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¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

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¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Vie 12 Ene 2018 - 9:40

-¿Cómo que no tiene ensaimadas? ¿Qué clase de confitería no tiene? -pregunté, incrédulo, cuando el propietario del local me denegó mi petición. Era un tipo alto, tan delgado que la palabra que mejor definiría su aspecto sería "largo". Unos ojos de color dorado llamaban la atención, encontrándose enmarcados por una melena rubia peinada con la raya en medio. Su actitud era tan educada como frívola, lo que lo identificaba claramente como una de las etnias que había en English Garden. ¿Cuáles eran sus nombres? El capitán Kensington me lo había dicho antes de salir, pero ya no me acordaba. Realmente tampoco importaba tanto. Eran perfectamente distinguibles y no solían ir juntos.

-Disculpe, pero no se encuentra usted en una confitería. Aquí servimos cócteles -respondió al tiempo que realizaba un gesto con la mano para abarcar todo el establecimiento. Su cara se mantenía inexpresiva, pétrea, pero sus ojos mostraban una intención burlona que poco o nada se correspondía con sus modales.

-Está bien -dije, tratando de ignorar la prepotencia del hombre-. Póngame lo que tengan para comer entonces, porque tendrán algo, ¿no?

El tipo asintió y, tras realizar una breve reverencia que por algún motivo me pareció más ridiculizante que respetuosa, se dio la vuelta y desapareció entre las mesas. Aproveché la situación para sacar de nuevo el papel que me había entregado mi estricto superior. «Se está acostumbrando a enviarme a este tipo de cosas. Tengo que pensar cómo librarme», me dije, maldiciendo mi desempeño en las operaciones en las que había participado. Ante mí se encontraba la cara de un hombre grande y fuerte, de unos dos metros, y bajo ésta una cifra que no se podía distinguir con claridad.

Al parecer aquélla era la isla natal del sujeto tras cuya pista íbamos. Todo indicaba que se encontraba allí en esos momentos, aunque ya me había recorrido Towerbridge de punta a punta sin encontrar a nadie que se pareciera siquiera. No. Allí todos eran altos y estirados. «Tal vez debería empezar a buscar en otros lugares de la isla», medité.

-Por lo menos no tengo que ponerme ese uniforme tan feo -musité en un tono inaudible. El capitán Kensington había estimado oportuno que no revelásemos la presencia de la Marina entre los habitantes del lugar por el momento. Dicha decisión había sido respaldada unos instantes después por Taquito, un nuevo recluta que se había presentado ante el sargento Bottombu y ante mí con la que sería nuestra indumentaria: pantalones oscuros, camisa blanca cubierta con una cazadora marrón y zapatos a juego con la segunda-. ¿Dónde se habrá metido ese N'Popu?

En teoría debíamos encontrarnos allí hacía cerca de media hora, pero no había aparecido. Para bien o para mal, la animadversión que sentía hacia él no impedía que me preocupase por su estado. ¿Le habría pasado algo?
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Dom 14 Ene 2018 - 15:57

Kenzo había llegado a Towerbridge, la capital English Garden hacía poco más de una hora. Paseaba por las calles de la ciudad en busca de un bar, donde el mensaje que le habían mandado sus superiores decía que debía encontrarse con un Sargento llamado Cornelius D Iulio. Al parecer, debía de proporcionar apoyo a dicho oficial en la captura de un peligroso pirata. Sin embargo, no tenía la menor idea del aspecto que tendría aquel hombre, pues quien hubiera escrito la misiva no se había siquiera molestado en dar el más mínimo detalle al respecto. Aquello cabreaba al brazos largos, pues complicaba la tarea de localizar al Sargento, aunque se imaginaba que llevaría la capa de la Marina con los galones indicativos de su rango, por lo que tampoco resultaría muy difícil.

Tampoco le habían dado ningún dato sobre el criminal al que debían capturar. La carta se limitaba a decir que debía reunirse en quince minutos con dicho oficial, sin dar ninguna explicación más. Le enervaba la parquedad de las instrucciones recibidas. Enviar una carta de trescientas palabras valía exactamente lo mismo que hacerlo de veinte, así que no había motivo alguno para dar una información tan exageradamente escueta.

El cabreado marine llevaba su indumentaria habitual, con todo su cuerpo cubierto con las vendas especiales con poderes curativos que le había regalado aquel chamán, y una túnica morada de estilo samurai por encima. Llevaba sus diez espadas envainadas a la altura de la cadera, con la mitad de los mangos sobresaliendo por cada lado. La mayoría de la gente que se cruzaba, como de costumbre, miraba sus armas como preguntándose por qué llevaba tantas, si solo tenía dos manos. Cuán equivocados estaban. Dentro de no mucho tiempo todo el North Blue conocería al poderoso marine "Desukumo no" Kenzo, el terror de los criminales.

Tras un buen rato caminando sin encontrar el bar, decidió que preguntar a algún ciudadano sería la manera más rápida de localizarlo. Así que, cuando un hombre de mediana edad con piel clara, y el pelo y un poblado bigote de un llamativo azul eléctrico se cruzó en su camino, le preguntó:

- Disculpe, caballero. ¿Podría indicarme cómo llegar a un bar llamado "La Dulce Tentación"?

- Sí, por supuesto caballero - contestó el hombre. El fuerte olor de su colonia era claramente perceptible incluso al estar separados por unos cuatro o cinco metros. Kenzo no pudo evitar una ligera mueca de desagrado. No le extrañaba que los miembros de aquella etnia fuesen conocidos como Parfumiers. - Solo debe caminar cien metros más, hasta una tienda con un cartel verde muy llamativo con un dibujo de un perro con monóculo, y girar a la izquierda en esa esquina. Al fondo de la calle, a apenas un par de minutos de camino, encontrará el local que busca.

- Muchas gracias caballero, muy amable - respondió el brazos largos, tratando de esbozar una sonrisa que, probablemente, no resultaría demasiado evidente debido a las vendas que cubrían su rostro.

Así pues, Kenzo continuó su camino, siguiendo las instrucciones de aquel amable y oloroso ciudadano. Esperaba que el hombre al que buscaba se encontrase ya en el bar, así no tendría que esperar.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Sáb 20 Ene 2018 - 1:25

Permanecí unos instantes más contemplando el rostro de mi objetivo, buscando hacer algo mínimamente útil con mi tiempo hasta que me trajesen la comida. ¿Acaso tenían que traerla desde el South Blue? Los segundos pasaron, convirtiéndose en minutos que me golpeaban con una impaciencia inusitada. Las personas situadas en las mesas a mi alrededor comenzaron a levantarse, dejando sus asientos a nuevos ocupantes que no tardaron en ser atendidos.

En un primer momento ignoré aquello. A fin de cuentas aquel lugar no era un restaurante y, pese a que yo había llegado primero, la mayoría de los allí presentes pedían cócteles en lugar de comida. «Es normal que tarden un poco más conmigo», me dije tras ver cómo servían la decimoquinta copa de una combinación verdosa de aspecto poco apetecible. Aquélla debía ser la consumición estrella -algo incomprensible a mis ojos-, pues rara era la mesa en la que ninguno de los ocupantes lo pedía.

No obstante, mi afán por relajarme desapareció cuando un bandeja con dos ensaimadas pasó ante mis ojos. Quien la llevaba no era otro que el camarero que me había atendido a mí hacía un rato, y caminaba en dirección a una mesa situada en una pequeña plataforma. Sin duda era el área exclusiva del local, aquélla reservada para clientes preferentes o personalidades, pero ese hecho me traía sin cuidado. Aquel condenado me había mentido diciéndome que allí no servían ensaimadas y, no conforme con eso, me las había restregado por la cara mientras se las llevaba a alguien que había llegado después que yo... Sí, había visto entrar al calvo y orondo señor de bigote verde y su exageradamente joven compañera desde mi asiento.

Aún sentado, respiré profundamente un par de veces para tratar de calmarme. No podía montar un número allí. Tenía una labor que hacer, debía pasar desapercibido y -lo más importante con diferencia- el capitán Kensington me haría limpiar con la lengua la cubierta del "Monkey D. Garp" al completo si me excedía.

Fue entonces cuando el camarero decidió confirmar mis sospechas anteriores: se estaba riendo de mí sin ningún tipo de pudor. Tras dejar aquel manjar de los dioses frente a la pareja y colocar la bandeja debajo de su brazo, giró sobre sus talones y desfiló de vuelta a la zona del servicio. Al pasar frente a mí se aseguró de dirigirme una mirada cargada de desprecio y autosuficiencia que volatilizó todo mi autocontrol.

-¡Desgraciado! -grité al tiempo que me levantaba. Sin pensármelo aferré la silla de la que me acababa de levantar con la mano derecha y la lancé en su dirección. Se había alejado unos metros para entonces, y esa mínima distancia fue lo único que le permitió eludir un violento golpe en la cabeza. Mi improvisada arma arrojadiza fue a estrellarse contra una cristalera que había junto a la barra-. ¡Se acabó! No te vas a reír más de mí, pedante asqueroso.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Lun 22 Ene 2018 - 11:14

Apenas unos minutos después de recibir las amables indicaciones de aquel parfumier, Kenzo divisó el bar donde, en principio, había quedado con su superior. ¿Habría llegado ya? El marine esperaba que si, aunque dado que aún quedaban unos cinco minutos para la hora acordada, tampoco se sorprendería demasiado de no ser así.

Cuando ya se estaba acercando al local, pudo comprobar que no se trataba de un bar cualquiera. Al parecer, por los anuncios que aparecían en el exterior se trataba de un refinado y exclusivo bar de cócteles. El tipo de establecimiento que, mientras estuvo en el circo, los miembros de su troupe evitaban siempre que podían dados los desorbitados precios que solían poner a la bebida a cambio de que esta tuviese colores extraños y sabores empalagosos. Sin embargo, por algún motivo que al brazos largos se le escapaba, las personas más pudientes solían pagar encantadas dichas cantidades por uno de aquellos extravagantes combinados.

En el momento justo en el que el hombre-araña atravesó la puerta del local, un gran estruendo provocó que todos los presentes se asustaran. Algunos clientes se escondieron bajo las mesas, y un par de ellos incluso abandonaron despavoridos el establecimiento. Todo aquel escándalo parecía haber sido originado por un tipo de piel morena y larga melena blanca. Sus anaranjados ojos reflejaban una ira feroz, y daba por su tamaño y constitución la impresión de ser bastante fuerte físicamente.

Por lo que sus gritos y la situación daban a entender, el peliblanco se había enfadado (con o sin motivo, no importaba en aquel momento) con un camarero del local y le había lanzado una silla. Por suerte, éste se agachó a tiempo y el improvisado proyectil había acabado por estrellarse en la cristalera situada al lado de la barra, rompiéndola en mil pedazos y convirtiendo el suelo del establecimiento en una trampa mortal de vidrio. Tal vez incluso algún trozo hubiese impactado en alguno de los clientes del bar, aunque Kenzo no se detuvo a comprobarlo. Solo tenía ojos para el idiota que había puesto en peligro las vidas de los presentes actuando de forma tremendamente irreflexiva.

Por un momento un instinto asesino comenzó a invadir al brazos largos. Sin embargo, este se desvaneció en parte al pensar que no tenía por qué tratarse de un pirata, un revolucionario o, en general, un criminal. Cabía la posibilidad, lógicamente, pero no era esa la opción más probable. No obstante, dado el aparente estado de furia incontrolada del peliblanco, debía detenerle y evitar que causara más daños o, incluso, que cometiera algún delito, lo que obligaría a Kenzo a poner fin a su vida. Así que lanzó desde ambas muñecas su tela de araña con la intención de aprisionar los brazos de aquel hombre contra su cuerpo, rodeándolo por completo, y dijo con fuerza:

- ¡Detente ahora mismo! ¡No pienso permitir que destruyas este local!

Cosillas:
- Spiderweb 2.0: su tela de araña mantiene sus características en cuanto a lo pegajosa que resulta, siendo necesario pegarla en otra superficie para deshacerse de ella. Sin embargo, pasa a tener dureza 5 en la escala Mohs y a ser capaz de soportar hasta 100 kg de peso sin romperse.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Mar 23 Ene 2018 - 23:18

«Casi», maldije en mi fuero interno. Había estado cerca, y la prepotencia del camarero se había roto del mismo modo que la cristalera. Su actitud altiva había pasado a ser sumisa y, para cualquiera que viera la posición en la que se encontraba, ridícula. Pegaba su frente al suelo, cubriendo su coronilla con unas entrelazadas y temblorosas manos. Había flexionado las piernas y se encontraban juntas a la altura de su abdomen, permitiendo que su trasero sobresaliese y se orientase hacia la puerta. Sí, era una auténtica abeja zumbona que temía ser aplastada.

Respiré profundamente un par de veces. Aquella reacción no era propia de mí. De hecho, solía responder a las ofensas y muestras de superioridad con la más absoluta de las indiferencias. No obstante, algo en aquel tipo había despertado una furia que no creía que fuese capaz de albergar.

¿Qué debía hacer? Disculparme estaba descartado. No podía pedir perdón y marcharme como si nada. Si lo hacía tendría la obligación moral de cubrir en la medida de mis posibilidades el coste de la nueva cristalera, castigo que no estaba dispuesto a sumar al del capitán Kensington. ¿Qué clase de represalias tomaría cuando se enterase? Porque lo haría, de eso no tenía la menor duda.

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo desde la cabeza a los pies antes de que volviese a centrar mi atención en el camarero. La única opción de salir de allí con un mínimo de dignidad era mantenerme en mi posición. Me dirigí hacia él, con intención de soltarle un sermón de proporciones épicas y marcharme como el más indignado de los clientes. Antes de hacerlo dejé sobre la mesa el dinero que supuse costaría la ensaimada que no había podido pedir y, cuando me giré hacia el tipo con un gesto enfadado en mi rostro, algo se enroscó en torno a mis brazos y mi torso.

Inmovilizado y sorprendido perdí el equilibrio, cayéndome hacia atrás y aterrizando sobre el trasero con un sonoro golpe. Entre el camarero y la puerta de acceso había una única figura, la cual no podía distinguir con precisión debido a la luz que se colaba por la puerta y cegaba mis ojos. ¿Por qué se empeñaban en crear un ambiente tan oscuro en ese tipo de establecimientos? La gente del lugar se habían asustado al ver mi reacción, y no creía que allí hubiese muchas personas capaces de lanzar... ¿qué demonios era aquello?

Era pegajoso y de un color entre blanquecino y amarillento. «¿Tela de araña? ¿Pero qué coño?», me pregunté. Sí. Quien fuera que acababa de entrar debía ser quien me la había lanzado. Alcé la vista hacia la desconocida silueta, entrecerrando un poco los ojos a causa de la luz antes de hablar.

-¿Se puede saber qué haces? Ya me iba de aquí -me quejé, poniéndome de nuevo en pie usando sólo mis piernas-. Y no voy a destruir nada. Bueno... nada más -puntualicé.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Miér 24 Ene 2018 - 12:53

El tipo de la blanca melena parecía dispuesto a continuar montando bronca, pues había comenzado a dirigirse al asustado camarero a saber con qué intenciones cuando la telaraña lanzada por Kenzo le rodeó por completo pegando sus brazos a su cuerpo. El chico, que dio la sensación de resultar muy sorprendido por la inesperada maniobra del recién llegado, perdió el equilibrio y cayó al suelo. Sentado en el suelo, dirigió su mirada hacia la puerta del local buscando el origen de la pegajosa sustancia que le aprisionaba. Seguramente, el contraste entre la luz que entraba desde el exterior y la ausencia de la misma en el interior del establecimiento le impediría distinguir con claridad de quién se trataba, y el hecho de que el brazos largos fuese completamente cubierto de vendas probablemente tampoco ayudaría demasiado.

Con calma y a paso lento pero decidido, Kenzo comenzó a avanzar hacia el peliblanco. El marine se sorprendió ligeramente cuando el tipo se puso de nuevo en pie sin usar los brazos, que la telaraña mantenía aún inmóviles y pegados a su torso. Lo que acababa de hacer denotaba una agilidad ciertamente notable, pues la gran mayoría de personas no serían capaces de realizar aquel movimiento. Probablemente haría bien en permanecer alerta, pues quién sabía si el por ahora aprisionado individuo que tenía ante sí guardaba más trucos bajo la manga.

Una vez se hubo levantado, el causante de aquel lío increpó a Kenzo por su forma de actuar, argumentando que ya iba a marcharse del local cuando éste le había detenido, y que no pensaba destruir nada más.

A pesar de que para otra persona hubiera podido sonar como una especie de pseudodisculpa camuflada en orgullo, para alguien tan visceral como el brazos largos que se dirigiese a él de ese modo fue la gota que colmó el vaso. Sus ojos carmesí se encendieron, reflejando un furioso brillo que seguramente recordaría a quien lo viese a la ferocidad de un fuego salvaje, como aquel que años antes había acabado con sus seres queridos. Rápidamente, el marine flexionó las rodillas, inclinó su cuerpo hacia delante y dirigió su mano derecha a la empuñadura de una de sus espadas. Acto seguido, comenzó a correr hacia el peliblanco mientras de su boca brotaba un poderoso grito de ira:

- ¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!

Cuando llegara hasta su objetivo, desenvainaría la espada y trazaría con ella un arco ascendente, llevando siempre la empuñadura por delante para tratar de impactar con ella en la sien del peliblanco. Con este ataque buscaba dejar inconsciente a ese vándalo, para asegurarse de que no diera más problemas hasta que el Sargento con quien debía reunirse llegara.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Dom 28 Ene 2018 - 17:18

«¿Pero se puede saber qué hace?», pensé al ver cómo la extraña figura se abalanzaba sobre mí. Gritaba como si estuviese poseído, y en cuanto sus brazos se movieron la luz me mostró que no eran demasiado comunes. No había visto muchos brazos largos desde que me uniera a la tripulación del "Monkey D. Garp", pero aquella doble articulación era inconfundible.

No fue hasta que se situó bajo las luces del local que vi su aspecto -si es que podía denominarse de ese modo-. Un sinfín de vendas cubrían su rostro, así como sus brazos y cualquier parte de su cuerpo que pudiese estar a la vista. Además... ¿qué demonios era aquello? Mis dudas se vieron despejadas en cuanto llevó una de sus manos a la cadera.

-¡Estate quieto! -exclamé al tiempo que saltaba hacia atrás. ¡El demente estaba intentando cortarme! El filo de su espada pasó a escasos centímetros de mí, pero no dudé en modificar mi trayectoria en el aire para tratar de lanzar una patada lateral en dirección a su cabeza.

No pude ver si surtía efecto, porque enseguida perdí la visión de mi súbito oponente y caí de costado en el suelo del local. Sin detenerme, rodé para coger algo de impulso y me levanté de nuevo, observando al tétrico desconocido. ¿Por qué cubriría su piel de ese modo? ¿Alguna cicatriz tal vez? Podía ser, pero también podía responder a algún incomprensible motivo estético. Había gente con gustos de lo más particular, así que no podía descartar ninguna opción.

-Libérame al menos, ¿no? -dije en voz alta. Todo era un burdo intento para ganar algo de tiempo. No podía permitirme hacer uso de mis habilidades, pero la situación no me dejaba muchas más alternativas. Si me liberaba tal vez pudiese darle algo de guerra hasta que se calmase, pero en ese estado mis posibilidades se reducían mucho-. Y vamos fuera, que has entrado para que no destrozase esto y vamos a acabar rompiéndolo todo.

Mientras tanto, a nuestro alrededor los clientes habían abandonado sus asientos y se habían pegado unos a otros junto a las paredes del establecimiento. Los más cercanos a la salida se habían ido, reduciendo mucho el número de espectadores. Durante mi barrido visual por la sala fue cuando me fijé en la indumentaria del desconocido. Sus vendas habían eclipsado por completo el uniforme que vestía. «Genial, encima un marine», maldije, consciente de que no podía revelar mi identidad allí dentro. ¿Quién sabía qué oídos podrían escucharme?
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Mar 30 Ene 2018 - 17:36

El peliblanco, que pareció alarmarse notablemente ante el ataque, saltó hacía atrás a tiempo para evitar que el mango de la katana de Kenzo le diese en la sien, como el espadachín había intentado. Y no solo eso, sino que haciendo gala de un gran control de su cuerpo fue capaz de lanzar una patada dirigida a la cabeza del marine. Por suerte, Kenzo poseía la agilidad innata propia de cualquier miembro de su tribu, unida a unos buenos reflejos, por lo que pudo dar a tiempo un rápido paso hacia atrás. De esta forma, el golpe lanzado por el alborotador tan solo hendió el aire.

Aquel hombre era más de lo que parecía, o eso pensaba Kenzo en aquellos momentos. Y más aún cuando, nada más caer de costado al suelo, su maniatado oponente rodó sobre si mismo para lograr ponerse de nuevo en pie sin apenas dificultades.

Una vez estuvieron de nuevo frente a frente, el hombre de tez morena pareció estar ciertamente desconcertado al ver mejor el aspecto de Kenzo. Sin embargo, eso a él no le preocupaba. No era la primera, ni mucho menos sería la última vez que alguien le miraba con perplejidad, miedo, o incluso cuestionándose su salud mental, y él nunca había intentado explicar a la gente el por qué de su peculiar indumentaria. Al fin y al cabo, su opinión le importaba más bien poco, así que dejaba que pensaran lo que quisieran.

El tipo pidió que le liberase de sus ataduras, ante lo que el brazos largos emitió una sonora y ligeramente cruel carcajada. Lo llevaba claro si pensaba irse de rositas después de la que había liado, no pensaba dejarle destrozar nada más. Por esa razón, cuando el peliblanco pidió que ambos salieran fuera, Kenzo le miró a los ojos y, desenvainando otra de sus espadas con la mano que tenía libre, le respondió:

- De acuerdo, salgamos al exterior. Pero tú primero. Yo iré justo a tu espalda, y más te vale no intentar nada raro o me veré obligado a herirte con mis espadas.

Una vez dicho esto, Kenzo esperaría a que el hombre de piel oscura pasara cerca de él en dirección a la salida, atento a sus movimientos y manteniendo siempre las dos espadas entre ambos. Después le seguiría, a poca distancia pero asegurándose de tener margen de maniobra si el tipo hacía algo inesperado. En todo momento tendría ambas armas mirando hacia él y listas para atacar en caso necesario.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Dom 4 Feb 2018 - 16:30

«Parece que es algo más que un puñado de vendas y unas espadas», me dije mientras me encaminaba hacia la salida. Pedirle que me liberase sólo había servido para que se riese de mí, aunque tampoco esperaba nada diferente. ¿Qué clase de inconsciente daría libertad de movimiento a alguien que acababa de atrapar? Seguramente habría algún tarugo por ahí. Cualquiera de esos adictos al combate y a llegar al límite en cada lucha. Él no parecía ser uno de ellos, algo que me alegró pese a lo conflictivo del encuentro.

Fuera como fuere, debía ingeniármelas para revelarle mi identidad sin que nadie más se enterase. La pregunta era evidente: ¿cómo? En cuanto salí del local me alejé unos pasos de él, dándome un instante la vuelta para clavar mis ojos en los suyos. Sabía que lo que iba a hacer era un gesto provocativo, un acto de chulería digno del más gañán, pero lo cierto era que en aquellos momentos necesitaba algo así. «¿A quién quieres engañar? Lo harías aunque no te hiciese falta», me dije. Acto seguido le guiñé un ojo al hombre envuelto en papel de baño, di media vuelta y me lancé a la carrera hacia el callejón más cercano.

Era un lugar estrecho, húmedo y maloliente. «¿Me habrá seguido? Espero que sí», pensé, siendo incapaz de oír los pasos que esperaba me acompañasen. En cuanto puse un pie en el callejón adopté mi forma elemental y me desplacé a gran velocidad hasta una discreta bocacalle que nacía perpendicular a la gigantesca letrina en la que me encontraba. Arrugué la nariz, quieto y aguardando a que la figura de mi perseguidor emergiera al principio del callejón.

Si no aparecía tendría que darme la vuelta y tratar de encontrarlo. En mis circunstancias no podía permitirme el lujo de dejar un marine preguntando por mi aspecto a cualquiera que pasase frente a él. No. Debía informarle acerca de mi identidad para poder continuar con mi misión. «¡Qué pereza!», me quejé en mi fuero interno al darme cuenta de todo el trabajo que tenía por delante.

En caso de que lograse distinguir su silueta tras mis pasos reanudaría la carrera, girando en varias esquinas y asegurándome de que en todo momento me viese antes de desaparecer.

-Vale, espera un momento -diría llegado el momento, con los brazos aún atrapados y dejándome caer sobre mi trasero-. Mira en mis bolsillos; encontrarás mi identificación. Estoy buscando a un tipo y parece que se lo ha tragado la tierra, porque no hay manera de encontrarlo. Por eso no te he dicho antes quién soy; tengo que asegurarme de que no me descubren.

A continuación bostezaría sonoramente, esperando que el tipo de las vendas tuviese a bien asegurarse de que mi afirmación no era falsa.

-Ahora... ¿me puedes liberar? -preguntaría una vez todo se hubiese aclarado-. Estoy esperando a un tío muy pesado que debería tener información para mí, pero no aparece y empiezo a preocuparme por su estado.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Mar 6 Feb 2018 - 11:46

El tipo de la melena blanca siguió las instrucciones de Kenzo y salió con calma del local. El hombre-araña se mantuvo en todo momento a poca distancia de él, apuntándole con sus dos espadas y atento por si intentaba algo. Prácticamente nada más pisar el exterior, el maniatado alborotador se alejó ligeramente de Kenzo y se dio la vuelta, quedando frente a frente con el marine.

- ¿Qué cojones crees que estás haciendo? ¡No te muevas o me veré obligado a usar mis espadas, joder! - dijo el brazos largos, tratando de convencer a su prisionero de que no hiciera ninguna estupidez. Debía reunirse con un Sargento, y no iba a dejar que un vulgar vándalo le tomase por el pito de un sereno.

Sin embargo, haciendo caso omiso de las palabras de Kenzo, el peliblanco le guiñó un ojo como si todo aquello no fuese más que un simple juego para él y, acto seguido, salió corriendo. Exasperado, el marine profirió un suspiro de resignación y se lanzó en persecución de aquel tipo. A fin de cuentas tenía los brazos atados, no iba a poder correr lo suficientemente rápido para escapar de él, y menos en un ambiente donde había estructuras que usar para desplazarse por las alturas. Así que el brazos largos guardó sus dos espadas y comenzó a correr. Cuando hubo alcanzado la suficiente velocidad, lanzó un hilo de su telaraña hacia un edificio cercano. De esa forma podría desplazarse por las alturas, usando sus telas a modo de lianas, y se movería más rápido que corriendo. Así sería imposible que una persona maniatada pudiese escapar de él.

No obstante, el tipo al que perseguía parecía no perder nunca su ventaja. De hecho daba la sensación de que, cuando giraba en alguna esquina, ocurría algo extraño, pues siempre que él tomaba la misma desviación le daba el tiempo justo para ver cómo el peliblanco cambiaba de nuevo de dirección. La frustración del brazos largos ante aquella situación lo estaba sacando de sus casillas, haciendo que su ira fuese aumentando exponencialmente con cada nueva esquina que el alborotador doblaba.

Tras recorrer unas cuantas calles en pos del veloz vándalo, pareció que por fin éste había desistido en su huida. Kenzo no sabía si su rendición se debía al cansancio o a algún otro motivo, pero le daba igual. Su paciencía tenía límites y aquel tipo los había sobrepasado con creces, así que se encargaría de que no pudiese escapar de nuevo si decidía volver a intentarlo. No pensaba matarlo, o al menos no sería su primera intención, pero sí que pasaría una buena temporada en el hospital.

El peliblanco, sentado en el suelo, trató de decirle algo. Sin embargo, la furia de Kenzo era tal que no hizo el menor esfuerzo por escuchar sus palabras. Simplemente se soltó de sus improvisadas lianas, lanzándose en el aire hacia su objetivo y desenvainando dos de sus espadas mientras descendía hacia él. Aprovechando el impulso de su caída trazó una diagonal hacia abajo con ambas armas, que juntas formaron una X dirigida al pecho del peliblanco.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Miér 7 Feb 2018 - 20:45

«¿No había alguien más impulsivo?», me quejé en mi fuero interno. El de las vendas ni siquiera había intentado oír lo que tenía que decirle. En vez de eso se había lanzado sobre mí con las espadas en alto y una intención homicida en los ojos que podía atisbar tras las vendas de su rostro. Grité de sorpresa antes de lanzarme hacia atrás para rodar por el suelo. En cuanto mis pies tocaron el cemento del callejón me impulsé hacia atrás para alejarme más, intentando con ello poner algo más de distancia entre la momia de uniforme y yo.

-¿Quieres parar un momento? -pregunté con la esperanza de que esa vez me oyera. ¿Cuánto tiempo podía durarle el impulso asesino a alguien? Desde luego lo de aquel tipo no era normal-. ¡Te estoy diciendo que mires mi bolsillo, que no puedo sacar mi identificación!

Gritar de ese modo no era buena idea, lo sabía. Cualquier oído indiscreto podría escuchar lo que decía e ingeniárselas para averiguar mi identidad. No obstante, un tono de voz normal sólo había servido para librarme por poco de una bonita cicatriz en el pecho. No. Debía dejar de lado por un momento cualquier remilgo y convencer al de las vendas de quién era... aunque fuese a base de golpes.

Tomé aire un par de veces y emití un sonoro suspiro de resignación. La simple perspectiva de enfrentarme a ese tipo me cansaba, me drenaba las energías que no tenía y me ponía de mal humor. A pesar de ello debía tener en cuenta las prioridades, y por mi seguridad debía anteponer mi anonimato a la pereza que me daba el combate.

-Me parece muy mal que me dejes luchar así -comenté mientras hacía un gesto con la cabeza en dirección a mis ataduras. ¿Qué demonios era aquello? No parecía llevar ningún artefacto que las produjera o lanzara. ¿De dónde habrían salido? Fuera como fuere, en mi situación no podía permitirme tomar la iniciativa. Flexioné un poco las rodillas, preparado para apartarme si desoía de nuevo mi demanda y volvía a atacarme.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Lun 12 Feb 2018 - 14:59

El peliblanco se echó hacia atrás y rodó para alejarse del ataque de Kenzo, el cual volvió a sorprenderse ante la agilidad que su oponente mostraba a pesar de encontrarse maniatado. Casi podría decirse que era digna de un brazos largos.

Tras situarse a una distancia prudencial, el alborotador volvió a dirigirse hacia el marine, esta vez a gritos. Le pidió que parara y dijo algo sobre su bolsillo y una identificación. Sin embargo, algo tan vago, y más aún dicho en aquel tono no fue ni mucho menos capaz de calmar a Kenzo, cuya furia crecía por momentos. Aquel tipo estaba logrando acabar con su paciencia. No solo se había negado rendirse, sino que había huido de él. Para colmo, estaba logrando evitar todos sus ataques.

El vándalo se quejó de nuevo de sus ataduras, insinuando que no era una lucha justa. No obstante, eso a Kenzo poco le importaba. Era un criminal, no merecía un trato justo. Decidido a no seguir siendo esquivado, se lanzó a por el peliblanco con un grito de rabia. Mientras iba hacia él, ocho patas largas, negras y peludas comenzaron a brotar de su espalda, cuatro a cada lado. En cuanto hubieron terminado de crecer, cada una echó mano de una de las ocho espadas que aún aguardaban en sus vainas, Bottokatta incluida.

Poco antes de llegar a donde se encontraba su oponente, trazó un arco ascendente con esta espada para enviar una poderosa onda cortante hacia él. Siguiendo su estela, el brazos largos caería justo después sobre su rival con toda su furia, hostigándole y descargando sobre él un corte tras otro con sus diez armas, en lo que probablemente le parecería una mortal lluvia de acero.

Cosillas:
- Poder de Destrucción, Reflejos y Agilidad Tier 1
- Forma híbrida: x3 Agilidad y x2 Reflejos
- Bottokatta: O Wazamono. Esta espada posee la habilidad de lanzar ondas cortantes imbuidas en la energía del viento, de dos veces la longitud del filo de la espada (el filo mide 85 cm). Dichas ondas viajan a 50 m/s y se disipan tras recorrer 25 metros.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Miér 14 Feb 2018 - 1:14

La condenada momia no se atenía a razones. Eso o las vendas no le dejaban oír bien. «¿Puede ser sorda una momia?», me pregunté mientras contemplaba cómo se abalanzaba de nuevo sobre mí. Me disponía a esquivarlo una vez más, a ingeniármelas para quitarme de la trayectoria de su espada antes de que pudiese alcanzarme, pero todo cambió.

De la nada aparecieron varias extremidades más, cada una de las cuales desenfundó un sable con claras intenciones homicidas. No me lo pensé. No podía quedarme quieto ante lo que se me venía encima. Cuando todos esos filos comenzasen a volar hacia mí no tendría modo de esquivarlos. «Supongo que no me queda otro remedio», me quejé en mi fuero interno, asumiendo mi forma elemental y viendo cómo el extraño tipo hendía el aire en mi dirección con uno de sus sables.

Para cuando la onda cortante nació, yo ya me había desplazado algunos metros hacia su derecha. Me detuve un instante para comprobar cómo de reales eran sus ansias por acabar conmigo y, a tenor de la violencia que demostró al precipitarse sobre el lugar que había estado ocupando, lo eran demasiado.

Fuera como fuere, no me podía permitir el lujo de comenzar un combate en plena misión. Lo cierto era que tampoco hubiera querido hacerlo de encontrarme en una situación diferente, pero en aquel caso concreto era impensable. Tras un instante de pausa, me volví a desplazar hasta colocarme a escasos centímetros del demente de las espadas.

-¡Soy un maldito marine! -exclamé, olvidando por un momento que podía haber oídos interesados que escuchasen mis palabras. De ser así, ya tendría tiempo más tarde de lidiar con los problemas que derivasen de mi desliz momentáneo. Mi afirmación vino acompañada por un rápido movimiento en el que extraje mi identificación del ignorado bolsillo, poniéndola ante sus ojos en un intento de que dejase de actuar como un descerebrado. ¿Quién era el encargado de las admisiones en la Marina?

El capitán Kensington ya se había encargado de asegurarse de que aquel hombre actuase con dos dedos de frente. ¿Cuántas veces le habría ordenado fregar solo la cubierta? Probablemente muchas, pero era algo que por desgracia nunca llegaría a averiguar.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Miér 14 Feb 2018 - 18:06

El peliblanco pareció sorprendido al ver cómo las ocho negras patas crecían a la espalda de Kenzo, y cómo cada una cogía una espada. << Vas a sentir en tus carnes el poder de la justicia, maldito delincuente>>, pensó el marine mientras lanzaba su onda cortante para, acto seguido, abalanzarse sobre su oponente con furia asesina.

Lo que ocurrió en aquel momento dejó al brazos largos completamente desconcertado. La onda lanzada pasó de largo por el lugar donde se suponía que se encontraba el peliblanco sin chocar contra nada, y la lluvia de golpes que Kenzo tenía preparada descargó toda su ira sobre el aire, pues su rival ya no se encontraba allí. Sorprendido, pudo verle a su derecha, situado a una distancia prudencial y, lo que más llamó su atención, con las manos libres. << ¿Cómo ha hecho eso?>> pensó, entre furioso y anonadado, el espadachín. Solo podía haber una explicación para aquel prodigio, y era la misma que para casi todos los que ocurrían en situaciones como aquella. El poder de una Akuma no mi. Aquel vándalo debía ser también usuario, aunque de una fruta muy diferente a la suya, por lo que había podido ver.

No obstante, no tuvo tiempo de pensar en nada más, pues apenas un instante después el alborotador volvía a estar a su lado mostrándole lo que parecía una especie de tarjeta y gritando que era un marine. De entrada Kenzo no creyó una palabra, ya que ¿por qué un marine no llevaría ningún distinto salvo que estuviese en misión encubierta? Y, ¿qué marine de incógnito gritaría a los cuatro vientos que lo era como acababa de hacer aquel tipo?

Sin embargo, el nombre que aparecía en la identificación era demasiado familiar como para que el peliblanco estuviese mintiendo: Sargento Cornelius D. Iulio, es decir, el oficial con quien debía reunirse y a quien debía prestar apoyo en una misión. Aquello no tenía sentido, ¿desde cuando un oficial de la Marina montaba un lío como aquel en un bar y después huía? Kenzo dudaba, pero no podía arriesgarse a matar a su superior, y el tipo parecía bastante convincente. Así que, aún en guardia y con sus diez espadas desenvainadas, le preguntó:

- ¿Y cómo sé que me estás diciendo la verdad y no se trata de un simple truco? Si eres un oficial de la Marina, tengo dos preguntas: la primera es por qué no llevas uniforme; y la segunda y más importante es qué hacías provocando semejante desastre en un bar.

En aquel momento, a Kenzo le importaba más bien poco que sus modales no estuvieran siendo los adecuados para dirigirse a un superior. Al fin y al cabo, no tenía ninguna prueba de que aquel sujeto lo fuera realmente. Lo importante era averiguar la verdad y, si no era quien decía ser, acabar con el impostor.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Miér 21 Feb 2018 - 1:34

-No llevo mi uniforme porque no puedo dedicarme a buscar a un pirata vestido de marine. Llamaría un poco la atención, ¿no te parece? -respondí, empleando de nuevo un tono más bajo-. Y estaba montando ese escándalo porque nunca he soportado que se rían de mí del modo en que lo ha hecho el imbécil del camarero. Soy muy... tranquilo por lo general -comenté, asegurándome de evitar la palabra que el capitán Kensington no habría dudado en usar: vago-, pero de vez en cuando me pasan cosas como ésta. Es un poco raro, lo sé, pero así soy.

Entonces hice una pequeña pausa para serenarme y ajustar mi ropa. La carrera y mis esfuerzos por salvarme del filo homicida que prometía acabar conmigo me habían dejado hecho un desastre. De paso, agudicé el oído con intención de identificar algún ruido que delatase la presencia de algún invitado no deseado. No fue así, así que cargué el dedo índice de mi mano derecha de acusación y traté de hacerlo impactar en la frente de la momia.

-Ahora deja de pedir explicaciones, dime quién demonios eres y, sobre todo, cuéntame si siempre vas a degollar a los criminales que persigues sin asegurarte de que son ellos primero.

Aquello era una de las cosas que más me había desconcertado desde el primer momento -pasando por alto su atípico atuendo, aunque yo no era nadie para juzgar las preferencias estilísticas de los demás-. ¡El muy animal me había intentado ensartar! ¡Y no una vez, ni dos! No pude evitar volver a contemplar todas sus extremidades. La que tenía ante mí era una habilidad muy peculiar, de eso no cabía duda, pero ¿estaría en manos de alguien apropiado? «Supongo que eso me tocará averiguarlo», pensé para, acto seguido, relajarme un poco.

Me disponía a poner al día a mis recién descubiertos refuerzos acerca de lo que sabía sobre el objetivo, mas no tuve ocasión. Apenas fui capaz de apreciar un zumbido a mi espalda antes de ser repelido con gran violencia hacia una de las paredes del callejón. «Parece que sí que había alguien», me dije al tiempo que me incorporaba con dificultad. La colisión había sido bastante brusca, obligándome incluso a esforzarme por recuperar la respiración una vez hube chocado.

-Con que marine -dijo una figura difuminada tras una nube de polvo que iba desapareciendo poco a poco-. Me habían dicho que tuviera un ojo puesto sobre ti, pero jamás imaginé que me lo pondrías tan fácil.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Miér 21 Feb 2018 - 13:30

El peliblanco, bajando el tono de voz, respondió a las preguntas de Kenzo con argumentos más o menos lógicos, aunque también muy poco creativos. O decía la verdad, o no se estaba esforzando demasiado en inventarse una historia original. Una vez acabó de hablar se tomó unos momentos para colocarse bien la ropa y, aparentemente, descansar un poco. No obstante, Kenzo no bajó la guardia un ápice. Aún no estaba para nada seguro de que quien tenía delante fuese realmente el Sargento Cornelius D. Iulio y no un mero impostor, así que no correría ningún riesgo. Todavía con sus diez espadas desenvainadas y preparadas para atacar si era preciso, el brazos largos observó como su interlocutor terminaba de adecentar su aspecto para, acto seguido, dirigir un dedo acusador hacia su frente.

Con un rápido movimiento, el marine se agachó para esquivarlo. Quién sabía si ese dedo era más de lo que parecía y realmente se trataba de un peligroso ataque, así que era mejor no andarse con tonterías. De hecho, estuvo a punto de contraatacar, y solo las palabras del peliblanco que acompañaron a su dedo hicieron que se contuviese. Con un tono firme y que dejaba entrever un cierto enfado, le preguntó quién era y si siempre intentaba matar a los delincuentes antes de asegurarse de que lo fueran. Aquella actitud frenó el impulso de Kenzo de descargar una nueva lluvia de estocadas sobre su interlocutor, pues por primera vez tuvo la sensación de estar realmente ante un superior marine. El comportamiento del hombre de tez morena cuadraba al fin con el de un Sargento que ha estado a punto de ser asesinado por un Recluta, lo que provocó que el brazos largos, en su subconsciente, comenzara a pensar que tal vez fuese quien decía ser. Por lo tanto, dando un par de pasos hacia atrás para poner algo de distancia entre ambos, y guardando únicamente las dos espadas que portaba en sus manos humanas, Kenzo decidió contestar a sus preguntas:

- Mi nombre es Kenzo Nakajima, Recluta de la Marina enviado a esta isla para reunirse con el Sargento Cornelius D. Iulio y prestarle apoyo. Y en cuanto a mi reacción... de entrada no busco matar, y de hecho si no hubieses huido de mí y te hubieras identificado no habría llegado a intentarlo. Pero comprenderás que si alguien a quien acabas de detener huye de ti y parece estar burlándose de la justicia, debe recibir un castigo adecuado.

Apenas había terminado de hablar cuando, de repente, un extraño sonido se oyó a la espalda del Sargento y éste, pillado por sorpresa, salió despedido hacia la pared mientras una voz decía que le habían encomendado vigilarle, pero que no había esperado que le resultara tan sencillo descubrir al marine. Instintivamente, Kenzo apuntó con sus muñecas a la sombra que se encontraba donde hasta hacía un instante había estado el peliblanco y disparó su tela de araña, buscando atrapar al agresor. Si lograba pillarle desprevenido, podrían interrogarle y averiguar quién le había enviado a espiar al Sargento.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Miér 21 Feb 2018 - 22:26

Fui plenamente consciente de todo lo que sucedía a mi alrededor en cuanto alcancé a realizar una inspiración profunda. En ese momento me di cuenta de cómo ignorábamos algo tan esencial simplemente por hacerlo de forma pasiva y sin esfuerzo. Aquel momento de lucidez coincidió con la reacción del recluta, que se había presentado como Kenzo. Al igual que había hecho conmigo en el bar -una sensación de ira volvió a instaurarse en mi interior al recordar los gestos del camarero-, hizo surgir una extraña sustancia de algún lugar que no pude identificar.

Surcó el aire a gran velocidad en dirección a la sombra, pero atravesó la decreciente nube de polvo sin acertar en el blanco y fue a pegarse en la pared del callejón. No obstante, aquella silueta seguía en la misma posición, y poco después surgieron dos más en dos localizaciones diferentes. Las figuras eran exactamente iguales en todos los casos, lo que dificultaba reconocer cuál era la real. De hecho, ni siquiera podía asegurar que alguna de ellas lo fuera.

Un nuevo silbido resonó en el callejón, amenazando con tener repercusiones más serias sobre mi persona. No obstante, en aquella ocasión no estaba desprevenido. Conseguí hacerme a un lado antes de que una nueva onda de choque -porque algo con tanta capacidad destructiva no podía ser otra cosa- impactase en el lugar que había estado ocupando hasta hacía unos instantes. La pared que había a mis espaldas se derrumbó, dejando a la vista un almacén que, a juzgar por su aspecto, debía llevar años abandonado.

-¿Pero qué coño es este tío? -me quejé en voz alta, tratando de repasar mentalmente las habilidades que conocía de los hombres que buscaba. Aquello no casaba con ninguno de ellos, aunque lo más probable era que me faltase muchísima información sobre ellos. «Tengo... Tenemos que saber dónde demonios está», medité, dándome cuenta de que éramos dos los marines presentes. No serviría de nada hasta que descubriésemos su posición, pero al menos teníamos superioridad numérica.

En un intento por iluminar mejor el lugar, asumí mi forma elemental y emití toda la luz que fui capaz. «No es suficiente», pensé. Necesitaba más, de eso no cabía duda. La pregunta era si sería capaz de lograrlo en una situación tan comprometida. Fuera como fuese, no había otra solución más que ésa. La oscuridad del lugar jugaba en nuestra contra, y el agresor con toda seguridad trataría de impedir que nos moviésemos a un lugar más claro.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Jue 22 Feb 2018 - 17:30

Un gran asombro y cierta preocupación invadieron a Kenzo cuando vio cómo su tela de araña pasaba a través de aquel hombre sin tocarle. << ¿¡Pero qué cojones!? >> pensó el marine mientras observaba el pegajoso hilo que había lanzado impactar en la pared que se encontraba a la espada de su enemigo. ¿Cómo era posible aquello? ¿Se trataría de otro usuario de una Akuma similar a la del Sargento? La verdad era que no se le ocurrían muchas más posibilidades, y aquello le repateaba. Si había más gente con poderes de ese estilo debía ser capaz de golpearles o no serviría de mucho en una batalla.

Para empeorar aún más la situación, otras dos figuras exactamente iguales a aquel tipo aparecieron en diferentes puntos del callejón. Desde luego, el poder de aquel hombre era cuanto menos interesante. ¿Podría clonarse a sí mismo? ¿Sería alguna de aquellas figuras el verdadero enemigo? Kenzo no sabía la respuesta a aquellas preguntas, pero no pensaba quedarse mirando sin hacer nada salvo esperar a que se resolviesen solas. En aquel momento, Iulio expresó en voz alta las dudas que asaltaban a ambos marines y, tras hacerlo, volvió de nuevo a aquel extraño estado aparentemente inmaterial en el que desprendía una intensa luz. << No, no es que la desprenda... sino que ES luz. O al menos eso parece >> pensó para sí el brazos largos, sorprendido ante aquel poder. ¿Tendría razón en sus suposiciones? Se lo preguntaría cuando hubieran acabado con aquel molesto e intrigante enemigo.

No obstante, la luz del Sargento parecía no ser suficiente, y Kenzo decidió hacer algo también. Con los ocho brazos de su espalda sujetando cada uno una espada, se lanzó sobre las tres figuras, una tras otra. Y en cada ocasión, para su desgracia, obtuvo el mismo resultado. Pasó a través de aquellas siluetas, como si se tratase de simples proyecciones del cuerpo de una persona. Cada vez más enfadado y confuso, Kenzo decidió probar algo que se le había ocurrido hacía no mucho. Los brazos largos, gracias a su doble articulación en los brazos, podían hacer girar estos en círculos realmente deprisa, como si se tratase de hélices. Tal vez si empuñaba espadas en ellos podía usar aquella peculiar capacidad para lanzar un ataque. Así que desenvainó las dos espadas restantes, agarrándolas con sus dos manos normales, y dejando al Sargento a su espalda comenzó a realizar aquel movimiento de molinillo, cada vez más y más deprisa.

- Ten cuidado, y mantente en esa forma en la que aparentemente mis ataques no pueden dañarte. Esto podría ser peligroso - advirtió el Recluta al peliblanco. Notaba cómo ambas armas ofrecían una resistencia al aire mayor que la de sus brazos, pero con cada giro esta iba menguando. No obstante, no era suficiente, pues apenas creaban una pequeña brisa hacia delante, y además una que ni mucho menos cortaba. Debía hacerlo mucho mejor que eso si quería tener éxito.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Jue 22 Feb 2018 - 22:06

Por lo menos no resulté ser el único con algo de iniciativa. Había quedado claro que el principal obstáculo al que nos enfrentábamos por el momento era el entorno o, mejor dicho, la imposibilidad de encontrar al agresor en aquel lugar. Intenté de nuevo emitir luz con más intensidad. No obstante, una vez más fue en vano.

La penumbra servía de cobijo y guarida para el desconocido, por lo que era fundamental que la eliminásemos. Además, el desgraciado se valía de las nubes de polvo que se elevaban tras sus ataques para camuflarse aún mejor si cabía. «¿Será que lo que hace no es ocultarse?» me pregunté, aunque lo cierto era que no había otra explicación plausible... Al menos a mí no se me ocurría en esos momentos.

Entonces fue cuando Kenzo llamó mi atención. Acababa de realizar una ofensiva en dirección a cada una de las figuras que se erigían frente a nosotros. Había sido infructuoso y, por lo que indicaba su actitud, pensaba hacer algo para poner fin a aquello. «Vaya, se ha dado cuenta... ¡Pues claro, imbécil! ¿Cómo no iba a hacerlo?», medité al oír sus palabras, que se asemejaban más a una orden que a una sugerencia.

De un modo u otro -y sin importar lo que me molestase un detalle tan nimio como aquél-, lo cierto fue que su siguiente acción le dio la razón. El brazos largos comenzó a mover sus espadas a gran velocidad, seguramente en un intento por terminar de despejar la polvareda que aún flotaba en el ambiente. Sin embargo, no daba los frutos que pretendía y apenas lograba desplazar un poco la suciedad suspendida a escasos centímetros de él. «Parece que ninguno de los dos viene preparado», pensé, sin poder evitar mostrar una tímida sonrisa.

De nuevo, un zumbido me obligó a moverme para apartarme de la trayectoria de lo que fuera que no paraba de lanzarme. En esa ocasión el sonido provino de algún lugar por encima de mi cabeza, obligándome a rodar hacia un lado para evitar por poco ser aplastado contra el suelo. Varias grietas de considerable profundidad se extendieron por el suelo de la zona, levantando otra vez una cortina de polvo que dificultó aún más la visión.

Al mismo tiempo, otra pareja de figuras apareció en el callejón, mostrándonos unas sombras oscuras que se encontraban en la misma postura que las anteriores.

-¡Tenemos que encontrarle! -grité al recluta, esforzándome de nuevo por emitir más luz. No me preocupaba que el enemigo me escuchase, pues con toda seguridad también sabría cuál debía ser nuestra prioridad y no le estaba revelando nada de interés.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Sáb 24 Feb 2018 - 16:11

Tras el infructuoso intento de ataque del espadachín, un nuevo ataque con su ya característico zumbido acompañándolo obligó al Sargento a moverse otra vez. El peliblanco logró evitarlo, pero de nuevo se levantó una gran polvareda. Tantas interferencias con su vista resultaban exasperantes, y más aún lo fue ver aparecer otra dos figuras idénticas a las tres que ya había en el callejón.

Fijándose más, Kenzo pudo ver que había un detalle curioso en ellas: todas tenían la misma postura. Aquello tal vez quisiera decir que el original también estuviese adoptando dicha postura. No sabía si aquel detalle era o no importante pero, por si acaso, decidió compartirlo con el Sargento para, acto seguido, volver a hacer girar sus brazos a toda velocidad en dirección a aquellas imágenes. En esa ocasión se dio cuenta de que si acompañaba el giro de su doble codo con un leve movimiento de muñeca la rapidez con la que sus brazos se movían aumentaba en gran medida. Esto permitió que un par de ondas de aire cortante brotaran de repente de sus dos espadas y, girando en espiral, se dirigieran a una de las figuras. El efecto no fue el deseado, pues la atravesaron sin hacerle el más mínimo daño, pero la polvareda se despejó ligeramente. Probablemente, si lograba girar sus brazos aún más deprisa, el efecto sería mucho mayor. Pero por el momento había que probar otra cosa, pues además el Sargento tampoco estaba teniendo mucho éxito en su tentativa de producir aún más luz, y urgía encontrar a su escurridizo enemigo. Por lo tanto Kenzo cambió las dos espadas de mano, cogiéndolas con dos de sus patas de araña y liberando así las extremidades humanas. Acto seguido, lanzó una de sus telarañas al tejado del edificio que delimitaba el callejón por la izquierda y dio un fuerte tirón, elevándose junto a su pegajoso hilo hasta aterrizar sobre dicho tejado.

En aquel momento, su campo de visión era mucho mejor que el que tenía estando en el suelo, y pensaba aprovechar aquella ventaja para encontrar a su adversario. No obstante, en un primer vistazo no consiguió ver nada, así que miró hacia la posición de Iulio y le preguntó:

- ¿Tienes alguna forma de subir hasta aquí? Si no, puedo subirte yo con uno de mis hilos. Desde aquí la visión del callejón es mucho mejor, y cuatro ojos siempre son mejor que dos.

Era cierto, dos personas tendrían más posibilidades de localizar al verdadero agresor que una sola. Por lo tanto, si al Sargento le parecía buena idea,  Kenzo esperaría a que subiera o, en caso de no poder hacerlo por sí solo, le dispararía una de sus telas y tiraría de él para subirle hasta allí.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Lun 26 Feb 2018 - 2:46

Kenzo seguía intentando valerse de sus espadas. En aquella ocasión me pareció distinguir que obtenía resultados. Todavía insuficientes, eso sí, pero resultados al fin y al cabo. De cualquier modo, la situación no me permitía detenerme a observar cómo el vendado trataba de dar un giro al combate para colocarlo a nuestro favor. Si él pretendía lidiar con las nubes de polvo en las que se ocultaba el tipo, yo debía encargarme de la penumbra que nos dificultaba identificarle.

Una vez más, me concentré en emitir toda la luz que era capaz. Me esforcé en hacer brillar cada rincón de mi cuerpo, como si fuese capaz de hacer que cada célula refulgiese de forma independiente e intensa. Por primera vez noté que, si bien aún no alcanzaba a distinguir la posición de nuestro oponente, los alrededores se volvían más nítidos a mis ojos. «Un poco más», me dije para tratar de animarme.

A unos metros de mí, percibí que Kenzo desaparecía tras hacer un gesto similar al que había usado para atraparme. «Tengo que preguntarle de dónde demonios saca esa cosa pegajosa», reflexioné para, acto seguido, oír sus palabras.

-¡Yo puedo subir! -exclamé. Craso error, pues cuando me dispuse a emplear un saliente cercano para ascender, un nuevo zumbido me indicó que el desconocido no estaba por la labor de permitírmelo. Sin pensármelo, solté aquello a lo que me había agarrado y me dejé caer de nuevo a las profundidades de la nube de polvo. Fui consciente de cómo la pared sobre la que se apoyaban mis rodillas unos instantes antes se quebraba, añadiendo más partículas a las que ya se encontraban en suspensión.

No me lo pensé y asumí otra vez mi forma elemental, que había abandonado para subir intentando dificultar mi localización. Fuera como fuere, nuestro poco amable anfitrión no iba a permitir que ambos nos reuniésemos en un punto desde el cual era más fácil conocer su posición. Eso me colocaba en una situación que no me gustaba en absoluto, pero podíamos valernos de ella para descubrirlo de una vez por todas.

-¡Intenta encontrarlo, Kenzo! -grité-. ¡Yo intentaré impedir que se esconda! -Si no podía añadir mis ojos a los del recluta para buscar al criminal, haría que los suyos no encontrasen problemas para verle.

Una risa se extendió entonces por el callejón, rebotando en las paredes del modo más siniestro imaginable y asegurando que ninguno saldría de allí por su propio pie. Tras eso, otra molesto sonido indicó que una onda volvía a volar en mi dirección. Varias grietas nacieron en el suelo al impactar ésta en el lugar que yo había estado ocupando hasta hacía un momento. «Vamos, una vez más», me dije.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Lun 26 Feb 2018 - 12:06

El peliblanco afirmó ser capaz de subir hasta el tejado por su cuenta, y al parecer era cierto. Sin embargo, a mitad de trayecto, un nuevo ataque del misterioso enemigo le forzó a volver a ras de suelo. Viendo que aquellas extrañas ondas no iban a dejar al Sargento llegar hasta él, este indicó al brazos largos que se concentrara en encontrarle mientras él trataba de mejorar su visibilidad desde abajo.

Ni corto ni perezoso, el espadachín se apresuró a hacer lo que le había dicho, pues no le faltaba razón. Comenzó a moverse por el tejado con rapidez, buscando un punto desde donde fuese capaz de ver zonas del callejón que antes quedaban fuera de su alcance. La estrategia era buena, pero no parecía estar dando resultado, pues el tipo no aparecía por ninguna parte. Era casi como si no estuviera.

En ese momento, una tétrica risa resonó en todo el lugar, rebotando por todo el callejón de forma que no quedaba nada claro de dónde provenía. Unos segundos después, tras escucharse el sonido de una nueva onda impactando contra una pared, una voz que casi parecía de ultratumba aseguró que ninguno de los dos marines saldría vivo de allí. << Una afirmación atrevida >>, pensó Kenzo. << ¿Dónde estará ese cabrón? >>

La luz que brotaba de la posición de Iulio le dejaba claro dónde se encontraba el Sargento y, a juzgar por la pared en la que había impactado la última onda dirigida hacia él, su enemigo debía encontrarse en algún punto en la línea recta que había entre el peliblanco y un saliente del edificio de enfrente, situado a unos quince metros de la posición del oficial. La densa polvareda no permitía distinguir si había o no figuras humanas allí, pero había tres relieves de la pared que podían servir para ocultarse en el trayecto de dicha línea recta. Así que Kenzo desenvainó de nuevo las espadas que había guardado con sus manos humanas, y volvió a hacer girar los brazos en dirección al primero de aquellos tres salientes. Poco a poco, estos fueron adquiriendo velocidad, hasta prácticamente desaparecer en un borrón de vendas y metal que giraba como si de dos hélices se tratara. Entonces, el brazos largos apuntó hacia el lugar elegido y liberó la energía acumulada con rabia.


Una multitud de ondas cortantes, acompañadas de un fuerte viento, brotaron de sus dos espadas. Avanzando a toda velocidad, y abarcando una cantidad de espacio considerable, golpearon el saliente objetivo. Este, debido al impacto, se vino abajo con un gran estruendo. No obstante, daba la impresión de que no era allí donde se encontraba su enemigo, pues no se oyó el más mínimo grito, y las dos figuras que se encontraba en aquel momento en el campo visual del marine no desaparecieron. Este maldijo para sus adentros y se preparó para repetir aquel ataque contra el siguiente saliente mientras observaba como la polvareda que reinaba en el callejón disminuía su densidad considerablemente fruto de su ofensiva.

Por desgracia seguía habiendo demasiado polvo como para que el Sargento pudiese ver con claridad, pero ahora seguramente le sería ligeramente más fácil, y tal vez si conseguía iluminar con mayor intensidad fuese suficiente.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Iulio el Lun 26 Feb 2018 - 12:54

Desde mi posición podía oír perfectamente cómo el recluta se movía a toda velocidad por encima de mí. Seguramente buscaría el ángulo propicio o un punto desde el que fuese más fácil contemplar la zona. Quizás lograse identificar un lugar donde el polvo que el desconocido se empeñaba en levantar no molestase tanto. «Ya es hora de que tengamos un poco de suerte, ¿no?», me quejé en mi fuero interno.

Entonces, un movimiento sobre mi cabeza me indicó que el recluta había tomado la iniciativa. Al menos eso pensaba yo, dado que hasta el momento el agresor únicamente había empleado esas extrañas ondas y el sonido que había escuchado era muy diferente. Kenzo derrumbó parte de una construcción cercana a mí, y antes de que el polvo producto del desmoronamiento obstaculizase mi visión pude ver por qué había elegido ese lugar como blanco. Había determinados puntos en el callejón que podían servir como refugio desde la perspectiva del de las vendas. En consecuencia, el tipo al que estábamos tratando de localizar debía encontrarse en alguno de ellos. «Supongo que no es tan descerebrado como parecía», pensé, girándome y encarando las zonas en las que podía encontrarse oculto.

-¡Déjate ver! -exclamé, más como un grito de ánimo que como una verdadera reclamación. ¿Qué clase de estúpido podría pensar que aquel sujeto se iba a mostrar sólo porque se lo pidiese? Me concentré de nuevo en brillar con toda la intensidad que podía, en emitir la mayor cantidad de luz que mis fuerzas me permitieran y, por primera vez, pude distinguir lo que me rodeaba con una claridad mucho mayor.

Alcancé a identificar algunas de las siluetas que me habían confundido, que resultaron no ser más que escombros amontonados con la maestría propia de un genio. Me maldije por mi ingenuidad, pero enseguida dirigí mi atención a los puntos que con toda seguridad serían el próximo objetivo de Kenzo. Sin pensarlo, me lancé hacia uno de ellos de un salto para tratar de facilitare el trabajo al recluta.

Cuando apenas me encontraba a unos centímetros del lugar, una mano presidida por un piedra de color anaranjado se presentó ante mí. Por puro instinto la agarré y me hice a un lado, tirando con fuerza del brazo que nacía tras ella y arrojando el cuerpo de nuestro objetivo al centro del callejón. Me golpeé con violencia contra la pared, siendo incapaz de reaccionar para amortiguar el golpe.

Me llevé la mano al hombro, al punto con el que había colisionado contra el material del que estuvieran hechas las paredes. ¿Hormigón tal vez? Lo cierto era que no podía asegurarlo. Al abrir la mano para tantear la zona, un sonido metálico junto a mí atrajo mi atención. De mi mano se había caído el extraño anillo que le había arrebatado sin querer al desconocido. Lo cogí con cuidado. Poco a poco mis oídos comenzaron a captar un sonido desagradablemente familiar. Un zumbido comenzó a nacer de él y, viendo lo que estaba por suceder, lo orienté hacia el callejón.

Una onda de choque nació del anillo, pasando por encima del cuerpo del desconocido y despejando la polvareda que ocultaba su posición. Se estaba levantando, aunque desde mi posición era incapaz de distinguir sus rasgos.

-¡Kenzo, en el suelo! -grité, pues no sabía si el recluta seguiría rastreando las alturas en busca del tipo.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

Mensaje por Kenzo Nakajima el Mar 27 Feb 2018 - 12:01

Tras la destrucción de aquel pequeño relieve provocada por su ataque, Kenzo observó a duras penas entre la ya menos densa nube de polvo cómo el Sargento se ponía en movimiento de nuevo. Parecía haber entendido su estrategia, pues avanzaba hacia los demás relieves del muro. Eran los únicos lugares del callejón que ofrecían cobijo, por lo que su enemigo tenía que encontrarse tras alguno de ellos. Al menos eso era lo único que se le ocurría.

Cuando escuchó el grito del peliblanco instando a su adversario a revelar su posición, el brazos largos no lo pudo creer. << ¿En serio? >> pensó, << ¿De verdad crees que si se lo pides amablemente va a salir de su escondrijo? ¿Y qué más, se va a esposar él solo para que nos lo llevemos? >>. Esperaba que la pregunta no hubiese sido en serio, aunque en ese caso tampoco entendía el motivo de hacerla. En su opinión tan solo servía para descubrir la propia posición, alertando a su enemigo de dónde se encontraba. Pero bueno, cada cual con sus decisiones. Solo esperaba que aquello no acabara jugando en su contra.

De repente se oyeron varios ruidos un poco más adelante, como de forcejeos e incluso un sonido que parecía el de alguien chocando violentamente contra el muro. Rápidamente, el brazos largos echó a correr de nuevo, buscando acercarse lo máximo posible a la fuente de aquel estruendo. En ese momento se escuchó un nuevo zumbido, indicativo de otra de las extrañas ondas que su enemigo lanzaba. Sin embargo, lo ocurrido fue una sorpresa para el marine.

La onda eliminó a su paso gran parte del polvo acumulado en el aire, permitiendo al brazos largos ver lo que ocurría a ras de suelo. El ataque parecía haber salido en aquella ocasión de Iulio, cosa que desconcertó bastante a Kenzo. A apenas unos metros de él, un hombre con el mismo aspecto que las figuras que habían visto anteriormente por todo el callejón estaba levantándose del suelo. << Por fin, ahora eres nuestro. >>

El grito del Sargento no pilló desprevenido al recluta, que ya estaba comenzando a hacer girar sus brazos a toda velocidad. Vuelta a vuelta, la inercia unida a su fuerza hacía que el giro fuese cada vez más rápido, lasta llegar a un punto incluso superior a la vez anterior. Sus dos brazos eran apenas un borrón, completamente difuminados por la celeridad de su movimiento. Como si de dos afiladas hélices se tratase, daban vueltas sobre sí mismos tan rápido que casi parecía que Kenzo iba a elevarse sobre el suelo. De repente, aprovechando su propio movimiento de giro, el espadachín estiró ambos brazos hacia delante, completamente rectos y con las armas como una prolongación de estos, apuntando a su ahora visible enemigo. La fuerza de su movimiento provocó que de sus espadas saliese una poderosa ráfaga de viento cortante. Esta se fue expandiendo hacia delante y también lateralmente, formando una especie de cono.

Pillado por sorpresa y todavía terminando de ponerse en pie, su adversario no pudo sino encogerse para tratar de no recibir el golpe en ningún sitio vital. Aún así, la potencia del ataque fue tal que, cuando la ráfaga se hubo disipado, los dos marines vieron que estaba cubierto de profundos cortes que sangraban en abundancia. Estaba inconsciente, por lo que no tuvieron dificultades en trasladarle al edificio del Gobierno Mundial más cercano para encerrarlo, a la espera de que se recuperase. Cuando lo hiciera, le esperaba un interrogatorio largo y duro, pues los marines debían averiguar quién le había enviado a vigilar al Sargento y dónde podrían encontrarle.

No obstante, antes de entregarlo el brazos largos observó que las botas del prisionero eran realmente bonitas, además de encontrarse en un estado muchísimo mejor que las suyas. Por lo tanto decidió quedárselas, pues seguramente servirían mucho mejor a la justicia que a un criminal que, además, en la cárcel no las necesitaría.
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Re: ¡Vuelve a tu sarcófago! Espera... ¿es Halloween? - Privado/Pasado [Kenzo & Iulio]

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