El Juicio final

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Yipikayey [Alice y Hatsume] [Privado]

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Mensaje por Hatsume Miér 5 Ene 2022 - 1:28

Tras salir de Wano y registrarse en un cuartel de la Marina oficialmente como cazadora de recompensas, Hatsume había cruzado el túnel de la Red Line y tomado el Umi Reesha sin un destino claro. Sabía que el Nuevo Mundo no era un buen lugar para comenzar sus andanzas por las recomendaciones tanto de su padre como de su madre, pero tampoco tenía muy claro qué sitio lo era. Ni siquiera sabía mucho del mundo, aunque tampoco le importaba. Ya aprendería sobre la marcha. Tras preguntar a unos simpáticos pasajeros del tren que llevaban mucho maquillaje y le invitaron a visitar una isla de lo que definieron como "gente como ella", se enteró de que había una isla llamada Cactus Island que solía ser punto de reunión de cazadores. Sin dudarlo más, compró en la siguiente parada un billete para ese lugar y tomó otro tren.

Cactus Island era un lugar curioso. Tenía unos montes extrañamente esféricos con lo que parecía grandes chichones. Su puerto era Whiskey Peak, una ciudad bulliciosa. Mientras el guerrero caminaba por sus calles con su petate a un hombro y el arco encordado cruzado al torso, no dejaba de mirar a un lado y a otro maravillándose con las novedades. Todo lo que veía era nuevo para él: la forma de vestir de la gente, los carteles de las tiendas, las formas de los edificios... Wano ya había sido un choque en comparación con Amazon Lily, pero desde que había salido al mundo, cada nueva isla tenía cosas extrañas que no había visto nunca. Viajar era tan divertido y excitante que no entendía cómo sus padres podían haber parado de hacerlo.

Encontró un edificio del que entraba y salía bastante gente. Era de piedra blanca, de dos plantas y tenía un cartel en el que ponía "saloon". Entró con curiosidad. El interior era una estancia llena de mesas con gente, la mayoría hombres, bebiendo. ¿Era un sitio donde la gente se reunía a beber en grupo? ¿Por qué? Entendía reunirse a comer, en Amazon Lily solían hacerlo a menudo. ¿Era alguna clase de rito social que no comprendía? Al fondo había una especie de murito de madera donde había gente sirviendo bebidas. Se acercó.

- Hola, soy cazador de recompensas y busco un sitio donde empezar a trabajar - dijo alegremente a un hombre gordo.

- Pues vale. ¿Vas a tomar algo?

- No sé, ¿qué soléis tomar aquí?

- Whisky.

Sonaba a hechizo o algo así, no tenía ni idea de lo que era. Pero la mejor manera de descubrirlo sería probando.

- Pues dame un vaso.
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Mensaje por Alice Wanderlust Jue 6 Ene 2022 - 2:54

El destino era caprichoso. Tras abandonar English Garden habías vuelto a las andadas y la fortuna, en mayor o menor medida, te sonreía. Habías reunido de nuevo a la tripulación -a excepción de Surya, que había vuelto a su tierra más allá de las nubes- y poco a poco montoncitos de oro se iban acumulando en uno de tus arcones. Ni siquiera pagando la parte de los chicos y el mantenimiento del barco parecía que el lucrativo negocio de exponer tu vida a peligros innecesarios para capturar a maleantes fuese una mala idea. Al menos hasta que te enfrentaste a un pez que no podías pescar.

Eugene Alyson, un pirata de aparente poca monta y una recompensa más que exuberante había resultado capaz no solo de evitar los envites de tu espada, sino de esquivar tus golpes y romperte varios huesos de la mano derecha durante el enfrentamiento. Al final había escapado y tu orgullo estaba herido, pero hubo algo peor que descubrir tu ego lastimado: Recordar que el médico de a bordo, Surya, ya no estaba. Por un momento te sentiste abandonada, pero según te entablillabas los dedos simplemente te sentiste sola. Podías confiar, al menos en cierta medida, en los haraganes que tenías por compañeros, pero eran inútiles en casi cualquier cosa que no fuese llevar el barco o regatear en Little Paradise. Quizá por eso, en un gesto que tú misma juzgabas duramente como egoísta, habías encaminado la nave hasta la isla cactus, un lugar que según tenías entendido los cazadores usaban como zona de descanso y lugar seguro -o algo así había dicho Bill-.

Habías dado permiso a todos para desembarcar y, como siempre, todos se te adelantaron. Salvo el viejo, claro. Ciego y sordo, aparentemente al margen del mundo que lo rodeaba, se sentaba cuando nadie más quedaba en cubierta y tomaba el sol con una sonrisa entrañable. Tú, por tu parte, bajaste a tierra tras asegurarte de que no necesitaba nada. Nunca decía nada, tan solo dejaba notas garabateadas con una letra apilada que apenas lograbas entender cuando, de alguna manera, se daba cuenta de que se le estaba agotando algún ingrediente importante, pero aun así tú insistías siempre. De alguna forma confiabas en que escuchaba tu voz.

Ese día habías preferido vestirte de manera más discreta que otras veces, con una falda negra de tablas y un jersey holgado blanco, apenas con un cinturón de tachuelas plateadas y un par de pulseras para buscar esa imagen -que no lograbas- de chica dura. Aunque fruncías muy bien el ceño, para qué negarlo.

Avanzaste sin hablar con nadie, tan solo observando, y seguiste el procedimiento que veías ejecutar a todos los que parecían buscar algo de alguien: Entrar en una taberna, hablar con el dueño y sacarle toda la información que pudieras a cambio de una jugosa propina. La hostelería en ese lugar debía ser un negocio impresionante.

- ¿Y se gana mucho? -preguntaste, de hecho, tras pedir un whisky solo malta-. Tengo entendido que sacas buenas propinas.

No era la forma ideal de ganar confianza de un desconocido, pero él simplemente sonrió con condescendencia.

- Lo justo -dijo, encogiéndose de hombros-. Lo que valen mis copas y la información más fresca de Grand Line.

Sonreíste. Te gustaba aquel tipo.
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Mensaje por Hatsume Vie 7 Ene 2022 - 1:51

El líquido ambarino cayó sobre el vaso, despertando con su olor y color el interés de Hatsume. Cuando el camarero paró de llenar, apenas había echado dos dedos - ¿Sólo eso? - preguntó extrañada - ¿Qué pasa? ¿Quieres volver a cuatro patas a casa? - le respondió. Hatsume se encogió de hombros, sin entender por qué decía eso. Se llevó el líquido a los labios, bebió y en seguida escupió parte del contenido entre toses. Era como meterse fuego en la boca. Un buen número de personas de la taberna rompieron en risas. El joven cazador sacó un pañuelo y se limpió la boca - ¿Es que nunca has bebido? - el camarero habló en un tono condescendiente, entre risas - Esta guarrada no, desde luego - replicó enfadado - ¿Puedes darme algo que pueda beberse? Agua, si no tienes nada que no sea raro.

Aguantó la lluvia de risas comiéndose la vergüenza y la frustración. Se le subieron los colores y tuvo que apretar los puños y mantener la compostura. Estaba acostumbrada a ser quien le tomase el pelo al resto, no al revés. Aceptó a regañadientes su vaso de agua cuando el camarero se lo tendió con una sonrisa. Entonces se giró y se puso a beber mientras echaba un vistazo a la sala. Había gente muy variopinta, o eso se lo parecía desde su perspectiva de extranjera. Casi toda la ropa que llevaban le resultaba extraña y ajena, aunque algunos conjuntos se parecían a los de personas que había visto en el tren. Le llamó la atención una chica rubia que se había acercado a la barra. Era guapa, aunque tenía mal gusto. Había pedido esa bebida horrenda que, ahora que lo pensaba, tenía un regusto parecido a lo que tomaba su padre... ¿sake se llamaba? La chica estaba hablando con otro de los hombres que servían las bebidas, quien dijo que allí además de copas daban información.

- Entonces, ¿sabes dónde debería empezar una cazarrecompensas a trabajar? - acercó su silla y se sentó de nuevo, mirando al camarero - Acabo de llegar y la verdad es que me vendría bien que den una idea de cómo funcionan las cosas por aquí. Lo siento por interrumpir - le dijo a la chica con una sonrisa - Al escuchar que además de bebidas tiene información no he podido evitarlo.

Aún tenía algo de ese molesto sabor en la boca. Bebió un poco más para intentar sacárselo del todo - No entiendo cómo podéis beber esa cosa. Es como meterse fuego por la garganta. ¿A vosotros os sabe bien?
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Mensaje por Alice Wanderlust Sáb 8 Ene 2022 - 1:28

Un... Una... Uhm... Una persona se acercó mientras charlabas con el tabernero. Tenía el cabello negro y un aura de inocencia en la mirada. Se dedicaba a la caza, cómo no, como todas las personas que había en el lugar. Hasta la taberna estaba decorada con los wanteds enmarcados de criminales de hacía una eternidad, probablemente atrapados por el dueño. Además, todo el mundo sabía que los taberneros eran viejos aventureros retirados, quizá machacados por los años pero recios como pocos y, más importante aún: supervivientes. En ese mundo peligroso probablemente se tratara de su mayor mérito.

- Claro que sí, chiquilla -dijo el hombre-. En el mar. Es donde suelen estar los piratas, aunque si lo que buscas es elegir a tu presa... -Una sonrisa llena de picaresca asomó a su rostro surcado de arrugas y alguna que otra cicatriz bastante bien curada-. Solo hace falta sacar EL LIBRO.

EL LIBRO era como alguna gente llamaba cariñosamente al gigantesco boletín que el Gobierno Mundial enviaba a determinadas personas, lo bastante poderosas u osadas como para querer elegir a su presa de entre cualquier criminal del mundo, independientemente de su recompensa. En él estaban los carteles, resúmenes de actividad delictiva y algunos datos genéricos que el Gobierno Mundial estaba dispuesto a compartir. Para acceder a él la Marina y el Gobierno exigía una serie de requisitos más relacionados con la utilidad que con el poder, pero estabas segura de que no cualquier tabernero tendría en sus manos uno de esos.

- Nunca había visto uno en persona -reconociste, a lo que correspondió con otra sonrisa, esta llena de orgullo.

- La mayoría de cazarrecompensas se quedan en esta parte -explicó, antes de abrirlo, señalando un marcador que no abarcaría más de una décima parte del libro-. Son criminaluchos de poca monta, lo bastante lucrativos como para vivir más o menos bien sin tomar demasiados riesgos. Aunque tú... -Te señaló con el dedo. Notaba que te estabas aburriendo-. Tú ya eres de ese diez por ciento, ¿verdad? No sonrías como una boba, jovencita, aún estás muy lejos de que abra para ti el libro por la mitad. Es donde están los delincuentes de más de veinte millones.

Bufaste.

- Depende mucho de tu habilidad, claro, y de qué se te dé bien. Normalmente para cazar se escoge una presa propicia, alguien a quien tus destrezas sobrepasen. ¿Qué se te da bien, muchacha?

Mientras tanto tú atendiste a su pregunta acerca de la bebida. ¿Nunca había probado el alcohol antes? Te quedaste mirándola por un instante, antes de responder:

- Se trata de un gusto adquirido. Al principio cuesta hacerse, pero con el tiempo la sensación de ardor va desapareciendo y solo queda su sabor. -Te detuviste un momento y, tras cruzar miradas con el tabernero, le preguntaste algo que creías os interesaba a los dos-: Oye, ¿de dónde es esa ropa? No lo había visto en mi vida.
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Mensaje por Hatsume Dom 9 Ene 2022 - 21:00

Observó con curiosidad el enorme volumen que el hombre había sacado. Estaba segura de que si intentaba usarlo de arma contundente, sería capaz de noquear a alguien con él. La verdad es que no tenía claro qué había en ese libro o para qué servía. Esa ominosa manera de llamarlo no le decía nada, si es que se suponía que debía hacerlo. Entonces el dueño lo abrió y comprendió que era: era un registro de criminales, con datos sobre los crímenes que habían cometido e información útil. Necesitaba echarle una mano a algo como aquello. Seguramente se quedaría desactualizado pronto, pues al fin y al cabo todos los años nuevos nombres se sumaban o desaparecían de la lista, pero debía ser igualmente una herramienta terriblemente útil. ¿Habría algún criminal por aquella zona?

- Se me da bien pelear tanto con mi arco como con mi katana. Aprendí a tirar con arco antes que a leer. ¿En esta isla hay algún objetivo?

- Cuando un criminal con recompensa por su cabeza asoma sus narices por esta isla, no pasan cinco minutos antes de que algún cazador se pegue a su culo. Este es buen lugar para conseguir información, compañeros y suministros. Para cazar, no tanto.

Pues vaya, había hecho todo el viaje cruzando Paraíso para que ese no fuese un buen lugar para comenzar. Sin embargo, ya que estaba podía aprovechar el viaje para escoger una presa e ir a por ella. Se le empezaban a agotar los ahorros que le había dado su padre, iba a necesitar cazar algo pronto. Se giró hacia la chica cuando le contestó a lo de la bebida, y se fijó más en ella. El tabernero había insinuado que era una cazadora de recompensas también. Sin embargo parecía tan pequeñita y frágil que se le hacía difícil imaginársela combatiendo. Conocía a muchas guerreras amazonas bajitas o delgadas, pero todas tenían un cuerpo más fuerte y musculoso. En cambio, aquella chica parecía que fuese a quebrarse si la tocaban fuerte.

- Estas son ropas de Wano, la tierra de mi padre. Son raras, ¿verdad? Yo estaba acostumbrada a vestir como mi madre, como las guerreras amazonas, pero cuando fui a vivir a Wano mi padre insistió en que me vistiese como la gente de allí - se encogió de hombros - La gente de Wano es extraña. Se creen que hombres y mujeres tienen que llevar vidas diferentes y que los hombres deben ser los guerreros. Ah, por cierto, mi nombre es Hatsume - le tendió la mano amistosamente - ¿Realmente eres cazadora?
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Mensaje por Alice Wanderlust Lun 10 Ene 2022 - 2:28

Atendiste a la conversación entre la muchacha y el tabernero. Ella era extremadamente inocente, pero el hombre parecía contento de poder dar explicaciones casi obvias, como si se recrease en ellas con cada palabra. Al fin y al cabo los taberneros eran normalmente gente sociable que gustaba de largas conversaciones con una buena bebida, sobre todo los que decidían ganarse un sobresueldo como mercaderes de información. No te parecía mal, de hecho te resultaba entrañable ver aquella escena, pero sobre todo la mirada de desconcierto de aquella persona que no parecía saber nada del mundo.

Sin embargo lo más interesante llegó cuando contestó a tu pregunta y explicó que el origen de su ropa estaba en Wano, una isla de la que alguna vez habías escuchado muy lejanamente pero de la cual solo tenías claro que estaba más allá de la Red Line, en la segunda mitad del Grand Line. Habías leído sobre que el estilo katana de los sables provenía también de esa isla, pero no tenías claro el cómo ni el porqué. Aunque lo que te llamó la atención no fue que proviniese de una isla extraña, sino que los roles de género le resultasen extraños. Tú sabías que existían y, aunque los ignorabas, que a alguien le resultasen ajenos...

- ¿Amazonas? -Nunca habías oído hablar de una tribu de solo mujeres; no al menos fuera de los mitos-. ¿Existen las amazonas? ¿Y cómo...? No importa.

Afortunadamente te diste cuenta a tiempo de que muy probablemente se reproducían como cualquier otro ser humano, aunque tenías ganas de saber si tenían a los hombres como ganado o los mandaban a otra isla nada más nacer. ¿Sería así como nacían los travestis en la isla de Momoiro? Te sonaba un poco retorcido, pero una científica jamás descartaba una hipótesis, por estúpida que fuese, sin una constatación empírica. Y aunque Hatsume podía ser considerada la prueba empírica se trataba en femenino a pesar de que ella misma había dicho que en Wano los hombres eran guerreros. Necesitabas, pues, más datos para contrastar.

- Sí, soy cazadora -dijiste, con cierto desdén. De verdad, ¿tu ropa de chica dura y aun así no notaban que eras cazadora?-. ¿Acaso no lo parezco?

El tabernero negó inmediatamente con la cabeza, riéndose cuando le pusiste morritos.

- Por suerte para el oficio no es fácil distinguir a un cazarrecompensas de un civil. -Su tono calmado y cortés casi relajó tu ceño fruncido, pero aun así tu expresión de indignada se mantuvo un poco más-. La mayor parte del trabajo de un cazarrecompensas se basa en sentarse en tabernas, pedir alcohol barato y fingir que se bebe mientras se atiende a los cuchicheos del lugar. Vosotros los jóvenes creéis que es tan fácil encontrar un criminal como llegar a una isla y señalarlo con el dedo, como si fuese a aparecer mágicamente ante vuestros ojos porque sí... Niña, no me señales. -Te apartó el dedo con su propio índice-. Como os decía, vestirse con sombrero de diez galones y un poncho para que te reconozcan allá donde vayas no es la mejor idea. Un cazador de éxito, igual que un delincuente, se reconoce únicamente por las canas.

Asentiste lentamente a las palabras del hombre. Tenían sentido, teniendo en cuenta que ya bastante peligroso era el mundo para aun encima pintarse una diana en la espalda. De hecho, Cactus Island parecía en muchos aspectos una isla totalmente normal en la que un pirata podría cometer el fatal error de emborracharse hasta las trancas y acabar en prisión o algo peor. Sin embargo, sentías mucha curiosidad acerca de Hatsume.

- Soy cazadora -repetiste-. Y de las buenas. Pero dime, ¿es cierto que las amazonas se cortan un...? No, no importa. ¿Cómo viste una amazona? ¿Cómo se conocieron tus padres? ¿Eres un chic...? No, espera, esa no. Ha sido muy desconsiderado -te disculpaste-. ¿Tú también eres cazarrecompensas?
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Mensaje por Hatsume Mar 11 Ene 2022 - 19:35

- No, no lo pareces - dijo a la vez que el tabernero negaba. Entonces este último empezó con una explicación de lo más interesante. Así que pasar desapercibido era importante para un cazador... sin embargo, ¿qué diferenciaba a un cazador de un civil? ¿Qué clase de ropas debía evitar? ¿Las suyas estaban bien o debía buscar a una sastre hábil? ¿Y qué clase de extraña costumbre era esa de sentarse en sitios a beber y hablar? No la entendía. El mundo fuera de Amazon Lily era muy raro. Al parecer la clave era no llevar un... ¿poncho? ni un... sombrero de diez algo. No sabía qué eran esas cosas, pero tomaba nota. Llevar sombreros era mala idea. Retiró la mano al ver que la chica no la aceptaba. Igual no era la manera correcta de saludarse en aquel sitio, aunque le sorprendió que ni siquiera se presentase. ¿Tan diferentes eran sus culturas? Entonces se dio cuenta de que la cazadora estaba vomitándole preguntas como si fuese una ametralladora.

- Ahm... no sé si la mutilación ritual es cosa de vuestra cultura, pero nosotras no hacemos esas barbaridades. Salvo que te refieras a cortarte el pelo o las uñas, claro, somos gente aseada. Normalmente nos vestimos con ropa de cuero de reptil, en dos piezas. Llevamos ropa bastante más ligera que en otras partes del mundo, aunque claro, en Amazon Lily hace bastante más calor y la selva nos protege del sol, así que no hace falta ir totalmente envueltas en telas como si estuviésemos en plena estación del frío de Wano - estaba segura de que la "estación del frío" tenía otro nombre, pero no lograba recordarlo - Mis padres se conocieron cuando ambos viajaban como cazadores de recompensas. Mi abuelo paterno era cazador, y mi padre siguió su ejemplo. Con respecto a qué soy, no tengo problema a contestarlo. No hay una palabra correcta, o al menos no la he oído. Simplemente no soy ni hombre ni mujer - se encogió de hombros - Pensaba que era una mujer hasta que las amazonas se dieron cuenta de que mi cuerpo era el de un hombre. Pero al salir de Amazon Lily me di cuenta de que aunque mi cuerpo era de hombre, me parecía físicamente mucho a una mujer. Y no he encontrado nada en que me parezca por carácter a esas extrañas criaturas llamadas hombres. Sin ánimo de ofender - le dijo al tabernero - Y sí, soy cazador. O al menos tengo el carnet. Ahora me falta empezar a cazar.

Le había hecho muchas preguntas de golpe. Podía entenderla, él también había sentido mucha curiosidad y confusión la primera vez que salió de Amazon Lily. Para ella debía ser parecido al encontrarse con una persona de una cultura que no sabía que existía. O al menos de la que parecía haber oído bastante poco y cosas muy poco acertadas. Pero ya que se había tomado la libertad de preguntar tantas cosas, él no iba a ser menos. A su alrededor se había formado un pequeño corro de curiosos, incluido el tabernero, que parecían muy interesados en ellas. Tosió y continuó, intentando ignorarlos.

- ¿Cómo te llamas? ¿Cómo puedes llevar ropa tan incómoda a una pelea? ¿Por qué vestís diferente hombres y mujeres? ¿Con qué te cuidas el pelo para que te quede tan bonito? Y, finalmente, ¿de dónde sale esta extraña costumbre de reunirse en un sitio cerrado a beber? ¿Es alguna clase de rito social? ¿Por qué no hacerlo al aire libre? ¿Por qué bebidas calientes que te ponen nervioso o frías que arden en la garganta y embotan los sentidos? ¿Por qué no agua?
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Mensaje por Alice Wanderlust Miér 12 Ene 2022 - 1:45

Al parecer no necesitó que completaras la pregunta para deducir de qué estabas hablando. En tu cabeza no se trataba de algo ritual, sino más bien práctico, pero en realidad te alegrabas de que no fuesen mutilándose fuese por el motivo que fuese. Hatsume fue respondiendo a tus preguntas una a una, añadiendo incluso información que no habías solicitado pero que sin duda agradecías, a pesar de ver bastante obvio que guardasen cierta higiene y un tanto casquivano eso de que fuesen ligeras de ropa por la isla adelante. El calor y la sombra no eran, bajo ningún concepto, motivo válido para vestir de cualquier forma. La virtud y, sobre todo, la decencia, eran valores a preservar por encima de todo.

- Bueno, en realidad hay una cosa... -comentaste-. Anatómica, como una salchicha que...

La risa del tabernero te interrumpió cuando empezaste a hacer gestos con las manos, dibujando un pene en el aire. La verdad es que seguramente desde fuera se tratase de una escena graciosa, pero no pudiste evitar dirigir una mirada de reproche al hombre, que sin ninguna vergüenza dibujó un pene con una gota de agua sobre la barra. A pesar de la indecencia no podías sino admirar que fuese capaz de conseguir semejante nivel de detalle con un simple rastro de agua. Aunque no te dio tiempo a decirle nada; sin aún haber decidido si lo abroncarías o lo felicitarías por su talento, recibiste una avalancha de preguntas solo comparable a la que tú acababas de hacerle. Era lo justo, al fin y al cabo.

Atendiste a todas y cada una, reflexionando sobre ellas. Algunas te costó mucho llegar a una respuesta coherente y otras, simplemente, no tenías forma de contestar. Simplemente nunca te lo habías planteado, aunque tras un rato en silencio finalmente hablaste:

- Me llamo Alice. Casi siempre. -No tenía gracia-. Y esta ropa no es incómoda. La camiseta es ancha, la falda me permite moverme con libertad y... -No continuaste-. Y esta no es mi ropa de pelear, es ropa cómoda de viaje. Hay que ir arreglada, en cualquier caso, aunque sea con un estilo más relajado. Aunque eso supongo que tiene que ver con la otra pregunta. -Miraste al tabernero, todavía dubitativa; ¿Cómo responder?-. Hombres y mujeres vestimos diferente porque en general somos diferentes. No hay mucha gente andrógina y... ¿Culturalmente nos hemos hecho a ello? La verdad es que no sé cómo empezó todo, pero la mayoría de la ropa femenina busca potenciar el atractivo de tu cuerpo mientras que la masculina es, en cierto modo, más práctica. Creo. La verdad es que no tengo ni idea, pero ellos tienen bolsillos en los pantalones y yo tengo algunos tan ceñidos que como sude la gota hace relieve. -Definitivamente necesitabas practicar tu capacidad para hacer chistes; no funcionaba-. Lo de mi pelo...

Le explicaste detalladamente el ritual. Cada paso que seguías durante los cincuenta y siete minutos exactos desde que empezabas a lavártelo hasta que lo aclarabas por última vez, incluyendo mascarillas, geles, champús y cremas. También el orden, tiempo de cada uno, la técnica de masaje mediante la cual extendías cada uno de los productos y hasta la fuerza que aplicabas con las yemas de los dedos en las partes finales de la melena, mucho más delicadas y expuestas. Puede que olvidaras mencionar que solo lo lavabas lunes y jueves a no ser que te vieses obligada a lo contrario, pero no era tan importante.

- No tengo ni la más remota idea -respondiste, finalmente, encogiéndote de hombros-. Supongo que es un rito social como cualquier otro, pero da temas de los que hablar y así se rompe el hielo de cara a conocer gente nueva. Y lo de beber alcohol... Aparte de que cuando te acostumbras sabe bien la bebida hace que te sientas más valiente y segura de ti misma, casi invulnerable. Todo parece posible cuando has tomado la cantidad justa, y normalmente termina siéndolo. ¿En Amazon Lily no tenéis alcohol?

Te quedaste a la espera de su respuesta, pero de golpe un ruido sordo se escuchó en el exterior y, tras este, un estallido. El aire que entró por la puerta de pronto se sintió cálido, trayendo aromas de humo y carne quemada. Tuviste que contener una arcada, pero te levantaste inmediatamente del asiento y echaste a caminar para ver qué demonios había pasado fuera.
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Mensaje por Hatsume Vie 14 Ene 2022 - 1:48

- Que sí, que tengo pene - respondió con naturalidad.

Decidió guardarse para sí mismo sus conclusiones por no ser ofensivo, pero tras esa explicación empezaba a entender que las amazonas se quedasen en su isla e impidiesen a los extranjeros entrar en ella. Básicamente las mujeres tenían que estar guapas y los hombres podían vestir como les resultase más cómodo. No podía estar más en desacuerdo con aquella forma de pensar. Además, ¿dónde le dejaba eso a ella? ¿Tenían normas morales para los que no encajaban como hombre ni mujer o simplemente no les importaban lo suficiente como para haberles tenido en cuenta? Por otro lado, salvo por aquellas simpáticas personas del tren que le habían invitado a visitar su isla, no había encontrado a nadie que pareciera salirse de los roles de género. La parte del tratamiento del pelo era más interesante, aunque era un nivel de mantenimiento exagerado. Debía admitir, sin embargo, que evidentemente daba sus frutos. Tomó nota para cuidar su pelo de una manera similar, aunque con menos pasos.

- ¿Alcohol? Ah, así que eso es alcohol. Sí, hay, pero me fui de Amazon Lily con catorce años, y el licor de bayas es solo para las adultas. En Wano beben... sake. Mi padre me lo dio a probar, pero me supo tan mal que perdí el interés.

Una corriente de aire cálido recorrió el bar precedida por un sonido sordo que retumbó en el pecho de Hatsume. Se levantó de un salto, dejó unas monedas sobre la barra y echó mano a su arco. Algunos clientes se habían puesto también alerta, mientras que otros se limitaron a echar una ojeada a la puerta y seguir a sus asuntos. ¿Serían problemas? Sería preferible averiguarlo por sí misma a descubrirlo por las malas. A lo mejor podría decirle a Alice que fuese con ella. Así podría descubrir cómo se movían las mujeres con esos trajes. Tal vez en algún momento quisiera probar uno.

- Puede que alguien necesite nuestra ayuda. ¿Vienes? - preguntó, haciendo un gesto hacia las chirriantes puertecitas con el arco. Habían quedado moviéndose en el sitio tras la corriente de aire. Alice le siguiese o no, en cuanto le contestase se dirigiría a la salida sacando una flecha del carcaj. En la calle le recibió una humareda enorme y un montón de siluetas de gente. Se escuchó una segunda explosión y la onda expansiva le hizo tambalearse. Entonces alguien gritó - ¡Cuidado con la ardilla! - Hatsume no tenía ni idea de qué era eso de las ardillas, pero sonaba a algo muy peligroso - ¡En guardia, Alice! ¡Una ardilla!
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Mensaje por Alice Wanderlust Ayer a las 13:00

Los gritos del exterior te pusieron alerta. Casi sin pensarlo, mientras caminabas, sacaste un par de cuchillos de debajo de la falda. En medio de la urgencia Hatsume, que se te adelantó, desenfundó su arco y preparó una flecha enfrentándose a la densa humareda que se había formado en el exterior. No te inspiraba ninguna seguridad perder un sentido en el exterior, pero tampoco era como si tuvieses elección: El humo estaba penetrando rápidamente a través de las puertas oscilantes, por lo que muy pronto tampoco verías nada ahí dentro. Salir se consumaba, pues, como la opción más viable.

Entonces llegaron más gritos. Por la urgencia del aviso no prestaste especial atención a las palabras, pero tras unos segundos en guardia mientras el polvo en el exterior se iba disipando caíste en lo absurdo de tener cuidado con una ardilla. Tampoco comprendías el peligro que podía ver Hatsume en una alimaña, por lo que bajaste las armas lentamente, sin perder la guardia.

Quizá fue eso lo que te salvó, porque poco antes de poder ver con claridad lo que estaba sucediendo un ser enorme saltó contra ti. Lo esquivaste a duras, rozando una suave cola larga y peluda. Debía medir al menos dos metros, y desde luego no parecía un simple animalejo. Se estampó contra el porche del saloon, reventando varias tablas de madera, y se despegó de ellas provocando más de un crujido. Más por desgracia que por suerte el rápido movimiento dejó entrever una figura humanoide, extremadamente musculosa y... Oh, no.

- ¡Eso no es una ardilla! -gritaste-. ¡Es un furro!

Pareció apaciguarse momentáneamente, dirigiendo miradas alternativamente a Hatsume, la multitud que se iba arremolinando y a ti misma. En realidad sí que se trataba de una ardilla, en cierto modo: Un furro ardilla, claro. No se trataba de un usuario, pues podías ver los ojos saltones que caracterizaban la caricaturesca feralización furry, y la cola se mantenía estática en una posición vertical. La sonrisa de su cara contrastaba enormemente con los bufidos profundos y acelerados que salían de su cuerpo. Ancho como un armario, tras verse rodeado, escaló la taberna y se marchó saltando entre edificios. Más confusa que asustada -aunque bastante asustada- te diste la vuelta para comprobar qué había sucedido.

El polvo por fin se estaba asentando, y en el suelo había al menos tres cadáveres. Al menos había dos torsos y medio reconocibles. Restos mortales de gente salpicaban el suelo, los muros exteriores e incluso la ropa de alguna gente. Te costaba creer que los dos hechos pudiesen estar relacionados, pero en cuanto te acercaste algo más pudiste ver que los restos de un carro -y un burro- también estaban esparcidos por ahí.

- ¿Qué acaba de pasar? -preguntaste a una mujer de aspecto recio, sombrero de diez galones y poncho cuya cara estaba totalmente ensangrentada-. ¿Necesitáis ayuda?

Esperabas poder hacer algo, pero también y sobre todo saciar tu infinita curiosidad. Y, seguramente, la de Hatsume.
Alice Wanderlust
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