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Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

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Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Zero Lars "The Red Wolf" el Vie 15 Jul 2016 - 2:50

El día parecía haberse nublado un poco. De todas formas no era nada serio. Los indicios de lluvia eran escasos, por no decir completamente nulos. Lo que sí es verdad que hacía, era un viento impresionante. El sonido que hacía recordaba al quejido de una enorme bestia. Domica era una isla muy poblada, por ello había todo tipo de personas. Entre ellas, los típicos valientes que pasaban del clima. Muchos pescadores competían entre ellos mientras trataban de que los hilos de sus cañas no se enredasen. Parecía un día de locos. El Sur estaba muy rebelde. El oleaje era impresionante, los árboles parecían querer doblarse. Hacía mucho tiempo que Domica no vivía un temporal así. De todas formas nadie iba a morirse por aquello. Aunque tal vez más de una casa terminara con daños. Un árbol podía caer en cualquier momento contra una de ellas de forma violenta.

Un navío se acercaba al puerto. Sus velas eran blancas, y en cubierta podían verse una infinidad de hombres, se aferraban a lo que podían. En sus rostros se notaba una felicidad impresionante. Aquello era debido a que por fin iban a estar a salvo. Cuando estuvieron ya a un par de metros de la madera del muelle, un rugido se escuchó desde el interior del barco. Un guepardo enorme surgió entonces desde una de las puertas. Todos los tipos quedaron impresionados. Zero se había colado hacía ya unas horas, y se había ocultado en la bodega. La bestia corrió a una velocidad increíble. De un enorme salto, se colocó en el muelle, recorriéndolo entero mientras permanecía serio. En su espalda podía verse una mochila, amarrada a su lomo de una forma ridícula. Era como si un niño pequeño hubiese hecho cinco nudos mal hechos. El animal se frenó ante dos tipos que se quedaron mirándolo. Se notaba que estaban un poco asustados. – Tranquilo gatito… – Dijo uno de ellos, el que parecía ser el mayor. El felino en ese momento dio un paso atrás. – ¡Hostia! ¡Un humano que habla! – Dijo interpretando el papel de una persona impresionada.

Los tipos entonces soltaron un enorme grito al no esperárselo. El cazador entonces comenzó a correr por una de las calles. Había tenido en cuenta el viento, y se puso a favor para poder moverse de forma cómoda. De un enorme salto se subió a un tejado, mirando el puerto con una mirada tranquila. El animal movía la cola tranquilamente, contemplando cómo los pescadores chillaban al ver sus cañas volar. El guepardo no pudo evitar sonreír de lado, permaneciendo tranquilo. Los tipos de antes, que ahora estaban a unos treinta metros, parecían usar un den den mushi. – Serán cabrones, espero que no estén llamando a control de animales. – Dijo un poco preocupado. Entonces soltó un leve suspiro, comenzando a lamer su pata derecha, se dio cuenta de que un barco marine se acercaba. No tardó mucho en sonreír de lado. La tarde se ponía un poco movidita.
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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Ionoth Darkstar el Vie 15 Jul 2016 - 3:30

Geran miró a su alrededor y sopesó sus opciones. Estaba rodeado por aquellas horrendas criaturas verdes, que armados con sus hachas y espadas le gritaban improperios en su extraña lengua gutural. Podía cargar de frente y tratar de abrirse un hueco, o mantenerse a la defensiva y tratar de hacer un barrido con el mandoble cuando se acercaran. Comprobó su inventario. Le quedaban dos pociones de vida y una de regeneración sobre el tiempo. Además de eso le quedaban pocos puntos de durabilidad en la armadura... eso sería un problema. Ir conservador en aquellos momentos sólo desembocaría en su derrota, así que le tocaba arriesgarse. Observó a sus enemigos y se fijó en el más grande de ellos, uno con morro de cerdo y una maza gigantesca. Determinado a ganar, cargó contra él, saltó en mitad del movimiento y cayó encima del orco haciendo descender el mandoble sobre su cabeza:

- ¡DIPLOMACIA! - gritó.

Entonces una ráfaga de viento le dio de frente en la cara, tapándosela con un periódico. Ionoth se apartó el papel de un manotazo y miró su GamePro Color. Mierda, había sido distraerse un segundo por aquel maldito temporal y le mataban. Fastidiado y sin ganas de reiniciar el nivel, apagó la consola y se la guardó. Estaba en una terraza en el puerto de Domica, frente a una fría taza de café que había quedado olvidada por culpa de la partida. ¿Qué hacía allí jugando a la consola en un día con tiempo tan inclemente, pudiendo hacerlo en la comodidad de su habitación en la posada? Simple, buscaba a uno de sus objetivos. Había un tipo en aquella ciudad con recompensa por su cabeza, y lo buscaba para cobrar el dinero por él. Empezaba a estar sin fondos, y ya iba siendo hora de ganarse unos berries. Cierto era que jugar no era la mejor manera de estar atento, pero se había aburrido mientras investigaba, y le había entrado mono de echar unas partiditas a El Señor de las Diademas, una apasionante historia sobre un malvado emperador hombre hámster que intentaba recuperar su diadema de poder.

Mientras se bebía su taza, una conmoción cercana atrajo su atención. Frunció el ceño y estiró la mano hacia su maletín, atento por si se trataba de su objetivo. Tenía el rifle casi montado, y sería cosa sólo de sacarlo, terminar de unir un par de piezas y cargarlo. Sin embargo, se equivocaba. El ruido había sido causado por marineros que huían de un enorme guepardo. Este se paró frente a dos operarios del puerto, y tras unos lamentables intentos de estos por apaciguar a la bestia, esta de repente les dijo: "¡Hostia! ¡Un humano que habla!" Ante esto, al principio Ionoth esbozó una mueca de incredulidad y luego comenzó a descojonarse de risa al comprender la situación. El ataque que le dio fue tal que estuvo a punto de caer de la silla, y le costó recobrar la compostura. El tipo le había caído tan simpático que decidió acercarse a saludarlo, maleta en mano.

- Buenos días, compañero. Me ha encantado el susto que le has metido a esos tipos, pensé que iba a darme algo de la risa. Sin embargo te recomiendo adoptar tu forma humana, la cosa empieza a ponerse tensa

Le habló en un tono amistoso y sonriendo, añadiendo a sus palabras un gesto con la cabeza en dirección al barco marine. Tenía interés en aquel tipo, y aparte quería ver su forma humana, porque siempre cabía la posibilidad de que lo reconociese como alguien de un cartel. Y si no, seguía queriendo conocer al simpático que había gastado aquella broma.
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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Zero Lars "The Red Wolf" el Vie 15 Jul 2016 - 4:00

El felino continuaba observando el barco con calma. Si estaban allí por él, sería muy divertido continuar liándola un poco. Tampoco le convenía que supiesen mucho de él. No quería perder su licencia de cazador ni pillar precio. Si aquello pasaba, su padre le daría un par de collejas. No era aconsejable llevarse una de aquellas, pues podría salir volando literalmente. Ahora que recordaba, hacía un par de días que había dejado momentáneamente a Jung y Eichi. Dijo que iba a pillar dinero, pero se le había ido el santo al cielo. Se entretenía demasiado liándola con las personas. Sus bromas eran demasiado buenas, pero debía ir centrándose en lo serio. Las tonterías estaban bien, pero era mejor dejarlas para el tiempo libre. Su socio de cabellos naranjas, estaba pensando en formar un gremio. Algo así le escuchó decir, aunque esperaba que metiera a personas aceptables. Si ya era complicado que Zero hiciese amistades debido a su personalidad, sólo faltaba que metiesen a chulos en su equipo.

No tardó en soltar un suspiro. En ese momento escuchó una voz a su espalda. El felino alzó una ceja, quedó impresionado debido a que no lo había detectado ni olido. Era normal teniendo en cuenta el viento que había, que arrastraba muchísimos olores con él. Si aquella voz hubiese sido de un miembro del zoo, podría haberle dormido fácilmente. Sus palabras inspiraban confianza, de hecho le había dado una buena recomendación. El animal se dio la vuelta. Observó a aquel tipo de forma calmada. Era bastante peculiar, sobre todo por el color de sus ojos, dato que le moló al luchador. En ese momento, el felino se colocó a dos patas, cambiando totalmente. Ahora había un joven algo más alto que el otro tipo, de musculatura considerable, y unos cabellos de loco que no podía ocultar. Ya había recibido el mote de “Cactus andante” en varias islas, pero no le afectaba nada. Vestía con un kimono naranja que portaba la insignia del Zan nin na. En su espalda la mochila atada de forma ridícula, y unas botas azuladas con cordones rojos.

No tardó mucho en mirar a los rojizos ojos del otro tipo con los suyos azabaches. – Me halaga que te haya gustado la broma. En cuanto a ese barco, sí, lo mejor será permanecer en esta forma. – No pudo evitar sonreír de lado. Ese hombre debía conocer la existencia de las frutas del diablo. No solo eso, le había reconocido como uno. Ahora era cuando ese hombre hablaba con felinos y Zero quedaba en mal lugar. No, dejó de pensar en esa teoría. – Mi nombre es Zero, Zero Lars. – Mencionó estirando su mano derecha hacia el otro moreno con una sonrisa ladeada. Entonces fue cuando escuchó lo que parecía ser el ruido de un motor. Miró un momento hacia atrás, pudiendo ver a un jodido semigigante de tres metros y medio. Estaba armado con una motosierra y además portaba el típico uniforme de sargento. No había que ser listo para saberlo, lo ponía en su espalda. – Vamos gatito ¡Ven a jugar! – Gritó de forma exagerada. Al luchador le dieron ganas de mandar la lógica a la mierda ¿Era necesario todo eso por un puto animal? – ¡Venga hombre! – Dijo sabiendo que a aquella distancia no le iba a escuchar.

El chico miró entonces al otro tipo. Su expresión era de desilusión. Todo el mundo lleno de piratas, y la marina mandaba a ese tío a por un puto felino. – ¿Por qué? Sólo dime por qué. El mundo es una mierda, socio. – Le dijo indignado y cruzado de brazos. El enorme tipo era totalmente calvo, con una máscara de elefante. El pobre luchador no podía creerse lo que estaba viendo.
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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Ionoth Darkstar el Vie 15 Jul 2016 - 4:18

La sorpresa de Ionoth fue mayúscula al ver la verdadera forma del guepardo: un enorme hombre de pelo oscuro y revuelto, más alto que él y con aspecto de culturista. Iba vestido como un artista marcial, y su aspecto de bonachón con pocas luces contrastaba con aquella personalidad ingeniosa y bromista que sospechaba que tenía. Le estrechó la mano, o hubiese sido más correcto decir que dejó que el tipo le aplastara la suya con su enorme manaza. En cuanto se la soltó, se la frotó disimuladamente para tratar de aliviar el dolor. No tenía muy claro qué pensar de aquel tipo, pero en todo caso no le sonaba ni su aspecto ni el nombre de ningún cartel... espera, ¿Lars? Ese apellido sí que le sonaba, pero no acababa de ubicarlo. ¿Compartiría apellido con alguien famoso, o tal vez fuese incluso pariente? Vaya encuentro más extraño y afortunado.

- Ionoth. También puedes llamarme Io.

El inconfundible sonido de una motosierra se hizo audible, ante lo que el joven se giró llevándose la mano a la funda de su pistola, sin sacarla aun. Un marine con insignias de oficial los miraba con una sonrisa sádica, llamando a Zero gatito. Mierda... no podía meterse en problemas con la Marina o perdería su licencia. ¿Debería ayudar al marine a capturar al chico? Al fin y al cabo no era cosa suya. Por otro lado, estaba al lado del moreno. Un paso en falso y podría partirle el cuello sin esfuerzo con aquellas manazas suyas. No, aquello también sería correr riesgos. ¿Huir? Tal vez eso sólo lo convirtiera en sospechoso. Lo más sensato parecía hacer uso de su labia. Dio un paso hacia el marine con el rostro compungido, y dijo con una falsa voz quebrada y preocupada:

- ¡Es terrible, oficial! ¡Esa peligrosa bestia se ha adentrado en la ciudad persiguiendo a un niño! ¡Se ha ido por ahí!

Por un momento el sargento se quedó estupefacto y los miró con una mezcla de desconcierto y desconfianza. Entonces Ionoth le metió prisa:

- ¡Rápido! ¡Usted puede salvarle! - le dijo, en un tono adulador y esperanzado.

El marine masculló unas palabras y salió corriendo hacia el interior de la ciudad. Suspiró, terriblemente aliviado, y se giró hacia Zero.

- Ha ido de un pelo... lo último que quiero es tener problemas con los marines. Creo que tras esto, nos hemos ganado algo de beber, ¿no crees? Un refresco con cafeína ahora mismo me vendría de lujo.
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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Zero Lars "The Red Wolf" el Vie 15 Jul 2016 - 4:36

Zero continuaba un poco preocupado por lo que estaba pasando con el marine. En ese momento se pensó la idea de taparse la cara, y salir por patas. Justo cuando estaba flexionando sus rodillas para saltar, el otro hombre comenzó a hablar. Con una palabrería buena y sencilla, consiguió que el marine saliese corriendo hacia el interior de la isla. Aquello hizo que el luchador sonriera de forma amplia. No se esperaba para nada aquella proeza por parte de ese hombre de ojos rojos. Sin duda, para él ese tipo, no era una mala persona. Al menos no lo parecía después de lo mostrado. Le había ayudado a salir de un marrón de los buenos. El chico entonces se llevó la mano a la cabeza, rascándose un poco en esta. Sinceramente, estaba agradecido a aquel hombre.

Zero escuchó las palabras de su acompañante. La verdad es que era la primera vez que estaba en aquella isla, de modo que no conocía el mejor bar ni nada parecido. Lo que sí que hizo, fue mostrarle una sonrisa al moreno. – Me has librado de una buena. Te invitaré a tres consumiciones. – Dijo entonces mostrando un poco de amabilidad. En ese momento le hizo una señal. Corriendo hacia el tejado, había visto lo que parecía ser una taberna en un callejón. Saltó de allí, caminando hacia aquel sitio. Esperaba que el otro tipo fuese con él. Entonces el luchador metió la mano en su mochila, sacando un pequeño papel blanco. Lo partió en dos, y le ofreció a aquel hombre la mitad. Aquel objeto se lo había dado su compañero Jung, para que lo usara con otra persona. – Esto es un papel raro que indica dónde está la persona que tiene la otra mitad. Si arde es que el otro está en peligro, y si se consume es que la ha palmado. – Dijo con una sonrisa ladeada. A lo mejor aquel tipo ya sabía cómo funcionaba, pero siempre estaba bien explicarlo por si las moscas.

En ese momento llegaron a la entrada. La puerta era de madera, y de un tono morado. El cartel estaba tan corroído que ni podía leerse lo que ponía. Tan sólo se podía apreciar el dibujo de una cerveza. – Este papel me llevará hasta ti cuando desees, recuerda que estoy en deuda contigo. – Le mencionó de forma tranquila. Abrió la puerta después, observando que apenas había personas. Unas cinco podría haber. En ese momento se quedó mirando a su compañero. Si él quería entrarían, y él pediría un refresco de limón. Si quería ir a otro sitio le seguiría. – Io-san ¿Tú qué opinas del local? – Le preguntó entonces con calma, esperando una respuesta.
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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Ionoth Darkstar el Vie 15 Jul 2016 - 5:01

Que Zero aceptase su propuesta le agradó bastante, no sólo por alejarse de aquel maldito puerto y librarse del vendaval y la amenaza de los marines, si no por poder hablar un rato con el gigantón. Podía conseguir su ayuda para cazar al criminal, lo que le vendría de perlas. Podía ser lo bastante hábil para encargarse de un criminalucho como aquel, pero eso no quitaba que le gustase tomar precauciones. Mejor listo que honrado era su lema, y le había mantenido vivo en infinidad de ocasiones. De repente su hiperactivo y joven compañero salió corriendo y saltando, e Ionoth tuvo que acelerar el paso para no perderlo de vista. Este lo guió hasta la entrada de un bar con pinta de destartalado, donde le ofreció un cacho de papel aparentemente normal describiéndolo como algo muy similar a una vivre card... pero con un funcionamiento algo diferente. Se rascó la cabeza, extrañado, y decidió mejor callarse y agradecérselo educadamente. Vale que acababa de sacarlo de un problema gordo, pero era extraño que se tomase la deuda tan a pecho. Él no lo haría.

- Este sitio me sirve - dijo Ionoth, entrando y sentándose la primera mesa que vio.

Se fijó en el lugar. Típico local de puerto, todos los clientes tenían pinta de marineros con demasiado ron en su estómago... ¿todos? Se fijó disimuladamente en un hombre grande, pelirrojo y barbudo vestido con una camisa de leñador, que comía con voracidad un muslo de pollo. ¿No era aquel su objetivo, el asesino al que iba buscando? Sí, eso parecía. Zareth el carnicero, un loco que se dedicaba a despiezar a mujeres con un cuchillo de cortar carne. Se ofrecía un millón por su cabeza, vivo o muerto. Desde luego era más imponente en persona que en los carteles... evitar el combate directo sería útil. A menos que lograse convencer a Zero que le ayudara, claro.

- ¡Una cola, camarero! Y unos pistachos, si tienes - dijo, provocando que algunos de los clientes lo mirasen con curiosidad - La verdad es que mentir da sed - comentó con una sonrisa, acomodándose.

Por suerte para él, socializar era una de sus habilidades. La verdad es que más allá de la excepcional broma que había gastado, Zero no le había llamado demasiado la atención. Era demasiado joven e inquieto, y parecía que demasiado confiado. Por otro lado, para él aquello era una gran ventaja, y si jugaba bien sus cartas, pronto lo tendría de su lado. En cuanto tuvo la bebida le dio un trago y dijo:

- Dime compañero, ¿a qué te dedicas? ¿Cómo te ganas la vida? Con esa pinta, dudo que sea haciendo de jardinero - comentó, riéndose.



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Re: Los humanos no hablan, socio. [Zero-Ionoth]

Mensaje por Zero Lars "The Red Wolf" el Sáb 16 Jul 2016 - 12:15

Ambos no tardaron mucho en entrar. Al parecer el local tampoco desagradaba tanto al otro tipo. Suponiendo que iban a tomar algo, tampoco había que ser tan exquisitos. De todas formas, Zero le daba lo mismo. Se sentó junto a él en una de las mesas. Se dedicó a observar a las personas con toda la calma del mundo. No tenían pinta de ricos ni nada por el estilo, pero había uno especialmente raro. Un tipo barbudo que se alimentaba de un muslo de pollo. Aquello hizo que el moreno sonriera de lado, al parecer había comida de la buena en ese sitio. El felino no tardó mucho en mostrar una sonrisa mientras se relamía. Ya estaba pensando en lo que pedir para comer como un jodido león. Adoraba hartarse de comer. Lo había heredado de su padre seguramente. Estaba bastante orgulloso de ello. Pero tan sólo faltaba que el camarero hiciese acto de presencia.

En cuanto lo hizo, el moreno de su lado no tardó mucho en pedir una cola. Además también quiso una pequeña tapa de frutos secos. Afirmó que mentir le daba sed. El luchador entonces mostró una sonrisa tranquila, mirando al mismo tiempo a los ojos de aquel tipo que les servía. No se veía mala persona. – Yo tomaré un refresco de limón con gas. De comer quiero una ración de pinchitos, y otra de calamares con mayonesa. – Una vez lo dijo, se quedó observando a su compañero con tranquilidad. Él a lo mejor no comía tanto, y solo esperaba que no tuviese que sentir su mirada mientras comía. Eso era algo que le ponía muy nervioso. También que le echasen agua con la ropa puesta. Le daban escalofríos solo de pensar en semejante barbaridad. En ese momento soltó un suspiro, escuchando el ruido que el viento provocaba. Era impresionante, y sin duda estaba mucho mejor allí dentro. Era un sitio cómodo.

El felino entonces escuchó las palabras de aquel hombre de ojos rojizos. – Pues empecé mi viaje hace unos cinco días. Viajo con mi amigo Jung y me dedico a la caza de criminales. Aunque me da muchísima pereza… – Dijo recordando que no llevaba ni uno. Era normal, tener que ir a llevar un cuerpo hasta los marines… Era lo peor sin duda. Cuando llegó lo pedido, el moreno sonrió de lado. Le dio un sorbo a su bebida, y después tomó un pinchito. De un solo bocado, terminó con los cinco pedazos de carne. Los masticó a toda prisa, y después lanzó el fino palito de hierro hacia una dirección al azar. El objeto acabó dándole al tipo de la barba en la cabeza, el cual miró hacia atrás enfurecido. – ¿Tú a qué te dedicas? Tienes toda la pinta de ser un guerrero. – Mencionó mientras disfrutaba de su comida. Le ofreció entonces un pinchito a él. El barbudo tomó del cuello a un tipo que no tenía nada que ver, empezando a amenazarle. El felino entonces se colocó en pie, adoptando una forma de combate de su estilo. – ¡Eh, capullo! Deja a ese tipo o te doy una patada en el culo. – La expresión del enorme tipo fue de odio. De repente comenzó a caminar hacia el luchador, el cual sonreía con calma. Una pequeña aura dorada empezó a rodearle.
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