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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

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Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Sáb 15 Jul 2017 - 19:18

Mientras las olas golpeaban el casco del barco en el que se encontraba, Therax no podía dejar de pensar en todo lo que le había ocurrido en el Reino de Lvneel. No le cabía duda alguna de que los tipos con los que se había cruzado allí eran de lo más raro que se iba a encontrar nunca.

Por otro lado, la cadena de sucesos extraordinarios se había alargado un poco cuando, por primera vez en su vida, se había decidido a hacer una pequeña incursión turística en una isla. Su mar de origen no era el North y, dado que en el puerto ninguna nave salía en dirección al South Blue hasta dentro de un tiempo, había optado por subirse al navío turístico que zarpaba con dirección a la isla de Ireos. No sabía cuándo volvería a poner un pie por allí, así que planeaba aprovechar el tiempo que estuviese al máximo incluso si le costaba el poco dinero que tenía... Ya se las apañaría si se veía en apuros.

Como de costumbre, junto a él caminaban César y Tib, sus dos fieles y peludos compañeros de viaje que, para no variar, provocaban que las personas a su alrededor dibujasen un enorme círculo en torno a él por miedo a recibir alguna dentellada. Hacía tiempo que había desistido en tratar de convencer a la gente de que eran inofensivos mientras no se les molestase, así que se limitó a ignorar el vacío que le rodeaba y a mirar al horizonte.

Desde hacía un buen rato se podía ver la silueta de la que debía ser la isla de destino y, cuanto más se acercaban, más evidentes se hacían los innumerables picos rocosos que se elevaban desde el suelo hasta una altura considerable. «El día que llegue a una isla normal, con su playa y su pacífica ciudad, significará que estoy muerto», concluyó para sí el rubio. ¿Es que aquellos lugares con tan mal aspecto lo perseguían, o qué?

Mientras rumiaba blasfemias de todo tipo por la torpe elección que había hecho, el barco atracó por fin en un discreto muelle que, evidentemente, había recibido el último mantenimiento hacía demasiado tiempo. No obstante, continuaba siendo funcional, por lo que el barco pudo detenerse allí sin problemas.

-¡Recuerden que solo pueden visitar las ruinas! ¡Nada de introducirse en el bosque, es peligroso! -exclamó el capitán del barco-. ¡Procuren estar de vuelta antes del anochecer! ¡En caso contrario, nos iremos y créanme si les digo que no quieren pasar aquí la noche! -concluyó.

Como siempre hacía, Therax dejó que el resto de los pasajeros bajaran antes que él para no provocar ningún alboroto a costa de algún aprensivo que se hiciese sus necesidades encima al ver a sus mascotas. Cuando fue el último sobre la cubierta, se encaminó hacia la pasarela que la tripulación había colocado para permitir el descenso de los ocupantes.

Ya que estaba allí, decidió dar una vuelta y ver las ruinas que habían atraído tanta expectación. El rubio no entendía mucho de arte ni de historia -por no decir nada-, así que se limitó a imaginar cómo serían las personas que habían construido aquello. A pesar de que se detuvo bastante en cada uno de los monumentos, faltando aún bastante para la puesta de sol ya había recorrido un par de veces el lugar.

Aburrido y sin saber qué hacer, se sentó bajo la sombra de uno de los árboles que marcaban el comienzo del bosque que se extendía tras las ruinas y entre las montañas. Los cálidos rayos de sol acariciando su rostro unidos a la tranquilidad que se respiraba en aquel lugar propiciaron que, tras deslizarse por el tronco del árbol hasta quedar tumbado, se quedara completamente dormido.

***

Cuando despertó ya había oscurecido. A su lado, Tib y César continuaban roncando ajenos a la hora que era y las consecuencias que eso traía. Alarmado, despertó a sus mascotas y salió corriendo hacia el pequeño embarcadero para comprobar que, como no podía ser de otro modo, el navío turístico había zarpado y los había dejado allí. «Genial, ¿y ahora cómo salgo yo de aquí?», pensó el rubio mientras maldecía por lo bajo.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Sáb 15 Jul 2017 - 23:11

La suave brisa de la noche acariciaba su rostro y hacía que sus cabellos se mecieran levemente, mientras sus ojos se perdían en la profundidad del firmamento. A su lado, Sumire se encontraba acurrucada y dormía plácidamente, abrazando a Nala, quien le proporcionaba calor. Seguramente algo muy favorecedor para un ser de sangre fría, como eran los dragones. Aunque a simple vista, aquella niña de cabello plateado era más humana que muchos hombres. -Parece que el bosque ya vuelve a estar en calma... ¿No crees, Kouga?- Una silueta anaranjada surgió de la nada frente a ella. "Si, imagino que las personas que se estuvieron paseando antes ya se han ido a su casa". Respondió este, con una voz que solo la pelirroja era capaz de escuchar. -Eso es bueno. El pasar el día durmiendo está bien a veces, pero no sería bueno acostumbrarse a ello.- Y tras decir eso, con sumo cuidado para no despertar a sus pequeñas acompañantes, Akane se puso en pie, acomodando a sus niñas bien en la rama en la que se encontraban. No era muy alta y era bastante ancha, por lo que en principio no les pasaría nada, pero prefirió no correr ningún riesgo. Una vez hecho esto, saltó de la rama, cayendo con gracia felina en el suelo y echó a andar, sin seguir ningún rumbo fijo.

No pasó demasiado tiempo antes de que se topara con su primera parada de la noche. una zona de llanura en el que el bosque parecía no haber querido entrar en exceso, como si respetase que en esa zona hubiera habido una civilización hace siglos. Algo irónico viendo como tendían a ser las personas a día de hoy. Pero eso no tenía que ver con el pasado. Visto así tenía sentido. Intrigada por que cosas podría haber en aquel lugar. Aunque hiciera mucho que no tocaba un libro de historia y lo poco que había aprendido pasó a mejor vida con las experiencias de los últimos años (al igual que lo hizo su antiguo ser), aquellas cosas seguían atrayendo a la joven. Que comenzó a merodear el lugar, describiendo círculos al tiempo que tarareaba, a ese paso, no tardaría mucho en crear alguna canción sobre aquel lugar. O lo hubiera hecho de no ser porque Kouga, su estómago, y la presencia de varios animales salvajes, aparentemente hostiles, le recordaron que no estaba ahía para eso. -Como sea...Ya volveré aquí luego.- Se dijo y cerró los ojos. En un parpadeo, la figura femenina que había ahí parada, desapareció, dejando en su lugar a un animal de facciones felinas, elegante, y con el pelaje anaranjado, el cual salió corriendo para adentrarse en el bosque de nuevo.

En pocos minutos, su intuición la había llevado hasta la otra punta de la isla. Había encontrado una zona algo más despejada entre los árboles, en la que varios animales se encontraban pastando. Sin embargo, eso no era lo único que le llamó la atención. Había algo más. Una presencia que no parecía la de un animal.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Dom 16 Jul 2017 - 12:30

Lo cierto era que no tenía ni idea de cómo podría salir de aquella situación. No sabía cuándo volvería a aparecer por allí el dichoso barco y, para colmo, lo poco que había visto de la isla no le invitaba a pensar que allí pudiera llegar nadie con otro fin que no fuera hacer turismo o, a lo sumo, investigar las ruinas. Desechó esa posibilidad de inmediato. Con la mala suerte que venía arrastrando desde que tenía uso de razón era difícil -por no decir imposible- que algún barco se dignase a aparecer por allí hasta dentro de un tiempo.

-Pues ya sabéis lo que toca -dijo Therax dirigiéndose a sus mascotas-. Hay que encontrar un lugar donde podamos conseguir agua y, si podemos, ramas secas o algo por el estilo por si en algún momento necesitamos encender un fuego.

Tib miró al rubio con ojos atentos, mientras que César, como solía hacer, ignoró por completo todas y cada una de las palabras que salieron de su boca. En realidad, no tenía mucho sentido que hablase de ese modo con sus compañeros. Es decir, sabía perfectamente que eran capaces de entenderlo, pero los animales no tenían cómo hacerle saber sus opiniones ni nada por el estilo. El resultado si no les dijese nada sería exactamente el mismo, pero, aún así, le gustaba hacerles partícipes pasivos de las decisiones que tomaba.

Dándose la vuelta para dejar el mar a su espalda, contempló el bosque que se situaba ante él. De noche cobraba un aspecto un tanto inquietante, pero debía reconocer que, de día, con los alegres rayos de sol arrancando destellos verdes a las hojas de los árboles y los disimulados ruidos de un sinfín de pequeños animales dotando de banda sonora a la actividad dentro del lugar, la arboleda se veía desde una perspectiva completamente diferente.

Mientras se perdía entre las centenarias plantas que lo flanqueaban a ambos lados, las palabras del capitán del navío turístico no dejaban de resonar en su cabeza: ¡... y créanme si les digo que no quieren pasar aquí la noche! Para ser sinceros, no era un comentario muy tranquilizador, pero, por otro lado, no sabía a qué se había referido exactamente al pronunciar esas palabras ni si era una más de las exageraciones que, cargadas de mitos e historias de terror, acongojaban a las generaciones de una población determinada desde tiempos inmemoriales.

Realmente, no sabía cuál de las dos prefería. Por un lado, no le gustaría tener que jugarse la vida en un lugar como aquél, pero, por otra parte, una espera eterna en una isla en la que no sucediese nada podría hacerse aún más insoportable si cabía.

Súbitamente, una presencia un tanto peculiar interrumpió de pleno sus intrascendentes reflexiones. Tib y César también lo habían notado y, si bien no exhibían una actitud amenazante por el momento, habían tensado su cuerpo desde las orejas hasta el rabo y se habían colocado en posición de alerta. Therax era incapaz de identificar con precisión a qué o quién podía corresponder, pero, por si acaso, soltó su zurrón y llevó sus manos a las empuñaduras de sus sables.

Si lo que quiera que fuese se dignaba a aparecer, esperaría para comprobar qué clase de intenciones llevaba. En caso de que la presencia desapareciese, simplemente continuaría con su camino en busca de una fuente de agua potable.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Dom 16 Jul 2017 - 23:33

Tras quedarse un rato parada en el sitio, como si debatiese consigo misma si debiera o no acercarse a aquel ser o no, la felina decidió ir a investigar un poco, haciendo a un lado su apetito, de momento. Con gran destreza, trepó a uno de los árboles que tenía más cerca y se transformó en un ser semihumano, para tener más facilidad a la hora de moverse de rama en rama. No tardaría mucho en alcanzar el lugar en que se encontraba su "presa". Al parecer había otras personas que decidían pasar el tiempo en aquella isla, pero en los pocos días que había pasado en el lugar, era al primero que veía, de noche. ¿Un rezagado quizás? De cualquier forma, sería divertido jugar con él.

Procurando ocultar su presencia entre la oscura noche, la chica mantuvo sus ojos clavados en él. Gracias a que la zona estaba levemente despejada y el cielo no se encontraba nublado, podía hacerse una idea de la estatura y volumen del chico, también podía percibir que se encontraba alerta. Su cuerpo parecía mantenerse en tensión. ¿Acaso la había notado antes de llegar? "Kouga... Creo que te pediré que hagas de distracción, así de paso le podemos gastar una pequeña broma". Dijo en su mente la pelirroja al tiempo que una mueca divertida se formaba en su rostro. Era raro que a Akane le diese por hacer ese tipo de bromas...Cualquier broma en general.

"¿Estás segura de qué quieres..?" Trató de persuadirla el espíritu de su Akuma, por pereza, más que otra cosa. No es como si a un ser incorpóreo le interesase lo que su dueña hiciera o dejase de hacer.

"Claro, quiero ver si esto lo ve venir al igual que en teoría lo hizo conmigo." Contestó ella, mostrando los colmillos, algo más alargados de lo habitual, al sonreír. Al otro no le quedó más remedio que obedecer. En un instante, la figura de un puma que parecía desprender cierta radiación anaranjada se materializó frente a los violáceos orbes de la chica, quién, complacida, asintió y fue a esconderse en otro lado, quedando en un árbol detrás del chico. Una vez posicionada, dio una señal, haciendo que su "compañero" saltase, bajando de la rama donde le había dejado, de forma bastante llamativa, y se quedase mirando a la persona ahí parada, a varios metros de distancia. Al tiempo, Mura decidió acompañar aquella situación con una agradable canción de los bosques. Está, según la entonación que usara, podía causar calma o malestar emocional, causando una preocupación en sus oyentes, aunque también dependía de la ambientación. No era más que un truco para asustar al fin y al cabo.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Lun 17 Jul 2017 - 13:52

Therax permaneció durante unos instantes completamente quieto y alerta, esperando que el animal o lo que fuera que había detectado anteriormente se decidiese a mostrarse o se diera la vuelta. Volvió a escuchar la advertencia del capitán del barco turístico en su mente y, sin dejar de escrutar la oscuridad que se extendía entre los troncos de los árboles, maldijo por lo bajo el efecto somnífero que el ambiente de la desierta isla había provocado en él unas horas antes. «¿Por qué estas cosas siempre me pasan a mí?», se preguntó.

Nada parecía moverse a su alrededor y, del mismo modo, no se escuchaba ni el más mínimo ruido más allá de las leves cosquillas que el viento hacia a las hojas al rozarlas. ¿Habrían sido imaginaciones suyas? Quizás le había dado demasiadas vueltas al asunto y lo que estaba generando esa situación no era más que una simple estrategia para atraer viajeros al lugar... De hecho, era perfectamente plausible. No sería la primera vez ni la última que alguien usaba un mecanismo de esas características para estafar a la gente y obtener dinero de forma rápida y sencilla.

Mientras trataba de convencerse de sus pensamientos, vio como César se alejaba un poco de ellos, retirándose hacia un árbol cercano. Aquello no era buena señal, ya que, como el animal estaba medio lisiado y había perdido cualquier utilidad -e interés, por cierto- en el combate, cuando veía que se aproximaba una refriega, simplemente se apartaba del lugar o desaparecía. Tib, por su parte, se agazapó un poco más.

Súbitamente, de algún lugar entre los árboles emergió un gran felino que, dando un imponente salto, aterrizó con gracilidad frente a él. Pese a que él prefería a los cánidos, le pareció distinguir que el animal era un puma o algo similar y, misteriosamente, desprendía un tenue fulgor anaranjado que le confería un aura sobrenatural. A continuación, comenzó a sonar una melodía desde algún lugar a su alrededor que no pudo identificar. Al rubio no le gustaba el cariz que estaba tomando la situación y la sensación de amenaza inminente crecía cada vez más, provocando que los nervios y la angustia en su interior comenzasen a crecer.

Había dos maneras de actuar en situaciones como aquella: podía lanzarse al ataque contra la extraña bestia que tenía frente a él o huir como alma que lleva el diablo del lugar rezando porque la criatura no decidiese perseguirlo. Enseguida descartó la segunda opción, ya que darle la espalda a un depredador era algo que solo un necio redomado haría, pero, por otro lado, no se sentía del todo cómodo enfrentándose a aquel ser.

Indeciso, lanzó una mirada furtiva a su compañero de batalla, el cual parecía encontrarse más relajado que antes. «Qué raro...», pensó al ver la actitud del animal. A pesar de todo, se decidió a desenfundar sus sables en previsión de lo peor. Ya los guardaría en caso de que no fuese necesario darles uso.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Lun 17 Jul 2017 - 14:51

La música se detuvo durante un breve instante cuando el chico se puso en guardia, causando la expectación de la pelirroja, que parecía impaciente por ver que haría el joven. Por suerte, Kouga actuó al momento, "tapando" el despiste de la que le controlaba. El felino dio otro paso al frente, como si estuviera retando al chico. -Vaya, pareces lo suficientemente valiente como para plantarme cara...Te elogio, para ser un simple humano, has demostrado tener agallas... Pero, ¿te servirán de algo?- Preguntó en tono de burla, sin apartar sus dorados ojos de los del contrario. -Seguramente no llegues a hacerme ni un solo rasguño con esos juguetitos tuyos, niño.- Añadió, antes de ponerse en guardia. Mura, que desde su escondite podía ver y oír todo, tuvo que hacer fuerza de toda su voluntad para no echarse a reír ante el comentario del animal. "Eres muy cruel... Al fin y al cabo, nadie puede lastimar aquello que no puede tocar, y aún si te cortase usando yo mi haki en ti, no te lastimaría, solo notaría que ha atravesado algo consistente. Bueno, veamos lo que hace..."

"No deberías quejarte tanto, eres tú quien ha incitado esta pelea estúpida". Pensó el felino, lanzando una fugaz mirada a la rama en que la chica se encontraba sentada. Esta había vuelto a tomar su forma humana, salvó por sus orejas y el hecho de que una cola de felino asomase desde su espalda. Seguramente sus ojos también fuesen los de un "gato" en ese momento, para poder observar mejor la situación. Su mirada, pasaba por del joven a Kouga, y de este a los animalitos que lo acompañaban. Un suspiró se escapó de sus labios. Le hubiera gustado bajar a jugar con ellos mientras esos dos jugaban al gato y al ratón, pero eso arruinaría su diversión. Y, hablando de diversión, una idea se pasó por su mente.

Con un suave movimiento, llevó la mano hasta una cinta de cuero que mantenía sujetas a su muslo sus dagas, agarrando una de estas y empezando a jugar con esta, pasándola entre sus dedos. Su plan era sencillo: Dejaría que el chico se lanzase inútilmente contra Kouga, quien haría amago de atacar también. Una vez se volteara para volver a confrontarlo, ella lanzaría la daga. Obviamente no trataría de acertarle, dejaría un metro de distancia como margen, pretendía llamar así su atención. Sin duda, era una forma original de presentarse.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Lun 17 Jul 2017 - 17:46

Un momento, únicamente un breve momento de normalidad se presentó de forma casi imperceptible ante Therax. Tras desenvainar sus sables y prepararse para lo que viniese, la música se detuvo un segundo, como si no hubiera sido más que la presentación del fenómeno casi sobrenatural que ocurrió a continuación.

Dando un sutil paso en su dirección, la anaranjada bestia comenzó a hablarle, alabando con cierto aire de superioridad la actitud y el arrojo que estaba demostrando el chico. No terminaba de comprender a qué se debía aquello, probablemente porque no tenía ni idea de qué o quién era lo que tenía delante. ¿Sería una deidad protectora de la isla o algo por el estilo? Entre la tensión y los nervios que le embargaban, un atisbo de curiosidad por la naturaleza de aquel ser se filtró hasta la superficie de su conciencia, alejando su mente durante un breve instante del combate que se temía iba a comenzar dentro de poco.

Forzándose a salir de la vorágine de estupideces en la que se había sumergido, volvió a centrar toda su atención en el majestuoso felino, el cual no se había movido ni un milímetro después del amago de paso que había realizado hacia apenas unos instantes. En aquellas circunstancias, el tiempo parecía casi detenerse, de modo que los escasos segundos que habían transcurrido desde que el misterioso ser se había aparecido ante él se asemejaban más a minutos bajo su punto de vista.

Acertada o equivocadamente, le pareció apreciar un gesto amenazante del puma en su dirección. Atenazado como se encontraba a causa de la angustia que le provocaba el desconocimiento sobre a qué se enfrentaba, dejó de actuar de forma racional y se lanzó en dirección a la criatura, que respondió del mismo modo. Mientras comenzaba su carrera, vio por el rabillo del ojo cómo Tib se sentaba y comenzaba a lamerse la pata. ¿Qué le ocurría? Era impensable que su compañero le dejase lanzarse solo contra un animal de esas características.

Despejando las dudas de su mente, corrió a toda velocidad con las katanas en alto hacia su oponente, que también se aproximaba a él. Cuando estimó que estaban suficientemente cerca, lanzó un tajo cruzado, pero el ágil felino se apartó de un salto. Juraría que le había alcanzado en una pata, aunque fuera poco más que un arañazo, pero, cuando se giró para volver a meterlo en su campo de visión, el animal parecía intacto.

No tuvo tiempo de pensar si ejecutaba una nueva acometida o no, porque una daga voló desde algún lugar cercano para ir a clavarse en el suelo,aproximadamente a un metro de su posición. Therax comenzó entonces a explorar los árboles de la zona para identificar de dónde había salido el arma arrojadiza.

Tras realizar varios barridos, le pareció distinguir la silueta de una mujer sentada en una rama no muy alejada de su posición. Unas hojas ocultaban su rostro y, realmente, no se podía apreciar nada más que su figura en la oscuridad de la noche. «¿Más problemas?», pensó Therax mientras miraba alternativamente a la desconocida y al puma.

Entretanto, Tib se había alejado y había decidido tumbarse junto a César, el cual, para no variar, había hecho gala de su intrínseco estado de ánimo y le había recibido con un gruñido poco amigable.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Mar 18 Jul 2017 - 10:19

Kouga se giró hacía donde se encontraba su cumpañera, mirándola con notoria molestia. "¿Se puede saber por qué has intervenido tan pronto? Apenas había empezado la pelea. ¿Para eso me llamas?" Se quejó el animal entre gruñidos que el rubio también pudo escuchar perfectamente. Akane se limitó a dedicarle una breve sonrisa, antes de bajar del árbol, cayendo al suelo de pie, tocando este con tan solo las puntas, sin apenas causar ruido con esto. Sus piernas se encontraban al descubierto hasta las rodillas. No llevaba calzado alguno. Al tocar el suelo, los ojos de la pelirroja buscaron observar los del muchacho frente a ella, como si tratara de descubrir si había hecho bien o no. Le pareció ver algo de incertidumbre.

Tras ese pequeño "encuentro", se volvió a Kouga, se sentó en el suelo, con las piernas cruzadas y le contesto de forma tranquila. -ES que me aburrí. No esperaba que él atacara, eso lo admito. Pero dada la situación solo hubieras ido dando saltos de un lado a otro, mientras el te cortaba inútilmente y tampoco te iba a dejar lastimar a alguien sin un motivo, sabes que no soy así. Así que no te enfades, ¿vale?- Añadió con tono risueño, antes de acariciarle la cabeza al animal, quien ahora parecía haberse vuelto más tangible. "Quién lo diría viniendo de una pirata". Exclamó, esta vez de forma que solo Mura pudiese escucharle, antes de desvanecerse. "En fin, no me llames en una temporada, estaré durmiendo un rato".

Una vez acabada aquella pequeña charla, en la que la joven se mantuvo alerta en todo momento, no fuera a ser que al contrario le diese por huir o atacarla; la joven se volvió a donde recordaba que este se había quedado. De seguir ahí, le saludaría como era debido, y se disculparía por su pequeña broma. -Hola, espero que no te haya molestado mucho, aunque en verdad solo hizo eso por mi culpa... Pero no pretendía hacerte nada, en verdad. Solo era un pequeño saludo.-


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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Mar 18 Jul 2017 - 12:37

La muchacha cuya identidad desconocía comenzó a hablar con el misterioso animal desde la rama sin prestar más atención a Therax de la que se le presta a una piedra del camino. Ese hecho no era algo que enfadase o preocupase al rubio, ya que el desconcierto y la confusión ocupaban su mente por completo sin dejar hueco para ninguna otra percepción o emoción.

Después de que la criatura le recriminara haber intervenido, la chica bajó del árbol, abandonando su refugio y mostrando su aspecto. Era una mujer de ojos violáceos, con una melena de un color entre rojo y naranja que caía por su espalda. Desde el lugar donde se situaba, el espadachín no podía ver hasta dónde llegaba, pero aún así era fácil apreciar que tenía una longitud considerable. Cuando aterrizó, lo hizo de una forma suave e incluso imperceptible para el oído humano, ya que Therax fue incapaz de oír el sonido que debía haber seguido a la caída. Acto seguido, le dirigió una fugaz mirada al confundido semblante del chico y se fue a hablar con el puma. ¿Qué estaba pasando allí? ¿Por qué ese ser podía hablar?

Ambos mantuvieron una conversación a la que el rubio no le prestó ni la más mínima atención, ya que prefirió comprobar cómo se encontraban sus compañeros. Observando el árbol bajo el cual se habían tumbado anteriormente, pudo comprobar cómo tanto César como Tib apoyaban sus cabezas sobre las patas que habían cruzado ante ellos y contemplaban la escena con los ojos entrecerrados. «Solo faltaría que se durmiesen en esta situación», pensó.

No alcanzaba a comprender cómo los dos cánidos parecían igual de tranquilos que si ante ellos no estuviera sucediendo nada. ¡Había un puma luminoso y parlante justo delante de sus ojos! Para ser sinceros, ese tipo de actitud no le habría sorprendido si hubiese venido únicamente de César. El condenado lobo parecía ir siempre un paso por delante del resto y siempre se anticipaba a todo, pero la forma de actuar de Tib era todo un misterio.

Volvió a mirar a la desconocida en el momento oportuno para ver cómo el gran felino desaparecía sin más, como si se hubiera evaporado o no hubiese sido más que un espejismo. Definitivamente, aquel bosque no era el mejor lugar para ir de acampada.

-No, no. Bueno... un poco. Como comprenderás, no me he sentido muy cómodo cuando semejante criatura ha aparecido frente a mí y se me ha quedado mirando -respondió Therax, algo más calmado gracias a la actitud que exhibía la recién conocida-. Mi nombre es Therax -añadió a continuación-. Y esos de ahí son Tib y César -dijo señalando a ambos en orden. ¿Por qué se le darían tan mal las palabras?

A continuación, esperaría para ver si la mujer se presentaba. En caso de que se mostrase reticente, le preguntaría por la naturaleza de aquel lugar y, lo que más le interesaba, sobre la identidad del misterioso animal que se había esfumado.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Mar 18 Jul 2017 - 21:44

La joven se llevó una mano a la nuca, acariciando esta al tiempo que agachaba la cabeza, como si con esa acción pudiera aliviar la tensión que había causado segundos atrás en el joven.- Lo siento por eso. Pero sentí una presencia diferente y cuando vi que había otros humanos en esta isla decidí actuar en consecuencia. Como me pareciste una buena persona, decidí detener a Kouga. Aunque es una molestia en cierto modo. Vine a entrenar, pero con tanta gente rondando esta supuesta isla deshabitada no hay forma...- Añadió antes de soltar un largo suspiro, no percatándose hasta entonces de que no se había presentado. -¡Oh, cierto! No me he presentado. Lo siento, es un mal habito que no logro quitarme aún... Veamos, Therax... ¿Cómo debería presentarme...? Bueno, mis amigos me conocen por Murasaki, o Mura.- Dijo señalándose uno de los ojos con el dedo índice. -No es que sea un apodo muy original, pero los hay peores.- Añadió, como si así recalcara el significado de Murasaki, que en algunos lugares significaba violeta. Tras aquello, se puso en pie y le tendió la mano. -Encantada.- Añadió, esperando que le estrechara la mano, tras lo que pretendía ir a saludar a sus acompañantes.

Una vez hubo saludado al chico, era hora de conocer a sus "pequeños" acompañantes. Con cuidado de no alterarles, Akane se acercó a ambos y se detuvo a un par de metros de distancia, agazapándose lentamente. Imaginaba que no la atacarían dadas sus reacciones al aparecer frente a ellos, así como su calma al ver a Kouga, pero prefería no arriesgarse. Una vez a su altura, miró a ambos con detenimiento. Podía notar la diferencia de edad solo con mirarles. El más anciano tenía el rostro cansado, y parecía un tanto gruñón, o eso le dio a entender su rechazo cuando el otro se acercó a él. El otro en cambio, se vería joven y alegre, aunque tenía bastante envergadura. Mura supuso que debía ser por su raza. "Creo que hablaré primero con el más símpatico". PEnsó, al tiempo que estiraba su mano, casi al ras del suelo y con la palma hacía arriba, arrimandola al hocico del cachorro. -Hola pequeño, ¿qué tal?- Preguntó dedicándole una sonrisa amable. Con suerte respondería. Aunque rara vez los animales contestaban de vuelta a las personas. -¿Sabes?
Antes me has sorprendido mucho. No esperaba que te tomarás tan bien mi juego. Pensé que tú o el cascarrabias que tienes al lado comenzaríais a ladrar al escuchar mi voz, o que atacarías a mi amigo.- Añadió, para después de dejar que olisquease su mano un rato, llevar esta hasta detrás de la oreja del animal. Obviamente, si este trataba de morderla o se volvía agresivo se apartaría al instante. De no ser así, comenzaría a acariciarle la cabeza, como solía hacer con Nala.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Mar 18 Jul 2017 - 23:19

Therax escuchó atentamente todas y cada una de las palabras que salieron de la boca de la misteriosa chica. El hecho de que se excusara por gastarle lo que para ella parecía ser una "broma" contribuyó en gran medida a que la tensión del muchacho disminuyese. El rubio no se explicaba qué podía haber capaz de inducir a alguien a viajar hasta aquel desolado lugar con la única intención de entrenar y, dentro de él, se encendió una chispa de curiosidad que desterró casi por completo los nervios que le habían amordazado hasta ese momento.

La desconocida se presentó como Murasaki al tiempo que se apuntaba con un dedo hacia la cara. «Curioso nombre», pensó Therax mientras hacía un inútil intento de averiguar qué significaba ese gesto. En cambio, el movimiento que realizó a continuación sí que fue comprensible para el chico, quien seguía tratando de descifrar que había en su cara que se identificase con su nombre. Dando vueltas a la mayor estupidez que le había rondado la mente desde hacía mucho tiempo, estrechó la mano de Mura.

Aquella mujer le caía bien y, si bien parecía derrochar ingenuidad y despreocupación, las circunstancias en las que se habían conocido le invitaban a pensar que tras esa apariencia se escondía mucho más de lo que parecía. ¿Qué persona normal podría hablar con un puma? Aunque, bien pensado, desde que había emprendido su viaje en solitario tras la muerte de Joy, no habían sido muchas las personas normales con las que había tratado.

Sonriéndose por lo irónico del razonamiento, contempló cómo se acercaba a Tib y a César. ¿También podía hablar con ellos? Al parecer sí. Therax no alcanzó a escuchar el contenido de la conversación a causa del torbellino de desconcierto e incomprensión que se había formado en su cabeza. ¡Sí, realmente estaba comunicándose con Tib! Solo cabían dos opciones: estaba como una regadera o tenía algún tipo de habilidad extraña.

Esperando que fuese la segunda, se dedicó a observar los gestos de sus mascotas sin intervenir en la supuesta conversación. No podía fiarse de la reacción de César, ya que hasta el momento se había mostrado igual de rancio con todo el mundo. No obstante, Tib sí ejercía como un excelente radar de malos pensamientos y segundas intenciones.

El animal era una criatura bastante extrema. Por norma general, cuando alguien trataba de tocarlo, actuaba según lo que percibiese de esa persona. Si le causaba simpatía, se dejaba acariciar y se comportaba como poco menos que un perrito faldero; pero si le daba mala espina, en seguida mostraba sus colmillos en actitud amenazante. Aquella forma de ser era bastante útil en muchas situaciones, si bien le había buscado algún que otro problema con más frecuencia de la que le gustaría.

Murasaki debía ser de fiar, porque el pequeño agachó la cabeza cuando ésta extendió la mano para acariciársela. Mientras tanto, César soltó otro de sus característicos bufidos al ver lo que sucedía junto a él. El rubio ignoró la previsible reacción del anciano lobo y se dejó guiar por la de Tib, lo que causó que sus nervios y la desconfianza terminasen de desaparecer. Ahora solo tenía una duda que resolver y, probablemente, la más importante: ¿qué era aquel felino que se había esfumado? Carcomido por la curiosidad, preguntó al respecto a la del pelo anaranjado en cuanto terminó de hablar con sus mascotas.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Miér 19 Jul 2017 - 0:01

Mura se quedó un rato jugueteando con Tib, a quién parecía haberle caído bien. Tanto por sus "palabras" como por sus gestos. Sin embargo, el otro cánido parecía sentirse molesto con su presencia. Aquello le trajo recuerdos e hizo que frunciese el ceño. -Por qué siempre acabo topandome con un viejo cascarrabias... Humano o no...- Se quejó la joven, al tiempo que el denominado César apartaba la cabeza con desdén. -Supondré que es así con todo el mundo.- Un ladrido de afirmación fue la respuesta que recibió del cachorro. Quién también contestó a sus preguntas anteriores, diciéndole que no lo entendía bien, pero que presintió que solo quería jugar, y eso no era malo. Murasaki asintió sonriente. -Así es, aunque podría haber cambiado de parecer de haber creído que tu dueño era una mala persona...- Se volteó para mirar al rubio, que parecía ausente. -Es por el color de mis ojos, si es en lo que sigues pensando.- Comentó la chica, casi como si adivinase que perturbaba al chico. Aunque también podía equivocarse, lo que haría que quedase como una egocéntrica y le causaría un inmediato rubor.

Tras pasar un rato más jugueteando con Tibb, las preguntas del rubio, que debía haber empezado a aburrirse viéndola jugar con su mascota, causaron una mueca de contrariedad en su rostro. No sabía como contestar a su pregunta. O mejor dicho, no sabía como hacerlo sin ofrecerle al contrario demasiada información sobre ella. Puede que tuviera su lado infantil, pero ya era una mujer echa y derecha, y bastantes malas experiencias había pasado ya como para ponerse en descubierto sin tener la suficiente confianza. "Eso te pasa por comportarte como una cría". Le recriminó Kouga con tono burlón. Aunque no se encontrase materializado, como habitaba en ella, podía comunicarse con la chica en cualquier momento. -Veamos...Como podría explicarlo...-

Varios minutos transcurrieron en silencio, el cual solo era perturbado por los sonidos del bosque, sus respiraciones y el crujir de las hojas del suelo y el follaje, por los movimientos del juguetón Tibb; antes de que la joven lo rompiese, carraspeando para aclararse la garganta antes de hablar. - Kouga es un espíritu que habita en mi cuerpo y al que puedo llamar de vez en cuando.- Dijo de tirón, esperando la reacción de Therax, quien seguramente pensaría que estaba loca. -Sé que suena como algo ilógico, pero tiene su explicación.- Y tras decir eso, provocó que sus orejas se transformaran, y que su cola apareciese también. -Es una habilidad que logre... Se podría decir que por un golpe de suerte, no es nada más. Aunque Kouga tiene su propia personalidad. Ahora me toca preguntar a mí: Primero...¿Qué hacéis en esta isla? Y algo muy importante....- Hubo un par de segundos de tensión antes de que Mura volviera a preguntar. -¿No sabrás cocinar?-

Justo al momento de decir aquello, un rugido surgió del estómago de la pelirroja, causando que se sonrojara mientras llevaba las manos al vientre y soltaba una leve risa, denotando nerviosismo.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 19 Jul 2017 - 0:42

La alusión al color de sus ojos pilló al chico por sorpresa. ¿También leía la mente, o qué? Lo dudaba mucho, aquello debía haber sido pura coincidencia o, mejor dicho, que la cara de pasmado que debía lucir era como un libro abierto para cualquiera que la mirase. Una vez se solventó la primera de sus dudas, solo quedaba que Murasaki le aclarase la naturaleza del parlante puma anaranjado que había estado frente a él hasta hacía no demasiado tiempo.

La chica se tomó su tiempo para responder. Mientras permanecía callada, lo único que perturbaba la paz -si a aquello se le podía llamar perturbar- eran los sonidos de la naturaleza que se filtraban entre los árboles que les rodeaban. Durante los minutos de silencio que la joven empleó para decidir cómo respondía a aquella pregunta, Therax comenzó a imaginar cuál podría ser la naturaleza de aquel ser.

Lo primero que le vino a la mente fue que ejerciese como el guardián de la isla o algo similar. Allí había ruinas antiguas, lo que indicaba que tiempo atrás el lugar había sido la residencia de alguna civilización. Dada la naturaleza de los acontecimientos que estaban teniendo lugar, no era del todo descabellado pensar que el felino pudiese ser una deidad a la que los lugareños adorasen o algo por el estilo.

Unas cuantas ideas más se le ocurrieron hasta que, súbitamente, sin coger aire ni una sola vez, Murasaki le explicó qué era aquel puma, haciendo justo después que sus orejas se transformasen y que un rabo apareciese a su espalda. Una sonrisa asomó al rostro del rubio, ya que la apariencia que había adquirido la del pelo anaranjado prácticamente sugería que la acariciasen, aunque, pensándolo bien, el modo en que había lanzado la daga anteriormente no invitaba a hacerlo.

-Pues, te lo creas o no, estamos aquí por turismo. Hace poco tuve un... incidente y fui a parar de rebote al Reino de Lvneel. Somos del South Blue y, por desgracia, ningún barco sale en esa dirección hasta dentro de un tiempo... Así que, cuando vi un anuncio turístico en el que aparecía esta isla, decidí que no era un mal modo de hacer tiempo -comentó Therax sin perder la sonrisa-. En cuanto a lo de la cocina... Sé hacer lo mismo que cualquiera, lo justo para subsistir.

No obstante, una duda no dejaba de rondar su mente y en esta ocasión no pudo guardársela para sí:

-Perdona, pero, ¿eres algo así como una bruja o te has comido una Akuma no Mi? -Esperaba que su pregunta no fuese muy directa o atrevida. A fin de cuentas, no tenía confianza con la chica como para hacerle preguntas tan íntimas, de modo que, fuese cual fuese su respuesta, no volvería a preguntar al respecto.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Miér 19 Jul 2017 - 11:12

Aquella última pregunta, junto a la respuesta anterior sobre el motivo de su llegada a la isla, causaron que la joven tuviera que taparse la boca. Trataba, en vano, contener la risa que acabo escapándose de sus labios a modo de sonoras carcajadas, aún con sus manos abrazándose a sí misma. Tardó  un poco en detenerse, limpiándose un par de lagrimas que se le habían escapado de tanto reír.  -Perdón, perdón... Es que... Lo inocente que eres me ha recordado como era yo hace unos años y bueno, no he podido contener la risa. Además, nadie  me había comparado nunca con una bruja.  Aunque supongo que no todo el mundo está acostumbrado a tratar con gente como yo... Pero con todas las personas que conozco  y que tienen la misma "peculiaridad" que yo, no lo pensé.- Contestó ella. Afirmando así que sus habilidades no eran magia, sino el poder que obtuvo al comer una fruta del diablo.

Tras aclarar aquel malentendido, Akane se levantó con un pequeño salto, que demostraba que por lo menos era ágil, ya que con su menuda figura. Al ponerse en pie, notó por primera vez la diferencia de estatura entre ella y Therax,  teniendo que alzar el rostro para poder mirarle a los ojos, aunque midiendo un metro sesenta y cinco, no era  difícil superarla en altura. -Bien, aclarado eso...¿Qué debería preguntarte? Hmm... Supongo que antes de seguir charlando estaría bien comer algo. ¿Qué opinas? Yo puedo cazar algo y en nuestro "refugio" improvisado tenemos algunas cantimploras con agua. Eso sí, te tocaría cocinar a ti. Yo soy mala en esas cosas.- Dijo, dedicándole una sonrisa, antes de dirigirse a recoger su daga. No quería perderla por un despiste.

Una vez tuvo su arma de vuelta, la volvió a sujetar a su pierna, junto a las otras dos que no había empleado y se aseguró de que la cinta que las mantenía unidas a su pierna estaba bien apretada, sin llegar a cortarle la circulación. Hecho esto, espero a que el rubio contestase, si no lo había hecho ya. Una vez se pusiesen de acuerdo, volvería al lugar en el que se encontraba acechando antes. Con suerte, aún quedarían herbívoros alimentándose. Si no, siempre podría intentar cazar otra cosa. Tambiñen le índicaría la dirección de la que venía, aunque no tenía ninguna hoguera. Pero el árbol en el que se quedaron era bastante peculiar y si llevaban una antorcha, o algo por el estilo, Sumire les vería. Bastaba con que dijeran que venían de su parte y no les pasaría nada.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 19 Jul 2017 - 14:11

La repentina risa de la del pelo anaranjado dejó a Therax completamente desconcertado. Mientras carcajeaba, por más que repasaba una a una todas las palabras que había pronunciado, no era capaz de identificar el motivo del divertimento de la muchacha.

La explicación que hizo a continuación despejó todas sus dudas, aunque, en su mente, seguía sin comprender por qué le hacía tanta gracia. Era cierto que lo más lógico hubiera sido pensar que sencillamente se había comido una fruta, pero últimamente veía cosas tan raras que había tomado por costumbre no dar nada por supuesto y, ante la duda, preguntar.

Cuando las carcajadas de Mura se extinguieron, el rubio dirigió una mirada a sus mascotas, que seguían donde las había dejado. Tib contemplaba la escena mientras agitaba nerviosamente el rabo y abría la poca. Al parecer, la situación también le resultaba bastante cómica. César, por otro lado, volvió a bufar de nuevo, como si se avergonzase de la ingenuidad de su dueño. «Será que ellos son muy listos», se dijo el espadachín, algo malhumorado.

Según parecía, la queja en forma de rugido que había emitido el estómago de la chica anteriormente no desaparecía de su mente, porque, antes de continuar con la conversación, quería comer algo. «Ahora no debería ayudarla», pensó el domador para, acto seguido, descartar la idea. Esa forma de ser no se correspondía con la suya y, además, tan solo se había reído un poco por algo que le había hecho gracia... No era nada del otro mundo.

-Me parece bien... -respondió Therax mientras veía cómo guardaba la daga que había lanzado antes. «Parece una armería andante», se dijo al contemplar las otras dos. Definitivamente, la forma en que actuaba era pura fachada y, en caso de que no lo fuera, estaba claro que tras ella había mucho más de lo podría parecer.

El rubio miró en la dirección que le indicaba Murasaki para encontrar poco más que troncos de árboles y algún que otro matojo. No le convencía meterse en un bosque oscuro sin saber exactamente adónde se dirigía, más que nada porque, en caso de perderse, no creía ser capaz de encontrar el camino de vuelta... Aunque siempre podía girarse sobre sus talones y caminar en sentido contrario esperando encontrar algún lugar familiar.

No tenía nada con lo que iluminar los alrededores, pero se decidió a adentrarse en la espesura seguido de sus mascotas, no sin antes detenerse a hacer una última pregunta.

-¿Cómo sabré dónde me tengo que parar?

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Miér 19 Jul 2017 - 15:13

La joven ladeo la cabeza mirándole, como si tardase en comprender  la pregunta, por lógica y sencilla que fuera. Bueno,  para alguien como ella que era en parte animal, ese tipo de indicaciones no eran necesarias, al fin y al cabo, era capaz de rastrear a otras personas con su olfato, también tenía facilidad para guiarse en la oscuridad. Así que no pudo  más que querer disculparse al darse cuenta de que el joven no era "como ella". -Cierto, con tan poca información no podrás encontrar a Sumire...- Razonó en voz alta. -Si fuese de día no habria problemas pero... Bueno, que se le va a hacer... Therax, ¿Tib tiene buen olfato, verdad?-  Preguntó la joven, mirando al pequeño cachorro. -Y seguramente ese cascarrabias también lo tiene, aunque dudo que quiera colaborar.-

La joven no esperó  a que contestase.  Sin previo aviso, agarró uno de los mechones que enmarcaban su rostro, junto a su flequillo, y realizó un corte gracias a lo que parecían unas garras, generadas con su propia energía. Estás desaparecieron al instante en que el último de sus cabellos fue cortado. Una vez hecho esto, agarró el mechón con parte del mismo pelo que acababa de cortar, y se lo acercó a Tib. -¿Crees que podrías encontrar mis cosas? Las he dejado con mis compañeras, así que  deberían tener el mismo olor que yo.- Esperaba que el pequeño olisqueara la muestra de olor que les iba a dejar.  Tras eso, se volvió a Therax de nuevo. -Nuestro refugio es un árbol, como podrás imaginar es lo más cómodo para alguien como yo. Pero no se trata de un árbol cualquiera. Se trata de un... árbol milenario, sus raíces se encuentran rodeado  una cueva, que en un comienzo debió ser un desnivel del suelo; sus ramas son anchas y  las más bajas están aplanadas, además son muy largas; algunas se podrían usar como rampas para subir. Sumire y Nala se encuentran en una de estas ramas. Seguramente se hayan despertado ya.- Explicó la pelirroja. -Dado que no hay luz no tiene sentido intentar dibujar un mapa o la forma del árbol, aunque tampoco es que se me den muy bien esas tareas.-

Una vez dadas sus indicaciones, decidió darle el mechón de cabello al chico, esperaba que no le disgustase, ni nada por el estilo. Obviamente, también podría haberles acompañado, pero sabía que entonces le tocaría volver a salir a cazar sola, y tenerles ahí podría atrasarla también. De esa forma se moverían con más efectividad.  -Oh, cierto... Puedo intentar dejaros a Kouga como guía... Aunque no sé cuanto tiempo podré mantenerle en su estado físico... Ni hasta que distancia, pero sería mejor que nada. ¿No?-  No hicieron falta, más Palabras, Kouga se materializó al lado de la otra y, tras quejarse, comenzó a andar calladamente, dirigiéndose al lugar por el que habían llegado. -Si está bien así, yo también me pondré en camino.-

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Miér 19 Jul 2017 - 17:55

Por la reacción inicial de la del pelo anaranjado, parecía que en un primer momento no se había percatado de que Therax no tenía las facultades como para encontrar el camino hasta un lugar desconocido, a lo que se sumaba la dificultad de que debería hacerlo de noche.

Tras quedarse unos segundos pensativa, se cortó unos pelos de su melena y se los entregó a Tib para que siguiera el rastro hasta sus cosas. En esta ocasión, el rubio no se sorprendió al ver las garras que hizo brotar con tal fin. Una vez la chica le había confirmado en qué se fundamentaban sus habilidades, todo era mucho más comprensible y menos confuso para él.

El espadachín trató de memorizar todos los detalles que Mura le dio en cuanto a las características del árbol que debían encontrar, aunque, dada lo particular que parecía ser, sabía que lo identificaría en cuanto lo viese. Además, la recién conocida se ofreció a que Kouga, el espíritu que habitaba en su interior, actuase como guía mientras ella fuese capaz de mantener su corporeidad.

No obstante, tras enseñarle a Tib el olor que debía rastrear poniendo sus cabellos ante él, se los entregó a Therax. «Mejor prevenir que curar», pensó el rubio mientras cogía la peculiar "guía" que le ofrecían. A decir verdad, el hecho de que dependiese de los pelos de aquella chica para no acabar perdido en medio de un bosque desconocido le resultaba bastante gracioso.

Tas asegurarse de ponerlos a buen recaudo, comenzó a andar tras la estela del anaranjado y refulgente puma, que caminaba ante ellos con paso lento pero firme y, para bien o para mal, no les dirigía ni una palabra. El hecho de que al fin conociera la naturaleza de aquel ser no restaba imponencia a su aspecto, por lo que se limitó a seguirlo en silencio.

Tras él marchaban Tib y César y, a su alrededor, un sinfín de plantas se sucedían. Sus conocimientos sobre botánica eran poco menos que nulos, y el hecho de que fuera de noche no ayudaba a que pudiese admirar la naturaleza que le rodeaba. En consecuencia, se dedicó a ignorar el entorno y se enfocó de pleno en el gran felino mientras una duda asomaba en su mente: ¿sería Mura capaz de conseguir que el animal no se esfumase antes de llegar a su destino?

Era más una cuestión de curiosidad que de miedo a perderse o algo por el estilo, ya que, a fin de cuentas, tenía un rastro que seguir y dos afinados olfatos que podían llevarle hasta el árbol.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Jue 20 Jul 2017 - 15:24

Mura  se mantuvo cerca del lugar en el que se había separado durante un par de minutos más, tratando de concentrarse únicamente en mantener a Kouga en su forma corpórea, y así siguió una vez comenzó a movilizarse, dirigiéndose a una velocidad considerable y, en sigilo, al lugar donde había encontrado a sus presas con anterioridad. No estaba segura de encontrar aún a alguno de los herbívoros que había acechado antes, menos aún con su suerte, pero si pastaban ahí, su hogar no estaría lejos, solo tendría que seguir su rastro.

Para cuando llegó al lugar, la voz de Kouga volvía a estar en su cabeza. La joven suspiro. Al parecer aquel había sido su límite. En verdad, esperaba lograr mantenerlo algo más de tiempo. "Supongo que tú y yo también deberemos entrenarnos a fondo, gato". Le dijo a su espíritu, antes de  fijar sus ojos violáceos en la llanura. Flexionó su cuerpo y se agachó, quedando con el cuerpo en tensión, manteniéndose así, comenzó avanzar con el mayor sigilo posible. al tiempo que se movía, su cuerpo se iba transformando poco a poco. Para cuando su cuerpo alcanzó el final del follaje, que marcaba la separación entre el bosque y aquel llano, la chica ya se había transformado por completo en un animal salvaje y como tal, buscó a su presa. Olisqueó el aire buscando el aroma de su posible presa: Liebres, ciervos, animales más contundentes como jabalíes algo más lejos,  obviamente, también había notado a los otros depredadores, aunque estos no interferirían con su caza mientras ella tampoco les molestase a ellos. "Siendo tantos para comer será mejor cazar algo más contundente..." Pensó, antes de volver a adentrarse en la maleza. Volvió a trepar a los árboles y con gracia, fue moviéndose de rama en rama. No tardó mucho en encontrar un grupo de aquellos seres. Se trataba de una hembra con cuatro jabatos.

"Podrías haber elegido una presa menos molesta". Le recriminó Kouga, al momento que la hembra se puso en alerta. Mura rodó los ojos. "Claro, porque ir a cazar una liebre, mucho más rápida y menos sustancial hubiera sido mejor opción, ¿no?"  Respondió la chica, preparando su cuerpo para saltar sobre la bestia, con su cuerpo imbuido en Haki y las garras preparadas para clavarse en la gruesa piel del más grande de ellos.  La muerte del espécimen fue rápida, aunque no lo suficiente como para que al animal no le diera tiempo de sentir el dolor, compungiendo el corazón de  la joven durante un instante. Y haciendo su culpa aún más notoria cuando vio a uno de los jabatos acercarse al cuerpo inerte de su madre, al cual decidió matar de forma rápida, con una daga. "Eres muy débil para ser una cazadora... o mejor dicho, una asesina". Recriminó el felino en su cabeza, al tiempo que la chica cargaba a hombros el cuerpo del jabato y llevaba a su madre arrastrando por una de sus patas. -Callate...- Fue lo único que contestó, poniéndose en camino hacia su base, está vez a un ritmo más acelerado.  

Mientras tanto,  en el árbol al que se dirigían Therax y sus amigos,  una menuda figura de largo cabello plateado, comenzó a entreabrir los ojos, llamando débilmente, a Akane, pues aún se encontraba en el mundo de los sueños. Al notar su ausencia, se incorporó, quedando sentada y con Nala, aún durmiente, apoyada sobre su regazo. La albina acarició al animal, mientras ambas eran iluminadas por un pequeño farol, que habían colgado de otra rama, con cuidado que que no se pudiera caer. No querían quemar el árbol.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Jue 20 Jul 2017 - 18:17

Therax y sus mascotas siguieren al refulgente espíritu durante un buen rato. En varias ocasiones, el rubio se preguntó si su guía realmente sabía hacia dónde se dirigía, ya que se limitaba a caminar en línea recta entre los árboles. «Si hubiese sabido que solo tenía que caminar hacia delante, no le hubiera pedido a Mura que me diese tantas indicaciones», pensó el rubio en un momento determinado.

Poco a poco, sus ojos se iban acostumbrando a la profunda oscuridad del bosque y, aunque continuaba siendo incapaz de distinguir nada con precisión, percibía la siluetas de los árboles que lo flanqueaban a su paso. Aunque probablemente fuese una distorsión causada por la noche y la penumbra, las ramas de las centenarias plantas parecían retorcerse de formas imposibles, dotando al lugar de un aire fantasmagórico que erizaba un poco el vello del espadachín.

«Al menos tenemos a la bombilla andante», se dijo cuando volvió a fijar la vista sobre el felino que marchaba ante él. Como si hubiese oído sus pensamientos y hubiese decidido jugarle una mala pasada, el puma se esfumó del mismo modo que lo había hecho anteriormente. Maldiciendo su suerte por lo bajo, Therax llamó a Tib y, cuando distinguió que su figura se situaba suficientemente cerca, metió la mano en su bolsillo y sacó los pelos que Mura le había dado antes de que se separaran.

-Tienes que seguir este rastro, Tib -dijo para, a continuación, comenzar a andar siguiendo la estela de su compañero. Podía escuchar los cansados jadeos de César junto a él mientras caminaba, y el cachorro marchaba lento para asegurarse de que su dueño y el viejo lobo no se perdían, emitiendo ocasionalmente un leve aullido para indicar con mayor exactitud su posición.

Caminaron durante un buen trecho y, en esta ocasión, la ruta fue radicalmente distinta a la que había seguido Kouga. Olfateando el terreno, Tib no paraba de desplazarse en zigzag entre los árboles, lo que desconcertaba sobremanera al rubio, que era incapaz de distinguir si serpenteaban en torno a una línea recta o efectuaban constantes giros.

Súbitamente, una luz en un árbol le indicó que había llegado a su destino. Tib se detuvo frente a la gigantesca planta a la que sin duda se había referido Mura cuando le había explicado cómo era el lugar al que se dirigía. Sin vacilar, Therax comenzó a ascender por las extremidades que brotaban del tronco del árbol, las cuales se disponían de forma que permitían un fácil ascenso hasta niveles superiores.

El rubio avanzó intentando siempre dirigirse hacia la luz, seguido de cerca por sus dos mascotas. Al llegar al farol, lo que encontró le dejó un poco desconcertado. Allí, junto a las que debían ser las cosas de Mura, una niña con una piel extremadamente pálida y un largo cabello casi tan claro como su piel acariciaba algo que se se asemejaba bastante a un perro, pero sin llegar a serlo.

Sin pensárselo, Tib se lanzó como una exhalación contra el cachorro, que en seguida despertó y recibió al pequeño con un aullido de placer. Ambos comenzaron a rodar por la superficie de la rama en la que se encontraban. «Hacía tiempo que no encontraba un animal dispuesto a jugar con Tib», pensó el espadachín, divertido.

-¿Y se puede saber quién eres tú? - preguntó a la niña pequeña en tono cariñoso. Al parecer, la pregunta debió hacerle gracia, porque una aguda risita se escapó de entre sus labios. Mientras la niña hablaba , Therax se preguntó por qué Mura llevaría a una niña pequeña consigo hasta un lugar como aquél. Por otro lado, no sabía si sería acertado preguntarle al respecto cuando apareciese o no.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Vie 21 Jul 2017 - 11:37

Pasó un rato antes de que Akane llegase al lugar indicado, cargando con la que sería la cena para ella, sus compañeras y sus invitados. Cabe decirse que, según iba avanzando, trató de atrapar a algún que otro animal, obteniendo algo más de alimento. Al llegar, iba cargando con los dos jabalís que atrapase antes, así como una pareja de depredadoras, de longitud bastante mayor a la suya. A simple vista, sería impensable que alguien como ella tuviera la fuera necesaria para traer todo aquello sobre sus hombros. Sin embargo, las apariencias engañan.

Nala, que se encontraba jugando con Tib, rodando por la rama del árbol y mordisqueando sus orejas, a lo que este respondíia de la misma fora; fue la primera (en apariencia), en percatarse de la llegada de la pelirroja. Deteniéndose un instante para olisquear el aire y confirmar sus sospechas, no tardó en volver a incorporarse, ladrando a modo de saludo y, de aviso para Sumire de que Mura había llegado. Tras eso, salió corriendo al encuentro de su dueña, quien dejó sus presas en el suelo y se puso en cuclillas para acariciar su cabeza y su lomo con cariño. Cuando Tib se acercó a ambas, le dedicó una sonrisa, antes de volver a mirar a su pequeña amiga. -Parece que os estabais divirtiendo, ¿eh?- Comentó, recibiendo un lametazo en la mejilla por parte de Nala, a modo de respuesta. -Me alegra ver que os lleváis bien. Bueno..¿Me ayudáis a llevar esto?- Preguntó señalando lo que había traído.

Mientras que la joven cargaba las cosas hasta la base del árbol, porque cocinar en una de las ramas sería estúpido a no ser que quisiese incendiarla, Sumire siguió conversando un poco más con su huésped, preguntándole como había conocido a "Akane", y qué le había traído a la Isla, también se aseguró de presentarse, aunque no le dijo mucho más de ella, tan solo dijo que era "la hermana adoptiva" de Akane. No fue hasta que sintió la presencia de la chica, junto a los dos cánidos, que venían ladrando y jugando detrás suya; que la albina se levantó, indicando que deberían bajar si querían preparar algo de comer, puesto que en el árbol sería peligroso. Seguramente, Therax no había dicho nada sobre el "trato" que le había ofrecido Mura, así que podría imaginarse o que Mura solo la dejaba sola para ir a cazar, o que había notado el olor a sangre fresca que esta emanaba; aunque sería raro, siendo solo una niña. -Oh, se me olvidaba. Puedes dejar tus cosas aquí arriba, junto a las nuestras. Nadie va a venir a robarte.- Comentó Sumire, antes de agarrar dos cantimploras de agua y bajar corriendo descalza por la alfombra de musgo que cubría la rama.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Vie 21 Jul 2017 - 15:15

Unos cortos aullidos por parte del extraño perro, al que Sumire se había referido como Nala tras presentarse, indicaron a Therax que alguien se acercaba. Mientras trataba de seguir prestando atención a lo que la pálida niña le decía, se reprendió a sí mismo por haberse confiado de ese modo, dejando de emplear el Haki de observación en un lugar totalmente desconocido y de lo más siniestro.

A pesar de que no estaba centrado plenamente en lo que la pequeña le contaba, tenso como estaba a causa de los aullidos de Nala, alcanzó a escuchar que era la hermana adoptiva de Akane. «Supongo que se referirá a Murasaki», pensó mientras volvía a enfocarse en ella, ya que la reacción de Tib, el cual perseguía al poco común cánido con aspecto de estar divirtiéndose, no indicaba que se aproximase ningún peligro. No obstante, en previsión de posibles problemas futuros, volvió a activar su Haki de observación para comprobar que, efectivamente, Mura había regresado.

-Pues la he conocido de pura casualidad -respondió el rubio a Sumire-. Llegué a esta isla haciendo turismo y me quedé dormido -añadió, rascándose la cabeza en señal de vergüenza-. Me introduje en el bosque y tras gastarme una... curiosa broma, se presentó.

Mientras tanto, según parecía, la presencia de la del pelo anaranjado se había desplazado hasta la base del árbol en el que se encontraban. Entonces, la niña se levantó y, cogiendo unas cantimploras, invitó a Therax a bajar junto a ellas para comer, diciéndole que podía dejar allí sus cosas. El rubio no terminaba de estar muy seguro de aquello, pero decidió hacerle caso. A fin de cuentas, allí no parecía haber nadie, por lo que sus pertenencias no deberían correr peligro.

Tras colocar sus objetos personales junto a los de Mura, le indicó a César que le acompañase, acto que vino seguido de un gesto de desdén por parte del viejo lobo. No obstante, finalmente pareció acceder y comenzó a caminar junto al rubio. Sumire ya había bajado cuando el espadachín y el anciano cánido alcanzaron la base del árbol. Frente a él, Mura, Nala y Tib transportaban los cuerpos inertes de varios animales hasta su posición. «Vaya con la minina», se dijo Therax al tiempo que admiraba el tamaño de las presas. Lo peor de todo era que, según habían acordado, le tocaría a él encargarse de hacer que fueran comestibles.

Mientras se acercaba a Mura para ayudarla a colocar la cena en un lugar cercano y, de paso, comprobar qué había cazado, percibió una extraña presencia en algún lugar cercano. La sensación no era la misma que cuando había percibido a la del pelo anaranjado anteriormente. En su lugar, lo que notaba parecía estar repartido por la zona, pero no parecían ser varios seres, sino uno solo.

A su lado Tib y César también parecían haberse puesto alerta. Aunque, generalmente, cuando percibían a alguien cercano comenzaban a olisquear el aire, en esta ocasión no lo hicieron y, en vez de eso, sus orejas se pusieron de punta y comenzaron a contemplar el follaje del mismo modo que lo hacía él. Hasta el momento, no había visto que Mura hubiese efectuado ningún gesto que indicase que lo había percibido. ¿Sería realmente así o simplemente se sentía segura?

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Sáb 22 Jul 2017 - 16:37

-Sumire...- Un susurro, fue más que suficiente para indicar a su compañera albina lo que tenía que hacer, tratando de mostrarse calmada en todo momento, la joven pelirroja trató de fingir el no haber notado ninguna presencia, mientras la pequeña iba a por sus cosas. Esta vez, haciendo aparecer en su espalda dos pequeñas alas, membranosas, similares a las de un murcielago, aunque con algunas zonas cubiertas por escamas. Estás, eran completamente plateadas. Mientras tanto, Mura se sentó en el suelo, tomó una de sus dagas y comenzó a desollar al jabato, manteniéndose igualmente alerta. Nala, mientras todo esto sucedia, se escondió detrás de la pelirroja, gimiendo y con las orejas bajadas. -Parece que vamos a tener compañía dentro de poco, lo cual es una molestia.- Comentó en tono tranquilo la chica. -Es una verdadera pena, me hubiera gustado cenar primero. Aunque quizás sea mejor que quien sea que venga, llegue ahora y no después.- Añadió. Por cierto, haces difícil engañar a quien sea que se está acercando estando tan nervioso. Sería mejor que se pensase que no le hemos notado, así podríamos coger a lo que sea que se acerca con la guardia baja.- Concluyó.

Al poco, Sumire volvió a descender, parando su caída con sus alas, las cuales arremolinaron el aire levantando una leve polvareda. Lo que antes era su brazo derecho, parecía haber mutado, creciendo de forma exponencial, siendo su mano, ahora convertida en una garra, mucho más grande que el resto de su cuerpo. En esta, cubierta de escamas plateadas, se encontraban las cosas de ambos. -Siento las molestias, pero seguramente necesitemos nuestras cosas.- Dijo Mura en cuanto la niña tocó el suelo, dejando las cosas con cuidado a un lado, antes de volver a su forma humana.

-No es nada, aunque sería más fácil si...- Comenzó a decir la albina, siendo cortada por su "hermana mayor" con un movimiento de su mano.

-Sabes que tengo mis motivos para no dejarte pelear. No quiero que te pase nada. Por muy fuerte que seas, hay cosas que es mejor evitar. ¿Vale? Además, alguien tiene que cuidar de Nala, y tu eres mejor reconfortandola que yo. Añadió mientra acariciaba la cabeza del asustado cachorro. Sumire asintió de mala gana, al tiempo que hinchaba las mejillas. Tras eso, tomó a la cánida y se adentró en la cueva, siguiendo las indicaciones de Mura. -Bueno, espero que estés listo para combatir, porque van a llegar en nada.- Dijo, tras lo que se levanto y tomó de entre sus cosas lo que parecía ser un simple paraguas. Activó ambos Hakis y dejó al descubierto sus orejas y su cola otra vez. Sus ojos también se transformaron.

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Sáb 22 Jul 2017 - 17:45

Una breve orden por parte de Murasaki hizo que la pequeña hiciese aparecer dos alas en su espalda y se dirigiese al lugar del que acababan de bajar para, acto seguido, reaparecer cargando con las pertenencias de ambos. Era evidente que la del pelo anaranjado también había percibido que había una presencia extraña cerca.

Además, el comentario que realizó a continuación provocó que Therax se sonrojase, ya que no había caído en la cuenta de que manifestar una actitud defensiva de forma tan clara era contraproducente. Tras depositar los objetos de ambos en un lugar cercano, accediendo a regañadientes a acatar lo que la mayor le decía, se retiró a la oquedad que se situaba bajo el gigantesco árbol. César no precisó ninguna orden, porque, antes de que el rubio reparase en que era completamente inservible en combate, ya seguía los pasos de la niña.

El espadachín no transportaba nada en su equipaje que le pudiese resultar útil en la batalla, dado que siempre llevabas sus sables firmemente sujetos en la parte baja de su espalda, pero agradecía tener sus cosas a la vista. Aunque sabía que era un acto poco menos que inútil y que llegaba bastante tarde, se agachó junto a Mura y fingió que revisaba el contenido de su petate. Tib, por su parte, parecía no tener problemas con el hecho de que quien fuese supiera que lo habían percibido, por lo que seguía escrutando el oscuro y espeso follaje.

-Tib, ven aquí -dijo Therax en tono firme pero calmado. No quería que su compañero se convirtiese en el blanco principal. El rubio podía notar cómo aquella presencia, que se extendía por una ampla zona en torno a ellos, se movía hasta abarcar el área correspondiente a una semiluna. No le gustaba el tono que estaba adquiriendo la situación. ¿Quién o qué podía haber allí?

Aunque Mura le había instado a que aparentara la máxima tranquilidad posible, el espadachín era incapaz de no sentirse incómodo, y, según parecía, su mascota tampoco. A pesar de que su dueño trataba en la medida de lo posible que Tib dejase de hacerlo, el cachorro no cesaba de dirigir su atención hacia el lugar del que emanaba la misteriosa y hostil compañía.

Súbitamente, una decena de cuchillos brotaron de entre el ramaje de algunos árboles cercanos. Therax esperaba algo similar, así que saltó hacia atrás para evitar las cuatros hojas que se dirigían hacia él con intenciones asesinas, mientras que Tib esquivó sin problemas el solitario filo que habían lanzado en su dirección.

Era evidente que, a menos que fuera un único oponente con una velocidad más que extraordinaria, allí había más de un enemigo, pero la pregunta era clara: ¿a qué se debía que una única y enorme presencia abarcara toda la superficie desde la que habían salido despedidos los cuchillos?

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Akane D. Murasaki el Sáb 22 Jul 2017 - 18:54

"Parece que estamos siendo subestimados". Se dijo a sí misma la chica, analizando la situación  de forma fría. Aquello ya no era un juego travieso por parte de alguien como ella, aunque tampoco podía terminar de identificar la situación, pero  viendo como se estaba sucediendo todo, podía hacerse una ligera idea. Un aura parecía haberse dispersado en el perímetro que rodeaba su  posición, sin llegar a cubrir la zona de detrás del árbol.  Esto le permitió crear dos teorías a Akane: Por un lado, podía tratarse de un usuario con una Akuma que le permitiese expandir su presencia, ya sea por convertirse en algún tipo de gas o algo por el estilo, o una persona con una habilidad similar. Esta podría estar trabajando sola o con más personas.  Consideró la posibilidad de que fuese un animal extraño, aunque dudaba que algo así existiese, así que lo descartó. Por otra parte, aunque fuera de forma muy tenue, creía notar a otros seres entre esa presencia. Pero no podía diferenciar su fuerza o sus intenciones. Bien podían ser animales o personas. Cualquiera que fuese el caso, el hecho de que no pensasen rodearles por completo, pudiendo usar el árbol a su favor, indicaba que no eran muy listos, o se pensaban que ellos eran débiles.

Aún no terminaba de realizar sus conjeturas cuando los extraños (por llamarlos de alguna forma) decidieron comenzar un confrontamiento. Un ataque, que parecía intentar imitar el  que ella realizó a modo de broma al rubio,  salió desde las frondosas ramas de los árboles. Varios cuchillos cayeron sobre los tres que se encontraban ahí presentes, aunque, ninguno acertó a darles. El joven y su compañero evadieron con un salto los que se dirigían a ellos, mientras que a la pelirroja le bastó con desplazarse unos pasos hacia la derecha, al tiempo que apuntaba con el paraguas, tratando de acertar aproximadamente la zona de la que provenían las armas y disparar (en este caso, decidió emplear balas de energía). A esa distancia, no estaba segura de lograr acertarles, a no ser que se encontrasen a poca altura.

-¿Sabéis? Eso de lanzar cuchillos a otros desde los árboles está muy feo, a no ser que sea de forma amistosa.- Recriminó Mura con tono burlesco, mientras trataba de pensar un plan de ataque. Aquellas personas debían ser saqueadores de tumbas o algo por el estilo, si no no tendría sentido que fuesen a una isla deshabitada como aquella. Aunque también estaba la opción de que solo estuvieran de paso. Por otro lado, su forma de atacar, incitaba a pensar que se estarían enfrentado a asesinos. Recordando el tipo de entrenamiento empleado por la marina en entrenarles a ella y al resto de niños del "experimento", no veía una apuesta más segura. En ese caso, probablemente costase más sacarles de su escondite... Bueno, con su demostración de reflejos y estando los tres alerta... -Seguramente vengan a por nosotros.- Musitó Akane, mirando fugazmente a su compañero, antes de agacharse, con precaución, para tomar las armas de sus enemigos. "Supongo que me las quedaré de momento".

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Re: Unos animales un tanto extraños y una inesperada compañía - Privado/Pasado [Murasaki & Therax]

Mensaje por Therax Palatiard el Sáb 22 Jul 2017 - 23:34

Mura tampoco tuvo problemas para evadir los ataques lanzados a traición desde la seguridad que proporcionaban la distancia y los árboles. De hecho, los evitó con una sorprendente facilidad, aunque realmente, teniendo en cuenta que poseía las habilidades de un felino, tampoco era algo tan raro.

La forma en que habían comenzado su ofensiva los desconocidos enemigos invitaba a pensar que, al menos en un primer momento, no tenían pensado acercarse a ellos. «Qué asco me da esa forma de combatir», pensó el espadachín mientras escuchaba las palabras de la del pelo anaranjado. Al parecer, ella creía que sí se lanzarían a por ellos.

Lo que sucedió a continuación otorgó la razón a la chica, ya que diez sujetos emergieron de entre las ramas cercanas y se situaron frente a ellos, arrinconándolos contra el gigantesco árbol que servía de refugio a Sumire, Nala y César. Mientras contemplaba a sus oponentes, Therax no podía evitar preguntarse si había o no más enemigos camuflados entre el espeso follaje, ya que continuaba percibiendo esa presencia difusa tras los adversarios.

Los enemigos acortaron la distancia que los separaba dando unos tímidos pasos hacia delante, a lo que el rubio respondió desenvainando sus sables. A su lado, Tib gruñía con furia y mostraba sus dientes en actitud amenazante. Todo el mundo tendía a menospreciar al pequeño en los instantes antes de la batalla pero, cuando comenzaba a moverse con esa velocidad que le caracterizaba, las sonrisas de autosuficiencia siempre desaparecían. Esperaba que en esa ocasión fuese igual.

Una voz gutural emergió de uno de los árboles situados a las espaldas de sus oponentes inmediatos, provocando que se dividieran en dos grupos de cinco para, acto seguido, atacarles. De los cinco que seleccionaron al espadachín como blanco, uno se adelantó a los otros, que se habían tomado un instante para sacar sus armas, las cuales habían mantenido ocultas hasta el momento. Therax agradeció aquel regalo y, diciéndole a Tib que no se moviese y le guardase las espaldas, esquivó uno de sus puñetazos y usó la guardia de una de sus katanas para parar el otro. Acto seguido, con el sable libre, golpeo al tipo en la boca del estómago.

El misterioso atacante retrocedió un poco, pero aún no había dado nada por finalizado. Entretanto, el resto del grupo había terminado de prepararse y, esta vez sí, se lanzaron todos a la vez contra el domador y su mascota. «Genial, otra vez lo mismo», pensó cuando vio el cariz que había adquirido la situación.

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