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[Misión Legendaria-Nuevo Mundo] La Estrella Oscura

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Mensaje por StaffOPD el Jue Mayo 14, 2020 1:28 am

Contratante: Berthil S. Kyrios

Descripción: Durante semanas al parecer Wano ha sufrido un sinvivir a causa de una bombilla gigantesca. Está claro que esto se debe a una fruta del diablo o a una tecnología por encima de nuestra imaginación, pero en caso de que sea lo primero no estamos preparados para un segundo ataque de este tipo. Si volviese a suceder… No quiero ni pensarlo. Por eso, me gustaría pedir a alguien inteligente que me haga un favor. Hay unos tipos, una pequeña compañía mercenaria; son tipos duros, tienen una base en la parte ardiente de Punk Hazzard. El único problema es que no se dejan contratar por nadie a quien puedan derrotar.

Objetivos: Contrata a la Hermandad de la Estrella Oscura para proteger Wano.

Premios: Conocimiento único, 200 millones de berries.
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Mensaje por Dark Satou el Jue Mayo 14, 2020 3:22 am

Dark se encontraba mirando por un ojo de buey hacia dentro del mar. Parecía tener sentimientos encontrados; se sentía bastante contento porque su amigo Ivan le había pedido ayuda para una misión; pero a la vez se sentía triste puesto que no le dejaba pilotar el submarino. No sólo le ofendía en parte, pero también destrozaba sus ilusiones. No era la primera vez que intentaba pilotar un submarino: en la subasta lo intentó comprar, pero el mink pujó más que él. Después en el encargo debajo del mar no pudo ni tocarlo, y ya para cuando se fueron quedaron reducidas a cero las posibilidades al separarse. El tiempo había pasado, quizás unas semanas, pero las probabilidades seguían a cero. El vampiro le había recalcado de que estaba totalmente prohibido ir al mando del sumergible.

Quitando el debate mental que tenía, quizás le perturbaba la tribulación del Leviatán. ¿Estaba lleno de gente muerta? O por lo menos bastantes olían a muerto. El peliblanco intentaba evadirlos en la mayor medida posible, ya que no le daban buena espina. No se quería meter en los asuntos de su compañero, pero vamos… No dejarle llevar aquel submarino y tener súbditos no-muertos le restaba algo de puntos. Pero a quién iba a engañar. La verdad es que desde que lo vio en Dark Dome, quizás Ivan era de las pocas personas a las que Dark admiraba. Ya no porque se pareciesen algo —de hecho Katharina en Portland le preguntó si eran parientes—, si no porque a los dos les gustaban las pistolas, las gabardinas... Podría tirarse horas hablando de ello pero tampoco quería decir en voz alta que admiraba a alguien, era muy orgulloso para ello.

El rumbo parecía llegar más hasta el lugar acordado por ni más ni menos que Berthil S. Kyrios, un Yonkou. Ivan le había explicado que necesitaba encargarse de algo, y que como no podía localizar a Katharina, él era su segunda opción. No se iba a molestar, ni tampoco iba a hablar mucho sobre la hechicera. Le había costado un día entero recuperarse de haber sido empalado, pero por lo menos la chavala tuvo razón para hacerlo. Simplemente se limitaría a comentarle que la había conocido y que ya habían trabajado juntos. Quizás aquello haría que se sintiese más tranquilo, ya que no habían trabajado juntos nunca. Tampoco lo había visto luchar, y sería una buena oportunidad para hacerlo. Si el encargo era propuesto por un Yonkou muy seguramente tendrían que recurrir a la fuerza.

Se dirigió hasta su compañero y se apoyó en la pared mientras miraba una vez más por uno de los ojos de buey. La fauna marítima era increíble pero acabó dirigiendo la mirada al peliblanco. Necesitaba centrar el cien por cien de su atención, ya que su vida iba a empezar a peligrar de forma alarmante una vez llegase el submarino a la costa. Agarró la petaca y se la llevó hacia los labios, pegándole un trago largo. Después cerró el tapón y se llevó la mano a la boca, soltando un pequeño eructo por lo bajo que no se podía ni escuchar. Se cruzó de brazos y tosió para llamar la atención del vampiro.

—Dos cosas, Ivan. No, mejor que sean tres. Lo primero que me has dejado impactado con que no pueda pilotar este submarino... —Levantó un brazo y se llevó la mano a la cara algo decepcionado—. Lo segundo que conocí a Katharina en su isla natal e hicimos una misión en casino Island, por si te tranquiliza un poco. Y lo tercero... ¿Sabes algo sobre la misión o estás igual que yo? ¿Con quién tenemos que reunirnos cuando lleguemos a la isla? —acabó preguntando.
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Mensaje por Ivan Markov el Jue Mayo 14, 2020 4:05 am

Silencio absoluto. Eso necesitaba para poder navegar por aquellas aguas. Podía sentir y adivinar cada leve cambio en las corrientes marinas por los ruidos de las piezas del Leviatán. El submarino era un prodigio de la ingeniería y una maravilla con un recubrimiento de kairoseki que lo protegía de los reyes marinos, pero aún así, el Nuevo Mundo era un lugar traicionero. Normalmente podía descuidarse más, pero navegando en aguas superficiales, una corriente inesperada podría hacerlos chocar contra un arrecife o encallar entre rocas. Y huelga decir que para dos usuarios de akuma no mi un accidente como ese bajo el mar acabaría siendo muy probablemente letal. Por eso mismo la presencia de Dark en el puente de mando le irritaba. El sonido de sus latidos, su respiración y el sonido que hacía al beber lo desconcentraban. ¿No podía simplemente dejarlo inconsciente? Tal vez así haría menos ruido y podría navegar con algo más de tranquilidad. Por suerte pese a los molestos sonidos, tenía el radar para avisarle de los obstáculos.

Si había avisado a Dark para acompañarle, había sido solo porque Katharina no estaba. La chica se había ido a atender a sus propios asuntos, y después del fracaso estrepitoso con el tema de la revuelta ambos estaban un poco tensos. Había estado bien separarse unos días, aunque con la mala suerte de que había recibido la oferta de trabajo de Berthil al nada de irse su capitana. Había conocido en Dark Dome (irónicamente) al joven, y su fuerte voluntad le había llamado la atención. Por ello tenía grandes expectativas en él que esperaba que fuesen justificadas. Si no... bueno, probablemente moriría en aquella tarea. La Hermandad de la Estrella Oscura no era conocida por su piedad.

Estaba girando el timón para reorientar al Leviatán, especialmente concentrado en los sonidos, cuando el chico empezó a hablarle. Frunció el ceño y, molesto, dio un rápido volantazo que detuvo de golpe haciendo que todo el submarino diese una sacudida. Tanto zombies como ghouls cayeron al suelo unos encima de otros, haciendo un escándalo de mil diablos entre gemidos y resbalones para separarse, hecho que hizo al albino arrepentirse automáticamente de haber hecho eso. Le sorprendió descubrir que ya conocía a Katharina y que habían trabajado juntos. Igual hubiera estado bien que le hubiese mencionado algo... aunque por otra parte, él tampoco le había dicho nada sobre que había conocido a Dark. Y hubiese estado bien comentarle que sabía de alguien que se llamaba como el viejo Kari no Ryoshu y tenía su mismo brazo. Es decir, era evidente que aquel chico estaba relacionado de alguna manera con él, y no era una persona corriente.

- ¿Por qué debería "tranquilizarme" eso? Si me preocupase tu presencia, no te habría invitado en primer lugar. O te hubiese matado si hubiese cambiado de opinión y decidido que eres una amenaza - se encogió de hombro - En cuanto a la misión... bueno, lo verás cuando desembarquemos. Probablemente porque ellos vendrán a recibirnos, y con total seguridad no de manera amable. Tenemos que buscar y contratar a los mercenarios de la Hermandad de la Estrella Oscura. Y por contratarlos quiero decir partirles la cara. Esa gente no trabaja para nadie más débil que ellos. Una vez nos adentremos en su territorio, vendrán a buscarnos - se giró hacia el peliblanco - y si te atreves siquiera a tocar los mandos de mi niña, tendrás que aprender a cagar por tres orificios.

Complementó la amenaza dándole un dedazo en la punta de la nariz, no con fuerza, pero si con intención de molestar. Nadie tocaba el Leviatán. Nadie salvo él o Michael. Era lo único que le quedaba de los Cuchillas Negras, su último recuerdo con Zero. Contuvo un suspiro y mantuvo la apariencia, ocultando a la perfección sus sentimientos, y se adentró en el río de Punk Hazzard. Ya estaban en la isla. Ahora solo tocaba esperar que pudiesen pasar por todo el proceso sin entrar en la mitad volcánica. Si llegaba con que estuvieran en la mitad helada, podía darse con un canto en los dientes. Hizo ascender el submarino y pasó los controles a Michael, un ghoul con aspecto de marinero curtido, de pelo rubio corto y barba. Tras eso hizo un gesto a Dark y se dirigió a la escotilla. En cuanto hubo subido las escaleras y la abrió, les recibió una fortísima corriente de viento. Sobre ellos el cielo estaba nublado, o más bien dividido. El lado oriental estaba bajo nubes de tormenta, mientras que el occidental tenía negras nubes de ceniza, alimentadas por los volcanes. Estaban parados junto a la costa oriental, el lado nevado. El viento se debía a las enormes diferencias de presiones entre ambas mitades de la isla, volviendo el río una zona traicionera. Bajo de un salto a la tierra cubierta de nieve y sonrió. El frío no era problema para él.
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Mensaje por Dark Satou el Jue Mayo 14, 2020 3:14 pm

Daba toda la sensación claustrofóbica que uno podía imaginarse; caminar por pasillos mientras evitaba no-muertos, agacharse más de una vez para esquivar vapor a presión de las tuberías… No era alentador, pero era lo que tenía que hacerse. Dark se había dado cuenta de que no quería un submarino gigante. Por muy triste que sonase, hasta se quitó la idea de la cabeza sobre pilotarlo. Siguió como pudo a Ivan hasta llegar a la escotilla de salida, donde saldrían sin problema. No solo habían evitado salir en el lado equivocado de la isla, si no que se encontraban lo suficientemente bien colocados como para caer en nieve sin tener que nadar. Aunque todo el tema de nadar era comprensible, el vampiro no podía hacerlo. Sacó la cabeza y notó una oleada de viento gélido golpeando su cara, pero no le afectó tanto como a otra persona. A pesar de que sentía el frío rozando su tez, había varios factores que le permitían ir por ahí sin ser demasiada inconveniencia. El primero, que soportaba mejor la temperatura gracias a sus nanomáquinas; el segundo, que iba más abrigado de lo normal. Llevaba una camisa vaquera en vez de su famosa sudadera sin mangas, y una gabardina que cubría mucho mejor el frío que la que tenía. También llevaba una bufanda que le tapaba lo poco que se le veía, que era el cuello.

Tras sacar todo el cuerpo hacia fuera, pegó un salto para caer en la nieve de pie. Notó cómo se le hundían las botas y le costaba más de lo normal mover los pies. Era la primera vez que veía y pisaba la nieve, cosa la cual podía notársele en su cara. Intentaba esconder un júbilo enorme, ya que presenciar por él mismo un paisaje nevado era una cosa que estaba en su lista de tareas. Se acercó a pasos grandes y algo torpes hasta Ivan y le puso la mano en el hombro. No parecía tener ningún tipo de frío, ya que notaba que iba vestido igual. Aquello era una ventaja que no podía negar, pero en cierta forma, sentir todo en aquel momento iba a ser una experiencia inolvidable. Por lo menos en los diez primeros minutos que anduvieron, tras los cuales Dark empezó a molestarse por tener que ir con los ojos entrecerrados. Tenía que llevar una mano delante de la cara para tapar los copos de nieve que se chocaban violentamente contra su cara, las pequeñas bolas de granizo que se levantaban con el viento y las ráfagas de viento heladas que le congelaban parcialmente los párpados.

—Vaya, está el clima un poco agresivo —aclaró mientras intentaba no rechinar los dientes—. ¿Sabes si esto está muy lejos, Ivan?

La verdad es que el vampiro sabía mucho, y era el que guiaba por los páramos helados de Punk Hazard. Si hubiese sido por el mismo Dark se habría perdido ya hace un rato en la ventisca, así que tenía que agradecer que tuviese cualidades superiores gracias a su Akuma no mi. ¿Cómo se llamaría la fruta? Se llevó la mano al mentón mientras hacía equilibrio con las piernas arrastrándolas para hacerse paso por la nieve. También le costaba respirar por el frío que hacía, pero le entretenía jugar de vez en cuando con su propio vaho.

—¿Y si se llama Vamp Vamp no mi? —Preguntó mientras seguía agarrado a la gabardina de Ivan para no perderse—. Las frutas suelen tener nombres estúpidos. Gracias a dios que yo nunca me he comido una nunca. No me imaginaría ser una puta bombilla gigante como el Dark Satou este… —Tomó una pausa para quitarse nieve de la cara—. ¿Y nadar? Eso es lo mejor. Me estoy cayendo siempre al agua. Sería hombre muerto si diese un mordisco a una de esas. —Comentó en voz alta mientras seguía a su compañero. Quizás por el sonido violento de la ventisca ni le escucharía.

Estaba seguro de que no estaban muy lejos, o quizás sí. Llevaban bastante rato andando y el sol parecía ponerse. “Oh, llega la noche. ¿Eso significa que ahora Ivan podrá arrastrarme mejor?”, pensó, mientras lo miraba. Sólo esperaba encontrar alguna cueva o algo para poder encender alguna hoguera y sentir los dedos por fin. Pero hablando de sentir, escuchó algo de fondo. ¡¿Sharp?! Agitó la cabeza con los ojos totalmente abiertos y miró hacia atrás asustado. Entre que había intentado pilotar el Leviatán —sin éxito— se le había pasado completamente que uno de sus mejores amigos estaba metido ahí dentro. Quizás no se lo había dicho a Ivan todavía, pero había un polizonte no reconocido en el barco. Como no quería venir con él y quería presentar a los dos, le había drogado y metido a traición en el submarino. Quizás era increíble la forma en la cual la había hecho; pero era un ilusionista. A un mago no se le podían preguntar sus trucos, ni tampoco compartiría la información. Pero lo había dejado en un cuarto de la limpieza durmiendo, con una nota muy larga y Haruno Ro al lado. Sabía que se iba a enfadar especialmente con él y por eso decidió regalarle la katana. Aquello mitigaría el cabreo, que conociéndolo, sería uno bastante chulo. Además de que había pensado por él también: le había dejado ropa de invierno para que no se pelase de frío en el viaje.

—Ehm... Ivan... Te presento a Sharp, uno de mis amigos... —Le dijo al vampiro mientras señalaba hacia atrás algo tembloroso.

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Mensaje por Simo el Vie Mayo 15, 2020 8:33 pm

Sentía frío, parte de mi piel se encontraba de gallina, un ambiente en el que respiraba continuamente el mismo aire, quieto, algo entumecido. Mi mente lo único que visionaba eran malos sueños. Bueno, para ser malos sueños lo suyo sería llamarlos pesadillas, aunque la cosa es que tampoco se trataba de aquello, sino de malos recuerdos. Hechos que han pasado, y que aún a día de hoy en ocasiones me siguen atormentando. No es fácil ver perder a tus amigos, ni enfrentarte a ellos o morir por ellos. Derrotas internas y externas eran las imágenes que paseaban libremente por el carrete de mi mente, tal vez debido a que el ambiente en el que me encontraba lo acompañaba cómodamente. Al menos, hasta que desperté con de un estornudo. Fue casi equiparable a un susto…
Nada más abrir los ojos, me desubico totalmente. Me encontraba sentado en un cuarto el cual no reconocía, cuando yo lo recuerdo todo. El susto y la forma de despertarme ya había sido suficiente, así que decidí tomármelo con calma. Miré a mi alrededor, se encontraba oscuro puesto que tan sólo pasaba luz por los huecos de la puerta, pero al haber despertado ahí mis ojos todavía tenían la ventaja de poder ver a baja luz. Me encontraba en una sala por poco más grande que yo, rodeado de artefactos de limpieza y herramientas del oficio. Daba toda la pinta de que estaba en un “cuarto de limpieza”, a saber de dónde, pero bueno, por algo se empieza. Suspiré y decidí reposar mi cuerpo y mi cabeza, que cuando llegaron a tocar “pared” me di cuenta de que detrás tenía algo completamente diferente. Me giré inmediatamente, y observé sorprendido, a la par que palpaba con mis manos para poder creermelo. Esa textura, la empuñadura, todo; se trataba de la Saijo Ö Wazamono de Dark, Haruno Ro.

Me llevé la mano al pecho en busca de querer tocar mi colgante, y sentí que tenía algo pegado. Parecía una especie de papel, dadas las dimensiones, la forma y el tacto. Me lo quité con cuidado y le di la vuelta para verlo como pudiese. Se trataba de una nota, esperaba que de Dark. A estas alturas yo ya me encontraba preocupado. Dónde me encontraba, por qué está aquí una de sus armas más valiosas, y más importante ¿dónde está él?
Traté de no pensar en lo peor y me dispuse a leer:

Notas Adhesivas ACME
B
ueno Sharp. Sé que llevábamos unas semanas separados y que quizás no tenías muchas ganas de venir, pero ya me conoces. Me gusta salirme con la mía y que pueda venir uno de mis bros me llena el corazón. Te levantarás algo confundido, pero no te alarmes; estás en un submarino. Un puto submarino ÉPICO que espero poder pilotar en un rato cuando acabe de escribir esta nota. Como te conozco y sé que te vas a enfadar conmigo, te quiero regalar algo que te encantará. Mi Saijo Ö Wazamono, Haruno Ro. Pero ten cuidado con el filo, que es de kairoseki y tal. También te he dejado un traje de invierno al lado del arma, a tu medida. Vas a quedar fabuloso. Ah, lo último. A lo mejor ves no-muertos, zombies esas mierdas. ¡¡¡No los ataques!!! Es que Ivan, el que te quería presentar, es un vampiro. Pero son buena gente, o por lo menos eso quiero creer.
Un abrazo, espero que me puedas perdonar.

PD: Le pegué a un tenryubito, pero eso ya te lo cuento con una botella de whisky en mano.
PD2: Ni se te ocurra montar un pollo, que el Ivan este me puede. Me dejó las piernas temblando en Dark Dome con su haoshoku. Hahaha, phrasing.
–Tu amigo y hermano Dark.

code by HARDROCK

De pronto me empezó a correr una rabia por dentro a la par que estrujaba la nota con fuerza. Ese maldito bastardo lo hizo de nuevo, yo preocupado porque creía que nos encontrábamos en una crisis, y resulta que me ha arrastrado de “jajas” a una de sus gilipolleces. Pasé de un extremo a otro, de la preocupación y miedo al cabreo y ganas de matar. ¿Cómo me había traído aquí para empezar? Cierto es que a veces pueden ponerse a tocar un instrumento mientras duermo que voy a seguir a lo mio, pero tanto como para transportarme a un submarino sin que me entere, raro me parece. De hecho, lo último que recordaba es que estuve tomando algo con el propio Darksy antes de echarme una siesta sentado en el mismo lugar, así que ese engendro tenía que haberme drogado de alguna manera. Menudo egoísta, verás cuando me lo encuentre, pero seguro que no me lo podré cargar porque para variar me tocará ayudarle a salir de algún asunto, me lo olía. Pero con seguridad de las cosas que más me tocaron la moral fue que si me trae de invitado, por qué carajos me encuentro en un “cuarto de limpieza”, a un submarino bajo aguas de vete a saber, yendo a no sé dónde, para acabar muriéndome de frío. Entre tantas cosas en poco tiempo, no me di cuenta de que me había dejado una chaqueta de invierno, de color rosado chillón, poco resaltante -já-, con retoques y bordes negros, esencial para que no me llegase a dar un ataque congelante con las ropas veraniegas que llevaba de cintura para arriba, nada. Inmediatamente me la puse y sentí como reconfortaba mi piel con un toque de calor que había estado reservándose en mi culo al haber estado sentado encima. A los pies de Haruno se encontraban mis dos katanas que por suerte para Darksy no tenían ni un solo rasguño, y menos mal que así era. Recogí las tres y lo apañé para poder llevar las tres en mi haramki, la cintura como siempre. Tomé aire de manera profunda, y lo eché antes de decidirme a salir. “Te va a caer una buena”.

Por suerte, no me había encerrado con llave y pude abrir perfectamente desde dentro. El choque que provocó la luz hacia mis ojos recién levantados todavía fue suficiente para que empezase a parpadear de manera fuerte buscando unos segundos más de protección. Con el cuerpo ya fuera, decidí abrir los ojos. Y en qué momento… De frente, me encuentro con un ser con apariencia humanoide, con la piel como si se le hubiera derretido, a falta de algún órgano visible como un ojo y algún dedo, una boca abierta hasta la incredulidad que se dejaba ver unos dientes podridos que iban acompañados de un hedor especial… Harapos, pelos de otra época y una baba que por poco le llegaba al suelo. Tragué saliva, se trataba realmente de un…[Apariencia Próxima] -Aaaahhh. -Masculló una voz de su interior, y yo me quedé petrificado pegándome un susto en el que me llevaba las manos a la cabeza y se me saltaban los ojos, ¡realmente era un maldito zombie! Pensaba que Dark se encontraba de coña con lo que había puesto en la nota, pero no. Vale, decidí dar un paso para atrás y calmarme. Claro está en que no es mi enemigo, pero dado que yo estaba oculto y no me han visto durante todo el viaje, seguramente se piense que yo sí sea un enemigo, o en todo caso, un polizón que puede acarrear problemas.
Decidí guardar mi asombro y las preguntas para alguien que me pueda responder, y me puse a correr por el pasillo en busca de mi hermano, mirando hacia todos lados para quedarme con la copla de dónde estaba más o menos. Pero no me hizo falta correr mucho. Una gran brisa de aire se escuchaba venir desde un poco más arriba, y el frío acompañaba su cántico. Una escotilla abierta. ¿Será que ya habíamos llegado a nuestro destino? Ciertamente no notaba movimiento en la nave, ni escuchaba a nadie hacer el payaso, por lo que lo más seguro era que Darksy y su amigo deben de haber salido ya. Aunque detrás de mi sí que escuchaba movimiento, como un alboroto. Giré mi cabeza y me encontré una imagen que no esperaba tan pronto; un grupo de zombies que venían corriendo a mi posición. Lo que faltaba, ya verá qué risas explicarles a éstos luego que soy amigo, en fin. -Bien, vayamos a ver dónde nos encontramos. -Me dije para mi antes de salir por la escotilla aupado por el frío y copos de nieve que caían hacia mi cara. De un salto llegué a colgarme de la misma, y de otro impulso salí directamente del submarino, dejándome caer con una voltereta en la pesada nieve. Pude ver algo de la superficie del submarino, el cual por poco parece una criatura marina, tal vez un reptil, muy curioso.

Pero mi sorpresa fue total cuando me giré a ver en qué isla me encontraba. De primeras daba por hecho que era una isla invernal debido al clima que se anunciaba desde hace rato, y no es que hubiera fallado el pronóstico, pero no me esperaba que estuviéramos en el choque de climas emblemático, conocido al mundo como Punk Hazard. -Qué leñes hacemos aquí. -Me pregunté, ahora ya más centrado y serio con respecto a que no se trataba de algo cualquiera, era el Nuevo Mundo. Ver ese horizonte en el que el propio cielo choca consigo mismo, la combinación tan preciosa de colores debido al contraste de cuando la parte invernal y la parte volcánica se fusionan, y el constante ambiente de que nos encontrábamos en una noche eterna es una sensación que me transmitía solo una cosa. Sed de aventura.
Se me había pasado un poco el cabreo, pero volvió en mi cogiendo unas buenas raíces cuando le vi al fondo. Sí, era él. Dark. No iba solo, seguramente le acompañaba su amigo, la persona que me quería presentar. Pues ya me iba a presentar yo.
Me puse a correr de manera potente y descontrolada sacando fuerzas del enfado, directamente hacia él. -¡DAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARK! -Le grité desde la distancia con fuerza y dejando ver mi enfado en el tono. De hecho, no estaba tan lejos como pensaba, pero el efecto del paisaje blanco me hizo creer que había más distancia, por lo cual llegué en un santiamén a su posición.
El cabrón ya sabía la que se le venía, pues le veía un pelín tembloroso, aunque eso sí, tenía más abrigo que yo el muy listillo. Nada más llegar me detuve en seco en frente de él y le agarré de la chaqueta y comencé a estirar y recoger mis brazos moviendo directamente todo el cuerpo de Dark de un lado a otro mientras le cantaba las cuarenta a pleno pulmón. -¡Pero qué es eso de meterme de gratis en un submarino, y encima me dejas tirado en un cuarto con los productos de la limpieza, me estaba muriendo de frío, casi no tenía aire, no me seas tan egoísta de llevarme contigo como si fuera tu perro y encima me dejas como un polizón, te dije que tenía cosas que hacer, seguro que me has drogado maldito bastardo, que he estado preocupado por si te había pasado algo… -Decía casi sin pensar, sólo le estaba soltando toda la mierda que había sentido en los minutos en que desperté. Aunque no sé si me estaba escuchando del todo y por los movimientos incesantes se había mareado ya. Tras un minuto solté un gruñido, y solté a Dark. Puse los brazos en forma de cruz, suspiré y me relajé. -No te creas que el haberme regalado la katana te va a librar de mi enfado, pero sí que ha ayudado. -Le dije de una forma, ligeramente burlona con un tono que quería tal vez, decir lo contrario. -Además, todavía me tienes que decir qué hago aquí, no creo que únicamente quisieras presentarme a alguien. -Dije a la par que giraba mi cabeza para encontrarme de frente al otro albino, el cual curiosamente se parecía muy levemente a Darksy. Cabellos de color del suelo, una gabardina teñida de sangre y unos ojos serios, fue lo que me llamó la atención de él. Le miré de arriba a abajo por un momento. No me daba la sensación de haberle visto antes, por ende, no sabía quién era, aunque cuando leí el nombre de Ivan me quería sonar de algo.
Tendí la mano hacia ésta persona. -Me llamo Sharp D. Drake, un placer. Perdona las molestias que te haya causado mi hermano menor, todavía le falta algo en la cabeza.-Dije finalmente para romper el hielo del ambiente, más allá que el de nuestros pies. Ya me había metido de lleno en la aventura, ahora solo faltaba ver qué nos depararía el destino aquí.


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Mensaje por Dark Satou el Dom Mayo 17, 2020 8:27 pm

Sharp estaba llegando mientras gritaba. ¿Qué le pasaba a Ivan? Parecía perdido en sus pensamientos. Su piel se reflejaba entre los copos de nieve y parecían hacerlo un ser divino bajado de los cielos. Su gabardina se estaba emblanqueciendo, llena de nieve por todos los lados. Llevaba ahí plasmado varios minutos, ¿quizás le pasaría algo malo? ¿Estaría pensando sobre cosas raras? Se sentía algo deprimido. Quizás aquella indiferencia era algo malo que iba a pasar después. Lo zarandeo brevemente y le pegó un pequeño golpe en el pecho. No parecía responder aún, así que miró a Sharp algo triste. ¿Es que había fallado a Ivan cuando metió a su compañero a traición en el submarino? ¿Iba a dejar que la nieve le consumiese antes de responderle o presentarse? Era una incógnita, pero decidió darle algo más de tiempo para que digiriese la respuesta. Sabía que si el vampiro se esforzaba, iba a hacerlo bien e iba a poder entonar algo por aquella bonita boca.
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Mensaje por Ivan Markov el Mar Mayo 19, 2020 3:31 am

Mientras recorrían la planicie helada, Dark se agarró a su hombro y comenzó a desvariar sobre diferentes temas, como lo que supuso que era un torpe intento de averiguar el nombre de su akuma no mi. No le prestó mucho atención; no era el momento de andar a asuntos triviales. En lugar de esto estaba pendiente de cualquier pista en su entorno que pudiese evidenciar la presencia de los mercenarios. Lo primero que percibió fue una presencia lejana, pero que se acercaba hacia ellos. Era intensa, aunque no superior en poder a él mismo. A través de la ventisca le llegó su grito, algo distorsionado por el ruido del viento. ¿Estaba llamando a Dark? Se giró hacia su compañero por un momento, suspicaz. ¿De qué iba todo esto?

No tardó en saberlo, pues cuando el extraño llegó hasta ellos agarró a Dark por la chaqueta y comenzó a sacudirlo. Inicialmente Ivan retrocedió de un salto y desenvainó a Vanator en un instante, pero pronto vio que no había amenaza directa. Al menos no para él, pues cuando empezó a escuchar lo que decía el recién llegado, entendió lo que pasaba y empezó a sentir una furia terrible. No la clase de ira ardiente y desatada que hace cometer locuras y gritar desaforado. No, era una cólera fría y consciente. Dark había traicionado su confianza. Mantuvo silencio durante un rato pese a los intentos de comunicarse con él, mientras decidía qué hacer. No podía simplemente echarlos e irse él a hacer la misión, nada les impedía seguirle. Se le ocurrieron mil castigos diferentes, pero finalmente llegó a la conclusión de que lo único que quería era desquitarse. Se acercó hacia el otro albino, que bien podría haber sido familia suya, y tras mirarle un momento a los ojos con expresión totalmente neutra, le lanzó un puñetazo directo al rostro. Ivan no era artista marcial, pero sí muy fuerte y ágil, y se aseguró de poner empeño en que el golpe fuese certero y veloz.

- Eso por meter un polizón en mi submarino - a continuación se giró hacia Drake y aceptó finalmente su mano, estrechándola - Encantado, soy Ivan Markov. Creo que tu nombre me suena. ¿Eres ESE Sharp D. Drake, el mismo que ayudó a Abyss a ejecutar al Almirante de Flota en Loguetown?

Si realmente lo era, una persona de su calibre podría venirle muy bien para la tarea a mano. No le gustaba la idea de dividir la recompensa, pero qué diablos. Ya se aseguraría de regatear al Yonkou para que le diese algo más de pasta. Además, siempre podía asegurarse de que la parte de Drake saliese principalmente del bote de Dark.

- Supongo que el descerebrado este no te ha contado nada de lo que hacemos aquí. ¿Has oído hablar de la crisis por la que está pasando Wano? El sol lleva semanas sin ponerse, literalmente. Las plantas y los animales se están muriendo. Se sospecha que es a causa de una akuma no mi, y Kurogami Berthil, el Yonkou, nos ha contratado para que logremos el apoyo de una banda de mercenarios que tienen su base aquí, para resolver el asunto. Se llaman la Hermandad de la Estrella Oscura, y solo se dejan contratar por gente capaz de plantarles cara.

Frunció el ceño. Tenía una sensación extraña. Un presentimiento de que iba a ocurrir algo malo. No, no era un presentimiento. Era más un... ¿olor? Comprendiendo lo que ocurría, rápidamente trató de empujar a Drake para alejarlo de la zona y dio un salto hacia atrás. Justo a tiempo, porque una enorme lanza cayó en el suelo justo donde antes había estado. El impacto fue tan violento que el suelo tembló y formó un pequeño cráter, lanzando cachos de hielo y nieve en todas direcciones. Entonces los vio: cuatro figuras no muy lejos de ellos: un semigigante vestido solo con un taparrabos que llevaba un montón de lanzas a la espalda; un hombre con ropas de samurai, una cicatriz que le cruzaba la nariz y una katana al cinto y finalmente dos gemelos vestidos como arlequines, con ropas llamativas. ¿Cómo podía no haberlos notado llegar? Oh... habían venido con viento en contra, por eso no les había olido. Eso había sido inteligente.

- Así que venís a retar... - empezó un gemelo, y el otro continuó con un voz casi idéntica - ...a la Hermandad de la Estrella Oscura. Veamos si tenéis lo que hace falta... - entonces siguió el primero - ...para ver al jefe.

Ivan entrecerró los ojos y los examinó. El aura más poderosa parecía venir del semigigante, pero las de los gemelos parecían engañosas. Y olían a gente peligrosa.

- Dark, Drake... yo me encargo de los dos payasos. Os dejo a los otros.

Se adelantó, empuñando a Vanator en la mano derecha. Llevó la mano izquierda al filo y pasó la palma por este, cortándose y dejando su sangre bañar la hoja. Entonces en arma prendió en llamas azules, iluminando los ojos dorados del vampiro.

- Adelante. Mostradme si vuestra pinta de payasos es solo la apariencia.
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Mensaje por Simo el Mar Mayo 19, 2020 7:15 am

Tal y como me lo estaba viendo venir, Darksy no había hablado de mi en ningún momento, y aquél aspaviento que hizo el “hermano” albino de Dark al verme llegar me lo hizo saber. Mirada seria y penetrante, conseguía ver la fuerte presencia que emanaba de él, y cierta molestia podía notar prevenir de él. De hecho, me resultaba incluso penetrante hacia mis ojos. Los cuales siguieron el recorrido que hacía dirigiéndose hacia Dark, para soltarle un merecido capón. No tenía ninguna idea de por qué se conocían ni de qué, sin embargo si alguien metiera a un polizón en mi barco sin decírmelo también me molestaría. Más allá de eso, ese acto también me hizo saber que no había que jugar con él, no creo que pasase ninguna, y conociendo a Dark ya se habría contenido en alguna ocasión debido a las payasadas que suele hacer, a fin de cuentas, es hermano de Xiba, la payasada está implantada en su genética.
Aún con el brazo tendido, acabé recibiendo yo a aquellos ojos frente a mi, los cuales cerraron la presentación estrechándome la mano para darme su nombre. Ivan Markov. Markov, conocía su apellido. Por suerte o por desgracia nunca interactúo mucho con aquella familia, pero tenía varios datos que han sabido a lo largo de los años de la misma implantadas en su memoria. Y cómo no, ahí se encontraba el nombre de Derian. El clima invernal ayudó a que mi mente durante unos segundos se sintiera integrada en el propio hielo al recordar todo lo que le contaron y lo que pudo ver. No se había equivocado en su forma de ver a Ivan, si Darksy tiene la payasada en la sangre, el apellido Markov tiene mucha historia. ¿Podría tratarse de un hijo e Derian? ¿Se trata directamente de un miembro de la familia real del viejo reino de Hallstat? Si me paraba a pensarlo, he leido algo sobre un Ivan Markov en más de una ocasión. Se trataba de un pirata reconocido de éste tiempo, bastante fuerte, y es posible que se encontrase en una de las tripulaciones más sonadas. Me reitero, no me había equivocado.

Directamente a presentarse, mencionó un hecho que yo ya había dejado casi en el pasado, preguntando si yo era ese mismo pirata novato en la guerra de loguetown que ayudó a su colega de banda rival a asesinar al máximo exponente del cuerpo Marine. Mi mente se tornó en un flashback, Abyss, esa fue una de mejores batallas que tuvimos eh, al final salimos vivos por suerte divina. Imágenes de momentos que pasé con mi viejo camarada que se habían quedado sin que nadie los refrescara por mucho tiempo. Sin embargo, a la par también me hacía plantearme que el mundo todavía no me ha olvidado, tras llevar unas semanas pensando que mucha gente ya me tomaba por muerto, o que los sucesos de hace tanto tiempo no tendrían por qué reflotar ya, me encontraba con la primera persona que me reconoció mi nombre.
Pero, igualmente algo se encendió en mi, algo que me agradó. tal vez si haya llegado a realizar acciones relevantes, tras tanto tiempo pensando en la miseria y en que todo fueron derrotas, que hayan rescatado una victoria que para mi ya había perdido el peso que tuvo, me hizo sentirme ligeramente mejor conmigo mismo. Algo me decía que realmente ya era hora de volver, y ésto ayudaba.
No pude hacer otra cosa más que sacar una ligera sonrisa para expresar facialmente que la respuesta era correcta a la par que afirmaba con la cabeza una vez. No debería haber problema en que conociese quién soy, a fin de cuentas, no veía razón alguna para seguir queriendo ser un fantasma.

El clima por momentos me comía la piel, la chaqueta era un buen refugio para mi cuerpo desnudo, pero tras haber corrido a lo bruto había provocado que mi sudor cambiase mi temperatura corporal, y al quedarme quieto conseguía notar mejor el síntoma de frescor en mi paladar como piel. Necesitaba movimiento pronto, pero Ivan todavía iba a contarme algo más. La razón por la que nos encontrábamos en aquella isla.
Me comentó sobre la crisis que se encontraba pasando el país de Wano, un lugar al que siempre he deseado ir, y sobre el problema que acechaba bajo lo que parecía algo imposible. El pelotudo de mi hermano y su gota gemela albina venían aquí para contratar a un grupo del que no había escuchado todavía, Hermandad de la Estrella Oscura. Al parecer se trataba de un grupo del mismo gremio que Xiba que solo accedían a trabajar para aquellos que eran capaces de vencerlos. Buen marketing.
Sin embargo me inquietaba que la petición se trataba directamente de un Yonkou, muy curioso lo que mis oídos estaban escuchando. ¿Por qué no arreglaría el mismo el problema si es lo que buscaba? ¿O mandaba a su gente para realizar este trabajo? Todavía me tenía que poner al día con todo lo que sucede en el mundo, es muy grande y no me he tomado todavía el tiempo suficiente de verlo todo.

En cuanto quise formalizar una respuesta para sacar mi voz a flote, Ivan me empujó varios metros para atrás a la par que saltaba en dirección contraria. Traté de comprender lo que sucedía entendiendo de algo pasaba, y efectivamente, me salvó el pellejo. Una lanza cayó con tal fuerza sobre el piso helado, que quebró el mismo dejando una bonita lluvia de cristales que empapaban el suelo por todos lados. Y tras el espectáculo, aparecieron los personajes responsables. No se encontraron muy lejos de nosotros, con el ambiente que hay, y no me di cuenta de su presencia, escalofriante, literalmente en éste caso.
Se trataba de una cuadrilla, compuesta por seres pintorescos para la época de navidad venidera; un semigigante que producía que me congelara todavía más la piel ver que únicamente se tapaba usando un taparrabos, el cual fue el responsable del lanzamiento de la lanza, puesto que cargaba más a la espalda, genial. Siguiendo las indicaciones de los duendes de Santa teníamos a dos tipos que vestían de arlequines de forma conjunta, que podrían tratarse de gemelos al ser exactamente iguales, o que se tratase de un usuario que hiciese un truco interesante. Y finalmente, la persona que captó mi total atención, un hombre que intimidaba con verle la cicatriz que le cruzaba la tez de la fosa nasal, una katana sobre su cintura, y aquellos ropajes que me enviaban a pensar en la tierra por la que no encontrábamos aquí.

- Así que venís a retar... - empezó un gemelo, y el otro continuó con un voz casi idéntica - ...a la Hermandad de la Estrella Oscura. Veamos si tenéis lo que hace falta... - entonces siguió el primero - ...para ver al jefe.

Escalofriante la sensación que dejó aquella entrada. Cuatro en contra de 3, los que más asustaban eran los gemelos, me daban mal augurio. La fuerza estremecedora parecía venir del gigante, había que tener cuidado. El único que todavía no había mostrado nada de si era el pseudo samurai. Eso me daba que pensar. Desventaja y sin toda la información, pero la suficiente para plantar cara de forma decente.
En un instante, Ivan ya había tomado la decisión de encararse con los gemelos, perfecto, se ha ofrecido para un dos contra uno convencido de que suponen una amenaza, pero confío en él, asentí con un gruñido para hacerle ver que estoy de acuerdo. Ahora Darksy si mueve el culo y nos podremos tener una pelea de iguales. -Te dejo el gordo, que sé que a ti te gusta presumir de tus músculos. -Le dije a Dark de forma burlona antes de saltarle al espadachín enemigo blandiendo la empuñadura de Jakuten, desenvainando en diagonal desde mi costado izquierdo en busca de que la hoja con piedra del mar se encontrase contra él, mas hice que acabe por chocar contra el filo luminoso de la katana contraria. -Yo me voy a ocupar de valorar la habilidad con la espada que puedo hacer en frío.- Terminé diciendo mientras me asombraba por la rapidez del movimiento defensivo, esto sería divertido. Pero no debemos olvidar que hay que tener cuidado, y nunca subestimar al enemigo. Aunque qué demonios, tenía ganas de un combate serio y sinceramente confiaba en mi y en los demás para salir ilesos del asunto.
Que sea lo que el destino crea.
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Mensaje por Dark Satou el Mar Mayo 19, 2020 10:56 am

Vaya, sus compañeros no se tomaron demasiado bien nada de lo que había hecho. El pelirrojo se encontraba zarandeándole mientras gritaba su nombre. ¿Es que no se había dado cuenta de que le había regalado una puta Saijo Ö Wazamono? Otras personas hubiesen valorado ese hecho como algo grandioso, digno de una proeza. Pero Sharp no era así. Quizás bastante tozudo, pero al fin y al cabo su hermano. Cuando le soltó le hubiese gustado que la cosa acabase ahí, pero no lo hizo. Ivan se acercó hacia él y su cabeza empezó a alarmarle de mil formas diferentes. Hasta el brazo se iluminó por un breve momento, pero cuando pudo darse cuenta el vampiro ya había lanzado un directo bastante potente. Lo esquivó en la última décima de segundo mientras impactaba, rozando el puño de éste parte de su cara. Le había golpeado en el pómulo: había generado una fricción que le escocía como el diablo. Si eso le hubiera dado directamente quizás le hubiera partido el tabique por lo menos. Hizo el amago de refunfuñar, pero rápidamente se pusieron a hablar entre ellos. “Por lo menos eso calmará las cosas. Cuando se pueda desviar el tema lo único que hará falta es que se olviden de esto.” Pensó mientras se cruzaba de brazos y los escuchaba hablar. Extrañamente, Ivan sabía que su hermano había estado en Loguetown y había ayudado a asesinar a alguien. Frunció el ceño y después recibió un puntazo severo en la sien. Se tambaleó un poco y se cayó, pero reafirmó su postura en el aire.

Hincó rodilla en la nieve tras escuchar por lo que era famoso Sharp en Loguetown. Se llevó la mano a la sien y empezó a hacer círculos amplios para quitarse el dolor punzante de esta. ¿Por qué le sonaba tanto? Por un segundo, un pequeño flash se le vino a la cabeza. Estaba en el suelo arrastrándose como podía, con muchas dificultades. Quizás las dificultades eran que… ¿Le faltaba un brazo y una pierna? Abrió los ojos algo alterado y empezó a hiperventilar mientras cedía la presión de la otra pierna y se quedaba arrodillado, con las manos hundidas en la nieve para apoyarse. No escuchó a sus compañeros ni tampoco presenció la lanza yendo hacia ellos, pero su cuerpo por instinto saltó hacia atrás y esquivó el cráter que se formó con el impacto. Agarró a Extorquendo Mundi con la mirada aún perdida y apretó bien el mango, tanteando con los dedos el cuero. Lo hizo varias veces para calentarse la extremidad hasta el punto de que no sentía el frío en ella. “Loguetown me hizo más fuerte. No recuerdo cómo ni por qué, pero sé que ansiaba poder”, recordó mientras abría los ojos y buscaba con la vista el que sería su oponente. No tardó en encontrarlo; su mismo hermano le había dicho quién sería, y se acercó hacia él intimidante. Podían verse unos kanjis de amenazante mientras daba su paso hacia su oponente; salían involuntariamente, y muy seguramente nadie lo entendería. Pero le daban un aspecto jodidamente épico. Agarró el revólver con un dedo y dio varias vueltas con él, para disparar hacia el cielo dos veces.

—¡Que empiece la fiesta! —Acabó gritando mientras sonreía mirando al semi-gigante.

Volvió a enfundar el revólver y liberó toda su presencia, empujando violentamente toda la nieve a veinte metros alrededor de él. Aquello le permitiría moverse rápido, ya que todavía no estaba acostumbrado a andar por esta. Después trazó en su mente varias estrategias para enfrentarse al individuo; al ser tan grande le costaría golpear al peliblanco, ya que él era increíblemente rápido. Echó una ojeada alrededor y pudo notar que sus compañeros ya estaban peleando; Ivan estaba contra los arlequines, en un dos contra uno; Sharp se enfrentaba a alguien que parecía sacado de una historia de Wano. Cuando volvió a echar el ojo a su contrincante, pudo ver que estaba agarrando otra lanza y estaba preparándose para lanzarla. Tenía que tomar la decisión de esquivarla o bloquearla, y lo más sensato era esquivarlo. Activó su mantra al máximo y presenció brevemente lo que iba a pasar: el proyectil iría hacia su cabeza. Aquello iba a ser muy fácil de remediar, al ser tan ágil y veloz. Observó cómo la imbuía en busoshoku y después arqueaba el brazo hasta lanzarla. Se agachó brevemente y después agarró con el brazo dracónico el mango de la lanza, aprovechando para girar en esta y ponerse de pie. Como iba a tanta velocidad y fuerza, pudo girar la trayectoria en el aire como si estuviese surfeando, aprovechando su pierna dracónica. Tras volverse ciento ochenta grados, dejó fluir gran parte de su busoshoku al arma, dándole el aspecto negro demoníaco que tanto le molaba. Pasó por el lado de Sharp volando a lo que intentó saludarle con el brazo izquierdo, pero quizás iba demasiado rápido como para que le viese.

—¡Prepárate para que te parta por la mitad! —Gritó.
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Señor de la Piratería
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Mensaje por Ivan Markov el Miér Mayo 20, 2020 11:43 pm

Los dos gemelos sonrieron a la vez. La verdad era que aquellos tipos eran bastante siniestros. ¿Por qué tenían que hacer el numerito de los hermanos idénticos coordinados al milímetro? No les negaba que quedaba muy bien y resultaba casi intimidante, pero era un cliché de las historias de terror.

- Lamentarás habernos subestimado.

Esta vez hablaron al mismo tiempo. Acto seguido empezaron a correr hacia él, alejándose el uno del otro. Entonces el de su izquierda dio un fuerte salto mientras sacaba tres cuchillos con cada mano desde los pliegues de la ropa. Mientras tanto el otro hizo lo mismo mientras se movía rodeándole. Ivan sonrió, empuñando a Vanator con la mano derecha y desenfundando su daga, Valak, con la izquierda. Eran veloces, desde luego. Entre eso y su coordinación serían rivales duros.

- ¡Ouverture!

Ambos comenzaron a lanzar sus cuchillos en sucesión, con una coreografía que parecía (y probablemente lo era) ensayada de antemano. El vampiro se preparó para repeler la lluvia. Haría una serie de giros sobre sí mismo para no descuidar ningún flanco y golpearía las armas según llegaran. Escuchó un cascabeleo y en cuanto fue a dar el primer giro, el equilibrio y la coordinación le fallaron. Tropezó y se tambaleó y las dagas atravesaron su cuerpo en diferentes puntos.

- Mierda... ¿qué me habéis hecho?

No era ningún novato. Conocía sus habilidades a la perfección y él no perdía el equilibrio tan tontamente. Había percibido algo extraño justo antes del ataque de ellos. Pero no acababa de captar el origen de la intromisión, ¿había sido ese sonido? No, llevaban cascabeles en la ropa. Era normal que sonaran... ¿no? No, entonces no le habría llamado la atención ese sonido por molesto justo antes del ataque. De fondo el resto de batallas habían comenzado. Dark se enfrentaba al semigigante "surfeando" una lanza mientras Drake desafiaba al espadachín. Con un gruñido se llevó a Valak a la boca y comenzó a arrancarse las dagas. Al momento las heridas empezaron a cerrarse, quitándole la sonrisa de la boca a los mercenarios.

- No soy el más indicado para hablar de juego sucio... pero eso ha estado feo - frunció el ceño - Y tres pueden jugar a ese juego.

Activó el camuflaje de su chaqueta, y su silueta comenzó a desvanecerse y camuflarse con el blanco de la nieve. Desapareciendo de la vista de los arlequines, comenzó a moverse en perfecto silencio, levitando sobre la nieve para no dejar huellas. Era hora de comenzar su propio juego. Se movió hacia el que había saltado y se situó a su lado. Lo examinó por un momento: estaba alerta, y en cuanto le atacase percibiría el golpe con su mantra. Debía ser rápido y astuto. Ambos payasos se hicieron un gesto. Parecía que estaban a punto de hacer algo... debía actuar ya. Sin perder un momento más, lanzó una estocada directa al cuello de su víctima.
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Mensaje por Simo el Vie Mayo 22, 2020 4:24 pm

Tuve unos instantes en los cuales mis ojos se podría decir que mantuvieron una conversación con los ojos del contrario al mantenernos en una tensión de observación. Había cierta tensión, pues por cómo se clavaron en mi retina los movimientos de su iris deduje que no se esperaba que fuese tan directo hacia él, aunque por el contrario también podía intuir por mis ojos la misma sorpresa hacia su gesto.
Inmediatamente después salté unos metros para atrás para tomar una ligera distancia. Sentí que Darksy se estaba encendiendo, lo pude verificar al observarle con el rabillo del ojo. De nuevo se podían detectar kanjis sin sentido alguno -los cuales se traducen como “amenazante”- que se formaban alrededor de su cuerpo mientras posaba. Eso es bueno, quería decir que se lo iba a tomar en serio, además, quedaba como si fuese una historieta, menuda imagen épica se le formaba al capullo con la tontería.

Pero mejor era que no me distrajera de mi enemigo. Aunque por le momento podíamos estar ambos relajados, por su postura y temple de desinterés en querer atacar inmediatamente, se encontraba analizándome con la mirada, centrando sus ojos en las dos katanas que me sobraban en la cintura. Decidí guardar a Jakuten en su cama, haciendo que se encontrasen las tres juntas. -¿Eres espadachín? -Me preguntó con una voz profundamente grave, y ligeramente agrietada al hablar. -¿O sólamente juegas a serlo? Comprobar tu habilidad en frío dices, como si tuvieras habilidad alguna. -Concluyó. Fruncí el ceño, realmente esa frase me había tocado la moral, pero lo único que hizo fue que yo también me encendiera por dentro. Además de que lo dijo como si realmente no creyera que le hubiera leído la expresión facial, pero no terminaba ahí. Su postura era relajada, con su katana desenvainada en su mano derecha, apuntando hacia el suelo. Deshaciendo el puño que mantenía cabizbajo con su mano izquierda, levantó la misma para acabar apuntando con su dedo índice hacia mi cintura, más concretamente señalaba mi conjunto de tres katanas. -¿No ves que llevar tantas katanas encima es un tanto ególatra? Si realmente eres un hábil con el manejo de la misma, usar una es suficiente. -Fulminó dejando dos segundos de silencio en sí.

Únicamente podía realizar una mueca sonriente en el rostro antes de alegar. -¿Y tu no ves que hay hipocresía en tus palabras? O una contradicción, míralo como quieras. Si no lo entiendes piénsalo un segundo, quién se está sintiendo superior.
Suficiente charla, me esperaba que me dijese otra cosa, algo más coherente al menos, pero a fin de cuentas se trataba de un desafío, y no me iba a quedar atrás. En ese instante, algo pasó por mi lado a una velocidad increíble, de primeras no me percaté, pero repasando el fragmento en mi mente, se distinguía a Dark encima de algo. Tal vez me estaba tomando un respiro demasiado duradero.
Mi mano izquierda se posaba sobre los mangos de mis katanas, mientras decidía cuál de ellas sacar al duelo. No me parecía bien sacar a Haruno, pues aunque en alguna que otra ocasión la haya usado, no tenía tanto manejo como con Odayaka o Jakuten y todavía no se encontraba mi cuerpo a buena temperatura. Pero el hecho de no saber de si se trata de un usuario de alguna clase que me impida cortarle me quería hacer decante por Jakuten por su filo hecho con piedra de mar. Sin embargo, no, ese no sería el camino; primero tengo que ser capaz de llegar hacia su cuerpo con el arma. Ahí se valía la habilidad de la que hablábamos. Bien, sería mi Odayaka No Senpū la que se blandirá en combate. Primero tenemos que pasar las defensas, y en caso de pasarlas y ver que no sufre de corte, ya podríamos cambiar la katana para asegurar el siguiente. Es posible que no usase las tres katanas a la vez, pero sabía cómo usar la ventaja de tener tres tipos diferentes de filo para combatir a mi oponente.

Al darse cuenta de que inconscientemente mi mano ya se había decidido a posar únicamente sobre uno de los mangos, mi oponente se puso en posición de ataque indicando que sería él el primero en querer mover sus fichas. Bajé mi palma del mango hasta la punta de la funda con la empuñadura, y con el pulgar empujé levemente la misma para comenzar a sacar la katana, acto que fue terminado al instante por mi mano derecha despertando el filo descansado del arma al sacarlo a relucir frente a la luminosidad del terreno blanco.
En ésta ocasión sería yo quién tomaría una postura defensiva, pues noté que mi enemigo se impulsó hacia mí, obligándome a inclinar en diagonal la hoja de mi katana para bloquear su ataque hacia mi pecho, lo que provocó que de nuevo mantuviéramos un choque que levemente originó una corriente de aire nacida en nuestra posición. Era rápido, eso estaba claro, pero la rapidez no lo era todo. Mientras manteníamos la fuerza para no dejarnos sobrepasar uno por el otro, decidí agarrar con ambos brazos el mango, sólo para que pudiese liberar mi mano derecha haciendo que la contraria mantenga la fuerza del acto. ¿Por qué? Sencillo, con la palma de mi mano libre, empujé el mango de mi propia katana hacia arriba, buscando que la empuñadura chocase con el filo del arma contraria para arrastrarla y desequilibrando su movimiento, liberándome de esa manera de su ataque a la par que dejaba un hueco abierto en su defensa ya que tenía el cuerpo al descubierto.
Hubiera sido sencillo simplemente desenvainar otra de mis katanas y arrearle ahí un golpe rápido, pero ya que había hablado de más, seguramente se quejase por esa acción. Podía ganarle sólo con un filo en mi mano. También podía haberle arreado un puñetazo, o una patada, pero justo en ese instante, que no eran más que milisegundos de procesamiento, decidí no hacer nada de lo que me venía a la cabeza como “lo más inteligente”. Ya empezaba a ser el pícaro de siempre.
Pero tampoco podía no aprovechar ese desbloqueo de la defensa, y rápidamente lo que hice fue mandar mi katana de la mano izquierda hacia la mano derecha -la cual ya se encontraba a la altura de nuestro estómago esperando a recibirla- con un lanzamiento de la palma y los dedos. Lo que buscaba era asestar un corte en horizontal de derecha a izquierda nada más agarrar el mango, y si salía bien, podría hasta partirlo por la mitad, así que a ello con todo, pensaba mientras realizaba la acción a la mayor velocidad que pude.


[Misión Legendaria-Nuevo Mundo] La Estrella Oscura Eer3n8w

Me había creído demasiado bueno al parecer. El samurai fue lo suficientemente rápido y poderoso para redireccionar mi ataque enviando mi filo hacia el suelo con un movimiento vertical. Había aprovechado la forma en que le había abierto la defensa para ganar fuerza asistido por la gravedad. Ésto provocó que se hiciera un mini crater en el suelo helado, haciendo saltar nieve y tal vez algo de hielo del mismo. Yo también me encontraba en una mala posición, con el tronco inclinado hacia abajo debido a que mi cuerpo siguió el recorrido de mi brazo al bajar con la katana, y ahora era yo el que no se encontraba en una buena posición. El hecho de no haber asegurado y haber querido jugar a ser un pícaro me podía costar ahora caro.
Y efectivamente, casi sin esperar, el samurai siguió su juego con un movimiento ofensivo, levantando su hoja para enviarla hacia mi pecho. Como pude pegue un salto para esquivarlo, pero no saldría intacto de esta. Me llevé un corte no muy profundo a la altura de mi hombro izquierdo asestado por la punta de su katana. Mascullé un pequeño gemido de dolor en ese acto, casi inaudible. Tal vez le había subestimado por forma de hablar, pero a la hora de actuar era otra historia.
A unos cinco metros de distancia nos encontrábamos el uno del otro. Con un ligero jadeo por mi parte, y una implacable presencia por la suya. Parecía que no le había sorprendido nada, o al menos, sabía esconder sus pensamientos, algo que me parecía raro a diferencia de cuando nos chocamos por primera vez. ¿Era ese realmente su estado normal? Tal vez en un primer momento hubo perdido la calma, pero ya se había recompuesto. Sin embargo yo no me lo había estado tomando al cien por cien.

-¿Y eso es todo? -Continuó preguntando, de manera obviamente burlesca volviendo a relajar su cuerpo sin optar por una postura defensiva siquiera. No iba a caer, si lo que quería era hacerme perder los nervios, pero la verdad es que me resultaba ligeramente irritante. -Tan sólo es que sigo un poco frío. Por eso estamos en el calentamiento. -Acabé por decir con una mirada seria. No podía andarme con más tonterías, me ha roto -aunque de forma leve- la chaqueta que me ha regalado Darksy, se ha burlado de mi y no me estaba tomando en serio, a parte de que no era débil.
La cosa estaba interesante, y se iba a poner más interesante todavía, no había enseñado casi nada. Con todos los cachos de hielo, y la propia nieve que nos rodeaba, tal vez podría aprovecharlos de alguna manera a mi favor. A fin de cuentas, todavía no había mostrado mis torbellinos, ni mi forma de hacer arte a dos manos.
Ambos nos pusimos en posición de ataque, y tras unos segundos de miradas, volvimos a saltar contra el contrario para acabar de nuevo en un choque de filos. Espero que al resto no le estuviera yendo mal, pero tampoco tenía momento de preocuparme por ellos.
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Azote del paraíso
Simo

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Mensaje por Dark Satou el Vie Mayo 22, 2020 7:15 pm

Se encontraba "surfeando" a gran velocidad contra su oponente. Aquello pareció sorprenderle ligeramente a su contrincante, pero se mantuvo firme y mientras iba hacia él, preparó su brazo echándolo hacia atrás. Contra más se acercaba hacia él, más fuerza parecía agarrar para golpearle. ¿Iba a intentar pegar sólo un golpe? Aquello sería su perdición. Cuando estuvo a tres metros de él, lanzó el puñetazo con bastante antelación. Fuese lo que fuese, tenía un buen sentido de la distancia, ya que si Dark no hubiera podido responder, le habría pegado el golpe de pleno. Lanzó un directo con su brazo derecho a la altura del estómago del albino. Éste aprovechó la inercia del movimiento e hizo fuerza en las piernas para dar una voltereta en el sitio. Pasaron milésimas mientras se preparaba y empezaba a despegar las piernas de la lanza. Llevó sus dos manos a la altura del brazo de su enemigo, y los colocó por encima para tenerlo de base en lo que apoyarse. Muy lamentablemente para él, iba a tanta velocidad que le fue imposible agarrarse del todo. Salió volando a través del semi-gigante, quizás a una distancia de varios metros. Por sobrestimar la velocidad del brazo de aquel hombre, se había visto forzado a improvisar algo en el aire. Miró hacia al suelo, después al cielo, después otra vez hacia abajo, otra hacia arriba; se encontraba girando muy rápido, pero por suerte, él tenía un sentido de la velocidad increíble. Se fijó en uno de los giros en la distancia con el suelo y aprovechó para intentar caer, tras calcular las vueltas, con el hombro. La lanza iba en paralelo y parecía desvanecerse el busoshoku de ella, pero la ignoró completamente ya que no formaba parte del plan. Entre la nieve y su ágil movimiento logró no hacerse daño. Se colocó los cascos tras rodar y se tomó varios segundos buscando la mejor canción para el momento.

—¡¿Osas ponerte a escuchar música en un combate contra mí, Grógnak el bárba...?! —Gritó muy enfadado, pero fue cortado por Dark.

Le había indicado con el dedo que callase, cosa la cual enfureció aún más a Grógnak. Golpeó varias veces con los pies al suelo, levantando toda la nieve que tenía alrededor. Aquello al peliblanco no parecía importarle, puesto que se encontraban presionando el botón de play. Miró al gigante y empezó a menear la cabeza al son de la música.

—It's in the way that you uuuseee it...~ —Cantaba desafinando mientras esquivaba otra lanza, girando todo su cuerpo en su eje central. Le había quedado un pase de baile genial, y encima al unísono de la canción—. It comes and goooeeees...~

—¡Graaaah! ¡Ññññeeeeeh! ¡¡¡Ooooooh!!! —Parecía literalmente que Grógnak iba a estallar. Tenía una vena marcándosele en la cara.

Se sacó los cascos mientras le miraba sin demasiada preocupación. Ya lo había provocado lo suficiente como para que le atacase con rabia, y la rabia lo único que hacía era no poder pensar con claridad. ¿Que era la mejor opción cabrear a un semi-gigante del nuevo mundo? No. Pero era la opción que más le gustaba. Desenvainó la espada mientras sonreía mirándole y la clavó en la nieve, pulsando el gatillo del motor y empezando a dejar que le drenase busoshoku. Una vez la espada se engulló en oscuridad, la levantó haciendo un círculo en la nieve, usando sus conocimientos para manipular el agua. Lo hizo tan rápido que pudo formar una capa blanca entre él y su oponente. Tenía varios segundos para actuar de forma ciega, pero sentía en el temblor de la tierra sus pasos. Y no sólo eso. Tenía los párpados totalmente cerrados, dependiendo totalmente de su visión verdadera. Pudo ver a Ivan, a la pareja de arlequines, y a Drake con el samurái. Se colocó en su postura mientras agarraba aire y soltaba un único corte. Cortó la nieve, despejó de forma violenta todo los copos que caían a su alrededor. Un brazo cayó al suelo, pero aquello no pareció frenar a su contrincante. Un puñetazo apareció a través de la capa superior de nieve que estaba cortada. Miró boquiabierto el golpe mientras agarraba su arma. No iba a poder bloquearlo de ninguna forma, estaba demasiado cerca de él. La única opción que le quedó fue endurecer lo más rápido que pudo su pecho, para después salir volando otra vez más hacia atrás. Soltó sangre en el aire y rodó varios metros hacia atrás; ni siquiera la nieve parecía poder parar la fuerza de aquel golpe. Por un momento notó cómo se había partido una de sus costillas, y cuando pudo mirar hacia el semi-gigante, ya no tenía forma humana. Era varios metros más grande, como si fuese un dinosaurio. Uno con los brazos cortos, como un t-rex. Gruñió mientras se levantaba con algo de dificultad y paraba un corte, usando únicamente su brazo dracónico y busoshoku del que parecía ser el contrincante de Simo.

—Nee, disculpad que corte vuestro enfrentamiento —dijo con el tono quizás un poco más bajo de lo normal, le dolía demasiado el pecho como para hablar bien—. Pero para qué mierda le corto un brazo... ¡¡¡¡¡¡¿Si no los necesita con su forma zoan?!!!!!!

Volvió a bloquear otro corte. Se giró enfadado hacia el samurái y le soltó una patada que impactó de pleno, lanzándolo varios metros hacia atrás.

—Te ha tocado con el más gilipollas, ¿eh? En fin Drake, suerte con esto bro. Y corta ese jadeo, tío. Que el tío no es para tanto —le acabó diciendo mientras le daba una palmadita en el hombro.

Empezó a agitar brevemente el torso mientras movía con su misma voluntad la nieve, usando el haoshoku para despejar la zona por donde andaba. Ahora era él el que estaba enfadado. No sólo no le había cortado a intentar matar, si no que ahora por no haber intentado arrebatarle la vida, iba a tener que enfrentarse a un usuario de zoan. Y con una que otra costilla rota. Tendría que esperar un rato para que se le regenerase, y aquello iba a ser un handicap de la hostia.
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Mensaje por Ivan Markov el Vie Mayo 22, 2020 7:44 pm

A pesar de su cuidado, sigilo y velocidad, el payaso se echó hacia atrás evitando su estocada. Se lo había esperado en parte; estaba tanteado sus habilidades por ahora. Tras eso escuchó de nuevo ese molesto ruido de cascabeles tras él, seguido del característico sonido de un proyectil cortando el aire. Se giró con intención de bloquear las dagas, pero en medio del movimiento volvió a perder el equilibrio. Se vio obligado a apoyar a Vanator en la nieve para no caerse, y entonces las dos armas se clavaron en su pecho.

- ¡Joder...!

Si no fuese por su akuma, estaría en serios problemas. Y aún así era una situación realmente complicada. Comenzaba a entender cómo funcionaba el poder de esos dos: era un ataque sónico que afectaba al oído interno, desequilibrándole. Tras él, el gemelo al que había atacado le puso los cuchillos al cuello, con intención de obligarle a rendirse seguramente. Sin embargo el vampiro se echó violentamente hacia atrás, empujándole, y le metió un codazo en las costillas. El arlequín soltó un aullido de dolor y soltó su agarre por un momento. Ivan aprovechó para echarse hacia un lado y rodar torpemente.

- Si vais a joder mis oídos... solo tengo que cargármelos.

Mostrando una sonrisa demente, se llevó los dedos índices a las orejas y se perforó ambos oídos, sin pensárselo. ¿Alguna vez os habéis pillado los genitales con una puerta? Pues dolió como eso o más. De hecho soltó tal grito de dolor que de poder oír aún, probablemente se hubiese terminado de joder los oídos. Tras eso se incorporó gruñendo. Sin sentido del oído su equilibrio seguiría tocado... pero al menos no distorsionado por su ataque sónico. Entonces se arrancó las dagas de su pecho y se lanzó sobre el más cercano, que le miraba con estupor y horror. Comenzó a desatar una lluvia de cuchilladas y golpes contra él, que el arlequín trató de esquivar y bloquear con sus propias cuchillas. Sin embargo en medio del ataque comenzó a brotar sangre por las heridas de Ivan, reuniéndose en pequeñas pelotas sólidas que se volvieron del tono metálico del busoushoku. La lluvia de proyectiles de sangre acribilló a quemarropa al hombre, derribándolo. Dos nuevos cuchillos le impactaron por detrás, uno en la parte trasera del cuello y otro en su espalda. Se giró hacia el segundo gemelo.

- Tú eres el siguiente - declaró, sin poder oírse.


Última edición por Ivan Markov el Mar Mayo 26, 2020 3:22 am, editado 1 vez
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Mensaje por Simo el Dom Mayo 24, 2020 6:37 am

La situación era la de un constante choque entre nuestras armas, ni yo estaba dejando escapar ningún hueco, ni él se estaba regalando espacios para dejarme. Tras habernos mostrado nuestras primeras cartas de la mano, se ve que ninguno de los dos nos íbamos a dejar de nuevo sorprender por el contrario. Nos encontrábamos moviéndonos por un área de unos treinta metros cuadrados, teniendo como epicentro nuestra posición inicial. “Bailábamos”  dejando líneas de huellas a tal velocidad que formaban dignos de ser observados en altura como si de una cámara rápida se tratase.
No quería que la chaqueta recibiera ni un corte más, aunque fuese un capullo que me ha drogado y arrastrado a ésta pelea sin quererlo ni beberlo, se trataba de un regalo de Darksy. Válgame que pensase más en ello que en mi orgullo y lo bien que me estaba defendiendo de sus ataques para el mal trago que tuve antes. Por la parte contraria, no parece que se haya vuelto a sorprender de ninguno de mis movimientos, aunque yo estaba aprovechando para fijarme con esmero en los suyos. Si me fijaba bien en sus patrones de movimiento, tanto en la defensa como en el ataque, ganaría un bonus bastante suculento a medida que se prolonga el combate.
Gracias a mi capacidad de memoria, podría intentar jugar a adivinar el futuro en cuanto detectase los ciclos de uso, y por ende, darle una sorpresa que que le pueda costar enteramente el combate.
También debía admitir, que debido a ésto, y aumentar mi concentración en mis propios ojos, me dificulta el asestar buenos ataques, casi obligándome a permanecer en defensa prolongada. Aunque pareciese que nos encontrásemos igualados, para nada era el caso y el samurai mantenía una ligera ventaja a ser él quien me arrastrase por el campo con sus movimientos.

Imagen orientativa
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Finalmente nos dimos un respiro, separándonos unos cuantos metros el uno del otro para poder coger algo de aire, aunque mantuvimos cada uno nuestra postura defensiva por lo que fuera que pudiese pasar. Con un jadeo expresaba mi falta de aire y un escueto cansancio de tanto dar y tomar. No era únicamente yo, el espadachín también ensanchaba su pecho en búsqueda de mayor oxígeno para su cuerpo. Igualmente todavía sentía que faltaba algo y que no era eso todo lo que sabía hacer, aunque ahí se encontraba la gracia del asunto.
Mis ojos se encontraban tan fijados en él, que casi ni me percaté de que algo había caído entre nosotros formando un polvo que complicaba la visión. —Qué carajos.. —Mascullé antes de darme cuenta de lo que fue. Por poco fusionado con el entorno debido a su cabello sin color, se encontraba Darksy tirado en el piso. ¿Lo habría lanzado el semigigante? ¿Se le estaría dificultando la pelea? Giré mis ojos en busca del mismo, y oh gloria bendita, el maldito semigigante se había convertido en un gran T-Rex. Se trataba de una zoan poco usual, y con bastante fuerza. Ahora entendía ésto. —¿Estás bi… —Intenté decirle a mi hermano antes de notar que mi adversario, sin aguardar ninguna tregua, lanzó un ataque indiscriminado contra él.
Fue un momento de susto, debido a que sucedió muy rápido, pero Dark pudo protegerse de manera eficaz gracias a su busoshoku. Encima el capullo me decía malherido que sentía haber interrumpido el combate. No pude hacer otra cosa sino soltar un suspiro de alivio, aunque no me duró mucho pues se tuvo que defender de otro ataque del samurai. Me estaba tocando los reales, cambiando de oponente y además abusando de su situación de beneficio, que no es porque tuviera que ser tonto, pero le faltaba honor para ser un samurai. Por suerte o por desgracia, el testarudo de mi hermano no es agraciado en tener paciencia con éstas cosas, a lo cual le soltó una buena hostia con la pierna, la cual se comió enteramente mi contrincante, siendo lanzado varios metros para atrás.

—Te ha tocado con el más gilipollas, ¿eh? En fin Drake, suerte con esto bro. Y corta ese jadeo, tío. Que el tío no es para tanto —Me acabó diciendo mientras me daba una palmadita en el hombro. Me cago en, aún con sus heridas se atrevía a reírse de mi el fantoche.
Por lo cual, antes de que se fuera le paré un segundo con mi mano desnuda en su hombro, y acercándome a su oreja, le dije: —¿Te crees que no puedo solo contra éste mindungui? —Mientras le apretaba el hombro. Y acercándome más, para decirle casi susurrando —Quiero carne de dinosaurio para cenar, y tu eres el único en quien confío para cazarlo, dale duro.
Para nada podía enfadarme con él, y menos aún regañarle sin motivo, pero llamémoslo cosas de hermanos. Lo único que pude hacer fue tratar de alentarlo con aquellas palabras, pues sabía que él lo entendería. —Eso sí, no te vuelvas a inmiscuir en una pelea mía. —Solté antes de propinarle un golpe sin fuerza ni intención en la cabeza. Lo cual parece que hizo efecto, pues a medida que se iba pude notar que su presencia se hacía más fuerte, y eso me daba a entender que realmente tendría un ser prehistórico para cenar.

Cambiándome completamente de órbita, escuché un grito eternamente desgarrador provenir del otro lado del campo de batalla. Se trataba de Ivan, el cual se mantenía en duelo contra los arlequines. Y unos ojos como platos se me pusieron. —¡Qué co*o! —Fue lo único que pude soltar al percatarme de que le estaba saliendo casi a chorros sangre de las orejas, o lo que quedaba de las mismas. ¿Qué había pasado ahí? Me estaba quedando de piedra, entre una cosa y la otra parecía que teníamos las de perder éste duelo.
Mas, no pude prestarle mucha atención al otro albino, pues mi enemigo ya se había levantado de la hostia de Dark, lo cual hacía que se le viera molesto. Y tanto que lo estaba, que apenas esperó unos segundo antes de saltar en perseguir a mi hermano.
Sin pensármelo dos veces acudí a frenar el paso con mi katana, provocando de nuevo un choque de filos, pero en ésta ocasión iba a dar el siguiente paso, y es que con mi mano libre sacaría a Jakuten de su estancia de descanso para acabar por propinarle un sorpresivo corte en el abdomen. Consiguió percatarse de ello antes de que le hiciera un buen corte profundo, pegando un salto hacia atrás para tomar distancia. —No te olvides, de que tu oponente soy yo, si quieres tocarle un pelo al albino antes deberás de hacerme comer nieve. —Le dije mientras postraba a Jakuten en mi hombro con finas líneas de sangre que bajaban por el filo y le apuntaba con Odayaka, la cual estaba en la otra mano.

Conseguí notar un pequeño gruñido por su parte, lo que expresaba que no le gustó para nada lo ocurrido. Bien, eso quiere decir que voy ganando, ¿no? Já, la autocomplacencia personal en éstos momentos era algo que me daba más motivación. —En ese caso haré que tiñas de rojo el suelo en un abrir y cerrar de ojos. —Me respondió mientras blandía su katana en una posición de ataque. Vaya, al parecer nos encontrábamos en el tramo final de ésta pelea, y era el momento de usar el Nitōryū para darle un toque dulce al asunto.
—Te espero. —Le reté.
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Mensaje por Dark Satou el Dom Mayo 24, 2020 8:13 pm

—¿Carne de dinosaurio? Dalo por hecho, hermano —le contestó mientras reafirmaba aún más su paso.

Sintió un mal presentimiento, y como estaba viendo al t-rex, seguramente sería el espadachín al cual le había pegado una patada. Una persona normal habría dudado, se habría defendido; pero él confiaba plenamente en Drake. Dejó su espalda descubierta a propósito, y ni se molestó en girar. Lo único que escuchó detrás suya fue un choque de armas. Volvió a sonreír y se sacó la gabardina, tirándola al suelo. De alguna forma, le había inspirado las palabras de Sharp. Llevaban sin pelear ya más de un año, quizás, y se sentía realmente excitado de hacerlo al lado de uno de sus hermanos. Levantó el brazo dejando enseñar un pequeño símbolo grabado en una bandana, que estaba atada a su antebrazo. No esperaba que lo viese nadie, pero aquella era la prueba de que tenía familia. Quizás no de sangre, pero sí de juramento. Aquel dibujo era la prueba sellada de que él, Drake y Xiba habían sido aclamados ellos mismos como parientes. Agarró el mango de Extorquendo Mundi con fuerza y dejó de sentir el dolor de su torso. Gracias al descanso que había tenido —quizás de un minuto, el cual le regaló su oponente gracias a que se mantuvo parado—, se sentía completamente renovado. Y aquello había sido un error muy estúpido por su parte.

Conforme avanzaba hacia su enemigo, el cual esperaba orgulloso, se distrajo por última vez. Había escuchado algo muy fuerte desde el lado de Ivan. Frunció al ceño y miró con el rabillo del ojo. Después soltó una pequeña carcajada; la verdad es que era un tío con cojones, tantos como para realizar una táctica de ese calibre. Volvió a centrarse hacia el usuario de zoan y le apuntó con la espada, que aún estaba engullida en oscuridad.

—Voy a acabar contigo de un solo golpe —aclamó con un rostro firme, una mirada fría y una mente totalmente centrada—. Puedes ser todo lo fuerte que quieras, es más, temo por tu fuerza. Pero no te va a servir de nada si soy mil veces más rápido que tú.

Volvió a impulsarse hacia delante, activando el mantra de la forma más eficaz posible. Vio cómo su enemigo le atacaría con la cola, haciendo un barrido sobre su eje. Una vez estuvo a la distancia suficiente, se dejó ser un cebo viviente en el aire. Ahí el dinosaurio realizó el movimiento que había predicho, el cual aprovechó para una vez más la misma táctica que intentó en la lanza. Pasó la espada a su boca y la agarró con los dientes, usando las dos manos para usar de soporte la cola. Se pusó totalmente rígido encima de esta, haciendo alguna clase de pino que le costó mantener, pero logró hacerlo. Después abrió la mandíbula y dejó caer la espada a su mano derecha, realizando un único corte. Cayó al suelo junto con la cola; había logrado amputarla de un solo movimiento. Después volvió a mirar hacia arriba, otra vez más sorprendiéndose. Parecía tener una convicción increíble; se encontraba moviendo la cabeza para pegarle un placaje con esta. Y lo logró. Ni siquiera pudo defenderse completamente de eso, recibiendo una vez más un golpe completo por su parte. Voló hacia atrás mientras cerraba lentamente los ojos y vio cómo desactivaba su forma y caía al suelo de rodillas. Dark rodó en la nieve, esta una vez más parando gran parte del impacto. Entonces recordó lo que le dijo a Drake. Que iban a cenar dinosaurio, y empezó a recobrar una vez más el control sobre su cuerpo.

—No, esto no ha acabado todavía —musitó mientras intentaba levantarse.

Pero él no era el único que se resistía a perder; el otro, también estaba empezando a levantarse. Observó cómo llevaba la mano a su espalda y agarraba otra lanza. El peliblanco llevó también la mano a su arma, la cual estaba perdiendo su estado de oscuridad. No podía usar busoshoku más, o iba a estar en problemas totales. No estaba tan cansado como para desmayarse, pero si sentía un dolor increíble. Le paralizaba gran parte del cuerpo, y lo último que tenía que hacer en ese momento era exigirle más. Se colocó en el sitio y volvió a cruzar miradas con su enemigo. Tenía un plan bajo la manga, algo que había dejado caer encima de la cola.
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Mensaje por Ivan Markov el Mar Mayo 26, 2020 3:37 am

¿Eso de fondo era un dinosaurio? Daba igual... no era momento de distraerse con los otros combates. Si Drake era realmente esa persona, sabría apañárselas contra el enemigo más débil. Y contaba con que Dark pudiera como mínimo aguantar lo suficiente como para darle tiempo a acabar su propio combate. Se giró hacia el segundo gemelo arrancándose las dagas que le había clavado por la espalda y con una mirada determinada. Mantuvo el oído sin regenerarse, empleando su control perfecto sobre su poder para evitar que esa parte sanara. No quería recuperar el oído antes de tiempo y volver a caer en esa técnica sonora. Sin embargo eso tendría un precio: seguía teniendo el equilibrio tocado. Iba a tener que ser cuidadoso y evitar desplazamientos largos. Hizo girar los cuchillos entre sus dedos, observando al arlequín con cautela. Este parecía haber perdido la calma y compostura ahora que no tenía a su hermano para cubrirle...

...pero era una actuación. Podía haberse quedado ciego, pero tenía otros ases bajo la manga. Y no era idiota. En cuanto captó un leve hedor con su nariz, señal de un peligro inminente, se giró de golpe soltando la daga de su mano derecha. Apretó el puño con fuerza mientras todo el antebrazo se volvía de color negro metálico y se hundió en la cara al arlequín caído, que estaba en ese momento intentando levantarse en silencio. El golpe le ayudó a levantarse y de paso a alzar el vuelo, saliendo disparado y estrellándose contra el lomo del dinosaurio con tanta fuerza que lo desequilibró. Ups. Bueno, así al menos Dark tendría una pequeña ayuda en caso de que estuviera yéndole mal o fuesen igualados. Su otro rival no se dejó arredrar por su exhibición de fuerza y el daño inflingido a su hermano, y se le lanzó por la espalda.

- ¡Te cortaré en pedazos por eso! - dijo, aunque Ivan no le escuchó.

Percibió de nuevo el peligro inminente y se giró. Demasiado rápido. Sus pies fallaron por milímetros en encontrar la mejor posición por culpa de su equilibrio dañado, resbaló ligeramente en la nieve y tardó algo más de lo que debía en ponerse en una pose estable. Una diferencia de milisegundos que en una batalla de ese calibre tenía el potencial de condenarle. Si hasta ahora los arlequines habían peleado a media distancia y usando tretas, este ahora demostró ser perfectamente ducho y letal en el cuerpo a cuerpo. Las dos hojas que esgrimía se movieron velozmente en torno a él en una lluvia de acero, mientras el vampiro intentaba defenderse con la daga restante y su brazo derecho, protegiéndolo con haki. Parecía no haber aprendido de los golpes anteriores y seguía buscando causarle cuantos cortes pudiera, con ataques eficaces y precisos. No dejó sin embargo de intentar buscar sus puntos vitales, que Ivan protegió tan bien como pudo. No podía dejar que eso siguiera alargándose; probablemente había más batallas. Debería finalizar en su próximo golpe.
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Mensaje por Simo el Miér Mayo 27, 2020 10:00 pm

-Te sigo esperando. -Le dije en tono burlón al samurai, el cual no había hecho ningún movimiento todavía desde su crónica de mi muerte anunciada. Evidentemente se ve que Dark le ha cabreado, no sé cómo lo hace, pero el muchacho es un genio con eso. Sus ojos expresaban rabia y pedían sangre, al mismo tiempo que su pequeña herida gritaba en son de una venganza hacia mi, discutiendo con el cuerpo el cual le mantenía rencor a Darksy. Vaya, vaya, se había formado una buena. Pero eh, así mejor, si dejaba de contenerse comenzaría a ver sus puntos flacos de verdad, pues el momento en el que lo das todo, es cuando más te abres para el resto.
Con el fin de la pausa, se decidió de una vez a venir a atacarme. -Te arrepentirás de tu impertinencia. -Me dijo durante su acercamiento hacia mi. Por cómo se encontraba corriendo, la posición de su katana empuñada unos pequeños ángulos en diagonal en su mano derecha, y la fuerza que en teoría ejercitará, ya sabía qué corte iba a tratar de realizarme. Y como no saberlo, si me había defendido malamente del mismo en un par de ocasiones ya; un corte vertical que cambiaría su dirección a una diagonal a medida que caiga la hoja sobre mi cuerpo, por su costado derecho y de arriba a abajo. Pan comido. Entre que llegaba a mi posición, hice una floritura con ambas katanas haciéndolas girar sobre mis manos unos segundos para agarrarlas con fuerza al terminar. Por cómo realizaría su ataque, seguramente espere que me defienda con ambos filos para aguantarlo, pero no esperaba que fuese a pegarle un golpe a la suya con Odayaka antes de que hiciera el leve cambio de vertical a diagonal, pues asestando un golpe fuerte en el momento idóneo conseguiría hacer que pierda el equilibrio del ataque, y así lo hice, usando el peso de mi cuerpo como referencia para ganar estabilidad. Su ataque se mantuvo parado en el aire, pues no tenía ni la posición corporal, ni fuerza suficiente como para combatir a la gravedad en ésta ocasión, lo que provocó una pícara sonrisa en mi rostro, que sin esperar un mero segundo desde que me percaté de mi triunfo, dirigí el filo de Jakuten directamente en busqueda de encontrarse nuevamente con la herida que le había causado, ahora con casi todas las fuerzas que pudiese para que se tratase de uno letal.

Con un anticipo por parte de sus ojos, consiguió esquivar de nuevo mi golpe echando todo su cuerpo para atrás, dejando que se escuchase el mítico sonido de la hoja al viento. Aunque no fue tan rápido como ninguno de los dos creímos. Bajo la blanca capa de nieve que se quedaba de manta para el suelo, se comenzó a formar una muy pequeña piscina de sangre, sangue que se encontraba cayendo desde el filo de Jakuten, y se veía que era sangre fresca que se limitaba a gotear siguiendo su instinto de vida.
Otra sonrisa se precipitó sobre mi rostro, sobre todo cuando mis ojos vieron que sus ropajes se encontraban con un corte en horizontal de manera completa a la altura de su abdomen. De no estar tejido por detrás también, es probable que hubiese causado un semi acto de exhibicionismo. No había conseguido evitar el golpe, comiéndose aunque sea una fina línea de corte en su cuerpo, lo cual le hizo que replantearse un par de cosas, ya que lejos de querer atacarme de nuevo se llevó su mano desnuda hacia la nueva herida, cerciorándose de que la sangre era suya al notar el frío entrar en su cuerpo y el tatuaje rojo de calcomanía que le había dejado el pasar su mano por ahí, el cual se encontraba admirando con sus ojos. -Te reconoceré algo. -Dijo en ese momento mientras seguía mirando la palma de su mano, con una voz todavía más agrietada y grave de lo usual en él si podía caber. -Me sorprende que hayas sido capaz de hacerme una herida. Llevaba años sin que nadie pudiese tocarme con una katana. No sólo has sido capaz de prever mi ataque y contrarrestarlo de una forma eficaz, sino que has conseguido asestarme con éste un segundo golpe del que no he podido escapar. -Añadió mientras cambiaba su mirada hacia mi, conectando sus ojos con los míos. Ahora ya no me emitían ninguna emoción como podía pasarme antes, y eso no me gustaba. Reflejaba una calma que no era normal en alguien de su posición de arrogancia. -Pero. -Continuó. -Aun así, vas a morder el polvo blanco muy pronto. Soy Tadakatsu Honda, el mejor espadachín y único samurai del arte de la espada de éste gremio. -Terminó mientras me apuntaba con la punta de su katana. -No habrá un tercer corte para mi, prepara tus últimas palabras, pues ahora sí que iré en serio.

Increíble, ¿cuántas veces me había dicho ya que me preparase? Pero bueno, al menos ahora me ha dado algunos datos interesantes, y sobre todo, me había mostrado su nombre. Siendo él un samurai como se auto proclama, podría indicar una muestra de respeto hacia mi, o una muestra de que iba a morir. ¿De verdad tenía más por el que enseñarme? Sin duda esa templanza y confianza que sentía con sus palabras me hacían sentir un ligero temor. Un temor que en unos instantes se iba a convertir en algo real.
En un abrir y cerrar de ojos lo vi de unos metros de distancia, a encontrarse al lado de mi ejerciendo un golpe. Por puro instinto más que por suerte, conseguí bloquearlo con Jakuten, la cual era la katana más próxima a la hostia que se me venía. Con sorpresa en mis ojos, enfrenté la decisión de los suyos enviando un corte con Odayaka. Pero no sirvió de mucho, puesto que hábilmente esquivó el intento de corte dando media vuelta sobre sí mismo para instantáneamente volver a por mi, dejándome únicamente con la opción de bloquear. No era capaz de leer sus movimientos del todo, aunque ya haya entrado en calor y me había habituado a su rapidez, es como si ahora se encontrase en un nivel superior. No parece que sus amenazas fuesen de chorra ésta vez.

La cosa se convirtió en un en un toma y toma, sin daca para mi beneficio. Habíamos vuelto casi al principio, y yo aunque recién me hubiese encendido para pelear bien, tenía desgaste de un mal descanso en el submarino, no haber comido desde que me quedé sopa drogado por Dark, y de que lo último que entró a mi cuerpo fuese licor. Un cómputo de cosas que me generaban un mayor cansancio del que debería de tener a estas alturas con un “combate tan flojo”. Pero no había que desestimar tampoco el cansancio mental de éste combate, pues fue mayor que el físico a la hora de jugar a las predicciones y leer su cuerpo y sus gestos, a parte de que el tipo, por mucho que me las de ser el mejor espadachín, el rival tenía una gran habilidad, cosa que me quedó demostrada en un par de ocasiones.
Sería mejor que terminase con este combate, y pronto, antes de que perdiera las fuerzas que me quedaban en defenderme. Asimismo, la leve herida de mi hombro, por el sobre forzamiento de tenerlo en constante movimiento generaba otro pequeño malestar más en mi. Sea como sea, tenía que anteponerme a él en los siguientes minutos, y terminarlo, por muy hábil que sea, si conseguía conectar otro corte o par de cortes, unidos a los que ya tiene, lo podrían dejar para el arrastre.
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Mensaje por Dark Satou el Jue Mayo 28, 2020 6:14 pm

Mierda… ¿De verdad estamos ya todos así?” pensó Dark mientras echaba una ojeada a sus alrededores. Se encontraba resoplando encima de la nieve, mientras volvía a centrar su atención en el lancero. Si tenía que volver a encajar un golpe de esos iba a cagarse en dios y todos los santos. Se consideraba alguien bastante más resistente de lo normal, incluso con un aguante superior a la media. El problema es que no sabía si sentir esa clase de dolor era normal. Aún regenerándose constantemente, podía notar como una presión en el pecho entero bastante mala. Sentía como un chispazo que le recorría parte del torso, desde el abdomen hasta el esternón. Decidió aspirar aire lo mejor que pudo y agarrar lentamente, cerrando de dedo en dedo, el mango de Extorquendo Mundi. Notaba el cuero entrecerrarse ante su agarre; el sudor recorriendo el arma, la adrenalina fluyendo por su organismo… Se sentía muy vivo. Levantó las comisuras mientras jadeaba y miró fijamente al semi-gigante, notando una vez más de lejos su presencia. La nieve volvía a apartarse; quizás no era lo más óptimo, pero el sentirse así de excitado contra un oponente le hacía sobrepasar sus límites.

—¡¿Cómo se siente estar al borde de la derrota, tío?! —Gritó mientras le miraba. Si lograba provocarlo otra vez apuntaría hacia su pecho o cabeza y sólo tendría que darle un espadazo al arma—. ¡Ríndete! Buscamos contrataros, ¡y no nos serviréis muertos!

Vio de lejos cómo fruncía el ceño, pero su aura seguía con la misma determinación. ¿Qué pasaría si lo mataba? ¿Ese era el objetivo de sus vidas, morir por una organización? No tenía tiempo para respuestas. Pero sí para desviar con su espada la lanza. Con un movimiento en diagonal, rozó parte de la madera de esta. Después dejó de ejercer presión absoluta para simplemente, rozar el extremo y desviar su dirección. Pasó, literalmente, por sus pelos, cortándole varios y dejándole una pequeña herida en la cara de corte. Resopló y levantó los brazos, indicándole de que lanzase más. A esa distancia no iba a lograr darle, y él lo sabía. Comenzó a andar hacia el peliblanco mientras tiraba más lanzas, pero Dark había pillado el truco a desviarlas y lo hacía con relativa facilidad. Una vez estuvieron a la suficiente distancia como para que no fuese efectivo lanzarlas, intercambiaron un único golpe. El semi-gigante se había abalanzado hacia delante, intentando pegar una estocada con la lanza. Para su sorpresa, algo lo desbalanceó: uno de los contrincantes de Ivan, chocándose. Dark aprovechó abalanzándose en ese momento, pero saltando para partirlo por la mitad. Y lo hizo: concentrando todas sus fuerzas en la empuñadura, con un único ataque, logró atravesarlo de tal forma que mientras caía de haberse impulsado, el torso de su enemigo empezó a deslizarse hasta caer a la fría nieve. Gracias a no tener nieve alrededor por sus descontroladas de haoshoku, había tenido la capacidad suficiente como para hacer un movimiento así de complicado.

—Te lo dije. Te dije que morirías por esto, tío. Contra mí no se puede ganar tan fácilmente —exclamó mientras soltaba Extorquendo Mundi al suelo y se apoyaba en sus rodillas resoplando.

Echó una ojeada hacia los lados y esperó no tener que ayudar a sus compañeros; necesitaba regenerarse del todo los golpes para poder moverse con libertad. Gracias a dios de que su enemigo fuese tan lento, podía haber ganado. O a lo mejor era la ironía, ya que contra un enemigo más rápido, podría haber aguantado muchos golpes más. Necesitaba un minuto más y podría ayudarles.


Última edición por Dark E. Satou el Lun Jun 01, 2020 6:49 pm, editado 1 vez
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Mensaje por Ivan Markov el Sáb Mayo 30, 2020 4:31 pm

No quedaba más remedio. Tenía que acudir a sus reservas de sangre. Sus heridas, aunque se iban curando, estaban entorpeciéndole cada vez más, y a ese paso llegaría un punto en que el otro le heriría más rápido de lo que se curaba y acabaría tumbándole. Sin embargo le tenía algo mosca algo: su rival parecía estar atento a él como con... ¿expectación? Y podía oler impaciencia en su aroma. Estaba esperando a algo. "Entonces no puedo dejar que lo haga" pensó, frunciendo el ceño. Recurrió a la sangre almacenada en su interior y la consumió, haciendo que esta potenciara su agilidad y su regeneración.

- Se acabó.

Interpuso la mano derecha en una puñalada, dejándose clavar, y aprisionó la mano del arlequín entre sus dedos. Aunque el otro intentó echarse para atrás y soltar el arma, Ivan le siguió el movimiento y apretó el agarre, haciendo una mueca por el dolor. Entonces imbuyó su daga con su endurecimiento más poderoso y lanzó su propio corte. El mercenario intentó pararlo, pero lo desvió como si fuese nada y le rajó el torso de arriba a abajo, causándole una fea herida y tumbándolo. Arrancó la daga de su otra mano y dijo:

- ¿Suficiente? ¿He demostrado que puedo hablar con vuestro jefe?

Tuvo que centrar su regeneración en sus oídos para ser capaz de volver a oír y escuchar su respuesta. El arlequín jadeaba, con una mano en su herida. Asintió secamente y añadió:

- Pero primero tus compañeros tendrán que terminar.

Ivan echó un vistazo. Drake era el único que seguía peleando. Dark ya había terminado con el suyo... literalmente. ¿Lo había matado? Puto bruto, se suponía que tenían que contratarlos, no eliminarlos de la puta existencia. Bueno, al menos había más por lo que había oído. Ivan frunció el ceño, se sacó la petaca de sangre y la vació en varios largos tragos. Notó un alivio instantáneo, tanto por calmar su sed como porque sus heridas terminaron de cerrarse. Tras eso sacó la vía intravenosa y se la clavó, conectándola a la petaca para llenarla con un poco de su sangre.

- Bebed, tú y tu hermano. Os curará. No nos servís de nada lesionados.
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Mensaje por Simo el Lun Jun 01, 2020 4:26 pm

“¿Me estás vacilando?” Fue el único eco que se emancipó por mi mente mientras me cubría a diestro y siniestro de los ataques del “velocista” samurai. Aun siendo rápido, lo suficiente como para no haber comido polvo de orinoco momentáneamente, pero sí que me comenzaba a llevar ligeros cortes por un lado y por el otro, los cuales unidos a los síntomas que ya venían haciendo peso en la balanza de mi cansancio y tiempo de recompostura, lo único que hacían era ayudar a que cayera de forma más rápida. Se acabó, no iba a dejar que siguiese de ésta manera, además de que ya me iba acostumbrando a la velocidad que éste ser me atacaba. Y a parte tenía ya en la cabeza la idea para ganar, pues es posible que no fuera más rápido que él físicamente, pero mi mente era otro cantar. Si conseguía aunque fuese por unas décimas de segundo llegar a ver cómo se moviera, conseguiría intuir por dónde vendría el golpe según todos los movimientos que ha realizado durante nuestra pelea, y por ende frenarlo.
El clímax del asunto llegó en cuanto se propuso a cortarme en vertical directo, movimiento que conseguí ver de cara a futuro gracias a los compases que había estado usando durante un par de minutos. En vez de simplemente defenderme, me aseguré de frenar el golpe con mis dos katanas en forma de equis por encima de mi cabeza -me encontraba por poco en una posición de sentadilla, con las rodillas flexionadas y el tronco un pelín inclinado hacia adelante-, pero con un ligero inclinamiento con fuerza para atrapar por poco el filo de la katana rival y provocar de ésta manera que hubiera un segundo de espera.

Y así fue. Duró por poco más de un segundo, pero para mi ese momento me pareció que duró casi un minuto, entre la tensión y el orgullo, aires densos que se respiraban como si de masa se tratasen, y un dúo de miradas. La suya y la mía. Se trataba del momento preciso en el que el “equilibrio” que se mantuvo se había roto, y ambos fuimos conscientes de aquello. Miedo, ira, firmeza y decisión. Eran las palabras con las cuales definiría aún más lo que se sentía en el ambiente, ayudados por el frescor del clima sin color en el que nos encontrábamos daba una sensación de epicidad al asunto y tras percatarme de ello dejé una leve mueca en mi rostro.
Sin dejar pasar mi oportunidad de oro, deslicé mis dos katanas tirando hacia abajo para provocar -a parte de un sonido chirriante por estar acariciando el filo rival- un “corte” total hacia sus acciones y obligándole en cierta manera a retroceder. Pero tan sólo se trataba del principio, había que aprovechar el huevo de pascua; instantáneamente comencé a ser yo la persona que dirigía los ataques y ahora era el samurai el encargado de defenderse sin respiro. Usando la cabeza, dirigía con ambos brazos los ataques de manera frenética y encadenada sin apenas moverme yo de mi posición anterior. Se trataba de una lucha en el sitio prácticamente, pero al concentrar la fuerza y energía casi únicamente en mis extremidades superiores conseguía implantar esa pequeña dosis de rapidez que me pudiese haber faltado antes. Sin embargo él tampoco se quedaba atrás, conseguía que su filo llegase al alza de los cortes que trataba de propinarle, impidiendo que consiguiera conectar con su cuerpo.

Continuamos así por un par de minutos, hasta que me cansé y cambié la posición de Odayaka, dándole un giro a la posición del mango de ciento ochenta grados, buscando cambiar el sentido de dirección del filo, y empuñando ahora únicamente de forma horizontal la misma. Parecería una tontería, pero tras haberme adaptado yo ya a su forma de pelear teniendo otra forma de hacerlo con el estilo el nitoryu, me dará una ventaja frente a él que únicamente me ha visto de una manera.
Así, junto a mi visión del entorno y predicción del movimiento del rival para la defensa, buscaba justo los huecos más complicados de cubrir y los atacaba con la intención de fintar con la katana contraria hacia otra posición realmente descubierta. Y lo conseguía. Seguían sin ser cortes mortales, ni los suficientemente fuertes como para obligarlo a abandonar su posición, pero sí que comenzaba a notarse una diferencia,dado que antes era yo el que sufría así, y la tortilla ha dado la vuelta.

Escuchaba pequeños gruñidos provenientes por su parte, parecía que se daba cuenta poco a poco que perdía terreno en la batalla, por lo cual acabó por echarse varios metros hacia atrás en busca de un momento de respiro entre tanto movimiento. Cosa que no le iba a dejar tomar, ahor amismo estaba con todo, si quería ganar no debo de dejarle ni un segundo de pausa. Volví a posicionar a Odayaka en su posición normal, para empezar a hacer giros de muñeca para sacar con fuerza la técnica por excelencia de la katana. -Ittōryū… -Comencé a decir, anunciando que algo venía. -¡Tenpesuto! -Grité justo en el momento en el lancé un corte al aire con firmeza, creando un torbellino que cubría por completo la visión que tenía de mi contrincante. Algo de felicidad subió en mi, hacía tiempo que no realizaba ésta técnica. Con el viento a favor, se formó un torbellino ligeramente más grande que de costumbre, y con mayor velocidad de movimiento, todo gracias al clima. Se dirigía de forma directa hacia el samurai, el cual no sé si era consciente del todo de lo que le podría esperar si se llegaba a quedar quieto dejando que le atrape.

Nada podía asegurar el hecho de que tuviese la habilidad necesaria para deshacerse de mi ataque, yo de hecho, confiaba en ello. Me encontraba cansado ya, no me quedaban muchas fuerzas para seguir haciendo nada o casi. Éste tenía que ser el momento culmen. Sin esperar a ver su reacción al movimiento, yo me dispuse a realizar el que sería el punto y final a éste capítulo.
Con ambas katanas, comencé el ritual para crear un torbellino, la diferencia ahora es que lo hacía con ambas katanas, en ambos brazos. -Nitoryu… -Empecé a recitar mientras mis ojos se clavaban en el enemigo, el cual todavía se preocupaba únicamente por el torbellino que se dirigía hacia su cara y que se encontraba a punto de tocarle, no me estaba ni siquiera viendo. -¡Dabaru Tenpesuto! -Dije sacando en esta ocasión dos nuevos torbellinos los cuales mandé con un recorrido semicircular que culminaría en el samurai. Con la misma fuerza y velocidad del primero, no habría forma de que esquivase éstos dos si no los ve venir, ya que en un primer instante todavía se encontraba frente al primero, demostrándose que tuve razón al haber confiado en él, pues no entendía del todo cómo, pero consiguió con su katana deshacer la corriente de aire que le daba vida al torbellino, haciéndolo desaparecer y de esa forma “subiendo” el telón que nos estaba separando visualmente. Pero al mismo tiempo, ese movimiento suyo fue su perdición, pues la finalización le dejó con una posición completamente descubierta y con su cuerpo inclinado al suelo, el cual no le daba estabilidad suficiente para cuando ambos torbellinos se choquen con él por sus costados.

Hasta el último instante no se había dado cuenta de mi movimiento, y realmente no los vió venir. Por su derecha y su izquierda, ambos torbellinos acabaron por fundirse entre ellos y el samurai, dejándolo atrapado dando vueltas muy seguramente. Con suerte, los torbellinos recogerán algunos de los trozos de hielo que se encontraban por el terreno, que haciendo el efecto de cristales le propinen mayores cortes totalmente aleatorios por todo el cuerpo.
Sin perder un segundo desde que vi que el Tenpesuto cumplió su misión, me lancé hacia él corriendo lo más rápido que pude y antes de que el propio torbellino se deshaga, para propinarle todavía más cortes desde fuera del mismo, ahora se encontraba a mi merced. Tampoco iba a matarle, pero si tenía que asegurarme de que no se vuelva a poner de pie, porque en unos minutos yo tampoco podría.

Aproveché para echar un vistazo a mis compañeros con el rabillo del ojo entre corte y corte. O recién habían terminado y junto a mi los habríamos derrotado a los tres a la vez, o yo me había retrasado un poco. Darksy había cumplido su palabra de traerme dinosaurio para cenar, aunque le tendría que echar la peta después por habérselo cargado de una manera tan bruta, todavía no le había cogido ese respeto a la vida, pero bueno, en una pelea como la que ha tenido, normal que se le pire. Por el otro lado, Ivan también se había encargado de aquellos fantasmagóricos gemelos, y aunque en un principio le vi con bastantes heridas, me daba la sensación de que su cuerpo se encontraba ligeramente en mejor aspecto que antes, no tenía claro si se trataban de imaginaciones mias, pero me pareció curioso.
Veinte segundos después, más o menos, pues es el tiempo de duración de un Tenpesuto, acabó por deshacerse, dejando caer del aire al samurai el cual escupía algo de sangre por la boca, se encontraba casi en su totalidad lleno de cortes por todo el cuerpo, y ya no aguantaba ni la katana con sus manos. Cayendo al suelo junto a su arma, se quedó tirado en el suelo.
Los sonidos de dolor que emitía eran la señal de que seguía con vida, pero sin capacidad ahora mismo para levantarse del sitio. -Descansa. Si pereces de sobre esfuerzo no servirá de nada que os contratemos. -Dije mientras le miraba, con un ligero jadeo por el cansancio. Sus ojos buscaron los mío, y aunque no dijo una palabra, me lo tomaba como un “Esto no termina aquí”. Sonreí, que me acepten como rival es algo que me motiva a seguir mejorando. -Realmente eres un buen espadachín, tengamos en otro momento otro duelo. -Finalice para responderle a su mirada. Seguidamente me di la vuelta y guarda ambas katanas en su sitio. Al hacerlo, me quedé fijándome por un momento en Haruno Ro, al final no la había utilizado, aunque hubiera sido guay haber estrenado el nuevo arma con un nuevo estilo de pelea. Aunque ya había sido suficientemente difícil como para ponerme un obstáculo más, todavía no estaba perfeccionado.

Di unos pasos dirigiéndome hacia una posición central en la que me encontrase con mis compañeros, viendo los cortes que había recibido y sacando una conclusión del asunto; la chaqueta seguía viva. Aun me podría proteger del frío, y no había recibido cortes que me la estropease lo cortasen de formas que con un poco de aguja e hilo no se pudiese solucionar.
Y sin aguantar mucho más, acabé por caer en la nieve. Tumbado boca arriba en posición de “ángel” pude escuchar cómo me rugía el estómago gracia al hambre insufrible que tenía, el cansancio y la resistencia perdida, necesitaba un poquito de reposo para continuar. -Macho, me siento un tanto oxidado. -Me dije para mi mientras miraba el cielo que se fundía en dos paisajes formando un choque de ecosistemas. Me quedé pensando en tonterías mías Y pegando algún que otro bostezo. Ya había cumplido mi parte.
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Mensaje por Dark Satou el Lun Jun 01, 2020 9:19 pm

—¡Drake! —Gritó a pulmón abierto.

Se acercó corriendo ya totalmente recuperado y se agachó delante de él, quitando la nieve que tenía por el torso. Se mordió el labio con fuerza y le miró preocupado. Si no hubiese estado haciendo el gilipollas, quizás podría haberlo ayudado y no lo habrían herido de esa forma. Miró hacia el lado del oponente de su hermano y vio que le había perdonado la vida. Él había intentado lo mismo, pero no lo había logrado. Le molaba muy en el fondo tener esas explosiones de energía: no conocía sus límite ya que no encontraba un oponente que le suponiese un reto increíble. El dinosaurio había sido una batalla difícil, pero no por sus habilidades. Se confiaba demasiado y aquello podría haberlo matado. Agitó la cabeza intentando evadir esos pensamientos y volvió a centrarse en su compañero. Se encontraba orgulloso de que hubiese ganado, pero le preocupaba gravemente algo. Si él había logrado impactar una patada con tanta facilidad, ¿por qué a Sharp le había costado tanto ganar? A lo mejor todavía seguiría drogado, o se había olvidado de comer antes de salir del submarino. Porque si no sería bastante irónico de que fuese el peliblanco el que tuviese que entrenar a su hermano mayor. Cuando salió del pozo de lázaro, sin recuerdos, él fue quien le enseñó a controlar su haoshoku y a coger una espada de forma correcta. Y ahí estaba, cinco años más tarde, viéndole en el suelo tirado. Por lo menos había conservado la chaqueta rosa. Eso era un buen punto.

—Te prometo que te voy a organizar un banquete por esto, bro. Te lo puto prometo. —Le juró mientras le cerraba los párpados a la fuerza. Tenía que descansar, y conociéndole, se quedaría dormido de un momento para otro.

Cargó a su compañero a su hombro y pareció quedarse frito de verdad, así que soltó un pesado suspiro y miró a Ivan de reojo. No le costaba para nada tener a Sharp encima, así que se reunió con su parecido en el centro. Lo miró fijamente y después hizo un pequeño gesto con la cabeza, señalando hacia la parte ardiente de la isla. Tenían que ir a cerrar el trato ahora que habían ganado la batalla de introducción, o por lo menos ver qué podían hacer ahora. Le puso una mano en el hombro a Ivan y le dedicó una mirada.

—Vamos, Ivan. Estos ya han aprendido la lección. Ahora sólo nos queda ir hasta su guarida. Los tuyos están vivos, así que pregúntales cómo ir. Y que den su veredicto sobre la pelea. —Dijo mientras reafirmaba a su compañero sobre su hombro. Parecía estar mucho más serio que antes al ver a Sharp malherido.
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Mensaje por Ivan Markov el Miér Jun 03, 2020 4:50 pm

El arlequín dudó, pero finalmente aceptó la cantimplora y bebió. Tras varios tragos, su cuerpo comenzó a curarse, a un ritmo lento pero perceptible a simple vista. El mercenario observó con cierta impresión (no demasiada, todo sea dicho) y le devolvió la cantimplora.

- Has cumplido, así que te indicaré cómo llegar ante nuestro jefe. Id recto hacia ese pico torcido. Cuando veáis una cueva, entrad dentro.

Ivan asintió y comenzó a pasear entre los derrotados, dándole un trago de la cantimplora. Con el enemigo de Dark ni se molestó: estaba muerto. Finalmente se acercó a Dark y le hizo un gesto para que le levantara la cabeza a Drake. Le apoyó el recipiente entre los labios y le dio de beber.

- Con eso estará bien. Mientras no sufra una hipotermia o algo así, no debería estar en peligro ya.

Echó a caminar en la dirección que le había indicado, con el ceño fruncido. Había gastado mucha sangre en pelea. Estaba desgastado, algo cansado y aún terminando de regenerarse. Si había otra pelea más, lo pasaría mal. Tal vez incluso tuviera que recurrir a su Despertar... aunque prefería no hacerlo. Empezaba a darse cuenta de que dependía de su poder más de lo que le gustaba.

- Es ahí - dijo, señalando la cueva - Prepárate.

Desenvainó a Vanator y entró en el interior de la estancia. Había antorchas en las paredes, y por el olor confirmó que era el lugar, o como mínimo un sitio muy frecuentado por gente. La galería era larga y serpenteaba, pero no tenía pérdida: no había desviaciones. Finalmente acabaron llegando frente a unas compuertas de metal abiertas que daban a una gran estancia en la piedra. Estaba vacía, salvo por varias puertas y un hombre muy alto, de casi tres metros, de pelo largo y rubio. Era muy corpulento y vestía con un traje militar verde.

- Recibí el mensaje de los gemelos. ¿Así que pretendéis contratar nuestros servicios?

- Así es - contestó, poniéndose en guardia - ¿Te basta con que le hayamos dado una tunda a esos cuatro o tenemos que dársela a alguien más?
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Mensaje por Dark Satou el Jue Jun 04, 2020 9:44 am

Como Drake estaba bastante indispuesto, Dark dejó que Ivan le diese un trago de la cantimplora. Sabía de sobras que podía confiar tanto en él como la líder de su banda, así que no habría problema alguno por permitírselo. Le ayudó a levantar la cabeza y después agarró con la palma el mentón de su hermano para que reposase en su mano. Conforme pegó el trago, le limpió la boca con la manga de su chaqueta para quitar los restos de sangre y volvió a colocárselo bien en el hombro. Gracias a la colaboración del albino, Dark se sentía extrañamente mejor. No sabía que su sangre sirviese para eso, pero no iba a quejarse. Después se fijó en el rostro de su compañero y notó que iba con el ceño fruncido. ¿Qué se le pasaría por su cabeza? Él se sentía bastante mejor gracias a su regeneración, pero no podía abusar de ella. Tenía que tener más cuidado para el próximo combate, ya que sabía que podía hacerlo mucho mejor.

—Vale, gracias por la ayuda, Ivan. Lo aprecio de verdad. —Le dijo con sinceridad.

El vampiro lideró el paso entre la nieve, para llevarles ante lo que parecía un pequeño pico torcido. Allí, gracias a la magia de la perspectiva, residía una cueva muy bien escondida. El albino se extrañó al ver que tenían ahí una guarida, y no en la zona ardiente como indicaba el yonkou en el cartel de la misión. ¿A lo mejor era uno de los sitios de vigilancia? Observó cómo su compañero desenvainó su espada, e hizo lo mismo con Extorquendo Mundi. Tenía a Drake cargado al hombro izquierdo, así que su arma se adhirió a las escamas fuertemente reaccionando a su voluntad de alerta. Su espada tenía esa peculiaridad, así que no tendría que preocuparse de que se le resbalase. No tendría que esperar mucho para obtener una respuesta, ya que al entrar, vio un montón de marcas por el suelo. Gracias a su experiencia como arqueólogo, no le costaba encontrar indicios de que la gente había estado uno ahí. Por la calidad de las marcas que observaba en el suelo, y el estado de la galería, llegó a la conclusión de que la frequentaba gente.

—Supongo que ya te habrás dado cuenta, pero hay que tener cuidado. —Musitó hacia su compañero.

Y sus dudas se despejaron: apareció delante de ellos un hombre que parecía una torre, literalmente. No era un gigante, pero tenía una altura destacable; llevaba un traje militar, bien arreglado. Además de tener un color de pelo claro, acompañado de una melena bien cuidada. Sacó pecho y se dirigió hacia los dos peliblancos, con una mirada seria y autoritaria.

—Recibí el mensaje de los gemelos. ¿Así que pretendéis contratar nuestros servicios? —Preguntó con un tono prepotente.

—Así es —contestó Ivan, poniéndose en guardia. Dark sabía que se tenían que hacer de notar, así que hizo lo mismo—. ¿Te basta con que le hayamos dado una tunda a esos cuatro o tenemos que dársela a alguien más?

El rubio se llevó la mano al mentón y pareció pensarlo brevemente. Su altura y músculos no parecían convertirle en un estereotipo de hombre fuerte y poco inteligente. Tras rumiar unos segundos, contestó.

—Tenemos nuestra base en la zona ardiente de Punk Hazard. Esta cueva comunica con un sistema de monoraíl, pero no hará falta que vayáis hasta ahí. ¿Ha muerto alguno de los que mandé?

Dark abrió brevemente los ojos e intentó buscar refugio en la mirada de Ivan, pero parecía estar más atento al que tenían delante que a su reacción.

—Sí, lo partí por la mitad. Le di la oportunidad de vivir, pero no quiso. Tiene mi respeto como guerrero, eso es lo máximo que puedo decir. —Le comentó con el tono más calmado posible.

Conforme Dark iba explicando la frase, el tipo pareció ir cambiando su rostro cada vez más a uno de ira. Cuando el peliblanco acabó, la cueva incluso se notaba temblando. Notó cómo su brazo se iluminaba y el mantra empezaba a darle un presentimiento muy malo. Tiró a Drake contra una pared de un lado y alzó el brazo dracónico instantáneamente, cubriéndolo de busoshoku y parando un puñetazo también cubierto de negro que dirigió el rubio hacia él. El choque de los dos hakis hizo que se retumbase aún más la cueva, agitándose violentamente las vigas que la mantenían en pie. Dark saltó hacia atrás y apretó bien fuerte el mango de Extorquendo Mundi, que aún residía pegada a su mano. El brazo le dolía a rabiar, y sabía que ese tipo estaba a un nivel diferente. Un nivel horriblemente superior de la gente contra la que habían luchado.

—¡Ivan! —Acabó gritando mientras se preparaba para parar otro de esos puñetazos, esta vez usando la hoja del arma.
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Señor de la Piratería
Dark Satou

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Mensaje por Dark Satou el Sáb Jun 06, 2020 4:43 am

Ivan no parecía demasiado atento, ya que Dark tuvo que ayudarse de la hoja para parar todo el golpe. Dejando que le drenase busoshoku previamente, ayudó en algo, pero aún usando su antebrazo dracónico y su mano izquierda para mitigar la presión lo máximo posible, cedió. Ese tío estaba a un nivel diferente, uno al cual no podría equiparar Dark estando solo. La misma fuerza del golpe lo lanzó volando hacia la pared, donde se quedó incrustado brevemente. Soltó una bocanada de sangre grande y se separó de la pared, para ver cómo iba ahora a por su compañero. Por dentro Dark sentía que quería ver cómo impactaba uno de esos puñetazos en el vampiro, pero por el otro lado, no podía permitirle hacer eso. Así que se abalanzó y lo cubrió de otro golpe, usando otra vez la hoja del arma para meterse por en medio. Ivan le debía una muy grande, ya que si Dark no hubiese intervenido, quizás habrían fallado esa misión, o incluso habría muerto alguno de los dos en ese mismo momento.
Dark Satou
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Dark Satou

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Mensaje por Ivan Markov el Sáb Jun 06, 2020 9:38 pm

¿La parte ardiente? Menuda suerte habían tenido de encontrarse a algunos en la parte helada. En la otra mitad de la isla hubiese tenido problemas para enfrentarse a sus enemigos. ¿O tal vez no? Es decir, no tenía claro si la lava le afectaba de la misma manera que el fuego, y desde luego el gas o el calor por si solos no serían un problema en forma completa... pero no le apetecía comprobar lo primero. Por eso había decidido desembarcar en la mitad helada. En cualquier caso, cualquier divagación se desvaneció al oír su pregunta y la respuesta de Dark. "Joder... podrías haber dicho que fue un accidente" pensó. Por otro lado, la sinceridad tal vez evitase que se cabrearan de verdad cuando los otros contasen lo que había pasado. Era un pensamiento, un deseo agradable, que no se cumplió. En cuanto escuchó al otro, esbozó un gesto de furia y levantó su puño contra su compañero. El choque contra la espada de este fue tan violento que la caverna entera tembló.

- Mierda... ¡aguántalo un momento, Dark!

Tendría que acabar ese combate lo antes posible, y evitando usar una fuerza excesiva que derrumbase la cueva encima de ellos. ¿Era eso posible? Contra semejante mastodonte no le parecía muy probable. No le gustaba depender de su Despertar, últimamente había tenido que usarlo muy a menudo. Sin embargo si no quería que los tres acabasen en serios problemas, tenía que dejar su orgullo a un lado y sacar todo su potencial. Comenzó a crecer de tamaño, sus ojos se volvieron de color rojo intenso y todos sus dientes se convirtieron en poderosos colmillos. Le crecieron garras y en la palma de sus manos salieron bocas. Por último, dos enormes alas de murciélago salieron a su espalda. Mientras terminaba su transformación, usó su Verstärkung para recuperar parte de sus energías. Pasó la mano por el filo de Vanator, cortándose y dejando un poco de sangre, haciendo fluir el frío de la muerte a la espada. Este se materializó como una llama azul, Boreas. Tras eso concentró el poder de su akuma en comenzar a levitar, terminando de prepararse para el combate. Alzó el acero y contempló la situación. Dark estaba aguantando como podía, tratando de evitar que aquel monstruo los reventase a los dos o la caverna. Había hecho bien en pedir su ayuda.

- Ya estoy listo. Buen trabajo.

Su voz ahora fue calmada y diferente. Desprovista de emociones. En un movimiento fluido y rápido, se lanzó hacia delante, pasó al lado de Dark y lanzó una patada ascendente hacia el antebrazo del semigigante en el momento en que este descendía hacia su compañero. El golpe desvió su ataque hacia un lado y le hizo perder levemente el equilibrio. No fue suficiente para dañarle, pero tampoco lo había esperado. Sin perder el ritmo, Ivan aprovechó la inercia para dar una voltereta sobre sí mismo, trazando un corte ascendente contra el pecho de su enemigo. Los hakis de ambos impactaron, pero el otro logró protegerse de la mayor parte de la acometida. Sin embargo el fuego comenzó a escarchar su piel, causándole daños de otra clase. A la velocidad del pensamiento, se lanzó entre las piernas de su rival, situándose a su espalda y evitando un, desde su punto de vista lento pero brutal, puñetazo. No realizó el desplazamiento sin aprovecharlo, pues mientras se colaba entre sus piernas le metió un corte en el muslo derecho, y al girarse otro en la parte posterior de la pierna izquierda. Aunque el otro era grande, resistente y era un buen usuario de busoushoku, la fuerza de Ivan era enorme en su despertar, y logró dejarle dos feas heridas por las que se empezó a extender la escarcha.

- Maldito cobarde... ¡pelea frente a frente, como los hombres!

Lejos de caer en su provocación, Ivan danzó en torno a él, evitando un codazo y que el tipo volviera a encararle, manteniéndose a su espalda y lanzándole un nuevo corte, esta vez en mitad de esta. Por un momento el semigigante flaqueó. Esta nueva herida fue más profunda, probablemente por un fallo en la concentración del otro. No había logrado preparar su busoushoku a tiempo. El hombre flaqueó y cayó de rodillas, respirando pesadamente. Ivan le apuntó con la espada con una mirada fría como el hielo que cubría a su rival.

- Somos dignos. Ahora hablemos del contrato de tu grupo.

Sin embargo algo cambió. El tipo dio un rugido de ira, sus músculos crecieron y se tensaron y su piel se volvió de un tono rojizo y comenzó a emitir vapor. La escarcha se fundió, y sus músculos hicieron presión sobre las heridas. Con una furia feral, lanzó un puñetazo directo al torso de Ivan mucho más veloz y potente que los anteriores. El vampiro se protegió con su haki de armadura, pero aún así el golpe fue tan brutal que quebró sus huesos y lo hizo estamparse contra la pared. Y entonces ocurrió lo que temía: la caverna entera empezó a temblar y varios trozos se desprendieron. "Mierda..." Se desencajó de la pared con un movimiento de los hombros, soportando el dolor de sus huesos volviendo al sitio, y gritó a Dark.

- ¡Rápido! ¡Vámonos antes de que esto se venga abajo!

Se lanzó hacia el durmiente Drake, se lo cargó al hombro y comenzó a volar a toda velocidad hacia la salida. Tras ellos iba el furioso semigigante, gritando improperios y palabras sin mucho sentido. ¿Por qué estaba tan furioso? ¿Apreciaba mucho a sus compañeros? Tal vez al principio estaba poniéndoles a prueba y luego entró en un estado de furia. O simplemente estaba mal de la cabeza. En cuanto salieron, le pasó el cuerpo de Drake a Dark y se interpuso entre ellos y la entrada. Entonces tomó a Vanator con ambas manos y el fuego azul de la hoja aumentó de intensidad.

- No te muevas de donde estás, por lo que más quieras - le dijo a Dark - Voy a usar un movimiento muy peligroso.

- ¡Vuelve, rata cobarde! ¡Te destriparé!

- Ich bin das Feuer des Winters. Der Winter ist geboren und stirbt in mir - comenzó a recitar, con sus ojos destellando - Wenn das Feuer gefriert, ist mein Kampf vorbei. Komm zu mir, Boreas Wind!

Ivan levantó totalmente a Vanator hacia el cielo, y desde esta salió una llamarada azul que ascendió veloz como un cometa hacia las nubes. Estas comenzó a brillar con un destello azul. Finalmente el semigigante salió de la cueva, rugiendo y lanzándose hacia él. El vampiro hizo bajar la espada en un veloz movimiento y gritó:

- Schlachtfeld: Boreas Regen!

Una lluvia de espadas de hielo comenzó a caer sobre ellos, evitando únicamente el sitio donde estaban él y sus compañeros. Sin importarle el peligro, su enemigo cargó con un grito feroz y preparó su puño, pero las espadas fueron más veloces. Varias de ellas le atravesaron, pero eso no fue lo peor. Las otras al impactar en el suelo comenzaron a detonar causando pequeños cráteres y lanzando esquirlas de hielo. En apenas un instante, todo el terreno de batalla se convirtió en una zona peligrosa y caótica, y el propio suelo tembló ligeramente. En algún lugar lejano de la montaña se levantó una pequeña avalancha. Y frente a él, su enemigo se desplomó con los ojos en blanco. Ivan suspiró y cayó de rodillas, mientras su cuerpo volvía a su forma completa. Era la primera vez que lo usaba.

- Joder... menuda movida.

- Bien hecho, os habéis ganado el derecho de contratarnos. Lo siento por Gorovich, es un poco impulsivo.

La figura que le había hablado era un hombre alto y delgado, de pelo y ojos grises, cabello ondulado y largo, traje elegante y chistera. Llevaba un bastón de gentleman en una mano.

- Supongo que tú eres el jefe, ¿verdad? - dijo Ivan - Necesitamos que arregléis el desaguisado que está pasando en Wano, aunque... un momento. Aún tenemos que negociar con nuestro propio contratante algunos términos, ¿verdad, Dark?

Sacó su den den mushi y llamó al número de contacto que le había dado Berthil. En cuanto cogieron y hablaron, contestó.

- Aquí Ivan Markov. Yo y mis compañeros Dark E. Satou y Sharp D. Drake hemos conseguido enfrentarnos a la Hermandad de la Estrella Oscura. Podemos contratarlos ya, pero antes tenemos que hablar de mis horarios y los de mis compañeros. Por mi parte, quiero 150.000.000 más. Por una tarea tan complicada como la que hemos afrontado normalmente cobro más dinero de lo que se ofrecía. ¿Tú que quieres, Dark?

Le pasó el den den mushi para que estableciera sus condiciones. Una vez hubiesen terminado de negociar con la gente de Berthil, terminó de explicarle al líder de la Hermandad, Spolyar, en qué consistía el contrato que pedía Berthil. Una vez aclarado todo, le dio de beber de su sangre al inconsciente Gorovich para que se recuperara, y tras cargarse de nuevo a Drake al hombro, se despidió con un gesto de la mano.

- Hasta la vista. Vamos Dark. Sé buen chico y ayúdame con Drake, me duele todo. Vamos a tomarnos unas cervezas al Leviatán, y cuando estemos en aguas calmadas te dejaré que lleves el timón un rato.
Ivan Markov
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