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Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

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Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 8 Oct 2017 - 20:03

-Gracias por el viaje -dije calmadamente mientras descendía del bote, ya en la orilla de la isla. Una vez puse los pies en tierra firme, metí las manos en los bolsillos de mi pantalón color crema y me giré sobre mí mismo.

Aquellos pescadores se habían portado excepcionalmente bien conmigo, llevándome hasta allí sin pedir nada a cambio más que un poco de ayuda para tirar de las redes. Era un trabajo demasiado maloliente para mi gusto, pero era lo mínimo que podía hacer por ellos. Una vez se hubieron alejado considerablemente, me volví para contemplar el océano de bambú que se extendía ante mis ojos.

Antes de comenzar a andar, tanteé la cadena que llevaba enroscada en torno al torso y ajusté bien el cuello de la camisa. No pude evitar sonreír al darme cuenta de que el tono era similar al de los bambúes más jóvenes. «Pues seré uno más», me dije al tiempo que esbozaba una sonrisa y me encaminaba hacia el bosque.

La arena amenazaba con colarse en el interior de mis zapatos, de un color algo más oscuro que el pantalón. En consecuencia, me dispuse a caminar con cuidado y sin levantar demasiada arena. Pocas cosas podía haber más incómodas que andar con la arena en constante fricción con la piel, y por nada del mundo estaba dispuesto a soportar eso.

El motivo que me había llevado hasta allí era el más simple que podía existir: la curiosidad. Durante mi estancia en Isla Navideña, poco después de separarme de Alphonse, un anciano curtidor de cuero me había hablado de las singulares propiedades del bambú del lugar. Al parecer, alcanzaba una resistencia y una dureza para nada propias de una planta, por muy extraña que fuese. Ante la ausencia de algo mejor que hacer, decidí verlo con mis propios ojos y comprobarlo con mis propias manos.

No obstante, no esperaba que la isla luciese tan salvaje. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie explotar aquellos recursos? Sería una lástima, de eso no cabía duda, pero me costaba pensar que no hubiese aparecido alguien sin escrúpulos para deforestar el bosque y hacerse rico a su costa.

Mis cavilaciones concluyeron en cuanto puse un pie fuera de la arena, que desaparecía de una forma bastante abrupta allí donde daba comienzo el bosque. Tanteé la planta que encontré más cerca, esperando encontrar una solidez fuera de lo común. Sin embargo, mi decepción fue mayúscula cuando comprobé que no era así. Era bambú normal y corriente, del que se podía encontrar en los clásicos jardines orientales... o al menos eso se reflejaba en los libros que había leído durante mi infancia.

-Pues vaya decepción -musité, apretando al mismo tiempo el tallo para comprobar que mi primera impresión no había sido errónea. No, no lo había sido, así que me tocaba decidir qué hacer. Había acordado con los pescadores que pasarían a recogerme en un par de días, así que llevaba algo de comida y bebida en un saco de mediano tamaño que portaba sobre mi hombro izquierdo. ¿Qué podía hacer hasta entonces?

Frente a mí, el bosque continuaba hasta más allá de donde mi visión podía alcanzar, y los bambúes se erguían cada vez más altos y robustos conforme se alejaban de mí. «Tal vez pueda encontrar algo más adelante», razoné. Fuera como fuere, el hecho era que tenía muchísimo tiempo libre y tenía que hacer algo con él, así que seguí caminando y me introduje aún más en la foresta.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Itkovian el Jue 19 Oct 2017 - 0:39

Pocas veces la marina le designaba a Itkovian ese tipo de operaciones, casos en los que lo que estaba cuidando no era tanto a la humanidad como un grupo de animales. Casi siempre los motivos por estas misiones no eran los animales en si sino el beneficio económico que aportaban por alguno que otro motivo. El expediente del presente caso tenía explicada la situación, una isla que carecía de humanos ya que allí se encontraba un animal en peligro de extinción. A los pocos miembros de esta especie, un tipo de panda ecuatorial, se los estudiaba de la misma manera que se estudia a los animales en un intento de aumentar su cantidad y controlar de cierta manera su crecimiento. Uno de los detectores de dichos pandas había terminado fuera de la isla, en una subasta ilegal de animales y pieles de estos. Recién una vez terminada la subasta y el animal en manos de un pirata con un mal sentido de la moda, se hizo una operación para capturar a dicho pirata quien contó acerca de la subasta.

Y por eso habían enviado a Itkovian. El grupo de cazador ilegal de pandas volvería a atacar, eso era obvio, la misión del castaño era capturarlos antes de que esto sucediese y buscar en el bosque por pistas acerca de su paradero, si tenían una base en la isla o algo. Su mascota era uno de los principales motivos por los cuales había sido asignado en aquella misión. Independientemente de lo bueno que uno fuese como rastreador, tener un animal con un olfato varias veces mejores al de un perro hacía maravillas para cualquier cacería. Un oso negro poseía la capacidad de oler un cadáver a 32km con viento a su favor así que encontrar el olor de humanos (pólvora, alcohol, transpiración, comida humana) no le resultaría algo difícil en una zona tan natural como aquella en la cual el único olor humano sería dado por el propio Itkovian.

El sargento llevaba un traje no de la marina sino uno de los típicos de camuflaje, el blanco y celeste de la marina llamaba demasiado la atención y en esa situación tenían que hacer de rastreadores, mejor no ser vistos. Por su parte Magnum no llevaba ropaje, así si era encontrado por alguien sería confundido por un animal salvaje lo cual haría que cualquier cazador se sintiese confiado, cosa que Magnum podría aprovechar para un ataque sorpresa. Al caminar por aquel bosque lleno de bambúes algunas marcas llamaron la atención del castaño, pero las huellas que encontró al seguir dichas marcas resultaron ser de animales normales. Y allí fue cuando su mascota se alteró, encontrando el olor a comida humana.

Siguiendo el rastro de este olor durante unos pocos kilómetros finalmente empezaron a encontrar las marcas típicas que indicaban que se acercaban. Alguna rama protuberante de los bambúes un poco rota, una hoja aplastada contra el suelo por una pisada, detalles que solo alguien que sabía lo que buscaba podía encontrar. Siguieron aquel olor, ignorando los rastros, después de todo perdían sentido cuando uno ya tenía el olfato propio de un oso. Magnum correría varios metros hacia la izquierda de Itkovian una vez pudiesen ver desde atrás a Ruffo y luego avanzaría hasta llegar a encontrarse a la misma altura que el civil pero varios metros a la izquierda. Desde atrás, unos saludables 10 metros, Itkovian hablaría mientras le apuntaba con su espada - Tira tus armas y levanta las manos - no hacía falta gritar en el silencio propio de un bosque, su voz sería llevada hacia oídos ajenos como si se encontrase al lado suyo.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Jue 19 Oct 2017 - 21:17

Había avanzado durante un buen rato entre el follaje, procurando ir siempre en línea recta para no perderme entre tanto verde y bambú. Periódicamente me detenía y comprobaba la dureza de las plantas que se erguían orgullosas a mi alrededor. Conforme me había ido introduciendo en la foresta, las plantas se me habían ido antojando cada vez más robustas y duras, tal y como me me había comentado el curtidor de cuero de Isla Navideña.

«¿Y qué podría hacer contigo?», me pregunté mientras palpaba un nuevo ejemplar, haciendo un poco de presión para comprobar que la dureza seguía incrementándose a cada paso que daba. Había llegado a un punto en que avanzaba por mera diversión -y, por qué no, aburrimiento-, tratando de discernir cuándo aquellas plantas alcanzaban el límite de su extraña condición.

No obstante, su peculiaridad había hecho mella en mí, provocando que me cuestionase si podría emplear los vegetales para confeccionar algo que, además de bonito y elegante, fuese útil.

-¿Unos pantalones? -me pregunté en voz baja-. No, demasiado rígido. Por mucho que tratase el material no llegarían a ser prácticos. Y lo mismo con las camisas o cualquier cosa que me cubra alguna articulación móvil... Podría probar con unos brazaletes, aunque ya hace bastante tiempo que se dejaron de llevar y están completamente desfasados.

Mientras seguía perdido en mis cavilaciones, unas palabras a mi espalda me obligaron a dejar de imaginar. ¿Había alguien más en aquella solitaria isla? Eso parecía, y lo cierto era que en el fondo lo agradecía. Al menos tendría alguien con quien pasar el tiempo hasta que me recogiesen, y tal vez supiera algo acerca del extraño bambú que había por doquier.

No obstante, al girarme comprobé que un filo apuntaba directamente hacia mí. «¿Y esto?», me sorprendí. No dudé en levantar las manos; al fin y al cabo no había hecho nada. No llevaba armas como tal... Bueno, sí, mi cadena, pero no podía cumplir las dos órdenes al mismo tiempo.

-No puedo hacer las dos cosas a la vez -dije con las manos en alto, usando los dedos índices para apuntar hacia los eslabones que se enroscaban en torno a mi torso-. ¿Eres un guardabosque o algo así? He venido porque me han dicho que el bambú de aquí es muy peculiar y quería comprobarlo. Al principio estaba decepcionado, ¿sabes? Cerca del mar es bambú normal y corriente, pero conforme te adentras en el bosque se va poniendo más duro. Pero claro, ¿qué te voy a contar a ti? Supongo que eres el que cuida de todo esto... Tienes mucho terreno que vigilar, ¿eh? -reí. Mi cháchara se prolongó durante varios segundos más, haciendo gala de la charlatanería que me había caracterizado desde pequeño.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Itkovian el Vie 20 Oct 2017 - 19:48

¿Era enserio? El cazador levantó las manos. Nadie nunca levantaba las manos. Siempre todos intentaban luchar contra Itkovian, como si no se esperase aquello. Así que fue sorprendido ante la reacción ajena, sintiendo seca su garganta, extraño. El arma a elección de aquel cazador parecía ser una cadena, posiblemente terminada en una oz y una masa, pocas veces había visto un arma como aquella pero tenía buen rango y una vez en un entrenamiento en la marina había tenido la mala suerte de luchar contra alguien que la portaba. El cazador habló sin demostrar los signos de culpabilidad obvios, parecía calmado, como si supiese que nada malo le ocurriría. Lo primero que pasó por la mente del castaño fue que habría otra persona así que instintivamente miró hacia atrás, nadie, Magnum tampoco había reaccionado a la presencia de un tercero así que no parecía que fuesen a ser atacados. Y aún así la persona se mostraba calmada, ¿Una trampa? No era probable, las pisadas eran frescas, no habría tenido demasiado tiempo para hacer una trampa específicamente para un humano, aún así, lo mejor sería no avanzar en línea recta hacia el cazador sino primero moverse hacia un lado para evitar cualquier posible poso camuflado.

El cazador siguió hablando, esta vez preguntando sobre Itkovian. Lo había confundido con un guardabosques. Y aún así no parecía temer, no parecía mostrar desconfianza sino que justamente había halagado a una de las plantas presentes en el bosque. La excusa dada por el cazador era que en realidad era un civil que había ido a aquella isla por los bambúes. El sargento no lo había comprobado pero aquel dato de la dureza aportado por el de la cadena servía para que su historia tuviese un deje de verdad. E Itkovian confiaba. Carecía de armas de fuego a simple vista y cualquier daño hecho a los pandas disminuiría el precio de venta así que aquella arma no serviría demasiado para la cacería. Además de que estaba solo, cazadores en grupo nunca estaban solos, después de todo podían confundirse con presa y dañarse entre si - Te creo. Aún así, necesito tocarte. Mantén las manos levantadas - Itkovian daría unos pasos hacia su izquierda para evitar cualquier posible trampa que hubiese entre ellos y caminaría hasta el civil.

Haría los primeros 3 metros antes de hablar - Si eres "malvado" mi toque te quemará. Lo mismo si mientes - lo último no era verdad pero no había forma de que el de la cadena supiese eso, así que si era un cazador tendría una reacción ofensiva o de huida. Itkovian miraría su diestra un momento y esta comenzaría a brillar, no un brillo fuerte como el de las bombas de luz propias de los animés, un brillo suave similar al que uno esperaría de un hechizo de un clérigo en un videojuego. Haría los 2 metros restantes con la diestra hacia adelante y finalmente tocaría la frente del supuesto civil con el dedo índice, observando su reacción por si hacía una mueca de dolor y había ese olor a carne quemada típico de cuando utilizaba aquella habilidad con gente malvada.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Lun 23 Oct 2017 - 12:47

«¿Que me cree? ¿Y por qué debería no hacerlo?», me pregunté al tiempo que me miraba la vestimenta en busca de algo que inspirase desconfianza. Como era lógico, no encontré nada. No obstante, no había hecho nada y no tenía motivos ni intención de enfrentarme a un hombre con espada.

-¿Tocarme? Bueno, supongo que no hay problema -respondí calmadamente-. Una vez conocí a un tipo que era justo lo contrario a ti, ¿sabes? Rehuía cualquier contacto físico y siempre andaba limpiándose las manos con un pañuelo. Además, cuando no tenía otra opción más que tocar a alguien especialmente sucio, sacaba una botellita de un líquido desinfectante y se lavaba las manos con él durante un buen rato. Era un buen tipo, pero bastante extraño -comenté mientras se acercaba a mí con una mano en alto.

Entonces me informó de cómo funcionaba el contacto que pretendía establecer conmigo. No pude evitar alzar una ceja y observar la mano del sujeto. ¿Habría algo extraño en ella?

-¿Y cómo funciona eso? -pregunté al tiempo que dejaba que su mano entrase en contacto con mi piel, sin sentir dolor alguno-. Lo que quiero decir es que eso del bien y el mal es algo muy subjetivo, ¿no te parece? Salvo en contadas excepciones en las que está clara la naturaleza de una acción, la bondad o maldad de alguien puede depender mucho del punto de vista y del conocimiento de los hechos. Yo puedo considerarme bueno y opinar que todo lo que hago tiene un motivo justo que lo respalda, pero tal vez tú lo veas de otro modo. ¿Me quemaría tu mano entonces? -inquirí al tiempo que reflexionaba sobre mis propias palabras-. Déjame ponerte un ejemplo mejor: supongamos que he llevado una vida cargada de actos malvados y que, al final de ésta, me arrepiento y me vuelvo una buena persona. ¿Cuál sería el juicio de tu mano entonces? ¿Cuánto influye tu propia moralidad y tu conocimiento sobre las circunstancias de las personas en que se quemen o no? -volví a preguntar-. ¡Uy!, perdona... Todo eso no es asunto mío; digamos que desde pequeño me cuesta mantener la boca cerrada. Bueno, no me quemo. ¿Puedo bajar ya las manos? -le sonreí.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 10 Dic 2017 - 23:40

-Por fin en casa- suspiré al llegar a la puerta del local. A pesar de llevar  menos de un año viviendo en Goa había comenzado a considerarla su hogar, aunque aquello no era de extrañar, después de todo el panorama estaba bastante mejor allí que en Loguetown.

No tardé mucho en entrar al local, el sonido del móvil hizo que todos los presentes en el local se giraran para verme. Estaban todos Ann, Colins y O'Connell. No pude otra cosa con ver con satisfacción el trabajo que le habían metido a la limpieza del anticuario,  ordenándolo todo por estanterías y secciones tal como había dejado pendiente tras mi salida de viaje.

-Veo que os ha cundido el tiempo- dije tras dar un silbido en señal de admiración.

-¿Lo has conseguido?- preguntó Colins extasiado.

Tras unos instantes de silencio incomodó sonreí, sacando de la bolsa de viaje una pequeña  caja de madera, la cual no mediría más de 20 centímetros cuadrados. Ann extasiada, no pudo evitar abrir la caja nada más haberla dejado en el mostrador, .

-Encárgate de que llegué a Mussaf Zhivago, Colins- le indiqué mientras me quitaba el abrigo y lo depositaba en el perchero del despacho -¿Sabías que tiene un Stradivarius? Aunque no es de extrañar, después de todo es un músico de renombre- señalé dejando ver entre lineas algo que podría interesarle.

-Tu vergüenza no conoce limites, en fin, tienes trabajo en el despacho, yo marcho al tema de la secesión del Norte- matizó O'Connell.

Cerrando la puerta del despacho, me centré en el largo trabajo de oficina que me esperaba por delante. Encendiéndome un cigarrillo me paré un segundo a observar el despacho desde el sillón.
Lo primero que mire fueron las cinco estanterías de ébano que rodeaban las paredes de la habitación, conformando como una especie de biblioteca, en ellas se encontraban ordenados cronológicamente grimorios y tomos de famosos cabalistas que el tendero había conseguido atesorar entre otras lecturas esotéricas al gusto del anterior dueño. Las obras, ya raras de por sí, se trataban de primeras ediciones e inclusos originales que cualquier historiador u admirador de lo oculto ansiaría poseer en sus estanterías. Tras revisar alguno de los títulos de los lomos, mi atención se centro en el escritorio barroco de mediados de siglo anterior situado en el centro de la habitación con aquella llamativa ola del mundo de color ocre situado en la esquina izquierda de la misma. Tras asegurarme de que los tres cajones no habían sido forzados me centre en el asunto que me incumbía, la pila de asuntos referentes a los negocios de esa semana.

Tras leer un par de documentos, entre calada y calada, el teléfono de disco de al lado de la bola sonó:

-Al habla Dreams delivery service, ¿Con quién tengo el honor de hablar?- pregunté con tono amable, mientras sacaba una agenda del escritorio -Así que bambú, entiendo, la verdad es que queda algo lejos ¿Pagarán las cotas adicionales?- continué la conversación -Serán unos veinticinco millones-  proseguí mientras terminaba de apuntar el sobrenombre del cliente, cantidad y localización donde realizar la entrega -Entonces en tres semanas en Baristan, perfecto entonces, gracias por confiar en nosotros- finalicé.

Acto seguido, apagué el cigarrillo y recogiendo la gabardina del perchero salí del despacho.

-Otro encargó, marcho estaré un mes fuera- dije sin pararme mientras encaminaba hacia la puerta, aunque lo suficiente como para ver la cara de cabreo de Ann, a la muda no le quedó finalmente otra cosa que negar con la cabeza a la vez que salía del local, rumbo a Pancu.

Una semana y media más tarde...

Por fin había llegado a tan ansiado destino, en esta ocasión me habían llevado directamente, sino que había tenido que hacer escala en Baristan, donde hablé con el propio interesado y conseguir una pequeña embarcación y contratar a un navegante algo asfixiado con las deudas que accediera a hacer de navegante hacia la isla caníbal.


Última edición por William White el Dom 21 Ene 2018 - 16:33, editado 2 veces
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Miér 13 Dic 2017 - 11:50

-¿Hola? -pregunté al tiempo que arqueaba una ceja-. ¿Estás por ahí? Veo que no.

Se había quedado quieto, paralizado, como si se hubiese producido un cortocircuito en su interior o se hubiese quedado sin batería. «¿Es que no me voy a encontrar con nadie normal?», me pregunté, dando un paso hacia atrás para distanciarme del guardabosque marine. Era de lo más desconcertante -por decirlo de un modo suave- estar parado a escasos centímetros de una estatua de carne y hueso.

Di varias vueltas en torno a él, pasando la mano por delante de su cara y haciendo algunos movimientos bruscos para ver si conseguía que se sobresaltase. No hubo respuesta. Desde luego, si era algo así como un mimo merecía el reconocimiento de sus compañeros. Sería una representación fantástica de no ser porque dudaba que estuviese actuando. Me sentí tentado de, al menos, tumbarlo para ver si se recuperaba de alguna manera. Por lo menos así se protegería de los golpes si algo o alguien le derribaba. No sería yo quien lo hiciera, pero cualquiera sabía qué podía pasar.

-En fin -dije deteniéndome frente a él mientras me llevaba las manos a la cintura-. Ha sido un placer conocerte, Señor "Detectordepersonasmalas". Yo tengo que irme, pero si me encuentro a alguien le diré que estás aquí para que vengan a recogerte o algo -añadí mientras me daba la vuelta y me dirigía de nuevo hacia el mar de bambúes-. Espero que nos volvamos a ver, y que cuando llegue ese día no te quedes petrificado.

Alcé la mano en señal de despedida, desapareciendo de su campo de visión unos instantes después. No obstante, me vi obligado a detenerme unos pasos después.

-¡¿Pero qué coño?! -exclamé, sobresaltado, al encontrarme súbitamente con un gran oso de aspecto fiero. También estaba quieto, como si contemplase un punto que se perdía en el infinito. ¿Un animal disecado? Imposible. ¿Qué clase de taxidermista dejaría un trabajo tan bien hecho a la intemperie, a merced de las inclemencias del tiempo? «A ver si es que tengo que quedarme quieto yo también», me planteé. Era mucha casualidad que los dos seres vivos que me había encontrado allí se hallasen en un estado similar. Tal vez hubiese alguna regla misteriosa en la isla que obligaba a quienes la pisaban a comportarse de ese modo.

Con esa inquietud de mente, rebasé la posición de la bestia y continué internándome en el bosque. ¿Hasta qué punto se podría endurecer el bambú? Periódicamente fui evaluando las propiedades de las plantas que se elevaban hacia las alturas, comprobando su dureza y resistencia a ser zarandeadas. Parecía que poco a poco iban haciendo justicia a la fama que tenían.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Sáb 23 Dic 2017 - 23:06

Unos días antes...

-No entiendo que  puede haber en esa isla que pueda interesarte a ti, ni tan siquiera los esclavistas se atreven a poner un pie ahí ¿Sabes por qué?- increpó el navegante mientras anotaba algunas anotaciones en mi bitácora de viajes.

-¿Por los caníbales? Si es por ello tranquilo, no viven en la costa – dije mientras cerraba la bitácora -Habitan en una extraña cueva en el centro de la isla, además se hablar su dialecto, tranquilízate- finalicé a la vez que me levantaba de la cubierta donde me encontraba recostado.

El navegante un hombre de mediana edad, rodando la treintena pelo corto blanco, barba medio afeitada y expresiones redondeadas.  El enclenque hombre no llegaría ni al metro setenta, aunque lo más llamativo del hombre fue los delgados brazos que tenía, en algunos de ellos se podían ver la marca que habían dejado los opiáceos en su piel.

-Idiota, no me refiero a esos salvajes de tez morena, me refiero a los jodidos pandas que custodian los juncales de bambú, créeme se de lo que hablo- dijo antes de darme la espalda para mirar al basto horizonte -Antes era biólogo- finalizó tras un suspiro, al marinero se le había hecho un nudo en la garganta.

No tardé en arquear una ceja al oír al revelación del hombre, puede que después de todo le hiciera una interesante oferta, después de todo el hombre parecía bueno en lo suyo.

-Una pena, si fueras tan bueno en las cartas como en tu campo tal vez no estarías en esta situación ¿No crees?- bromeé con Binks, que era el nombre del navegante, el cual soltó un largo bufido a los que me había acostumbrado, después de todo parecía su forma de evitar tendencias violentas -Piensa que si esto sale bien estarás libre de deudas ¿No crees?- animé, terminando por discernir el ambiente.

-Supongo- soltó el heroinómano mientras cruzaba los barcos sobre barandilla.

De vuelta al presente...

Era un día perfecto para navegar, aquella brisa marina invitaba a tumbarse y a observar aquellos cirros en lo alto de cielo azul. Incluso el mecer de las olas, suave y delicado, como el de una cuna. Por desgracia aún tenía trabajo por delante, como terminar de leer las notas del tío de O'Connell, un explorador de hacía cien años con bastante reconocimiento.

Lo que había aprendido sobre la isla era impresionante, era increíblemente curioso el milagro botánico que hacía endurecer al bambú más y más según se adentraban en la costa. Aunque más llamativo le resultaba el hecho de aquella cultura, sus tradiciones, su veneración a los pandas y las propias bestias no hacían otra cosa que aumentar su curiosidad más y más a medida que iba leyendo las notas.

No fue hasta que Binks le llamó la atención cuando salió de sus pensamientos.

-En diez minutos tocaremos tierra -voceó el marinero -Espero que recuerdes las condiciones- mencionó a modo de recordatorio.

-Si, tres días desde mañana, nada que objetar- dije mientras me raspaba la garganta y daba cuerda a mi reloj de bolsillo, sincronizandolo con el de mi compañero de viaje -Si tardo más podrás marcharte sin remordimientos- finalicé mientras iba preparando mis pertenencias así como el material.

Cuando al final alcanzamos la costa, me eché la bolsa al hombro y dejé a cargo del barco al hombre.

-Solo tres días- gritó el hombre.

Un gesto de espaldas basto para hacerme entender, justo antes de adentrarme por uno de los senderos. Si deseaba el bambú que me había solicitado el cliente tendría que adentrarme en el interior del juncal. Caminé durante rato, parándome de tarde en tarde para ver la localización del sol y examinar la dureza del bambú.

-Tendré que adentrarme más de lo previsto- musité para mis adentros, a la vez que activaba mi mantra para mayor seguridad.

Poco a poco las cañas se hacía más duras, y más altas llegando a perder la localización del sol por momentos.


Última edición por William White el Jue 1 Feb 2018 - 20:47, editado 1 vez
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Mar 26 Dic 2017 - 20:16

-Y tú, querido amigo, vas a ser el primero en venirte conmigo -dije en tono animado mientras apretaba con todas mis fuerzas un pétreo tallo de bambú. Al fin había encontrado el origen de la escasa fama de aquella isla. ¿Qué altura podría alcanzar ese espécimen en concreto? Era difícil de determinar con exactitud, pero tal vez lograse cubrir la estatura de tres como yo.

Fuera como fuere, la realidad era que aquél no era el principal interrogante que me planteaba la poco común planta. La muy endemoniada se fijaba al suelo con el ansia que emplea el menos favorecido de una relación para aferrarse a la misma. Probé todo lo que se me ocurrió: tiré del tallo, me dejé caer sobre él y empleé mi cadena para hacer un lazo en torno al mismo. Sin embargo, el dichoso vegetal ni siquiera hacía el amago de desplazarse. Hubo algún crujido ocasional, más parecido a una cruel carcajada de superioridad que a un indicio de que comenzaba a ceder.

Me peleé con mi objetivo durante un rato que más tarde no sería capaz de determinar con exactitud, y lo hubiera seguido haciendo de no ser por un poco esperanzador sonido a mis espaldas. La primera vez que lo oí me limité a quedarme quieto, inmóvil para ver si alcanzaba a oír algo, como si permanecer en la misma posición me fuese a proteger de lo que fuera que había escuchado. «A lo mejor sólo han sido imaginaciones mías», me dije en un intento de calmarme. Al fin y al cabo llevaba muchas horas solo en el bosque, con la única compañía de algunas alimañas y mi testarudo amigo vegetal.

Por desgracia para mí, un fiero gruñido que demandaba mi atención me confirmó mis peores temores. A mis espaldas, a una distancia de unos cinco metros, un iracundo y -a mis ojos- exageradamente grande oso panda me mostraba una hilera de dientes que prometían despedazarme en cuanto tuvieran ocasión.

Me di la vuelta lentamente, buscando no asustar a la bestia. «El único asustado aquí eres tú, imbécil», me sorprendí recriminándome. Como si el animal fuese capaz de entenderme, alcé las manos y carraspeé antes de hablar:

-Vale, vale. Ya me voy. No sabía que precisamente éste era tu almuerzo -dije mientras caminaba de espaldas con exagerada lentitud. Frente a mí, el corpulento ejemplar gruñó un par de veces más. Tras enseñarme de nuevo su dentadura en dos ocasiones, se irguió en actitud amenazante y liberó el gruñido más potente que me había lanzado hasta el momento. «Se acabó», pensé al tiempo que me daba la vuelta y, fijando la cadena en torno a mi torso, emprendía la huida más veloz que recordaba. Unos pies que soportaban varios cientos de kilos golpeaban el suelo tras de mí, lo que me invitaba a correr más rápido si cabía.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 21 Ene 2018 - 16:55

Me detuve un segundo, ocultándome tras unas rocas en un claro, no había duda, había oído algo. Ocultando unos instantes en la pequeña cavidad que estas conformaban espere unos instantes. No tardo mucho rato en una banda de cuervos salir despedidos de unos de un extraño árbol en medio del juncal.

-Falsa alarma- musité yo aspeado a la vez que salía de mi escondite con Layl, mi fiel y tosca espada, en mano.

Rápidamente miré de izquierda y derecha y me acerqué a tan extraño sauce lloroso. A simple vista y pese a carecer por completo de conocimientos de botánica diría que estaba sufriendo algún tipo de enfermedad, tal vez un hongo, tal vez alguna plaga de incestos u tal vez otra cosa. Independientemente de aquello, aquel árbol tenía algo que llamaba terriblemente mi atención.  Al examinar la corteza más de cerca observé como una serie de cortes paralelos marcaban la corteza, como si de un arañazo o cuchillada se tratará. Aunque lo más llamativo era aquellas extrañas marcas que había en alrededor de la corteza, formando una especie de anillo alrededor del mismo, como si una columna ritual se tratará. La banda de tono blanco permitía hacer más llamativa si cabía la escritura cuneiforme que había sobre la misma realizada con algún tipo de pigmento rojizo, como podía ser arcilla mezclado con algo más consistente y oscuro, probablemente el bueno de Colins si supiera averiguar de qué se trataba.

Hincando la rodilla en el suelo, trate de leer el fragmento de texto de la banda, alcanzando a leer algunos fragmentos de la misma, que rezaba algo tal como “Aquel que obtenga los pelos de la bestia, se ganará el respeto de la deidad y será bautizado como gran cazador, pues él posee la piel de la misma”.

Arqueando la ceja, al leer tan extraño rito o tradición, no tardé mucho en comprender que tal vez se refería a la forma de elegir sus líderes. Seguramente se refiriera a alguna bestia de la isla, ¿Serían los pandas? ¿O serían los depredadores de estos? Ciertamente aquello carecía de importancia para mí.

Mientras rodeaba el árbol algo llamó mi atención, se trataban de las cañas de bambú que había en el suelo. Al palpar una de las misma comprobé que estaba tremendamente dura, más de lo que había visto hasta ahora.

-Esto no pertenece a aquí- mascullé ligeramente amedrentado, expresión que cambio al ver que en el suelo donde esta se encontraba se encontraba una semilla, palpándola comprobé que esta era bastante más dura que las anteriores, sin duda se trataba de la perteneciente a esa caña más dura o al menos eso era lo que le había comentado Binks.

Guardando la semilla en una pequeña saca que llevaba en el cinturón y la caña en la mochila de mi espalda continué adentrándome en el juncal.
O al menos esa era la intención, ya que antes de darme cuenta un hombre corría hacía mi dirección seguido de un temblor que tras atravesar las últimas líneas del juncal que daban al claro del árbol.

Manteniendo una posición de guardia comencé a encarar a la bestia, al vez que preguntaba al desconocido por su nombre.

-Esto me facilita las cosas -pensé para mis adentros.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Mar 23 Ene 2018 - 21:20

Corrí como no recordaba haberlo hecho antes en mi vida. El cansancio no existía para mí, y mis pasos se acompasaban con las rápidas respiraciones que me permitían continuar con la carrera. Segmentos de la cadena se agitaban, golpeando con suavidad mi torso en diversos puntos y liberando un chasquido metálico fruto del roce de los eslabones. «¿Por qué me tengo que encontrar con un panda psicópata?», refunfuñé en mi interior.

A mis espaldas, unos inconfundibles crujidos me informaban de que mi parcheado perseguidor me seguía y no se había calmado en absoluto. Traté de no hacerlo, pero en más de una ocasión me vi obligado a mirar un instante hacia atrás para comprobar lo lejos que el oso se encontraba de mí: más de lo que él querría, pero menos de lo que a mí me habría gustado. De eso no cabía duda.

Tras el tercer giro de cabeza me encontré en un claro de lo más peculiar. En él vislumbré la primera planta que no se asemejaba a un bambú. ¿Qué demonios era aquello? No me hubiera importado detenerme a tratar de averiguarlo, aunque seguramente mis nulos conocimientos de botánica me lo habrían impedido. No obstante, la fauna local no parecía muy dispuesta a darme un respiro. Un nuevo crujido tras de mí coincidió con el momento en que puse el primer pie en el claro.

Casi me vi obligado a detenerme al encontrarme la figura de un hombre en medio del lugar. Empuñaba una espada y miraba en mi dirección. ¿Sería de allí? De ser así tal vez supiese cómo aplacar la ira del sanguinario devorador de bambú que me acechaba. Mi perseguidor aún no había emergido del bosque de duros vegetales, por lo que la ausencia de comentarios al respecto del desconocido no me aportaba mucha información -de ser un habitante local tal vez no se extrañaría de presenciar cómo un hombre huía de un oso panda-.

-¡Ruffo! -exclamé al tiempo que pasaba corriendo a su lado. No me detuve ni un segundo. Ni siquiera me paré a contemplar su arma, ya que las circunstancias no lo permitían-. ¡Corre! -le advertí, coincidiendo mi grito con la aparición de una gigantesca figura plantígrada.

Sin añadir nada más, me dirigí a gran velocidad al no bambú y salté hacia su tronco, logrando encaramarme a una de las ramas más bajas. No me planteé comprobar si me encontraba a salvo o no. En lugar de eso seguí trepando hasta que me supe lo suficientemente lejos del suelo -o eso esperaba-. Fue entonces cuando me frené, sentándome abierto de piernas sobre el extremo proximal de una rama bastante gruesa. Con cuidado de no perder el equilibrio me asomé para intentar averiguar qué sucedía bajo mis pies.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 4 Feb 2018 - 14:17

Todo ocurrió muy rápido, el chico continuó su carrera en dirección a mi espalda presentándose como Ruffo y advirtiéndome de forma muy escueta que huyera, pero nada de eso después de todo tenía ante mí la oportunidad de obtener algo que llevaba persiguiendo cierto tiempo, y derrotar a aquella bestia era la llave para obtenerlo.

Fuera como fuera lo que debía hacer ahora era centrarme en la bestia que tenía delante, activando el mantra adiviné la forma de que la bestia cargaría contra mí, por lo que basándome en mi agilidad me agaché rápidamente para evitar el balanceo de su brazo de forma horizontal y el posterior mazazo que realizó al suelo con su zarpa libre.

-Por poco- mascullé mientras me escurría por su lateral izquierdo propinándole un corte algo profundo -Responde bien- pensé mientras miraba de reojo el filo oscuro del arma.

Rápidamente volví a ganar distancia, sacudiendo el arma, escurriendo así la sangre del mismo.  Aunque el movimiento no hizo otra cosa que enfurecer más si cabía Una brisa de aire hizo que tanto mis ropas más holgadas como el pelaje del panda ondearán, algunas hojas del árbol cayeron como si fuera un cero en flor, la estampa era precioso si abstraíamos la situación de vida y muerte en la que nos encontrábamos.  Agarré con fuerza la empuñadura del arma y bajé el filo adoptando una posición de guardia que había aprendido recientemente.

-Esta isla es un lugar algo peligroso, si bien cierto es que estoy habituado a estas tesituras, no me vendría mal una ayuda ¿Qué te parece si colaboramos como personas civilizadas en esta isla de caníbales? – pregunté al compañero antes de detener el potente zarpazo de la bestia sujetando el arma con una mano en horizontal y otra en el filo. Si bien su dureza absorbió gran parte del impacto no pude evitar ser arrastrado unos metros hacia atrás creando unos pequeños surcos producto del movimiento. Un silbido de viento sopló como estuviera esperando la respuesta de mi compañero.

En ese instante traté de atraer al animal debajo de la copa del árbol de tal forma que facilitaría el ataque un posible ataque del desconocido a su espalda o cabeza, dependiendo de la forma que se lanzará, si el joven leía bien la situación aquello se podría en una situación muy beneficiosa para ambos. Y la presa estaría a punto del golpe de gracia. Tan solo esperaba que el animal no agitará el árbol de forma colateral y aquello causará más problemas al ágil y escurridizo viajero que acababa de conocer.

Lentamente los minutos pasaban dentro de unas cuatro horas el cielo comenzaría a oscurecer y entonces la noche nos obligaría a refugiarnos.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 4 Feb 2018 - 21:37

«¿Pero se puede saber qué hace?», me pregunté, alarmado, al ver cómo el desconocido decidía plantar cara a la enfurecida mole cubierta de pelos. Se zafó de un zarpazo en el último momento, haciendo gala de un movimiento ágil que provocó que alzase una ceja. Tal vez el espectáculo que estaba por desarrollarse bajo mis pies resultase ser interesante.

Entonces se produjeron varios movimientos. El moreno logró provocarle un corte al oso, aunque semejante criatura no tendría problemas para continuar en pie con cinco más como ése. Observé el modo en que el animal desplazaba al tipo hacia mí, oyendo sus palabras justo antes de que encajase el zarpazo. ¿Que cómo lo hizo? No tenía ni la menor idea. Yo había salido huyendo porque no creía ser capaz de rivalizar en fuerza con aquel monstruo salvaje, y la complexión de mi interlocutor no orientaba a que atesorase más fuerza que yo. «Supongo que las apariencias engañan», traté de convencerme, considerando que tal vez bajos los pliegues de su ropa se ocultase una figura robusta y preparada para resistir envites como aquél.

Fuera como fuere, lo cierto era que el sujeto tenía razón. No podía permanecer en las alturas esperando que el oso se aburriese de acecharme en algún momento. Con cuidado y preguntándome por qué demonios no me había dicho su nombre antes de pedirme que arriesgara la vida junto a él, me incorporé sobre la rama y miré hacia abajo. El iracundo consumidor de bambú corría hacia el todavía desconocido. Tratando de medir bien los tiempos, desenrosqué mi cadena de mi torso y salté hacia la bestia.

Caí sobre su lomo, dando un golpe seco con el trasero y esforzándome por rodear su cuello con los eslabones. Una vez lo hube logrado crucé los extremos de la cadena y apreté con toda la energía que fui capaz de reunir, apretando mis muslos con fuerza al mismo tiempo para mantenerme en una posición firme. No sabía si aquellos seres estarían protegidos de algún modo, pero era mi vida o la suya y en esas circunstancias la decisión no era demasiado complicada. ¿Qué pasaría si acudía el guardabosque detector de malvados con el que me había encontrado anteriormente? ¿Seguiría congelado o lo que fuera que le había ocurrido? No tenía ni la menor idea, aunque a esas alturas poco o nada me importaba.

Me empeñé en mantener mi presa hasta que el oso cayó de bruces al suelo. No sabía si había muerto o no, tampoco si el hombre moreno de piel pálida había tenido algo que ver con el estado en el que se encontraba, pero por fin pude emitir un hondo suspiro de alivio.

-Ruffo -repetí tras levantarme de la grupa del animal. Tal vez no me hubiera escuchado anteriormente y por eso no se había presentado-. ¿¡Cómo que caníbales!? -inquirí a continuación, sorprendido por la revelación que me habían hecho hacía unos minutos. Nadie me había dicho que allí había gente dispuesta a comerme, y no pensaba permitirlo. Seguramente lo más sensato fuese volver a la costa -en caso de ser capaz de encontrar el camino de vuelta- y esperar a que me recogiesen, pero lo cierto era que aquel bambú me había dado muchas ideas. No. Me arriesgaría y trataría de adentrarme más para obtener el de mejor calidad.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Mar 13 Feb 2018 - 23:32

La reacción del joven no tardó en hacerse esperar, de un ágil salto y un aún más rápido movimiento rodeo con una cadena el cuello de la bestia, aunque seguramente lo más sorprendente de todo aquello fuera la tremenda fuerza de los eslabones, los cuales eran capaces de no solo asfixiar a la bestia, sino también de tumbarla al suelo. Era una oportunidad demasiado buena como para desaprovecharla, por lo que mientras la criatura caía al suelo, aceleré el proceso realizando un tajo en sendas piernas, que impedirían a la bestia moverse en unos cuantos días. Después de todo no era lo más prudente enfrentarse a la bestia, mucho menos matarla, ya que las consecuencias de lo segundo serían mucho peor que las de haber caído producto de sus garras.

Acercándome a la cabeza de la bestia y comprobé que el animal aún respiraba, el chico se bajó de la grupa y volvió a presentarse de nuevo, ignorándolo por unos momentos le indiqué con gestos que se agachará y miré furtivamente a mi alrededor. No, no había nadie más por fortuna, ni guardabosques, ni caníbales, por fortuna. Tras haberme asegurado de ello, corté unos pelos de los bigotes del panda y las guardé en el mismo saco donde había guardado algunas semillas previamente.  

-Perdona ¿Ruffo?- pregunté al chico ya que más que un nombre me parecía un apodo -Mi nombre es William- dije extendiendo la mano derecha mientras bajaba la hoja de la espada con la izquierda -Veo que te manejas bien con esas cadenas, tampoco deberías preocuparte por los caníbales, no todavía-mascullé mientras retiraba la mano -De todas formas deberíamos buscar algún sitio donde refugiarnos y hacer un fuego y a ser posible, evitar ser vistos…-proseguí distrayéndome por un instante- Una gruta tal vez- finalicé mesándome la barbilla con la mano libre.

Rápidamente me pondría en marcha invitando a el desconocido a acompañarme, después de todo había mostrado ser muy capaz. Ciertamente en los últimos días había encontrado y conocido gente a la mar de interesante, esperaba que el tal Ruffo fuera uno de ellos. Mientras esperaba la respuesta del chico saqué el reloj de bolsillo y revisé una vez más la hora, mirando el cielo estimé que realmente estaba en lo cierto, dos o tres horas de sol más a lo sumo. Sacando la bitácora de viajes que solía llevar encima revise los dibujos a mano alzada de la isla, determinando finalmente una dirección que tomar, el noreste, hacía el interior de la isla, buscando aquella formación rocosa, tal vez en la falda de alguna de las colinas encontráramos refugio sin toparnos con caníbales, los cuales se encontraban en el núcleo mismo de la isla.

- ¿Y bien?- pregunté al joven antes de marcharme, en caso de que decidiera seguirme trataría de tener alguna charla amistosa con él y sonsacarle a lo que se dedicaba.
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Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Lun 19 Feb 2018 - 18:49

Estreché la mano del desconocido y me aseguré de memorizar su nombre. «William», repetí un par de veces en mi fuero interno. Dudaba encontrar mucha más gente en aquella isla -vista la información que acababa de revelarme-, y aún más improbable era que se mostrasen medianamente amistosos. «¿Caníbales? ¿En serio?», volví a preguntarme. No obstante, sí, eso parecía. Tragué saliva mientras contemplaba cómo observaba un reloj y ojeaba un escrito.

Todo indicaba que sabía los movimientos que debía llevar a cabo en aquel ambiente -todo lo contrario a mí, todo sea dicho-. Por eso, cuando me sugirió acompañarle no dudé en aceptar su ofrecimiento. Sabía a ciencia cierta que me sería difícil desandar mis pasos, orientarme después de la precipitada huida del animal o, sencillamente, moverme con un mínimo de acierto en el mar de bambú que me rodeaba.

-No tengo ganas de que esos caníbales me encuentren solo, la verdad -comenté al tiempo que me ponía a la altura de Willliam. No sabía a ciencia cierta la dirección que estábamos tomando y, siendo sincero, tampoco me molesté en detenerme a averiguar cuál era. No obstante, la diferencia de grosor entre los vegetales que había ante mí y los que se encontraban a mi espalda era bastante orientativa. «Hacia el centro, ¿no?», reflexioné.

Caminé unos segundos en silencio, pero el recién conocido no tardó en abrirme la puerta a la verborrea incansable. Una pregunta tan inespecífica como "¿a qué te dedicas?" era todo lo que necesitaba para saciar mis ansias de charla. ¡Qué solo me había encontrado el poco tiempo que había estado allí! Las palabras parecían quemarme en la boca cuando comenzaron a salir de ella:

-A nada y a todo el mismo tiempo, no sé -comencé-. Verás, me crié con mis hermanos y mis padres en una isla. Sí, los cinco solos, porque somos tres hermanos, ¿sabes? Yo soy el mayor, y tengo dos hermanos pequeños que son mellizos. Parecen gemelos, la verdad, pero no lo son. De hecho, les molesta bastante que les digan eso. La cuestión es que mis padres fallecieron hace un tiempo y sentí que la isla me quedaba un poco pequeña... o eso creo yo. No sé explicar muy bien por qué sentí la necesidad de marcharme, pero el hecho es que me fui en cuanto un barco mercante se detuvo allí. Fue todo muy extraño, porque nunca antes había pasado ninguno... al menos que yo sepa, claro. Lorenzzo era su capitán, no sé si te sonará de algo. Es un tipo gordito que viaja con otros cuatro hombres. Bueno, eso no viene al caso. El hecho es que me separé de ellos en Isla Navideña. Vengo de bastante lejos, así que estuvimos juntos mucho tiempo... Me dio mucha pena dejarlos. Después conocí a un hombre, Alphonse, que dibujaba unas cosas muy extrañas, y poco después a un curtidor de cuero que me habló del bambú de esta isla. Así que aquí estoy... Te lo he resumido mucho, pero esa es mi vida más o menos.... ¿Qué es de ti? ¿Quién eres?
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