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Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

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Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Mar 27 Feb 2018 - 20:33

Click. El pequeño claro se encontraba iluminado apenas por la tenue luz reflejada por plenilunio del lejano astro, impasible en el firmamento, rodeado de sus distantes acompañantes de fuego. La Luna hacía guardia aquella noche, vigilante, expectante, atenta a las pequeñas criaturas que deambulaban a lo largo del mundo que custodiaba, cual guardián. Una suave brisa mecía con calma las hojas de los árboles que marcaban el inicio y a la vez interrupción del bosque. Ni un solo sonido más que el roce del viento contra la madera de los árboles y la verde hierba que se extendía a lo largo de todo el terreno, fundiéndose con el resto de vegetación. De forma céntrica, un pequeño estanque daba cobijo a diminutos peces, así como a toda clase de anfibios, al tiempo que brindaba de refrigerio a los animales que acudían allí, sedientos. El lugar idóneo para establecer un pequeño puesto de observación. Quizá de cazadores, quizá de simples biólogos. Lo único que estaba claro era que, tan solo allí, existía la certeza de que tarde o temprano aparecería el depredador principal de la isla. El lobo.

Lavengre era una isla bastante apacible, o lo sería de no ser por el problema que tenían con las manadas de cánidos que mermaban el ganado. Un conflicto constante entre los habitantes y la naturaleza que no parecía llegar a ningún final, pese a los incontables intentos por reducir la población de depredadores del lugar. Fuera de esto, presentaba un ambiente y un clima agradables, propios de las islas del West Blue, y las noches en aquella estación del año eran cuanto menos agradables; ni frío ni calor. La mayor parte de los residentes debían de encontrarse ya en sus hogares, disfrutando de una cena caliente junto al fuego del hogar y sus familias, quizá intercambiando las historias más interesantes del día y rezando porque los dioses les brindasen más jornadas como aquella. Sin duda alguna, era un lugar bastante acogedor y, pese al problema con las manadas, la vida no parecía ser en exceso complicada. ¿Quién no querría perderse en sus bosques? ¿En las faltas de sus tres montañas? ¿En la calidez de su comunidad? «Eso mismo debió pasársele por la cabeza a esos dos», dijo para sí mismo el incansable cazador, observando el lugar, recostado sobre la rama de un viejo roble.
Era irónico, cuanto menos, que alguien con su apellido hubiera llegado hasta un lugar como aquel. Un claro frecuentado por lobos... ¿No debía un Wolfglade sentirse como en casa? El momento y el sitio parecían los idóneos para relajarse y disfrutar del paisaje, pero no. No en aquella ocasión.

El único motivo que había llevado a Zephyr hasta la isla era, por desgracia, un negocio y, quizá, un pequeño avance en su gesta personal. Llevaba semanas siguiéndole la pista a un particular dúo que se las había apañado para causar estragos y molestias en las poblaciones de las Aguas Occidentales, sorteando con aparente facilidad al brazo armado del Gobierno. Saqueos, asesinatos, secuestros, ejecuciones... La verdad es que habían estado haciendo lo que les dio la gana, saliendo completamente impunes. "Serán muy habilidosos", debía pensar la gente de a pie. Para el joven de dorados cabellos no eran más que un par de idiotas con mucha suerte y, quizá, con una pequeña ayuda extraordinaria. De hecho, este último punto era la razón principal por la que se había animado a invertir el tiempo y el dinero en buscarles. Debía despejar sus sospechas y, si estaba en lo cierto, zanjar el asunto cuanto antes. Total, no es que fuera a obtener un pastizal por ese trabajo, aunque sin duda cubriría muchos gastos y le serviría para vivir cómodamente un tiempo relativamente largo.

Click, sonó una vez más la bala al ser insertada en el cargador de su plateada beretta, tras lo que el lobo alzó la cabeza, alertado por sonidos en la lejanía.

Ya iba siendo hora -susurró, enfundando el arma y adoptando una postura más apropiada, listo para moverse con rapidez si la situación lo requería.

Tras tanto tiempo de persecución, había logrado dar con la pequeña embarcación de los hermanos amarrada en los muelles del pueblo y, tras indagar un poco, descubrió que habían convertido el claro en un pequeño punto de reunión. De hecho, sospechaba que debían de guardar por la zona su botín, ya que registrar el barco no dio muchos frutos. De hecho, quizá hubiera sido mejor idea -o, al menos, una opción más sensata- preparar una emboscada en su embarcación, cuando menos se lo esperasen... Pero no era su estilo. Zephyr necesitaba moverse y, además, cuanto más esperase, más posibilidades había de que los dos delincuentes decidieran hacer de las suyas y causar estragos. Si la marina acudía en auxilio, por otro lado, quizá les atrapasen y todos sus esfuerzos habrían sido en vano. Claro está, había preparado algunas pequeñas sorpresas para sus nuevos amigos. En su naturaleza se encontraba el estar preparado ante cualquier contratiempo.

Y, con esto en mente, esperó la llegada de quien quisiera que fuera el causante de aquellos sonidos.
Zephyr Wolfglade

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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Mar 27 Feb 2018 - 23:28

─¿Y aquí qué pone?

─Amm… Pablo -contestó el tabernero, que parecía haber perdido el miedo por el cazador.

─¿Es el mismo apellido que el otro?

─Sí.

El semigigante se rascó la barbilla. Estaba fuera de la taberna, sentado. Al llegar se había asomado por la puerta y había pedido desde fuera un barril de cerveza, ya que no podía entrar. El tabernero terminó saliendo, cargando con el barril, algo temeroso. Sin embargo, la actitud amigable del gigantón pareció minar su miedo. La manaza de Braud podía coger el barril como si de una jarra grande se tratara. Dio un trago de la cerveza y se limpió la boca con el puño.

─¿Y cuánto dinero es?

─Tres millones.

─¿Cada uno? -el tabernero asintió-. ¿Con eso basta para pagarte la cerveza, no?

─Claro, y sobra… ¿Estás seguro de que están aquí?

Braud sonrió mientras posaba el barril vacío en el suelo y se ponía de pie, guardando los carteles arrugados en su cinturón. El hombre lo miró desde lo bajo, casi estirando el cuello.

─He visto su barco. Iré a dar una vuelta por el bosque a ver si los encuentro. Cuando vuelva te traigo el dinero, ¿va?

Seguramente, si eso lo hubiese propuesto otra persona, el tabernero no habría aceptado aquel pago tardío. Sin embargo, a pesar de que ya no le inspiraba tanto miedo como cuando llegó, seguía siendo un gigante de casi cinco metros al que no valía la pena cabrear. Si el hombre quería pagar, le traería el dinero. Si no quería, se marcharía sin echar abajo el local. Eran todo ventajas.

En el momento que el cazador llevaba cuatro pasos dados en el bosque, ya se había unido a su paseo un mapache. Braud lo ignoró, aunque le pareció ver como a este se le unía también un tejón. Siguió caminando mientras pensaba en los hermanos pirata cuyo nombre el tabernero le había leído tan amablemente.

“Pablo El Matador Rodríguez y Paco Ranchera Rodríguez…”

Uno de ellos aparecía en el cartel con un enorme sombrero, la cara tapada por un pañuelo y una guitarra en las manos. El otro llevaba una extraña máscara con la boca y los ojos al aire. ¿Tendría que enfrentarse a los dos a la vez? No le importaba, siempre y cuando fuese un reto. De no serlo… bueno, puede que ni siquiera llegue a recordar sus nombres. Cuando quiso darse cuenta, sus pies llegaron hasta un claro. Además, tenía una ardilla en el hombro. Resopló, forzando sus ojos a la oscuridad, mirando a través del claro. Olfateó el aire, buscando presencia humana. No podía evitar tener la sensación de que alguien, o algo, le observaba. Su semblante se torció en una sonrisa orgullosa.

─¿Cual de los dos eres? -gritó -¿El de la guitarra o el de la máscara?
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Miér 28 Feb 2018 - 19:18

Zephyr aguardaba con paciencia a que el causante de aquella perturbación hiciera acto de presencia. Al principio, pensó que se trataría de alguno de los hermanos Rodriguez, si es que no eran ambos. Sin embargo, a medida que los segundos pasaban y el foco del ruido se aproximaba, sus deducciones se iban más y más al fondo del pazo. Pisadas fuertes, con una marcada ausencia del cuidado y la discreción. De hecho, se atrevería a decir que iba en alguna especie de pesada montura o que, al menos, se trataba de un animal enorme. Pero no.

Tras un rato que el cazador dedicó a intentar discernir qué o quién podía ser el epicentro del ruido, su origen hizo acto de presencia adentrándose en el claro, dejándose ver incluso aún entre los árboles. «¿Pero qué clase de bestia es esa?», preguntó en su interior, con los ojos abiertos como platos y una expresión, como poco, cómica. Era un hombre, o al menos poseía la apariencia de uno, pero superaba con diferencia en más del doble la estatura media, probablemente incluso la de humanos considerados "altos". Estaba claro que los que hicieran semejantes afirmaciones no se habían topado nunca con aquel fruto brutal de la naturaleza. Superando sobradamente los cuatro metros de altura y con una masa muscular que sería la envidia de cualquier culturista, el grandullón siguió adentrándose tranquilamente en la zona, de una forma tan condenadamente despreocupada que incluso irritaba al chico. Claro que, ¿quién podía temer peligro alguno con semejante tamaño? Ni siquiera el Matador, de los hermanos Rodriguez, era tan alto, y eso que presentaba una altura considerable. Fuera como fuese, su rostro no le sonaba lo más mínimo, ni siquiera de haberlo visto por el pueblo... Así que no debía llevar demasiado tiempo en la isla. Ciertamente, se acordaría de alguien así pese a su mala memoria.

El vello del rubio se erizó ante la llamada del coloso, quien parecía haberse dado cuenta de que alguien se encontraba observándole, fijamente. Masculló una maldición mientras consideraba las opciones. Estaba buscando al dúo, o eso quiso interpretar ante su pregunta, por lo que las únicas posibilidades eran que les estuviera persiguiendo o que, por el contrario, se tratase de algún nuevo aliado. La segunda idea era aterradora, así como un imprevisto que echaría a perder sus planes. De hecho, probablemente ya lo hubiera hecho incluso siendo la primera opción. Exhaló un pesado suspiro. No quedaba otra. Fuera cual fuera su naturaleza, debía de ocuparse de ello cuanto antes.

Ninguno de los dos, me temo -contestó con calma, justo antes de dejarse caer desde la rama para posarse sobre el suelo, de pie-. Y, por desgracia, tú tampoco. ¿Eres algún tipo de subalterno suyo o algo por el estilo? Porque no tengo tiempo para jugar contigo. El trabajo espera, y tú estás echando mis esfuerzos a perder.

Zephyr mantuvo una distancia de seguridad bastante prudente, entre unos quince y veinte metros. Se podría decir que se encontraba en el extremo opuesto del claro, de hecho. Pese a ello, sentía que su inesperado acompañante podría desvanecer aquella separación en un par de zancadas. Llevaba las manos guardadas en los bolsillos de su grisácea chaqueta, aunque se encontraba preparado para llevarlas hasta los revólveres que se ocultaban bajo la misma si la situación lo requería.

Si has venido tras ellos, te pediré que te alejes y no estorbes. Ya he llegado yo para ocuparme de ambos. Y si eres su compinche... Bueno, ¿por qué no te vas antes de que te hagas daño?

A lo mejor se estaba pasando de listo, pero era mejor que viera una postura segura y sin temor antes que una temerosa. Frunció el ceño, mirándole fijamente. Diera o no su respuesta, poco después comenzarían a escucharse un par de voces aproximarse en la distancia, justo a su espalda, con un tono excesivamente peculiar. No podían ser otros. «¡Mierda! Este no es un buen momento».
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Jue 1 Mar 2018 - 23:50

Sus sospechas eran ciertas. De lo alto de una rama cayó con gracia una figura de cabellos claros y delgada complexión. El gigante no era capaz de discernir bien sus facciones por culpa de la oscuridad, pero por su voz de hacía a la idea de que era alguien joven. No solo eso, era alguien con confianza, por las cosas que le decía. Aunque bien podría ser un farol para mostrarle que no tenía miedo. Y funcionaba. Aquel pequeño, a sus ojos, no parecía tener miedo de la mole humana que era Braudbrüthgael El Monstruo. Y aquello hizo sonreír al gigante.

─Me caes bien, enano. No te preocupes, lo único que busco es el dinero que dan por sus cabezas. Y… lo necesito, así que no voy a marcharme. ¿Cómo si no voy a pagarle la cerveza al tabernero? Lo que bebo no es barato, ¿sabes? -soltó una carcajada potente-. Mira, hacemos una cosa. Son dos, nosotros somos dos. Uno para mí y el otro…

Se calló en el momento en que notó que los animales que hasta ahora lo seguían se habían dispersado. El gigante frunció el ceño. Los animales eran capaces de sentir el peligro, eso lo sabía y lo había vivido, pues solía tener una especie de magnetismo animal. Olfateó el aire de nuevo y miró a los lados.

─Están aquí.

Casi como una confirmación a su afirmación, entraron al claro haciendo ruido. El del sombrero no solo tenía la guitarra sino que la estaba tocando, en un alegre tono con ritmo. El otro, que aunque más bajo que Braud seguía siendo alguien alto, caminaba haciéndose sonar los nudillos, como si tuviera ganas de pelea. Que casualidad. Braud también.

─Los escuchó, hermano -dijo el del sombrero-. Los cuates quieren cazarnos.

─Me enteré de esa “wea”, hermano.

─¡Mira por donde! -gritó Braud, colocándose en posición mientras sonreía con entusiasmo -¡Llegó el pago de mi cerveza!

El de la guitarra, sin dejar de tocar, apuntó con ella a los cazadores, como si el instrumento fuera un arma.

─Me pido el “weon” grande, hermano. Seguro que una pelea con él está filete.

─Sin fallo, usted vaya a por él -casi parecía que estaba cantando-. Yo voy a por el otro.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Vie 2 Mar 2018 - 16:02

«Bueno, no ha ido tan mal», pensó por un momento aún sin apartar la mirada del gigante. No iba a conseguir que se marchase tan fácilmente, pero al menos parecía que no iba a terminar paralítico. Al menos de momento. Fue todo un alivio descubrir que era otro cazador, pese a que le hiciera la competencia. No tendría que preocuparse por otro enemigo más, y lo cierto era que dudaba de haber podido él solo contra los hermanos si contaban con la ayuda de semejante bestia. De hecho, la imagen que se presentaba ante él era un tanto extraña. Si bien, por un lado, el hipertrofiado individuo presentaba un aspecto amenazante y peligroso, su actitud, sumada a los animales que le acompañaban, tan solo transmitía calma. Quizá fuera buena gente y todo, aunque lo mejor sería preocuparse de ello más tarde, después de ocuparse de sus molestos invitados.

Los bandidos habían hecho acto de presencia, cómo no, con su peculiar forma de hablar y actuar. Parecían incluso sobreactuados. ¿De qué mar procederían? Ni siquiera parecían hermanos de verdad. Es decir... Tenían acentos completamente diferentes, pese a que ambos empleasen expresiones que, para Zephyr, resultaban incoherentes e incomprensibles. Su plan inicial era pillarlos por sorpresa, aunque su nuevo compañero había estropeado un poco la idea. Qué se le iba a hacer, tocaría combatir contra ellos de un modo más directo y, muy a su pesar, compartir la presa. Incluso ellos parecían estar de acuerdo en enfrentarse individualmente a los dos cazadores. Si ese era el caso, sería mucho más fácil y, de paso, podría comprobar hasta donde llegaba la fuerza del grandullón.
El menos alto de los dos portaba una guitarra y un despampanante sombrero, y ahora se encontraba apuntándoles con el instrumento, a modo de arma. «Este debe de ser "Ranchera" Rodriguez», dedujo por motivos obvios, ante lo que su cuerpo se tensó. De los dos hermanos, este era el principal culpable de que el lobo hubiera decidido darles caza. Había escuchado numerosos rumores acerca de habilidades que poseía, todas ellas tan increíbles como sobrehumanas. Sospechaba que era un usuario, y no pensaba marcharse de allí sin averiguarlo y, de estar en lo cierto, llevarse su cabeza.

Yo también estoy de acuerdo con el reparto -respondió en voz alta ante el parloteo de los contrarios, mirando fijamente al del sombrero-. A ver si sois tan peligrosos como dicen.

En un rápido movimiento, Zephyr sacó la mano derecha y la metió bajo la chaqueta para empuñar una de sus berettas, apuntando a continuación al guitarrista, dispuesto a apretar el gatillo. Sin embargo, antes de que le diera tiempo, el clavijero de su ranchera se abrió y dio paso a un disparo, como si de un rifle se tratase. Apenas tuvo el margen de acción suficiente como para ladear el cuerpo y evitar que el tiro le alcanzase de lleno, simplemente rozando su brazo izquierdo. «¿Qué mierda? ¿Quién convierte una guitarra en un arma?» Apretó los dientes, justo al momento de devolver el fuego, disparando un par de veces. Paco ya había comenzado a moverse, y la distracción que el inesperado ataque había supuesto fue suficiente como para que pudiera zafarse de sus disparos. Un combate con ese tipo de armas en una planicie sin cobertura alguna supondría un problema, así que tan solo se le ocurría una opción aceptable.

¡Procura mantenerte con vida! -le gritó al gigante.

A continuación, el lobo desenfundó la otra beretta y comenzó a disparar a quemarropa, ni siquiera con la intención de herir a su objetivo, sino más bien buscando que pasara a la defensiva, antes de echar a correr hacia los árboles. Se adentró en el bosque, saliendo del claro, y el bandido mordió el anzuelo, persiguiéndole. Los disparos se escucharían cada vez más alejados para los grandullones.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Sáb 3 Mar 2018 - 16:30

─Parece que nos dejaron solos -dijo el enmascarado con su peculiar acento.

Braud se crujió los nudillos y empezó a hacer estiramientos con las piernas. Cuando acabó, se colocó de nuevo en posición, con los puños cerrados y clavando su mirada y sonrisa orgullosa en el pirata.

─Mejor. Porque esto va a volverse… agitado.

Y saltó. Dirigió un puñetazo descendente desde el aire, directo a la cabeza de su enemigo, aprovechando la fuerza de la caída. El pirata saltó hacia atrás, esquivando el golpe justo cuando este chocaba contra el suelo, creando un boquete en este, levantando trozos de tierra. El gigante siguió hacia delante, golpeando el aire en dirección a su enemigo, que no dejaba de esquivarlo con increíble agilidad, sobre todo para alguien de su tamaño.

─Parece que la fuerza precede a tu tamaño -entonces, con un rápido movimiento, se agarró al grueso brazo del gigante-. ¡Más fácil usarla contra usted!

Utilizando la fuerza del gigante y su inercia, lo levantó por encima de su cabeza y lanzó de espaldas contra el suelo al otro lado. Sin embargo, parecía cansado por haber hecho eso. Braud sonreía, pues aunque parecía que el pirata tenía formas de superar la barrera de la fuerza física, parecía que el peso del cazador era demasiado para él. El gigante se levantó de nuevo, sintiendo un ligero picor en la espalda.

─Esto no es un campeonato de lucha, amigo. Si quieres ganar… ¡No bastará con hacerme caer!

Corrió hacia delante de nuevo. Sus pasos hacían temblar el suelo, imponentes. El luchador saltó a un lado, esquivando en el último momento un gancho ascendente que bien podría haber roto todas sus costillas. El cazador empezaba a impacientarse. ¿Iba a limitarse tan solo a esquivar? ¿No iba a dar un solo golpe? Su sonrisa se había borrado ya, pues no se lo estaba pasando bien.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 4 Mar 2018 - 16:20

Todo lo que podía escucharse a lo largo y ancho del denso bosque, ya alejados del claro donde antes se encontrasen, eran disparos. Uno tras otro, parecían sucederse como una sinfonía cruel y despiadada, llenando árboles y suelo de agujeros, con el olor a pólvora invadiendo el ambiente. La pelea se había convertido en un pequeño juego de velocidad y reflejos: los participantes se cubrían como buenamente podían aprovechando la vegetación del lugar y alguna roca ocasional. A continuación, trataban de localizar a su oponente con la escasa luz que los astros les brindaban, antes de que las chispas de sus armas introdujeran otra fuente lumínica más. Después cambiaban de posición y vuelta a empezar.

Zephyr se tenía que andar con pies de plomo. Lejos de que aquella ranchera-rifle pudiera parecer una broma, lo cierto es que contaba con una precisión y potencia que ni sus berettas eran capaces de igualar. Era completamente incomprensible qué clase de artesanía tenía la capacidad de fabricar semejante arma, incluso para él, que poseía bastantes conocimientos en ese ámbito. Sin embargo, mientras que sus armas apenas agujereaban los troncos donde Paco se cubría y hacían saltar astillas, el instrumento del mismo partía auténticos pedazos de los árboles. De hecho, probablemente fuera capaz de echar abajo su cobertura si le permitía disparar repetidas veces sobre la misma. No le dejaría comprobarlo, en cualquier caso, ya que apenas se mantenía en el mismo sitio más de unos pocos segundos.
Un nuevo disparo rozó el árbol tras el que se encontraba, arrancando buena parte de la corteza y obligando al cazador a ladear la cabeza para no ser golpeado por las astillas en el ojo. Tomó impulso y se lanzó a la carrera en la dirección contraria, moviéndose de forma irregular para poner a prueba la puntería del bandido. Pese a sus esfuerzos, los tiros pasaban demasiado cerca, con un irritante timbre musical que comenzaba a sacarle de quicio, aunque por suerte se estrellaron contra el terreno y no sobre su espalda. Fijó la mirada en una roca de tamaño considerable y, haciendo alarde de agilidad, apoyó un pie sobre ella para saltar por encima y cubrirse detrás. Un par de disparos impactaron contra ella, pero al menos parecía que el calibre no era suficiente como para atravesarla.

Joder, no me da ni un respiro -masculló en voz baja mientras extraía un par de cargadores de sus bolsillos y hacía recuento.

«Me estoy quedando sin munición». No podría continuar así mucho más tiempo. Debía lograr un disparo certero o acercarse y forzar el cuerpo a cuerpo, pero cualquiera de esas opciones parecían terriblemente improbables. Entre la escasa iluminación y la diferencia de potencia y precisión de sus armas, lograr encajarle un tiro llevaría cierto tiempo para apuntar y disparar, uno del que no disponía. Por otro lado, llegar hasta él supondría estrechar la separación entre ambos y, por tanto, incrementar las posibilidades de ser alcanzado por alguna bala. Un nuevo disparo rebotó contra la roca, aunque esta vez apenas fue un roce. De hecho, el proyectil pasó peligrosamente cerca de Zephyr. Parecía que había cambiado de posición de nuevo y que trataba de flanquearle. «Si no pienso algo rápido, estoy muerto».

¡No te hagas el pato! -gritó Ranchera, justo antes de disparar de nuevo contra la cobertura.

El rubio frunció el ceño. No entendía muy bien algunas de las cosas que decía, y esa en concreto carecía de sentido para él, pero que hablase le acababa de otorgar un dato importante: ahora sabía dónde estaba. Por la potencia con la que había llegado su voz no andaría excesivamente lejos, a unos veinte o treinta metros como mucho. Los pies de Zephyr se movieron velozmente, desplazándose mientras mantenía una postura gacha para ser lo menos visible posible. La penumbra le amparaba y, si lograba variar su posición sin que Paco le viera, podría intentar acabar con él. Poco después de avanzar algunos menos escuchó los disparos de su ranchera nuevamente, pero esta vez no fueron dirigidos a él. Sus labios se tornaron en una sutil sonrisa y, antes de que se diera cuenta del engaño, aprovechó para escalar uno de los árboles y esconderse en su copa.

¿Dónde te metiste, pinche? Te crees muy acá, ¿no? -le escuchó decir, notablemente cabrado.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Lun 5 Mar 2018 - 14:18

Sus enormes puños golpeaban el aire, siendo esquivados por el enmascarado como si fueran nada. Estaba empezando a impacientarse. En cierto punto, el luchador volvió a agarrarse a su brazo, pero aquella vez empezó a trepar por su espalda hasta llegar a su cuello, donde se sentó y empezó a golpear al gigante en la cabeza. Si bien no eran golpes precisamente débiles, el gigante no sentía más que una molestia en ellos. Una molestia que quería erradicar. Se llevó la mano arriba y, por fin, consiguió agarrar al luchador. Tiró de él hacia abajo y golpeó un árbol con su espalda, sujetando su torso con la mano izquierda.

Con un rugido, llevó el puño derecho hacia atrás, viéndose cargado por un aura roja. El luchador, en el último momento, se zafó de la presa por debajo. El puñetazo, potenciado, golpeó el árbol, reduciendo parte de este a astillas. Justo cuando iba a girarse notó un golpe en la espalda. Un golpe que le dolió. El luchador le había dado una patada. Poco a poco, las ganas de combatir volvían al gigante.

Consiguió golpear al pirata por fin. Un puñetazo en la cabeza que lo atontó, pero aún seguía en pie. Se estaba cansando y ya no podía esquivar como antes. Solo era cuestión de tiempo hasta que pudiese dar el golpe final. El luchador saltó de golpe, poniéndose a la altura de la cabeza de Braud. Antes de que pudiese reaccionar, una patada golpeó su cara. Para sorpresa del cazador, la patada consiguió moverlo. Sintió el sabor de la sangre en la boca y miró a su enemigo, dándose cuenta por primera vez de los resultados del puñetazo que le dio antes. Ya no llevaba la máscara, pues el golpe se la había movido y parecía que decidió quitársela. Su mejilla y ojo derecho estaban hinchados y morados, por el golpe. Braud, por su parte, solo tenía una herida en el interior de la boca. Se limpió la sangre y se colocó de pie de nuevo.

─Así que tú también puedes potenciar tus golpes… -sonrió, viéndose cargado de nuevo por un aura rojiza-. Demuéstrame que eres merecedor de que recuerde tu nombre.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Lun 5 Mar 2018 - 22:20

Había logrado calmar su respiración momentáneamente, y menos mal. La tensión de la situación había podido con él durante unos instantes y, cuando quiso darse cuenta, se encontraba respirando de forma agitada. Necesitaba relajarse y mantener todos sus sentidos sobre Paco. Si hacía el más mínimo ruido, si le otorgaba la pista más diminuta de su paradero, probablemente no volviera a tener otra oportunidad como aquella. Su enemigo continuaba patrullando la zona, tocando esa insufrible guitarra mientras tanto con un ritmo alegre y bastante animado. De hecho, era la típica melodía que se escuchaba en los antros más frecuentados para bailar y festejar, aunque en una versión acústica.

Suavecito... -promulgaba, como si estuviera tarareando la letra de alguna canción. No iba a mentir, estaba desconcentrándole- ¿Donde te metiste pendejo? ¡Ven aquí y aguanta la vara!

Zephyr no movió ni un solo músculo. Simplemente se mantuvo allí, entre las ramas de los árboles, en silencio y quieto como un pan. Había enfundado una de las berettas, y ahora en la mano que antes la sostenía empuñaba una de sus hojas cortas. Era el momento de pasar al cuerpo a cuerpo donde, esperaba, pudiera sacarle ventaja. Después de todo, si empleaba semejantes armas para combatir, probablemente estuviera supliendo alguna flaqueza. Tampoco es que el combate cercano fuera su especialidad, pero estaba lo suficientemente versado en el mismo como para defenderse de una forma más que óptima.
Con algo de esfuerzo, logró vislumbrar entre las hojas de la copa a su presa, acercándose con paso cauteloso hacia su posición. Un poco de suerte, para variar. Tan solo necesitaba que pasase por debajo de él para efectuar su ataque lo más eficientemente posible. Solo tenía una oportunidad, y si fallaba quizá todo terminase ahí. Ranchera se mantenía alerta, y ahora el lobo podía distinguir con mayor detalle los rasgos del arma, a falta de los de su portador, que se encontraban ocultos bajo su exageradamente grande sombrero -lo que le ayudaba a no ser visto, al menos-. Lo mirara como lo mirase, no podía apreciar nada que delatase el instrumento como una herramienta letal, y es que ni siquiera veía el gatillo. Parecía que, simplemente, se activaba al tocar la guitarra de alguna forma. «Ya lo averiguaremos luego», se dijo a sí mismo mientras tensaba todos y cada uno de sus músculos, preparándose ante la inminente llegada del bandido, que estaba a punto de situarse bajo él.

Maldita sea... ¿Dónde carajos estás? Cuanto antes acabe contigo antes pondré a tirar la hueva -se quejaba, mientras tanto.

Y entonces, con agilidad, el rubio se lanzó desde las ramas, abalanzándose sobre Paco. Por desgracia, su leve movimiento había sido suficiente como para hacer crujir la madera y el bandido reaccionó en consecuencia, apuntándole con su guitarra.

¡Mierda! -exclamó el muchacho, antes de abrir fuego con su pistola.

Los disparos, lejos de dirigirse hacia Ranchera, impactaron de lleno contra el instrumento de cuerda, destrozándolo en el acto antes de que pudiera tocar nada. Sobresaltado, el criminal dio un respingo junto a un rápido paso hacia atrás, logrando evadir por los pelos la daga de Zephyr, que se tomó apenas medio segundo para mantener el equilibrio y lanzarse contra él. Esquivó un segundo tajo por milímetros de nuevo, antes de bloquear el tercero con su dañada herramienta. El acero destrozó el material del mismo y el bandido se quedó únicamente con el brazo de la guitarra. «Eres mío».

Fue entonces cuando sintió, por un momento, que su garganta se rasgaba, como una camiseta que se hacía jirones. El trozo de instrumento que Paco blandía se había convertido en una extraña especie de sierra mecánica y, en un descuido había lanzado un tajo directo al cuello del lobo, llenándose de sangre... O eso le pareció por un momento. Nada de eso había ocurrido, pero en la mente de cazador había sido tan real como que en ese momento respiraba. Miró atónito al sombrerero, fijándose en cómo comenzaba a realizar los mismos movimientos que acababa de ver. Por puro instinto se inclinó hacia atrás, justo antes de que las cuchillas surgieran del trozo de madera, evadiendo el letal ataque por los pelos. El nuevo arma del bandido se estrelló contra un tronco, el cuyo lateral destrozó.

¿Cómo...? -No entendía qué acababa de ocurrir, ni tampoco cómo su presa había convertido ese palo inútil en semejante máquina de matar. Bueno, eso último sí que lo sabía- Usuario...

El rubio centró su mirada en su contrario, concentrándose únicamente en su presencia por unos instantes. Pronto, comenzó a distinguir un aura que manaba de su cuerpo, incolora, efímera, pero visible. Quizá debiera haberse asegurado antes, aunque no le había dado motivos para sospechar que había consumido una akuma no mi. Tan solo parecía emplear extrañas armas... Hasta ese momento. Ranchera soltó una sonora carcajada, excesivamente dramática y exagerada, antes de despejar sus dudas.

Exacto, chamaco. ¡Soy usuario de la Ama ama no mi! ¡Puedo convertir cualquier cosa que toque en un arma! No sabes con quién has venido a medirte los frijoles.

Zephyr enfundó su revólver con calma, manteniendo la distancia que se había formado entre ambos tras ese pequeño choque. Lentamente, introdujo la mano libre bajo la chaqueta y la llevó hasta el lugar donde descansaba la empuñadura de una segunda hoja, desenvainándola y apuntando al criminal.

Lo sé perfectamente, demonio -flexionó ligeramente las piernas, listo para moverse-. Sois mi especialidad.

Off: Intento de despertar haki de observación.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Vie 9 Mar 2018 - 17:39

El aura roja era peligrosa y el pirata lo sabía. Intentaba evitar todos los golpes y, aunque era lo suficientemente ágil como esquivarlos con éxito, el cansancio y atontamiento del golpe en la cabeza mermaba sus habilidades. Ya se había llevado un par de golpes que, al haber dado en los sitios equivocados, no habían dado con toda la potencia. Pero aún así la fuerza potenciada del gigante era una calamidad a tener en cuenta. Finalmente, un gancho ascendente aterrizó en su estómago. El enorme puño se hundió en su torso, haciendo que abriese la boca y escupiese sangre, manchando la camiseta de tirantes del gigante.

El pirata cayó al suelo de rodillas y Braud lo observó. Estaba tosiendo, recuperando la respiración. Estaba destrozado. El gigante apretó los puños, ligeramente decepcionado. Ya había olvidado su nombre, tan solo recordaba que empezaba por P. ¿O era una T? Hizo una mueca. Dio un paso adelante y llevó el puño hacia atrás. Llevaba un tiempo queriendo desarrollar una técnica. Un golpe especial utilizando su aura potenciadora. Tal vez ese era el momento de probar si ya era capaz de hacerlo.

El aura rojiza que lo rodeaba se movió, disminuyendo en cantidad y opacidad en todo su cuerpo menos en el puño alzado. Era como si el aura hubiese sido transferida al puño, donde era intensa y casi opaca, siendo robada del resto del cuerpo. Con un fuerte grito, que sería oído en gran parte del bosque, atacó. Para su sorpresa, el pirata empezó a correr, adentrándose entre los arbustos. El golpe impactó contra el suelo, creando un pequeño agujero agrietado.

“No es lo suficientemente fuerte…”

No había conseguido concentrar el aura lo suficiente, aún no estaba listo. El aura se desvaneció. Necesitaría esperar unos pocos minutos para volver a usarla. Maldijo con un gruñido y empezó a correr en la dirección del pirata. Su enorme figura apartaba las plantas por él y aún no lo había perdido de vista, por suerte. Pensaba terminar esa pelea con el impacto de plutón, tan solo tenía que esperar a que volviese su aura y pensar bien en cómo hacerlo.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Vie 9 Mar 2018 - 19:49

Las chispas saltaron en el momento en que las dagas del cazador se opusieron a los filos de Paco. Lo que en un principio había sido un tira y afloja, un juego de coberturas, un pilla-pilla, acababa de convertirse en un frenético combate cuerpo a cuerpo donde primaba la agilidad. Ambos contendientes eran rápidos, ágiles y contaban con buenos reflejos, tanto era así que se encontraban en un punto muerto: ninguno de los dos era capaz de sobreponerse al otro. Probablemente su encuentro no fuera tan brutal como el de sus enormes compañeros, pero sin duda verles resultaría igual de estimulante y frenético. Ranchera ya no articulaba palabra, centrado en su defensa, y Zephyr se encontraba tan sumido en su odio que ni siquiera se dignaría a hacer un solo comentario. En apenas unos pocos segundos, el bandido había pasado de ser una simple presa a convertirse en una abominación que debía ser erradicada. El rencor que el rubio profesaba a los usuarios era palpable en esos instantes, y es que el recuerdo de su hermano, de su cambio, jamás abandonaría sus pensamientos.

En un despliegue de agilidad, el lobo giró sobre sí mismo mientras se desplazaba hacia un lateral, cubriendo su cuerpo tras un tronco y evitando que el ataque del criminal le alcanzase a él, dejando clavada su arma contra la madera. Bordeó el tronco, apareciendo por el lado contrario al del impacto, buscando el fallo en la guardia de su enemigo. El acero cortó el aire con un silbido, buscando un costado que atravesar, aunque no llegó a darse el caso. La hoja se tiñó levemente de rojo, eso sí, aunque su objetivo logró reaccionar a tiempo como para que la herida mortal se convirtiera en un simple rasguño. Pese a errar, había logrado una pequeña ventaja: Ranchera había soltado su arma al verse incapaz de desencajarla del tronco, por lo que ahora se encontraba desarmado... Aunque aquella afirmación resultase una estupidez tras descubrir sus habilidades.

No lo haces mal, pendejo -concedió entre jadeos, arrastrando un poco las palabras mientras comprobaba su herida- Pero me vale madre. Empiezo a cansarme de ti.

Hizo una mueca ante sus palabras. Sentía que aún le subestimaba, aunque también pensaba que decía aquellas cosas para mantenerse estoico frente a él y no notar que, poco a poco, iba tomando ventaja. Una pérdida de tiempo, fuera cual fuera el caso. Si era ego lo que se encontraba ante sus ojos, todo sería mucho más fácil para el asesino de demonios, y si no, no podría engañarle. La respiración alterada, los movimientos cada vez más lentos. Ese combate no duraría mucho más a ese ritmo. Con algo de suerte, podría volver de una pieza, con la cabeza de Paco como trofeo.
Sus ojos se desviaron hacia el arma-guitarra, clavada aún, y en un rápido movimiento la golpeó con una de sus dagas, haciendo que se desmontase al momento de tocarla. «Parece que el poder no se mantiene por mucho tiempo si pierde el contacto», concluyó. «No tendré que preocuparme demasiado por las armas que suelte». Hizo girar los fijos en sus manos, comenzando a avanzar hacia el demonio. Sin previo aviso, Zephyr cargó contra él y, empuñando ambas armas, le lanzó un tajo cruzado directo a la garganta que no llegó nunca a su destino. Ranchera inclinó la cabeza y, como si de un escudo se tratase, su enorme sombrero de paja detuvo ambos filos. Abrió los ojos de par en par, antes de que el contrario le hiciera perder el equilibrio empujando con el cuerpo. Lo siguiente que vino hacia él fue una patada, y apenas le dio tiempo a ver una cuchilla salir de su suela antes de ladear el cuerpo y ser rozado por la misma en el muslo.

¡Ahora toca bajarte los huevos! ¡Vamos en serio!

Apretando los dientes, el cazador trastabilló hasta estabilizarse y se preparó para responder. Paco ahora empuñaba su sombrero-escudo con las manos, el cual parecía haberse vuelto demasiado pesado como para sostenerlo sobre la cabeza. Girando sobre sí mismo, comenzó a lanzar un embate tras otro con el mismo que el rubio se vio obligado a evadir, ya que bloquear no parecía una opción viable. De hecho, confirmó esto último cuando, tras errar uno de ellos, el sombrero hizo saltar la madera de un árbol cercano. Chasqueó la lengua, buscando algún fallo en su guardia, alguna forma de sobrepasar su defensa, pero no daba con ella.

Piensa, joder. ¡Piensa! -Masculló, con el ceño fruncido, mirando fijamente a Ranchera.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Mar 13 Mar 2018 - 21:25

Los pasos del gigante retumbaban el suelo, corriendo detrás de su presa. Si bien el luchador era rápido, el cazador cubría más distancia con sus enormes zancadas. Si bien las plantas ralentizaban al pirata, Braud las arrollaba. Finalmente, acortó distancias con el luchador y consiguió agarrarle del brazo, parándolo en seco. El gigante se detuvo y alzó al pirata, colgando de su extremidad. Los moratones de su cara seguían hinchados y notorios, mirando a su cazador. El gigante sonrió, con malicia. Llevó atrás el puño y descargó un golpe en el torso del pirata, siendo disparado hacia atrás y chocando contra un árbol. El gigante se acercó, colocando su imponente figura frente a él.

Sin decir una sola palabra, volvió a llevar el puño hacia atrás, intentando llamar a este un aura que aún no estaba preparada, por tanto no llegaba. Apretó los dientes, algo enfadado. Recordaba las veces que había intentado desarrollar esa técnica, buscando cierto control sobre el aura que utilizaba para potenciar sus golpes. Sabía que si la concentraba en un único punto sería capaz de dar un devastador golpe de una fuerza que aun solo imaginaba. Sin embargo, no era capaz de conseguirlo, al menos no en su totalidad. En cuanto recuperase su aura lo intentaría de nuevo y…

Lo vio, demasiado tarde. El pirata se había llevado algo a la boca. No sabía que era, pero dirigió el puñetazo igual… nunca llegó. El pirata se agachó para esquivarlo y, aprovechando su clara visión del estómago del cazador, dio un puñetazo… un puñetazo que dolió. El puño se hundió en el duro estómago del gigante, que abrió la boca y perdió la respiración durante unos segundos, escupiendo sangre ante el golpe.

─P… ¿Qué has…? -articuló, dolorido.

─Drogas… -dijo en su peculiar acento, con una voz acelerada y nerviosa-. Acortan mi vida, pero me darán la fuerza que necesito para tumbarle.

El gigante apretó los dientes, enfadado. Aquello le repugnaba. Una victoria conseguida a través de algo ajeno al propio cuerpo no era una victoria. Era una derrota sucia y sin méritos. Un castigo que negaría a los mortales la entrada al batallón de guerra de Krom. El luchador dio un par de pasos atrás. Ya no parecía cansado ni dolorido. El gigante se llevó la mano al estómago, marcado por el, para él, pequeño puño. Gruñó.

─¡¡YO SI QUE TE VOY A CORTAR LA VIDA!! -gritó, lanzándose contra su presa.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Jue 15 Mar 2018 - 13:00

Un nuevo embate rozó el hombro del cazador, quien dio un par de pasos rápidos hacia atrás para establecer algo de distancia entre ambos. Aquel combate se estaba convirtiendo en un auténtico dolor de huevos, especialmente para él. El riesgo de intentar atacarle era excesivo al no tener la certeza de cuál podría ser su próximo arma. «Qué poder más molesto», se quejó internamente mientras se tomaba un respiro.

¿Por qué no te rindes, pendejo? No hay forma de que puedas conmigo. Si tiras las armas te mandaré a la sala de los callados rápidamente -comentaba el bandido con un tono confiado.

Sin embargo, pese a que la situación era desfavorable para el lobo, pudo darse cuenta de cierto detalle con más importancia de la que aparentaba. Paco jadeaba, sutilmente, pero lo hacía. No había caído en la cuenta antes, pero si el escudo se había vuelto tan contundente probablemente el poder del usuario había incrementado su peso, no solo su resistencia. Con semejante tamaño, el sombrero se habría convertido en una herramienta terriblemente pesada, lo que se traduciría en una mayor fatiga para el contrario. Los labios de Zephyr se tornaron en una imperceptible sonrisa: ya sabía cómo terminar con esa pelea absurda.

Todo lo que haces es hablar, hablar y hablar, Ranchera... Pero por ahora me veo bastante entero. ¿Qué tal si dejas de presumir y demuestras algo de lo que dices? -Le provocó, encogiéndose de hombros y empleando su tono más despectivo e insultante.

Los ojos del criminal parecieron inyectarse en sangre. Era un tipo muy irascible, por lo que se veía, aunque no se esperaba que unas simples palabras fueran a tener semejante efecto en él. Enrabietado, se abalanzó sobre el muchacho prácticamente sin cuidar sus defensas, aunque con semejante voluntad asesina que el pensamiento de aprovechar ese momento fue descartado casi al instante. Había alzado el escudo por encima de su cabeza y poco faltó para que quedara incrustado en la suya. El impacto contra el suelo fue tan fuerte que incluso se hundió ligeramente en él, haciendo saltar pequeñas piedras y arena. A diferencia del palo de la guitarra, fue capaz de extraerlo y continuar con sus incansables embestidas, aunque no lo eran tanto. Los minutos iban sucediéndose y cuanto más tiempo pasaba más lentos y torpes eran los ataques de Paco. Previsible, era esquivado por Zephyr con cierta gracia, pero aunque no fuera tan obvio en él también comenzaba a cansarse.

Deja de moverte... Basura... -Ordenaba entre jadeos, antes de que el rubio esquivara un nuevo embate.

En su estado, tan solo restaba esperar por un error, un mínimo fallo que le permitiera al lobo responder con eficacia para poner fin a ese encuentro de una vez... Y no tardó en llegar. El bandido, casi sin fuerzas, cargó de frente contra el cazador, escudo alzado, buscando derribarle con el empujón. Zephyr corrió a su encuentro, no mostrando intención alguna de apartarse de su camino, sino todo lo contrario. En cuanto se encontró lo suficientemente cerca, saltó para apoyarse correctamente en el escudo, girando sobre él para pasar por encima de Ranchera, aprovechando el momento para apuñalarle a la altura del hombro, inutilizando la extremidad y logrando que soltase el sombrero con un gruñido de dolor.

Te tengo -susurró el asesino de demonios mientras observaba a Paco caer de rodillas sobre el suelo, de espaldas a él.

Ugh... No mames... Y yo que esperaba poder salir a chupar esta noche... -Comentó con voz apagada, sin siquiera mirar al cazador- Pero parece que no voy a encontrar el momento, ¿verdad?

Se aproximó hasta él lentamente mientras introducía la mano bajo su abrigo, buscando una de sus berettas. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, direccionó el cañón hacia la cabeza del asaltador, con el dedo en el gatillo.

No.

El eco del disparo se extendió a lo largo del bosque, haciendo que algunas aves se sobresaltasen y abandonaran el refugio de los árboles, alejándose de allí. Al primero le siguieron un par más, antes de que la calma volviera a la zona.

Zephyr suspiró con pesadez, apoyando la espalda en el tronco de un árbol cercano y dejándose caer al suelo tras enfundar sus armas, todas excepto la daga que permanecía clavada en el hombro del cuerpo sin vida de Paco. Sentía el agotamiento recorrer cada fibra de su cuerpo, y no pudo evitar darse cuenta de las pocas posibilidades que habría tenido de salir con vida de haberse enfrentado a ambos hermanos juntos. ¿Seguirían combatiendo los dos grandullones? Su inesperado aliado era una auténtica montaña, así que supuso que se las habría apañado bien contra el Matador... Sin embargo, lo mejor sería volver cuanto antes para asegurarse de que todo había ido bien.
Sus ojos se clavaron en el cadáver de Ranchera una última vez, antes de ponerse en pie y acercarse hasta él. Allí, bajo la tenue luz de la luna y sobre el charco de sangre que se había formado cerca de la cabeza, el demonio no aparentaba ser nada más que un pobre desdichado que se había topado con un final desagradable. No era la primera vez que mataba a un usuario, pero tampoco podía considerarse un asesino a sangre fría. No los eliminaba por gusto, sino por deber. "¿Cómo había sido su vida?", Solía preguntarse. "¿Fue feliz? ¿Tendría familia esperándole? ¿Cómo sería antes de ingerir la fruta? Quizá fuera alguien cruel previamente, o quizá no. Al final del día, tras la caza, ¿qué quedaba de humanidad en él mismo?".

Se pasó la mano por el rostro, tratando de despejarse y dejar de pensar en ello. Finalmente, extrajo de su chaqueta una bolsa de piel y, tomando la daga que aún permanecía clavada, se dispuso a tomar la prueba que demostrase la muerte del bandido.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Jue 15 Mar 2018 - 19:24

El pirata esquivó la carga, dando dos rápidos golpes al costado del gigante. A diferencia del principio del combate, en el que los golpes eran resistidos con facilidad, aquellos le dolían. Aquella cosa que se había tomado, fuese lo que fuese, le había dado la fuerza necesaria como para dañar a un mastodonte como él. Es más, también le habían devuelto la energía que había perdido con los golpes recibidos. Volvía a moverse y esquivar con agilidad. Aquello sí que había enfadado de verdad al gigante. Cuando alguien le sobrepasaba en fuerza solía ganar en él cierto respeto como rival. Pero aquel hombre había hecho trampas, haciendo uso de algo antinatural. Algo sin honor que no merecía respeto alguno. Ahora si que sabía que no iba a recordar su nombre.

Bloqueó un puñetazo con el brazo, pero antes de que pudiese contraatacar, el luchador había saltado y se había puesto a la altura de la cabeza del cazador, dándole una patada que le hizo girarse y caer al suelo, haciendo que retumbase debido a su gran peso. Se levantó, gruñendo, mientras sangre goteaba de su barbilla. Empezaba a ver difícil la posibilidad de salir vivo de aquella. Necesitaba recurrir al impacto de plutón si quería ganar.

Consiguió dar un puñetazo, cargado de rabia. Su enorme puño chocó contra su cabeza, haciéndolo volar varios metros. Sin embargo, se levantó como si nada. ¿La droga también lo inmunizaba al dolor? Escupió sangre y empezó a caminar hacia su enemigo. El pirata intentó hacer una finta, pero chocó contra el brazo del gigante, que lo había colocado en medio a modo de barrera, impactando contra su estómago. Con fuerza lo volvió a empujar. En aquel momento era la rabia lo que lo movía. Podía notar como su aura potenciadora empezaba a volver, pero aún faltaba un poco. No la dejaría siquiera cargarse del todo, la concentraría directamente en su puño, lista para el Plutón Impacto.

Caminaba hacia el pirata mientras, de forma intermitente, el aura se encendía y apagaba en su puño derecho, intentando regresar. El luchador ya no parecía tan inmunizado. Volvía a jadear y le costaba levantarse. Se le estaban pasando los efectos. El cazador sonrió, con confianza. Aquel iba a ser el momento en que dominase el impacto de plutón y, a su vez, será el final de “Matador”.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 18 Mar 2018 - 15:32

Dejando el húmedo bulto a un lado, se dispuso a limpiar el enrojecido filo en la prenda superior de Ranchera, en uno de los pocos sitios que aún no se encontraban impregnados con su sangre. Una vez hecho esto, envainó la daga y tomó la bolsa donde reposaba la cabeza del bandido para regresar al claro. Su mirada se detuvo en el cielo durante unos segundos, observando los astros más allá de las ramas que formaban aquella pequeña bóveda natural. Pese a lo que acababa de ocurrir allí, la zona se encontraba en calma. Los animales parecían haberse calmado tras haber llegado la conclusión del enfrentamiento, e incluso le pareció ver alguno agazapado, esperando a que se marchase para tomar el cuerpo del criminal y sumarlo a sus reservas de alimentos. No pensaba privarles de ese placer, ya que poco o nada quedaba en el cadáver que pudiera resultarle interesante al cazador: ya tenía su trofeo y prueba del trabajo bien hecho.

Tal era la tranquilidad que se respiraba de repente que incluso pensó que el coloso habría acabado también con el otro hermano. Si ese era el caso, tal vez hubiera decidido regresar al claro para encontrarse con él o, en su defecto, estuviera buscándole. Fuera como fuera, el punto de reunión más evidente era el lugar donde se habían encontrado. Después de todo, el bosque no parecía tener ningún punto de referencia más claro que ese. Así que, con este pensamiento en mente, Zephyr comenzó a deshacer sus pasos para regresar hasta el punto inicial. No sería muy complicado orientarse: habían dejado todo un rastro de marcas entre disparos y guitarras incrustadas en árboles, por lo que solo tuvo que prestar algo más de atención a su alrededor para no perderse. Tampoco es que tuviera una orientación mala, después de todo, ¿no?

En su diestra se encontraba sujeta la bolsa de piel, la cual goteaba levemente desde su parte inferior. Era normal, ya que albergaba una cabeza humana fresca y recién cortada. La pereza comenzó a poseer su cuerpo al pensar en las explicaciones que tendría que dar cada vez que alguien le preguntase, y estaba seguro de que la gente le rehuiría en cuanto se enterasen de la mercancía que portaba con él. No le extrañaba, pues era una reacción de lo más lógica: ¿qué clase de psicópata se iba paseando por ahí con semejante trofeo? A veces, por ese mismo motivo, prefería dar caza a no-usuarios, ya que podía permitirse el lujo -la mayoría de las veces- de entregarlos con vida, lo cual era menos problemático a la larga.

Gajes del oficio, supongo -musitó, cerrando los ojos por un instante y rascándose la nuca antes de suspirar.

No le llevó más de unos pocos minutos alcanzar el claro donde, para su sorpresa, no se topó con gigante alguno. Zephyr arqueó una ceja, preguntándose dónde narices se habría metido y, por un instante, la preocupación comenzó a anidar en él. Quizá, después de todo, sí que hubiera surgido alguna complicación. El Matador no era moco de pavo, al menos no en aquellas aguas, y dar por hecho que el cazador, gracias a su tamaño, habría podido acabar con él en un instante era asumir demasiado. Chasqueó la lengua y comenzó a moverse con brío, buscando por la zona alguna pista que pudiera llevarle hasta los dos grandullones. No fue demasiado complicado y es que, al parecer, su enfrentamiento también les había llevado a introducirse en el bosque. La diferencia más evidente era que su rastro se mostraba mucho más claro: troncos inclinados, surcos en el suelo, hundimientos producidos probablemente por algún fuerte impacto o la caída del hipertrofiado gigantón... Ciertamente, estaba resultando bastante fácil seguirles la pista.

Parece que se lo han estado pasando bien -comentó sin detenerse, fijándose por un momento en algunas manchas de sangre que se dejaban ver con la leve iluminación del lugar.

A medida que avanzaba, fuertes golpes y rugidos empezaban a llegar hasta sus oídos, e incluso le pareció reconocer el particular tono del Matador junto a la voz del mayor. Aceleró el paso, queriendo asegurarse de que la situación estaba bajo control, ahora que sabía que su inesperado compañero seguía con vida.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Dom 18 Mar 2018 - 16:25

Los pasos del gigante se sentían lentos, abarcando gran distancia. Cada paso hacía un gran ruido. Apretaba el puño, tensando los músculos y marcando las venas. Un aura rojiza empezaba a cubrir el puño, como llamas semi-transparentes. El pirata se levantó, jadeando, colocándose en posición de combate una vez más. El cazador apretó los dientes a la par que subía el ritmo de su andar. El pirata envolvió su cuerpo de un aura azul, confirmando las sospechas que el gigante tenía desde el principio del combate, de que también podía potenciar sus ataques. El pobre pirata creía que podría salir de aquella.

El aura del puño del gigante era intensa. Brillaba de color rojo, dando a la escena un tono rojizo, chocando con el brillo azul que emitía el pirata. Empezó a correr. Los pasos del gigante hacían un fuerte ruido de “THUMB” cada vez que tocaban el suelo. El pirata también empezó a correr, dispuesto a chocar con su enemigo. Llevó el puño hacia atrás y gritó con fuerza, viendo como el luchador hacía lo mismo. Finalmente se acercaron.

─¡¡PLUTON…!! -empezó a gritar el cazador.

─¡¡Vas a caer!! -gritó, casi sin fuerzas, el pirata, a la vez que saltaba dispuesto a atacar al cazador en la cabeza.

─¡¡¡...IMPACTO!!!

El puño del gigante dio contra el torso del pirata, que abrió la boca ante tal fuerza. El aura se intensificó y el color azul se vio superado por el rojo. Braud siguió corriendo, empujando el cuerpo del pirata con el puño en el aire. Finalmente, golpeó un árbol con él. El tronco se quebró ante la fuerza del golpe y cayó. El pirata golpeó el suelo, inerte. Su cuerpo estaba demacrado, roto. El aura roja se apagó y Braud jadeó a la par que caía al suelo, quedando sentado con un brazo descansando en su rodillas.

─Has perdido… -jadeó -... Quién quiera que seas.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 18 Mar 2018 - 18:01

Los violáceos ojos de Zephyr se abrieron como platos en cuanto alcanzó la posición de los dos luchadores, e incluso su cuerpo pareció estremecerse ante la imagen que estaba contemplando. Frente a él, un despliegue de vibrantes fuentes de energía acababa de iniciarse. El matador, por una parte, notablemente herido y agotado, se veía envuelto en una especie de aura azulada mientras que, por el contrario, el corpulento cazador generaba una de tonalidad rojiza en su puño. No comprendía muy bien qué era lo que estaba ocurriendo, ya que era la primera vez que contemplaba semejantes habilidades, pero hasta él sentía el incontrolable poder que se había acumulado en el bosque. Tal era su asombro que incluso temió que ambos hombres fueran usuarios, pese a no haber oído rumores al respecto sobre el pirata. «¿Qué mierda...?»
Atónito, su cuerpo permanecía inmóvil mientras que ambos contendientes se lanzaban el uno contra el otro. El resultado de la colisión se antojaba previsible, y es que pese a que Pablo pareciera estar dándolo todo su estado era mucho más lamentable que el del mayor. No solo eso, sino que la simple diferencia de tamaños ya dejaba sobre la mesa la premisa de que, por simple inercia, tan solo podía haber un único final para ese choque... Y, efectivamente, la deducción del cazador fue la acertada. El segundo de los hermanos saltó con intención de tomar ventaja de altura frente al coloso, pero lo único que logró fue facilitarle el golpe a este, arrasando con él hasta el punto de desplazarlo en el aire y destrozar un árbol que se encontraba en su trayectoria.

Oh... Mierda -murmuró el lobo, viéndose incapaz de apartar la vista del cuerpo inerte de bandido que, una vez despejado el polvo levantado, se podía apreciar tendido sobre el suelo del bosque, sin vida.

Frunció el ceño, centrando entonces su mirada y todos sus sentidos sobre el ganador, dispuesto a despejar sus sospechas. Años atrás, había adquirido la habilidad innata de detectar a los usuarios con el simple hecho de concentrarse en ellos, en su presencia. Tras semejante despliegue de poder, necesitaba asegurarse de que aquel gigante no fuera otro demonio más. ¿Quién podría juzgarle por pensarlo tras semejante exhibición? No dijo nada, ni se movió durante unos cuantos segundos en los que apenas llegó a parpadear. Sin embargo, pese a que el tiempo pasaba, su mirada fue incapaz de percibir el aura que detectaba en aquellos monstruos, cosa que le alivió profundamente y que dejó entrever en un pesado suspiro.

Afianzando el agarre en la bolsa, se aproximó al enorme cazador que, aún sentando, era más alto que él. Se detuvo a un lado del mismo, aún observando el cuerpo del Matador y el estropicio que el último golpe había producido. ¿Cuánta fuerza tenía aquella mala bestia? Una leve sonrisa se formó en sus labios. «Quizá debería empezar a preocuparme también por los no-usuarios, visto lo visto», se dijo en sus adentros, divertidos, antes de mirarle de lado.

Algo me dice que estos dos no volverán a causar problemas por aquí -afirmó Zephyr, mostrándole la ensangrentada bolsa que sostenía en su diestra-. Ya temía verme en la necesidad de echarte una mano contra ese "pequeñín", pero veo que al final no ha hecho falta -bromeó, aunque su tono sonaba serio, como era costumbre en él.

Se acercó con calma hasta el cuerpo de Pablo, confirmando que, efectivamente, ya no había ni el más mínimo ápice de vida en él. Finalmente, regresó junto al gigante.

No es que me hiciera falta, pero... Em... -Hizo una mueca y rodó los ojos- Gracias por la ayuda. Supongo que no está de más compartir la presa de vez en cuando -comentó, encogiéndose de hombros y tendiéndole la mano-. Creo que no me presenté antes. Yo soy Zephyr. Zephyr Wolfglade.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Dom 18 Mar 2018 - 18:30

Poco a poco empezaba a hacerse notable el dolor en su cuerpo. Le dolían las costillas y la cara, en el sitio donde le había dado la patada, y tenía una herida en la boca que le hacía escupir sangre. Se encontraba sentado, con una pierna tocando el suelo y la otra flexionada, con el brazo encima. En cuanto descansase un poco, solo tendría que levantarse, coger el cuerpo y salir en busca del muchacho rubio. Entonces llegaría el momento de…

─Algo me dice que estos dos no volverán a causar problemas por aquí -dijo una voz tras él.

Giró la cabeza, mirando al rubio recién llegado con quien había acordado repartir la recompensa. O al menos eso recordaba él. Sonrió ante lo que dijo, mirando como comprobaba que el pirata estuviese muerte. Por lo visto lo estaba. ¿Había otra posibilidad después de ese golpe en el torso? Seguramente tuviese todas las costillas rotas y los pulmones perforados. Se miró la mano derecha, intentando llamar el aura potenciadora a esta, sin éxito. Sabía que el impacto de plutón drenaría su aura de forma significante. Tal vez no podría volver a utilizarla en unos días. Chasqueó la lengua.

─Yo soy Braudbrüthgael Gledgeirbuf, pero todos me llaman Braud -se puso de pie, haciendo una mueca de dolor, y se acercó al cuerpo del pirata, cogiéndolo con un brazo para cargarlo-. ¿Te gusta la cerveza? -dijo con una sonrisa, dándole la mano-. Te invito cuando hayamos cobrado.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 18 Mar 2018 - 20:28

Zephyr tuvo que echar la cabeza hacia atrás para seguir mirando al coloso a los ojos cuando se puso en pie. Para cualquier persona de a pie, la simple idea de tener a alguien de semejante tamaño al lado debía de resultar terriblemente intimidante, aunque él comenzaba a acostumbrarse... Más o menos. Alzó el brazo para facilitarle el llegar hasta su mano, aunque tardó poco en darse cuenta del error que había cometido al sugerir ese gesto. La enorme manaza del gigante estrechó la suya que, al lado, parecía la de un bebé, y por un instante sintió sus falanges crujir ante el apretón. Sus dientes rechinaron, apretando la mandíbula ante el dolor pero tratando de mantener la compostura, no tardando en sacudir la mano y soplarse en ella en cuanto Braud se fue a por el cuerpo de Pablo.

No he estado muy fino -susurró imperceptiblemente, tentado de soltar la bolsa con la cabeza de Paco para frotarse la zona dolorida.

Su nombre, casi como si fuera a juego con su estatura, era absurdamente largo, tanto que al momento prácticamente se le había olvidado. No era raro en él el hecho de olvidar nombres, pero si le sumamos que se trataba de uno extraño y complicado, el resultado tan solo podía ser fatal. Al menos le concedieron una segunda oportunidad, dándole una abreviación del mismo que sería mucho más sencilla de recordar. «Bred, pues». Vale, tal vez no lo fuera, pero eso era ajeno al joven que, sin disimular demasiado, se quedó un tanto absorto observando a Braud alzar el cuerpo del Matador con una sola mano. Sí, estaba claro que tenía mucha fuerza, pero no podía evitar sorprenderse de la facilidad con la que estaba levantando a alguien que, entre su raza, se consideraba bastante alto y fornido.

El rubio echó un rápido vistazo a su alrededor. Con ambos combates concluidos, la zona había vuelto a recuperar la calma habitual de la que solía disfrutar. Lamentablemente para la fauna, el jugoso cuerpo de Pablo no formaría parte de las reservas de alimentos que pudieran haber obtenido, al contrario que en el caso de Ranchera. Había comenzado a formarse una suave brisa que, por un momento, pareció envolver a ambos cazadores, haciendo que el dorado cabello del más bajo se meciera sutilmente. Comenzaba a refrescar, aunque teniendo en cuenta las horas era de esperar. Cuanto antes se encargasen de entregar lo que quedaba de los hermanos, antes podrían buscar algún sitio donde recuperar fuerzas. De hecho, se sentía hambriento y sediento a partes iguales, por lo que la oferta del gigante resultó tentadora cuanto menos.

No suelo beber mucho, pero tras lo de hoy creo que sería descortés por mi parte rechazar la oferta -respondió tranquilamente, sonriendo con levedad-. Será un placer.

Con esto acordado, Zephyr fue el primero en dar media vuelta y encaminarse hacia el pueblo. Lo primero que tenían que hacer era dar con el cuartel marine local para cobrar la recompensa de aquellos dos. Si no recordaba mal, debían de rondar los tres millones por cabeza, aunque en su caso no cobraría más que una pequeña porción de esa cifra. No terminaba de convencerle aquel sistema, pero tampoco se iba a quejar. Después de todo, se sacaría un buen pico igualmente. ¿Se encontraría Braud en la misma situación que él?

Por cierto, Bred -comenzaría, de seguirle-. ¿De dónde eres exactamente? Nunca me había topado con nadie de tu tamaño en estas aguas.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Dom 18 Mar 2018 - 20:50

Empezó a caminar tras la respuesta de Zephyr, a quien decidió llamar Zeph a partir de ahora, dirección a la civilización de nuevo. Aún era de noche, por tanto los marines que los atenderían en el cuartel serían los que estaban de guardia. Hizo una mueca de dolor cuando una rama le tocó la zona golpeada del costado. Esperaba que en el cuartel pudiesen aplicarle vendas. Era un hombre duro y cabezota, pero sabía aceptar cuando necesitaba tratamiento.

─Amm… -se quedó pensando, mientras se limpiaba la sangre de la boca con el puño, ante la pregunta de Zeph. Hacía mucho que no pensaba en su isla de origen-. Lerngaf, en el North Blue. No había salido nunca de esa isla hasta que la atacaron piratas y me trajeron a este mar. Yo tampoco sabía que la gente fuera de Lerngaf era tan pequeña. Oí decir a mi padre que somos descendientes de unos seres gigantescos que viven en un mar lejano. Decía que esos hombres podían llegar a medir veinte metros o tal vez más. La verdad… no sé si sigue existiendo gente de ese tamaño. Espero que sí, pues sería genial un combate contra tal monstruosidad, ¿no crees? -sonrió.

Por fin salieron del bosque, poniendo pie de nuevo en el pueblo y sus caminos de piedra y adoquines. Sabía que, aunque fuese de noche, la taberna a la que debía pagar la cerveza no estaría cerrada, pues abría exclusivamente de noche para los más fiesteros de la isla. O algo así le había dicho el tabernero, no sabía muy bien por qué. Empezó a caminar, dirección a donde recordaba que estaba el cuartel.

─¿Y tú? ¿Eres de este mar? ¿Es esta tu primera caza?
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 18 Mar 2018 - 22:28

El North Blue, ¿eh? -Pensó en voz alta a modo de respuesta. «La verdad es que encaja», pensó, mirando por el rabillo del ojo al mayor- No había escuchado nada antes sobre tu hogar, aunque supongo que es normal. Estamos en distintos mares, después de todo.

El cazador se encogió de hombros, pero mantuvo la idea en su mente. El simple hecho de imaginarse toda una isla poblada por gente tan o más alta que Braud le resultaba complicado y fascinante a partes iguales. Sabía de la existencia de gigantes, pero nunca se había topado con uno y su acompañante era, sin lugar a dudas, lo más cercano a las leyendas de las que había oído hablar. No pudo ser mayor su sorpresa al descubrir que, incluso en su cultura, el término "gigante" seguía haciendo referencia a seres mucho más grandes que el moreno. Para qué mentir: también le resultaba emocionante la idea de toparse con alguna criatura así, aunque no para enfrentarse a ellas. Si ya dudaba de las posibilidades de salir con vida ante un enfrentamiento con alguien como el grandullón, no quería imaginarse lo escasas que serían si se topase contra algo dos o tres veces más grande, quizá más.

No sé si para combatir, pero a mí también me gustaría ver con mis propios ojos a esa gente -contestaría finalmente, asintiendo con la cabeza para apoyar su afirmación.

En cuanto dejaron el bosque atrás, las luces del pueblo fueron fácilmente distinguibles más adelante. Casi podía sentir el aroma de la comida recién cocinada, humeando desde las cocinas de los habitantes del lugar, así como de las distintas tabernas y posadas. Tenía claro que lo primero en lo que invertiría el dinero que obtuvieran sería en un buen plato con el que saciar su estómago, ya que la bebida iba a correr por cuenta del mayor.

Sí, vengo de Shardan, una pequeña isla que se encuentra en este mar a unas... Dos o tres semanas. Respecto a lo de la caza... -Se tomó un momento para contestar, pensando en sus vivencias, en cómo había decidido convertirse en cazarrecompensas y en sus comienzos como asesino de demonios- Digamos que no es mi primera cacería, pero sí que es la primera oficial -respondió finalmente, dibujando una leve mueca en su rostro.

Tras un rato, Zephyr localizó el cuartel local de la Marina. No era demasiado grande, apenas un puesto que serviría para dar cobijo a la guarnición del lugar y como punto de comunicación con el resto de instalaciones del West Blue. Sin embargo, como todo cuartel, poseería un calabozo y una tesorería para aquellos lo suficientemente audaces de enfrentarse a los criminales de los carteles y llevarlos ante la justicia. Ya fuera por motivos más o menos puros, ese era su trabajo. Por un momento le pareció ver cómo los marines que andaban de guardia se sobresaltaban al verles llegar o, más bien, al ver a Braud. Sin duda debió parecerles lo más impresionante que hubieran visto en la aburrida vida de un recluta destinado a una zona tan tranquila. El lobo se apresuró en buscar entre sus ropas los carteles de los hermanos Rodríguez, mostrándoselo al único de los soldados que se atrevió a recibirles.

Traemos a Paco "Ranchera" Rodriguez y a Pablo "el Matador" Rodriguez para cobrar su recompensa... Bueno, lo que queda de ellos, más bien -indicó, tendiéndole la bolsa y señalando el cuerpo que llevaba el gigante.

─ A-ah... ¡Sí! Claro, claro... Avisaré para que vayan tramitándolo todo... Y que abran la puerta mayor para que pueda pasar su acompañante, sí -respondió con cierto nerviosismo el guardia-. Son cazadores, ¿verdad? Tengan listas sus licencias para el papeleo, si son tan amables. Oh, sí... Si necesitan tratar algún tipo de herida disponemos de enfermería.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Dom 18 Mar 2018 - 22:49

Su espontáneo compañero de aquel día era de ese mismo mar. Lo cierto es que el gigante no tenía una idea muy clara de cómo se desenvolvía en combate, ya que no lo había visto, sin embargo era obvio que había ganado y no parecía haber recibido muchas heridas. Aquello era una buena señal. Algo que solía hacer siempre el gigante era encariñarse rápido con la gente. No solía tardar en considerar amigo a alguien y parecía que aquella era una de esas situaciones. Zeph había aceptado antes el celebrar su victoria con bebida, cosa que al gigante alegraba.

Cuando llegaron por fin al cuartel, el gigante pudo notar la sorpresa que parecía lo seguía en los rostros de la gente allá donde fuese. A Braud le hacía gracia la gente pequeña, aunque entendía el porqué de su sorpresa. No debía ser común alguien tan grande, al menos no en aquel mar. Ni siquiera sabía si era común en el North Blue. Siempre había tenido la sospecha de que, cuanto más se acercara uno a la legendaria isla de la que hablaba su padre, más gente como él encontrarían.

Dos de los marines cogieron el cuerpo y la bolsa que llevaba Zeph. El gigante pasó por la puerta grande que le abrieron y, siguiendo las indicaciones de un par de oficiales con bata, se sentó en el suelo, de piernas cruzadas. Le había dado su licencia al rubio para que fuese a rellenar el papeleo mientras lo curaban. Según dijo el médico, tenía un pómulo partido e hinchado y una costilla fracturada. Utilizando una escalera para llegar, acercó un algodón mojado con una sustancia que el gigante no conocía, sujeto con unas pinzas, y lo tocó en la herida de la cara. Estaba frío y además escocía, haciendo que el gigante cerrase los ojos e hiciese un ruido de “zzsssshh”.

─Para ser tan grande y duro reaccionas como un niño pequeño a esto -lo regañó el médico.

─Escuece, ¿vale?

Finalmente, tuvo el torso vendado y un algodón en el pómulo, sujeto con una cinta especial. Palabrería médica que el gigante no conocía. Salió del cuartel, agradeciendo al médico y se limitó a esperar a que saliese Zeph con el dinero de la recompensa.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Zephyr Wolfglade el Dom 18 Mar 2018 - 23:45

El más bajo de los dos cazadores tomó la licencia del contrario antes de que los marines lo llevasen junto a los médicos. Parecía haber salido algo peor parado que él, aunque resultaba difícil imaginárselo dada la entereza que demostraba. Tampoco era de extrañar, pues tras semejante choque de titanes era prácticamente imposible que hubiera salido ileso. En comparación, Zephyr apenas había sufrido algún que otro arañazo, si bien presentaba cortes relativamente profundos no precisaba de atención inmediata. Uno de los oficiales al mando del cuartel, al cual habían levantado del catre ante tanto revuelo a aquellas horas de la noche, era quien guiaba al chico por las humildes instalaciones del cuartel para ir realizando el papeleo pertinente.

Así que habéis atrapado a esos dos en mi isla -comentaba, notablemente somnoliento y malhumorado-. No es que precisemos de ayuda de gente de fuera para mantener el orden, aunque está claro que no vamos a rechazar que nos hagan un poco de trabajo.

El rubio no comentó nada al respecto, asintiendo como única respuesta ante aquellos comentarios. No estaba del todo de acuerdo, pero no era el momento ni el lugar de empezar una discusión con un marine: ni siquiera se sentía con fuerzas para ello. Tan solo quería coger el dinero cuanto antes e ir a relajarse a algún sitio tranquilo.

El lugar no era excesivamente grande, aunque se encontraba bien señalizado para que nadie se perdiera -si es que aquello era posible-. Contaban con una enfermería, barracones donde debían descansar los demás marines del cuartel, un comedor común, las oficinas, calabozos y, al parecer, una pequeña biblioteca. Al menos eso había podido observar. Como era de esperar, su destino eran las oficinas donde se llevaba a cabo todo el papeleo referente a las instalaciones de la Marina: correo, carteles de recompensa, informes diarios, semanales y mensuales de la situación local, contabilidad y demás trámites burocráticos necesarios. El oficial, que respondía al nombre de McGregor, tomó asiento tras un enorme escritorio y rebuscó entre los documentos que guardaban en cajones cuya profundidad desafiaba toda ley física. Zephyr se rascó la nuca, no queriendo imaginarse el trabajo que debía llevar mantener tanta información organizada, antes de que el marine dejase caer sobre la mesa una serie de hojas con formularios varios.

¿Tienes las licencias? -Preguntó con desgana, ante lo que el cazador asintió antes de mostrárselas y recibir una pluma con la que rellenar los documentos.

Le llevó aproximadamente quince minutos concluir con el papeleo, tanto el suyo como el de Braud, y dio gracias a tener la licencia del gigante para ayudarse, ya que le habría sido imposible escribir correctamente su nombre de cualquier otro modo. Finalmente, McGregor le otorgó ambos pagos y apresuró al rubio a marcharse para poder volver a la cama, cosa ante la que no hubo objeción alguna.
En cuanto llegó al patio, pudo divisar al grandullón esperándole cerca de la salida, en el patio del cuartel. Parecía que le habían vendado las heridas, así que supuso que todo iría bien. En cuanto se puso a su altura -metafóricamente, claro- le tendió su parte del cobro por Pablo y esperó a que abriese la marcha primero.

Bueno, no es tan mal pago después de todo... Aunque nada tenga que ver con lo que prometen esos carteles de recompensa -se medio quejó el menor, encogiéndose de hombros mientras guardaba su parte en el interior de la chaqueta-. Supongo que toca brindar por el fin de esta pequeña jornada de trabajo, tal y como te prometí, ¿no crees? Así que... Tú dirás. No me he parado a recorrer el pueblo, así que pocos lugares conozco donde puedan servirnos algo de beber a estas horas.

Esperaría a que Braud iniciase la marcha, siguiéndole de cerca. Apenas se conocían desde hacía unas pocas horas, pero lo cierto es que, acostumbrado a su imponente presencia, el grandullón le estaba cayendo bastante bien. Podía decir, sin lugar a dudas, que las apariencias engañaban, ya que parecía ser bastante buen tipo pese a poder aplastarle el pecho de un puñetazo a alguien que fácilmente mediría dos metros -por no hablar de los troncos dañados en el proceso-. Lo cierto era que, como compañero, era más que eficiente y agradable.

Oye, Bred -dijo finalmente, estirándose un poco y dejando ambas manos en la nuca al final-. Lo cierto es que, de no haber aparecido, quizá hoy hubiera acabado criando malvas en ese bosque. Quizá deba ir planteándome buscar algún compañero con el que poder aspirar a presas más duras, ya que cuatro brazos golpean más y con más fuerza que dos... Y tú y yo hacemos un buen dúo, ¿no crees? -Se le veían las intenciones a la lengua, aunque tampoco pretendió ocultarlas en ningún momento- Así que... ¿Qué me dirías si te ofreciera ser socios? El lobo solitario no caza tan bien como la manada.

Guardó entonces las manos en los bolsillos y detendría sus pasos, observando a Braud y esperando su respuesta. De ser afirmativa, sonreiría levemente y alzaría el puño, esperando a que el mayor chocase el suyo con él -y, con suerte, saliendo ileso de esto-.
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Re: Un estilo de vida [Priv. Braud & Zephyr]

Mensaje por Braudbrüthgael el Lun 19 Mar 2018 - 0:05

Con una sonrisa aceptó su parte del dinero, aunque se vio ligeramente decepcionado cuando oyó a Zeph comentar que la cantidad era menor que la que prometían los carteles. Se había chocado con aquella realidad antes, sin embargo no sabía muy bien porque era. ¿Tal vez tenía relación a su fama como cazador? Fuera como fuese tenía por fin para pagarle al tabernero. Y allí se dirigió, aunque sabía que tendría que acabar pagando más bebercio del que ya debía, pues se iba a quedar a celebrar.

─De hecho dependía de la recompensa de estos criminales para pagar un barril de cerveza. Con esto es más que suficiente, claro. Así que… vamos a ese mismo.

Entonces, el rubio empezó a decir algo más. Hablaba sobre buscar un compañero de caza. Aquello era algo que el propio Braud se había planteado más de una vez. Aquella misma noche, por ejemplo, había sido la primera que había decidido ir a por más de un criminal a la vez. Y sabía que los criminales que de verdad valían pasta eran piratas que iban siempre juntos. ¿Quién sabe lo que habría pasado? Habría peleado un rato contra el grande mientras el del sombrero aprovechaba los momentos de distracción. El rubio se detuvo en su camino, antes de hacer su propuesta. El gigante caminó unos pocos pasos más, pero paró en seco también cuando oyó su pregunta. Se dio la vuelta y esbozó una amplia sonrisa.

─Claro, ¿por qué no? -y chocó el puño con el del rubio.

Lo hizo sin fuerza, para no hacerle daño. Aunque le pareció ver como los pies del rubio eran arrastrados unos pocos centímetros hacia atrás. Empezó a caminar de nuevo hacia la taberna.

─¡Vamos! En el mar las alianzas se hacen oficiales con alcohol y un choque de copas.
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