El Juicio final

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Katharina - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Hazel - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Oppenheimer - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

Entre lápidas {Priv. Roy}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Vie 28 Ago 2020 - 19:53

Tras escapar del coliseo su misión era más que clara, debía encontrar a sus hermanas. El primer paso era encontrar a Aria y a Ilje, el resto del plan podía llevarse a cabo una vez tuviera a sus hermanas a su lado. Por el momento el encuentro entre las tres era algo que le resultaba lejano, pero sabía que tarde o temprano conseguiría llevarlo a cabo. En aquel momento su vida era una y exclusivamente encontrar a sus hermanas. El resto le importaba poco, aunque no olvidaba su necesidad de venganza. Aunque mas que venganza era una forma de encontrar su propia justicia.

— ¿Donde estarán esas dos? — suspiro de forma larga mientras desembarcaba en el puerto de cactus island, aquella isla era cuanto menos tétrica. Tanta cantidad de lápidas llenando la isla, es lo que le daba la apariencia de cactus, cualquiera podría decir que era un chiste. Aunque bueno, si se ponía a pensar la cantidad de sangre que manchaba sus manos podría considerarse que ella era tan monstruo como cualquier otro. Había arrebatado muchas vidas, puede que fuera por supervivencia, pero eso no quitaba el hecho de que esas personas habían muerto a sus manos. Y aún pensando eso, Elina estaba dispuesta a que sus manos siguieran manchandose de sangre si con eso conseguía la justicia que tanto anhela o si con eso consigue que sus hermanas se reúnan con ella y vuelvan a ser una familia.

El fin justifica los medios, era una frase que nunca había entendido del todo bien hasta el momento en que tuvo la necesidad de hacer cualquier cosa con tal de sobrevivir y aunque la chica tenia su propio sentido del honor, eso no quitaba que fuera capaz de matar o de realizar otros actos atroces con tal de continuar. Es algo complicado de entender e igualmente complicado de explicar. Pero tampoco es que tuviera que explicarle nada a nadie, en aquel momento no había nadie para ella, nadie que no fueran sus hermanas, el resto eran meros desconocidos de los cuales aprovecharse para encontrarlas. — Tarde o temprano os encontrare... — se acerco a una mujer en el puerto para preguntarle por sus hermanas, por si había visto a alguna de las dos. Tal vez tendría suerte esta vez, tal vez en la isla habrían visto a alguna y podrían indicarle donde si es que lo recordaban.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Roy Horrigan Vie 28 Ago 2020 - 20:09

Cáctus Island, una isla que intentaba evitar a toda costa desde que nos declararon a mí y a Claude terroristas del South Blue. Pero me había despertado tras una borrachera en ella, con una escena del crimen de lo más interesante: una compañera de noche —la cual había que admitir que era un ocho de diez—, tres botellas de bourbon —poco para que olvidase cómo he llegado aquí, seguramente la mujer me drogaría— y un inspector de hacienda. O bueno, como le quieren llamar los parguelas del gobierno mundial. ¿Por qué debería de pagar impuestos si ni siquiera ganaba dinero? Entendía que me quitasen de la prima de la Marina algo del dinero para que los gordos de los dragones celestiales comiesen... ¿Pero siendo pirata? O esa una estafa muy elaborada, o algo me estaba perdiendo. Muy grande. Porque los sesos del hombre que tenía una tarjeta ID eran bastante feos. Un rosado quizás un tanto apagado:

El problema no era solo ese, era que tras describir dónde me encontraba, venía lo importante: abrí la boca con la gente que no debía. Hice la típica de distraerles con alguna de mis hábiles frases y excelente interpretación e hice uso de la mejor táctica que un científico podía adaptar en combate: correr por patas. Literalmente. No me gustaba mucho la expresión, pero logré separarme por un momento de ellos. Hasta que vi a una persona que destacaba ante las demás, por lo que mi maquiavélico plan empezó. Sí, quería que destacase. Por sus apariencias tenía la sensación de que iba a ayudarme.

—Uf, tu belleza es como la raíz de -1, no puede ser real —le expliqué mientras me colocaba sutilmente detrás de ella. Si no me miraba le miraría las nalgas: con unos pantalones tan apretados tendría muy buenas vistas.

Mi respiración estaba algo agitada, además de que sudaba como un gorrino. Lo mío no era correr o moverme demasiado del escritorio, ¡por lo menos me había marcado un sprint de veinte metros! En un mundo como este, las personas hacían sprints de kilómetros sin siquiera intentarlo, pero me gustaba calificar el cerebro como mi músculo más fuerte —la ironía es que no es un músculo, pero es que la gente es muy paleta y podía ir aconsejando a la gente que lo entrenasen como tal—, seguido de mi lengua.  Además de que tenía un pulso de la hostia. Pero basta de hablar de mí: pelirroja como yo, cara de pocos amigos y una cicatriz que le recorre media cara. Es la típica femme fatale que grita «¡si me miras te reviento!», pero el mundo necesitaba más chicas como ella. Porque tras estar escondida detrás de ella, los matones que me perseguían se colocaron a nuestra altura. Con un aura de lo más amenazante, y cara de pocos amigos, le replicaron:

—Apártate o irás tú también por delante.

—Técnicamente ya está por delante —aclaré—. Además de que el término no está bien dicho.
Roy Horrigan
Mensajes :
17

Fecha de inscripción :
16/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm8/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (8/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm2000/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (2000/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Roy Horrigan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Vie 28 Ago 2020 - 21:26

Tras preguntarle a la mujer y que esta se disculpase diciendo que no le sonaban de nada las jóvenes que le mostraba bufo un poco frustrada. Pero aún tenía mucha isla que recorrer y mucha gente a la que preguntar así que tampoco se iba a desanimar a la primera de cambio. Se acercaría entonces a la taberna para preguntar si alguien las reconocía. El lugar de encuentro de la gente siempre era las tabernas, restaurantes o lugares de ocio y ahora mismo era lo que ella necesitaba para encontrar a sus hermanas.

Sin embargo, mientras iba caminando un hombre se acercó a ella y diciendo algo que no terminó de comprender se escondió detrás de ella. No sabía si lo dicho había sido un halago o un insulto, le miro de reojo y al comprobar como le miraba el culo casi tuvo la imperiosa necesidad de girarse y ponerle la cara del revés de una hostia. Pero antes de que pudiera hacer nada un par de hombres se acercaron a ellos y le dedicaron unas preciosas palabras que la hicieron fruncir el ceño.

— ¿Disculpa? para empezar, ¿quien narices eres y que demonios quieres? y para seguir, ¿que ha echo este enclenque para que queráis darle? — por que se notaba que tenían ganas de darle una paliza y aunque a Elina le daba más bien igual lo que quisieran hacerle, la estaba usando de escudo y habían venido a meterse con ella sin venir a cuento. Lo que le daba la impresión de que a lo mejor los que se merecían una paliza eran ellos y no el pelirrojo que estaba a su espalda.

Espero a ver que le contestaban mientras miraba de reojo al tipo aquel, desde luego no parecía demasiado atlético asi que no podría haberles pegado, tal vez les habría robado algo, aunque viendo como corría no parecía un ladronzuelo. ¿Entonces que demonios había podido hacer aquel hombrecillo para que fueran tras él como perros rabiosos? No se lo explicaba, no encontraba una solución lógica para aquella persecución pero al menos obtendría una respuesta pronto o eso esperaba. Estaba lista para darles un buen golpe en cualquier momento si se ponían tontos y sus espadas siempre listas de ser necesario desenvainar.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Roy Horrigan Vie 28 Ago 2020 - 22:42

Menudo marrón. Pero al haber conocido a la pelirroja, había tenido un golpe de suerte. Ahora la mujer era parte de mi plan, ya que parecía estar del lado del débil. Yo físicamente lo era, y de hecho parecía de lo más inofensivo. Pero lo que nadie sabía es que debajo de mi chaqueta, en un bolsillo interior que yo mismo cosí anteriormente, tenía mi arma secreta: una pistola de calibre bajo con la suficiente potencia como para perforar la sien de uno de esos pringados. ¿Quizás debería recurrir a alguno de mis actos de interpretación y llamar a un médico? Porque no lo llamaría para mí. Lo llamaría para ellos. La mujer se veía más que capaz de encargarse de ellos, tenía como un aura alrededor amenazante.

—Verás, esto es bastante sencillo —comenté mientras me ponía en el lado de mi recién conocida y sacaba el pecho como me había enseñado Claude—. He evadido a hacienda. No quiero pagar impuestos.

Dieron un paso adelante, también sacando el pecho. No quería medir mi polla con la de ellos ya que seguramente ganaría, pero la actitud que tenían, demostraría lo suficiente a la pelirroja como para ponerse de mi lado. Que ya lo estaba, pero más bien en el sentido de la moral y de formar un equipo. ¿Iba a hacer algo? No. Por lo menos no físicamente, claro. Me había pillado mirándole el culo y tenía que elegir mis palabras con cuidado. Solía ayudarme de las gafas de lectura para hacer ese tipo de movimientos y subírmelas con el dedo anular si me pillaban. Así parecía que simplemente me las estaba colocando encima del tabique. Pero no tenía mis gafas de lectura: había salido corriendo del lugar. Triste, pero cierto.

—¡¿Y qué tiene que ver hacienda con esto?! —Gritó con un tono de pregunta uno de los matones—. ¡Le has sacado dos costillas a una persona mientras dormía!

—¿Doz coztillaz? ¡A mí me frometió la infinifad y me mofió la lengua pafa que fuece infinita mi eztupidez haflando!

—Bueno, el segundo accedió voluntariamente —exclamé mientras miraba de reojo a la pelirroja—. Además de que soy un fuerte defensor de los derechos de las mujeres y me recomendaron gozar de los servicios de una meretriz. Encima de forma despectiva. ¿Tú te lo puedes creer?

Bueno, de forma normal habría accedido. De hecho, ya había accedido. Miré brevemente hacia mis partes y deseé que las ladillas no fuesen una parte de mí. Tenía un escozor de lo más peculiar, pero es que no solía llevar ropa interior. Claude no era fan de mis métodos, pero quería tener un escroto aireado y fértil. Así que me basté en confiar en la femme fatale que tenía al lado. Me decepcionó un poco que no pillase una de mis míticas frases de ligoteo, ¿pero qué le iba a hacer? En términos de inteligencia, nadie era tan bueno como yo.
Roy Horrigan
Mensajes :
17

Fecha de inscripción :
16/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm8/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (8/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm2000/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (2000/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Roy Horrigan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Vie 28 Ago 2020 - 23:03

¿Hacienda? ¿Impuestos? No entendía nada de lo que estaba hablando aquel hombre y la verdad, tampoco le importaba demasiado. Sin embargo, parecía que no era cierto nada de lo que le había dicho y que las razones por las cuales le estaban persiguiendo eran otras muy distintas. Le había sacado dos costillas a uno de sus camaradas se imaginaba y de paso le había ¿cortado la lengua al otro? No entendía demasiado bien lo que decía, era complicado, hablaba bastante mal el pobre. Aunque si era cierto lo de la lengua no le extrañaba en absoluto que le costase hablar.

Miro al tipo de reojo y luego miro a los otros dos — no me interesa, es todo vuestro — se encogió de hombros y dio dos pasos hacía el lado opuesto al que se encontraba el pelirrojo para alejarse de él y poner rumbo hacía el interior de la isla. No era ninguna heroína y no tenía por que salvar a aquellos que no tenían nada que ver con ella y mucho menos cuando era un tema como aquel. Si realmente había hecho todo lo que esos hombres habían dicho, merecía pagar por ello. Si por el contrario, simplemente no había hecho nada, debería buscarse otras compañías menos destructivas.

Elina no tenía tiempo que perder con unos y con otros, ella tenía su misión más que clara y mientras el tema no tuviera que ver con ella no tenía por que inmiscuirse en problemas que no eran suyos. Bastante tenía encima con lo que le tocaba como para encima hacerse cargo de otros nuevos. Pensó en si era mejor preguntar primero en la taberna o en la posada. Tendría que preguntar por ambas pelirrojas por si habían logrado ver a alguna, sus hermanas eran mujeres fácilmente reconocibles. Tanto Aria por su exuberante belleza como Ilje, que al igual que su otra hermana era realmente hermosa y además tenía una peculiaridad más. Tenía dos orejas maravillosas de conejito encima de la cabeza, después de todo era su animalillo.

Pensar en eso la hizo sonreír con cierta nostalgia. Como la echaba de menos, nadie podría entender como se sentía en aquel momento Elina. Echaba tanto de menos a sus hermanas y estaba tan preocupada sin saber nada de ninguna de las dos, pero tenía el presentimiento de que tarde o temprano lograría encontrar pistas sobre ambas, que antes de que pudiera terminar de desesperarse encontraría la clave para dar con ambas. Reunir a su familia era algo primordial para ella, habían pasado demasiado tiempo lejos las unas de las otras y era momento de acabar con eso.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Roy Horrigan Sáb 29 Ago 2020 - 12:02

Sabía que iba a irse: era parte de mi plan. Por dios, ¿sino por qué comentaría datos tan confusos? Eso logró que bajasen ligeramente la guardia y que tuviese el espacio suficiente como para sorprenderlos. Parecía que se reían de mí y estaban sacando unas navajas de lo más peligrosas, pero aproveché para soltar un grito ahogado y colocar mi mano en el torso. «Gracias, pelirroja. Me has servido demasiado bien.» pensé mientras intentaba no sonreír por lo bajo y seguía gesticulando una mueca de dolor.

—Ugh... ¡ah! —Grité mientras me llevaba la mano al interior de la chaqueta, simulando que la apéndice me dolía—. ¡Llamad a un médico!

Rápidamente, desenfundé mi querida e increíble Walther PPK. Liviana, compacta... Perfecta para este tipo de situaciones. Era una persona muy poco aventajada en el sentido del desarrollo físico de uno mismo, pero la agilidad de mis manos y la precisión de estas eran meticulosas e increíbles. Apunté a los dos transeúntes del local en el que estaba y fruncí el ceño ligeramente. ¿De qué mierda iba la femme fatale? Aunque claro, si realmente era una se la sudaría completamente. Suspiré y negué un poco con la cabeza, alternando de izquierda a derecha la posición de la pistola. Si se movían un mínimo les volaría la cabeza, bala entre sien y sien. Y por lo menos se habían tomado en cuenta mi movimiento, ya que parecían estar con las manos en alto.

—Dadme todo lo que tengáis —ordené aún con el ceño fruncido. No parecía una persona peligrosa, pero en aquel momento se destilaba un aura amenazante a mi alrededor.

Agitaron sus caderas, aún con las manos en alto, cayendo varios carteles de wanted bien doblados y bolsas de berries. ¿Cazadores de recompensas? Bueno, estábamos en Cáctus Island... tenía sentido. Les solté a cada uno un tiro en la pierna y después soplé el cañón de mi pistola, quitando los restos de pólvora y quedando de lo más guay. O por lo menos me lo imaginaba así, claro.

—¡No vamos a olvidar esto, Roy Horrigan! —Gritó el que antes había hablado a la pelirroja. Mano en muslo, parando la hemorragia.

Puse los ojos en blanco por un momento y después me giré, viendo otra vez la silueta de la femme fatale. Silbé y entendí algo: no es que tuviese química, es que quería experimentar con ella. A parte de físico y químico, también era biólogo. Y estaba leyendo últimamente cosillas sobre la cirujía, por lo que podía transformar a una mujer como ella en un arsenal viviente. Ya me había planteado de vez en cuando usar campos electromagnéticos para hacer armaduras de fuerza, pero... ¿en quién probaba los implantes? Porque no podía en personas normales. Seguramente no sobrevivirían a los experimentos, y por la forma de su cuerpo —claramente ectomorfa— me facilitaría colocar cosas. No, no ese tipo de cosas. No hasta que resolviese el tema de las ladillas, claro. ¿Realmente las tenía? Era un misterio que no podía resolver por ahora.

—Como verás, ya han aclamado mi nombre —exclamé mientras me volvía a colocar a su lado, jadeando brevemente. ¡Estaba ya como a catorce metros la cabrona!—. ¿Y el tuyo, cuál es?

Saqué una tarjeta del bolsillo interior de mi chaqueta y aproveché para enfundar la pistola en el mismo lugar. Me quedaban cinco balas y una en la recámara, por lo que tenía que tener cuidado. No iba a poder hacer mucho más que pegar patadas en los cojones si me quedaba sin munición. Extendí mi brazo y le dediqué una sonrisa.

«Roy Horrigan: médico, físico, químico, biólogo, artillero, mecánico e ingeniero robótico. El mejor.»

—Desde curarte una enfermedad hasta hacer que si padeces el sida refuerce tu sistema inmunológico, soy tu hombre. ¿Te interesaría ser una súper guerrera?
Roy Horrigan
Mensajes :
17

Fecha de inscripción :
16/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm8/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (8/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm2000/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (2000/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Roy Horrigan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Dom 30 Ago 2020 - 0:46

Sinceramente no le interesaba en absoluto meterse en problemas que no eran suyos, tenía suficiente con los propios como para encima solucionarle la vida al resto del mundo. No, cada cual que se apañase con sus problemas y por mucho que Elina fuera alguien con sentido del honor e incluso algo de justicia eso no significaba que pudiera permitirse el lujo de ir por todos lados salvando a la gente y metiéndose en problemas sin necesidad alguna. No sabía quien era el tal Roy pero se notaba que no era trigo limpio. Por su modo de "deshacerse" de sus perseguidores no había hecho mas que reforzar en Elina la idea de que ese tipo era alguien que jugaba sucio.

No le culpaba tampoco, cada cual usaba los métodos que veía más oportunos o mejores a la hora de hacer frente a problemas, pero tampoco le parecía que lo estuviese haciendo bien. Sobretodo teniendo en cuenta que él mismo se había buscado esos problemas, si era cierto lo que decían aquellos hombres estaban en su total derecho a darle una buena paliza y lo que hiciese falta. Cuando se puso a su lado lo miro de reojo y arqueo una de sus cejas sin entender del todo bien por que estaba siguiéndola en aquel momento. — Gracias, pero ahora mismo no me hacen falta tus...servicios — seguía caminando hacía el interior del pueblo o el asentamiento que hubiera en aquella isla.

Quería ponerse a preguntar sobre sus hermanas cuanto antes y dejar de perder el tiempo. Pudo ver el carromato de un mercante que iba un poco por delante de ambos, apretó un poco el paso hasta que se termino acercando al mercader. — Disculpe, ¿podría ayudarme? — el mercader paro en cuanto la chica llamo su atención y le pregunto si quería algo de lo que tenía. Le dijo la cantidad de mercancías que llevaba encima y Elina negó suavemente con la cabeza — perdón, la verdad es que estoy buscando a alguien y quería saber si por un casual lo ha visto — sacó la foto de sus hermanas y se la mostró.

El mercader se fijo en las fotografías y pareció pensarlo un momento. Le dijo que la foto de su hermana Aria le resultaba familiar, que juraría haber visto alguien parecido por una de las islas de piratería, pero que no estaba del todo seguro. Tal vez por Jaya o por una de las islas colindantes. Fue entonces que a la pelirroja se le iluminaron los ojos, al final tenía una pista mas clara sobre su hermana o al menos algo parecido. Estaba de lo más emocionada pero aún no se marcharía de la isla, tenía que preguntar por su otra hermana por si acaso tenían conocimiento sobre ella. No las tenía todas consigo, pero al menos tenía una ligera pista de donde podría estar su hermana mayor.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Roy Horrigan Dom 30 Ago 2020 - 13:06

Mis brazos no soportarían el pico y pala normal, pero en el psicológico tenía tabique para un rato. Que tuviese un magnetismo natural a la hora de hablar, junto a mi perspicacia y la capacidad de doblar cada rama del plan a mi favor eran cualidades del hombre más inteligente del universo. Además de que era un tipo con suerte, la dama fortuna solía sonreírme de vez en cuando.

—Mis servicios son como el derecho de la sorpresa, un recurso algo rudimentario para ofertar cosas que sabes que no posees, pero tienes. En mi caso son muy especiales, podría hacer que generases electricidad o te curases —le comenté mientras le guiñaba un ojo, Necesitaba experimentar con ella—. ¿Te motiva más la idea ahora?

Otra persona se molestaría con cada desplante. El problema es que los científicos estábamos acostumbrados al prueba y error —bueno, yo particularmente no tanto al error, ya que solía acertar con facilidad—. Y aunque no estuviese cometiendo errores, la chavala seguía mostrándose en la misma posición. ¿Ni una mueca al haber disparado a dos hombres? Ni se había girado, pero seguramente cuestionaba mis acciones. Si todavía no había decidido replicarme lo que había hecho, es que le daba absolutamente igual. ¿Quizás se regía por la ley del más fuerte? Era tan fácil como ser el pájaro encima del elefante, una simbiosis. Y me gustaba ir al lado de personas que destacasen y pudiesen protegerme, por lo que iba a intentar quitar los bichitos de su espalda a picotazos. Jo, ojalá Claude hubiese escuchado ese chiste. Mejor no decirlo en voz alta.

—¿Y por qué no lo dices antes? —Le pregunté mientras volvía a cerrarle el paso—. Soy muy bueno encontrando a gente. De hecho soy bueno con lo que me propongo, la verdad.

Hice el gesto para que me enseñase las fotos. Era lo mínimo que podía hacer: ni de coña habría visto a sus hermanas, ya que no recordaba más pelirrojas de su calibre. O por lo menos NO del rojo tan intenso de la mujer que tenía enfrente. Fruncí el ceño ligeramente y arqueé una de mis comisuras, ¿esa era Ilje?

—¿Ilje Landvik? —Pregunté en voz alta, esas orejas eran muy reconocibles. Además, si decía su nombre sin ninguna información previa me creería—. Me ayudó hace una temporada, por una de las rutas del paraíso. Tiene un toque amable, otra parte un tanto seria. Pero es de lo más interesante trabajar con ella.

«Menuda casualidad, conejita. Resulta que me vas a ser útil hasta después de salvarme en el coliseo.» pensé, intentando reprimir una sonrisa un tanto maquiavélica al recordar lo que le habíamos hecho a aquella persona. Ahora solo faltaba que su instinto fraternal floreciera y me preguntase. Aunque también tenía previsto qué hacer si no me preguntaba y se seguía haciendo la dura. Por lo que acomodé mi tono de voz y le dediqué una sonrisa cálida.

La diosa de la fortuna me había vuelto a sonreír y yo le estaba devolviendo el gesto a esta. No había que ser maleducado con ella —aunque no creyese en la suerte, pero ser un poco ignorante de vez en cuando no era algo malo—, o a lo mejor no volvería a picar.
Roy Horrigan
Mensajes :
17

Fecha de inscripción :
16/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm8/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (8/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm2000/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (2000/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Roy Horrigan

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Miér 2 Sep 2020 - 0:13

Estaba de lo mas contenta con la información que le había dado el mercader, realmente emocionada. Al fin tenía una pista mas o menos fiable de donde podría estar ahora su hermana Aria, tenía muchas ganas de encontrarla y en cierta forma saber al fin algo sobre ella la emocionaba bastante. Sin embargo no entendía por que aquel hombre seguía siguiéndola a todas partes. ¿Qué es lo que quería exactamente? Obviamente no iba a dejarle experimentar con ella ¿estaba mal de la cabeza? por favor, era una mujer con dos dedos de frente, no dejaría que un desconocido la tocase y mucho menos que experimentase con su cuerpo.

Sin embargo antes de que lo mandase a freír monas dijo el nombre de su hermana Ilje y eso fue suficiente para que los instintos asesinos de Elina se esfumasen. ¿Aquel tipo conocía a su hermana mayor? Arqueo una de sus cejas y entonces tras despedirse del amable mercader se cruzo de brazos mirando a aquel tipo esperando una explicación — ¿de que la conoces? ¿de que conoces a Ilje Landvik? — antes de decirle nada más quería saber de que demonios conocía  a su hermana, si era necesario le daría una paliza allí mismo con tal de conseguir esa información. Además, si se enteraba de que le había hecho algo malo a su hermana le iba a hacer la vida imposible.

Por mucho que Elina fuera la más pequeña de las tres siempre había sido terriblemente protectora y odiaba que le pudiera pasar cualquier cosa mala a sus hermanas. El tiempo que habían pasado separadas había sido una completa tortura para ella, la cicatriz en su estómago era el recuerdo del ultimo día que vio a su hermana Aria y aunque estaba tapada por un tatuaje que representaba a una valquiria de su isla natal seguía estando muy presente para ella. Había tapado aquella cicatriz por que sabía que sería un recuerdo doloroso para Aria y por que además de eso, había decidido que se convirtiera en algo que pudiera representar la fuerza de su tierra y de ellas mismas.

Espero una respuesta por parte de aquel chico mientras se quedaban allí en la mitad del camino entre el puerto y el pueblo más cercano. Si la información del mercader era cierta y la que le daba ese pelirrojo también, tendría una pista sobre sus dos hermanas y no quería perder más tiempo haciendo preguntas innecesarias. Partiría en ese mismo momento a buscarlas a Jaya y a donde fuera que aquel tipo hubiera visto a su hermana. Pero si descubría que era una mentira las cosas se iban a poner realmente feas así que bueno, era mejor dejar las cosas claras. Elina no soportaba las mentiras y si alguien se atrevía a hacerlo y después ella lo descubría, esa persona casi siempre terminaba terriblemente mal.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Elina Landvik Vie 11 Sep 2020 - 22:37

Después de sonsacarle la información a aquel chico pelirrojo se dispuso a inspeccionar la isla completa. Después de todo ya que estaba allí quería asegurarse de que ninguna de las dos estuviera allí. Además, no solo buscaba a sus dos hermanas, también buscaba información sobre Arik y Kol, sus dos primos. Podía existir la posibilidad de que ellos también hubieran conseguido y escapar y maldita sea, si había sido así se encargaría de reunirlos a todos de nuevo. Su familia volvería a estar unida, se protegerían unos a los otros y entonces podrían dar comienzo al plan que tenía en mente, esperaba que todos estuvieran de acuerdo en hacerlo.

Aunque si recordaba bien como era su familia, estaba más que segura de que todos ellos querrían venganza. Renovar su isla, recuperar lo que era suyo, no quería que ninguno volviera a sufrir lo que habían tenido que pasar cuando eran niños. No sabía todos los males que habían tenido que sufrir una vez fueron separados, ella solo conocía su propia historia, pero averiguaría todas y cada una de las historias que cargaba su familia a su espalda. Les ayudaría a tomar venganza sobre aquellas personas que les habían destrozado y en cuanto todo estuviera nuevamente en paz, podrían ir a por el plato fuerte.

Sabía que la marina no era moco de pavo, tenían muchos peones, muchos estúpidos que seguían ciegamente las ordenes que les daban sin tener en cuenta las vidas que ponían en juego. ¿Por que destruir su isla? y lo peor de todo, si era necesario destruir una isla ¿por que motivo hacer pagar a todos sus habitantes? ¿que atrocidad pudieron cometer para que tuvieran que ser todos castigados de aquella forma? No tenía ni la menor idea de que crimen podrían haber realizado para provocar que el mundo se volviera en su contra, ella tenía tan solo cinco años cuando sucedió todo aquello por lo que no tenía idea alguna de si había ocurrido algo.

Pero lo averiguaría, Elina tenía que disipar aquella duda y aunque alguien hubiera cometido un atentado, una atrocidad, no les daba el derecho de destruir una isla entera y a toda la vida que había en ella. Merecían un escarmiento y ese escarmiento iba a llegar de su mano, les haría pagar por todo cuanto habían hecho. Destruiría a los marines que habían estado implicados en el ataque a su isla y también aprovecharía para hacer limpieza de esclavistas y corruptos, por que el gobierno era un nido de buitres que buscaban beneficiarse por encima de cualquier cosa, importándoles más bien poco el daño que pudieran hacer a otros y por eso merecían morir. Tras inspeccionar la isla y ver que sus hermanas no estaban allí siguió su camino, aunque había encontrado información bastante interesante sobre ciertos pelirrojos vistos en algunas de las islas el paraíso, tendría que investigar.
Elina Landvik
Mensajes :
119

Fecha de inscripción :
23/08/2020


Hoja de personaje
Nivel:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm56/150Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (56/150)
Experiencia:
Entre lápidas {Priv. Roy} 3qaWnZm57059/1000000Entre lápidas {Priv. Roy} 9h2PZk8  (57059/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Desconocido
Elina Landvik

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.