Vuelve el evento

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Mensaje por Anna Bloodfallen Miér 10 Mar 2021 - 16:26

El gran descubrimiento sobre el Ejército Revolucionario no es ni por asomo algo que Lucius Spendragon fuera a considera como relevante. He perdido mi tiempo. ¡¿De qué me sirve saber que los revolucionarios hacen bailes raros y morbosos?! Lo que busco no es desprestigiarlos, sino información fundamental para impedir un nuevo ataque a Yhardum. Todavía tengo en mi poder los libros de Pine, pero son conjeturas sobre la profunda oscuridad que continúa echando raíces en mi hogar, conjeturas sobre los orígenes de la Madre Luna.

Me despedí hace unos días de Helga, quien resultó ser mucho más… amigable de lo que esperaba. Si de algo me estoy dando cuenta en mis viajes, es que no toda la gente es un saco de mierda que merece ser tratado como basura. Y ella, una aventurera con sobrepeso, es la prueba viviente de lo que pienso. En cualquier caso, estoy sin dinero y necesito comprar provisiones para continuar con mi misión. Por fortuna pude conseguir un mapa y sé más o menos lo que haré para conseguir información sobre el Ejército Revolucionario.

Ahora mismo me encuentro frente a una casa destartalada que desprende un pestilente olor a alcohol, sangre y sexo. Y teniendo todo esto en cuenta sigue oliendo mejor que los suburbios de Yhardum porque, bueno, imagino que aquí no hay cadáveres en descomposición. Me coloco el paño para cubrir la mitad de mi rostro y entro. De inmediato recibo la mirada de un hombre gordo, calvo y gigante. Si bien no busco problemas, soy consciente de que acabaré metida en ellos. Es la ley de la vida, el destino o la voluntad de la Madre Luna, yo qué sé.

Observo un momento el lugar. Parece una taberna con la barra y las mesas en todos sitios, pero diría que es solo la fachada de un negocio más turbio. Los hombres beben en sus puestos sin prestarme atención. Una mujer canta una canción triste, como si estuviera despidiendo a un muerto, y las lámparas que cuelgan del techo iluminan pobremente la estancia. Está más o menos oscuro, aunque eso a mí me da igual porque bien acostumbrada que estoy a la oscuridad. Eso sí, me molesta un poco el polvo que me entra en los ojos.

—Escuché que aquí organizan peleas. Quiero participar —le digo al hombre de la barra.

Me mira con desaprobación tras analizarme y descubrir que soy una mocosa sin posibilidades de dar un buen espectáculo.

—Entiendo que estás desesperada por dinero, pero este lugar no es para alguien como tú. Vete a robar al mercado, te irá mucho mejor —responde y continúa haciendo lo que sea que estaba haciendo antes de hablarle.

—Puedo hacer una demostración de mis habilidades, pero no quiero arruinar tu negocio —le digo sin que pueda escapar de mi mirada—. Vamos, déjame participar.

El hombre continúa dudando, pero luego de insistirle acepta. Me lleva a una habitación trasera que huele aún peor y entonces el bullicio se hace sentir. Sí, esto es lo que necesita alguien como yo: una casa de peleas clandestinas.
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Mensaje por Andrew Newmind Jue 11 Mar 2021 - 7:50

El crepúsculo se hizo presente en Downs avisando la llegada de la noche. La rutina diaria empezaba a agobiar a Andrew. Faltaban pocas horas para comenzar su jornada laboral en La Cueva del Calipso. Sin embargo antes de eso decidió ir a tomar algo antes de empezar a trabajar, con una chaqueta negra de capucha que le cubría el rostro y unos jeans negros.

El sitio al que Andrew solía ir a tomar algo era una taberna que cualquiera podría decir que se estaba cayendo a pedazos pero tenían el mejor jugo de manzana de todo el North Blue. Por fuera era un simple establecimiento con pinta de casa medio descuidada. Pero por dentro, es una taberna cualquiera atendida por Sam, un hombre enorme, gordo y calvo. Sam no era el dueño del establecimiento, solo hacía de encargado de la barra que además tiene un carácter terrible.

El verdadero dueño de la taberna es un hombre del bajo mundo rival del señor H en el negocio de las peleas clandestinas. Detrás de la barra había un camino que llevaba a la parte trasera de la taberna donde se realizaban peleas clandestinas al igual que en La Cueva del Calipso pero las personas de clase media solían frecuentar más este lugar ya que la entrada era menos exclusiva y económica.

-Andrew ¿lo de siempre? –preguntó Sam luego de que Andrew entrara y se sentara en la barra.

-Por supuesto, sirve uno de esos jugos de manzana que tanto me encantan –respondió Andrew.

Sam sirvió un vaso enorme de jugo de manzana. Andrew tomó el vaso y empezó a tomarlo poco a poco disfrutándolo.

En el instante en el que Andrew estaba distraído tomando su jugo, una persona entro en la taberna. Andrew escuchó la conversación que esta tuvo con Sam. Al parecer era alguien interesado en participar en las peleas clandestinas de aquel lugar. Sam se negó, cosa que era bastante rara considerando que en los lugares clandestinos por lo general dejaban pasar a todo el mundo. La persona insistió hasta que Sam la dejó entrar.

Cuando Sam volvió, se acercó a Andrew y emitió un suspiro. Andrew ya había terminado su jugo cuando Sam habló en voz alta.

-Estas niñas cada vez son más rebeldes, no me hago responsable por lo que le termine ocurriendo –dijo Sam.

-¿Acabas de decir niña? –preguntó Andrew curioso.

-¿No la has visto? Pero si acaba de estar justo a tu lado –dijo Sam.

-La verdad estaba disfrutando este jugo tan delicioso, lástima que se haya acabado. No me fijé en la persona que llegó. ¿Es una niña? –preguntó Andrew.

-Así es. Pero hoy no estoy para calarme niñas pretenciosas que quieren hacer lo que les venga en gana. Simplemente no quería discutir. Pero si, es una mocosa –respondió Sam mientras se rascaba la cabeza en señal de preocupación.

-Eres idiota. Si algo le pasa tú serás el único responsable. Pero venga, si no me cobras el jugo que acabo de tomar me encargaré de la niña. Después de todo estos no son sitios para menores de edad y no me agrada la idea de que estos brutos vayan a lastimar a esa chica -dijo Andrew para no tener que pagar por la bebida.

-Trato hecho -respondió Sam.

Andrew pasó a la parte trasera de la taberna. La cantidad de personas que allí había era considerable y la mayoría de ellos eran hombres ebrios, sádicos y sedientos de sangre. Andrew buscó alguna niña con su mirada pero no veía a ninguna así que decidió quedarse de pie mientras trataba de encontrar a la chica.
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Mensaje por Anna Bloodfallen Sáb 13 Mar 2021 - 19:54

Cuando atravieso el oscuro túnel y llego a la habitación trasera soy víctima de todo tipo de miradas, pero las que más recibo son de burla. Supongo que les hace gracia que una niña como yo participe en un evento como este. Sin embargo, estoy preparada; jamás hubiera hecho algo así si no lo estuviera. Aquí los hombres no tienen un gran estado físico, aunque quedarme en un análisis tan superficial reduciría considerablemente mis probabilidades de ganar. A juzgar por cómo pelean, diría que ninguno ha recibido una formación adecuada, que todo lo han aprendido de una dura vida en la calle.

No es suficiente para vencer a una inquisidora, digo para mí misma mientras me preparo para mi combate debut. Me han dicho que haré de telonera para la gran pelea. No me molesta en lo absoluto, no mientras pueda ganar dinero que para eso estoy aquí, arriesgando mi integridad física y mental. Me dicen que ganaré un monto base por participar, pero la victoria me dará un premio mucho más jugoso. Y por supuesto que he apostado por mí misma, aunque significase quedarme sin ni un puto berrie.

Las reglas del combate son sencillas: todo está permitido, salvo entrar con armas. Lo ideal es no matar al contrincante, pero no pasa nada si es que muere, de hecho, a los espectadores les suele gustar los eventos sanguinarios. Mi oponente es un hombre que apesta a vino rancio, es calvo y sufre de sobrepeso, pero aun así cree que es buena idea involucrarse en algo como esto. Le conocen como Jack “El Caníbal” por su extraña afición a devorar la carne de sus adversarios. Dientes amarillos, sonrisa perturbadora y ojos pequeños. Jack es todo lo que está mal en este mundo.

—¡Comiencen!

Mi oponente me dedica una sonrisa y se abalanza sobre mí, corriendo de frente como un idiota. Me hago a un lado y el hombre se estampa contra la cerca. Entonces me doy cuenta de algo loco: los organizadores han arrojado dos armas a la arena, una pala y un hacha. Como si la vida no dejara de ser una perra injusta, el hacha ha caído cerca de Jack y no tarda en cogerla. Tengo que quedarme con la pala, pero aún está demasiado lejos como para cogerla. El hombre carga otra vez hacia mí, sin embargo, sus movimientos son tan predecibles como ineficientes. Está gastando demasiada energía y no tardará en cansarse, pero incluso para alguien como yo es difícil esquivar tal ráfaga de hachazos.

Jack consigue darme en el hombro con la parte roma del hacha, haciéndome retroceder y encerrándome en una esquina. Sonríe una vez más. Toma el arma con ambas manos y la deja caer sobre mí con intención de cortarme en canal. Haciendo gala de una agilidad sobrehumana y unos reflejos superiores, me hago a un lado y contraataco mientras está con la guardia baja. Le propino un golpe en el cuello y luego le doy una patada en la parte lateral de la rodilla, rompiéndosela. Los gritos se hacen notar. Intenta defenderse con un desesperado barrido, pero falla porque es un maldito idiota. Un guerrero siempre debe mantenerse sereno.

—Ha perdido —le digo a uno de los organizadores, apuntando a Jack con el dedo.

—Lo estará cuando lo hayas matado. Adelante, mocoso —me responde uno de ellos.

Frunzo el ceño y miro a Jack.

—Si te rindes podrás vivir —le susurro.

Y así el primer combate ha terminado. Salgo de la arena y uno de los organizadores me dice que vaya a la enfermería.
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Mensaje por Andrew Newmind Dom 14 Mar 2021 - 11:30

Ciertamente, desde que Andrew entró a la parte trasera de la taberna escuchaba abucheos pero no sabía exactamente cuál era la razón de aquellos. La primera pelea estaba a punto de comenzar cuando Andrew encontró a la que parecía ser la joven, la cual se encontraba subiendo el ring junto con Jack "El Caníbal".

- Mierda, si no hago nada esa bestia la asesinara -pensó Andrew. -Pero si interrumpo la pelea todos se vendrán contra mí. Que problemático.

Como era típico en aquellos lugares llenos de gente sin escrúpulos, una de las normas fue descaradamente rota en el momento en el que los organizadores lanzaron un hacha y una pala al escenario.

- Esos idiotas la quieren descuartizar -pensó Andrew mientras empezaba a sudar debido a la impotencia del momento.

Para sorpresa de todos los que esperaban ver la sangre de aquella joven correr, resultó ser una combatiente ágil y contundente. Andrew quedó impresionado de ver como de una sola patada logró dislocar la rodilla. Y en cuestión de minutos la chica desconocida se había alzado con la victoria.

Al terminar la batalla Andrew se acercó hacia ella y logró escuchar a uno de los organizadores pedirle que fuera a la enfermería. Mientras Jack estaba gritando del dolor sobre el ring. En este lugar era muy común que solo los ganadores fueran atendidos, y los perdedores simplemente eran ignorados ya que no tenían utilidad.

-Esta es una situación difícil de resolver, pero primero lo primero -pensó Andrew mientras caminaba en dirección al ring. -Venga, deja de gritar y estira la pierna -le dijo Andrew a Jack realizando una fuerte jalada para colocar los huesos en su lugar a lo que Jack respondió gritando aún más fuerte.

-Por ahora estarás bien, pero la pierna seguirá inflamada y te dolerá por algunos días. Lárgate de este ring antes de que te maten -le dijo Andrew a Jack.

Jack se retiró del ring sin decir una palabra, humillado por haber sido vencido por una niña.

- Esa niña le ha dejado un hematoma impresionante, fue un golpe limpio. ¿Ella participará en el resto de los combates? –preguntó Andrew al organizador.

-Se ha inscrito para el torneo por dinero, sin embargo la mayoría de los competidores con menos capacidades que Jack se han retirado ya que no quieren ser humillados en público por una niña –respondió el organizador.

-Comprendo. En ese caso, colócame en la siguiente pelea contra ella. Intentaré hacerla razonar con palabras pero en caso de no poder podré pensar en algo mientras estemos sobre el ring –dijo Andrew decidido.

-¿Tú pelearas? No tienes pinta de saber luchar y es niña parece que nació para matar. Estas absolutamente loco –le dijo el organizador a Andrew.

-Tienes razón en cuanto a mi locura. Pero no te preocupes por mi. Solo haz lo que te pedí –dijo Andrew mientras emprendía rumbo hacia la enfermería donde se encontraba la joven desconocida. Al ubicarla con la vista se le acercó.

-¿Estas herida? Casi me matas de un infarto cuando estabas sobre ese ring. Es mejor que no sigas peleando o saldrás muy herida y le causarás problemas a Sam –dijo Andrew dirigiéndose a la muchacha amablemente. -¿Qué haces en un lugar como este? Es bastante extraño que alguien de tu edad y tu sexo visite esta clase de lugares. Me llamo Andrew por cierto. Si abandonas le diré a Sam que nos sirva unos buenos tragos de jugo de manzana, no podrá negarse. La verdad no soportaría ver cómo estas bestias le hacen daño a alguien como tú, aunque pude notar que te defiendes suficientemente bien.

Andrew esperaría la respuesta de aquella muchacha y en dado caso de que no aceptara ya tenía un plan B. Si subía al ring junto a ella tendría tiempo suficiente para hacerla entrar en razón y sin hacerle daño. O eso es lo que él pensaba.
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Mensaje por Anna Bloodfallen Vie 19 Mar 2021 - 1:01

La enfermería es una pocilga con el suelo lleno de manchas y pozas de no me quiero imaginar qué. Me miro en el nauseabundo espejo. Soy un maldito desastre, arriesgando mi vida en unas peleas callejeras cual animal para conseguir comida… Suelto un suspiro y miro el resto de la habitación. Hay una camilla que no invita siquiera a ser tocada; quién sabe lo que han hecho ahí. El lavadero está un poco más allá, junto al hombre de la bata que duerme en una silla. Apesta a vino rancio. ¿En serio este es el médico del lugar? Menuda decepción, aunque considerando todo lo que hay aquí… Milagro es que haya alguien que sana a los heridos.

No importa, puedo hacerlo yo misma. Ese golpe de Jack en mi hombro aún me duele, pero por suerte no lo tengo dislocado ni comprometido. Tendré que proteger mi izquierda si es que quiero ganar el próximo combate. Tampoco es el único problema que tengo, pues ahora que me he dado a conocer mis oponentes sabrán cómo pelear contra mí. Una criaturita menuda y escurridiza es fácil de vencer, si es que se tiene un buen ritmo. Conozco mis debilidades y es por ello que he intentado suplirlas en mis entrenamientos. La última habilidad que aprendí me hace aún más difícil de alcanzar.

Me giro con violencia hacia la puerta cuando alguien la abre. Tengo la costumbre de siempre dejarla cerrada. Estoy preparada para defenderme por si hace falta, pero es solo un chico. Puede que sea más alto que yo, pero no es ni de cerca la persona más alta que he conocido. ¿Por qué su cabello es de diferentes colores? Eso es un poco extravagante, ¿no? Me habla como si fuéramos amigos de confianza, preguntándome si estoy herida y aconsejándome que no siga participando en el torneo.

—Estoy bien —le respondo cortante como una hoja—. ¿Eres un oponente o algo? No me saldré del torneo solo porque me lo pides. Dame… Esto… Quinientos mil berries y haré lo que dices. Sí, eso, quinientos mil. —Lo miro con el ceño fruncido—. Si no tienes el dinero, no vuelvas a molestarme. Y tampoco me subestimes.

Puede que el chico huela a sangre, pero a mí no me parece una mala persona. No he notado malas intenciones en sus palabras, sin embargo, tampoco es razón para confiar en él. Lo más lógico es que me pidiera abandonar el torneo para asegurarse un puesto. Creo que mi debut fue suficiente para mostrarle a los demás que no es buena idea enfrentarme. Quizá sea de los cobardes, pero me parece que no… Da igual, le estoy dando demasiadas vueltas y es hora de concentrarse. Tengo el próximo combate dentro de poco y necesito relajarme.

Los vítores se escuchan desde dentro del edificio. La gente allá afuera se ha vuelto loca, parece que la batalla más esperada de la noche ha sido maravillosa. Si veo que me toca contra un enemigo demasiado poderoso, me rendiré. No quiero un par de costillas rotas ni arriesgar mi vida más de lo necesario. Intercambiar un par de puñetazos es suficiente para mí, tampoco es como si necesitara tanto dinero. Me bastará con comprar comida.

Los minutos pasan y es hora del otro combate. Salgo a la arena y cuando comienzo a calentar me llevo una sorpresa. Vaya, si es el chico de antes. ¿En serio le ha pedido a su oponente que renuncie…? No sé si es tonto o demasiado optimista, pero no lo subestimaré. Primero analizaré sus movimientos y luego decidiré un plan de acción.
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Mensaje por Andrew Newmind Lun 22 Mar 2021 - 14:59

El intento de acercarse amablemente falló. La joven era poco convencional, y parecía decidida a no dejar el lugar a menos de que le pagaran quinientos mil berries. Andrew no tenía dinero para pagar el jugo que se había tomado antes, mucho menos tendría quinientos mil para darle a una chica por capricho.

-Pues no tengo dinero. Pero entiendo que no puedas confiar en un extraño debido a que yo tampoco confiaría –dijo Andrew rascándose la cabeza al ver que su intento de dialogo no funcionó. –Te repito, este no es un sitio para alguien como tú.

El joven dio media vuelta y salió de la enfermería. El presentador de esa noche empezó su labor de introducir a los siguientes competidores. Andrew subió al ring del combate luego de la introducción que hizo el presentador. Las personas aplaudían y gritaban, la mayoría de ellos esperando ver sangre.

Andrew no era el estereotipo de luchador que estaban acostumbrados a ver en ese lugar por lo que algunos empezaron a burlarse.

-Es problemático pelear en este lugar. Ya lo hice una vez en La Cueva del Calipso y ahora aquí. Ser conocido por personas del bajo mundo no es muy recomendable que digamos –pensó Andrew mientras observaba los alrededores con los brazos cruzados.

La joven no tardó mucho en subir también al ring. Andrew no le quitó la mirada de encima. Si una chica tan joven andaba en aquellos lugares tan viles, sucios y peligrosos es debido a que tiene una historia traumática digna de estar escrita en un libro.

-¿Qué pasado ocultas detrás de esa fría actitud? –dijo Andrew en su mente.

Ella no sería fácil de manejar y él lo sabía. Debía encontrar la manera de llevarle el ritmo, evitar salir lastimado y al mismo tiempo evitar lastimarla. Realmente se encontraba en una situación complicada. Tenían cientos de ojos sobre ellos y quedar como cobarde pues tampoco era una buena opción.

Andrew seguía analizando la situación en su mente cuando un gran estruendo se escuchó en todo el lugar. Unos veinte hombres con armas blancas entraron al sitio liderado por Jack.

-Maldita mocosa, crees que puedes venir aquí y humillar a quien te dé la gana. Te enseñare a no jugar juegos de adultos mientras corto tu piel poco a poco –dijo Jack lleno de ira.

-Éramos muchos y parió la abuela –pensó Andrew intentando darle algo de humor a la situación que se había puesto aun peor.

-Traigan a esa mocosa y acaben con este maldito lugar. No puedo permitir que aquellos que se rían de mi vivan para contarlo –dijo Jack mientras empuñaba un cuchillo de carnicero en su mano derecha.

Andrew rápidamente corrió y se puso frente a la chica en posición defensiva. Uno de los hombres de Jack intentó atacar con una espada a Andrew pero este logró esquivarlo y en respuesta golpeó con su codo derecho el plexo solar de aquel hombre dejándolo fuera de combate.

-Precisamente por estas cosas es que estos no son lugares para chicas como tú –le dijo a la chica.

Los hombres que estaban en las gradas reaccionaron ante la amenaza de Jack y algunos atacaron en respuesta. Otros aprovecharon el pandemónium que apenas estaba comenzando para intentar robar todo el dinero del premio del torneo que estaba en un cofre a un costado del ring. De un momento a otro aquel lugar se había convertido en una ardiente zona de combate que recordaba a las típicas peleas de bar pero un poco más grande y peligrosa.

-Muévete si no quieres que nos maten, salgamos de aquí y olvídate del dinero –le dijo Andrew a la chica antes de empezar a moverse entre aquella tormenta de ataques esperando que ella fuera inteligente y se hicieran paso a la salida, aunque Andrew tenía el presentimiento de que las cosas no saldrían como el pensaba.
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Mensaje por Anna Bloodfallen Lun 22 Mar 2021 - 18:28

—¿Por qué crees que oculto algo? —le pregunto sin dejar de estar atenta. Puede que sea una trampa para distraerme y atacar—. Deja de hablar y comencemos con esto.

Una veintena de hombres acaba de entrar en escena. Son liderados por Jack, el mismo hijo de perra al que le perdoné la vida. ¡Maldita sea! ¡Debí haberle matado cuando tuve la oportunidad! Según las enseñanzas de la Iglesia, tengo el deber de matar a todos los que no pertenezcan a nuestra religión. ¡Tengo el maldito derecho divino! Pero siempre me ha parecido una estupidez matar a la gente porque piensa distinto, además tampoco soy demasiado creyente. Es solo una buena excusa.

—Como me sigas subestimando encontrarás una muerte temprana —le espeto al chico, pero no negaré que es el único que luce preocupado por mí.

Soy buena en lo que hago, siempre he destacado por mis habilidades de infiltración y recopilación de información, pero lo que más se me da es el asesinato. Sin embargo, no soy ninguna estúpida y ni siquiera yo, una inquisidora forjada en el arte de la matanza, enfrentaría de frente a una veintena de hombres. Comienzo a moverme, pero no porque me lo dice el chico, sino porque me interesa vivir. El premio me importa, pero no lo disfrutaré estando muerta. Aquí todo es peligroso y mi instinto de preservación me grita que huya.

—¿Por qué te involucras? Es a mí a la que quieren, no a ti.

Ya me responderá. Ahora estamos ocupados lidiando con estos matones. Puedo esquivar sus cargas porque son predecibles y lentas. Es como si un ciego montado en una silla de ruedas intentara golpearte. Me basta con hacerme a un lado y darles un pequeño empujoncito en la espalda para que se den de bruces contra la pared o contra el suelo. Blanqueo los ojos. ¿En serio tengo que huir de estos mierdas? Bueno, a veces la cantidad importa más que la calidad. Soy más hábil que todos ellos, pero…

—¡Agh! ¡¿Por qué me atacas?!

Un hombre me ha dado un puñetazo en la espalda. ¿Qué clase de ataque es ese? El tipo me sonríe mientras se prepara para otro ataque. Me lanza un derechazo, pero lo esquivo flexionando las piernas y agachándome. Contraataco con un puñetazo en la boca del estómago. ¡Que no tengo fuerza, maldita sea! ¡Necesito armas para defenderme decentemente! Aun así, es suficiente para que el matón caiga de rodillas.

Suelto un gruñido cual bestia enfurecida y me dirijo a la salida. Si toda esta gente no estuviera detrás de mí, habría intentado robar el dinero. Pero lo cierto es que ahora mismo es un imán de problemas. Ya he tenido suficiente.
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Mensaje por Andrew Newmind Mar 23 Mar 2021 - 16:27

Todo estaba inmerso en un absoluto caos y charcos de sangre empezaban a mostrarse en aquel lugar. Andrew y la chica se encontraban rodeados. Por delante tenían a Jack y a su gente mientras que por detrás tenían a los avaros que empezaban a matarse por el dinero del premio.

Andrew sonrió cuando la chica preguntó la razón por la que se estaba involucrando en un problema que no era de su incumbencia.

-La respuesta a eso es sencilla. Soy un idiota que no permitiría que una menor cayera en manos de un ejército de hombres sedientos de sangre. Es algo obvio –le dijo a la chica en respuesta.

Andrew corrió junto a la chica hacia la salida pero seis hombres obstruían el paso. Andrew se detuvo al instante y uso su mano para detener a la chica.

-De aquí no pasareis mocosos. Si queréis pasar lo haréis en forma de cadáveres –dijo uno de los seis hombres que obstruían el paso.

-Supongo que no podemos evitar la confrontación. Si vamos a hacer algo hagámoslo bien –le dijo Andrew a la chica. –Necesito algo de dinero para algunas investigaciones que pienso llevar a cabo. ¿Crees que puedas robar el dinero mientras yo me encargo de todos los idiotas de Jack? Si vamos a patear traseros por lo menos quiero que valga la pena –le dijo Andrew a la chica.

Sin importar la respuesta que le diera la joven era evidente que tenían que deshacerse de Jack y sus hombres. Andrew tomó la postura defensiva básica del Muay Thai y esperó el ataque de aquellos hombres.

Tres de los seis se lanzaron al ataque. El primero llevaba un machete que empuñaba con las dos manos el cual uso para intentar hacerle un corte horizontal a Andrew, pero el joven saltó hacia atrás para evitarlo.

Los otros dos hombres tenían bates de madera y atacaron al mismo tiempo. Andrew en un movimiento veloz se colocó entre los dos hombres mientras simultáneamente usaba el poder de su fruta para tomar su forma hibrida.

Andrew tomó a ambos hombres por el cuello, los levantó en el aire y los estampó contra el suelo.

-Maldito monstruo –dijo el hombre del machete atacando de nuevo a Andrew por la espalda.

El joven panda volteó rápidamente y pateó las manos del hombre del machete haciendo que este se le cayera de las manos. Y con toda la fuerza de sus piernas dio una patada a aquel hombre, el cual salió disparado contra la pared.

-Ahora ¿quién sigue? –preguntó Andrew a los tres hombres que aún estaban obstruyendo la salida.
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Mensaje por Anna Bloodfallen Jue 25 Mar 2021 - 16:21

—Sigues subestimándome… Pero está bien. Si tanto quieres hacerte el héroe, no te lo impediré —le susurro al chico, mirándole con recelo. No confío en la gente que declara abiertamente sus buenas intenciones.

Me comenta que necesita dinero para algunas investigaciones y me pregunta si puedo robar el dinero, mientras él se encarga de los idiotas de Jack. Podría hacerlo, pero llamaría demasiado la atención y me convertiría en el foco de toda esta gente. Soy una ladrona curtida en el arte del asesinato, sin embargo, cualquier enfrentamiento contra un grupo numeroso es mortal para mí. ¡No estoy hecha para esta clase de batalla! Por otro lado, no negaré que necesito el dinero y es la razón principal por la que entré a este torneo.

—De acuerdo, lo haré, pero si se me dificulta mucho tiraré la misión y huiré —le respondo, preparándome para el robo.

Un fideo humano, alto y delgado, es el encargado de defender el tesoro. Lleva un sombrero de copa ancha y un paraguas cerrado en su enguantada mano. No es la primera vez que veo un esmoquin, pero sí uno con ese diseño de rayas celestes, blancas y negras. Por un momento siento que me mira con sus verdes y profundos ojos, por un momento siento que me sonríe provocativamente. Pero yo no soy de las que caen en provocaciones.

Preparo un truco de magia cuando noto que el mismo Jack carga hacia mí. En el momento en que debió impactar, mi cuerpo estalla y aparece un montón de cuervos negros que graznan y huyen hacia todos lados. Espíritu del Cuervo es mi habilidad predilecta para escapar y perderme entre la multitud.

Ahora puedo estudiar desde un lugar seguro (tras unas cajas) los movimientos del guardián. Es realmente hábil con el paraguas que blande cual espada, manteniendo a raya a todos los que intentan acercarse a la recompensa. Hablando de esta, imagino que todo el dinero se encuentra dentro de ese maletín oscuro que sujeta uno de los organizadores del evento, un hombre gordo y cobarde. Puedo oler su cobardía. Y ahora que he terminado mi análisis superficial, es momento de moverme.

Entre el ruido, la multitud de gente y las infinitas distracciones no me cuesta escabullirme. Sin que siquiera el guardián lo note aparezco en la espalda del organizador, desenvaino una daga y se la coloco en el cuello. El hombre suda por montones, huele asquerosamente mal y parece que se ha meado en los pantalones. ¿Cómo alguien tan cobarde puede vivir de este rubro…? Supongo que depende completamente del hombre del paraguas.

—No hagas ningún ruido. Dame el maletín y te perdonaré la vida —le susurro al oído.

Pero el idiota no me hace caso, sino que le grita al guardián que se haga cargo. Él lo ha pedido. Estoy a punto de deslizar mi daga por su cuello cuando el del sombrero se da vuelta y me lanza algo. Algo golpea mi mano, deteniendo el asesinato. Pronto me doy cuenta de que es una moneda. ¡Agh, cómo duele!

—No, no, señorita, no puedes llevarte al rey en la primera jugada. Tendrás que pasar por mí si quieres ese maletín —me dice, sonriendo como si lo tuviera todo bajo control.
Anna Bloodfallen
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