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La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Lord Vader el Dom 12 Ago 2018 - 9:27

Me sentía más como un peón que como alguien útil a este embrollo. Comenzaba a pensar en ir por mi cuenta por el interior de aquel lugar. Para mi desgracia, tenía las mismas oportunidades que cualquiera de aquellos desgraciados que acabaron encerrados al igual que nosotros. No estaba ya por la labor de seguir esperando a que equis cosas sucedieran. Pude ver que Raviel estaba intentando crear una nueva esfera, parece esta vez iba a conseguir su objetivo, o al menos eso creía, mientras el anciano seguía hablándole. Me pareció gracioso ya desde el momento de su entrada, tomando a Raviel, un desconocido, como si de un aprendiz se tratase.

Así que seguí a lo mío, molestando a los seres que continuamente gemían y gritaban mientras les iba lanzando algunas ilusiones a modo de práctica. Quise aprovechar el momento ya que parecía que teníamos un respiro desde hace unos minutos. Raviel se estaba poniendo a punto en enseñanzas y yo hacía también lo propio...hasta que una niña interrumpió.

Esta nos advirtió que tras los muros, en el siguiente nivel de aquel sitio, nos esperaban don gigantes que también habían sido apresados, pero tanto a Raviel como a mi pareció no afectarnos en absoluto. Mientras seguía molestando a los seres de las paredes para que estos sintieran ilusiones cada vez más potentes, Raviel continuaba con su técnica.

-Piensa lo que vas a hacer Raviel- dije viéndole las intenciones demasiado tarde, pues cuando volví a verle tenía a la niña cerca de mi debido a la explosión.

-Quédate detrás de mi muchacha, esto se va a poner curioso
- Dije cogiéndola de la mano y poníendola detrás de mi capa.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Mar 14 Ago 2018 - 5:34

-¡Cuidado!- gritó el anciano- ¿Es que acaso quieres colapsar mi cuerpo?

Yo seguí concentrado. Cerré los ojos y volví a canalizar la energía lunar entre las palmas de mis manos, una frente a la otra. Respiré profundo. No tenía ninguna tensión en los músculos, ni siquiera me esforzaba en "exprimir" aquel poder para que manase, al contrario, dejaría que fluyera y que mi mente hiciera su trabajo, el cual era "diseñar" el resultado que esperaba, ¿cómo?, muy sencillo: visualizándolo.

-Veo que no me vas a hacer caso- dijo el anciano, sentándose en el suelo- lo que daría por un poco de sake.

-Te hago mucho caso. Ahora mismo lo estoy haciendo- dije con voz seria. Mis manos comenzaron a vibrar y, pronto, llegué a sentir la presión que ejercía la esfera de energía entre mis manos. Era el poder de la luna concentrado, logrando concentrar cada vez más energía antes de que esta se desbordara y desperdiciara. Cuando esto sucedía, me lo indicaban "fluctuaciones" de energía luminosa y vibratoria, y era en ese momento que bajaba un poco la intensidad de la esfera y volvía, poco a poco, a subirla.

Quizás era algo capcioso. Estaba seguro que la cuestión era encontrar la "sintonía perfecta", y con esto me refería a el ritmo adecuado y la concentración ideal, además de familiarizarme con ella. Si separaba mis manos, la energía comenzaba a disiparse, sin embargo, ahora podía separarlas un poco más antes de que esto sucediera. Dentro de poco, podría lograr que la esfera se mantuviera en una sola palma.

-Tiene que ser una pelota- dijo el anciano, antes de distraerme- no debe destruirse hasta pasados varios segundos. Debes concentrarte y mantener la "cohesión". Vamos, no es tan difícil.

Sin perder la energía, simplemente le miré de reojo, indicándole que guardase silencio. Vaya, esto era aburrido para mí, pero necesario para lograr mi técnica. Quizás, no era "formar una pelotita" lo que necesitaba, sino, canalizar la dirección del impacto. Separé mis manos y, en los puños cerrados, canalicé la energía en la palma de cada mano. Al menos la energía se desperdiciaba mucho menos.

-Eso eso- dije con un tono de satisfacción- tengo que utilizar mi cuerpo para canalizar.

-No suena una buena idea- dijo el anciano.

-Quizás con energía natural sea malo, pero este poder "mágico" de la akuma es distinto- dije con confianza.

Concentré la energía en mis puños, los cuales comenzaron a iluminarse. Respiré hondo y con la mente en blanco, extendí esa energía hacia toda mi mano, sin dejar que pasara de las muñecas. La vibración era intensa. Así estuve durante unos momentos, concentrando más y más antes de llegar a mi límite. Abrí las palmas para dejar salir ambas esferas de energía, las cuales cayeron casi un metro delante de mí, estallando con una fuerza vibratoria que sacudió parte del muro de pixeles, dejando salir a varias "almas en pena" que allí estaban. Todas ellas eran víctimas demacradas.

-Ya casi- dije, con un poco de hormigueo en las manos- debo mejorar esto. Quizás con un poco más de resistencia, y mejorar mi técnica, logre lo que quiero...

Volví a concentrarme. Esta vez, ya tenía una mejor idea de cómo hacer las cosas.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Lord Vader el Jue 16 Ago 2018 - 21:45

Mientas Raviel mejoraba sus habilidades con la energía, yo, hacía lo mismo con el potenciar las ilusiones de daño. Mientras el anciano miraba a Raviel y le reprochaba que no le hiciera caso ,yo seguía molestando a las pobres almas que seguían entre nosotros vigilándonos. A pesar de que esto era bueno para ambos, yo ya me estaba cansando de esperar y esperar a que algo productivo saliera de aquel esfuerzo que estábamos generando. En mi caso, lo único que generaba era un cansancio terrible, pues el uso prolongado de las ilusiones me dejaba con un cansancio considerable.

Así que me detuve, bajé mis brazos dando por finalizada mi parte debido a que si seguía concentrandome en hacer ilusiones que emulasen dolor, acabaría yo con un cansancio muy real. Fui hacia Raviel y le dije con un tono más serio de lo normal.

-¿Estás listo o necesitas  que el anciano te asesore más?- Dije mientras ajustaba mi guante izquierdo- Tenemos que salir de aquí ambos junto a estos civiles, y yo no sé vos, pero yo no puedo seguir gastando energía en mejorar habilidades sin repercusión alguna. Si queréis que os de apoyo efectivo, centrad esa técnica sobre el campo de batalla, lograréis hacerla mejor bajo tensión...a hacerla sin enemigos gimientes como estáis haciendo ahora.

Tras aquellas palabras miré al anciano mientras que mi respiración se encargaba de hacer tenso el contacto entre ambos.

- Anciano,¿soléis entrenar al primer desconocido que véis normalmente? -Dije irónico mientras comencé a caminar hacia la otra sala. No estaba dispuesto a morir en esa sala y menos por nada.

-El poder y la habilidad nacen de la tensión en combate, hacedme caso si queréis Raviel, si no, podéis seguir con la clase, pero yo  necesito salir de aquí cuanto antes.- Dije mientras continuaba caminando dándoles la espalda a los presentes.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Jue 16 Ago 2018 - 22:19

Seguía entrenando, esta vez, cuando aquel hormigueo se incrementaba a niveles que no podía soportar, en vez de simplemente crear una esfera de luz, lancé un haz de luz, el cual pareció dañar bastante la pared, pero aún no lo suficientemente concentrado como para perforarla. Una pared de madera hubiera sufrido, incluso una de roca, pero una de metal quizás no.

Las palabras de mi amigo me hicieron retirarme de mi entrenamiento de modo momentáneo. De hecho, tenía razón. Tenía que realizar las técnicas en medio de un combate, que era como se solían desarrollar las técnicas bélicas.

-Muy bien, pero antes, ¿tienes idea de lo que hay exactamente del otro lado?- pregunté a mi compañero.

-Ya lo han dicho. Una pareja de gigantes que devoran a los que intenten pasar. Eran un par de tórtolos que vagaban juntos por el mar. Sin embargo, quedaron a la deriva por varios días, tanto así que estaban muriendo de hambre cuando el barco los atrapó. Por ello, permaneces con esa hambre...- dijo el anciano- y no, no suelo entrenar gente pero en el caso de ustedes, parecen una buena elección. Son nuestra única oportunidad.

Decidido, comencé a caminar junto a mi compañero, concentrando toda la energía lunar que podía en mis manos. Iba relajado, respirando profundo y con una falsa sonrisa siniestra, para convencerme de que estaba listo para lo que fuera. Me concentré por unos segundos, cerré los ojos y visualicé lo que quería. De nuevo, la vibración alcanzaba un nivel que me molestaba, por lo que ya no aumentaría más la potencia hasta entrar en ataque.

-Posiblemente haya más que gigantes, pero éstos son lo más peligroso en este nivel. Tengo un disparo en cada mano, si puedes mantener quietos a esos gigantes un momento, podría hacerles un daño masivo- le dije con tono serio a mi compañero- por lo demás, prepárate para otra ronda...

Al no tener un cuerpo normal, no tenían los puntos débiles de un humano, sin embargo, eso volvía todo su cuerpo un "punto débil". Tenía que administrar bien mis oportunidades. Alcancé a mi compañero y caminé a la par de él.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Sáb 15 Sep 2018 - 6:19

[Salto de turno tras más de 36 horas]

Seguía concentrando mi energía mientras avanzaba hacia la siguiente sección. Mis manos vibraban mientras trataba de mantener el equilibrio de mi poder, incrementando la energía muy poco a poco, con el fin de no desestabilizar mi ataque y, sobre todo, para no dañarme a mi mismo.

Estaba lo más sereno posible, sin tensar los músculos, simplemente visualizando. Respiré hondo varias veces, mientras mi luz comenzaba ya a volverse molesta para aquellos seres digitales que nos seguían. Mientras avanzaba, noté algo extraño en las paredes.

Pareciera que, en la entrada de la nueva sección, se hubiese producido un enfrentamiento intenso, el cual había arrancado parte de una pared de ese laberinto. Circuitos extraños, que brillaban en tono azulado, yacían regados en el suelo. Su luminosidad se intensificaba y disminuía, a un ritmo sincronizado con el resto de la pared.

Para no tocarlos con las manos, cargadas de energía lunar, con mis pies cogí algunos y los metí en las bolsas de mi bata. Los podría investigar más adelante.

-Algo me dice que estamos cerca- le dije a mi compañero, susurrando, mientras caminaba cada vez más lentamente. De pronto, al asomarme discretamente sobre la esquina de un muro, pude ver a dos gigantes. Un hombre escuálido, de ojos ojerosos y largos cabellos blancos y; una mujer de largos cabellos rojos, en posición fetal mientras se agarraba su vientre. Estaban muriendo de hambre cuando el barco les atacó, dejándolos en esa posición para siempre.

-La más afectada parece ser ella, así que lo más prudente sería atacar de forma simultánea a aquel hombre. Quizás con ambos disparos pueda acabarlo- dije con algo de duda. Después de todo, enfrentarse a gigantes era cosa seria.

Rápidamente, me giré sobre la esquina de la pared y apunté con ambas manos hacia el gigante, acercándome lo más que pude.

-Hambre...- dijo el gigante. Pese a la presión que me provocaba su tamaño, me acerqué unos metros más antes de lanzar mis haces de luz, justo sobre su pecho. Dos potentes haces luminosos, blancos y vibratorios, impactaron sobre el pecho del gigante, creando un poderoso estruendo al reaccionar con sus "pixeles". Su pecho se llenó de pixeles fundidos y, pronto, éstos se deshicieron en el aire.

-Hambre...- dijo el gigante, mientras su cuerpo se deshacía y era absorbido por las paredes.

-!John!- gritó la mujer gigante, enderezándose con dificultad. Estaba furiosa pero, en cuanto nos vio, se lamió los labios-hambre...

Retrocedí y busqué con la mirada a mi compañero. Era hora de luchar. Volví a concentrarme en generar mi técnica, pero eso llevaría rato, por no decir que me había dejado cansado.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Lun 24 Sep 2018 - 4:29

[Salto de turno tras más de 36 horas]
Estaba agotado tras cargar todo ese poder en mis brazos y, a decir verdad, me faltaría bastante para volver a tenerlo cargado. No intentaría luchar. Para mi suerte, esa gigante estaba muy cansada por el hambre, por lo que, como pude, corrí y esquivé sus pies, huyendo en el laberinto. Al parecer, no había hecho nada a mi compañero, ya que en cuanto me perdió de vista, simplemente volvió a sentarse a sufrir de hambre.

-Eso estuvo cerca- pensé, mientras recuperaba el aliento. De pronto, aquel anciano de pixeles salió de la pared más cercana a la mía. Tenía en sus manos unos paquetes de galletas y barritas energizantes.

-Esto lo dejaron los últimos en pasar por esta zona. Quizás te los encuentres más adelante- dijo el anciano.

Necesitaba descansar. Lamí mi piedra de sal y me puse a comer cuanto pude de esas galletas. Dejé algunas para mi compañero, si es que volvía a verlo. Mastiqué una barra energizante y me senté a descansar unos momentos.

-El ataque de hace rato, supongo que es una versión no perfeccionada de lo que quieres hacer, ¿no es así?- me preguntó el anciano.

-Sí, lo es- contesté mientras, poco a poco, colectaba lentamente la energía lunar en mis brazos. Concentraba todo lo que podía, incluso hasta mis hombros, concentrarlo posteriormente en mis muñecas y, finalmente, en mis palmas. Sin embargo, por ahora lo haría en todo mi brazo para no castigar de más mis manos- necesito hacer un "haz de luz mortal". Aprovechando las cualidades de este astro. Su fuerza gravitacional, las ondas de la misma luz y sus campos magnéticos.

Exhalé e inhalé profundamente. Me visualicé a mí mismo en medio de una cascada, rodeado de naturaleza, con los ojos cerrados mientras meditaba. Luego, poco a poco dejé mi mente en blanco, permitiendo que la energía fluyese de manera natural.

-Lo estás haciendo bien, pero a tu técnica le falta mucha velocidad de carga- dijo el anciano- quizás, debas acostumbrarte primero a sentir la cantidad correcta de energía que puedes controlar y, de allí en adelante, expulsarla conscientemente, conforme la necesites.

-Eso mismo creo- le contesté. Salí de ese trance, poco a poco, sintiendo la energía fluir, hasta sentir la cantidad que podía soportar. De allí, traté de concentrar la energía en mis muñecas, y luego en mi mano. Seguramente, sería un ataque mucho más débil que el anterior, por lo que tenía que volver a repetir el proceso, hasta que no aguantara más.

-Vamos, muchacho. Si no vences a ambos gigantes, no podrás pasar de esta sala. Ya estás cerca de "La dama negra". Si no haces algo al respecto, no podrás sobrevivir.

-Lo sé- contesté- sólo déjame recuperarme. Tomar aliento y volver a cargar mi ataque. Espero que cada vez esté más refinado.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Vie 5 Oct 2018 - 22:49

[Salto de turno tras más de 36 horas]
Comencé a elevar mi voz, poco a poco, mientras canalizaba lo más rápido posible mi técnica. Había descansado unos momentos y comido un poco de las barras de energía. No hice caso a lo que sucedía a mi alrededor, simplemente estuve concentrándome.

Aquellas enormes paredes hechas de pixeles parecían respirar, moviéndose como en contracciones. La nave crujía con un inusual sonido metálico. El barco o "ella" estaba perdiendo la paciencia. Quizás, por la naturaleza de mis ataques, había sido la presa más difícil para ella. Posiblemente pisaron ese barco hombres y mujeres más fuertes, con más capacidades o técnicas devastadoras, pero si no podías tocar al enemigo, daba igual tu fuerza.

Exhalé y me concentré, dejando cosas de lado, dentro de mi mente. Quizás no era lo correcto, pero si ella decidía actuar en mi contra, el anciano me advertiría a tiempo. Después de todo, tanto él como los demás anhelaban su libertad, ya fuese escapando de ese barco o... muriendo.

La vibración se intensificó y mis antebrazos comenzaron a brillar con una intensa luz blanca. Debía seguir acostumbrándome a la fuerza que quería sentir, a lo que quería lograr. Me mantendría así por unos momentos más, ya que no era hora de lanzar todavía ese ataque. Necesitaba acostumbrarme, entender esa energía y refinarla para que causase el mayor daño posible.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Jue 18 Oct 2018 - 8:20

[Salto de turno tras más de 36 horas]
Algo estaba por ocurrir y podía presentirlo. El poder acumulado de tanta luz lunar ya comenzaba a molestarme, como si de unas intensas ganas de expulsar otros humores se tratase, pero tenía que acostumbrarme a esta sensación. Ya era suficiente de respirar hondo y de concentrarme, ahora tenía que pasar a la parte activa. Asegurándome de recordar las sensaciones que necesitaba para alcanzar ese estado, me dirigí de nuevo hacia donde la mujer gigante yacía esperando.

Caminé hasta donde aquella mujer yacía, pero no llegué de golpe hasta ella, sino que me asomé por la esquina de la pared, para observar bien la situación. Estaba decidido a actuar, pero las convulsiones de las paredes hicieron que los pasillos cambiasen su configuración, dejándome encerrado en una habitación sin salida, atrapado con la gigante. La única salida posible era una enorme puerta de "pixeles" detrás de ella.

-Hambre...- susurró la mujer, levantándose con esfuerzo. Con mirada seria traté avancé hacia ella, listo para lanzar mi ataque, pero algunas personas hechas de "pixeles" emergieron del suelo. Eran piratas atrapados por el barco, quien en un intento desesperado por frenarme me tendió una emboscada. Rápidamente, comencé a golpearlos con mis puños cargados en energía lunar, destruyendo sus cuerpos al contacto. No me atrevía a usar mi electro, ya que no sabía si mis manos lo soportarían junto con toda esa cantidad de luz almacenada.

Lancé golpes a diestra y siniestra, despejando el frente para poder lanzar mi técnica sin fallas, y sin que se viese mermada por los que estuvieran en medio estorbando. El suelo retumbaba por cada paso que aquella muchacha daba hacia mí, mientras yo continuaba dando golpes y protegiéndome de los sablazos con mis puños americanos.

-Lo... siento...- dijo la muchacha, agachándose para tomarme en su mano gigante, cuando en ese momento logré acabar con el último pirata que me quedaba en frente e, ignorando al resto, di un gran salto directamente hacia la cara de esta y la apunté con ambas manos, las cuales brillaban casi como dos lámparas.

-Shi-ning- susurré, liberando a quemarropa todo el poder que había almacenado, creando en conjunto con ambas manos, un caudal de energía lunar que salió disparado contra la muchacha, la cual se desintegró al mero contacto. Su cuerpo no pudo detener el avance de la energía, la cual continuó su recorrido como un rayo de energía, haciendo pedazos la enorme puerta de pixeles. Todos los piratas se quedaron pasmados del asombro y, gracias a esto, pude caer al suelo con seguridad y recobrar el aliento.

-!No¡- gritó la voz de la Dama Negra, con un grito de furia. Las paredes comenzaron a convulsionar y se comenzaron a cerrar, dejando como único medio de escape el agujero que hice. Corrí hacia donde había estado la puerta y vi en el suelo varios de esos pixeles fundidos. Tomé algunos más y me los guardé en la bolsa de la bata. Se cerraron las paredes justo detrás de mí, dejándome sin modo de ir hacia atrás.

El ambiente había cambiado. Ya no estaba en un laberinto de pixeles, sino en un cuarto de máquinas, en donde miles de computadoras procesaban información y, en medio de toda esa enorme sala, una máquina generaba aquellos pixeles. No tenía fuerzas como para recargar mi poder, todavía, pero sabía que tenía que acabar con todo esto.

-¡Lichtember Smash!- grité con furia, dando un gran y potente golpe a las computadoras, provocando que estas comenzaran a quemarse y la máquina de pixeles fallase.

-Maldita cabra...- dijo la voz de la mujer, que sonaba por todos lados. enseguida, se abrió una enorme puerta de acero a un lado de la cámara y con voz dulce me invitó a pasar.

Debía tener cuidado. Comí lo último de mi barra energética y continué hacia adelante. Había que acabar ya con esto.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Dom 21 Oct 2018 - 8:40

[Salto de turno tras más de 36 horas
Accedí a la sala de máquinas. Mis manos estaban cansadas, mi cuerpo estaba cansado pero tenía que hacer mi último esfuerzo. Gracias a mi piedra de sal y a la barra energética, logré mantenerme con suficientes fuerzas hasta ese momento, descansando de vez en cuando, pero no dudaría mucho más. Respiré hondo un par de veces. No había muchas más cosas por hacer en esa sala. Había destruído ya las computadoras y sólo quedaba el núcleo.

Ahora sabía como tenía que canalizar el poder lunar, cómo sentirlo y cuanto necesitaba. Si podía repetir el ataque de hace unos momentos me daba por bien servido. Lamí una vez más mi piedra de sal por si acaso.

Entré al núcleo del barco, en donde en medio de una sala llena de computadoras cuya tecnología rebasaba todo lo que conocía, una débil silueta femenina incompleta yacía suspendida en el aire, conectada a varias mangueras y cables que la mantenían con vida.

-¿Sabes porque esta nave se llama "La dama negra"?- murmuró la silueta femenina, con voz lastimosa.

-Eres tú... Kande- susurré, avanzando lentamente, buscando ver mejor a aquella misteriosa mujer.

-Mi reino, mi poder. Todo lo perdí hace ya muchos años. Incluso mi cuerpo no sobrevivió al castigo del tiempo, ni al de los hombres que lo destrozaron- dijo la silueta- ahora sólo puedo vivir como un "fantasma", acumulando poder. Demostraré que mi intelecto, cosa que ellos temieron en su momento, podrá más que sus cañones y balas. Quebraron el delicado cuerpo de una mujer, pero no su espíritu.

Mientras hablaba, deducía que ella había logrado mantener vivo el espíritu gracias a su tecnología, quizás alimentándose de otros. Si una nave que es virtualmente indestructible, y que además se adapta a su enemigo, llegase a cualquier isla la podría arrasar sin ningún problema. Incluso usuarios de akuma tendría serios problemas para hacerle frente. Saqué los pixeles que cogí y que tenía en mi bata y se los enseñé.

-¿Que es esto?- le pregunté.

-Eso... son celdas de energía concentrada. Permiten volver la materia energía, introducirla en una computadora y manipularla. Así es como pude atacarte... así es como ellos viven- dijo la mujer.

Si habían sido "digitalizados", había esperanza de rescatarlos. Aprovechaba la ocasión de hablar para, además de saber más sobre su tecnología, tener oportunidad para cargar mi técnica.

-Perno no... una cabra no puede detenerme. A estas alturas, no debe hacerlo- dijo la mujer, volviendo su tono de voz severo, furioso. Las paredes comenzaron a crujir y la sala entera se estremeció. La compuerta detrás de mí se cerró de golpe y las pantallas de las computadoras mostraron señales de error. "Error fatal" decían las computadoras. Los pixeles que aún quedaban en la nave comenzaron a vibrar, mientras la maquinaria comenzaba a fallar. La intensidad de las luces disminuyó y, de las tuberías, comenzó a manar vapor. Estaba usando toda la energía del barco para algo.

-No se suponía que alguien como tu viniera a mi nave- dijo la mujer, revelando que de su cuerpo tan sólo quedaba un torso vaciado unido a una cabeza demacrada, sin nuca. Del interior de su cuerpo emergían miles de cables- no se suponía que llegaras hasta aquí. El laberinto debió haberte matado como al resto, pero tu "esencia" era especial por eso te quería capturar, pero ahora debo asesinarte... debo remediar las cosas.

Me puse en guardia, listo para comenzar una inminente batalla contra lo que fuera que me presentase. No había otra opción. Aceleré un poco el proceso de carga, pese al dolor que causaba en mi cuerpo cargar tan deprisa tanta energía, utilizando ya no sólo los brazos, sino también parte del pecho y de la espalda. Estaba atento a lo que estaba a punto de ocurrir.
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Re: La leyenda de la dama negra Privado (Lord Vader-Raviel Mengele)

Mensaje por Raviel el Jue 25 Oct 2018 - 1:39

La cámara completa comenzó a convulsionar, mientras yo trataba de ponerme de pie para no caer debido a las estrepitosas sacudidas. Como miles de píxeles, los circuitos y los cables fueron arrancados de las paredes, dando forma a una quimera mecánica que tenía a Kenda por núcleo. Esquivé algunos golpeteos que daban sus cables al acomodarse. Aquel monstruo de cables y circuitos arrancó el propio sistema de alimentación del cuerpo de la mujer, zafándose así del lugar en donde estaba. Realmente me hacía mucha falta mi compañero en este momento.

Con un movimiento rápido, intentó cogerme con su deforme mano de circuitos, pero logré esquivarla y darle una potente patada con electro.

-!Lichtemberg Smash!- grité, concentrando toda la electricidad que me era posible, provocando que aquel monstruo retrocediera del dolor por unos momentos. No podía utilizar mis manos para realizar el ataque, pero aún había podido utilizar mis piernas

-¡Insolente!- gritó la mujer, descomponiendo su mano en cientos de circuitos que atraparon mi cuerpo como una trampa mortal, en donde cientas de fibras apretaban mi cuerpo. Era demasiado fuerte como para librarme y no pude evitar gritar del dolor. Estaba suspendido en el aire, atrapado en sus circuitos, pero si bien no podía utilizar mi fuerza física para superar a mi adversario, siempre estaban mis habilidades.

-¡Ah!- emití un fuerte grito mientras liberaba todo mi poder eléctrico y mi poder lunar de forma simultánea, despedazando la mano de Kande en miles de pequeños pixeles fundidos. Mientras retrocedía sorprendida, aproveché para lanzarle mi ataque final. No más rodeos, tenía que zanjar esto lo más pronto posible. Con mi expresión seria, pero con odio en la mirada, canalicé toda la energía lunar que iluminaba todo mi cuerpo y alcé la mano hacia el núcleo de la mujer.

-Shi...ning...-susurré, liberando un poderoso haz de luz, el cual salió despedido de mi mano como un potente cañonazo de energía aniquiladora, impactando el cuerpo de Kande. Aunque sus cientos de circuitos y cables intentaron protegerla, se desintegraron y pronto su propio cuerpo real entró en ignición antes de desintegrarse. El haz de luz dejó un agujero humeante en medio del monstruo, dejando destrucción a su paso y, hasta el final del túnel creado en el barco, se veía la luz del día.

Me dejé caer de rodillas mientras sonreía, feliz de que todo esto hubiera terminado finalmente. La nave comenzó a estallar en algunas zonas y las paredes comenzaron a desmoronarse, descomponiéndose en millones de esos pequeños pixeles.

¿Había sido todo? No era fácil darle una respuesta a eso, sin embargo, por ese momento las cosas habían concluido. Desde una antena en la parte superior del barco, se activó un protocolo de emergencia, el cual consistía en arrojar a la gente atrapada en el interior de la computadora, recomponiéndose en su estado original, recuperando sus cuerpos reales para ver el nuevo día, después de meses o años de prisión.

-Vaya, esos muchachos lo han logrado- dijo el anciano que ayudó a entrenarme. Subí por unas escaleras de la cámara de máquinas hasta alcanzar una escotilla principal, en donde todos yacían reunidos. Supervivientes, gente liberada y yo. Me senté y me quedé dormido, cansado de haber realizado esa técnica tantas veces, del entrenamiento que tuve que realizar para conseguirla y por el combate. Me había superado a mí mismo y por mucho. El regreso a la isla cercana fue más fácil, ya que entre todos dirigimos el barco de forma segura hasta la primera isla que vimos, la cual para nuestra suerte estaba a manos del gobierno mundial, y fuimos auxiliados por la población. Era hora de descansar, contactar a mi amiga y ver que más seguía, no sin antes de informar a la marina de lo que había ocurrido, y no me faltarían testigos que darían fe de nuestras azañas.

Quizás el destino volvería a juntarnos a mí y a mi compañero, pero eso no lo podía asegurar. Tras poner a salvo a los sobrevivientes y a los rescatados, me correspondía ir al cuartel a rendir cuentas. Pero una cosa sí era cierta, el poder de la "Dama Negra" era algo que jamás iba a olvidar, ni al barco ni a la poderosa, e incomprendida, Kande.
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