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Todas las imágenes utilizadas en el foro a excepción de los avatares de los propios users y sus creaciones pertenecen a One Piece (ワンピース Wan Pīsu?). Este es un manga japonés creado por Eiichirō Oda y llevado a la versión anime por Kōnosuke Uda, actualmente el anime es realizado por Toei Animation y se transmite en Fuji TV. Comenzó a publicarse en Weekly Shōnen Jump desde el 4 de agosto de 1997.

Domica, una isla y mil sorpresas

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Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Miér 22 Jul 2015 - 20:17

Acabas de llegar a Domica, una isla que, según has oído, tiene unos de los mejores marineros de los cuatro Blues. Además, posee una gran ciudad, del mismo nombre que la isla. Desde el puerto puedes ver que más allá hay pequeñas elevaciones cubiertas por un espeso bosque frondoso.

En la zona del puerto parece haber ajetreo, marineros cargando cosas, pescadores vendiendo su mercancía y demás situaciones de ese estilo. El cielo está despejado, el sol brilla y hace una temperatura agradable. Casi dan ganas de dar un paseo. Pero ese no es tu objetivo... ¿o sí?
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Jue 23 Jul 2015 - 22:48

El sol de la mañana acariciaba la piel de la chica mientras su cabello era revuelto por la brisa marina. Apenas debían ser las nueve de la mañana cuando el barco en el que viajaba tomo puerto en Domica, una isla con gran fama por los marineros que procedían de este lugar, según los rumores que la habían movido a viajar ahí. Tal vez fueran solo bromas de alguno de los marines con los que había entablado relación en el laboratorio, pero por probar no perdía nada. Y quizá pudiera aprovechar para buscar información sobre aquella persona. Aunque eso no era precisamente en lo que la chica pensaba entonces.

La pelimorada se encontraba apoyada en una barandilla que impedía a los pasajeros caerse por accidente al mar, mirando hacia el horizonte con cara de sueño, soltando algún que otro bostezo por el cansancio acumulado. Al no llevar una fortuna consigo tuvo que viajar compartiendo camarote. ¿Por qué le tocaba vivir esa tortura? Entre su miedo/odio hacia los desconocidos y que el hombre de la litera de al lado roncaba como si fuese un elefante con la trompa taponada no pudo casi pegar ojo. -Espero que esto valga la pena...- Se dijo a sí misma en un murmuro mientras se frotaba los ojos. Si, ambos ojos, ya que no llevaba puesto su parche en aquel momento, sino que lo sostenía en la mano. Lo odiaba. Las personas la miraban con curiosidad o con burla por llevarlo puesto, aunque lo prefería a mostrar la ausencia de su ojo derecho que había sido sustituido por uno robótico.

Realmente algunos podrían pensar que era una pena que ocultase así su rostro, el cual era bastante lindo sin estar tapado. Sus líneas eran finas y sus ojos rodeados por largas pestañas negras, en especial el de verdad, parecían hacer que cualquiera se perdiese en un profundo océano violáceo, a juego son el color de su cabello. Otra característica que podía hacerla ver linda era su menuda figura, sin tener ni exceso ni falta de curvas y su pálida tez. Aunque nada de eso importaba a la chica. No era como si ser "atractiva" para las otras personas fuera a fortalecerla.

-Ya va siendo hora de desembarcar.- Aviso uno de los marineros que se encargaban de atender a los pasajeros. Habían puesto ya las tablas de madera para que pudieran bajar a tierra por lo que no tendría que seguir en esa lata de sardinas ni un minuto más. Chrome tomo la bolsa con sus pertenencias que se encontraba a sus pies y se la puso al hombro. Lo primero que haría seguramente sería encontrar un lugar para dejarla mientras entrenase. Solo llevaría lo que le fuera indispensable. Y por el agradable clima seguramente le sobraría con algo de comida y su arma. Tal vez dejase su chaqueta también para ir más cómoda. Pero eso lo decidiría después de dejar el barullo del puerto. ¿Por qué estaba todo tan abarrotado con lo temprano que era? Puede que no existiera nada más normal en el mundo que un puerto con trabajadores a primera hora de la mañana, pero a ella le sorprendía y desagradaba al mismo tiempo. No porque trabajaran o madrugaran, eso lo admiraba. Pero tanta gente... Se apresuró en alejarse del barco en dirección a la ciudad para buscar un lugar donde estar más tranquila.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Vie 24 Jul 2015 - 0:58

Según avanzas por las calles de la ciudad acabas llegando a una zona de tiendas. Parece el mítico barrio comercial, y hay desde boutiques de moda hasta las tradicionales herrerías, pasando por un sinfín de establecimientos de todo tipo. Si no fuera porque no tienes dinero, tal vez fuera un buen momento para comprar.

De pronto, un grito, y ves una figura corriendo en tu dirección con un saco en la mano. "¡AL LADRÓN!" gritan desde una tienda cercana. Parece que ese hombre ha cometido un delito. Tal vez deberías detenerlo... o dejarlo pasar y no meterte en líos.

El hombre es un luchador nivel 3
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Sáb 25 Jul 2015 - 17:49

La chica llego a la zona comercial: Tiendas de vestidos que recordaban a los que su madre solía comprarle, pendientes, zapatos...cosas que ya no le interesaban para nada. Por otro lado estaban la panadería y las tiendas con productos de comida. Al final de aquella larga calle parecía haber un lugar con armas y demás cosas para lucha. "Tal vez haya algo interesante." Pensó con ganas de curiosear, aunque tal vez no fuera lo mejor. ¿Y si encontraba un arma de su agrado y no no podía comprarla? ¿Qué haría? Simple, dejarla ahí e irse a pegar palos a algún sitio. -Será lo mejor....¿Quién haría algo como..?-

-¡Al ladrón! ¡AL LADRÓN!- Gritaron unas voces antes de que pudiera terminar de decir su frase a la nada. Seguramente se referían al hombre que se dirigía en su dirección corriendo con una bolsa en las manos. "¿Robar pudiendo hacer otras cosas?" Pensó la chica. "Eso no está bien..." No iba a dejarle salir impune, tal vez pudiera entregárselo a la marina o algo así. Aunque si no valía nada no le era útil. Al menos le serviría para calentar. ¿Por qué lo haría pudiendo seguir a su bola? Simplemente odiaba a los que arrebataban a los demás lo que es suyo: Su dinero, su comida,... su familia y su futuro. Sí, su futuro, igual que a ella el día en que intentaron secuestrarla de forma fallida en la mansión en la que vivió antes de ser llevada por su "seguridad" al lugar en que se volvió lo que era en aquel momento. Su rostro pareció oscurecerse al recordar aquello. ¿Qué haría?

La chica siguió avanzando, llevando su bastón en la mano para poder emplearlo cuando fuera necesario. Sus nudillos estaban blancos de lo mucho que estaba apretando este. Fingiendo ignorar todo a su alrededor aunque estando atenta para poder quedar al lado del ladrón. Cuando este estaba a punto de pasar de largo, la chica giro con su bastón, tratando de propiciarle un golpe por la espalda para que cayera de boca al suelo. -¿Crees qué es divertido arrebatar a otros lo que es suyo?-

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Sáb 25 Jul 2015 - 17:59

El hombre recibe el impacto en un hombro, se desequilibra y cae de lado sobre el suelo adoquinado, rascándose el brazo y la pierna izquierdas, y soltando el saco, que se abre y caen varias conchas de colores al suelo. El hombre se levanta con toda la rapidez que puede, y te mira con odio en sus ojos. Mete la mano en su bolsillo y saca lo que parece ser un puño americano de metal que brilla bajo el sol. Sin embargo, al verte con el bastón se lo piensa mejor y se gira, intentando poner pies en polvorosa.

Mientras tanto, a vuestro alrededor se ha reunido una multitud de curiosos. El hombre que había gritado se te acerca. Parece un mercader acomodado, con ropa bastante bonita y una ligera barriga. También posee una ligera papada que le da aspecto de sapo.

- Gracias, señorita... me ha hecho usted un gran favor. -sonríe, deshaciéndose en una inclinación agradecida. Tras eso, empieza a recoger las caracolas del suelo y las mete en el saco.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Sáb 25 Jul 2015 - 19:18

"Era solo un cobarde." Pensó mientras pasaba su bastó por detrás suya, sujetándolo a la altura del cuello en horizontal, con ambas manos, mirando como se alejaba. solo entonces notó a la muchedumbre que se había formado a su al rededor. "Que molestia...¿No tienen cosas mejores que hacer?...Yo si tengo cosas que hacer..." Suspiro pesadamente, cerrando los ojos por un momento para volver a abrirlos al ver a un hombre acercarse a donde se encontraba ella. Un hombre que parecía no pasar hambre, y no solo por las ropas de buena calidad que llevaba. Tal vez no le viniera mal hacer un poco de dieta, pero eso no era algo que la chica fuera a decirle.

El hombre se acercó a Chrome para agradecerle que hubiera detenido a aquel ladrón antes de recuperar su bolsa de..¿Conchas? "¿Qué valor podían tener unas simples conchas?" Se preguntó mirándole con curiosidad. Sabía que no podía perder el tiempo así, pero a que el comercio era algo relacionado con su familia...¿Se engañó a sí misma diciéndose que le podría ser útil algún día o se pensaba ocuparse del negocio de sus padres al acabar su venganza? Una vez el hombre se levantó con su bolsa en la mano la chica le preguntó de forma algo avergonzada, debido a su fobia a la gente. -D-Dis..culpe. ¿Qué fue lo que aquel hombre le robo? ¿Esta todo en orden?...- Sabía que no era asunto suyo, además de que ya había visto las conchas que se habían caído, pero no sabía que valor podía tener algo así y le picaba la curiosidad. -So-solo si quiere decírmelo claro, sino dejo de molestarlo ya...- Añadió ya que sentía que había sonado de forma arrogante o maleducada, a pesar de no haber sido así.

La chica se rasco la cabeza nerviosa. En el laboratorio no hablaban con ella, solo sobre ella, por lo que no tendía a comunicarse con nadie que no fuera Tsubasa. De hecho, cuando le tocaba luchar contra algún de los "refugiados ahí" tendía a ser cortante y borde cada vez que el otro intentaba subirse el ego en medio de la pelea con sus palabras de grandeza. Más aún si se trataba de un chico que se creía superior por su sexo, aunque a estos últimos con el tiempo paso a callarles a varazos. Pero ahora ya no estaba ahí y debía aprender a controlarse y hablar con las personas como aquel hombre. ¿O no?

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Sáb 25 Jul 2015 - 19:27

El hombre te mira con una sonrisa y saca una de las caracolas del interior del saco.

- Veo que nunca has visto un dial, ¿me equivoco? -el hombre agarra una de las conchas y aprieta el extremo. Por la obertura de la caracola sale una corriente de chispas-. Son unas preciosidades traídas de una lejana isla que flota por el cielo. Increíble, ¿verdad? -el hombre te pasa la mano por el hombro y te lleva con él hasta su tienda.

El lugar parece un comercio de artículos raros y de coleccionista. Hay todo tipo de colecciones, desde extraños insectos a plantas clavadas en un marco. También hay aparatos extraños y... ¡instrumentos de música! El hombre parece agradecido y alegre, y te dice:

- Puedes elegir algo, un objeto que te llame la atención. Es tuyo. -mientras tanto, va colocando los diales en el mostrador, en una serie de pequeños cojines de exposición. Los hay de varios colores y tamaños, y con formas variadas.

Algo te llama la atención: en una esquina hay un barril con espadas de todo tipo. Tal vez ese hombre tenga algún bastón bo de buena calidad por ahí. O tal vez puedas rechazar la oferta a cambio de información.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Sáb 25 Jul 2015 - 23:20

Miró con asombro el objeto.Sin existían cosas muy extrañas en el mundo, o eso debió pensar la chica cuando aquel mercader le dijo que había obtenido aquello de una isla en...¿El cielo?. -¿Existen de verdad las islas en los cielos?- Preguntó con cara de sorpresa. -Mi padre alguna vez me contó historias sobre hombres que habitaban las nubes, pero pensaba que solo eran leyendas.- Sus ojos se iluminaron como los de una niña pequeña al pensar que algo así podía ser real. Quizá no fuera lo único. Eso le daba la capacidad de creer que los monstruos y hadas de sus fantasías eran algo más que ficción.

Volvió a la realidad al notar el brazo del hombre rodeándola por los hombros, cosa que hizo que la chica se estremeciera y ahogara un leve grito en su garganta, ocultándolo con una risita algo forzada. "Es por los negocios...Cálmate, cálmate...-Se ordenó a sí misma mientras se dejaba conducir a¡hasta una peculiar boutique de artículos que parecían hechos para coleccionistas excéntricos. - Puedes elegir algo, un objeto que te llame la atención. Es tuyo. - Le dijo el dueño mientras se ponía a ordenar sus "Diales", colocandolos en un expositor. "Tal vez pueda coger una de esas caracolas si no veo nada de que me guste..." Pensó mientras ojeaba la tienda. Había de todo en esta: Insectos y plantas exóticas, cosas que no parecían tener más utilidad que para hacer "bonito", espadas,... ¿Espadas? La chica se fijo en un baril lleno de afiladas armas. Espadas de distintos tipos que parecían de muy buena calidad. -Pero yo no uso la espada...- Murmuró antes de dirigirse a donde estaba el rechoncho hombre. -Di-Disculpe...¿Tiene algún bastón o arma por el estilo que me pueda ser útil? Algo como esto pero de más calidad...- Preguntó enseñándole su Bo al hombre.

¿Qué probabilidad había de que encontrara lo que buscaba? Bueno, si no lo hacía cambiaría su "regalo"por información sobre un lugar donde entrenar o alguien con quien practicar. No iba a perder nada por ello aunque le hacía algo de ilusión el encontrar una nueva "compañera" en su viaje. Un arma podía ser más fiel que una persona, además de permitirte transmitir tus deseos de matar o de proteger mejor que las palabras. "Espero que tenga lo que busco..." Pensó mientras esperaba respuesta del hombre.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 26 Jul 2015 - 1:47

El hombre se rasca la barbilla, algo pensativo, y entra en el interior de la trastienda. Tras un par de minutos de espera, sale con algo que parece ser un bo. Un bo oscuro.

- Tengo esto... -el hombre descubre una cajita bajo el mostrador- y esto... -abre la cajita, mostrando la cabeza de un tridente, de color metalico-. Auténtico acero de la mejor calidad, y en su interior posee varios diales como estos de aquí -hace una pequeña pausa-. Montado vale mucho más que estos diales, pero por desgracia, el coste para ensamblar las partes de forma eficaz es más de lo que sacaría vendiéndolo. Una lástima -el hombre se encoge de hombros-. Si lo quieres es tuyo, pero necesitarás un buen herrero para que lo monte.

El hombre deja la caja y el bastón en el mostrador y observa tu reacción. ¿Lo coges o lo dejas?
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Dom 26 Jul 2015 - 14:06

La chica tomó en su mano el Bo, pidiendo permiso primero, para ver como se movía con él. -¿Puedo?-  Preguntó antes de empezar a girarlo, pasándolo de una mano a otra. Tenía un peso y alto idóneos para ella, además, la textura en la mano y el color le agradaban. También miró la punta de tridente que acompañaba al bastón. Nunca había usado uno, pero seguramente le sería sencillo aprender al saber las bases del Bojutsu. Pero, ¿cómo lograría unir las piezas? La verdad era que aunque solo se levase la vara le bastaría pero, sí de verdad podía convertirse en un arma tan valiosa, su poder como tridente le sería de mayor ayuda en su empresa.

"Tendré que conseguir dinero para poder pagar al herrero...pero creo que valdrá la pena." Pensó antes de detener el bastón, quedando este en posición vertical delante suya. -Me llevo el tridente.- Dijo sonriendo inconscientemente, cosa que indicaba que le había gustado de verdad el arma. -Aunque no se como voy a llevar ambos Bastones...- Murmuró para si misma. No podía ir con dos varas en la mano por medio de la calle, ¿O sí? En cualquier caso acababa de conseguir un buen compañero, o parte de él. Ahora solo faltaba que el dinero o el herrero le cayera del cielo y encontrar a alguien con quien pegarse palos. -Por cierto...no quiero molestarte ni nada...pero sabes si hay luchadores o entrenadores fuertes en esta ciudad o en algún otro sitio de la isla?- Preguntó sin hacerse demasiadas ilusiones. Dudaba que fuera a conseguir más cosas gratis, aunque solo fuera información.

Lo único seguro era que, una vez contestada, se marcharía de la tienda para dejar de molestar al hombre que seguramente tuviera trabajo, seguiría su camino. Tal vez fuera al bosque a practicar tranquila y sola, mientra Tsubasa estiraba las alas. Quizá le dijera de entrenar con ella. No le gustaba la idea de que el búho también peleara, pero si no quedaba más opción necesitaba que pudiera defenderse para sobrevivir ambas.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 26 Jul 2015 - 14:15

El hombre se rasca la barbilla, pensativo. Tras unos segundos, niega con la cabeza.

- No, lo siento. No conozco ninguno. -el hombre pone gesto compungido.

Vaya, que mala suerte. El caso es que si sales, ves que unas nubes blancas empiezan a cubrir el cielo con lentitud, tapando el sol. La pregunta es... ¿dónde encontrar ahora un herrero? Bueno, parece que eso no vas a tenerlo muy difícil. Es decir, estás en la calle comercial. El problema es que la única herrería de la zona parece estar cerrada a cal y canto, al contrario que los demás establecimientos.

- ¡Extra!¡Extra!¡El pirata Azul, el terror del East Blue ha sido capturado! -grita un chico que reparte periódicos.

Y bien... ¿qué vas a hacer ahora?
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Mar 28 Jul 2015 - 18:19

-No se preocupe...- Dijo la chica forzando una sonrisa. -Con el regalo que me ha hecho ya es suficiente, aunque creo que debería irme ya, no quisiera molestar.- Dijo mientras giraba el pomo de la puerta con intención de salir. Una vez en la calle la chica noto que el ambiente era más fresco, tal vez fuera por las nubes que habían empezado a encapotar el cielo. No eran algo de lo que preocuparse ya que cualquiera que supiera algo del mundo sabría que las nubes blancas muy raramente traían lluvia.

"Supongo que podré entrenar igualmente." Se dijo a sí misma dispuesta a encaminarse hacia el bosque cuando la voz de un niño le llamo la atención. -EXTRA, EXTRA...- Chrome volteó para localizar el niño del que provenía la voz, encontrando a un pequeño que repartía el periódico. Era bastante mono, aunque sus ropas parecían de segunda mano y muy gastadas, su pelo estaba todo enredado y seguramente le faltaban un par de kilos. "¿Así es la vida de otros niños?" Se preguntó sin apartar la mirada de él. Seguramente trabajaba vendiendo esos periódicos para poder llevarse algo a la boca. Una parte de ella sentía lastima y quería ayudarlo, pero la otra le decía que si ella fuera él odiaría esa muestra de lastima, por lo que se acerco con un rostro serio y le preguntó de que estaba hablando, cual era esa noticia que no había llegado a escuchar.

Mientras esperaba a escuchar lo que le decía el chico, se puso a ojear la calle en busca de lo que pudiera ser una herrería. Aún si no podía pedir que arreglaran el tridente, siempre podría preguntar por curiosidad como se haría. Y quizá le explicaran el mecanismo que usaría el arma para usar las caracolas que tiene dentro. Era un buen plan, sin duda, pero sus planes volvieron a desmoronarse al ver que la única herrería que había estaba cerrada. "Si no fuera porque la suerte no existe....Diría que he gastado toda la que tenía hoy."

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Miér 29 Jul 2015 - 11:04

El chico te mira, con cierta picardía, y dice:

- El monstruoso Azul ha sido capturado hace unos días en el East Blue por una cazadora de recompensas. Se dice que era uno de los piratas más fuertes de ese mar -el muchacho te tiende un periódico y dice-. Y por solo 150 berries podrás leer el reportaje que lo narra.

El chico te mira, esperando un pago por el periódico. En ese momento pasa un hombre de mediana edad y le pide uno. El chico se lo da y recoge el dinero que le pagan.

- Tenga un buen día, señor Henrich. ¿Hay novedades?
- Ninguna aún -suspira, resignado-. Aún no se sabe nada... y estoy perdiendo clientes. Si sigue así, tendré que cerrar la herrería. -el hombre avanza con pasos pesados, caminando casi como un alma en pena, alejándose de vosotros.
- Bueno... ¿quieres el periódico o qué? -pregunta el chico.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Jue 30 Jul 2015 - 23:01

Chrome se mantuvo en silencio, escuchando la conversación entre el niño y uno de sus clientes. Un hombre que se veía cansado o apenado, como si le hubiera ocurrido algo grave. No era para menos sabiendo que seguramente tuviera que cerrar su..¿Herrería? -Así que este hombre es el herrero de la ciudad...Me vendría bien su ayuda..." Pensó mirando al hombre que empezaba a alejarse con pasos lentos y pesados. Por lo visto no era su mejor día. Tal vez la pelimorada pudiera hacer algo para ayudarle, a cambio del debido pago por sus servicios. Podía sonar tacaña o algo cruel por pedir algo a cambio de ayudar pero, ¿no era esa la naturaleza egoísta del ser humano?

Las palabras del crío la devolvieron a la realidad. No tenía dinero encima para poder pagar el periódico y tampoco tenía especial interés en leerlo por lo que su respuesta fue simple, quizá algo fría sabiendo que el vendedor solo era un niño, pero la delicadez no era una de sus virtudes, a no ser que se refiriese al trato que daba a su violín al tocar o a Tsubasa cuando la acicalaba. Después de un: "Lo siento, no estoy interesada." La chica se alejo del vendedor de noticias de última hora, siguiendo la trayectoria que había seguido aquel hombre. No le fue difícil alcanzarle ya que, en su opinión, hasta un muerto andaría más rápido que aquel hombre. Una vez lo alcanzó, trató de detenerle tirando de su hombro, al tiempo que le llamaba, con algo más de fluidez de lo que solía hablar a los extraños, después de haber hablado con tanta gente tan seguido en un mismo día ya le daba igual tener que dirigir la palabra a otros, al menos en lo que quedaba de día.

-Disculpe...¿Podría decirme que le ocurre? Quizá pueda hacer algo, a cambio de cierto favor, obviamente...- Dijo la chica al hombre esperando a ver su reacción. Si no lograba que accediera a su ofrecimiento, siempre podía conseguir información y ayudarle, obligandole así a pagarle por sus servicios no solicitados.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Jue 30 Jul 2015 - 23:32

El hombre te mira, con el mismo estado de ánimo que el de un tipo en un entierro. En concreto, el muerto. Parece ido totalmente, y su ánimo podría definirse entre depresivo, angustiado y resignado.

- Oh... ¿qué pasa? -pregunta. Cuando escucha tu pregunta, frunce el ceño, algo molesto. No suele ser normal que alguien te pare por la calle y te pregunte si puede ayudarte, y el hombre parece algo mosqueado porque una chiquilla se acerque y diga que puede ayudarle. Sin embargo, su gesto se suaviza y adquiere de nuevo el estado anterior de apatía y tristeza-. Mi hija ha desaparecido en el bosque, en las afueras de la ciudad.

Ahora que te fijas, sí que has visto lo que parecen ser carteles de "Se busca". Si te fijas ahora, ves que hay una imagen de una niña pequeña, de ojos azules y pelo rubio y ondulado. El hombre rebusca en su bolsillo y te da una copia en pequeño del cartel.

- Hemos estado buscándola durante casi cuatro días con sus noches. Y nada... pero sé que está viva. -el hombre parece a punto de romper a llorar. Perder a su hija lo ha dejado destrozado-. Mira, no sé quién eres, o qué clase de favor quieres, pero te pagaré una buena cantidad de dinero si la encuentras. -dice, con tono entre desesperado y apremiante.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Dom 2 Ago 2015 - 17:29

Chrome escuchó con atención las palabras del hombre frente a ella hasta que finalizó su explicación. Por lo visto su hija había desaparecido en el bosque. ¿Qué hacía una niña tan pequeña en un lugar así? Seguramente hubiera sido secuestrada o algo parecido...Un escalofrío recorrió su cuerpo ante el recuerdo del día en que casi la secuestraron. Por suerte ella se pudo zafar de sus secuestradores haciendo que se perdieran en el laberinto que era su casa, y escondiéndose en un cuarto oculto tras el armario del cuarto de sus padres. O mejor dicho de su padre, ya que su madre estaba fallecida.

La chica tomó la foto de la pequeña y asintió como si dijera que aceptaba el trabajo que le había encomendado. -No olvides cumplir con tu promesa si la encuentro. Ya negociaremos el pago.- Dijo a modo de despedida antes de irse caminando hacia el bosque, siendo seguida por Tsubasa. "Es una buena oportunidad de probar nuestra fuerza, Tsubasa." Pensó la chica como si el búho alvino pudiera leer sus pensamientos.

Una vez llegaron a la entrada del bosque, la chica silbó para que Tsubasa se posara en su brazo, alzando el vuelo otra vez tras escuchar las ordenes de la pelimorada. Tenía que sobrevolar la zona y avisarle de si veía algo "sodpechoso": Una hoguera, una cabaña,...

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 2 Ago 2015 - 22:58

Tras un rato, Tsubasa regresa, sin novedades. Vaya, parece un bosque normal. ¿Y si la niña simplemente se ha perdido entre la espesura? No, algo tiene que haberle pasado para que haya desaparecido sin dejar rastro. Según empiezas a internarte en el bosque, el sol deja de estar más presente, tapado parcialmente por las ramas de los árboles. El ambiente es fresco, y...

- ¡Roarg! -un rugido a tu derecha, un instante antes de que un enorme gato salvaje, casi del tamaño de un leopardo, salte sobre ti, con las zarpas por delante. Tsubasa vuela hacia un árbol, espantado por el animal. El felino te mira con sus ojos iridiscentes. Parece hambriento.

Tras un instante, si no te ha derribado con su primer ataque, se lanza a la carga de nuevo, con las fauces abiertas, buscando morderte el cuello.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Jue 6 Ago 2015 - 22:08

Tsubasa había vuelto a los diez minutos a su lado, posándose sobre su hombro. Seguramente no había encontrado nada, de lo contrario su reacción ante la chica hubiera sido distinta. Seguramente hubiera descendido hasta donde ella estaba, antes de echar a volar hacia el bosque, indicándole el camino de forma rápida.  Igualmente, la chica prefirió preguntar a su amigo emplumado para asegurarse, recibiendo como respuesta un movimiento de su cabeza a forma de negación. Un suspiro se escapo de sus labios. -Supongo que no tenemos más remedio que ir a pie.-

La pelimorada se adentró en el denso bosque con uno de los dos Bo sujeto con su mano derecha, el que acababa de recibir de aquel hombre y que poseía, a parte de dos diales que aún no había tenido tiempo de probar, una punta metálica en uno de sus extremos la cual quizás, haciendo algo de fuerza, pudiera servir para atravesar a alguien. No tardaría mucho en descubrirlo si tenía que enfrentarse a algo o alguien para cumplir y salvar a la niña. Lo que no esperaba era que ese algo saliera de la nada, avisando de su llegada únicamente con un rugido, el cual rompió el silencio, haciendo que la chica diera un salto hacia atrás por instinto. Esto la salvó por los pelos de ser derribada por un felino enorme, el cual parecía listo para lanzarse a su cuello, o mejor dicho al de su ilusión de ella misma. La cual había creado en el momento en que el "gatito" caía al suelo tras su intento fallido de derribarla. Ella había caído entre la maleza por lo que en teoría el animal no la vería.

La chica esperó así su oportunidad, haciendo que aquella ilusión de ella misma fingiera intentar huir hacia un lado. Los gatos no eran muy listos, en su opinión, por lo que seguramente la seguiría y ella podría salir desde detrás y golpearlo en la cabeza para dejarlo inconsciente o matarlo, tampoco importaba mucho. Si no funcionaba simplemente le trataría de atravesar la garganta con la punta de su bastón si saltaba a morderla con las fauces abiertas.


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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Vie 7 Ago 2015 - 10:24

El gato parece creerse la ilusión y salta sobre ella, atravesándola y quedando confundido momentáneamente. Cuando intentas golpearlo por la espalda, el animal se gira hacia ti y recibe el golpe, que lo deja KO. Has tenido mucha suerte al caer en esos arbustos, y la ilusión de vista que has creado se desvanece en el aire, como si nunca hubiera estado ahí. El animal está inconsciente en el suelo, ahora que lo ves, y pese a su tamaño, te das cuenta de un detalle que te pone nerviosa: las proporciones del animal indican una cosa. Cabeza grande en comparación con el cuerpo, patas cortas y rasgos suaves. Si no te equivocas, ese gato gigante es... una cría. Y una cría no suele ir sola por ahí, ¿verdad?

Escuchas un rugido proveniente del bosque, a tu derecha, secundado por dos o tres más. Puedes acercarte a investigar, seguir por el camino, alejarte del ruido de los animales, esconderte, regresar... las posibilidades son infinitas.

Oh, por cierto, al haber caído sobre la maleza, te has rasgado ligeramente el vestido. Nada grave, pero tendrás que remendarlo.
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Dom 30 Ago 2015 - 12:04

Tras haber propiciado aquel golpe al animal, la chica se acercó para ver si estaba muerto, descubriendo entonces que se trataba de una cría, lo que significaba que una versión de ese felino a mayor escala no debía estar lejos de ahí. La chica chascó la lengua al tiempo que en su mente comenzaba a maldecir a todos los felinos existentes en el planeta azul. Bueno,   la madre no andaría lejos, eso era obvio, así que lo mejor sería alejarse de esa zona antes de que mama gato llegara y la intentase convertir en su cena.

-Tsubasa.- Aviso la pelimorada al búho para que regresara a su lado ahora que ya no corría peligro. La verdad era que acababan de llevarse un buen susto, por lo que sería mejor estar más atentos a partir de ahora. Además, ese encontronazo creó en la chica ciertas dudas de poder encontrar a la niña.  -Si la hija de aquel hombre hubiera sido atacada por uno de esos mininos, seguramente estaría ya muerta...- Murmuró para si misma, aunque  todavía no podía rendirse. ¿Quién sabe? Quizá no se cruzo con ningún depredador. Además, no ganaría nada volviendo con las manos vacías. "Al menos podríamos devolverle a aquel hombre los huesos de la niña si es que ha sido devorada por los animales carnívoros de este lugar." Pensó al tiempo que apartaba unas ramas que le impedían el paso.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Dom 30 Ago 2015 - 15:45

Según te vas internando en esa zona del bosque, la cantidad de maleza y árboles aumenta drásticamente. Tras un rato largo caminando, empiezas a escuchar un murmullo lejano, como de agua corriendo. Si sigues el sonido, ves un pequeño claro por donde discurre un riachuelo. Cauce arriba, ves una cascada que cae sobre un montón de rocas, y según sigues el trayecto que sigue la corriente con la mirada, el río desaparece más adelante, en un meandro, y no puedes ver hacia dónde va.

En la orilla ves un par de enormes ciervos de esplendorosa cornamenta, bebiendo agua, ajenos a tu presencia. También hay un par de cervatos correteando por el lugar. ¿Qué vas a hacer ahora?
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Sáb 5 Sep 2015 - 10:57

Ambos siguieron avanzando siguiendo el sonido de una corriente de agua que no se encontraba muy lejos del lugar en que se encontraban, adelantándose Tsubasa para poder avisar a la chica si hubiera algún peligro en la zona a la que se dirigían, ya que ella tardaría más en llegar a causa de la maleza que era más densa por momentos. "Que molesto." Pensaba mientras apartaba las hojas y ramas que le impedían el paso a ratos. De hecho, en cierto punto de su camino, la pelimorada decidió que tardaría menos en llegar saltando de rama en rama. "De todos necesitaba entrenar para volverme más ágil." Se dijo a sí misma antes de empezar sus "acrobacias".

No tardó mucho en llegar al lugar del que provenía el sonido del agua. Un claro por el que discurría un río en el que algunos animales se encontraban descansando. Algunos bebiendo agua del riachuelo que había escuchado antes, y otros comiendo hierba. El hecho de que no fueran a intentar devorarla tranquilizó a Chrome levemente, aunque eso no significara que no pudieran atacarla si les asustaba. -Quizá sea buena idea seguir la corriente del agua.- Murmuró pensando que eso sería lo que haría ella si se perdiera en un bosque. Después de todo, al construir una ciudad se suelen buscar zonas con agua, y parte de ríos desembocan en el mar. con esa idea, la chica bajo de dicho árbol procurando no hacer mucho ruido. Una vez abajo, se dispuso a seguir el río, a,un ocultando su presencia bajo la sombra del bosque, con oídos y ojos abiertos por si otro animal se acercaba a atacarla.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Mar 15 Sep 2015 - 0:22

- ¡YIAAAAAH! -escuchas un grito. Es una voz aguda, infantil. A tu derecha, entre los árboles ves una niña que se balancea contra ti, colgada de una liana llena de hojas. En apenas tres segundos desde que oyes el grito, la niña cae sobre ti. Lleva una ropa rasgada, de color blanco sucio, y su cara te resulta familiar: parece la misma niña de los carteles.

Cuando la pequeña cae sobre ti ves que tiene un cuchillo de palo tallado en la mano izquierda y una fruta de aspecto delicioso en la derecha. Aunque en un momento parece que ha saltado sobre ti para atacarte, ves que su expresión es más bien de miedo. Nada más aterrizar sobre tu cabeza (si no haces nada por evitarlo), echa a correr a toda prisa por la ribera del río, en dirección al claro de antes, donde estaban los animales y la cascada.

Del lugar del que ha salido salen un montón de monos de aspecto enfadado. Son... una docena. Tal vez quieras enfrentarte a ellos, o correr tras la niña. El caso es que quedarse quieta no parece una opción.

Cada uno de los monos es un luchador de nivel 6
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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por Invitado el Mar 15 Sep 2015 - 20:13

"¿¡Qué demonios!?" Sin duda, cualquiera que escuchara el grito de una niña que se abalanza sobre su persona hubiera gritado las palabras que Chrome estaba pensando segundos antes de echarse hacia atrás, evitando así que esta le cayera en la cabeza y amortizando su caída con su cuerpo. La escena vista desde un tercero debía ser cómica. Una niña y una chica de menuda figura que acababan de chocar y caer al suelo de culo. Si no fuera porque la pequeña llevaba en una mano un cuchillo, aunque seguramente solo lo había usado para conseguir la fruta que llevaba en la otra mano. -¿Estás bien?- Preguntó a la pequeña, una vez está se había incorporado, fijándose en su rostro, el cual creía haber visto en algún lugar...Oh, cierto, la niña desparecida. Bueno, ya la había encontrado, lo que significaba que estaba a punto de conseguir su nueva arma siempre y cuando no pasase algo así como que la pequeña saliera corrien...-Oye, ¡¡Espera!!- Exclamó la pelimorada al tiempo que se ponía de pie de un salto.

Aquella cría acaba de echar a correr en dirección al claro que había dejado atrás hacia escasos minutos. -¿Qué le pasa a esa enana?- Se preguntaba Chrome antes de echar a correr detrás suya, aunque paró en seco al escuchar algo acercándose desde el bosque, siguiendo la trayectoria que la hija del herrero había seguido. Bueno, eso explica porque estaba tan asustada. Seguramente le había robado la fruta a alguno de esos simios. -Bueno...Sí ese es el problema...- La chica se detuvo en frente a estos y esperó a que estuvieran a una distancia prudente, desde la que se fijaran en ella pero no pudieran abalanzarse encima. En el momento, la chica silbó para llamar la atención de estos e hizo "aparecer" en cada mano un gran racimo de plátanos ilusorio , el cual "lanzó" a bastante distancia de ellos, uno en directo al tronco de un gran árbol y el otro hacia el río. Tras eso, la chica salió corriendo detrás de la pequeña lo más rápido que pudo.

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Re: Domica, una isla y mil sorpresas

Mensaje por AlexEmpanadilla el Mar 15 Sep 2015 - 20:58

La mayoría de los monos salen disparados a por la fruta ilusoria, sobre todo a la que has lanzado en el bosque. El problema es que no tardarán en darse cuenta del engaño. Un par de ellos siguen corriendo detrás de ti y de la niña, que aún te saca varios metros de ventaja. Sin embargo, algunos metros después, se detienen y vuelven hacia la zona de los árboles. Buena jugada, has salvado a la niña que... ¿Se está dirigiendo a la cascada? Empieza a saltar por las rocas y se introduce tras la cortina de agua.

Si la sigues tras la cascada:
Si la sigues, verás que tras la catarata hay una gruta con varios túneles que puedes seguir. El lugar es húmedo, y el ruido del agua al caer ahoga cualquier otro sonido. Hay una mesa de madera en la que hay apoyado un farolillo que ilumina tres túneles. ¿Izquierda, derecha o centro?
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