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Elyria Priscraft
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Elyria Priscraft Empty Elyria Priscraft {Sáb 18 Jun 2022 - 21:13}

Elyria Priscraft
Datos básicos
RazaHumanaEdad26GéneroFemenino
ApodoElyFacciónMarineEmpleoRecluta
Trasfondo
 Elyria nació en la isla Copo, en el North Blue. Formaba parte de una familia tranquila y feliz, nunca tuvieron muchas dificultades para vivir cómodamente en armonía. Cuando cumplió dieciséis años, su padre murió de cáncer de pulmón, trayendo desgracia a la familia. Aparte de la tristeza propia de la pérdida, vivían así gracias a su buen sueldo, con el cual ya no podían contar.
 Su madre, que nunca había trabajado, se vió obligada a buscar alguna manera de sustentar a su familia. Podría haber elegido un trabajo normal, habían varios vecinos dispuestos a darle un trabajo como aprendiz, pero evidentemente el sueldo ni se acercaba al de su marido. Queriendo lo mejor para su hija, tomó la peor decisión posible, meterse en el bajo mundo y hacer el trabajo sucio de otros.
 Durante algo menos de un año, siguieron con su vida como si nada. Bueno, Elyria siguió con su vida como si nada, mientras su madre se metía cada vez más y más profundo en ese pozo sin fondo. Ella pensaba que su madre solo hacía trabajos poco peligrosos, pero parece ser que se equivocaba, si no no hubiese ocurrido algo así…
 Un día, mientras salía a dar un paseo por el bosque, ocurrió lo impensable. Unos sujetos a los que no pudo verles la cara la golpearon por la espalda, dejándola inconsciente. Cuando despertó, se encontró con una pesadilla. Había sido secuestrada.
 Estaba encerrada en lo que parecía una cueva y había una hoguera a unos metros y sobre lacrado frente a ella. Lo abrió rompiendo el lacre, y leyó los contenidos de la carta.
Tu querida madre nos debe 20.000.000 de berries. Tras varios avisos aún no ha pagado su deuda, pero parece que quiere mucho a su hija, así que tomamos medidas. Solo reclamamos lo que es nuestro, permanecerá encerrada hasta que tu madre pague. Tienes comida enlatada y hay un acuífero en la cueva, ni se te ocurra morir, mientras vivas, esa zorra buscará cualquier forma de pagarnos. No intentes escapar, no hay salida. A no ser que también tengas dinamita para abrir el derrumbamiento que provocamos... Ah, y mas te vale usar la leña y el pedernal que te dejamos para  sobrevivir el invierno
 Al principio Elyria no se lo creía, no tenía sentido su situación. Pero cuando se vió obligada a usar un trozo de madera como antorcha para buscar el agua y la comida, se dió cuenta de que no era una pesadilla, era la vida real, y estaba encerrada.
 Conforme pasaban las semanas, Elyria se volvía más y más loca. Y bueno, semanas, eso sería si pudiese saber cómo pasaba el tiempo, estaba encerrada en una cueva, no veía el sol, la única luz era la del fuego.
 Elyria paseaba y paseaba por la cueva, buscando algún tipo de salida, pero evidentemente, no hubo suerte. Hasta que un día, noto como subía más de lo normal el nivel del agua. Lo más probable es que fuese obra de alguna lluvia torrencial, y el agua tenía que venir de algún lado, así que se desnudó, se metió en el agua y se puso a poner su oído en cada pared, buscando sonidos de agua que pudiesen indicar otras cuevas cercanas.
 Finalmente lo encontró, escuchó una corriente más fuerte de agua al otro lado de la pared. Tenía que intentar llegar ahí, ¿pero cómo? Al menos tenía que intentarlo, aun si eran varios centímetros, probablemente era la pared más fina que conectaba a otra zona. Pero si luego resultaba que también estaba cerrada al exterior… No pensaría en eso, necesitaba esperanzas para sobrevivir mentalmente a esta situación.
 Inmediatamente buscó unas rocas y comenzó a golpear contra la pared. No era agradable, las rocas no eran precisamente perfectas y lisas, así que acabó con varios cortes en las manos. Cuando el cansancio y el agua helada superaron sus fuerzas, volvió a su querida hoguera para entrar en calor y descansar.
 El progreso era terriblemente lento, y era agotador tanto física como mentalmente. Entró en un ciclo infinito de quitarse la ropa para no mojarla, entrar en ese agua helada con rocas en sus manos, y comenzar a golpear y arañar con fuerza la pared. Al no poder más volver al fuego a descansar y repetir. De vez en cuando dormía y comía, sin tener idea de cuando pasaban los días.
 Parecía que habían pasado años, estaba destrozada, comer siempre lo mismo, ver siempre las mismas rocas y agua, pasarse la vida golpeando una pared con una piedra, para llegar a una cueva que probablemente no la ayudaría en nada… Todo la carcomía por dentro, pero no se rendiría. No había tenido más noticias de los secuestradores, se temía lo peor tras tanto tiempo. Su madre no pudo pagar y había sido abandonada.
 Finalmente, consiguió llegar al otro lado. Solo era un pequeño agujero, en el que apenas cabía un dedo, pero lo había logrado. ¡Ahora solo tenía que ampliarlo para poder pasar! Si solo fuera tan fácil. Ni siquiera se le había pasado por la cabeza hasta ahora lo grande que tendría que hacer el agujero para poder cruzar.
 Aun así no pensaba rendirse. Sus manos ya estaban destrozadas de todo lo que había hecho hasta ahora. El agujero era algo más grande por su lado, así que se puso a arrancar capas de roca más finas. Ahora que podía ver mejor la estructura rocosa y tenía un pequeño agujero notó que eran un grupo de láminas más finas que juntas formaban la pared.
 Sus manos ya no podían más, hacía un buen rato que su antorcha se había apagado, y ni siquiera veía lo que estaba haciendo, solo enterraba sus manos y arrancaba pequeños trozos de roca muy poco a poco. Pero subestimó el daño que les estaba haciendo, al principio era dolor, pero en este punto ni siquiera las sentía, y solo trabajaba sin parar.
 Finalmente decidió descansar por ese “día”. Cuando llegó a la luz de la hoguera vió lo que no había podido ver en las últimas horas. Sus manos totalmente destrozadas, llenas de cortes, moratones y rojas de sangre. Algunas heridas más profundas tenían trocitos de roca en la herida, así que rápidamente corrió al agua a limpiarlas bien. Si después de todo esto le derrotaba una infección, jamás podría perdonárselo. Aunque estaría muerta, tampoco podría perdonar mucho.
 Semanas después, logró hacer un agujero del grosor de un brazo, lo suficientemente grande como para ver lo que había al otro lado. Ya ni siquiera sentía las manos, y al otro lado solo había oscuridad. Bueno, no oscuridad total, había algo más de luz, muy tenue, pero luz al fin y al cabo. No era nada seguro, podría simplemente ser un pequeño agujero que diera a la superficie, pero le daba esperanzas.
 Finalmente lo logró. No sabía cuánto tiempo había pasado, pero el agujero era lo suficientemente grande como para poder cruzar. A duras penas, se haría algo de daño, pero no estaba en posición de ponerse quisquillosa. Aún así, contuvo sus ansias, estaba agotada, así que descansaría y comería bien antes de intentar salir.
 El día llegó. Se quitó la ropa, pero esta vez la llevó consigo, llevándola por encima de su cabeza para no mojarla. También encendió un trozo de madera a modo de antorcha, y se dirigió al agujero en la pared del acuífero.
 Al otro lado había más agua. Mucha más agua, no parecía haber tierra firme. Comenzó a caminar por el agua en la dirección en la que le pareció que había algo de luz. En algunas zonas se vio obligada a nadar, dada la profundidad, así que no pudo proteger su ropa, que acabó empapada.
 De repente escuchó un sonido de escopeta. Su corazón se aceleró, tenía que ser uno de los cazadores, ¡estaba acercándose a la superficie!. Llena de adrenalina, se apresuró, viendo cada vez más luz, escuchando más y más fuerte esos disparos, hasta que finalmente vio la salida.
 La luz del sol la cegaba, así que tuvo que entrecerrar los ojos y mirar hacia abajo, subiendo por la cueva con cuidado de no resbalarse. Finalmente llegó a tierra firme. No tenía fuerzas para correr, pero sintió como si lo estuviera haciendo.
 Sus ojos poco a poco se acostumbraron a la cegadora luz del sol, y pudo mirar hacia delante con un ojo cerrado y el otro solo medio abierto. Al llegar a la salida, lo primero que hizo fue escuchar de qué dirección venían los disparos.
 Inmediatamente se dió cuenta de su situación. Había como diez centímetros de nieve, y toda su ropa y zapatos estaban empapados. Tuvo que recurrir a gritar y rezar, ahora no tenía el calor del fuego para protegerse.
 Gritó y gritó sin éxito, estaba demasiado lejos. Desesperada, se adentró en la fría nieve. Pensó que el agua helada le había acostumbrado, pero esto era otro nivel, a los pocos minutos sus pies ardían por el frío, y su cuerpo tiritaba en busca de calor, pero tenía que seguir.
 Poco a poco empezó a perder la consciencia, ya no tenía fuerzas para gritar, pero no se rendiría. Seguía caminando, apenas sentía su cuerpo, ya no dolía, pero no paraba de caminar. Hasta que, sin ver por donde iba, se resbaló y cayó por un precipicio de unos cinco metros, cayendo inconsciente en la nieve de abajo.
 Pensó que había fallado, que moriría sola y congelada después de todo lo que había hecho para escapar. Si tan solo hubiese vuelto a su zona segura y hubiera trazado un plan mejor… Le pudo la desesperación.
 Elyria despertó. Sintió algo extraño bajo su cuerpo, parecía que estaba tumbada en algo blando y cálido, era una sensación extraña. Abrió los ojos poco a poco y vio que estaba en una habitación. Intentó levantarse, pero su cuerpo no se lo permitía. Alguien la había encontrado y la había traído aquí.
 Un rato después entró un hombre. Lo conocía, era John Copt, un comerciante local. Parecía que era él el que estaba cazando en el bosque. Había estado en una zona con Osos y ni se había dado cuenta, fue todo un milagro que sobreviviese.
 Al ver que había despertado, el hombre llamó al doctor, que vino a tratarla. Estaba bastante bién para todo lo que había pasado, las heridas se curarían. Pero sus manos… sus manos estaban en un estado totalmente demacrado. No sentía nada, pero según el doctor, debía aprovechar el momento. Cuando se curasen empezaría a sentir demasiado.
 Cuando el pueblo se enteró de que estaba viva, todos celebraron con ella felizmente, pero por desgracia, le dieron la noticia de que su madre estaba muerta. Se lo imaginaba desde hacía tiempo, pero aún así, que se lo confirmaran le rompió el corazón.
 Como dijo el doctor, pronto volvió a sentir sus manos. Cualquier pequeño golpe o roce se sentía como agujas clavándose, y el sol provocaba que sus manos ardieran de dolor. Sus vecinos, que habían estado cuidando de ella estos días, juntaron dinero para conseguirle unos guantes especiales.
 Eran de cuero negro, pero tratado para ser ultraresistentes antes los cortes, y para absorber el impacto de los golpes. No eran perfectos, solo había cierto nivel de cosas de las que podía protegerte unos guantes, pero hacían bien su trabajo. Tras recuperarse, entró como aprendiz al laboratorio de un científico del pueblo, donde estuvo trabajando y viviendo durante varios años.
 Cuando tuvo suficiente dinero, compró a Gladius, una katana con poder elemental de hielo, y comenzó a entrenar este arte. Quería entrenar para poder encontrar a los que mataron a su madre, a los que la encerraron en aquella cueva. Quería encontrarlos y matarlos, hacerles sufrir tanto como sufrió ella.
 Con el paso de los años, estos sentimientos se volvieron más débiles. Ya no quería rebajarse a su nivel. Quería encontrarlos, pero los llevaría ante la justicia, haría que acabarán en la cárcel, pero no los torturaría. Nadie merecía pasar por lo que ella tuvo que pasar, por muchos crímenes que hayan cometido.
 Finalmente, se decidió a unirse a los Marines. Le pareció la mejor manera de traer justicia a este mundo y a esos hijos de puta.
Personalidad
 Actualmente, y después de todo el caos de su vida, Elyria es una mujer muy sociable y amigable. Siempre está dispuesta a ayudar a los demás, y se comprometió a volverse más fuerte para proteger a los que no pueden protegerse a sí mismos, aún si los odiase.
 Es bastante buena trabajando en equipo, pero con el defecto de ser muy impaciente, desde que escapó de aquella cueva no soporta esperar sin hacer nada, así que siempre acaba haciéndolas por sí misma si tiene que hacerlo.
 Tiene un fuerte complejo con cómo se ven sus manos, así que siempre lleva sus icónicos guantes de cuero negro. Esto también es por necesidad debido a la extrema sensibilidad de estas.
 Cuando se unió a la Marina, Elyria se prometió a sí misma seguir un código de honor, y juró abandonar a los Marines si su posición como una de ellos le impedía seguir estos códigos en cualquier momento.
 Debido al tiempo que pasó encerrada, desarrolló un terror a las cuevas, y es totalmente incapaz de permanecer en una más de unos pocos segundos, siendo incapaz de caminar o moverse, quedando petrificada en el sitio.
 Su sentido de la justicia es muy fuerte, lo cual a veces puede ser una debilidad, al ser incapaz de dejar a un inocente sufriendo si ella puede hacer cualquier cosa para ayudarle.
Apariencia

 Elyria es una mujer joven de piel clara. Mide 174cm, bastante para ser una mujer, y es de complenxión atlética. Su pelo violeta claro es largo, llegándole hasta la cintura cuando lo deja suelto, aunque suele utilizar coletas o trenzar partes del mismo. Sus ojos violeta encandilarían a cualquiera, pero cuando da
 órdendes, su mirada se convierte en una de autoridad, haciéndose respetar.
 Le encanta probar ropa distinta, pero un atuendo típico sería falda, botas de cuero, camisa de un color claro, blazer o chaleco mas oscuro,  y dependiendo de la ocasión, corbata. Aún así, suele cambiar su look a menudo.
 Lo único que siempre lleva puesto sea como sea son sus queridos guantes negros de cuero, debido a que debajo de estos, sus manos estan destrozadas. Es tanto complejo como necesidad, al ser esta super sensibles al daño y al sol.
Fortalezas
Gran jugadora de Go (F)(2): Desde pequeña ha estado jugando y estudiando el juego del go,  teniendo un nivel equivalente a un 6 dan no profesional.Buena memoria (F)(2): Siempre ha tenido una memoria excepcional, y recuerda detalles de conversaciones o de su entorno con facilidad.Disciplinada (F)(2): Siempre encuentra ratos y huecos en su agenda para entrenar.Culta (E)(10): Siempre ha leido mucho, así que tiene amplios conocimientos generales.Mirada penetrante (B)(Talento): Cuando toma el liderazgo en una situación, es capaz de lanzar miradas fulminantes que derrochan autoridad, aunque no se da el caso cuando esta relajada.
Debilidades
Obsesión con los guantes (A))(80): Debido su estado demacrado, Elyria es incapaz de salir en publico sin sus guantes cubriendo sus delicadas manos, hasta el punto de nadar o usar duchas donde alguien pudiese verla con los guantes puestos. También los necesita por condición física, ya que son muy débiles ante el sol y se dañan facilmente, dejándolas inusables durante dias. Los  únicos guantes que protegen sus manos de forma efectiva contra el daño son los suyos propios. Otro par puede protegerle del sol y pequeñas rozaduras, pero no de golpes, cortes o cualquier cosa no tan leve.Impaciente (E)(10): Es una persona bastante impaciente, y tiende a hacer las cosas por ella misma cuando le hacen esperar demasiado.Compasion (C)(30): Le cuesta mucho no hacer nada cuando alguien le hace daño o abusa de un inocente, o cuando, aun siendo de forma justa, el castigo no corresponde con con lo que el afectado hizo para merecerlo. Esta totalmente en contra de cualquier tipo de tortura, y siempre intenta dar muertes  rápidas cuando tiene que matar a alguien.Fobia a las cuevas (C)(30): Debido a que paso su infancia encerrada en una cueva, es incapaz de estar mas de cinco segundos dentro de una. Como cueva contaría cualquier espacio cerrado en una formación rocosa.Código de honor (A)(80): No a la tortura: Elyria jamas participará en ningún tipo de tortura, por cruel que fuese el criminal.Proteger: Siempre que este dentre de su capacidad, protegera a quien no pueda protegerse a si mismo, incluso si odia a esa persona.Liderazgo: Nunca pedira a ningun soldado/subordinado suyo hacer nada que no estaría dispuesta a hacer ella misma.Lealtad: Jamas abandonará a un aliado en el campo de batalla a no ser que sea insalvable, ni buscara  un beneficio en la perdida de un aliado.Disponibilidad: Siempre que este en una misión o de servicio, llevara en todo momento su arma encima y no bebera alcohol para estar lista para la batalla en todo momento si fuese necesario.      
Estilo de lucha
Nombre del estilo de lucha: Kuchibue no Ken (Espada silbante)
Ejecución: Es un estilo de kenjutsu de la isla de Wano centrado en iaijutsu. La máxima del Kuchibue no Ken es alcanzar la perfección derrotando al enemigo en el menor número de golpes posible. Un maestro de Kuchibue no Ken  es capaz de matar a un enemigo antes de que este se de cuenta siquiera de que el otro le estaba atacando. A pesar de que se usan tanto la wakizashi como la katana, se centra sobre todo en la segunda, dejando la wakizashi como un arma de emergencia. El nombre viene de su fundador, un legendario samurái cuyos cortes eran tan veloces que lo único que percibían sus enemigos era un sonido silbante antes de morir.
Armas
Geladius
Atributos
Fuerza6Velocidad9(7+2)Destreza5Agudeza6Instinto4
Fortaleza4Agilidad7Precisión4Intelecto7Energía180
Saberes
Sigilo(Lv 2), Ciencia(Lv 1)
Pertenencias

Motocicleta plegable
Guantes de cuero ultraresistentes: Protegen de cortes y absorben el impacto de los golpes para proteger las sensibles manos de Elyria.
Geladius (Regalo): Katana con poder elemental de hielo, capaz de congelar parcialmente en una pequeña area.  El radio de efectividad depende del punto de congelación del material impactado. Como referencia, unos diez centímetros en agua a veinte grados centígrados. Pued usarse para crear pequeños puentes de hielo en el agua para cruzar rios.


Última edición por Elyria Priscraft el Lun 20 Jun 2022 - 9:32, editado 1 vez (Razón : Arreglando html)
El Gremio OPD
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Elyria Priscraft Empty Re: Elyria Priscraft {Dom 19 Jun 2022 - 23:46}

¡Buenas! En principio la ficha está aceptada. Eso sí, si puedes quitarle todos los saltos de línea a la ficha es de agradecer. Ah, y pasa por la tienda para que te quitemos los doblones iniciales de la lista de la compra.

Solo te queda pasarte por el censo y te daos color.

Bienvenida a OPD.
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