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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

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El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Simo el Miér 16 Nov 2016 - 4:06

-¡Cómo que no queda más carne! -Grité en medio de la cubierta del barco. Mi cara era un poema en sí mismo, ojos saltones, boca abierta e incluso un pequeño como que salía de los orificios nasales. -Ya te dije que teníamos que parar en alguna isla a por provisiones. No es que no quede carne, nos hacen falta más cosas tanto para comer como para vivir. -Me reprochaba Amai. Me puso una cara de desdén y negaba con la cabeza sin mirarme. Con los brazos cruzados se dirigió hacia su camarote. -A ver si empezamos a escuchar más. Quién me mandaría a mi unirme a semejante patán. -Finalizo a la par que cerraba la puerta que conducía a las habitaciones.
Yo no pude hacer otra cosa más aparte de refunfuñar y hacer una mala imitación de su último comportamiento. Pero ella tenía razón, estábamos en medio del West Blue y no fui precavido con la cantidad de provisiones necesarias. Cogí un pequeño catalejo y miré por mis alrededores en busca de una isla cercana, algo un poco costoso teniendo en cuenta que era de noche y me restaba visibilidad. En la zona en la que estábamos del mar no deberíamos de tardar mucho para pasar por… -¡Allí está! -Exclamé con una sonrisa en la cara. Se trataba de la isla de Lavengre, la cual es recordada por su deliciosa carne de vacuno, una de las delicias más grandes de todo el mudo. Y ya supe cómo tener más carne en la despensa. Era un poco cara, pero merecía la pena. Tan sólo de pensarlo se me hizo la boca agua y me rugieron las tripas. También había bastantes restaurantes de diversa clase de comida que cocinaban tanto con la carne de vaca, como con una planta que se encontraba a la par con la popularidad carnívora.
-Amai. -La llamé. -Te pido disculpas por mi estupidez, ¿serías tan amable de venir a cenar conmigo? -Le comenté mientras me relamía la boca. El próximo destino, la isla Lavengre.

Dejamos el barco anclado en la orilla de la isla más cercana a la parte habitada. Toqué la puerta del camarote de Amai un par de veces. -¿Estás lista ya? -Insistí. -Los hombres sois un tanto pesados. -Me recriminó, pero la cosa es que era cierto, tenía hambre y quería dirigirme cuanto antes a la ciudad. Salió finalmente de sus aposentos y nos dirigimos sin pausa hacia la zona del papeo. La verdad es que hacía tiempo que no salíamos a comer algo fuera. Yo iba vestido con mis ropas típicas de samurái de color negro, llevando mis katanas colgadas de la cintura. Amai iba con su indumentaria habitual, una camisa blanca sin mangas, y una falta e cuadros en tonos celestes, junto a una corbata a juego.
La noche era bastante tranquila, y hacía una temperatura buena, perfecta para salir. Ya tenía ganas de llegar.

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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Invitado el Miér 16 Nov 2016 - 15:17

Al final tuve que aceptar ese encargo. Hace una semana un amigo mio me pidió un pequeño favor. Me dijo que en el West Blue había una isla que tenía la mejor carne vacuna del mundo. Esa isla se llamaba Lavengre. Él era camarero, y la gastronomía era lo que más le importaba en el mundo. Me dijo que uno de sus sueños era probar la carne de esa isla y yo no se lo pude negar. Era un amigo con el que había pasado mucho tiempo, y no me atreví a negar su favor. Por otro lado, yo también tenía muchas ganas de probarla.

No fue un viaje sencillo, ya que ir del North Blue a otro mar distinto siempre es difícil. Tuve que pelear con muchos monstruos marinos y parar en muchas islas distintas por diversas razones. Era un pirata de poco dinero y no disponía de un buen transporte. Por ese motivo, tuve que estar de vez en cuando parando para arreglar los desperfectos del barco. Siempre viajo con cinco amigos, los cuales no saben pelear, pero ellos me ayudan a no aburrirme en los trayectos largos. Siempre solemos estar pescando o echando unas cartas, y el perdedor es el que suele hacer la comida.

Tras una semana navegando, conseguimos llegar a la zona. La brújula se nos había estropeado y no sabíamos donde estaba situada la isla. Por suerte, en el barco teníamos unos cuantos mapas que nos ayudaron a encontrar su ubicación. Estaba bastante cerca, a unas dos horas de allí.

Poco a poco nos estábamos acercando cuando de repente el cielo se oscureció. Se apresuraba una tormenta. Rápidamente preparamos el barco para que aguantara el terrible rugido del cielo. Uno de los relámpagos se cargó una de las velas de nuestro bote, eso nos hizo retrasarnos mucho. No nos quedó más opción que seguir nuestro camino remando.

Después de mucho tiempo conseguimos llegar sanos y salvos. Al llegar, les dije a mis acompañantes que solo iría yo a la isla, ya que era territorio desconocido y no me fiaba lo más mínimo. Les prometí que les traería un poco de carne a ellos también para que pudieran probarla.Ellos aceptaron mi propuesta y comenzaron a jugar a las cartas mientras yo dejaba el barco.

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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Simo el Miér 16 Nov 2016 - 17:18

Era la hora de cenar y estaban las calles llenas de gente, los cuales mientras eran iluminados por las luces de las farolas que daban un ambiente acogedor a los pasillos de piedras entre la oscuridad. Parecía ser que casi toda una calle contenía constantes establecimientos de restauración. Hamburgueserías, planchas, restaurantes de pasta todas acompañadas de carne… Parecía ser que la gente de la isla disfrutaba plenamente de su particularidad… Aunque tal vez abusase demasiado de ella… -Drake… ¿Son todos..? -Me preguntó Amai en un tono muy bajo y leve. -Sí… Son todos bastante “anchos”. -La contesté. -Sí… Pero es que son todos. Todos. -Terminó de comentar.
Efectivamente todos los aldeanos que veíamos tenían las mismas características, ligeramente más bajos de estatura y bastante redondos. La imagen era la de toda la calle igual, a excepción nuestra. Parecía que estuviésemos en una piscina de bolas. Vale, eso último es más propio de otro personaje.

En fin, decidimos darnos el lujo de quedarnos sorprendidos unos segundos y continuar nuestra visita para catar con la vista los restaurantes. Me hizo gracia que los aldeanos no nos estuviesen mirando como a bichos raros por ser “diferentes”, tal vez estuvieran acostumbrados a que los visitantes fueran en su mayoría más finos. Eso sí, notaba como varios se fijaban en mis katanas.
-¿Qué gustas de comer? -Le pregunté a la dama. -¿Qué tal algo de carne a la plancha? -Me propuso, y sin demora entramos al primer establecimiento que vimos de esa clase, era hora de cenar.
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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Invitado el Miér 16 Nov 2016 - 17:37

Nada más pisar la isla un gesto de impresión salió de mi cara. La calle estaba repleta de gente, pero parecía gente de una raza diferente a mí. Todos estaban muy gordos en comparación a una persona normal. Yo era el único de un peso normal allí. La isla estaba repleta de gente y edificios. Más de la mitad de los edificios estaban relacionados con la comida. De ahí venían los kilos de más. Un poco más alejado de el centro de la ciudad había bastantes animales. Eran animales mansos y bastante bonitos. La mayoría eran vacas. Las vacas de esta isla no eran normales. Eran gigantescas y parecían bastante sabrosas. Esta isla era famosa gracias a la carne de este animal.

Todos los isleños llevaban comida en sus manos. Eso me dio mucha hambre y decidí ir a algún lugar para cenar. No sabía a cual ir, había tantos que no me ponía de acuerdo. Por ese motivo pregunté a un hombre que pasó por al lado mío que me aconsejara un buen restaurante. Me aconsejó uno que ponían carne a la plancha, el cual se situaba al principio de la ciudad. sin pensármelo dos veces entre al establecimiento. En cuanto entré me llevé una gran sorpresa. Entre tanto gordo había dos personas delgadas. Sin decirle nada a nadie me acerqué a la barra y pedí un poco de carne a la plancha.

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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Simo el Jue 17 Nov 2016 - 12:23

-Una mesa para dos. -Le pedí al camarero. Al igual que el reto de la población tenía un estómago de buen comer, pero no era de tan baja estatura. Su frente ascendía hacia su cabeza fusionándose debido a la calvicie, ya sólo le quedaba pelo suficiente para recordar a la corona romana únicamente de latera. Un bigote extraño con forma de zigzag le acompañaba y hacía que dejaras de mirar su papada por un rato. El traje que llevaba era el típico esmoquin pingüino acompañado de una pajarita roja. Me fijaba que debido a la cocina se generaba mucho calor en el ambiente, lo cual acompañado de su poca falta de ventilación con el traje hacía que el camarero necesitase de un pañuelo para poder secarse el sudor. También tenían el servicio que constaba de llevar una plancha, o parrilla, a la propia mesa del comensal y que fuese él mismo quien se preparase su plato, lo cual me parecía fantástico.
-Perfecto caballero, tienen suerte, nos queda únicamente una mesa libre. -Nos comentó el buen hombre, el cual hacía gestos para que le siguiésemos.

Detrás de nosotros había entrado otro extranjero a recuperar nutrientes para su cuerpo, el cual decidió acercarse a barra para pedir. -Lo sentimos señor, pero necesita tener una mesa para que le podamos servir, y en éstos momentos todo se encuentra lleno. -Le comentaba otro camarero. Eché un vistazo al salón y me di cuenta de que las mesas eran bastante amplias, pensadas para cuatro personas y de medidas peculiares, por lo cual eran bastante grandes. Le eché una mirada con el rabillo del ojo a mi compañera, y no parecía negarse. -Disculpe camarero. Nosotros no tenemos problemas en que venga a la mesa con nosotros. -Le dije mientras sonreía. -Por supuesto señor. -Me aceptó el hombre.
Ahora bien, seguimos al camarero hasta nuestros asientos, los cuales se encontraban de cara a la pared al final del establecimiento. Era una pena, me hubiera gustado estar en la ventana para ver la vida que había en la calle. -En ocasiones está bien dejar de lado las típicas tabernas. -Me comentó Amai. Y la cosa es que es cierto, ¿por qué siempre hay que ir a los mismos sitios? Relajarse y disfrutar de una buena cena es un buen cambio. Amai se sentó a mi lado, y empezó a reír cuando me vio babear frente a la carta, ¡todo tenía pinta de estar buenísimo!
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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Invitado el Jue 17 Nov 2016 - 15:45

No podía aguantar mis ganas de comerme un buen trozo de carne. Veía los platos de los demás y se me hacía la boca agua. El local me impresionó bastante. Era un estilo rústico bastante original. En el entorno se podía ver que el plato principal de la isla era la carne. Ninguno que se encontrara en esta habitación había pedido otra cosa que no fuera eso. La gente en general parecía bastante indefensa, lo cual me ponía bastante nervioso. Todo el tiempo me estuve haciendo la misma pregunta: Qué pasaría si alguién comienza a atacar la isla o algo por el estilo? Daba la impresión de que ninguno hubiera cogido un arma nunca. Los únicos a los que temía eran los dos extranjeros que tenía alado. Con esos debía tener mucha más precaución. Por su apariencia deduje que al igual que yo eran corsarios que surcaban el mar. Unos piratas no se podían pasar por alto tan fácilmente.

Nada más pedir la carne, uno de los camareros me dijo que había que tener una mesa para poder comerla, pero por desgracia el local estaba completo. Solamente viendo lo abarrotada que estaba la ciudad no me pareció extraño el hecho de que el local estuviera lleno.
Sus palabras me descolocaron completamente. No sabía que hacer hasta que el pirata me propuso que comiera con él. A pesar de no fiarme de él acepté su propuesta. No sabía que quería hacer conmigo, pero yo no creía que se le pasara por la cabeza montar un pollo delante de tanta gente.

En cuanto nos sentamos cogí la carta y pedí. No me costó mucho pedir, ya que tenía la carta vista desde antes. Vistos de cerca no parecían malas personas, pero tenía que estar alerta en todo momento por el simple hecho de que eran extraños para mí. Lo único que les pregunté fue el porque me habían invitado a comer con ellos. Mientras esperaba su respuesta le dí un buen trago a la pinta que me habían traído.


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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Simo el Vie 18 Nov 2016 - 2:28

Ya que estábamos ahí y podíamos elegir entre cocinar nosotros y no hacerlo, por una vez nos prepararían a nosotros el manjar. Pedí un par de platos de bistecs completos con todas las salsas y especial, tenía pinta de estar realmente bueno, ya podía hacer una cascada con mis babas. Mi nakama por lo contrario decidió de pedir una ensalada de primero y una lasaña. Lo suyo también estaría buenísimo, tan sólo es pensar en el queso fundido junto a la deliciosa carne y babear de nuevo. Parecía que necesitase un babero de bebé, maldita sea.
Finalmente el extranjero decidió sentarse con nosotros, a lo mejor tenía algo de vergüenza o desconfianza. Se trataba de un rubio con pintas de tirarse a la mar a menudo. Me preguntaba si sería un compañero corsario. Y cuando me encontraba pensando en ello nos planteó una pregunta, quería saber la razón por la cual hemos ofrecido parte de nuestra mesa para él. -¿Y por qué no? -Le respondí. -Tu querías comer, hay sitio para todos, ¿cuál es el problema? -Terminé. La verdad es que no había misterio alguno. Los buenos modales parecía que se estaban perdiendo, pero ciertamente nadie hubiera hecho eso. No conseguí entenderlo, es simplemente un acto normal, no había que sorprenderse tanto.

Dado que ya se había roto el helo me permití preguntarle por lo que había pedido. Ya que íbamos a compartir la mesa lo mejor sería abrir algo de conversación, quién sabe, a lo mejor nos caíamos bien.
El mesero nos trajo la bebida, una buena botella de sake para mi y un poco de vino para Amai. Cuando nos llegó, propuse realizar un pequeño brindis antes de que viniera la comida. -¡Salud!
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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Invitado el Vie 18 Nov 2016 - 15:42

De un trago me acabé la pinta que me habían traído. En estos momentos me sentía mal conmigo mismo preguntándome porque no había confiado en ellos antes. Al parecer no tenían malas intenciones. En cuanto escuché la pregunta que me hizo el pirata le respondí mientras se lo señalaba con el dedo en el menú. Un buen filete de vaca hecha al punto fue lo que pedí. La imagen de el filete que salía en el cartel tenía tan buena pinta que cada vez que lo miraba me entraba más hambre. Por ese motivo, en cuanto le enseñé lo que había pedido le devolví el menú a un cocinero que pasaba por alado nuestro.

Diez segundos después me levante y les dije a los piratas que iba un momento al servicio. Eso fue lo que hice. Pero al ir para allá, vi algo que me quitó todo el hambre. Los cocineros dejaron la puerta de la cocina abierta, y vi su modo de trabajar. Lo que pude observar fue que en la cocina tenían todo muy desordenado, todo muy sucio, las sobras de otras mesas las aprovechaban y las ponían en futuros platos... Nada más verlo me salió una arcada. Inmediatamente les cerré la puerta y hice como que no vi nada, con el fin de no arruinarles el local. Mi intención era contarles a mis compañeros de mesa lo visto y largarnos de allí cuanto antes. En cuanto volví a la mesa donde se encontraban, me acerqué a el hombre y en bajo le dije lo que vi. Le dije que yo me iba de este local sin pensármelo un segundo más, y le propuse que se viniera conmigo a buscar otro sitio en mejores condiciones.

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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Simo el Lun 21 Nov 2016 - 6:20

Me mostraba e compañero de mesa que había optado por un buen filete para comer. Éste se trataba de uno de los míos, todo lo que fuese carne, para dentro del body. -Buena elección. -Le dije mientras yo me estaba frotando las manos a la espera del plato. El rubio se levantó en dirección al lavabo y nos dejó un momento de intimidad entre Amai y yo. -Parece majo. -Me comentaba mientras miraba y olía la copa de vino que le acababa de traer el camarero junto a mi cerveza. -Es un viajero. -Añadió. -¿Crees que se trata de otro “corsario de los mares”? -Me preguntó antes de dar un pequeño sorbo a su copa. -Corazón, el noventa por ciento de los viajeros somos piratas. -Le comenté con una sonrisa en la cara. -Cierto. -Terminó.
El rey de roma ya había vuelto y de dispuso a decirme algo al oído. En ese momento yo me encontraba bebiendo, y acabé por escupir lo que tenía en mi cavidad bucal hacia el asiento que se mostraba en frente de mi, en el que por suerte no había nadie. -¡Qué! -Exclamé. Me fije en que me hizo un pequeño gesto como diciendo que bajara la voz. La verdad es que si me lo decía de forma baja era porque no quería montar un espectáculo. Lamentablemente ya había conseguido atraer alguna atención, aunque al ver que no hice nada más, la gente seguía engullendo su cena.
-Muchas gracias por el aviso, pero esto no va a quedar así. Ahora van a ver. -Decía mientras me limpiaba como podía de la cerveza derramada. Mi subcapitana por el contrario ya había oído suficiente como para perder el apetito y no probar bocado en toda la noche.

El mesero finalmente llegó a la mesa con lo que habíamos pedido y nos dejó los platos sobre la mesa. Se dio cuenta de que la mesa se encontraba manchada con cerveza, pues el olor lo delataba, y comenzó a limpiarla con un trapo que llevaba encima. Yo aprovechaba para investigar mi plato, en busca de pruebas visuales que me hagan ver sobre la certeza del reciclado de carne. No es que yo fuese especialmente exigente, pero con la comida yo no podía jugar. Además, con lo buena que es ésta carne ¿cómo era posible que alguien dejase algo? Ya podían ser migajas. Pero sí, lo vi, mi carne estaba manipulada. -Disculpe. -Le indiqué al camarero el cual mientras continuaba sus labores de limpieza me miró peguntándome por lo que sucedía. -No creo que pueda comer ésta carne, la misma se encuentra manipulada. -Le reproché con un tono de voz un poquito más alto para que las mesas de alrededor me escuchasen.
La cara que me puso era un cuadro. Era una cara que oscilaba entre el “Mierda nos han pillado” y el “Bueno, me la pela bastante”. Desconozco si la respuesta que me dio fue improvisada o es que realmente pensaba de esa forma. -Señor, la carne de la que están hechos los platos es muy cara, por ello no se prescinde de ella en ninguna circunstancia, y se suelen añadir como complementación a otros comensales. Por ejemplo, de dónde cree que sale la carne picada de la Lasaña de su bella acompañante, son todo sobras. -Dijo de la forma más tranquila del mundo, lo que provocó un sonoro “¡Iugg!” por parte de la mujer de la mesa, que tiró el tenedor con el que se encontraba investigando la carne.

De verdad que no me podía creer que realmente dijese eso tan a la ligera. No pude más y me levanté de la mesa. -Lo siento, pero no pienso comer un plato con sobras de otra persona. Buenas noches. -Terminé el intercambio de ideas levantándome y cogiendo de la mano a Amai para dirigirnos a la salida. Las mesas cercanas que se habían enterado de lo sucedido comenzaban a mirar fijamente sus platos pensando en qué estaban comiendo realmente. ¿Y si alguien hubiera comido de aquellos platos de mala manera y estuviese enfermo? Perfectamente se podían transmitir enfermedades de esa forma, y tengan en cuenta que hay muchos viajeros que vienen de otros lugares para probar esa carne y pueden traer cualquier cosa en su cuerpo. Si es que de tan solo pensarlo un escalofrío me recorría el cuerpo y repelús. Por el contrario, también había gente a la que se la sudaba todo y comía como si nada. Cada loco con su tema.
Le indiqué al que nos avisó de esto que nos íbamos fuera con la cabeza. Y salí del local de la mano de Amai y dando un pequeño portazo. -Debería de venir sanidad. -Me dijo. -Completamente.
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Re: El pastor y el lobo | Privado | Barca & Simo

Mensaje por Invitado el Lun 21 Nov 2016 - 16:17

La verdad es que mi intención era salir de allí a escondidas, sin montar ningún espectáculo. Pero visto lo visto la actuación del pirata me pareció bastante indicada. Lo que hacían en este restaurante era una guarrada, y ponían en peligro a gente inocente con tal de ahorrar un poco de dinero. Por ese motivo se lo hicieron saber a uno de los camareros. Los de nuestro alrededor se enteraron y dejaron de comer. Supuse que se en unos días se correría la voz y este restaurante acabaría cerrando por falta de clientes. En ese momento, comencé a mirar a la gente que estaba comiendo en el restaurante y me empecé a reír. Al ver sus cuerpos tan grasientos comencé a pensar que habían comido aquí muchas veces sin saber la verdad. Eso hizo que saliera una pequeña carcajada de mi boca.

Mis compañeros de mesa me hicieron el gesto de que se marchaban de este antro y yo les hice caso. Les propuse buscar otro sitio para comer, pero uno en condiciones. Antes de escuchar su respuesta les comenté que me esperaran un par de minutos, que tenía un par de encargos que hacer en esta isla. Mi intención era comprar un poco de carne y llevarla al barco para que mis compañeros también cenaran.

Con la esperanza de que me esperarían, me puse a ello. Comencé a buscar una tienda en la que venderían carne recién cortada y cruda para que ellos se la cocinaran. Me dejé bastante dinero, ya que también tuve que comprar bastante carne para el amigo que me la encargó. A mi parecer, el de la tienda vio que era extranjero y me cobró la carne más cara. Llevaba bastante dinero encima y por poco me dejo todo en este lugar. Para asegurarme que no me estaba timando se lo pregunté. Él me contestó que ese era el verdadero precio, que la carne era de muy buena calidad y era más cara de lo habitual. Por suerte para él me creí lo que me dijo, pero vista la carne de el anterior local no me fiaba en absoluto.

Olvidando el precio de la carne, puse dirección al barco donde se encontraban mis camaradas y allí dejé toda la carne. Les comenté que aun no zarparíamos, que iba a cenar con dos corsarios que había conocido antes. Les dije que se trataba de un hombre y una mujer y que a pesar de que era un extraño para ellos me habían tratado bastante bien. Uno de mis compañeros me preguntó haber si me había enamorado de aquella mujer y por eso quería cenar con ellos. En cuanto lo preguntó, la cara se me puso más roja que un tomate y le di una patada en la tripa bastante suave ya que su pregunta me cabreó bastante. Le dije que no me había enamorado, que un pirata solo se enamoraba de los tesoros. Le comenté que los tesoros era lo único que hacía felices a los piratas. Los dos nos pedimos perdón e hicimos como si no hubiera pasado nada. La verdad es que esa mujer me parecía bastante atractiva, pero deduje que si estaba con aquel hombre era por algo.

En cuanto acabé mis tareas en aquella ciudad regresé a donde se encontraban los piratas. Me puse bastante contento, ya que pensé que no me esperarían. En cuanto le vi, les agradecí que me hayan esperado y les pregunté acerca de nuestro siguiente destino.

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