Vuelve el evento

El skin, las tablillas y el diseño del foro pertenecen exclusivamente al staff del mismo, fue creado por Brianna Byrne y agradecemos a Yuu por su ayuda a la hora de editar algunas de las imágenes como son la portada, avatares de nuevos usuarios y la imagen de las estadísticas para integrarlas en el foro. Dichas imágenes no nos pertenecen, por lo que damos sus créditos a sus respectivos creadores, Sakimichan, Wlop y algunos otros cuyos nombres no conocemos.

Rogamos encarecidamente que no copien nuestro contenido, es más divertido cuando cada uno crea lo que quiere con sus propios medios.
CRÉDITOS
Tan flipao que pelea el covid a puñetazos
Salvador de yayos, siempre tan importante para nosotros, siempre tan dispuesto para ellos
El pobre lo intentó, pero no le dejaron, aún era pronto para él
GRACIAS POR TODO
ULTIMOS TEMAS
¿Sabías que?
NUESTRO STAFF
Mr. Nat - Admin
Katharina - Admin
Therax - Admin
Brianna - Mod
Hazel - Mod
Deathstroke - Mod
Arthur - Mod
William - Mod
Oppenheimer - Mod
SI NECESITAS AYUDA, CONTACTANOS
AWARDS

Arny, vas a morir [Moderado nivel 4]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Narrador OPD Mar 4 Mayo 2021 - 21:15

¿Ves eso? Es un gato. No sé si te has dado cuenta, pero lleva siguiéndote como tres días. El bicho se relame mientras te mira, como si no tuviese claro qué eres ni si eres comestible. Yo tampoco lo tengo claro, si he de ser sincero. El caso es que ahí lo tienes, masticando una paloma muerta mientras te observa fijamente con esa cara de mala leche surcada por una cicatriz en forma de cruz. Son cosas que pasan en Ohara.

La sombra del árbol al mediodía, con el sol en su cénit alumbrando a ese coloso justo desde arriba, es como un charco negro que se extiende hasta donde alcanzan sus enormes ramas. Lo que significa que ocupa buena parte de la isla. Mucha gente abarrota sus alrededores. Eruditos y curiosos van y vienen en un estado de agitación y nerviosismo que haría enorgullecerse al más bullicioso de los hormigueros. El interior del árbol-biblioteca no es diferente, pero casi nadie lee ni estudia hoy.

Hoy Ohara tiene visita.

La verdad es que nadie tiene claro qué pasa. Depende de a quién le preguntes, la isla está bajo ataque, se ha embarcado en un proceso secesionista o ha cobrado vida propia y se dispone a conquistar el mundo. Eso último es poco probable, pero los rumores son resbaladizos y se van de las manos fácilmente. Lo único realmente claro, en lo que concuerdan el noventa y nueve por ciento de los cotillas -el otro uno son los partidarios de la teoría de la isla viviente-, es que ha llegado una celebridad a la isla. Una celebridad enfadada, con prisas y con un ejército a cuestas.

Tras una larga reunión en la biblioteca con algunos de los eruditos ha salido dando voces y clamando que iba a encontrar el One Piece. Vale, igual no, a la mujer de la lavandería le parece que ha dicho que quería presentarse a alcalde. ¿Sabes qué? Mejor dejamos de hacer caso a los rumores.

Si consigues pasar a través de la intrincada red de chorradas que se inventa la gente te enterarás de que está en busca de tripulación para una expedición de las gordas. No da detalles, tan solo promete buena paga a cualquier desgraciado que se suba a su galeón antes de que anochezca, un generoso salario que tal vez, solo tal vez, compense el riesgo que conlleva el trabajo.

Te invito a prepararte si es que quieres apuntarte o a tomarte un café si no. Prepara tu equipo y, silo deseas, puedes llevar hasta tres NPCs -humanos normales, de nivel 1- contigo para hacerte compañía. Quién sabe, igual te salva la vida.
Narrador OPD
Mensajes :
792

Fecha de inscripción :
26/12/2011


Hoja de personaje
Nivel:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm100/100Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (100/100)
Experiencia:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm320000/320000Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (320000/320000)
Berries:
Ver perfil de usuario

Narrador
Narrador OPD

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Arny Sanskari Miér 5 Mayo 2021 - 11:22

Otro día más, amanecía en su humilde habitación de la posada para cerebritos en la que se hospedaba. Aun podía ver en el fondo de su mente los elementos de la tabla periódica. Bailaban perezosos en el fondo de su conciencia, repitiéndose como una vieja letanía, que Arny repasaba casi automáticamente, sin pensar. Una vez completamente despierto y tras tomar una ducha bajó al comedor a desayunar.
El sonido alterado de los comensales, sus voces gritonas y las carreras por los pasillos, llenaban el normalmente silencioso lugar. Aquella mañana había algo distinto en el ambiente y no era por aquel extraño felino que parecía seguirlo desde hacía un par de días. Tal vez más. Aquel día el ambiente estaba alterado en todos los sentidos.
Cuando Arny llego al comedor, atestado de gente de manera anormal, comenzó a escuchar sorprendentes rumores sobre ataques y cosas aun más extrañas, teniendo en cuenta que el cuartel de la marina montaba guardia en la isla. -Qu... ¿Que?- preguntó sorprendido al esmirriado anciano que esperaba el desayuno, como cada día, sentado en su silla. Cuando al pasar a su lado, agarro al ornitorrinco por el antebrazo con fuerza, solo para exclamar emocionado -¡La isla esta cobrando vida propia!-
El mink se mostraba incrédulo ante tal afirmación, pero no podía negar que el ambiente estaba enrarecido. Aquel día se había levantado algo más tarde de lo habitual, casi era medio día, pues había pasado la noche entre teoremas y diagramas, y durmió hasta tarde para recuperar alguna de las horas que le había robado al sueño por sus estudios.
Sin entender del todo lo que ocurría, pidió un café y un trozo de la pizza de ayer. Arny prefería las cosas saladas para desayunar, aunque fuesen de la cena del día anterior. La camarera, acostumbrada a las excentricidades de sus clientes se giró con una sonrisa a cumplir con el pedido, pero con una oreja siempre puesta a los comentarios de los parroquianos que aquella mañana parecían más alterados que de costumbre. Tras el desayuno entre una inusitada algarabía que le impedía escuchar sus propios pensamientos, decidió salir a dar un paseo y despejarse del todo antes de regresar a sus estudios. Cosa imposible como pudo comprobar después.

El sol iluminaba desde lo alto, brillante y magnifico, calentando la isla que hervía de acción como aquel día que un par de científicos creyeron haber dado con la formula para transformar el plomo en oro. Las carreras y los rumores perseguían al ornitorrinco calle tras calle, como aquel estúpido gato que no le quitaba el ojo de encima mientras se merendaba una paloma con cara aburrida. El grueso de la población se acumulaba en la zona portuaria, lugar del que parecían provenir los rumores. Rumores que interesaban poco al estudioso mink que había ido a la isla para aprender y crecer, no para actuar como una vieja chismosa. Pero la verdad era que la curiosidad natural de Arny no le dejaba centrarse ni siquiera lo suficiente como para recitar la tabla periódica sin desviar el pensamiento a lo escuchado durante el desayuno. Mucho se decía de lo que ocurría pero pocas cosas estaban claras, Arny sabía que no podía fiarse de la gente, así que tomo la iniciativa y caminó hasta el puerto, como tantas otras veces había hecho. De camino pasó por su callejón favorito, aquel donde había expulsado sus sentimientos en forma de pintura sobre una pared, donde un simple vistazo valía para aplacar su alma y darle cierto consuelo.

Los marines habían creado un cordón de seguridad para evitar que el publico atestase los muelles donde un enorme navío daba sombra a las pequeñas embarcaciones que habitualmente amanecían amarradas. Un ejercito privado montaba guardia mientras el vocero del grupo salía del interior del barco para, al fin, despejar las dudas de la población.
-¿Buena paga y un viaje misterioso?- Pensó intrigado Arny -Mierda- dijo de repente en voz alta asustando a los que tenía alrededor por lo repentino de la exclamación -Mi curiosidad no puede con tanto-
El ornitorrinco había llegado a la isla para buscar información sobre su fruta, sobre los gases y todo lo relacionado a los poderes que aquel amargo caramelo le había entregado. Pero al encontrarse rodeado de tanto conocimiento no pudo evitar sino seguir aprendiendo cosas. Navegación, pintura, ciencia. Todo le venía bien al mink que, estancado en aquel islote, llevaba tal vez más tiempo del que había planeado estar en un principio. En la isla quedaba poca gente que supiera más que él sobre gases. Conocimientos teóricos que podía adquirir de los libros, pero tenía muy claro que su verdadera vocación, la navegación, tan solo podría aprenderla navegando -A capar se aprende cortando cojones- pensó recordando el refrán que tanta gracia le había hecho tiempo atrás. Viniendo de uno de los viejos del laboratorio dedicado a los experimentos, aquello parecía una verdad universal. -¿Como sino?- reía para sus adentros.
De repente el humor de Arny había cambiado, había mejorado. Por un momento, pensar en aquel viaje le recordó el sentimiento de libertad que tan solo había conseguido al surcar las olas en el basto mar. -Creo que es hora de despedirse- aceptó al fin dándose la vuelta para regresar a la posada a hacer su maleta, esquivando en el ultimo momento al felino con la cara marcada que parecía perseguirlo por cada rincón de la isla -Casi te piso, bobin- dijo mirando directamente al animal que se metía entre las piernas del publico, escapando de la mirada del mink.

La posada permanecía llena de ruido, voces y rumores cuando Arny regresó. Sin hacer caso a los ahí reunidos, subió a su cuarto y comenzó a empacar sus apuntes, teorías y herramientas conseguidas con el tiempo. Lo cual lo mantendría entretenido hasta la hora de comer.
Con la mochila terminada, regresó al piso de abajo y se sentó a degustar su ultima comida. Tranquilo, con el alma complacida con aquella extraña sensación que lo embriagaba antes de iniciar un viaje. Aquella casi olvidada sensación de libertad.
Tras la comida regresó al exterior, el sol brillaba, el día mantenía una temperatura agradable pese a la ausencia de nubes que dieran sombra. -Un ultimo paseo- se dijo de camino al barrio comercial, donde ingresó a su tienda de arte preferida a conseguir un buen surtido de pinturas. Sería lo único que se llevaría de la isla. Contaba con ser alimentado como parte de la tripulación y sino, siempre podría conseguir algún que otro pez para comer, pues podría incluso comerlo crudo sin consecuencias gracias a su raza.
Sin preocuparse por nada más que dar una ultima vuelta por la zona y despedirse del gran árbol al que prometería regresar en alguna ocasión si el destino se lo permitía. El ornitorrinco regresó a la posada a tiempo para recoger su petate, pagar su deuda y partir con la mochila cargada de papeles y el corazón de emociones, a hacer la escasa cola de valientes que se había formado delante de la escalinata del galeón.
Arny Sanskari
Mensajes :
57

Fecha de inscripción :
31/01/2021


Hoja de personaje
Nivel:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm31/150Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (31/150)
Experiencia:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm18375/1000000Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (18375/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Arny Sanskari

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Narrador OPD Jue 6 Mayo 2021 - 17:02

No sé si “cola de valientes” es la mejor forma para describir... bueno, esto. Con la supervisión de unos cuantos chicos de blanco, la Gran Expedición Científica del Magnífico Doctor Profesor Wangston va a comenzar. Y va a comenzar con una señora muy mayor que lleva un andador. Es, ahora mismo, la primera de la larga fila de voluntarios que se presentan para acompañar al notorio explorador que pone nombre a la travesía. No es la única, ni mucho menos. Hay como cien personas por delante de ti, gente de todo tipo que en algunos casos parece que solo hace cola por echar la mañana. En cambio, otros están más que comprometidos.

¿Y cómo no estarlo? Wangston Hoecke Delano Tercero III, hijo del legendario Wangston Hoecke Delano Tercero II y nieto del no tan legendario pero simpaticote Wangston Hoecke Delano Tercero, es lo más cercano a una estrella del rock que pueda existir en el polvoriento mundo de la arqueología. Ha encabezado expediciones a todo de islas, desenterrado civilizaciones antiguas y colaborado con el mismísimo Gobierno Mundial en el análisis, y a veces censura, de documentos y ruinas de carácter más que sensible para según qué intereses. Eso hace que tenga muchos detractores, pero lo compensa con grandes donaciones a la biblioteca y con su enorme carisma.

Todo esto se comenta mientras avanza la cola, así que es fácil que te enteres incluso aunque no quieras.

Ante el imponente galeón de tres palos hay montado un puesto donde reclutar a la tripulación. Un par de tipos con aspecto de académicos entrevistan brevemente a los candidatos, aceptando a la mayoría. ¡Incluso a la anciana! Sube tan contenta -y tan despacio- por el tablón hasta cubierta.

De vez en cuando se acerca algún marine para husmear. Uno de ellos se te queda mirando cuando llega al fin, con el sol mucho más abajo que cuando te pusiste en la fila, llega tu turno.

-Nombre, profesión, habilidades y... -El tipo tras el escritorio alza la vista de sus papeles por primera vez-. ¿Qué... qué se supone que eres tú?

Uno de sus compañeros le hace una seña y acaban dejándote enrolarte. El navío está bien surtido con personas de todo tipo que hacen tiempo hasta que llegue el momento de levar anclas. Más allá, fondeados a media milla, esperan tres barcos vigilados de cerca por buques de guerra. Un ojo despierto notaría cierta tensión entre los tripulantes más veteranos. Y un escaso número, además. En fin, serán cosas del directo.

Un par de horas más tarde, con el ocaso apagando las últimas luces del sol, se ordena zarpar a toda prisa. Aún hay gente que tiene que subir y pertrechos por cargarse, pero la tripulación se esmera en poner en marcha su gran embarcación.

De repente, alguien intenta cogerte en brazos.

-¿Quién ha dejado esta cosa aquí? Metedlo con los demás animales, joder, que luego nos caga toda la cubierta esta... ¿nutria?
Narrador OPD
Mensajes :
792

Fecha de inscripción :
26/12/2011


Hoja de personaje
Nivel:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm100/100Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (100/100)
Experiencia:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm320000/320000Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (320000/320000)
Berries:
Ver perfil de usuario

Narrador
Narrador OPD

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Arny Sanskari Vie 7 Mayo 2021 - 12:07

-Pues tiene pinta de ir en serio- pensaba el ornitorrinco mientras los rumores sobre el capitán de la expedición se extendían por la fila. -Por lo menos se definen como una expedición científica- dijo en un suspiro, más animado, mientras el puesto de contratación provisional iba entrevistando a los primeros.
Según pasaba el tiempo y la cola avanzaba, quedo claro que ni ellos sabían lo que querían. O simplemente lo aceptaban casi todo. Los ratos que la fila era incapaz de continuar adelante, por el motivo que fuese, Arny ponía su musculosa cola con la punta apoyada en el suelo y descansaba las piernas en una suerte de trípode. Equilibrando el peso.

Los “Ohariundos”, los oriundos de Ohara, hacía tiempo que se habían acostumbrado a la presencia del ornitorrinco. Por lo que durante la espera pudo evitar aquella sensación de estar siendo observado continuamente, pero a medida que se acercaba al barco y los pretendientes iban siendo aceptados o rechazados. Las miradas de los hombres de la expedición o incluso los marines que por ahí se acercaron, llegaron a taladrar al ornitorrinco, que era muy consciente de lo que podía llamar la atención en una comunidad humana poco acostumbrada a la raza mink.
-Si- comenzó -Me llamo Arny sanskari. Navegante y químico. Pintor en horas libres. Artista marcial y ornitorrinco de la tribu mink. No tengo antecedentes, ni obligaciones familiares- Arny evitó comentar las capacidades que aquella fruta le habían concedido. De todos modos tampoco tenía muy claro lo que podía decir para explicar su situación pues, aunque había investigado en la biblioteca sobre las frutas. No podía dar una explicación de sus capacidades ya que hasta el momento, no había entendido ni siquiera sus limites.
Aquellos tipos ni siquiera miraban con cuidado a los que aceptaban como camaradas o subordinados. Parecía una fila de carne de cañón, más que el acceso a una nueva aventura. Y al parecer no sabían lo que eran los minks -Empezamos bien con los científicos- pensó ante las formas de preguntar del hombre del tenderete. Al fin, Arny embarcó.

Entregaron un camarote al ornitorrinco con otras cinco camas además de la suya. Tres ya parecían ocupadas aunque la habitación estuviese vacía. Los petates de sus ocupantes los delataban. Caminó, tras dejar sus pertenencias a buen recaudo en su taquilla, con ganas de salir a ver el barco que sería su hogar durante los próximos... ¿días?¿meses? En verdad no tenía ni idea, nadie había dado ninguna explicación y la parte misteriosa fue la que terminó por atraer toda la curiosidad del ornitorrinco hiperactivo.
De regreso a cubierta, tras establecerse, paseó por el interior atento a los detalles de aquel galeón. Las cubiertas de camarotes, si eran todas iguales, comprendían un hotel en miniatura para un montón enorme de personas. Como navegante, tenía estudiados varios barcos, sus planos y distribución general. Y las enormes embarcaciones seguían el mismo patrón que las más pequeñas y humildes. Los espacios interiores estaban distribuidos de manera similar en todos los que Arny sabía de memoria por una razón. Salvando excepciones, el ornitorrinco asumía que sabría moverse por aquella mastodóntica construcción sin perderse demasiado.

Al llegar a la cubierta principal, donde todo el mundo parecía reunirse por una razón u otra, Arny divisó más barcos en la lejanía. Comenzaba a emocionarse y sería una sensación real si no estuviera mezclada con cierta desconfianza. Las formas de los reclutadores, las miradas entre los tripulantes con mayor graduación en sus galones, y la falta de expertos en navegación en general. Mantenían la imaginación del ornitorrinco volando entre posibilidades. A cada cual más rocambolesca.
El trajín de gente y materiales, animales y despedidas desde la borda, duró hasta el ocaso. Al caer el sol, los tripulantes comenzaron a desplegar velas. La maniobra de desamarre con un barco tan grande requería mucha concentración para controlar los cabeceos y movimientos bruscos. Un control absoluto del trinquete y la mayor, y cuanto de las velas desplegar en cada momento.

Arny observaba fascinado como aquellos trozos de tela se henchían y se encargaban del peso del navío a través del mar, cuando un par de manos lo agarraron por detrás. El brusco movimiento desde su espalda queriendo levantarlo del suelo, mientras lo llamaban animal, no resultaba nuevo para el mink. Un empujón con la cola bastó para sorprender al humano el tiempo suficiente como para mirarlo fijamente a los ojos y exclamar -A ver “salao”, ni soy un simple animal, ni soy una nutria, ni os voy a cagar la cubierta. Así que suéltame. Y habla más con tus compañeros. Estoy seguro que hay muchos que saben que ha embarcado un “animal” como os gusta llamarnos- Tras esto, Arny golpeo suavemente la cara del humano con la palmeada zarpa un par de veces y dijo -Alégrate, ahora somos compañeros de trabajo- mientras una expresión que solo podía significar una sonrisa, crecía en el pico de Arny. Había pasado por muchas cosas para que algo como eso le afectase cuando estaba a punto de comenzar un nuevo viaje.
Arny Sanskari
Mensajes :
57

Fecha de inscripción :
31/01/2021


Hoja de personaje
Nivel:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm31/150Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (31/150)
Experiencia:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm18375/1000000Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (18375/1000000)
Berries: 0
Ver perfil de usuario

Ciudadano
Arny Sanskari

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Narrador OPD Ayer a las 19:48

No veas la cara que pone. Desde luego, no esperaba que te pusieras a hablar, ni tampoco la bronca. Te suelta de inmediato y retrocede un paso, sin estar muy seguro de qué hacer. Ni de lo que puedes hacer tú. Por suerte, alguien más listo aparece.

-¡No molestes a Arny, bobo!

La voz, una octava demasiado chillona para mi gusto, pertenece a una bata blanca con una mata de pelo verde tan densa y desarreglada que oculta la figura humana que, se intuye, hay debajo. Con un gesto ensayado mil veces se aparta los mechones descontrolados de la cara y planta la cara a tu altura. Sus gafas, enormes y redondas, reflejan el sol y brillan casi tanto como la sonrisa de su boca.

-Hola -dice. Y menos mal, porque se ha tirado como un minuto largo mirándote sin decir nada-. Soy Mimi. Doctora. Osea, doctora Mimi. Doctora Michalengica, pero... en fin, Mimi es más... menos de doctora. Hola.

La rarita te tiende la mano. Al principio lo hace con la palma hacia arriba, como se haría con un animal, aunque de inmediato se da cuenta y te ofrece un apretón digno de cualquier humano. Luego, sin perder esa sonrisa mitad de emoción y mitad de loca, te susurra al oído:

-Te he estado observando.

Pero quién tiene tiempo para ligar cuando El Hombre en persona está aquí. El Doctor Profesor Wangston Hoecke Delano Tercero III por fin hace su aparición en cubierta. Va vestido como todo un erudito, solo que al revés. Una llamativa capa púrpura cuajada de estrellas que se van moviendo por la tela lo envuelve entre ondulaciones y aleteos provocados por la velocidad de sus pasos. Los tacones de sus botines resuenen en la cubierta del galeón; su sombrero de ala ancha llama la atención de los caballeros, y su frondoso bigote cobrizo, su mentón perfecto y su forma de contonearse ligeramente, la de las damas.

Son muchos los que le saludan y tratan de obtener alguna respuesta o alabanza de tan notable personaje. Sin embargo, no tiene tiempo para menudencias. Wangston se abre paso hasta una persona en concreto, una mujer que abandona el anonimato de la multitud para abrazarse al científico. Lástima que estés demasiado lejos y haya demasiada gente para saber lo que se dicen. Mientras tanto, el barco ha cogido cierta distancia ya con respecto a la costa.

-¡Gracias por venir! -proclama poco después a voz en grito, suficientemente alto como para hacerse oír. ¡Es hora de...!

Pum.

Un surtidor de agua se eleva a poca distancia de la borda. La confusión deja perpleja a la gente durante unos segundos, preguntándose qué habrá sido. Hace falta que el segundo cañonazo encuentre carne y madera que hacer trizas para conseguir una reacción.

El caos estalla. Los tripulantes se esfuerzan por ocupar sus puestos mientras el resto de pasajeros opta por correr de aquí para allá como gallinas descabezadas. A no mucha distancia, un buque de guerra de la Marina ha comenzado a dispararos. Maldita sea, Arny, ¿qué has hecho? Sea lo que sea, es suficiente como para que Wangston ordene exprimir al máximo las velas y huir cuanto antes.

Por desgracia, solo él parece medianamente calmado. La multitud está tan agitada que pocos escuchan las instrucciones de la tripulación. En su pavor, derriban a Mimi y amenazan con aplastaros a ambos entre empujones y pisotones. Un amala forma de morir, si me permites opinar. Ahora te gustaría estar con los animales, ¿eh?
Narrador OPD
Mensajes :
792

Fecha de inscripción :
26/12/2011


Hoja de personaje
Nivel:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm100/100Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (100/100)
Experiencia:
Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  3qaWnZm320000/320000Arny, vas a morir  [Moderado nivel 4]  9h2PZk8  (320000/320000)
Berries:
Ver perfil de usuario

Narrador
Narrador OPD

Volver arriba Ir abajo

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba


Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.