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[Marc y Luka] Gigantes de espíritu

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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Mar 31 Jul 2018 - 23:08

Con su espadón apuntando al cielo, Marc se entretuvo unos segundos escuchando el clamor del público. Los gigantes, amantes de los combates justos y honorables, sabían apreciar la fuerza y el valor que todos los contendientes estaban mostrando, y así se lo hacían saber. A decir verdad, enfrentarse a guerreros tan poderosos en un ambiente como aquel elevaría el espíritu a cualquiera, o al menos eso pensó el cocinero. Para él era un motivo de gran alegría y orgullo poder mostrar sus habilidades y su bravura en aquella mágica tierra.

No tuvo tiempo de pensar mucho más, pues rápidamente su adversario retomó la ofensiva. El semigigante, consciente de que debía esforzarse aún más si quería vencer, se plantó frente a él, con ambos pies firmemente apoyados en el suelo y la más absoluta determinación brillando en sus cálidos ojos. Kletus embistió con violencia, mostrando una vez más su abrumadora fuerza. Pero esta vez Marc estaba preparado. Con un preciso y elegante movimiento, detuvo el hacha del gigante, haciendo que su propia arma retrocediera levemente en el momento del impacto para desviar parte de su poder y así amortiguarlo. Ante un oponente como aquel, que le aventajaba en fuerza, debía doblegarse. Debía ser un junco. Una tabla se parte, mientras que un junco se dobla y vuelve a alzarse.

Con esto en mente, el chef continuó bloqueando una y otra vez los ataques de su adversario, que cada vez parecía más contrariado por ello. Por la expresión de su cara, parecía convencido de ser superior a Marc, y no estar consiguiendo dañarle estaba haciendo que poco a poco fuese perdiendo la paciencia. Y aquello era bueno para los intereses del cocinero, pues hacía más probable que Kletus cometiese un error que le permitiera alcanzarle.

Y dicho error no tardó mucho en llegar. Apenas unos minutos después, presa de la impaciencia por terminar el combate, el gigante acometió con todas sus fuerzas contra su oponente. Su embestida llevaba tanto ímpetu, que cuando Marc interpuso su espada y, acompañando el movimento de su rival, giró todo su cuerpo trescientos sesenta grados, el filo de Kotai-Hi golpeó con fuerza la espalda del enorme guerrero. La determinación de Marc brillaba en sus ojos, y de nuevo aquella armadura semiinvisible apareció recubriendo su arma. Gracias a esto, su contraataque logró quebrar la armadura del gigante, y la sangre manó en abundancia.

- Vaya, esto no... me lo esperaba - declaró desde el suelo Kletus. - Pero no creas que me has... vencido.

Y con estas palabras, el gigante clavó el mango de su hacha en el suelo para ayudarse a recuperar la verticalidad. Una vez se puso en pie, de sus pulmones brotó un poderoso grito, un bramido que indicaba que aquel combate no había terminado, y que si quería vencer Marc tendría que dar lo mejor de sí mismo.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Miér 8 Ago 2018 - 13:09

El gyojin observó con cautela cómo iba el combate. Bien era cierto que tenía una pequeña ventaja, ya que el mink lucía bastante agotado. Había llevado su cuerpo al máximo, y la velocidad, sumada con la agilidad a la que se había visto obligado a llevar a su cuerpo el animal, habían hecho mella en su resistencia física.

El tiburón alzó la mirada al coliseo. Ojeó los semblantes de aquellos que vitoreaban los nombres de los participantes. Llegó a la conclusión que aquello era otra forma de vida, que la mentalidad de los gigantes era mucho más avanzada que la del resto. Que sin duda, él era un gigante en el corazón.

Había luchado siempre para mejorar, para honrar a aquellos antepasados que alguna vez le enseñaron a combatir. Por la gloria de ser el mejor gyojin que jamás hubiera pisado la tierra. Y así se sentía. Sentía que su fuerza no tenía límites más allá de los que él quisiera ponerse. Conocía de primera mano su constante afán de superación, su mejora en el día a día, su condición de luchador que tantas veces le había salvado.

Pero aquello era diferente. Podías perder por la mayor de las palizas, pero aquella gente te apoyaría. Alzaría el brazo y vitorearía tu nombre. Incluso si eras un extraño y poco conociesen de tí, más allá de lo que leyesen en la prensa. Te apoyarían. Y lo harían con los ojos cerrados. Das un puñetazo, te lo reconocen, recibes uno, te animan a no recibir más.

Luka sentía que volaba junto a los gigantes. Sentía que Elbaf era el sitio donde debía haber nacido. Quizá su raza no tuviese que ver nada con aquella isla, sin embargo… Algo le decía, que tras su viaje, aquella isla tendría mucha importancia en su futuro. Elbaf sería su Dios a partir de ahora.

La pulsera sacó de sus más profundos pensamientos al habitante del mar, que notó cómo ésta quemaba hasta tal punto que estuvo a punto de quitársela. Volvió la mirada al mink, y observó cómo éste se quitaba la ropa en un acto que quizá no denotaba mucha importancia. Pero realmente sí, sí que la tenía.

En su peludo cuerpo se podía observar una ristra de explosivos, adheridos desde su hombro hasta la cintura, y otra ristra cubriendo toda su cadera. Aquello hizo que el público contuviese la respiración. ¿Acaso no habían dicho que nada de juego sucio? Desde luego, los explosivos podrían ser muy vistosos, pero a menos a ojos del tiburón eran un juego sumamente sucio.

Luka concentró las partículas de agua de su interior en las palmas de las manos, corrió hacia su rival y observó cómo éste hacía lo mismo. Pero no, aquello no sería un choque de titanes, sino que el mink dió un salto hacia atrás en mitad de la carrera y empezó a lanzar explosivos hacia el gyojin.

El habitante del mar se frenó en seco y recubrió su cuerpo de haki, recibiendo varios impactos alrededor de las extremidades que le causaron quemaduras leves. Sin dejar de fijarse en su rival, corrió hacia él y volvió a realizar el golpe que había intentado minutos atrás; la onda de choque de agua. Solo que ahora dispersó mucho más el agua y su fin fue diferente, ahora no quería dañar al mink, sino empapar a su rival. Conseguiría principalmente dos cosas con aquél movimiento, restar velocidad a su rival y, además, inhabilitar la pólvora. Pólvora mojada no explota. O eso creía el gyojin.

Una vez estiró el puño y estaba dispuesto a realizar su movimiento, el mink cargó un nuevo explosivo y, sin intentar siquiera esquivar el movimiento, Luka lanzó la onda de choque contra su rival, impactando de lleno. Sin embargo, el explosivo también explotó cerca del pecho del tiburón, que sufrió quemaduras algo más intensas.

El público no dejaba de gritar, consciente del punto en el que se encontraba el combate. Y Luka aprovechó para tomarse unos segundos para recobrar el aliento. Segundos que aprovechó también para ver cómo el combate de su amigo Marc estaba cercano a decidir un ganador.

El tiburón pensaba que el maestro quesero acabaría ganando, pero debía acabar pronto su combate por si las tornas se torcían. Al fin y al cabo, podía darse el caso en el que una persona de cada bando quedase en pie al final. Y debía mantenerse con energía.

Tres lanzamientos de explosivos hicieron falta hasta que le mink se dio cuenta de que no iban a detonar. Y entonces, quizá fruto de la ira, se lanzó a toda velocidad hacia el gyojin, que aguardó su llegada con cautela. Cerrando los ojos y dejando entrever que estaba listo para la acometida. Pensando en dar el puñetazo más fuerte que jamás hubiese dado. Consciente del peligro de su siguiente movimiento, de la importancia de su éxito y, sobre todo, de honrar a los dioses de Elbaf. Por todo y cada una de esas cosas, Luka apretó el puño y esperó a que su rival estuviese tan cerca como para golpearle. Aguardó al momento exacto en el que eso ocurriese, y entonces, sólo entonces, realizaría un veloz movimiento con el brazo derecho, golpeando en el rostro al mink. Su puño estaba repleto de haki, y pese a ello le pareció sentir el rostro del mink chocando contra su mano.

El mink cayó inconsciente al suelo a la par que el tiburón veía cómo había dejado la marca de su puño alrededor de su mandíbula. El combate, por su parte, había terminado, y el público así lo celebró, cantando casi al unísono el nombre de Luka, que por un momento se sintió el Gyojin más especial del mundo.

Ahora era el turno de Marc. El habitante del mar ojearía su combate y solo intervendría si el gigante se lo pedía o si éste perdía. Pero confiaba en él, y seguro que el resto de la isla también.

- ¡Vamos Marc! -gritó alzando los brazos

Justo después se acercó hacia el mink y lo cogió, llevándolo hasta el jurado.

- Quizá necesite atención -comentó depositándolo en una de las mesas-. Ha sido un combate divertido.
- Buena participación, Luka -comentó uno de los jueces-. Ya sabemos de qué eres capaz, ahora veremos de qué está hecho tu compañero.

Cosas:


  • Carga pulsera 3 turnos.
  • Yōsai: Luka es capaz de fortalecer su cuerpo en el fragor de la batalla, endureciendo sus huesos y logrando así una resistencia y fuerza potenciados.
    Spoiler:


    • Nivel 10: x1.5 Agilidad - x1.5 Velocidad.
    • Nivel 20: x2 Agilidad - x1.75 Velocidad.
    • Nivel 30: x2.5 Agilidad - x2 Velocidad.
    • Nivel 40: x3 Agilidad - x2.25 Velocidad.
    • Nivel 50: x3.5 Agilidad - x2.5 Velocidad.
    • Nivel 60: x4 Agilidad - x2.75 Velocidad.
    • Nivel 70: x4.5 Agilidad - x3 Velocidad.
    • Nivel 80: x5 Agilidad - x3.25 Velocidad.
    • Nivel 90: x5.5 Agilidad - x3.5 Velocidad.
    • Nivel 100: x6 Agilidad - x3.75 Velocidad.
      Se puede usar durante 3 posts. 2 de recarga tras ello.

  • Hakis:

    - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
    - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.
    Caracteristicas haki observación:


    • Nivel 2 -> Haki Competente: Se alcanza el nivel competente en el Haki de observación cuando se desarrolla un segundo Tier de este Haki. Éste puede ser el segundo nivel de una aptitud elegida anteriormente o el Tier 1 de la no elegida.
    • Tier 2 en Empatía: Es capaz, centrándose en una persona, de conocer sus sentimientos más superficiales (miedo, vergüenza, ira). Mientras realiza esta acción no puede prever sus acciones, pero tampoco pierde la concentración ni le impide actuar con normalidad.
    • Sensibilidad: Los usuarios con sintonía en empatía tienen mayor capacidad para hacer amigos y un gran carisma, pudiendo entender fácilmente los problemas de quienes le rodean.

    Caracteristicas haki armadura:


    • Nivel 5 -> Haki Incrementado: Se alcanza el nivel extendido en el Haki de armadura cuando se desarrolla un quinto Tier de Haki. Debe desarrollar obligatoriamente la aptitud con la que tiene sintonía, alcanzando el tercer Tier, el cuarto o incluso el quinto, si no ha entrenado la otra aptitud. Su sintonía mejora:
      Bastión: Los usuarios con sintonía en armadura se caracterizan por su gran envergadura física y su poderío. Mientras permanecen imbuidos en Haki de armadura, sus impactos son el triple de potentes.
      Tizona: Los usuarios con sintonía en armamento poseen una habilidad innata para liberar su Haki. Son capaces de utilizarlo de forma casi inconsciente, pudiendo usarlo un tercio de su capacidad (redondeando hacia abajo) sin agotarse en absoluto.
    • Armadura tier 5: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta veinte asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea el triple de fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.
    • Armamento tier 5: Aprende a utilizar el endurecimiento en sus armas. Esta habilidad hace que su Haki se desgaste al doble de velocidad, pero duplica el efecto de su Haki. Puede imbuir hasta tres armas a la vez sin desgastarse más rápido de lo normal, cansándose al doble de velocidad cuando usa cuatro (al triple cuando usa seis, cuádruple si usa ocho...).






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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Sáb 11 Ago 2018 - 20:40

Tras su potente grito de guerra, el gigante se lanzó de nuevo contra el cocinero. Este, decidido a no perder, agarró con fuerza su espada mientras su mirada se encendía con el fuego de quien se ha propuesto no dejar de intentar algo hasta lograrlo. La voz de su amigo Luka se escuchó, animando al semigigante. Parecía que el gyojin ya había concluido su combate, saliendo vencedor. Aquello alegró a Marc, pero también hizo que pensara que él no iba a ser menos. Vencería y demostraría que él era también, como su nakama, un poderoso guerrero.

Todo se decidiría en aquel momento. Marc mantuvo a Kotai-Hi erguida y firme en posición defensiva, esperando la acometida de su oponente. Cuando ésta se encontraba ya próxima, el grandullón concentró todo el poder de su voluntad en su arma. Forjada en aquella misma isla hacía siglos, y hecha por uno de los mejores artesanos gigantes de la época, la espada refulgió cuando una transparente armadura recubrió por completo su filo. Cuando Kletus descargó su hacha sobre el cocinero, éste estaba preparado. Con todas sus fuerzas, interpuso el filo de Kotai-Hi. Su arma, fortalecida por la voluntad de Marc y ayudada por la altísima temperatura que alcanzaba, atravesó el hacha de lado a lado, quebrando su hoja por completo. La potencia del impacto fue tal que el gigante cayó hacia atrás con todo su peso, pues en la continuación de su bloqueo, tras destrozar su arma la espada del cocinero impactó en su hombro derecho. La sangre manó a borbotones, y Kletus se declaró incapaz de continuar peleando.

Marc, cansado, guardó su arma, no sin antes felicitar a su contrincante por su gran labor en la batalla y solicitar asistencia médica para él, pues la herida de su hombro, aunque no parecía muy grave, sangraba en abundancia. Acto seguido se dirigió hacia la posición de su nakama, a quien abrazó con fuerza mientras exclamaba, sonriente:

- ¡Sabía que lo lograríamos, que demostraríamos ser guerreros dignos de Elbaf!

Tras la euforia del momento de celebración, y mientras el speaker anunciaba su triunfo y daba paso a las dos siguiente parejas, el semigigante recordó que cuando acabase aquella ronda tendría lugar el anuncio del ganador del concurso de cocina. En ese instante, los nervios por saber si su plato sería bien recibido afloraron. No podía esperar a la decisión final.

Cosas:
- Kotai-Hi: Espadón forjado en las fraguas de Elbaf hace siglos. Es una Saijo O Wazamono, lo que la hace indestructible. Su hoja mide 2,80 metros de largo, y tiene 30 centímetros de anchura máxima. La parte más cercana a los filos y la punta es plateada, y la parte central de la hoja es de color granate. El pomo mide 1,20 metros, y es también plateado, aunque está cubierto por cuero granate para mejorar el agarre. La guarda es también granate, y está ligeramente curvada hacia la hoja. Viene con una vaina granate con adornos plateados, ignífuga y para colgar cruzada a la espalda.
Esta espada legendaria necesita, como muchas otras de su clase, establecer un vínculo con su portador, quien debe ser elegido por ella y, al menos, tener algo de sangre de gigante. Esto se debe a que, cuando se forjó, el herrero gigante que la creó vertió un poco de su sangre sobre ella, con la intención de que esta fuese la Protectora de Elbaf. Para dicho portador la espada será mucho más ligera que para los demás, pudiendo blandirla incluso a una mano. Además no le dañará con su poder. Éste consiste en elevar la temperatura de la hoja hasta los 1500º C de forma pasiva, lo que puede hacer gracias a las particularidades de los extraños metales que se usaron para forjarla y de los tratamientos a temperaturas extremas a los que fueron sometidos en las legendarias fraguas de Elbaf. Esto permite que tanto los golpes como las ondas cortantes lanzados con ella tengan esta temperatura y causen graves quemaduras.
Por último, esta espada es capaz de, si se clava en cualquier cosa que no esté viva, calentarla hasta temperatura de la hoja en un radio de 5 metros.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Lun 13 Ago 2018 - 13:08

El tiburón observaba con paciencia y cierto nerviosismo cómo Marc se disponía a terminar el combate. Le pasaron mil imágenes por la cabeza; El gigantón alzando ambas manos en señal de victoria, su rival bloqueando el golpe final, al maestro quesero en el suelo cubierto de sangre, a él mismo enfrente del enorme rival… Y ahí dejó de visualizar más imágenes. Era una pérdida de tiempo pensar en qué iba a pasar cuando el destino se lo diría en unos segundos.

La energía que en ese momento desprendía su nakama, era totalmente equiparable a su espíritu bonachón. No había duda de las constantes buenas intenciones de su compañero, pero tampoco había que titubear ni un instante al hablar sobre la decisión que tenía a la hora de pelear contra cualquier rival.

Y esa decisión hizo que con un sublime movimiento acabase con el combate con una gran elegancia. El tiburón saltó varias veces y salió corriendo a abrazar a su amigo, pero éste fue el que le cogió y le apretó entre su pecho. Una extraña sensación, pero aun así la alegría que el gyojin sentía por el gigante no cesó en absoluto. Habían ganado su primer combate, y lo más importante, el público les había reconocido -y les seguía reconociendo- como ganadores y honorables luchadores. Aquél sería el mejor premio posible, mayor incluso que la victoria en el torneo. Al menos para el gyojin, que aún estaba en las nubes tras haber visto cómo vitoreaban y cómo cuidaban a sus gladiadores los gigantes.

- Ha sido increíble ese último movimiento, Marc. Visto desde fuera ha sido sublime, de verdad. Tenemos que seguir así y, aunque perdamos, Elbaf guardará nuestro nombre de por vida. Sería el mejor de los trofeos.

Tras la celebración, los dos nakamas salieron de la zona para dejar paso a dos nuevas parejas que se intentarían hacer un hueco en la siguiente ronda; las semifinales.

El tiburón no dejaba de pensar en qué pasaría si, por alguna razón, se quedase en aquella isla. Aprendiendo las costumbres de tan temibles guerreros, entrenando con ellos, haciéndose un gigante más -aunque solo fuese de alma-. Sabía que no podía dejar a Zane solo, ni alejarse de ninguno de los Arashi. Bueno, quizá de Katharina sí. Pero en el fondo, todo lo relacionado con los gigantes le estaba entusiasmado tanto, que no había manera de quitarse de la cabeza lo que pudiera suceder de haber nacido gigante. O de haber vivido allí.

Cuando Marc y Luka llegaron a los vestuarios, tuvieron vía libre para ducharse, beber algo e ir hasta el punto de entrega de premios del concurso culinario. Antes de meterse en las duchas, el gyojin le dió una palmadita en la espalda al gigante y sonrió.

- Aprovecha y disfruta la ducha, que no sueles tener una tan grande y cómoda nunca.

El tiburón se duchó tranquilamente, desprendiéndose de las innumerables muestras de sangre que tenía repartidas por todo el cuerpo, se lavó la cabellera y se mantuvo reflexivo unos minutos a la par que el agua caía sobre su cuerpo. Finalmente, salió de la ducha algo más tranquilo y descansado. Sin duda era exactamente lo que necesitaba, unos minutos de paz espiritual, abstrayéndose del mundo en sí.

Cuando salió, se vistió rápidamente y observó cómo Marc ya estaba preparado. Juntos caminaron hasta el recinto, donde tanto participantes como vecinos de Elbaf degustaban la carne. El combate anterior parecía haber terminado bastante rápido. Eso o había estado más tiempo del que creía en la ducha. Luka se fijó que en el puesto de su nakama había una gran cantidad de gigantes. Supo que era el puesto de su compañero porque todos tenían un cartel enorme arriba con el nombre del cocinero.

- ¡Mira Marc! Hay un montón de gente en tu puesto, seguro que les está encantando.

El tiburón se acercó a varios puestos y empezó a degustar la carne. En general casi todas le sabían excesivamente fuertes, algo relativamente normal teniendo en cuenta que era carne de rey marino, sin embargo, hubo un par que le llamaron bastante la atención. Quizá tanto como para otorgarlas ganadoras en su particular juicio interno. Por una parte, la del participante Lory, y por otra, la de su nakama Marc. Ambas muy especiadas, pero no tanto como para restarle importancia al sabor de la carne. Quizá aquello era lo que más le gustaba del plato al gyojin. Aquél sabor le recordaba a grandes manjares probados en otras islas. Platos con los que uno no simplemente se alimentaba, sino que disfrutaba del momento.

Entonces, el speaker se subió a un escenario en el centro de la plaza. Luka se sorprendió, pues se había quedado tan absorto en los puestos de comida que no había reparado en el improvisado escenario. Entonces, el speaker empezó a hablar sobre el concurso de comida.

- Damas y caballeros, permítanme un momento. El jurado ha estado unos minutos reflexionando sobre los posibles ganadores, y pese a que ha estado muy disputado, sobre todo el podio, ha llegado finalmente a una conclusión. Lo primero, agradecer su trabajo a todos los participantes, que nos han dotado de la suficiente comida como para alimentar a los gladiadores y los espectadores en este día tan especial, y de manera desinteresada. Al menos por todos a los que no voy a nombrar, ya que los diez primeros tendrán una serie de premios en función de su clasificación. Y allá vamos. La lista de los diez ganadores es…

El gyojin le dió la mano al gigante, a la par que esperaba que se llevase algún premio.

- Ánimo Marc, seguro que te llevas algún premio, tu plato es de los que más me han gustado, y parece que ha dejado satisfecho a medio Elbaf. Y si no saben valorar tu arte… ¡Les pateamos el trasero! -comentó en tono burlesco mientras sonreía.


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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 27 Ago 2018 - 18:56

La alegría por la victoria invadió a los dos piratas mientras se abrazaban en una fraternal celebración. Luka, tan amante de la épica y los combates como siempre, habló sobre sus nombres siendo recordados en la isla incluso aunque no ganaran el torneo, deseo que, en el fondo, el semigigante compartía con su amigo. Que su nombre fuese admirado en aquel lugar, la tierra de sus antepasados, era algo que Marc anhelaba también.

Poco después, en los vestuarios, el grandullón pudo disfrutar de una ducha caliente en aquellas descomunales duchas en las que incluso él se sentía pequeño. Resultaba tremendamente agradable no tener que calcular cada movimiento para no golpearse continuamente por la falta de espacio, así que Marc aprovechó enormemente el momento.

Una vez hubo terminado, se vistió y esperó a su compañero. Como buen gyojin, Luka era un amante del agua, y por tanto sus duchas solían tener una duración legendaria. Alguna vez Marc había escuchado a Zane bromear sobre si el pez no haría alguna cosa más aparte de darse una ducha en aquellos ratos. Creía haber escuchado de sus labios la expresión: "estrujarse la sardina". El semigigante no sabía qué querría decir su capitán con aquello, pero a pesar de ello aquella expresión le había parecido ciertamente hilarante. Tenía que preguntarle por su significado cuando se reuniesen de nuevo con el resto de la banda. Cuando el tiburón al fin salió del vestuario, ambos amigos se dirigieron a los puestos en los que se hallaban expuestos los platos presentados al concurso para su degustación. Para su sorpresa, su puesto parecía ser uno de los que más gente estaba atrayendo, lo que alegró tremendamente al cocinero, que solo deseaba que quien probase su creación disfrutase tanto como lo había hecho él preparándola.

El speaker fue entonces proclamando la lista de los ganadores, empezando por el décimo puesto y continuando en orden ascendente. Los nervios se adueñaban segundo a segundo del semigigante mientras los nombres seguían sucediéndose y el suyo no sonaba. De repente, la voz firme y clara del comentarista pronunció:

- Y con el tercer premio, ganando un lote de productos típicos de primera calidad para dotar de un extra de calidad a sus futuros platos... ¡¡¡Marc Kiedis!!!

La alegría que el grandullón experimentó en aquel instante fue indescriptible. ¡El tercer premio! Aquello superaba cualquier expectativa que el cocinero se hubiera marcado antes de aquel concurso. Y el premio era realmente bueno. Con los ingredientes que iban a entregarle, podría preparar unas comidas a la vez deliciosas y realmente nutritivas para sus nakamas. No obstante, no tuvo tiempo de celebrarlo durante mucho tiempo, pues poco después se anunciaron los emparejamientos de las semifinales del torneo. Se habían librado de combatir por el momento contra el poderoso Piel de Hierro, que había quedado encuadrado en el otro enfrentamiento, pero su contrincante no iba a ser menos complicado. Nada más y nada menos que Grant, su amigo y anfitrión, junto a su compañero Gary, un brazos largos vestido con un kimono que no lograba disimular sus poderosos músculos.

- Nos toca, Luka. Vamos a tener que dar lo mejor de nosotros mismos si queremos vencer esta ronda. - Proclamó con decisión el semigigante mientras tendía la mano para que su compañero la chocase.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Jue 30 Ago 2018 - 13:49

El tiburón estaba casi más pendiente del estado anímico de su grandullón compañero que de sí mismo. Ambos se encontraban frente al puesto de Marc, donde la gente degustaba y ponía buena cara a cada bocado que daban. O al menos casi todos. Uno de los gigantes escupió el trozo de carne, y por poco Luka se encara con él. ¿Cómo podía ser tan irrespetuoso?

Cuando pasaron unos minutos, el speaker empezó a hablar y hablar, y finalmente, a decir que nombraría a los diez ganadores. Sin duda, para el gyojin Marc solo tenía un rival. Por lo que según sus cuentas, y aunque no había probado la carne de todos los puestos, Marc debía quedar entre los dos primeros puestos.

Esperó pacientemente mientras oía latir el corazón de su amigo, que se encontraba al borde de un ataque de nervios. Incluso le dió alguna palmadita entre premio y premio para intentar calmarle. Aunque no supo si le ayudó o no, Marc parecía ir, poco a poco, controlando las pulsaciones de su corazón. Y finalmente, en la tercera posición, el speaker pronunció el nombre de su amigo. En un principio el tiburón se sintió mal, como si su nakama debiese haber llegado más lejos. Sin embargo, al ver el rostro de felicidad del semigigante, pronto se percató de lo poco que importaba el puesto en sí, el premio o la competición. A Marc, todo eso le daba igual, solo buscaba reconocimiento y, sobre todo, aprender. Y vaya si lo estaba haciendo.

Tras un intenso abrazo, Marc se alejó unos segundos a ver su premio, un lote de productos de primerísima calidad. Aquello sin duda le dotaría de mejores habilidades a la hora de cocinar. El tiburón no veía la hora de probar la comida preparada por su fiel amigo.

Sin embargo, la felicidad pronto cesó, ya que antes de que el speaker diese los nombres del subcampeón y el campeón, la megafonía del estadio dió pie a los emparejamientos de la semifinal. Luka no sabía si había sido un fallo de organización, o simplemente estaban esperando a que saliese el nombre de Marc, ya que estaba involucrado directamente en los combates. De cualquier manera, era un tanto raro.

La Diosa de la fortuna hizo que los emparejamientos fuesen Marc y Luka contra Grant y Gary. Por lo visto, sólo podrían enfrentarse a piel de hierro en una hipotética final. Pese a ello, el tiburón intentó concentrarse al máximo para el siguiente combate, aunque antes chocó la mano con su compañero, el cual la había alzado con una sonrisa. Era curioso cómo tenía que saltar para llegar. Puede que a ojos de extraños fuese incluso ridículo.

De cualquier manera sus rivales lucían fuertes, y ya conocían a Grant, quien tenía pinta de ser un bravo guerrero. Pronto lo descubrirían. El brazos largos era un misterioso luchador del cual descubrirían su potencial.

Tanto Marc como Luka parecían bastante concienciados de lo que el combate significaba; un viaje a la final. O lo que era lo mismo. A la gloria.

Durante el breve camino hasta el escenario del combate, Luka pensó en una estrategia a seguir. Una manera de vencer a sus rivales, pero no sabía muy bien cómo lucharían, ni qué potencial tendrían. Aquello era lo que más le gustaba de la competición. El no saber por dónde podrían salir sus rivales, qué capacidades tenían ni de lo que eran capaces.

- Me prometiste un gigante -comentó ante Marc, justo antes de bajar al escenario-. ¿Me dejas a Grant?

El tiburón esperaba que así fuese. Le apetecía poner en apuros a un gigante y, sobretodo, medirse ante un rival tan digno como lo sería Grant. O eso pensaba el gyojin.

Una vez abajo, ambos nakamas esperaron a que sus rivales estuviesen delante de ellos, y cuando así lo estuvieron, Luka dió un par de pasos al frente alzando los brazos.

- ¿Qué sería de un combate digno sin su saludo cordial? -preguntó mientras ojeaba a Grant, que sonreía y le hacía una seña a su compañero, invitándole a saludarse con la pareja del semigigante y el gyojin- Hagamos de este combate un espectáculo histórico.

Tras estrechar la mano del brazos largos primero, el tiburón se dispuso a apretar la del gigante. Y justo en el momento en el que tocó la palma de su mano, su pulsera volvió a concentrar su energía emitiendo una alta temperatura durante unos segundos. Una molestia momentánea que no cesó el espíritu del gyojin, que permaneció impasible, estrechando la mano de su rival y mirándole a los ojos.

Una vez el saludo se dió por concluido, el tiburón dio unos pasos hacia atrás -entre siete u ocho- y ojeó a su compañero. Su mirada decía mucho, era penetrante y clara como el agua. Sin embargo solo le quería decir una cosa “disfruta”. Daba igual ganar o perder, lo importante era dar un espectáculo digno de los mismísimos dioses de Elbaf. Cuando Marc estuviese listo, el habitante del mar giraría su cuello y centraría su mirada en Grant.

Su rival se veía impecable. Lucía poderoso, tenía unos músculos muy trabajados, una estatura mastodóntica y una porte impecable. Su fuerza debía ser legendaria, y su nombre se hacía respetar. Así lo intuía el tiburón tras escuchar los vitoréos del público. Así como en la primera ronda se había sentido muy arropado por los espectadores, esta vez sentía que todos iban con Grant. Sin duda, debía ser un hombre importante allí, y era un honor para Luka pelear contra él.

Decidido a dar el primer paso, concentró las partículas de agua en su puño y salió disparado hacia su rival. Cuando se encontraba a cinco metros, arqueó el brazo y giró la cadera ligeramente, haciendo salir de su cuerpo una contundente onda de choque de agua, cuyas partículas iban directas hacia Grant. Tras ello, empleó las partículas de agua de su cuerpo sobre los músculos, agrandándolos y dotando a su cuerpo de un mayor tamaño -en torno a cuatro metros-, igualando lo máximo que pudo la pelea en cuanto a la altura se refería, aunque seguía siendo bastante desigualada.

Y entonces, desde su nueva altura, observó cómo sucedían uno a uno los siguientes devenires de la vida. Nada favorables al habitante del mar, todo sea dicho. Con su enorme palma de la mano, Grant abofeteó el aire, y a su vez, éste golpeó las gotas de agua del tiburón, cayendo la gran mayoría al suelo. Alguna llegó a tocar el cuerpo del gigante, pero a éste no pareció incomodarle en absoluto. Quizá fuera un mínimo rasguño. Como un mosquito golpeando el salpicadero. Su onda de choque había sido devuelta con un simple golpe al aire. ¿Qué fuerza tenía aquél gigante?

Tras ello, el enorme gladiador de Elbaf dió un par de pasos y golpeó con el puño al gyojin, que se cubrió con ambas manos. Sin embargo, la fuerza del golpe fue de tal magnitud, que Luka salió despedido unos metros hacia atrás, aunque sin caer al suelo. El habitante del mar notó un punzante dolor en el costado, quizá fruto del golpe. Se incorporó y miró de nuevo a Grant. Estaba claro que el combate iba a ser intenso, y de momento, la fuerza del gigante estaba por encima de la del gyojin.

Luka, tú puedes intentó concienciarse el tiburón a la par que escuchaba los gritos del público hacia Grant.

Cosas:


  • Carga pulsera 4 turnos (se me olvidó poner el spoiler en el anterior, aún así no lo cuento).
  • Seichō-ki: Luka desplaza las partículas de agua alrededor de su cuerpo, agrandando sus músculos y aumentando su tamaño (Pasa de medir 2.75 metros a 4 metros). El aumento de tamaño de los músculos en el tiburón provoca un aumento en el siguiente atributo:
    Fuerza x5
    Duración máxima: 2 posts.
    Recarga: 3 posts.
  • Hakis:

    - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
    - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.
    Caracteristicas haki observación:


    • Nivel 2 -> Haki Competente: Se alcanza el nivel competente en el Haki de observación cuando se desarrolla un segundo Tier de este Haki. Éste puede ser el segundo nivel de una aptitud elegida anteriormente o el Tier 1 de la no elegida.
    • Tier 2 en Empatía: Es capaz, centrándose en una persona, de conocer sus sentimientos más superficiales (miedo, vergüenza, ira). Mientras realiza esta acción no puede prever sus acciones, pero tampoco pierde la concentración ni le impide actuar con normalidad.
    • Sensibilidad: Los usuarios con sintonía en empatía tienen mayor capacidad para hacer amigos y un gran carisma, pudiendo entender fácilmente los problemas de quienes le rodean.

    Caracteristicas haki armadura:


    • Nivel 5 -> Haki Incrementado: Se alcanza el nivel extendido en el Haki de armadura cuando se desarrolla un quinto Tier de Haki. Debe desarrollar obligatoriamente la aptitud con la que tiene sintonía, alcanzando el tercer Tier, el cuarto o incluso el quinto, si no ha entrenado la otra aptitud. Su sintonía mejora:
      Bastión: Los usuarios con sintonía en armadura se caracterizan por su gran envergadura física y su poderío. Mientras permanecen imbuidos en Haki de armadura, sus impactos son el triple de potentes.
      Tizona: Los usuarios con sintonía en armamento poseen una habilidad innata para liberar su Haki. Son capaces de utilizarlo de forma casi inconsciente, pudiendo usarlo un tercio de su capacidad (redondeando hacia abajo) sin agotarse en absoluto.
    • Armadura tier 5: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta veinte asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea el triple de fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.
    • Armamento tier 5: Aprende a utilizar el endurecimiento en sus armas. Esta habilidad hace que su Haki se desgaste al doble de velocidad, pero duplica el efecto de su Haki. Puede imbuir hasta tres armas a la vez sin desgastarse más rápido de lo normal, cansándose al doble de velocidad cuando usa cuatro (al triple cuando usa seis, cuádruple si usa ocho...).




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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Lun 3 Sep 2018 - 20:40

- ¡Por supuesto! Como habíamos acordado, esta vez te toca a ti enfrentarte a Grant. - respondió el cocinero a su amigo.

Tras la propuesta de Luka de comenzar mostrando mutuo respeto con un saludo amistoso, el semigigante estrechó la mano de sus dos contrincantes. Primero de Grant, que sería quien se enfrentaría al tiburón, y finalmente de Gary, el brazos largos con quien Marc iba a medir sus fuerzas. Regaló ambos una de sus sonrisas, con la que pretendía desearles un combate limpio y honorable en el que el que mejor luchara se hiciese con la victoria, y retrocedió junto a su compañero. Cuando estuvieron situados a la distancia adecuada, el semigigante miró al gyojin y asintió, indicando que estaba preparado.

Al instante, su nakama salió disparado hacia Grant, con lo que el combate dio comienzo. Marc centró entonces su atención en su oponente. Gary era, a diferencia de su anterior rival, notoriamente más pequeño que él. No obstante, no parecía menos poderoso. Bajo el ajustado kimono que llevaba se marcaban unos prominentes músculos, que daban a entender que el brazos largos poseía una gran fuerza física. Su aspecto resultaba ciertamente sorprendente, pues Marc tenía entendido que los miembros de esta peculiar tribu tendían a ser delgados, ágiles y estilizados.

Sin embargo, en cuanto empezó a moverse el grandullón comprendió que conservaba bastantes de las cualidades de su etnia. Pese a encontrarse preparado y con su espada en posición de guardia, apenas tuvo tiempo de bloquear la ráfaga de golpes que su rival le lanzó. Pese a que intentó mover su arma lo más rápido que pudo, le fue imposible interceptar todos los puñetazos, recibiendo dos impactos en su costado izquierdo. Una intensa punzada de dolor recorrió dicha zona al sufrir los ataques, y el semigigante se vio forzado a inclinarse levemente hacia ese lado durante un breve lapso de tiempo. Ese momento fue aprovechado por el brazos largos para tomar distancia de nuevo, evitando así que Marc pudiese lanzarle un contraataque y ganando tiempo para recuperarse del evidente dolor en sus puños, producido al golpear algo a temperatura tan elevada como Kotai-Hi.

En cuanto se recompuso, el cocinero apuntó a su contrincante con el dedo índice de su mano izquierda y le lanzó una bola de queso. El proyectil se dirigió hacia su objetivo a gran velocidad, prácticamente imposible de seguir incluso para un ojo experto. Pero, para sorpresa del grandullón, su rival hizo un simple movimiento de mano, al tiempo que una fina capa brillante cubría dicha extremidad, y bloqueó la láctea bala con insultante facilidad. Marc quedó anonadado ante tal demostración de reflejos. De hecho, le impresionó tanto que el siguiente movimiento del brazos largos estuvo muy cerca de pillarle desprevenido.

Golpeando el aire con sus puños, primero con el izquierdo y después con el derecho, Gary creó dos aparentemente poderosas ondas de choque que se dirigieron velozmente hacia el semigigante. Teniendo en cuenta que había tardado algo más de la cuenta en reaccionar y que ambas ondas iban dirigidas a distintos puntos de su anatomía, parar ambas con su espada iba a resultarle imposible. Por lo tanto, tan solo se le ocurría una solución. Debía bloquear una de ellas y, al mismo tiempo, tratar de crear esa armadura brillante en torno a su cuerpo, como instantes antes había hecho su oponente. Al fin y al cabo, probablemente no sería muy diferente a crearla alrededor de su arma.

Reuniendo toda su fuerza de voluntad, el grandullón se concentró en tratar de hacer aparecer aquella capa protectora. Ni siquiera cuando la primera onda impactó contra su arma, apenas unas centésimas de segundo antes de que la segunda llegase hasta él, y la armadura aún no había aparecido, perdió Marc la fé en su capacidad para lograrlo. Y justo en ese momento, cuando estaba a punto de ser alcanzado por aquel poderoso ataque, aquel familiar brillo transparente cubrió su cuerpo, amortiguando el impacto en gran medida. El semigigante apenas sintió dolor, lo que supuso que sonriese con evidente alegría ante lo que acababa de conseguir. Eso sí, si algo quedaba claro era que iba a tener que dar lo mejor de sí si pretendía vencer en aquella contienda. Su rival estaba demostrando ser un luchador de gran habilidad y fuerza y, pese a contar con la ventaja del tamaño, iba a resultar extremadamente difícil mantenerse al nivel necesario para salir victorioso.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Mar 4 Sep 2018 - 15:15

El dolor en el honor del tiburón era tan grande que se sentía humillado. Y no de cualquier forma. Se sentía insultado en cuanto a fortaleza, tanto física como mental, y sentía que el poder del gigante estaba por encima del suyo. Y lo que más le molestaba era percibir que el nivel de fuerza del gigante fuese superior al suyo. Pocas veces había sentido algo así, al menos con tanta diferencia. Aquello le hizo reflexionar sobre lo que le quedaba aún para llegar al nivel de los seres más fuertes de los siete mares. Pero no, el tiburón no se iba a dar por vencido, ni mucho menos. Incluso cometería la osadía de volver a medir sus fuerzas, esta vez mucho más concentrado y con más ímpetu que antes y, sobre todo, con un plan de por medio. Aquello era una de las principales características del tiburón, su perseverancia y su sed de superación. Y de sangre, aunque aquello no pudiera aplicarse a aquél combate en concreto.

El habitante del mar se crujió los nudillos a la par que observaba a Grant, que parecía inmerso en el combate. Su enorme rival no dejaba de mirarle con un semblante serio, sumamente concentrado en la disputa entre ambos seres. Al gyojin le gustaría saber qué estaba tramando, pero obviamente, no contaba con esa ventaja.

El tiburón esperó un segundo más, y tras ello, se decidió a lanzar una nueva ofensiva. Pero esta sería diferente. Si no podía vencerle directamente con fuerza bruta, se ayudaría de más fuerza. Eso era justamente lo que necesitaba.

Luka concentró unas partículas de agua en su puño y dió un par de pasos hacia el frente, saltando inmediatamente después, el tiburón aguantó en el aire a una altura de aproximadamente dos metros del suelo y a unos cinco de distancia de su rival. Y entonces, realizó un rápido golpe con el puño derecho, despidiendo una onda de choque de agua, cuyas partículas iban de nuevo directas hacia el cuerpo del gigantón. Ésta vez las partículas viajaban a una velocidad mayor, y parecían incluso más pequeñas, sin embargo, éste no sería el ataque del miembro de los Arashi. El habitante del mar había diseñado un plan en su mente, y estaba apunto de ejecutarlo.

A una velocidad similar -aunque algo más lento- que las partículas viajaban a través del aire, el tiburón se desplazó hasta el lateral derecho de su rival, que parecía centrado en parar de nuevo aquella lluvia de finas gotas. Y entonces, justo al aterrizar, hizo brotar cuatro brazos acuáticos a su alrededor, dos por costado, dotando así a la tormenta de los Arashi de una mayor fuerza y estabilidad. Ahí vendría lo bueno. O eso creía Luka.

Seis brazos notó sus venas hinchándose, sus músculos definiéndose y el agua de sus brazos endureciéndose. Incluso empleó haki en sus dos puños reales, endureciéndolos aún más. Y entonces supo que era el momento. Grant antepuso ambos antebrazos a las gotas, y pese a que estas le dieron de lleno, no lograron perforar su piel. Y entonces, el tiburón aprovechó para lanzar una serie de golpes en el costado de su rival. Duros y contundentes puñetazos hasta que el enorme gigante pudo reaccionar. El habitante del mar contó doce hasta que su rival le frenó, aunque bien es cierto que pudieron ser más o menos, ya que estaba más concentrado en la reacción de su rival que en el conteo de los golpes.

Una vez Grant puso sus brazos entre los seis del gyojin, éste notó la verdadera fuerza del gigante. Ambos contendientes se miraban a los ojos, conscientes del espectáculo que estaban brindando. Pero no había una sonrisa en ninguno de los rostros. El tiburón tenía un semblante psicodélico, sus enormes dientes, su pupila bastante dilatada y su rostro en general pretendían algo que parecía imposible; intimidar a su rival. Por su parte, Grant hacía notar las venas de su sien, el cuello y unos dientes con alguna que otra ausencia, probablemente marcados por las continuas peleas en el coliseo.

Dos de los brazos acuáticos cayeron al suelo como si de globos de agua se tratasen. Chocaron contra la superficie del coliseo dejando una pequeña marca. Allí quedarían por siempre los fluidos de Luka, y éste esperaba que fuese lo único que yaciera allí.

Cuando el habitante del mar se quiso dar cuenta, gigante y gyojin estaban llevando sus fuerzas hasta límites insospechados, y nada de lo que allí pasaba parecía que fuese a decantar la balanza.

El tiburón chocaba dos puños -uno acuático y otro escamoso contra el gigante, y éste trataba de lidiar la fuerza del habitante del mar. Sin embargo, tras unos segundos de forcejeo y vitoréo del público por el espectáculo mostrado, fue el gigante quien, alzando con verdadera fuerza ambas manos, rompió la barrera del gyojin y dió un contundente golpe que hizo retroceder al tiburón. Sin embargo, éste hizo lo propio, y así continuaron durante una sucesión de más de veinte golpes. Casi pactando dar uno cada uno, alternándose como amigos que miden su fuerza, echando un pulso a base de duros puñetazos. Y tras el vigésimo golpe y con los cuerpos de ambos contendientes bastante mermados, ambos se miraron y, casi leyéndose la mente, los dos dirigieron un puñetazo hacia el costado contrario del rival, haciendo chocar ambos puños y provocando una fuerte onda expansiva que sin duda afectaría incluso a los espectadores. En ese momento, Luka notó cómo su pulsera quemaba, avisándole de nuevo de ese as que tenía guardado en la manga y, que por su seguridad, debería usar pronto.

Fruto del golpe y de la onda expansiva, el tiburón salió despedido unos metros hacia atrás, al igual que su rival. Quizá en esa particular competición el gyojin saliese perdiendo al haber recorrido más metros en su vuelo, aunque parecía haber ganado algo mucho mejor; El respeto del público. Del unísono grito de apoyo a Grant inicial, parte de los espectadores parecían haber cambiado de bando. Podría decirse que en ese momento, los gritos de apoyo a Grant y los de Luka estaban casi empatados. Y nada le podía emocionar más al gyojin que eso.

El habitante del mar se levantó lentamente desde el suelo, notando un fuerte dolor en el costado, el pecho y los puños, y observando cómo su cuerpo ahora tenía su altura normal. Había gastado tantas fuerzas en el combate, que era incapaz de mantener el tamaño con el que pretendía igualar un poco el combate. Aunque eso ya daba igual. El miembro de los Arashi miró hacia el tendido y observó cómo aquella gente vivía el combate, cómo apoyaba y se dejaba la piel, y sobre todo, cómo disfrutaban de una honorable pela. Y sin saber muy bien por qué, alzó el puño derecho durante unos segundos, y apuntó a Grant. Tras ello aplaudió un par de veces, queriendo hacer ver el respeto que sentía por su rival. La gente se volvió loca aplaudiendo e incluso observó desde su posición a algún juez levantándose y aplaudiendo el gesto.

Al público le gustaban esas expresiones, y a Luka le gustaba el apoyo del público. Ojalá pudiera hacerse un nombre en aquella isla. Y sobre todo, ojalá se ganase el respeto de aquella gente que le observaba. Sería el mejor premio, sin duda.

- Bueno, Luka. Creo que hasta aquí has llegado. Demuestra tu verdadero poder, y que los dioses de Elbaf elijan ganador. Apoyaré la decisión de los dioses de la isla. Y espero que me elijan a mí -susurró a la par que se llevaba la mano al pecho-. Ahora entiendo lo que siente esta gente, y ahora quiero formar parte de su cultura. Dioses de Elbaf, escuchadme. Y dadme las fuerzas que necesito para demostrar a esta gente quién soy. Para demostrarles quién es Luka Rooney y lo que ha venido a hacer. Y sobre todo, para haceros ver que no sólo un gigante puede ser Elbafista.

Entonces, el gyojin, con la mano en el pecho, se dirigió al público y al jurado antes de intentar realizar lo que a priori sería su último movimiento.

- Mi nombre es Luka Rooney, y a ustedes y a los Dioses imploro que me acepten en este cultura. ¡¡Por el Dios Elbaf!!

Y alzando el puño, el tiburón se dirigió a lo que terminaría siendo el final del combate.


Cosas:


  • Carga pulsera 5 turnos.
  • Seichō-ki: Luka desplaza las partículas de agua alrededor de su cuerpo, agrandando sus músculos y aumentando su tamaño (Pasa de medir 2.75 metros a 4 metros). El aumento de tamaño de los músculos en el tiburón provoca un aumento en el siguiente atributo:
    Fuerza x5
    Duración máxima: 2 posts.
    Recarga: 3 posts.
    (Post 2/2)
  • Binshō-sei: Realizando un ágil movimiento de pies Luka puede moverse a velocidades extremadamente altas, siendo casi imperceptible para el ojo humano. La técnica puede emplearse durante un periodo de dos post y únicamente se puede usar una vez por combate. Luka gracias a esta técnica es capaz de llegar a los 17m/s.(Post 1/2)
  • Hakis:

    - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
    - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.
    Caracteristicas haki observación:


    • Nivel 2 -> Haki Competente: Se alcanza el nivel competente en el Haki de observación cuando se desarrolla un segundo Tier de este Haki. Éste puede ser el segundo nivel de una aptitud elegida anteriormente o el Tier 1 de la no elegida.
    • Tier 2 en Empatía: Es capaz, centrándose en una persona, de conocer sus sentimientos más superficiales (miedo, vergüenza, ira). Mientras realiza esta acción no puede prever sus acciones, pero tampoco pierde la concentración ni le impide actuar con normalidad.
    • Sensibilidad: Los usuarios con sintonía en empatía tienen mayor capacidad para hacer amigos y un gran carisma, pudiendo entender fácilmente los problemas de quienes le rodean.

    Caracteristicas haki armadura:


    • Nivel 5 -> Haki Incrementado: Se alcanza el nivel extendido en el Haki de armadura cuando se desarrolla un quinto Tier de Haki. Debe desarrollar obligatoriamente la aptitud con la que tiene sintonía, alcanzando el tercer Tier, el cuarto o incluso el quinto, si no ha entrenado la otra aptitud. Su sintonía mejora:
      Bastión: Los usuarios con sintonía en armadura se caracterizan por su gran envergadura física y su poderío. Mientras permanecen imbuidos en Haki de armadura, sus impactos son el triple de potentes.
      Tizona: Los usuarios con sintonía en armamento poseen una habilidad innata para liberar su Haki. Son capaces de utilizarlo de forma casi inconsciente, pudiendo usarlo un tercio de su capacidad (redondeando hacia abajo) sin agotarse en absoluto.
    • Armadura tier 5: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta veinte asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea el triple de fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.
    • Armamento tier 5: Aprende a utilizar el endurecimiento en sus armas. Esta habilidad hace que su Haki se desgaste al doble de velocidad, pero duplica el efecto de su Haki. Puede imbuir hasta tres armas a la vez sin desgastarse más rápido de lo normal, cansándose al doble de velocidad cuando usa cuatro (al triple cuando usa seis, cuádruple si usa ocho...).





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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Marc Kiedis el Sáb 8 Sep 2018 - 19:35

Pese al dolor que todavía sentía en el costado izquierdo por los dos puñetazos que había recibido nada más comenzar el combate, Marc sonreía con sinceridad. Tras haber logrado por segunda vez hacer aparecer aquella armadura transparente alrededor de su cuerpo y haber logrado con ello casi no sufrir daños del último ataque de su adversario, el semigigante se hallaba pleno de confianza. Sin duda iba a ser duro, pero no por ello significaba que no tuviese posibilidad. Es más, iba a salir vencedor, de algún modo estaba seguro de ello.

Empuñando a Kotai-Hi con decisión, el grandullón lanzó dos ondas cortantes a su rival, que se movió con velocidad hacia atrás para evitarlas. Las ondas chocaron con estruendo contra el suelo. y Marc aprovechó los segundos que le dejaba el retroceso del brazos largos para prepara una de sus técnicas más poderosas. Levantando el brazo izquierdo hacia el cielo, comenzó a reunir sobre su mano todo el queso que fue capaz en forma de esfera. En ese momento, su oponente se lanzó de nuevo hacia él. Dándose toda la prisa que pudo en preparar su ataque, el cocinero apuró hasta que el luchador estuvo a escasos cinco metros, y con un grito lanzó la esfera de queso contra él.

- ¡Cheeseball!

La gran bola de queso avanzó a gran velocidad, pero por desgracia para el semigigante los reflejos de su rival fueron más rápidos aún. Con un poderoso salto, se elevó en el aire por encima del proyectil y se dirigió con el puño derecho por delante hacia la cabeza del grandullón. No obstante, éste estaba preparado e interpuso a Kotai-Hi en la trayectoria del golpe. Puño y espada, cubiertos ambos por una armadura transparente que reflejaba la voluntad por vencer de los dos contendientes, chocaron con violencia. El duelo de fuerza era igualado, y no quedaba claro quién llevaba las de ganar en aquella confrontación. Finalmente, ambos salieron despedidos hacia atrás, aterrizando en el suelo.

Marc, que por cuestiones de peso había sido desplazado bastante menos distancia que su rival, se levantó con ayuda de su espada decidido a terminar con el combate. Por el rabillo del ojo vio a Luka alzando el puño en honor al público, e hizo lo propio con su arma. Kotai-Hi se elevó, apuntando al cielo en señal de que el cocinero se disponía a dar lo mejor de sí para obtener la victoria y hacer disfrutar a los espectadores.

Cosas:
- Cheeseball: Marc crea una esfera de queso de hasta 3 metros de diámetro (dado que no puedo crear tanta cantidad aún, la esfera es de 2 metros cúbicos), que lanza a una velocidad de 10 m/s y avanza hasta 20 metros sin perder esta velocidad. Al impactar, a parte de causar daño en función de su dureza (inicialmente 6 en la escala Mohs), se rompe dejando salir de su interior queso fundido (cantidad equivalente al volumen de la esfera creada).

- Nivel 40: Puede crear hasta dos metros cúbicos de queso.

- Cheese Master: Marc ha logrado familiarizarse con el queso que crea hasta tal punto que es capaz de controlar (moverlo a su antojo) y realizar sus técnicas con el queso ya creado aunque no esté en contacto con él en un radio de 50 metros.
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Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

Mensaje por Luka Rooney el Lun 10 Sep 2018 - 15:17

El tiburón observó cómo el maestro quesero se unía a él alzando su espada. Los gladiadores no son sólo luchadores, también son hombres respetados. Da igual el resultado, e incluso la duración del combate. Si se ve honor y respeto, se considerará al luchador un gladiador. Y solo los más altos llegarán a ser leyendas. Como decía Tom, el mentor de Luka, “La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada”. Y aquella frase no podía ir mejor en ese momento. Nadie recordaría el número de combates ganados o perdidos de un gladiador, sino su forma de luchar, su honor, el coraje, la capacidad para destacar, la empatía con la que el público se pondría en su piel. Todo aquello importaba mucho más que tener una impecable carrera en el coliseo. Y el gyojin lo sabía.

Cuando lo estimó oportuno, bajó el brazo y miró a su contrincante. Se había tomado aquellos segundos como una pausa más que necesaria en el combate. Inspiró y expiró durante todos aquellos segundos hasta recobrar un pulso normal. Olfateó la zona y le llegó esa fragancia que tanto le gustaba, aquella que le excitaba sobremanera; sangre.

Aún le quedaban dos brazos acuáticos en los costados, uno a cada lado, pero ya no le servían, no al menos para lo siguiente que tenía en mente. Así que se limitó a dejarlos caer al suelo, dejando un pequeño charco de agua sobre la posición en la que se encontraba.

Y entonces, centró su mirada en su siguiente presa; Grant. El gigante había demostrado estar a la altura de cualquier gladiador. El honor del tiburón le permitía caer contra él sin que su orgullo saliese herido, pero si había algo que a Luka le importaba más que la victoria, era brindar un buen combate a los dioses y hacerse un nombre en la isla. Y la oportunidad que le daba aquél torneo era única para ello, por lo que no se podía ir sin darlo todo. Y dar todo… suponía realizar su movimiento estrella.

Casi instintivamente se tocó la pulsera, esbozando una ligera sonrisa al momento. Probablemente el último movimiento amigable del combate. En ese preciso instante, inspiró un par de veces pausadas, llegándole más olor a sangre, y entonces… Volvió a escuchar ese sonido característico que se daba en su cabeza en momentos puntuales. Una melodía siniestra, pero precisa en cada ritmo. Un sonido ejemplar, auténtico y único. Una característica melodía que salía solo en momentos en los que debía demostrarle al mundo -y a sí mismo- de lo que era capaz. Momentos de vida o muerte, de victorias o derrotas, de fama o fracaso. Y ese momento estaba por llegar.

El semblante del tiburón cambió radicalmente. Las pupilas de sus ojos, que apuntaban directamente a Grant, se dilataron y se tornaron rojizas, sus afilados dientes buscaban morder la yugular del gigante, y las venas de cada músculo del gyojin empezaron a notarse hasta el límite de parecer que iban a explotar. Todo estaba listo para determinar un ganador. Y tanto Luka como su rival lo sabían.

En un abrir y cerrar de ojos, el tiburón se posicionó a cuatro metros sobre su rival, arqueó el brazo al máximo, y dejó liberar toda su energía a través de él, creando la onda de choque más potente que había efectuado hasta el momento.

La onda salió desde el puño del gyojin y se propulsaba a la par que crecía en dirección al gigante rival, que preparaba su movimiento también. En ese momento, Luka sentía tanta energía que era casi incapaz de controlarla. Grant efectuó su defensa con otro ataque, una nueva onda de choque que pretendía contrarestar la del tiburón. Ambas chocaron con firmeza, aguantando un par de segundos en aquél particular forcejeo.

Vivir esos segundos es lo que te hace crecer como luchador. Una pelea tan igualada que se decidirá por fuerza bruta, donde un movimiento te hace ganar el combate, donde no hay derrota, sino lecciones a aprender. Donde si caes, te levantas más fuerte que antes. Donde si analizas, comprendes el por qué de tu derrota. Si ganas, demuestras de qué eres capaz. Si vences, aprendes de tu rival.

Cuando las dos ondas chocaron, el público permaneció en silencio. La fuerza de los dos colosos era de tal magnitud que, pese a estar concentrada, era un peligro para cualquier ser que se encontrase en el coliseo. Tanto participantes, como jurados como público.

Y así, tras el intenso forcejeo de las ondas de choque, la onda de Luka -de mayor tamaño y potencia- acabó por derrotar a la de Grant, que se vió duramente golpeado, cayendo al suelo y perdiendo el conocimiento. La onda expansiva derivada del choque entre ambas ondas y del golpe contra Grant fue de tal magnitud que se hizo un gran boquete en el suelo, sepultando temporalmente a la mano derecha de piel de hierro.

El tiburón salió despedido hacia atrás varios metros fruto de la inercia, y notó como su brazo se desencajaba y se salía. Pero aquello no importaba. El habitante del mar se levantó con cautela y miró al público. De un par de tirones con el brazo izquierdo se colocó el derecho, y tras ello, levantó ambos brazos -sintiendo un punzante dolor en el derecho- y celebró su victoria con el público. Sin embargo, no todo eran buenas noticias. La pelea entre Marc y su rival aún seguía en pie, y el gyojin debía estar alerta, si su compañero no podía con su rival, el combate continuaría. Es más, es posible que su combate hubiese influido en el de Marc fruto de la onda expansiva.

Una vez todo se normalizase, Luka se acercaría hasta la posición de Grant y aguardaría a que recobrase el conocimiento. Había sido un combate digno de los dioses. El mismísimo Elbaf estaría contento de haber visto aquella pelea. Y lo más importante, aquél encuentro iba directo al top 3 de peleas del habitante del mar. De ahí había aprendido multitud de cosas, y había demostrado al público y al jurado de qué estaba hecho. Sus escamas, al igual que su mente, le guiaban por el mundo del mar, sin embargo, en su corazón había un hueco para la isla de Elbaf. Sin duda, la estancia en aquella isla estaba siendo lo más grande que el tiburón había vivido hasta la fecha. Y había vivido multitud de historias.

Cosas:


  • Carga pulsera 5 turnos -usada-.
    ”Pulsera”:


    • Si la energía se almacena 5 turnos: 700% de potencia y tamaño en la siguiente onda de choque.

  • Onda de choque: Luka tiene la capacidad de conservar la energía y enviarla a cualquier parte de su cuerpo con la cual pueda llegar a golpear, consiguiendo así provocar ondas de energía destructiva que amplifican tanto la potencia como efectividad de sus golpes.
    Tabla de niveles:


    • Nivel 80: La potencia de los golpes de Luka pueden causar una onda destructiva de hasta 15 metros de radio.

    Onda de choque final:

    La onda es de 105 metros de radio (15*7) y tiene potencia de tier 8 (y potenciada x7).
  • Golpes con vibración: Ayudándose del Gyojin Kárate y el control de sus fluidos, Luka es capaz de generar vibraciones de distintas potencias que son capaces de crear daños internos en el enemigo cuando un golpe impacta en éste.

  • Chinokawaki: La fiereza de Luka se ve incrementada cuando éste ve sangre, ya sea suya o de su rival, logrando así un 50% de fuerza extra durante dos turnos. No tiene recarga y puede emplearse únicamente una vez por combate.
  • Binshō-sei: Realizando un ágil movimiento de pies Luka puede moverse a velocidades extremadamente altas, siendo casi imperceptible para el ojo humano. La técnica puede emplearse durante un periodo de dos post y únicamente se puede usar una vez por combate. Luka gracias a esta técnica es capaz de llegar a los 17m/s.(Post 2/2)
  • Hakis:

    - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
    - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.
    Caracteristicas haki observación:


    • Nivel 2 -> Haki Competente: Se alcanza el nivel competente en el Haki de observación cuando se desarrolla un segundo Tier de este Haki. Éste puede ser el segundo nivel de una aptitud elegida anteriormente o el Tier 1 de la no elegida.
    • Tier 2 en Empatía: Es capaz, centrándose en una persona, de conocer sus sentimientos más superficiales (miedo, vergüenza, ira). Mientras realiza esta acción no puede prever sus acciones, pero tampoco pierde la concentración ni le impide actuar con normalidad.
    • Sensibilidad: Los usuarios con sintonía en empatía tienen mayor capacidad para hacer amigos y un gran carisma, pudiendo entender fácilmente los problemas de quienes le rodean.

    Caracteristicas haki armadura:


    • Nivel 5 -> Haki Incrementado: Se alcanza el nivel extendido en el Haki de armadura cuando se desarrolla un quinto Tier de Haki. Debe desarrollar obligatoriamente la aptitud con la que tiene sintonía, alcanzando el tercer Tier, el cuarto o incluso el quinto, si no ha entrenado la otra aptitud. Su sintonía mejora:
      Bastión: Los usuarios con sintonía en armadura se caracterizan por su gran envergadura física y su poderío. Mientras permanecen imbuidos en Haki de armadura, sus impactos son el triple de potentes.
      Tizona: Los usuarios con sintonía en armamento poseen una habilidad innata para liberar su Haki. Son capaces de utilizarlo de forma casi inconsciente, pudiendo usarlo un tercio de su capacidad (redondeando hacia abajo) sin agotarse en absoluto.
    • Armadura tier 5: Es capaz de mantener el Haki de manera continuada hasta veinte asaltos. Durante ellos, puede generar una armadura transparente con brillo metálico alrededor de su cuerpo, que resiste los golpes siempre y cuando el atacante no posea el triple de fuerza que el usuario resistencia o lo iguale en Haki.
    • Armamento tier 5: Aprende a utilizar el endurecimiento en sus armas. Esta habilidad hace que su Haki se desgaste al doble de velocidad, pero duplica el efecto de su Haki. Puede imbuir hasta tres armas a la vez sin desgastarse más rápido de lo normal, cansándose al doble de velocidad cuando usa cuatro (al triple cuando usa seis, cuádruple si usa ocho...).





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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Jue 27 Sep 2018 - 21:32

    Marc era consciente de que, se decantase hacia el lado que se decantase, el combate estaba próximo a su fin. Ambos contendientes se encontraban visiblemente cansados, y los duros golpes recibidos habían hecho mella tanto en el semigigante como en el brazos largos. No obstante, el grandullón estaba decidido a no tirar la toalla, y daba la sensación de que su oponente tampoco iba a hacerlo.

    El luchador se lanzó de nuevo a gran velocidad a por el espadachín, que rechazó su envite con la parte roma de la hoja de Kotai-Hi. Un gesto de dolor apareció durante un instante en la cara de Gary, fruto de la altísima temperatura a la que el arma se encontraba. Acto seguido, fue el cocinero quien tomó la iniciativa, lanzando un ataque tras otro con su portentoso espadón. La andanada de golpes hizo que su rival se viese forzado a retroceder, realizando rápidos saltos y piruetas para evitar ser alcanzado por el ímpetu del semigigante.

    En ese momento, todo el estadio tembló. Trastabillando ligeramente, Marc clavó su espada en el suelo para no perder el equilibrio. Cuando hubo recobrado la estabilidad, miró rápidamente a su alrededor, buscando el origen de aquel extraño fenómeno. Y cuál fue su sorpresa y admiración cuando se dio cuenta de que el causante de aquello no era otro que Luka, quien con una poderosísima onda de choque había derrotado a Grant y creado un cráter en el campo de batalla.

    El temblor no solo había afectado al grandullón, sino también a su oponente, quien al igual que él había conseguido a duras penas mantener la verticalidad. Nuevamente ambos volvieron a la carga, con el espadachín lanzando un mandoble tras otro y su oponente buscando la manera de esquivarlos y poder golpearle sin quemarse cuando éste bloqueara con su arma. Sin embargo, daba la sensación de que el verdadero propósito de los ataques del semigigante permanecía oculto para Gary. Poco a poco, iba consiguiendo hacer que retrocediese hasta la zona del campo de batalla que se encontraba llena de grandes charcos de pegajoso queso derretido.

    Finalmente, el brazos largos hundió involuntariamente su pie izquierdo en uno de aquellos blanquecinos charcos. Aquella era su oportunidad. Dado lo pegajoso que era el material que el cocinero creaba cuando se encontraba derretido, a su rival le resultaría difícil sacar su pie a tiempo para evitar el próximo ataque. Por lo tanto, imbuyendo de toda la fuerza de su voluntad a Kotai-Hi, el semigigante acometió contra su oponente. Este, dándose cuenta ligeramente tarde de su error y de que no iba a poder evitar ser alcanzado, rodeó su cuerpo de una ligera pátina brillante. Ya sin apenas tiempo de reaccionar al haber sido cogido por sorpresa, recibió el impacto con su hombro y costado izquierdos. La colisión entre ambos Hakis fue brutal. Durante un par de segundos, ambas barreras semiinvisibles pugnaron por ver cuál saldría victoriosa, hasta que finalmente el empuje de Marc pudo más. El filo de su espada se hundió en la carne de su rival, que salió despedido fruto de la violencia del golpe.

    Gary quedó tendido en el suelo, a varios metros de distancia. Una fea herida recorría el lateral de su hombro izquierdo y el costado de ese lado, y abundante sangre manaba de ella. El semigigante, pese a estar feliz por haber resultado vencedor de tan exigente enfrentamiento, no pudo sino preocuparse por la salud de su oponente. Por ello, y viendo que la herida inflingida por él no parecía banal, avisó a su amigo para que, con sus conocimientos médicos, ayudase al derrotado brazos largos:

    - ¡Luka, ven a ayudar a Gary, por favor! ¡Creo que le he cortado más de lo debido!
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Jue 4 Oct 2018 - 23:24

    La batalla entre el tiburón y el gigante había acabado y con ello toda la presión que el habitante del mar había sentido entre sus escamas. No podía controlar su brazo derecho, aún entumecido y sufriendo ligeros espasmos debido a la alta intensidad y la fuerza aplicada en su último golpe.

    A decir verdad, Luka apenas podía dar un par de pasos sin notarse abrumado por el esfuerzo del combate. Aunque intentó que nadie se percatara, estaba seguro que algún juez, espectador, o incluso su posible próximo rival se daría cuenta de su estado real. Pero eso no iba a cambiar nada. No podía evitar notarse así, y se sentía orgulloso de ello. Aunque hubiese perdido, esa sensación de agotamiento y dolor hubiese sido el síntoma más claro de que lo había dado todo. Poco importaba el resultado habiéndose esforzado tanto. Aunque, en verdad, la victoria no estaba nada mal. De hecho, era un premio a su constante entrenamiento. Allá donde el tiburón iba, quería ser respetado. Y mucho más si hablamos de unos honorables guerreros que compartían los ideales y las aspiraciones del gyojin.

    Una vez Grant recobró el sentido, el tiburón le tendió la mano y le ayudó -como buenamente pudo debido a su estado- a levantarse. Los huesos del gigante crujían con cada movimiento de éste, y su cara lucía bastante pálida. El pirata no dudó en ofrecerle su ayuda antes de centrarse en el combate de su amigo Marc, pero el gigante se limitó a sentarse lentamente para no hacer más esfuerzos.

    - No dudes en pedirme cualquier cosa si lo necesitas. Ha sido una digna pelea.
    - De habermelo dicho antes, te hubiera pedido que no ejecutases ese golpe… Dios santo, jamás había recibido un golpe tan potente.
    - Ni yo había luchado con alguien tan duro -comentó el tiburón entre risas-. Esta pelea ha sido colosal. Me has enseñado mucho, amigo.
    - Lo mismo digo, Luka. Ha sido una buena pelea. Bueno, ¿cómo van los otros dos?
    - Pues… Parece que tan empatados como nosotros.

    Justo antes de girarse, el tiburón observó cómo una decena de gigantes, liderados por un mink, saltaban y corrían hacia el herido. Incluso en un coliseo como aquél, había un equipo médico decente. Aquello honraba a la isla aún más -si es que se podía-, cuyo código ético no les permitía ver morir a un luchador sino era en combate singular. Estaban a años luz de tantas civilizaciones en las que la sangre era el único motivo de entretenimiento. Aquello era lo que cualquier raza entendería como honor, y lo que Luka empezó a entender como su forma de vida. De apariencia y sangre gyojin, el habitante del mar se creía ya uno más dentro de los gigantes. Un gigante de corazón.

    - Creo que esta es toda la ayuda que necesitas, Grant. Nos volveremos a ver después, mientras tanto… Voy a ver si mi compañero necesita ayuda.
    - Suerte, compañero.
    - Lo mismo digo.

    Y entonces, el habitante del mar se acercó a unos quince metros del combate. Realmente, esperaba que Marc acabase con su rival, puesto que él no estaba en plenas condiciones para enfrentarse a lo que fuera que quedase de él. A decir verdad, estaba en pésimas condiciones.

    Aunque, como buen guerrero y como iniciado en las creencias Elbafistas, el tiburón dejó que los dos contendientes lucharan en igualdad de condiciones, limitándose a sentarse y tratarse las heridas más severas a través de su agua curativa. Sentía como cada partícula del transparente líquido recorría sus escamas. Cómo jugueteaba con ellas, y como trataba sus heridas.

    Entre tanto, Luka observaba los movimientos del maestro quesero y su rival. Ambos lo daban todo, y su combate parecía estar cada vez más cerca de un inevitable empate. O eso creían ver los ojos del gyojin. Su mente le decía que Marc acabaría cediendo, ya que observaba más consistentes los golpes de su rival. Sus ojos daban un empate claro. Y su corazón… su corazón creía, esperaba y deseaba, que el cocinero acabase levantando el puño en señal de victoria. Pero el resultado debía esperar.

    Con una sucesión de duros y firmes golpes, el enfrentamiento parecía llegar a su fin. La decisión de Marc chocaba contra la seguridad de su rival. Aquello parecía estar tan igualado, que por un momento el gyojin pensó qué pasaría si se tiraban días luchando. Alguna vez oyó historias míticas sobre gigantes luchando durante días, meses e incluso años. Jamás creyó que fuesen ciertas, pero quizá en ese momento, con el conocimiento sobre los gigantes que estaba adquiriendo, podía empezar a pensar en la veracidad de aquellos datos. Quizá, con suerte, él pudiese estar peleando durante un día entero contra su próximo rival.

    Pero algo sacó de sus pensamientos al tiburón. Y no fue nada más y nada menos que la última maniobra de su camarada. Con firme decisión y empleando el haki que apenas unos días atrás había aprendido, forcejeó con su rival en una titánica lucha que pareció durar horas -siendo realmente segundos-, hasta conseguir hendir la espada en el hombro de su rival, cortando parte de éste y creando una fea herida en su alrededor. El gyojin se dió cuenta de la importancia que tendría su nakama en la banda en ese momento. Un ser cuya capacidad de superación era casi mayor que él mismo, con unas aptitudes y actitudes envidiables y ejemplares, y con una habilidad innata para aprender, demostrada en su empleo del haki. Todo aquello hacía en Marc un diamante a pulir. Puede que incluso ya estuviese mucho más pulido de lo que el resto creían.

    Pronto el propio gigante se dió cuenta del golpe realizado, e incluso pidió ayuda al propio habitante del mar, alertado al ver la sangre brotar de la herida. Luka se levantó lentamente e intentó correr lo más rápido que pudo hasta el herido. Posicionó ambas manos en la herida para evitar que saliese más sangre y pidió ayuda al resto de médicos, que no tardaron en llegar y le ayudaron a tratar al herido. Durante ese breve periodo de tiempo, el gyojin dejó de escuchar, sentir ni parecer nada. Cuidó de su rival como lo haría de su nakama. No sabía si Marc le hablaba, si el público coreaba algún nombre o si había algún ruido en el ambiente. Sólo escuchaba el latido de su corazón, cada vez más acelerado, que se unía a su vez con el de su paciente, cada vez más lento.

    Junto al espontáneo equipo médico surgido de la nada, Luka consiguió estabilizar al rival de Marc, y cuando lo vió todo relativamente claro, se tendió en el suelo del coliseo y miró al cielo exhausto. No sabía ni cómo se encontraba realmente. Sólo quería comer y dormir.

    - No puedo más, amigos médicos -comentó con una sonrisa-. Si se muere, me desentiendo -finalizó lanzando una sonora carcajada, a sabiendas de que aquello era poco probable en ese momento.

    Luka, ya no estás para estos trotes, te estás volviendo un viejo como Tom. Lo próximo será un dolor de cadera cada vez que te muevas un poco. O puede que incluso peor, pronto tendrás que ir a mirarte la próstata. Las próstatas. Definitivamente este mundo no es para viejos.


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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Vie 5 Oct 2018 - 20:45

    La respuesta de Luka no se hizo esperar. Raudo cual gacela, el gyojin acudió a socorrer al brazos largos al tiempo que pedía la ayuda de más personal sanitario. Entre todos, pronto consiguieron detener la hemorragia y estabilizar a Gary. Finalmente, cuando comprobó que el derrotado luchador se hallaba fuera de peligro, el tiburón se tendió en el suelo. Parecía realmente exhausto y, a decir verdad, Marc también lo estaba. La intensidad de los combates que habían librado aquel día le había pasado factura, y necesitaba un buen descanso.

    Justo cuando se disponían a retirarse de nuevo a la posada de Clarease para cenar algo y descansar, por megafonía se anunciaron los contendientes del último enfrentamiento del día, la segunda semifinal. De aquella batalla saldría la pareja que se vería las caras con los dos miembros de los Arashi por la victoria final.

    Primero entraron al escenario de combate Piel de Hierro, el poderoso capitán gigante que les había guiado hasta la isla y su compañero. Lo cierto era que ambos tenían aspecto de ser feroces guerreros, capaces de hacer frente a cualquier oponente que se les pusiera delante. No obstante, quien verdaderamente llamó la atención del cocinero fue uno de los miembros del equipo contrario. Junto a un humano tuerto y con pinta de ser alguien bastante peligroso apareció una descomunal giganta. De al menos doce metros de alto y tremendamente corpulenta, tenía un brillo en los ojos que destacaba enormemente. Parecía reflejar una decisión y una valentía casi inimaginables. Y lo más extraño de todo era un detalle en sus mejillas que rápidamente captó la mirada del pirata, pues era la primera vez que veía ese rasgo en alguien que no fuese él mismo. Dos espirales de color rojizo, girando sobre sí mismas una en cada uno de los carrillos de la giganta. El speaker la presentó como Dana "Bonecrasher", capitana del "Elbaf Pride".

    Pese a que deseaba ver en acción a aquella luchadora, el semigigante finalmente sucumbió al agotamiento. Si quería estar en plenas facultades el día siguiente, lo mejor que podía hacer era irse a descansar, y además Luka ya había comenzado a caminar hacia la posada. Así que, pese a la curiosidad que le embargaba por momentos, el grandullón abandonó la zona del torneo.

    Una vez en el local regentado por la amable Clarease, Marc se dirigió al baño para darse una buena ducha. Deshacerse del sudor y la suciedad acumulados durante aquel intenso día produjo al cocinero un gran placer y una indudable sensación de relajación. Después preguntó a su amigo si le apetecía bajar al comedor a cenar. En caso de que quisiera, mientras degustaban los exquisitos manjares preparados con cariño por la anciana propietaria, hablaría con él sobre aquella misteriosa giganta:

    - ¿Quién crees que será esa Dana? Parecía muy fuerte, pero lo que más me intriga son las espirales de sus mejillas. Es la primera persona que veo que tiene unas tan parecidas a las mías. ¿Crees que podría ser...?

    De lo nervioso que estaba no pudo ni terminar la pregunta.  Aquella pregunta que rondaba su cabeza incesantemente desde que había visto a aquella mujer. ¿Sería Dana pariente suya? ¿Tendría al fin la oportunidad de conocer a alguien de su familia y averiguar algo sobre su pasado? Esperaba con ansias que el día siguiente llegara para obtener las respuestas a aquellas cuestiones.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Jue 11 Oct 2018 - 15:00

    Lo cierto era que tumbado sobre aquél mastodóntico escenario bélico, el tiburón se encontraba ciertamente cómodo. Seguramente si cambiase el dolor por gozo, el ruido por calma, el olor a sangre por jazmín, la tierra por agua y el agotamiento por energía, sería aún mejor. Pero la situación era la que era, y aquello no podía remediarse… De momento.

    Con la ayuda del gigante, el gyojin se levantó tan rápido como pudo, ojeó el terreno y habló por última vez con los médicos, interesándose en el estado del paciente así como deseándole una pronta recuperación. Derrotar a un enemigo no era un acto más honorable que interesarse por su estado después. Al menos de aquél que lo mereciese, y en un torneo, cualquiera que jugase limpio lo merecía a ojos del habitante del mar.

    Luka dió la espalda al coliseo, dirigiéndose hacia la salida. Pero la megafonía le hizo darse la vuelta al oír el nombre de piel de hierro. Aquél era el rival a vencer, sin duda. Esperó unos segundos mientras su compañero de juego estaba absorto mirando a la giganta del equipo rival, aunque aquello no preocupó al pirata, que seguía indagando en cada movimiento de la que para él sería la pareja rival del carpintero y el maestro quesero. El equipo liderado por piel de hierro.

    Sin embargo, el habitante del mar volvió en sí al ver cómo el gigante se daba la vuelta, haciendo lo mismo y saliendo por la puerta a la par que reflexionaba sobre el combate vivido. Lo cierto es que el viaje de vuelta se le pasó en un abrir y cerrar de ojos, y se sintió algo mal por no haber conversado con su siempre afable compañero. Quién sabe si el gigante había sentido lo mismo o, si por el contrario, había estado absorto también.

    Cada uno marchó a su habitación, y tras una larga ducha en la que el gyojin se quitó los restos de sudor, sangre, y comprobó cada rincón de su cuerpo en busca de posibles hematomas y heridas, se puso ropa cómoda y bajó, donde ya le esperaba el gigante en una mesa. Luka tenía muchísimo hambre, y había montones gigantes de comida. La noche pintaba mejor que el combate, la verdad, aunque esperaba que la sensación final fuese similar.

    - Si ha llegado hasta la final, seguro que es fuerte, puede que incluso más que nosotros. Pero nosotros tenemos a Elbaf de nuestro lado, o al menos hasta ahora, compañero -comentó el tiburón a la par que le daba un gran mordisco a un ala de algún ave gigantesca a juzgar por el tamaño del hueso-. De todos modos, creo que piel de hierro y su compañero serán nuestros rivales. Me hubiera gustado verles combatir, es más, por no quedarnos, ahora estamos en inferioridad de condiciones. Ellos saben de qué somos capaces, pero nosotros no. Esperemos que no nos pese…

    El habitante del mar escuchó las palabras de su amigo, que se puso algo nervioso al comentar el detalle de sus mejillas y compararlas con la de aquella gigante. ¿Qué quería decir aquello? Puede que después de todo, la experiencia inolvidable no fuese lo único que se llevasen de Elbaf. ¿Se llevarían a algún familiar de Marc? El tiburón no pudo esperar a reaccionar, quizá algo más entusiasmado de lo que la pequeña prueba quería decir. Aunque era cierto que el gyojin jamás había visto el peculiar detalle en la mejilla de Marc reflejado en otro ser, quizá fuese un adorno típico entre gigantes.

    - No puede ser, Marc. ¿Será familia tuya? ¿Tu hermana? ¿Prima? ¿Tía? ¿Prima segunda? ¿Hi…? Espera. Igual es buen momento para que me comentes algo de tu árbol genealógico. Me comentaste alguna cosa de tus inicios y cómo ingeriste la fruta, pero no recuerdo nada de cómo llegaste a aquél barco. ¿Sabes algo de tu familia?

    Lo cierto era que Luka se estaba metiendo en un terreno fangoso, donde dependía de qué pregunta o cómo se formulase, podía herir los sentimientos del gigante, por lo que trató de suavizarlos con su siguiente frase.

    - No te preocupes, yo no sé si tengo padres. Quiero decir, sé que tengo, de algún lado habré salido, pero no los conozco. Siempre fuí el gyojin marginal y huérfano de la isla. Y me siento orgulloso de ello, la verdad.

    El habitante del mar escucharía atentamente lo que su amigo dijese y, tras ello, y dependiendo de su estado emocional, le invitaría a quedarse con él en la habitación para charlar sobre posibles estrategias y, sobre todo, descansar. Les esperaba una larga noche, pero más largo sería el día que estaba por venir. La gran final del torneo de dioses de Elbaf esperaba para proclamar un vencedor. Y Luka quería hacer historia en aquella isla de honorables tradiciones y legendarios luchadores. ¿Estaría Luka capacitado para subir al olimpo de Elbaf? Sólo había que esperar unas horas para responder la pregunta.


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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Mar 23 Oct 2018 - 23:51

    Cuando Luka le preguntó sobre sus raíces, los recuerdos inundaron al semigigante. Con un suave suspiro seguido de una calmada sonrisa, comenzó a contar a su amigo lo poco que conocía:

    - Pues si te digo la verdad, Luka, es muy poco lo que sé sobre mis orígenes, por no decir prácticamente nada. Por mi tamaño y mi físico es obvio que soy un semigigante, por lo que a la fuerza mis padres han de ser un humano y un gigante. Sin embargo, nunca he tenido la oportunidad de conocerlos, pues por algún motivo que ignoro fui abandonado siendo aún un bebé ante la puerta del New Baratie, el famoso restaurante marino del East Blue. Fue allí donde me crié, recibiendo el cariño incondicional y las valiosas enseñanzas de cuantos allí trabajaban, hasta que mis ansias de aventura me forzaron a hacerme a la mar en busca de amigos y emociones. Siempre había querido venir a Elbaf, en parte para saber algo más acerca de la cultura de los gigantes, y en parte porque aquí existía la posibilidad de averiguar algo sobre mi pasado. Por eso estaba tan emocionado cuando nos acercábamos a la isla.

    Con esta explicación, el grandullón estaba seguro de que su nakama entendería a la perfección por qué estaba tan nervioso ante la perspectiva de hablar con esa giganta que tanto se parecía a él. La posibilidad de que fuese pariente suyo no era muy elevada, pero pese a ello, dado el parecido físico, Marc albergaba la esperanza de que así fuese.

    La mañana siguiente, el sol brillaba radiante cuando el cocinero salió de la posada junto al gyojin para dirigirse al escenario del Torneo. Ni una sola nube tapaba su resplandor, dando al cielo un bello color azul. La legendaria tierra de Elbaf se preparaba para, una vez más, acoger la Gran Final del Torneo del Dios, en la que dos parejas conformadas por algunos de los más diestros luchadores de aquella isla se enfrentarían por la gloria.

    Una vez allí, cuando el speaker comenzó a hablar para presentar a los contendientes, la sorpresa de Marc fue mayúscula. Contra todo pronóstico, Piel de Hierro y su compañero habían sido derrotados la tarde anterior por Dana y su pareja. El presentador llamó a ambos, y la descomunal giganta de mejillas espiral entró al escenario mostrando una expresión de total confianza en sí misma. A su lado, el humano alto, delgado y tuerto con mala pinta con cuyo nombre el semigigante no había conseguido quedarse el día anterior, absorto como estaba en la impresionante Dana. Mirando a su nakama, el cocinero esbozó una mueca de firme decisión:

    - ¿Me dejarás enfrentarme a Dana? Sea o no familiar mía, siento la necesidad de medir mis fuerzas directamente con las suyas solo por si acaso.

    Dicho esto, el grandullón esperaría la respuesta del habitante del mar y, con el fuego de la determinación ardiendo en sus ojos, desenvainaría  a Kotai-Hi, sujetándola sobre su cabeza en una guardia alta a la espera del inicio del enfrentamiento.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Jue 25 Oct 2018 - 16:31

    El gyojin escuchó atentamente lo que el corazón de su gran amigo le decía. Realmente sentía cómo las palabras no salían de su boca, sino del interior de su ser. No podía evitar pensar en lo duro que había sido la vida del grandullón, al igual que la había sido la suya, pero lo que más le llamaba la atención era cómo había sido el progreso del semigigante. De sufrir tanto a ir con una sonrisa por la vida, algo que distaba bastante de la personalidad que había desarrollado el tiburón. ¿A qué se debería tal cambio?

    - No tienes por qué ser un semi-gigante, Marc. Puedes ser un gigante con enanismo. O un humano bastante más grande de lo normal. En cualquier caso… Qué más da eso. El pasado, pasado está, amigo. Ahora sí que tienes una familia, al igual que yo. Y si quieres conocer a esa mujer, ya sea porque tienes un presentimiento, porque crees que puede ser alguien de tu familia, o porque simplemente te apetece… Será lo que haremos. Te prometo que hablaremos con ella antes de irnos.

    El gyojin guiñaría el ojo a su amigo, y terminaría de cenar lo más rápido posible. Debía descansar para estar al máximo el siguiente día. La emoción del habitante del mar por estar a punto de disputar la final del torneo era tan intensa que sentía que el estómago se le saldría por la boca. Afortunadamente era simplemente un sentimiento.

    ***

    El sol iluminaba el camino a la dupla formada por el semi-gigante y el gyojin en su recorrido hasta el coliseo. El silencio era el tercer acompañante, y la mente del habitante del mar estaba completamente despejada. Se sentía con fuerza, ganas y la suficiente ambición como para ganar aquella batalla. Pero no solo dependía de él, también de su fiel amigo. Quién sabe si estarían a la altura de lo que el torneo requería. De cualquier modo, ambos piratas ya estaban entrando en el coliseo cuando el tiburón volvió en sí, dándole un pequeño golpe en la espalda a Marc, para que éste centrase la vista en él.

    - Pues ha llegado nuestro momento. Siendo sinceros, no me veía yo capaz de llegar hasta la final, pero ya que estamos… Habrá que ganar, ¿no?

    El coliseo estaba repleto de gente, incluso al tiburón le dió la sensación de que había overbooking. El speaker empezó a dar un pequeño discurso de agradecimiento a toda la gente que había colaborado y tras él, presentó a los finalistas. Para la sorpresa del gyojin, piel de hierro había caído ante aquella dupla. La mujer con cierto parecido a Marc y el humano. Aquello parecía un reto incluso mayor.

    - Si estos han vencido a piel de hierro… Deben ser fuertes. O piel de hierro débil, aunque jamás lo hubiera pensado. En cualquier caso, esa mujer es toda tuya. Yo me encargo del humano. Si necesitas ayuda… avisa. A por todas, campeón. ¡Va por Elbaf!

    Entonces, el tiburón centró su mirada en el humano, quien parecía bastante confiado. Si había llegado a la final, aquello quería decir que era un feroz guerrero. Y eso era igual que decir que la batalla estaría ajustada, puede que incluso más que la anterior.

    Luka se palpó la muñeca, notando la quemadura que ésta le producía. Todo parecía estar listo para iniciar el combate. Seguidamente, se quitó la camiseta y la lanzó al público, algo que hizo que éste le aplaudiese. Aquél movimiento era uno digno de un Arashi. Zane lo solía hacer contra aquél rival que creía digno de ello, y en aquél momento, Luka creía que una final ante un público tan exigente y en un ambiente tan cargado de honorabilidad era merecedor del gesto.

    Cuando el combate estaba a punto de empezar, el tiburón se acercó lentamente hasta estar a pocos metros de su rival, y entonces, le tendió la mano. Ante todo, debían enfocar la final desde un punto de vista honorable, y aquella señal era la primera de otras tantas que se vendrían. O así lo quería Luka.

    El humano sonrió a la par que se acercó hasta la posición del gyojin, aceptando el gesto y estrechando su mano firmemente. Tras ello se alejó un poco y miró a su compañera de batalla. Todo parecía estar preparado para iniciar la acción, y al hombre pez le entraron los primeros nervios. ¿Era realmente lo suficientemente bueno como para estar allí en aquél momento? ¿Tendría el suficiente valor como para proclamarse, junto a Marc, campeón del torneo?

    Pero todo aquello no dejaba de ser una sensación, el gyojin debía dejar que la realidad fuese la que hablase. Y así actuó, concentrando las partículas de agua en sus costados, el habitante del mar hizo aparecer de ellos cuatro brazos acuáticos, una técnica que había mostrado previamente en el torneo. Tras ello, corrió hacia su rival y lanzó un par de ondas de agua a su rival, una al costado derecho y otra al izquierdo. Ambas era meros avisos de lo que Luka podía hacer, sin embargo, la actitud del humano sorprendió con creces al pirata.

    El humano ni se inmutó, y recibió ambos golpes sin hacerles retroceder. O pareció recibirlos, ya que estos le atravesaron. ¿Una logia? Puede, pero no era la única opción que contemplaba el tiburón.

    Durante unos microsegundos el luchador permaneció inmóvil, sin saber muy bien qué hacer, aunque no le hizo falta pensar, ya que su rival apareció a escaso medio metro de él, propinándole una patada a la altura de la cara que pudo medio bloquear con el brazo derecho, lanzándole despedido un par de metros hacia atrás.

    Para ser el primer golpe, había sido muy duro. Quizá una manera de avisarle, o puede que simplemente aquello fuese un golpe “normal” para su rival, pero lo cierto era que había sido demasiado intenso para su gusto.

    Me equivocaría si pensara que esto podía llegar a ser sencillo. O incluso a darlo por hecho. Lo cierto es que tendré que dar el 200% de mí mismo, o en caso contrario… En fín, perderé.

    Antes de querer darse cuenta, su rival volvía a la carga. Apenas había conseguido levantarse y ya estaba de nuevo a su lado derecho. Ésta vez el tiburón pudo evadir los dos primeros golpes dirigidos a su rostro, bloquear el tercero que se dirigía al costado y recibir parcialmente el cuarto en el lateral derecho. Y ahí vio una brecha en la defensa del humano que pudo aprovechar dotando de haki su puño derecho y realizando un gancho en el estómago de su rival, que dió un par de pasos hacia atrás y sonrió.

    - Preveo que será un buen combate.
    - Habrá sangre -respondió el tiburón-. Aunque no sé si la suficiente para contentar a Elbaf.


    Cosas:


    • Yōsai: Luka es capaz de fortalecer su cuerpo en el fragor de la batalla, endureciendo sus huesos y logrando así una resistencia y fuerza potenciados.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Lun 5 Nov 2018 - 21:21

    Cuando la batalla dio comienzo, su rival no atacó directamente. Por el contrario, comenzó a moverse en círculos en torno a él mientras le miraba fijamente. Marc, nervioso ante la llegada del primer choque entre ambos, giraba con ella. Entonces la giganta habló:

    - No esperaba encontrarme con una pareja de forasteros en la final, chico. No obstante, parece que por tus venas corre la sangre de Elbaf... ¿Quién eres?

    Su voz no era tan grave como las de los gigantes varones, pero distaba mucho del dulce tono que poseían la mayoría de mujeres humanas. De hecho, su tono de voz habría dado envidia a más de un hombre humano. Sin embargo, tenía cierta armonía que hacía que sonase realmente bien.

    Sin esperar su respuesta, la giganta se lanzó contra él. Su arma, una enorme maza negra con púas, chocó sonoramente contra Kotai-Hi, pues el cocinero reaccionó a tiempo bloqueando el envite.

    - Mi nombre es Marc, y estás en lo cierto, soy un semigigante. Nunca conocí a mis padres, ni siquiera sé quiénes son, pero siempre había querido venir aquí. Mi mitad de gigante ardía en deseos de visitar la gloriosa Elbaf. - contestó el espadachín cuando su contrincante retrocedió unos metros. - ¡Y junto a mi nakama voy a ser el campeón del Torneo!

    Mientras exclamaba la última frase, Marc pasó a la ofensiva. Su voluntad de salir victorioso pareció reflejarse en su arma, que de nuevo se cubrió con aquel brillo casi transparente cuando lanzó un poderoso barrido de izquierda a derecha usando ambas manos para sujetarla. Dana, con una velocidad impropia de alguien de su raza, interpuso la maza en la trayectoria de la espada. Ambos contendientes fueron lanzados varios metros hacia atrás producto de la fuerza del impacto, aunque ninguno cayó al suelo.

    - No está mal. Eres fuerte y valiente, chico, eso hay que reconocerlo. Es un honor enfrentarme a ti. Pero no pienses que va a ser fácil vencerme.

    Y dicho esto, Dana se lanzó a la carrera hacia él a una velocidad vertiginosa. El cocinero no había imaginado jamás que un gigante pudiese correr tanto. Justo cuando se encontraba frente a él, inició un movimiento  descendente con su arma, dirigiéndola a la cabeza del  espadachín, que se dispuso a interponer a Kotai-Hi entre ambos. No obstante, aquel movimiento resultó ser un truco. En un instante, la maza dejó de bajar y el brazo libre de la giganta comenzó a adelantarse con el puño cerrado. El golpe fue demoledor. Cuando los nudillos de Dana impactaron en su abdomen, un grito sordo brotó inaudible de la boca de Marc. Su cuerpo se dobló, y estuvo a punto de soltar su espada. En el último momento, consiguió recomponerse y no caer al suelo, sin embargo empezó a notar un sabor metálico en la boca. Sangre. Aquel puñetazo había sido demoledor. Si ese era el poder de Dana, Marc y Luka iban a tenerlo realmente difícil para salir victoriosos. Más le valía dar lo mejor de sí.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Mar 6 Nov 2018 - 21:02

    El tiburón se crujió los nudillos tras hablar sobre la honorabilidad y la buena pinta que tenía el combate y observó a su compañero, que estaba teniendo alguna que otra dificultad para combatir a aquella mujer. Luka se preguntó cómo sería luchar contra alguien de tu raza -o similar- y del sexo opuesto. Él no se veía luchando contra tritones, gyojins o sirenas hembras. Es más, se creía incapaz de llegar a pegarles. Fuera como fuese, aquél no era el caso, y su fiel compañero sabía cómo combatir la dureza de aquella mujer. Con dos llamas, la de su espíritu y la que portaba en su espada.

    Pero el resultado del duelo entre su amigo quesero y aquella mujer nada tenía que ver con él. Más allá de ello, todo pasaba porque él ganase a su rival, y confiar en que su compañero hiciese lo mismo. Tal y como había pasado en cada una de las fases previas del torneo.

    El gyojin cubrió de haki sus puños y salió raudo hacia su rival, que esperaba en una pose defensiva, encorvando ligeramente la espalda y adelantando el pie derecho sobre el izquierdo. Sus puños estaban a la altura de su mentón, a unos quince o veinte centímetros de distancia. Aquella pose le hacía ver al luchador que su rival tenía alguna noción de boxeo. O quizá fuese incluso un campeón mundial. De cualquier manera, el habitante del mar saldría pronto de dudas.

    Durante unos minutos, mientras estaba en carrera, a Luka se le ocurrieron infinidad de ataques posibles, pero terminó por decantarse por uno. Uno que antes, en aquél torneo, le había dado buenos resultados. ¿Por qué no ahora?

    El gyojin dió un potente salto, elevándose unos dos metros sobre el suelo, y desde allí cargó el puño derecho mientras observaba a su rival, que permanecía inmóvil en la misma posición. Concentró las partículas de agua de sus puños acuáticos y lanzó un torrente de agua hacia su rival a la par que caía sobre él. Su puño real, imbuido en haki, se dirigió hacia el rostro de su rival, pero se topó con los dos firmes puños antes que éste. Su contrincante estaba completamente húmedo, pero aquello no había sido distracción para bloquear su golpe. Todo se ponía interesante.

    - Me gustaba más antes, cuando no recurrías a truquitos.
    - A veces funcionan -comentó el gyojin a la par que reculaba con un par de saltos-. Pero está claro que contigo será más difícil.
    - No creerías que la final sería un paseo.

    Y entonces, su rival pareció pasar a la ofensiva. Sus movimientos empezaron a ser más medidos, como si estuvieran firmemente estudiados, y de un par de zancadas se posicionó justo enfrente del pirata, que intentó recibir a su rival de la mejor manera posible, bloqueando sus ataques y esperando el mejor momento para contraatacar. Afortunadamente, el agua hacía que sus movimientos fuesen algo más lentos, pero los ataques de su contrincante eran demasiado contundentes para la defensa del tiburón, que pese a emplear haki de armadura, empezó a retroceder poco a poco. Incluso debido a la agilidad del fornido hombre, el habitante del mar tuvo que bloquear algunos golpes con sus brazos acuáticos, sacrificando uno de cada costado y viendo cómo caían al suelo como simples globos de agua.

    Justo cuando el gyojin pensaba que no había escapatoria ante la ofensiva, observó cómo su rival cargaba el puño en exceso, probablemente para dar el golpe más fuerte del intenso combo que estaba aplicando. Rápidamente, el tiburón ladeó la cadera y giró rápidamente para dar una patada a la altura de la cintura que hizo que su contrincante cesase la ofensiva. Tras ello golpeó la boca del estómago con el puño derecho, hizo lo propio con el izquierdo, y tras ello, dirigió su último golpe al mentón de su rival, que de la inercia, dió unos pasos hacia atrás hasta que logró estabilizarse.

    Un hilillo de sangre manaba de su rostro, que lucía contento. Su sonrisa denotaba que le gustaba combatir. Luka, por su parte, intentaba recuperar un nivel de respiración normal mientras oía los vitoréos del público. Era casi imposible reconocer alguna palabra de lo que decían, pero aquello no hacía sino animar más al gyojin en aquél complicado combate. Pronto reconoció un amargo sabor, y cuando escupió, se dió cuenta de que tras tantos golpes, alguno había causado alguna herida en su interior. La sangre no hacía sino alimentar más su ira y sus ganas de reventar a cualquiera que se pusiera delante.

    En ese preciso momento su pulsera hizo acto de presencia, empezó a arder y al habitante del mar le vino a la mente un plan. Suicida, como casi siempre, pero un plan. Aquél plan tenía un nombre, y estaba protagonizado por el nakama con el que más tiempo había pasado hasta la fecha. Aquél plan sería llamado Therax Squad, porque aunque no estuviera presente físicamente, algo le decía al gyojin que pronto recibiría sus fuerzas desde donde quiera que se encontrase.

    Una luz empezó a parpadear en el anillo que llevaba en la mano derecha. Ahí estaba la clave de su plan.


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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Jue 8 Nov 2018 - 17:51

    El semigigante no sabía cómo estaría transcurriendo la batalla para su nakama, pues su propia rival acaparaba toda su atención. La fuerza y habilidad de Dana no le permitían relajarse lo más mínimo. La giganta era un auténtico huracán en combate. Sus golpes resultaban demoledores, y su gran velocidad hacía realmente difícil seguirle el ritmo. Pero Marc no pensaba renunciar a la victoria. Una y otra vez, el cocinero hacía acopio de su determinación y lanzaba un ataque tras otro. Su oponente no se limitaba a defenderse, sino que también respondía con poderosas acometidas. Pronto el sudor comenzó a perlar la frente del grandullón fruto del esfuerzo. El continuo intercambio de golpes estaba resultando agotador, y Dana no parecía dispuesta a aminorar el ritmo.

    Decidido a no dejarse vencer, Marc recurría una y otra vez a su fuerza de voluntad para continuar luchando con todo su ímpetu. y parecía que aquella misteriosa energía respondía a su cabezonería, pues en muchas ocasiones fue capaz de convocarla tanto alrededor de su espada como de su cuerpo mientras chocaba contra su feroz oponente. Pero no era suficiente. Daba la sensación de que, incluso con aquel poder de su lado, no lograba causar daño a Dana. Buscando alejar a la giganta un poco para poder tomar un respiro, el cocinero lanzó un par de ondas cortantes. Estas llevaban en su interior todo el calor de Kotai-Hi, y consiguieron su objetivo primordial pese a ni siquiera rozar a su objetivo. Marc continuó atacando a distancia, alternando ondas cortantes con balas de queso, pero no obstante la giganta no se dejaba alcanzar. Sus movimientos eran veloces y precisos, y daba la sensación de que sabía dónde iba a atacar el semigigante incluso antes que él mismo. Pero eso no iba a hacer que Marc se rindiese.

    Cuando Dana pasó a la ofensiva de nuevo, el grandullón estaba esperando. Ya sabía por experiencia que la giganta tenía muchos trucos y que  sus ataques no solían ser lo que parecían. Su cuerpo era doloroso testigo de aquello. Así que cuando comenzó a alzar su espada para detener la maza de su oponente lo hizo sabiendo que, probablemente, esa no fuese la intención de la capitana. Y cuando esta lanzó la rodilla derecha hacia delante con gran fuerza, el semigigante no fue pillado por sorpresa. Su brazo izquierdo, rodeado por aquella capa transparente, estaba listo para recibirla. Soportando el durísimo golpe y empujando hacia delante con el antebrazo en el momento preciso, Marc logró desequilibrar ligeramente hacia atrás a su rival. Ese fue el momento en que el cocinero aprovechó para retomar su ataque, lanzando un tajo horizontal con toda la potencia de su brazo derecho. Su arma, rodeada por aquella fina película brillante, silbó al cortar el aire.

    Todo transcurrió en apenas una fracción de segundo. Kotai-Hi se abrió paso a través de la piel del costado de Dana con aparente facilidad. La sangre comenzó a brotar. Sin embargo, cuando la espada apenas había recorrido unos centímetros tras penetrar en el cuerpo de la giganta, se detuvo bruscamente. La piel de Dana en la zona golpeada por Marc se había vuelto de un refulgente color negro, y algo había dejado su arma atascada, incapaz de hundirse más en la carne. Justo en ese instante, la hábil luchadora giró sobre sí misma hacia su izquierda, de forma que su movimiento la llevó a situarse a la espalda del cocinero, a quien golpeó con su maza en la parte trasera de la cabeza mientras completaba la maniobra.

    Marc cayó de rodillas. La visión se le nublaba. Parecía claro que iba a perder el conocimiento. Sintió cómo su cuerpo caía a plomo hacia delante mientras su consciencia de lo que le rodeaba se iba difuminando. Había luchado hasta donde sus fuerzas habían permitido. Sentía dejar solo a Luka frente a sus dos oponentes, pero él ya no podía hacer más.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Miér 14 Nov 2018 - 19:51

    En ocasiones nos dicen que los límites nos los ponemos nosotros, o que el único límite que tenemos realmente, es la imaginación. Pero para el tiburón aquello eran puras habladurías. Tonterías sin sentido que la gente con demasiadas aspiraciones y muchas limitaciones quería pensar. Afortunadamente, él no era así, él intentaba alcanzar todo aquello que quería, y reconocía dónde estaban sus limitaciones, aunque intentara superarlas constantemente.

    Aquél día, en aquél espacio de tiempo, el gyojin tenía muy claro que iba a superar una limitación. Y esa limitación no era ni más ni menos que la inferioridad numérica que acababa de producirse. Su gran compañero de viajes, el hacedor de queso, don Marc Kledis, acababa de caer vencido. Afortunadamente, el tiburón seguía sintiendo su presencia, por lo que supo que éste seguía con vida.

    Solo es una derrota, Marc. Más vale aquí, en un coliseo, que fuera de él, donde la vida corre aún más peligro. Intentaré ganar por tí, hermano

    Durante unos instantes, Luka pensó que no tenía muchas posiblidades, pero aquello no fueron mas que lagunas a través de las que abrirse paso. Su estrategia seguía en pié, solo que ahora tendría que hilar más fino para poder quedar de una pieza y terminar el combate contra la que había sido la rival del semigigante.

    Aquella victoria debía ir por su compañero, que había caído en lo que seguro que había sido un memorable combate. Más allá de la corta duración, probablemente fuese tan intenso como el público desearía.

    Luka chocó las palmas de sus brazos acuáticos para hacer lo mismo con las reales, y tras ello y consciente del peligro que suponía su próximo movimiento, concentró haki en sus puños reales.

    La verdad es que aquél movimiento que el pirata estaba a punto de realizar no era nada sencillo, y mucho menos seguro. Su integridad y la de su adversario estaban en juego, pero era el único movimiento con el que el gyojin pensaba que podía ganar. Y aquello era un all in. Todo o nada. Eso y confiar después en que Elbaf estuviese de su lado para vencer a la gigante. La jugada no se presumía nada sencilla, y a ser verdad, no las tenía todas consigo.

    Con el clamor del público y el tenso ambiente, Luka zig-zageo dando cuatro zancadas, siendo la última la verdaderamente importante y con la cual cogió un gran impulso, acercándose hacia su rival. Era curioso lo confiable que se veía al humano. Puede que incluso fuese raro, aunque quizá la posición en la que se encontraba -con el cincuenta por ciento del trabajo hecho gracias a su compañera- tuviese algo que ver.

    Una vez el tiburón se encontró a escasos cuarenta centímetros de su rival, giró sobre sí mismo para intentar dar una potente patada en el costado de su rival, pero éste fue más rápido y paró en seco la pierna del gyojin. Primera parte del plan cumplida.

    En ese preciso momento, el tiempo pareció pararse. El habitante del mar ansiaba sangre, al igual que la mayoría del público presente. Era el momento para sacar a la bestia. Y la bestia no era un gyojin cualquiera. Ni siquiera era un gyojin tiburón. Era algo más que todo aquello.

    El cuerpo de Luka empezó a cambiar rápidamente, sus pupilas se dilataron, tornándose en un rojo carmesí, sus músculos se marcaron más, a la par que sus venas. Su semblante lucía enloquecido y su sed de sangre aumentó hasta cegarle parcialmente.

    Su plan continuaba. El rival del gyojin mantuvo su pierna derecha agarrada mientras lanzaba un gancho hacia el mentón del tiburón, que impactó de lleno. Inevitablemente, el habitante del mar escupió sangre, a la par que más le caía sobre sobre la comisura de los labios.

    Aquello no hizo sino enloquecer más al pirata, que miró con rabia a su contrincante. Éste realizó otro intento de puñetazo, sin embargo, en esa ocasión el gyojin agarró el puño de su rival y pegó un fuerte tirón hacia él, dejando su defensa al descubierto. Su plan había sido un éxito. Al menos hasta la mitad.

    Cuando el cuerpo de su rival se dirigía hacia él, desplazó su cabeza hasta el hombro derecho del humano, y no dudó ni un segundo en morder con rabia éste. Notó sus dientes atravesando la carne de su rival. Percibió el sabor a sangre en su boca. Observó la cara de dolor de su rival. Y escuchó un sonoro grito de él.

    El dolor que el humano estaba sintiendo hizo que soltara la pierna del gyojin y golpease el cuerpo de éste. A Luka le costó parar los puños de su rival, pero sus brazos acuáticos consiguieron frenarle. Ahora quedaba el golpe de gracia.

    Concentrando las partículas generadas por su anillo, el tiburón moldeó el agua hasta crear un cinturón de gran dureza alrededor del cuerpo de su rival, y tras ello, puso su mano derecha en la cara.

    - Si ves cerca el final -hizo una pausa para recuperar el aliento-, sólo tienes que rendirte.

    Y entonces, creó una esfera de agua alrededor de su cabeza. Los primeros segundos el humano no paró de moverse y dar golpes al gyojin, que poco a poco notaba como su cuerpo estaba más mermado que al principio. Pero no fue hasta el segundo quince cuando aquello pareció liberar una batalla única. El humano concatenó una serie de golpes firmes y precisos, pero lentos a su vez, que no debían de costarle mucha capacidad pulmonar. El estómago del tiburón cada vez estaba más castigado, y no fue hasta el segundo veinticinco cuando el humano realizó un rapidísimo combo de quince o veinte golpes en apenas un par de segundos sobre el rostro del tiburón que hizo que éste cayese al suelo, al igual que todo el agua que estaba controlando.

    Su rival hizo lo propio, y la pelea tuvo una pequeña pausa de unos minutos en los que tanto Luka como su contendiente aprovecharon para levantarse lentamente y recobrar el aliento. Ambos se miraron con el rostro serio y entendieron que sólo tenían energía para un golpe más. Ahí fue cuando el oficial de cubierta y mar de los Arashi supo que no podría ganar el combate. Pero quizá sí su batalla.

    Esperó a que su rival se moviese, y una vez lo hizo, salió corriendo hacia él también. Ambos saltaron a unos cuatro metros de distancia entre ellos, e hicieron chocar sendas ondas de choque. La del gyojin tenía forma de tiburón, mientras que la del humano de león. Ambas impactaron con dureza y parecieron combatir durante un par de segundos. Pero finalmente la onda del humano acabó por tumbar a la del pirata, que recibió un fuerte impacto y fué despedido unos metros atrás, chocando con uno de los muros del coliseo.

    Los últimos segundos en los que Luka permaneció consciente le sirvieron para ver un gran ajetreo en las gradas. No podía escuchar nada, pero aquello le hizo sonreir ligeramente. Quizá, pese a perder, había hecho historia en aquella pintoresca isla. Puede que al final no fuese tan distinto de un gigante.

    Elbaf había dictado sentencia, y había decidido que Luka y Marc debían perder en la final. ¿Pero qué importaba aquello? Lo realmente importante era la lección que habían aprendido. Y todo lo que habían vivido.

    - Viva Elbaf -murmuró antes de cerrar los ojos.

    cosas:


    • Kyōbōna: Cuando Luka sufre una gran ira, su cuerpo “muta”, dilatándose sus pupilas y transformándose en un color rojizo, sus músculos se marcan más, a la par que sus venas. Su semblante se “enloquece” y sed de sangre aumenta. Nota: Esta técnica es puramente estética, no proporciona ningún beneficio.
    • Chinokawaki: La fiereza de Luka se ve incrementada cuando éste ve sangre, ya sea suya o de su rival, logrando así un 500% de fuerza extra durante dos turnos. No tiene recarga y puede emplearse únicamente una vez por combate.
    • Onda de choque: Luka tiene la capacidad de conservar la energía y enviarla a cualquier parte de su cuerpo con la cual pueda llegar a golpear, consiguiendo así provocar ondas de energía destructiva que amplifican tanto la potencia como efectividad de sus golpes. Además, es capaz de moldear la onda para darle una forma en concreto, algo que es totalmente escénico.
      La potencia de los golpes de Luka podrán causar una onda destructiva de hasta 15 metros de radio.
    • Carga pulsera: Tercer turno.
    • Carga anillo: Segundo turno.
    • Mejoras pasivas:

      • Fuerza x8
      • Resistencia x4

      Hakis:

      - Haki de observación: Opuesto. Tier 5. (Empatía 5)
      - Haki de armadura: Predilecto. Tier 6.

    • Pulsera de la diosa fortuna:


      Descripción del objeto: Una pulsera de distintas piedras procedentes de lo más profundo del mar que fueron algún día recolectadas y selladas por distintos Gyojins. Cada pequeña piedra es distinta y de un color diferente a cualquiera del resto, lo cual hace que esta pulsera sea única. Cada piedra está unida a otra con delicadeza en un hilo irrompible del cual se desconoce su procedencia.
      Habilidades especiales o destacables: Este objeto concentra la energía interior de Luka como ser vivo a través de los fluidos de su organismo, desplazándolos y generando energía cinética y concentrándola en diversas partes de su cuerpo con el fin de protenciar su siguiente impacto de onda de choque.
      La energía almacenada va ampliando su potencia hasta llegar a un límite de:

      • Si la energía se almacena 3 turnos: 500% de potencia y tamaño en la siguiente onda de choque.

      Si la energía ha sido almacenada entre 4 y 5 posts, Luka se podrá ver resentido al efectuar una onda de choque de tal potencia y dimensión.
      Espiritu de Poseidón:


      Descripción del objeto: Un particular anillo de zafiro forjado en la isla Gyojin con pequeñas piedras dentro del propio mineral.
      El usuario que lo porta es capaz de invocar grandes cantidades de agua gracias al mecanismo que éste tiene. Dicho mecanismo permite producir agua extrayendo la humedad del aire mediante un proceso de condensación.

      Se trata de una tecnología bastante sencilla, basada en los principios de la física. Primero, se extrae la energía del viento para generar electricidad, y ésta se emplea para hacer funcionar un sistema de aire acondicionado en donde la humedad del aire es condensada para producir agua. El mecasmo absorve el aire y lo deposita en el sistema que enfría una serie de placas sobre las que se condensa la humedad del aire, formándose así el agua que fluye por el cuerpo del portador. Los dispositivos son diminutos y están conectados alrededor de todo el anillo, por lo que éste tiene un tamaño normal.
      Habilidades especiales o destacables: El usuario que lo porta es capaz de invocar grandes cantidades de agua a través de la humedad del ambiente. Dicha agua se genera con una salinidad del 10%.
      Mejora 1 - capacidad:

      El mecanismo ha sido mejorado para amplificar el agua a raíz de la humedad. El multiplicador será x5.
      El mecanismo es capaz de producir hasta 1 metro cúbico de agua.

      Mejora 2 - almacenaje:

      La capacidad de almacenaje del objeto se ha amplificado. De tal manera, el anillo puede estar constantemente almacenando electricidad para, en un determinado momento, producir su tope de capacidad como agua.

      Dicho tope de electricidad podrá generar 1 metro cúbico de agua, y se dará en el tercer post. De esta manera, la cantidad de agua que podrá generar a raíz de la electricidad por turno será de 333 litros, acumulable si no se usa.

      De tal manera, la acumulación de agua sería así:

      • Turno 1 -> 333 litros. Total: 333 litros.
      • Turno 2 -> 333 litros. Total: 666 litros.
      • Turno 3 -> 334 litros. Total: 1000 litros.




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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Jue 15 Nov 2018 - 20:51

    Cuando despertó, Marc se encontraba tumbado en una descomunal cama. A su lado yacía también su amigo Luka, aún inconsciente. << Así que hemos perdido >>, pensó el semigigante. Resultaba extraña la sensación de quedarse con la miel en los labios, acariciar la victoria y sin embargo quedarse sin ella en el último momento, pero por otro lado estaba satisfecho. Tanto él como su nakama habían luchado hasta el límite, dejándose la piel en el combate, y habían logrado llegar nada menos que hasta la final. Allí no habían sido capaces de vencer, pero habían caído con honor. Desde luego, era algo de lo que estar orgullosos.

    - ¡Vaya, así que estás despierto! - exclamó una voz a su espalda. Dana, la feroz giganta que les había derrotado en la final, acababa de entrar a la habitación. - Nos estábamos preguntando cuánto tardaríais en recobrar el conocimiento.

    - Hola, - saludó el cocinero, - ¿cuánto tiempo ha pasado desde que terminó el combate?

    La giganta, en ese momento, sonrió y dijo:

    - Apenas unas tres horas. Estaba esperando a que despertaras, Marc Kiedis.

    Los ojos de su interlocutora se clavaron en los suyos, y el pirata, sorprendido, no pudo sino preguntarse qué querría de él aquella guerrera que tanto le intrigaba.

    - Esas espirales tan particulares que tienes en las mejillas, ¿son de nacimiento? - preguntó, señalando las marcas que tanto Marc como ella misma poseían. El grandullón asintió con vehemencia, lo que hizo que la expresión en el rostro de la giganta cambiase, tornándose sonriente.

    - Entiendo... Entonces solo puede haber una explicación. Tú y yo somos medio hermanos.

    Los ojos de Marc se abrieron como platos al escuchar aquellas palabras saliendo de la boca de la poderosa e impresionante Dana. - ¿Hermanos?¿Cómo puedes saberlo?

    - Esas marcas, - señaló de nuevo la giganta, son un rasgo muy raro, que en Elbaf ha servido siempre para identificar a los miembros de la estirpe de los Stoneheart, es decir, mi familia. Nadie más entre los gigantes posee una característica similar a esta. Los Stoneheart hemos sido siempre una de las familias más respetadas y poderosas de Elbaf, y varios de los más grandes guerreros de nuestra raza llevaron con orgullo nuestro apellido. Sin embargo, ese mismo afán belicoso acabó haciendo que poco a poco nuestro número fuese menguando, hasta que finalmente solo quedamos mi madre y yo. Hace unos veinte años, cuando yo acababa de ser nombrada capitana de navío, una banda de piratas humanos llegó a la isla. Habían sufrido una terrible derrota a manos de otra tripulación, y se encontraban a punto de perecer cuando arribaron en Elbaf. Nosotros les dimos cobijo y cuidados. Eran buenas personas, y se ganaron el cariño de la mayoría de los habitantes de la isla. Y uno de ellos, el segundo al mando, era un hombre tremendamente alto y fuerte para los estándares humanos, además de atractivo. Él y mi madre se enamoraron durante su estancia en Elbaf y, cuando finalmente hubieron de partir, ella dejó su hogar para ir a recorrer el mundo con ellos. Nunca jamás volvimos a saber de ella.

    - Yo fui abandonado en un barco-restaurante del East Blue hace dieciocho años. - respondió Marc, anonadado ante tal cantidad de información.

    - Si, definitivamente eres hijo suyo. Aquella banda pirata provenía del East Blue. Eran conocidos como los Piratas Nature.

    En ese momento, Dana hizo una pequeña pausa. Tomó aire, y pocos segundos después continuó:

    - Cuando te vi desde la grada en la primera ronda del Torneo, automáticamente las espirales de tus mejillas llamaron mi atención. Desde entonces, he estado observándote. Me he fijado en tu eterna sonrisa y positividad. Ese rasgo me recuerda inevitablemente al hombre por el que nuestra madre nos dejó. No obstante, también veo mucho de ella en ti. La determinación y el coraje que has mostrado en tus sucesivos combates, no dejándote vencer por las dificultades en ningún momento y dando siempre lo mejor de ti... Nuestra madre era así también. De hecho, es algo muy habitual en el carácter de los Stoneheart.

    Marc no podía creerlo. Había encontrado al fin a alguien de su familia, de su misma sangre. El semigigante no cabía en sí de gozo. Abrazó a su medio hermana con fuerza, tanta que, todavía levemente mareado por el combate, casi se cayó al suelo. Después, continuó hablando con ella de todo lo que se le ocurrió hasta que su amigo despertó también, momento en que le dio la increíble noticia.
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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Luka Rooney el Lun 19 Nov 2018 - 22:18

    La final aún se estaba jugando en la mente de Luka, que yacía inconsciente en una gigantesca camilla tras el apoteósico combate librado en el coliseo. Todo eran vitoreos y alegrías para el tiburón, que consciente de la importancia del combate, no se desconcentraba ni un segundo. Apenas percibía los numerosos sonidos que allí había.

    Su compañero Marc blandía su espada con furia, y a él le bastaban sus puños para defenderse. Pero entonces… La batalla se paró. Los espectadores saltaron a la arena, y una enorme cantidad de humanos atravesaron las puertas del honorable coliseo, atacando a diestra y siniestra a todo lo que veían. No fue hasta unos segundos después cuando el gyojin se dió cuenta de lo que pasaba. Estaban intentando conquistar la isla.

    Elbaf había sido siempre una tierra de honorables luchadores. Y la gran mayoría que no habían heredado el coraje de Elbaf en la lucha, o el coraje necesario para forjarse luchador, habían recibido un inigualable amor por el combate. Quizá era por aquello por lo que casi toda la isla se encontraba en el coliseo y en los alrededores. Quizá era el momento perfecto para conquistar una isla con aquél renombre. Pero, por otro lado, no cualquier podría conquistar Elbaf. Cualquiera en su sano juicio ni se lo plantearía. Ya no solo por los intrépidos luchadores que aún quedaban en la isla, sino por todos aquellos que se habían ganado un más que reconocido renombre y habían salido a surcar los mares. ¿Acaso no volverían a recuperar su isla? Probablemente sí.

    En cualquier caso, Luka corrió hacia Marc para avisarle de lo que estaba ocurriendo, pero cuando llegó a su posición, se dió cuenta que el semi-gigante ya era consciente de todo. En aquel momento el habitante del mar no sabía muy bien cómo actuar, nadie estaba al mando y por o tanto, nadie organizaba nada. Puede que en aquél momento fuera en el que más echase de menos a Zane, su capitán. Pese a su anarquía pura, en ese preciso momento tuvo que reconocer de la importancia de que alguien estuviese al mando.

    La furia de Luka golpeó a cada humano que vió. El ímpetu de Marc hizo lo propio. Y cada bramido de un gigante levantó la moral del resto. Fueron horas luchando y agotando las pocas fuerzas que el tiburón aún conservaba. Por más que peleaban los humanos no cesaban, e incluso el pirata estuvo a punto de rendirse. ¿Qué tipo de barco transportaría a tantos humanos? O, mejor dicho, ¿cuántos barcos habrían traído? ¿Cómo no había nadie vigilando el puerto?

    El miembro de los Arashi ojeó sus alrededores y contempló el panorama que allí había. Sin duda estaban perdiendo demasiada gente. Apenas había 20 gigantes a su lado, y los humanos parecían multiplicarse cada vez a mayor velocidad. Y ahí las fuerzas de Luka desaparecieron.

    ***

    Algo le golpeó el brazo un par de veces, pero el tiburón estaba tan cansado que omitió los golpes. Pero entonces vinieron unos aún más constantes y más fuertes. Abrió un ojo y vió la enorme sonrisa de su compañero, y por un momento pensó en quitársela de un golpe. Pero probablemente no podría ni levantarse.

    - ¿Cuántas horas llevamos aquí, Marc? ¿Estáis todos bien?

    Su feliz compañero le contó que todo lo vivido había sido un sueño. Que simplemente habían perdido el combate y estaban en la enfermería, junto a algún herido más de rondas anteriores. Y entonces, le contó una noticia que el tiburón esperaba con ganas. La rival que había tenido resultó ser su hermana. O su medio-hermana como Marc dijo. Luka no conocía de aquella palabra ni su significado, al igual que tampoco conocía el de semi-gigante. Así que aquella mujer de gran valor y estatura, resultaría ser la hermana de Marc a todos los efectos para el gyojin.

    - ¡Me alegro un montón! Entonces… ¿Has sabido algo más de tu familia? -comentó el habitante del mar intentando reincorporarse lentamente, pero a mitad de camino tuvo que cesar y volver a tumbarse- Seguro que tenéis muchas cosas de las que hablar… ¿Queréis que me vaya?

    Quizá aquella mujer pudiese unirse a la banda. O hacer algún pacto con Zane y ser aliados. De cualquier manera, el pirata no cabía en sí con el conocimiento de la nueva noticia. Marc se merecía conocer su pasado, y aquella mujer seguro que sabía algo de él.

    - Me alegro un montón, amigo. Te abrazaré en cuanto pueda levantarme, te lo prometo.

    Pasaron unos minutos más en los que el gyojin habló con su compañero sobre la batalla y, sobre todo, sobre su hermana. Y entonces, un gigante entró por la puerta.

    - Hola, vosotros sois Marc y Luka, ¿verdad? Habéis sido la revelación del torneo, y he de deciros que erais mis favoritos para ganar. Sobre todo por Marc, que pelea muy bien -el gigante se acercó hacia la camilla de Luka, donde se encontraban los dos piratas-. El caso es que… Somos un grupo de luchadores que llevamos unos años entrenando aquí, y creemos que sois los compañeros perfectos para salir a conocer el mundo. Solo si vosotros queréis, claro. Si así lo deseáis, puedo presentaros al resto cuando os recuperéis. Iréis a la ceremonia, ¿verdad? Quizá sea el momento perfecto para conocerlos.

    - Mira Marc, hay una ceremonia. ¿Qué habremos ganado? -preguntó el tiburón pese a que el gigante aún estaba delante- Oh, perdona, ¿Cuál es tu nombre?

    El gigante flexionó ligeramente las rodillas, realizando una reverencia y mirando a ambos piratas. Estaba a punto de decir su nombre.


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    Re: [Marc y Luka] Gigantes de espíritu

    Mensaje por Marc Kiedis el Lun 26 Nov 2018 - 23:13

    Marc, entusiasmado, contó a su amigo todo lo que había averiguado hablando con Dana. Cada detalle sobre cómo su madre, una feroz guerrera de una de las familias más respetadas de Elbaf, se había enamorado de un alegre y poderoso pirata que pasó un tiempo allí con su tripulación, y finalmente había decidido partir con ellos en busca de aventuras. También su curiosidad por qué habría ocurrido en los dos años transcurridos entre aquel día y su nacimiento, por qué le dejaron en el New Baratie, y sobre todo si alguno de los dos seguiría con vida.

    En ese momento un gigante irrumpió en la enfermería, expresando su admiración por Marc y Luka y su deseo, junto con algún otro compañero, de partir con ellos. También anunció que se acercaba el momento de la ceremonia. Cuando el gyojin preguntó cuál era su nombre, el gigante hizo una leve reverencia y respondió:

    - Ikkar Ironhead, guerrero de Elbaf. Junto a mis tres hermanos Jokkar, Hekkar y Vakkar deseo unirme a vuestra tripulación y vivir grandes aventuras bajo la bandera de los Arashi no Kyoudai. ¿Nos aceptaréis?

    Semigigante y gyojin se miraron durante un instante, y acto seguido el primero contestó:

    - La decisión no depende únicamente de nosotros, sino que debe someterse a votación entre todos. Sin embargo, no creo que haya alguien que no quiera contar con tan bravos y honorables guerreros entre nosotros, así que si queréis venir con nosotros es muy improbable que no seáis aceptados.

    Finalmente, la ceremonia dio comienzo. Fue un acto sobrio y sencillo, sin exceso de fanfarria ni adornos. Un espectáculo propio de gigantes. En él, una a una las parejas clasificadas entre el tercer y el primer lugar fueron subiendo al escenario y recibiendo sus premios. En el caso de los dos piratas, este consistió en cinco millones de berries para cada uno. No obstante, ninguno de los dos apreció tanto esta recompensa como el calor y el cariño que el público les mostró. Aquello les satisfizo muchísimo más que cualquier premio material.

    Al finalizar la ceremonia, y sabiendo que debían acudir a reencontrarse con sus compañeros, Marc y Luka se dirigieron al puerto acompañados por una amplia comitiva. Habían hecho allí muchos amigos que querían despedirles adecuadamente. Piel de Hierro, tan cortés y amistoso como siempre, se despidió de ambos con un cálido abrazo. En cuanto a Grant, lo que dijo sorprendió enormemente al semigigante:

    - He decidido que yo también voy a irme con vosotros, si me aceptáis. Después de conoceros mi corazón arde en deseos de compartir aventuras como nakamas. Tengo permiso para llevarnos un barco sencillo, pero en el que cabremos los siete sin ningún problema, de forma que nos resulte más sencillo llegar hasta vuestro capitán y el resto de la tripulación. ¿Qué decís?

    El cocinero, tremendamente feliz ante la proposición del gigante, le abrazó asegurando que, como había dicho a los hermanos Ironhead, no creía que hubiese ningún problema. Tendrían que esperar a reunirse con los demás para estar seguros, pero conociendo a sus nakamas las probabilidades de que no fuesen aceptados eran casi nulas.

    Por último, una vez todo el mundo se hubo despedido de ellos, Dana se adelantó. Abrazó a Marc con fuerza, y justo después le tendió la mano mientras decía:

    - Espero verte pronto, hermanito. Me alegro mucho de haberte conocido, y de ahora en adelante espero que tu nombre se vuelva famoso entre los piratas del Nuevo Mundo. No puede esperarse otra cosa de los miembros de nuestra familia. Y para que nos volvamos a encontrar, toma esta Vivre Card. Con ella, siempre que lo necesites podrás llegar hasta mí.

    El grandullón era un cúmulo de emociones en aquel momento. La enorme alegría de haber conocido a su hermana y de que esta fuese tan genial se mezclaba con la tristeza de abandonar aquella isla, y sobre todo a Dana, tan pronto, y por otro lado con las acuciantes ganas de reunirse de nuevo con Zane, Nailah, Therax y los demás. Casi temblando por la emoción, cogió aquel trozo de papel blanco que su hermana le tendía y respondió:

    - Muchísimas gracias hermana. Yo también me alegro muchísimo de haber encontrado por fin a alguien de mi familia, y más a alguien tan increíble como tú. Seguro que volvemos a vernos mucho antes de lo que imaginamos, y espero que en esa ocasión tengas la oportunidad de conocer a todos mis nakamas. Seguro que te caerían genial. Bueno, puede que Zane intentase ligar contigo o que Katharina te mirase raro, pero aún así te llevarías bien con ellos.

    Tras la triste despedida, la pequeña comitiva inició el ascenso a la cubierta del barco. Mientras subía, el semigigante se volvió durante un momento hacia su hermana:

    - Tengo una última pregunta antes de separarnos, Dana. Nuestra madre, ¿cómo se llamaba?

    Las palabras de la giganta resonaron altas y claras:

    - Su nombre era... Jada Stoneheart.
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