Próxima ronda fugaz

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La danza del fuego [Privado - Alpha]

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Mensaje por Alice Wanderlust Sáb 21 Ago 2021 - 2:39

Podría decirse que Arabasta era una de las capitales del Gobierno Mundial. No era como Mary Geoise y resultaba demasiado seca como para parecerse a Water Seven, pero en sus puertos atracaban la mayoría de los barcos cargueros en medio de todas las rutas comerciales que buscasen abastecer al mundo civilizado. Eso hacía que el reino de los desiertos fuese una de las islas más ricas del Grand Line, también que se hubiese convertido con los años en un crisol de culturas donde los nativos, desde sus casas abuhardilladas de piedra caliza, observaban negocios de todas las nacionalidades inimaginables. El puerto de Nanohana acogía arquitecturas sintéticas de muchos lugares y los grandes bulevares que la formaban recordaban a otras islas más amigables para pasear. Aunque, habías comprobado ya la noche anterior, que cuando el sol se perdía en el horizonte la vida llenaba cada rincón de la ciudad. Y esa noche seguramente mucho más, porque era el Festival de la Llama.

Llevabas todo el día observando por las ventanas, anhelante. Habías alquilado una casita al llegar; no muy grande, pero sí lo suficiente como para no sentirte constreñida: Un par de habitaciones, un saloncito cuco, una cocina y un baño con bañera. La bañera era muy importante, aunque no terminabas de entender por qué desde hacía un tiempo sumergirte entumecía la mayor parte de tu cuerpo. Era relajante y se desvanecía en cuanto lograbas salir, pero a veces llegaba a preocuparte.

Ese día no fue diferente.

Agua templada, sales de baño y una esponja sin jabón que no cumplía más propósito que humedecerte los hombros cada cierto tiempo. Te desnudaste siguiendo un orden ritual, cuidadosamente, e introdujiste un pie en la tina. Se sentía fría, claro que sí, y toda tu piel se erizó repentinamente. Puede que incluso se te escapara un suspiro de susto, pero con sumo cuidado entraste por completo y te sentaste sin darte tiempo a pensarlo dos veces.

Al principio sentiste un escalofrío. Era como si te faltase el aire de los pulmones, que tardó un par de segundos en volver. La cerámica pulida resultaba fría al tacto pero te acostumbraste deprisa, y desde tu posición privilegiada te quedaste un rato mirando el atardecer en la terraza. Te encantaba pasar las horas en el agua, pero no terminabas de acostumbrarte a ese adormecimiento de tus dedos, ni al cosquilleo incómodo en tu vientre. Era como si algo tirase de ti hacia el fondo de la bañera y casi debieses esforzarte por mantener las rodillas flexionadas. No terminabas de comprenderlo, aunque cuando el sol comenzó a colarse por la baranda no importó.

Saliste con un quejido. Era un dolor plácido, pero un dolor al fin y al cabo. Romper la presión del agua, levantarte y erguirte, estirar todo tu cuerpo... Asiste una toalla con cuidado y te secaste con delicadeza. Habías elegido un vestido muy bonito para aquella noche; casi te hacía ilusión poder estrenarlo al fin: Blanco y largo de espalda desnuda, escote griego atado al cuello con una correa de oro. Podía verse la filigrana tatuada entre tu pecho, también la corona en tu costado y las alas que Illje te había tatuado recorriendo el hombro. Sobre el ombligo llevabas cinturón también de oro, con cadenas doradas terminadas en rubíes y diamantes -una vestimenta cara para una ocasión especial- y unos zapatos planos, blancos con algo de plataforma. Ganabas unos pocos centímetros con ellas, pero sus tonos crema y bronce contrastaban con la radiante luz del resto del conjunto; era simplemente espectacular.

Terminaste de prepararte con los cuchillos en la liga y un pequeño bolso de fiesta y saliste por la puerta, cerrando a tus espaldas. Tenías ganas de presenciar algo tan único como el gran festival de la Llama; sobre todo, para saber por qué Padre hablaba tanto de él. Si lo había marcado tanto debía ser como poco impresionante.

El outfit:
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Mensaje por Freites D. Alpha Dom 22 Ago 2021 - 3:01

Estoy en el techo de alguna casa cualquiera. Hoy la luna está muy bonita. Tan bonita, que no puedo evitar sonreír al observarla. ¿Por qué me encuentro hoy aquí? Realmente solo ando de paso, mi objetivo era llegar a Rainbase para toparme con cierta persona que me ha enviado una carta para citarnos. Por otro lado, aún tenía tiempo para ello. Han pasado un par de semanas desde que deje el Erebus y mi camino lleva rumbo hacia Amazon Lili. Quiero darme un tiempo para mí y entrenarme lo suficiente antes de hacer cosas. Vuelvo a mirar la luna llena de melancolía. Luego miro hacia las calles, al parecer hay mucho movimiento. ¿Algo interesante que hacer hoy? ¿Debería investigar? No lo sé. Fijo mi mirada en mis acompañantes plumíferos, esperando alguna reacción o afirmación de ellos. Suzaku se muestra seria como siempre. Susanoo por su parte se muestra curioso hacia la gente. Es intrigante ver como una es totalmente desinteresada y otro es muy curioso.

- Sigamos de paseo. – Me balanceaba entre los techos de los edificios de Nanohana. La ciudad aun no me había dado una mala bienvenida, pero tampoco una buena. Solo era un viajero de paso. Un caminante errante con un destino incierto en búsqueda de placer y dicha. Vuelvo a mirar la runa mientras me balanceo por el aire. Me pregunto si algún día podría llegar a ella y saber si es posible hacer un arma de ese material. Existen muchas cosas las cuales me intrigan. Cosas que quiero tener y coleccionar.

Pero ya habrá tiempo para ello.

Mi viaje llevo a una plaza no muy oscura, pero sin gente. Había una fuente muy linda, había unos cuantos barquitos con velas flotando sobre ella. Me pareció intrigante y con mi dedo dispare pequeñas ascuas, buscando encender cada vela. Al hacerlo, me di cuenta que el resultado me daría una vista maravillosa. De hecho, me provocaba cantar un poco, aprovechando la oportunidad de estar solo en una plaza tan amplia.


-Las nubes oscuras se acercan
Quemado con un rojo más profundo. Ooouuh
Debajo miramos
Cuando se separan viene el odio que traen, mmm.

>>Perdidos en la oscuridad, hemos llegado tan lejos
Otro paso para librarme del dolor
Ve y sé contrarrestado a través de tu última batalla
¡Porque solo las pesadillas rompen su fe!



El eco recorría el lugar. Cada parte de mi cuerpo podía sentir placer al cantar esta canción que llevaba ya escribiéndola. Aun así, estaba incompleta. Pensaba muchas maneras de completarla. Y mi quede mirando a los barquitos con velas. Pensando.
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Mensaje por Alice Wanderlust Lun 23 Ago 2021 - 23:59

Te miraste al espejo antes de salir. El vestido caía hasta casi tus tobillos, en un imperial de cintura alta que separaba tu cuerpo en dos partes a través del cinturón dorado. Arreglaste tu pelo con una diadema con filigranas de oro y te hiciste una coleta media muy cuidadosamente. Tu cabello estaba cada vez más largo, y aunque intentabas mantenerlo cuidado el ajetreo de los viajes era enemigo de encontrar un peluquero de confianza. Aun así te felicitaste por el trabajo bien hecho al terminar. También posaste un poco, corregiste el ajuste de la falda, diste una vuelta sobre ti misma para comprobar el vuelo y te reíste un poco, algo nerviosa. Nunca habías ido a una fiesta sola.

Bajaste las escaleras cuidadosamente y cerraste la puerta con cuidado. Cuando estuviste bajo el cielo, a pesar de que los últimos rayos de sol aún rompían el horizonte, la luna ya estaba en lo alto, y para cuando su brillo se extinguió la luna llena deslumbraba con su fulgor blanco. Por un momento te quedaste parada, mirando el cielo con perplejidad y sorpresa. Nunca habías visto una luna tan grande, ni tan dorada. Tal vez se debiera al cielo del desierto, pero era simplemente mágica. Casi te dolía saber que duraría apenas unas horas más antes de perderse por casi un mes.

La llegada del ruido te sacó de tu ensimismamiento. No habías sido la primera en salir, pero sí de las primeras, y tras un par de minutos el alboroto crecía en la calle mientras la muchedumbre buscaba acercarse a Memphis Boulevard, la avenida central y donde se celebraría el grueso de las fiestas. Había niñas, jóvenes, ancianos y tanto ricos como pobres iban vestidos con sus mejores galas -era sencillo distinguirlos, pero en todos se respiraba el mismo aura de ilusión-, pero en vez de contagiarte su entusiasmo te sentiste sobrepasada. No recordabas haber visto tanta gente, mucho menos pasar por una misma calle a un tiempo. No eras una persona cobarde, pero tampoco deseabas enfrentarte a un encuentro social tan masivo de pronto sin haber podido mentalizarte y aprender jerga de plebeyo.

Encabezaste la marcha a paso ligero, resintiéndote en tus pies pero alejándote un poco de la marea de gente que te seguía, y a la primera oportunidad doblaste una esquina hacia la derecha. Diste a una calle no tan amplia, pero luminosa, y te tomaste el tiempo que necesitaste hasta que pudiste seguir andando sin que el cuerpo te pidiese volver a casa. Querías participar en la fiesta, claro, pero no esperabas tanta gente y necesitabas mentalizarte un poco más, así que en el momento optaste por simplemente alejarte.

Empezó a sonar la música pero, poco después, sin que te detuvieses, escuchaste una voz solitaria. No estaba acompañada de instrumentos, y su ritmo desacompasaba al resto de la música. ¿Alguien canturreando? Tal vez, pero llevada por la curiosidad avanzaste hacia el origen de la voz. Doblaste una esquina, recorriste una callejuela, doblaste de nuevo y...

Tuviste que reprimir un chillido, no sabías si de alegría o de terror. Delante de ti estaba Freites D. Alpha, el niño pirata de más de doscientos millones de berries. ¿Sabía cantar? No cantaba mal, pero una voz bonita no hacía a uno menos peligroso. Eso lo sabías bien, al fin y al cabo, porque tú también cantabas. Lo mejor sería alejarse de ahí y... Te acercaste.

- Bonita canción -comentaste, en voz muy baja, manteniendo las distancias, fingiendo que habías escuchado algo con claridad-. ¿Dónde la aprendiste?

Estabas nerviosa. No tenías en absoluto el control de la situación, y tal vez te habías acercado demasiado a un pez demasiado grande para tu aún pequeña caña. Ni siquiera te creería nadie si lograras entregarlo a la justicia. ¿Qué estabas haciendo, Alice?
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Mensaje por Freites D. Alpha Mar 31 Ago 2021 - 3:40

Observar los pequeños objetos flotantes me relajaba. El día de hoy era uno el cual muchos recuerdos pasaban por mi mente, especialmente los del pasado. Aún recuerdo como si fuera ayer la masacre que ocasionamos mi madre y yo, no es algo de lo que me sienta orgulloso, pero aún sigo pensando que era necesario. Eso me recuerda la plática que tuve con Dexter. De cierto modo, tiene razón, quizás mi madre fue paranoica y el miedo a convertir a todos en esclavos la hizo rechazar la idea de su hermano, conllevando a lo sucedido. Aunque, eso genera otra pregunta ¿Quién hizo saber a los nobles de nuestra existencia? Dentro de mis conocimientos, los Freites siempre fue un clan secreto. El simple hecho de que alguien supiera de nuestra existencia, tendría que ser de afuera. En aquel entonces, aun no tenía hermanos, yo fui el primero concebido de mi madre y… el único que sabía de nosotros era papa.

Padre… ¿Tu nos vendiste?

Mis pensamientos fueron interrumpidos por una voz. Lentamente me gire para ver de quien se trataba. Era una hermosa chica. Cabellera dorada y de blanca piel. Sus ojos eran vedes, recordándome un poco a las esmeraldas. El vestido que cargaba le quedaba bastante bien, cada cosa estaba en su lugar. Además, los tatuajes le lucían, recordando que yo perdí el mío a cambio de algo importante. Lo que tenía al frente de mi podía notarse como una obra de arte en términos de belleza de la madre naturaleza.

Así son las mujeres. Hermosas, forjadas con las llamas del infierno y esculpidas por ángeles.

-Esta incompleta. – Dije, mientras miraba de nuevo hacia la fuente. – La he escrito yo. Quizás más pronto de lo que piense la complete y pueda utilizarla. – Dije sonriendo con melancolía hacia el agua. ¿Me ocurría algo? Era normal en mí que al ver alguna señorita guapa intentara algo con ella. Pero hoy no. Hoy era un día el cual los recuerdos invadían un poco mi mente. La ruptura de mi tripulación no es que me afectara. En realidad, sentí alivio. Por su parte, las preguntas con respecto a los extraños sucesos de mi pasado solo me decían que tenía más de un cabo que atar.

- No es necesario que hagas nada, Susanoo. – El plumífero se encontraba en unos de los tejados al frente de mí. Miraba a la pequeña dama con curiosidad. Por su parte Suzaku se acercó un par de pasos a la dama, aun tomando cierta distancia. – Ella es más educada que el de arriba. Parece que le agradas. – La plumífera después de mirarla fijamente, inclino la cabeza como si de una reverencia se tratase. De igual manera yo hice lo mismo. La educación sobre todas las cosas. – Soy Alpha. Es un gusto conocerla, señorita. - Me reincorpore. Bostece un poco. Me asegure de cubrir con cuidado mi boca para no parecer grosero.
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Mensaje por Alice Wanderlust Miér 1 Sep 2021 - 1:05

- Parece que ya la estás utilizando -dijiste, encogiéndote de hombros-. ¿Una noche demasiado larga?

No supiste del todo cómo tu corazón se había asentado en un ritmo que, si bien ni de lejos era tranquilo, te dejaba respirar. Incluso te dejaba pensar con cierta claridad, lo que desde luego era de agradecer. No estabas en una situación en la que desearas perder los nervios, mucho menos una en la que pudieses permitírtelo.

Por suerte no parecía beligerante, sino más bien... ¿Deprimido? Su mirada soslayada y tono alicaído te hacían intuir cosas, aunque no entendías por qué un criminal buscado podía estar en medio de una escena como aquella: Bajo la luz de la luna, cantando amargamente sin más compañía que sus... ¿Qué coño eran esos pájaros? Tardaste unos momentos en recuperarte del susto, pero al final seguiste reflexionando. Era casi doméstico, como si hasta la más negra de las almas tuviese momentos en los que se reflejaba la luz. Cuanto menos, era curioso.

Al parecer los pájaros gigantes se llamaban Susanoo y Ella, aunque probablemente eso era una interpretación tuya y no su verdadero nombre, Te quedaste mirando durante no poco tiempo al pájaro amarillo, sin disimular la incomodidad que te producía, hasta que por fin fuiste capaz de devolver la mirada al niño. Era más alto que tú y tal vez en persona no pareciese tan infantil, pero era extremadamente bajito -tú eras razonablemente bajita, sin embargo- y su cara estaba aún dotada de un cierto atractivo pubescente. Por lo menos tenía educación, y tanto él como su fiera se inclinaron en una cortés reverencia. Tú avanzaste un par de pasos, tratando de verte segura de ti misma. O, por lo menos, elegante como siempre.

- Alpha -repetiste, como si fuese la primera vez que lo escuchabas-. Muchos significados para un nombre tan sencillo. ¿Sabes que originalmente su significado nació del buey? Es curioso que con los siglos un toro capado sea la letra más importante del abecedario, ¿no crees? -Tenías que practicar más tus presentaciones-. Alice -dijiste tras un incómodo silencio-. Mi nombre es Alice. Como la del País de las Maravillas, pero un poco menos loca. -Esa es tu opinión.

Llevada por tus costumbres, de manera instintiva tendiste tu mano para que la besara. Había gente en muchos lugares de English Garden peleándose por ese honor, aunque para cuando caíste en que eso se hacía solo desde la nobleza hacia la plebe ya era demasiado tarde. Optaste por no retirarla, manteniendo una sonrisa inocente todo el tiempo, rezando para que no se diese cuenta de a qué venía eso.
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Mensaje por Freites D. Alpha Miér 1 Sep 2021 - 2:01

-Una noche llena de recuerdos, señorita.

¿Alice? Era un nombre muy curioso. El comentario sobre el toro me hacía un poco de gracia, la cual no pude disimular. Sonreí un poco y deliberadamente cubrí mis labios con la manga de mi kimono. – Tenía entendido que Alpha significaba el principio de algo, pero lo que me cuentas me parece mucho más interesante. Además, jamás he tenido problemas con la locura. Que lo seas en gran o menos medida es lo de menos. Solo llaman locos a aquellos que no pueden comprender.

¿Está tendiéndome la mano? Ya veo… es aquella costumbre. Sé muy bien lo que tengo que hacer aquí. Pero más que nada, me da entender un poco el nivel de alcurnia con la que me he topado. En su caso, ella se ha topado con lo más bajo según el mundo. No reaccione de manera negativa ante ello. Después de todo, se me crió para ser alguien educado.

Con suma delicadeza levante mi mano derecha y tome la suya, acercando mis labios para propinar el cordial beso. Luego, volví a mirar hacia la fuente. Di un pequeño suspiro y luego volví a mirarla. - ¿Qué la trae al país del desierto? Puedo decir con certeza que usted no es de aquí. – Trate de sonar lo más ameno posible. Ciertamente no era una de mis mejores noches, pero tampoco me hacía mal un poco de compañía. – Por mi parte, solo estaré un par de semanas. Estoy de paseo y pretendo reunirme con alguien. Aunque no creo que mi estadía pase de tres semanas. – Quizás estaba exagerando un poco. Aunque no era mentira lo que decía. – Suzaku, mi botella. – Yo me dispuse a sentarme en la orilla de la fuente. La plumífera busco entre las alforjas una botella de sake, la cual me arrojo. Al yo atraparla, quité el corcho de la misma y comencé a beber lentamente. Estaba totalmente delicioso.

-¿Alguna vez se ha preguntado si podríamos llegar a la luna? – Pregunte, mientras miraba al gran esférico iluminar el cielo nocturno.
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Mensaje por Alice Wanderlust Miér 1 Sep 2021 - 2:32

- Ese sentido es algo posterior, me temo -contestaste con fingida lástima. En realidad te hacía gracia-. Al ser la primera letra del alfabeto, se la asoció al número uno. Aunque apropiarse de un nombre al que Dios da sentido sería un tanto blasfemo.

A Dios no le gustaría eso. No tenías muy claro que le importase, pero sin duda que alguien tomase su título de Alfa sería la clase de cosa que seguramente ninguna deidad estaría dispuesta a soportar.

Dejaste que te besase la mano antes de retirarla. Sus modales no eran los más pulidos, pero lo intentaba, y mientras se levantaba asentiste, indicándole que estabas complacida con sus atenciones. No mucha gente era lo bastante perspicaz para ver entre esa oferta, mucha menos lo bastante educada como para saber reaccionar. Que no se acomodase a un protocolo dentro de lo estrictamente establecido no terminaba de ser algo por lo que fueses a quejarte. Sí que podrías darle un par de lecciones, pero en cuanto te diste cuenta de que estabas volviendo a pensar como una simple noble dejaste que esa idea peregrina se alejase sin visos de volver.

- ¿Estás seguro de que no soy de aquí? -preguntaste, ladeando la cabeza con una sonrisa. Te refugiaste tras tu melena por un instante, antes de proseguir mirándole a los ojos-: Larga cabellera negra como el hollín, piel de bronce pulido, ojos verdes de gitana... -En realidad, sí tenías ojos verdes de gitana-. Mientras dure mi estancia soy de aquí. Luego ya veré de dónde soy; en eso consiste viajar, ¿no?

Tu respuesta te dejó satisfecha durante un instante. Hasta que te diste cuenta de que había muchas preguntas sin responder en tu contestación, y no pudiste contener la risa. Te sentías algo tonta, pero por alguna extraña razón allí, tan lejos de todo y en medio de esa marea de nervios que te consumía hacía un instante, eso te hacía feliz. Estabas frente a un hombre extremadamente peligroso teniendo una conversación tan banal como tendrías con Eli hacía años. Eran buenos tiempos.

- Mi padre estuvo destinado a esta isla hace muchos años -explicaste-. Siempre hablaba del festival de la llama, de la danza del fuego... Y de cómo tenía que regresar un día antes de morir. -Te encogiste de hombros-. Supongo que regresó un día después.

La muerte de Padre había sido dramática y repentina. A veces repasabas mentalmente tus conversaciones con él y Madre en busca de algo que lo hiciese menos casual, más controlado. No lo había. Te había costado lidiar con el caos que regía todo, y superar la desazón de un día, sin previo aviso, simplemente desaparecer. Ni siquiera tú, siendo creyente, considerabas que dejar atrás a tantos seres queridos pudiese ser llamado Paraíso.

- Yo marcharé cuando sea el momento. Ni antes... Ni después. Y ya me preocuparé más tarde por decidir cuándo es el momento.

La siguiente pregunta te cogió desprevenida, pero la disfrutaste más: Astronomía. Llegar a la Luna. Física. Termodinámica, aeronáutica... Creías tener una respuesta, aunque no te atrevías a darla con firmeza.

- Está demasiado cerca -comenzaste, ganando seguridad con cada palabra-. Si salgo hasta allí, será para ver Plutón.
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Mensaje por Freites D. Alpha Miér 1 Sep 2021 - 6:28

-Suena como toda una nómada, señorita Alice. – Dije, dando otro trago a mi bebida. – No existe nada mejor en este mundo que sentirse libre. Bueno, quizás esa sea la segunda mejor cosa para mí. Lo primero sería la fiesta.

Adoro una buena fiesta, a quien quiero engañar. Nada como poder comer, beber y bailar. Si alguien se dispusiera preguntar mi top tres de cosas que más me gustan respondería sin lugar las siguientes cosas: La fiesta, la forja y la batalla. Sin un orden muy en particular ni preferencias. Soy una criatura que se mueve absolutamente por instinto. Y, a pesar de tener aun cosas en mi mente con las cuales lidiar, la plática con esta dama me está ayudando.

- ¿Mmm? – Vi claramente cómo se encogió de hombros al momento de hablar de su padre. Por sus palabras no podía imaginarme un par de cosas. Las dos que se me pasaban por la cabeza eran que no se llevaban bien o que estaba muerto. Además, su comentario me daba a intuir que era lo segundo. Puedo entenderla, en caso de que mis sospechas sean ciertas. Se lo que es perder a alguien amado. En mi caso a mi madre. Aunque lo correcto sería no hablar de ello, se nota que le afecta. – Suena muy interesante eso del festival de fuego.  

Lo siguiente que comento acerca de la luna me hizo mucha gracia. - ¡Zehahahahaha! ¿Verdad que está bastante cerca? Yo quisiera ir y averiguar si existe algún metal y poder forjar algo de allí. Me hace mucha ilusión eso.

Ilusión… realmente me hacía mucha ilusión. Incluso había un montón de materiales que descubrir en este planeta. No solo de las rocas, también sobre animales. He escuchado historias sobre herreros que forjaron legendarias espadas a partir del colmillo de un dragón. La herrería era un mundo lleno de un sinfín de posibilidades, y yo estaba descubrirlas todas.

Y forjar lo imposible.

- Tenia mucho tiempo de no disfrutar una plática con alguien. Lo agradezco mucho, señorita Alice. Brindo por usted. – Levante mi botella y sin pensarlo mucho di un trago profundo acabándola. Di un gran suspiro al terminar. Arroje la botella hacia la plumífera. Ella la atrapo con su pico y la guardo.

- ¿Y cuándo es ese festival? - Añadí - Quizás allí pueda encontrar un buen café.
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Mensaje por Alice Wanderlust Jue 2 Sep 2021 - 0:28

- Algo habrá -dijiste-. El mundo está patas arriba porque una pepita gigante ha caído del cielo. El espacio guarda tantos misterios como la noche estrellada, y resulta mucho más aterrador cuanto más lejos intentas mirar. Pero al mismo tiempo, de alguna forma es... Esperanzador.

Solías tener un telescopio en casa. Hallstat también tenía una pequeña sala dedicada al cálculo de cartas celestes, aunque no habías dedicado tanto tiempo mientras estabas absorta en pagar las deudas y hacer que tu vino se convirtiese en la comidilla local. Te habías centrado en tus artilugios y pinturas, en el canto en ocasiones y a veces en el piano -más bien pocas-, olvidando un poco todo lo que se alejaba de la pequeña burbuja de seguridad que habías creado en villa Wanderwine.

Alpha agradeció la conversación. De nuevo, era la clase de educación que cabría esperar de un albañil, pero por lo menos era educado. Una cosa que podía llegar a enervarte enormemente de la plebe solía ser su poco interés en guardar unos modales mínimamente cuidados. El protocolo, aunque en algunas partes demasiado estricto y casi irracional, era parte del código de etiqueta que distinguía a los caballeros y damas de los simples animales.

- No es de la mejor educación beber cuando tu compañía carece de bebida -lo corregiste, con la mejor de las intenciones-. Si algún día quieres desposar a una jovencita casadera, necesitas refinar tus modales. -Tu tono era amable, pero tras unos segundos te diste cuenta de que tal vez tu reprimenda podía ser malinterpretada-. Lo siento; costumbres muy arraigadas, no debería importarme. Que aproveche.

Te acercaste un poco a la fuente, ignorando todo lo que flotaba en ella. El agua estaba limpia y hacía calor, por lo que sumergiste la mano y cuidadosamente te acariciaste el cuello, humedeciéndolo. Al principio te recorrió un escalofrío, peo tardó muy pronto en resultar agradable. Volviste la vista hacia el pirata.

- Está siendo ahora mismo -explicaste-. He venido aquí porque... -Te costó decirlo-. Bueno, la verdad es que había mucha gente caminando cerca de mí. Esperaba tardar un rato, para que todos estuviesen más disgregados o algo. No sé... Suena un poco tonto.

No te gustaba parecer endeble delante de nadie, ni siquiera delante de alguien a quien, algún día, tendrías que dar caza. Su cabeza valía un precio exorbitado, y eso significaba tres cosas: Había cometido grandes crímenes, ganarías mucho con su captura y, más importante, atraparlo sería emocionante. Inspirar ternura era algo que quizá podría darte la ventaja, pero no a precio de parecer frágil.

Porque no lo eras.
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Mensaje por Freites D. Alpha Jue 2 Sep 2021 - 7:41

Esa roca gigante del cielo. ¿Qué me dirías si te dijera yo que la vi muy de cerca, Alice? Aquel meteorito fue realmente sorprendente y lo fue aún más el estruendo que hizo. Soy uno de los pocos que conoce la verdad y la naturaleza de ese meteorito. Bueno, al menos conozco la supuesta “verdad” que me han contado. No diré que no muero por tener en mis manos en mi material y crear algo maravilloso con eso. Pero aún no he sido llamado, Aun debo esperar que Keppler mueva ficha. Aun debo esperar un poco más. Tanta espera me molesta. Iría yo mismo de no ser que estoy seguro que todas las fuerzas de Keppler irían a por mí. Sonaba emocionante, pero mis principios me impedían darle la espalda a quienes me abrieron las puertas.

Al menos no por ahora.

- He asumido que usted no tomaba licor, señorita Alice. Ha sido totalmente fallo mío. – Dije. Incline un poco mi cabeza en señal de disculpas. – Aunque no creo desposar a alguien, al menos no por ahora. Digamos que no pertenezco al mundo que usted está acostumbrada. – Un mundo lleno de momentos inolvidables, al menos para mí. – Y no tiene por qué disculparse. No merezco disculpa de una dama tan hermosa como usted. Y si no es mucho para mi pedirle que me habla un poco más sobre los modales. Se lo que se por mi madre. Pero para ser honestos, era un pésimo estudiante de pequeño, ya que lo único que me importaba era estar en la fragua aprendiendo sobre el oficio.

Aun recuerdos esas largas horas en la fragua con mucho cariño. Pude ver grandes trabajos desarrollarse allí. Por otro lado, al momento de las clases de modales, he de admitir que mi atención estaba más reducida. No puedo culparme, era un niño después de todo. Ahora es que puedo entender el significado y la “cierta importancia” que puede tener el conocimiento de los modales y protocolos. Tal vez me ayudaría entender un poco más a los nobles, que si muy bien no los odios a todos, quería entender un poco más su mundo. Quiero pensar que al igual que existen diferentes especies de piratas, existen diferentes especies de nobles. Hasta ahora, solo me en topado con idiotas que afirman ser de un linaje superior y por ello se comportan como idiotas. No soy fanático de ese tipo de gente. Si deseas algo, debes ganarlo y luchar por ello. Tu linaje no te daba el derecho a nadie de comportarse como idiota omnipotente y luego llorar en frente de mi suplicando por su vida.

Quiero pensar, que existen nobles que realmente han luchado por conseguir todo ellos mismos.

Eso genero otra pregunta en mi ¿Alice es noble? No quiero preguntar y tampoco me importa mucho ahora. La conversación es amena y no viene al caso. Y si lo fuera… creo que no afectaría mucho. Al menos no mientras no se comporte como el tipo de noble que odio. Generalmente no tengo ningún problema con el tipo persona que vive rodeado de lujos y sin hacer daño a nadie. Pero cuando eres uno más de esos esclavistas… no dudes que el ambiente va a comenzar a calentar.

- Si deseas que este un poco más aislado puedes esperar aquí. Y no, no suena tonto. – Dije. Devolviéndole la mirada. - Tonto es hacer algo que no le agrada por querer encajar. Ser fiel a uno mismo es más importante.

Eso me recordaba ¿Acaso no me quedaba un poco de eso en la alforja? Suzaku se acercó y yo revise. Era mi día de suerte, aun tenía algo de café de ese día. Era un alivio que hasta un tonto pudiera preparar café. Porque si tratara de cocinar, les aseguro que la cocina explotaría.

- Mientras esperamos y usted me comenta mas de modales ¿gusta de un café? – Dije mientras hacia los preparativos. - Espero que esto pueda enmendar mi error con el Sake.

Saque lo necesario para la preparación de la bebida. Un recipiente para hervir el agua, cuyo vertedero ya incluía colador interno. Un par de tasas de café grandes y los más importante, azúcar. Lo primero que me dispuse a hacer fue a hervir el agua. Berti el agua en el recipiente y lo atuve en la palma de mi mano, esperando que el agua hirviera.

Aunque no era mucha la espera. Detesto hacer esperar a la gente.
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Mensaje por Alice Wanderlust Vie 3 Sep 2021 - 1:01

Asentiste, con cierta condescendencia. Estabas acostumbrada a tener razón, claro, pero que te la concediesen sin necesidad de esgrimir un título o a pesar de ser mujer te producía un cierto subidón. Te gustaba tener razón. Sin embargo, su expresión... Te hizo dudar. Abriste los ojos un poco, frunciendo los labios en una mueca que reflejaba cierta molestia. ¿Acaso no se casaban los plebeyos? ¿La educación era reservada solo a las altas cunas? Negaste con la cabeza.

- ¿Qué te hace pensar que no somos del mismo mundo? -preguntaste, algo ofendida-. Yo no...

Tenías tantas formas de continuar aquella frase que preferiste no hacerlo. En realidad, ninguna era buena. Sí, podía ser cierto que habías nacido en una gran mansión rodeada de médicos y cuidada por un sinfín de criadas. Eras consciente de que alguien con tu enfermedad habría sufrido una infinidad de deformidades de no haber recibido tantas atenciones. Sí, sabías que habías tenido mucha suerte en algunos aspectos, ¿pero y qué? Tu madre te había traído al mundo entre gritos y lágrimas, maldiciendo a tu padre; habías sufrido innumerables fracturas en los huesos desde una edad muy temprana, y siempre te habían mantenido alejada de cualquier cosa que pudiese romperte. Quizá vuestros mundos habían sido diferentes mientras el tuyo era tan pequeño como una jaula de oro, pero siempre habías tenido sueños de libertad.

- Yo soy del mismo mundo que tú. Solo he tardado un poco más en llegar -dijiste, finalmente-. Simplemente, los modales son los modales.

Apoyaste ambas manos sobre la fuente. Pese a que el frío estaba llegando esta todavía se notaba caliente, húmeda bajo tus manos todavía mojadas. Miraste tu reflejo en el agua durante un instante, preguntándote si de verdad habías salido. ¿Era ese vestido el que llevaría una plebeya? ¿Lo eran las joyas y tu ajuar? No, claro que no, pero nunca el hábito había hecho al monje.

- ¿No hacías caso a tu madre? -preguntaste, sin desviar la mirada de tu cara, atenta a cada movimiento en el agua-. Incluso en tu mundo eso no debe ser nada correcto. Ella quería lo mejor para ti. -¿Se lo decías a él o a ti misma? Aún hoy no sabías si la prohibición del caballo era por miedo a que te hicieses daño o por pura inquina. A nadie le gustaba tener una hija enferma, claro, pero nunca habías sentido que Madre te tratase de mala manera por ello. Aunque, en cierto modo, no podías evitar pensar que quizá te viese igual que Padre lo hacía. Quizá ella también era consciente de que años antes podría haberte conseguido un médico-. Las madres siempre quieren lo mejor para sus hijos, ¿no?

Creíste que ibas a llorar, pero golpeaste con la mano el agua en su lugar. Si bien tus ojos estaban rojos e hinchados, ni una sola lágrima se derramó. Aspiraste con fuerza y te levantaste nuevamente, casi con fuerzas recién adquiridas. Cuando Freites te dijo que ser fiel a uno mismo era lo más importante, casi te echaste a reír. ¿Qué significaba eso? Lo comprendías, pero al mismo tiempo, ¿qué era ser fiel? ¿Quién era uno mismo para sí? Y al mismo tiempo... ¿De verdad la incomodidad ante las multitudes era algo que alguien querría guardar como parte de su identidad?

- Realmente me apetece ver el festival. Ver la danza del fuego, los números de los acróbatas, los tragasables... -Siempre habías escuchado las historias del festival como algo único, y querías vivirlo-. Solo... No pensé que tanta gente quisiese verlo también. No se me da bien estar entre multitudes, es como si todas las miradas se clavasen en mí de pronto. Pero voy a tener que ir tarde o temprano, o no habrá otra oportunidad hasta el año que viene.

Alpha te ofreció café. ¿Por qué estabas teniendo una reunión amistosa con él? No lo tenías claro, pero en cierto modo la disfrutabas. Tal vez no invitarías a un criminal a pasar tiempo en tu casa -descontando, claro, a cierta Ignorante-, pero eso no significaba que no pudieses gozar de la buena compañía un rato. Al menos, mientras fueses capaz de mantener una sana precaución porque en cualquier momento podría descontrolarse.

- Me encantaría. Pero, si no es molestia, sentada. -Señalaste uno de los bancos cercanos-. No me gustaría acabar agotada sin haber llegado a un triste baile.

Te sentaste con las rodillas juntas y la espalda recta. Tal vez lo ideal habría sido dejarla caer contra el respaldo, pero no era lo correcto. Además, este era duro. No habría ayudado.

- Tengo algo más de conversación que protocolo -explicaste, finalmente-. Por esta vez perdonaré lo del sake, mientras el café esté bueno. -Le sonreíste con cierta burla. Aunque tras un momento rompiste tu silencio con una pregunta-: ¿Cómo acaba un herrero criando polluelos?
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Mensaje por Freites D. Alpha Miér 8 Sep 2021 - 17:31

- ¿Qué me hacen pensar en ello? Es simple. Yo voluntariamente he tomado un boleto de ida y sin retorno, a un lugar donde solo los demonios van.

La clave para preparar un buen café era saber cuándo parar. ¿A qué me refiero? Me refiero que a que es un error garrafal hacer que el agua llegue al punto de ebullición. En la mayoría de los casos, un buen café se podría diferenciar de uno malo por este simple hecho. Simplemente, no lo dejes quemar, tan sencillo como eso. – Así que ha llegado tarde... – Dije mientras me acerca a su dirección. Coloque una de las tasas de café a su lado derecho. Recogí la manga de manga de mi kimono y con sumo cuidado serví el preciado líquido negro. Tenía un olor magnifico. Claro, a mi gusto. –  En el caso de que seamos del mismo mundo, yo he hecho cosas de las cuales he estado orgulloso y otras no. Tarde mucho en darme cuenta de muchas cosas. De entenderme a mí mismo y saber lo que realmente quiero. Lo más increíble de todo, es que aún no termino de conocerme a mí mismo del todo. – Al terminar de servir, coloque la azuzar a un costado. -¿Desea algo de azúcar? – Pregunte esperando que me indicara cuantas cucharas en caso de que quisiera endulzar su bebida, la cual con gusto me encargaría de endulzar.

- Mi madre siempre quiso lo mejor para mí. Pero hablar de mi familia no es de mi agrado en estos momentos. -  Termine de servir. Tomé la tasa que me correspondía y di un sorbo al tan delicioso café. –  No me gustaría apagar la linda noche con recuerdos tristes. Esa es historia para otro día.

>> Aunque por otro lado, tengo tiempo antes de irme de esta ciudad. – Aclare. – Si gusta. Puedo ser su acompañante esta noche. Bueno, acompañantes. No vengo solo. – Me estaba refiriendo a mis compañeros plumíferos.

Su pregunta vino me causo gracia más que cualquier otra cosa. Aun recordaba la primera vez que conocí a Suzaku. Era muy terca y nunca me dejo montarle tan fácil. Tarde mucho en domarla y podría decirme que fue uno de los más grandes desafíos de mi niñez. – Suzaku está conmigo desde hace mucho tiempo. Fue un regalo de mi madre. Aunque si fuera usted, no los llamaría polluelos. Son aves bastante capaces e inteligentes.

La compañía de Alice era agradable, eso tenía que admitirlo. Era guapa y con mucha clase. Dentro de mi podía sentir que podría aprender algunas cosas más de ella. Por otro lado, el festival llamo un poco más mi atención. Quizás allí podría encontrar algo interesante para mí.
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Mensaje por Alice Wanderlust Vie 10 Sep 2021 - 2:18

- Lo sé -contestaste sin dudar-. Eres Freites D. Alpha, no esperaba otra cosa. Pero es más fácil enfrentarse al peligro que a la ansiedad.

El café tenía truco. En realidad se trataba de termodinámica aplicada de manera muy simple, pero podía decirse que un secreto en la preparación de un buen agua de café se ocultaba un secreto que no mucha gente conocía, y que desde luego muchos no terminaban de entender completamente: El agua, solía decirse, no debía hervir. Había un sinfín de mitos al respecto, pero el correcto era que el agua muy caliente quemaba el delicado café tostado. Solía perder su aroma intenso al hacerlo así, y gran parte de su sabor quedaba desnaturalizado. Lo que no mucha gente terminaba de entender era que no importaba tanto la ebullición, sino su punto de ebullición. Moler un buen café fresco momentos antes de prepararlo también era fundamental, pero si el agua pasaba de ochenta y seis grados... Entonces daba igual lo demás. En ese aspecto Alpha, sin atrapar las sutilezas de la elegancia en la preparación, había captado a la perfección ese sutil detalle.

- Es imposible estar orgulloso de todo lo que hacemos -repusiste-. La vida es más que emoción y aventuras. Casi siempre está cargada de dolor y patetismo. -Apretaste la mano. Hacía tiempo que habías aprendido a crujirte los nudillos con un suave movimiento, y tras ello cogiste la taza con tu mano derecha. No había plato en el que reposarla y estaba muy caliente, por lo que la mantuviste en alto sin prestarle mayor atención-. Pasamos la vida llorando por errores en vez de mirarnos al espejo y sonreír porque nos hayan hecho lo que somos hoy; pero es normal. La mente tiende a magnificar el trauma. Es un mecanismo de protección.

Esa analogía me hizo sonreír, pero tú mirabas al suelo con cierta añoranza en los ojos. En cierto modo añorabas tu antigua vida, si bien correr y trotar era algo que no habrías podido hacer durante ella. Quizá ya tendrías hijos, como Eli seguro los tenía. Podrías haber encontrado a un hombre bueno que te hiciese reír con sus tonterías, o cuyas iniciales desearías marcar para siempre en un corazón de cerámica.

- Parece que la nostalgia es contagiosa -dijiste, secándote una lágrima-. Me vendría bien algo de compañía, al menos por un rato. Pero primero... ¿No deberíamos terminarnos el café?

Te resultaba contradictoria la idea de estar junto al primer pirata de gran recompensa al que habías decidido dar caza en un contexto tan íntimo. Tomando café, como viejos conocidos, mientras os dejabais llevar por vuestras miserias. Solo un poco, lo justo para que el otro os arrastrase fuera con alguna clase de chascarrillo o una frase trillada. Por momentos, con un recuerdo igual de valioso empapado de secretismo... ¿Qué demonios estabais haciendo?

- Qué menos que un brindis, ¿no? -propusiste-. Por los recuerdos.
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Mensaje por Freites D. Alpha Lun 20 Sep 2021 - 3:58

Levantar la ceja fue mi reacción al ver como ella afirmaba saber quién era yo. Era curioso el hecho de que alguien no temiera acercarse a alguien quien, para ojos de todos, es una “persona” peligrosa. Aclaro el hecho de que no me considero algo humano del todo. Después de todo, he desarrollado colmillos, garras, cuernos y seguramente desarrollare unas cuantas cosas más. Digamos que dé humano solo tengo la apariencia que doy a simple vista. Un joven de tan solo diecinueve años.

Espera… ¿Hoy es ese día? ¿Cómo pude olvidarlos? Hoy es trece de septiembre.

- Permítame decirle que solo me he topado con dos tipos de personas que me conocen. Los que me temen y los que quieren ir a por mí. ¿Usted en cual lista entra, señorita Alice? – Ninguna de las dos me molestaba. Si algo me gustaba era la honestidad total. No era un secreto que mucha gente quería venir a por mí. De hecho, me gustaría decir que la mayoría de la gente que ha venido a por mi cabeza ha sido un emocionante desafío que me ha puesto al, pero me temo que no es así. La última vez que recuerdo haberme emocionado tanto, fue aquella vez que, en la isla de las amazonas, donde entable brutal combate con aquellos marines. De hecho, quiero volver allí y volver a sentirme vivo una vez más. Luchando. Hasta mas no poder.

- No me mal intérprete. Su respuesta no afectaría en nada en lo absoluto este momento. Además, hoy estoy de cumpleaños. No quisiera arruinar el ambiente con cosas tan pequeñas como… el trabajo.

Menuda manera de referirme a luchar y saquear a otros piratas y reinos. ¿Trabajo? Si… de hecho si es un buen término. Después de todo así me gano la vida y las de mis aves. Así fue como recordé por un momento como mama me había recordado como tomar el té o café correctamente. ¿Por qué había venido ese venido recuerdo tan repentinamente? No lo sé, pero así mismo hice lo que mama me había indicado al pie de la letra. Y gracias a mis reflejos fotográficos, por un momento hice aquel ritual educada y perfectamente. Recogí la manga de mi kimono con total soltura y naturalidad y llevé lata tasa a mis labios, no sin antes agradecer cordialmente a la existencia misma por permitirme disfrutar de tal magnifica bebida.

Aunque yo mismo no cuidara tanto de ella.

- La nostalgia es algo que solo lo que vivimos buenos o malos momentos podemos sentir. – Dije soltando un suspiro. – Quisiera añadir un brindis más. Brindo por usted, Alice. Por ser una grata compañía en un largo tiempo. – Y termine de beber el oro negro.

La luna estaba hermosa esta noche. Mire de nuevo los ojos de Alice. Yo me encontraba totalmente en calma absoluta. Ella era una existencia totalmente desconocida para mí. Y a pesar de ser alguien que luce totalmente inofensiva, yo mismo sabía que el peligro podría venir de cualquier lado. Eso era algo maravilloso de la vida. Además, disfrutar de este regalo no suena tan mal.

Después de todo, por algo esta etapa del tiempo es conocida como presente.

- Si no le molesta que alguien como yo pase esta noche acompañándola. Me seria todo un honor acompañarla, señorita Alice. – Dije mientras extendía mi mano, esperando que ella la tomara.
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Mensaje por Alice Wanderlust Ayer a las 1:27

Todavía recordabas al tabernero de isla Copo. Viejo cazador, canceroso y en sus últimos momentos de vida, que sentía cierto apego por el pirata. Tal vez no cariño, pero desde luego no había miedo en él. Desde luego no quería cazarlo y hasta terminaba por justificar sus actos más viles o, más bien, a ignorarlos. Bien podía ser un anciano achacoso y demente, claro, pero por alguna razón sospechabas que entre gente dispuesta a tolerarlo había cierta distensión con respecto a él. Sin embargo, si estaba deprimido y pesimista había cierto sentido en que ignorase a la gente que demostraba cierta empatía hacia él. Suspiraste.

- Esta noche no entro en ninguna -contestaste. En cierta medida entrabas en ambas, pues en cualquier momento temías que se le fuese la cabeza y terminar teniendo que intentar pararlo, pero si bien valorabas esa posibilidad contabas con, o al menos tenías la esperanza de, no tener que hacerlo-. ¿O es que parezco una chica fácil de asustar?

Dejaste que tus palabras retumbaran en el aire mientras dabas un breve sorbo a tu café. No eras fácil de asustar, claro que no, pero un criminal sobre el que pesaba tantísima recompensa... ¿Cómo no temerlo, al menos un poco? Los carteles incluían a gente potencialmente peligrosa, normalmente asesinos o ladrones, pero superar los veinte millones requería ser un verdadero monstruo sin alma. Claro que, no obstante, eso no significaba que no pudieses tenerlo cerca un rato; el tiempo justo para analizar sus debilidades y prepararte para, según tuvieses oportunidad, darle la caza que merecía. Seguramente hacerlo fuese emocionante, aunque si mantenía el semblante depresivo que manejaba... En cualquier caso, apuntaste mentalmente el día. Si siempre estaba así en su cumpleaños, en un año resultaría presa fácil.

- Por mí solo brindo con alcohol; tendrás que disculparme. -Apartaste un poco la taza de tus labios-. Pero podría brindar por el festival. Seguro que es inolvidable.

Alzaste el brazo cuan largo era y bebiste el café de un solo trago. Entró con fuego y casi te hizo toser, pero pudiste contener la mueca mientras tus ojos lagrimeaban. Desde luego, hacer eso había sido un error. Sin embargo... Ya no quedaba café por tomar. Te levantaste con elegancia y diste un primer paso, tanteando tus piernas: Podías pasear.

Avanzaste hacia la fuente y enjuagaste el vaso con cuidado, dejándolo sobre el banco al finalizar. Te habías mojado las manos y tus mejillas se habían secado, así que estabas definitivamente a punto para acercarte a echar un vistazo. Con no poco recelo aceptaste extender la mano, invitándolo a tomarla. Dudabas que fuese buena idea.

- ¿Listo para la mejor noche del año?
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