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La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

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La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Miér 8 Ago 2018 - 20:32

En la posada, Dretch había mal dormido, se había despertado numerosas veces durante la noche y otras tantas se había quedado dormido. Unas veces por el calor, otras por las chinches, otras por nervios. Apenas había salido el sol, ya se había puesto en pie, tenía que salir cuanto antes o las chinches darían buena cuenta de él. Bajó las escaleras que conducían a la planta inferior a paso raudo, se dirigió hacia el modesto comedor del establecimiento y, aunque intentó comer algo, su estómago no le admitía ningún tipo de comida. Finalmente, y con tan solo un café en su estómago, se levantó de la mesa y se sacudió las ropas y el pelo, aún quedaba media hora para que la operación gubernamental diera comienzo.

Lo primero que hizo fue salir hacia el exterior del edificio, con la esperanza de encenderse un cigarrillo y calmar sus nervios. A diferencia del día anterior, la plaza del modesto asentamiento de Yuba estaba prácticamente desierta. Nada que ver con los puestos de venta a rebosar que cambiaban y vendían que habían visto otros días. Sin embargo, no era gente o tenderetes lo que buscaba, sino que oteaba el horizonte con su ojo sano en busca de su vehículo de transporte. El agente le dio una calada al cigarrillo y miró una vez más el reloj.

- Demasiado pronto – murmuró para sí mismo.

Y lo cierto era que tenía motivos para estar nervioso. La última vez que había realizado uno de sus incursiones en territorios extranjeros no solo no había logrado su objetivo, si no que sus supuestos aliados se habían hecho con su botín frente a sus narices. Aprendía lento, pero aprendía. Esta vez contaba con la ayuda de los suyos, tras su ultimo fracaso para capturar las molestas arañas tejehierro sus superiores se habían dado cuenta de que, aunque había vuelto con las manos vacías, no había mentido en absoluto. En cuanto Dretch le habló a Ann de Vouloir de su intención de viajar a Arabasta en busca de su secreto nacional más oculto a punto estuvo de ser arrestado. Sin embargo, no fue hasta que el agente le habló sobre el legendario brasalino que su jefa no le dejo despegar la cabeza del suelo ¿A qué demonios creía que se refería? Y allí se encontraba ahora, como un simple peón de una operación gubernamental en la que no tenía ningún poder decisión. Ni tan siquiera tenía ni la más remota de idea de a quien le pertenecerían los derechos de explotación del brasalino si el operativo resultaba exitoso.

Dretch escuchó ruido a su espalda, al parecer no era el único agente intranquilo aquella mañana.


Última edición por Dretch el Mar 4 Sep 2018 - 18:13, editado 1 vez
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Adry-sama el Vie 10 Ago 2018 - 15:16

Extrañamente en mí, esa mañana me levanté temprano, reduciendo las horas de sueño a lo justo y necesario. Esta ocasión lo requería, se lo debía a mi compañero. Me sentía disgustado tras el fracaso de la misión anterior y, aún sabiendo que no había sido culpa mía, sentía que le debía una a Dretch. Esperaba servirle de ayuda en esta ocasión, pero por desgracia no sería tan sencillo. Según me había enterado, la misión independiente a la que Dretch me había invitado a participar, de la noche a la mañana se convirtió en una misión oficial del gobierno, cosa que no me agradó del todo debido a que, aunque lográramos hacer un descubrimiento lo cual no era del todo seguro, el mérito probablemente se lo llevase el gobierno en sí en vez de sus agentes. De todas formas, aún sin habérmelo ofrecido mi compañero en un principio, me hubiese visto involucrado en esta misión desde el momento en que recibí la notificación oficial de mi requerimiento en la operación.

Así fue como, muy a mi pesar, nos dirigimos a Arabasta. Tierra de arenales e insolaciones. Lugar en donde ningún ser peludo querría estar. Lugar donde yo no querría estar. Y aún así, llegamos a la isla, en dirección a Yuba. Afortunadamente esta se trataba de una ciudad con pies y cabeza. Tenía todo lo que podías pedir en el desierto y más. Por lo visto era una ciudad muy frecuentada por mercaderes y turistas, ideal para nuestro grupo. Aquí conseguiríamos provisiones y nos prepararíamos para lo que pudiera ocurrir.

Nada más levantarme me dispuse a vestirme apropiadamente. Me atavié con mi ropa habitual, pero sin la chaqueta dejando mi torso desnudo. Para cubrirlo me coloqué mi capa marrón sobre los hombros, para evitar el contacto directo con la luz del sol. Al final acabé recogiendo mi pelo en una coleta alta, me ajusté el estoque a la cintura, y salí para hacer un poco de tiempo hasta la hora de partida. Una vez fuera de la posada, me encontré a un intranquilo Dretch, observando con cuidado a su alrededor.

- Buenos días, Dretch. ¿Estamos listos para partir?
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Dom 12 Ago 2018 - 21:57

Suspiró despacio y de mala gana. Por fin, luego de un tiempo infernalmente largo, había logrado dar con Dretch Buerganor y, como si las cosas no pudieran ser mejor, era en una misión. Estaba un poco ansioso por lo que esta misión podía llegar a ser. Sabía que, como era habitual en el Gobierno, al ser una misión oficial de este el mérito sería de ellos y no de los agentes que la iban a hacer. Era un grupo de tres personas, incluyéndolo. El otro era alguien que no le interesaba conocer, pero no se podía quejar, así eran las órdenes. Le gustaba pensar que solo él y Dretch eran capaces de conseguir que esto fuera un éxito.

Había llegado hace unos días a la isla. Arabasta. Un par de recuerdos con su antigua banda pirata le llegaron a la cabeza al sentir el aroma y el calor del desierto. Por suerte para él, su viaje lo había llevado a Yuba, un oasis que contaba con todo lo que él quisiera para tener una estancia más cómoda. Llevaba vestido su típico traje negro con un gran sombrero para que el sol no le molestara mucho. Una vez listo para la acción, salió de su habitación, se arregló las gafas y salió de la posada. Sintió el calor en su cuerpo y miró al cielo, como esperaba, estaba despejado. No era raro, después de todo, ya sabía que era muy raro que se nublara y todavía más, que lloviera en un desierto.

Su objetivo más importante, era que Dretch lo aceptara en su división, había investigado un poco sobre esta y no había recibido más que buenas noticias. En palabras simples, era una división donde los propios miembros eran un poco… Rebeldes. Hacían lo que querían, cómo querían y dónde querían, sin respetar mucho a los Altos Mandos, lo que le iba a dar mucha libertad. ”Por eso me la recomendó Kishimoto. Maldito sabelotodo” — pensó con una suave sonrisa. Se quedó en silencio mientras buscaba con la mirada a sus compañeros. No fue algo tan complicado, después de todo, era muy temprano en la mañana y casi no había movimiento en el oasis.

—¿Nos vamos? —dijo, una vez se acercó a ellos —Así podríamos quitarte la impaciencia, Dretch. —mencionó con una suave sonrisa —Cierto, seguramente no me conozcan, soy Shintaro. Un gusto —puntualizó. Una vez se hicieran las presentaciones correspondientes, seguramente, partirían. Solo por si acaso, activó su mantra y así, de ese modo, estaría atento a cualquier situación un poco… Imprevista.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Mar 4 Sep 2018 - 19:04

Un amenazante sol comenzaba lentamente a alzarse, dejando que la brisa caliente y la arena le quitaran por completo las ganas de volver de permiso algún día en aquella tierra. Estaba acostumbrado a soportar el frio, pero el calor… eso ya era distinto. El agente permaneció en silencio en el exterior de la posada mientras apuraba las ultimas caladas de su cigarrillo. Cuando escuchó las voces de Rexair y del nuevo iniciado, este inmediatamente alzó la palma de su mano derecha, ahora enfundada en un guante de cuero.

- Cinco minutos–  dijo mientras exhalaba el por la nariz – No os preocupéis, no deberían tardar mucho más.

No era ningún secreto decir que Dretch, luego de haber orquestado los pormenores de la misión junto a Ann, se hiciera con el mando de la misma. Sin embargo, su jefa se había encargado de seleccionar a los agentes que participarían en dicha operación. Por eso, en cuanto ambos integrantes salieron al exterior del edificio sonrió escéptico. Desconfiaba de sus aptitudes, al menos de las del iniciado Shintaro. En su interior aún seguía intentando encontrar la respuesta a aquel cambio repentino de planes ¿Por qué diantres no se había limitado a elegir entre los integrantes de la Karasu? Para el maltrecho agente, las cuestiones inherentes a la disposición y despliegue de efectivos aun le resultaban desconocidas. Annette de Vouloir era una mujer carismática, sensual y peligrosa, repleta de ardides y, en definitiva, alguien que sabía jugar muy bien sus cartas con inteligencia.

Volvió a mirar su reloj: marcaba las nueve y media. Hacía poco que lo tenía y aun no estaba acostumbrado a mirarlo con tanta insistencia. En cualquier caso, su vehículo no debería tardar mucho más en llegar. Apenas dejó levantó la vista de la esfera de su reloj pudo distinguir en el horizonte como una pequeña columna de arena se dirigía hacia el oasis a una velocidad considerable. En cuanto la distancia se redujo lo suficiente, pudo distinguirse la silueta de lo que parecía un gran carromato de feriantes el cual iba tirado por dos enormes geckos gigantescos. Los reptiles, ambos completamente bizcos, se detuvieron de forma obediente a escasos metros de los tres agentes levantando una enorme cantidad de arena en el proceso. Antes de que ninguno de los tres pudiese mediar palabra, una de las puertas laterales del vehículo se abrió dejando caer desde el interior otra buena cantidad de arena.

- Como veis no escatimamos en gastos, subid y os daré los detalles de la misión en cuanto hallamos salido de este lugar – dijo mientras tiraba la colilla al suelo y ponía un pie sobre la pequeña escalera que daba acceso al carromato.

En seguida el agente advirtió que, pese al calor que ya empezaba a hacer en el exterior, la estancia era agradablemente fresca. En uno de los laterales había un viejo diván de terciopelo rojo, una mesa baja y algunas tazas de té desperdigadas por la misma. Por el otro, estaba abarrotado de pliegues y más de pliegues de lino, un sinfín de vestimentas locales. Nada en aquel desorden parecía tener sentido, sin embargo, el agente respiró aliviado.

- Buscad algo de vuestra talla, nadie puede reconocernos, si en cualquier momento nos identifican con empleados del Gobierno Mundial… las cosas podrían ponerse demasiado feas. Ademas, seguro que hay un bonito burka que haga juego con tus ojos Rexair y puede que algún turbante que te cubra ese endiablado pelo verde Shintaro – bromeó mientras echaba un vistazo al montón de ropa.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Vie 14 Sep 2018 - 14:42

Suspiró con pesadez mientras esperaba. ¿Qué más tenían que esperar? Estaba un poco impaciente y, por lo poco que sabía de la misión, era algo bastante… Interesante de hacer. Casi parecía que más que una misión que haría el Gobierno, era algo que quería conseguir Dretch, lo cual le daba una… Grata impresión. Le gustaba el hecho de que hiciera lo que quisiera y no respondiera ante nada ni nadie. ¿Por qué sería un miembro del Cipher Pol? Quizás se lo preguntaba más tarde o quizás no, no era un tema de su incumbencia y no era el más indicado para preguntar algo así. Después de todo, Midorima debía ser el único qué estaba en el lugar y facción equivocada. Era una obligación, sí, pero seguía siendo algo que no le agradaba… No le gustaba la idea de que alguien le dijera qué hacer o cómo hacerlo y solo en base a una manipulación con una de las personas más importantes que él tenía. ”Concéntrate, idiota, concéntrate” —pensó mientras miraba que ya llegaba su transporte.

El transporte era… Grande. Dos geckos frenaron frente a ellos, levantando, en el proceso, un poco de arena. Se limpió con la manga sus lentes y, finalmente, subió. En el interior notó que había mucha tela, demasiada a su gusto. Agradecía que este estuviera bastante agradable en comparación con el exterior donde ya empezaba a asomar el gran calor del desierto. Escuchó las palabras de Dretch y guardó silencio. Era quien los lideraba y tenía los completos detalles de lo que estaba por pasar. Miró por los alrededores, buscando algo de su talla y quizás un gorro mejor. ”Veamos…” —se dijo mientras trataba de encontrar algo. No es que fuera demasiado exquisito con sus gustos, pero cualquiera dudaría un poco entre tantas cosas por elegir.

Luego de un rato, logró encontrar lo más ideal. Una túnica del desierto que decidió cerrar para evitar que su traje negro se viera. Para el gorro, solo le puso una tela sobre este. La túnica tenía flores rojas en las mangas y era de un color verdoso. La tela que cubría su gorro, era de un color violeta un poco fuerte. El transporte, finalmente, partió. En pocos minutos dejarían Yuba para internarse en el desierto. Estaba ansioso de dejar el oasis para empezar con todo esto. Se relajó y desactivó su mantra, no lo veía necesario y dudaba que alguien fuera a intentar hacerles algo. No llamaban mucho la atención y deberían llegar a su destino prontamente.

—Entonces, tú dirás, Dretch —dijo —. Tengo algunos detalles, pero creo que lo mejor es saberlo de ti. —Tomó una pausa y se acomodó en el asiento. Miró por la pequeña ventana y se fijó que el oasis ya quedaba bastante atrás. ”Debo encontrar el momento para hablar con él sobre el ingreso a la división” —pensó para no apresurarse. Era un poco difícil tener en cuenta todo eso, pero no quería parecer alguien impulsivo o alguien que no sabía dónde se estaba metiendo.
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Dretch el Dom 23 Sep 2018 - 19:14

Una vez sus dos compañeros hubieron subido al transporte, el agente se dirigió hacia la parte delantera del carromato y golpeó la pared un par de veces. El cochero, un tal Basim, espoleo a los lagartos y enseguida el carro volvió a ponerse en marcha. Dretch sabia poco o casi nada de aquel transportista loco que había accedido a las demandas de la Cipher pol, aunque podía sospechar con total certeza que le habían ofrecido un buen incentivo económico. Aunque aquello también hubiese sido obra de Ann, le comenzaba preocupar la cantidad de cosas que se escapan de su control en aquella misión.

Se aproximó al montón de ropa y, al igual que los demás, buscó algo que al menos fuera de su talla. Eligió un turbante liso, de tonos pastel y luminosos. También encontró una supuesta túnica de color ocre con lunares naranjas, aunque más bien le parecía un vestido, larga, sedosa y flotante. Por último, a modo de fajín, se anudó su bufanda violeta en torno a su cintura. Salvo por sus botas, que asomaban tímidamente bajo la túnica, apenas podía apreciarse vestigio alguno de su uniforme gubernamental. Sin embargo, cuando alzó la vista al frente, descubrió que no podía decir lo mismo del resto de sus compañeros.

“Supongo que también habrá locales sin sentido de la estética”- se dijo así mismo, tratando de quitarle hierro al asunto.

El iniciado que le habían endosado para aquella misión fue el primero en romper el silencio. Al parecer nadie le había avisado de lo que venían a hacer a aquella tierra de mala muerte.

- Tienes razón, ha llegado la hora de poner las cartas sobre la mesa – anunció con una fingida tosecilla para hacerse notar – Arabasta, pese a ser miembro del Gobierno Mundial, tiene un tesoro nacional que sus monarcas se niegan a compartir con los demás. El Brasalino, es el tejido natural con mayor tolerancia a las altas temperaturas hasta l fecha conocido. El intervencionismo es siempre un asunto muy delicado, sobre si todo si se hace entre supuestos aliados – hizo una pequeña pausa para asegurarse de que comprendían la delicadeza de la misión – Tenéis ojos, seguro que os habéis dado cuenta de toda esa cantidad absurda de tela que hay en el carromato. Se trata de lino convencional, sin embargo, nos hemos asegurado de tintarlo de tal manera que a simple vista que recuerde al Brasalino original. El equipo A se ha encargado de difundir por las principales urbes del país que un grupo de mercaderes extranjeros piensa iniciar una guerra de precios con el Brasalino. Nosotros somos el equipo B, nuestra función es hacernos pasar como los mercaderes de los rumores y recibir la ira de los vendedores locales. No olvidéis que, históricamente, estas gentes están demasiado acostumbradas a tomar las armas y luchar por lo que creen justo. En otras circunstancias eso podría ser un acto admirable, pero en este caso será su perdición.

Se llevó entonces la mano al interior de la túnica y, a su vez de la gabardina, para extraer de su interior una pequeña caja de madera de ébano. Se la mostró a los dos agentes y esbozando la mejor de sus sonrisas, la abrió frente a sus ojos. En su interior podían verse dos den den mushis sobre una hoja de lechuga. El primero de ellos, de un tamaño irrisorio y con actitud enérgica, tenía una pequeña antena circular sobre su caparazón. El segundo, más grande y completamente dormido, tenía una pantalla circular sobre uno de los laterales de su caparazón.

- Este – dijo mientras extraía el más pequeño – es un Hakkōsha den den mushi, es muy pequeño y muy difícil de detectar una vez que encuentra un lugar cálido en el que esconderse.

Entonces se levantó y lo dejo cuidadosamente sobre uno de los montones de tela. El pequeño caracol no tardo demasiado en colarse entre los pliegues y recovecos de la tela, en busca de un lugar cómodo.

- Este grandullón es un, Juyō-tai den den mushi – explicó mientras sacaba de la caja al otro caracol – Este es un vago redomado, pero si activamos el monitor y le obligamos a despertarse… - puso su dedo pulgar sobre el dispositivo de encendido y lo presionó. Los ojos del caracol se abrieron de par en par hasta que, al cabo de unos segundos, sus pupilas se tornaron en corazones y la pantalla circular comenzó a funcionar a modo de sonar mientras marcaba una dirección fija – Este caracol enamoradizo es capaz de rastrear la señal del Hakkōsha den den mushi a una distancia asquerosamente estúpida. Por lo tanto, los propios asaltantes nos llevaran hasta su guarida. Hasta entonces, nadie puede saber que somos del Gobierno ¿Alguna duda?
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Re: La intriga del Brasalino. El aroma secreto del desierto [Dretch - Mido & Rexair]

Mensaje por Midorima Shintaro el Mar 2 Oct 2018 - 15:26

Se quedó mirando por la ventana mientras esperaba que su compañero le detallara toda la misión. Suspiró con desgana y terminó por apoyar su cabeza en la pequeña ventana. El paisaje no era demasiado llamativo, solo arena, arena y más arena. Aunque claro, era un desierto y más no se podía esperar. Habían dejado atrás Yuba hace rato y ahora se dirigían al siguiente punto donde podían empezar la misión. Se preguntó si tendría la oportunidad de luchar y, de ser el caso, ¿tendría que usar su máximo? No le gustaba la idea, no mucho, pero prefería eso a arriesgar la misión y sus posibilidades de unirse a la división de Dretch. No servía de nada si ambos acababan muertos solo porque no quería luchar con su máximo potencial.

Finalmente, su compañero empezó a hablar. Se colocó más cómodo y prestó atención. Se cruzó de brazos y no pensaba interrumpirlo. Como ya sabía, todo era por una tela. Tela que, en palabras de Dretch, era un tesoro nacional que Arabasta se negaba a compartir. ¿Por política? ¿Simple egoísmo? Nunca entendería muy bien a los reyes de islas como esta. Siguió escuchando y sus sospechas, eran acertadas. Todo era por simple conveniencia y el plan parecía ser bastante sólido. Un grupo, se estaba encargando de llevar el rumor de que un grupo extranjero pensaba en hacer una guerra de precios con el Brasalino. El segundo grupo, el de ellos, tendría que recibir la furia de los comerciantes locales. Si había algo de razón en lo que su compañero decía, era que, históricamente, la gente de Arabasta era propensa a tomar las armas y luchar por lo que consideraba correcto. En pocas palabras… Estaban perdidos en este caso. Escuchó la explicación de los Den Den Mushi y poco a poco, todo iba cobrando un poco más de sentido.

Imaginaba lo que iba a pasar con las palabras de Dretch. Una vez derrotaran a los comerciantes locales, robar el brasalino original y tener el monopolio de dicha tela. Quizás era solo por avaricia, pero podrían tener nuevos recursos con la venta de eso. Suspiró y asintió con la cabeza, no era mucho qué hacer y mantener la tapadera de que no eran parte del Gobierno Mundial iba a ser sencillo, después de todo, era una de las especialidades de los agentes del Cipher Pol. Convertirse en quien quisieran y no llamar la atención. Recaudar información secreta sin que nadie se enterara y, por otro lado, saber mentir de forma inteligente. Era una misión al más puro estilo de espías.

—Solo una duda —dijo él mirando por la ventana —. ¿Los tenemos qué matar o basta solo con dejarlos fuera de combate? —preguntó. No le interesaba mucho cualquiera de las opciones, podía hacer cualquiera de las dos.

Sin esperarlo, el transporte frenó de golpe. ¿Qué estaba pasando ahora? Sacó su cabeza por la ventana y una sonrisa se dibujó en su rostro. Le hizo una seña a Dretch y solo bajó. Frente a ellos, un grupo de unas treinta personas, todas armadas, estaban interrumpiendo el camino. Habían llegado mucho más temprano de lo que esperaba, pero estaba bien. Así debían ser las cosas. Activó su mantra y se preparó para la inminente batalla.

—Son treinta personas. ¿Quieres la mitad? —preguntó a su compañero.
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