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El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

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El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 16 Abr 2018 - 19:20

Tuvo que chantajear a un barquero para que la llevara hasta Rukongai, pues ningún hombre en su sano juicio querría acercarse a un lugar tan peligroso. Se decía que habitaban todo tipo de criaturas venenosas y que, durante las noches, se escuchaba el grito de una feroz bestia. A Katharina poco le importaban los mitos ilógicos que los aldeanos de islas vecinas se inventaban, estaba ahí con el fin de hacerse de una investigación secreta. Lo único que sabía de la isla era que experimentaban con seres vivos y los hacían mutar, algo sumamente interesante e incomprendido por la bruja. Jamás profundizó en ningún área de la cuencia, lo que no quería decir que no le interesara. Pero su motivación no era solo hacerle un bien a las pobres criaturas que sufrían en manos de tormentosos científicos. Había escuchado que el Gobierno Mundial quería esa investigación, la necesitaba para crear una especie de arma. O eso imaginó ella, pues tratándose de este lo único que le interesaba era poder y más poder.

Le dio unas cuantas monedas al hombre que le hizo el favor y se despidió de él con una falsa sonrisa. Ahora se encontraba sola en ese desconocido lugar... Cualquiera pensaría que estaba loca, pero Katharina era una mujer valiente. Aprovecharía el tiempo en ese lugar no solo para aprender, sino que para perfeccionar algunas de sus habilidades. No podía darse el lujo de perder el tiempo, pues cada segundo que pasaba había gente volviéndose más y más fuerte. Y por ningún motivo ella quería quedarse atrás. Estaba consciente de sus puntos débiles, lo que le daba cierta ventaja a la hora de entrenar. Se preocuparía de explotar sus habilidades, no de cubrir sus defectos. Pero todo eso era secundario, lo que de verdad importaba era llegar al centro de la isla. Escuchó que no había nadie viviendo en Rukongai, pero eso no era cierto. Había pasado mucho tiempo desde que alguien investigó la isla, y Katharina tenía una corazonada. Seguramente había gente viviendo ahí.

—Veamos, ¿por dónde empezar...?

Si sus sentidos no le fallaban, estaba en la cara noreste de la isla. Aprovecharía la luz del día para viajar y acamparía de noche, supuso que era la mejor idea. Comparado a antes, Katharina ahora sí tenía la fuerza como para defenderse de criaturas salvajes, pero tampoco sería una idiota imprudente. Seguiría sus propios planes. Y así comenzó a caminar, pero no sin antes comprobar que contase con todo lo necesario. Revisó una vez más la mochila que cargaba y se alivió al ver que tenía suficiente alimento como para dos semanas. Si las cosas se complicaban y terminaba demorándose más, se vería obligada a cazar. Ahora sí, dio el primer paso hacia una nueva aventura.



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Mar 17 Abr 2018 - 2:17

“Por fin una misión interesante”, recordé haber pensado en cuanto el agente de inteligencia Brand Jhonson me había dado el dosier con los detalles de mi tarea. Hasta entonces me habían tenido dando vueltas por el North Blue trabajando en misiones de contraespionaje y rastreo, pero esto iba a ser algo completamente distinto. Por primera vez el entorno era nuevo y no me iba a tener que enfrentar a la revolución; en su lugar me habían enviado al mar del Paraíso a investigar una organización de científicos que trabajaban en torno a la mutación genética. No tenía muy claro que estaban haciendo exactamente aquellos cerebritos, pero según me habían dicho el gobierno quería sus investigaciones para desarrollar nuevas armas.

Estaba muy emocionado, finalmente iba a poder probar cuanto había avanzado desde mi reclutamiento. En todo el mundo se hablaba de lo peligroso que era el Paraíso comparado con los Blues. No era sólo por la cantidad de piratas poderosos que lo merodeaban, además sus islas contenían también multitud de peligros. Más concretamente se sabía que en la isla a la que me dirigía estaba llena de monstruos, motivo por el que me había asegurado de llevar mi fusil francotirador y suficiente munición antitanque. Quizá era un novato en aquella zona, pero no era estúpido, me había preparado bien.

-¡Barco a la vista!- gritó el vigía del barco que había contratado el gobierno para llevarme hasta allí.

Al instante abandoné el rincón en el que estaba tomando el Sol relajadamente y me dispuse a ponerme la camiseta. No había esperado oír aquellas palabras estando tan cerca de nuestro destino, se suponía que Rukongai era una isla temida por todos los marineros de la zona. No tenía sentido que hubiera un barco allí, seguramente serían piratas buscando algún tesoro imaginario en la isla maldita. No podíamos permitirnos el lujo de esperar hasta averiguarlo, por lo que todos los hombres del barco nos armamos. Yo no tardé en agarrar mi rifle francotirador, pero era muy probable que acabaramos entrando en combate cuerpo a cuerpo y no quería estar en desventaja, por lo que agarré dos espadas cortas de uno de los baúles de armamento. Parecían hechas adrede para mi estilo de lucha. Tenían una hoja con un filo curvo que llegaba hasta mi antebrazo al cogerla de forma inversa y púas tanto alrededor de la empuñadura como en la punta del mango. Sin duda era el arma perfecta para un asesino.

-Reduzcan la marcha, aún no nos han visto. Nos mantendremos ocultos bajo la línea de horizonte hasta que lleguen a la isla. Así podremos bloquearlos y no tendrán escape- ordenó el hombre al mando antes de lanzarme una mirada insegura.

-No se preocupe por mí capitán. Yo tengo mi misión, ya le dije que el gobierno no tomará parte en nada de lo que usted haga mientras me lleve correctamente a mis destinos- le indiqué para que siguiera con lo suyo.

Al gobierno seguramente no le haría gracia enterarse de que había contratado a un saqueador, pero la verdad es que a mí me daba igual lo que hicieran. Mientras no molestasen a la hora de cumplir mis objetivos yo no iba a dar parte a mis superiores. Tras esto no llegó a pasar una hora antes de que el barco que perseguíamos se detuviera ante la isla.

-Preparad los cañones- ordenó con tono serio el barbudo capitán.

La verdad es que el robusto hombre de pelo oscuro y ojos azules tenía una presencia bastante imponente, pero sabía que lo podía mangonear lo que quisiera. Durante el viaje me había quedado claro que era un pirata, pero sin embargo no tenía recompensa por su cabeza. Sin duda él no había querido aceptar este trabajo, pero no es fácil decir que no al gobierno sin que te marquen como enemigo. Ahora ellos tenían su nombre y él me tenía a mí vigilándole. Era normal que tuviera miedo a que el gobierno descubriera su auténtico trabajo, al fin y al cabo si yo fuera un maleante también me gustaría cometer mis delitos sin la preocupación de que nadie me persiguiera.

-Espere capitán- dije tomando mi rifle francotirador.

Los cañones de ambos barcos estaban ya preparados, esperando a las órdenes de sus capitanes. En cualquier momento estarían suficientemente cerca como para que la potencia de los cañones fuera suficiente para hundirse el uno al otro; sin embargo no me convenía que mi nave recibiera ningún daño, por lo que decidí actuar primero. Apunte por unos instantes, prestando atención al pequeño indicador de entorno que llevaba integrado mi arma. Acabado ese tiempo uno de los dos capitanes ya no estaba disponible para dar la orden de ataque.

-Ha sido un tiro fácil, estábamos muy cerca- dije mintiendo para imponer más-. Lléveme en barca a la orilla y recoja su botín. Nos veremos cuando acabe- indiqué al sorprendido capitán.

Habría fallado el disparo de no ser por el moderno indicador que me ofrecía detalles sobre el viento, presión y demás variables, pero eso ya no era algo de lo que preocuparse. La tripulación enemiga había entrado tanto en pánico al ver explotar la cabeza de su capitán que en cuanto fueron abordados su segundo al mando presentó la rendición. Yo por otro lado ya tenía un pie en la blanca arena de la playa, aunque al parecer no era el único que había desembarcado allí esa mañana. “¿Uno de los científicos?”, pensé al ver las huellas que se dirigían hacia el interior de la isla. Parecía que esos piratas de pacotilla habían traído a la persona que iba a ser mi guía hacia el laboratorio. Sin dudarlo ni un segundo más comencé a avanzar rápida aunque sigilosamente en la dirección que marcaba el rastro para alcanzarle.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Mar 17 Abr 2018 - 4:55

Miró una vez más la imponente flora que se levantaba frente a ella, preguntándose qué encontraría en ese lugar. Se acomodó la pesada capa de piel de lobo albino, pensando en que si llovía igual estaría en problemas. Resistir las temperaturas en el mundo de los vivos no suponía ninguna dificultad, pero enfrentarse a un resfriado era otro cantar. Su cabello rosa caía formando ligeras ondas, cubriendo sus orejas. Tras entrar al bosque, todo se volvió tranquilo y silencioso. Parecía que los pensamientos de Katharina hacían más ruido. La bruja creyó que estab en un punto del bosque en el que no había vida, o al menos no mucha. Como sea, igual se andaría con cuidado. Una cosa es suponer y otra muy distinta es ser idiota; por su parte, la pelirrosa conocía bastante bien la palabra prevención. Lamentablemente no conocía tan bien ese terreno como lo podía ser una antigua ruina, o incluso alguna mazmorra. Hace mucho que no pisaba una, tal vez debería hacerlo luego para desestresarse un poco.

De momento no había nada raro, excepto aquella incómoda sensación de que pronto aparecerían los problemas. ¿Intuición femenina? Tal vez. En el mundo de los muertos tuvo muchas que le salvaron la vida, así que ahora no debía hacerse la sorda. Uno de los “contratiempos” era la espesura del bosque, puesto que tapaba casi toda la luz solar. Ya decidió que avanzar de noche sería una mala opción, así que pronto debía montar la tienda. Y cómo no, buscar un lugar relativamente seguro. Claro que podía usar la magia elemental para manipular el terreno, ¿pero no sería mandar a la mierda el espíritu aventurero? Si las cosas se le ponían muy complicadas, recurriría a ese as bajo la manga. Antes de continuar, sacó una botella de agua y le dio un buen sorbo para refrescarse e hidratarse.

—Debo continuar... Supongo que esto sería más divertido si pudiera comentar mis descubrimientos con alguien —se comentó a sí misma y enseguida la espada completamente negra vibró.

—¿Y se supone que yo solo soy un arma? —Preguntó ella, haciendo notar su molestia.

Katharina frunció el ceño e infló los mofletes.

—Tú siempre estás durmiendo y rara vez hablas, solo cuando mi vida corre peligro —comentó a Nyx y de un momento a otro su rostro se tornó serio—. Dejándonos de juegos, ¿sabes porque estoy aquí? Lo sabía, no hay respuesta. Las investigaciones científicas no son mi verdadero interés, sino controlar el poder que yace en el corazón de la isla. No puedo dejar que el Gobierno Mundial descubra lo que hay aquí... Y ruego porque aún no lo sepan.

—Tan arriesgada como siempre... Te prestaré mi poder las veces que sean necesarias, pero te prohibo hacer una locura. No porque tengas una porción de mis fuerzas te volverás inmortal, y no quiero acostumbrarme a otra persona.

La pelirrosa sonrió al escuchar las palabras de Nyx.

—Y yo no tengo intenciones de que seas de alguien más.

Ya no hacía falta explicar la relación entre ellas dos, todo se resumía a una sola cosa: confianza. ¿Cómo es que una persona tan desconfiada y arisca, más antes que ahora, puede tener una relación así con un... arma? Pues resulta que esa espada, que en realidad es una guadaña, ha estado con Katharina desde que su viaje comenzó. Ha estado presente en cada dura batalla, incluso cuando casi perdió la vida. La lealtad que le prometía Nyx a su más que maestra, amiga, era incuestionable. Hasta el día de hoy, la pelirrosa no podía decir lo mismo de las personas que conocía. En fin, demasiadas reflexiones y poca aventura.

La pirata se puso en marcha, siguiendo el sendero para luego atravesar unos arbustos. Tuvo suerte, menos mal. Encontró enseguida un lugar para montar la carpa y hacer una pequeña fogata, luego levantaría un muro de rocas —como un iglú— para protegerse de las bestias. Una cosa era querer vivir una aventura como corresponde, y otra muy distinta es dormir al aire libre como queriendo decirle a las bestias “¡Aquí estoy, cómanme!”. Tras realizar todo ese tedioso procedimiento, con un simple chasquido las ramas a modo de fogata se encendieron.  



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Mar 17 Abr 2018 - 19:10

Tras un rato de camino hacia el interior de la isla, no habría conseguido decir si el terreno por el que avanzaba me beneficiaba o me perjudicaba. Era una zona abrupta, con suelo rocoso y con una constante variación del nivel de altura, lo cual hacía la caminata mucho más agotadora. Por otro lado estaba el hecho de que gracias a eso y a la escasa vegetación, me estaba resultando muy fácil orientarme y seguir el rastro de la persona que venía siguiendo. Había multitud de arbustos pisados y zonas de piedras movidas recientemente, por lo que aunque no fuera un experto rastreador era imposible que perdiera el rastro. Además, por si eso fuera poco, mi guía parecía ir manteniendo una conversación que podía oír gracias a la escasez de árboles de la zona y el eco que se producía debido a la altura. Por unos instantes pensé que podría ir acompañada, pero entonces recordé las huellas en la playa. Solo seguía a una persona, aunque quizá estaba algo loca y por eso hablaba sola. Era posible que pudiera usar eso en mi favor y convencerla de que me guiara directamente a la base en vez de tener que seguirla a hurtadillas. En cualquier caso aún era pronto para decidirlo, tendría que esperar a encontrarla para evaluar la situación. Solo había una cosa clara, no tenía ningún interés en cubrir su rastro ni esperaba ser seguida, por lo que abandoné mi sigilo y comencé a avanzar más rápido para toparme con ella cuanto antes.

Pasado poco más de hora y media sonó un estruendo como si hubiera habido un corrimiento de rocas. “Mierda”, pensé sin poder evitarlo. No sabía que había sido exactamente ese ruido, pero la idea de que hubiera sido la apertura hacia una entrada secreta me aterraba. A medida que había ido adentrándome hacia el centro de la isla la vegetación había aumentado hasta formar un bosque. Si dejaba que aquella persona se me escapase ahora me costaría mucho encontrar el lugar exacto donde estaba el acceso. Es por esto que sin dudar ni un instante más comencé a correr a toda prisa en la dirección de la que había provenido el sonido.

Esquivé ágilmente árboles, arbustos y rocas a toda velocidad; incluso me vi obligado a cortar algunas ramas con las espadas que había cogido del barco para ir más rápido. Había hecho mucho ruido en esa carrera, pero había merecido la pena por alcanzar mi objetivo a tiempo. Por un instante me detuve a tomar el aire para recuperarme del esfuerzo físico que acababa de hacer. No sabía que me esperaba en aquel lugar, quería estar bien preparado. Tras esto dejé la mochila con las provisiones y pertenencias que había cogido del barco tras un árbol, lo marqué con un tajo de espada y comencé a avanzar hacia mi hallazgo.

El pequeño claro en el que me encontraba contenía en su centro una especie de montículo rocoso de cuya cima salía una hilera de humo. En mi cabeza no lograba ver cómo aquello se podría abrir para formar un pasadizo, por lo que comencé a rodearlo examinándolo más detenidamente. Una vez le hube dado una vuelta completa sin descubrir nada comencé a trepar por las rocas silenciosamente. Aquellos muros no me habían revelado nada, pero quizá la apertura superior me aportaba algo de información sobre cómo entrar. El humo que salía era bastante denso, por lo que me costaba ver a través de él; sin embargo pude distinguir una fogata y una especie de tela en forma de resguardo. Estaba confuso, aquello no parecía albergar ninguna entrada.

Por unos instantes me paré a reflexionar, quizá me habían descubierto y aquello era un refugio para que el científico se escondiera hasta que llegaran sus refuerzos. En cualquier caso no iba a quedarme esperando a que los guardas o las bestias me encontrasen y me atacasen. Iba a sacar a aquella rata de allí para obligarle a que me llevara hasta mi destino. Para ello lo primero que se me ocurrió fue abrir un hueco entre las piedras con mis espadas; sin embargo no quería dañar tanto su filo, por lo que pensé en otra forma. No tardé mucho en dar con la idea idónea. La estructura rocosa estaba rodeada de árboles, por lo que si alguno de los más pesados le caía encima lo más seguro es que acabase abriendo un hueco. Con esto en mente comencé a talar uno el árbol más grande de los que tenía a mi alcance. Una vez el corte fuera lo suficientemente profundo lo patearía con ayuda de mi Tekkai para dirigirlo en la buena dirección. Buscaba tener un paso al interior de la estructura, pero no quería que se hundiese sobre mi presa, por lo que intentaría que diese en uno de los bordes de la pared de refilón.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 19 Abr 2018 - 2:34

La luz de la fogata iluminaba lo suficiente como para que Katharina pudiera leer sin muchos problemas la gastada y vieja hoja de papel. Hace algún tiempo había estado traduciendo un posible conjuro, y esperaba vehemente que no se tratase solo de otra historia de hechiceros y magia. Deseaba poder, no más cuentos. Según lo que había conseguido leer del texto formado por una antigua escritura, se hablaba acerca de una maldición tan poderosa como para eliminar la vida por completo. Seguro que no era tan literal, pero más o menos esa era la idea. Sin lugar a dudas le pareció demasiado interesante, tanto como para intentar estudiar el Necronomicón en mitad del bosque. Igual no era como una receta de cocina, en ningún momento hizo referencia a tener que hacer extrañas posiciones o recitar palabras. Simplemente se trataba de canalización mágica, lo que, en cierta forma, lo hacía más complicado.

Levantó la mano y, tras abrirla, apareció una esfera vibrante de energía oscura. El dominio sobre la muerte era una de sus habilidades, y una de las que más le llamaba la atención. Controlar los elementos de la naturaleza también era grandioso, pero ¿desafiar a la mismísima muerte? Eso era más único. Recordó las palabras del Necronomicón y enseguida sus ojos emitieron un brillo espeluznante y violáceo, para luego dejar caer la pequeña esfera. Se sorprendió cuando esta, al tocar el suelo, eliminó por completo la hierba que había. Al parecer sí que el fin del hechizo era aniquilar la vida… Pero tenía que practicar. ¿De qué le servía conseguir formar una esfera tan pequeña? Podría causar daños superficiales en un cuerpo humano, pero poco más. En fin, mañana tendría suficiente tiempo como para pensar en el hechizo y conseguir traducciones más certeras.

Tenía toda la intención de entrar a su carpa, cerrar los ojos y dormir plácidamente, confiando en que su cúpula de roca sería suficiente para protegerla. Pero empezó a escuchar ruidos desde fuera. ¿Es que había un animal escarbando, justo ahí? Le pareció demasiado extraño… Inmediatamente desenfundó la Hoja de Argoria transformada en una espada y miró hacia el agujero que había en el techo, justo por donde se escapaba el humo. Y lo siguiente fue demasiado repentino… Parte de la estructura rocosa se desplomó así de la nada, y algunos escombros le saltaron a Katharina en el rostro y el cuerpo, pero gracias a sus reflejos inhumanos consiguió cortarlos y protegerse. No sabía si era una bestia o una criatura inteligente la responsable de destruir su hogar, pero sin duda alguna le haría pagar por lo que hizo.

Katharina emergió del montón de polvo y escombros, activando su mantra para localizar al idiota que consiguió hacerla enfadar. No solo su carpa fue destruida en el proceso, sino que también la fogata y parte de sus pertenencias. Y no tardó en encontrar la presencia que buscaba. Sin pensárselo dos veces, pues no le importaba siquiera si era el mismo Almirante de Flota, lanzó una serie de aproximadamente seis ondas cortantes y congelantes, las cuales atravesaron sin ningún problema los árboles, haciéndolos caer.

—Tienes solo dos segundos para decirme quién te hizo tan idiota: tu madre o tu padre —le dijo a la figura que estaba entre arbustos y árboles.



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Jue 19 Abr 2018 - 17:38

En cuanto vi el árbol quebrarse y comenzar a descender emití una ligera sonrisa pensando que mi plan funcionaría a la perfección; sin embargo todo se torció increíblemente. En primer lugar la estructura se hundió algo más de lo que había esperado, lo cual no habría sido nada malo de no ser porque allí no se encontraba ningún científico. Estaba más que claro que había estado confundido todo el tiempo, ese era el refugio de un explorador normal, no de la persona que creía haber estado siguiendo. Esa sospecha se confirmó segundos después, cuando de los escombros y el polvo que había levantado salieron disparadas una serie de ondas cortantes. Por un instante pensé que una de ellas iba a arrancarme la cabeza, pero gracias a la combinación de la velocidad de mi soru y la agilidad de mi kami-e fui capaz de ladearme lo suficiente para que solo acabase rozando mi barba. Los pelos castaños cayeron lentamente hacia el suelo, al contrario que los árboles que me rodeaban, los cuales se habían cortado como si fueran mantequilla y comenzaron a caer provocando un gran estruendo.

Por un instante me mantuve quieto, confuso por lo que acababa de suceder. Sabía que estaba en problemas, debía buscar alguna manera de resolver aquella situación. Estaba a punto de retroceder para volver a ocultarme en el bosque cuando de repente mi atacante surgió de entre el polvo. Era una joven bastante guapa, con una piel casi tan blanca como su pelo, lo cual hacía que sus ojos azules resaltaran aún más; sin embargo, todo esto no quitaba el hecho de lo intimidante que se mostraba. No era solo por el poder que había mostrado, además su rostro mostraba furia, y las palabras amenazadoras que soltó no me hacían sentir más tranquilo. Sin duda debía ser la jefa de la tripulación que habíamos encontrado antes, eso explicaría porque unos piratas tan patéticos como aquellos habían ido a esa isla. Debería manejarla con cuidado y evitar que descubriese ese pequeño detalle o acabaría mal, muy mal.

-De ambos, supongo- comencé a responder sonriendo ligeramente para intentar quitar algo de tensión a la situación-. Siento mucho lo sucedido, de verdad que no era mi intención causarte ningún problema. Te he confundido con otra persona- continué con un tono de verdadero arrepentimiento mientras dejaba mis espadas en el suelo-. Te compensaría por haber roto tu refugio, pero no es que tenga mucho. Además casi me arrancas la cabeza, deberíamos estar en paz- añadí volviendo a sonreír intentando que la chica se calmara.

Hasta entonces mi labia me había sacado de muchas situaciones, pero nunca de una en la que una mujer quisiera cortarme la cabeza. No literalmente al menos. Tan solo esperaba que fuera suficiente para que bajase el arma y se molestase en entablar conversación y no lanzarse al combate directamente. No necesitaba usar mi mantra para saber que era mucho más fuerte que yo, había quedado claro con la forma en la que había destrozado los árboles. Y además estabamos en un lugar donde mi rifle francotirador no sería de gran utilidad, lo que me dejaba aún más en desventaja. Luchar no era una opción, tendría que camelarla tanto como pudiese o huir.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Vie 20 Abr 2018 - 19:52

Resultó ser un hombre que, por alguna razón, consiguió esquivar la lluvia de ondas cortantes y congelantes que ella lanzó. Katharina no mostró ninguna expresión en el rostro tras escuchar la respuesta del sujeto, pensando en que al menos reconocía lo idiota que era. En todo caso, el desconocido había cometido un grave error y no solo por derribar la improvisada fortaleza de la bruja. ¿Qué clase de persona talaba un árbol y lo dejaba caer así porque sí? Podía haber sido cualquiera el que estuviera ahí, desde un niño hasta un líder del CP. ¿Por qué simplemente no usó mantra para tener una aproximación de quién estaba dentro? La pelirrosa creía que cualquiera que estuviese en esa isla por voluntad propia sería capaz de sentir las presencias, o tal vez él sí que era un completo idiota.

Al menos pedía perdón por lo sucedido, algo que no hubiese hecho cualquiera. Y Katharina aceptaría sus disculpas… Por otro lado, dijo algunas cosas clave. ¿A quién estaba buscando y por qué? ¿Qué hacía un hombre como él en una isla supuestamente peligrosa? No era un simple explorador, claro que no. Podía parecer un idiota, pero tenía que andarse con cuidado. Confiarse por las apariencias de las personas era un grave error, uno que no cometería.

—Acepto tus disculpas —dijo y luego envainó su espada. Cogió su mochila que estaba entre el montón de escombros y se la lanzó al desconocido—. Cargarás con mis cosas hasta que me haya aburrido, así pagarás tu equivocación. Y si hubiese querido cortar tu cabeza, lo habría hecho. Ahora muévete, con tu escandalosa presentación despertaste a la mayoría de las bestias que deben estar durmiendo. Por cierto, puedes llamarme Katharina-sama.

Los oídos de la bruja advirtieron un profundo sonido que provino del interior del bosque… ¿Acaso algo grande había despertado? Como sea, no tenía tiempo que perder. Evitar peleas era el primer paso para sobrevivir, vamos: es lo básico. El desconocido arruinó el plan de Katharina y ahora tendría que avanzar en mitad de la oscuridad, ¿por qué siempre los tontos se le acoplaban? Igual no todo era malo, ahora tenía un nuevo sirviente para que cargara con sus cosas.

—Apresúrate, no quiero perder mis cosas —le comentaría si el hombre cogía la mochila. Claro que podía rechazar la amable propuesta de la bruja, pero eso no terminaría nada bien. Para ninguno de los dos.



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Sáb 21 Abr 2018 - 3:05

“Bien”, pensé al ver que la poderosa muchacha se quedaba petrificada al escuchar mis palabras. No era que su rostro serio hubiera cambiado, pero al menos había dejado de atacar, lo que significaba que iba a poder vivir un día más. Ambos nos miramos en aquella tensa situación hasta que finalmente la chica pareció darse por vencida y aceptó mis disculpas. “Bien”, volví a pensar al ver que envainaba su espada.

Estaba comenzando a mentalizarme de que podríamos marcharnos cada uno por nuestro lado como si nada, pero entonces la peliblanca me lanzó su mochila y continuó con las amenazas. Dijo que llevaría sus cosas, que podría haberme cortado la cabeza si hubiera querido; incluso incluyó la terminación sama al presentarse. Comenzaba a ser un poco degradante dejar que me tratara así, pero la verdad es que todo era culpa mía. No me arrepentía de haber actuado tan imprudentemente, sin embargo me lamentaba por no haber podido manejar mejor la situación. Era un agente del gobierno, que una mujer por muy fuerte que fuera me hubiese puesto en aquella situación era deprimente.

-Bueno, es mejor que si me hubieras convertido en tu esclavo sexual- respondí sonriente intentando crear una atmosfera amigable-. Fuera bromas, es lo menos que puedo hacer no te preocupes- continué mostrándome amable y comprensivo.

Por muy molesto que fuera debía seguir con la actuación, para mis objetivos era mejor que no supiera que era un agente del cipher pol. Además, en parte de la regañina que había soltado, mi captora llevaba razón. Había hecho una cantidad tremenda de ruido en una isla llena de bestias peligrosas, lo cual había sido algo estúpido. No lo habría sido tanto si hubiera atrapado al científico porque podría haberlo interrogado y usado de cebo para escapar, pero en la situación en la que estaba ahora… No había sido mi mejor momento.

Al ir a coger mi mochila me di cuenta de que una de las asas estaba completamente congelada. Tuve que darle varios tajos con una de las espadas para poder despegarla del árbol cortado al que había quedado unida por el hielo. Por un instante reflexioné, quizá había interpretado mal la situación y no era tan mala, al parecer mi estupidez tenía dos caras. La primera era que una pirata estaba abusando de mí y las bestias se nos iban a echar encima. Pero por otro lado teníamos que había adquirido una compañera de exploración que no solo era súper fuerte, sino que además tenía unas capacidades de lo más sorprendentes. Lo único que debía hacer era llevar una simple mochila y podría investigar la isla completamente protegido. Incluso podía que me ayudara a infiltrarme si encontrábamos la base. Todo dependería de lo que sucediese en los instantes siguientes.

Una vez hube cargado todo Katharina me instó a apresurarme de manera poco amable. Por primera vez noté algo en ella que no había creído posible. Tenía miedo, miedo de las grandes bestias que comenzaban a escucharse en el lugar. Quizá la había sobreestimado, aunque lo más seguro es que no fuera consciente de su propio potencial. En cualquier caso yo no la contradije. Aunque no tenía miedo de enfrentarme a unas sucias alimañas no tenía necesidad ninguna de hacerlo, por lo que aceleré el paso.

-Katharina- llamaría su atención una vez nos hubiésemos alejado de la zona en un tono bajo-. No tengo problema en seguirte, pero ¿se puede saber a dónde nos dirigimos? ¿Qué buscas en esta isla?- le preguntaría sin levantar la voz.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 21 Abr 2018 - 4:18

Tal vez ya era demasiado tarde para huir de lo que fuese que estuviese ahí, Katharina conocía poco y nada los bosques; tenía la orientación de cualquier persona común y corriente perdida en mitad de la noche en uno. La gran diferencia era que la pelirrosa tenía uno o dos trucos para defenderse, siendo modestos. No le temía a la muerte, por supuesto, sino que le aterrorizaba la idea de que su indeferencia frente a ella siguiese aumentando. No quería convertirse ella en el monstruo y abandonar todo rasgo de humanidad. Como sea, tenía que estar preparada para lo que viniera... Ella, y el sujeto que no se presentó. ¿Acaso no era sospechoso...? Resulta que hace poco estuvo envuelta en una situación similar, cuando se infiltró en un laboratorio del Gobierno Mundial. No quería ser paranoica, pero esos indicios y que fuese un mero explorador —bastante novato, por cierto— en un bosque tan peligroso, le hacían desconfiar. Había que ser idiota para no andarse con cuidado, aunque también podía ser un maleducado.

No pasó mucho tiempo desde que comenzó la caminata para cuando fue sorprendida por una bestia tan negra como la misma noche. Unos ojos amarillos se clavaron en ella y poco a poco, bajo la luz de la luna, se fue revelando un animal similar a una pantera, solo que era mucho más grande. Al rugir, Katharina vio una peligrosa y afilada dentadura. ¡Pero qué bien lo había hecho el desconocido! Ahora tenían a una bestia de tres metros de alto frente a ellos, y la bruja no dejaría su vida en manos de ese hombre. Mejor que se encargase de llevar la mochila. «Deja de amargarte, Katharina, lo solucionarás... No seas tan dura con él», intentó convencerse a sí misma.

La bestia emitió un poderoso rugido y luego saltó hacia la pelirrosa, quien se quedó quieta como una estatua. Y de pronto, los ojos de Katharina brillaron y manifestaron su voluntad. Ante el Haki del Rey de la bruja, el monstruo se estremeció. Ahora ante la pirata no había más que un cachorro, una criatura temblorosa y al mismo tiempo curiosa. ¿Así eran las cosas en ese bosque? Los ojos de la pelirrosa brillaron como estrellas cuando se dio cuenta de que ese lugar podía ser un verdadero safari. Una sonrisa medio siniestra se dibujó en su rostro y enseguida caminó hacia el extraño felino, indicándole con la mano que se acercara. En principio dudó, pero luego agachó la cabeza como si fuese su mascota. Y antes de que cualquiera de los dos se diera cuenta, la mano de la bruja ya estaba sobándole.

—Eso, eso —le mencionó con su carisma de domadora—, no tienes que comernos para saciar tu hambre. Acompáñame y verás comida en abundancia, pequeño gatito.

El rostro del felino expresó alegría, y sus gestos lo afirmaron. Tomó a Katharina con su cola y la dejó delicadamente sobre su lomo, asegurándole que la llevaría a cualquier parte. Y así era cómo se evitaban los problemas, aunque no podía bajar la guardia. Tarde o temprano tendría que pelear... Y tampoco la bestia de la leyenda se dejaría domar así de fácil. El siguiente destino era el centro de la isla, y menos mal alguien quería llevarla hasta allí. No le apetecía caminar.    



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Sáb 21 Abr 2018 - 13:41

Antes de tener las respuestas que quería, las anunciadas bestias nos alcanzaron. Eso era un gran inconveniente, pero ya tendría mi oportunidad en cuanto nos hubiéramos desecho de lo que fuera que nos acechaba. Los gruñidos habían ido aumentando hasta que finalmente el negro felino apareció de entre la vegetación. Sus ojos eran dorados y sus colmillos tan afilados como espadas. No pude evitar pensar en el día en el que había perdido a mi padre. Aquella alimaña era muy parecida a la que le había arrebatado la vida. “Malditos animales”, pensé retrocediendo ligeramente. En una situación normal la vida de mi compañera me habría importado poco, pero no iba a permitir que la naturaleza se marcara otro tanto matando a alguien delante de mis narices. Esta vez era un hombre entrenado, no iba a correr como un niño asustado.

-Soru- dije dejando caer ambas mochilas antes de comenzar a moverme a toda velocidad.

El objetivo estaba claro, la cabeza de la pantera. Con esto en mente cogí mi fusil francotirador e introduje en él el cargador de balas antitanque. Estaba demasiado cerca como para fallar y por muy grande que fuera aquella bestia no podría aguantar tal impacto, era un tiro seguro. En ese momento el felino se abalanzó sobre la peliblanca, haciendo que comenzara a apretar el gatillo. Por un instante pensé que nuestro atacante caería muerto sobre la chica, sin embargo algo me detuvo. Katharina volvió a hacer gala de su poder parando a la criatura en seco sin esfuerzo. Por un instante sus ojos habían brillado, haciendo que el monstruo se estremeciera y quedara petrificado.

Tras esto me quedé confuso ante la escena, seguía apuntando al negro animal, pero ya no tenía claro si debía disparar. La poderosa muchacha no sólo había calmado a nuestro enemigo, lo estaba tratando como a su mascota. No entendía que tipo de poder podría hacer eso, sin embargo era algo agradable de ver. Las dos bestias agresivas sonreían y se mostraban afecto; Katharina no era una pirata sin corazón al fin y al cabo, aunque era una desgracia que le gustaran más los animales que las personas.

Tras esto el felino la agarró con la cola y la subió a su lomo haciendo que por un instante un escalofrío recorriera mi espalda. ¿Podía ser la encargada de seguridad de la isla? Eso explicaría su poder y el por qué había logrado domar a la bestia tan fácilmente. Comenzaban a ser demasiadas dudas en mi cabeza, necesitaba descubrir qué hacía allí realmente.

-No me has respondido. ¿Qué haces en esta isla?- dije serio subiendo la mira de mi arma a la cabeza de la bruja.

Al instante el felino sobre el que se encontraba me dedicó un rugido, pero yo me mantuve centrado. No quería tener que enfrentarme a ella, pero el tratarme como a una piltrafa tenía que parar. Al menos hasta que supiera a ciencia cierta que no tenía nada que ver con mis objetivos en aquella isla.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 21 Abr 2018 - 19:13

La pregunta del hombre hubiera sido bien recibida por la pelirrosa si no hubiese usado su arma para intimidarle. Grave error. Tenía demasiadas formas para deshacerse del francotirador del desconocido, quien aún no se presentaba. Por otra parte, el felino rugió tan fuerte que pareció que la tierra temblaba. ¿Tan temeroso era para intentar intimidar a una mujer montada en una criatura feroz? Parece que no aceptaría el trabajo de sirviente, al fin y al cabo. ¿Tendría que matarle? No, Katharina no quería que la muerte terminase consumiendo la última chispa de humanidad que le quedaba. Podía darle una lección, sí. Además, ¿por qué tenía que decirle lo que buscaba en la isla? Vaya chico más entrometido, seguro le iba re bien con las chicas.

Katharina suspiró y luego la brisa sacudió ligeramente sus cabellos rosados, al mismo tiempo que pensaba por qué tuvo que encontrarse con alguien tan problemático. Si disparaba, seguro que terminaría atrayendo a los peligrosos animales que faltaban. Y también a los científicos. Una de las tantas opciones que tenía la pirata era responder las preguntas del hombre, pero eso la dejaría en una posición un tanto… desventajosa. ¿Qué tanto aguantaría el desconocido al enfrentarse al auténtico miedo? ¿Seguiría siendo tan valiente como lo era ahora? Katharina descendió del lomo del felino con un salto elegante y ligero, cayendo como si el viento detuviese su caída antes de tocar el suelo. No necesitaba usar ninguna de sus armas para hacerle entender al joven de ojos verdes que mejor no se metiera en asuntos que no le correspondían.

El semblante de Katharina se tornó siniestro, al mismo tiempo que ella emitía un aura siniestra. No estaba segura de que funcionaría, pero tenía que intentar intimidar al desconocido antes de usar otras alternativas. Rápidamente reunió energía mágica y tan solo con un gesto de mano lanzó su hechizo.

—No obedezco órdenes de nadie y no te conozco, no tengo por qué responder tus preguntas —le dijo seriamente—. ¿Es que tampoco sabes lo que es la privacidad? No me has dicho tu nombre ni tus motivos de estar en esta isla, ¿por qué tengo que decirte los míos? ¡Incluso pareciera que te estoy haciendo un favor al dejarte caminar conmigo! Tal vez no estés consciente de lo que habita en este lugar, pero yo sí. Deja de actuar como un niño y guarda tus energías para después, las necesitarás. Entiende de una vez que no estamos solos y no necesitamos llamar la atención.

Esperaba que sus palabras tocaran la inteligencia del tirador para que se diese cuenta de que su actuar no terminaría en nada bueno. De verdad esperaba que se avispara, de lo contrario tendría que usar su propia fuerza para hacerle comprender la situación en la que estaba.

[spoiler=Hechizo]Causar miedo: La criatura afectada queda asustada, impidiéndole atacar durante un turno y al momento de defenderse tenderá a fallar. La bruja crea un ambiente de desesperación y miedo, cubriendo un radio de 20,65 metros [10 metros + [0.15 por nivel del usuario]]. Se puede utilizar una vez cada 3 turnos. La criatura debe tener el mismo o menor nivel para verse afectada.



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Lun 23 Abr 2018 - 16:55

La tensión del momento era tal que parecía que el mundo se hubiera desvanecido alrededor nuestro. En aquel momento estábamos solamente la peliblanca y yo, cruzando miradas serias, esperando a que uno de los dos cediese. Yo por mi parte no pensaba dar mi brazo a torcer, tenía una misión y aunque tuviera que enfrentarme a esa muchacha, a todas las bestias de la isla y a los malditos científicos, pensaba cumplirla.

Fue un suspiro de Katharina el que finalmente rompió el silencio. Por un instante pensé que al fin se había dado por vencida y me iba a contar que la había llevado allí, pero lejos de eso, la joven bajó grácilmente de su gran felino sin mediar palabra. Le había seguido con la mira de mi arma hasta su nueva posición, listo para disparar si realizaba algún movimiento agresivo. Por desgracia para mí no tenía suficiente información sobre su poder. Hasta entonces había pensado que tan solo era extremadamente fuerte y tenía acceso al uso del haki, pero había algo más. Tras tornar su rostro más siniestro de lo normal había movido ligeramente la mano, liberando una especie de energía hacia mí.

Traté de disparar entonces para eliminar de una vez el problema, pero no podía, era demasiado tarde. Mis manos, mis brazos, todo yo estaba temblando, era como si mi cuerpo me hubiera traicionado. Reconocía aquella sensación, era miedo. ¿Esa era la capacidad de su fruta del diablo? ¿Inducir temor en sus adversarios? Sin duda debía serlo. No me gustaba alardear de ello, pero me consideraba una persona valiente. Desde que había perdido a mi familia casi nunca me dejaba abrumar por las situaciones. No tenía nada de valor, ningún ser querido, nada que temiese perder. Es cierto que valoraba mi propia vida, pero ni si quiera esta tenía tanta importancia como para lograr causar el efecto que esta chica había logrado.

Una gota fría de sudor comenzó a caer por mi mejilla cuando la mujer pesadilla empezó a hablar. Comenzó reprochándome el haber intentado sacarle información a la fuerza sin siquiera haberme presentado. Tras eso continuó su regañina pidiéndome que dejara de comportarme como un estúpido. Fue algo hiriente la parte en la que dijo que me hacía un favor al dejarme ir con ella, pero teniendo en cuenta lo que había hecho con la pantera y conmigo… Aquella reprimenda había sido más a maternal que a asesina, eso estaba claro. No había aprovechado mis momentos de parálisis para atacar, tan sólo quería que me comportase.

-Lo siento- me oí decir todavía temeroso mientras bajaba el arma en contra de mi voluntad.

Sin duda me había equivocado en la forma de actuar, pero estaba muy fuera de situación. Por mucho que me hubiese dicho su nombre, el no saber qué hacía una mujer como aquella en una isla donde no hay nada más que peligros me había hecho desconfiar hasta volverme un poco paranoico. Al menos con el rapapolvo que me había echado había soltado algo de información, suficiente para saber que no tenía nada que ver con los científicos. Además llevaba razón no debía comportarme como un crío, aunque no quisiera decirme sus objetivos podríamos avanzar juntos hasta que difiriesen de los míos. Debía comenzar de nuevo y hacerlas cosas bien.

-Mi nombre es Simo Baker- comencé presentándome con la voz aún algo quebrada mientras comenzaba a recuperar la compostura-. Y lo siento por haberme comportado tan agresivamente, pero sí que soy consciente de los peligros y de que no estamos solos. Sé que la isla está habitada por científicos que experimentan con las bestias de la zona, y al ver que manipulabas con tanta facilidad a ese gran felino… He creído que eras uno de ellos. Supongo que con eso te podrás hacer una idea de lo que hago yo en esta isla- continué con un tono algo sumiso.

No sabía cómo continuar ni que hacer ahora. El poder de Katharina me había calado hondo, demasiado como para poder pensar con claridad. Es por esto que decidí pararme por un segundo antes de continuar hablando o moverme para volver plenamente en mí.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Lun 23 Abr 2018 - 21:12

Le pareció gracioso ver cómo el hombre se acojonaba ante el hechizo y las palabras de la bruja, ahora mostrándose más bien como un niño indefenso y cagado de miedo. Sonrió burlescamente, asumiendo su victoria. Ciertamente pudo haber atacado, pero no obtendría ninguna ganancia y lo veía completamente innecesario. Al menos las rencillas terminaron, permitiéndole a la pelirrosa avanzar y despreocuparse por quién cargaría con sus cosas. Al final, el sujeto de los ojos verdes, terminó presentándose como Simo Baker, quien no dejaba de ser sospechoso. Por su parte, Katharina también se cuestionaba qué era lo que ese hombre quería. Le pareció sospechoso que supiese que en esa isla había científicos que experimentan con criaturas vivas, aunque no era una prueba demasiado sólida para asumir que se trataba de un espía o algo por el estilo.

—Pasado pisado, ahora toma mis cosas y avancemos. Si pasas disculpándote toda la vida, no tendrás tiempo para vivirla —le comentó y luego se volteó para retomar su caminata.

Supuso que faltaban algunas horas para que amaneciera, por lo que aún tenía tiempo para dormir y descansar un rato. Se acercó a Simo y le quitó la mochila que le pertenecía a ella, dispuesta a preparar su tienda y continuar con sus estudios. Buscó un terreno relativamente plano y montó la carpa, para luego hacer rápidamente una fogata. Las llamas le recordaron la aventura que vivió junto a John, el cazador de Skellige. ¿O no era esa isla? Ya ni recordaba. Seguro que Nyx lo sabría, pues en ese lugar fue donde se conocieron. Y también fue donde encontró el tomo de artes oscuras que ahora tenía en su mano derecha, mientras que con el dedo índice de la de la izquierda pasaba las páginas suavemente, procurando que no se rompiese nada. Las hojas del Necronomicón eran tan frágiles como antiguas.

Siguió estudiando el extraño hechizo, intentando traducir las estrofas a las que no les encontraba sentido alguno. Tenía una idea de lo que trataba el hechizo, pero necesitaba más información para no arriesgarse demasiado a la hora de castearlo. Katharina se encontraba con la espalda apoyada en el estómago del gigantesco felino negro, mientras este dormía plácidamente. Estaba tan cómoda que sus ojos comenzaron a cerrarse poco a poco, pero no podía quedarse dormida frente a un completo desconocido. Lo único que sabía de él era su nombre: Simo Baker. No sabía qué pasaba por la mente del hombre, bien podía ser un pervertido o cabía la posibilidad de que fuera un asesino.

—Sombra sería un buen nombre para el gatete, ¿verdad?



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Mar 24 Abr 2018 - 13:21

Me pedía que dejara de comportarme como un niño, pero sin duda Katharina no se había visto a sí misma. Esa risa burlona y el continuar mangoneándome como a un esclavo era una actitud propia de una cría mimada, aunque en este caso la niña venía con unos poderes inimaginables. “Tampoco viviré la vida si tú no me dejas me vivirla”, pensé al escuchar la frase motivadora que me soltó mi captora. Estaba jodido, muy jodido, no me quedaba otra que seguirla y hacer lo que me dijese por poco que me gustaba. Al menos ya había quedado claro que no tenía intención de matarme. Además, como había dicho al principio de nuestro encuentro, en algún momento se cansaría de mí, lo que me permitiría seguir con mi misión. Solo tenía que esperar.

Continuamos caminando por el bosque un rato más a pesar de que hubiera empezado a oscurecer. Ella iba montada en su gran felino negro, pero yo iba a pie cargado con las dos mochilas. Cada vez se me hacía más difícil abrirme paso entre la vegetación a causa de la oscuridad y que el peso de mi carga no me permitía ser tan preciso como quisiera en mis tajos. Además, la espada con la que estaba cortando las ramas perdía su filo cada vez más rápido, haciendo que necesitara golpes cada vez más y más fuerza en mis golpes. Podría haber usado también la otra para que me fuera más sencillo, sin embargo prefería guardar su hoja intacta para cuando tuviéramos que pelear. Bastante malo iba a ser ya usar una espada roma como para que ninguna de las dos estuviera bien afilada.

Ya muy adentrada la noche, aunque todavía con tiempo antes de que saliera el Sol, Katharina se acercó a mí y agarró su mochila. Parecía que había llegado el momento de detenernos a descansar. La muchacha comenzó a montar el mismo campamento que había tenido anteriormente, se le veía experiencia en esto de las acampadas. Yo por otro lado sólo tenía un saco de dormir. Este estaba completamente acolchado y tenía unas correas para atarlo a las ramas de un árbol si era necesario. Este kit iba más con mis intenciones de infiltración sigilosa, aunque parecía que todo eso se había ido al traste. El sigilo no tenía sentido después de todo lo que habíamos hecho, era mejor para mí quedarme cerca del campamento que la joven andaba montando. Ahí podría tenerla bien vigilada y estaría más seguro en caso de que nos atacasen.

Una vez tuvo la carpa montada y la hoguera encendida, la belleza amenazadora tomó un libro y comenzó a leer tranquilamente. Estaba cansado, pero no quería quedar dormido antes de que ella lo hiciera, por lo que saqué la piedra de afilar de mi mochila y comencé a intentar devolverle el filo a la espada que había estado usando todo ese día. Era por precaución más que nada, aunque no quisiera matarme todavía no me fiaba de mi compañera, quién sabe que podría hacerme si me dejaba vencer por el sueño antes que ella. Tras un buen rato observándola cuidadosamente, el sonido que hacía la lectora con el paso de las hojas acabó captando toda mi atención. Era curioso como la chica se había sumergido en aquella antigualla, sin duda debía ser una lectura interesante.

Aún pasó un rato más hasta que el sueño comenzó a hacer mella realmente en los dos. A la joven de pelo rosa pálido comenzaban a cerrársele los ojos. Sin duda el ser mecida por el movimiento que la tripa que su dormida mascota hacía al respirar le estaba afectando. Yo por mi parte había guardado la piedra y la espada y me encontraba mirando a los alrededores con la mira nueva que me habían proporcionado para la misión. “Normal, térmica, nocturna. Normal, térmica, nocturna”, pensaba en bucle mientras cambiaba el modo de la lente. Me estaba costando mucho no dejarme vencer por el sueño y esa era la única forma de entretenerme que tenía. O al menos lo fue hasta que la chica habló con tono somnoliento. Me preguntó si Sombra era un buen nombre para el felino. Ni me gustaban los animales, ni me importaba como llamase al suyo, ni esa conversación iba a durarnos mucho, pero había estado mucho tiempo callado y la verdad es que el nombre venía a la perfección.

-Sí, le queda muy bien- respondí agradablemente antes de que se me escapase un bostezo sin poder evitarlo.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Sáb 28 Abr 2018 - 5:22

Antes de dormir y confiar en que Simo Baker no intentase nada extraño, echó una última leída al hechizo que intentaba aprender. Había palabras que aún no conseguía descifrar, y sabía que eran imprescindibles para la traducción. Hasta el momento no había conseguido más que crear una pequeña esfera de magia oscura con algunos efectos... impresionantes. Sin embargo, sabía que faltaba algo. Tendría que practicar mañana, pues sus ojos ya no querían más guerra y deseaban descansar. Allí, con la cabeza apoyada en la barriga del felino, estaba tan cómoda como caliente. En todo caso no necesitaba preocuparse del frío, pero siempre era bueno contar con algo de calor. Al final, terminó cediendo y se durmió con el libro abierto sobre sus muslos.

Despertó y bostezó profundamente, abriendo lentamente los ojos para luego notar que había una espesa neblina que no permitía ver más allá de unos pocos metros. Debía cocinar y preparar el desayuno, aunque la cocina jamás fue su fuerte. En ese momento, cuando el estómago le rugió, pensó que sería buena idea contar con algún cocinero. Tal vez alguno de los científicos de la isla tenía habilidades culinarias; tendría que averiguarlo. Como sea, le ordenó al felino que fuese a cazar, pidiéndole que regresara pronto. Cogió su mochila y sacó una olla, la llenó de agua y comenzó a calentarla con una fogata encendida gracias a sus poderes mágicos. Lo único que importaba en ese momento era calmar el hambre, así que un estofado de verduras ayudaría. Por otra parte, no sabía si su sirviente contaba con buenas reservas o no, pero no sería tan egoísta como para no compartir el desayuno. Luego le mandaría a cazar algún ave o algo parecido.

—Esta niebla no es normal —escuchó de repente—. No te confíes.

—Eres incluso más paranoica que yo, Nyx —respondió Katharina a su arma—. Tal vez hoy nos encontremos con alguna tribu... Se supone que esta isla está deshabitada por seres pensantes, excluyendo a los científicos, pero creo que esa percepción es errónea. Ya lo descubriremos, por ahora me preocuparé de continuar con vida.

Esperó a que su compañero despertase —o si ya lo había hecho— y le tiró un plato hondo, dejando claro que los modales los había perdido hace mucho tiempo. Solo contaba con una cuchara de palo, así que el hombre tendría que apañárselas de alguna forma.

—Saldremos pronto —le dijo—, así que apúrate en comer. Necesito llegar al centro de la isla cuanto antes.  



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Jue 3 Mayo 2018 - 18:20

Pasó aún un rato desde que el felino recibió su nombre hasta que la bruja finalmente acabó cerrando los ojos. Seguramente en ese momento yo estaba incluso más cansado que ella, pero la desconfianza no me había permitido dormir hasta entonces. Antes de sucumbir y meterme en el saco que llevaba para abrigarme, no pude evitar fijarme en que la chica se había dejado su libro abierto. Hacía ya rato que tenía curiosidad por él, por lo que no iba a dejar pasar la oportunidad de echarle un vistazo. No quería que se despertase y me volviera a hacer cosas raras, por lo que simplemente tomé la mira de mi arma y aproveché su aumento para leer lo que ponía en aquellas desgastadas hojas. Por desgracia para mí no entendí nada, seguramente sería una lengua antigua. Cada vez Katharina me resultaba más intrigante, sin embargo no tenía forma de averiguar nada en ese momento, por lo que decidí dejarme llevar por el sueño yo también. Con un poco de suerte al levantarse estaría de mejor humor y comenzaría a ser un poco más abierta.

Fue una noche tranquila en la que descansé bastante bien a pesar del escaso tiempo que tuvimos y lo duro que era el suelo. Dormí tan profundamente que incluso llegué a tener algunos sueños. En un primer momento no les di importancia, pero ya con los ojos abiertos reflexioné acerca de ellos y me di cuenta de una cosa. En uno de ellos usaba mis balas para cortar las molestas ramas del bosque acompañándolas con ráfagas de aire gracias a la vibración. Esta era una habilidad que había conseguido dominar gracias a la cantidad de horas en los campos de tiro, y la verdad es que era muy útil; sin embargo no esperaba que disparar a los árboles fuera algo inteligente. Es por esto que se me ocurrió traspasar esta habilidad a mis armas cortantes. Ya sabía manejar la vibración, sólo tenía que practicar un poco para rodear las espadas en lugar del interior del cañón de un arma de fuego.

El plato hondo que Katharina me tiro me sacó de mis pensamientos. Ya me había dado cuenta de que estaba despierta hacía rato. Por muy densa que fuera la niebla de la mañana el fuego que había encendido y el ruido que había estado haciendo no me habían pasado desapercibidos.

-Gracias- respondí en respuesta al darme cuenta que me estaba invitando al desayuno.

Tras esto me apresuré en guardar todas mis pertenencias en mi mochila menos las espadas y el rifle, los cuales prefería tener a mano, y me dispuse a llenar el plato.

-¿Así que al centro de la isla? Al menos ya sé dónde vamos- dije tranquilamente mientras sumergía la mitad del plato en la olla para llenarlo de estofado. -Muy rico- continué alabando las capacidades culinarias de mi captora para intentar ganar algo de su simpatía, aunque la verdad era que no tenía ni idea de cómo sabía.

No tenía muy claro que a estas alturas fuera ya posible mantener una relación distendida, pero por mi bien debía intentarlo.

-¿Y Sombra?- pregunté al percatarme de que no estaba en el campamento.

“¡PIUM!”, sonó al instante un disparo de gran calibre rompiendo la calma del bosque. Los ecos del disparo se abrieron paso como martilleos. No había sido muy lejos, sin embargo no había sido a nosotros.

-Debemos irnos- apresuré a la jefa de la expedición en tono sigiloso mientras cambiaba el plato por el francotirador.

La mira térmica no me mostraba nada, pero sin duda los que había ido a buscar se habían revelado. Ahora era cuestión de tiempo que finalmente nos chocásemos y nos enfrentásemos a ellos. Solo esperaba que mi compañera fuera tan sigilosa como fuerte y pudiéramos encontrarlos nosotros a ellos y no viceversa. Y ya que estábamos que me dejara alguno para interrogar.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Vie 4 Mayo 2018 - 19:43

El disparo no solo alertó a la pelirrosa, sino que le brindó una interesante idea. Había estado practicando con la conjuración de una poderosa magia, así que era momento de ver qué tan poderosa podía llegar a ser. Ella no era de las personas que experimentaba con animales, de hecho, aborrecía cualquier intervención negativa en la vida animal y salvaje. Gustaba más de usar a los mismos humanos en sus experimentos. Conocía de sobra la crueldad y maldad con la que podía actuar una persona, el rechazo que sentía a la mayoría de la humanidad era suficiente motivación para actuar sin afectar su consciencia. Y si se trataban de enemigos, mejor. Sin embargo, uno de los grandes inconvenientes era el radio de efecto del hechizo. No deseaba afectar a las criaturas que vivían en el bosque, pero a veces se tenía que correr el riesgo.

—Puedes marcharte si tienes miedo —le mencionó—, pero yo esperaré a que venga Sombra.

Mientras esperaba a los “invitados”, reunió energía mágica para crear una esfera vibrante. Hasta el momento no tenía idea de cómo hacer que su hechizo funcionase correctamente, y también estaba experimentando con el lanzamiento. Tal vez la bola no era la mejor idea, pero al menos era algo. Y pronto su haki de observación le advirtió la presencia de varios individuos, acercándose poco a poco a donde habían montado el campamento. No le importaba si eran buenos o malos, pues su objetivo era perfeccionar el hechizo. Estaba tranquila, como debía estarlo. La magia podía ser un elemento muy versátil y peligroso, tanto como para poder dañarle a ella misma si no le manejaba con cuidado.

Y cuando los desconocidos avanzaron, la bruja lanzó con una alarmante velocidad la esfera que había creado en su mano. Después de unos pocos segundos se escuchó una explosión y se vio un destello tan negro como la misma noche, seguido de varios gritos. Katharina no sabía lo que estaba sucediendo exactamente en ese lugar, pero pronto pudo hacerse una idea. Los árboles que estaban delante de ella comenzaron a marchitarse tan rápido que la pelirrosa no tuvo otra opción que salir de allí. Rápidamente cogió sus cosas y llamó a Sombra, quien, afortunadamente, apareció enseguida. Si Simo seguía allí, le dejaría montar a su nueva mascota y huir lo más rápido posible. A medida que el gigantesco felino esquivaba árboles y buscaba senderos que seguir, la magia de muerte de Katharina marchitaba y devoraba la vida de la flora.

Sombra se detuvo cuando la bruja captó que el área de efecto había llegado a su límite. Se sentía extraña, como si tuviera mucho más poder que antes. ¿Acaso había sido un efecto secundario del extraño conjuro que casteó? Era una posibilidad, una muy buena. Por el momento el monstruo de la leyenda y los científicos tendrían que esperar, pues estaba ansiosa por ver lo que había sucedido en el núcleo del hechizo.

—Al parecer ha salido de maravilla —se dijo a sí misma con una sonrisa perturbadora.



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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Simo Baker el Jue 17 Mayo 2018 - 17:28

La expresión que encontré en la cara de mi captora al girarme hacia ella hizo que me recorriera un escalofrío. Me gustaba pensar que era valiente, pero la peliblanca tenía un tono de locura que me intimidaba. Abandonando aquella ligera sonrisa siniestra que había dejado escapar me dijo que me marchara si quería. Por un instante me lo planteé seriamente, pero en aquel momento nuestros enemigos eran los mismos. Y además, ya había visto lo poderosa que era la muchacha, no quería bajo ningún concepto que alguno de sus ataques me alcanzara. Lo mejor que podía hacer era quedarme tras de ella y cubrirla. Así no solo me libraría de adentrarme en el fuego cruzado, también ganaría un poco más de la simpatía de la mujer, la cual llevaba ya tiempo buscando.

-Me quedaré. No te voy a dejar sola después de todo lo que hemos pasado juntos- respondí agradablemente con una sonrisa.

No tuve claro que mi compañera me escuchara si quiera. Estaba muy concentrada creando una esfera negra entre sus manos. Cada cosa que esa mujer hacía era espeluznante, pero no era el momento de centrarme en eso. Parecía que tenía bien cubierto su frente, por lo que yo tomé mi mira y me puse a vigilar que nadie se nos acercara por la retaguardia. Los sensores de mi mira no detectaron nada; sin embargo, gracias a mi haki de observación pude darme cuenta que no estaban funcionando correctamente. “Demasiado cerca”, pensé colgándome rápidamente el rifle a la espalda y agarrando con fuerza las espadas. A penas un segundo después uno de nuestros enemigos apareció de entre los árboles y saltó sobre mí.

Por un instante a causa del forcejeo pensé que mi atacante llevaba un camuflaje hecho con hojas de la isla, pero tras el primer corte, cuando conseguí apartarlo de mí, pude ver cuánto me equivocaba. Aquello no era un hombre, al menos no ahora, era una aberración. Sus brazos eran como lianas y su cabeza parecía un matojo recién arrancado. En un principio llevaba una espada y una pistola pero con el tajo que le había propinado había amputado de cuajo el “brazo” en el que llevaba el arma de fuego. De la apertura no paraba de salir un fluido verduzco, muy distinto de la sangre. Lo dirigió hacia mí como si pretendiera atacarme con ello, pero entonces un destello negro barrió la zona y nos dejó a ambos medio aturdidos. Por suerte para mí yo volví a centrarme mucho más rápido y decidí usar las vibraciones sobre mi arma para dotarla de mayor poder. Como ya había supuesto esa misma mañana había sido fácil y había dotado el corte de mucha más potencia. Tras un instante la vibración imperceptible había creado un pequeño flujo de viento a su alrededor, el cual no solo hizo silencioso el corte, sino que empujó la hoja a través del matojo desparramando un chorro de líquido verde.

Acabado el primer enemigo desplegué mi haki de observación a máxima potencia, pero todo lo que noté en la parte de jungla que se suponía yo debía cubrir fue la presencia de Sombra, el gato de Katharina. Me alegró verlo, sobre todo porque llevaba las patas verdes. Lo más seguro es que él se hubiera encargado de unos cuantos de esos hombres planta, cosa que era de agradecer. A mi espalda su dueña ya le estaba llamando mientras recogía rápidamente sus cosas. “Joder”, pensé al ver lo que estaba sucediendo.

-No me dejéis- dije con tono apresurado agarrando mi mochila y subiéndome a lomos de sombra tan rápido como el soru me lo permitió.

Qué inútil había sido ese pequeño combate que acababa de pelear. El poder de la bruja que me había acogido de portamochilas llegaba más lejos de lo que jamás podría haber imaginado. Las hojas caían mustias para ser seguidas por los árboles a los que habían pertenecido. Los animales corrían tan rápido como podían, pero no todos tenían la suerte de ser felinos gigantes y acababan siendo tragados por la zona oscura. En apenas unos instantes el bosque lleno de vida en el que habíamos estado se tornó gris y mustio. Era aterrador. Si no hubiéramos contado con la ayuda del puma negro…

-¿Cómo has hecho eso?- dije a la peliblanca de sonrisa siniestra con un tono quedo.

No esperaba que me respondiera, pero era una pregunta que tenía que hacer. Hasta su mascota se había visto aterrada por el efecto de aquella bola negra. Era demasiado peligroso, y por como ella misma había huido de la zona parecía que también podría afectarle. Tenía que hacerle comprender que debía controlar un poco ese poder. Me daba igual las plantas o las personas que habían muerto, pero eso podría afectarnos a nosotros la próxima vez, y no estaba dispuesto a pudrirme tan joven.
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Re: El monstruo de la leyenda [Privado][Pasado][Katharina | Simo]

Mensaje por Katharina von Steinhell el Jue 17 Mayo 2018 - 20:54

Necesitaba seguir experimentando con el hechizo que buscaba perfeccionar. La magia era como la ciencia, aunque se saltaba gran parte de la explicación “lógica”. Pero ahora mismo no era lo más importante, sino que necesitaba saber qué eran exactamente aquellas cosas que surgieron del bosque. ¿Mutaciones? Era lo más probable, y no era la primera vez que se encontraba con algo así. Cuando trabajó como marine, luchó contra humanoides carentes de raciocinio. Por otra parte, cuando su barco naufragó, también se enfrentó a extrañas mutaciones que liberaban un extraño líquido corrosivo. Ambas ocasiones habían sido culpa del Gobierno Mundial, ¿esta también lo sería? Tenía para pensarlo, pues el hombre que se hacía llamar Simo Baker se delató al momento de huir de la masa nigromántica que Katharina creó. No cualquier individuo era capaz de usar el Soru, una técnica que les era enseñada a los agentes del Cipher Pol.

Le hubiera gustado responderle a Simo, pero el problema era que ni ella misma sabía lo que había hecho. La esfera de magia negra estaba destinada a erradicar la vida, pero no tenía considerado que ocupase un radio tan… extenso. En todo caso, pronto lo descubriría. Por otro lado, el hombre aún no había descubierto la verdadera identidad de Katharina. Actualmente no solo era acusada de traición y piratería, sino que también por derrotar a un agente del CP9 y robo a gran escala.

—Un experimento —respondió ella—. Venga, mejor que sigamos. Aún no sabemos qué son esas cosas, y tampoco me hace mucha gracia encontrarme con una de ellas.

Pasó gran parte del viaje leyendo cosillas en el Necronomicón, el libro que robó hace mucho tiempo. No necesitaba darle más información al espía, lo que sí quería era saber por qué seguía acompañándola. ¿Acaso pretendía capturarla? No, no lo creía. Lo hubiera hecho cuando cayó dormida, aunque también estaba la posibilidad de que fuera incluso más débil que el enorme gato negro que la transportaba. Como sea, ahora mismo debía continuar y dejar de preocuparse por todo. De pronto, su arma vibró suavemente.

—Siento algo, Katharina. Mantente alerta —dijo Nyx.

—¿Estamos cerca?

—Así parece —respondió—. Siento una poderosa fuerza que proviene… del interior de la montaña.

Frente al peculiar grupo, se dejaba ver una imponente montaña que parecía no acabar. Las nubes se arremolinaban alrededor de la cúspide, seguramente donde estaba lo que Katharina tanto deseaba. Ahora sí podía ser el momento de separarse, ahora sí era el momento en que todo lo que podía haber en el laboratorio pasaba a segundo plano. Lo que más le importaba a la bruja era el monstruo de la leyenda… ¿Cómo sería? ¿Qué tan fuerte era? Estaba ansiosa, ¿y cómo no estarlo? Estaba a punto de enfrentarse a lo desconocido. Pronto, muy pronto se enfrentaría al verdadero miedo.



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