Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

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Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue 29 Jun 2017 - 3:48

- ¡Ya queda poco para llegar! – Dijo en voz alta el rubio mientras miraba al horizonte.

Taiga venía de visitar a Ushio en aquella isla del Nuevo Mundo y de darle una colleja suprema también. Por el camino, el barco había sufrido un pequeño incidente y se vio obligado a ir sobre un bote. En el inmenso mar, una pequeña mancha marrón y sobre ella una persona vestido con una camiseta blanca de manga corta y unos pantalones negros. En el bote había dos remos, una chaqueta y un palo azul de pillar. La mirada de aquel hombre mostraba felicidad pese a todo. Taiga Redfield, agente especial del gobierno. El ex cazador tenía en la mano lo que parecía ser una bebida energética, eran su última provisión. Llevaba dos días a la deriva y se había perdido llegando al Norte.

El lobo del gobierno se quedó mirando lo que parecía ser un vehículo que se acercaba despacio, un barco. Una sonrisa amplia se mostró en su rostro de forma exagerada. Al fin podría estar a salvo y dormir tranquilo, pues la enorme cantidad de seres de las profundidades le ponían nervioso. Aquel barco tenía el símbolo de la marina y eso le hizo sonreír. Entonces, notó una presencia alzarse tras él. Un enorme rey marine de color rojo surgió de la nada y lo primero que trató fue de devorarlo junto al bote de un solo bocado. El luchador se giró y tras altar, en pleno aire estampó su puño en la cabeza de la bestia, lanzándola de nuevo al mar de forma violenta. Tras aquello aterrizó en su bote como si nada. Volvió a mirar al barco como si con él no fuese la cosa y se preparó.

El agente tomó la chaqueta y el taco de villar y mediante el geppou subió a la cubierta de aquel sitio. Se tiró al suelo agotado, pero sonriendo ante todo y empezó a reír. Algunos marines le reconocieron y empezaron a saludarle, rodearle y preguntarle qué le había pasado. El pobre hombre tan solo sonrió mientras se rascaba la nuca.

- Pues me perdí y encima me dejé el Den den mushi en Fiordia.

- ¡¿Estuviste en la isla del yonkou?! – Gritó un sargento impresionado.

- Claro, los yonkous no son para tanto. – Dijo con un tono inocente y mostrando una sonrisa en todo momento. Los marines estaban flipando.

Taiga entonces se colocó en pie y detectó un olor que conocía de algo. Se rascó un poco la cabeza tratando de buscar la dirección correcta y entonces amplió el haki de observación. Se trataba de aquella agente de cabellos blancos con la que estuvo en Síderos todo el tiempo.

- ¡¿Alice-chan?! – Gritó en cubierta mirando a varias direcciones con ilusión.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Jue 29 Jun 2017 - 4:23

La albina tenía sus ojos cerrados, concentrándose en los alrededores. Inhalaba y exhalaba varias veces, intentando mantener un ritmo de respiración estable. Su mantra estaba activado, pero aún no lograba distinguir presencias alrededor de su rango, solo de con quien estuviera combatiendo. Según las palabras de su mentor, debería poder conseguir esa habilidad con forme fuera usando el haki. Era algo muy difícil de dominar, después de todo. No era algo al que todos tuvieran accesibilidad. Si mal no recordaba, debía hacerse una imagen mental dentro de su mente, o así al menos lo veía ella. Con el pasar de los minutos, distintos borrones deberían ir apareciendo y eso serían las presencias que se encontraban en el barco. Al cabo de unos minutos, la joven desistió en sus intentos y abrió sus profundos ojos azules.

Aún no me sale – pensó mientras suspiraba. Era un poco deprimente aquello, pero nada podía hacerle.

Alice se paró y estiró sus brazos y piernas, puesto que se les habían dormido las extremidades un poco después de estar tanto rato sentada. Se paseó por su habitación y se miró en un espejo. La joven solo llevaba un conjunto de ropa interior azul, puesto que le dio un poco de pereza practicar con la ropa puesta. Se encogió de hombros y abrió su armario, escogiendo lo que llevaría hoy. Al cabo de unos momentos, la joven se encontraba lista para salir. Llevaba una blusa de color rosada y un suéter de color negro, Debajo unos pantalones azul marino y llevaba su cabello suelto por ese día. Se miró una vez al espejo y asintió, sintiéndose satisfecha por lo que veía.

Entonces, ¿qué puedo hacer hoy? – murmuró para sí misma.

Habían pasado un par de días desde que tuvo que abandonar rápidamente el cuartel. Sabía que no debía actuar así, pero no pudo evitarlo. Aún no se encontraba preparada para encarar a Keith, así que no le quedó más remedio que hacer su maleta y tomar el primer barco que salía del puerto. Sabía muy bien que lo que hizo fue de cobardes, pero el miedo seguía haciendo de las suyas de momento. No pensaba evitarlo para siempre, pero debía pensar mejor las cosas. No podía llegar y presentarse ante él de nuevo. Suspiró de nuevo y se llevó la mano a sus cabellos color nieve. A veces eran una lata los problemas familiares, pero nada podía hacer.

Un momento... ¿y este olor? – pensó cuando percibió un olor familiar en el ambiente.
Curiosa, decidió perseguir aquello para ver de quien se trataba. Al llegar, vio que era una persona alta y rubia. Alice intentó hacer memoria y luego sus ojos se iluminaron. No había vuelto a ver Taiga desde Sideros, por lo que se alegraba de volver a verlo.

Taiga-kun, hola – le dijo mientras lo saludaba con la mano de forma alegre.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue 29 Jun 2017 - 4:43

Aquellos cabellos eran de la osita sin duda alguna. Mostró una expresión alegre y caminó hasta ella, era más alto y tuvo que agachar la cabeza. Se alegraba de ver una cara conocida y tan solo se llevaba bien con ella y con Castor en todo el CP, no conocía más agentes. Tobias parecía estar más en la marina que en la base. El rubio observó las ropas que llevaba ella, molaban. A lo mejor debía comprarse una sudadera negra con rayas rosas en los brazos para ir a conjunto, pero demasiado incluso para él. Los marines estaban asomados a la borda, viendo al pobre rey marino flotar con un chichón el cabeza. Estaban acojonados, pero Taiga no iba a hacer nada malo a nadie. Se consideraba así mismo un lobito mimoso y adorable.

- Supongo que no hace falta que te diga lo bien que estuviste en Síderos. Luchaste como una verdadera agente del gobierno, aunque… Es una comparación un poco rara, la mayoría solo saben dar tiros y mostrar corbata.

Dijo entonces rascándose un poco la cabeza. El chico caminó hacia el interior invitándola a ir con él mientras avanzaba hasta la cocina, tenía hambre. Cuando llegó se sentó en la mesa y colocó el taco de villar a un lado. Él se quedó mirando a la albina con una sonrisa amigable. Le parecía demasiado buena persona, le gustaba mucho eso. Él mismo trabajaba solo debido a que no confiaba en casi nadie del gobierno mundial. Entonces el lobo se quedó mirándola a los ojos de forma algo tímida, no se atrevía a decirle aquello.

- Esto… Alice… ¿Podríais dejarme comer algo? Llevo bastante sin probar bocado y tengo mucha hambre. – Aquel no era su barco y le daba cosa coger algo sin permiso. Ya que ella estaba allí, seguramente tendría más confianza.

Algo le decía que las personas de antes estarían ocupadas mirando al pobre rey marino dormir, cosa que le había dado pena, pero era eso o su vida. Soltó un pequeño suspiro y después mostró una sonrisa de nuevo mientras colocaba ambas manos sobre la mesa. Recordó su fracaso queriendo traer a Ushio de vuelta, se sentía muy solo sin él. Pegó la frente a la mesa algo entristecido pensando en su amigo.

- Alice… Quiero hacerte una pregunta. Me conoces poco, pero en el poco tiempo que me has visto ¿Puedo mejorar en algo? – A lo mejor estaba haciendo algo mal y por ello el moreno se había ido con el pirata. Echaba mucho de menos a su mejor amigo, demasiado quizá. – Últimamente estoy bastante solo, siento como si nadie quisiera entablar amistad conmigo. – Llevaba puestos los calzoncillos donde escribió “Ushio”.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Jue 29 Jun 2017 - 5:20

No pudo evitar sentirse halagada ante las palabras del agente. Puede que tuviera dudas sobre sí misma, pero eran esas cosas lo que la ayudaba a mejorar para más adelante. Río un poco cuando eso de los trajes, porque debía darle la razón. El CP estaba un poco estereotipado en aquellos temas, y todos pensaban que iban con traje y corbata, además de usar solo armas de fuego. Eso a Alice no le molaba mucho, por lo que simplemente se decidía ir a su propia bola y con su propio conjunto de ropa. Por lo que veía, el rubio pensaba igual. Negó un poco con la cabeza, al tiempo que una divertida sonrisa aparecía en su rostro. Era más divertido ver como la gente pensaba de ellos, que intentar corregirlos.

Sin decir palabra alguna, entró a la cocina junto al agente. Era una suerte que veía una cara familiar, porque se hubiera aburrido... hacia donde fuera que se dirigiera este barco. Por las prisas, no pudo preguntar cual era el destino, así que iba a ciegas ahora. En eso, escuchó sus palabras y sonrío levemente. Nunca pensó que el rubio fuera una de las personas que dudaban a la hora de comer comida ajena, y no pudo evitar reír un poco.

También me colé en este barco, pero adelante. Ambos formamos parte del gobierno, así que no pueden decirnos nada – le dijo mientras seguía riendo un poco.

Escuchó sus palabras y las meditó por algunos segundos. Conocía a Taiga muy poco, y lo poco que hablaron fue en medio de una guerra cruel, pero aún así... No lo consideraba una mala persona. No pudo evitar ponerse un poco triste, por lo que decidió intentar animarlo un poco con palabras. No sabía si lo lograría, pero había que intentarlo.

Ara, ¿y no nosotros no somos amigos? – le dijo mientras se reía un poco, para luego poner una cara seria. – Si nadie quiere hacerlo, es porque son ciegos. Eres una buena persona, y no cambiaría nada de ti – finalizó para luego dedicarle una cálida sonrisa.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue 29 Jun 2017 - 6:10

Taiga mostró una sonrisa amigable cuando dijo que ella también se había colado en el barco. De todas formas, él dejaría algo de dinero y cogería poco, pues no quería gastar nada que los marines necesitasen en su travesía. Se colocó en pie y abrió la nevera despacio mientras miraba lo que había. Muy poca comida, sabía que eran unos doce hombres contando a la albina y tan solo tenían un poco de embutido y pan, más algunas botellas de agua. El lobo se quedó callado mientras observaba despacio los alimentos. Él no abusaba de su posición ni mucho menos, cerró la nevera de la misma forma que la había abierto y volvió a sentarse en su sitio. Entonces fue cuando simplemente negó con la cabeza.

- Parece que se me ha pasado. – Dijo sonriéndole.

Las palabras siguientes de ella le impresionaron hasta el punto en el que la miró con la boca abierta. Nunca se esperó que ella le considerase un amigo, de hecho, la veía… No, solo la vio una vez, no podía decirse que coincidieran en misiones o en la base. El rubio entonces se quedó mirándola con su típica mirada amable. Él nunca se solía enfadar, bastante tenía encima con lo de su mejor amigo. Entonces fue cuando se rascó un poco la cabeza y contestó.

- Debo darte las gracias por tus palabras, Alice. Supongo que entonces si somos amigos, deberemos realizar misiones juntos de vez en cuando. Me gustó mucho estar en tu compañía durante la guerra, me sentía feliz. – Mencionó entonces mientras se colocaba en pie.

El rubio avanzó un poco hasta ella para después colocarle la mano derecha en el hombro. Su mirada se tornó un poco triste, estuvo a punto de comentarle el problema de Ushio, pero no quería cansarla con sus cosas. Trató de sonreír de nuevo y así lo hizo. Estaba cerca y ella sospecharía que iba a decirle algo y por ello lo hizo. Debía decirle cualquier cosa para que no sospechara. Entonces recordó aquellas palabras que le dijo el rubio cuando estuvieron hablando sobre Misa y la boda. Miró a la Albina a los ojos y empezó a reír un poco.

- ¡Por cierto! Me dijo Xemnas que me considerabas la persona masculina más guapa que habías visto ¡Muchas gracias por el piropo, mujer! – Aquello le hizo muchísima gracia, pues él mismo se consideraba una persona normal.

Lo siguiente que hizo fue soltar un pequeño suspiro. Se quedó esperando una respuesta con la mano en su hombro, pero fue retirándola muy lentamente. Después de aquello se quedó pensativo, debía devolvérselo.

- Pues tú también me pareces una chica muy hermosa. Pero tú tienes motivos, yo no tengo ese pelo blanco tan lindo, ni dispongo de su bonita sonrisa. Encima debes usar un champú genial, tienes el cabello suave. – Dijo tocándolo.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Jue 29 Jun 2017 - 7:18

Arqueó una ceja al notar que cuando revisó lo que había, Taiga había vuelto sin más diciendo que se le había pasado. Frunció un poco el ceño y olisqueó un poco en dirección a la nevera. Por lo que pudo percibir, había algo de pan. El resto eran un poco embutidos y... ¿plástico? Debían ser algunos envases para almacenar agua o algo similar. Dejó de oler y negó un poco con la cabeza. Se hacía una idea de lo que sucedió, y en parte se sorprendió un poco con la nobleza del rubio. Sabía que era buena gente, pero no al grado de pasar hambre para no llevarse la poca comida que había. Por lo que pudo ver en Sideros, su fruta era una especie de lobo mitológico. No sabía mucho sobre el tema de frutas, pero supuso que requería consumir mucha energía para usar una zoan mitológica en su máximo.

Me gustaría – le dijo alegremente. – La única misión que tuve en dúo, fue una con Xemnas y otra con Misa.

Escuchó sus palabras y no pudo evitar ocultar su cara detrás de su manos. Que Xemnas le haya revelado eso le provocaba un poco de vergüenza, pero nada de lo que alarmarse. Ella misma le dijo al rubio vicealmirante en su cara que era apuesto, después de todo. No, lo que lo puso en ese estado fueron las palabras que vinieron después. Era la primera vez que alguien hacía un cumplido sobre su cabello, después de todo. Generalmente siempre lo hacían sobre su cuerpo y eso terminaba por incomodarla. Por supuesto, ella era alguien por naturaleza amable, por lo que no les decía nada a los que hacían esos comentarios indebidos. Que alguien dijera que su cabello era hermoso era... un cambio que en verdad le agradaba.

Gracias – le dijo tímidamente al rubio. En eso, algo se iluminó dentro de su mente y miró al rubio. – Quédate aquí, iré por algo que dejé en mi habitación – una vez que dijo eso, usó el Soru para ir rápidamente hacia allí.

Buscó en su maleta y encontró lo que buscaba. Antes de partir del cuartel, se llevó un par de bocadillos de la cafetería. Lo suficiente para que le durara una semana. Normalmente no compartía sus postres, pero al escuchar lo de su cabello... Sintió que podía hacer una excepción con Taiga. Asintió para sí misma y volvió a la sala usando el Soru. Se dirigió hacia donde se encontraba el agente y le tendió una donut del tamaño de su mano.

Para ti – le dijo alegremente. – Por lo del cumplido hacia mi cabello.


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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Jue 29 Jun 2017 - 7:45

Taiga quedó algo confuso cuando la joven desapareció de allí empleando el soru. Se quedó un poco pensativo, pero decidió no darle mucha importancia. Se cruzó de brazos y se quedó esperándola mientras su estómago sonaba un poco. Menos mal que lo hizo cuando ella no estaba o habría quedado fatal. Cerró los ojos despacio quedándose bien con el aura de ella. Tenía la costumbre de memorizar muy bien las auras de las personas a las que apreciaba. El barco se movía bastante rápido y era algo que podía notar gracias a sus buenos sentidos mejorados. El agua del mar, las gaviotas, los marines hablando en el exterior. Todo lo tenía controlado para intervenir si pasaba algo en cualquier momento. Se relamió un poco y soltó un suspiro mientras la esperaba.

Detectó el aura de la chica acercarse y eso provocó que abriera sus ojos. Tal vez había ido a por una marca de champú para mostrársela o algo por el estilo. Cuando ella le tendió aquel dulce mostró una expresión que mostraba confusión. Entonces le dedicó una sonrisa a ella y lo tomó despacio entre sus manos. El lobo agachó la cabeza en señal de agradecimiento hacia ella y después le dio un leve mordisco. Estaba bastante bueno y le agradó. Lo partió en dos y le ofreció la mitad a ella, mostrando una sonrisa amigable.

- En señal de nuestra amistad. Comiéndonos cada uno la mitad sellaremos nuestras almas y de esa forma nunca nos enfadaremos, siempre seremos amigos y cuidaremos el uno del otro.

Tras decir aquello y sin esperar una respuesta, se comió la otra parte con tranquilidad. Agradecía mucho el gesto de ella y algo le decía que apreciaba mucho los dulces. El hecho de tenerlo en algún sitio del que hubiese venido y no en la nevera decía mucho de que era cuidadosa. El chico entonces se sentó en la mesa despacio y se quedó mirándola a los ojos con calma. Ambos tenían un color parecido, el azul, pero con distintos tonos. Soltó una pequeña risa amable y continuó mirando el pelo de ella despacio. Le gustaba bastante.

- No sé qué decirte ahora. No me sale ningún tema de conversación, simplemente me siento cómodo mirándote. Tienes esa aura que alegra a cualquiera, tu olor incita a querer que te protejan, eres ese tipo de persona que se hace querer. Estoy seguro de que eres una persona especial.

Dijo amablemente. Alice era muy distinta a Misa, aquella chiquilla egocéntrica, presumida, con aires de grandeza y arrogante. No entendía qué había visto Xemnas en ella. Encima, parecía escapada de una seria de televisión. Tenía la cara redonda como una manzana y parecía un cerdito antes de la cena de navidad. Debía dejar de pensar en eso y simplemente miró a la joven que tenía delante de él.

- Formemos equipo entonces. Si nos presentamos como dúo de división, nuestras misiones irán a conjunto. De ese modo, no pasaremos la vida solos y aburridos ¿Estás de acuerdo con eso? Respetaré tu decisión. Y ahora que lo pienso, siempre te distinguiré en la base… Será por tu pelo, él me guiará a ti.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Vie 30 Jun 2017 - 5:07

Alice mostró una sonrisa dulce al escuchar sus palabras y aceptó la otra mitad de la donut. No dijo nada por el momento, puesto que Taiga había dicho todo lo que ella pensaba y no creía que hubiera algo más que agregar. Lentamente se llevó la mano a la boca y empezó a degustar la delicia... o bueno, esa era la idea. En menos de cinco segundos, el dulce había desaparecido por completo. Se mostró decepcionada por algunos segundos, pero luego volvió a su semblante de siempre. Había olvidado que aún tenía lo suficiente para aguantar por una semana... pero luego recordó como se ponía y desvió la mirada hacia el otro lado. Se conocía demasiado bien, por lo que ya tenía asegurado que aquellas delicias se esfumarían en tres días a lo sumo. Se estremeció un poco y suspiró; solo le quedaba esperar que no durara tanto el viaje, de lo contrario no sabría como resistiría.

Sin decir palabra alguna, se acercó al estante y sacó un vaso de allí. Abrió la llave del lavamanos y vertió un poco de agua en el recipiente. Siempre tenía la duda de donde venía aquella agua potable del barco, pero supuso que debía haber un contenedor gigante en los niveles bajos del navío o algo por el estilo. Alice negó con su cabeza y se bebió el líquido de una, suspirando de alivió al sentir el agua helada bajando por su garganta. Llevaba un día entero sin beber algo, y su garganta ya se estaba secando un poco. Volvió a suspirar y dejó el vaso dentro del lavamanos. Bostezó un poco y miró tranquilamente al rubio, esperando para ver si seguía hablando.

Por algunos instantes, no dijo nada. Lentamente un rubor fue cubriendo sus mejillas y sus ojos de abrieron de forma exagerada. Dio un pequeño salto hacia atrás y movió un poco sus manos, como si fuera un mecanismo de defensa patentado. ¿Cómo alguien podía decir eso tan de repente y no sentir nada al hacerlo? Alice se mantuvo así durante alguno segundos, pero lentamente fue calmándose. Inhaló y exhaló varias veces y luego miró tranquilamente al rubio, pese a que aún tenía rastros del sonrojo en su rostro.

N-no digas eso tan de repente – le dijo tímidamente mientras se rascaba un poco su cabello, pero luego le dedicó una radiante sonrisa. – Pero... gracias por el cumplido. Nadie me había dicho eso antes.

Meditó un rato sus palabras, para luego mirarlo de forma determinada. No veía nada de malo en eso. De hecho, veía solo ventajas en lo que dijo. No conocía a ningún otro agente a excepción de Taiga, por lo que su trabajo era un poco aburrido.

Acepto entonces, formemos un equipo para misiones – le dijo alegremente mientras daba un pequeño salto.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie 30 Jun 2017 - 5:39

Que ella hubiese aceptado lo de formar un equipo para las misiones le hizo sonreír de forma alegre, pero no pudo evitar quedar un poco confuso cuando ella dijo que no dijese aquello tan de repente. Taiga era una persona sincera que decía lo que pensaba y sin ninguna intención de hacer que la otra persona lo tomase bien o mal, simplemente decía lo que pensaba. Pudo detectar los sonrojos en el rostro de ella y aquello lo hizo ladear la cabeza. No era tonto y sabía muy bien lo que las personas sentían por otras. De ahí nacían los hijos. Tal vez era que él no podía sentir aquello. Ya le había pasado con Milena cuando cuidaba de hecha y con Hinori. De hecho, él fue quien la besó accidentalmente por primera vez. Taiga miró hacia el suelo unos momentos y después de aquello observó su propio puño.

Había aplastado a muchas personas con él, pero nunca llegó a matar a nadie. Soltó un pequeño suspiro y volvió a mirar a la albina despacio. Ella se puso nerviosa por las palabras que él dijo. De hecho, se imaginó así mismo besándola a ella, después incluso a Misa, también a Hinori y a otras agentes más. No le venía nada a la mente, era como si aquello para él fuese darle la mano a una persona. Ladeó un poco la cabeza y lo siguiente que hizo fue colocarse en pie. Al ver a la chica dar un salto de alegría, cambió su semblante serio por uno algo más amable, tan solo para que ella no se sintiese mal. Taiga entonces levantó su pulgar de forma agradable.

- Me alegro de que te haya gustado la idea, Alice-chan. Si nadie antes te lo había dicho, deben tener gustos distintos a los míos. Continúo diciendo que tu cabello es hermoso para la vista y el tacto.

Dijo de nuevo tocándolo con suavidad mientras lo miraba. Después miró a la albina a los ojos despacio y mantuvo su mirada fija en ella. No pudo evitar mostrar una expresión algo entristecida ¿Por qué él no sentía aquello que sentía Xemnas? Incluso Milena con Eichi. Era una sensación frustrante que no lograba entender. Muchos decían que era familia del Gran Espada, pero él no recordaba nada de su pasado. Aquello era imposible y no lo creía. Muchas veces llegó a pensar que a lo mejor él no existía, que todo aquello era una ilusión o tal vez era un ciborg. Taiga se pellizcó un momento la mano y sintió algo de dolor. Después de aquello volvió a mirar hacia Alice y finalmente le dio la espalda.

- Alice ¿Qué sientes cuando te sonrojas? ¿Cuándo sueles hacerlo? ¿Es difícil o hay que practicarlo? – Preguntó mientras cerraba los ojos y metías las manos en los bolsillos.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Vie 30 Jun 2017 - 6:16

Alice ya se estaba dando cuenta que Taiga era el tipo de persona que decía todo lo que pensaba, sin tener filtro en su boca. Fuera malo o bueno, el rubio lo decía sin dudarlo o pensar en el efecto que tendría en el contrario. Fue por eso que ya se estaba acostumbrando a su personalidad, pero aún así se puso un poco nerviosa debido a los cumplidos. Ya no se sonrojó como antes, pero igual no podía evitar aquello. Si incluso cerró sus ojos cuando tocó sus cabellos, sintiendo la misma familiaridad que cuando Kasai lo hacía o cuando ella y Keith no se encontraban distanciados como ahora. Era cálido y le gustaba, siendo que algunas personas se ponían nerviosas debido a tanto contacto físico. Ella no se ponía así, solo sentía un poco de nerviosismo cuando sucedía. Ella era así, después de todo. Tendría que pasar algo muy extremo para cambiar aquello.

Escuchó sus palabras y no pudo evitar mirarlo con sorpresa. ¿A qué vino eso ahora? Fue algo que vino completamente de la nada, pero a juzgar por el tono de su voz, en verdad quería saber la respuesta. De todas formas, era algo que todo ser humano (los que fueran capaz de sentir como persona normal) debía saber de forma instintiva. Se rascó un poco la cabeza, pensando en como responder. Era un tema complejo, después de todo. Sonrojarse podía derivar de distintas situaciones, y no siempre podían ser vergonzosas. Incluso el enojo podría provocar aquello, pero es ya eran ocasiones extremas.

Es... algo difícil de explicar – le dijo dudosamente mientras se rascaba un poco sus cabellos. – Es algo instintivo que no se aprende, y generalmente las situaciones varían dependiendo de la persona. En mi caso es cuando me avergüenzo o pasan cosas un poco... indebidas, pero se que hay casos de personas que se sonrojan debido a la furia, incluso la gente se ruboriza debido al calor – le explicó mientras suspiraba. – No sé si eso era lo que buscabas, pero así es eso. Depende de las personas y las emociones de uno, por lo que no es algo que se aprenda... salvo que quieras llevar a la fuerza la sangre las mejillas – finalizó mientras se reía nerviosamente. La verdad no sabía a que vino su pregunta, pero hizo lo suyo contestando con lo que mejor sabía.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Vie 30 Jun 2017 - 6:36



Taiga mostró una sonrisa después de escucharla. Él no había sufrido aquello de ninguna de las formas posibles, cuando se enfadó aquella vez tan solo recordó que se transformó, pero poco más. No tenía emociones por lo que estaba viendo, al menos no de aquel tipo. Tan solo quería continuar buscando una respuesta a aquello. La joven al menos se explicó correctamente y bastante bien. El rubio entonces la miró despacio cuando se dio la vuelta. Sin duda era una buena persona. Caminó un poco hasta ella y entonces tomó su mano despacio. La alzó y se la colocó en su frente, cerró los ojos para sentirla mejor. No conocía personas con semejante amabilidad y bondad. Fue entonces cuando él inclinó un poco la cabeza.

- Gracias por la explicación, Alice-chan. No me ha pasado en los casos que dices, por eso quería saber cómo podía llegar a sentirla. No suele darme vergüenza nada, solo me enfadé una vez y no me pasó. El calor me es indiferente con mis habilidades heladas y… No tengo más argumentos. Supongo que seré inmune a eso.

El lobo del gobierno entonces le hizo indicó que fuese con él y empezó a caminar despacio. No tardó mucho en llegar a cubierta, donde los marines estaban haciendo sus cosas tranquilamente. Allí delante de Alice caminó un momento hasta la borda y después cerró los ojos. Notó el aire en su rostro y después miró hacia la joven de forma calmada. Estaría encantado de hacer misiones con ella, pero en la base él se perdía muchas veces. De hecho, Taiga era famoso por desaparecer en mitad de actos importantes o directamente hacerlo durante semanas. El lobo le encantaba estar solo, era la única manera de que pudiese sonreír. De hecho, siempre había estado solo y se acostumbró.

- El mar, hermoso ¿Verdad? Él me arrebató a mi mejor amigo. Se llamaba Ushio, actualmente es pirata y pertenece a la tripulación de Dexter Black. Él es muy débil, pero forma parte de la banda principal. Por eso te pregunté lo de antes, lo de cambiar. Creo que la culpa fue mía por algún motivo. No entiendo como una persona de la noche a la mañana puede abandonar a su mujer embarazada, a su mejor amigo e irse con un hombre a viajar por los mares.

Decía aquello mientras se sentaba en la borda y miraba al mar con los ojos entrecerrados. Le echaba demasiado de menos, se sentía solo, traicionado y vendido. El rubio sonrió de forma algo falsa y después agachó la cabeza. El precio de tener siempre una sonrisa en su rostro para los demás, no era verdadera. Taiga entonces invitó a la joven a sentarse a su lado.

- Tomé una decisión cuando él me abandonó. Llegaría a Gorosei, ayudaría a todo el mundo a ser feliz, y cuando hubiese logrado mi propósito, abandonaría este mundo con una sonrisa. – Mencionó entonces.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Sáb 1 Jul 2017 - 4:30

Alice parpadeó un poco y ladeó su cabeza hacia un lado. ¿Nunca le había pasado? Pues aquello era de lo más raro, por no decir casi improbable. Las únicas personas que no se sonrojaban, a su parecer, eran las estoicas o las que a penas tenían capacidad de sentir. Taiga no entraba en ninguna de esas dos categorías (o al menos eso creía), por lo que en verdad se le hacía extraño. Nunca antes había visto un caso como el del rubio en su vida, puesto que hasta personas como Kasai se sonrojan... a veces. Taiga era como un rompecabezas en ese aspecto (en más den un sentido), puesto que no podía entenderlo. Al cabo de unos segundos, negó con la cabeza y negó con su cabeza; no, era algo que no podía entender, por mucho que intentara verle algo de lógica.

¿Tal vez seas una persona única? – Sugirió la albina. – No en el sentido malo, sino bueno. De todas formas, no es que sonrojarse sea la gran cosa – le dijo mientras se rascaba la oreja.

Y era cierto, puesto que la albina desearía no sonrojarse tan cuando sentía vergüenza. La gente se daba cuenta de su estado anímico, después de todo. Se dio cuenta que Taiga le hizo una seña para ir con él, a lo que la peliblanca aceptó sin rechistar. Por algunos segundos tembló un poco al recibir el gélido aire del mar del norte, pero rápidamente se acostumbró. Las ropas que llevaba ayudaban, después de todo. Se acercó a la borda y suspiró de felicidad al respirar el olor del mar. Nada le relajaba más que eso. Era una pena que ya no pudiese nada en agua salada, puesto que en verdad le gustaba cuando no era una usuaria.

Un precio alto que tengo que pagar por obtener más fuerza – pensó mientras suspiraba.

En eso, escuchó sus palabras. Por algunos segundos Alice se quedó sin reaccionar, manteniendo un mirada neutral de momento. Lentamente una mueca de disgusto se hizo presente en su rostro, mientras que sus ojos tomaban un brillo de odio no característico en ella. Era la primera vez que se sentía así, ni siquiera Jin acarreó algo más allá de miedo. Lo que dijo Taiga había calado un poco más de lo normal en ella, puesto que le hacía recordar su no infancia y como su padre solía tratarla. Consideraba a las personas así como lo peor, incluso Surfer no se rebajaría a tal nivel (o eso creía al menos).

Si sera hijo de puta – gritó la albina, maldiciendo a ese tal Ushio. En eso se dio cuenta de lo que hizo y abandonó su fachada de enojo, adoptando una de neutralidad. – Lo siento por eso, pero eso me recordó a mi propio padre y no pude aguantarme – Alice negó con la cabeza, ignorando ese detalle de momento. – No importa eso de momento, no puedes tener una disposición así solo por una persona. Piensa en todas las personas que te extrañara si mueres, incluyéndome – puede que lo hubiera conocido de poco, pero simpatizaba a tal grado con el que ni loca lo querría muerto.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb 1 Jul 2017 - 4:51

El insulto tan fuerte le hizo alzar una ceja y mirarla rápidamente. No se lo esperó en ningún momento y por ello abrió la boca quedando un poco impresionado. Se veía que lo que hizo era visto como algo horrible, se alegró de no ser el único que lo veía de aquella forma. Ushio era su amigo, pero era una persona horrible, detestable y que merecía lo peor del mundo. Él siempre se le había visto algo extraño, se notaba que era una mala persona. Taiga soltó un suspiro y cerró los ojos despacio. Cuando ella dijo que le recordó a su propio padre, el chico no pudo evitar agachar la cabeza. El rubio estiró su mano despacio hasta ella y entonces pegó su cabeza a su hombro, para que ella pudiese acomodarse allí. Le sentó mal aquello y ahora quería conocer al cabrón de su padre y enseñarle lo que era un puño.

Cuando dijo lo de la muerte, pensó que muchos lo harían, pero eso daba lo mismo. Si lograba su sueño, ya no habría nada por lo que luchar, nada por lo que levantarse cada mañana y sonreír. El luchador entonces dirigió una mirada dulce a ella cuando dijo lo de que ella le extrañaría. Era curioso, se conocían desde hacía muy poco y ya le parecía la mejor persona del Cipher Pol. Tal vez era por su dulce mirada. Entonces él abrió los ojos y observó el mar mientras continuaba con su mano en la cabeza de ella, echándole en él.

- Puedes desahogarte conmigo de la forma que prefieras, Alice. Estoy dispuesto a escuchar todo lo que tengas que decir, apoyarte y tenderte mi mano para ayudarte a que puedas estar mejor. – Mencionó con su tono amable de siempre.

El rubio echó una ojeada hacia atrás y pudo ver a todos los marines observándoles, muchos parecían estar disfrutando, otros enfadados y a juzgar por los puños cerrados, con él. Tragó saliva sin entenderlo. Tal vez el buitrerío por la muchacha era legendario. Él volvió a mirar al océano con el haki de observación activado esta vez por si acaso. Rodeó el hombro de ella con su propio brazo y siguió a lo suyo.

- Se te agradece tu amabilidad, pero una vez haya logrado la paz, mi misión en el mundo habrá terminado. Mis padres me tuvieron en la prisión, nunca me dijeron la razón de que estuviesen allí. Desde pequeño estuve solo, mis padres adoptivos me dieron una educación, pero nunca estaban en casa. Fui un alma soltaría toda la vida y hoy en día continúo siéndolo. Aunque ahora que somos compañeros, espero poder esforzarme para hacerte sentir cómoda cada día. – Le respondió entonces de forma amable mientras continuaba observando el hermoso mar azul.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Sáb 1 Jul 2017 - 5:24

Suspiró con un poco de alegría al notar que quedó con su cabeza en el hombro del rubio, pero no le importaba mucho. Era más, se acomodó un poco para estar en una posición más relajante. Escuchó sus palabras y su resolución final, y no pudo evitar cerrar los ojos. Su pasado era algo... problemático, por no decirlo de otro modo. Tanto como cuando perteneció a la nobleza, como cuando estuvo esos dos años en cautiverio. Normalmente no le contaría su origen a ninguna persona, pero con el rubio sentía confianza. Además, ya le contó su meta y parte de como llegó a ser lo que era ahora. Y bueno, Taiga no era el único. Estaba segura que también le confiaría su pasado a Xemnas y Kasai (quizá Misa también), pero como nunca ha salido el tema y no le han preguntado directamente, consideró que no era necesario. No... con el vicealmirante hubo una chance cuando le dijo lo de su hermana, pero ella le contestó revelándole el detalle de Keith. Por lo demás, aún se encontraba en un estado bastante vulnerable en aquel entonces.

Yo... era una noble – le reveló mientras miraba con algo de melancolía el mar. – Mi padre se casó con mi madre solo para obtener un título dentro de la nobleza, y de esa relación nacimos yo y mi hermano. – Era un resumen, pero era la idea. De todas formas, era más que suficiente para entenderlo. – Nosotros dos solo eramos un objeto para nuestro progenitor, y cuando nuestra madre murió...nada evitó que pusiera sus manos sobre nosotros. No sé que hizo con Keith exactamente, pero el resultado fue que se distanció de mí y ya no teníamos una relación de hermandad. – Podían ser varias razones del porque de ello, pero no tenía fundamentos hasta que lo oyera del propio dragón. – En cuanto a mí... el quería usarme en un matrimonio arreglado con un príncipe. Si hubiera sido por mí, no me hubiera molestado, era una muñeca que solo servía para eso después de todo. – Río con un poco de amargura la albina. – Pero mi prometido... No, Eichi-kun tuvo una vida peor que la mía, y no podía arrebatar lo último de libertad que le iba quedando. Cuento corto, escapé de casa luego de que mi padre reveló sus planes para mí – le dijo mientras se encogía de hombros.

Alice tomó una pausa y suspiró. La parte que venía... era un poco complicada, al menos para ella. Tenía los datos básicos, pero hasta el día de hoy seguía sin entender del todo para que servía el proyecto Akuma. Sabía que tenía relación con las frutas del diablo, pero nunca se enteró de los detalles. Para cuando se enteró, la víctima de todo esto ya había muerto. Eso sí... había una fruta en particular que tuvo relación con eso.

Luego de eso, fui capturada en alta mar y enviada a un campo de concentración de unos nobles. Allí nos esclavizaron, pero sin ponernos collar, para trabajar día y noche en sus minas, pero la verdad era que eso era una fachada. Allí llevaba un proyecto desconocido del cual no tengo idea sus detalles, solo que es perjudicial para un usuario de fruta del diablo. Lo sé porque... la víctima en cuestión no envejecía nunca, pero igual terminó muriendo debido a todo lo que le hicieron – le reveló mientras bajaba un poco su mirada. Hasta el día de hoy, la muerte de Irene seguía doliendo. – La revolución invadió ese campo, y creo que no quedó ningún indicio de ese proyecto. Fui una de las sobrevivientes de aquella batalla campal, y fui encontrada al día siguiente en los escombros por la persona a la cual considero como mi mentor. Así fue como pasé a formar parte del CP.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Invitado el Sáb 1 Jul 2017 - 6:13

La historia de la joven hizo al rubio cerrar los ojos despacio y escucharla con mucha calma y tranquilidad. Estuvo atento a todos los detalles y entre ellos a unos cuantos bastante curiosos. Ella una noble, él un pobre. Algo bastante irónico y ahora formaban equipo. El padre de ella era una persona horrible y había hecho cosas que lo denominaban como un cabrón, como Ushio también lo era. No apartó la mano del hombro de ella en ningún momento, para que estuviese cómoda y pudiera contarlo todo sin preocuparse por la postura. Cuando ella hubo terminado de contarlo todo, él mostró una expresión amable. La historia era algo cruel y estaba molesto con aquel tipo, pero se ocuparía de que no volviesen a molestarla. Él tenía ya un puesto considerable para meterse en sitio marines y todo.

- Eichi y Keith son buenos chicos, yo mismo lo comprobé en persona.

El primero fue en Arabasta, donde le dijo de combatir contra él para dejarle escapar, mientras que el segundo fue en el cuartel. Fueron encuentros algo cortos, pero agradables de todas formas. Con el segundo se llevaba incluso mejor. Entonces el rubio presionó en el hombro de ella con su mano, de tal forma que la relajaría. El cirujano sabía bien dónde presionar para hacer sentir bien a los demás. Fue entonces cuando continuó mirando el mar de forma calmada. El gran azul era enorme y ellos muy pequeños, pero el mundo quería que las pieza estuviesen separadas por él, salvo en los grandes enfrentamientos. Recordó entonces la batalla contra las estatuas gigantes.

- Alice, no te preocupes. A partir de ahora yo me ocuparé de que no lo vuelvas a pasar mal. Como tu compañero, velaré por tu seguridad mientras siga vivo, y si muero también. – Le dijo a modo de broma entonces.

El rubio se colocó en pie y la cogió en brazos con una calma asombrosa. Era como si no le pesase nada debido a su exagerada fuerza y así era. Caminó de nuevo hacia el interior del barco siendo el rey de las miradas. Entonces pasó hasta un salón principal con barra, villares y estanterías. Era una especie de sala de juegos. La subió encima del villar para que quedase sentada sobre él y después de unos momentos le dedicó una sonrisa amable. Se quitó la camiseta de manga corta, quedando con el torso al descubierto y después de unos momentos le dedicó una mirada calmada.

- Yo, agente especial del gobierno, Taiga Redfield, te nombro en nombre de la mesa de villar, mi compañera hasta el fin de los días. – Colocó ambas manos sobre su propio pecho y después inclinó la cabeza. Un juramento antiguo del Norte, con los que los hombres ponían su honor por testigo en una promesa. Si ella no lo conocía, iba a quedar como un idiota, pero tampoco le importaba mucho.
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Re: Los Lobos Y Los Osos No Cuentan Cuentos De Ovejas Azules En El Norte. [Taiga y Alice] [Privado]

Mensaje por Alice Branwen el Sáb 1 Jul 2017 - 6:41

"Ara, creo que es primera vez que me siento tan liberada", pensó mientras cerraba sus ojos por algunos segundos, dedicándose a escuchar el sonido del mar y de algunos pájaros que revoloteaban por el cielo. Se sentía, por primera vez en mucho tiempo, en paz consigo misma. Nunca pensó que contarle a alguien sobre su pasado sería tan liberador, pero se alegraba de haberlo hecho. Más con una persona como Taiga, que al parecer no juzgaba a una persona hasta conocerla más a fondo. Suspiró un poco de alegría y miró hacia el mar. Era de un tono azul más oscuro que los suyos, que parecían dos zafiros en realidad. Ella misma no lo dijo, sino que su madre y Keith se lo mencionaron. Hasta el día de hoy, seguía sin saber de donde salió aquella tonalidad. Ni su madre ni su padre tenían un color tan brillante como los de ella, así que era un misterio. Lo de su cabello era más sencillo; era albinismo a final de cuentas. Un albinismo que parecía más nieve que blanco puro, pero se entendía y tenía explicación al menos.

¿Y por qué pienso en esto ahora? – pensó mientras negaba su cabeza con algo de diversión.

Parpadeó un poco cuando dijo aquello, aludiendo directamente a que conocía a ambos. Keith podía ser obvio. Pese a las distintas facciones, seguían siendo parte del gobierno, por lo que no sería descabellado pensar que podía coincidir por muy raro que fuese. Lo de Eichi no le encontraba explicación, puesto que no tenía idea que podía vincular a ambos. Puede que fuera su precio, pero lo dudaba. El pelirrojo valía un poco, después de todo. No, debía ser una de esas coincidencias raras del destino.

No puedo dejarte cargar con eso tu solo. Como tu compañera, también me aseguraré de cubrirte las espaldas – le dijo mientras alzaba el puño en señal de decisión, pese a que parecía un poco ridícula de esa forma.

Se sorprendió un poco cuando Taiga la tomó en sus brazos, y tuvo que aferrarse a su cuello para no caerse de la impresión. No era la primera vez que la cargaban así (el mismo rubio lo hizo en Sideros), pero seguía siendo repentino cuando no avisaban de antemano. Llegaron a lo que parecía ser una zona de juegos y el lobo depositó a la albina en una de las mesas de billar. Vio como se sacaba la camisa y hacía ese juramento. Por algunos segundos se quedó en silencio, para luego reírse con ganas. No, no lo estaba ridiculizando con eso. La cosa era que sus emociones eran un caos desde hace ya varios días y esto fue la guinda de la torta.

Yo, agente auxiliar eterna Alicia Branwen, acepta ser tu compañera hasta el fin de los días – y usó su nombre verdadero para hacerle saber que hablaba enserio. Usaba siempre Alice, que ya casi nadie sabía que era un apodo. Tampoco era como si le corrigiera a la gente. Le gustaba más Alice, después de todo.
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