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La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

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La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Miér 8 Ago 2018 - 20:32

En la posada, Dretch había mal dormido, se había despertado numerosas veces durante la noche y otras tantas se había quedado dormido. Unas veces por el calor, otras por las chinches, otras por nervios. Apenas había salido el sol, ya se había puesto en pie, tenía que salir cuanto antes o las chinches darían buena cuenta de él. Bajó las escaleras que conducían a la planta inferior a paso raudo, se dirigió hacia el modesto comedor del establecimiento y, aunque intentó comer algo, su estómago no le admitía ningún tipo de comida. Finalmente, y con tan solo un café en su estómago, se levantó de la mesa y se sacudió las ropas y el pelo, aún quedaba media hora para que la operación gubernamental diera comienzo.

Lo primero que hizo fue salir hacia el exterior del edificio, con la esperanza de encenderse un cigarrillo y calmar sus nervios. A diferencia del día anterior, la plaza del modesto asentamiento de Yuba estaba prácticamente desierta. Nada que ver con los puestos de venta a rebosar que cambiaban y vendían que habían visto otros días. Sin embargo, no era gente o tenderetes lo que buscaba, sino que oteaba el horizonte con su ojo sano en busca de su vehículo de transporte. El agente le dio una calada al cigarrillo y miró una vez más el reloj.

- Demasiado pronto – murmuró para sí mismo.

Y lo cierto era que tenía motivos para estar nervioso. La última vez que había realizado uno de sus incursiones en territorios extranjeros no solo no había logrado su objetivo, si no que sus supuestos aliados se habían hecho con su botín frente a sus narices. Aprendía lento, pero aprendía. Esta vez contaba con la ayuda de los suyos, tras su ultimo fracaso para capturar las molestas arañas tejehierro sus superiores se habían dado cuenta de que, aunque había vuelto con las manos vacías, no había mentido en absoluto. En cuanto Dretch le habló a Ann de Vouloir de su intención de viajar a Arabasta en busca de su secreto nacional más oculto a punto estuvo de ser arrestado. Sin embargo, no fue hasta que el agente le habló sobre el legendario brasalino que su jefa no le dejo despegar la cabeza del suelo ¿A qué demonios creía que se refería? Y allí se encontraba ahora, como un simple peón de una operación gubernamental en la que no tenía ningún poder decisión. Ni tan siquiera tenía ni la más remota de idea de a quien le pertenecerían los derechos de explotación del brasalino si el operativo resultaba exitoso.

Dretch escuchó ruido a su espalda, al parecer no era el único agente intranquilo aquella mañana.


Última edición por Dretch el Mar 4 Sep 2018 - 18:13, editado 1 vez
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Adry-sama el Vie 10 Ago 2018 - 15:16

Extrañamente en mí, esa mañana me levanté temprano, reduciendo las horas de sueño a lo justo y necesario. Esta ocasión lo requería, se lo debía a mi compañero. Me sentía disgustado tras el fracaso de la misión anterior y, aún sabiendo que no había sido culpa mía, sentía que le debía una a Dretch. Esperaba servirle de ayuda en esta ocasión, pero por desgracia no sería tan sencillo. Según me había enterado, la misión independiente a la que Dretch me había invitado a participar, de la noche a la mañana se convirtió en una misión oficial del gobierno, cosa que no me agradó del todo debido a que, aunque lográramos hacer un descubrimiento lo cual no era del todo seguro, el mérito probablemente se lo llevase el gobierno en sí en vez de sus agentes. De todas formas, aún sin habérmelo ofrecido mi compañero en un principio, me hubiese visto involucrado en esta misión desde el momento en que recibí la notificación oficial de mi requerimiento en la operación.

Así fue como, muy a mi pesar, nos dirigimos a Arabasta. Tierra de arenales e insolaciones. Lugar en donde ningún ser peludo querría estar. Lugar donde yo no querría estar. Y aún así, llegamos a la isla, en dirección a Yuba. Afortunadamente esta se trataba de una ciudad con pies y cabeza. Tenía todo lo que podías pedir en el desierto y más. Por lo visto era una ciudad muy frecuentada por mercaderes y turistas, ideal para nuestro grupo. Aquí conseguiríamos provisiones y nos prepararíamos para lo que pudiera ocurrir.

Nada más levantarme me dispuse a vestirme apropiadamente. Me atavié con mi ropa habitual, pero sin la chaqueta dejando mi torso desnudo. Para cubrirlo me coloqué mi capa marrón sobre los hombros, para evitar el contacto directo con la luz del sol. Al final acabé recogiendo mi pelo en una coleta alta, me ajusté el estoque a la cintura, y salí para hacer un poco de tiempo hasta la hora de partida. Una vez fuera de la posada, me encontré a un intranquilo Dretch, observando con cuidado a su alrededor.

- Buenos días, Dretch. ¿Estamos listos para partir?
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Dom 12 Ago 2018 - 21:57

Suspiró despacio y de mala gana. Por fin, luego de un tiempo infernalmente largo, había logrado dar con Dretch Buerganor y, como si las cosas no pudieran ser mejor, era en una misión. Estaba un poco ansioso por lo que esta misión podía llegar a ser. Sabía que, como era habitual en el Gobierno, al ser una misión oficial de este el mérito sería de ellos y no de los agentes que la iban a hacer. Era un grupo de tres personas, incluyéndolo. El otro era alguien que no le interesaba conocer, pero no se podía quejar, así eran las órdenes. Le gustaba pensar que solo él y Dretch eran capaces de conseguir que esto fuera un éxito.

Había llegado hace unos días a la isla. Arabasta. Un par de recuerdos con su antigua banda pirata le llegaron a la cabeza al sentir el aroma y el calor del desierto. Por suerte para él, su viaje lo había llevado a Yuba, un oasis que contaba con todo lo que él quisiera para tener una estancia más cómoda. Llevaba vestido su típico traje negro con un gran sombrero para que el sol no le molestara mucho. Una vez listo para la acción, salió de su habitación, se arregló las gafas y salió de la posada. Sintió el calor en su cuerpo y miró al cielo, como esperaba, estaba despejado. No era raro, después de todo, ya sabía que era muy raro que se nublara y todavía más, que lloviera en un desierto.

Su objetivo más importante, era que Dretch lo aceptara en su división, había investigado un poco sobre esta y no había recibido más que buenas noticias. En palabras simples, era una división donde los propios miembros eran un poco… Rebeldes. Hacían lo que querían, cómo querían y dónde querían, sin respetar mucho a los Altos Mandos, lo que le iba a dar mucha libertad. ”Por eso me la recomendó Kishimoto. Maldito sabelotodo” — pensó con una suave sonrisa. Se quedó en silencio mientras buscaba con la mirada a sus compañeros. No fue algo tan complicado, después de todo, era muy temprano en la mañana y casi no había movimiento en el oasis.

—¿Nos vamos? —dijo, una vez se acercó a ellos —Así podríamos quitarte la impaciencia, Dretch. —mencionó con una suave sonrisa —Cierto, seguramente no me conozcan, soy Shintaro. Un gusto —puntualizó. Una vez se hicieran las presentaciones correspondientes, seguramente, partirían. Solo por si acaso, activó su mantra y así, de ese modo, estaría atento a cualquier situación un poco… Imprevista.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Mar 4 Sep 2018 - 19:04

Un amenazante sol comenzaba lentamente a alzarse, dejando que la brisa caliente y la arena le quitaran por completo las ganas de volver de permiso algún día en aquella tierra. Estaba acostumbrado a soportar el frio, pero el calor… eso ya era distinto. El agente permaneció en silencio en el exterior de la posada mientras apuraba las ultimas caladas de su cigarrillo. Cuando escuchó las voces de Rexair y del nuevo iniciado, este inmediatamente alzó la palma de su mano derecha, ahora enfundada en un guante de cuero.

- Cinco minutos–  dijo mientras exhalaba el por la nariz – No os preocupéis, no deberían tardar mucho más.

No era ningún secreto decir que Dretch, luego de haber orquestado los pormenores de la misión junto a Ann, se hiciera con el mando de la misma. Sin embargo, su jefa se había encargado de seleccionar a los agentes que participarían en dicha operación. Por eso, en cuanto ambos integrantes salieron al exterior del edificio sonrió escéptico. Desconfiaba de sus aptitudes, al menos de las del iniciado Shintaro. En su interior aún seguía intentando encontrar la respuesta a aquel cambio repentino de planes ¿Por qué diantres no se había limitado a elegir entre los integrantes de la Karasu? Para el maltrecho agente, las cuestiones inherentes a la disposición y despliegue de efectivos aun le resultaban desconocidas. Annette de Vouloir era una mujer carismática, sensual y peligrosa, repleta de ardides y, en definitiva, alguien que sabía jugar muy bien sus cartas con inteligencia.

Volvió a mirar su reloj: marcaba las nueve y media. Hacía poco que lo tenía y aun no estaba acostumbrado a mirarlo con tanta insistencia. En cualquier caso, su vehículo no debería tardar mucho más en llegar. Apenas dejó levantó la vista de la esfera de su reloj pudo distinguir en el horizonte como una pequeña columna de arena se dirigía hacia el oasis a una velocidad considerable. En cuanto la distancia se redujo lo suficiente, pudo distinguirse la silueta de lo que parecía un gran carromato de feriantes el cual iba tirado por dos enormes geckos gigantescos. Los reptiles, ambos completamente bizcos, se detuvieron de forma obediente a escasos metros de los tres agentes levantando una enorme cantidad de arena en el proceso. Antes de que ninguno de los tres pudiese mediar palabra, una de las puertas laterales del vehículo se abrió dejando caer desde el interior otra buena cantidad de arena.

- Como veis no escatimamos en gastos, subid y os daré los detalles de la misión en cuanto hallamos salido de este lugar – dijo mientras tiraba la colilla al suelo y ponía un pie sobre la pequeña escalera que daba acceso al carromato.

En seguida el agente advirtió que, pese al calor que ya empezaba a hacer en el exterior, la estancia era agradablemente fresca. En uno de los laterales había un viejo diván de terciopelo rojo, una mesa baja y algunas tazas de té desperdigadas por la misma. Por el otro, estaba abarrotado de pliegues y más de pliegues de lino, un sinfín de vestimentas locales. Nada en aquel desorden parecía tener sentido, sin embargo, el agente respiró aliviado.

- Buscad algo de vuestra talla, nadie puede reconocernos, si en cualquier momento nos identifican con empleados del Gobierno Mundial… las cosas podrían ponerse demasiado feas. Ademas, seguro que hay un bonito burka que haga juego con tus ojos Rexair y puede que algún turbante que te cubra ese endiablado pelo verde Shintaro – bromeó mientras echaba un vistazo al montón de ropa.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Vie 14 Sep 2018 - 14:42

Suspiró con pesadez mientras esperaba. ¿Qué más tenían que esperar? Estaba un poco impaciente y, por lo poco que sabía de la misión, era algo bastante… Interesante de hacer. Casi parecía que más que una misión que haría el Gobierno, era algo que quería conseguir Dretch, lo cual le daba una… Grata impresión. Le gustaba el hecho de que hiciera lo que quisiera y no respondiera ante nada ni nadie. ¿Por qué sería un miembro del Cipher Pol? Quizás se lo preguntaba más tarde o quizás no, no era un tema de su incumbencia y no era el más indicado para preguntar algo así. Después de todo, Midorima debía ser el único qué estaba en el lugar y facción equivocada. Era una obligación, sí, pero seguía siendo algo que no le agradaba… No le gustaba la idea de que alguien le dijera qué hacer o cómo hacerlo y solo en base a una manipulación con una de las personas más importantes que él tenía. ”Concéntrate, idiota, concéntrate” —pensó mientras miraba que ya llegaba su transporte.

El transporte era… Grande. Dos geckos frenaron frente a ellos, levantando, en el proceso, un poco de arena. Se limpió con la manga sus lentes y, finalmente, subió. En el interior notó que había mucha tela, demasiada a su gusto. Agradecía que este estuviera bastante agradable en comparación con el exterior donde ya empezaba a asomar el gran calor del desierto. Escuchó las palabras de Dretch y guardó silencio. Era quien los lideraba y tenía los completos detalles de lo que estaba por pasar. Miró por los alrededores, buscando algo de su talla y quizás un gorro mejor. ”Veamos…” —se dijo mientras trataba de encontrar algo. No es que fuera demasiado exquisito con sus gustos, pero cualquiera dudaría un poco entre tantas cosas por elegir.

Luego de un rato, logró encontrar lo más ideal. Una túnica del desierto que decidió cerrar para evitar que su traje negro se viera. Para el gorro, solo le puso una tela sobre este. La túnica tenía flores rojas en las mangas y era de un color verdoso. La tela que cubría su gorro, era de un color violeta un poco fuerte. El transporte, finalmente, partió. En pocos minutos dejarían Yuba para internarse en el desierto. Estaba ansioso de dejar el oasis para empezar con todo esto. Se relajó y desactivó su mantra, no lo veía necesario y dudaba que alguien fuera a intentar hacerles algo. No llamaban mucho la atención y deberían llegar a su destino prontamente.

—Entonces, tú dirás, Dretch —dijo —. Tengo algunos detalles, pero creo que lo mejor es saberlo de ti. —Tomó una pausa y se acomodó en el asiento. Miró por la pequeña ventana y se fijó que el oasis ya quedaba bastante atrás. ”Debo encontrar el momento para hablar con él sobre el ingreso a la división” —pensó para no apresurarse. Era un poco difícil tener en cuenta todo eso, pero no quería parecer alguien impulsivo o alguien que no sabía dónde se estaba metiendo.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Dom 23 Sep 2018 - 19:14

Una vez sus dos compañeros hubieron subido al transporte, el agente se dirigió hacia la parte delantera del carromato y golpeó la pared un par de veces. El cochero, un tal Basim, espoleo a los lagartos y enseguida el carro volvió a ponerse en marcha. Dretch sabia poco o casi nada de aquel transportista loco que había accedido a las demandas de la Cipher pol, aunque podía sospechar con total certeza que le habían ofrecido un buen incentivo económico. Aunque aquello también hubiese sido obra de Ann, le comenzaba preocupar la cantidad de cosas que se escapan de su control en aquella misión.

Se aproximó al montón de ropa y, al igual que los demás, buscó algo que al menos fuera de su talla. Eligió un turbante liso, de tonos pastel y luminosos. También encontró una supuesta túnica de color ocre con lunares naranjas, aunque más bien le parecía un vestido, larga, sedosa y flotante. Por último, a modo de fajín, se anudó su bufanda violeta en torno a su cintura. Salvo por sus botas, que asomaban tímidamente bajo la túnica, apenas podía apreciarse vestigio alguno de su uniforme gubernamental. Sin embargo, cuando alzó la vista al frente, descubrió que no podía decir lo mismo del resto de sus compañeros.

“Supongo que también habrá locales sin sentido de la estética”- se dijo así mismo, tratando de quitarle hierro al asunto.

El iniciado que le habían endosado para aquella misión fue el primero en romper el silencio. Al parecer nadie le había avisado de lo que venían a hacer a aquella tierra de mala muerte.

- Tienes razón, ha llegado la hora de poner las cartas sobre la mesa – anunció con una fingida tosecilla para hacerse notar – Arabasta, pese a ser miembro del Gobierno Mundial, tiene un tesoro nacional que sus monarcas se niegan a compartir con los demás. El Brasalino, es el tejido natural con mayor tolerancia a las altas temperaturas hasta l fecha conocido. El intervencionismo es siempre un asunto muy delicado, sobre si todo si se hace entre supuestos aliados – hizo una pequeña pausa para asegurarse de que comprendían la delicadeza de la misión – Tenéis ojos, seguro que os habéis dado cuenta de toda esa cantidad absurda de tela que hay en el carromato. Se trata de lino convencional, sin embargo, nos hemos asegurado de tintarlo de tal manera que a simple vista que recuerde al Brasalino original. El equipo A se ha encargado de difundir por las principales urbes del país que un grupo de mercaderes extranjeros piensa iniciar una guerra de precios con el Brasalino. Nosotros somos el equipo B, nuestra función es hacernos pasar como los mercaderes de los rumores y recibir la ira de los vendedores locales. No olvidéis que, históricamente, estas gentes están demasiado acostumbradas a tomar las armas y luchar por lo que creen justo. En otras circunstancias eso podría ser un acto admirable, pero en este caso será su perdición.

Se llevó entonces la mano al interior de la túnica y, a su vez de la gabardina, para extraer de su interior una pequeña caja de madera de ébano. Se la mostró a los dos agentes y esbozando la mejor de sus sonrisas, la abrió frente a sus ojos. En su interior podían verse dos den den mushis sobre una hoja de lechuga. El primero de ellos, de un tamaño irrisorio y con actitud enérgica, tenía una pequeña antena circular sobre su caparazón. El segundo, más grande y completamente dormido, tenía una pantalla circular sobre uno de los laterales de su caparazón.

- Este – dijo mientras extraía el más pequeño – es un Hakkōsha den den mushi, es muy pequeño y muy difícil de detectar una vez que encuentra un lugar cálido en el que esconderse.

Entonces se levantó y lo dejo cuidadosamente sobre uno de los montones de tela. El pequeño caracol no tardo demasiado en colarse entre los pliegues y recovecos de la tela, en busca de un lugar cómodo.

- Este grandullón es un, Juyō-tai den den mushi – explicó mientras sacaba de la caja al otro caracol – Este es un vago redomado, pero si activamos el monitor y le obligamos a despertarse… - puso su dedo pulgar sobre el dispositivo de encendido y lo presionó. Los ojos del caracol se abrieron de par en par hasta que, al cabo de unos segundos, sus pupilas se tornaron en corazones y la pantalla circular comenzó a funcionar a modo de sonar mientras marcaba una dirección fija – Este caracol enamoradizo es capaz de rastrear la señal del Hakkōsha den den mushi a una distancia asquerosamente estúpida. Por lo tanto, los propios asaltantes nos llevaran hasta su guarida. Hasta entonces, nadie puede saber que somos del Gobierno ¿Alguna duda?
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Mar 2 Oct 2018 - 15:26

Se quedó mirando por la ventana mientras esperaba que su compañero le detallara toda la misión. Suspiró con desgana y terminó por apoyar su cabeza en la pequeña ventana. El paisaje no era demasiado llamativo, solo arena, arena y más arena. Aunque claro, era un desierto y más no se podía esperar. Habían dejado atrás Yuba hace rato y ahora se dirigían al siguiente punto donde podían empezar la misión. Se preguntó si tendría la oportunidad de luchar y, de ser el caso, ¿tendría que usar su máximo? No le gustaba la idea, no mucho, pero prefería eso a arriesgar la misión y sus posibilidades de unirse a la división de Dretch. No servía de nada si ambos acababan muertos solo porque no quería luchar con su máximo potencial.

Finalmente, su compañero empezó a hablar. Se colocó más cómodo y prestó atención. Se cruzó de brazos y no pensaba interrumpirlo. Como ya sabía, todo era por una tela. Tela que, en palabras de Dretch, era un tesoro nacional que Arabasta se negaba a compartir. ¿Por política? ¿Simple egoísmo? Nunca entendería muy bien a los reyes de islas como esta. Siguió escuchando y sus sospechas, eran acertadas. Todo era por simple conveniencia y el plan parecía ser bastante sólido. Un grupo, se estaba encargando de llevar el rumor de que un grupo extranjero pensaba en hacer una guerra de precios con el Brasalino. El segundo grupo, el de ellos, tendría que recibir la furia de los comerciantes locales. Si había algo de razón en lo que su compañero decía, era que, históricamente, la gente de Arabasta era propensa a tomar las armas y luchar por lo que consideraba correcto. En pocas palabras… Estaban perdidos en este caso. Escuchó la explicación de los Den Den Mushi y poco a poco, todo iba cobrando un poco más de sentido.

Imaginaba lo que iba a pasar con las palabras de Dretch. Una vez derrotaran a los comerciantes locales, robar el brasalino original y tener el monopolio de dicha tela. Quizás era solo por avaricia, pero podrían tener nuevos recursos con la venta de eso. Suspiró y asintió con la cabeza, no era mucho qué hacer y mantener la tapadera de que no eran parte del Gobierno Mundial iba a ser sencillo, después de todo, era una de las especialidades de los agentes del Cipher Pol. Convertirse en quien quisieran y no llamar la atención. Recaudar información secreta sin que nadie se enterara y, por otro lado, saber mentir de forma inteligente. Era una misión al más puro estilo de espías.

—Solo una duda —dijo él mirando por la ventana —. ¿Los tenemos qué matar o basta solo con dejarlos fuera de combate? —preguntó. No le interesaba mucho cualquiera de las opciones, podía hacer cualquiera de las dos.

Sin esperarlo, el transporte frenó de golpe. ¿Qué estaba pasando ahora? Sacó su cabeza por la ventana y una sonrisa se dibujó en su rostro. Le hizo una seña a Dretch y solo bajó. Frente a ellos, un grupo de unas treinta personas, todas armadas, estaban interrumpiendo el camino. Habían llegado mucho más temprano de lo que esperaba, pero estaba bien. Así debían ser las cosas. Activó su mantra y se preparó para la inminente batalla.

—Son treinta personas. ¿Quieres la mitad? —preguntó a su compañero.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Mar 23 Oct 2018 - 17:12

El agente alzó la ceja en cuanto escuchó la única pregunta de su acompañante. No sabía hasta qué punto el peliverde había logrado interiorizar el rokushiki, pero el uso de fuerza letal no era algo que se hubiese planteado en un principio. Se mantuvo en silencio durante unos segundos, pensativo, mientras trataba de atar los cabos suelos.

- No será necesario eliminar a nadie. No a menos que pretendamos que la gente comience a hacerse preguntas – matizó – Dejar un rastro de cadáveres a nuestro paso solo nos retrasaría.

Si el peliverde estaba en lo cierto, los artesanos del Reino de las Arenas habían mordido el anzuelo. El agente se acercó a una de las ventanas del carromato y, descorriendo cuidadosamente la cortina de lino, los observó. La envidia como la peste necesitaba de inocentes de quien vivir, cerca de una treintena de hombres a caballo y vestidos como comerciantes se aproximaban por ambos flancos del llamativo vehículo. El joven Búho no pudo contener su sonrisa de satisfacción al contemplar como los planes, por primera vez en mucho tiempo, comenzaban a salir tal cual habían sido concebidos.

- Bonito truco de magia ¿Cómo demonios los has visto sin asomarte por las ventanas? Ya he visto a Leblanc hacer algo parecido ¿Es alguna broma que se ha puesto de moda o algo así? – inquirió el agente.

Mientras el caos amenazaba con manifestarse a su alrededor, Dretch se alejó de una de las ventanas, dio un par de golpes en la pared para que el cochero aminorara la marcha y comenzó a buscar algo que usar como arma en el interior del carromato. Bajo uno de los pliegues del falso brasalino encontró un par de escobas. Ni corto ni perezoso, las desenroscó sacó las astas de las mismas

- Cíñete al plan, nada de rokushiki e intenta alejarte tanto como puedas del carro. Si les damos lo que buscan se marcharan tan rápido como tengan oportunidad – dijo mientras le tendía uno de los palos Midorima – Yo no tengo ojos en la nuca, pero se cuando alguien hace bien su trabajo. La derecha es toda tuya, yo me quedo con los de la izquierda.

Acto seguido, avanzó hacia la puerta del carromato y, tapándose con parte de la tela sobrante del turbante para protegerse del polvo, se expuso al abrasador clima de Arabasta. En seguida, tras poner un pie en la arena del desierto, decenas de gritos comenzaron a resonar por las dunas anunciando la presencia de Dretch. Sin embargo, ese era el flanco de Midorima, por lo que no le correspondía a él darles una sorpresa. El agente se puso en marcha y, balanceando el palo de la escoba como si se tratara de una simple ramita de olivo, rodeó el vehículo para encontrarse con sus atacantes. La polvareda levantada por los cascos de los caballos era tal, que el agente apenas era capaz de discernir cuantos de aquellos mercaderes se encontraban frente a él. Sin embargo, mantuvo la calma y extendió las palmas de sus manos hacia sus flancos, calculando su área de acción ahora que disponía de aquel palo.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Miér 31 Oct 2018 - 13:37

Ocultó su asombro ante la pregunta de Dretch. ¿Acaso no conocía lo que era el Haki? O quizás si lo conocía, pero no lo sabía usar o no lo había entrenado lo suficiente como para poder usarlo a su nivel. Suspiró y solo asintió con la cabeza. Era simple lo que tenía que hacer, alejarse lo suficiente del carro y dejar que se lo llevaran. Agarró el palo que le había dado su compañero y lo balanceó de lado a lado. Lo vio descender y él hizo lo mismo, tenía un par de trucos bajo la manga, pero, al parecer, no tenían que luchar en serio. El punto del parcheado tenía sentido, un mar de cadáveres tras de ellos iba a ser, cuanto menos, algo un poco insensato e imprudente.

—Aquí vamos —susurró.

Los suyos eran solo los de la derecha mientras que Dretch se encargaría de la izquierda. Eran más o menos pocos, pero la polvareda era bastante más grande de lo que esperaba. Los caballos, al correr, levantaban mucho polvo y eso dificultaba mucho el ver, aunque podía compensarlo con su mantra y eso era lo que iba a usar para no tener muchos problemas, pero… Primero tenía que alejarse del transporte que contenía el brasalino falso y darles la oportunidad de lo que se llevaran. ”Puedo usar eso…” —pensó con una suave sonrisa mientras los iba viendo acercándose cada vez más. Iba a ser la primera vez que usaría algo aprendido del Cipher Pol y, si lo pensaba bien, era algo que quizás le iba a ser más útil ahora que lo poseía. El rokushiki, aunque a un nivel básico, era las artes secretas de la agencia y, en este caso, era lo mejor que podía usar.

—Soru.

Desapareció dejando una estela de polvo detrás suyo. Observó con cierta diversión cómo es que los que estaban por llegar a él, se asombraban de que ya no estaba ahí. Silbó para llamar su atención y fue que todos ellos se giraron para verlo. Se quedó quieto y fue que algunos empezaron a caer inconscientes. En el momento en que había desaparecido, había golpeado a algunos para dejarlos fuera de combate, había medido muy bien su fuerza y sabía que no estaban muertos. Se había alejado un buen par de metros del transporte y, mientras algunos se quedaban frente a él, seguramente, para evitar algún movimiento suyo, otros simplemente seguían su camino directo al brasalino falso. ”No los tengo por qué detener, ¿verdad?” —se recordó con una suave sonrisa.

—Vengan —dijo en voz alta a los pocos valientes que se habían quedado.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Miér 7 Nov 2018 - 15:53

Dretch avanzó algunos pasos hacia el frente, cerró su ojo sano y se concentró. Él no era capaz de rastrear presencias como Giotto y Shintaro, sin embargo, si conseguía concentrarse y aislarse del mundo sí que era capaz de ver cosas que, de otro modo, le serían imposibles. Podía apreciar en el ambiente una sensación de asfixia y opresión continua, acrecentada por el extremo y sofocante calor del desierto. Por encima de su cabeza, se podía oír el soplido del viento, que proyectaba consigo diminutas partículas de arena y las aparatosas pisadas de no menos de una quincena de corceles. La intuición le decía que se dirigía a algún tipo de trampa mortal, sabía que era la víctima de una emboscada y, a pesar de ello, comenzó a caminar a ciegas hacia adelante.

No pudo evitar que su labio se curvase hacia arriba, confiado, aunque se esforzó por mantener la concentración. Sus manos aun sostenían el palo alargado que había conseguido en el interior del carromato. De pronto, el agente abrió su ojo de par en par y se encontró de frente al primero de sus enemigos. Un jinete armado con un tridente. El rebelde impulsó su arma en dirección al agente con una velocidad de vértigo, poniendo su pecho como diana. Dretch saltó hacia atrás, con una grácil acrobacia, y esquivó su ataque, el cual zumbó a escasos centímetros de su torso. Había eludido a la primera de las amenazas, pero aún quedaban muchos jinetes. Levantando el brazo, realizó varios giros con el palo sobre su cabeza. El siguiente jinete volvió a abalanzar los tres puntiagudos pinchos sobre él, sin embargo, su arma salió despedida cuando el agente la interceptó con un golpe seco y diestro. Sus ojos destilaron horror en cuanto se vio desarmado ante un simple mercader. Puede que en otras circunstancias no hubiese tenido piedad, pero dejo que se marchara con el rabo entre las patas.

Eran demasiados y el calor no estaba ayudando. Si tenía que desarmarlos uno por uno, le llevaría un tiempo y esfuerzo que no merecerían la pena. Tenía que conseguir que centraran su atención en el carro y no en él. Chasqueó la lengua, molesto y se puso manos a la obra. Usando la vara a modo de pértiga, la clavó en la arena y se impulsó sobre ella para propinar una patada lateral sobre un tercer jinete que en seguida cayó derribado sobre la arena. Ahora sobre el caballo, espoleó al animal para alejarlo tanto como le fuera posible del carro y de sus agresores. Procurando pasar lo suficientemente cerca de Shintaro para silbar y que este emulara su táctica de fingir una huida.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Mar 20 Nov 2018 - 22:33

Era un tanto aburrido “pelear” contra esos tipos. Ni siquiera tenía que esforzarse para derrotarlos, pero… No era una buena idea, tenía que fingir que era un mercader común y ordinario, sin nada más que eso. Suspiró y, en un instante, vio a Dretch que estaba luchando contra los de su lado. La intención no era derrotarlos a todos, aunque podría, sino que se llevaran en el carro con el brasalino falso y que ellos mismos los llevaran directo al original. Tenían que hacerlo bien, así que solo se quedó en silencio y se iba alejando un poco más de su transporte. No era tan difícil hacerlo, pero el calor era bastante y no estaba tan acostumbrado a luchar con esos climas. Volvió a suspirar mientras veía como algunos ya se dirigían directo al carro, los dejó pasar mientras iba viendo la sucesión de gente que le “impedía” el seguir a los otros.

—Vamos… Solo un poco más —susurró mientras iba aguantando al resto de sujetos. A diferencia del parcheado, él los tumbaba de uno o dos golpes, nada mortal, pero si eficaz. No le interesaba la idea de desarmarlos y, por alguna razón, el palo que le había pasado su compañero le era bastante útil para eso.

De reojo siguió observando a Dretch y se quedó en silencio mientras esquivaba algunos golpes. Estaba a unos diez o quince metros del carro, pero algunos seguían tratando de derrotarlo o, mejor dicho, ganar tiempo para que sus otros camaradas pudieran robar el brasalino falso. Dio un gran salto y generó, nuevamente, más distancia entre él y su transporte. ”Va a ser muy molesto el tener que movernos sin el carro” —pensó mientras de un golpe en la muñeca desarmaba a un contrincante y lo terminaba de tumbar con un certero golpe en el cuello. Se secó, con la manga, un par de gotas de sudor. Sintió como es que la presencia de su compañero se iba acercando a él y, cuando lo vio, entendió todo. Era momento de hacer una falsa huida así que tiró su palo a cualquier lugar y se fue acercando al caballo. Les hizo creer a los mercaderes que lo estaban arrinconando y les dejó rodearlo, pero dejando, estratégicamente, un espacio para poder escapar en cuanto Dretch pasara a su lado.

—Adiós —dijo antes de saltar y caer de pie y con los brazos cruzados, sobre su nuevo transporte. El caballo no tardó en alejarlos de la zona de conflicto. Habían cumplido la primera parte de la misión y ahora solo faltaba la segunda —. Bueno, a ver si esto funciona —le comentó a su compañero mientras se mantenía de pie y con los brazos cruzados en el lomo de aquel caballo.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Mar 27 Nov 2018 - 17:52

Cegado por los rayos de sol, el agente continúo espoleando a su caballo con la es esperanza de que, su huida y malintencionada dirección, acusaran la pereza suficiente en las filas rebeldes como para desestimar una persecución. Aunque Dretch no miró hacia atrás en ningún momento, en seguida se dio cuenta de que no era por que tuviera fe ciega en su plan o para evitar ser reconocido. Lo cierto era que, pese a ser originario de una pequeña villa medieval, jamás en su vida se había se había subido en un caballo. De hecho, ni tan siquiera se había subido en una mula. Todo había sucedido muy rápido y había reaccionado sin apenas preocuparse de los por menores de sus actos. Rígido como una estatua y con el temor de una caída inminente, apenas se había movido de la montura de la bestia desde que aterrizara en ella impulsándose con su vara. Tan solo una parte de su cuerpo se había movido. Sus manos. Estaban blancas, debido a la férrea presa que ejercían sobre las riendas de su corcel.

Pasados algunos minutos, el corcel aminoró el trote y comenzó a moverse más lentamente. Entonces, aprovechó para girarse temeroso hacia atrás en busca de Shintaro y Rexxair. Sin embargo, tan solo pudo divisar al primero. No había rastro alguno del mink a su alrededor. Algo en su interior le hizo espabilar. No recordaba haber visto al pseudo-animal salir del carromato ¿Y si no había tenido oportunidad de salir a tiempo? Si se descubría la implicación de la Cipher Pol antes de los previsto, su plan podría irse al traste. De nada le servía lamentarse de su suerte, las excusas no eran toleradas en la agencia y no tenía ninguna intención de recibir otro rapapolvo de sus superiores. Suspiró y centró su atención en el jinete peliverde que se aproximaba a su posición.

- ¿Te han seguido? – inquirió, dejando que el iniciado recorriera los pocos metros que lo separaban de su ubicación.

Mientras tanto, se llevó la mano hacia una de las mangas de su túnica y sacaba de su interior al Juyō-tai den den mushi. El animal, mecido por el trote del caballo sobre la arena, se había dormido. Ahora, una enorme burbuja nasal de aspecto repelente, se expandía y contraía al ritmo de su respiración. El agente levantó su mano izquierda y, haciendo un leve aspaviento para bajarse la manga de la túnica, se desabrochó el botón del puño de su camisa y bajo de nuevo su mano hacia el suelo, dejando que una de sus agujas de calceta se deslizara sobre la palma de su mano. Acto seguido, explotó la burbuja nasal y, mientras que el den den mushi, sobresaltado, abría los ojos como platos, lo arrojó con su brazo biónico. El lanzamiento parabólico iba en directo hacia el peliverde.

- Yo ya tengo bastante con tratar de no caerme de esta alimaña - se quejó, mientras trataba de mantener el equilibrio sobre la silla de montar – Tu guías, Shintaro. Esos geckos deberían ser más rápidos que nosotros así que, salvo que hayan escoltado el carromato, ya deberían de tener ventaja suficiente. Asegúrate de que ese caracol encuentra el rastro y abre la marcha.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Miér 5 Dic 2018 - 15:40

Suspiró mientras se alejaban de ellos. La misión iba avanzando bien y ahora solo era cuestión de tiempo para finalizarla de una forma u otra, se quedó en silencio. Veía con ciertas complicaciones a Dretch tratando de controlar el caballo, y ahora que lo pensaba, a él también le estaba costando un poco de trabajo controlar el suyo. No sería una mala idea que en el Cipher Pol se hicieran clases para estos animales, así un agente podría estar preparado para todo tipo de situaciones y no arruinar una misión solo por no saber domar a un caballo. Se terminó de acercar a su compañero y se quedó en silencio mientras iba escuchando sus palabras. Agarró el Den Den Mushi y esperó unos pequeños instantes.

Ni siquiera se había dado cuenta, pero faltaba una persona. El mink. ¿Dónde estaría? No recordaba verlo en el carromato y ni siquiera recordaba verlo bajar de este, ¿habría subido? Si estaba dentro de su antiguo transporte, todo se podía ir al demonio y todo por su culpa. Todo su esfuerzo se iría al traste por él. Dejó de pensar en ello y se concentró en el Den Den Mushi. La deducción de su compañero era cierta, según lo que indicaba el caracol, estaban ya bastante alejados. ”Estas cosas son realmente útiles” —pensó mientras recordaba que él, con un poco de suerte, solo había usado el normal, el que te permitía llamar. No tenía idea de las diferentes funciones que podía tener una de estas cosas.

—Esos geckos son bastante rápidos —comentó él —. Deben estar a unos siete u ocho kilómetros al noroeste de nosotros —dijo bastante seguro —. Espero que no te caigas, Dretch.

Le hizo una seña para que cambiarán un poco el rumbo y poder seguirles la pista. La idea solo era saber dónde iban y luego de eso, empezaría la segunda y última parte del plan. No lo negaba, hacer algo como esto, era bastante más divertido de lo que pensaba. No todo tenía que resolverse a golpes, sino que el estilo del Gobierno Mundial, manipulando, falsificando información, infiltrándose sin que nadie se dé cuenta, era algo muy diferente a lo que él estaba acostumbrado.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch Ayer a las 22:02

Ambos agentes espolearon a sus caballos y emprendieron la persecución del carromato robado con la esperanza de que, Rexair Stark, no hubiese sido descubierto por los rebeldes. A medida que pasaban los minutos, Dretch había logrado acostumbrarse al constante traqueteo del caballo y, aunque ya no temía por su estabilidad sobre la bestia, su cuerpo se mantenía exageradamente recto y rígido. Durante varias horas, cabalgaron por un desierto despoblado, recorrido tan solo por audaces mercaderes y saqueadores de las arenas. Aunque por fortuna para todas las partes, no coincidieron con ningún ser vivo durante la mayor parte del trayecto. Los únicos testigos del paso de Shintaro y Buerganor por las infinitas dunas del Reino de las Arenas fueron algunas bandadas de Aves Warusagi, las garzas ladronas de Arabasta. Sin embargo, estas no llegaron ni tan siquiera a atisbar los objetos de valor de ambos jinetes debido a la gran polvareda que levantaban a su paso. Para cuando Shintaro volvió a poner su mirada sobre el excéntrico caracol enamoradizo, el sol ya estaba casi en su cenit. Debían de ser aproximadamente las doce de la mañana, habían transcurrido ya más de cuatro horas desde que los tres agentes partieron del oasis de Yuba. No fue hasta que ambos caballos coronaron la última duna, cuando descubrieron el que se convertiría en el final de su fatigosa andadura por los desiertos de Arabasta.

Dretch se llevó su mano derecha hacia la frente para proteger su ojo sano de los rayos del sol y observó lo que había al otro lado de la duna. Una colosal meseta se levantaba del árido desierto y sobre ella, una imponente ciudad-fortaleza de milenios de antigüedad. Tenía cuatro entradas, situadas estratégicamente en cada uno de los puntos cardinales y su arquitectura era fabulosamente rica, imperial e impresionante. Esa fue al menos la impresión que tuvo el joven Búho al contemplar la imponente capital del reino. Sin embargo, no todo era buenas palabras. Era bien sabido que en aquella ciudad residía la familia real de Arabasta y que una regia guardia real mantenía la ley y el orden en la urbe. Aunque confiaba en que aquellos mal pagados defensores de la ley no metieran las narices en los asuntos de la Cipher Pol, tenía la experiencia necesaria para saber que las cosas no siempre salían como uno deseaba.

- Alubarna – dijo al fin, rompiendo el silencio – Ahora solo tenemos que dar con el carromato robado… Me esperaba que tuviesen algún tipo de escondrijo secreto en el desierto y que no hubiesen sido tan estúpidos de atraernos hasta un núcleo urbano – razonó en voz alta – ¿Recuerdas nuestra llegada a Nanohana? Esta gente desarrolla su actividad comercial en esos extraños mercadillos que llaman zocos. Por fin tenemos algo de suerte. Entre ese extraño caos de puestecitos y tiendas, los comerciantes se agrupan entre si por gremios profesionales… Si damos con los sastres, daremos con el brasalino falso y nuestro objetivo.

Tan solo tenían que mantener el anonimato un poco más y cruzar los dedos muy fuerte para que Rexair no hubiese metido la pata. Antes de que se dieran cuenta, ambos jinetes ya estaban subiendo por una de las rampas que daban acceso a las colosales puertas de la ciudad.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

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