Conectarse

Recuperar mi contraseña

Mejores posteadores
Señor Nat (7455)
 
Nocturne93 (5328)
 
Lion L. Kai (3104)
 
Legim (2812)
 
Ikaru (2793)
 
Ryuta L. Fiamma (2313)
 
Webmaster (2304)
 
Alwyn (2265)
 
AlexEmpanadilla (2192)
 
Sawn (2161)
 

Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Ir abajo

No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Lance Kashan el Lun 10 Sep 2018 - 11:43

Aquel mismo día o, mejor dicho, aquella misma noche, había amanecido en Water Seven. Era el primer día que despertaba allí, y resultaba ciertamente grato por el olor propio del agua que llenaba la ciudad. Por la ventana entraba humedad y aire fresco, que no hacía más que despertar sensaciones encontradas en mí: no me terminaba de gustar el mar por las connotaciones que traía hacia mi persona, pero el aroma que tenía me encantaba. La tranquilidad no me convencía, pero, bien entrada la mañana, desaparecía para dejar paso a los distintos Bulls que recorrían todos y cada uno de los canales de la ciudad. Y no es que hubiera hecho turismo para enterarme. No había podido, ya que el Umi Ressha en el que monté había llegado por la noche y tuve tiempo a buscar un hotel. Simplemente me había documentado. Sabía qué era lo que había ido a buscar..., aunque no dónde encontrarlo. Pero de eso ya me preocuparía más tarde.

Sin pereza, me levanté de aquella cama y miré por el cristal. Mi vista se invadió de azul, ya que toda la luz del día era reflejada con mucha fuerza por el agua que rodeaba a la isla y brillaba con mucha intensidad. No me paré mucho a observar el paisaje, ya que después de todo no soy un artista ni alguien que aprecie este tipo de cosas. La habitación, de un tamaño bastante decente para lo que había esperado en un primer momento, estaba llena de todas las pertenencias que había tirado el día anterior con las prisas y la desgana. Me quité el pijama que llevaba y, tras pensarlo escasos segundos, cogí la ropa que había estrenado ayer y me la volví a poner. Estaba recién comprada. Bueno, robada, pero es lo mismo. Ya me encargaría hoy de encontrar una muda nueva para el siguiente día, y quemar esta. Resultaba triste que un traje gris y una camisa negra, valorados en decenas de miles de berries, desaparecieran entre las cenizas así como así, pero no me apetecía cargar una maleta para guardarlos. Realizando esto mismo me deshice de la ropa que había utilizado para dormir, la cual había conseguido del armario de uno de mis ''vecinos''.

Ya había pagado por adelantado aquella noche de sueño y solo me quedaba marcharme por donde había entrado, sin siquiera mediar alguna palabra con el amable señor que ocupaba la recepción. El descanso me había venido de lujo y me sentía con las energías recargadas, cosa que se notó por la velocidad que llevaba mientras andaba, casi más propia de una carrera que de un paseo. Las calles estaban llenas de turistas. Parejas enamoradas que se cogían de la mano y alquilaban un Bull para pasear por los canales todo el día mientras se dicen cosas bonitas y desafiaban al sol a que les provocase una insolación. Ese tipo de personas. En cambio, aquellas personas solitarias como yo optaban por darse un paseo por todo el mercado. No por nada, Water Seven era conocida como la isla con los mejores carpinteros en todo el Paraíso, y eso se reflejaba en las gigantescas y magníficas tiendas que vendían todo lo que pudieses buscar. El tema de los barcos no me interesaba, pero, junto a ellos, siempre tendría que trabajar un herrero. Si querían hacer un barco de calidad, claro está. Remaches, uniones... Una parte del barco era metálica y eso era el oficio de los forjadores.

Y creó que me desvié demasiado del camino inicial para encontrar los comercios que buscaba. No ocupaban el centro de la zona, eso estaba claro. Había tenido que recorrer un par de calles, o tres, para poder hablar con alguien que tuviera productos de calidad con los que valiera la pena trabajar. Ni corto ni perezoso cogí una de las cajas de herramientas y la dejé en su sitio nada más levantarla. Pesaba muy poco, no iban a generar buenos resultados en mis manos. Y así, repetí y repetí hasta acabar con toda la variedad de cajas y sets que estaban a mi disposición. Un poco triste e indignado, miré a los ojos al dependiente y este se estremeció ante mi imagen. Generaba una mezcla de sensaciones muy extraña, puesto que parecía un niño rico y tenebroso, pero eso no era lo importante. Su mente no paraba de decir ''¡Que compre algo y se vaya ya, por favor!'' y le cumplí el deseo. Con decisión, me acerqué a unas cajas llenas de herramientas individuales, para comprar repuestos en caso de que alguna de tu set se perdiera. Una a una, fui escogiendo las que me parecían de mejor calidad y que se adaptaban a mí, y las dejé en el mostrador. Cogí una de los maletines de herramientas que había visto antes, lo abrí y lo vacié por completo donde estaban los repuestos. Una a una, fui metiendo los utensilios que había seleccionado en el maletín y se lo señalé al encargado mientras le miraba fijamente por debajo del flequillo.

-¡P-Pero señor...! ¡E...Esto no lo pued-- - La voz aguda y llena de miedo del hombre invadió todo el lugar, que no era pequeño. Sin dudarlo, volví a señalar con más fuerza el maletín y una mueca de desagrado se formó en mi cara. - ¡Y-Y-Ya voy! - No estaba siendo intimidado de ninguna manera. Simplemente estaba aterrado. - ¡T-Tome, serán cient--! - Apunté nuevamente a lo que quería comprar. - ¡P-Por ser usted, serán cinc--! - Puse la mano sobre mis herramientas. - ¡Cójalas y, por favor, marchese de una vez! - La mueca en mi cara se tornó en una sonrisa al momento, mientras agarraba la asa y me marchaba por la puerta.


Resumen:
Llego a W7, voy al mercado y compro un kit de herramientas de herrero. Voy vestido con traje gris y camisa negra.
avatar
Lance Kashan
Criminal1-Criminal
Criminal1-Criminal

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 18/08/2018
Edad : 16
Localización : Encima de tu armario.

Hoja de personaje
Nivel:
11/150  (11/150)
Experiencia:
2400/790000  (2400/790000)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Yuu Z. Blade el Jue 20 Sep 2018 - 17:51

El sonido del metal siendo golpeado suavemente resonaba por toda la sala, acompañado del silencio de los presentes. El ambiente recargado, lleno de un denso humo, producido por un grueso puro que aparentaba ser de un lujo que muchos no podrían permitirse, dificultaba bastante la vista y molestaba al olfato. Un olor tan fuerte que llegó incluso a molestar a Yuu. Este, sentado en un sillón de cuero negro y con sus piernas extendidas encima de la mesa, acababa de escuchar la proposición de un cliente que acababa de solicitar sus servicios.

¿Y cuánto me pagarías por este trabajito? —dijo el mercenario, con un tono bastante serio.

¿Cuánto quieres? Pagaré lo que sea con tal de que el contrato se cumpla —afirmó firmemente ante el ladrón.

Eso no se pregunta, hombre... —respiró profundamente— Está bien... quiero cincuenta millones en metálico y que me hagas un favor... un tanto importante para mí.

¿De qué se trata?

Lo sabrás cuando me encargue del trabajo sucio, amigo. En fin, ¿aceptas o qué? Dudo que encuentres a nadie como yo a estas alturas. Además, según me has dicho, el tiempo apremia. —intentó convencer al sujeto.

¡Pero bueno! Si parece que le esté vendiendo el alma al mismísimo Diablo. ¿Y si luego no puedo o no quiero concederte aquello que me pidas? —dijo el pequeño y obeso hombre, mientras le daba una calada a su puro.

Tampoco vas muy desencaminado con eso del Diablo. En fin, si no puedo cobrar el favor, no me vale la pena ir a Water Seven, y menos sabiendo la mierda que hay allí ahora mismo.

¿Tanto te cuesta decirme qué puto favor quieres, muchacho?

No, tu estás agotando mi paciencia. Eres tú quien quiere mis servicios, y ya te he dicho mis honorarios. O lo tomas, o lo dejas. —se cruzó de brazos.

Mira, chaval... estás cabreando a la persona equivocada. No estás en posición de...

Eres tú quien está cabreando a la persona equivocada. De todas formas... ¿qué más da? Quiero cincuenta millones y una cuarta parte de tu negocio.

Ni lo sueñes.

Mira, viejo... no suelo tratar así a mis clientes, pero... —bajó las piernas al suelo y posicionó las palmas de sus manos sobre la mesa— Quieres que mate a un tío en una ciudad en la que las probabilidades de que me maten son tan altas que ni me las quiero imaginar. Y me estás diciendo que rechazas mi oferta, cuando ni siquiera encontrarás a nadie más que se arriesgue a pisar esa ciudad por este precio.

¿Cómo que no? Tengo decenas de mercenarios esperando para que les ofrezca este contrato.

No sé de qué mercenario habrás captado la atención sin siquiera tener un pago fijo. Y encima me dices que pagarás lo que sea. Me estás hinchando los cojones demasiado.

Muchacho... me temo que voy a declinar tu oferta y me voy a ir. Lo sient —a una trepidante velocidad, un cuchillo salió disparado hacia el rostro del sujeto, más un hilo detuvo la creación del mercenario instantes antes de impactar contra el rostro del hombre.

Tú no te vas a ninguna parte. Cien millones y cerramos el trato.

Veo que te has resignado a aceptar el contrato no importe el cómo... ¿te has visto sin el pago y te has asustado, chico?

Sí... la verdad es que no estamos pasando por una buena situación y... necesito el maldito dinero—mintió e hizo desaparecer el arma de delante del rostro del sujeto.

Está bien, ese trato me parece más... razonable, digamos —extrajo de su maletín una carpeta de color negro con una calavera roja dibujada y, acto seguido, hizo que se deslizase por la mesa hasta llegar a Yuu.

El ladrón la cogió con recelo, y la abrió segundos después. Fotos del objetivo, lugares que frecuentaba e incluso contactos que podrían llevar al mercenario hasta la posición actual del sujeto en cuestión.

¿Cuánto tiempo lleváis queriendo matar a este cabrón?

Años. Y siempre se nos escapa o acaba con los sicarios que envío.

Este tío... —dijo Yuu, mirando la pequeña ficha técnica que había en el interior de la carpeta— El cabrón tiene un historial jodidamente impecable.
Es normal que acabe con tus hombres o escape. Pero... le habíais dejado de seguir la pista desde hace tiempo. ¿Cómo le habéis encontrado?


Hizo acto de presencia en una de nuestras sedes para acabar de una vez por todas con nosotros. Mató a la mitad de mis hombres y estuvo a punto de ser capturado, pero... escapó. Seguimos su pista gracias a la gente que conozco personalmente y que me ofrece información.

Y eso os llevó a esta ciudad de mierda.

Sí. Como comprenderás, ese hombre se escapa de nuestras posibilidades. Cuando oímos que había alguien como tú pensamos que... quizás podrías hacer algo contra él.

¿Yo? Si yo pensaba que ni mi madre me... bueno, de hecho no me conoce, no. Vale, pues... yo me encargo. Eso sí, déjale a uno de mis chicos unos cinco millones, por si acaso.

No llevo el dinero encima.

Haz que te lo traigan a Water Seven. ¿Tienes una sede ahí?

¿Por qué te crees que ha ido a la ciudad? Planea intentarlo con nuestra sede allí.

Y por lo visto es tan bueno que, de hecho, a la organización que me has comentado le sería casi imposible capturarlo. ¿Me equivoco?

No, de hecho... Seguramente actúe por la noche. O hoy o mañana, pero... No tienes mucho tiempo.

Vale... yo me encargo entonces. Vayamos al hangar, nos vamos a Water Seven.

____________________________________________
¡Nunca me rendiré!:


Chapero oficial:

avatar
Yuu Z. Blade
Criminal2-Ratero
 Criminal2-Ratero

Mensajes : 417
Fecha de inscripción : 20/08/2017
Edad : 17

Hoja de personaje
Nivel:
51/150  (51/150)
Experiencia:
57614/790000  (57614/790000)
Berries: 378.856.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Lance Kashan el Jue 20 Sep 2018 - 20:15

Al momento de salir de la tienda, perdí por completo la noción de la dirección. Sé que no soy alguien que haya sido dotado de una memoria sobrenatural y prodigiosa, pero me llegué a dar vergüenza hasta a mí. No habían pasado ni diez minutos y estaba perdido en la ciudad. Encima, en una de las calles secundarias, llenas de baches y curvas, donde no podías guiarte ni pedir ayuda ya que no pasaba nadie. Y dudo que aquel dependiente me quisiera ver de nuevo. Soltando un suspiro impropio de mí mientras miraba la pared de enfrente, de ladrillo sin pintar, y pensé en dejarme llevar. No era la primera vez que lo hacía en un lugar que desconocía por completo, ni iba a ser la última, de eso estaba seguro, así que simplemente comencé a caminar por una de las tantas calles que veía sin pensar demasiado. Las posibilidades de que terminase metiéndome en un barrio peligroso o en algún lugar turístico estaban ahí, en la apuesta que acababa de hacer, pero digamos que no suelo tener mucha suerte en los juegos de azar.

Tras lo que podían haber sido quince minutos o dos horas, pues tengo una percepción del tiempo bastante atrofiada y dependo completamente de los relojes, llegué a algún lugar. Y defino lugar como un sitio que podía tener algún interés, en contraste a las callejuelas pobladas por casas que había atravesado hasta este momento. Unas escaleras bastante grandes, de un tamaño que pocas o ninguna vez había visto, me proporcionaban un camino recto y hacia abajo. Lo curioso no era eso, sino el destino al que te llevaban. Me había parecido ver algo así desde el Umi Ressha, pero creía que era un juego de luces y distancias que tonteaba con mi percepción. Y no. La orilla de Water 7 se expandía mucha distancia en lo que venía siendo un conjunto de desechos y basura producida por el oficio principal de la isla: la carpintería. Era natural que flotasen restos de barcos mal construidos alrededor de la isla, o que materiales desaprovechados se pudiesen ver alrededor, pero este lugar ocupaba cotas mucho más altas. Quizás podrían equivaler a un tercio de toda la isla, o algo más, así viéndolo de primeras. Y lo más impactante de todo es que había gente que se paseaba por allí, entre las maderas y los metales, como si de un campo de juegos se tratase.

Mientras bajaba las escaleras, cosa que me llevó un buen rato a causa de mis piernas cortas y de su tamaño, miraba a los habitantes que hacían vida en aquella segunda isla hecha de chatarra. Con una mano podía contar a los adultos que hablaban mientras paseaban por allí, momento que me parecía de todo menos romántico, y, con la otra, no me daban dedos suficientes para llevar la cuenta de los niños que jugaban por allí. Quizás con los de los pies me bastase, aunque tampoco estoy del todo seguro. Se pasaban la pelota entre ellos, se perseguían, jugaban al escondite... La isla de los canales y la carpintería se mostraba preciosa y agradable de primeras, pero como el resto del mundo, también existía un grupo de pobres que vivían alejados del resto. En Sabaody eran los groves sin ley y aquí, la Isla de Chatarra. Había escuchado de ella, no mentiré, pero siempre la habían pintado de pequeña y no muy destacable, como quitándole hierro al asunto.

Una vez alcancé el último de todos los peldaños, pisé con miedo la madera. Era férrea y mantenía mi peso por completo sin problemas, como si toda la basura hubiera generado un terreno estable. Aunque por un lado fuera una visión atroz, físicamente hablando era una maravilla. No tenía prisa en llegar a ningún lado en concreto, ya que me tenía pensado quedarme a dormir en aquella isla varios días, o quizás hasta una semana si se daba el caso. Además, el Umi Ressha condicionaba mi calendario con sus idas y vueltas lentas pero planificadas con semanas de antelación. Ignorando a la gente que caminaba alrededor mía, simplemente pensé en dar una vuelta y ver si esta masa que conformaba el cementerio de barcos tenía algún final o llevaba a algo. Obviando el hecho de que había algunas casas de gente muy empobrecida por allí, todo estaba desierto. Tampoco era el lugar más agradable para vivir y que no hubiese nada para el turismo o la población era algo lógico.

Sin hacer pausas, llegué a atravesar una gran parte del lugar y cansarme. Era alguien poco constante sobre las ideas que tomaba y, a menos que me obligasen a seguirlas hasta el final o mi pago dependiese de ello, solía dejarlas a medio camino. Además, el peso del maletín con herramientas era un total lastre para mi fuerza, que no era mucha. Como si de un niño se tratase, terminé por enfadarme con el Lance del pasado y abortar el plan. ''¿Quién coño me mandaba a mí a caminar todo el día, al sol y con una carga? Si es que a veces parezco más gilipollas de lo que soy.'' pensé. Con el nerviosismo propio de un perro, miré hacia todos lados, buscando algún lugar que me pudiera ayudar a pelear contra el sol y me llevase nuevamente a la ciudad, para no hacer todo el camino de vuelta. Una bombilla se encendió sobre mi cabeza - cosa de la que sería capaz - y un ''¡Bingo!'' resonó por todo el lugar. No muy lejos, una abertura en la pared de la isla ''principal'' se asomaba a mi vista. Estaba cubierta de rejas, pero eso no iba a ser ni mucho menos un impedimento a la hora de pasar, así que, casi a la carrera, me dirigí allí y pasé al otro lado. Sombra por fin. Fui consciente entonces de que eran unas alcantarillas, pero el olor no terminaba de acompañar a esa idea así que simplemente seguí por el camino para atravesarlas.
avatar
Lance Kashan
Criminal1-Criminal
Criminal1-Criminal

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 18/08/2018
Edad : 16
Localización : Encima de tu armario.

Hoja de personaje
Nivel:
11/150  (11/150)
Experiencia:
2400/790000  (2400/790000)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Yuu Z. Blade el Vie 21 Sep 2018 - 16:54

Los pasos resonaban sin parar en los pasillos del Ragnarok. A paso rápido, Yuu llegaría al hangar junto a su contratista y dos de sus secuaces en menos de cinco minutos. Si bien la tripulación de la barcaza era escasa, cumplían su trabajo sin parangón bajo las órdenes del parchado. Nada más descender en el moderno elevador que les llevaría hacia el lugar donde descansaban los barcos y naves del mercenario. Una vez cruzaron el umbral, sintieron una ráfaga de aire frío impactar contra sus rostros. Los tripulantes se hallaban poniendo a Loki, la reciente adquisición del pelinegro y una de las mejores formas de navegar rápidamente por los cielos, a punto y en ruta para despegar. Sujetada por dos firmes agarres tanto a babor como a estribor, la nave se mantenía suspendida en el aire. La pequeña pasarela para llegar a él estaba siendo concurrida por la gente de allí, lo cual no les permitía acceder al Loki. Impaciente por naturaleza, Yuu entró en acción.

¡La madre que os parió! Os dije que lo tuvierais listo para hace cinco minutos. ¿Cuánto os falta? —exclamó el parchado, mosqueado.

Ya está casi listo, jefe. Solo estamos revisando si todo está correcto —respondió un joven, el cual no superaría la veintena.

Eso espero. No os saqué de aquella isla de mierda para que me hagáis mal el puto trabajo, joder —se quedó observando fijamente al muchacho, el cual yacía atemorizado y cabizbajo frente a él—¡Venga, mueve el culo!

¡V-Voy! —dijo, con la voz temblorosa.

Vaya jefe... —murmuró un de los secuaces del mafioso contratista.

Yuu, al tener el oído muy desarrollado, volteó su cabeza y le dedicó una amenazadora mirada al sujeto. Mientras le mataba con la mirada, el guardaespaldas empezó a sentirse incómodo y desvió los ojos hacia otro lado.

Señor, el Loki ya está listo para partir —exclamó un tripulante desde la cubierta del barco.

Perfecto... las damas primero —bromeó mientras les ofrecía sitio para acceder a la pasarela. Una vez pasaron el mafioso y un de sus secuaces, detuvo al otro cogiéndole del brazo, sin que su jefe se diese cuenta. Lentamente se acercó a su oído—. Vuelve a comentar algo del estilo y yo mismo me haré cargo de que no puedas hablar el resto de tu puta vida. Espero que aprecies tus cuerdas vocales, muchacho —le susurró, soltándole y apartándose para que pasase.

El hombre, tras haber recibido un intenso escalofrío que recorrió todo su cuerpo, siguió a sus compañeros a paso ligero. Sin mucha prisa, Yuu le siguió los pasos hasta llegar a cubierta. Una vez allí, alzó el brazo para dar la señal de que levaran la pasarela y se preparasen para desenganchar el navío de
sus anclajes. Para el viaje se habían quedado cuatro tripulantes de apoyo, los cuales se pusieron a preparar las velas inmediatamente. Los tres sujetos invitados bajaron las escaleras hacia los camarotes, acompañados por uno de los secuaces del mercenario. Por parte del parchado, se colocó delante del timón para configurar la ruta que iban a tomar. Aquella ciudad probablemente fuese uno de los últimos destinos que tomaría el Ragnarok antes de partir hacia Nuevo Mundo dentro de unas semanas. Paraíso no estaba totalmente en la base de datos de Freya pero, aún así, sí que había sobrevolado Water Seven una vez, lo suficiente como para que marcase como destino en la hoja de ruta.

Una vez acabó con los preparativos de la ruta, colocaría ambas manos en el timón y exclamaría la orden de despegue. Instantes después, los sonidos metálicos de ambos anclajes retrayéndose y soltando el barco al vacío resonaron en los alrededores. En la caída, como estaba previsto, los tripulantes se encargaron de bajar las velas y Yuu procedió a poner a máxima potencia las turbinas con la palanca de al lado del panel de control.

━━━━━━━━━※━━━━━━━━━

Con los rayos de sol azotando la visión del mercenario, la llegada a la isla resultó bastante agobiante para este. El anuncio por parte de la tripulación despertó bruscamente al parchado, el cual se hallaba durmiendo en una hamaca cerca del timón, pues confiaba en el sistema de navegación automático del navío. Malhumorado como de costumbre, hizo desaparecer la hamaca para ponerse a los mandos de la barcaza de nuevo. El aterrizaje era inminente, por lo que debía de maniobrar correctamente para que todo resultase como estaba planeado.

Controlando la velocidad de las turbinas y la altura de la nave, bajó el barco hasta estar a nivel del mar. No fue forzoso, más una turbina resultó levemente dañada al impactar contra la roca. Una vez el barco paró en seco justo en la Isla de la Basura, el navío cesó su funcionamiento. Los secuaces del mafioso ayudaron a bajar al hombre, mientras que Yuu se quedaba mirando lo que hacían.

¡Eh, vosotros! ¿A dónde váis? Ni siquiera sé dónde está vuestra sede, tío.

Tenemos que ocuparnos de cosas importantes antes del inminente ataque. Te dejo a uno de mis hombres para que te guíe luego —dijo de espaldas al parchado, haciéndole una seña a su guardaespaldas para que se quedase con el mercenario.

Vale... pues a otra cosa —se dirigió a los cuatro hombres a su cargo—. Deberíais mirar el trasto este. Ya habéis oído el ruido que ha hecho... y no queremos estrellarnos en el mar cuando volvamos. ¿Entendido? Si necesitáis algo, ya sabéis —bajó de un salto a tierra. Acto seguido, empe
zó a caminar hacia un lugar que conocía bien, justo antes de empezar a planear todo.

____________________________________________
¡Nunca me rendiré!:


Chapero oficial:

avatar
Yuu Z. Blade
Criminal2-Ratero
 Criminal2-Ratero

Mensajes : 417
Fecha de inscripción : 20/08/2017
Edad : 17

Hoja de personaje
Nivel:
51/150  (51/150)
Experiencia:
57614/790000  (57614/790000)
Berries: 378.856.660

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Lance Kashan Ayer a las 13:42

Con escasos pasos de mi parte, ya estaba tachando la idea que acababa de tener de nefasta. La inteligencia y capacidad de trazar planes brillaba por su ausencia en mi caso, pero, a pesar de tener dieciséis años, tenía una cosa llamada ''sentido común''. Y pasear por alcantarillas que, aunque luminosas y limpias, podían estar plagadas de enfermedades o peligros, no era parte de esto. Miré hacia atrás, buscando la entrada que había cruzado hace muy poco, pero mi cuerpo se había estado moviendo por pura inercia y ya la había perdido de pista. Encogiéndome de hombros y bastante más tranquilo de lo que cualquier otro estaría en esa situación, seguí caminando. Un giro por aquí, otro por acá, y en menos de media hora ya estaba completamente perdido. No sabía si había dado vueltas en círculos, estaba cruzando las alcantarillas de un lado a otro o si simplemente sería capaz de salir de allí en lo que quedaba de día. Y la primera y tercera eran las que más eco hacían en mi cabeza a medida que avanzaba.

Había un detalle que no mejoraba la situación. Aunque tampoco la empeoraba a mi parecer, para qué mentir. Y es que tenía compañía en aquel lugar, y se podía ver reflejado en el nulo silencio que me seguía. A cada cinco zancadas, escuchaba chillidos de ratas y ratones por todos lados y, si te fijabas, podías ser capaz de ver peces en el agua y seres que no eran tan agradables. Tampoco se trataban de cocodrilos o animales que realmente pudieran poner en peligro cualquier vida humana, pero sí que te podían hacer mucho daño y quizás te pegaban alguna enfermedad. A pesar de todo esto, me sentía más relajado de esta manera.  La fauna de la alcantarilla no me iba a hacer daño y, en caso de que quisieran, tampoco podrían. Y me servían para distraerme, ya que el camino que estaba tomando parecía no tener fin.

Y claro, algo debía de romper este ambiente que tenía. Los sonidos propios de aquella cloaca habían sido eclipsados por otro que ya no me gustaba tanto. Un par de risas, que no provenían de la superficie sino del lugar en el que estaba yo, estaban avanzando y acercándose a mi posición. No me podía esconder de ninguna de las maneras, ya que todo el material conductor que me rodeaba estaba debajo del agua. Y siendo incapaz de nadar, lo mismo no era la mejor idea ocultarme dentro de ella. El laberinto hacía bastante eco, hecho que me hacía imposible discernir la trayectoria de las dos personas y, por ende, correr hacia un lugar u otro con la seguridad de no encontrármelos de frente. Apostando por una opción que tampoco me prometía nada, decidí correr hacia uno de los lados, cualquiera de ellos, con la esperanza de acertar.

Pero no, las posibilidades no me acompañaban ese día. Dos personas estaban mirándome fijamente, con unos cascos y chalecos de colores chillones. Con una mueca de desagrado bastante marcada, me examinaron de arriba abajo y comenzaron a hablar, con un tono bastante distinto del jovial que había oído hace un rato:

- Niño, ¿cómo te has metido aquí? - Se quedó mirando fijamente a mi mano, donde llevaba el maletín de herramientas. - ¡Eh, eh! ¿¡Eres tú el hijo de puta que no para de destrozar las puertas de las alcantarillas!? - No sabía de lo que hablaba, pero tampoco me interesaba demasiado. Solo sabía que me estaba echando la culpa de algo que no había hecho. Traté de negar con la mano, pero no estaban dispuestos a escuchar. - ¡Te voy a pillar por ese cuello que tienes y te vamos a llevar con la marine, a ver si te diviertes tanto allí, ¿vale?!  - Comenzó a correr hacia mí, con un paso un poco torpe ya que la disposición de los caminos no era la más cómoda para hacer este tipo de actividades.

Lo único que pude pensar era en correr. Al menos, esta vez sabía a donde no debía de ir, así que la elección era bastante más fácil. Con los pasos más rápidos que mi cuerpo era capaz de dar y girando todas las veces que podía, pude despistar a mis perseguidores, que supongo ahora que serían meros trabajadores del gobierno. Ya estaba perdido desde el primer momento, así que esto tampoco había empeorado demasiado las cosas. Simplemente, seguí con lo que había estado haciendo ya bastante rato: andar.

Y, como si se tratase de alguna especie de bucle, volvió a pasar. Pasos. Bastante más pesados y decididos que los míos, he de decir. Con la idea en la cabeza de que los dos hombres de antes podían haberse dividido para encontrarme y hacerme una movimiento de pinza para acorralarme, decidí que no podía correr. Además, una deslumbrante luz me presentaba la salida frente a mí, y quise tomar esa opción que me brindaba el azar. Cuando traté de salir por la puerta de una vez por todas, la luz fue cubierta por una sombra: la persona en cuestión estaba por entrar y no quería encontrármelo de nuevo. Mirando hacia todos lados con cierto nerviosismo, encontré una pared rota y, sin darme cuenta realmente de todo lo que sucedía a mi alrededor, entré con velocidad hasta el fondo del lugar.

Para mi sorpresa, parecía que ahora estaba en un lugar completamente distinto a las alcantarillas. Era una habitación con sus muebles y su orden, aunque tampoco lo definiría como una suite o un sitio propio de un rico. Dejando de lado todo el peligro, miedo y estrés que había sufrido hace unos segundos, me comencé a fijar en todo lo que había a mi alrededor, poniendo especial atención a un par de planos que había tirados por el suelo. Los recogí del suelo y los comencé a examinar con velocidad.
avatar
Lance Kashan
Criminal1-Criminal
Criminal1-Criminal

Mensajes : 31
Fecha de inscripción : 18/08/2018
Edad : 16
Localización : Encima de tu armario.

Hoja de personaje
Nivel:
11/150  (11/150)
Experiencia:
2400/790000  (2400/790000)
Berries: 0

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: No digas palabrotas frente a los menores... [Priv. Yuu & Lance]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.