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Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. Empty Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. {Mar 25 Jul 2023 - 4:37}

A lo largo de los días siguientes, Berry continuó desplegando su poder y dedicación en su servicio como marine o eso se dedicó a decir mientras paseaba con un compañero. Su determinación no se limitaba solo a las prácticas de combate, sino que también se extendía a otras tareas necesarias para mantener la base en funcionamiento, o mejor dicho comenzó a realizar tareas adicionales por puro aburrimiento y porque ningún otro marine parecía tener ganas de hacerlo.

Berry se enteró de que se otorgarían medallas a aquellos marines que se destacaran en diferentes áreas. Sin dudarlo, decidió que debía conseguir esas medallas y demostrar su valía en distintos aspectos, mientras más medallas consiguiese más chances tendría de obtener la preciada chaqueta que tanto codiciaba. Pidió a sus superiores la lista de tareas que usaran para otorgar medallas y se dispuso a llenarla, aunque algunas tareas se veían muy lejanas otras le parecían tremendamente sencillas.

Comenzó por las tareas más mundanas y menos glamorosas: la limpieza de las letrinas del cuartel. A pesar de su posición como una mink arrogante y que siempre exageraba sus tareas, no dudó en ponerse manos a la obra y realizar esta tarea con diligencia y dedicación. Su actitud ejemplar llamó la atención de sus superiores y de sus compañeros, quienes la admiraban por su compromiso y su falta de ego (al menos temporal, mejor eso que nada).

Pero Berry no se detuvo allí, o tal vez el deber la llamaba incluso cuando deseaba dormir plácidamente a la sombra de un árbol.
Durante uno de sus descansos, escuchó un maullido desesperado que venía del mismo, algo que le despertó sobresaltada al pensar que se trataba de algún peligro. Tras refregarse la cara y sin pensarlo dos veces, trepó el árbol con agilidad y rescató a un gatito atrapado en una rama, o esa es la versión que contó en el cuartel. La verdad, es que estando somnolienta trepó el árbol, pero cayó varias veces en el proceso y de dichos golpes el gato atrapado en la rama cayó sobre su cabeza, sano y salvo, pero no del modo más heroico posible.

Su corazón compasivo la llevó a cuidar del felino hasta que pudo encontrarle un hogar seguro. Algo que despertó la ternura de sus superiores, quienes, al no estar viendo durante el descanso, consideraban que Berry tenía un gran corazón por hacerse cargo del felino. Nunca sabría la muchacha, si ese gato le tuvo terror por bajarlo del árbol o de verdad estuvo agradecido con ella, aunque al despedirse del mismo este parecía contento y feliz (quizás por alejarse de ella).

Además de sus deberes como marine, Berry siempre estaba dispuesta a ayudar a los civiles que la rodeaban. En una ocasión, presenció a un grupo de personas en apuros mientras intentaban cargar pesadas cajas en un mercado. Sin dudarlo, se acercó y ofreció su fuerza y habilidad para ayudarles en su tarea. Con una sonrisa en el rostro, Berry demostró que estaba dispuesta a hacer lo que fuera necesario para mejorar la vida de los demás, aunque luego el peso de las cajas fuese demasiado y parecía una trabajadora más, su ayuda siempre era bien recibida por los civiles de la zona.

Pero la verdadera prueba de su valentía y compasión llegó cuando presenció un accidente en plena calle. Un civil había resultado gravemente herido y necesitaba atención médica de forma urgente. Sin perder un segundo, Berry corrió hacia la escena y aplicó sus conocimientos de primeros auxilios para estabilizar al herido y garantizar que recibiera la ayuda necesaria. Su intervención rápida y efectiva fue clave para salvar la vida del civil, quien no podía creer que una zorra le hubiese estado aplicando presión sobre la herida para salvarle. Claro que una cosa era eso y otra que, para mantenerlo consciente, la mink hubiera estado coqueteando con el civil como si no hubiese un mañana.

Estas acciones no pasaron desapercibidas por parte de sus superiores y compañeros. Berry fue reconocida por su dedicación y su espíritu de servicio, y fue galardonada con las medallas que tanto anhelaba. Pero lo más importante para ella fue saber que había marcado una diferencia en la vida de las personas que había ayudado. Pero aún había más en su cabeza, necesitaba realizar más acciones y ganar más medallas, su camino solo había comenzado y aún quedaba mucho de la lista por tachar, cosa que se encargaría en los siguientes meses de servicio.

Sentía que su compromiso, valentía y compasión inspiraban a otros a seguir su ejemplo. Siempre dispuesta a ponerse en acción, Berry demostró que ser un verdadero héroe no solo implicaba habilidades de combate, sino también una actitud solidaria y un corazón lleno de bondad. Con algunos dotes cómicos y afortunados de por medio, porque claro, Berry no era cualquier persona, se trataba de ella después de todo.

Después de haber demostrado su valía en diversas situaciones y haber obtenido el reconocimiento de sus superiores, Berry se encontraba más motivada que nunca para continuar su labor como marine. Su siguiente desafío sería atrapar a un criminal que había estado causando estragos en la isla.

Con información de inteligencia y una cuidadosa planificación, Berry se adentró en la búsqueda del delincuente. Utilizando su velocidad y olfato, logró rastrear al criminal hasta su escondite. Sin titubear, se enfrentó a él con determinación y empleó sus habilidades en el arte del Electro para someterlo y entregarlo a las autoridades. La batalla fue algo corta, ya que lo encontró dormido y bastó con un golpe para dejarlo atado, pero si contaba aquello le restaría toda la emoción al asunto. La mink se dedicó a contar una encarnizada batalla, de la cual no tenía signo alguno, entre ella y el criminal, que había bastado para destrozar su guarida en el proceso.

Posteriormente se encontró participando en una operación de rescate en medio de una fuerte tormenta. Un barco había quedado varado cerca de la costa, poniendo en peligro la vida de la tripulación y los pasajeros. Sin pensarlo dos veces, Berry se unió a un equipo de marines y se embarcó en una arriesgada misión de salvamento.

En medio de las turbulentas aguas y los fuertes vientos, Berry demostró su valentía y habilidad para rescatar a las personas atrapadas en el barco. Ayudando con destreza y utilizando su control sobre el Electro para iluminar el camino, logró llevar a salvo a cada uno de los supervivientes de regreso a tierra firme. Su participación en el rescate fue fundamental y una vez más dejó claro que estaba dispuesta a arriesgarlo todo para proteger a los demás. Incluso el hecho de ser solo una linterna humana, cosa que para ella era un verdadero fastidio, ya que no podía participar más activamente en estas misiones y simplemente debía limitarse a alumbrar el camino.

Berry fue involucrada en una situación de emergencia en la que era necesario construir una estructura de manera urgente y la falta de personal hizo que la responsabilidad recayera en ella, cosa que aceptó siempre y cuando hubiese una medalla de por medio. Una zona residencial había sido afectada por un desastre natural y muchas casas habían quedado destruidas. Con la colaboración de otros marines a los que la mink sobornó con dulces y coqueteos, Berry se unió a los esfuerzos de reconstrucción.

Utilizando su electro junto con la experiencia ganada al transportar cajas, Berry ayudó en la construcción de refugios temporales y proporcionó apoyo logístico para garantizar la seguridad y el bienestar de los afectados. Su dedicación y habilidades fueron clave para agilizar el proceso de reconstrucción y brindar un lugar seguro para aquellos que habían perdido sus hogares, además de mostrarse mucho más acostumbrada a la carga de peso y haber reducido su ego en pos de una cara humilde que solía mostrarle a aquellos que se le acercaban.

A medida que Berry participaba en estas tareas diversas, se daba cuenta de que ser marine no solo implicaba luchar en combates, sino también estar preparada para enfrentar cualquier situación y ayudar en cualquier momento. Su espíritu valiente y su compromiso con el bienestar de los demás la convirtieron en una figura respetada y admirada en el cuartel, o eso se dedicaba a pensar siempre que le miraban con una cara rara, claro que no era que a veces volvía llena de tierra y empapada si no que debía ser la gran admiración que despertaba su figura.

Berry continuó desafiándose a sí misma y buscando oportunidades para crecer y mejorar como marine. Con cada experiencia, aprendía lecciones valiosas y se convertía en una fuerza aún más formidable. Su pasión por ayudar a los demás y su determinación inquebrantable la impulsaban a seguir adelante, siempre lista para enfrentar los desafíos que el futuro le deparaba.

Cuando finalmente, este gran desafío golpeó su cara, no de una manera metafórica si no literalmente. Fue la primera vez en mucho tiempo que su rostro sentía el calor de algo que no fuese su propia mano, la mink finalmente enfrentaría algo más peligroso que ayudar civiles, rescatar animales o construir refugios. Incluso más peligroso que enfrentar a bandidos de poca monta o cazar una recompensa leve.

Berry despertó ese día dispuesta a realizar otra tarea, mientras recorría la ciudad en busca de algo que hacer, un grupo de bandidos atacó por sorpresa la misma. Berry les enfrentó, pero se vio superada en número, aunque su esfuerzo valió para salvar la vida de los civiles ella fue capturada por los bandidos que quedaron en pie y aprisionada en su guarida.

—Ahora te quedarás ahí ya veremos como venderte gato raro.—

—¿Gato? Mirá bien mi cara obviamente soy una zorra.—


—Silencio, los prisioneros no deben hablar y ni se te ocurra intentar algo, la cueva está bien vigilada y no querrás otra paliza. —


La mink se vio obligada a planear un escape, estaba esposada en sus manos, pero era un metal común, pese a esto no deseaba transformarse y montar un alboroto en la guarida. Estaba rodeada de enemigos, necesitando pensar un plan de escape que no involucrase sus habituales arrebatos de estruendosos desastres. Pensó en trepar, pero no había salidas por las paredes, su única opción era atravesar la puerta de las rejas y luego buscar una salida.

Se concentró, cerrando sus ojos y pensando en como escapar, fue en ese lapso de tiempo que pudo sentir una energía un aura o un calor rodeando sus manos. Abrió los ojos pero no vió nada, creyó que estaba soñando o imaginando torturas inexistentes pero al volver a cerrarlos pudo sentirlo esta vez con más fuerza. Apretó sus garras e intentó separarlas, como si fuese magia los grilletes se rompieron dejando a la joven mink con sus ojos abiertos como platos. No comprendía que había hecho o sucedido para lograr aquella hazaña. Sin embargo, se apresuró a escapar golpeando al guardia por detrás con un potente golpe infundido en el electro para luego desplazarse como una sombra por la guarida.

Estaba por salir cuando se sintió atravezada por una daga, la sensación fue tal que giró su mirada para ver a un guardia a unos pasos, sin embargo, ella no había avanzado hasta la salida en aquel momento como estaba creyendo si no que se encontraba aún a unos pasos. ¿Visiones? Berry se rascó la cabeza para luego ocultarse y esperar el cambio de guardia, como una bestia salvaje estrelló las cabezas de ambos bandidos cuando observó que estaban por relegar puestos y tras su escape volvió a los cuarteles.

Pese a su estado andrajoso, la mink no había sufrido mayores daños e incluso se había adelantado a la misión de rescate. Berry se dedicó a explicar todo lo acontecido así como la sensación con el aura y las visiones que le habían ayudado a evadir los inconvenientes a los superiores. Incluso pellizcando su mejilla, incredula de lo que ocurrió. Sus superiores mostraron un gran asombro ante tal experiencia, recomendando a la Mink para ser adiestrada por un viejo lobo de guerra, un hombre que le ayudaría a manejar de mejor manera el poder que había descubierto.

—Con que tú eres la mocosa que dijo tener poderes, me recuerdas a mi nieta. La verdad, esperaba que fueses un poco más humana, pero ya he lidiado con varios de tu especie. Lo que has sentido se llama Haki, recuerdalo bien, es inusual verlo tan seguido en estos días. En mis tiempos solo unos pocos tenían acceso a ese poder y todos los chicos lo queríamos pero finalmente solo unos pocos logran dominarlo. Escucha, entrenarás conmigo varias semanas, te enseñaré a darle uso al Haki y de ahí tu decides para que usarlo si quieres puedes limpiar letrinas o saber la lotería. Wahaha, me da igual porque ya me he retirado y solo cumplo como instructor cuando nadie quiere hacerlo.—


El viejo se rascó la extensa barba que caía por su rostro, pese a Berry parecerle un ancianito delirante, cuando se levantó pudo ver una musculatura bien formada y una vieja capa de esas chaquetas con las que soñaba colgando de su espalda. El viejo se dedicó a enseñarle a puños y tal como recibía Berry iba aprendiendo, a esquivar, a luchar con mayor gracia a tomarse las cosas con mayor seriedad cuando se ponía cuesta arriba.

Golpe tras golpe, el viejo fue enseñando como debía canalizar aquella aura y como lidiar con las visiones, claro que muchas veces Berry fallaba dado su inexperiencia y recibía un fuerte golpe cual bala en su cabeza que la dejaba tendida en el suelo. Pero otras veces había logrado golpear al viejo y resistir sus duros embistes.

El sudor corría por su pelaje tras haber finalizado otro de los extenuantes entrenamientos, aquel anciano sabía pelear después de todo. La muchacha se encontraba descansando, abriendo y cerrando su puño tras las intensas horas de golpes cruzados.

—Eres buena niña, otros se hubieran rendido en unos días y ya llegas a la semana. Creo que ya estás mejorando y podrás aplicar el Haki de armadura a tus golpes. Pero para estar seguros vuelve mañana y recuerda que esto debe ser igual a como usas tu electro.—


El viejo se marchó con su ya típica risotada, haciendo despertar una sonrisa en Berry. Le halagaba ser alguien que no se hubiese rendido y el dolor en su cuerpo pareció disminuir mientras volvía a su habitación.

Era el atardecer del séptimo día, la mink se acercó bostezando al pequeño dojo recibiendo un golpe en su cabeza como bienvenida del anciano.

—¡Llegas tarde como siempre! Pero da igual, llegas al fin y al cabo. Ahora es momento de ver tus avances o si solo has venido a recibir golpes.—


Y sin mediar palabras el puño y la garra chocaron con intensidad despertando una nube de polvo alrededor. Ambos combatientes sonreían por instinto puro, mientras una lluvia de golpes se desplegó contra el anciano quién adoptó una postura defensiva retrocediendo levemente por la fuerza de Berry..

—Nada mal… ¡Ahora usa tu Haki!—

Berry vio venir aquel golpe que se notaba más peligroso de lo habitual, impactando contra el suelo tras recibirlo incluso con su guardia. El viejo no se detendría, nunca lo hacía, otro y otro más llovieron contra ella quien solo podía bloquear buscando la apertura.

Sus ojos se agudizaron al momento que escuchó un viejo suspiro, era el momento, cerró su puño sintiendo aquella aura rodearlo. Y lanzó un fuerte gancho ascendente que tomó el mentón del viejo por sorpresa y lo mandó directo al suelo, haciendo que este caiga sentado.

—¡Lo logré anciano! Tal como dijo, buscar la apertura, apuntar y dejarse llevar.—


Exclamó la mink festejando mientras el viejo frotaba su mentón claramente sorprendido del golpe. Berry bajo esa fachada de niña ingenua era una buena alumna y excelente guerrera, aunque podía volverse una molestia si no se le controlaba un poco.

—¡Es suficiente apenas has empezado! ¡Vamos otra vez!—


Exclamó el anciano volviendo a su postura e intercambiando nuevamente golpes con la mink, que pronto se mostró más serena y con la agudeza de una guerrera. Golpe tras golpe, poco se parecía a la cachorra que había llegado hasta el dojo por orden de sus superiores.

Tras completar esa instrucción, Berry regresó al cuartel, su actitud se notaba renovada como el uniforme que portaba. Lista para recibir las medallas que le correspondían, recordando que todavía le faltaba mucho por aprender, ya que el viejo le había comentado que en un futuro continuarían su entrenamiento.

Peticiones: 3 medallas al merito. 2 al servicio (aunque se hagan cosas que den más por las reglas reclamo respetando los límites).
Haki de armadura (Despertado y Nivel 1)
Haki de observación (Despertado)
Ascenso correspondiente de Marine.

Palabras: 2747.
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Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. Empty Re: Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. {Mar 25 Jul 2023 - 10:31}

¡Buenos [inserte aquí franja horaria en la que esta corrección es leída]! Soy tu moderador totalmente neutro, y vengo a corregir tu diario. Puedes sobornarme o seguirme en Twitter, pero eso no cambiará mi valoración. Dicho esto, vamos allá.

En primer lugar vamos a dejar que la escritura, quitando alguna coma o signo de puntuación que he echado de menos, ha estado muy bien. La historia, por su parte, se ajusta demasiado al concepto de diario. No te equivoques: la trama está bien. No tiene errores ni agujeros, pero echo un poco de menos más desarrollo a lo largo de la historia. Cómo fue el rescate en la tormenta, la infiltración en la casa del delincuente, o incluso un poco más del secuestro y tu liberación.

En el diario hay muchos eventos que por sí solos me despiertan interés y podrían, por sí solos, haber constituido una historia larga con sus propios entrenamientos y con más méritos, o mayores. También habría echado de menos ver la reacción de la gente a tu alrededor cuando te transformas en bombilla, por ejemplo.

No te confundas, este diario es un muy buen inicio y asienta unas bases para tu personaje bastante satisfactorias, pero te animo a que vayas un paso más allá para dar lo mejor de Berry.

Te llevas las peticiones, 275px y 27 doblones, pero pierdes 50 en despertar los Hakis y subir armadura al 1, por lo que tienes un saldo negativo de -23 doblones a actualizar. Te pediría, eso sí, que en el futuro cuando entrenes te centres un poco más en ello. Dicho esto, en [este enlace] puedes solicitar tu ascenso.

Si no estás de acuerdo con esta valoración puedes pedir una segunda, aunque harás llorar al niño José.

Buenos días.
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Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. Empty Re: Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. {Miér 2 Ago 2023 - 16:53}

Acepto la moderación.
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Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. Empty Re: Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. {Miér 2 Ago 2023 - 17:01}

Hoja actualizada.
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Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. Empty Re: Las desventuras continúan. Medallas, una chaqueta y un viejo cascarrabias. {}

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