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La llama de la rebeldía [Misión mítica - Isla Gyojin]

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Mensaje por Narrador OPD Mar 7 Sep 2021 - 21:13

Contratante: Merluza Johnson, líder de la Revuelta Gyojin

Descripción de la misión:¡Lo estamos consiguiendo! Con la muerte de la Usurpadora, tomar de nuevo la Isla Gyojin está siendo pan comido. El único problema es que ahora las fuerzas de la Rebelión se han visto mermadas por la disidencia. Los hombres leales al viejo Pérez Troita han tomado el palacio, y las fuerzas de la Usurpadora se han atrincherado en el arrabal militar. Necesitamos encontrar algo que nos dé fuerza; tener de nuestro lado a un heredero de la casa real nos la daría. Por favor, necesitamos un milagro; estamos seguros de que en algún punto de Water Seven Hipatia escondió el Gran Libro de la Genealogía Ryugu. En este se dan las pistas para descubrir quién, tras su muerte, posee el poder de Poseidón.

Objetivo: Encuentra el Gran Libro de la Genealogía Ryugu.

Premios:El Incensario Ardiente, un objeto de calidad épica y poderes solo conocidos en la Iglesia del Mar.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Jue 9 Sep 2021 - 4:47

El enorme galeón de aspecto fantasmagórico y terrorífico descansaba en las costas de una pequeña isla del Nuevo Mundo. Se habían detenido para recargar las provisiones y preguntar un poco sobre cómo iba la guerra en esos lares, pero no habían obtenido información relevante. Desde la caída del meteorito la Estrella Oscura se había detenido y tampoco había escuchado noticias sobre C. Zar. ¿Un hombre cruel sería capaz de extrañar a alguien? Bueno, en realidad no le interesaba saberlo.

La bruja se hallaba en la oficina planificando lo que haría en los próximos meses, pensando en cómo enfrentar el oscuro futuro que se avecinaba, intentando encontrar la manera adecuada de alzarse como una emperatriz pirata respetable e inspiradora, no como una niña caprichosa. Estaba madurando, y se daba cuenta de ello porque sentía vergüenza al mirar hacia atrás, al ver lo que había hecho y cómo se había comportado.

De pronto, alguien llamó a la puerta. Era uno de los bandidos de Selene que había capturado a un pescado apestoso con ganas de mete-saca cuchillo, y le pareció correcto informarle a la jefa de la jefa. La hechicera jamás se preocupaba por esas pequeñeces, después de todo, había mucha gente capaz en su tripulación para hacerse cargo. Sin embargo, el prisionero decía que era urgente reunirse con la pirata pues tenía un favor que pedirle.

Dejó lo que estaba haciendo y abandonó la oficina para dirigirse a la habitación que usaban de calabozo, un sitio húmedo, oscuro y repulsivo. Allí llevaban a los prisioneros menos distinguidos; hombres como Brutus o Kurokami tenían un espacio más… personalizado. En cualquier caso, el indeseado invitado era un gyojin pez-koi de metro noventa y facciones duras que, por alguna razón, le recordaban a ese estúpido oficial del Ejército Revolucionario.

—¡He dicho que necesito ver a su capitana! ¡Es muy importante, tengo que…!

—¿Puedes dejar de gritar? Aquí me tienes —le interrumpió la bruja, mirándolo con expresión severa y los brazos cruzados.

Así, el gyojin explicó a grandes rasgos la situación que se estaba viviendo en la Isla Gyojin. Rebeldes, caos y una guerra de sucesión tras la muerte de Hipatia. Si la bruja hubiera permanecido del lado de la Estrella Oscura, esa mujer probablemente continuaría con vida y su asesina en un ataúd, pero no formaba parte de sus intereses. El desconocido, que más tarde se presentó como Ikami, le contó que era un enviado del líder de la revuelta gyojin: Merluza Johnson.

—¿Y por qué te ha enviado a ti en vez de reunirse personalmente conmigo? —preguntó con recelo.

—Porque no quiere que los enemigos descubran que estamos buscando ayuda pirata —respondió con sinceridad—. Además, es probable que esté siendo vigilado todo el tiempo por los espías y no quiere levantar más sospechas de las que ya levanta.

—Una decisión inteligente, la verdad. —La bruja hizo aparecer un taburete por obra de magia y tomó asiento frente a la celda—. ¿Y bien? ¿De qué se trata el favor?

Ikami le habló sobre el Gran Libro de la Genealogía Ryugu y también comentó que este se encontraba en algún lugar de Water Seven. El objetivo era encontrarlo y, dentro de lo posible, descubrir una pista de quién pudo haber heredado el poder de Poseidón. En ese momento la hechicera recordó lo molesto que fueron los Reyes Marinos apostados en la entrada de Onigashima. Sí, ahora tenía una oportunidad para hacer las cosas de una manera diferente.

—De acuerdo, te ayudaré. Como prueba de confianza encontraré el libro y se lo llevaré a tu jefe. Tranquilo, nadie sabrá que Katharina von Steinhell está ayudando a la revuelta gyojin —determinó la hechicera, levantándose y volteándose hacia la salida—. Liberen a este hombre y cuiden de él. Desde ahora Ikami de la Revuelta Gyojin es nuestro protegido.
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Mensaje por Freites D. Alpha Lun 13 Sep 2021 - 19:30

Y así… comienzas las cosas. Jamás espere ser llamado en una situación como esta, ya me que me encontraba sobre cierto navío pirata en llamas, de un grupo pirata que había osado retarme. – Patético… - Dije al capitán pirata, el cual se encontraba elevado a mi altura. Me encontraba sobre Suzaku mientras sujetaba al hombre que me había retado por el cuello. Sus hombres se encontraban en el suelo algunos desmembrados o quemados. Incluso me podría llegar a decir que con algunos huesos rotos por parte de Susanoo, quien se encontraba en el mástil observando la situación después de la batalla. – Me has citado aquí ¿Solo para esto? – Honestamente pensé que sería una batalla más interesante. El hombre a quien sujeto se trataba de un semi-gigante. Pelirrojo y aparentemente muy fuerte.

Aparentemente, porque una vez había encendido las llamas el desastre había ya comenzado. De pronto mi DDM había comenzado a sonar. Solté al moribundo hombre y me dispuse a contestarlo.

¿Si?

- ¿Freites D. Alpha? – Pude escuchar la voz e una mujer, aunque no se me hacía familiar.

- ¿Quién me solicita?

- Hablo por parte de nuestra señora, Lady Payne.

- ¡Oh! ¿Ya es momento para aquello?

- Me gustaría decirle que sí, señor Alpha. Pero lamentablemente aun no es el momento. Quiero informarle que tenemos una situación en Water Seven. Nuestros espías en la isla Gyojin informan que allí podrá encontrar un libro con cierta información importante sobre el siguiente heredero del poder de Hipatia.

- He de admitir que no estoy muy familiarizado con el asunto. Había solicitado en su momento ser informado del estado de las otras islas. Supongo que usted se encargara de ello.

- En su debido tiempo será informado, señor Alpha. Por ahora, Lady Payne ha pedido personalmente que usted se encargue de este asunto.

- Agradezco la confianza. Dígale a la señorita Payne que aún me debe una partida de ajedrez. Me pondré en contacto con usted una vez llegue al destino. ¿Me daría su número, por favor?

Water Seven, jamás en mi vida había pisado esa isla. Había escuchado un poco de todo sobre ella. Aunque pronto corroboraría si las cosas que me habían contado de ella era verdad. Por ahora Suzano nos lleva a mí y a Suzaku en el lomo. Nos elevamos por los cielos hacia nuestro destino. A lo lejos volteo por un segundo y veo el barco pirata en el que luche por última vez.

Por ultima… porque al final, me encargue de que su pólvora no los hiciera volver jamás.

- Boom…
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Mensaje por Katharina von Steinhell Mar 14 Sep 2021 - 3:50

Una joven de cabellos celestes, peinada como una muñeca con esas grandes coletas a los lados, se despidió del capitán con una sonrisa dulce como la miel. Tenía el ojo derecho de color azul, mientras que el izquierdo emitía un fulgor carmesí en forma de equis. Iba ataviada con un vestido de falda ancha que imitaba el color del cielo, las mangas hasta los codos bien ajustadas y escote cuadrado. Las pantis blancas acababan en unos tacos negros y relucientes, cuyo sonido era opacado por el ruido de la muchedumbre.

Eva había vuelto a la ciudad para ver a sus padres. Era una apasionada aventurera que compartía su talento con la aguja allá donde fuera, pero su pasión le mantenía lejos de casa. Había pasado una temporada muy larga sin ver a sus padres y era un buen momento para regresar, después de todo, el mundo entero estaba en guerra y su vida podría correr peligro. En Water Seven estaría segura y qué mejor: en casa.

Esa era la historia para contar.

La bruja había diseñado un personaje divertido con el que encontrar una pista sobre la heredera de Poseidón, y jugar a ser una inocente niña de diecisiete provocaría expresiones sorprendentes una vez le vieran usar las tijeras que escondía en el maletín negro. En realidad, se trataba de la Hoja de Argoria transformada en unas fascinantes y afiladas tijeras de brillo adamantino.

Ahora que la reina estaba muerta era normal ver al caos gobernar la Isla Gyojin, y en cierta parte era positivo para el bando de la hechicera, pues significaba un problema más para la Estrella Oscura. La bruja parecía ayudar de manera desinteresada a los gyojins, pero en algún momento demandaría la recompensa; por el momento se conformaría con entorpecer los planes que seguramente pasaban por la mano del Mayordomo.

Y Eva era la justificación apropiada para, en el peor de los casos, distraer la atención de la Estrella Oscura.

La joven costurera soltó un suspiro y comenzó a caminar por una de las grandes avenidas de la ciudad. Era la primera vez que pisaba Water Seven y, en realidad, no se sentía especialmente cómoda. Podía deberse a la importante cantidad de marines vigilando las calles con fusil en mano. Si un enfrentamiento llegase a surgir, estaría limitada a su habilidad con la tijera y sus capacidades físicas. Nada de magia. Bueno, ¿por qué se preocupaba? Solo tenía que mantener un perfil bajo, y seguro que lo conseguiría con la personalidad que llevaba practicando hacía tres días.

Le había hecho prometer a Ikami que nadie a excepción de él y el líder de la Revuelta sabría que los gyojins estaban siendo ayudados por Katharina, así que el contacto de los rebeldes esperaba a Eva y no a la bruja. En parte le picaba la curiosidad por volver a vivir la experiencia de ser tratada como una donnadie. Ahora era una niña con ganas de vivir aventuras, no una bruja sangrienta que instauraba el terror allá donde estuviera.

Dejó de caminar cuando por fin llegó a un pequeño parque donde había incontables árboles y numerosas esculturas. Había mucha gente, sobre todo enamorados tendidos en grandes mantas mientras bebían algo. La bruja sintió un poco de envidia: era una vida demasiado normal. Volvió a suspirar y luego dio un paso hacia delante, entrando al parque. Miró hacia ambos lados en busca del hombre de la descripción, pero no lo encontró. Decidió aguzar la mirada, transformando parcialmente sus ojos en los de un águila.

—Te estuve buscando un buen rato —dijo Eva, inclinándose hacia el hombre que estaba sentado en la banca fumándose un cigarrillo—. Tú eres Theo, ¿verdad?

Un ser humano de treinta y pico años, barba de tres días y unas profundas ojeras. Tenía la apariencia de un viejo hastiado de la vida, cansado de haber comido mierda tras mierda. No esperaba que el contacto fuera un sujeto tan deprimente, la verdad, pero no iba a quejarse siendo Eva. No echaría a la basura las duras clases de actuación de los últimos tres días.

—Genial, una mocosa jugando a la cosplayer —gruñó Theo entre dientes—. Tú debes ser Eva. Los malditos peces no me quisieron dar información sobre ti; si hubiera sabido que me tocaría trabajar con una niña, habría rechazado el trabajo.

Quiero matar a este hijo de puta, pensó.

—¡Oye, no había necesidad de ser tan borde! Te sorprenderá lo buena que soy en esto —aseguró Eva, dejando escapar un poco la arrogancia de la bruja—. Cuéntame lo que tienes y contra qué nos enfrentamos exactamente. Los rebeldes esperan la intervención de los seguidores de Hipatia, pero en realidad solo es una especulación.

—Estás bien informada, mocosa, pero tendrás que hacer mucho más para sorprenderme —respondió Theo, desviando la mirada—. Toma asiento y escucha bien, odio repetir las cosas.
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Mensaje por Freites D. Alpha Sáb 18 Sep 2021 - 23:57

Y allí la vi por primera vez. Tenía que admitir que Water Seven tiene su encanto. Aunque no me gustaba lo que se veía a los lejos. Definitivamente era un territorio lleno de algunos marines, y eso no me gustaba. Tome nuevamente mi DDM y me dispuse a devolver la llamada.

- He llegado.

- Excelente. He de admitir que usted es mucho más rápido de lo que me habían dicho.

- Domar los cielos es algo que siempre traerá la victoria. Aunque he de admitir que el mar siempre ha tenido su encanto.

- ¿No es algo extraño que un pirata quiera domar los cielos en vez del mar?

- Tengo otros gustos más allá que simplemente quiere “domar” cosas, señorita. Por cierto, ¿la gran dama se ha enterado de lo sucedido con mi tripulación?

- Una lamentable noticia. Espero no presente ninguna desventaja para el futuro, señor Alpha. Aunque nuestra señora no demostró estar preocupada de ninguna manera por aquello.

- Me alegra oír eso. Ahora, instrucciones.

- El objetivo a quien estamos buscando es un hombre llamado Theo. Entre treinta y los treinta y cinco años. Barba no muy grande y se le suele ver con unas grandes ojeras siempre. Aunque no se deje engañar por su apariencia, es todo un profesional.

- Entendido… se supone que no va darme la información del heredero de Poseidón por las buenas ¿asumo bien?

- Correcto. Tiene total libertad para usar la fuerza bruta.

- ¿No eres muy técnica para sonar como una pirata?

- Al igual que usted, tengo mi historia, señor Alpha.

- ¿Cómo debería llamarte, señorita?

- Puede llamarme, Guía. Ahora, el objetivo debería estar en un pequeño parque en la zona central. Le dejo el resto a usted.

Ahora la cosa era entrar a la isla sin ser detectado. Susanoo hizo un vuelo acercándose al mar. Yo concentre una gran cantidad de calor en mi mano para generar una esfera de calor. La cual arroje al mar. La neblina improvisada no tardó en hacer acto de presencia. Aunque para asegurarme, genere muchas más bolas de calor para generar aún más neblina. Una ves pasado el puerto buscamos una azotea donde aterrizar. Revisé mi equipaje nuevamente y no podía evitar sonreír. Ya tenia mucho tiempo que no hacia nada interesante. Mis plumíferos me miraban con muchos ánimos y yo ciertamente no podía disimular mi felicidad.

- Muy bien mis preciosas aves, es momento de trabajar.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Miér 22 Sep 2021 - 4:47

La bruja escuchó con atención a Theo, fijándose principalmente en la información relevante para ejecutar de manera eficiente la misión. En un principio pensó que el libro estaría escondido en la estantería de una biblioteca, acumulando polvo tras los años en desuso. Una parte de ella deseó que fuera de esa forma, pues podría dedicar ese mismo tiempo en otras actividades más provechosas. Sin embargo, estaba acostumbrada a que las cosas no fueran fáciles ni como ella quería que fuesen.

Theo había averiguado que el Gran Libro de la Genealogía Ryugu sería vendido a un importante señor de los bajos fondos esa misma noche. La hechicera sabía que se trataba de un mundo peligroso incluso para la mujer más poderosa del planeta. Ya se había vuelto enemiga del Rey por motivos egoístas y caprichosos, de hecho, no hubo ninguna necesidad de ir en contra de los intereses de Elrik. Sí, era cierto que ese hombre había engañado y manipulado a su excapitán, pero ese era un asunto entre ellos.

—¿Quién más tiene esta información? —preguntó Eva (¿o mejor dicho Katharina?) con la vista clavada en las palomas que comían en el parque.

—Los hermanos Thompson, puede que algún seguidor de Hipatia y seguramente el Cipher Pol. Esos bastardos lo saben todo y no me extrañaría que interviniesen —respondió Theo para luego darle una calada al cigarrillo.

Había escuchado que los hermanos Thompson eran unos infames mercenarios que servían a intereses egoístas, se movían como bestias de caza olfateando el dinero; era lo único que les importaba. Si bien eran una fuerza formidable a tener en cuenta, a la bruja no le preocupaba nadie cuyo propósito de vida era acumular riquezas. Sin embargo, lo mejor sería tener algo preparado para ellos por si terminaban siendo un problema.

Por otra parte, la policía secreta del Gobierno Mundial era un factor a tener en cuenta. No había un solo agente que la hechicera no pudiera derrotar con relativa facilidad, pero es que en la vida no todos los problemas se solucionaban con la fuerza bruta. Bastaba con que uno de ellos se hiciera con el libro para fallar la misión, y no podía permitirse ningún fracaso. Tenía un par de horas para pensar en algo que mantuviese a raya a los hermanos Thompson y ocupados a los agentes del Cipher Pol.

Por último, la fuerza antagónica más relevante eran los seguidores de Hipatia puesto que la probabilidad de que estuviesen aliados con la Estrella Oscura era lo suficientemente alta para preocuparse. Había escuchado que incluso Zane fue incapaz de herir de gravedad a Blackhole, y si la Estrella Oscura contaba con otra arma secreta del mismo calibre, pues igual la bruja lo pasaría mal. Debía centrar todos sus esfuerzos en ocuparse de cualquiera que estuviera del lado de la difunta Usurpadora.

—¿Dónde harán el intercambio?

—En las cloacas, aunque es probable que cambien el lugar. Si yo fuera el que vendiese el libro, es lo que haría —respondió el hombre, mirando hacia el cielo—. ¿Tienes otra pregunta, mocosa?

La bruja frunció el ceño y fulminó a Theo con la mirada.

—No soy ninguna mocosa, tengo nombre. Y no, no tengo ninguna pregunta.

—Bien, entonces eso es todo —dijo el espía, levantándose de la banca—. Ya he hecho mi parte del trabajo, ahora es tu turno. Buena suerte e intenta no morir, estás entrando en la boca del lobo: esta gente es realmente peligrosa.

Si solo supieras quién soy, no me darías esta advertencia, pensó para sí.

—Aún tengo muchas cosas que hacer como para morir esta noche. Buena suerte para ti también y gracias por la información —respondió Eva, incorporándose y limpiándose la falda—. Ah, y tú también ten cuidado. No me caes bien, pero tampoco quiero que te pase algo malo.
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Mensaje por Freites D. Alpha Dom 26 Sep 2021 - 22:17

He de ser sinceros en una cosa, cabalgar en los techos de Water Seven es muy divertido. Por ahora la cuestión es encontrar a la persona la cual es mi objetivo y sacarle toda la información que pueda. Las espías me resultaban ser unas personas de respetar y de gran valor. Sus mentes están llenas de un sinfín de información y conocimiento los cuales me gustaría decir que son incluso más valioso que cualquier tesoro. Aunque, en mi posición, simplemente la información es simplemente conocimiento que claramente entra en mi colección.

- ¿Dónde estás? – Susanoo estaba en los cielos buscando a mi objetivo. Aunque era cuidadoso de no llamar la atención. Era una suerte que no fuera hoy un día del todo soleado, si no claramente la sombra de mi súper ave seria más que obvia. Aunque, por el nivel de luz, si se notaba algo. Igualmente evitábamos como podíamos ser vistos por los marines, no quería peleas innecesarias.

Al menos, hoy no.

Seguí y seguí, hasta llegar al lugar mencionado por Guía. La plumífera se detuvo y el enorme pájaro aterrizo en el techo donde nos postramos. Allí me dispuse a hachar un vistazo, intentando encontrar mis ojos al objetivo. – Bingo. – Dije al verlo. Allí estaba el, sentado. Aunque momento después se levantó. Estaba acompañado por una señorita un poco/bastante peculiar. – Esto no me agrada mucho… - El hombre le dijo a la dama unas cuantas cosas más y, luego se dispuso a retirarse.

Era el momento de la cacería.

Susanoo levanto el vuelo. Suzaku y yo comenzamos a cabalgar sobre los techos. El hombre fijo su mirada en mi por un instante y, hecho a correr. – Genial… - Era bueno. Quizás ya me había detectado incluso antes de postrarme en el techo. Aunque eso no me importaba. Saque mi alabarda. Estábamos a punto de alcanzarlo y tenerlo en rango de tiro para detenerlo. Quizás un corte en su pierna sería suficiente, o quizás perforar ambas extremidades para que no corriere era la mejor alternativa. Pensaba y pensaba, mientras aun trataba de estar a rango. Hasta que de un momento a otro y en un simple cruce en la esquina, entro en un callejón.

Y se desvaneció.

- ¿Qué carajo…? – Avance por el pasillo preguntándome dónde demonios estaba. Mire en toda dirección sin obtener respuesta alguna. – Espías… - Era un enorme dolor de cabeza tener que lidiar con este tipo de gente. Sin lugar a dudas no era mi fuerte esto. Mire un momento hacia los cielos. Susanoo no me daba señal alguna que el hombre había salido de la callejuela. Entonces definitivamente estaba aquí.

- No deberías hacerme enojar. Solo dime lo que quiero saber y ahórrate que te deje sin alguna parte.

La respuesta que recibí por su parte no fue una muy agradable. Estaba atrás de mi, me arrojo un cuchillo el cual por fuerte solo rozo por mi mejilla. El hilo de sangre callo por mi piel y yo simplemente estire mi lengua para recibirlo y degustarlo. ¿Es un usuario? No lo sé… pero esto esta comenzado a ser más molesto aún. Pero interesante a la vez. Lance una onda cortante la llego hacia mi objetivo, atravesándolo. Pero, aun así, era algo extraño. Ahora la imagen de él era distorsionada.

Como una proyección.

- Odio a este tipo de gente… - Susanoo me aviso sobre mi objetivo. Estaba corriendo en otra dirección. – Acelera, Suzaku. – La plumífera aumento la carrera y nuevamente nos vimos persiguiendo al hombre en una calle más abierta.

¿Debería tomarme esto aún más enserio? Ya lo veremos…
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Mensaje por Katharina von Steinhell Sáb 2 Oct 2021 - 22:33

Tras despedirse del espía, la bruja pasó el resto del día recabando información por su cuenta. Descubrió a los hermanos Thompson vagando por las calles de los barrios bajos de Water Seven, y también vio unas siluetas sospechosas que parecían profesionales; debían ser los agentes del Cipher Pol. Básicamente, todos los mencionados por Theo estaban moviendo sus fichas para apoderarse del libro. ¿Y de qué les serviría a ellos? Bueno, algunos podrían conseguir dinero; otros, poder. Sin embargo, lo que verdaderamente le preocupaba era la falta de acción por parte de la Estrella Oscura.

Por ningún motivo se quedarán fuera de esto. ¿Qué están planeando esos bastardos…?, se preguntó a sí misma. Sabía que no dejarían escapar así como así a Neptuno y, sabiendo que habían planeado la guerra durante tantos años, era imposible creer que se rendirían con semejante poder. Tengo un mal presentimiento acerca de todo esto…

Continuó haciendo su trabajo, realizando preguntas discretas y escuchando desde las sombras como lo hacía años antes de volverse grotescamente poderosa. Estaba volviendo a lo básico. Disfrazada de un vagabundo descubrió que la reunión no se llevaría a cabo en las cloacas, sino en el muelle que alguna vez perteneció al Rey del Bajo Mundo pero que, sin embargo, fue totalmente destruido por Katharina. ¿Debía tomarlo como una coincidencia o prepararse de manera especial? Tendría que actuar con mucho cuidado y no involucrarse en una situación excesivamente peligrosa, pues no podía usar la mayoría de sus habilidades y nunca antes había peleado con unas tijeras.

—Bueno, solo toca esperar a que llegue la noche —se dijo, mirando el horizonte desde lo alto de un edificio del puerto.

Tomó asiento en posición de meditación y cerró los ojos, dejando que los pensamientos fluyeran como el agua y, a su vez, siguieran el curso del río. Hacía tiempo que una idea rondaba en su cabeza, una pregunta que le carcomía desde dentro: ¿era lo suficientemente hábil, astuta e inteligente como para liderar una guerra? Lo había intentado en Wano, en serio que lo había hecho, pero tenía la sensación de que no había logrado nada. Ahora, quería darse una segunda oportunidad y actuar pacientemente en vez de cargar siempre hacia el frente. ¿Desde cuándo era una maldita bestia de batalla? No, tenía que volver a su estilo de antes.

Abrió los ojos cuando el sol comenzó a caer, tiñendo de naranja el cielo y regalando unas vistas espléndidas. El tiempo se estaba agotando y pronto sería el momento de actuar.
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Mensaje por Freites D. Alpha Dom 10 Oct 2021 - 19:52

-Te dije que no me hicieras enojar… - El hombre se encontraba sujeto por mi mano. Tenía su cuello agarrado y levantado a una gran altura. ¿Dije gran altura? Claro, cabalgando a Suzaku cualquier altura podría considerarla alta. El querido espía se encontraba ya muy golpeado por mí. Luego de capturarle me dispuse a brindarle unos cuantos “cariños” con mis puños. Y aunque odie admitirlo, resulto ser un hueso duro de roer. Resulto ser un gran ilusionista que utilizaba los reflejos de las cámaras y espejos que el mismo instalo por la ciudad. He allí el por qué me guiaba por caminos y rutas favorables para él durante la persecución.

Lo que me hizo capturarle más fácilmente, ya que sus ilusiones carecían de sombras.

- Admiro que fuiste duro de atrapar. La falta de sombras en tus ilusiones la suplías con la oscuridad de los callejones. Sin mencionar que hoy es un día nublado. Solo que para tu mala suerte te topaste conmigo. Solo un poco de fuego basta para iluminar y las sombras, Theo.

El hombre lucia enojado y frustrado. Cabe decir que comenzó a decir que la vida era injusta por darle virtudes y talentos a mocosos malcriados. Saqué una de mis garras y la introduje directamente en su abdomen. El no gritaba parecía tener una enorme fuerza mental la cual le hacía controlar el dolor.

- Las cosas pueden ser peor que esto. Comienza a hablar. – El no decía ni una palabra. Parecía no tener total intención de decir nada. Bueno, yo tampoco tenía las intenciones de irme con las manos vacías. Poco a poco la temperatura de la garra comenzaría a subir. Al menos que quiera quedarse con los órganos fundidos, sería mejor que hablara. – Comenzare por tu estómago. Luego por los intestinos y así sucesivamente hasta haber fundido todos tus órganos. – Theo comenzaba a sudar fuertemente. Llego un punto que no pudo aguantar más.

La información era totalmente mía.

- Las cloacas entonces… - Dije soltándolo - Gracias por la información, Theo. Ahora, procura ir a un doctor para que cure tus heridas. Y de gracias que no te fundí ningún órgano.

Era momento de alejarse y ponerme en camino. La persecución me había llevado tiempo de más y ya casi el sol estaba puesto. El punto de reunión ya estaba establecido y lo único que tenía que hacer era estar en el lugar y la hora correcta.

Y es lo que pretendo hacer.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Lun 18 Oct 2021 - 0:36

Finalmente la noche cayó y los actores comenzaron a reunirse en el punto de intercambio. Una veintena de hombres bien vestidos caminaba alrededor de un hombre alto, gordo y con un aura imponente. Tenía el cabello rubio y los ojos verdes; vestía una gabardina y un sable envainado colgaba de su cintura. Richard Hawkins era el nombre del Señor del Bajo Fondo que estaba interesado en el libro.

Al otro lado de la callejuela rodeada por enormes contenedores de metal esperaba un hombre delgado y alto, cuyo rostro estaba oculto tras una máscara de arlequín. Vestía una chaqueta y unos pantalones elegantes y rojos, además de una camisa negra con líneas amarillas. El que estuviera él solo llamó la atención de la bruja, preguntándose si era demasiado confiado o si era lo suficientemente poderoso como para no sentir miedo.

Los criminales se saludaron con un gesto de cabeza y una leve inclinación como muestra de respeto hacia el prójimo. La bruja tuvo que afinar el oído para poder escuchar la conversación entre Hawkins y el hombre enmascarado. Terminó frunciendo el ceño luego de espiar durante más de diez minutos sin oír nada relevante.

—Ya vienen —dijo el enmascarado—. Las ratas han picado el anzuelo. Como acordamos, ocúpate de los hermanos Thompson y yo te daré el libro.

—Lo haré, aunque no quiero tener problemas con el Cipher Pol. ¿Me cubrirás, Arlequín?

Un estruendo interrumpió la conversación y dos figuras, ambas de porte parecido, aparecieron al norte de la callejuela. Ambas iban vestidas como vaqueros, tenían los cabellos negros y los ojos azules: eran los hermanos Thompson. Martin era el menor, encargado de cubrir la retaguardia de su hermano mayor, Thomas. Eran bien conocidos en todo el Paraíso, aunque su nombre poco sonaba en las islas del Nuevo Mundo.

Sin previo aviso, Martin levantó su metralleta y comenzó a disparar sin discreción hacia el aglomerado criminal a la vez que sonreía con confianza. A la par, Thomas desenvainó una espada dentada y corrió sin temor de que las balas pudieran darle. Atacó con fuerza a Hawkins, quien se defendió con su sable de acero negro.

La bruja no sabía que todo comenzaría de manera caótica. Parecía que los hermanos Thompson tenían historia con la figura enmascarada, aunque en ese momento no importaba. El único objetivo que tenía era apoderarse del libro y huir lo más rápido posible, no luchar contra los cazarrecompensas ni buscar conflicto con el Señor de Bajo Mundo. Si iba a actuar, debía hacerlo cuanto antes y aprovechar la batalla que se daba entre los mercenarios y los criminales.

De pronto, una sensación de peligro erizó los vellos de la hechicera y un Presagio llegó a su cabeza en forma de video mental. Reaccionó tan rápido como pudo, esquivando por milímetros la bala que buscaba su pecho. Se dio la media vuelta y se enfrentó al tirador, una figura que llevaba la misma máscara que el Arlequín. En una mano empuñaba un revólver de doble cañón, mientras que en la otra descansaba un cuchillo carnicero de dimensiones importantes.

—Tú debes ser la otra rata que ha estado espiando al señor —mencionó la figura enmascarada con un tono de voz neutro—. A mi jefe le importa que le cuentes quién eres y por qué estás aquí, así que debo llevarte con vida. ¿Quieres facilitarme el trabajo y entregarte voluntariamente? Así no perderás ningún brazo.

—Pude reaccionar a tu ataque furtivo sin problemas. ¿Crees que eres lo suficientemente hábil como para hacerme frente? —le preguntó, sonriendo y retirando la Hoja de Argoria transformada en unas enormes tijeras del maletín—. Aunque me gustaría saber cómo tu jefe consiguió el libro no puedo perder el tiempo contigo. Tienes dos opciones: me facilitas el libro o mueres. Elige ahora.
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Señor de la Piratería
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Mensaje por Freites D. Alpha Ayer a las 3:44

Ha decir verdad, esta noche la puedo considerar bastante especial. La luna estaba brillaba con cierta luz especial. Era tan hermosa, que no podía evitar mirarla sin dejar de sonreír. Por otro lado, no quisiera dejar por un lado que el hecho que de vez en cuando, la luna me parece que está más cerca y, otras veces más lejos.

A veces puedo imaginar que vuelo hacia ella, en búsqueda de algo inimaginable.

Por otro lado, no puedo evitar sentir un amargo sabor de boca. La situación con Terra y Payne cada día se pone más y más pesada. No puedo imaginarme el por qué, pero me gustaría ya poner mis manos sobre ese precioso material. Tengo muchas ideas ¡demasiadas, me atrevo a decir! Si tan solo lograra poner mis manos sobre tan preciado material, podría crear algo que superara lo imposible. Mi mente no para de dar vueltas y vueltas, imaginando cada posibilidad. ¿Qué? ¿Quién me ha sacado de mi laguna mental? ¡Ha…! Si… el olor de la batalla.

Ya casi es hora del encuentro.

He venido solo a esta velada. Mis súper aves se encuentran lo suficientemente lejos para escuchar mi llamado y estar fuera de peligro. He tomado mi alabarda y, me he encaminado al punto de reunión donde se harían las “negociaciones”. Para ser sinceros, dudo mucho que algo así se lleve a cabo. El origen del mismo es tan importante, que entidades importantes de todas las facciones quisieran poner sus manos en él. Por mi parte, yo solo quiero disfrutar de una espectacular batalla. Aunque ya no sigo siendo el mismo del pasado, aún sigo siendo llamado el señor de la guerra. Supongo… que es algo que se quedara conmigo por el resto de mi vida.

Y eso es algo que no se le puede dar marcha atrás.

Escucho disparos. Mi caminata sigue su rumbo sin descanso. Alguno que otro grito me hace erizar un poco la piel. Me relamo un poco y mis cuernos no dudan en hacer su aparición. Sonrió un poco más. Por un instante, me fijo en los alrededores si alguna persona inocente está cerca del peligro. Para mi alivio, las calles estaban vacías. ¡Oh! Espera... miento, puedo ver a alguien. En una ventana observando la calle. Temblorosa, pero al mismo tiempo curiosa. Se trataba de una dama rubia, quizás unos veinte o veinticinco años. Ella se percató de mi presencia. Me miraba aterrada. Quizás sabía quién era yo. Yo solo me limite a sonreiré y a saludarle. <Escóndete.> Le dije o, mejor dicho, amagué con los labios, ya que de mí no había salido voz alguna. Puedo imaginar que leyó mis labios, ya que se ocultó sin dudarlo.

Al llegar, no dude en arrastrar el filo de mi arma contra el suelo. Algunos se percataron de mi presencia. Incluso algunos quedaron pálidos. Todos por un instante fijaron su mirada en mi persona. Ellos sabían que era yo, un pirata considerado “el ejercito de un solo hombre”. Y ya era hora de jugar. La temperatura del aire comenzó a subir. – Living Desert. – El fresco frió de la noche habría desaparecido gracias a mí. Podía notar como algunos comenzaban a sudar y a respirar de una manera más agitada. Otros se mantenían firmes y alerta. – Nada mal… - Y aquellos mismo que se mantuvieron fieros ante mi calor, se lanzaron a mi sin dudar ni un momento entablar batalla. Eso me emocionaba aún más, tanto, que no podía evitar imaginar que los atravesabas con mi alabarda.

Puedo sentirlo, creciendo en mí.

Cuando mi oponente dudo en atacarte, me di cuenta de inmediato que pudo sentir mi clara intención letal. Solo fue un segundo, pero fue suficiente para mí para atravesar su corazón con mi arma. Que se encontraba encendida en llamas. – Gracias por tu esfuerzo. - Saque el arma de mi oponente y este se desplomo. La batalla contuvo en ese instante. Todos se apoyaban como podían, pero era difícil luchar. Pude reconocer un par de figuras famosas, los hermanos Thompson. Por otro lado, a lo lejos pude ver algo interesante. Se trataba de la chica que se encontraba con el espía, siendo apuntada por un hombre enmascarado. No dude en atravesar el caos para llegar a mi claro y obvio objetivo. Si ella estaba con el espía y ahora con él, luchando, claramente él tenía algo que ver con el libro.

Destrozaba a todo aquel que se imponía en mi camino. Tarde unos instantes, pero finalmente llegue. Lo que era una reunión de dos, ahora era de tres. Formando un triángulo.

- Caballero… dama… muy buenas noches. – y hasta ahora, nunca he dejado de sonreír.
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