? —No hubiera sabido como explicarlo— una habitación con todo lo que el cazador necesitaba y a su estilo: simple y amplio, con una cama mullida y un par de pequeños mojones de madera para poder practicar con su espada. Sin embargo, un día le pidió permiso para salir. No hubo que suplicarle mucho, aunque sí lo hizo fuera de la ciudad en la que se encontraban, pues el cazador era muy querido entre los habitantes del lugar. ¿La razón? Le habían visto atravesar a su princesa, pese a que los rumores de que era un impostor que la había suplantado se habían expandido como la espuma.

—Gracias, señorita Mojolnir —le dijo, poniendo rumbo hacia la naturaleza.

Hacía algo de fresco, pero el aire limpio y la naturaleza salvaje lo merecían. Ese día, al contrario que otros, el sol estaba acariciando todos los rincones de la isla, algo que agradecía, y no muy lejos de allí se encontraba Hazel. Estaba apoyada en un árbol desnudo, es decir, completamente sin hojas o forraje alguno, sudando y con aspecto de cansada. El cazador la miró y le saludó con la mano antes de acercarse.

—Buenos días, señorita Edevane —le dijo cortésmente, para luego quedarse callado durante unos incomodos segundos—. ¿Qué haces?
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Sáb 30 Ene 2021 - 22:15

Los días se estaban transcurriendo con relativa tranquilidad después del subidón de adrenalina que fue la trampa en la que habían acabado metidos ella y el variopinto grupo con el que habían acabado a parar. Por desgracia para ellos, aquello solo había sido el principio y ese momento no era nada más que la calma antes de la tempestad. A la albina no le gustaba para nada eso, al igual que tampoco le parecía bien el tener que estar parada por la herida de su pierna. Por favor, estaba acostumbrada a hacerse daño. Pero al parecer le había caído en gracia a Abigail lo suficiente como para negarse a dejarla salir de su fortaleza hasta que pudiera demostrar que la herida de su pierna se había curado. Esto tampoco llevo mucho tiempo, para sorpresa de todos en esa curiosa y práctica fortaleza que era la beata.

En tan solo tres días ya podía caminar como nueva. Claro que todavía le dolía cuando caminaba. Veía las estrellas si alguien la golpeaba en esa zona sin estar ella preparada. Fue en esta situación y con todo su tiempo libre que salió cierta conversación entre Abigail y Hazel. La teoría sobre qué habían sido esas visiones y el poder de cubrir sus propias heridas. Eso lo había conocido a lo largo de sus viajes en solitario y en compañía de su «querido» Pollito, pero hasta el momento no había podido asignarle ningún nombre.

«Haki», ese fue el nombre que la beata usó para referirse a ese poder. Al parecer existían distintas versiones de esta fuerza invisible que poseían los seres vivos. Era todo muy… ¿mísitico? Rollo Ki, zen, lo que fuera. Pero se resumía en que la fuerza de voluntad de las personas y animales a veces despertaba una especie de séptimo sentido para protegerse a sí mismos, basada en su fuerza de voluntad. Uno que servía para predecir los movimientos o sucesos próximos para anteponerse a ello y otro que endurecía. Ese ella lo había utilizado en otras ocasiones por pura inercia y cabezonería, así que suponía que podría centrarse en él por su cuenta… Por otra parte, el tener una profesora para guiar sus primeros pasos no iba a estar mal… O eso pensaba, si no fuera por las técnicas explosivas que tenía la mujer para entrenarla. ¿Dónde coño había aprendido la monja a pegar así? ¿De verdad quería entrenarla o era solo para torturarla y desfogar su frustración?  Desde luego, Abigail salía del estereotipo de persona religiosa que tenía en su mente.

Tal era el caso que, tras dos días intensivos de entrenar con ella tanto sobre su mantra, como para aprender a manejar de manera más o menos práctica una pistola, le pidió tomarse aquella ocasión para descansar un poco y dar una vuelta. También le vendría bien para recuperarse de la herida. Es así como desde temprano salió a aprovechar las primeras horas, cuando el sol no pegaba con tanta fuerza. Eso que para otros debía ser una bendición en ese clima frío y nublado, para ella no era sino una tortura. Entrenar con las gafas de sol puestas iba a ser un engorro.

Como fuera, ahí estaba ella. Con una de sus espadas envainada probando a golpear el tronco de un árbol. Recordaba esa sensación, la capa de color negro metálico que cubrió la hoja de su espada justo en el momento en que más fuerza necesitaba hacer para atravesar las carnes del dinosaurio que iba a devorarla. Intentó hacer fluir esa sensación por su cuerpo y concentrarla en su espada, concretamente en la funda. Quería que el efecto no se viera desvirtuado porque su espada quedara clavada en la madera.
Así pudo pasarse buenamente tres horas, desgastando el hielo y la corteza de aquel árbol hasta dejarlo pelado y empezar a ahuecar dentro de la leña con cada golpe. Aunque todavía no llegaba al resultado que quería. Tenía tiempo, supuso. Tras tanto tiempo, el sol empezaba a pegar con fuerza, su piel se encontraba perlada por el sudor y su cuerpo caliente. Se había quitado la chaqueta hacía rato y, la verdad, aquello era peligroso para ella. Un descuido con cómo estaba podía dejarla fuera de combate para lo que tenía por delante. Siendo consciente de ello, se aseguró de volver a abrirgarse antes de descansar acomodada a la sombra de un árbol, con su espalda apoyada contra el tronco. Su espada, con la vaina desgastada, tirada a su lado. Se cruzó de piernas y puso su mochila en el hueco que quedaba, buscando su termo, aún caliente, y la comida que había traído, poniéndose en guardia justo cuando escuchó algo moverse.

Con el cuerpo en tensión, volvió a sujetar su Katana, preparándose para levantarse de un salto y atacar de ser necesario. Se relajó solo al ver a su… ¿Compañero? El nuevo ídolo número uno de Sakura. Tal era el fanatismo que algunos le querían preso.

—Ya, buenas. Pensaba que Abigail no iba a dejarte salir —contestó a su saludo, intentando ser lo más amable que le salía. Oye, ella lo intentaba—. Supongo que ambos estábamos cansados de estar ahí encerrados —empezó a decir, bajando el arma y volviendo a clavarla en el suelo al escuchar su pregunta. ¿En serio? Pensaba que el hombre era alguien calladito y tranquilo. ¿Justo ahora le daba por hablarle? La chica resopló resignada. Tendrían que aguantarse hasta que acabara todo ese lío, y era mejor que el gordinflón o el otro semigigante alelado—. Entrenar. Estaba intentando hacer que la cosa esta que me explicó Abby… ¿El Haki? Se manifestara a mi gusto en mi espada. Pero no hay mucho resultado. Llevo un rato así que… —señaló su comida— ¿Y tú? ¿Vas a alguna parte?
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Miér 17 Feb 2021 - 17:05

Frunció el entrecejo ante la respuesta de Hazel. A Kohaku le resultó muy curioso que aquella muchacha estuviera intentando controlar el dominio de la voluntad sobre el cuerpo, y más concretamente proyectarlo sobre un arma. Era digno de elogio. Él, por su parte, también debería aprenderlo, sin embargo, llevaba muchos meses aplazándolo. ¿La razón? Le resultaba algo tedioso de hacer, sobre todo por su falta de sintonía con aquel poder.

—Mi maestro llama a eso el control de la espada negra —agregó Kohaku, llevando la mano a golondrina, tratando de plasmar su haki sobre ella, pero sin éxito alguno más allá de un destello en su mano—. Pero es algo difícil de hacer a voluntad —prosiguió, enfundándola de nuevo—. Pues estaba cansado de estar dentro de la señorita de apellido impronunciable —en su cara se dibujó una sonrisa, como si estuviera tratando de hacer una broma para hacer el ambiente más distendido—, y quería dar un paseo. Sin embargo, si aceptas un consejo, y perdona que te tutee, intenta ir de menos a más. Es decir, antes de intentar cubrir tu espada, trata de trasladarlo a una piedra o a una rama, y cuando lo consigas ve a objetos más grandes. Según mi maestro la clave está en aprender a trasladar la voluntad al arma, y cuando eso ocurra prolongarla en el tiempo.

Kohaku se mantuvo callado de golpe, ya que en el horizonte apareció uno de los conejos gigantes que habitaban en aquella isla, un Lahpan. Sus ojos rojos se quedaron mirando a los ambarinos del cazador, y ninguno de los dos pestañeaba. Era como si se encontraran en una batalla de miradas en la que el primero que pestañeara iba a perder. El conejo movió el hociquillo con gracia, se dio la vuelta y se fue. «La victoria es mía», pensó con orgullo. Luego, volvió a atender a Hazel.

—Dime, ¿quieres que entrenemos juntos? —le preguntó.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Miér 17 Feb 2021 - 18:53

Hazel observó con marcado exceptismo al cazador de cabellos oscuros, molesta tanto por sus aires de superioridad al hablar, como si supiera más del tema, como por la forma en que se quedó cinco minutos en silencio mirando fijamente a uno de esos conejos gigantes hasta que este se fue, sonriendo con… ¿superioridad? ¿De verdad? «Venga, Hazel, tú puedes». Se animó a sí misma para no mandarle a la mierda con sus consejos que, no eran del todo malos. De hecho tenían sentido. Pero no, aquello sería retroceder demasiados pasos en su empeño, teniendo en cuenta que muestras fugacez de aquel brillo metalico sí que había conseguido producir en otras ocasiones… El problema era hacer que perdurara en el tiempo, tal y como lo había comentado Kohaku, sin embargo…

—Ko, ¿verdad? ¿Puedo llamarte así? No me gusta el formalismo de todos modos. El caso es que yo ya he conseguido llegar a lo que dices tú. —Señaló, apuntando con su indice a la katana que colgaba de su cinto—. Pero solo ha surgido de mí en situaciones de estrés o necesidad… Por encima de la media. Ese es le problema, no poder hacerlo a voluntad de forma prolongada. No por mucho tiempo, al menos —explicó, sopesando el ofrecimiento del moreno. Lo cierto era que intentar cortar a una persona parecía más entretenido que prácticar con los troncos de aquellos árboles pelados por el frío y su propia espada. —Está bien. Creo que podríamos entrenar juntos. Pero no voy a limitarme a tirarte piedras. ¿Qué te parece una pelea amistosa?

Independientemente de que aceptase o se negase —aunque esperaba no recibir una negativa de su parte tras haber sido él quien se había decidido a buscarle las cosquillas y relacionarse con ella— el copito de nieve se pondría de pie, agarrando la chaqueta que usaba para quedar sentada en el suelo y sacudirla. No podría ponersela encima hasta que no se secara un poco, y sería incomoda para ejercitarse, así que hecho eso se aseguraría de dejarla colgando de una rama y tomar sus armas una vez más. En lugar de su estilo de lucha a dos manos, en aquella ocasión se limitaría a solo una para estar en igualdad de condiciones. Por eso y porque si se rompían mejor que fueran de una en una y no las dos a la vez.

—Tú dirás —diría una vez estuviera en posición—. Te dejo poner las normas… ¿objetivos? Podríamos intentar desarmarnos mutuamente o dibujar un circulo en la nieve y ver quien saca fuera a quien. ¿El que pierda paga?  Me apetece una buena comida y beber a gusto, ya que nos sobra tiempo.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Mar 23 Feb 2021 - 18:13

Sin el trineo de por medio, sin un conejo zombificado tras ellos y sin el gordo malhablado tras ellos, Hazel estaba resultando ser mucho más simpática y menos escandalosa de lo que le había parecido durante su primer encuentro. El cazador estaba planteándose la primera impresión que había tenido de ella, hasta el punto de recordar la frase estrella de su madre: «No debes juzgar a una espada por su funda». Era un consejo que le decía siempre que alguien le resultaba fastidioso; y casi siempre tenía razón.

—Si no queda más remedio… —le respondió a la joven a su primera pregunta, con gesto apático—. Puedes llamarme así, sí. No pasa nada.

No le terminaba de gustar que la gente le llamara de esa manera, sobre todo porque aquello le recordaba tiempos mejores, una época en la que siempre era sonriente y risueño, en la que su única preocupación era que llegara su día libre para pasarlo bien con sus amigos. Sin embargo, no le importaba que sus nuevos compañeros se refirieran de esa forma.

—En los momentos más complicados es cuando los seres vivos sacamos la fuerza que reside en su interior y nos hace superarnos —le dijo, rascándose la nuca y recordando las palabras de su maestro, al que cito casi literalmente—. Así que es normal que de tu cuerpo emane esa fuerza si te ves en peligro.

Fue en ese momento, cuando la joven de cabellos blancos le dijo algo que le sorprendió, le pidió batirse en duelo con él para entrenar. Sus palabras denotaban sinceridad, pero no terminaba de gustarle a Kohaku tener que batirse en duelo con armas de verdad. Pensó en decirle de luchar con las armas envainadas, pero si lo que buscaba era sentirse en peligro no iba a servirle, así que desenfundó a Golondrina y la sujetó con ambas manos, aferrándose a su empuñadura con todas sus fuerzas, tratando de canalizar su voluntad, pero sin conseguir nada.

«Me cago en…, que difícil es esto», maldijo con rabia.

—Duelo clásico entre espadachines —comentó con gesto serio—. Quien desenfunde al primero gana. Nada de golpes bajos, nada de heridas mortales y si creemos que alguno de los dos se está pasando lo dices y paramos —comentó, alejándose de Hazel diez pasos exactos—. Cuando digas, muchacha—. Y se puso en guardia neutra, esperando que la joven diera el primer paso.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Dom 28 Feb 2021 - 11:53

La cara de Hazel cuando el chico le intentaba dar aquellas… «lecciones de vida» sobre como utilizar el Haki de armadura debía ser un cuadro. Con una ceja enarcada, no podía evitar ver al hombre como alguien que se creía tan capaz y por encima de la media que no haría sino subestimarla. ¿Estaba escuchando sus palabras siquiera? No era una novata tampoco… Al menos no en ese sentido. Y todo lo que tuviera que contarle ya lo había hablado con Abigail.

«Recuerda los negocios, Hazel. No te vas a ir de aquí con las manos vacías, ¿no?» Se regañó a sí misma, dejando escapar un pesado suspiro como toda respuesta, poniendose en pie. Al contrario que él, ella pretendía usar dos de sus espadas. Le resultaba… Simplemente más cómodo.

—Bueno, no soy tan tonta como para intentar matar a un… Socio. Así que no tienes que preocuparte por eso —aseguró ella mientras estiraba un poco para desentumecer los musculos. Había estado poco tiempo parada en el suelo, pero con el clima helado de Sakura era mejor no arriesgarse. Eso sí, cuando soltó que ella tenía que ser la que dijera que se estaba pasando… «Este gilipollas se está creyendo mejor que yo». Ya habíamos dicho que la impresión de Hazel con respecto a Kohaku era de ser una persona engreída y, desde luego lo demostraba con ganas—. Está bien. Asegurate de avisarme si se me va la mano, Ko —contestó a su retahila de condiciones. No buscar los puntos débiles, no ir a matar ni dañarle de gravedad. ¿De verdad iba a ser un duelo siquiera? Al menos sería una prueba de autocontrol para que la albina no desatara «eso» por accidente.

Su agarre se hizo aún mayor sobre ambas empuñaduras, manteniendo las hojas de sus espadas hacia atrás mientras clavava las botas en el suelo, procurando no perder agarre sobre la nieve antes de propulsarse hacia delante, trazando un arco con ambas armas a la vez al tener al chico a rango. Esperaba que fuera capaz de defenderse de un ataque tan directo, pues su peligro estaba solo en su potencia y quizás la sorpresa de que hiciera un sprint y el espadachín ya se encontraba sobre aviso.

Si la cosa iba como suponía y sus filos chocaban, intentaría hacerle retroceder haciendo presión hacia abajo, intentando imbuír de nuevo su voluntad en sus espadas, como en la Isla de los dinosaurios. Pues fue su cabezonería la que propició aquello. El querer salir impune matando a aquel tontosaurio que por poco no se la comió. Si no funcionaba, se echaría hacia atrás, esperando en posición defensiva, preparada para bloquearle.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Dom 28 Feb 2021 - 14:55

—¡Ah! —exclamó Kohaku, clavando la espada sobre el frío y nevado suelo de aquella explanada—. Un momento, por favor.

El cazador se quitó la parte superior de su armadura, colocándola con mucho cuidado sobre el pie del árbol en el que Hazel había estado reposando unos minutos atrás. Se quedó vestido tan solo con sus pantalones negros con protectores, sus botas, sus brazales protectores, los cuales le cubrían el antebrazo y parte de la mano, la venda negra que recorría su abdomen y su top masculino, cual le abarcaba todos los brazos y los hombros. Lo curioso de este top era que no servía de abrigo, sino que su utilidad consistía en protegerle de las posibles rozaduras que la armadura podía hacerle a su tersa, tostada y preciosa piel.

Movió sus brazos hacia adelante y hacia atrás un par de veces y, de nuevo, agarró la empuñadura de golondrina con ambas manos.

—Cuando quiera, señorita Edevane —le dijo con voz emocionada y enérgica, aunque su rostro no parecía decir lo mismo, ya que estaba completamente serio y sereno. Era como si en su interior estuviera inquieto y feliz por aquel combate de entrenamiento, mientras que por fuera tan solo mostraba pasividad y parsimonia.

La joven cazadora redujo la distancia que los separaba a gran velocidad, con un buen impulso. Era muy rápida, aunque la gente de pequeño tamaño solía serlo; al menos por norma general. La diferencia de tamaños también podía resultar un problema —pensaba Kohaku—, ya que al ser algo menos de un metro más alto que ella, sus ataques iban a apuntar a zonas de difícil defensa.

Pese a su velocidad, fue capaz de verla venir de frente, con sus armas en ristre, buscando un golpe directo. Kohaku flexionó las piernas, tratando de encontrarse con el punto de gravedad de Hazel, y bloqueó el ataque con su katana. El choque de los aceros creaba chispas y un sonido bastante molesto, que no gustaba. Pese a su tamaño, la cazadora tenía bastante fuerza, hasta el punto que el moreno retrocedió unos cuantos centímetros

«Esto sí que no me lo esperaba», pensó.

Kohau sonrió y, sin dar tiempo a su compañera a retroceder, se impulsó hacia ella con gran velocidad, trazando una diagonal descendente desde su derecha hasta su izquierda. Había comprobado que la joven era fuerte, pero ¿cómo sería de resistente?

Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Dom 28 Feb 2021 - 15:23

¿De verdad? Aquel hombre si que sabía quitarle fuelle al momento. Apenas estaban empezando en ese momento y, sin siquiera dejar que se lanzara a la carga el moreno la había interrumpido. Fue solo un momento, para hacer alarde de… ¿músculos? Bueno, esa armadura que portaba parecía bastante incómoda, así que no le dio mayor importancia, dejando que se desvistiera para poder lanzarse. Tal y como esperaba, el chico bloqueó con facilidad.

Hazel esbozó una leve sonrisa ante la sutil mueca de estupefacción del moreno al notar como le empujaba, obligándole a retroceder unos pasos hacia atrás. Su sonrisa se ensanchó aún más al notar que las espadas forcejeaban tras el choque, antes de separarse. Su sonrisa se esfumó al notar que no había conseguido desequilibrarle, ganando más tiempo. La espada de Kohaku se cernía sobre ella en un tajo diagonal que no pudo seguir su camino gracias a su diestra. La empuñadura de la espada volteó en su mano, volviendo el filo de frente para detener el tajo. Al estar abajo, sus pies se vieron arrastrados esta vez sobre la nieve, teniendo que hacer aún más presión con su tren inferior para no resbalar y caer. Todo su cuerpo se vio protegido por un momento por una barrera, no lo suficientemente fuerte como para ser visible más que en el momento exacto en el que las hojas colisionaron.

¿Iba a quedar en solo eso? No. En cuanto se estabilizó, apretando los dientes por el esfuerzo, fue momento para mover su izquierda, agarrándola con el filo hacia fuera, como si se tratara de una daga en vez de una espada, buscando realizar un tajo a la altura del pecho del cazador. Iría al cuello si estuvieran a la misma altura, pero el moreno era condenadamente alto. Si se apartaba, seguramente la inercia la obligaría a «caer». Aprovecharía eso para rodar hacia delante y volver a la carga, intentando quedar a la espalda de Kohaku por uno de sus flancos y lanzar un tajo desde ahí. Si veía que no era capaz de detener su ataque se aseguraría de detener su espada a escasos centímetros de la piel, o armadura de este, claro. Si la detenía, intentaría junto a la presión, hacer una zancadilla al cazador para derribarle. En principio eso no era un «golpe bajo», ¿no? Si conseguía hacerle caer y que soltara su espada ganaría por hoy, aunque no habría mucha mejora… Sería una pena.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Dom 28 Feb 2021 - 15:52

Las apariencias engañaban con aquella muchacha, lo tenía cada vez más claro. Aparte de fuerte era resistente, pues había sido capaz de zafarse del ataque con la destreza suficiente como para salir ilesa. Era diestra con la espada y llevaba varios combates a sus espaldas, quizá fuera esa la razón por la que Ayden la tenía en tan alta estima. Y, por si fuera poco, casi de forma inconsciente había sido capaz de crear una barrera de haki de armadura para bloquear su ataque.

Kohaku forcejeó durante un instante, tratando de plasmar su voluntad a sus manos y luego llevarla a su espada. El suelo tembló a sus pies, pues comenzó a emanar su voluntad destructiva durante un instante, pero cesó de golpe y, entonces sus manos y su empuñadura de tornaron de color negro. Ante eso, el cazador saltó hacia atrás y retrocedió. Era capaz de mantener a duras penas su voluntad en la empuñadura, pero no era capaz de expandirla hacia la hoja.

«Si ya lo decía mi maestro: primero cosas pequeñas», se dijo, viendo como la joven no le dejaba alejarse para colocarse a la defensiva.

Arremetió con una de sus katanas buscando el pecho de Kohaku, el cual trató de esquivar echándose a un lado. Sin embargo, no pudo evitar recibir un corte en la parte externa de su brazo, para luego ver como se colaba entre sus piernas y trataba de golpearlo. Sin embargo, Kohaku, que aún continuaba con las piernas ligeramente flexionadas saltó, esquivando a la cazadora y le lanzó una patada a la nieve para distraerla y recular.

—Atacar por la espalda va en contra de el bushido —se quejó Kohaku, percatándose de que no todos los espadachines seguían el antiguo camino del guerrero, el sendero que todo espadachín honorable ha de recorrer.

El tiempo pasaba, y los golpes se sucedían uno tras otro. El cazador tan solo era capaz de mantener su haki de armadura en sus manos y en el mango, ampliándolo de vez en cuando hasta el tsuka. No es que fuera visible, pero era capaz de notar como se propagaba por el arma.

—He de reconocer que eres diestra en el arte de la esgrima, Hazel —la alagó, sonriente—. Dime, ¿has averiguado ya como prologar el uso de tu fuerza de voluntad en tus armas? —le preguntó, esperando que la respuesta de la joven le sirviera a él para saber cómo hacerlo.

Respiró hondo y se impulsó hacia ella, dando un par de estocadas hacia el frente, para luego sentir como la voluntad se expandía por toda la hoja durante un breve instante, aunque cesando en el momento en el que hacía descender su espada hacia su contrincante.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Dom 28 Feb 2021 - 16:51

—No sé que demonios es eso del Bushibus —replicó ella, chaqueando la lengua según le tocaba cubrirse con el antebrazo la cara para evitar que la nieve le diera de lleno y se le metiera en los ojos—. ¿Y eso no lo está? —se mofó, volviendo a la carga.

Pasaron varios largos minutos, quizás hasta más de una hora en la que no dejaron de perseguirse y chocar el uno con la otra. Las espadas soltaban a ratos chispazos, mientras que sus espadas parecían no querer terminar de teñirse de aquel brillo metálico por completo. O si lo hacía, no variaba mucho de la versión que había conseguido desatar la otra vez. ¿Ese iba a ser su limite? No, no lo aceptaría. Odiaba ver que sus habilidades estaban limitadas de esa forma. Y entonces lo recordó, las palabras de su maestra: «El odio, el rencor, la rabia… Todo eso es tu fuerza. Mientras sigas resintiendo al mundo no dejarás de crecer». Con esa idea decidió dejarse llevar un poco, imaginándose que frente a ella se encontraba un pirata. No uno cualquiera, o alguno que hubiera cazado con anterioridad. El pirata que tenía en su cabeza y cuya imagen proyectaría sobre su compañero sería al que le debía la fea cicatriz por quemadura que tenía en la espalda. Por un momento sintió que esta también ardía. Pero no, lo que contenía ahí se mantendría en su sitio. En lugar de desatar nada, un color negruzco y metálico empezó a recorrer el brazo con el que pretendía dar un golpe de gracia contra su compañero, extendiéndose por su antebrazo, su mano y finalmente todo su filo. Se detuvo justo entonces en seco, pues no se había dado cuenta a tiempo de que estaba a punto de usar su técnica de decapitación. Cuando se detuvo, aún mantenía la mandíbula prieta y la respiración brusca, resoplando. Su brazo se mantuvo en tensión, y la armadura no se deshizo hasta que bajó el arma.

—Sí. Parece que he conseguido «subir un nivel». Estaría bien que no se me hubiera ocurrido un método tan desagradable. —Esto último lo dijo por lo bajo, en un murmuro, antes de llevar clavar su arma clavada en el suelo—. Supongo que podríamos hacer un parón y dejarlo en tablas —propuso, llevando la mano libre a su hombro quemado, suspirando—. Es una situación complicada. Creo que tiene que ver con controlar las emociones también. Si es una voluntad… Estás intentando atravesar algo. O defender algo. Yo pensé en una persona que realmente odio, aunque ya está muerto. Pero por poco no consigo pararme, no creo que eso te sirva a ti —explicó.

Si el chico se daba por contento podrían dejar las cosas así paradas, de momento. Podrían ir a tomar algo tras recoger sus cosas, incluso sin un campeón decisivo. Total, no era taaan competitiva. Lo mismo con sus encantos podía sacarle una copa o dos si tenía suerte. Y era más divertido eso que golpear árboles. Aún les quedaba una semana.

—Oye, si quieres podemos entrenar los días que quedan de descanso antes de nuestra misión. No me apetece irme con tan poco de la isla. —O eso iba a decirle antes de girar la cabeza hacia el árbol donde se encontraba su mochila con el resto de sus cosas: algo de dinero, su estoque, su daga y algunas dosis de medicina… Y ver que no estaban.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Lun 8 Mar 2021 - 19:55

—Si quieres sí —le respondió, exhausto—. Ha sido un rato fructífero de entrenamiento —comentó, mientras envainaba su espada y ponía rumbo al árbol donde había dejado su armadura.

Sin embargo, al llegar no pudo evitar quedarse perplejo durante un instante, ya que sus cosas no estaban. Dio una vuelta completa al árbol y luego miró a Hazel, que parecían tan rallada como él.

—¿Dónde están nuestras cosas? —preguntó Kohaku, cuya vena de la frente comenzaba a inflamarse con rapidez. Prosiguió maldiciendo al aire distintas barbaridades, hasta el punto que algunos de los términos empleados, seguramente, harían que muchos sensibles lloraran a sus madres o, simplemente, les pusiera los bellos de punta.

Fue en ese momento cuando su vista se posó en unos pasos que iban hacia lo más profundo del bosque. Se acercó y las observó. No era un experto, pero podían verse la suela de tres tipos de calzado distinto, siendo uno de ellos bastante más ancho que los otros dos. Se giró y se fue hacia Hazel, la cual miró a los ojos fijamente antes de dirigirle la palabra:

—Nos han robado —le dijo, evidenciando aquello que ya sabían. En ese momento Kohaku parecía tonto. Estaba tan nervios que no sabía como actuar, dando golpecitos continuos en el suelo hasta que volvió a abrir la boca—. Yo voy a recuperar mi armadura, opino que tú también vienes, ¿no? —le preguntó.

Tras eso, el moreno comenzó a seguir las huellas con calma, tratando de no perder el camino que, descuidada e ineptamente, habían dejado los bandidos que habían robado sus pertenencias sin que se diera cuenta.

—No me puedo creer que nos hayan robado de esta forma —comentó Kohaku, incrédulo—. ¿Es que en esta isla tan solo hay ladrones y timadores? En fin…

Y las huellas desaparecieron.

—Lo que faltaba… —comentó Kohaku.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Sáb 27 Mar 2021 - 10:12

El señor obvio acababa de soltar otra de esas… obviedades. Valga la redundancia. Aunque no podía evitar que el enfado porque hubieran cogido sus cosas y no haberse percatado le pudiera. Seguro que si hubiera estado más atenta, como Abby decía que tenía que estar… «Y una mierda va a ser mi culpa» se auto-defendió en sus adentros.

Dejó escapar un largo suspiro, tomando las pertenencias que aún tenía consigo, afianzando las correas de sus Katanas con sus fundas a su cinto, así como asegurándose de que su bonito puñal envenenado estuviera en su sitio, oculto en un bolsillo invisible de su pantalón. Y se incorporó según el chico decía lo de las obvias huellas en el suelo. Sí, no habían sido muy listos, así que dudaba que fuera tampoco una organización entera de bandidos. Tampoco debía estar relacionado con los eventos que les había traído a Sakura.

—Habrán sido bandidos de poca monta que están usando todo el revuelo. ¿Tan triste es su vida que roban cosas de poco valor? —cuestionó al aire, enarcando una ceja. «De poco valor, pero son mis cosas» pensó para sí misma—. Es decir, no sé cuánto valor puede tener tu armadura. Pero mi abrigo y la mochila tenían cosas para pasar el día y poco más. Ahora bien, a mí ningún gilipollas me puto roba. Así que vamos a por ellos, sí.

Dicho y hecho, no era muy difícil seguir la estela que sus pasos habían dejado en la nieve, y es que ni se habían molestado en cubrirlas, ni el tiempo estaba ayudando a que pasaran desapercibidas, ni nieve ni viento para emborronarlas. Su mayor preocupación sería, en principio, que un conejo gigante se los hubiera comido por el camino.

Aunque ese podría haber sido precisamente el caso. Las huellas terminaban en medio de la nada, como si algo las hubiera arrastrado o borrado desde ese punto. El suelo estaba barrido en una dirección diferente por algo ancho y liso, o eso parecía por el enorme surco que dejaba, apenas desnivelando la nieve virgen que proseguía más allá de la línea. Alguien con un ojo inexperto ni se hubiera fijado por lo mínimo que era el desnivel. Por suerte a Hazel le dio por agacharse y empezar a recorrer la zona hasta resbalar y caerse dentro de esta franja, notando la diferencia antes de levantarse.

—No se nota mucho, pero parece que tenían un coche o algo esperándoles. ¿Seguimos este caminito a ver dónde lleva? —Incluso si Kohaku decidiera darlo por perdido y volver sobre sus pasos, la chica tiraría para adelante, claro. Aunque nunca estaba de más preguntar.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Sáb 17 Abr 2021 - 13:42


—Eso de poco valor es relativo —le comentó Kohaku, mostrando una mueca extraña que no sabría como definir. Era como si fuera una mezcla imperfecta de sonrisa nerviosa, enfado monumental y preocupación—. La aleación de metales de mi armadura puede ser vendida por un precio bastante alto. ¿Porqué crees que en algunas ocasiones soy tan temerario y ataco de frente contra tiradores? Es una armadura bastante resistente a impactos de proyectil, golpes y cortes. Y es capaz de soportar altas y bajas temperaturas.

No supo si la joven cazadora la había escuchado, porque cuando quiso darse cuenta ella tampoco estaba. Sin embargo, segundos después su pequeña cabecita apareció entre unos matorrales, y bajo ellos un gran desnivel que llevaba a un camino que tenía claro que iba a seguir para recuperar sus pertenencias. Era un sendero completamente lineal sobre la nieve, que bordeaba la base de la montaña hasta llegar a un desvío que ascendía hacia la misma.

Sin más dilación, continuó por el camino que había dejado una especie de vehículo que había estado ahí hacía poco y que, durante un breve instante, consiguió vislumbrar en la lejanía.

—Tienen que ser esos —le dijo Kohaku, observando como la distancia que los separaba continuaba aumentando. Era un vehículo a motor, más parecido a un trineo que a otro tipo de transporte, con la diferencia que no iba tirado por renos ni ningún tipo de animal—. Sigamos.

Tras varios kilómetros recorridos, el moreno se paró junto a Hazel justo en el desvío que ascendía hacia la parte alta de la montaña. Era una cuesta ligeramente empinada, que iba volviéndose mas escarpada a medida que se ascendía.

—Vayamos con cautela —dijo Kohaku, comenzando a subir agazapado por el sendero. Fue en ese momento cuando comenzó a nublarse el cielo, creándose sobre sus cabezas un mar de nubes grises y negras que no transmitían buenas sensaciones—. Y estate alerta, Haz.

Sin darse cuenta Kohaku había puesto un apodo amistoso a su compañera. Esperaba que no le molestase, aunque de ser así con pedir disculpas sería suficiente.

Después de haber ascendido durante casi un cuarto de hora, llegaron a una explanada en la montaña, en la que hacía una especie de aldea abandonada, de casas completamente derruidas. Allí se encontraba aparcado el trineo motorizado, junto al edificio más grande, de cuya chimenea emanaba humo.

—¿Algún plan o vamos a saco? —le preguntó el cazador, quedándose tras la pared de una de las casas medio destruidas de la aldea.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Sáb 17 Abr 2021 - 16:43

El camino se acababa de volver de repete endemoniadamente problemático. La vista del cazador, mucho más aguda que la de su compañera ante aquella nívea manta que reflejaba los escasos rayos del sol invernal, casi cegándola; habían sido capaces de divisar un vehículo propulsado a motor —seguramente— alejándose sobre la nieve. A esa velocidad no iban a poder seguirles el paso, así que lo mejor sería rezar por que no empezase a nevar y la nieve no borrase sus marcas. ¿Qué tan lejos tendrían asentada su base de ser ladrones? Dudaba que fueran a recorrer más de veinte o treinta Kilómetros, y con sus ejercitados cuerpos deberían poder sortear esa distancia en unas cuatro horas, si el terreno ayudaba, claro.

La parte buena fue que eso le ahorró a la pareja tener que cuidar su sigilo. No podía decir nada del de la armadura «fantástica», pero la albina por su parte tenía la misma gracia que un rinoceronte para moverse con sigilo. Al igual que no se le daba bien bailar, no podía ir caminando por ahí sin que sus pasos sonasen con fuerza. Era una manía que cogió desde su adolescencia y que por mucho que le pesase dudaba poder quitarse nunca, necesitar hacerse oír y ver de esa forma. Lo malo, por otra parte, era tener que hablarse o escuchar las quejas de uno y otro. Claro que la albina no tenía ganas de tratar con el chico. Sabía que se le daba demasiado bien caer mal, y aún iban a tener que trabajar juntos unas semanas más, ¿no? «Es que si me dice una vez más lo maravillosa que es su puta armadura se la abollo contra la cabeza», se dijo a sí misma cuando la conversación se alargó. Podría haberse cortado tras decir que era de más valor de lo que aparentaba. ¿Qué quería? ¿Arriesgarse a que la albina se plantease robársela al recuperarla? Tenía suerte de que solo despechara piratas.

Y es con esa agradable situación, muertos de cansancio y con las nubes negras que no auguraban nada bueno sobre sus cabezas que llegaron a lo que parecía un poblado abandonado hace años… ¿Siglos quizás? Por un momento Hazel se acordó del Rey seta. Aquel lugar debía ser igual de antiguo o más que él y esa fortaleza bajo tierra.

—A lo mejor es de aquí de donde salieron los habitantes que conocieron a los seres seta que vimos Abby y yo —murmuró, más para sí misma que por informar al chico. Poco importaba. —Oye, ¿crees que están relacionados con los asaltantes de Sakura? Sería un golpe de suerte para nosotros, ¿sabes? Encontrar a gente relacionada con el ataque… —Pero no parecía estar prestándole atención, centrado como estaba en recuperar sus cosas. Lo mismo se equivocaba— Pensaba que solo te lanzabas al ataque de cabeza llevando tu armadura encima —se mofó Hazel, aunque solo era una bromita de nada. Su tono de voz bajó un poco. Estaría bien tenderles una emboscada, que no puedan salir. Y… Con algo de suerte nos podemos llevar también ese vehículo. No me apetece volver andando. Vamos primer a asomarnos y ver quien hay dentro, lo mismo reconocemos quienes son. Si lo hacemos, bloqueamos las otras salidas y entradas excepto la nuestra y nos colamos dentro. Si estuviera Ayden podríamos atacarles desde arriba también, pero nos tocará usar la fuerza bruta. Ese pajarraco nunca está cuando se le necesita.

Con el plan montado, esperaría a que Kohaku decidiera si hacerle caso o no. Dandole vueltas de paso al nombre que había usado para referirse a ella. Porque sí, se había dado cuenta. Aunque en un primer momento se había planteado la posibilidad de que se hubiera atragantado mientras hablaba. En otra situación menos fría y sin estar tan cansada le habría dicho un par de cosas. Pero estaba entumecida por el frío y adormecida. Solo quería acabar con eso cuanto antes. Y necesitaba moverse para entrar en calor también.

—¿Vamos pues?
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Sáb 17 Abr 2021 - 17:12

—Ya os lo dije… —comentó Kohaku, al escuchar leventemente la tenue voz de Hazel. Nunca hablaba en voz tan baja, así que supuso que había pensado en voz alta. Sin embargo, eso no iba a impedir que le respondiera—: En una mina como aquella, que parecía estar abandonada, quizá el aire estaba enturbiado y alucinasteis con eso de los hombres-seta. No es que no lo crea, si no que suena demasiado inverosímil —concluyó, con el entrecejo semifruncido—. Si yo formara parte del grupo que había atacado la isla…, seguramente no acamparía en una zona tan cerca, es decir, me iría a un lugar más lejano para pasar desapercibido. No obstante, no lo descarto tampoco.

Y Kohaku no pudo evitar sonreír

—Ir a saco no tiene porque ser comenzar a dar espadazos sin ton ni son como un cafre —le contestó, mirando por una grieta que tenía el muro—. También puede ser derribar la puerta, pillarlos desprevenidos y entonces atacar —dijo, reflexionando justo después—. Aunque más o menos es lo mismo una cosa que la otra —Y volvió a sonreir.

La cazadora le contó su plan, y le pareció buena idea: bloquear las puertas y luego atacar. ¿Qué podía salir mal? Hazel fue la primera en acercarse, y a una distancia prudencial también fue Kohaku. Todo parecía ir bien hasta que un sujeto abrió la puerta. Estaba de espaldas, así que el cazador tan solo pudo meterse en una casa sin puerta que estaba allí. Al no escuchar jaleo alguno, asumió que Hazel también había podido ocultarse. Se asomó por la ventana, y el hombro abrió un compartimento del trineo y sacó de allí varios sacos que metió en la casa.

Desde la puerta miró a Hazel, que también estaba oculta, y con la mano le hizo una señal para esperar. Pasado un minuto, y ver que nadie salía, volvieron al plan. Kohaku estuvo agachado para no ser visto, y dio una vuelta alrededor del caserón. Tenía una puerta atrás, cerrada con candado y una lateral que…, bueno, Hazel se encargó de hacerle algo para bloquearla. Kohaku se concentró para intentar escuchar las distintas voces que había dentro, pero aún era incapaz de hacerlo. No obstante, pudo notar que tan solo había tres. «Dos contra tres, no está mal», se dijo, indicándole a Hazel que se ocultara tras el trineo con las manos.

Una vez lo hiciera, se agacharía y pegaría a la puerta con la mano. Dos golpes secos, esperando que alguien abriera la puerta. Cuando la abrieron, desenfundó su espada y trató de golpear al enemigo que tenía frente a él, realizando un corte en diagonal a su pecho que no pudo esquivar del todo, ya que al echarse hacia atrás chocó contra la propia puerta. El hombre se metió de nuevo en la casa, y antes de que se diera cuenta la pared explotó y envió lejos de allí a Kohaku, que cayó de espaldas sobre un montón de nieve.

Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Sáb 17 Abr 2021 - 22:23

Su compañero acababa de pasar de ser «señor obviedades» a «sonrisitas» en los escasos segundos que había durado su broma. Pero bueno, le había hecho gracia, mejor eso que acabar como lo hicieron Ayden y ella en su primer encontronazo, a punto de molerse a palos por sus presas y soltándose improperios mutuamente el uno al otro. Qué bonita forma de entablar una amistad. Sí, amistad. Sorprendente, ¿verdad? Pero nunca es tarde para más. Abigail de base le agradaba lo suficiente para planteárselo… si conseguía que se soltase un poco. ¿Alguien con quien poder beber sin riesgo a acabar mal parada? Bueno, con el rubio no acabo malparada tampoco, pero se entiende el punto. El chico calladito podría ser una compañía agradable cuando no quisiera tanta marcha si quitamos esos pequeños defectos de los que llevaba quejándose en su fuero interno todo el santo día. Es que a la niña le gusta quejarse con ganas.

—Sí, lo que tú digas —contestó ella con aparente sequedad, antes de soltar un bufido, una suerte de risa—. De todos modos, tenemos que separarnos. Yo iré por el otro lado —le indicó, poniéndose en marcha mientras sujetaba bien sus espadas. Odiaba la parte de pillar a otros desprevenidos, le tocaba ir con pies de plomo y en completa tensión para no perturbar el ambiente, encima, el crujir de la nieve mientras andaban no ayudaba en absoluto. —Va, unos pasos más y… «¡mierda!» —se quejó para sus adentros, forzándose a dar una zancada y rodar sobre la nieve, con la suerte de que en su caída una parte de la nieve acumulada en un tejadillo en mal estado se resbaló por pura inercia cayendo encima suya con todo su peso. Por un momento se le escapó todo el aire y el frío la hizo tiritar. Quería salir de ahí, pero tendría que esperar. En ese estado, cerró los ojos, intentando concentrarse. Sabía percibir el peligro casi inminente ahora, pero debía poder hacer mucho más en esa situación. Intentó relajarse por completo, respirar muy despacio. Abrir los oídos a sabiendas que el sólido propagaba con más facilidad los sonidos y, cómo no, mantener la cabeza con la cara hacia el suelo para no ahogarse en nieve. Fueron dos segundos en los que pudo vislumbrar sin ojos como una presencia se movía hasta esfumarse.

Sintiendo el peligro desvanecerse, no tardó en reincorporarse, cruzando la mirada con Kohaku. ¿Había visto el bochornoso espectáculo? Esperaba que no. Y ahora tenía aún más puto frío. Debía tener nieve hasta entre las tetas.

—Abby va a tener que gastar casi toda su agua caliente en mí cuando vuelva a su fortaleza —aseguró mientras hacía lo posible por intentar que sus dientes no castañearan. Se puso en pie, todo lo digna que pudo y volvieron al plan inicial. En su caso, empezó a bordear las paredes exteriores de la casa por el flanco izquierdo. Encontrando una puerta de madera vieja. No debería ser difícil atorrarla con las tablas de madera congeladas que había por el lugar.

—Me voy a quedar sin putos dedos como no nos demos prisa—. Se percató, notando como las puntas de sus dedos estaban de un tono azulado ya. Sus labios debían estar peor aún. No hablemos del resto de su piel. El frío no sacaba precisamente a relucir su belleza solo por ser blanca de piel. Apretó los puños. Solo quedaba una cosa por hacer: sorprenderles. Y vaya que, si lo hicieron, tanto que ella misma se sorprendió también cuando el cabeza hueco de la armadura llamó a la puerta principal alertando a quién hubiera dentro de su presencia.

Kohaku se adentró en la casa tras un primer choque y los primeros alaridos de la batalla mientras ella terminaba de recorrer el trecho que les separaba, doblar la esquina y encontrarse con la puerta otra vez cerrada. Falta de paciencia y necesitando el calor del interior más que el aire que respiraba, una patada de la albina con todas sus fuerzas hizo que la puerta volviera a abrirse de par en par, golpeando a quien se encontrara al otro lado si no estaba atento, ya fuera Kohaku o alguno de los ladrones.

—A ver, hijos de la grandísima puta. ¿Quién ha sido el subnormal que me ha robado mis cosas? ¡Veamos si tienes los huevazos de encararme de frente en vez de huir como una sucia rata! —Bramó haciéndose un hueco en la sala. Ni siquiera iba a desenvainar su espada, solo quería golpear con todas sus fuerzas a uno de los culpables de que fuera un carámbano, y eso hizo, acertando su puño, envuelto en esa oscura energía que logró proyectar antes. Bueno, esa era la parte fácil. ¿Podría repetirlo con su arma también? ¿Y prolongarlo? Tal vez acabara de encontrar lo que le iba mejor a ella.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Dom 18 Abr 2021 - 14:00

Estaba muy a gusto tumbado sobre le espesa montañita de nieve, aunque cuando el frío fue notándose en su cuerpo cada vez era más incómodo estar ahí. Apenas fueron un par de segundos, pero el moreno se levantó y contempló la casa de la que había salido. Le pitaban los oídos y sintió un leve mareo que cesó casi de forma instantánea. La pared de piedra de la casa ya no estaba, al menos una parte de ella, había un precioso agujero que había dejado la explosión que lo había empujado.

«Esto me va a dejar un buen moratón», se dijo Kohaku, tratando de buscar a Hazel. Miró hacia el trineo motorizado, pero no estaba ahí. Si lo pensaba bien no supo si le había hecho caso o no y se habría posicionado tras él. Desvió la mirada hacia la casa y allí estaba, haciendo movimientos extravagantes y dando chillidos.

Cuando Kohaku de nuevo puso rumbo hacia el lugar de la batalla, la joven daba un puñetazo a uno de los ladrones, un sujeto casi tan alto como el cazador, cabello rubio rapado por los laterales y un tatuaje con forma de ”H” en el cuello. Parecía fuerte, pero lo más seguro es que Hazel pudiera lidiar con él.

Otro de los sujetos, un individuo entrado en carnes, con más pelo en los brazos que en la cabeza, el mismo tatuaje que el anterior y una cadena bastante grande estaba mirándome fijamente. Sonreía con superioridad y arrogancia, y por un momento le recordó al insufrible de Roland.

—¡Tú! —gritó, señalando a Kohaku con el dedo índice de su mano izquierda—. ¿Te parece bonito atacar a desconocidos sin avisar?

—Llamé a la puerta, ¿te parece poco? —le dije, trazando un tajo horizontal con mi espada, creando una senda onda cortante que se fue acercando con él con ferocidad.

Sin embargo, aquello no hizo daño al hombre, que de sus brazos emergió una extraña sustancia grasienta con la que la bloqueó. Tras eso, la misma sustancia se abalanzó hacia Kohaku, que tan solo pudo echarse a un lado para esquivarla. El hombre usaba la cadena para envolverla de ese extraño elemento amarillento y dirigirla hacia él, como si fuera un tentáculo.

De nuevo trató de atacarlo, pero el hombre usaba su poder para bloquear sus espadazos. Era una sustancia viscosa que olía a rayos, y que hacía que fuera imposible hacerle daño.

—¿Y esa cara, muchacho? —se mofó el hombre con cierta ironía—. ¿Acaso te ves impotente ante el poder de la shibo shibo no mi? —Y soltó una carcajada forzada—. La paramecia de grasa es invencible. No tienes oportunidad contra mí, William Mactown, el capitán de los nuevos piratas ”H”.

Al decir todo aquello, Kohaku cayó en quien era. Se trataba de Billy “Hediondo” Mactown, un triste pirata venido a menos que fue traicionado por uno de sus tripulantes, que se hizo con su banda y lo dejó tirado en el archipiélago sabaody antes de que entraran al nuevo mundo, con una recompensa de setenta millones de berries. Fue una historia que se hizo eco en el gremio de cazadores de su padre, ya que uno de sus miembros fue el encargado de capturar a los viejos piratas ”H”.

Kohaku no dijo nada más, tan solo respiró hondo y trató de usar su haki de armadura. Habia entrenado para ello, así que tenía que lograrlo. Llevó su voluntad a las hojas de sus dos armas y usó su destello divino para acercarse a Billy. En un abrir y cerrar de ojos se colocó en su costado, y trató de golpearle con sus armas imbuidas en haki de armadura. Esa vez cortó la grasa, pero no fue suficiente, dado que era capaz de generar mucha.
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Dom 18 Abr 2021 - 22:30

Lo cierto es que el caso que pudiera haberle hecho Hazel a la explosión o a su compañero saliendo volando se volvió nulo en cuanto fue capaz de entrar a la lumbre de aquella patética casa. El calor, la adrenalina, y la sensación de satisfacción que inundó su cuerpo cuando su puño impactó contra la cara del hombre consiguió que, durante un momento se olvidará de todo lo que la rodeaba… Un momento que duró escasos segundos. Todo parecía moverse más lento, una calma que duró hasta que la cara del hombre impactó contra el suelo, dirigida por la mano de la albina que aún se quedó un momento agazapada, manteniéndose en el sitio mientras Kohaku se levantaba para volver a enfrentarse a su escandaloso enemigo.

Volvió a incorporarse justo cuando el gordinflón empezaba a hablar con su desagradable voz con su compañero utilizando una especie de masa más líquida que sólida para frenar sus ataques. Ella mientras tanto mantenía al que había recibido su golpe contra el suelo, ahora pisando con uno de sus pies su espalda, apoyando sobre esta casi todo su peso para que no se plantease levantarse de ahí. Todavía quedaba otro en pie, y dudaba que tras aquella charla que estaba dando su autoproclamado capitán se fuera a achantar. Hazel rodó los ojos, asqueada. «¿De verdad? A parte de feo y asqueroso es gilipollas», pensó para sus adentros, soltando un alarido. Tal y como pensaba, el otro se decidió a lanzarse contra ella, o eso supuso viendo como intentaba intimidarla solo por sacarle un par de cabezas, mientras desenvainaba su arma, apuntándola con ella.

—Mira, si vas a hacer un numerito como el de tu «capitán» para decirme que eres el mejor, una nueva promesa y todas esas subnormalidades que hacéis los criminales de poca monta para alardear de espada, ahórratelo. Por favor, no te humilles tanto como él —pidió, desenvainando una de sus Katanas sin nombre, sujetándola con la diestra, la misma mano de la que había surgido esa armadura oscura. Al hacerlo, se percató de que de forma inconsciente la película negra que la protegía no había desaparecido—. Huh, interesante… —murmuró para sí mientras veía como poco a poco esta se extendía también por el filo de la espada, tal y como pensaba que quería que sucediera. ¿Sería casualidad? Mañana lo volvería a intentar. Por ahora, su nuevo compañero de baile parecía enfadado por su comentario.

Improperios volaron de su boca según se abalanzaba hacia la albina, pisoteando en el proceso un poco más a su compañero, quien se quejó por el dolor, y no era para menos, pasó de tener los sesenta y pocos Kilogramos de Hazel encima para ser aplastado por una mole de su mismo tamaño mientras la muchacha se daba a un lado, evitando así el embate. «Para pelear se necesita cerebro también, sabes». Pensó, pero no llegó a decirlo, y es que de nada serviría gastar aliento en alguien que iba a morir en ese momento si nadie hacía nada. Su mano izquierda buscó algo en sus bolsillos. Mientras tanto, ella paraba el siguiente tajo con su espada, fingiendo estar perdiendo terreno contra él. Solo necesitaba un segundo más, aguantar con esa espada negra, protegida con su voluntad para sacar su puñal del bolsillo. El hombre sonrío mostrando los dientes al verla retroceder, y esa confianza, aprentando más contra ella fue su perdición.

En escasos segundos, un alarido atragantado sonó por el cuarto al clavarse su puñal en el costado del hombre, con todas sus fuerzas. De base el arma perforante era de una dureza y pesadez tal que combinada con la propia Hazel y su fuerza, pasaba de ser un arma sutil a un arma devastadora, contra la carne blanda, una onda se propago a continuación de la perforación por el cuerpo del criminal, quien cayó al suelo. Los tejidos blandos eran muy frágiles pasados los músculos, así que no habría salvación para él criminal.

—Genial, ahora necesitaré más aún ese baño… —Se quejó para sus adentros. Kohaku, ¿te queda mucho? —Cuestionó, alzando la cabeza para mirar si el chico se había conseguido apañar con el contrario. En cuanto al rubio que había sido apaleado sin comerlo ni beberlo… Había desaparecido. El sonido de un motor no tardó en resonar en la calle, alejándose este en un vehículo. ¿El trineo? Cuando arrancó Hazel vio que no, que se trataba solo de una moto de nieve. Bueno, lo mismo daba…

O eso pensaba ella. La verdad es que no había prestado atención a la parte en que ko decía conocer al cabecilla de los criminales, y ella solo reconocía las recompensas de aquellos a los que iba a cazar como objetivos definidos o gente demasiado famosa para ella por el momento. Así que de ver que Ko no la necesitaba se tomaría el respiro para terminar de entrar en calor. Tras el chute de adrenalina ahora tenía sueño.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Kohaku Sato Miér 21 Abr 2021 - 21:14

Una vez la grasa dejó de volverse un obstáculo para Kohaku el combate pareció dar un vuelco de ciento ochenta grados a su favor. Con cada espadazo imbuido en haki hacía retroceder al pirata, que se centraba más en la defensa que en su propio ataque.

—Ya no sonríes tanto como antes —comentó el cazador con voz seria y grave, aunque con cierta sorna e ironía en su formulación.

Esas palabras le hicieron perder la guardia durante un instante, que el cazador aprovechó para bloquear con su Golondrina, la espada que portaba en su mano derecha, el látigo de grasa. Para de forma casi instantánea, usar a Gorrión su otra katana para trazar una diagonal ascendente. No obstante, ocurrió algo extraño: el arma absorbió su voluntad, creando una onda cortante bastante más poderosa de las que solía producir normalmente. El pirata voló por los aires, chocando contra la casa completamente inconsciente, mientras que Kohaku perdía el conocimiento sobre la fría nieve.

*****

Horas más tarde despertó en el interior de Abby, sobre la cama de la habitación que le había preparado la moja durante su estancia allí. A su lado estaba Hazel, dejando un paquete rectangular al lado de su armadura, que estaba allí puesto también.

—¿Cuánto tiempo he estado inconsciente? —le preguntó a la cazadora, incorporándose sobre la cama con cierto dolor de cabeza—. Pues ha sido bastante —añadió justo después. La joven estaba algo intrigada por lo que le había ocurrido, aunque también podía decirse que se había preocupado—. Es el poder de una de mis espadas —le respondió—. Tiene la habilidad de canalizar el haki de armadura y proyectarlo, pero aún no tengo un dominio tan avanzado como para controlarlo… Es por eso que cada vez que uso haki intento usar solo a Golondrila, pero me he dejado llevar y he acabado así —Mostró una sonrisa—. Bueno, ¿y qué es ese paquete?
Kohaku Sato
Mensajes :
95

Fecha de inscripción :
11/09/2019


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm55455/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (55455/1000000)
Berries: 130.650.000
Ver perfil de usuario

Cazador popular
Kohaku Sato

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Hazel Miér 21 Abr 2021 - 21:54

Aquello acababa de ser… increíble. No, no desde luego la albina no se lo podía creer. El que sabía quiénes eran esa panda de inútiles acababa de partir al «jefe» por la mitad justo antes de desmayarse sobre la nieve, dejándole el marrón de buscar sus cosas, ver qué hacer con los cuerpos y cargar con el peso muerto en el que se había convertido el moreno de vuelta a la posada para que Abigail se ocupase de él. Aún por encima tendría que dar explicaciones de qué estaban haciendo fuera hasta tan tarde, porque el sol ya empezaba a ponerse. Un respiro para sus ojos que, por una vez, no agradecía en absoluto.

Soltó aire en una especie de gruñido o bufido de desesperación. «Qué remedio». Desde luego no le quedaba más opción que joderse y aprovechar el tiempo de luz que quedaba lo mejor posible para encontrar sus cosas y preparase para partir. O quizás no. No, de hecho les tocaría pasar la noche ahí y regresar por la mañana temprano porque ni harta de vino se iría a dar un paseo nocturno en trineo con el riesgo de que hubiera más micelos locos por ahí dentro de cadáveres de conejos gigantes. Así pues, fue a buscar a su compañero a fuera de la casa congelada para arrastrarlo hasta dejarle junto al fuego. La chimenea seguía sirviendo y ya estaba encendida desde antes de su llegada, así que solo tendría que ir avivando las llamas. Obviamente, no le iba a dejar ahí a su suerte, muy a su pesar.

Los hombres con los que se acababa juntando por alguna razón siempre tendían a ser unos inútiles de vez en cuando, como cuando el pollito acabó recibiendo un balazo y le tocó cuidarle. Primero él y ahora el moreno, que estaba desnudo de cintura para arriba. Tanta bravuconería le iba a costar una hipotermia a ese paso. Y no, ella no iba a hacer por desnudarse para compartir su calor con él, tendría que conformarse con que le envolviera en mantas o lo que encontrase entre las pertenencias de los bandidos. Dudaba que durmieran al fresco. Una vez asegurado el calor del chico, le tocaría velar por su propia salud. Los estornudos no habían tardado en llegar y le tocaría quitarse su abrigo y quizás el resto de su ropa y envolverse en mantas junto al fuego mientras su ropa se volvía a secar —después de comprobar las constantes de Kohaku, claro—.

Sí, sin duda fue una noche muy larga para la mercenaria que estaba echando mucho de menos su cama prestada y el calor de la fortaleza de Abigail. La tranquilidad de dormir protegida había sido suplantada de repente por el nerviosismo constante que obligaba a Hazel a centrar todos sus sentidos en lo que la rodeaba y en que el chico mantuviera sus constantes en orden.

Así se mantuvo hasta que empezaron a despuntar los primeros rayos del sol, pero no todo fue malo. La chica fue capaz de encontrar entre las pertenencias de los imbéciles esos sus propios carteles, así como un diario de bitácora que contenía información sobre sus viajes. La prueba definitiva que necesitaban para saber si eran parte del complot del reino o solo unos mindunguis… La pena es que resultaron ser lo segundo, pero al menos entre los dos que habían ajusticiado amasaban un total de ciento diez millones de Berries. El de la grasa, el jefe, era el de mayor recompensa por su cabeza, valiendo esta setenta millones mientras el otro se quedaba en apenas cuarenta. Bueno, seguía siendo un buen pellizco que podrían repartirse —porque tras cuidar de él iba a asegurarse de que le soltase parte de su recompensa en compensación por sus cuidados. Solo tendría que decapitarles y volver a unir con lago las mitades de la cabeza del grasiento para llevárselos con ella… ¿el cómo? Requisarían su trineo —Pero este no pensaba compartirlo tan fácilmente como el mérito y el dinero. Era su plus.

Montadas sus pertenencias, las cabezas, el cazador y su persona, tardaron escasas tres horas en llegar a la ciudad. Hazel dejó a Kohaku y el trineo al cuidado de Abigail mientras exprimía sus dotes de cazarrecompensas para realizar todo el trapicheo burocrático que suponía entregar una presa al gobierno y acabar dónde se encontraba ahora, cara a cara con un hombre que no parecía discernir entre cansancio y preocupación.

—Ya veo, parece una buena arma —contestaría, demasiado cansada como para siquiera quejarse, antes de dejar escapar un bostezo—. ¿Eso? —preguntó señalando el paquete antes de lanzárselo—. Es tu recompensa por ser un cabeza hueco. No sabía que esos ladronzuelos tenían recompensa. Pero había entre sus cosas un diario con sus propios carteles. Hay que joderse —soltó, al tiempo que hacía un amago de risa—. Como sea, ahí van cincuenta y cinco millones, yo me he quedado la otra mitad. Es lo justo tras evitar que te convirtieras en un cubito de hielo, ¿no? Hecho esto, me voy a dormir un rato, si te encuentras mal pásate en unas seis horas por mi cuarto para que te dé algo de medicina. Nos vemos luego.
Hazel
Mensajes :
202

Fecha de inscripción :
09/02/2020


Hoja de personaje
Nivel:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm47/150[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (47/150)
Experiencia:
[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 3qaWnZm40590/1000000[Pasado] Entre árboles, conejos y encapuchados. [Privado Kohaku y Hazel] 9h2PZk8  (40590/1000000)
Berries: 130.000.000
Ver perfil de usuario https://www.onepiece-definitiverol.com/t24199-hazel-the-banshee-

Cazador habitual
Hazel

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.