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Mensaje por Chihiro Mar 12 Oct 2021 - 14:06

A decir verdad, a Chihiro le sorprende no haber estado antes en la enorme isla de Kieyskaya. Con todo lo que ha navegado en el pasado junto a la tripulación de los Oowatatsumi es extraño que no hayan tocado tierra en esta isla nunca... Quizás es por el estable gobierno que tienen, en cierto modo una amenaza para aquellos que viven al margen de todo ese orden. Es decir, una mayor estructura alberga una mayor probabilidad de que haya agentes de la ley o similares patrullando, ¿no? Algo peligroso para un grupo grande, al ser muchos se llama más la atención... Pero siendo ahora tan sólo ella, esa amenaza se reduce considerablemente. A ella nadie le conoce, y eso hace que moverse sea más fácil. En cierto modo también es ser una molestia ser una desconocida, pero la mink prefiere no darle demasiadas vueltas al asunto. Tampoco es como si ayudase... En su lugar, la mejor respuesta es seguir hacia delante. Continuar investigando, continuar explorando, dado que para eso está aquí. si en algún momento va a aventurarse fuera del North Blue, no puede hacerlo sin investigar esta isla al máximo. El frío clima es una molestia, hasta para alguien de pelaje abundante como ella, pero a cambio guarda unas especies muy interesantes... Vegetales adaptadas a las temperaturas, y animales capaces de sobrevivir en la misma, sea mediante adaptación o por pura fuerza. En particular está interesada en los tigres, pero tampoco le haría ascos a ver unos osos polares. Poder observarlos, dibujarlos, quizás hasta analizarlos más a fondo. Todas esas ideas emocionan a Chihiro... Pero, por desgracia, son ideas que precisan de un presupuesto que no tiene.

Para la joven mink, todo el tema del dinero es un rollo. Nunca se ha preocupado por él, en su vida, y le molestaría tener que hacerlo ahora. Cuando era una esclava era lo de menos, y cuando estaba en la tripulación no hacía preguntas y aceptaba lo que le daban. Ahora que está sola tiene que empezar a buscarse la vida... Y resulta que el comer, el viajar y demás resultan un gasto continuo. Así como también lo será contratar un guía por estas tierras. Es por eso por lo que, aunque le gustaría embarcarse directamente a la aventura y a la búsqueda de esos animales, ha realizado una parada técnica en el Puerto de Azov. Una ciudad costera grande, el sitio ideal para encontrar a gente así. Sin un guía, corre el riesgo de no encontrar a los animales que busca, o peor, ¡que la encuentren a ella! Así que tan sólo le queda como opción hacer algo de dinero. El frío ayuda a mantenerse despierta a pesar de las horas en las que los humanos deciden moverse, pero quizás es demasiado... Y mientras Chihiro pasa cerca de una taberna, no puede evitar olfatear el aroma del té caliente que viene de su interior. La mink avanza hasta la ventana con curiosidad, pegándose a la misma y envidiando ese ambiente. No puede permitirse comprar bebida alguna, por mucho que la boca se le haga agua ante el té y el chocolate que ahí están sirviendo... Pero su mirada repara entonces en unas mesas de juego, donde varios hombres y mujeres están jugando al ajedrez. Recuerda ese juego, solían jugarlo bastante en el barco, y no se le daba mal. ¿Y qué están haciendo, están apostando monedas? La pirata entra en el lugar, vencida por la curiosidad, y confirma lo que había visto a través del cristal. Se juegan dinero en esas partidas, por alguna razón... Y ganarlo jugando suena bastante mejor que tener que sumergirse en las aguas heladas en busca de tesoros, como tenía planeado. Quizás haya encontrado algo interesante...

Y de esa forma, Chihiro pasa un par de días en esa lugar, el mesón Nasdrovia, jugando al ajedrez. Por suerte ganó la primera partida, dado que se marcó un farol y no habría podido pagar si no... Pero poco a poco, apostando las monedas que iba ganando y que no desaparecían al pedir comida, té o chocolate caliente, la mink iba obteniendo una bolsa cada vez más decente. Todos los días acude a un montaraz que ha conocido, le enseña la bolsa de las monedas y este le dice que no es suficiente. La verdad, a Chihiro no se le dan bien los números, así que habrá de fiarse de él... Lo que sea con tal de no marearse contando. De esa forma, por tercer día consecutivo la liebre se sienta amodorrada en la silla, pide un café caliente bien cargado y coloca la bolsa de monedas sobre la mesa. La joven empieza a preparar las piezas en el tablero, colocándolas bien y observa a la gente que entra en el local. A algunos ya los reconoce de vista de los otros dos días, pero al resto no... Hay muchas caras nuevas. Con suerte, alguna se animará a sentarse en la mesa e igualarle la apuesta, sea cuanto sea que lleva. Sabe que es bastante, cuando tenía menos más gente se atrevía, pero ahora que la bolsa ha crecido ya hay más reparos y menos jugadores en su mesa... Pero aún no es suficiente. Además... Las partidas son más intensas y divertidas cuando se apuesta en el todo o nada, ¿no? ¡Ese es el estilo pirata!
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Mensaje por Freites D. Alpha Miér 13 Oct 2021 - 2:37

Esta isla sin lugar a dudas había ocupado mi atención desde hace un tiempo. Recuerdo mucho como mi antiguo amigo me hablaba mucho de esta isla. Nieve por doquier y un sinfín de animales fantásticos cuya evolución los había llevado a ser capaces de soportar estas temperaturas bajo cero. Miro alrededor mientras observo como la nieve cae lentamente. Algún que otro copo de nieve roza con mi piel, derritiéndose y evaporándose al instante. Es natural, después de todo el calor es el elemento con el que aquella akuma no mí me bendijo y me maldijo. Han pasado dos años desde que la consumí. Me he acostumbrado al hecho que he dejado de sentir en calor. Aunque, si me pongo a recordar un poco, ha habido alguna que otra ocasión cuya experiencia me ha hecho recordar aquella sensación. Por otro lado, no a aplicado para el frio. Podría decir que casi olvido la sensación del mismo, si no fuera sido por esa extraña visión hace un año.

Halloween y sus cosas.

En el pasado, me fuera imaginado a mí mismo siendo parte de una gran batalla, liderando a un ejército pirata contra esta gente. Pero hoy, no será así. Me siento orgulloso de decir que mi yo del pasado no se parece ni de lejos a mí. Aunque aún conservo algunas cosas, como mi sed de batalla. Algo que he aprendido a controlar y apaciguar con otras aficione, añadiendo el hecho que ya no soy capitán. Honestamente no es algo que me moleste. Big Brother Kaizokudan fue una gran experiencia y un aprendizaje el cual me enseño mis fortalezas, al mismo tiempo que me enseño mis carencias. Lo cierto es que, no tengo madera para líder. Alguien como yo no puede darse la dicha de liderar a primeras. Quizás ser un segundo o tercero al mando, incluso consejero no estaría mal, pero no puedo darme la dicha de ser alguien que lidere a las personas por una razón tan egoísta como la mía.

Además, había olvidado mi sueño. Debo encontrar el Heartstone y forjar algo imposible.

Llegue a un pequeño pueblo. Era lindo y los habitantes parecían ser un poco más amigables que otros que me había topado en el puerto. Cabalgando a Suzaku, como siempre. Susanoo parecía no estar de muy bien humor en esta isla. Se le notaba un poco mal humorado, probablemente por el clima. Eso es algo que me encargaría de resolver más tarde. Por ahora quería encontrar un lugar donde poder descansar y disfrutar de una excelente comida. - ¿El Meson Nasdrovia? – Dije, para mí mismo. A simple vista parecía una taberna como cualquier otra, concurrida y llena de personas que iban día a día a disfrutar de un buen servicio. Asomo un poco la cabeza por la ventana, y me doy cuenta que es están jugando ajedrez y uno que otro juego de mesa. Además, apostaban dinero sin dolor alguno.

Parecía divertido.

Baje de la plumífera disponiéndome a entrar. El ambiente era ameno y refrescante. Podía ver como las personas disfrutaban del juego y la apuesta. Aunque algunos tenían unas caras largas por haber perdido algún que otro juego. Fue allí cuando fije la vista en una pequeña existencia en el fondo. Armando una mesa de ajedrez. Parecía que esperaba a alguien con quien jugar. Pedi al cantinero que me colocaran una taza de café bien cargado en la mesa donde me sentaría y me acerque a hacia la Mink. Era bajita, cosa que me sorprendía bastante. Normalmente suelo ser yo el mas bajo de todos. De cierto modo, me parecía tierna su rostro. Llegue sonriéndole con mucha tranquilidad y señale la mesa con mi mano derecha. - ¿Gustas jugar, señorita? – Dije, mirándole con mesura. Luego tome asiento siéndole las fichas blancas. Incline mi cabeza en señal de respeto. – Espero que tengamos un juego agradable. ¿Qué le gustaría apostar?
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Mensaje por Chihiro Jue 14 Oct 2021 - 11:09

La verdad es que pasar estos días frente a este tablero de ajedrez está despertando muchos recuerdos en la mink... Recuerdos de cuando dejó de ser esclava, de cuando viajaba por los mares junto a sus amigos de la tripulación. Viéndolo en retrospectiva, la verdad es que Chihiro lamenta no haber aprovechado y valorado mejor esos momentos... Le enseñaron tanto que es absurdo simplemente pensar en ello, y en lo rápido que desapareció. Sin embargo, la pirata no es alguien que se deje llevar por la tristeza, ni que deja que domine su psique. ¡Tiene demasiadas cosas que hacer como para estar triste! Al final y después de todo ha aprendido de esa experiencia, y le debe a los suyos el seguir adelante, continuar la leyenda que intentaban crear con sus sueños de cruzar los mares. Sin embargo, a decir verdad le es imposible a Chihiro no recordar a su capitán, a Kaichou D. Kaburyuu. El fue quien le enseñó a jugar... Y en cierto modo no puede evitar sentir una pizca de nostalgia por ello, y en cierto modo, impotencia. Es decir, está ganando ese dinero por ella misma, manteniéndose... Pero a pesar de ello, sigue dependiendo de sus enseñanzas.

La muchacha intenta dejar esos pensamientos atrás con un buen trago de café, sintiéndose mejor al sentir la calidez del mismo recorrerle la garganta y bajar por el mismo, y quedándose con el agradablemente amargo sabor en la boca. Aunque si tiene que quedarse con algo del mismo, sería el olor. Un olor que invita a sentarte y descansar, a pesar de ser algo que irónicamente sea tan útil para despertarte. Sin embargo, ese no es el único olor que capta... La mink olfatea el aire unos instantes, quedándose con ese aroma recién llegado y levantando la cabeza con curiosidad. Ante ella se planta un joven no muy alto, de pelo largo y oscuro y un brazo un tanto... peculiar. Intrigante cuanto menos, las orejas de Chihiro se tensan un segundo en señal de alerta, acompañadas por una mirada curiosa y un movimiento tranquilo pero cauto de su cola. La chica se acomoda mejor en el asiento, observando y analizando al recién llegado. La idea de que sea una amenaza para ella se apaga ligeramente al ver que le dedica una sonrisa y unas palabras amables, aunque por su naturaleza no puede dejar del todo la precaución a un lado... Pero no duda en asentir al chico.

-Claro, me gusta jugar, chi. A Chihiro le gustan los juegos de este tipo, y no se le dan mal. ¿Cómo se le dan a...?-comenta la mink, dando pie al chico a presentarse si así lo desea mientras le hace un gesto tranquilo con la mano, invitándole a sentarse. Este no tarda en hacerlo, y con un gesto igual de calmado la invita a tomar las piezas blancas. La muchacha levanta una ceja unos instantes por este gesto, mirando al chico con curiosidad. Es un secreto a voces que quien abre con las piezas blancas tiene mucha ventaja en una partida... La inquieta mente de la pirata no sabe si esto es un error de novato o una muestra de soberbia y confianza, pero de todas formas no sirve de demasiado preocuparse por ello. Ya se preocupará cuando surja la ocasión... Pero no puede quitarse esa duda del todo de la cabeza, repiqueteando uno de sus achaparrados dedos sobre el hueso del que están tallados estos peones con los que van a jugar.

-Un juego agradable es lo que busco, conocer a gente que le gusta jugar es importante. Aunque no todos se toman bien perder ante Chihiro... Tendrá que prometer no enfadarse si pierde, y haré yo lo mismo, chi. Así no hay conflictos innecesarios.-comenta la mink mientras le ofrece la mano al chico, intentando cerrar así esa promesa entre ellos. No todos con los que ha jugado se han comportado de acuerdo a la promesa después, pero el hecho de hacerla seguramente haya hecho que el orgullo de algunos se mantuviese a ralla. Es decir, nadie quiere quedar como un rompepromesas... Aunque sea en un simple juego de ajedrez. La liebre mueve los dedos de la pata, invitando a que la estreche, esbozando una media sonrisa y una mirada divertida.

-Sobre la apuesta... Chihiro siempre lo apuesta todo. Empezó sin nada y ahora tiene todo esto, pero necesita más al parecer para pagar lo que necesita. No sé cuánto hay... Así que conque pese más o menos lo mismo acepto la apuesta, chi. Pero así es como juega. Mi capitán siempre decía que cuando se juega a todo o nada es más divertido, y es cierto.-comenta la mink con esa media sonrisa, tomando en la otra mano la bolsa de monedas y sopesándola, antes de pasársela al contrario con la mirada atenta en él para que la sopese, pero alerta a que no se la lleve. No es el primero al que tendría que perseguir... Pero el riesgo merece la pena por librarse de la molestia que es contarlo todo.
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