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Ral vs Kennet M. Pollack

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Mensaje por Moderador OPD Miér 24 Mar 2021 - 1:02

Agente Kennet M. Pollack:
Ral vs Kennet M. Pollack B423e439410165b65bf50495e046d491

Reglas:

Los túneles están colapsando y el combate tiene una duración máxima de 8 rondas. Además, todos los turnos se hará una tirada de dados por parte de la moderación para evaluar los daños producidos por el entorno (derrumbe, fuego, etc.).
Comienza el jugador.
Salto de turno al jugador cada 48 horas.
Salto de turno al moderador cada 72 horas.
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Mensaje por RAL Mar 30 Mar 2021 - 0:12

Desvió la bala con relativa facilidad, aunque por lo que pude ver no lo suficiente como para evitar daños, una esquirla debió haberle rozado la cara. Esto marcó el inicio del enfrentamiento, no esperó ni un instante más y se lanzó como esperaba a por mi. Una breve oración mientras enfundaba la pistola y preparaba la mano Scutum. La corriente de niebla negra se preparó para desviar los tajos, uno con la mano, el otro con la culata. Subestimé la fuerza de mi oponente. Noté un dolor lacerante en la palma de la mano al ver el guante cortado y la sangre brotando de este en un profundo corte en la palma y un tajo marcado en la madera de la culata de la escopeta. "No te pongas nerviosa, recuerda lo que te dijo Rustal sobre los espadachines" Pensé mientras me alejaba unos metros y cubría a Rita para que recuperase el aliento tras la patada que había recibido.

En ese breve instante mi mente se desplazó unos meses en el pasado, en una cena con los miembros de la célula en nuestra base en Ravene. Rustal había bebido un poco de más, bueno, bastante de más, y estaba despotricando sobre un tema que no tenía nada que ver con la conversación y que había empezado con su mirada pasando por el cuchillo del pescado.

- ¡Os digo que son una plaga! - Su grito resonó por toda la sala. - Cada vez hay más y más espadachines, salen de debajo de las rocas, es más das una patada a una y le das a uno... y te salen os dos de debajo. Y lo peor de todo es que todos empiezan siempre a contarte el rollo de lo bueno que es su estilo con la espada y de lo mucho que han entrenado ¡No me importa una mierda que sepas usar ese palo afilado! - Dio un golpe con la jarra en la mesa que derramó parte de su contenido y agrietó el asa. - Pero es que la cosa no acaba ahí, por si fuera poco de fardar de escuela o de técnicas innecesariamente llamativas... se ponen a presumir de su espada y a decirte lo especial que es mientras la miran como si se la estuvieran follando todas las noches. Me da grima ya no sólo escucharlos, sino verlos cuando hacen eso, esos tipos están enfermos. - De un trago terminó lo que quedaba de cerveza en la jarra y echó la mano a la botella para rellenar de nuevo. - Pero no más curioso es que todos parecen llevar encima una obra maestra de espada ¿De dónde coño las sacan? Es decir, se supone que su encanto es que son escasas... ¿Acaso hay algún taller clandestino en el que tienen encadenados a los mejores artesanos del mundo y se dedican a producir en masa? - Siguió durante una media hora así hasta que se calmó un poco. Todos estábamos agotados física y mentalmente de escuchar tal retahíla, pero todavía me quedaba algo de fuerza para mantener la cabeza levantada y seguir escuchando. - En fin... Después de esto ¿Tienes claro cual es su punto débil Roberta?

- ¿S- Su orgullo? - Contesté con temor de que la respuesta fuera otra media hora de sermón borracho, pero su respuesta fue una sonrisa y un capón en la cabeza.

- No, idiota.

"Su punto débil..." Recordé sus palabras mientras me centraba en su presencia y le apuntaba con Purgatio. Inspiré profundo mientras la niebla negra comenzaba a arremolinarse en la boca del cañón y me preparaba para lanzar a Punit "Es que sólo pueden parar una bala a la vez". Apreté el gatillo y una nube de perdigones se empaparon en la esencia negra, saliendo disparados junto con esta en dirección a mi oponente. Tendría que agradecerle a Géminis, de no ser por ese rastreador nunca nos hubiéramos encontrado.
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Mensaje por Moderador OPD Dom 4 Abr 2021 - 17:26

Kennet parece ver a través de todos tus movimientos y, si bien es cierto que un espadachín puede bloquear una bala a la vez (dos, en el caso de tu oponente), no debería haber problema si en vez de bloquear, esquiva. Su único ojo brilla con aún más intensidad y gira hacia la derecha, dejando que los perdigones pasen por encima de él. Ahora, Kennet está a tres metros de tu flanco derecho.

Sin embargo, el suelo entero se estremece y por un momento tanto tú como Rita y Kennet pierden el equilibrio. Notas que el polvo cae del techo y escuchas explosiones que provienen desde el sur. Una piedrecilla cae sobre tu cabeza, llamando tu atención. Para Kennet la cosa es diferente, pues no es una piedra lo que le cae encima, sino un peñasco del tamaño de un mueble. El hombre alcanza a moverse, pero aun así le da en el hombro izquierdo. Escuchas que algo metálico cae al suelo y, si esfuerzas la vista, verás que es la espada de Kennet.

—Esto no va bien —susurra más para él que para ti. Y entonces se quita el parche.

Tu enemigo desaparece tras un imperceptible susurro que canta Soru. Sientes una presencia a tu espalda y una sensación de incomodidad recorre tu cuerpo. El viento se mueve en esta dirección. Kennet, desde tu retaguardia, lanza una estocada que arremolina el viento, incrementando tanto el poder destructivo de su ataque como el alcance y el diámetro. Te estás enfrentando a una especie de disparo con la capacidad para perforar una pared de hormigón, teniendo diez metros de alcance y uno de diámetro.

Tiradas:
Kennet:

1-10: daño grave.
11-30: daño moderado.
31-50: daño leve.
51-100: no sucede nada.


Ral:

1-10: daño grave.
11-30: daño moderado.
31-50: daño leve.
51-100: no sucede nada.

Resultado: https://prnt.sc/114185p
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Mensaje por RAL Dom 4 Abr 2021 - 23:56

Parecía que los dos estábamos en un sitio peligroso. Se escuchaban explosiones por encima de nuestras cabezas y los temblores provocaban algunos derrumbamientos incontrolados. Yo tuve suerte, pero a Kennet le había dado un gran peñasco que le hizo soltar una de las armas. Era algo bueno y más teniendo en cuenta que había logrado evitar el disparo, pero no quería seguir dependiendo de una suerte que podía ponerse en mi contra. No, tendría que poner esa suerte a mi favor.

Se quitó el parche y volvió a desaparecer de mi vista al tiempo que cargaba otro disparo en la escopeta. Noté un escalofrío en la espalda, una especie de presencia violenta justo en ese instante. Esto no era como el ataque de antes que Roland había usado contra mí, tenía la sensación de que esta persona era más fuerte, no podía fiarme del implante de titanio para llevarse lo peor del golpe una segunda vez. Apreté los dientes, iba a doler mucho, pero era un sacrificio necesario. Procuré girar junto con el golpe, flexionar la espalda a la vez que lo encaraba y me apartaba de aquella fuerza que comunicaba. No era alguien tan diestra, pero por lo menos era lo suficiente como para evitar un golpe letal. El dolor no fue instantáneo, sino que empezó a correr el cuerpo poco después de que las gotas de sangre cayeran al suelo. Una herida que, de no tener la máscara puesta, me haría gritar, pero el trabajo de gritar no era el mío.

Una herida abierta en el costado, la ropa destrozada y la carne viva por culpa de los cortes, tenía que frenar el sangrado dentro de poco si no quería que fuera un problema... Aunque no era como si no tuviera ya un reloj sobre mi cabeza. Di un paso al frente y contraataqué con un golpe con la culata, cuanto más cerca de su mano armada mejor. Dudaba que pudiera desarmarlo con eso, pero podría afectar a su equilibrio. Con eso mi arma quedó apuntando al techo, y durante el tiempo que el foco estuvo iluminando procuré quedarme con las grietas que lo recorrían, aunque fueran desperfectos muy sutiles, cualquiera importaba, al fin y al cabo las armas de fuego y las explosiones eran parte de mi especialidad.

- Es el momento. - Dije en voz alta.

En ese preciso instante apagué la linterna y me llevé por un momento las manos a los oídos a la vez que retrocedía un par de pasos, dejando una pared a la espalda, si no recordaba mal la distribución del túnel, además estaba de tal forma que si quería ir a por Rita tenía que pasar por delante de mí. Rita gritó con todas sus fuerzas tal y como había indicado anteriormente, puede que no fuera tan efectivo como con alguien con un oído superhumano, pero los sentidos de esta persona parecían estar por encima, y si podía sobrecargarlos podía generar una apertura. En el momento que terminó el grito, sin perder de vista la presencia, dejando solamente el frente y los lados como posibles ataques, en el momento en que se moviese, fuera a por mi o a por ella encendería de golpe la linterna para deslumbrarlo en el momento del ataque y dispararía, si estaba cerca de Rita apuntaría de tal forma que fuera muy difícil darle.
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Mensaje por Moderador OPD Mar 13 Abr 2021 - 4:35

Consigues golpear el antebrazo de tu oponente con la culata de tu arma, pero necesitarás más fuerza para desestabilizarlo. Por acto reflejo, Kennet flexiona un poco las rodillas y echa el dorso hacia atrás como reaccionando a un disparo cuerpo a cuerpo. Es por ello que la luz no le da en el rostro, pero su sable corta el aire cuando contraataca: retrocedes rápidamente para dar inicio a tu plan.

El grito de tu compañera suena como el orgasmo de una cantante de ópera, pero mucho más fuerte. La onda de sonido choca con las paredes y las hace temblar. Polvo y pequeñas piedrecillas caen sobre tu cabeza, Ral. De pronto, te da la sensación de escuchar un enorme camión pasar a toda velocidad, pero es solo que una parte importante del túnel está colapsando. Algo hace k-boom cerca de Rita y las llamas devoran su costado derecho; puedes oler la carne quemada y oír los gritos de tu compañera, pero mejor preocúpate de ti.

Un fierro de treinta centímetros cae del techo y perfora tu brazo izquierdo, aunque solo ha rozado el hueso. Además, una piedra del tamaño de un puño te ha golpeado el hombro derecho. Si a pesar de esto quieres continuar combatiendo con Kennet, ¿por qué no darte cuenta de lo que le ha pasado? El grito de Rita le ha tomado por sorpresa, pero no parece tan desorientado como te gustaría. Los escombros que le han caído encima le hicieron una herida en la cabeza y la sangre escurre por la sien.

—¿Por qué peleas, agente? ¿Eres de los que creen en la justicia? ¿O solo eres un perro siguiendo las órdenes de su amo? —te pregunta mientras una sensación de preocupación invade tu cuerpo. Estar preocupada en un momento así es lo más normal, aunque el frío que sube por tu espalda baja… Eso es diferente—. Aún estás a tiempo de hacer lo correcto: únete a mí. El Gobierno Mundial ha perdido el dominio del archipiélago y no podrá vencer a los Piratas de Kepler.

El traidor espera tu respuesta durante unos segundos y, en caso de rechazar su oferta, procederá a disparar dos ondas de viento cortante que brillan como el olivino. Tienen la forma de una media luna y alcanzan el metro de longitud. Son rápidas, tanto que Rita no consigue reaccionar a tiempo y recibe un corte en el costado. Esquivarlas para ti no será complicado. ¿Sabes cuál es el problema? Que a veces lo que va, regresa.

Tiradas:
Kennet:

1-5: daño mortal.
11-20: daño grave.
21-40: daño grave-moderado.
41-50: daño moderado.
51-70: daño leve.
71-90: daño superficial.
91-100: sin daños.

Rita:

1-5: daño mortal.
11-20: daño grave.
21-40: daño grave-moderado.
41-50: daño moderado.
51-70: daño leve.
71-90: daño superficial.
91-100: sin daños.

Ral:

1-5: daño mortal.
11-20: daño grave.
21-40: daño grave-moderado.
41-50: daño moderado.
51-70: daño leve.
71-90: daño superficial.
91-100: sin daños.

Resultados: https://prnt.sc/11bckz2
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Mensaje por RAL Jue 22 Abr 2021 - 0:36

La situación degeneraba rápidamente. Los planes salían a medias y la naturaleza del túnel parecía estar jugando en contra de todos, aunque esta vez más en contra nuestra. No supe si fue por culpa del grito de Rita o por culpa de una explosión externa, pero ambos acabamos heridos de gravedad por culpa de eso. Cuando quise darme cuenta tenía una vara de hierro atravesando mi brazo izquierdo, lo seguía notando, seguía sintiendo el dolor, podía moverlo pero dudaba que fuera capaz de flexionarlo para recargar la escopeta, otra piedra había caído sobre mi hombro derecho pero conservaba la movilidad en este. Y en ese momento hizo lo que todos los traidores hacen... un ultimátum, "únete a mí, no dejes que te usen, juntos lograremos grandes cosas". Se piensan que las mismas promesas que les hicieron, los mismos pensamientos que los motivaron, funcionan con cualquiera, el ladrón piensa que todos son de su condición dicen.

- ¿Justicia?... No. - Reí con una sonrisa bajo la máscara mientras me dejaba caer contra la pared. - Tú lo has dicho, soy un perro, un perro de presa, una herramienta que usan para hacerme cargo de gente como tú. - Miré la herida del brazo y luego lo miré a los ojos al tiempo que dejaba caer el brazo izquierdo por debajo de la gabardina. - No me importa una mierda el archipiélago, ni el Gobierno, ni esta guerra ni los piratas Keppler. - Comencé a escupir palabras mientras preparaba mis piernas. - Lo que me importa es terminar el trabajo ¡Aunque quedemos los dos sepultados! - Esperaba que al escuchar esto Rita corriese y se pusiera a salvo a pesar de las heridas.

Y en ese momento Kennet intentó rematar la faena, unos cortes que llegaron a Rita y que, de no ser por estar preparada me hubieran partido en pedazos. Rodé por el suelo recibiendo un corte en el muslo para luego incorporarme. Saqué la mano de mi gabardina con una de las granadas de Tempestas, la agarré fuertemente y apunté la cabeza a la pared de roca que tenía detrás. Mi brazo izquierdo no podía doblarse, pero sí que podía pivotar con la suficiente fuerza como para estampar la granada en el muro. En ningún momento dejé de mirarlo a los ojos, con una sonrisa desquiciada bajo la máscara propia de un suicida.

Cuando el metal chocase contra la roca sacaría la pistola con la mano derecha. Confiaba en que alguien especializado en espadas no supiera que la granada tenía que armarse antes que pudiera estallar por contacto, esas espoletas eran un sistema a prueba de idiotas para no explotar si a alguien se le caía al suelo. Dispararía dos veces en su dirección, pero estos disparos no estaban apuntados, aprovecharía el retroceso para apuntar el arma arriba y usar el segundo gatillo, el de Tempestas para lanzar la granada que sí estaba cargada en dirección al techo sobre su cabeza. Si había calculado bien la zona cercana a él estaba por colapsar, había estudiado las bases de explosivos en interiores, y esto era una apuesta con ventaja, aunque el riesgo de que todo se viniera encima, de que este fuera mi último momento... me hacía sentir más viva que nunca.
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Mensaje por Moderador OPD Jue 13 Mayo 2021 - 20:26

—Entonces morirás como el perro que eres —sentencia el traidor, mirándote a los ojos como si deseara arrancarte el corazón con sus propias manos.

Si bien Kennet es un hombre de espadas y está lejos de conocer armas como las que tú usas, tiene una capacidad predictiva casi injusta para ti. Se coloca en posición de defensa, levantando la guardia, cuando golpeas la cabeza de la granada en la roca. Sabes que está atento a ti y, de alguna manera, sientes que puede verte a través de la máscara. Entonces sucede tu primer disparo, pero tu enemigo apenas reacciona. Puedes ver que está haciendo algo cuando ejecutas el segundo disparo.

La estruendosa explosión hace colapsar el techo y cientos de kilos de material cae estruendosamente. El viento golpea tu rostro y Rita se intenta cubrir. Sabes que Kennet ha quedado enterrado en los escombros, pero tienes una sensación de inquietud que no te deja estar tranquila. Algo dentro de ti sabe que él está ahí, esperando a aparecer. El tiempo pasa lento y de pronto el mundo se ha callado, aunque puedes escuchar tus propios latidos. Una piedrecilla que cae llama tu atención, y entonces otra cae. Y otra más.

—Debo admitir que tienes pelotas, agente, no temes por tu propia vida: eso habla mucho de ti.  —logras escuchar entre la nube de polvo—. Pero tendrás que esforzarte más para hacerme caer, cachorrito.

De pronto, el viento comienza a soplar con fuerza y poco a poco dispersa la nube hasta que puedes ver una figura intimidante, envuelta en un halo de oscuridad, una figura más grande y corpulenta cuyo único ojo rojo brilla como un rubí entre las sombras. Sostiene una espada y, cuando consigues verla con claridad, ves al traidor con el rostro ensangrentado y dirías que un hombro roto. Sabes que está herido, pero aun así se ve tan… vivo.

—¿Sabes por qué saldré vivo de aquí y tú no? ¿Conoces la diferencia que hay entre nosotros? A diferencia de ti, persigo un objetivo mucho más grande y tengo la voluntad para alcanzarlo. En cambio, tú eres… Tú eres un miserable perro que sólo recibe órdenes —te dice con desprecio en la voz—. Jamás perderé contra alguien como tú.

Kennet desaparece de tu vista y aparece delante de ti justo cuando el tiempo parece congelarse. La muerte te mira directo a los ojos, sin embargo, esta no se mueve. Antes de que el traidor tenga tiempo de hacer cualquier cosa, la pared colapsa y llamas surgen de esta como si el infierno estuviera reclamando tu alma. Alcanza la mitad de tu rostro, pero no duele: está demasiado caliente para que duela. El fuego destruye los receptores de dolor antes de que puedan emitir señal alguna. El mundo se ha vuelto un lugar más oscuro: creo que acabas de perder un ojo.

Tu enemigo ha sufrido tu mismo destino: tiene la parte derecha del rostro quemada y ha perdido un ojo, aunque no el que brilla. Las llamas han impedido que concrete su ataque y por el momento lo has perdido de vista. Rita no está muy lejos, pero se aleja cada vez más de ti. Está herida, pero podría cargarte… si se lo pidieras. Por ahora no sabes nada de Kennet, podría atacar en cualquier momento…

Tiradas:
1-5: daño mortal
11-20: daño grave
21-50: daño moderado grave
51-70: daño moderado
71-90: daño leve.
91-99: daño superficial.
100: sin daños.

Kennet: 19
Rita: 51
Ral: 19
Se puede comprobar en el canal de discord (tiradas-random).
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Mensaje por RAL Vie 14 Mayo 2021 - 0:20

Era un perro duro de pelar, a pesar de las múltiples heridas, de los brazos magullados, de las quemaduras y de haber perdido un ojo seguía de pie. Hablaba de mí, Kennet seguía vivo, estaba algo menos tocado que yo, pero sus heridas no era menos graves. Su figura se había vuelto más oscura, más imponente y, a pesar de haber perdido un ojo y de que el mundo se nos había caído encima para desatar un infierno seguía ahí, lo notaba aunque no lo viera.

El dolor era insoportable, que no me hubiera desmayado por las quemaduras era una mala señal, me dolía la cara, pero el ojo no lo notaba. Olía a carne quemada, y la correa que sujetaba mi máscara cayó al suelo con la mitad de esta carbonizada y las lentes fracturadas por el calor. Me llevé la mano al ojo ciego, noté algo duro y caliente clavado en una carne dura y chamuscada, eran los restos del cristal de la lente que se habían clavado en el ojo, podía despedirme de él. Pero por alguna razón me daba igual, abría la boca y notaba que el aire salía como un grito mudo, pero no era capaz de articular un simple grito. Respiré hondo, sin olvidar la situación, procuré calmarme aunque de poco servía, me concentré en el ritmo de mi corazón, uno, dos, uno, dos... A pesar de que el ojo bueno nunca se había cerrado volví a ver claramente. Rocas y llamas, ni rastro de Kennet, pero seguía notando su "mirada". Rita estaba alejándose... bien, que escape, que pida ayuda, si alguien más viene es la derrota de Kennet, está demasiado herido como para soportar refuerzos.

Pero esto no me gustaba, no daba señales de vida aunque notase que estaba cerca. Decidí respirar hondo, concentrarme en su "mirada" notaba cuando alguien estaba atento a mí por alguna razón y no estaba en situación de ignorarme. Seguro que podía notar dónde estaba. No, espera, no ha atacado no porque no pueda, nos hemos alejado Rita y yo, que alguien traiga refuerzos es problemático, mejor encargarse de los dos problemas a la vez, deja un cebo y se juntarán. Aunque por otro lado podría encargarse de ella ahora pero se arriesgaba a darme la espalda. Ahora lo dos estábamos tomando riesgos, pero si nos juntábamos él ganaría la apuesta.

Inspiré hondo mientras cargaba la escopeta casi sin pensarlo. Me daba igual dónde estuviera, haría que saliese. Un aura negra, como un miasma negro envolvió mis brazos y se arrastró hasta llegar al cañón de mi arma, el cartucho estaba cargado. Pero el arma no era lo único que estaba cargado, mi ira, mi desprecio hacia esa persona, toda mi voluntad estaba centrada en acabar con él, en destruirlo y procuraría que esa voluntad fuera cargada por todos y cada uno de mis movimientos. No podía seguirle el ritmo a Rita, no con las fuerzas que me quedaban, lo único que podía hacer era ser la última defensa para evitar que la siguiesen. Fuera cual fuera el lugar en el que apareciese su presencia descargaría mi voluntad, magna punit y lo que quedase del cargador sobre él.
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Mensaje por Moderador OPD Jue 20 Mayo 2021 - 2:43

Escuchas un grito: es Rita a quien le ha caído un gran escombro en la pierna, destrozándola y separándola de su cuerpo. Tú tienes suerte porque solo te han caído unas piedrecillas, aunque no hablaría de suerte considerando que acabas de perder un ojo y estás cada vez más cerca de la muerte.

Una explosión a tu espalda te desestabiliza, pero te da igual porque tienes un objetivo en mente: matar a Kennet. Cargas tu arma, quedas atenta ante cualquier movimiento, pero la pregunta es cómo de bien puede reaccionar tu cuerpo. Sabes lo rápido que es tu enemigo, lo has visto antes y, si bien ha sufrido bastante daño, puede que su espada encuentre tu garganta antes de que tu dedo llegue al gatillo.

Ves unas sombras oscuras que se fusionan con las llamas, entregándote un espectáculo fúnebre pero idóneo para un funeral. Uno de los dos morirá, eso es obvio. Primero, consigues escuchar un estallido y una figura alta, musculosa y llena de furia aparece frente a ti a unos cinco u ocho metros, difícil decirlo. Disparas, pero no das en el blanco; continúas disparando, pero Kennet simplemente desaparece y vuelve a aparecer. Está usando una versión propia del Soru: da pequeños saltos a altísimas velocidades, dando la impresión de que se teletransporta.

El traidor desaparece una última vez y sientes el peligro a tu espalda. Si te das vuelta, sabrás que es una rápida espada que viene hacia ti con la intención de cortarte en dos. Si te das vuelta, verás a un Kennet herido (ha recibido un par), cansado y respirando agitadamente, pero aún con vida y ganas de seguir peleando.

tiradas:
1-5: daño mortal
11-20: daño grave
21-50: daño moderado grave
51-70: daño moderado
71-90: daño leve.
91-99: daño superficial.
100: sin daños.

Kennet: 59
Rita: 14
Ral: 95
Se puede comprobar en el canal de discord (tiradas-random).
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Mensaje por RAL Vie 21 Mayo 2021 - 1:11

El tiempo pareció detenerse, las lenguas de llamas bailaban al son de las corrientes de aire, el movimiento de Kennet las arrastraba junto con las sombras a medida de evitaba mis disparos. Todo iba más despacio, las formas, las luces, difuminados según movía la mirada. Los sonidos eran distantes, como un sueño, las rocas cayendo, el rugir del fuego, los gritos, todo difuminado por un constante pitido que no parecía llegar de ningún sitio. Estaba con todos los sentidos alerta, disparando de forma enajenada ante el mínimo estímulo. Por fin, un paso que se posaba en el suelo y una respiración clara, algo distinguible y constante que se quedaba cerca de mí. Escuché la tierra y la grava arrastrarse por el suelo bajo su peso según se apoyaba, no necesitaba mirar para saber que estaba pivotando sobre sí mismo, poniendo el peso para dar un único golpe final.

Me giré rápidamente, no perdí el tiempo apuntando y apretando el gatillo, no me quedaban disparos en la recámara, los había contado, no podía contar tampoco con la pistola ni con el lanzagranadas, no tenía el lujo de tomarme mi tiempo en recargar. No pensé, no miré, sólo actué por instinto, por reflejo.

Encaré a Kennet, cruzamos la mirada, de ojo a ojo. Como si fuera una espada interpuse a Purgatio en el camino de su arma. El metal chocó con una fuerza descomunal, clavé los pies en el suelo para no perder la pose mientras hacía una mueca de dolor. Noté cómo en una décima de segundo el metal del cañón se doblaba y golpeaba mi costado seguramente rompiendo más de un hueso. Agarré con todas mis fuerzas mi arma hasta que la madera crujió bajo mi agarre, astillando la culata mientras empujaba contra la suya que buscaba carne. Al final el metal cedió, el cargador estaba cortado y el cañón terminó de doblarse hasta partirse, tratando de apartar su espada aunque fuera una fracción de segundo más. Fue en ese instante cuando intenté contraatacar con un cabezazo directo a su cara para intentar desestabilizarle, siguiendo con lo que esperaba que fuera el golpe definitivo. Empuñé los restos de Purgatio y les di la vuelta dejando el metal retorcido y puntiagudo apuntando hacia abajo, dejé salir todo mi odio, todos mis deseos de matarlo, toda mi voluntad de destruirlo en ese instante decisivo mientras lo miraba a los ojos, mientras intentaba dirigir una puñalada fatal directa a su cuello.

Este sería mi último ataque, no me quedaban fuerzas para más, no tenía pensada otra defensa, no quería hacerlo, eso significaría que pensaba que esto no sería suficiente, y sabía en el fondo que, de no serlo, no saldría de aquí viva.
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Mensaje por Moderador OPD Mar 25 Mayo 2021 - 19:08

Todo sucedió muy rápido, así que es probable que no lo recuerdes con nitidez, pero, para bien o para mal, el combate terminó.

Antes de que perdieras el conocimiento, lo último que viste fue a un grupo de marines gritando de allá para acá. Iban con trajes aptos para soportar las altas temperaturas del fuego que crecía sin control. Vete tú a saber qué hacían ahí, puede que buscando civiles desafortunados. Te tomaron sin mucha delicadeza e intercambiaron palabras entre ellos; luego, tomaron a Rita y la dejaron en una camilla.

Entonces, todo se volvió negro para ti.

Luego de que tu arma se partiera por la mitad, no dudaste en hacer un último movimiento y atacar al cuello de Kennet. Los restos de Purgatio atravesaron la piel, pero no continuaron avanzando. Un único ojo cargado de adrenalina, ira y euforia, te miró desafiante, te miró como si te fuera a devorar. Incluso sin haberla visto, supiste que una armadura invisible frenó el ataque que debía matar al traidor.

—Has luchado bien para ser un maldito perro —te espetó Kennet.

Envuelto en esa densa aura negra, el traidor alzó la espada para asestar el último golpe, el último movimiento que pondría fin a todo. Sin embargo, una explosión lo desestabilizó y evitó que murieras, la misma explosión que te arrojó hacia atrás y te separó de Kennet. Te hiciste daño, pero con todo lo que has sufrido poco te importó una piedrecilla caer en tu cabeza. Escuchaste pasos a tu espalda y Kennet se percató de lo mismo.

—Hoy es tu día de suerte, agente, pero esto no ha terminado. ¿Quieres vencerme? Te estaré esperando en lo que pronto, muy pronto, se convertirá en el centro del mundo.

Kennet M. Pollack desapareció entre las llamas y escombros, se alejó cojeando y gruñendo, quejándose por las heridas. Quién sabe si habrá sobrevivido para cumplir lo que te dijo, pero creo que sí lo hizo, después de todo, es un hueso duro de roer, ¿no?

******

El combate ha finalizado en un empate con Kennet M. Pollack en paradero desconocido. Roberta A. Lancaster, o Ral, ha sufrido heridas graves: pérdida del ojo derecho; quemaduras en tercer grado en la parte derecha del rostro, hombro y brazo derechos; fractura de la clavícula izquierda y unas cuantas heridas más de menor gravedad, pero el agente ha sido tratado por el equipo de la Marina y está fuera de peligro.

Su cuerpo ha sido capaz de soportar todas estas heridas, traduciéndose en una mejora especial a Resistencia, y el combate ha servido como una prueba de voluntad que ha sido superada, por lo que el jugador obtiene un punto de entrenamiento a gastar en haki de observación o haki de armadura.

Esperando que todo esté en orden, este humilde servidor se despide.

¡Buena suerte y hasta luego!
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