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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

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Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

Mensaje por Yumiko Mei el Mar 2 Ene 2018 - 0:38

     -¡Au! ¡Eso ha dolido!- grité mientras levantaba mi pie. Una piedra se había caído de los brazos de uno de los hombres que transitaba el barco.

     -Lo siento señorita, mis más sinceras disculpas.- Dijo el hombre después de darle una patada a la piedra y siguió caminando.

     -Ten más cuidado, la próxima podría caer sobre la cabeza de una niña.- Respondí algo enfadada, sentía como el dedo de mi pie ya se estaba poniendo rojo.

     Esto no hubiese pasado si no me hubiese equivocado de barco, pensé por novena vez ese día. A la mañana había recibido un desayuno pobre, sopa de fideos sin sal, agua ligeramente salada y un sin fin de trabajos para poder seguir en el barco. Tuve que llevar piedras de aquí para allá y todo ello porque no quisieron aceptar mi pago de 200.000 berries. Me dijeron que lo que necesitaban no era dinero, si no sudor. Sonreí y ayudé todo lo que pude, finalmente me cansé y me tomé un descanso mirando al horizonte. Ya llevábamos unos cuantos días navegando, un ferry extraño nos llevó a través del Calm Belt y alcanzamos uno de los Blue. Sentí como todo se había vuelto más pacífico. El paraíso era pacífico, pero los blues lo eran mucho más. Eso era un verdadero problema, aquí no habría piratas con grandes recompensas y la vuelta al paraíso sería muy cara.

     Dos horas más y podré tocar tierra, desde que llevaba en el barco ya me dolía un montón la tripa, culpa de la comida pobre que servían. Además no habíamos pescado casi nada desde que salimos del puerto en Water Seven. Todo había sido un error desde el momento en el que leí que el barco llevaba a Lithos, pensaba que se trataba de otra isla del paraíso y quería visitarla, pero no resultó ser así. Parece ser que este barco estaba preparando material para llevar piedras desde Lithos y venderlas en otros sitios, básicamente un barco mercantil. Lo interesante es que no hubiesen aceptado mi dinero como pago por llevarme, aún tenía mis dudas sobre eso.

     No tenía pensado quedarme mucho en esta isla. Nada más el barco paró en el puerto me bajé y salí huyendo. Un fuerte viento movió mis cabellos de forma salvaje y de repente se disipó. Que desastre, no me había duchado en todo lo que llevábamos navegando y el puerto de esta isla era de lo más extraño, un muro gigante, casi toda la isla parecía un muro. Anduve un buen rato a través de un túnel cavado en una de estas montañas y di con lo que parecía ser el camino al centro. Todo parecía un valle lleno de bosques. El paisaje era hermoso. Bosques a los alrededores y ardillas correteando entre los árboles. Hora de buscar un sitio para comer decente y ducharme, me dije con una sonrisa.

     Seguí caminando a través del bosque y noté algunas plantas poco familiares, hierbas que no solía ver desde hace mucho. Algunas solo las conocía de los libros de historia y botánica. Finalmente di con el pueblo, o lo que parecía serlo. Se trataba de un intrincado laberinto de calles y cada calle era igual a la anterior. Anduve durante veinte minutos y no di con ninguna taberna, ni posada. Finalmente me di la vuelta y vi lo que parecía ser una taberna, aunque muy pobre y escondida. Las personas de la calle no me habían mirado bien hasta el momento, pero tampoco eran muchos y casi todos estaban haciendo trabajando, llevando piedras de aquí para allá o algún tipo de fruta y verdura. Abrí la puerta de la taberna y entré, un fuerte aire a pescado inundó mi olfato y no pude sentir nada más que eso durante unos cinco minutos.

     -¿Buenos días extranjera, que le trae por aquí?- Dijo un hombre con una mirada un tanto extraña. En la taberna había otra persona bebiendo frente a la barra y alguien sentado en una esquina medio dormido. Ninguno de los dos me prestó demasiada atención, así que me dirigí a hablar con el anciano que parecía llevar este lugar.

     -Alojamiento, algo de comer y preferiblemente una ducha. Puedo pagar por todo.- Dije con una sonrisa mientras sacaba mi bolsa con berries. Esperaba que eso fuese suficiente, eran unos cinco-mil berries.

     -Perfecto, puedes quedarte aquí a dormir. Sin embargo por la comida, aquí solo vendemos bebida y bocatas, si quiere comer debidamente le recomiendo visitar el restaurante. En cuanto a la ducha, tiene una en la habitación, ahora mismo la pongo a punto. El único inconveniente es que el agua es fría.- Dijo el hombre sonriendo, parecía bastante orgulloso del establecimiento.

     -Muchas gracias.- Dije con una sonrisa mientras le seguía hacia lo que sería mi habitación.

     -Ahí tiene la cama, una mesita de noche, una lámpara, un escritorio y una silla para el escritorio. También tiene un pequeño armario para dejar su ropa y el periódico de esta semana para leer. El baño está tras esta puerta.- Dijo el hombre mientras abría la puerta. Un chirrido muy fuerte sonó y de detrás de la puerta salió un ratón corriendo.- Perdón por esto, estaba seguro de que había eliminado a todos los ratones de esta habitación. Le aseguro que no hay más.- Añadió algo enfadado, entre dientes maldijo a alguien y prosiguió a mostrarme el resto del baño.- Esto es una luz por si la necesitas a la noche, un espejo, el lavabo y la ducha. Es una tecnología sacada de los diales, simplemente tienes que pulsar aquí en el botón y el agua saldrá solo.- Dijo con una sonrisa orgullosa. Estaba realmente disfrutando de mostrarme la habitación. Pulsó el botón y el agua empezó a salir de la ducha, ya había visto este sistema y por ello no me parecía nada novedoso, sin embargo al camarero si que le parecía. No quería quitarle la sonrisa así que lo dejé terminar de hablar.

     -Es perfecto, no se preocupe por los ratones, no son mi mayor problema. Estaré aquí un par de días como mucho.- Respondí con una sonrisa, me dirigí a la cama y me senté para probar que estaba bien. Todo correcto, no se había caído y ningún ratón salió de la misma. Al menos todo estaba limpio y no había polvo en ningún lado.

     -Quédese cuanto desee y disfrute de la estancia.- Dijo con una sonrisa y finalmente se fue de la habitación.

     Cerré la puerta y me puse a mirar por la ventana, el bosque estaba relativamente cerca. Me sentía bastante bien en la estancia, parecía más bien una casa rural que una taberna, pero era bonita y familiar. Parecía la casa de mis padres, no muy grande pero tampoco muy pequeña, con las cosas básicas y con gente amable alrededor. Sonreí ante el recuerdo y empecé a desempaquetar las pocas cosas que solía llevar conmigo. Algo de ropa de cambio y mis armas. Unas cuantas flechas y algunos drones. Esto sería suficiente para la visita al bosque, pensé con una sonrisa. Me duché finalmente, ya echaba de menos el agua después de tanto trabajo en el barco. Menos mal que había salido huyendo, probablemente me hubiesen puesto a trabajar más subiendo rocas al barco, un trabajo de lo más aburrido y exhaustivo.

     Tras la ducha me vestí con mi vestido verde habitual y preparé mi peinado con una coleta y un pequeño lazo de color blanco en el cabello. Eso sería suficiente para resistir el calor, puesto que el sol estaba en lo alto y haría bastante. Recogí mi arco, unas cuantas flechas, mi capa verde, mis guantes y algunos diales. Con eso tendría suficiente para investigar, si en algún momento me topaba con alguna bestia. Salí de mi habitación, me despedí del anciano y finalmente salí en dirección al bosque. Anduve unos quinientos metros y di por fin con un sitio más abierto. Me quedé sentada, había comprado un bocadillo justo antes de la ducha y metido en la mochila. Empecé a comerlo mientras vigilaba a mi alrededor por cualquier intruso animal o humano que desease comer mi almuerzo. Este no estaba soso por suerte, la verdad que cualquier cosa estaba buena comparada con la comida de ese barco. Algunas ardillas correteaban por las ramas encima de mi y otros animales se paseaban alrededor, pero no parecía haber ningún peligro de momento. No había visto tampoco ninguna huella extraña, nada de tigres, osos u otros animales grandes. Me pareció un poquito extraño y esperé a ver si alguno hacía acto de presencia, quería algo de carne para comer y suponía que cazar algún animal sería una buena idea. De mientras el bocadillo de jamón y queso serviría.
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Re: Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

Mensaje por Boss el Dom 14 Ene 2018 - 16:43

Para Alphonse, Lithos se había convertido en un auténtico infierno. Sus gentes, aunque amables y de buen corazón, le parecían poco más que mojigatas marionetas que bailaban al arcaico son de sus imbéciles tradiciones. El corazón del muchacho, como las mentes de aquellos imbéciles, se estaba transformando en piedra. "Quizás es la maldición del pueblo", se dijo mientras recordaba con desprecio cómo Gustava había despreciado la luz de su torturada alma.

Pasándose la mano por el pecho, Alphonse creyó que una profunda cicatriz le atravesaba hasta hundirse en un corazón que latía cansado, casi durmiente. La rabia y la impotencia habían dejado hueco a una profunda melancolía, un sentimiento que el destino había alimentado durante los últimos dos años. Se sentía viejo a pesar de que era joven, quizás porque toda inocencia había sido arrancada por la mano de la cruel realidad que había vivido. Respiró, forzándose a levantarse de la cama otro día más.

Había puesto su plan en marcha para llevar un poco de sentido común a aquellas gentes, pero esta vez no podía permitirse esperar ningún resultado. No, había tenido suficientes decepciones por un tiempo.

Vistiéndose con su acostumbrado traje negro, se engalanó todo lo que su tristeza le permitía reconocer en el espejo. Sonrió a su reflejo, intentando que aquella falsa felicidad que mostraría al salir fuera lo más convincente posible. Pero él sabía la verdad, la sabía para muchas cosas que la gente mundana y ruin ignoraba o decidía ignorar.

Al salir de su casa roja, heredada con el título de alcalde, se detuvo a contemplar la larga fila de niños que asistían a la escuela. Su escuela. La primera y única de Lithos, a las que todo niño menor de quince años se veía obligado a asistir para aprender todo aquello que sus padres ignoraban de un mundo que se les antojaba lejano, frío y poco familiar. Los pequeños penitentes le miraron con una mezcla de desprecio, terror y rabia, y eso fue mayor castigo para Alphonse que la escuela era para ellos. Incluso sabiendo que hacía lo mejor para su futuro, no pudo hacer nada contra la amargura y la decepción que todos aquellos ojos clavaban en su espíritu. A la siguiente calle, una vez estaba solo, tuvo que sentarse en el porche de una de las tantas casas grises del pueblo. Estaba harto. Estaba tan harto que no sabía si aguantaría hasta que su familia llegase. "¿Y cuando lleguen qué?", se susurró sin saber si su tono era hiriente o desesperado.

Intentando olvidarse de su propio pesar, se dirigió al puerto dispuesto a coordinar un día más las exportaciones e importaciones que moverían el pequeño de la ciudad. Al fin y al cabo debía seguir con su plan para destruir Lithos… Y tenía bien claro que no lo iba a hacer con fuego y metralla; sino con males mucho más invisibles. Destruiría aquellas estúpidas tradiciones con lo único que el corazón humano anhelaba más que sus propias raíces: el confort del progreso. Y de esta manera no solo se aseguraba su hegemonía, también se sacaba un considerable pellizco que se había asegurado de hacer constatar en las nuevas asambleas populares como un pago justo.

Aquel día, para su descontento, no había ninguna oferta de diales traídos de lejanas tierras ni ingenieros que deseaban abastecer de herramientas hidráulicas a la pequeña población minera. Esta vez solo había un hombre, uno que esperaba al mismo despreciable hombre de negocios que había encontrado la otra vez que pisó la isla.

-¿Y qué quiere que haga?- comentó Alphonse viendo como aquellos marineros descargaban las rocas de granito en el pequeño puerto.

-Devolvernos el dinero, claro está. La roca que nos vendió…

-Que le vendió el señor Murph Stevenson- corrigió secamente.

-Exacto. No tenía el porcentaje de platino que nos dijo.

-Una pena… Lamento que haya dado casi la vuelta al mundo, pero así son los negocios, uno se… arriesga- respondió fríamente el muchacho.

El capitán del navío entrecerró los ojos y se llevó la mano a la empuñadura de su sable. Era un hombre alto, con una larga barba rizada y negra que le daban el aspecto de un rufián pirata. Aunque no lo era, su despiadada actitud en cuanto a los negocios le habían granjeado una fama incluso más sangrienta. Fama que por desgracia el nuevo alcalde desconocía por completo.

-Me gustaría hablar con Murph. En persona- exigió al joven tras el pequeño mostrador de madera.

-El señor Stevenson no tiene nada que ver en la nueva dirección de Stoneland. Soy yo, Alphonse Capone, el nuevo director y alcalde. Espero que entienda que no puedo responsabilizarme de los tratos del antiguo mandatario, mucho menos cuando se especifica en el contrato que me ha mostrado que el porcentaje es…-Buscó la palabra exacta- “relativo”.

-Me gustaría… hablar…con…Murph- repitió apretando los dientes.

-Podrá encontrarle en la enfermería principal del pueblo- dijo el muchacho recogiendo sus pertenencias, dando por terminada la reunión-. Tienen seis horas para marcharse del puerto de Lithos, y tengan un buen día.

No estaba Alphonse aquel día para tratar con un idiota que le había comprado a un truhán mercancía defectuosa, no cuando no podía recurrir a abofetearle mientras le exigía, a la vez que sus dientes volaban por la estancia, que entendiera lo que le había repetido tantas veces. Estaba harto de que nadie le escuchara, y por ello buscó el silencio del bosque nada más salir de la pequeña oficina portuaria.

Y mientras atravesaba los arbustos y se rodeaba de la única compañía de las ajadas cortezas de la foresta, se dio cuenta que el silencio del que había huido tantos años era peor de lo que recordaba. Cansado de que el zumbido de su cerebro aprovechara aquella paz para estropear su soledad, decidió darle forma. Así son los artistas.

-...everything is slipping away...- terminó, sin poder dar mejor forma a aquella sincera canción.

Nota:
Fin de la canción 1.07
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Re: Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

Mensaje por Yumiko Mei el Lun 15 Ene 2018 - 23:16

     El bocadillo estaba bastante bueno, pensaba que sería peor teniendo en cuenta que no parecía un lugar tan visitado como esperaba. Me había metido en un sitio del que no sabía nada por haberme equivocado de barco, pensé por un momento que quizás tenía que pensar más a la hora de tomar cualquier barco. Me había sentado y apoyado con la espalda sobre el tronco de un árbol. Poco después de terminar mi bocadillo empecé a escuchar unos ruidos, tomé mi arco casi por instinto y activé mi haki de observación, pero resultó ser un joven el que estaba haciendo el ruido y al parecer estaba cantando. Me quedé en el mismo sitio intentando concentrarme para escucharle, pero me di cuenta que estaba yendo hacia el oeste, pasando de largo de mi. Fui hacia él y terminó su canción, sonreí, me había gustado bastante aunque parecía estar triste.

     Era un joven de pelo negro bastante alto y con traje, parecía ser diferente a los de la isla, tenía un estilo peculiar. Podrías pensar que es un empresario o un diseñador de moda, aunque no cabía duda que también tenía apariencia de actor. No quería causar una mala impresión, así que me dejé el arco en la espalda y anduve hasta estar a su lado, si me había visto me saludaría, o eso esperaba. Esta isla era de lo más extraña y las personas parecían hacer todo lo posible por evitar el contacto con los extranjeros, al menos eso fue lo que percibí durante mi estancia. El señor de la taberna parecía tan extrañado de haberme visto como de haber aceptado mi dinero.

     -Hola, siento molestarte. Pero pareces diferente a las personas de esta isla y cantas muy bien.- Dije con una sonrisa intentando buscar las palabras para seguir.- Me llamo Yumiko, me gustaría saber si esta isla es siempre igual de fría. Las personas parecen rocas.- Seguí diciendo, esperaba que el joven se presentara después de esto.

     Seguiría esperando su respuesta mientras investigaba mis alrededores, no podía estar segura nunca de si me encontraba presa en alguna trampa, tenía que estar atenta a todo. Al fin y al cabo, a pesar de que esto fuese el East Blue, no se sabía si había grupos criminales a mi alrededor. Era relativamente conocida en el mundo como cazarecompensas como para descuidarme demasiado, si el joven quería atraparme lo tendría igual de difícil que el resto de piratas del grand line. Confiaba que fuese una charla pacífica.
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Re: Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

Mensaje por Boss el Mar 16 Ene 2018 - 23:02

Enfrascado por el amor a su arte y lo que aquella balada significaba para él, Alphonse tardó en darse cuenta de la presencia de la dama. Había acabado de cantar y ella lo había oído. Se detuvo, contemplando el vacío de su propia alma y sintiendo la presión del mismo en su corazón. Ella le había oído. Solo oído. Como siempre, como todos.

El amargo recuerdo de su madre repitiendo aquellas palabras le hizo sopesar una vez más el acabar con todo. “Pero para qué”, se dijo, incapaz siquiera de tomar la iniciativa en quitarse su propia vida. Intentaba aferrarse a que, al menos, algo bueno podría hacer con su inútil persona además de abono para los nogales.

-Es un placer- dijo dejándose caer hacia delante en una exhausta pero elegante reverencia-. Mi nombre es Alphonse Capone, aunque poco importa, ¿no cree?- preguntó mirando al suelo, preguntándose si valía el esfuerzo de sonreírle a una extranjera. No lo valía-. Bueno, por algo se llama Lithos este lugar –añadió irguiéndose-, ¿o acaso no conoce la leyenda?- improvisó.

Paseándose por las gruesas raíces de los árboles de bellota, Alphonse merodeó a la dama como un lánguido espectro. La única cosa que ansiaba devorar de ella era la inocencia que manaba de sus zafiros, pero sabía que aunque lo hiciera probablemente se quedaría tan hueco como antes.

-Este lugar, este horrible pueblucho minero, tiene una terrible maldición-adelantó, profético-. Todos sus habitantes, desde el más alto al más bajo y desde el joven al anciano, se convierten en piedra. Uno tras otro, cuando crecen, corruptos por las estúpidas tradiciones de sus progenitores, cambian sus preciados cerebros y corazones por poco más que guijarros y grava.- Su voz, aunque serena, tenía un inquietante deje funesto.-. Así son las cosas en Lithos… y peor es para los que llegan de fuera.

El muchacho se sentó apoyando la espalda en la corteza de una encina, que para él poco se distinguía del resto de la madera del lugar. Soltó una larga exhalación suavemente, como si intentara vaciarse de toda la amargura que le infestaba.

-¿Por qué dijo que canto bien?- inquirió con un matiz de desgana.
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Re: Naturaleza y comida, que más se puede desear [Pasado][Privado: Alphonse - Yumiko Mei]

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