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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty El oasis de la oración [Priv. Grimm] {Dom 31 Mar 2024 - 23:03}

Te pican a la puerta del camarote, un lujoso camarote la verdad, no muchos se pueden permitir uno individual, baño propio, cama de metro ochenta para una sola persona, tenías hasta una pequeña cómoda con toda tu ropa, más un armario donde tus fieles colocaron de forma ordenada, correcta y sin doblar todas tus túnicas, hasta las bordadas con hilos de oro, por que admite, que nunca te has limitado en tus caprichos altamente costosos y difíciles de fabricar, pero mientras tengas a tus seguidores dejándose la piel y el alma en dar donativos para purificar su alma, no te has tenido que preocupar por cosas tan insignificantes como el dinero...
Saliste vestido con tus ropas elegantes, pero casuales, no estás en la iglesia, no tienes que aparentar nada, tu camisa blanca perfectamente planchada, tus pantalones azul oscuro atados a la cintura con un cinturón marrón, zapatos negros impolutos y una corbata azul con una ralla fina blanca que atraviesa en diagonal. Pero como te gusta, siempre llevas algo que destaca sobre lo demás y es ese reloj, que te regaló uno de tus adeptos, en compensación por ser perdonado por su pecado más grande, la lujuria...

Nada más abrir la puerta hacia cubierta notas la brisa marina, aire fresco con olor a salitre, tu olfato es más desarrollado y en estos momentos es cuando más se acentúa, llevabas encerrado toda la noche y ahora el mar te golpea la pituitaria. No diste ni dos pasos que tus adeptos te estaban esperando -Buenos días Padre. En unas horas llegamos a tierra- Comentaron, te daba igual, no tenías ninguna prisa -Muchas gracias hermahahahano Lorenzo- Es de buen nacido ser agradecido y eso lo sabías. Te tenían una mesa al lado de la borda, con una silla, la mesa tenía dos tostadas y un té verde, para ti, siempre te trataban como si fueras el "elegido" pero claro, eso les haces creer...
Te sentaste, le diste un sorbo al té y a la lejanía podías observar la isla de Sanubia, también conocida como "El Desierto de Sanubia". Una isla casi deshabitada si no fuera por pequeños pueblos que resisten aún a ser olvidados en las arenas del tiempo. ¿Por qué le echaste el ojo en su momento? La temperatura es bastante alta, las túnicas no ayudan a tu comodidad pero eso era secundario, lo que te gustó fue lo fácil que fue convencer a todos estos pobres desgraciados...


Isla Sanubia:
La isla es un gran desierto, donde hay un total de siete pueblos, cuatro costeros, tres en el interior. De todos los pueblos, el que está en el centro de la isla es quien tiene más capacidad económica de todos, ¿Por qué? Por su oasis central, de donde se consigue agua potable que es lo más importante en este tipo de bioma. El pueblo es la entrada al Oasis, el cual consta de un lago en forma de serpiente rodeado de un hermoso y frondoso bosque que no tiene nada que ver con la imagen de desierto, que se alimenta de las aguas subterráneas de la isla, que no solo absorbe el agua, si no que también la desala lo que hace posible que los seres vivos puedan beber.
En el centro del pueblo hay una plaza donde se encuentra un pequeño restaurante donde solo sirven carne de lagarto, agua y cerveza, la cual es más barata que el agua. Un camino te lleva hasta el objetivo del "Padre Jaldabaot" pues es suya y hoy era el día donde por la noche se juntan los astros para alcanzar la puerta al "Paraíso".

La gente tiene la creencia de que el oasis es un lugar sagrado que no puede ser mancillado, gracias a las aguas tienen vida. Muchos son los que piensan que un ser divino vive en esas aguas que purifican el alma de los isleños...
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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty Re: El oasis de la oración [Priv. Grimm] {Mar 2 Abr 2024 - 0:32}

Llevo dos semanas atrapado en un barco. El viaje ha sido ameno, solo nos hemos cruzados con dos tormentas y casi nadie se ha muerto de malnutrición, pero... Como en todos los barcos a los que me subido desde que decidí viajar, todos sus pasajeros son idiotas a más no poder.

—Dicen que Juldini, señor y protector de Sanubia, es grande y todopoderoso, y que si logras superar sus tres pruebas te concederá cualquier deseo.

Ese era Marcus, un tripulante ordinario, más supersticioso de lo que me gustaba. Llevaba dos semanas escuchándole hablar sobre el misterioso Oasis y todas sus cualidades mágicas. «Magia». Como si eso existiese. Escupí al suelo, molesto. Si había algo que me irritase más que los idiotas habituales, eran los idiotas con creencias místicas.

—¿Qué ha sido eso? —preguntó uno de los tripulantes—. Parecía un lapo.

«Mierda». Me tapé la boca con las manos y me recogí las piernas, buscando empequeñecer las posibilidades de ser visto. Al menos, yo sí actuaba con lógica. Bueno, casi siempre. Me dolía admitirlo, pero en algunas ocasiones, pocas, extremadamente pocas, casi ninguna... Me dejaba llevar de forma ligera y sutil, muy poco notoria, por mis sentimientos. ¿Que no actuaba con lógica? Quizás. ¡Pero no dejaba de ser racional! La química cerebral era realmente compleja y profunda, y cualquier estímulo externo era capaz de crear reacciones en cadena con resultados prácticamente imprevisibles. O no, porque la ciencia era capaz de cualquier cosa, hasta de predecir lo impredecible.

—Yo no he oído nada —seguían los marineros.

—Que sí, que yo lo oí, no estoy loco —dijo mientras se agachaba a registrar la parte inferior de la mesa.

«Un poco loco sí que estará si también cree en la fábula esa de Juldini». Un pequeño ratón pasó correteando, se detuvo dos segundos delante de la caja dónde me estaba encogiendo, me guiñó un ojo, y siguió a lo suyo. «Al fin, hora de comer»
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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty Re: El oasis de la oración [Priv. Grimm] {Mar 2 Abr 2024 - 16:30}

En lo que terminaste de almorzar y hablar un poco con tus fieles, el barco estaba entrando en puerto, se notaba más movimiento que de costumbre y nadie quería pasar cerca tuyo para no molestar, pero ahí estabas, con las manos sobre la borda observando la gran isla de Sanubia. El puerto era escueto pero no te hacía falta mucho más, podías observar en la calle principal, tras terminarse los tablones de madera una hilera bastante grande de carruajes siendo tirados por camellos, estaban detenidos, eran los transportes que te llevarían al centro de la isla, al pueblo "Oasis" a tu iglesia... Todo el mundo te ayudaba, te veneraban como a un dios y a ti te encantaba, te dejabas ayudar por todos sin problema alguno, todos eran tan crédulos que no podían ver que el mayor pecador era quien les dirigía, pero de eso ya eras consciente.

No tardaste en bajar pues te rogaron ser el primero para purificar el camino, te llevaron hacia el carruaje central, era más grande, más bonito, de madera blanca barnizada y detalles dorados hechos a mano por expertos con una delicadeza extrema. Tras subirte, empezó el camino hacia el templo... Ahora estabas solo, o eso parecía, solo tenías en tu mismo carro a tres fieles muy cercanos, de los que saben bastantes secretos y al conductor del vehículo, pero también era un siervo de la alta cúpula que llevaban tus planes a cabo -Señor, hemos recibido la información de nuestros infiltrados en el gobierno, parece ser que no entienden la importancia del mes pasado, creen que el "viaje espiritual al paraíso bajo el amparo de Dios" no es más que un simple e impuro "Suicidio colectivo"- Rápidamente el de tu derecha habló con claro nerviosismo -Señor, le avisamos, estaba el hijo de un cargo importante, no tendríamos que haberle dejado pasar al paraíso, eso nos traerá problemas para las siguientes ascensiones- Estabas de brazos cruzados, ojos cerrados, como durmiendo pero claramente ese no era tu estado -¿Que quiere decir hermano Liam? ¿Qué por ser hijo de alguien, por traernos problemas o por cualquier otros motivos tendríamos que decidir quien va o no al paraíso?- El hombre se tiró hacia atrás, claramente te tenía miedo, rápidamente juntó las manos en forma de rezo y se defendió -¡No, no, Padre, no me he explicado bien! Quizás haberlo retrasado o solicitado ayuda, no estaría el gobierno tan encima nuestro- Sí, hiciste que bebiera la belladonna, pero solo por que empezó a dudar, era una manzana podrida, habría sido peor el remedio que la enfermedad -Si Dios llama a su alma, no se puede hacer más, era su momento de "viaje"- En realidad era ese día o nunca...

El carruaje pilló una piedra, hizo que tuvieras que abrir los brazos por la sensación de caída pero siguió adelante, en ese momento te acordaste -¿Se ocuparon de las hormigas, escorpiones y de las serpientes?- El que tenías enfrente contestó de forma seria, era quien más tenía el cerebro lavado -No se preocupe Padre, hemos dejado vacas en las lejanías, eso hace que los bichos estén más tranquilos y busquen comida por donde la han encontrado...- Sí, alimentar a todos los depredadores de la isla antes de tu llegada era algo normal, así no tenías que enfrentarte a uno de los animales que más te imponen respeto, las serpientes gigantes... -Yo no tengo miedo- El tercero que había hablado en primer lugar te responde -Nadie ha dicho que usted lo tenga Padre- Esas palabras te hacen darte cuenta, no te referías a ninguno de ellos... -Me refería, a que no tengo miedo de que os olvidéis, se que sois responsables, simplemente era por hablar de algo- Salvado por el momento, pero deberías tener cuidado...
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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty Re: El oasis de la oración [Priv. Grimm] {Ayer a las 20:55}

La hora de comer era uno de mis momentos favoritos del día, principalmente porque no había muchos más entretenimientos en aquel barco. Aquel ratoncito, al que había apodado Pérez, había resultado fácil de domesticar en pos de mis intereses.

Encontrarlo fue mera casualidad, pero enseguida supe qué hacer con él. Usando todos los conocimientos que leí en Doma y monta todo lo que te propongas, la enciclopedia mundial sobre el entrenamiento y domesticación de animales, no tardé mucho en hacerme con el control de esa rata. Para él yo me había vuelto en ese padre que, cuando te miraba mal, hacía que te cagases por las patas hacia abajo y del que necesitabas desesperadamente su aprobación. Gracias a eso, nunca fallaba en misión.

—¿Otra vez ese puto ratón? —gritó Marcus. No le gustaban mucho los roedores—. Joder, ¿cómo hace para esquivar las trampas?

Pérez se metió hacia el interior del barco. Yo salí de mi caja y correteé en su busca. Como siempre, nadie me había visto. Eran muy tontos cómo para fijarse en mí. Mi roedor amigo empezó a emitir unos chillidos. Se parecían al morse, pero todavía no se lo había enseñado. Por algún motivo, a los animales les costaba aprender códigos e incluso lenguajes. No importaba, cuando acabase en aquella isla encontraría tiempo para que aprendiese.

Cuando alcancé a Pérez se encontraba al lado de una rudimentaria trampa para ratones. Con queso. Desarmé la trampa con facilidad y Pérez y yo obtuvimos nuestra recompensa: un merecido y exquisito pedacito de queso amarillo. No era especialmente sabroso, pero no sabía mal. Lo partí en partes equitativas, dos tercios para mí y uno para él. Sí, éramos del mismo tamaño, pero yo pensaba por los dos, y eso también desgastaba. Repetimos el proceso con el resto de trampas, consiguiendo suficiente comida para matar el hambre. Los tripulantes del barco siempre las reponían cada día, quizás por eso de que las ratas no traen nada bueno en los barcos. Pero Pérez estaba limpio, pasó mi examen médico a la primera.

«¿Cuánto queda para desembarcar?» pensé, aburrido. Quería bajarme en aquella isla lo antes posible.
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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty Re: El oasis de la oración [Priv. Grimm] {Ayer a las 21:14}

Paso a primera persona por comodidad:

Tras sus horas necesarias, llegamos al pueblo del "Oasis" donde mi iglesia me esperaba, nada más entrar en el recinto ya tenía un séquito de leales fieles a la religión, esperando mi llegada y lanzando flores ante mi paso. Caminé delante de ellos con mi escolta personal saludando a todos los fieles y santiguando a cada uno que me gritaba "salve mi alma", siempre era lo mismo, aparentar ante mis fieles. Una vez dentro de la iglesia había gente ultimando los detalles para la ceremonia de esta noche, pasé saludando, poniendo mi mejor cara y alagando su trabajo, la verdad es que era detallado y estaba bien planteado, las flores, velas, todo... Tras pasar las puertas que daban a la zona privada observé a cuatro personas haciendo la poción de Belladonna
Cabra: ¿Cuanto tardahahará?
Sequito 1: El brebaje estará preparado con tiempo para la ceremonia, no se preocupe Padre
Sequito 2: Esta vez tenemos suficiente, no cometeremos el error de la última vez
Cabra: No hijo mio, no fue un error, Dios negó la entrahahahada al cielo a esos descarriados y no supieron sobrellevarlo, no pienses en ello como una ejecución pues como dijo nuestro señor "Quien no pueda entrar en mi reino, necesitahaha ser purgado por lo que enviarlo al infierno donde mi hijo se ocupará de sus pecados"
Guardaespaldas: Señor, necesitamos mejorar la seguridad, si el gobierno ha enviado a alguien para investigar, no sería...
Cabra: No te preocupe hijo mio, no lo han hecho y de hacerlo, nuestro Señor nos protegerá de cualquier mal...


Todo estaba listo para la gran noche, verdad es que no tendría que haberme venido arriba con el hijo de ese alto cargo militar, pero resultó ser uno de los mejores llamados que teníamos, gracias a él, los sacrificios para nuestro señor aumentaron en treinta personas, podría haberlo seguido teniendo a mi lado, pero le empezaban a entrar dudas y eso no era lo mejor para nuestra iglesia.
Accedí a mi habitación privada donde me esperaban dos fieles más de confianza, me quité la ropa pues me tenían el baño preparado y me ducharon, sin lascivia pues podrían acabar con un billete directo al fuego eterno, tras una ducha larga y relajante, me sirvieron comida, bebida, me vistieron y pusieron una de mis mejores túnicas, me mostraron siete cetros para portar en la ceremonia y elegí el más ostentoso. Estaba todo listo para mi gran momento, para el ascenso de los fieles
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El oasis de la oración [Priv. Grimm] Empty Re: El oasis de la oración [Priv. Grimm] {}

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