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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Baño De Sangre.

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Baño De Sangre.

Mensaje por Kedra "The Nightmare" el Jue 1 Jun 2017 - 5:17

– Rompiste con la historia…

Fueron las palabras que dijo únicamente el cadejo negro antes de aplastar la cabeza de su presa con la suela de su bota derecha. La sangre machó el suelo de forma exagerada. El pobre desgraciado que había perdido la vida era un chico joven que vestía con el uniforma de los agentes del gobierno. El luchador notaba la lluvia caer sobre su cuerpo, pues el día estaba bastante feo. El cielo estaba repleto de nubarrones negros y hacía un poco de viento. Frente a los ojos del lobo podía verse un pequeño edificio con algunos guardias en la puerta principal. Alrededor había árboles, demasiados. Era lo que tenía estar en mitad de un bosque. Kedra vestía únicamente con un pantalón blanco y sus botas de acero. Su mirada estaba centrada en aquel pequeño edificio que tenía delante. Los cuatro hombres que había en la puerta no dudaron en abrir fuego contra él. Todos vestían con los mismos trajes.

El pirata no tardó mucho en fruncir el ceño. Sus ojos empezaron a perder las pupilas y lo blanco pasó a ser de un tono azulado intenso. Sus dientes se afilaron y unas marcas negras se formaron en la mitad de su rostro. El primer alzamiento de la bestia estaba abierto. El luchador se recubrió con su haki armadura y tras un rugido se lanzó a por aquellos hombres que atentaban contra su vida. En menos de un minuto, los cuerpos del cuarteto yacían tirados en el suelo. El lobo entonces echó la puerta al suelo con una potente patada. Al entrar en aquel sitio pudo ver a una persona sentada en una silla. Era un hombre mayor de enorme bigote y cabellos largos. Sus azulados ojos miraron al cadejo de forma calmada. El tipo soltó un pequeño suspiro y después se cruzó de brazos.

- No sé cómo me has podido encontrar aquí. Tampoco sé el motivo por el que vienes a por mí… ¿Qué podría desear la pesadilla de los mares de alguien como yo? No creo que te interese mucho el dinero, Nightmare…

Kedra avanzó despacio hacia aquella persona al mismo tiempo que sus ojos volvían a su color normal y las marcas negras de su cara desaparecían. De un violento movimiento con la mano tiró la enorme mesa de la sala al suelo y quedó frente a aquel hombre. Su mirada era seria en todo momento. El cadejo se quedó callado durante unos momentos y tras aquello apretó el puño derecho con algo de rabia.

- Lord James… No creo que mandar asesinos para asesinar a Lady Vaine sea apropiado. No me creo que esos tipos de la puerta sean del gobierno, son pésimos luchadores. Quitando eso… Tú vida se ha terminado.

- ¿Desde cuándo un pirata como tú trabaja para esa esclavizadora prepotente? No puedo creerme que estés de parte de esa mujer. Si quiero asesinarla es por un motivo bastante lóg…

Kedra no permitió a aquella persona terminar su frase. El lobo lo tomó del cuello con violencia colocándolo contra la pared y estirando el puño de su mano libre hacia atrás. Los dorados ojos de la bestia brillaban con intensidad y parecía estar bastante serio. Finalmente la pesadilla lanzó su ataque de forma violenta.


Tres días después en algún lugar del Norte…


- Lady Vaine, el lobo ha llegado.

Aquella voz pertenecía a una joven asistenta de cabellos cortos y castaños, la cual vestía con un vestido negro. Sus palabras fueron dirigidas a otra mujer que se hallaba sentada en una silla de aquella enorme habitación. Dicha persona parecía tener unos treinta años más o menos, su pelo era blanco como la nieve, de ojos azules y figura esbelta. Vestía con una camisa blanca y unos pantalones negros. En sus pies llevaba unos tacones dorados. Una sonrisa se formó en sus finos labios cuando escuchó las palabras de la otra chica y simplemente asintió con la cabeza. En su mano portaba una copa de vino tinto.

En pocos minutos entró la pesadilla en la sala. Su expresión era bastante seria y parecía muy molesto. Era normal teniendo en cuenta que había tenido que exterminar a varias personas que no le hicieron nada malo.

- Deja de mirarme con esa cara y ven aquí.

Dijo la peliblanca con una dulce sonrisa mientras se colocaba en pie. A continuación, el pirata avanzó hacia ella despacio. Los dorados ojos de la bestia se clavaron en los de ella de forma siniestra, como si estuviese deseando arrancarle la cabeza. La mujer parecía bastante segura de sí misma y no tardó mucho en pasar su mano izquierda por la mejilla del cadejo.

- Eres tan adorable cuando te enfadas… Seguro que te lo has pasado bien asesinando a ese maldito noble y a sus hombres…

- ¡No he tenido opción! – Respondió el lobo mosqueado apartando la mano de aquella persona de su rostro.

Una pequeña sonrisa se formó entonces en la cara de la peliblanca, la cual miró su mano despacio y acto seguido empezó a reírse. Una intensa y oscura aura empezó a rodear al pirata, el cual parecía estar fuera de sus casillas y estar conteniéndose de forma sobrehumana. No podía creerse lo que había hecho. Él había dejado aquella vida de salvaje en el pasado y ahora tenía que volver a ejecutar. Encima atacar a nobles… Justo como había empezado su vida de asesino y de la forma que perdió todo lo que tenía. Sin pensárselo, tomó una silla con la mano derecha y la estampó en una de las paredes de forma violenta. Los trozos de madera volaron por la habitación.

- Será mejor que te calmes, perrito… – Mencionó aquella mujer al mismo tiempo que acariciaba el pectoral derecho del pirata de forma suave.

- Haz el favor de apartar tus manos de mi cuerpo… – Respondió entonces el luchador en un tono amenazante. Las venas de su frente empezaron a marcarse despacio y sus colmillos comenzaron a crecer lentamente.

- Te recuerdo que por el momento eres de mi propiedad…

Contestó la peliblanca al mismo tiempo que parecía ponerse algo seria y miraba al chico de arriba abajo. Aquellas palabras hicieron el cadejo agachar la cabeza y apretar los puños con rabia. Aquello provocó que la mujer riese un poco por lo bajo y a continuación pasara sus manos por la zona abdominal del lobo, bajando lentamente. Fue en ese momento cuando la pesadilla se giró bruscamente dándole la espalda y mirando enfadado hacia un lado.

- Kedra, te recuerdo que una mascota debe obedecer a su dueña. De lo contrario, voy a tener que hacer algo de lo que ambos podemos arrepentirnos.

- Te juro que cuando le haya recuperado de tus manos… Voy a arrancaros el corazón a ti y a todo tu grupo de ratas…

En cuando el pirata dijo aquellas palabras, la puerta de la sala se abrió de nuevo. Un hombre de unos dos metros entró entonces. Su piel era de color oscuro y el tono de sus ojos negro como el azabache. Vestía con un chaleco militar verde y unos pantalones blancos. Su musculatura era considerable, pero el cadejo no tenía nada que envidiarle. Poseía una especie de bastón de madera atado a la espalda. No tenía nada de pelo, ni en la cabeza ni en el rostro. La peliblanca no tardó en reír un poco y caminar hacia él.

- Jericó ¿Comprobaste que nuestro chico cumplió con su tarea?

- Había varios hombres muertos, pero no he encontrado el cuerpo de Lord James por ninguna parte del edificio. – Respondió con un tono de voz bastante grave y mirando a Kedra con una sonrisa maliciosa.

La mujer de cabellos blancos se giró entonces mirando de forma seria al cadejo, el cual frunció el ceño observando al hombre de piel oscura que tenía frente a sus ojos. Sabía que era el mejor hombre de Vaine y que su aura era increíblemente poderosa. Chasqueó la lengua y se cruzó de brazos. A continuación, gruñó un poco y se quedó mirando a ambos de forma seria.

- ¿Estáis dudando de mí? ¡Arrojé su cuerpo por la catarata! ¿Me creéis tan idiota de dejar el cuerpo de un puto noble a la vista de cualquiera? No quiero a los putos almirantes tras mi culo, gracias.

- ¿Debo ir de nuevo a comprobarlo, Vaine-sama? – Dijo Jericó mirando a la peliblanca.

La mujer de cabellos blancos negó con la cabeza mientras suspiraba un poco. Miró fijamente durante unos momentos al cadejo y finalmente se sentó de nuevo en su silla. Tanto el lobo negro como el hombre de piel oscura se miraban con rabia. Parecía no llevarse muy bien entre ellos. Se notaba que ambos se tenían unas ganas impresionantes. Vaine entonces se cruzó de brazos y acto seguido chasqueó un poco la lengua.

- Vosotros dos podríais llevaros un poco mejor. Ambos me parecéis geniales y me jode que estéis en plan macho alfa. Así que os vais a llevar mejor a partir de ahora o ambos perderéis algo importante…

- No tengo culpa de que nuestro nuevo perro me miré con esa cara de mala leche. – Respondió antes de girarse y tratar de abandonar la sala.

Antes de que lo hiciera, la pierna derecha del cadejo se estampó en su espalda, tirándolo al suelo de forma violenta. Jericó soltó un quejido de dolor y rápidamente se colocó en pie. Las venas de su frente se marcaron debido al enfado y a continuación se lanzó hacia el pirata. La mujer de cabellos blancos frunció el ceño al mismo tiempo que sacaba de debajo de la mesa una especie de pistola verde.

- ¡Parad! – Gritó mosqueada.

Su orden pareció ser ignorada por el hombre de piel oscura, el cual se lanzó a por Kedra. Su intento se vio fallido cuando el puño derecho del lobo impactó en su mejilla. Sin previo aviso, la pesadilla alzó la rodilla derecha con toda su fuerza. El ataque dio en el torso de su objetivo, el cual cayó al suelo de nuevo gritando de dolor. Vaine empezó a disparar contra el lobo negro. Dos proyectiles alcanzaron su cuerpo, pero lejos de dañarle físicamente, le hicieron sentir un leve pinchazo ¿Agujas? Eran diminutas, pues cuando miró hacia la zona del impacto no pudo verlas. Entonces notó un leve mareo ¿Veneno? ¿Drogas? Debía ser algo fuerte para estar notándolo a los pocos segundos. Salió de sus pensamientos cuando recibió un puñetazo por parte de Jericó. El tipo estaba de pie y parecía estar jadeando. Algo andaba mal. Su aura era poderosa y no le estaba durante nada. Kedra escupió algo de sangre a un lado y acto seguido clavó sus fríos ojos en aquella persona. No tardó mucho en empezar a verla doble, después triple. Frunció un poco el ceño y gruñó por lo bajo.

- Estúpido perro, te voy a cortar la cabeza. – Dijo aquel tipo sacando un cuchillo de combate de su bolsillo.

- Detente ahora mismo. – Dijo la peliblanca con un tono serio.

Jericó ignoró a la mujer y trató de apuñalar al lobo en el cuello. Justo cuando la hoja estaba a escasos centímetros de la piel de Kedra, el oscuro soldado salió volando hacia atrás de forma violenta. La potencia fue tan grande que derribó una de las paredes. Una extraña aura blanca rodeaba el puño derecho del pirata, el cual había reaccionado a tiempo para golpear a su enemigo en el pecho. Se notaba cansado y empezaba a sudar. Su mirada se clavó entonces en la mujer, la cual empezó a dispararle más de aquellas agujas o dardos que lanzaba su arma. El cadejo avanzó despacio hacia ella con el ceño fruncido.

- Espero que le estés agradecida a mi hijo… ¡Es lo único que te mantiene viva! – Gritó entonces con fuerza mientras su cuerpo se rodeaba de una terrible aura oscura.

Vaine notó cierto temor al escucharle hablar, pero sabía de sobra que tenía la sartén por el mango y simplemente se limitó a reír de forma nerviosa. Finalmente, el lobo negro clavó una rodilla en el suelo, sintiendo que le quedaba poco tiempo despierto. Pudo sentir el olor de Jericó acercarse. El soldado personal de aquella mujer tenía sangre en la cabeza y parecía estar bastante agotado. Volvió a empuñar el cuchillo mientras miraba con rabia al lobo, pero algo le detuvo. Una humareda negra empezó a surgir del suelo, haciendo salir dos perros negros. Las bestias eran de un tamaño considerable, ojos rojizos y dientes afilados. Los cánidos rugieron con fuerza mirando al soldado, el cual escupió a un lado.

- Jericó, no te voy a dar más oportunidades. Retírate ahora mismo o serás severamente castigado. Además, lo de la pared te lo voy a descontar del sueldo, imbécil. – Dijo la peliblanca con un tono bastante serio.

- Espero que cuando el perro deje de ser útil, me dejes terminar con su vida. – Fue lo último que dijo antes de retirarse.

Los dorados ojos de Kedra empezaron a abrirse lentamente. Notaba algo de frío y fue cuando se dio cuenta de que estaba en ropa interior. La sala era oscura y tan solo estaba iluminada por un par de lámparas de baja potencia. Había una enorme cama y varias estanterías. Trató de convertirse en su forma híbrida para romper las cadenas que sujetaban sus brazos y piernas a la pared, pero fue imposible. Entendió entonces de que se trataba de kairouseki. Por suerte no era del tipo que solía dejar a los usuarios debilitados. Entrecerró los ojos con calma y miró hacia la única puerta que había en la sala. Se hacía una idea de donde estaba, pero le molestaba la idea de no tener sus botas y su pantalón. Trató de arrancar aquellas cosas, pero parecían bastante duras. Si echaba abajo la pared podía arreglárselas un poco mejor, aunque liarla de nuevo era muy arriesgado. Estaba en aquel lío por algo demasiado gordo que él mismo había dicho en la sala donde había combatido con Jericó.

Kedra recibió una emboscada en Arabasta, pero ninguno de sus asaltantes fue un peligro para él, hasta que aquella mujer hizo acto de presencia con una foto. En ella se veía su chica, Kira… La cual estaba atada, amordazada y acompañada. A su lado se veía una pequeña cuna, en la cual había un bebé. Esos cabrones secuestraron a la asesina y amenazaron al cadejo con matar al niño si no colaboraba con ellos como una simple mascota. El cadejo no pensaba obedecer, hasta que escuchó que aquel pequeño era suyo… En aquel momento el mundo se le echó encima y una sensación que no había tenido nunca invadió su cuerpo. Estaba mosqueado con la chica por haberle abandonado sin decirle nada, pero el pequeño no tenía culpa de nada. De hecho, el niño debía tener ya dos años mínimo después del tiempo pasado. Según ellos, Kira escapó, pero mantuvieron al crío en su poder. Algo no cuadraba en todo aquello, pues la peliazul habría buscado al lobo negro al menos… Lo que sí supo era una cosa, si no obedecía se arriesgaba a perder al niño.

La primera vez que escuchó la noticia le cogió muy confuso y varios soldados de aquella zorra murieron sin compasión. Aquellos ojos… En la foto, el crío tenía unos ojos dorados muy similares a los suyos… Estaba entre la espada y la pared.

La puerta de la habitación se abrió entonces. La peliblanca apareció vestida con una bata de color blanca. Su cabello estaba empapado y su piel húmeda, señal de que había salido de la ducha. La mujer clavó sus azulados ojos en el cadejo, el cual la observaba de forma fría desde la pared. Se mantuvieron callados unos segundos, hasta que una risa siniestra surgió de la boca de aquella mujer que tenía delante de sus ojos. El ceño de la bestia se frunció de forma notoria. Las ganas de arrancarle la garganta le invadían. No recordaba haber tenido el deseo de matar a nadie de aquella forma. Ni siquiera cuando quería asesinar a Drake. La rabia que sentía en aquella situación era demasiado grande.

- Acabo de ducharme, pero no me importaría sudar un poco más contigo, lobito… – Mencionó ella mirándole de arriba abajo.

- Yo también anhelo sudar contigo, preciosa. Notar tu cuerpo debajo del mío… Tus gritos de… – Sonrió de forma siniestra. – Dolor, pidiendo que pare… Tu sangre bañando mi cuerpo y tus tripas esparcidas por la cama…

Vaine soltó un pequeño suspiro para después reírse un poco. Después de aquello se acercó al pirata y le dio una suave palmada en el rostro, seguida de otra un poco más fuerte. Sabía que no le estaba haciendo nada, pero simplemente quería humillarle un poco de aquella forma. Después de unos segundos pasó su lengua por el lóbulo de la oreja de la pesadilla, para acto seguido, morderle un poco en ella.

- Por unos momentos has llegado a excitarme… Pero pronto cambiarás de opinión sobe tu ama… Tu domesticación comenzará pronto.

Kedra se mantuvo serio en todo momento. No sentía asco, tampoco le gustaba, tan solo quería arrancarle la cabeza. Sus palabras no afectaban al lobo. Sabía de sobra que aquello les iba a resultar imposible. Los tratos que recibía en su oreja le hicieron chasquear la lengua y cerrar los ojos.

- Nobles asesinando nobles. Yo pensaba que los piratas éramos cabrones, pero creo que tú te llevas el primer puesto. Dejando ese tema a un lado, me gustaría que me soltases si es posible, no haré nada.

- Exacto, pero tampoco te dejarás hacer nada y así atadito podré jugar esta noche contigo. Me muero de ganas de probar a la pesadilla…

El cadejo ladeó un poco la cabeza. Aquella imbécil debía sentir morbo por él o algo por el estilo. Sus palabras indicaban cosas obscenas y Kedra no estaba de humor para gilipolleces. No podía invocar a sus perros oscuros con aquellas cadenas atándole. En aquellos momentos se arrepentía de su fama y de su cuerpo. Aquella loca parecía ir en serio. Justo entonces la peliblanca empezó a hablarle con una sonrisa siniestra en sus labios.

- Jericó es mi mejor soldado y sé de sobra que está detrás de mí. No me atrae alguien como él, deberías estar orgulloso de eso, lobito.

- Molestar a ese insecto es tentador, pero yo solo quiero a una persona y no eres tú. Tan solo Kira puede jugar conmigo como desee. De modo que aparta tus manos de mí, enseguida… – Respondió el ex capitán pirata de forma seria.

Vaine pareció molestarse por aquellas palabras y se apartó de él. Después de aquello se tumbó en su cama y se quedó mirándole. No tardó mucho en quitarse la bata y quedarse totalmente desnuda. Su cuerpo era hermoso, perfecto e invitaba a acercarse. El lobo sin embargo parecía estar en su mundo, pues además de no mirarla, empezó a susurrar algo que ella no podía escuchar. La peliblanca sintió algo de curiosidad por unos instantes, pero después de unos momentos negó con la cabeza y colocó ambas manos tras su nuca.

- Tú y Jericó partiréis dentro de poco a una misión importante. Hay que asesinar a Lord Lowell cuanto antes. Ese cabrón se atrevió a mirarme de forma pervertida hace unos meses mientras paseaba por Water Seven.

- No creo que ese sea motivo de asesinato y no eres nadie para decir eso después de tus acosos hacia mí. Me pareces una jodida cría que se le ha subido el poder a la cabeza. – Dijo entonces el cadejo de forma seria.

- No me hagas hacerte a ti llorar como un crío, lobito. Eres un hombre al fin y al cabo y sé hacerte desearme cuando quiera… Cambiando de tema, tú matarás a quien yo te diga, o sabes de sobra lo que pasará. – Le respondió guiñándole el ojo.

Kedra chasqueó la lengua al escucharla decir aquello y simplemente cerró los ojos. Encima iba a tener que ir con… No, era perfecto. Una expresión siniestra se apoderó de su rostro. Ahora deseaba que aquella misión diera comienzo. A solas con Jericó. Parecía ser demasiado perfecto para él. El lobo usó su mantra entonces. Le gustaba recordar el aura de la peliblanca, esperando el momento perfecto para terminar con su vida. Lo malo de todo, es que solo detectaba soldados… Y quería saber dónde podía estar su hijo. Sabía que era cierto, pues cada mes le mostraban una foto de él en un sitio específico que el lobo pedía para de esa forma mostrarle que seguía vivo.

- ¿Me dejarás salir un par de días de aquí? Sabes que no puedo huir ni pedir ayuda, pero me gustaría entrenarme un poco por mi cuenta.

- Supongo que no hay problema con eso. Si no estás aquí, solo y dispuesto ayudar para el día señalado, tu hijo morirá. Más te vale no irte muy lejos, o no podría darte tiempo…

- “Gilipollas…” – Pensó el lobo mientras contenía las ganas de reír. No podía creerse que la peliblanca fuese tan imbécil ¿En serio? Le daría la vuelta a las tornas. Su plan debía comenzar cuanto antes.

Algunas semanas después…

Un enorme perro de color negro corría a toda velocidad por lo que parecía ser una especie de bosque. Era de noche y la bestia se estaba dedicando a hacer pedazos las plantas, saltar de forma violenta contra los árboles y dar zarpazos a las piedras con las patas imbuidas en haki armadura. Era luna llena y eso hacía que su visión fuese mucho mejor. El cánido rugía con fuerza al mismo tiempo que aumentaba la velocidad. No había parado de mejorar su fuerza física para de aquella forma tener muchísimo más poder. Pensaba eliminar a aquellos hijos de puta a como diera lugar y a la peliblanca le esperaba la peor de las muertes. Sus rojizos ojos relucían y su cola estaba tensa. No tardó mucho en cambiar a forma humana y derribar un árbol de una simple patada. Se notaba bastante cabreado.

¿Por qué cambiaba entre sus formas? Quería acostumbrarse a los cambios en su cuerpo. Si mejoraba todas aquellas transformaciones podría llegar a estar en armonía con las tres y de aquella forma ser muchísimo más fuerte en cada una de ellas. Pasar de correr normalmente a cuatro patas era un cambio importante y no le era fácil hasta pasados unos segundos. Así llevaba semanas y no pensaba dejar su entrenamiento por nada. Cuando llegase el día de la misión sería la hora de apostar todo. Se había ocupado de hablar con ciertas personas y creía tener la situación controlada. Una sonrisa siniestra se formó entonces en su rostro al mismo tiempo que impactaba su puño derecho en una roca y la hacía trizas.

- Pronto me ocuparé de ti…

Mencionó al mismo tiempo que sus ojos cambiaban a un tono azulado y perdían la pupila. Su cuerpo creció hasta los cuatro metros y se recubrió de pelaje oscuro. Una vez estuvo en forma híbrida empezó a rugir de forma violenta mientras empezaba a correr a su máxima velocidad. Era importante que se adaptase también a moverse por cualquier tipo de terreno y eso incluía bosques, desiertos y montañas. Recordó el combate que tuvo con Drake en la nieve hacía años y tuvo ciertas dificultades para moverse. Encima el frío le estuvo jodiendo parte de la batalla. No volvería a cometer aquellos fallos tan tontos. Planeaba convertirse en el guerrero perfecto tan solo para salvar a su hijo. Después no tendría motivos para poseer semejante poder.

Algunos meses después…

Las seis de la tarde… Además en una isla donde no hacía mucho frío ni tampoco mucho calor. Un clima neutral y agradable. El plan por el momento parecía estar saliendo bien. Dos figuras se hallaban sobre lo alto de un desfiladero. Estaban acechando lo que parecía ser un ancho camino que había bajo ellos. Por el final podía verse un carro con un par de caballos acercándose. También había unos veinte guardias caminando. El dúo que miraba aquello no eran otros que el cadejo negro y el soldado de piel oscura, el cual vestía con una armadura de acero aquel día. Tan solo su cabeza estaba desprotegida. Kedra mantenía una postura seria y simplemente esperaba que el noble estuviese más cerca. Era el objetivo a asesinar. Se pasó la mano derecha por la frente y soltó un pequeño suspiro. La peliblanca era idiota. Veinte tipos no le suponían nada a ninguno de los dos, podría haber ido solo uno. Aquella estupidez sería la salvación del pirata. Con su haki detectó que no había presencias poderosas entre los guardias y entonces desvió la mirada hacia su compañero.

- Yo me ocupo de los guardias. Elimina al noble lo más rápido que puedas.

- No me gusta hacerte caso, perro. Sin embargo, por esta vez lo haré. Llevarme la gloria es algo que no me desagrada mucho y de paso te enseñaré a hacer bien el trabajo. – Dijo sonriendo de forma siniestra.

Kedra frunció el ceño ligeramente, pero se contuvo. Cuando el carro por fin estuvo debajo de ellos, el cadejo fue el primero en saltar al vacío imbuyendo su cuerpo en haki armadura. Aterrizó en el suelo agrietándolo levemente y clavando su mirada en los guardias. Aquellos hombres le apuntaron con sus armas y sin previo aviso empezaron a dispararle. Las balas rebotaban en su cuerpo como si estuviesen hechas de goma. Jericó aprovechó para imbuirse también en haki y saltar frente al carro. Los caballos se frenaron en seco y alzaron sus patas al ponerse nerviosos. Aquel hombre entonces se movió a una velocidad sorprendente y de un tirón arrancó la puerta del vehículo. Desenfundó una pistola de color plateada y apuntó al interior. Nada más entrar se quedó paralizado de la sorpresa. Un hombre de cabellos largos de color blanco, bigote de tamaño enorme y ojos azules le miraba. En su mano derecha un revólver y en la izquierda un Den Den Mushi.

- ¡¿James!?

Gritó el soldado de piel oscura mientras fruncía el ceño. Era imposible, Kedra debía de haber matado a aquel cabrón hacía meses ¿El lobo les había engañado? ¿Dónde estaba el noble al que buscaban? Jericó apuntó al anciano dispuesto a dispararle primero, pero entonces notó un potente impacto en la espalda, el cual le hizo retorcerse de dolor y apretar el gatillo. La bala pegó en uno de los cristales. El cadejo negro se hallaba detrás de él. Lo tomó de la cabeza con una de sus manos y lo lanzó fuera del carro con fuerza. A continuación, se abalanzó sobre él y le pegó una potente patada en el muslo derecho. Un gritó salió de la boca de aquel hombro. El pirata había atacado a esa zona por algo en concreto, el comunicador. Notó el sonido de aquel aparato rompiéndose y ahora sabría que Vaine no podría ser informada. Clavó sus dorados ojos en aquel hombre y entonces frunció el ceño.

- ¿Tirar su cuerpo por una cascada? Demasiado absurdo ¿Miedo a los almirantes tras mi culo? Por favor, soy Kedra. Me temo que no os informasteis bien sobre mí.

Respondió el cadejo con frialdad. Aquel día no llegó a rematar a James y decidió tramar su plan. Cierto era que mató a sus hombres en un acto de enfado por la situación, pero se las apañó para convencer al noble de aquello. Pudieron hablar también con Lowell para convencerle de que no pasase aquel día por allí debido a una amenaza contra su vida. Kedra no pudo hacer mucho, pero James era una persona de contactos y además razonable. Ahora solo faltaba terminar con el principal problema de todos, aquel idiota. El lobo le tenía unas ganas tremendas y ahora era su momento de disfrutar.

Aquel tipo se colocó en pie y frunció el ceño mientras escupía a un lado. Lo que hizo a continuación dejó algo confuso al cadejo. El cuerpo de Jericó empezó a crecer rápidamente y su musculatura aumentó de forma considerable. Una enorme melena dorada surgió de su cabeza y su rostro se recubrió de pelo junto a su cuerpo. Frente al pirata había un hombre león con una armadura de acero de combate y un puñal en su mano derecha. Al parecer, se trataba de un usuario de las frutas del diablo. La cosa iba a ponerse fea y el cadejo hizo un gesto con la mano a los soldados para que se apartasen. James salió del carro mientras apuntaba con sus armas al enorme felino.

- No se mueva, anciano. Esto es algo personal. – Dijo la pesadilla al mismo tiempo que caminaba despacio hacia la enorme bestia.

- Te debo la vida, por lo que te haré caso, muchacho. – Respondió el anciano mientras soltaba un pequeño suspiro y observaba la escena algo alejado.

- Cuando te haya matado disfrutaré apuñalando a tu hijo, maldito perro. – Gritó el león con una voz grave y siniestra.

En cuanto terminó la frase, Kedra se desplazó a una velocidad endiablada hacia él. De un codazo en la boca lo hizo caer al suelo de espaldas. Tuvo que saltar debido al tamaño del enorme felino, pero su ataque fue tan fuerte que aquel ser ni siquiera gritó. Parecía haberse quedado algo atontado en el suelo. La sangre salía de su boca y un fragmento de colmillo podía verse tirado en el suelo. Jericó tardó unos segundos, pero finalmente se colocó en pie. Apretó los puños con rabia y miró al lobo negro. Su pelaje empezó a cambiar a un color rojizo y su musculatura aumentó de forma exagerada. Su tamaño también llegó a los siete metros de altura y aquello hizo al pirata alzar una ceja. Los soldados empezaron a alejarse algo más y James pareció asustarse un poco.

- ¡Siente el verdadero terror!

- Musculatura excesiva… Supongo que tu velocidad no será tan alta ahora… – Respondió el cadejo lanzando hacia él a unos treinta metros por segundo.

Su sorpresa llegó cuando notó el pie de aquel monstruo estamparse en su cuerpo. El pirata salió despedido hacia atrás. Se estampó contra una de las paredes del desfiladero y quedó encajado en ella. Una pequeña humareda de polvo se formó. Cerró los ojos con fuerza y trató de contener todo aquel dolor que sentía. La sangre empezó a surgir de sus brazos y espalda. No entendía nada y lentamente fue abriendo los ojos. El cuerpo de aquella bestia estaba imbuido en un color morado azabache. El puto haki armadura de aquel tipo parecía ser bastante avanzado también. El cambio de tamaño no había jodido su velocidad, más bien, parecía haber aumentado. Kedra clavó una rodilla en el suelo y miró a su oponente con rabia, el cual estaba riéndose sin control.

La pesadilla liberó el poder de su estilo de lucha y una terrible aura oscura empezó a rodearle. Sus ojos perdieron las pupilas quedando en un color azulado intenso. Su pecho y la mitad de su rostro se vieron marcados por una especie de tatuajes negros tribales. Su musculatura aumentó un poco y las venas de su cuerpo se marcaron. Sus brazos tomaron un tono blanco metálico al estar usando su habilidad especial del haki armadura, la cual reforzaba mucho más aquellas dos extremidades. Haciendo uso de sus habilidades explosivas, lanzó una ráfaga de puñetazos al aire. Unas esferas doradas del tamaño de balones salieron disparadas hacia su rival. Al impactar en él explotaban. El enorme león colocó los brazos en equis bloqueándolas mientras reía de forma siniestra. Cuando terminó con todas se dio cuenta de que la pesadilla ya no estaba frente a él. Kedra se desplazó a una velocidad endiablada y se colocó a su espalda. Tuvo que saltar con todas sus fuerza para impactar una potente patada en su espalda, haciéndole gritar de dolor y tirándolo de nuevo al suelo. Su fuerza era muy superior debido a su arduo entrenamiento.

- No necesito transformarme para enviarte al infierno. Será mejor que muestres lo mejor que tienes. En el siguiente ataque, terminaré. – Amenazó el pirata mientras fruncía el ceño y empezaba a canalizar energía en su brazo derecho.

Jericó rugió con fuerza al escuchar al pirata subestimarle de aquella forma. Su enfado era notorio y las venas de su cuerpo empezaron a marcarse. Parecía como si estuviese a punto de cambiar de tamaño de nuevo, pues su cuerpo entero empezó a temblar. Fue entonces cuando Kedra se colocó frente a él y clavó sus dorados ojos en los suyos de forma amenazante. Ambas bestias se miraban con rabia, aunque el cadejo estaba controlándose a la perfección. Ambos seres lanzaron un puñetazo el uno contra el otro. Los puños chocaron de forma violenta haciendo que un leve viento se formase alrededor de ellos. Los soldados continuaban mirando la situación. El combate parecía estar bastante reñido.

- Tanto poder… No es posible… – Dijo el enorme felino mientras la sangre surgía de sus nudillos.

- Ahora tengo algo por lo que luchar… ¡Incrementaré mi poder al máximo! – Gritó con fuerza el lobo negro mientras saltaba hacia su oponente y acto seguido impactaba una patada en su pecho.

El enorme león reaccionó retrocediendo un par de metros y gruñendo con fuerza. El cadejo aumentó su energía en la zona del puño y lentamente fue formando una especie de aura en forma de cabeza de dragón. El color era rojo intenso y parecía despedir chispas de energía. Los ojos de Jericó se abrieron como platos al ver aquella cosa. La mirada de Kedra era seria, quizás, mucho más de lo que había sido nunca. Aquel monstruo era una pieza clave en la recuperación de su hijo y debía morir a como diese lugar. Era el momento de terminar con su vida de una vez por todas. El ex capitán se desplazó a toda velocidad hacia aquel felino y sin pensarlo mucho, lanzó un golpe directo a su cabeza. Para su sorpresa, su rival abrió la boca atrapando su puño y ejerciendo presión. El dolor fue increíble y el castaño no pudo evitar rugir de rabia mientras se notaba atrapado. Su haki armadura parecía estar salvándole de perder el puño de milagro. El tatuaje de su pecho rápidamente se extendió dándole más dureza en toda la piel.

- ¡Se terminó! – Gritó con rabia.

Kedra realizó la misma cabeza de dragón en su otro puño, haciendo que la otra quedase anulada. Los ojos del enorme felino se abrieron como platos y no pudo evitar abrir la boca y gritar de puro terror.

- ¡Imposible!

- ¡Soul Of Dragon!

Los nudillos del lobo impactaron en la frente de su rival, haciendo que sus ojos quedasen en blanco y casi abriéndole la cabeza en dos. La fuerza de la onda hizo que saliese despedido contra una de las paredes del desfiladero, quedando clavado en ella y al parecer, muerto. Su aura había dejado de ser notada por el pirata. Algunos fragmentos de rocas cayeron desde las alturas, pero nada que preocupase al cadejo. Kedra anuló su haki y sus transformaciones, quedando con una rodilla en el suelo y cansado. Su puño derecho estaba en un estado pésimo, pero parecía darle igual en aquel momento.

- Tú eres la siguiente, Vaine… – Susurró jadeando.

James no tardó mucho en acercarse al pirata. Parecía estar impresionado por la batalla que había visto. Tragó algo de saliva y después de unos momentos se pensó bien lo que decir. No quería que aquel ser le hiciera nada en su estado de cabreo. Aunque si ya le había perdonado la vida en su momento, no debía de haber problema. Aquel hombre parecía darle igual estar relacionándose con un pirata pese a su puesto como noble. Se rascó un poco la cabeza y después de unos momentos le dirigió la palabra.

- ¿Qué haremos ahora?

- El resto es cosa mía… Recuerda no dar señales de vida hasta que te lo pida. Si convences a Lowell de que haga lo mismo os estaré agradecido. – Dijo entonces colocándose en pie y examinándose la mano herida. Era el momento de curarla.

Unos días después…

La puerta de la base se abrió lentamente. El lobo entró en aquel sitio con la cabeza alta y una mirada seria. La persona que le estaba esperando no era otra que la peliblanca. Le miraba con una sonrisa exageradamente siniestra y pese a todo, parecía estar feliz. En sus manos poseía lo que parecía ser un periódico y entonces se lo lanzó al luchador. La pesadilla lo tomó con la mano derecha en pleno aire y después lo abrió. Se quedó impresionado al ver aquello, pero fingió estar calmado, como si ya lo supiese. Lowell y James habían sido unos putos genios, debía admitirlo.

“El noble conocido como Lowell Tahorn ha sido encontrado asesinado en la isla de Guindán.”

Empezó a leer el artículo y además daban información sobre Jericó, el cual salía en una foto con numerosos tiros por el cuerpo. Habían hecho un montaje genial para que pareciera que los guardias lo asesinaron ¿Falsificaron un periódico? No podía creerse que aquello fuese verdad, pero esos tíos sabían lo que hacían. La chica entonces soltó una pequeña carcajada y saltó sobre el castaño. Colocó sus brazos alrededor del cuello y de él y le dio un leve beso en la mejilla, cerca de los labios.

- Me duele la pérdida de Jericó, pero has hecho un gran trabajo, lobito. Vamos, ven conmigo a la cama y date un gusto…

La mano derecha de Kedra tomó entonces del cuello a Vaine de forma violenta, alzándola en pleno aire y apretando. Notó a la peliblanca mirarle aterrada mientras trataba de dar patadas al aire, pero el terrible monstruo no pensaba soltarla. Usó algo menos de fuerza para dejarla habla. Entonces fue cuando Nightmare frunció un poco el ceño y miró al resto de guardias de la habitación, los cuales le apuntaban con sus armas.

- Esto se ha terminado. He cumplido mi parte, ahora quiero ver aquí a mi hijo. De lo contrario, la vida de Vaine se apagará en mis manos. – Dijo con un tono serio y apretando un poco más.

- Estúpido… Suéltame o te juro que mataré a tu pequeño cachorro… – Dijo la chica mientras luchaba por conseguir aire.

- Estoy cansado de este juego. A este paso voy a ser tu perro toda la puta vida, si él muere, tú mueres con él, hija de puta. De modo que… ¡Me importan una mierda tus putos chantajes! – Gritó liberando el poder del miedo, cosa que hizo a la albina empezar a temblar de puto terror.

Él mismo sabía que la pieza que allí le sobraba era Jericó, pues el cabrón podía matar a su hijo por su cuenta ordenándolo cuando Vaine no estuviese o salvándola de sus garras. Ahora tenía la sartén por el mango y no pensaba soltarla. Notó las miradas de aquellos hombres armados, los cuales también tenía miedo debido al poder del cadejo. Fue en ese momento cuando Kedra hizo que sus ojos tomaran un color rojizo y miró a su presa de forma siniestra. Aquella mirada era la misma que utilizaba cuando era un puto salvaje que mataba por placer. La mujer de cabellos blancos terminó por asentir con la cabeza.

Tráiganlo… ¡Traed al puto niño! – Gritó desesperada y sintiendo una sensación de terror increíble. La bestia que tenía delante no bromeaba y sabía que si no le daba lo que era suyo, la mataría.

Un par de guardias se fueron de la habitación, pero él permaneció todo el tiempo con la mujer agarrada por el cuello. Su mantra estaba extendido al máximo y así abarcaba una enorme cantidad de metros. El cadejo estaba impaciente, pero la mujer le dijo que debían ir a por él a otra base cercana oculta. Pasaron unas dos horas en las que Kedra no dejó de mirar a la mujer a los ojos con rabia. Su brazo ya le dolía por la postura, pero no pensaba soltarla para nada. Finalmente, la puerta se abrió y entraron aquellos hombres con una especie de cesta. El pirata notó su corazón acelerarse durante unos momentos, pero no soltó en ningún momento a la chica. Entonces uno de aquellos hombres habló.

- Suéltala ahora…

- Deja la cesta a mi lado, tirad las putas armas y la soltaré. – Dijo él con el ceño fruncido y mirando en todo momento a los ojos de la peliblanca, mantuvo su aura de miedo activa.

La líder de aquellos tipos asintió con la cabeza y después ellos obedecieron. El lobo negro entonces lanzó a la mujer de forma violenta contra una de las paredes, provocándole un grito de dolor. Él tomó la cesta y miró al niño, el cual estaba llorando. Sus ojos eran dorados como los suyos, tenía el cabello oscuro y parecía estar sano. El pirata no sabía cómo sentirse, era una mezcla de alivio y calmada. Estiró su mano hacia el pequeño y acarició despacio su cabeza. El crío continuaba llorando, pero eso a él le daba lo mismo.

- Ya estás a salvo… – Le susurró despacio.

No entendía por qué cojones llevaban a su hijo en una cesta. Tenía dos putos años y era el hijo del pirata de las pesadillas, el niño podía andar seguramente. Lo cogió en brazos y les dio la espalda a todos mientras caminaba hacia la puerta. Era hora de volver a casa. Su haki de observación detectó entonces cierta intención hostil hacia él.

- ¡Es hora de que ambos muráis, como esa zorra que tenías por mujer!

Gritó Vaine mientras tomaba entre sus manos lo que parecía ser una ametralladora y empezaba a disparar contra el lobo y su hijo. Kedra entonces estalló ¿Kira muerta? Notó una extraña presión en el pecho, pero era listo y ya se lo imaginaba. De hecho, lo llevaba asimilando muchísimo tiempo. Permaneció de espaldas y todo su cuerpo se imbuyó en un color morado metálico. Los proyectiles empezaron a rebotar en el cuerpo de la bestia. El pirata salió por la enorme puerta, pegándole una patada antes. En cuanto salió dejó al crío a un lado y le dedicó una sonrisa.

- Primera regla de tu padre, si te tocan los huevos, mátalos. – El crío por alguna razón empezó a reírse cuando escuchó aquello. De hecho, seguramente ni lo entendía.

Kedra se dio la vuelta y empezó a recibir tiros, pero estos no le hacían nada. Tras un poderoso rugido pegó un puñetazo al aire. Una especie de lobo negro, de ojos rojos y cuernos largos se formó. El ser cánido era una tremenda onda cortante que salió disparada hacia la peliblanca. El poderoso ataque imbuido en haki armadura impactó en ella haciéndola pedazos literalmente. Los trozos de carne saltaron por toda la sala y la sangre manchó las paredes y el suelo. El resto de guardias continuaron asustados a un lado. Fue entonces cuando el lobo negro escupió a un lado y volvió a salir por la puerta mirando a su hijo.

- ¿Se lo merecía? Si, Por puta…
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Kedra "The Nightmare"
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Re: Baño De Sangre.

Mensaje por Kedra "The Nightmare" el Miér 7 Jun 2017 - 11:56

Una pequeña sonrisa se formó en el rostro del crío, el cual parecía muy tímido y no decía nada. El lobo negro era un poco inculto para aquel tipo de cosas y por ello no sabía a qué edad empezaban a hablar los niños. Soltó un pequeño suspiro y lo cogió en brazos. Acto seguido, le mordió la nariz jugando y le sonrió de forma sádica. Aquello lejos de asustar al pequeño, le hizo reír bastante. Hacía muchísimo tiempo que el pirata no parecía tan feliz. Ahora tenía algo que hacer…

Un Año después…

Un enorme grupo de elegantes corría a por una enorme pradera. Parecían estar bastante nerviosos por algo. Serían como las nueve de la mañana y el Sol brillaba con fuerza en aquella isla del Este. El viento soplaba despacio y el cielo tenía algunas nubes blancas. Aquel enorme lugar parecía estar lleno de bosques, lagos y algunas zonas desérticas. Debido a que no había pueblos o ciudades debía estar deshabitada por gente civilizada.

Los enormes mamíferos continuaban corriendo a toda velocidad por el lugar. Debido a su tamaño no avanzaban de forma exagerada. Finalmente, un enorme lobo de cuatro metros de altura salió de unos árboles cercanos. El cánido iba a dos patas y se movía a una velocidad endiablada. Sus ojos eran rojos como la noche y sus dientes estaban afilados como estacas. El enorme monstruo rugió con fuerza y se lanzó por uno de aquellos seres. No le costó mucho engancharse al cuello y antes de que el elefante pudiese usar los colmillos o la trompa, lanzó un tremendo puñetazo a la zona del cuello. El inmenso ser cayó al suelo con los ojos entrecerrados y entonces el enorme lobo imbuyó sus garras en haki. Atravesó la cabeza del animal de forma violenta y después aulló lo más fuerte que pudo.

Aquella zona había quedado vacía totalmente. El enorme monstruo volvió a la forma humana con tranquilidad. Aquel chico parecía haber cambiado un poco en aquel año. Su cuerpo se había fornido más. Tenía barba y su mirada no era tan seria como solía serlo antes. Una sonrisa surgió de su rostro y entonces se quedó mirando al enorme ser. Iba a costarle arrastrarlo hasta su vivienda. Se rascó un poco la cabeza y después lo agarró de una pata. Con su haki armadura y su brutal fuerza no debería costarle mucho. No había dejado de entrenar en todo aquel tiempo y siempre realizaba ejercicios durante la tarde. De esa manera se mantenía en forma para lo que pudiese pasar.

El pirata no tardó mucho en llegar a lo que parecía ser una pequeña cabaña en mitad del bosque. No sabía nada sobre los nobles a los que ayudó hacía ya un año cuando aquella zorra de Vaine le chantajeaba, pero tampoco es que le interesase mucho. Tampoco pudo mantener contacto con nadie debido a ciertos problemas, entre ellos el de haber perdido el Den den mushi. Tampoco era un problema, pues él estaba muy a gusto en aquella isla. Al lado de dicha cabaña podían verse algunos cultivos. Había desde patatas a sandías, melones, tomates y demás. También podían verse algunos árboles frutales. El lobo dejó al fin el pesado elefante y soltó un suspiro. Entró en la casa con tranquilidad y entonces una pequeña gota de sudor bajó lentamente por su cabeza. No podía creer lo que estaba viendo.

Los sillones estaban volcados en el suelo, los cojines sobre la mesa y los tablones de leña de la chimenea tirados por toda la casa. Kedra lejos de enfadarse mostró una sonrisa siniestra y empezó a olfatear el ambiente. El granuja estaba escondido en el armario de su derecha. Lo primero que hizo fue desplazarse hacia él a una velocidad impresionante. Abrió la puerta rápidamente e iluminó sus ojos en un tono dorado.

- ¡Te pillé!

En ese momento notó un pequeño impacto en la zona abdominal. El niño estaba algo más alto, sus cabellos eran largos y de color castaño. Sus dorados ojos eran iguales a los de su padre, pero él no poseía aquel color oscuro en la pupila. El pequeño había tratado de darle un puñetazo, pero como era de esperar, no le hizo nada. Kedra salió despedido hacia atrás, cayendo al suelo y rodando un poco. A continuación, el cadejo se puso en pie y miró al niño con una sonrisa siniestra.

- Buen golpe, Auron. Pero debido a todo lo que has liado en la casa mientras cazaba, esta noche te tocan berenjenas, por listo.

- ¡No! Yo quiero comer patatas con huevos. – Respondió el crío inflando los mofletes, pero al momento corrió a por su padre y le abrazó con fuerza.

Aquello hizo al lobo negro soltar una pequeña risa y asentir con la cabeza. Tal vez lo estaba consintiendo, pero el amor que sentía por su hijo era superior a cualquier cosa en el mundo. Lo había cuidado aquel año lo mejor que pudo. Él mismo se ocupó de hacer que le construyeran la casa y se la amueblaran. Las amenazas eran el mejor método. También les dijo a los hombres que se ocuparon que mantuviesen silencio o los mataría. Kedra había desaparecido de los mares durante aquel año y nadie había vuelto a saber de él. Podía decirse que se había retirado para cuidar a su hijo. A veces extrañaba muchísimo a Dexter o incluso a Drake. Se preguntaba cómo les habría ido a ellos. En sus tiempos libres continuaba entrenando sin parar, aunque siempre tenía tiempo libre. Su fuerza había aumentado considerablemente.

Muchos de sus ejercicios consistían en cambiar entre sus tres formas y adaptarse mejor a ellas. Corría por los bosques para mejorar su resistencia y velocidad. Hacía levantamiento de peso con los cadáveres de los animales más grandes, huía de las abejas cuando rompía las colmenas y además de aquello, golpeaba osos de vez en cuando. Se pasaba la mayor parte del día contándole historias a su hijo, jugando a distintas clases de juegos con él y ayudándole en todo lo que le pidiese. Tan solo había una cama de tamaño enorme y él dormía en ella junto al niño. Usaba su forma completa para ello, pues al pequeño le encantaba. En muchas ocasiones usaba sus perros demoníacos para que jugasen con Auron y todo. Podía decirse que usaba sus poderes todos los días y de esa forma no se oxidaba. A la persona que más echaba de menos era claramente a Kira. En la pared del salón tenía un cartel de ella, en el cual ponía su precio y todo, pero eso le daba igual. Era la única forma de verla. Siempre solía dormir unas siete horas, mientras que su hijo se podía tirar perfectamente unas diez. Él en ese tiempo también miraba la imagen de su chica durante mucho raro. La echaba demasiado de menos. Su vida había cambiado muchísimo y debía admitir que de vez en cuando pensaba en ir a visitar a las personas que echaba de menos. Lo peor de todo es que el barco que usó para llegar allí se había estropeado al cabo de los meses y tan solo tenía un bote. Ni loco se iniciaría en un viaje por el mar con su hijo en aquella basura. Era demasiado riesgo para el pequeño. Su vida como pirata y luchador parecía haber terminado.



Pasaron unas semanas más, en las que como de costumbre, el lobo estuvo entrenando sus habilidades físicas, mejorando el tiempo que sus perros podían estar invocados y su cuerpo. Todo parecía ir bastante bien y el crío incluso ya tenía afición por el ejercicio. Con tan solo tres años y medio, le gustaba luchar con su padre y con los sillones, estos últimos siempre perdían.

Uno de aquellos días, el lobo volvía de cazar. Se hallaba en su forma humana y poseía lo que parecía ser un jabalí en sus brazos. Vestía con una camiseta de color negra, un pantalón del mismo tono y unas botas verdes. Parecía bastante cansado, pues estuvo entrenando anteriormente. El luchador llegó entonces a su cabaña, pero algo raro ocurría. No detectaba el aura de Auron, pues siempre activaba su haki al volver para saber dónde estaba el pequeño. Sus ojos se abrieron como platos y entonces lanzó el cadáver del animal a un lado. Se apresuró al interior de la vivienda y cuando lo hizo pudo ver algo que le hizo sentir miedo después de muchísimos años. Todo estaba hecho pedazos. La pesadilla colocó las manos en el suelo y después de unos segundos surgieron sus dos perros de sombras. Las bestias empezaron a rugir mientras investigaban la cabaña. El lobo comenzó a apartar estanterías, a abrir muebles y a mirar por todos los lados posibles. Finalmente fue a la última sala que había en la cabaña, el cuarto donde dormían.

La escena que vio allí le hizo quedar paralizado. El pequeño cuerpo de Auron yacía sobre la cama. No emitía aura alguna y sus ojos estaban cerrados. Algo de sangre manchaba las sábanas y en la pared un mensaje escrito con sangre “Larga vida a Vaine”. La pesadilla caminó despacio hasta donde estaba su hijo y no tardó nada en arrodillarse a su lado. Pasó los dedos por la mejilla del pequeño y después lo abrazó con fuerza. Nightmare cerró los ojos despacio y después notó como éstos se humedecían. Apretó los puños con tanta fuerza que incluso se hizo sangre. Metió la mano debajo de la cama y sacó una pequeña caja de color azul. Arrancó el candado de un tirón y sacó un viejo revólver. Era el arma que solía usar en sus años de pirata. No tenía muy buena puntería, pero le gustaba por alguna razón. Miró en el interior y pudo ver que estaban las seis balas. Lo siguiente que hizo fue colocarse el cañón en la cabeza y cerrar los ojos. Quitó el seguro y mostró una sonrisa amarga. Lo siguiente que hizo fue apretar el gatillo.

Kedra abrió los ojos entonces. El sudor caía por su frente y el corazón le iba muy acelerado. Estaba llorando y parecía muy alterado. Miró entonces a su lado y pudo ver a Auron dormir plácidamente. Un puto sueño, no, más bien una puta pesadilla. Abrazó a su pequeño con cariño y se pasó la mano por los ojos. No pensaba permitir que nadie se acercase a él. Necesitaba despejarse y por ello se colocó en pie y caminó hacia el exterior. Activó su haki de observación y entonces invocó a sus dos perros oscuros. El pirata se sentó en la entrada y pegó su espalda a la puerta mientras miraba a la luna. No podía quedarse allí. Aquello no era una vida sana y lo mínimo que podía hacer era que su hijo fuese alguien. Kira no habría estado de acuerdo con que ambos se quedasen allí para siempre. El lobo entonces mostró una sonrisa calmada y después soltó una pequeña risa. Tal vez necesitaban estar en una banda juntos. Así el pequeño podría aprender el oficio y criarse con una familia completa. Tenía que seleccionarla muy bien y se ocuparía de ser el integrante más fuerte de ella. Recordó entonces a cierta persona asintió. Pasó sus manos por los lomos de los perros y los acarició.

- No he terminado con mi tarea. Yami, Kage, vosotros me apoyáis ¿Verdad? – Dijo entonces con una sonrisa calmada mientras los miraba.

Los dos perros asintieron con la cabeza y eso hizo que él estuviese tranquilo. Hacía muchísimo tiempo que no estaba tan relajado. Dexter le había enseñado muchas cosas y le debía muchísimo. Le había sacado de la oscuridad y ahora tenía un magnifico tesoro. Podía imaginarse a Auron pateando marines en un futuro y por ello empezó a reír un poco. Antes de nada entrenaría un poco más, pues quería asegurarse de tener la fuerza necesaria para poder defender a su hijo. Cuando miraba la luna recordaba todas sus batallas y eso le hacía sentir nostalgia. Era una suerte que el asesino conocido como la Pesadilla ya no existiese. The Dark tan solo fue un grupo que quería olvidar. Bisutomaru estaba muerto, Jin a saber y Madara algún día pagaría por su alta traición. A veces pensaba incluso en que gracias al Shichibukai él había podido cambiar. Si no hubiese perdido la memoria aquel día…

Dejó de pensar en aquello y se puso en pie. Entró de nuevo al interior y caminó hasta una puerta de color roja. Al abrirla entró en un pequeño almacén. Cogió una botella de plástico de dos litros y llena de agua. Empezó a beber despacio y después de unos segundos paró. Había al menos unas veinte más. Él mismo las llenaba en los ríos de agua potable. Lo siguiente que hizo fue acariciar las cabezas de sus perros y después los hizo desaparecer. Avanzó despacio hacia el cuarto y miró a Auron. El pequeño dormía tranquilamente. El lobo se tumbó a su lado y entonces lo pegó a su pecho. Una sonrisa se formó en sus labios. La verdad, Kedra nunca había sonreído, salvo en los momentos con Kira. Estaba bastante feliz y en paz consigo mismo. Se moría de ganas de ver al dragón, de abrazarle y presentarle a su pequeño. También tenía que decirle al cazurro de Drake que tenía un sobrino y eso le recordó algo. Zero… Auron tenía incluso un primo. Debía reunir a la familia cuanto antes. Aquella idea le había emocionado y no pudo evitar sonreír de nuevo.

Un par de meses después…

- ¡Haaaa!

Los puños de Kedra impactaban sin parar contra la pared de aquella enorme montaña. Los grandes fragmentos de piedra caían a los lados y él parecía estar muy calmado. El haki armadura recorría su cuerpo y estaba en su forma híbrida. No había parado de entrenar su cuerpo para adaptarse a sus formas. Aquel era su último día antes de empezar con el viaje que iba a emprender. Auron estaba sentado en una enorme roca y miraba con ilusión el entrenamiento de su padre. El sudor recorría el cuerpo de la bestia totalmente y parecía estar algo cansada. Se relamió despacio y mostró una sonrisa siniestra mientras volvía a la forma humana. Escupió a un lado y volvió a comenzar el entrenamiento, pero esta vez tenía menos fuerza que antes. No pudo evitar activar el poder del primer alzamiento de su estilo y eso provocó que un aura grisácea le rodease. El color de sus ojos pasó a ser azul y unas marcas negras se formaron en su rostro y en la mitad de su pecho. Los bíceps aumentaron su grosor y las venas de su frente se marcaron. La bestia continuó impactando golpes en aquella pared, hasta que finalmente después de unos veinte minutos decidió parar. Se dio la vuelta y se quedó mirando a su pequeño con una expresión calmada.

- Bueno ¿Qué deseas cenar esta noche? Algo que no lleve cebolla si es posible. – Dijo viéndose venir la respuesta del niño.

- ¡Huevos con carne de jabalí! – Respondió ilusionado mientras corría hacia el lobo negro y se le abrazaba a la pierna.

Kedra lo tomó en brazos y acto seguido chasqueó los dedos. Del suelo surgió una oscura humareda y a continuación se formaron sus dos perros de sombra. Los cuatro empezaron el camino hacia la cabaña de madera con tranquilidad. Los dos Lars estuvieron hablando de cosas sin sentido alguno como las escamas que tenían los pájaros o las plumas que los peces escupían. Las conversaciones con Auron eran de lo más raras, pero era el deber del pirata seguirle el cuento a su hijo para que no se entristeciera. Él mismo le ensañaba a leer, a escribir y demás. Estaba criando al niño de una forma bastante buena y sabía que pronto empezaría a entrenarlo en el arte del combate. Quizás en un par de años más. Debía empezar temprano para ser un luchador de primera.

- Bueno, en el bote tendré que llevarlo a mi lado. Tendré el haki activado en todo momento y además deberé tener mucho cuidado con las bestias acuáticas. Joder… Algo me dice que no vamos a llevar muy lejos… Nadie tendría tanta suerte… Además, no creo poder reparar el barco…

Tres días después...

Isla De Dawn.

Los ojos del lobo negro miraban el puerto de forma incrédula. Se hallaba en la cubierta del barco, el cual parecía funcionar a la perfección. Sus conocimientos de soldador y algo que llamó “mucha suerte” hizo funcionar la chatarra. No podía creérselo, era como si el destino se hubiese pasado sus palabras por algún sitio oscuro. Ahora al menos había salido de aquella jodida isla de mala muerte. El niño estaba jugando con lo que parecía ser un… ¿Eso era una ardilla? No supo cuando la cogió, ni cómo un crío de casi cuatro años pudo correr tanto como para atraparla. Seguro que usó algún tipo de cebo. Entonces pudo ver lo que parecía ser una especie de tienda de bolitas de pulpo en el muelle. Aquello le hizo mostrar una expresión siniestra. Era el momento de volver a probar las delicias que hacían en las islas civilizadas. Tomó a Auron en brazos y tras haber dejado el ancla saltó al muelle. Dejó al pequeño en el suelo y ambos empezaron a andar. Sabía que nadie iba a reconocerle con la barba, aunque tal vez el mero hecho de que el resto de su cara fuese la misma podría suponerle un problema. Justo en ese mismo momento un hombre caminaba junto a una chica hacia ellos.

Era un tipo de estatura media, delgado y con pintas de ricachón. Aquellos anillos de con joyas y pendientes de diamantes no tenían pinta de baratos. Kedra estaba confuso de que un hombre llevase aquellas cosas y que la joven apenas tuviese un collar de perlas. A lo mejor él era la mujer. Dicho hombre tenía el pelo engominado hacia atrás y poseía unos ojos azules inquietantes.

- Y así fue como heredé la fortuna de mi padre, mi querida Himiko.

Mencionó mientras reía. El tipo estaba en su puto mundo y debido a que no miraba por donde iba, tropezó con Auron. El pequeño estuvo a punto de caer al suelo, pero no llegó a hacerlo. Mantuvo bien el equilibrio y después se pegó a su padre. El tipo frunció el ceño y se quedó mirando al lobo negro con el ceño fruncido.

- ¡Oye leñador, cuidado con el crío! Vaya educación que le estás dando.

¿Leñador? Joder, la barba… ¿Le hacía parecer un leñador? El luchador se quedó algo confuso con aquel comentario, pero lo que más le había molestado fue la actitud que tuvo aquella persona. Nadie en el puto mundo empujaba a su hijo y no se disculpaba. El pirata entonces colocó la mano derecha en la cabeza de Auron y después se quedó mirando fijamente a los ojos de aquella persona. Estuvo a punto de hablar, pero el payaso del creído se le adelantó.

- Si volvéis a molestarme, juro por mi título de noble mundial que…

El puño del cadejo se estampó en su rostro entonces, partiéndole algunos dientes y rompiéndole la nariz en el acto. El cuerpo de aquella basura salió despedida hacia atrás y tras unos segundos se estampó contra un pequeño barco. Acto seguido, el noble cayó al mar.

- Es pesado el cara pan. – Dijo el lobo rascándose la cabeza.

Escuchó algo sobre que era un noble, pero a decir verdad, le importaba bastante poco. Continuó caminando despacio hasta el local de las bolitas de pulpo y entonces empezó a escuchar lo que se estaba armando en la zona. Unos hombres habían salvado al imbécil de ahogarse y ahora parecían estar hablándole y señalando hacia su posición. El lobo empezó a oler a problemas y por ello le dijo a su hijo que no se moviese de allí. Lo siguiente que hizo fue mantener el mantra centrado en Auron y empezó a alejarse unos diez o quince metros de la tienda. El niño era obediente y se sentó en una de las escasas mesas que había para comer allí. La zona no tardó mucho en empezar a llenarse de marines. Los dorados ojos de la pesadilla se clavaron en ellos. Recordaba los asquerosos escudos de aquellas basuras. Todos parecían simples reclutas, pero había uno que destacaba por encima del resto. Era un hombre de dos metros de altura, totalmente calvo y de ojos rojizos. Era musculoso y poseía una capa en la que ponía claramente la palabra “Contra-Almirante”. Aquello hizo al lobo oscuro alzar una ceja y después de unos momentos soltó un pequeño suspiro. No podía creerse que un tipo como aquel se metiera en un accidente con un payaso. De todas formas, el cadejo analizó su aura y lo único que pudo hacer fue sonreír. Parecía ser un tipo fuerte, pero no llegaba hasta el nivel de la pesadilla.

- Echaba demasiado de menos esto.

Dijo el luchador al mismo tiempo que mostraba una sonrisa siniestra. La emoción de un combate que le hiciera calentar. Aquel tipo entonces se acercó a él de forma tranquila. Cuando estuvo más o menos a tres metros de él, se quedó mirándole fijamente. El pirata se mantuvo callada y tranquilo. Unos veinte segundos pasaron al menos y entonces el marine calvó frunció el ceño y dio un paso hacia él.

- ¡¿Nightmare!? – Gritó sin poder creérselo.

El enorme tipo entonces imbuyó su puño en haki armadura y lanzó un poderoso golpe contra el lobo. Kedra por su parte interpuso la palma de la mano izquierda en medio y bloqueó el golpe de forma perfecta. Notó un leve escozor, pero tampoco fue para tanto. Su fuerza comparada con la del marine era monstruosa. Los ojos de aquel hombre se abrieron como platos al ver lo que había ocurrido. Sin poder creérselo dio un par de pasos hacia atrás y metió la mano en su bolsillo. Antes de que sacase la pistola que pretendía sacar, el luchador se había movido tan rápido que ni siquiera pudo seguir su trayectoria. El cadejo quedó a su espalda y parecía estar bastante relajado. Aquel Contra-almirante entonces terminó por sacar su arma y se giró rápidamente. Lo primero que hizo fue pegar tres tiros seguidos buscando impactar en el cuerpo de aquel pirata. Los proyectiles rebotaron en el cuerpo de la pesadilla. El color morado invadía totalmente a Kedra. El haki armadura del perro demoníaco siempre había sido muy poderoso y difícil de superar. Lo siguiente que hizo el luchador fue lanzar una tremenda patada al pecho de su oponente. El cuerpo de aquel calvo salió disparado hacia el mar. Cuando estaba a nada de caer, unas alas de energía dorada surgieron de su espalda.

- Sigue bailando para mí. – Susurró Nightmare mientras se relamía despacio.

Un año antes no se habría puesto a decir aquellas palabras, pero ahora parecía disfrutar de lo que estaba haciendo. Tal vez ahora se comportaba de forma algo más traviesa, pero con la diferencia de que no mataba a sus oponentes. Fue entonces cuando el calvo salió disparado hacia él con el ceño fruncido y preparando un puñetazo. El puño del hombre tomó un color dorado. Era como si estuviese acumulando una increíble cantidad de energía en él. El pirata decidió hacer lo mismo y comenzó a canalizar su poder en los nudillos de la mano derecha. Cuando aquel hombre trató de golpearle, Kedra lanzó su propio golpe. La cabeza de un dragón rojizo hecho de energía se formó su puño. Ambos ataques impactaron de forma violenta, pero fue superior el del antiguo supernova el que venció. El marine quedó tirado en el suelo. Su mano estaba sangrando y tenía bastantes cortes por el brazo. Se veía que su ataque iba enfocado más al corte y por ello ahora había pagado caro. Su propia energía estalló en su contra al no poder pasar con la energía de choque del Dragon Soul del pirata.

- ¿Cuánto más piensas continuar con esto? – Preguntó el lobo al ver que se estaba colocando en pie. El tipo parecía muy mosqueado.

Fue en ese momento cuando el marine escupió a un lado y empezó a rodearse de un aura oscura como la noche. El cadejo respondió imbuyéndose en una de color blanca. El calvo se lanzó a por él con ambos puños por delante y gritando de rabia. En ese momento, el luchador hizo lo mismo ahora que había activado su Akumu Life. El choque fue tremendo y ambos contrincantes salieron disparados hacia una dirección. Kedra frunció el ceño al notar un tremendo dolor en el pecho que le hizo soltar un gruñido de dolor. El marine por su parte parecía bastante tranquilo. Algo iba mal y el pirata sabía que su fuerza era mayor. Se sorprendió cuando su mantra le dijo que aquel idiota estaba aumento su poder unas once o doces veces más con aquella aura. Aquello ya estaba poniéndose serio. Miró hacia la tienda de bolas de pulpo y pudo ver a su hijo mirar desde la mesa con las manos en la cabeza. Entonces sonrió de forma siniestra y se relamió. Era el momento de terminar con aquello de una vez.

Kedra usó su máximo poder y no tardó mucho en convertirse en un enorme hombre lobo negro de unos cuatro metros de altura. Su aura del terror se expandió hacia aquel hombre, el cual le miraba ahora con algo de miedo. Usó el poder de su fruta para crear una ilusión de los miedos de aquella persona. Al lado del cadejo se formó una especie de mujer de gran tamaño, pechos sobrehumanos y con cara de mala leche. El tipo se quedó impresionado y dio un paso al frente.

- Pero amor mío… ¿Qué haces tú aquí?

Kedra estaba confuso. Ese hombre le tenía miedo a su mujer. No podía perder el tiempo con aquello y aprovechó que su rival estaba flipando para darle el golpe final. Se desplazó a una increíble velocidad hacia él y cuando estuvo cerca impactó su puño contra el rostro del marine. El calvo cayó al suelo al momento con los ojos en blanco. El cadejo midió bastante bien para no pasarse y supo que tan solo lo había dejado inconsciente. La mujer del Contra-almirante esperaba a su marido en casa y él no quería estropear aquello. Deseaba estar presente de hecho. Entonces pudo ver a más marines acercarse con sus armas. El lobo negó un par de veces y acto seguido corrió hacia la tienda. Volvió a la forma humana y cogió a su hijo en brazos. Lo siguiente que hizo fue salir disparado hacia el barco y tras saltar a cubierta levantó el ancla. Puso rumbo rápidamente hacia el Norte y se quedó mirando el puerto. Los marines parecían estar montándose en un barco que ni siquiera tenía el símbolo de la marina. Estarían pidiéndoselo prestado a un pescador, o al menos eso quiso pensar. Una sonrisa siniestra se formó en su rostro.



- Creo que no…

Nightmare empezó a mover el brazo de un lado a otro acumulando y canalizando su energía en él. Finalmente lanzó un terrible puñetazo al aire que hizo que incluso él mismo tuviese que retroceder unos pasos. Una enorme onda cortante en forma de perro oscuro se formó de la nada. Era de un tamaño considerable y de hecho, fue el ataque que usó para vencer a Vaine. El enorme cánido salió disparado hacia el barco y al impactar lo hizo añicos. Los marines tuvieron que empezar a salir de él. El crío empezó a reírse entonces y después de aquello el lobo negro no pudo contenerse y comenzó a reírse con él. Los dos Lars se descojonaban mientras se alejaban del puerto.

- ¡El Cadejo negro está de vuelta, pringaos!

- ¡Hombres tocino! – Gritó el pequeño también al ver a su padre hacerlo.

La vuelta de Kedra a los mares ya era oficial y ahora tenía un pequeño compañero con él. Ahora tan solo debía localizar a Dexter cuanto antes.


Peticiones:
Power Up:

Desde El Infierno: Los stats de la tabla de la akuma de Kedra van en torno a él en lugar de un humano normal.


Dark Dogs: Yami y Kage ahora pueden ser invocados todo el tiempo que Kedra desee de forma escénica. Una vez entran en bélico tan solo pueden combatir dos post. Si son derrotados antes desaparecer y pueden ser invocados tras otros tres. Lo mismo pasa cuando se les acaba el tiempo. Dichos animales obedecen a Kedra al ser sus creaciones y tienen un 30% de su nivel.

Pasivos:

Resistencia x4 / Velocidad x4 / Fuerza x4 [Nerfeables si no da la nota]

Místico actualmente es una habilidad que posee y hace esto:

Kedra ha logrado llegar a un estado de concentración increíble al despertar esta habilidad. Su aspecto es el mismo y el único cambio es que sus cabellos se mueven a los lados ligeramente. Con esta habilidad pasiva consigue una resistencia mental abrumadora, siendo muy superior a técnicas de estados mentales o que traten de hacerle creer cosas. (A efectos on rol la diferencia para afectarle sería de unos 7 niveles más.) [No funciona con haki del rey]

Pues debido a todo lo pasado mientras estaba preso su resistencia mental aumenta quedando la técnica mejorada a:

Kedra ha logrado llegar a un estado de concentración increíble al despertar esta habilidad. Su aspecto es el mismo y el único cambio es que sus cabellos se mueven a los lados ligeramente. Con esta habilidad pasiva consigue una resistencia mental abrumadora, siendo muy superior a técnicas de estados mentales o que traten de hacerle creer cosas. (A efectos on rol la diferencia para afectarle sería de unos 15 niveles más.) [No funciona con haki del rey]

Recompensa: Debido a la derrota de un Contra-Almirante, el guantazo al noble mundial y lo liado en el puerto, pues un aumento que el mod vea coherente.

Un saludo y espero que le haya gustado.

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Kedra "The Nightmare"
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Re: Baño De Sangre.

Mensaje por Neo Aran el Miér 2 Ago 2017 - 2:01

No voy a hacer mi típica entrada porque me da toda la pereza, espero que lo entiendas. Sea como fuere, heme aquí, soy Sandía-chan y hoy seré tu moderador~.

En el tema gramático... Bueno, en general no está mal, pero tienes errores que pueden significar dos cosas: una, que no entiendes bien la base de la lección y al solamente hacerlo por repetición fallas cuando no se parece demasiado la situación o, dos, porque no repasas con atención el diario y dejas muchos fallos sueltos. Te pongo algunos ejemplos, pero tampoco me voy a extender.

Spoiler:

Lobito-Kun escribió:Quitando eso… Tú vida se ha terminado.
Te mato. Te juro que te mato como me vuelvas a hacer eso. Y no, no hace falta que te diga el qué.

Lobito-Kun escribió:Él había dejado aquella vida de salvaje en el pasado y [1] ahora tenía que volver a ejecutar[2].
Queda un poco sin sentido la frase, como que falta algo. ¿Tenía que volver a ejecutar el qué? Parece una tontería, pero si metes un "que" en el 1 o un "la" en el dos, la frase queda mucho mejor.

Lobito-Kun escribió:- Te recuerdo que por el momento eres de mi propiedad…

Contestó la peliblanca al mismo tiempo que [...]
No es grave, pero ese tipo de acotaciones, las que usas para decir que alguien dijo algo, es mucho mejor que se se pongan en el mismo párrafo y no en otro.
"—Calabaza —contestó irónico Sandía cuando le preguntaron que cuál era su fruta favorita".

Lobito-Kun escribió:En cuando el pirata dijo aquellas palabras
En cuanTo.

Lobito-Kun escribió:Jericó[1] ¿Comprobaste que nuestro chico cumplió con su tarea?  
No voy a entrar en el tema de si va con miníscula o mayúscula esa C, pero sí que puedo decirte que falta una coma en 1.

Lobito-Kun escribió:Parecía no llevarse muy bien entre ellos.
Tal cual está dicho, te refieres a que Lady Vaine no se lleva bien con los otros dos. Si quieres decir que entre ellos no se llevan bien, al "Parecía" le falta una N. "Ellos parecían no llevarse..."

Lobito-Kun escribió:[...] nuestro nuevo perro me miré con [...]
AAAAAAAGGGGH. No, me niego a decirte qué está mal ahí.

Lobito-Kun escribió: Su aura era poderosa y no le estaba durante nada.
Aquí ni siquiera sé qué quieres decir.

Lobito-Kun escribió:No tardó mucho en empezar a verla doble, después[1] triple.
Cuando se omite el verbo se añade una coma. Es una norma de la lengua, no caprichos míos(?)
"Yo gané un premio, el ganó cuatro. // Yo gané un premio; él, cuatro."

Lobito-Kun escribió:Entendió entonces de que se trataba de kairouseki.
El primer "de" sobra muy fuerte.

Lobito-Kun escribió:Lo malo de todo, es que solo detectaba soldados…  
Esa coma sobra muy fuerte también.

Lobito-Kun escribió:Respondió el cadejo lanzando hacia él a unos treinta metros por segundo.  
¡¿LANZARLE EL QUÉ?! ¡¿EL QUÉ?!

Lobito-Kun escribió:Una pequeña humareda de polvo se formó.
Creo que la palabra que estás buscando aquí es "polvareda". Pero tú a tu ritmo.

Lobito-Kun escribió:Recordó entonces a cierta persona asintió.
Creo que pensándolo correcto.


No lo he puesto todo, como bien dije, pero para finalizar, decirte que hay muuuchas fallos en el diario que cometes simplemente por no echarle una revisión tras terminarlo: tildes donde no van, comas que faltan o sobran, mayúsculas en lugares un poco extraños, etc.

Te pongo un par de cosas más que he visto bien resaltar, que en un principio no están bien o mal, simplemente... Raras (y sí, puede que un poco mal también).
Cosas random:

Lobito-Kun escribió:Ambos me parecéis geniales y me jode que [...]
Me parece genial que te guste esa forma de hablar y que tus personajes la usen, pero no que una Lady, que es el sobrenombre de un noble, la use. "Molestar, importunar, incordiar, irritar...". Tienes muchos sinónimos que tendrían mucho más sentido para un noble. Y esta no es la primera vez que lo haces en el diario.

Además de momentos puntuales, usas demasiados insultos en la narración. Quizá no tres veces por párrafo, pero sí que en momentos en los que podrías usar otra palabra que de el mismo significado y que no sea tan vulgar. También con algunos vulgarismos, pero eso ya menos. En primera persona se pasa un poco más este tipo de cosas porque si el personaje es así, pues bueno, al fin y al cabo es él contando la historia, pero si es en tercera... No suele quedar bien y corta bastante la narración.

Lobito-Kun escribió:No sentía asco, tampoco le gustaba, tan solo quería arrancarle la cabeza. [...] Los tratos que recibía en su oreja le hicieron chasquear la lengua y cerrar los ojos.  
Primero que nada, decir que me ha encantado la sucesión lógica de la primera oración. Mi cabeza lo ha leído aproximadamente así: "No le gustaba la piña, tampoco el melocotón, tan solo quería ir a hacer ejercicio". Mi mente es que es una maestra de los símiles. Pero al caso. Quizá en la primera frase hubiera quedado mejor especificar todo lo que sentía con el tema del momento porno de la peliblanca y ya luego, habiendolo explicado todo, terminar el párrafo con una frase grandilocuente, algo como "Daba lo mismo: tarde o temprano acabaría perdiendo la cabeza". Yo qué sé, o la misma frase, pero mezclar lo mismo en varias oraciones distintas... Marea un poco.


Lobito-Kun escribió:Su sorpresa llegó cuando notó el pie de aquel monstruo estamparse en su cuerpo. El pirata salió despedido hacia atrás. Se estampó contra una de las paredes del desfiladero y quedó encajado en ella. Una pequeña humareda de polvo se formó. Cerró los ojos con fuerza y trató de contener todo aquel dolor que sentía. La sangre empezó a surgir de sus brazos y espalda. No entendía nada y lentamente fue abriendo los ojos. El cuerpo de aquella bestia estaba imbuido en un color morado azabache. El puto haki armadura de aquel tipo parecía ser bastante avanzado también. El cambio de tamaño no había jodido su velocidad, más bien, parecía haber aumentado. Kedra clavó una rodilla en el suelo y miró a su oponente con rabia, el cual estaba riéndose sin control.

La pesadilla liberó el poder de su estilo de lucha y una terrible aura oscura empezó a rodearle. Sus ojos perdieron las pupilas quedando en un color azulado intenso. Su pecho y la mitad de su rostro se vieron marcados por una especie de tatuajes negros tribales. Su musculatura aumentó un poco y las venas de su cuerpo se marcaron. Sus brazos tomaron un tono blanco metálico al estar usando su habilidad especial del haki armadura, la cual reforzaba mucho más aquellas dos extremidades. Haciendo uso de sus habilidades explosivas, lanzó una ráfaga de puñetazos al aire. Unas esferas doradas del tamaño de balones salieron disparadas hacia su rival. Al impactar en él explotaban. El enorme león colocó los brazos en equis bloqueándolas mientras reía de forma siniestra. Cuando terminó con todas se dio cuenta de que la pesadilla ya no estaba frente a él. Kedra se desplazó a una velocidad endiablada y se colocó a su espalda. Tuvo que saltar con todas sus fuerza para impactar una potente patada en su espalda, haciéndole gritar de dolor y tirándolo de nuevo al suelo. Su fuerza era muy superior debido a su arduo entrenamiento.

- No necesito transformarme para enviarte al infierno. Será mejor que muestres lo mejor que tienes. En el siguiente ataque, terminaré. – Amenazó el pirata mientras fruncía el ceño y empezaba a canalizar energía en su brazo derecho.

Jericó rugió con fuerza al escuchar al pirata subestimarle de aquella forma. Su enfado era notorio y las venas de su cuerpo empezaron a marcarse. Parecía como si estuviese a punto de cambiar de tamaño de nuevo, pues su cuerpo entero empezó a temblar. Fue entonces cuando Kedra se colocó frente a él y clavó sus dorados ojos en los suyos de forma amenazante. Ambas bestias se miraban con rabia, aunque el cadejo estaba controlándose a la perfección. Ambos seres lanzaron un puñetazo el uno contra el otro. Los puños chocaron de forma violenta haciendo que un leve viento se formase alrededor de ellos. Los soldados continuaban mirando la situación. El combate parecía estar bastante reñido.  
Creo que me he pasado ahí... Pero bueno, da lo mismo. A ver, no es que el combate esté mal, ni que haya errores (que puede), sino el conjunto. Me explico: parece una tontería, pero cuando haces muchas oraciones del mismo tamaño muy seguidas, durante mucho tiempo, el texto gana monotonía y pierde armonía. Es como si yo hago esto. Una vez está bien. Dos también lo está. Pero si todo es igual cansa. Al principio puede que no. Pero tras muchas oraciones se nota. Se va viendo lo monónoto del texto. Y acaba aburriendo.

No digo que tooooooodo el texto sea igual, pero sí que en muchas ocasiones lo haces y, yo personalmente, lo noto demasiado. Si le quieres dar vida a un texto juega con sus longitudes. Haz oraciones cortas. Oraciones algo más largas que te vayan llamando a seguir leyendo. Quizá, si lo necesitas, para. O quizá, si ves que el lector está empezando a coger ritmo, mete una de esas frases que le va a llegar al alma, una de esas que no puedes dejar de leer porque sabes que, al final, habrá merecido la pena haberlo hecho.

No sé si me he explicado con claridad, pero espero que sí.

Lobito-Kun escribió:Le miraba con una sonrisa exageradamente siniestra y pese a todo, parecía estar feliz
No sé qué querrás decir con esto, en qué pensarás cuando lo escribes, pero yo solo puedo pensar en esta sonrisa:
Spoiler:

Lobito-Kun escribió:Él tomó la cesta y miró al niño, el cual estaba llorando. Sus ojos eran dorados como los suyos [...]
Detalle, si está llorando, no puedes ver sus ojos.

Lobito-Kun escribió:Un enorme grupo de elegantes corría a por una enorme pradera.
¿De elegantes qué? ¡¿DE ELEGANTES QUÉ?!

Lobito-Kun escribió:Debido a que no había pueblos o ciudades debía estar deshabitada por gente civilizada.
¿No me digas? No me lo podría haber imaginado.

Lobito-Kun escribió:Se rascó un poco la cabeza y después lo agarró de una pata. Con su haki armadura y su brutal fuerza no debería costarle [arrastrarlo] mucho.
Otro detalle, el haki armadura no te da fuerza.

Lobito-Kun escribió:Había desde patatas a sandías
No te voy a dar puntos extras por meterme en tus diarios.

Lobito-Kun escribió:La verdad, Kedra nunca había sonreído...

(con voz de narrador de serie de los ochenta) Un par de semanas y meses antes...

· Sonrió de forma siniestra.
· Una sonrisa siniestra se formó entonces en su rostro
· Una sonrisa siniestra se formó entonces en su rostro [...]
· En cuanto salió dejó al crío a un lado y le dedicó una sonrisa.
· Acto seguido, le mordió la nariz jugando y le sonrió de forma sádica
· Una sonrisa surgió de su rostro y entonces se quedó mirando al enorme ser.
· Kedra lejos de enfadarse mostró una sonrisa siniestra.
· [...] el cadejo se puso en pie y miró al niño con una sonrisa siniestra.
· El lobo entonces mostró una sonrisa calmada [...]
· Dijo entonces con una sonrisa calmada mientras los miraba.
NAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH. QUEEEEEE VAAAAAAAA. KEDRA JAMÁAAAAAS HA SONREIDO. COOSAAAS TUUUUUUUYAAAS... NO, OBVIAMENTE NO, SI LO QUE MÁS HACE EL MUY INFELIZ ES SONREIR.

Lobito-Kun escribió:Sabía que nadie iba a reconocerle con la barba
Solo tengo una cosa que decir:
THIS IS NOT KEDRA:

Y lo dicho, detalles así por todos lados. La historia no es mala, pero sí un poco simple. Me hubiera gustado que hubieras desarrollado un poco más a Vaine, o incluso a Jericó. También un poco más el tiempo que estás de esclavo de la señora para que te devuelva a tu hijo, o el año que estás con él en el que básicamente cuentas "el primer y el último día". Vale que no me gustan los entrenamientos cien por cien específicos de "me levanté e hice esto, esto y esto, y al día siguiente esto y esto y esto", pero por lo menos explicar un poco mejor las cosas que un simple "nos pasamos un año aquí comiendo, él durmiendo y yo entrenando", ¿sabes?

Quizá un poco de lo mismo con el final. Me parece, aparte salido muy de la manga, un poco cutre y sin sentido lo del noble. Se supone que los nobles están en el anillo central, zona en la que tú obviamente no estabas y, si por alguna casualidad pasa alguno, se supone que se monta un barullo interesante en la zona. No sé, si querías recompensa podrías haberte currado muchísimo más una excusa para luchar contra el marine.

Y bueno, no me voy a extender más que si no te aburro. Mi nota es un 7'5. Te llevas todo lo que pides pero, lamentándolo mucho, los pasivos te llegan solo a un x2. Que lo disfrutes como puedas.~

Edit: Edit rápido; la recompensa que te llevas por tu cabeza es de 250.000.000. Ya te dije lo que me pareció lo del noble y, aunque por norma te lo hubieras llevado, tampoco te lo hubiera dejado. Whatever, disfrute, ahora sí, de sus cosas~.


Última edición por Sandía-Sama el Miér 2 Ago 2017 - 2:13, editado 2 veces

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Re: Baño De Sangre.

Mensaje por Kedra "The Nightmare" el Miér 2 Ago 2017 - 2:07

Acepto preciosa, Nat, ya sabes (?)
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Re: Baño De Sangre.

Mensaje por Señor Nat el Vie 1 Sep 2017 - 12:29

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Re: Baño De Sangre.

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