Conectarse

Recuperar mi contraseña

Mejores posteadores
Señor Nat (7450)
 
Nocturne93 (5328)
 
Lion L. Kai (3104)
 
Legim (2814)
 
Ikaru (2793)
 
Ryuta L. Fiamma (2313)
 
Webmaster (2268)
 
Alwyn (2265)
 
AlexEmpanadilla (2192)
 
Sawn (2161)
 

Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Ir abajo

Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 8 Oct 2017 - 20:03

-Gracias por el viaje -dije calmadamente mientras descendía del bote, ya en la orilla de la isla. Una vez puse los pies en tierra firme, metí las manos en los bolsillos de mi pantalón color crema y me giré sobre mí mismo.

Aquellos pescadores se habían portado excepcionalmente bien conmigo, llevándome hasta allí sin pedir nada a cambio más que un poco de ayuda para tirar de las redes. Era un trabajo demasiado maloliente para mi gusto, pero era lo mínimo que podía hacer por ellos. Una vez se hubieron alejado considerablemente, me volví para contemplar el océano de bambú que se extendía ante mis ojos.

Antes de comenzar a andar, tanteé la cadena que llevaba enroscada en torno al torso y ajusté bien el cuello de la camisa. No pude evitar sonreír al darme cuenta de que el tono era similar al de los bambúes más jóvenes. «Pues seré uno más», me dije al tiempo que esbozaba una sonrisa y me encaminaba hacia el bosque.

La arena amenazaba con colarse en el interior de mis zapatos, de un color algo más oscuro que el pantalón. En consecuencia, me dispuse a caminar con cuidado y sin levantar demasiada arena. Pocas cosas podía haber más incómodas que andar con la arena en constante fricción con la piel, y por nada del mundo estaba dispuesto a soportar eso.

El motivo que me había llevado hasta allí era el más simple que podía existir: la curiosidad. Durante mi estancia en Isla Navideña, poco después de separarme de Alphonse, un anciano curtidor de cuero me había hablado de las singulares propiedades del bambú del lugar. Al parecer, alcanzaba una resistencia y una dureza para nada propias de una planta, por muy extraña que fuese. Ante la ausencia de algo mejor que hacer, decidí verlo con mis propios ojos y comprobarlo con mis propias manos.

No obstante, no esperaba que la isla luciese tan salvaje. ¿Cómo no se le había ocurrido a nadie explotar aquellos recursos? Sería una lástima, de eso no cabía duda, pero me costaba pensar que no hubiese aparecido alguien sin escrúpulos para deforestar el bosque y hacerse rico a su costa.

Mis cavilaciones concluyeron en cuanto puse un pie fuera de la arena, que desaparecía de una forma bastante abrupta allí donde daba comienzo el bosque. Tanteé la planta que encontré más cerca, esperando encontrar una solidez fuera de lo común. Sin embargo, mi decepción fue mayúscula cuando comprobé que no era así. Era bambú normal y corriente, del que se podía encontrar en los clásicos jardines orientales... o al menos eso se reflejaba en los libros que había leído durante mi infancia.

-Pues vaya decepción -musité, apretando al mismo tiempo el tallo para comprobar que mi primera impresión no había sido errónea. No, no lo había sido, así que me tocaba decidir qué hacer. Había acordado con los pescadores que pasarían a recogerme en un par de días, así que llevaba algo de comida y bebida en un saco de mediano tamaño que portaba sobre mi hombro izquierdo. ¿Qué podía hacer hasta entonces?

Frente a mí, el bosque continuaba hasta más allá de donde mi visión podía alcanzar, y los bambúes se erguían cada vez más altos y robustos conforme se alejaban de mí. «Tal vez pueda encontrar algo más adelante», razoné. Fuera como fuere, el hecho era que tenía muchísimo tiempo libre y tenía que hacer algo con él, así que seguí caminando y me introduje aún más en la foresta.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Itkovian el Jue 19 Oct 2017 - 0:39

Pocas veces la marina le designaba a Itkovian ese tipo de operaciones, casos en los que lo que estaba cuidando no era tanto a la humanidad como un grupo de animales. Casi siempre los motivos por estas misiones no eran los animales en si sino el beneficio económico que aportaban por alguno que otro motivo. El expediente del presente caso tenía explicada la situación, una isla que carecía de humanos ya que allí se encontraba un animal en peligro de extinción. A los pocos miembros de esta especie, un tipo de panda ecuatorial, se los estudiaba de la misma manera que se estudia a los animales en un intento de aumentar su cantidad y controlar de cierta manera su crecimiento. Uno de los detectores de dichos pandas había terminado fuera de la isla, en una subasta ilegal de animales y pieles de estos. Recién una vez terminada la subasta y el animal en manos de un pirata con un mal sentido de la moda, se hizo una operación para capturar a dicho pirata quien contó acerca de la subasta.

Y por eso habían enviado a Itkovian. El grupo de cazador ilegal de pandas volvería a atacar, eso era obvio, la misión del castaño era capturarlos antes de que esto sucediese y buscar en el bosque por pistas acerca de su paradero, si tenían una base en la isla o algo. Su mascota era uno de los principales motivos por los cuales había sido asignado en aquella misión. Independientemente de lo bueno que uno fuese como rastreador, tener un animal con un olfato varias veces mejores al de un perro hacía maravillas para cualquier cacería. Un oso negro poseía la capacidad de oler un cadáver a 32km con viento a su favor así que encontrar el olor de humanos (pólvora, alcohol, transpiración, comida humana) no le resultaría algo difícil en una zona tan natural como aquella en la cual el único olor humano sería dado por el propio Itkovian.

El sargento llevaba un traje no de la marina sino uno de los típicos de camuflaje, el blanco y celeste de la marina llamaba demasiado la atención y en esa situación tenían que hacer de rastreadores, mejor no ser vistos. Por su parte Magnum no llevaba ropaje, así si era encontrado por alguien sería confundido por un animal salvaje lo cual haría que cualquier cazador se sintiese confiado, cosa que Magnum podría aprovechar para un ataque sorpresa. Al caminar por aquel bosque lleno de bambúes algunas marcas llamaron la atención del castaño, pero las huellas que encontró al seguir dichas marcas resultaron ser de animales normales. Y allí fue cuando su mascota se alteró, encontrando el olor a comida humana.

Siguiendo el rastro de este olor durante unos pocos kilómetros finalmente empezaron a encontrar las marcas típicas que indicaban que se acercaban. Alguna rama protuberante de los bambúes un poco rota, una hoja aplastada contra el suelo por una pisada, detalles que solo alguien que sabía lo que buscaba podía encontrar. Siguieron aquel olor, ignorando los rastros, después de todo perdían sentido cuando uno ya tenía el olfato propio de un oso. Magnum correría varios metros hacia la izquierda de Itkovian una vez pudiesen ver desde atrás a Ruffo y luego avanzaría hasta llegar a encontrarse a la misma altura que el civil pero varios metros a la izquierda. Desde atrás, unos saludables 10 metros, Itkovian hablaría mientras le apuntaba con su espada - Tira tus armas y levanta las manos - no hacía falta gritar en el silencio propio de un bosque, su voz sería llevada hacia oídos ajenos como si se encontrase al lado suyo.
avatar
Itkovian
Marine3-Sargento
Marine3-Sargento

Mensajes : 102
Fecha de inscripción : 18/08/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12205/790000  (12205/790000)
Berries: 48.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Jue 19 Oct 2017 - 21:17

Había avanzado durante un buen rato entre el follaje, procurando ir siempre en línea recta para no perderme entre tanto verde y bambú. Periódicamente me detenía y comprobaba la dureza de las plantas que se erguían orgullosas a mi alrededor. Conforme me había ido introduciendo en la foresta, las plantas se me habían ido antojando cada vez más robustas y duras, tal y como me me había comentado el curtidor de cuero de Isla Navideña.

«¿Y qué podría hacer contigo?», me pregunté mientras palpaba un nuevo ejemplar, haciendo un poco de presión para comprobar que la dureza seguía incrementándose a cada paso que daba. Había llegado a un punto en que avanzaba por mera diversión -y, por qué no, aburrimiento-, tratando de discernir cuándo aquellas plantas alcanzaban el límite de su extraña condición.

No obstante, su peculiaridad había hecho mella en mí, provocando que me cuestionase si podría emplear los vegetales para confeccionar algo que, además de bonito y elegante, fuese útil.

-¿Unos pantalones? -me pregunté en voz baja-. No, demasiado rígido. Por mucho que tratase el material no llegarían a ser prácticos. Y lo mismo con las camisas o cualquier cosa que me cubra alguna articulación móvil... Podría probar con unos brazaletes, aunque ya hace bastante tiempo que se dejaron de llevar y están completamente desfasados.

Mientras seguía perdido en mis cavilaciones, unas palabras a mi espalda me obligaron a dejar de imaginar. ¿Había alguien más en aquella solitaria isla? Eso parecía, y lo cierto era que en el fondo lo agradecía. Al menos tendría alguien con quien pasar el tiempo hasta que me recogiesen, y tal vez supiera algo acerca del extraño bambú que había por doquier.

No obstante, al girarme comprobé que un filo apuntaba directamente hacia mí. «¿Y esto?», me sorprendí. No dudé en levantar las manos; al fin y al cabo no había hecho nada. No llevaba armas como tal... Bueno, sí, mi cadena, pero no podía cumplir las dos órdenes al mismo tiempo.

-No puedo hacer las dos cosas a la vez -dije con las manos en alto, usando los dedos índices para apuntar hacia los eslabones que se enroscaban en torno a mi torso-. ¿Eres un guardabosque o algo así? He venido porque me han dicho que el bambú de aquí es muy peculiar y quería comprobarlo. Al principio estaba decepcionado, ¿sabes? Cerca del mar es bambú normal y corriente, pero conforme te adentras en el bosque se va poniendo más duro. Pero claro, ¿qué te voy a contar a ti? Supongo que eres el que cuida de todo esto... Tienes mucho terreno que vigilar, ¿eh? -reí. Mi cháchara se prolongó durante varios segundos más, haciendo gala de la charlatanería que me había caracterizado desde pequeño.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Itkovian el Vie 20 Oct 2017 - 19:48

¿Era enserio? El cazador levantó las manos. Nadie nunca levantaba las manos. Siempre todos intentaban luchar contra Itkovian, como si no se esperase aquello. Así que fue sorprendido ante la reacción ajena, sintiendo seca su garganta, extraño. El arma a elección de aquel cazador parecía ser una cadena, posiblemente terminada en una oz y una masa, pocas veces había visto un arma como aquella pero tenía buen rango y una vez en un entrenamiento en la marina había tenido la mala suerte de luchar contra alguien que la portaba. El cazador habló sin demostrar los signos de culpabilidad obvios, parecía calmado, como si supiese que nada malo le ocurriría. Lo primero que pasó por la mente del castaño fue que habría otra persona así que instintivamente miró hacia atrás, nadie, Magnum tampoco había reaccionado a la presencia de un tercero así que no parecía que fuesen a ser atacados. Y aún así la persona se mostraba calmada, ¿Una trampa? No era probable, las pisadas eran frescas, no habría tenido demasiado tiempo para hacer una trampa específicamente para un humano, aún así, lo mejor sería no avanzar en línea recta hacia el cazador sino primero moverse hacia un lado para evitar cualquier posible poso camuflado.

El cazador siguió hablando, esta vez preguntando sobre Itkovian. Lo había confundido con un guardabosques. Y aún así no parecía temer, no parecía mostrar desconfianza sino que justamente había halagado a una de las plantas presentes en el bosque. La excusa dada por el cazador era que en realidad era un civil que había ido a aquella isla por los bambúes. El sargento no lo había comprobado pero aquel dato de la dureza aportado por el de la cadena servía para que su historia tuviese un deje de verdad. E Itkovian confiaba. Carecía de armas de fuego a simple vista y cualquier daño hecho a los pandas disminuiría el precio de venta así que aquella arma no serviría demasiado para la cacería. Además de que estaba solo, cazadores en grupo nunca estaban solos, después de todo podían confundirse con presa y dañarse entre si - Te creo. Aún así, necesito tocarte. Mantén las manos levantadas - Itkovian daría unos pasos hacia su izquierda para evitar cualquier posible trampa que hubiese entre ellos y caminaría hasta el civil.

Haría los primeros 3 metros antes de hablar - Si eres "malvado" mi toque te quemará. Lo mismo si mientes - lo último no era verdad pero no había forma de que el de la cadena supiese eso, así que si era un cazador tendría una reacción ofensiva o de huida. Itkovian miraría su diestra un momento y esta comenzaría a brillar, no un brillo fuerte como el de las bombas de luz propias de los animés, un brillo suave similar al que uno esperaría de un hechizo de un clérigo en un videojuego. Haría los 2 metros restantes con la diestra hacia adelante y finalmente tocaría la frente del supuesto civil con el dedo índice, observando su reacción por si hacía una mueca de dolor y había ese olor a carne quemada típico de cuando utilizaba aquella habilidad con gente malvada.
avatar
Itkovian
Marine3-Sargento
Marine3-Sargento

Mensajes : 102
Fecha de inscripción : 18/08/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12205/790000  (12205/790000)
Berries: 48.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Lun 23 Oct 2017 - 12:47

«¿Que me cree? ¿Y por qué debería no hacerlo?», me pregunté al tiempo que me miraba la vestimenta en busca de algo que inspirase desconfianza. Como era lógico, no encontré nada. No obstante, no había hecho nada y no tenía motivos ni intención de enfrentarme a un hombre con espada.

-¿Tocarme? Bueno, supongo que no hay problema -respondí calmadamente-. Una vez conocí a un tipo que era justo lo contrario a ti, ¿sabes? Rehuía cualquier contacto físico y siempre andaba limpiándose las manos con un pañuelo. Además, cuando no tenía otra opción más que tocar a alguien especialmente sucio, sacaba una botellita de un líquido desinfectante y se lavaba las manos con él durante un buen rato. Era un buen tipo, pero bastante extraño -comenté mientras se acercaba a mí con una mano en alto.

Entonces me informó de cómo funcionaba el contacto que pretendía establecer conmigo. No pude evitar alzar una ceja y observar la mano del sujeto. ¿Habría algo extraño en ella?

-¿Y cómo funciona eso? -pregunté al tiempo que dejaba que su mano entrase en contacto con mi piel, sin sentir dolor alguno-. Lo que quiero decir es que eso del bien y el mal es algo muy subjetivo, ¿no te parece? Salvo en contadas excepciones en las que está clara la naturaleza de una acción, la bondad o maldad de alguien puede depender mucho del punto de vista y del conocimiento de los hechos. Yo puedo considerarme bueno y opinar que todo lo que hago tiene un motivo justo que lo respalda, pero tal vez tú lo veas de otro modo. ¿Me quemaría tu mano entonces? -inquirí al tiempo que reflexionaba sobre mis propias palabras-. Déjame ponerte un ejemplo mejor: supongamos que he llevado una vida cargada de actos malvados y que, al final de ésta, me arrepiento y me vuelvo una buena persona. ¿Cuál sería el juicio de tu mano entonces? ¿Cuánto influye tu propia moralidad y tu conocimiento sobre las circunstancias de las personas en que se quemen o no? -volví a preguntar-. ¡Uy!, perdona... Todo eso no es asunto mío; digamos que desde pequeño me cuesta mantener la boca cerrada. Bueno, no me quemo. ¿Puedo bajar ya las manos? -le sonreí.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 10 Dic 2017 - 23:40

-Por fin en casa- suspiré al llegar a la puerta del local. A pesar de llevar  menos de un año viviendo en Goa había comenzado a considerarla su hogar, aunque aquello no era de extrañar, después de todo el panorama estaba bastante mejor allí que en Loguetown.

No tardé mucho en entrar al local, el sonido del móvil hizo que todos los presentes en el local se giraran para verme. Estaban todos Ann, Colins y O'Connell. No pude otra cosa con ver con satisfacción el trabajo que le habían metido a la limpieza del anticuario,  ordenándolo todo por estanterías y secciones tal como había dejado pendiente tras mi salida de viaje.

-Veo que os ha cundido el tiempo- dije tras dar un silbido en señal de admiración.

-¿Lo has conseguido?- preguntó Colins extasiado.

Tras unos instantes de silencio incomodó sonreí, sacando de la bolsa de viaje una pequeña  caja de madera, la cual no mediría más de 20 centímetros cuadrados. Ann extasiada, no pudo evitar abrir la caja nada más haberla dejado en el mostrador, .

-Encárgate de que llegué a Mussaf Zhivago, Colins- le indiqué mientras me quitaba el abrigo y lo depositaba en el perchero del despacho -¿Sabías que tiene un Stradivarius? Aunque no es de extrañar, después de todo es un músico de renombre- señalé dejando ver entre lineas algo que podría interesarle.

-Tu vergüenza no conoce limites, en fin, tienes trabajo en el despacho, yo marcho al tema de la secesión del Norte- matizó O'Connell.

Cerrando la puerta del despacho, me centré en el largo trabajo de oficina que me esperaba por delante. Encendiéndome un cigarrillo me paré un segundo a observar el despacho desde el sillón.
Lo primero que mire fueron las cinco estanterías de ébano que rodeaban las paredes de la habitación, conformando como una especie de biblioteca, en ellas se encontraban ordenados cronológicamente grimorios y tomos de famosos cabalistas que el tendero había conseguido atesorar entre otras lecturas esotéricas al gusto del anterior dueño. Las obras, ya raras de por sí, se trataban de primeras ediciones e inclusos originales que cualquier historiador u admirador de lo oculto ansiaría poseer en sus estanterías. Tras revisar alguno de los títulos de los lomos, mi atención se centro en el escritorio barroco de mediados de siglo anterior situado en el centro de la habitación con aquella llamativa bola del mundo de color ocre situado en la esquina izquierda de la misma. Tras asegurarme de que los tres cajones no habían sido forzados me centre en el asunto que me incumbía, la pila de asuntos referentes a los negocios de esa semana.

Tras leer un par de documentos, entre calada y calada, el teléfono de disco de al lado de la bola sonó:

-Al habla Dreams delivery service, ¿Con quién tengo el honor de hablar?- pregunté con tono amable, mientras sacaba una agenda del escritorio -Así que bambú, entiendo, la verdad es que queda algo lejos ¿Pagarán las cotas adicionales?- continué la conversación -Serán unos veinticinco millones-  proseguí mientras terminaba de apuntar el sobrenombre del cliente, cantidad y localización donde realizar la entrega -Entonces en tres semanas en Baristan, perfecto entonces, gracias por confiar en nosotros- finalicé.

Acto seguido, apagué el cigarrillo y recogiendo la gabardina del perchero salí del despacho.

-Otro encargó, marcho estaré un mes fuera- dije sin pararme mientras encaminaba hacia la puerta, aunque lo suficiente como para ver la cara de cabreo de Ann, a la muda no le quedó finalmente otra cosa que negar con la cabeza a la vez que salía del local, rumbo a Pancu.

Una semana y media más tarde...

Por fin había llegado a tan ansiado destino, en esta ocasión me habían llevado directamente, sino que había tenido que hacer escala en Baristan, donde hablé con el propio interesado y conseguir una pequeña embarcación y contratar a un navegante algo asfixiado con las deudas que accediera a hacer de navegante hacia la isla caníbal.


Última edición por William White el Miér 14 Mar 2018 - 20:06, editado 3 veces
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Miér 13 Dic 2017 - 11:50

-¿Hola? -pregunté al tiempo que arqueaba una ceja-. ¿Estás por ahí? Veo que no.

Se había quedado quieto, paralizado, como si se hubiese producido un cortocircuito en su interior o se hubiese quedado sin batería. «¿Es que no me voy a encontrar con nadie normal?», me pregunté, dando un paso hacia atrás para distanciarme del guardabosque marine. Era de lo más desconcertante -por decirlo de un modo suave- estar parado a escasos centímetros de una estatua de carne y hueso.

Di varias vueltas en torno a él, pasando la mano por delante de su cara y haciendo algunos movimientos bruscos para ver si conseguía que se sobresaltase. No hubo respuesta. Desde luego, si era algo así como un mimo merecía el reconocimiento de sus compañeros. Sería una representación fantástica de no ser porque dudaba que estuviese actuando. Me sentí tentado de, al menos, tumbarlo para ver si se recuperaba de alguna manera. Por lo menos así se protegería de los golpes si algo o alguien le derribaba. No sería yo quien lo hiciera, pero cualquiera sabía qué podía pasar.

-En fin -dije deteniéndome frente a él mientras me llevaba las manos a la cintura-. Ha sido un placer conocerte, Señor "Detectordepersonasmalas". Yo tengo que irme, pero si me encuentro a alguien le diré que estás aquí para que vengan a recogerte o algo -añadí mientras me daba la vuelta y me dirigía de nuevo hacia el mar de bambúes-. Espero que nos volvamos a ver, y que cuando llegue ese día no te quedes petrificado.

Alcé la mano en señal de despedida, desapareciendo de su campo de visión unos instantes después. No obstante, me vi obligado a detenerme unos pasos después.

-¡¿Pero qué coño?! -exclamé, sobresaltado, al encontrarme súbitamente con un gran oso de aspecto fiero. También estaba quieto, como si contemplase un punto que se perdía en el infinito. ¿Un animal disecado? Imposible. ¿Qué clase de taxidermista dejaría un trabajo tan bien hecho a la intemperie, a merced de las inclemencias del tiempo? «A ver si es que tengo que quedarme quieto yo también», me planteé. Era mucha casualidad que los dos seres vivos que me había encontrado allí se hallasen en un estado similar. Tal vez hubiese alguna regla misteriosa en la isla que obligaba a quienes la pisaban a comportarse de ese modo.

Con esa inquietud de mente, rebasé la posición de la bestia y continué internándome en el bosque. ¿Hasta qué punto se podría endurecer el bambú? Periódicamente fui evaluando las propiedades de las plantas que se elevaban hacia las alturas, comprobando su dureza y resistencia a ser zarandeadas. Parecía que poco a poco iban haciendo justicia a la fama que tenían.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Sáb 23 Dic 2017 - 23:06

Unos días antes...

-No entiendo que  puede haber en esa isla que pueda interesarte a ti, ni tan siquiera los esclavistas se atreven a poner un pie ahí ¿Sabes por qué?- increpó el navegante mientras anotaba algunas anotaciones en mi bitácora de viajes.

-¿Por los caníbales? Si es por ello tranquilo, no viven en la costa – dije mientras cerraba la bitácora -Habitan en una extraña cueva en el centro de la isla, además se hablar su dialecto, tranquilízate- finalicé a la vez que me levantaba de la cubierta donde me encontraba recostado.

El navegante un hombre de mediana edad, rodando la treintena pelo corto blanco, barba medio afeitada y expresiones redondeadas.  El enclenque hombre no llegaría ni al metro setenta, aunque lo más llamativo del hombre fue los delgados brazos que tenía, en algunos de ellos se podían ver la marca que habían dejado los opiáceos en su piel.

-Idiota, no me refiero a esos salvajes de tez morena, me refiero a los jodidos pandas que custodian los juncales de bambú, créeme se de lo que hablo- dijo antes de darme la espalda para mirar al basto horizonte -Antes era biólogo- finalizó tras un suspiro, al marinero se le había hecho un nudo en la garganta.

No tardé en arquear una ceja al oír al revelación del hombre, puede que después de todo le hiciera una interesante oferta, después de todo el hombre parecía bueno en lo suyo.

-Una pena, si fueras tan bueno en las cartas como en tu campo tal vez no estarías en esta situación ¿No crees?- bromeé con Binks, que era el nombre del navegante, el cual soltó un largo bufido a los que me había acostumbrado, después de todo parecía su forma de evitar tendencias violentas -Piensa que si esto sale bien estarás libre de deudas ¿No crees?- animé, terminando por discernir el ambiente.

-Supongo- soltó el heroinómano mientras cruzaba los barcos sobre barandilla.

De vuelta al presente...

Era un día perfecto para navegar, aquella brisa marina invitaba a tumbarse y a observar aquellos cirros en lo alto de cielo azul. Incluso el mecer de las olas, suave y delicado, como el de una cuna. Por desgracia aún tenía trabajo por delante, como terminar de leer las notas del tío de O'Connell, un explorador de hacía cien años con bastante reconocimiento.

Lo que había aprendido sobre la isla era impresionante, era increíblemente curioso el milagro botánico que hacía endurecer al bambú más y más según se adentraban en la costa. Aunque más llamativo le resultaba el hecho de aquella cultura, sus tradiciones, su veneración a los pandas y las propias bestias no hacían otra cosa que aumentar su curiosidad más y más a medida que iba leyendo las notas.

No fue hasta que Binks le llamó la atención cuando salió de sus pensamientos.

-En diez minutos tocaremos tierra -voceó el marinero -Espero que recuerdes las condiciones- mencionó a modo de recordatorio.

-Si, tres días desde mañana, nada que objetar- dije mientras me raspaba la garganta y daba cuerda a mi reloj de bolsillo, sincronizandolo con el de mi compañero de viaje -Si tardo más podrás marcharte sin remordimientos- finalicé mientras iba preparando mis pertenencias así como el material.

Cuando al final alcanzamos la costa, me eché la bolsa al hombro y dejé a cargo del barco al hombre.

-Solo tres días- gritó el hombre.

Un gesto de espaldas basto para hacerme entender, justo antes de adentrarme por uno de los senderos. Si deseaba el bambú que me había solicitado el cliente tendría que adentrarme en el interior del juncal. Caminé durante rato, parándome de tarde en tarde para ver la localización del sol y examinar la dureza del bambú.

-Tendré que adentrarme más de lo previsto- musité para mis adentros, a la vez que activaba mi mantra para mayor seguridad.

Poco a poco las cañas se hacía más duras, y más altas llegando a perder la localización del sol por momentos.


Última edición por William White el Jue 1 Feb 2018 - 20:47, editado 1 vez
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Mar 26 Dic 2017 - 20:16

-Y tú, querido amigo, vas a ser el primero en venirte conmigo -dije en tono animado mientras apretaba con todas mis fuerzas un pétreo tallo de bambú. Al fin había encontrado el origen de la escasa fama de aquella isla. ¿Qué altura podría alcanzar ese espécimen en concreto? Era difícil de determinar con exactitud, pero tal vez lograse cubrir la estatura de tres como yo.

Fuera como fuere, la realidad era que aquél no era el principal interrogante que me planteaba la poco común planta. La muy endemoniada se fijaba al suelo con el ansia que emplea el menos favorecido de una relación para aferrarse a la misma. Probé todo lo que se me ocurrió: tiré del tallo, me dejé caer sobre él y empleé mi cadena para hacer un lazo en torno al mismo. Sin embargo, el dichoso vegetal ni siquiera hacía el amago de desplazarse. Hubo algún crujido ocasional, más parecido a una cruel carcajada de superioridad que a un indicio de que comenzaba a ceder.

Me peleé con mi objetivo durante un rato que más tarde no sería capaz de determinar con exactitud, y lo hubiera seguido haciendo de no ser por un poco esperanzador sonido a mis espaldas. La primera vez que lo oí me limité a quedarme quieto, inmóvil para ver si alcanzaba a oír algo, como si permanecer en la misma posición me fuese a proteger de lo que fuera que había escuchado. «A lo mejor sólo han sido imaginaciones mías», me dije en un intento de calmarme. Al fin y al cabo llevaba muchas horas solo en el bosque, con la única compañía de algunas alimañas y mi testarudo amigo vegetal.

Por desgracia para mí, un fiero gruñido que demandaba mi atención me confirmó mis peores temores. A mis espaldas, a una distancia de unos cinco metros, un iracundo y -a mis ojos- exageradamente grande oso panda me mostraba una hilera de dientes que prometían despedazarme en cuanto tuvieran ocasión.

Me di la vuelta lentamente, buscando no asustar a la bestia. «El único asustado aquí eres tú, imbécil», me sorprendí recriminándome. Como si el animal fuese capaz de entenderme, alcé las manos y carraspeé antes de hablar:

-Vale, vale. Ya me voy. No sabía que precisamente éste era tu almuerzo -dije mientras caminaba de espaldas con exagerada lentitud. Frente a mí, el corpulento ejemplar gruñó un par de veces más. Tras enseñarme de nuevo su dentadura en dos ocasiones, se irguió en actitud amenazante y liberó el gruñido más potente que me había lanzado hasta el momento. «Se acabó», pensé al tiempo que me daba la vuelta y, fijando la cadena en torno a mi torso, emprendía la huida más veloz que recordaba. Unos pies que soportaban varios cientos de kilos golpeaban el suelo tras de mí, lo que me invitaba a correr más rápido si cabía.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 21 Ene 2018 - 16:55

Me detuve un segundo, ocultándome tras unas rocas en un claro, no había duda, había oído algo. Ocultando unos instantes en la pequeña cavidad que estas conformaban espere unos instantes. No tardo mucho rato en una banda de cuervos salir despedidos de unos de un extraño árbol en medio del juncal.

-Falsa alarma- musité yo aspeado a la vez que salía de mi escondite con Layl, mi fiel y tosca espada, en mano.

Rápidamente miré de izquierda y derecha y me acerqué a tan extraño sauce lloroso. A simple vista y pese a carecer por completo de conocimientos de botánica diría que estaba sufriendo algún tipo de enfermedad, tal vez un hongo, tal vez alguna plaga de incestos u tal vez otra cosa. Independientemente de aquello, aquel árbol tenía algo que llamaba terriblemente mi atención.  Al examinar la corteza más de cerca observé como una serie de cortes paralelos marcaban la corteza, como si de un arañazo o cuchillada se tratará. Aunque lo más llamativo era aquellas extrañas marcas que había en alrededor de la corteza, formando una especie de anillo alrededor del mismo, como si una columna ritual se tratará. La banda de tono blanco permitía hacer más llamativa si cabía la escritura cuneiforme que había sobre la misma realizada con algún tipo de pigmento rojizo, como podía ser arcilla mezclado con algo más consistente y oscuro, probablemente el bueno de Colins si supiera averiguar de qué se trataba.

Hincando la rodilla en el suelo, trate de leer el fragmento de texto de la banda, alcanzando a leer algunos fragmentos de la misma, que rezaba algo tal como “Aquel que obtenga los pelos de la bestia, se ganará el respeto de la deidad y será bautizado como gran cazador, pues él posee la piel de la misma”.

Arqueando la ceja, al leer tan extraño rito o tradición, no tardé mucho en comprender que tal vez se refería a la forma de elegir sus líderes. Seguramente se refiriera a alguna bestia de la isla, ¿Serían los pandas? ¿O serían los depredadores de estos? Ciertamente aquello carecía de importancia para mí.

Mientras rodeaba el árbol algo llamó mi atención, se trataban de las cañas de bambú que había en el suelo. Al palpar una de las misma comprobé que estaba tremendamente dura, más de lo que había visto hasta ahora.

-Esto no pertenece a aquí- mascullé ligeramente amedrentado, expresión que cambio al ver que en el suelo donde esta se encontraba se encontraba una semilla, palpándola comprobé que esta era bastante más dura que las anteriores, sin duda se trataba de la perteneciente a esa caña más dura o al menos eso era lo que le había comentado Binks.

Guardando la semilla en una pequeña saca que llevaba en el cinturón y la caña en la mochila de mi espalda continué adentrándome en el juncal.
O al menos esa era la intención, ya que antes de darme cuenta un hombre corría hacía mi dirección seguido de un temblor que tras atravesar las últimas líneas del juncal que daban al claro del árbol.

Manteniendo una posición de guardia comencé a encarar a la bestia, al vez que preguntaba al desconocido por su nombre.

-Esto me facilita las cosas -pensé para mis adentros.
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Mar 23 Ene 2018 - 21:20

Corrí como no recordaba haberlo hecho antes en mi vida. El cansancio no existía para mí, y mis pasos se acompasaban con las rápidas respiraciones que me permitían continuar con la carrera. Segmentos de la cadena se agitaban, golpeando con suavidad mi torso en diversos puntos y liberando un chasquido metálico fruto del roce de los eslabones. «¿Por qué me tengo que encontrar con un panda psicópata?», refunfuñé en mi interior.

A mis espaldas, unos inconfundibles crujidos me informaban de que mi parcheado perseguidor me seguía y no se había calmado en absoluto. Traté de no hacerlo, pero en más de una ocasión me vi obligado a mirar un instante hacia atrás para comprobar lo lejos que el oso se encontraba de mí: más de lo que él querría, pero menos de lo que a mí me habría gustado. De eso no cabía duda.

Tras el tercer giro de cabeza me encontré en un claro de lo más peculiar. En él vislumbré la primera planta que no se asemejaba a un bambú. ¿Qué demonios era aquello? No me hubiera importado detenerme a tratar de averiguarlo, aunque seguramente mis nulos conocimientos de botánica me lo habrían impedido. No obstante, la fauna local no parecía muy dispuesta a darme un respiro. Un nuevo crujido tras de mí coincidió con el momento en que puse el primer pie en el claro.

Casi me vi obligado a detenerme al encontrarme la figura de un hombre en medio del lugar. Empuñaba una espada y miraba en mi dirección. ¿Sería de allí? De ser así tal vez supiese cómo aplacar la ira del sanguinario devorador de bambú que me acechaba. Mi perseguidor aún no había emergido del bosque de duros vegetales, por lo que la ausencia de comentarios al respecto del desconocido no me aportaba mucha información -de ser un habitante local tal vez no se extrañaría de presenciar cómo un hombre huía de un oso panda-.

-¡Ruffo! -exclamé al tiempo que pasaba corriendo a su lado. No me detuve ni un segundo. Ni siquiera me paré a contemplar su arma, ya que las circunstancias no lo permitían-. ¡Corre! -le advertí, coincidiendo mi grito con la aparición de una gigantesca figura plantígrada.

Sin añadir nada más, me dirigí a gran velocidad al no bambú y salté hacia su tronco, logrando encaramarme a una de las ramas más bajas. No me planteé comprobar si me encontraba a salvo o no. En lugar de eso seguí trepando hasta que me supe lo suficientemente lejos del suelo -o eso esperaba-. Fue entonces cuando me frené, sentándome abierto de piernas sobre el extremo proximal de una rama bastante gruesa. Con cuidado de no perder el equilibrio me asomé para intentar averiguar qué sucedía bajo mis pies.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Dom 4 Feb 2018 - 14:17

Todo ocurrió muy rápido, el chico continuó su carrera en dirección a mi espalda presentándose como Ruffo y advirtiéndome de forma muy escueta que huyera, pero nada de eso después de todo tenía ante mí la oportunidad de obtener algo que llevaba persiguiendo cierto tiempo, y derrotar a aquella bestia era la llave para obtenerlo.

Fuera como fuera lo que debía hacer ahora era centrarme en la bestia que tenía delante, activando el mantra adiviné la forma de que la bestia cargaría contra mí, por lo que basándome en mi agilidad me agaché rápidamente para evitar el balanceo de su brazo de forma horizontal y el posterior mazazo que realizó al suelo con su zarpa libre.

-Por poco- mascullé mientras me escurría por su lateral izquierdo propinándole un corte algo profundo -Responde bien- pensé mientras miraba de reojo el filo oscuro del arma.

Rápidamente volví a ganar distancia, sacudiendo el arma, escurriendo así la sangre del mismo.  Aunque el movimiento no hizo otra cosa que enfurecer más si cabía Una brisa de aire hizo que tanto mis ropas más holgadas como el pelaje del panda ondearán, algunas hojas del árbol cayeron como si fuera un cero en flor, la estampa era precioso si abstraíamos la situación de vida y muerte en la que nos encontrábamos.  Agarré con fuerza la empuñadura del arma y bajé el filo adoptando una posición de guardia que había aprendido recientemente.

-Esta isla es un lugar algo peligroso, si bien cierto es que estoy habituado a estas tesituras, no me vendría mal una ayuda ¿Qué te parece si colaboramos como personas civilizadas en esta isla de caníbales? – pregunté al compañero antes de detener el potente zarpazo de la bestia sujetando el arma con una mano en horizontal y otra en el filo. Si bien su dureza absorbió gran parte del impacto no pude evitar ser arrastrado unos metros hacia atrás creando unos pequeños surcos producto del movimiento. Un silbido de viento sopló como estuviera esperando la respuesta de mi compañero.

En ese instante traté de atraer al animal debajo de la copa del árbol de tal forma que facilitaría el ataque un posible ataque del desconocido a su espalda o cabeza, dependiendo de la forma que se lanzará, si el joven leía bien la situación aquello se podría en una situación muy beneficiosa para ambos. Y la presa estaría a punto del golpe de gracia. Tan solo esperaba que el animal no agitará el árbol de forma colateral y aquello causará más problemas al ágil y escurridizo viajero que acababa de conocer.

Lentamente los minutos pasaban dentro de unas cuatro horas el cielo comenzaría a oscurecer y entonces la noche nos obligaría a refugiarnos.
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 4 Feb 2018 - 21:37

«¿Pero se puede saber qué hace?», me pregunté, alarmado, al ver cómo el desconocido decidía plantar cara a la enfurecida mole cubierta de pelos. Se zafó de un zarpazo en el último momento, haciendo gala de un movimiento ágil que provocó que alzase una ceja. Tal vez el espectáculo que estaba por desarrollarse bajo mis pies resultase ser interesante.

Entonces se produjeron varios movimientos. El moreno logró provocarle un corte al oso, aunque semejante criatura no tendría problemas para continuar en pie con cinco más como ése. Observé el modo en que el animal desplazaba al tipo hacia mí, oyendo sus palabras justo antes de que encajase el zarpazo. ¿Que cómo lo hizo? No tenía ni la menor idea. Yo había salido huyendo porque no creía ser capaz de rivalizar en fuerza con aquel monstruo salvaje, y la complexión de mi interlocutor no orientaba a que atesorase más fuerza que yo. «Supongo que las apariencias engañan», traté de convencerme, considerando que tal vez bajos los pliegues de su ropa se ocultase una figura robusta y preparada para resistir envites como aquél.

Fuera como fuere, lo cierto era que el sujeto tenía razón. No podía permanecer en las alturas esperando que el oso se aburriese de acecharme en algún momento. Con cuidado y preguntándome por qué demonios no me había dicho su nombre antes de pedirme que arriesgara la vida junto a él, me incorporé sobre la rama y miré hacia abajo. El iracundo consumidor de bambú corría hacia el todavía desconocido. Tratando de medir bien los tiempos, desenrosqué mi cadena de mi torso y salté hacia la bestia.

Caí sobre su lomo, dando un golpe seco con el trasero y esforzándome por rodear su cuello con los eslabones. Una vez lo hube logrado crucé los extremos de la cadena y apreté con toda la energía que fui capaz de reunir, apretando mis muslos con fuerza al mismo tiempo para mantenerme en una posición firme. No sabía si aquellos seres estarían protegidos de algún modo, pero era mi vida o la suya y en esas circunstancias la decisión no era demasiado complicada. ¿Qué pasaría si acudía el guardabosque detector de malvados con el que me había encontrado anteriormente? ¿Seguiría congelado o lo que fuera que le había ocurrido? No tenía ni la menor idea, aunque a esas alturas poco o nada me importaba.

Me empeñé en mantener mi presa hasta que el oso cayó de bruces al suelo. No sabía si había muerto o no, tampoco si el hombre moreno de piel pálida había tenido algo que ver con el estado en el que se encontraba, pero por fin pude emitir un hondo suspiro de alivio.

-Ruffo -repetí tras levantarme de la grupa del animal. Tal vez no me hubiera escuchado anteriormente y por eso no se había presentado-. ¿¡Cómo que caníbales!? -inquirí a continuación, sorprendido por la revelación que me habían hecho hacía unos minutos. Nadie me había dicho que allí había gente dispuesta a comerme, y no pensaba permitirlo. Seguramente lo más sensato fuese volver a la costa -en caso de ser capaz de encontrar el camino de vuelta- y esperar a que me recogiesen, pero lo cierto era que aquel bambú me había dado muchas ideas. No. Me arriesgaría y trataría de adentrarme más para obtener el de mejor calidad.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Mar 13 Feb 2018 - 23:32

La reacción del joven no tardó en hacerse esperar, de un ágil salto y un aún más rápido movimiento rodeo con una cadena el cuello de la bestia, aunque seguramente lo más sorprendente de todo aquello fuera la tremenda fuerza de los eslabones, los cuales eran capaces de no solo asfixiar a la bestia, sino también de tumbarla al suelo. Era una oportunidad demasiado buena como para desaprovecharla, por lo que mientras la criatura caía al suelo, aceleré el proceso realizando un tajo en sendas piernas, que impedirían a la bestia moverse en unos cuantos días. Después de todo no era lo más prudente enfrentarse a la bestia, mucho menos matarla, ya que las consecuencias de lo segundo serían mucho peor que las de haber caído producto de sus garras.

Acercándome a la cabeza de la bestia y comprobé que el animal aún respiraba, el chico se bajó de la grupa y volvió a presentarse de nuevo, ignorándolo por unos momentos le indiqué con gestos que se agachará y miré furtivamente a mi alrededor. No, no había nadie más por fortuna, ni guardabosques, ni caníbales, por fortuna. Tras haberme asegurado de ello, corté unos pelos de los bigotes del panda y las guardé en el mismo saco donde había guardado algunas semillas previamente.  

-Perdona ¿Ruffo?- pregunté al chico ya que más que un nombre me parecía un apodo -Mi nombre es William- dije extendiendo la mano derecha mientras bajaba la hoja de la espada con la izquierda -Veo que te manejas bien con esas cadenas, tampoco deberías preocuparte por los caníbales, no todavía-mascullé mientras retiraba la mano -De todas formas deberíamos buscar algún sitio donde refugiarnos y hacer un fuego y a ser posible, evitar ser vistos…-proseguí distrayéndome por un instante- Una gruta tal vez- finalicé mesándome la barbilla con la mano libre.

Rápidamente me pondría en marcha invitando a el desconocido a acompañarme, después de todo había mostrado ser muy capaz. Ciertamente en los últimos días había encontrado y conocido gente a la mar de interesante, esperaba que el tal Ruffo fuera uno de ellos. Mientras esperaba la respuesta del chico saqué el reloj de bolsillo y revisé una vez más la hora, mirando el cielo estimé que realmente estaba en lo cierto, dos o tres horas de sol más a lo sumo. Sacando la bitácora de viajes que solía llevar encima revise los dibujos a mano alzada de la isla, determinando finalmente una dirección que tomar, el noreste, hacía el interior de la isla, buscando aquella formación rocosa, tal vez en la falda de alguna de las colinas encontráramos refugio sin toparnos con caníbales, los cuales se encontraban en el núcleo mismo de la isla.

- ¿Y bien?- pregunté al joven antes de marcharme, en caso de que decidiera seguirme trataría de tener alguna charla amistosa con él y sonsacarle a lo que se dedicaba.
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Lun 19 Feb 2018 - 18:49

Estreché la mano del desconocido y me aseguré de memorizar su nombre. «William», repetí un par de veces en mi fuero interno. Dudaba encontrar mucha más gente en aquella isla -vista la información que acababa de revelarme-, y aún más improbable era que se mostrasen medianamente amistosos. «¿Caníbales? ¿En serio?», volví a preguntarme. No obstante, sí, eso parecía. Tragué saliva mientras contemplaba cómo observaba un reloj y ojeaba un escrito.

Todo indicaba que sabía los movimientos que debía llevar a cabo en aquel ambiente -todo lo contrario a mí, todo sea dicho-. Por eso, cuando me sugirió acompañarle no dudé en aceptar su ofrecimiento. Sabía a ciencia cierta que me sería difícil desandar mis pasos, orientarme después de la precipitada huida del animal o, sencillamente, moverme con un mínimo de acierto en el mar de bambú que me rodeaba.

-No tengo ganas de que esos caníbales me encuentren solo, la verdad -comenté al tiempo que me ponía a la altura de Willliam. No sabía a ciencia cierta la dirección que estábamos tomando y, siendo sincero, tampoco me molesté en detenerme a averiguar cuál era. No obstante, la diferencia de grosor entre los vegetales que había ante mí y los que se encontraban a mi espalda era bastante orientativa. «Hacia el centro, ¿no?», reflexioné.

Caminé unos segundos en silencio, pero el recién conocido no tardó en abrirme la puerta a la verborrea incansable. Una pregunta tan inespecífica como "¿a qué te dedicas?" era todo lo que necesitaba para saciar mis ansias de charla. ¡Qué solo me había encontrado el poco tiempo que había estado allí! Las palabras parecían quemarme en la boca cuando comenzaron a salir de ella:

-A nada y a todo el mismo tiempo, no sé -comencé-. Verás, me crié con mis hermanos y mis padres en una isla. Sí, los cinco solos, porque somos tres hermanos, ¿sabes? Yo soy el mayor, y tengo dos hermanos pequeños que son mellizos. Parecen gemelos, la verdad, pero no lo son. De hecho, les molesta bastante que les digan eso. La cuestión es que mis padres fallecieron hace un tiempo y sentí que la isla me quedaba un poco pequeña... o eso creo yo. No sé explicar muy bien por qué sentí la necesidad de marcharme, pero el hecho es que me fui en cuanto un barco mercante se detuvo allí. Fue todo muy extraño, porque nunca antes había pasado ninguno... al menos que yo sepa, claro. Lorenzzo era su capitán, no sé si te sonará de algo. Es un tipo gordito que viaja con otros cuatro hombres. Bueno, eso no viene al caso. El hecho es que me separé de ellos en Isla Navideña. Vengo de bastante lejos, así que estuvimos juntos mucho tiempo... Me dio mucha pena dejarlos. Después conocí a un hombre, Alphonse, que dibujaba unas cosas muy extrañas, y poco después a un curtidor de cuero que me habló del bambú de esta isla. Así que aquí estoy... Te lo he resumido mucho, pero esa es mi vida más o menos.... ¿Qué es de ti? ¿Quién eres?
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Miér 7 Mar 2018 - 22:40

White escuchó atentamente la historia del hombre, el mayor de tres hermanos, el barco mercante y un sinfín de aspectos anecdóticos de los que había narrado a lo largo de la misma, de todo aquello saco una idea, la inexperiencia del extraño. Para empezar, partía de la base de que el chico había nacido en lo que parecía ser un lugar desierto, incluso aquella isla en la que se encontraban parecía tener más movimiento de la encontraban. Finalmente, el tal Ruffo pidió que le contará la mía propia, cosa que hice, aunque no sin dejar de omitir ciertos detalles:

-Bueno yo soy un, como decirlo…-arranqué a hablar tratando de encontrar las palabras adecuadas, era un bróker, pero aquello sonaba muy a lo que era, alguien del bajo mundo -Digamos que soy un cazador de objetos inusuales, me dedicó a viajar por los cuatro mares con la premisa de encontrar objetos previo encargo, esta vez me han pedido una exóticas semillas de bambú con propiedades milagrosas- prosiguió mientras enseñaba las semillas que había recogido durante el camino previó al enfrentamiento con el panda- También tengo un anticuario en Goa, ahora  mismo se está encargando de ella una chica encantadora, se llama Ann, pelo liso, unos preciosos ojos grandes y una voz…- dijo antes de entrecortarse y hacérsele un nudo en la garganta, aunque tal vez de la forma que lo había dicho tan solo denotará lo que tantas veces había tratado de negar, rápidamente volvió a la realidad -También soy escritor, aunque más  por gusto que por oficio- finalicé mientras daba unas palmadas en el bolsillo donde había guardado la bitácora.

Tras un breve silencio, nos deslizamos lentamente por lo que parecía un sendero, puede que fuera una de esas rutas usadas por los traficantes de hombres o algo peor, fuera como fuera daba la sensación de estar bastante abandonado y en desuso lo cual me transmitió bastante mayor tranquilidad -Deberíamos aligerar el paso, se nos esta echando la noche encima- dije mientras trataba de localizar el sol por encima de toda aquella maraña de hojas y ramas.

Acto seguido comencé a acelerar el paso, bajamos por lo que parecía ser la colina de un valle, cruzamos un estrecho riachuelo y comenzamos a subir por el otro lado del valle, hasta llegar al pie de la montaña, tal vez fueron diez, quince, no veinte dos minutos fueron los que tardamos en encontrar la entrada. Pinturas rupestres a la entrada de la caverna, no eran la más esperanzadoras de las noticias, pero según decían las anotaciones del propio O’Connell aquellos caníbales eran muy dados al éxodo.

-Creo que tengo una lampara por aquí- dije a la vez que sacaba la lampara de Allhazread, cargándola con un poco de oleo de ballena, y encendiéndola antes de introducirme en la pequeña gruta -Ten cuidado al agachar la cabeza y con lo que puede que aguarde dentro- aconsejé mientras agarraba mi arma con la mano libre y me introducía en el interior de la misma, tan solo esperaba que Ruffo fuera un hombre al cual poder confiar mi espalda.


Última edición por William White el Mar 13 Mar 2018 - 22:08, editado 1 vez
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Jue 8 Mar 2018 - 17:15

-Un coleccionista entonces, ¿no? -dije, más como una afirmación que como una pregunta. No obstante, lo más interesante de su discurso a mis ojos no era su profesión, sino Ann-. ¿Es tu novia? -pregunté, alzando un par de veces las cejas y golpeándole con el codo en el costado de forma sutil y repetida. No sabía cómo se tomaría aquello, pero tampoco me importaba mucho.

Nuestros pasos nos llevaron hasta una gruta oscura y húmeda. Al dar los primeros pasos en su interior me pareció distinguir unos ruidos un tanto desagradables, pero lo achaqué a la tensión del momento y me esforcé por ignorarlos. William no tardó mucho en encender una lámpara que llevaba consigo. «Eso sí que es venir preparado», me reprendí, dándome cuenta de lo incauto que había sido al ir a una isla desconocida con poco más que lo puesto.

No obstante, opté por hacer caso a lo que decía y me aseguré de ir con cuidado. Comprobaba que el suelo era firme antes de pisar y me aseguraba de que no hubiese ninguna criatura que me diese una sorpresa poco agradable. Avancé detrás del moreno y, pese a lo angosto de los primeros metros, el pasaje fue abriéndose poco a poco hasta dar lugar a un espacio más abierto.

La humedad seguía siendo la dueña y señora de la gruta, pero al menos no me veía forzado a caminar agachado. La luz que emitía la lámpara de Will iluminaba considerablemente los alrededores, permitiéndome observar los amenazadores vértices que pendían sobre nosotros. Toqué la espalda de mi acompañante y señalé hacia arriba. ¿Se habría fijado antes que yo? Tal vez, pero no estaba de más advertirle.

-¿Crees que aquí podremos hacer fuego? -pregunté, cayendo en la cuenta de que si lo hacíamos no sería gracias a mí. No tenía madera ni nada que nos pudiese servir para ello. Tal vez él tuviese algo. Si no era así, por el momento no nos quedaría otra más que dejar que la humedad nos calase hasta los huesos.

Entonces, casi como una incomprensible respuesta a mi interrogante, un gemido resonó en todo el lugar. Mi primer impulso fue mirar hacia las alturas para comprobar que nada se había desprendido. Una vez me hube asegurado, entrecerré los ojos para intentar distinguir el origen de aquel sonido. Incapaz de identificar su procedencia, di unos tímidos pasos en la dirección de la que me había parecido que provenía. Mi mano izquierda tanteaba la cadena que llevaba sujeta en torno a mi torso, preparado para desenroscarla y golpear a lo que fuese si se lanzaba hacia mí.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Mar 13 Mar 2018 - 23:27

El compañero de viaje concluyó por calificarme de coleccionista, tampoco iba muy desencaminado, una pena que tuviera que entregar la mayoría de objeto que encontraba, a pesar de ello había conseguido amasar una, aunque pequeña, valiosa colección de reliquias. Por otro lado, sí que sintió algo de resquemor por el comentario hacía Ann, definir su relación más allá del trabajo era más que extraño, incomodo, aun así, cómo podía explicar aquella permanente sensación de deuda que sufría hacia ella.

No volvió en sí hasta que su compañero le pregunto sobre hacer un fuego, lo cierto es que su pregunta fue interrumpida por un lamento ahogado, ¿Qué diablos había sido eso? De un rápido giro de muñeca, su hoja rápidamente se ergio, bloqueando con la parte roma, un golpe de una sombra furtiva que rápidamente se echó para atrás de un rápido y ágil salto, haciendo imposible más que distinguir aquella forma vagamente humanoide. Tomando un leve respiro y cerrando los ojos se centró en el uso del mantra, advirtiendo la presencia de su repentino atacante. El atacante no tardó mucho en volver a la carga, de un gesto indiqué a mi compañero que se echará hacia atrás, indicándole que no interfiriera.

-Te lo explicaré más tarde- maticé de una voz, mientras bloqueaba la secuencia de patadas y golpes con la parte roma de mi arma.

De un nuevo salto hacia atrás, gané bastante distancia con la acechante sombra. Pero esta vez lo suficiente como para darme el suficiente tiempo como para depositar la lampara de oro sobre una piedra plana.

-Parece que he perdido mi toque- me dirigí a mi rival, aunque con vanas esperanzas al ver de qué se trataba no de otra cosa que un caníbal.

El nativo tenía una tez oscura, aunque con un matiz algo azulado, como si estuviera enfermo o tuviera algún tipo de pulmonía. Por otro lado, era un hombre terriblemente delgado y fibroso, si existía un musculo él lo tenía remarcado, hasta el extremo de que se le notaban los vasos sanguíneos. Pero desde luego aquello no era lo más impresionante del hombre, sino el sinfín de dilatas que tenía distribuidas por el cuerpo, así como los tatuajes tribales que se vislumbraban por toda su piel. Describiría la cara del hombre de no estar cubierta tras una marcara tiki, aun así, se podía ver los penetrantes ojos amarillos de la bestia a través de esta.

Tras un segundo de reposo, el intercambio de fintas y golpes se reanudo.


Última edición por William White el Miér 20 Jun 2018 - 18:12, editado 2 veces
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Miér 2 Mayo 2018 - 10:17

¿Quién demonios era aquel tipo? A decir verdad, no estaba demasiado seguro de si a ese individuo se le podía dar la categoría de persona. «Supongo que sí», me dije, intentando distinguir sus rasgos mientras se movía. Por si no fuera suficiente, y como si el aspecto del desconocido no sobrase para colmar el cupo de "cosas raras del día", el coleccionista decidió adoptar una actitud un tanto peculiar. Que me apartase, decía... Bueno, más que decir indicaba, pero el hecho era que pretendía que le dejase enfrentarse al sujeto en solitario.

-¿Es un viejo amigo, o qué? -pregunté, dejando que cierto matiz irónico impregnase mis palabras. No había muchas opciones en cuanto a las posibles identidades de nuestro amigo. Entre todas ellas, la revelación que William me había hecho anteriormente destacó y se impuso sobre las demás. ¿Un caníbal? Visto el aspecto del sujeto, cómo se comportaba y el contexto en el que nos encontrábamos, era lo más plausible.

Tragué saliva de forma casi imperceptible, aunque a mi modo de ver el ahogado sonido producido por la saliva al ser deglutida retumbó en toda la caverna. No sólo eran caníbales, hecho que de por sí me inspiraba poca o ninguna confianza, sino que también eran unos verdaderos salvajes. El individuo al que el moreno estaba empeñado en enfrentarse en solitario se asemejaba más a una fiera que a una persona. ¿Por qué tenían que estar reñidas las preferencias culinarias con una actitud mínimamente humana? «¿Será siempre así, o se comportará de este modo sólo en ocasiones?», me pregunté. Por algún extraño motivo, ver la actitud que exhibía el desconocido me molestó, mas la situación me obligó a apartar cualquier pensamiento de la cabeza y centrarme en lo que sucedía ante mí.

Si tantas ganas tenía de darse de palos con el hombre-bestia, no sería yo quien me opusiese. Sin embargo, nada ni nadie podía asegurar que la criatura no optase por cambiar de objetivo y tratar de hincarme el diente... Y no estaba dispuesto a permitir que lo hiciese, no señor.

Desenrosqué la cadena de mi torso, asiéndola con fuerza y otorgándole un leve balanceo que me permitiría reaccionar antes en caso de que fuera necesario. Apreté mi mano libre, la derecha, y acaricié de forma inconsciente la almohadilla que adornaba la palma con la yema de los dedos. Era una costumbre un tanto extraña que había ido adoptando con el tiempo, pero su suave tacto me recordaba el poder que albergaba y en cierto modo me ayudaba a tranquilizarme en los momentos más tensos.

-Que sea algo rápido, que tengo frío -comenté sin perder de vista al salvaje, atento a cualquier movimiento que hiciese y centrando en él por completo todos mis sentidos.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Lun 7 Mayo 2018 - 23:57

Poco a poco comencé a aumentar la velocidad con la que blandía el estoqué, obligando al caníbal mantener las distancias, mientras evitaba el arma de filo oscuro. Todo estaba marchando bastante bien, incluso creía haber memorizado todo el entorno cavernoso que lo rodeaba, o al menos lo intuía con bastante acierto. Entre tanto su oponente parecía mantener las distancias con una fe fuerte en aquella especie de bastón de madera, con la cual se defendía de muy buena manera, a pesar de haber perdido la iniciativa en el combate.

Paso a paso, finta tras finta y golpe tras golpe el combate adquirió un ritmo frenético, imparable. Tanto que comencé a guiarme más por instinto que técnica todo sea dicho, la respiración cada vez se hacía más intensa y fuerte. Toda aquella acción se detuvo con un encontronazo, el caníbal pareció poder retener uno de los tajos con el bastón, el cual había sido arañado por la hoja que se había quedado algo atorada, como si hubiera chocado con algo metálico. El mantra me advirtió de que el espíritu del hombre realmente estaba creciendo, era capaz de imbuir su bastón en aquella cosa ¿A mí me había costado meses perfeccionar lo que aquel salvaje hacía por puro instinto? Bueno puede que después de todo fuera torpe con ese color en particular.

Tras ello ambos repetimos la escena anterior dando respectivos saltos hacia atrás tratando de medir nuestros estados y los del contrario. Entre tanto mi ambición iba algo más allá, no simplemente quería derrotarlo, vaya mi vida estaba en juego después de todo, sino que quería derrotarle de una forma limpia, herirle en “el orgullo de guerrero” que había leído en las anotaciones de O’Connell, si no usaba los poderes de la fruta, probablemente ganaría un gran guía para los días que restaban en la isla, tal vez conseguir algo interesante a cambio de los bigotes del panda. Después de todo eran un amuleto y signo de fortaleza en su cultura. ¿Y quién sabe qué tipo de tesoros podían tener aquellos salvajes? Entre tanto su compañero pareció meterle prisa:

-Ve a por madera a fuera, a este no le queda mucho- le dije refiriéndome al caníbal, cual bizcocho de pastelería -Se hacer fuego, no te preocupes- finalizó.

Mis pensamientos fueron entrecortados por una reanudación de las hostilidades, paso, paso, finta, tajo. La sucesión de movimientos se recrudeció comenzando a recibir un par de magulladuras a causa de unas buenas paradas del moreno, por el contrario, este había recibido un tajo en el brazo que si bien no era letal le resultaría incómodo para lo que restaba de enfrentamiento. Finalmente, el contrario rompió el ritmo del duelo realizando una impresionante y fútil kata marcial con su bastón. Aprovechando uno de los momentos de guardia baja, Esquivé lateralmente el golpe y propiné un puntapié al adversario, que no hizo otra cosa que perder el equilibrio y caer al suelo. Sin darle un respiro posicioné mi arma en su cuello y me acerqué a susurrarle unas palabras al oído:

-Usalj, ka lele wata tarata osalum osa tum tum- que en su dialecto venía a ser, “Has sido derrotado, como afrenta a tu honor un servicio será dado”.

El caníbal pareció tratar zafarse inútilmente, tras lo cual arrojó el bastón que sostenía con una de sus manos en señal de rendición.

-Salaj, marak oloku de que sytom alajquesi otarum olijaque ui iki bickm- que venía a ser un “De acuerdo”, una sentencia tal vez muy larga para la simplicidad del mensaje, eso demostraba los tozudos y tercos que podían llegar a ser los de la tribu en este lugar.

Si su compañero volvía con las ramas, trataría de encender un fuego en el interior de la caverna con uno de los fósforos que llevaba consigo.


Última edición por William White el Lun 14 Mayo 2018 - 22:51, editado 1 vez
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 13 Mayo 2018 - 11:31

El caníbal no parecía tener demasiado interés en mí. Siendo sincero, lo cierto es que pasé a ser un elemento decorativo más, aportando al combate lo mismo que una estalagmita cualquiera o un murciélago que pasase por allí. Me relajé, dejando de apretar los puños y cruzándome de brazos. Tendría que aguardar a que William acabase con el tipo -o a que fuese él quien perdiese el enfrentamiento- para poder hacer algo... o al menos eso pensaba yo.

-Muy seguro te veo yo... -musité, mas opté por hacerle caso y darme la vuelta. No obstante, una oscuridad asoladora me recibió al intentar encarar el camino que habíamos empleado para llegar hasta allí. ¿Cómo demonios pretendía que saliese de la cueva en esas condiciones? No podía llevarme el chisme que él había usado para iluminar la gruta anteriormente, pues le dejaría combatiendo a oscuras y, casi con total seguridad, el nativo adquiriría una gran ventaja en esas condiciones.

Liberé un profundo suspiro de exasperación, consciente de que no podía hacer nada por el momento, y me dejé caer pesadamente sobre una piedra redonda y lisa situada junto al candil. El moreno se había mostrado muy convencido de que sería capaz de derrotar a su oponente, así que me senté esperando que fuese algo rápido. Fui un iluso; la lucha se prolongó durante unos minutos. ¿Cuántos? A saber, pero muchos más de los que yo habría dicho de haber podido elegir.

-¿Sabes hablar su idioma? -pregunté, sorprendido, al ver cómo se dirigía al caníbal. ¡Pues claro que sabía! ¿Qué clase de pregunta era aquélla? Acababa de ver cómo musitaba unas palabras incomprensibles que, en cualquier otro contexto, habría tomado por el idioma inventado de un tipo carente de juicio. «Tal vez nos sea de utilidad», pensé. Si algún compañero de nuestro invitado nos atrapaba, al menos podríamos decirle que sabíamos mal o algo por el estilo.

No pude evitar sonreírme, consciente de lo inútil que sería aquello dado el caso. No obstante, enseguida volví a la realidad y me levanté de mi improvisado asiento.

-No puedo salir de aquí sin luz -dije sin más, encogiéndome de hombros y señalando el oscuro camino que nos había conducido hasta allí-. Tenemos que ir los dos. Eso o dejar que me lleve la cosa ésa y quedarte tú a solas con tu nuevo amigo.

Bajo mi punto de vista la segunda opción era un tanto temeraria, por decirlo de una forma suave. No obstante, no sería yo quien le dijese a un tipo al que acababa de conocer qué debía hacer.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Lun 14 Mayo 2018 - 23:48

-Si se su idioma- dije tomando un poco de aire -Dame unos minutos y te acompañare- imploré a mi compañero de una exhalación, después de todo yo me había acostumbrado ya a la penumbra de la sala, gajes del oficio supuso.

Aquel enfrentamiento me había dejado algo fatigado después de todo ¿Dos peleas en un día? Más que suficiente habría tenido con una para toda la semana -No siempre vas a poder estar rehuyendo de enfrentamiento White, antes o después terminaras dándote cuenta- resonaron las palabras de Lucio en su cabeza. Maldito viejo, siempre teniendo la razón. Después de todo aquello, me preguntaba donde andaría.

-Bien andando- dije mientras me levantaba y recogía la lampara -Kualag empugugu – le dije al caníbal, que era un simple vamos marchando -¿Tangu ton ton sukuluku?- pregunté al caníbal, que venía siendo una pregunta de que si estaba solo.

-Salaj, marak oloku de que sytom alajquesi otarum olijaque ui iki bickm- afirmó el hombre levantándose mientras se encaminaba el primero del grupo – Tanka tanka- negó, rotundamente mientras arrancó a hablar si idioma tan rápido que me perdí a la mitad del mensaje. Aunque podía resumirse en algo así como que era un guardián de algo. Por mi parte me límite a asentir, ya que no lo consideré relevante, al menos por el momento -Parece que no vamos a tener compañía le comenté a mi compañero posicionándome entre él y el caníbal a fin de cuentas era lo más prudente.

-Wata yuhu namel- voceó el caníbal, preguntando por mi nombre, había sido un poco hipócrita el que se presentará antes el incivilizado que nosotros, un poco bochornoso en lo que a mi respectaba, mi compañero en cambio tenía la barrera del idioma como escusa -White- dije al caníbal -W-h-i-t-e-repetí vocalizando para asegurarme de que el caníbal se quedará con la pronunciación, lo cual resulto tras un par de intentos mientras terminabas de salir de la gruta, después de todo ambos idiomas tenían eran idénticos tonalmente hablando. Una vez que el caníbal musitó varias veces el nombre de la forma que el creyó correcta, preguntó de igual forma por el nombre de mi otro acompañante.

-Pregunta por tu nombre- le dije acto seguido al compañero, dejándole la libertad de que decidiera él -Aunque te aviso, que los tribales son muy, muy rencorosos- advertí de forma jovial.

Entre tanto ya habíamos abandonado la gruta y nos habíamos aproximado al lindero del bosque, entre las cañas de bambu se encontraban un estenso pasto de cortezas y hojas, alguna del bambú, otras arrastrada por las lluvias y los vientos que solían estar asociados a los monzones.

-Yo me encargo de vigilarle- mencioné a mi compañero, dándole a entender que entré la espada y la lampará que portaba no iba a poder ayudarle a recoger la madera. Entre tanto pregunté al caníbal si sabía de algún sitio donde pasar la noche de forma tranquila, respondiendo este que tan solo estaba la gruta que habíamos estado con anterioridad. Afortunadamente no nos habíamos alejado mucho de ella. Dejaría que el compañero terminará de recoger y una vez preguntará, indicaría que volvíamos a la grieta anterior.


Última edición por William White el Lun 11 Jun 2018 - 11:03, editado 2 veces
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Ruffo el Dom 27 Mayo 2018 - 23:25

William necesitaba un momento para recuperar el aliento. Era de esperar. A fin de cuentas acababa de enfrentarse a un tipo espeluznante que, por muchos inconvenientes que nos hubiera causado, se encontraba en plena forma. Tal vez la carne humana tuviese algún tipo de nutriente extraño y particular que... Sacudí la cabeza, desechando los macabros pensamientos que comenzaban a asomar en mi mente con total naturalidad. ¿En qué demonios estaba pensando?

Nos pusimos en marcha, siguiendo el que supuse sería el camino empleado anteriormente para llegar hasta allí. El caníbal y quien le había derrotado comenzaron a hablar de nuevo, usando para ello la exageradamente sonora lengua que había desarrollado la población local. No entendía nada, por supuesto, pero trataba de identificar algún gesto en los rostros de mis acompañantes; cualquier cosa que me permitiese seguir mínimamente la conversación. No fue así. Permanecí en la más completa ignorancia hasta que William se dirigió a mí tras pronunciar el que debía ser su apellido. ¿Me lo había dicho al presentarse? No lo recordaba, pero trataría de no olvidarlo en el futuro.

-Ruffo -respondí, sonriendo y alzando una mano en dirección al indígena. Aquel tipo no me daba buena espina, pero era incapaz de mostrar una actitud que no fuese aquélla. ¿Cómo se lo tomaría? Lo cierto era que tampoco me importaba demasiado. White había posicionado su pálida figura entre ambos, y de la situación era fácil deducir que había adquirido cierta capacidad de mando al derrotar al caníbal. Dudaba mucho que lograse hacerme algo aunque lo intentase.

Aun así, permanecí alerta por si intentaba cenar una de mis orejas o algo por el estilo. Una vez en el exterior quedó claro que William no se encontraba en condiciones de recoger leña ni, en realidad, de hacer nada que implicara trabaja manual. Me tocaba a mí, así que me puse manos a la obra y comencé a recoger ramas secas de diferente grosor del suelo del bosque. Había menos de las que me hubiera gustado, por lo que me demoré unos minutos. Creía oír cómo mis dos acompañantes conversaban en algún lugar a mis espaldas.

-Ya podría ayudarme el come-humanos -mascullé en un tono muy bajo, audible sólo por la naturaleza que me rodeaba y por mí mismo.

Regresé junto a los demás cargado con madera para pasar la noche -o al menos eso esperaba yo, pues no cabía ni una rama más-. No tardamos en regresar a la gruta y, cuando por fin nos detuvimos, dejé caer toda la leña en el lugar donde se me indicó. No tenía ni idea de cómo encender fuego, así que mi función -de mula, sí, pero función al fin y al cabo- había acabado. Liberando un sonoro suspiro, me dejé caer sobre una piedra cercana y esperé a que hubiera una lumbre para calentarme.
avatar
Ruffo
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 98
Fecha de inscripción : 15/07/2017

Hoja de personaje
Nivel:
32/150  (32/150)
Experiencia:
12400/790000  (12400/790000)
Berries: 9.578.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por William White el Miér 20 Jun 2018 - 19:14

Entre que mi compañero civilizado recogía algunas ramas, entre tanto pregunté al caníbal por el par de calabazas peregrinas que colgaban en su cinturón, si es que se le podía llamar algo a aquella cuerda. Este me comentó que estaban vacías por lo que inmediatamente le indiqué que las rellenará en el riachuelo adyacente. Así mismo aproveche para coger algunas raíces secas y hojarasca, guardándola en la bolsa de las semillas.

Aproveche ese instante para mirar con mayor detenimiento al hombre, él tenía un cuerpo flacucho, escuálido, indicando un índice de desnutrición severo, aunque tal vez no en un punto mortal, aunque quien era él para decir eso, no era médico. Su pelo era largo y de un llamativo color rubio chillón.
Respecto a su rostro, se encontraba oculto bajo aquella a máscara de la cual no había demasiado que destacar, ya que al ser esta de un color blanco, pareciendo ser una manufactura de marfil o hueso, una pieza única que probablemente tuviera un gran valor sentimental para su portador. Estas en ocasiones solían indicar estatus e incluso roles dentro de la sociedad tribal y a juzgar por la que portaba el hombre bien podría ser algún tipo de iniciado o puede que alguna especie de guardián. Apostaba más por la segunda que por la primera. Por último, el hombre parecía tener un tatuaje en la muñeca derecha, una especie de monigote que bien podía ser un panda por las características orejas de estos.

Finalmente, mi compañero de viajes indico que había acabado de recoger la madera, por lo que rápidamente pusimos regreso a la gruta, el camino fue sinuoso, más complicado que la vez anterior debido a la pendiente, pero nada no superable. Con los últimos rayos de sol ocultos tras la montaña no introdujimos en la gruta, esta vez sin sobresaltos o inquilinos inesperados. Esta vez descendiendo más en la gruta nos encontramos lo que parecía ser el refugio del caníbal, una especie de campamento con una especie de cama hecha a base de heno habría unas cuatro de esas, lo cual era extraño, por lo que preguntando de nuevo al caníbal este me juro y perjuro que hacía tiempo que nadie vivía con él, y que aquel inmobiliario era perteneciente al anterior guardián y su familia.

-Dice que no hay que preocuparnos, dice que pertenecieron al anterior guardián- traduje a mi compañero, para tranquilizarle.

Depositando el arma en el suelo, pedí por favor a mi compañero que descansará y que de paso vigilará a nuestro amable anfitrión. Tras esto, cogí rama por rama hasta formar una especie de cono. Colocando la hojarasca y el material más propenso de arder en el medio del mismo, una vez hecho impregne un poco de oleo el interior, arrojando posteriormente una cerrilla en el interior, con sumo cuidado de no quemarme, después de todo se notaba que no era un experto en lo que a hogueras se refería. Una vez que vi que estaba ben prendida, suspiré y me alejé un poco de la misma tumbándome sobre uno de mullidos cúmulos de heno. Tras ello saque de mi bolsa una pequeña ración de comida, ofreciendo a ambos extraños una ración. Aunque aquello significaba quedarme sin raciones para el día siguiente. El caníbal por su parte denegó la oferta, escudándose en una especie de ritual o ayuno, fuera lo que fuera no había terminado de comprenderlo muy bien. Solo quedaba esperar la respuesta de mi otro compañero, el civilizado.
avatar
William White
Ciudadano
Ciudadano

Mensajes : 436
Fecha de inscripción : 04/10/2014

Hoja de personaje
Nivel:
45/150  (45/150)
Experiencia:
37570/320000  (37570/320000)
Berries: 10.000.000

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Duro como el bambú - Privado/Pasado [Itkovian & Ruffo]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.