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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 13 Jul 2022 - 6:03}

La mayoría de sus heridas se habían regenerado y sus músculos estaban como nuevos. Gracias a los poderes de la capa mágica sanó más rápido que los demás, así que tuvo un poco de tiempo libre extra. Christa salió a reconocer el terreno al tercer día de haber llegado, explorando casi todos sus rincones. Era una villa que tenía un sistema de calefacción eficiente. Cada casa tenía un aspecto único, compuesta por piezas aleatorias de chatarra dejada por la capital del reino. Su gente era variada, no solo había rebeldes con deseos de derrocar a quien sea que estuviera a cargo, sino que también personas comunes y corrientes que habían encontrado su lugar en esa sociedad. Sin embargo, no todo era color de rosas y es que mantener un orden dentro de ese grupo de marginados sociales era bastante difícil; además, había muchas bandas actuando de mala fe.

Una de las bandas principales llevaba el ridículo nombre de Los Hijos de Punk, y efectivamente era gente con crestas variopintas y chaquetas de cuero. Por lo que había escuchado, sus principales dirigentes eran astutos y de quien más debía preocuparse era de Ojo de Oro, un hombre con la lengua de plata. Solo intervenía en la causa del Líder cuando se veía muy afectado, pero por lo general cada uno hacía su vida como bien podía. El problema era la Bruja del Pantano, una señora horrible y con mucho odio en su corazón. Hacía pociones malévolas, secuestraba niños de la ciudad y los cocinaba en un gran caldero. Vivía en el pantano de metal junto a sus discípulas, mujeres desdichadas que habían perdido a sus hijos seguramente por culpa del reino. La Bruja cultivaba el rencor en esas mujeres y las transformaba en sus herramientas, auténticos zombies que solo seguían las órdenes de la criatura más aterradora de toda la isla.

Christa se había enterado de que la relación entre la Bruja y el Líder era cada vez peor. La aterradora mujer amenazaba al carismático Líder con raptar a los niños de la villa. Como sería de esperar, los seguidores del Líder estaban furiosos y querían entrar al pantano de metal para darle caza a la Bruja. Todavía no sabía por qué había comenzado la trifulca entre los dirigentes de la villa, pero era suficiente como para querer largarse de allí antes de que la situación estallara y se viera irremediablemente involucrada. No sería novedad, la verdad; solía meterse en problemas.

Y tampoco hay que olvidar a los legionarios, como si los verdaderos villanos de la historia se hubieran quedado de brazos cruzados. Todos los días enviaban drones de reconocimiento a la villa, pero los hombres del Líder los derribaban como si fuera una especie de deporte. El que más puntos tenía era Shale, un chico moreno y mudo que tenía una mirada bastante intensa. También habían enviado carteles con los rostros de Elyria, Christa y Zero. A ojos del Gobierno Mundial, cada uno de ellos había cometido pecados inhumanos; sin embargo, no había ninguna duda de que el peor de todos era Zero, actualmente conocido como El Traidor.

Además de investigar, la princesa se había dado cuenta de que los enemigos del Paraíso eran mucho más duros que los del North Blue. Sabía que no podía depender eternamente de los recursos que había heredado de su madre, así que, como buena autodidacta que era, se hallaba en la búsqueda de la perfección de su propio estilo de lucha. Aún no dominaba la Primera Sinfonía Elemental, así que decidió que sería un buen comienzo pulir a la perfección su control sobre el elemento rayo. Había estado entrenando en la medida que su cuerpo sanaba; no era tan idiota como para sobreexigirse cuando tendría batallas difíciles más pronto que tarde.

—Zero ha despertado —anunció el doctor, entrando en la habitación que le había designado a Christa—. Ely ya va en camino, así que deberías apresurarte y no perderte de nada. Se han metido en un problema muy grave por culpa de ese hombre, imagino que querrás saber qué rayos está pasando aquí, ¿no?

La princesa deshizo la runa elemental, un símbolo escarlata grabado en el aire, y tomó la capa mágica para luego echar a correr por el pasillo hasta la sala donde estaba Zero. Quería saciar su curiosidad y saber quién era ese hombre, por qué estaba herido y qué lo había hecho traicionar al ejército. Una parte de ella necesitaba saber si había valido la pena arriesgar su vida por ese hombre.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 13 Jul 2022 - 22:25}

 La Marine estaba durmiendo tranquilamente, hasta que una punzada de intenso dolor en el pecho le despertó. Era la mitad de la noche, y no era la primera vez que le ocurría. Comprensible sabiendo el estado en el que se encontraba. Pero esa vez, vió un brillo familiar. Una figura de luz blanca, con forma de mujer en miniatura, sentada en el borde de la mesita de noche junto a su cama. O bueno, esa era la sensación que daba.

 La reconoció enseguida. Su pulso se aceleró en un instante. Llevaba años sin verla, desde aquel caso de las frutas en San Faldo. En aquel momento desapareció sin dejar rastro, después de aparecérsele varias veces en los últimos días de la investigación.

 Aún no sabía lo que era, ni su naturaleza, ni prácticamente nada. Solo sabía que al parecer, solo ella podía verle y escucharle, y que no podía interactuar con el mundo físico. Como una luz que no ilumina, que tan solo toma forma.

 Había llegado a pensar que solo lo había imaginado, que eran delirios de su locura. Y sinceramente, seguía pensándolo. Todo apuntaba a que solo existía en su cabeza, no tenía sentido que una criatura así existiera. Pero se veía demasiado real. Así que gritó su nombre.

 “¡Nissa!

 “Encuentra tú propósito…” se escuchó en una brisa, como si el viento mismo le estuviese hablando.

 Y entonces desapareció.


*
* *


 Elyria llevaba varios días en cama, recuperándose de las heridas. Pasó la mayor parte del tiempo durmiendo, así que realmente no llevaba la cuenta. Al menos, según le habían informado, Christa estaba perfectamente y Zero se estaba recuperando también y no estaba en peligro. Un alivio.

 Entonces llegó el doctor que las había acogido y que salvó al hombre, sin ni siquiera pedir nada a cambio. Le estaría eternamente agradecida. Este se acercó a la cama, y Elyria se incorporó con cuidado, sentándose en el borde de la misma.

 “¿Ocurre algo, Doc?” Preguntó con curiosidad, bebiendo de un vaso de agua que le habían dejado en la mesita de noche.

 “Zero se ha despertado. Imaginé que querríais hablar con él. Después de todo, arriesgasteis vuestra vida por ayudarle,” respondió el doctor con una sonrisa. “No te preocupes por Christa, iré a avisarle yo mismo. Tú puedes ir yendo a la clínica.”

 “Gracias Doc. Por todo.”

 “Esta es mi vida, niña. Gracias a vosotras por sacarlo de las garras de la Legión.”

 “Esa es mi vida, abuelo,” bromeó. Y ambos comenzaron a reír.

 “Bien dicho, ahora levántate. ¿Necesitas ayuda? Tus heridas no están curadas del todo, no te fuerces.”

 “Estaré bien.”

 “Bueno, nos vemos, voy a avisar a tu amiga.”

Cuando se entere de que nos vimos por primera vez ese día… Pensó, riendo por lo bajo. Luego se levantó de la cama y cogió su abrigo. Sacó a Khione de su saya, usándolo como una especie de bastón, para poder apoyarse un poco en el brazo bueno. Acto seguido, siguió el doctor fuera de la habitación. Este fue a avisar a Christa, y mientras tanto Ely caminó hasta la clínica.
Quería enterarse de todo lo que había pasado con Zero, aunque no tenía especial prisa. Así que por una vez priorizó su salud y fue a un ritmo más lento. Tan lento que llegó prácticamente a la vez que la princesa.

 “Hey Chris, veo que te has recuperado sin problema. Es sorprendente lo bien que te ves después de tan poco tiempo,” le comentó con una sonrisa. “Ahora a ver qué demonios pasa con Zero. Esas ratas estaban demasiado obsesionadas con el.”

 Abrió la puerta, entrando en la clínica y encontrándose al susodicho tumbado en la camilla, con los ojos abiertos. Se acercó, apoyando la espalda en la pared mientras miraba al hombre.

 “¿Cómo te sientes, Zero?”

 El hombre se incorporó, girándose a mirar a las mujeres. Su voz estaba un poco rota, aunque bueno. Siendo justos, la de Elyria tampoco se había terminado de recuperar.

 “Vivo. Eso es lo que importa, pensé que no lo contaría. Gracias chicas…”

 “No es nada, estamos vivas. Aunque sigo sin entender por qué están tan obsesionados contigo. ¿Quién demonios eres?”

 “No quisiera involucraros en mis problemas…”

 Elyria alzó una ceja, clavándole su mirada penetrante al hombre. “A ver, Zero. Ya estamos involucradas en tus problemas. Al menos nos gustaría saber por quién nos jugamos la vida. Así que habla.”

 El hombre suspiró. “Luego no digáis que no os avisé.”

 “Estaremos bien, deberías preocuparte más por ti mismo.”

 “Como queráis. Os contaré mi historia,” respondió chasqueando la lengua.

 “Gracias.”

 “Pues bueno. Esos hijos de puta asesinaron a la madre de mi hija. Y ahora quieren acabar con ella también… Maté al cerdo que le pidió al Cipher Pol que acabase con su vida. Después de eso me encerraron y me estuvieron torturando durante días, intentando sacarme donde estaba mi niña, pero no conseguían romperme. Los que algún día pensé que servían a la justicia. ¡He sido un puto ciego de mierda todos estos años!”

 “Y un hipócrita. Solo te ha molestado cuando esa justicia te afectó a tí y a los tuyos,” recriminó Elyria.

 “Si. No puedo negarlo. Y no puedo arreglar el mal que ya he hecho.”

 “Al menos has tenido la decencia de darte cuenta. Aún si ha sido de esta forma.”

 “Y bueno. Logré escapar de prisión, y el grupo de Yves me acogió, ayudándome a ocultarme. Pero nos encontraron y atacaron sin piedad. ¿Consiguieron escapar?”

 “Mataron a todos los que se encontraron… Aunque unos pocos pudieron huir, y ahora están con Banks,” dijo con pena y dolor en su voz.

 Silencio.

 “Ya veo,” respondió Zero, bajando la cabeza. “Más muertes con las que cargar.”

 ​​“Si. Y ha sido un milagro que no estés en la lista de víctimas,” añadió con un suspiro. “¡¿Acaso no pensaste en que si morías tu hija se quedaría sola?!” Gritó con rabia. Rápidamente se dio cuenta de lo que había hecho, y respiró profundamente para tranquilizarse. “Lo siento… Eso ha sido bastante injusto por mi parte. Era dejarse matar lentamente o intentar hacer algo.” Y además soy una maldita hipócrita. ¿Quién soy yo para criticar a alguien por robar vidas?

 Zero simplemente cerró los ojos, asintiendo con la cabeza. “No pido perdón por todo lo que hice en el pasado. Pero por favor. Ayudadme a llegar a Momoiro.”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 20 Jul 2022 - 6:50}

—Mi cuerpo se acostumbró a sanar más rápido que otros; nunca se sabe cuándo atacará el próximo enemigo —respondió, ignorando intencionalmente una de las propiedades más importantes de su capa mágica. Ely era su compañera, pero no sabía hasta qué punto debía o podía confiar en ella, así que prefería mantener unos cuantos secretos respecto a sus habilidades.

Dejando de lado los misterios de Christa, había un asunto mucho más relevante del cual ocuparse: Zero. El hombre de mechones negros y ojos violetas yacía en una cama con el cuerpo vendado. Tenía múltiples cicatrices en todo su cuerpo, evidenciando una larga vida de batallas intensas y difíciles. Todavía tenía esa llama en su mirada que Christa había reconocido, pero estaba apagándose poco a poco, como si ya no tuviera las fuerzas para continuar luchando. Sin embargo, para los que habían decidido oponerse a la voluntad del Gobierno Mundial no había tiempo para descansar ni llorar, solo quedaba avanzar sin mirar hacia atrás.

—No lo agobies con tus juicios, Ely. Creo que ninguno de los presentes puede hablar de justicia sin rozar la hipocresía —intervino Christa con el ceño fruncido, dirigiéndole una mirada de desaprobación a su compañera.

Continuó escuchando el relato de Zero, quien era una víctima más del Gobierno Mundial. Bueno, también había sido un victimario; seguro que se le estaba devolviendo todo el daño que había causado. Ya tendría la oportunidad para compensar todo el dolor que había ocasionado, lo importante era que estaba dispuesto a cambiar. Christa prefería fijarse en la voluntad de querer mejorar las cosas en vez de mantenerse enfocada en un pasado que no podía cambiarse.

Soltó un respingo cuando escuchó gritar a su compañera. ¿Por qué se alteraba tanto…? Sí, era un relato emotivo y una injusticia se mirase por donde se mirase, pero dejarse llevar así… Bueno, la princesa también se dejaba llevar por sus emociones.

—Lo siento mucho, Zero, estas últimas semanas han debido ser un infierno para ti —dijo Christa, dedicándole una mirada compasiva—, pero te prometo que haremos todo lo posible para que vuelvas a ver a tu hija, aunque mi ayuda tampoco será gratis.

—¿Qué puedo darte a cambio? —preguntó el exlegionario.

—La promesa de que no buscarás venganza cuando te hayas reunido con tu hija —respondió la princesa—. Estoy convencida de que conoces secretos muy importantes que no deben salir a luz, así que el Gobierno Mundial te buscará de por vida. Si mantienes un perfil bajo y llevas una vida tranquila con tu hija, todo estará bien y no tendrás que volver a pelear.

—Pero esos hijos de puta mataron a mi…

—Y volverás a perder cuanto tengas como continúes con la idea de vengarte —le interrumpió Christa, sabiendo bien de lo que hablaba—. ¿Hasta cuándo bailarás según la música del Gobierno Mundial? Zero, esta es la oportunidad que tienes para liberarte de sus cadenas y comenzar una nueva vida. Hazlo por el recuerdo de tu esposa, por ti y, más importante que ninguna otra cosa, por la felicidad de tu hija.

Por favor, no seas un necio y escúchame: sé muy bien cómo termina todo esto… No quiero que nadie termine como mi madre, se dijo a sí misma.

—Ustedes dos son raras —dijo finalmente el exlegionario con una sonrisa—, pero me agradan. No solo me salvaron la vida, sino que también están preocupadas por mi futuro. ¿Por qué arriesgarse tanto por un desconocido? —Christa se encogió de hombros—. De acuerdo, prometo que no buscaré venganza una vez haya terminado todo esto. Viviré una vida tranquila con mi hija, lo juro.

—Y ya nos contarás qué secretos tienes entre manos —agregó de inmediato la princesa, impidiendo que Zero pudiera decir algo al respecto—. Por ahora descansa y céntrate en sanar tus heridas, debemos hallar la manera de sacarte de la isla sin llamar la atención. Además, creo que también tendremos que ocuparnos de algunos asuntos de la villa —continuó—. Cuando la basura se acumula por demasiado tiempo comienzan a llegar las moscas.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 20 Jul 2022 - 23:12}

 Elyria escuchó a su compañera hablar de venganza, de querer hacer pagar a los que te hicieron daño a tí a los tuyos. Un camino oscuro y muy peligroso que nadie debería tomar, pero en el que era muy fácil caer. Ella misma había pasado por eso después de la muerte de sus padres y de su propio secuestro, aunque había conseguido salir; algo de lo cual estaba muy orgullosa.

 Aún así muchas veces le costaba. Los ejercicios de respiración que había aprendido le ayudaban mucho a tranquilizarse. Y también tenía el apoyo de Alvar, su querida amiga y teniente. Cualquiera que no la conociera mínimamente pensaría que era una persona capaz de mantener la calma en cualquier situación. Pero aún si en parte eso era verdad de cara al exterior, su cabeza era un desastre. Y pues bueno, de vez en cuando salía ese odio. Como cuando mató a aquel legionario o cuando le gritó a Zero por algo injusto e hipócrita.

 Su mirada estaba perdida, su mente en las nubes, pensando en las palabras de Christa. Hasta que la pregunta del exlegionario le despertó.

 “Proteger a quien no puede protegerse a sí mismo. ¿Te suena, Zero? Es por lo que tendríamos que vivir. Y ahora que sabemos que tienes una hija, quien no tiene culpa de nada…” Suspiró, volviendo a mirarle intensamente. “Y gracias por no tomar el camino de la venganza.” Entonces, volvió a desviar la mirada. “Tampoco es nada fácil vivir conteniendo tu odio…” susurró en un tono muy bajo, como diciéndoselo solo a sí misma

 “Si,” respondió Zero. “Ahora mismo lo único que debería preocuparme es proteger a mi hija y que pueda estar a salvo y vivir tranquila.”

 “Gracias. Haremos todo lo que esté en nuestra mano para ayudaros y sacaros del radar del Gobierno.”

 Al escuchar a Christa hablar sobre los problemas de la villa, alzó una ceja confusa. Ella había estado todo este tiempo reposando en cama, por lo que no pudo investigar como le habría gustado. Así que no tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo. Se giró a mirar a Christa, buscando sus ojos. Estaba empezando a acostumbrarse a ello, aunque eso solo era el caso porque ella misma también tenía una mirada penetrante.

 “¿A qué te refieres Chris, hay algún problema?” Preguntó con curiosidad ladeando la cabeza. “Como supondrás, he estado un poquito ocupada recuperándome.”

 Entonces escuchó el sonido de la puerta abriéndose, y un hombre alto y de piel pálida se dirigió al doctor, que se había quedado en silencio hasta entonces.

 “¡Doc! La Bruja está hablando con el líder, y están saltando chispas,” advirtió nervioso, percatándose del resto de personas en la sala. “Tened mucho cuidado. Ustedes no sois de la villa. No queréis acabar en medio de todo esto, así que salid de aquí antes de que sea demasiado tarde.” Continuó antes de irse, yendo a avisar al resto de gente para que estuvieran alerta.

 El doctor, alarmado, corrió a cambiarle las vendas al exlegionario. “Os ayudaré a salir de aquí chicas,” indicó. “Teneis que salir de esta isla del demonio, y sacar a Zero de una vez. Necesita reposo y desinfectar sus heridas regularmente, pero no debería tener problemas sobreviviendo. Os daré algo de antiséptico para ello.”

 Elyria suspiró, dirigiéndose de nuevo a su compañera. “Bueno, parece que tenías razón Chris. ¿Quién demonios es esa bruja? ¿Y qué quieres hacer? No soy muy fan de abandonar a su suerte a quién trató mis heridas. Pero todo esto pondrá a Zero en más peligro…”

 Entonces Zero respondió con convicción. “No sería capaz de vivir tranquilo abandonando a quiénes me salvaron la vida. Y encima poniéndose aún más en peligro.”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Mar 26 Jul 2022 - 6:25}

¿Que si había problemas en La Villa…? Por supuesto que los había, y muchos. Las tres grandes facciones alguna vez convivieron sin grandes diferencias, pero esa época había terminado y ahora había una permanente atmósfera de tensión e incertidumbre: nadie sabía lo que podía pasar. Ojo de Oro estaba en buenos términos con el Líder, pero estaba sufriendo pérdidas por culpa de las acciones del hombre. La verdadera riña estaba entre el Líder y la Bruja, pues la mujer había secuestrado a más de cinco personas en la última semana, lo cual llamaría inevitablemente la atención del Gobierno Mundial. El Líder podía tolerar que secuestrara a un niño cada cuatro o seis semanas, pero la Bruja había perdido lo poco que le quedaba de cordura y estaba desafiando a un enemigo muy poderoso.

Estaba a punto de responder cuando un hombre entró con el corazón a punto de salirle del pecho; estaba agitado y llevaba consigo una expresión de horror. Anunció que el Líder y la Bruja estaban hablando, y no precisamente de buena manera. Una acción imprudente de cualquiera de los jefes de La Villa condenaría al resto del mundo, y Christa suponía que era algo que bien sabía Ojo de Oro, así que el mafioso más peligroso de la isla aparecería pronto para intentar calmar las cosas. O, en el peor de los casos, declarar la guerra y colocar a la Bruja en su sitio.

—Esa bruja es un monstruo en piel de mujer, dejar que actúe libremente es lo peor que puede hacer La Villa —respondió la princesa, cruzándose de brazos y apoyándose en la pared—. Secuestra niños de la capital del reino y los hierve vivos para luego comérselos, o eso es lo que escuché. Tiene su guarida en el pantano de metal, un territorio con gigantescas pozas de aceite negro y altas torres compuestas por chatarra.

Todo era un gran problema para los fugitivos más peligrosos del reino. Las acciones exageradamente crueles e imprudentes de la Bruja del Pantano habían llamado la atención del reino; ningún rey permitiría que los niños de sus súbditos fueran secuestrados y hervidos vivos. Bueno, esto último no lo sabía, pero tenía sospechas sobre lo que hacían con ellos. La Villa no era un punto de reunión de santos y filántropos, eso lo sabían todos, pero la Bruja se encargaba especialmente de dar una horrorosa fama a la comunidad que se encontraba insatisfecha con el Gobierno Mundial.

—Supongo que un buque de la Marina es demasiado llamativo como para que nos recojan en el puerto de la capital, y creo recordar que no estás en una misión oficial —continuó la princesa—. Esto significa que tendremos que encontrar la manera de huir por cuenta propia. Llegué a Karakuri gracias a unos piratas que me aceptaron en su barco, pero preferiría dejarlos fuera de esto el mayor tiempo que pueda.

—Ojo de Oro es el dueño de una flota mercante, aunque no es buena idea hacer negocios con ese hombre. Estamos de acuerdo con que la Bruja comete atrocidades y que el Líder es demasiado permisivo con esa mujer, pero Ojo de Oro… Bueno, él se guía según las pérdidas y los beneficios que pueda sacar de las situaciones; no es un hombre de fiar —intervino el doctor.

—Luego decidiremos cómo abandonar la isla y llegar hasta Momoiro, por ahora debemos evitar que la Bruja y el Líder se maten entre ellos y estalle una guerra civil en La Villa. Eso beneficiaría a Ojo de Oro y se perdería el equilibrio —contestó Christa, haciéndose la idea de que tendría que enfrentar a la mujer que usaba un apodo similar al de su madre.

*****

Había una multitud congregada en el centro de La Villa, se escuchaban gritos y algunos tenían las manos puestas en las empuñaduras de sus armas preparados para un enfrentamiento. Sin embargo, todo el mundo guardó silencio cuando la princesa apareció con la intención de darle fin a la discusión. Bueno, no es que se hubieran callado porque hubiese llegado ella, sino porque había un gigantesco grifo que le protegía la espalda.

Había una multitud congregada en el centro de La Villa, se escuchaban gritos e insultos. Algunos hombres tenían las manos puestas en las empuñaduras de sus armas preparados para un enfrentamiento armado. Se podía ver claramente los dos bandos. Las mujeres del bando de la Bruja iban ataviadas con túnicas y capuchas, además de bolsos en donde guardaban quién sabe qué cosa. Por otro lado, el bando del Líder era bastante más variado: había hombres, ancianos y niños, pero también mujeres y animales parlantes.

En el centro de la acalorada discusión se hallaban los dos personajes emblemáticos de La Villa. El Líder era un hombre de unos sesenta años, tan panzón como un barril pero imponente como un toro. Tenía la piel arrugada y un montón de cicatrices visibles en brazos, mentón y manos. Sus ojos anaranjados expulsaban fuego al mirar a su contrincante, una mujer obesa de metro sesenta y pico. Tenía una nariz bastante alargada y puntiaguda, unos escalofriantes ojos negros carentes de cordura y una dentadura asquerosamente amarilla, como si la mujer no conociera la importancia de la higiene. Se veía bastante pequeña a comparación del Líder, un fortachón de casi dos metros y medio, pero tenía un aura peligrosa e igual de imponente.

—¡Estamos en esta situación por tu culpa, estúpida bruja! ¡¿Por qué tuviste que secuestrar al hijo del barón Smith?! ¡La Legión no tardará en desplegar a sus tropas e incendiar hasta el último rincón de La Villa! —le espetaba el Líder.

—¡¿Y cómo iba a saber yo que ese mocoso era el hijo de un barón?! ¡Se veía tan pobre como todos los demás! Entiendo ahora por qué su sabor es tan diferente… —respondió la Bruja, acabando con una sonrisita tétrica.

—Tú, maldito monstruo… ¡Te dejé vivir en el pantano porque no causabas daño a La Villa, pero ahora eso ha cambiado! ¡Nos has condenado a todos, bruja estúpida!

De pronto, se escuchó un silbido y el cielo pareció oscurecerse por un momento. Todos, incluyendo al Líder y a la Bruja, desviaron las miradas hacia arriba para encontrarse una intimidante criatura alada que los observaba desde lo alto del cielo. Hombres y mujeres desenvainaron sus armas, pero nadie tuvo el valor de ser el primero en atacar.

—¡Ustedes dos deténganse antes de que estalle una maldita guerra! —intervino Christa, acompañada por los dos leones albinos y luciendo la Armadura de Raikiri—. ¿Es que no se dan cuenta de que tienen problemas más graves de los que ocuparse? Una batalla entre ustedes solo beneficiará al…

—¡¿Y quién carajos eres tú?! —rugió el Líder.

—... Gobierno Mundial —continuó—. No me gusta que me interrumpan, anciano.

—¡¿Anciano…?! ¡Solo tengo 60!

—Y yo 21, así que eres un anciano para mí —respondió la princesa y luego se volteó hacia la Bruja—. Regresa a tu pantano antes de que le ordene a mi grifo que te devore a ti y a tus seguidoras. Y créeme que soy de las que cumplen sus amenazas, especialmente con la gente que odio —le ordenó. La Bruja dudó por un momento, pero al ver la imponente criatura que se alzaba sobre su cabeza entendió que no era el momento de enfrentarse a la princesa.

—Esto no se ha acabado, anciano estúpido. La Legión caerá sobre nosotros, no importa el que hubiera secuestrado niños, nos odian y nosotros los odiamos a ellos —fue lo último que dijo antes de marcharse con su séquito de locas.

—Mi compañera y yo tenemos un asunto que hablar contigo, y no te preocupes: Isara no devorará a ninguno de los tuyos —le aseguró mirándolo a los ojos—. ¿Podemos hablar en un lugar más tranquilo y privado?



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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Mar 26 Jul 2022 - 18:43}

 Elyria hizo una mueca de asco al escuchar a Christa hablar sobre las terribles cosas que hacía la Bruja. “¿Por qué demonios nadie ha hecho nada por parar a ese monstruo?” Preguntó con rabia, pensando que una mujer así no debería estar libre, causando sufrimiento a tanta gente inocente.

 Al escuchar que su compañera había venido con un grupo de piratas se sorprendió. Si bien era cierto que su madre fue una de ella, se le hacía extraño que se juntara con esos grupos. Aunque siendo sincera, ella misma no tenía tanto problema con ellos. Los únicos a los que realmente odiaba eran a las cabezas del gobierno y a las de muchos grupos criminales.

 “Sí, que la Marina acerque un buque a una isla del Gobierno es demasiado peligroso. Ya sabes lo tensa que es la situación, podrían incluso usarlo de excusa para decir que les declaramos la guerra,” dijo con un suspiro.

 Escuchó al doctor atentamente, escuchando sobre Ojo de Oro. “Yo llegué en un barco de mercaderes, tenemos tratos con mucha gente para movernos entre islas. Pero son bastante estrictos, dudo que dejen pasar a una desconocida con dos Leones. Tendremos que buscar alguna otra cosa,” indicó Elyria, pensativa. “Y bueno Doc, si lo que dices es cierto, al menos sabemos que sus intenciones son claras. Ganar dinero. Mucho más fácil de predecir que los motivos extraños de gente que no conocemos de nada.”

 Al escuchar a Christa, asintió con la cabeza. No quería salir en ese estado tan lamentable, así que se arregló un poco la ropa y guardó a Khione en su saya, dejando de usarla como bastón. Tenía que aparentar que estaba perfectamente, no que se estaba recuperando de las heridas. Así que respiró profundamente, y aguantando el dolor, tomó una postura firme antes de salir a ver que estaba pasando.

*
* *

 Al salir, vió como un enorme grifo comenzaba a seguir a su compañera. Le resultaba tanto imponente como impresionante; realmente era una criatura muy bella. Así que a esto se refería cuando hablamos en los túneles, se dijo a sí misma, observando la situación.

 Escuchó a la Bruja y al que sería el líder de la villa peleando acaloradamente. Definitivamente había pasado algo grave, un conflicto podría saltar en cualquier momento. Escuchar los comentarios de la bruja le daba demasiado asco, le enfadaba. Estaba haciendo un esfuerzo enorme por mantener la calma, dejando que Christa se encargará de manejar la situación por el momento. Normalmente no dejaría a otra persona hacer ese trabajo, pero para qué mentir; la mujer también era una líder nata, y había logrado verse imponente en un ambiente rodeado de tanta gente peligrosa.

 Cerró los ojos, concentrándose en su respiración. No podía seguir escuchando como torturaba a niños inocentes sin hacer nada, le superaba. Pero sabía perfectamente que condenaría a mucha más gente si atacaba ahora, sin pensar. Aunque definitivamente no la perdonaría, no pensaba salir de esta isla sin antes encargarse de pararle los pies. Incluso si eso significaba… Si. Incluso si eso significaba tener que matarla.

 Nunca se había sentido tan segura de su determinación. Muchas veces dudaba, se equivocaba y se torturaba por las vidas con las que había acabado. Pero esta vez era diferente. No lo haría si no era necesario, pero no dudaría en matarla, y no se sentiría mal por ello. Esta vez había tomado una decisión consciente.

 Entonces abrió los ojos, y por unos instantes, la figura que se le había aparecido antes volvió. Vio a la pequeña luz blanca en forma de mujer sentada en su hombro, aunque por supuesto, no sentía su peso, ni absolutamente nada. Había más gente cerca, aunque ellos no podían verla, así que por unos momentos dudo de si debía decir algo. Parecería una loca si se ponía a hablar sola de repente.

 Pero sacó esos pensamientos de su cabeza. Tenía una oportunidad, y no pensaba perderla. “Nissa,” susurró en voz baja, girando la cabeza para mirarla, lo cual desde fuera se vería como si le hablase a su hombro.

 “Ese es mi nombre, Elyria. Ahora dime. ¿Has tomado tu decisión?” Dijo la criatura en un tono de voz misterioso, cómo distante.

 “La mataré si es necesario. La mataré para proteger a esos niños inocentes...”

 “Por fin… Hablaremos más tarde, te están llamando,” dijo antes de desaparecer.

¿Llamando? ¿A qué se—”

 Y entonces escuchó la voz de Christa. Por unos momentos se había olvidado por completo de sus alrededores, así que agitó la cabeza, volviendo al mundo real. “L-lo siento… estaba distraída…” musitó con algo de pena, tosiendo y volviendo a su cara seria. Vió que el líder estaba con ella, así que les siguió a una pequeña casita de madera. Parece que querían hablar a solas. Tenía todo el sentido del mundo; no podía permitirse volver a perderse así en las nubes, menos en un lugar tan peligroso.

 “Sentaos.” Ordenó el hombre, tomando asiento frente a una mesa redonda de madera. Parecía una especie de sala de reuniones. Había varios barriles, probablemente llenos de cerveza, y mesas, donde suponía que el grupo del líder se ponía a hablar y discutir de sus planes. Entraron un par de hombres grandes y fuertes, que se sentaron cada uno a un lado del líder. “Tranquilas, no nos molestará nadie más. Pero me siento más seguro si no estoy solo con dos desconocidas, tendréis que aceptarlo si queréis hablar conmigo.”

 “Ningún problema, ¿Cómo debería llamarle? Mi nombre es Elyria,” preguntó tranquilamente, clavando su mirada penetrante en sus ojos, como si quisiera mirar dentro de su alma. No era una mirada que causara miedo, peró sí que transmitía una fuerte sensación de autoridad.

 “Azalev. Y os veo muy subiditas, no olvidéis quienes os salvaron la vida.”

 “Tranquilo, nunca olvidaré lo que hicisteis por nosotras, le estaré eternamente agradecida. Pero por eso mismo no quiero que empecéis una puta guerra civil sin pensar. Se lo estaríais poniendo en bandeja a esas ratas del gobierno para venir y atacar cuando estéis debilitados. Estamos dispuestas a ayudar, pero necesitamos un plan.”

 “Entiendo. Entonces creo que podemos ha—”

 Su conversación fue interrumpida por el sonido de la puerta siendo abierta de una patada.

 “Nos dijiste que nadie nos molestaría, Azalev,” se quejó Elyria, molesta por la interrupción.

 “Lo siento, pero él no es de los nuestros,” respondió el lider, suspirando, como si esta situación fuera común y estuviese harto. “Te tengo dicho que entres como una puta persona normal, Ojo de Oro.

 Entonces el hombre tomó asiento, colocando los pies en la mesa sin ninguna educación. “No pensaréis en hablar de estas cosas sin mí, ¿no?”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Jue 28 Jul 2022 - 8:50}

Acarició el enorme pico de Isara y la miró directo a los ojos, hizo un silbido y la bestia agitó fuertemente las alas para alzar el vuelo, perdiéndose entre las nubes. Sería conveniente para todos que Isara se mantuviera cerca solo en los momentos importantes, no solo porque era excesivamente vistosa, sino también porque alimentar a tal criatura era todo un desafío; cuando Isara no estaba con Christa se dedicaba a cazar y tener batallas épicas contra monstruos marinos. Por otro lado, la princesa sabía que la aparición del grifo estaría en boca de los chismosos, pero era la carta que había enseñado para decir que no estaba allí para jugar.

Poco a poco se estaba mostrando ante el mundo, ya no era la princesa sin trono que vivía escondida en English Garden, esperando el momento indicado para hacer la gran aparición. La parte más prudente de ella decía que era una pésima idea mostrarse ante más enemigos, pero la más apasionada sentía que debía hacer lo que su corazón dijera sin importar las consecuencias. Y en ese momento era ayudar a Zero. Había meditado sobre volverse una enemiga pública del Gobierno Mundial, ¿pero acaso no lo era de nacimiento al ser hija de Katharina? El Gobierno tenía la costumbre de declarar personas indeseables a hijos de piratas infames y criminales peligrosos. La hija de la Bruja. La hija de la Genocida. ¿Alguien se había puesto a pensar en quien realmente era Christa?

Mientras hablaba con el Líder pudo notar que su compañera murmuraba para sí misma. Como el hombre estaba hablando no fue capaz de concentrarse en cada una de las palabras de Elyria, pero estaba segura de que había escuchado “la mataré” más de una vez. ¿A quién mataría? ¿A Christa por tener un grifo y ella no? La envidia era peligrosa, pero la dejaría montarse una vez. ¿O todo era maquineo mental dentro de su cabeza y el objetivo era la Bruja? Tenía sentido, aunque no terminaba de entender qué significaba Nissa. Ya no sabía si vigilar exhaustivamente a su compañera o dejar las cosas como estaban.

Caminaron hacia el norte desde el centro de la villa, pasando por todo tipo de casas. La infraestructura local era pobre, no tenían caminos pavimentados sino que había robots que retiraban la nieve cada tanto. La mayoría de las casas eran un cúmulo de chatarra dispuesta como buenamente se podía, aunque la del Líder era diferente. Tenía una bonita chimenea de piedra, dos pisos y estaba hecha casi toda de madera. No era ostentosa, pero se notaba mucho más cálida que la de los otros rebeldes. Por dentro, el calor de la chimenea abrazaba a los invitados y los recibía una mesa de madera puesta sobre una enorme alfombra. Había barriles y cajas amotinadas junto a las paredes, además de una que otra botella de cerveza vacía.

Azalev prometió que nadie los molestaría dentro de su casa, pero prefería estar en compañía de sus hombres de confianza. A Christa le daba igual que estuvieran esos dos allí dentro, pero tuvo una pequeña discusión con el Líder acerca de dejar a los leones fuera de la casa. La princesa alegó que hacía mucho frío y morirían congelados, a lo que Azalev argumentó que el sistema de calefacción era más que suficiente. Christa se mostró tozuda y continuó defendiendo a sus pequeños hasta que el Líder accedió más por cansancio que por otra razón.

—¡¿Cómo una mocosa puede tener la cabeza tan dura?! ¡Bien! ¡Dejaré que entren, pero te voy a advertir una cosa: se comen mi estofado, me los como a ellos! —gruñó con los ojos echando fuego.

—¿Quién va a querer comerse una sopa con sabor a agua de alcantarilla? No te creas tan importante, viejo —le contestó la princesa, cruzándose de brazos y enfrentando la mirada del Líder.

La actitud de Christa podía considerarse como una falta de respeto hacia el Líder, aunque la atmósfera que rodeaba a esos dos carecía de hostilidad, era casi como un abuelo gruñón discutiendo con su nieta testadura.

Después de la discusión por fin se sentaron a hablar sobre lo que los reunía. A diferencia de la princesa, Elyria era sumamente educada con el anciano y le hablaba con más respeto del que merecía. Estaba presentando la propuesta cuando la puerta se abrió de una patada y fue interrumpida.

Un hombre de metro noventa y la espalda ancha como un toro entró a la casa del Líder. Tenía el cabello negro atado en una cola que le llegaba hasta la cadera. Christa lo había visto antes; jamás se le olvidarían esos rasgados ojos que brillaban como el sol. Era Ojo de Oro, un sujeto extravagante que siempre iba bien vestido y se hacía notar en cada ocasión que estuviera al alcance de su mano. Nada más entrar, atravesó la habitación y tomó asiento para luego colocar los pies sobre la mesa. Encendió un cigarrillo y sonrió a las presentes; sus rápidos ojos identificaron de inmediato a los leones que estaban acostados en la habitación contigua.

—¡Esas no son maneras de entrar a la casa de otra persona! ¿Crees que esto es una maldita taberna de Mudleaf? —le regañó Christa, levantándose y colocando ambas manos sobre la mesa, inclinando su cuerpo hacia el hombre y mirándolo con desaprobación.

Ojo de Oro intentó enfrentar la mirada de la princesa, pero sintió que de continuar haciéndolo acabaría dentro de las fauces de una enorme bestia. Era un hombre difícil de intimidar, pero Christa era aún mejor intimidando a los demás con su mirada.

—L-Lo siento, solo quise sorprender al viejo —respondió Ojo de Oro, bajando los pies de la mesa—. Como bien sabes, pues me has estado espiando desde hace unos días, soy a quien llaman Ojo de Oro. Mi verdadero nombre no es un asunto interesante; estamos aquí para decidir qué haremos con la Bruja.

Qué astuto, pensó la princesa mientras tomaba asiento y tenían lugar las presentaciones. Por supuesto que iba a saber que lo estaba espiando…

—Mi compañera justo estaba hablando de eso antes de que la interrumpieras —dijo Christa.

—¡La próxima vez te sorprenderé yo con un maldito torpedo en el culo! —gruñó el Líder, pidiendo con un gesto una cerveza a uno de sus muchachos—. Como sea, esa hija de puta no puede seguir haciendo lo que le salga del culo. Ya la hemos tolerado demasiado, es momento de ocuparnos de ella. Yo digo que la quememos viva, es lo que se hace con las brujas, ¿no?

—¡Espera un momento, viejo! ¿Por qué estamos hablando de quemar brujas? ¿Es necesario matarla cuando podemos entregarla a La Legión? No creo que la muerte sea un castigo apropiado para esa mujer, si es que se puede llamar así —intervino Christa.

—Porque no queremos lidiar con el riesgo innecesario de que esta mujer se pueda ir de boca, princesa —contestó rápidamente Ojo de Oro—. Tú acabas de llegar y te felicito por haber reunido tanta información en tan poco tiempo, pero no tienes idea de cómo es la Bruja. Es un monstruo lleno de odio, es tan peligroso que no hemos querido lidiar con ella hasta ahora. Tarde o temprano todo ese odio se volcará sobre La Villa. Además, no sé si es admirable o repugnante el que quieras perdonarle la vida a una mujer que hierve vivos a los niños que secuestra.

—Esa perra se merece una muerte lenta y dolorosa, así que eso es lo que le daremos. Si están aquí para hablar sobre la Bruja, es porque están dispuestas a matarla —agregó el Líder—. Es lo que debemos hacer antes de que La Legión nos caiga como aves de caza.

Sentía que estaba perdiendo el control ante los argumentos de Ojo de Oro y la testarudez del Líder. Y también dudaba. ¿Por qué le preocupaba la vida de una mujer que ni siquiera merecía piedad? Tal como había dicho Ojo de Oro, ese monstruo cocinaba seres humanos. Niños. Hijos que jamás regresarían. ¿Por qué pensaba en enviarla a prisión cuando le hervía la sangre cada vez que escuchaba sobre las atrocidades que cometía?

—Creo que es una muerte innecesaria, eso es todo —sentenció la princesa—. Sin embargo, si tú estás de acuerdo con matarla, entonces es lo que haremos —finalizó, mirando a su compañera.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Sáb 30 Jul 2022 - 15:25}

 No pudo evitar reír por lo bajo al ver a Christa regañando al mafioso como si fuese su madre echándole la bronca por no hacerle caso. Al menos tardaron poco en ponerse a hablar de las cosas importantes. Pensar en dejar a ese monstruo en manos de la Legión le repugnaba. Había secuestrado al hijo de un barón, no iban a dejarla ir como si nada. Prefería encargarse ella, ya tomó la decisión de matarla, y eso haría.

 Sin embargo, la pregunta de Christa le pilló por sorpresa. Tenía pensado decir su postura, pero no esperaba que se lo preguntasen directamente.

 “La mataremos, no pienso dejar a ese monstruo en manos del gobierno y poner aún más en peligro la villa, estoy segura de que sabe cosas que no deben salir de aquí.”

 “¿¡Ves, imbecil!?” dijo Ojo de Oro. “Al menos una de las dos mantiene el sentido común. ¡La quemaremos viva!”

 Elyria alzó una ceja, asqueada ante su respuesta. “¿Quién ha dicho nada de quemarla? No pienso permitir algo así.”

 “Ni que fuese tu decisión, ¡esa zorra come niños! Merece sufrir lentamente.”

 “He dicho que no, le daremos una muerte rápida, me encargaré personalmente de ello,” dijo firmemente, girándose a mirar a Christa. “Mantén tus manos limpias de sangre un poco más de tiempo, Chris…”

 Ojo de Oro se levantó, pateando su silla contra la pared. “¡Dejad de actuar como si tuvierais algo que decir aquí! Esa hija de puta merece todo lo que se le venga encima,” dijo furioso.

 El líder le lanzó una mirada de asco al ver cómo destrozaba sus muebles. “No patees la putas sillas, ¡imbécil! Que estas en mi casa.”

 Elyria se levantó también, molesta, pero manteniendo la calma. Fue a recoger la silla, poniéndola de nuevo en su sitio y clavando la mirada en los ojos de Ojo de Oro. “Sientate. Ahora. Y te aviso que no me gusta repetirme.”

 “Qué vas a ha—”

 “Que dejes de comportarte como un puto niñato y te sientes. Y como te acabo de decir, no me gusta repetirme. Tú te vas a quedar tranquilito en tu silla, y vamos a discutir cómo adultos un plan para acabar con la bruja. Y no, no la vamos a quemar.” Entonces volvió a su sitio, sentándose y mirando al líder. “Ni a dar una muerte lenta y dolorosa, Azalev. Tendréis que aceptar nuestras condiciones. Necesitáis toda la ayuda que podáis conseguir.”

 “¿Os salvamos la puta vida y nos venís con amenazas?” Dijo el lider.

 “No son amenazas, ni somos ni tengo pensado que seamos enemigos. Pero no pienso permitir que tortureis a una señora, por mucho que pueda merecerlo.”

 “¿Pero por qué? No lo entiendo, no le debes nada.”

 “Seré una hipócrita, y todo lo que quieras, pero tengo un código de honor. Y no pienso romperlo.”

 “Ngh, está bien, acepto. Os necesitaremos, tiene pinta de que las cosas se van a poner muy feas dentro de poco… ¿Está Zero en forma para ayudarnos? He escuchado que era uno de los Legionarios más fuertes de Karakuri antes de que abandonase sus filas.”

 “No creo, despertó hace poco, aún debe de estar malherido.”

 Y entonces, como sí lo hubiesen invocado, abrió la puerta y caminó hasta la mesa. No se le veía muy bien, por mucho que intentara disimularlo con una postura erguida y militar.

 “Que coño pasa aquí, ¿es que nadie sabe llamar a la puta puerta?” dijo el líder, empezando a ponerse nervioso por las constantes interrupciones.

 “Quedaba más dramático así. ¿He escuchado mi nombre?”

 “Hablando del rey de roma…” dijo Elyria, mirando de arriba a abajo al hombre. “¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando, sigues malherido.”

 “Podría decir lo mismo de tí. Llevo años entrenando a chavales que intentan hacerse los fuertes escondiendo su dolor, a mí no me engañas.”

 Elyria chasqueó la lengua, la había dejado callada, las cosas como son.

 “En fin. Como veréis, no estoy en mi mejor momento. Pero no me subestimeis, hace falta más que esto para pararme, estoy listo para cualquier cosa. No pienso quedarme de brazos cruzados mientras los que me salvaron el culo tienen problemas.”

 “Como quieras, Zero,” dijo Elyria, suspirando profundamente. “Pero intenta no acabar medio muerto en un callejón esta vez.
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Dom 7 Ago 2022 - 21:13}

Las manos de la princesa no estaban limpias. Había matado antes, no lo había hecho por placer ni pretendía alardear sobre ello, pero el proteger a quienes amaba exigía un precio. A diferencia de su madre, no pensaba que todos los problemas se solucionaban matando a las personas; en ese sentido se parecía más a su padre, quien había perdonado a tantísimos enemigos a lo largo de su vida. Christa quería regresar a su hogar y al mirar hacia atrás no encontrarse con una pila de cadáveres, sino más bien mirar los rostros contentos de aquellos a quienes había sabido perdonar. No obstante, había excepciones como la Bruja del Pantano. ¿Quién sería capaz de perdonar a un monstruo que secuestraba niños y los cocinaba vivos para luego comérselos? Era turbio, repugnante e imperdonable.

La patada de Ojo de Oro le sacó de sus pensamientos y su mente regresó a la habitación en la que tenían la reunión. Su compañera estaba discutiendo con el mafioso, quien tenía arranques de ira que serían problemáticos a futuro. La marine tenía una actitud firme y les hacía ver a los líderes de La Villa que tanto ella como la princesa eran indispensables para lidiar con la Bruja. ¿En la Marina enseñaban a sus soldados a negociar, o esa habilidad era propia de Elyria? En cualquier caso, lo estaba haciendo mucho mejor que la princesa, quien guardaba silencio desde hacía un rato.

Y entonces entró Zero quien, por alguna razón, sabía perfectamente dónde estaban Christa y Elyria. No hizo falta que la princesa recriminara su comportamiento irresponsable puesto que su compañera lo había hecho, pero no significaba que estuviera de acuerdo con su presencia allí.

—¿Y bien? ¿Cuál es el plan? —preguntó la princesa.

—No necesitamos ningún plan. Hoy mismo reuniré a mis hombres e iremos a matarla —respondió el Líder con una sonrisa de orgullo—. Tú deberías hacer lo mismo, Ojo de Oro.

¿Cómo es que este lugar ha permanecido tanto tiempo en pie con un líder como Azalev?, se preguntó mientras observaba al viejo. Christa tenía demasiadas dudas y no terminaba de confiar en esa gente.

—Guarda las pocas neuronas que te quedan para mantener la boca cerrada y deja que el resto piense en un plan, viejo estúpido —le espetó el mafioso—. Primero, es imposible matar a la Bruja estando en su pantano. Ese lugar está lleno de trampas y moriremos antes de siquiera llegar a su guarida. Segundo, para matar a la Bruja debemos mantenerla lejos de su reservorio de carne, sino se hará imparable y no importa las heridas que le hagamos: sanará una y otra vez.

—¿Es una usuaria? —preguntó Christa.

—Sí, sabemos que se hace más fuerte a medida que consume carne. La he visto regenerar una mano en cuestión de minutos justo después de haberse devorado el muslo de un niño —contestó Ojo de Oro con expresión de asco en el rostro—. Por eso la enfrentaremos en un lugar donde no tenga todas esas ventajas, de lo contrario, será imposible que nosotros ganemos.

Esta mujer es totalmente repugnante, pero con poderes y todo debe tener un punto débil, reflexionó la princesa con pose pensativa.

—Si ustedes se encargan de alejarla de su guarida, Ely y yo la mataremos —propuso Christa y luego se giró hacia Zero—. Si nos quieres ayudar, lo harás desde la retaguardia. Lo siento, pero ahora mismo eres peso muerto y no arriesgamos nuestras vidas para que mueras en esta batalla. Te hicimos una promesa y pienso cumplirla aunque deba ser dura y pesada contigo.

—Yo… Está bien, lo entiendo. Mis heridas están sanando y no quiero ser una carga para ustedes, así que dejen que me ocupe de la estrategia —respondió el exlegionario—. A lo largo de mi carrera como militar he organizado y liderado un buen número de escuadrones. Estudiaré el terreno y pensaré en una forma de sacar a esa Bruja de su guarida.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Lun 8 Ago 2022 - 17:55}

 Elyria le clavó la mirada de nuevo al líder tras su estupidez de querer ir tras ella ahora mismo. Casi nunca era buena idea asaltar la base del enemigo, y teniendo en cuenta que era en medio de un pantano que probablemente ninguno de ellos conocía bien… Por suerte, esta vez Ojo de Oro tuvo un poco de cerebro y lo señaló, añadiendo también las numerosas trampas que podría haber en el lugar; otro peligro a tener en cuenta. Cuando hablaron de sus poderes, no pudo evitar esconder su cara de asco. Por suerte, parece que no estaba sola, todo el mundo se sentía igual acerca de ese monstruo del averno.

 “Sí, nosotras nos encargaremos del trabajo sucio. No me fío de que no os dejéis llevar por los sentimientos. Aunque necesitaremos apoyo,” dijo al escuchar las palabras de su compañera. Luego vió como reñía un poco a Zero. No podía negar que era divertido ver a una mujer tan joven echándole la bronca a un veterano de guerra, pero fue bastante clara, ninguna queja.

 Se giró a mirar al exlegionario, con las manos apoyadas en sus caderas. “De acuerdo, tu liderarás el grupo, necesitamos una cadena de mando para que estos dos no empiecen a matarse entre ellos por una pelea estúpida.” Entonces miró fijamente a Azalev y Ojo de oro. “Vosotros llevaréis a vuestros respectivos hombres, por supuesto.” Elyria se señaló a sí misma. “Yo lideraré en primera línea.” Volvió a mirar a Christa con una sonrisa, aunque con una expresión totalmente seria. “Chris, ¿cuánta información puedes conseguir con Isara desde el aire? ¿Y como te manejas con todos tus compañeros en combate?”

 Azalev alzó una ceja, intentando levantarse de la silla. Pero Elyria llegó antes de que lo hiciera, colocando la mano buena en su hombro para mantenerlo en su sitio. “Di lo que tengas que decir, pero relájate.”

 “¿Quién coño os creeis que sois? ¡Soy el líder de la Villa, debería dirigiros yo!”

 “¿Y que nos mandes a todos a atacar sin preparación? No gracias. Además, hay varios motivos. Primero, Zero es la persona aquí con más experiencia liderando. Y segundo, demasiado conflicto de intereses como para que tú o Ojo de Oro dirija a los hombres del otro.”

 Azalev chasqueó la lengua, pero por una vez se quedó callado.

 “Ojo. Me imagino que conoces la zona, ilustranos por favor.” Cogió un papel en blanco que había en la mesa y un lápiz de su bolsillo, entregándoselos al mafioso.

 Entonces se puso a dibujar un mapa mientras explicaba. Primero dibujó las tres zonas principales: La Villa, la ciudad y El Pantano. Bueno, escribió bosque, y llamó pantano al lago que había en el medio, pero fue rápido en cambiarlo después de que le corrigiesen. Luego dibujó una especie de camino entre El Pantano y la ciudad. “Esa zorra lleva tomando este camino toda la semana por la mañana con sus súbditas. Van a buscar nuevos niños a los que secuestrar, aún sabiendo que no tendría que hacerlo tan a menudo.” Dibujó una flecha de la villa a un punto del camino. “Así que podemos intentar tenderle una emboscada por aquí. Hay muchas rocas y está al lado de las montañas.” Ojo de Oro sacó un cuchillo, cortando la yema de su dedo, dejando que se llenase de sangre antes de presionarlo contra la hoja. “Y aquí será donde la mataremos.”

 Elyria atendió en silencio, dejando que se explicase tranquilamente. Asintió con la cabeza, si tenía una ruta que siempre tomaba, sería fácil atacar por sorpresa, o pillarla lejos de casa y sin opción de huir. “Aunque tenemos que tener cuidado. Ya debe sospechar que iremos a por ella en cualquier momento. Podría atacar antes, cambiar su rutina o su camino… tenemos que estar atentos, no bajéis la guardia.”

 “Cierto, me jode admitirlo, pero esa hija de puta es inteligente. Sigo sin saber cómo coño hace para que aún no le hayan pillado ni una vez en sus secuestros, es escurridiza,” dijo Azalev, que aún se veía algo molesto por cómo le habían robado el liderazgo. Pero sabía que no era el momento de iniciar una pelea interna.

 “En fin. Reunid a vuestros hombres y que vuestros oficiales conozcan la situación. Iremos mañana antes de que salga el sol y tomaremos posición para esperar a la bruja. ¿Entendido?” Y cuando todos se pusieron de acuerdo, cada uno se fue por su lado. Zero volvió con el doctor a la clínica, y Elyria y Christa se quedaron mirándose en la calle junto a sus leonas.

 “Bueno Chris. Aprovechemos para descansar un poco, aún no me he recuperado del todo y tenemos que estar con fuerzas mañana, que encima madrugamos. Tengo la sensación de que no va a ser una pelea fácil,” dijo con un suspiro. Caminó en dirección a la pequeña casita en la que había estado descansando hasta ahora. “Y tengo un mal presentimiento. Creo que deberíamos mantenernos juntas por si pasa cualquier cosa esta noche… Y la alfombra es muy cómoda, perfecta para Loki y Kaia.”

 Abrió la puerta, invitándole a pasar. “Y de paso podemos hablar un ratito, que me tiré varios días en cama.” Elyria sonreía felizmente, cerrando la puerta tras ellas. Había una cama, una mesa, una silla, un sofá y una chimenea al fondo, que ya estaba encendida y con leña de sobra. No era la gran cosa, pero oye, no se iba a quejar, era todo un detalle que le dejasen quedarse allí.

 Se quitó el abrigo y los zapatos, sentándose en el sofá y subiendo las piernas, mirando a la princesa. “Siéntate conmigo y cuéntame. ¿Que asuntos tenías en Karakuri? ¿Y cuál es tu sueño? Ya sabes, después de todo lo que pasó con tu madre.” Preguntaba por pura curiosidad, sin ninguna malicia en su voz. Quería saber un poco más sobre su compañera, estaba segura de que ella tampoco había tenido una vida de rosas.

 No sabía si se uniría a ella en el sofá, pero le hizo un hueco igualmente, ofreciéndole su hombro, su regazo, acurrucarse con ella… Aún si tal vez no era lo más adecuado en esta situación, mantener esa máscara de mujer seria y en control era agotador y estresante. Así que quería relajarse un poco con unos mimos y un poco de charla, antes de tener que dirigir el frente de dos grupos que se llevaban como el agua y el aceite.

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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Lun 8 Ago 2022 - 20:39}

—Y antes de que se vayan hay un último asunto que debemos discutir —dijo la princesa, llamando la atención de los líderes de La Villa—. Agradezco todo lo que han hecho por nosotros, desde darnos refugio hasta atender nuestras heridas, pero necesitaremos algo a cambio de arriesgar nuestras vidas luchando contra la Bruja.

—¡Eres una maldita descarada! ¡¿Acaso no hemos hecho suficiente por ustedes, pandilla de fugitivos?! —rugió el Líder, golpeando fuertemente la mesa.

Christa guardó silencio por unos breves segundos para confeccionar mentalmente su respuesta y entonces contestó:

—Tal vez, pero tampoco nos exigieron nada a cambio de su ayuda, de hecho, ¿no fue uno de los suyos quien nos agradeció por haber sacado a Zero de las garras de la Legión? —El Líder soltó un gruñido—. Tranquilo, viejo, no tenemos ninguna petición ambiciosa que hacerte: solo necesitamos un transporte seguro hasta Momoiro. Todo este asunto de la Bruja nos está distrayendo del problema principal y es que la Legión continúa buscando a Zero. Mientras antes nos marchemos mejor será para La Villa, ¿entiendes?

—Salir de una ruta y entrar en otra no es una tarea precisamente sencilla, así que, además de un barco, necesitarán un buen navegante que las lleve hasta Momoiro —intervino Ojo de Oro—. Puedo esconderlas en uno de mis barcos mercantes.

No es buena idea hacer negocios con este hombre, recordó la advertencia del doctor. Si aceptó sin oposición es porque tiene algo en mente, pero tampoco es que tengamos más opciones. No puedo involucrar a Michigan y a los chicos en esto.

—De acuerdo, tenemos un trato entonces —se limitó a decir sin terminar de confiar en el mafioso.

Después de la rápida negociación cada participante partió a un destino distinto a excepción del Líder, quien estaba en su propia casa, por supuesto. En cuanto a Christa y Elyria, caminaron hasta la pequeña casa en la que se estaban quedando. Bueno, en realidad era un montículo de chatarra bien aislado del exterior con unas cuantas ventanas y una puerta que chirriaba como un fantasma de película de bajo presupuesto. Al entrar fueron abrazadas por el calor proveniente de una rudimentaria chimenea que distaba de los avances tecnológicos del reino.

Justo después de entrar, la princesa sacó un odre de agua del interior de su capa mágica y bebió profundamente; tenía los labios resecos por haber hablado tantísimo. Barrió con la mirada el interior de la casa hasta encontrar un artefacto de lo más interesante: un tocadiscos moderno. Tenía uno en el Palacio Real de Towerbridge en el que solía escuchar música tanto por la mañana como por la noche. Buscó entre la colección del propietario y eligió el disco más llamativo. De pronto, el violín y el piano se adueñaron de la habitación y Christa comenzó a sentirse más relajada.

Y, a pesar de sentirse más relajada gracias a la música, la princesa era tan desconfiada que ni siquiera se permitiría quitarse la armadura estando dentro de la casa en compañía de sus leones. Era consciente de que su vida corría peligro en todo momento, sin importar dónde y con quién estuviera; más ahora que había decidido mostrarse ante el mundo. Tal vez no tuviera una recompensa por su cabeza, pero no significaba que el mundo la dejaría tranquila. Ese era el legado maldito que le había dejado la crueldad de su madre. Al final, incluso dormiría sentada en un rincón con la espalda pegada a la pared y una mano puesta en la empuñadura de su daga.

—La verdad es que no tenía ningún asunto en Karakuri, solo estaba de paso —respondió mientras se sentaba en el sillón, mirando a Kaia y a Loki acurrucarse en la alfombra—. Y más que un sueño tengo un objetivo. Mi hogar es azotado todos los días por la crueldad del Gobierno Mundial. Los ríos son contaminados por la implacable actividad minera; pueblos con cientos de años de historia fueron reducidos a poco más que escombros; y mi gente… —De pronto sintió que la voz se le cortaba, pero hizo un esfuerzo para recuperarse—. Mi pueblo sufre todos los días por culpa del odio que sembró mi madre. Lëxius es una tierra agonizante, una fábrica de armas para el Gobierno Mundial. No me importa ser una princesa sin trono ni ser yo quien sufra, puedo soportar toda la mierda que me arroje el mundo, pero no seguiré aguantando que mi gente sufra injustamente por actos que no cometió. Lucharé para liberar a mi pueblo del Gobierno Mundial, por eso es que estoy regresando al Nuevo Mundo.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Mar 9 Ago 2022 - 2:02}

 Elyria no era el tipo de persona que ponía música a todas horas, pero no podía decir que no le agradaba esa bonita sonata que sonaba en esos momentos. Le vendría bien para relajarse un poco, desde luego.

 Vio a las leonas acurrucarse en la alfombra, sonriendo dulcemente. Nunca había tratado mucho con animales, aparte de la vida salvaje en San Poplar e Isla Copo, donde había nacido y pasado su infancia. Pero nada especial. Así que le sorprendía sentirse tan tranquila con unos animales tan peligrosos al lado. De hecho, le hacían sentirse más segura, era curioso. Es lo que tenía tenerlos de su lado, y por que mentir, les estaba cogiendo un poco de cariño.

 También era una mujer bastante atenta a los detalles tras todos sus años de experiencia haciendo de detective. Quería unirse a la unidad de investigación de la Marina, pero últimamente solo se metía donde no le llamaban, investigando casos en los que nadie—aparte de Alvar—le pedía trabajar. Pero gracias a ello, pudo notar fácilmente que su compañera no se sentía segura. Su postura, el cómo caminaba, el hecho de que aún siguiese con la armadura que le había estado salvando el culo hasta ahora.

 Aunque bueno, siendo sincera, podía entenderla. Ella también era de las que les gustaba estar preparada en todo momento. Joder, si su código de honor no le permitía beber alcohol de servicio, para estar lista si pasaba cualquier cosa. Pero con los años había aprendido a relajarse un poco. El cuerpo y la mente no se portaban bien si lo maltratabas, podías estar alerta y a la vez permitirte descansar y desconectar un poco.

 Escuchar la historia de Christa le puso un poco de mal humor, para qué engañarse. Tuvo que respirar profundamente para no perder la compostura. No era el momento, tenía que escucharla sin interrumpirle. El tono de su voz, sus palabras… todo demostraba lo mucho que le importaba su gente, y el daño que habían hecho esos hijos de puta del gobierno. Y luego le preguntaban que por qué les odiaba.

 “Joder Chris… Había leído sobre la Buster Call, y había escuchado rumores de como estaba Lëxius. Pero para variar, esos putos perros del gobierno ocultan la verdadera historia colocándose como unos héroes… Y luego tienen el valor de llamarnos traidores cuando los abandonamos. Fueron ellos los que traicionaron a la humanidad.” Suspiró. El mundo era una mierda y aún eran demasiado débiles para cambiarlo.

 Elyria se acercó un poco más a la princesa, mirándole a los ojos, ya sin esa mirada de autoridad, no necesitaba llevar esa máscara ahora mismo. “Y esa rata de Kazuo está allí.” Le dijo mientras tomaba un mechón de su pelo y se lo colocaba por detrás de la oreja. “Vamos a tener que entrenar mucho si queremos recuperar esa isla, pero cuenta conmigo,” susurró mostrándole una sonrisa al final. Apenas le conocía, pero no podía dejar pasar una injusticia así, y Elyria era experta en meterse donde no le llaman.

 “¿Isara viene de allí? He leído sobre los Grifos de la Casa de la Luna. Me aburría mucho de niña, lo sé.” Y era cierto. Aunque todos esos años leyendo sin parar e intentando encontrar las mentiras del Gobierno Mundial le estaban siendo bastante útiles en sus viajes.

 Elyria era la más alta de las dos, pero eso no impidió que cerrase los ojos y apoyara la cabeza en el hombro de su compañera por unos momentos. “Dime Chris. ¿Pensaste que te llevarías bien con una Marine mandona y seria?” Susurró en un tono muy tranquilo, y posó la mano derecha en su pierna, sin moverla mucho. “Y intenta relajarte un poco. No puedes vivir en continua tensión, tu cuerpo y tu cabeza no son irrompibles… Tenemos una batalla difícil mañana, estamos las dos aquí, están las leonas, Isara vigila fuera… Si quieren venir que vengan, no saldrá muy bien para ellos. Pero nosotras necesitamos descansar bien esta noche.”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 17 Ago 2022 - 20:47}

Lleva un tiempo llamándome Chris, pensó. ¿Por qué le estoy contando esto? Tampoco es un gran secreto, pero abrirme de esta forma a alguien que acabo de conocer…

Había algo que unía a esas dos chicas: el dolor. El Gobierno Mundial había usado su poderosa mano para marcar de por vida a Christa y a Elyria. Dos agentes del CP mataron a su padre y todo un ejército se congregó para frenar a su madre. Pese a los innumerables intentos por derrocar al Gobierno Mundial en los más de mil años de hegemonía, permanecía firme y como si mirara al resto del mundo desde su inalcanzable trono.

Debo oponerme al Gobierno para salvar a mi pueblo, es la única forma que hay, reflexionó en silencio hasta que escuchó a Elyria decir que podía contar con ella. Soltó una sonrisita tierna y buscó su mirada.

—Sí, Isara ha estado conmigo durante tanto tiempo que no imagino una vida sin ella —soltó sin darse cuenta de la información que estaba regalándole a Elyria.

¡¿Qué estás haciendo, idiota?! ¡Le estás dando las herramientas para destruirte!, se reprendió. Y, de pronto, sintió la cabeza de Elyria en su hombro. Estaba tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, y la mano sobre su pierna era demasiado peligrosa. El corazón de la princesa daba martilleos cada vez más fuertes a medida que las palabras escapaban suavemente por la boca de Elyria. Me encantaría aceptar tu invitación, pero no puedo hacerme esto justo ahora que estoy decidida a enfrentar al Gobierno Mundial, se dijo para sí, aunque las palabras parecían estar talladas en su expresión.

Salió del sillón con un movimiento rápido y ágil como si estuviera escapando de las manos de Elyria, no por incomodidad, sino por miedo. Ya le habían traicionado antes, y cada traición había dejado una huella imposible de borrar. Una parte quería mantenerse apartada, pero la otra, la que había luchado codo a codo con Elyria y la que había sido escuchada por ella, deseaba correr el riesgo. La forma en que hablaba Elyria, el ferviente deseo de proteger a Zero y lo mucho que se preocupaba por alguien a quien conocía hacía una semana, le impedían creer a Christa que su invitación sería “cosa de solo una noche”.

—Así es como he sobrevivido hasta ahora: desconfiando de ladrones amistosos, caballeros cordiales y marines mandonas y serias. Lo siento, créeme que no es nada personal, pero no puedo darle a nadie la llave para romperme —le dijo con suavidad, mirándola a los ojos; sus palabras eran sinceras, pero no había dicho todo y Elyria no se merecía una verdad a medias—. Cada vez te empiezo a considerar más, me encariño rápido de las personas, sobre todo de las que arriesgan su vida por mí. Para algunos puede sonar que soy demasiado intensa, pero no puedo ocultar quien soy.

Eso era lo que había provocado el Gobierno Mundial. El Imperio. Su madre. Ella misma.

Se dio la media vuelta y caminó hacia la puerta, pero una pregunta acompañada de un sentimiento de vacío le hizo detenerse: ¿podría vivir sola toda su vida? Tenía a sus chicos, pero el amor que sentía hacia ellos era diferente, era… incondicional. ¿En serio quería vivir desconfiando de los demás, huyendo del dolor incluso después de decir que soportaría toda la mierda que le tirase la vida? Ya no estaba tan segura de quién era. ¿Debía ser la desconfiada heredera que luchaba por un imperio caído? ¿O la princesa que creía en las personas sin importar cuán dolorosas fueran las caídas?

—Yo… Lo siento, pero ¿me ayudarías a quitarme la armadura? —le pidió. Lo podía hacer ella sola, pero le estaba haciendo caso al corazón.

Supongo que lo descubriré esta noche.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Dom 21 Ago 2022 - 5:10}

 Elyria escuchó atentamente las palabras de Christa, sonriendo dulcemente ante su respuesta. “Lo imagino, debeis estar muy unidas… Es lindo tener una compañera fiel que puede seguirte vayas a donde vayas.”

 Cuando apoyó la cabeza en su hombro, pudo sentir el calor de su compañera, pudo escuchar sus latidos, sentir como su corazón se aceleraba. Esa era una buena señal. O bueno, lo parecía hasta que de repente se levantó y se alejó de ella. Le dió bastante pena, para que engañarse, pero pudo notar la expresión de su rostro, su postura… Parecía que todo esto no estaba siendo fácil para ella. ¿Había sido demasiado cruel y egoísta por llevarla a esto?

 En cualquier caso, sus palabras le dieron la respuesta. Aun no se fiaba de ella. A ver, era comprensible, apenas se conocían de hace una semana. Que Elyria fuese alguien que tendía a confiar en los demás no significaba que el resto no fuese más precavido, el mundo era un lugar cruel. Y bueno, teniendo en cuenta quienes eran sus padres… Estaba segura de que había pasado por mucho para sentirse así ahora. Al menos sus siguientes palabras le sacaron una sonrisa, no estaba todo perdido después de todo, pero parecía que hoy dormiría sola.

 “Comprendo… Es tu decisión, Chris. Nos vemos mañana entonces, cuídate mucho, ¿si? Y intenta descansar algo, por favor…” Susurró con algo de pena. Había pensado por unos segundos en ponerse su máscara y tapar sus verdaderos sentimientos, pero Christa había sido sincera con ella y no iba a ser menos.

 Entonces vió como se paraba en la puerta, y tras unos segundos que se le hicieron eternos, escuchó sus palabras. Sin decir nada, simplemente se levantó, acercandose a ella, caminando tranquilamente, abrazándola por la espalda, cerrando sus ojos. Se quedo así por un minuto entero, en silencio, disfrutando de esos segundos de tranquilidad en los que todos los problemas que había no importaban. Disfrutando de su temperatura corporal, de escuchar su respiración y su corazón de nuevo.

 Y solo entonces, habló. “Claro que sí, Chris…” Susurró mientras sus manos se movían a sus caderas. De allí subieron lentamente, recorriendo el contorno de su cuerpo, hasta llegar a las piezas de armadura en sus hombros, quitándoselas tranquilamente y dejándolas en la mesa de al lado. Luego bajo por sus brazos, acariciándolos por encima de la ropa hasta llegar a las siguientes piezas, haciendo lo mismo que con las anteriores.

 “¿No es incómodo llevar esto todo el tiempo? Nunca he sido una gran fan de las armaduras. Aunque bueno, también tengo que reconocer que te queda genial,” dijo con una sonrisa en su rostro, tomando sus manos, rozando sus dedos suavemente. “Y perdona si mi tacto no es el mejor, pero tengo que mantener estos guantes…”

 Elyria se agachó, y aprovechó para tocar y acariciar sus muslos, bajando hasta su pantorrilla para seguir quitándole la armadura. Ahora solo quedaba una pieza más. “Ya casi estamos.” Entonces se volvió a levantar, llevando las manos a su espalda, haciendo un camino hasta su pecho. Esta fue un poco mas complicada de quitar, pero finalmente había terminado. “Listo, ahora solo queda que te quite… otras prendas,” susurró en su oido, mordisqueando el lóbulo de su oreja antes de chuparla suavemente.

 “Pero antes… Estaba deseando probar estos labios.” Simplemente puso un brazo alrededor de su cintura, tirando hacia ella para pegar sus cuerpos. Su otra mano se coló en su cabello, peinandolo suavemente con los dedos antes de atacar sus labios con un besito dulce y fugaz. Luego vino otro, y otro… Y finalmente, se unieron en un beso mas largo e intenso. La noche acaba de comenzar.
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Dom 28 Ago 2022 - 3:25}

Sintió las manos enguantadas de Elyria recorrer su cuerpo, las sintió detenerse y soltar las placas ligeras de su armadura.

—Cuando llevas casi cinco años con la misma armadura comienzas a acostumbrarte —le respondió con una sonrisa tierna.

Se dejó jalar y miró a su compañera directo a los ojos por un momento, sintiendo la pasión a través de ellos; entonces se dejó besar. Sintió los labios carnudos de Elyria, los suaves y dulces labios de su compañera. Christa tomó la iniciativa y sus manos encontraron la cintura de Elyria, rodeándola con firmeza. Se separó solo un instante de ella para volver a mirarla a los ojos y le dedicó una sonrisa.

—¿Quieres acompañarme a la cama?

*****

Despertó más temprano que nadie, ni siquiera había amanecido. Miró a la albina desnuda que dormía en su cama justo después de levantarse, y sonrió con dulzura. Contuvo las ganas de acariciarle el cabello en un tierno gesto, pero prefirió dejarle descansar; tendrían un día largo y cada segundo de sueño sería bien recibido. Sin embargo, el descanso estaba reservado para aquellos que no eran acosados por las mismas pesadillas de siempre. Haber perdido a sus dos padres de la forma en que los perdió, haber crecido entre cadáveres vivientes y momentos crueles y turbios, eran motivo suficiente para que la mente de Christa recrease esas vivencias y las transformara en pesadillas.

Se acomodó la capa mágica y salió de la casa; el frío viento de la madrugada la abrazó con fuerza. A pesar de que La Villa tenía un “rudimentario” sistema de calefacción, las noches en la isla eran aterradoramente frías. Si no fuera por la capa mágica, tendría que encontrar refugio de inmediato para no enfermarse y coger una pulmonía. Caminó en silencio hacia las afueras de La Villa y, luego de casi una hora de caminata, llegó a uno de los pocos sitios de la isla que conservaba la flora autóctona. Los árboles de largas y pesadas hojas se extendían hasta el cielo, alcanzando los cincuenta metros con facilidad. La madera gris casi parecía camuflarse con la nieve, aunque las grietas oscuras en la corteza delataban los árboles.

Cogió el arco con delicadeza, casi como si fuera el inicio de un ritual, y cargó una flecha. Sintió la punta de hierro en sus dedos y entonces disparó. La flecha vibró en el aire y un segundo después se clavó en el árbol. Christa volvió a repetir el mismo proceso, cortando en dos la primera flecha tras el impacto. Su puntería era buena, no obstante, ninguna de sus flechas sería capaz de atravesar una armadura o, peor aún, lastimar a un usuario logia. Debía encontrar la forma de hacerlas más poderosas, darles un mayor poder penetrante o destructivo. Sin embargo, no era tan creativa como su madre a la hora de crear técnicas devastadoras, de hecho, conocía solo unas pocas porque su “maestro” había desaparecido antes de enseñarle las verdaderas maravillas de la Sinfonía Elemental.

¡Recuerda la forma en que él canalizaba la energía elemental!, se dijo a sí misma. Cerró los ojos e imaginó una fuente abstracta flotando en el interior de su pecho; pronto adoptó un color escarlata. Al abrir los ojos una chispa del mismo tono revoloteaba en su mano. Era, por decirlo de algún modo, la manifestación de su espíritu. Sabía canalizar la energía elemental en su forma más básica, pero transmitirla a una flecha para convertirla en algo increíblemente poderoso requería de una maestría mayor.

Pero había que intentarlo.

*****

Los miembros principales de la misión Cacería de Brujas se reunieron en la casa del Líder. Sobre la mesa había un mapa que mostraba los puntos más importantes de la isla, incluyendo la capital. Zero había marcado en rojo las rutas que usarían para tenderle la emboscada a la Bruja. Al parecer, el exlegionario había estado hablando del plan con Ojo de Oro, pues el mafioso no prestaba demasiada atención; más bien parecía preocupado. Y si ese hombre estaba preocupado, entonces Christa también lo estaría.

—Amanecerá dentro de dos horas y tardaremos una en llegar a la posición acordada —anunció Zero—. La Bruja usa un camino abandonado que atraviesa las montañas y llega a la capital. Es un camino rodeado de cerros por lo que ejecutar una emboscada es relativamente sencillo. De acuerdo a la información de Ojo de Oro, debemos separarla de su séquito para que no use la carne de sus súbditas para volverse más fuerte y recuperarse del daño.

—Eso significa que iremos con todo desde un principio —tradujo Ojo de Oro con los pies sobre la mesa—. Si no la matamos en el primer ataque, la probabilidad de éxito bajará al 40%. O 30% si es que las cosas salen muy mal. Soy bueno calculando riesgos, de eso trata mi trabajo, así que confíen en mí: debemos matarla nada más iniciada la emboscada.

Mientras los miembros de la misión discutían, Christa estaba en su propio mundo. Tenía las manos llenas de heridas recientes y solo habían cicatrizado bien por los poderes sanadores de la capa mágica; además, tenía rastros de nieve y tierra en todo el cuerpo. Había estado entrenando durante tres horas antes de la reunión. Y en lo único que podía pensar era en esa técnica que estaba desarrollando.

—¿Estás de acuerdo con el plan, princesa? —preguntó de pronto Ojo de Oro.

—Eh, sí, claro… —respondió distraída.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Dom 28 Ago 2022 - 23:02}

 Elyria se despertó temprano después de aquella noche de pasión con su compañera. Se habían acostado temprano pensando en el día de hoy, y para qué mentir, estaba un poquito nerviosa por lo que fuera a pasar hoy, así que no pudo dormir mucho más. Se sorprendió al ver que Christa no estaba a su lado en la cama, incluso llegando a preocuparse un poco. ¿Estará bien? Supongo que habrá despertado antes y habrá salido, no tiene sentido qué… Sí, su ropa y su armadura no están, menos mal. Aunque sigo preocupada… Joder Ely, no me seas, te habrías enterado si hubiese pasado algo malo, se dijo a sí misma, respirando para tranquilizarse un poco.

 Por suerte, apareció Nissa para salvar el día, flotando felizmente en frente de su cara. Esta acercó su pequeña manita a su nariz como para darle un golpecito, pero claro, no podía sentir nada. “Christa salió a pasear o algo así, lleva un par de horas fuera, no te preocupes. Que te vuelves loca por nada, Ely…”

 “Nissa…” Susurró Elyria. Aún no terminaba de creer que había vuelto con ella. Y además ahora se había puesto a actuar como si nunca hubiera desaparecido. En fin, no era el momento de cuestionarla, le hacía feliz volver a escuchar su voz.

 Cuando salió de entre las mantas, pudo notas el frio mañanero de Karakuri. La chimenea estaba apagada, y aún si se mantenía parte del calor, el estar desnuda no es que ayudase mucho. Buscó su ropa por el suelo, tendría que haberla dejado en una silla o algo, pero se dejaron llevar por el momento la noche anterior. Tampoco le gustaba ponerse la misma ropa una vez más, pero no le quedaba otra, no tenía ninguna otra cosa para cambiarse. Así que termino de vestirse, se puso su abrigo, y salió a la calle en dirección a la casa del lider. Deberían estar despiertos para prepararse, pero si por cualquier razón no lo estuvieran, siempre podría salir a dar una vuelta.

 Tenía razón. Cuando llegó, vio que la luz de dentro estaba encendida, así que llamo a la puerta, encontrándose al líder y a Zero discutiendo sobre el plan. Dejó su chaquetón en el perchero, y se unió al grupo, sentándose en la silla de piernas cruzadas. “Vaya, vaya, parece que no hemos sido las únicas en madrugar, ¿cómo va el plan?”

 “Oh, Elyria,” respondió Azalev algo sorprendido al verla a estas horas. “Estábamos mirando donde tenderle la emboscada a ese monstruo. Por una vez el idiota de Ojo es útil en algo.”

 “Cállate viejo, que me distraes,” respondió Ojo de Oro con molestia, llenando un mapa de marcas.

 “En fin, os ayudo.”



* *
*


 Tras varias horas planeando el asalto, y varios oficiales de los grupos de Azalev y Ojo de Oro entrando y saliendo para recibir ordenes, tenían un plan. Solo faltaba esperar a que llegase el resto de involucrados. Básicamente; Zero y Christa.

 Cuando llegó su compañera, le saludo con una dulce sonrisa, sin poder evitar recordar lo que habían hecho la noche anterior. Está llena de tierra y nieve, ¿dónde demonios ha estado todas estas horas, entrenando? Espero que no haya perdido muchas fuerzas para la que nos espera, pensó. Pero era hora de trabajar, así que saco esos pensamientos de su cabeza. No. Decidí confiar en Christa, estará bien.

 Ojo de Oro le explicó el plan a los recién llegados, pero como ella había trabajado con ellos en crearlos se lo sabía de memoria. Así simplemente se puso a simular situaciones en su cabeza. ¿Que pasaría si no eran capaces de atrapar a la bruja a tiempo? ¿O si tenía un arma secreta? Habían demasiadas cosas que podían salir mal, no estaba tan segura acerca de los cálculos de riesgo de Ojo, todos estaban teniendo en cuenta que la bruja caería en la trampa, fuese derrotada en el acto o no.

 Finalmente, todos sabían lo que había que hacer, así que marcharon al lugar marcado. Se escondieron a una distancia prudente del camino que supuestamente tomaría la bruja, preparados para cualquier cosa. Llegó la hora a la que se supone que tenía que llegar pero nada. Pasaron diez minutos, veinte minutos, media hora. Pero nada. La gente estaba empezando a ponerse nerviosa, ¿Sabía la bruja de sus planes?

 Entonces Azalev habló. “Dejad de llorar y callaos, llegará en cualquier momento—“

 Y entonces, se escuchó una fuerte explosión a lo lejos. La bruja había lanzado su ataque.
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Lun 29 Ago 2022 - 5:46}

El camino fue silencioso con la luna como testigo.

Un escuadrón de casi veinte hombres marchaba hacia las montañas. Iban los mejores guerreros de Azalev y unos cuantos guardaespaldas de Ojo de Oro; sus otros mercenarios contratados protegían los barcos mercantes. Esos hombres pelearían contra la Bruja y su séquito de psicópatas, no eran un enemigo al que estuvieran acostumbrados. Era diferente empuñar la espada contra un legionario o un pirata, ¿pero esas mujeres sin rastro de cordura en la mirada…? Era espeluznante.

Se escondieron tras unos gigantescos picos de piedra gris y allí esperaron a que la Bruja pasara como lo solía hacer. Los cálculos de Ojo de Oro eran correctos. Conocía los patrones de esa mujer, sabía que ese era el único camino que podía tomar para llegar a la capital sin usar las rutas principales. ¿Por qué entonces no aparecía? Los hombres comenzaban a ponerse nerviosos, muchos intercambiaban miradas confusas como esperando que los líderes dijeran o hicieran algo, pero la respuesta de Azalev fue continuar esperando con la esperanza de que llegaría en cualquier momento.

Una explosión alertó al grupo entero y las miradas de nerviosismo aumentaron: el plan había fracasado. Ojo de Oro le dio un fuerte puñetazo a la roca, agrietándola y haciendo sangrar sus nudillos. Azalev aún no terminaba de comprender lo que estaba pasando, miraba a su gente más confuso que cualquiera.

—¡Era imposible que esa hija de puta supiera el plan! ¡Alguien nos vendió, maldita sea! —rugió el mafioso, volviendo a golpear la roca. Sus ojos brillaban más que nunca—. Regresemos antes de que ese monstruo encuentre mis almacenes y los incendie.

—¿A qué te refieres? ¿Sugieres que la Bruja está atacando La Villa? —le preguntó Azalev tan lento como siempre.

—La explosión provino de La Villa, viejo estúpido. Esa maldita bastarda ha sabido leer la situación mejor que nosotros y seguramente se retirará a su guarida antes de que regresemos a La Villa. Reza para que los daños sean menores, viejo —le dijo Ojo de Oro antes de partir primero que todos. Sus guardaespaldas lo acompañaron.

Tiene razón: alguien nos ha traicionado, ¿pero quién? Azalev es demasiado idiota y honesto como para conspirar en nuestra contra, reflexionó la princesa con el ceño fruncido. La situación era peligrosa para todos. A Ojo de Oro solo le interesaban las pérdidas materiales, es decir, sus almacenes, pero el Líder, Christa y Elyria eran diferentes. En La Villa vivían personas como el Doctor y también estaba Zero, quien fue obligado a quedarse porque no estaba en condiciones de luchar. Christa estaba segura de que lo primero que haría Zero sería defender a los inocentes.

—¡La vida de Zero corre peligro, Ely! ¡Debemos irnos ahora!

Sopló con fuerza el silbato que colgaba de su cuello y después de casi un minuto apareció Isara en el cielo.

—Deberán volver solos, ¿de acuerdo? —les dijo a sus leones—. Loki, cuida a tu hermana y no dejes que haga locuras. Estaré bien, pero necesito que se apresuren.

Los leones parecían entender todo lo que Christa decía y entonces partieron hacia La Villa.

Isara extendió su pata derecha y la princesa la usó para escalar a su lomo con facilidad; estaba acostumbrado a hacerlo. Esperó que Elyria hiciera lo mismo. En otra situación habría sido un viaje emocionante y puede que encantador, pero las cosas eran diferentes. Christa se acercó un poco a la cabeza de Isara, casi estando entre ala y ala, y se aferró con fuerza a sus plumas.

—Afírmate bien —le sugirió a Elyria.

La criatura aleteó con fuerza y comenzó a alejarse del suelo para luego salir disparada hacia La Villa. El frío viento de la mañana calaba hasta los huesos y el paisaje pasaba como una mancha poco distinguible ante sus ojos. La Villa se hacía visible poco a poco, pero la imagen era preocupante. Había humo y fuego. Y a medida que se acercaba la situación era peor. Las seguidoras de la Bruja perseguían a los habitantes como si fuera una especie de cacería. Golpeaban a los hombres y a las mujeres con armas hechas de hueso, y sacaban a los niños de las casas para llevarlos fuera de La Villa. Solo había unos pocos luchadores en pie, incluyendo a Zero quien estaba rodeado de cuatro enemigos.

Isara cayó en picada y su pata derecha sometió a una de las mujeres, estampándola contra el suelo. Giró con increíble agilidad y golpeó con su cola a las dos restantes, enviándolas a volar. La última que quedaba en pie intentó huir, pero Zero la capturó con un movimiento imperceptible: era una técnica del CP. Isara había controlado su fuerza, de lo contrario, esas mujeres no serían más que un charco de sangre, vísceras y huesos.

—¡Se están llevando a los niños al pantano! ¡Debemos detenerlas! —gritó Zero entre jadeos. Estaba cansado, pero no tenía ninguna herida visible.

—¡¿Dónde está la Bruja?! —preguntó Christa enfurecida.

—Se fue hace quince minutos. Ve al pantano y trae de regreso a esos niños, Christa —le dijo casi como si fuera una orden—. Yo protegeré a esta gente.

La idea de dejar solo a Zero no le hacía ninguna gracia, pero no podía permitir que Elyria fuera sola a enfrentarse a la Bruja: debían ir las dos a como dé lugar. Además, Loki y Kaia llegarían en cualquier momento y las cosas se tornarían a favor de Zero.

—Bien, nosotras nos encargaremos de ese monstruo.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Lun 29 Ago 2022 - 23:14}

 La explosión le pilló tan por sorpresa como al resto del grupo. Todos comenzaron a mirarse los unos a los otros, confusos, gritando que alguien les había traicionado. Pero no tenía por qué. “¡Calmaos de una vez, así no vamos a arreglar nada! Hay muchas formas en las que ese monstruo pudo haber conocido nuestro plan sin necesidad de un traidor en el grupo. Joder, sabía que atacaríamos en cualquier momento, solo tenía que poner a sus súbditos a vigilar y que le avisasen de nuestros movimientos. Ahora, ¡en marcha!”

 Ojo de Oro fue el primero en salir con su grupo, y las siguientes fueron ellas. Se acercó a Christa, esperando a que llegase Isara, y cuando le dio la señal, se subió a su espalda como le habían dicho, aferrándose bien para no caerse en mitad del viaje. Podría recuperarse si eso llegase a ocurrir, sí, pero era preferible que no ocurriera. Mientras volaban, pensó en hablar con su compañera sobre la explosión, pero volando a esas velocidades era imposible tener una conversación. Y menos mal que su chaquetón era bastante cálido, porque no era un soleado día de verano precisamente.

 Al llegar a la villa, se encontró con la masacre. Casas totalmente destruidas, cadáveres por el suelo, incendios… Era horrible lo que había hecho esa hija de puta. Nissa apareció a su lado, descendiendo a la vez que Isara, con una cara de horror que nunca había visto en ella. Y en silencio.

 Y Elyria estaba asqueada, horrorizada. Ni siquiera pudo sentirse impresionada por la espectacular forma en la que Isara y Zero terminaron con las atacantes. Ni siquiera le dio importancia a que Zero conociese técnicas que en principio solo aprendían las ratas del Cipher Pol. Ni siquiera atendió a los gritos de Christa y Zero. Ni siquiera… ¡No! Esto es horrible, pero tengo que concentrarme si quiero que no llegue a más… Respira Ely, respira… Se dijo a sí misma, haciendo sus ejercicios de respiración una y otra vez hasta estar un poco más calmada.

 “Vamos. Pero tenemos que ir con cuidado. No deberíamos ir solas en primer lugar, pero si llegamos a tiempo para salvar a esos pobres niños…” Dijo mirándolas a ella y a Isara. “Id vosotras por arriba, aún hay algunas de sus seguidoras huyendo con niños, me encargaré de ellas por el camino.” Y entonces salió corriendo a una velocidad más cercana a la de la criatura de lo que uno cabría esperar de una persona.

 Siguió las marcas de pisadas, usando a Khione para crear pasarelas de hielo por las que deslizarse para ir incluso más rápido. Entonces se cruzó con tres de las mujeres, que estaban llevando consigo a cinco niños en total. Sin darles siquiera tiempo a reaccionar, saltó en dirección a ellas, haciendo un corte trasversal con todas sus fuerzas, rajándoles el cuello a las todas en un solo ataque. Inmediatamente, se desplomaron en el suelo, muertas. No le gustaba hacer esto delante de unos niños tan pequeños, pero no le temblaría la mano a la hora de acabar con estos monstruos.

 Le hubiese gustado escoltarles de vuelta a la villa, pero no podía permitírselo, había mas niños en peligro. Así qué los mando solos; el camino estaba despejado, y confiaba en que Zero se encargase de ponerlos a salvo una vez fuera del pantano. Y además, los hombres de Ojo de Oro deberían de estar al caer. Sin pararse más a pensar, volvió a correr en dirección a la guarida de la bruja. Había estado trazando un plan con el grupo toda la mañana, así que tenía una buena idea de la distribución general de la zona. Le sorprendía que lo conocieran tan al detalle, pero claro, poco puedes ocultar cuando puedes verlo todo desde cualquier montaña de los alrededores.

 Finalmente llegó al centro del pantano, donde estaban todas las pozas de asqueroso aceite y grasa. Estaba todo lleno de chatarra, y las pequeñas casuchas que había, probablemente de sus seguidoras, estaban hechas de lo mismo. Elyria usó su Sky Walk, usando la fuerza de sus piernas para correr por el aire, encontrándose con Christa e Isara. “Necesitamos un plan Chris, no podemos simplemente atacar a lo lo—“

 Fue interrumpida por el sonido de un disparo. Por suerte, sus reflejos fueron lo suficientemente rápidos como para darle una patada al aire y esquivarlo, así que no consiguió impactar en ninguna de las tres. Pero si que impactó en un trozo de chatarra. Inmediatamente pudo notar que no era una bala normal, era una especie de pegote de barro que… ¿estaba derritiendo el metal? “Creo que es evidente, pero cuidado con esas balas, chicas.”

 Intentó buscar el origen del ataque, y encontró a algo que la horrorizó aún más que lo que había visto en la sala. Era la Bruja del Pantano, comiéndose el brazo de un niño como si de una alita de pollo se tratase, mientras los gritos de dolor y auxilio de otros muchos se encontraban dentro de la chabola de barro y chatarra que era su base. En estos momentos sentía un intenso asco, odio, ganas de arrancarle el corazón. Pero tenía que calmarse, no podía combatir en ese estado. Pero joder, era muy difícil, esto sobrepasaba por completo los limites de lo humano.

 “¡Hija de puta!” Gritó con furia, lanzándose al ataque. Sabía que estaba provocándole a ir a por ella directamente, sabía que no debía hacerlo, que era peligroso, que era una trampa. Pero incluso una mujer que predicaba el mantener la calma en el combate tenía sus límites.

 Clavó la espada en el suelo enfrente de la Bruja, creando una enorme spike de hielo. Dudaba que no pudiera evitarla con tanto espacio, pero el plan era darle una estocada cuando esquivase hacia at— ¡¿No está esquivando?! Efectivamente. El hielo atravesó el cuerpo de la bruja, que la miraba con una sonrisa macabra. Se terminó de comer el brazo de un mordisco, y entonces pudo ver como sus heridas se curaban, y como sus músculos crecían. Entonces, le pego un puñetazo en el estómago con una fuerza brutal, lanzándola hacia abajo, hacia lo más profundo de la poza de aceite.

 Elyria nadó hacia arriba rápidamente, entre el golpe y estar sumergida se estaba quedando sin aire, necesitaba salir de allí cuanto antes. Y además, era asqueroso estar ahí dentro. Cuando asomó la cabeza, buscó a Chista con la mirada, respirando agudamente y saliendo a tierra por la orilla, poniéndose en pié. “J-joder… estoy bien. Pero esa zorra es mucho más fuerte de lo que esperaba.”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Jue 1 Sep 2022 - 0:02}

Christa asintió con firmeza e Isara volvió a emprender el vuelo.

Mientras se dirigía al pantano las dudas le atacaban. No tenía por qué ser así, se suponía que emboscarían a la Bruja en las montañas y allí la iban a ejecutar. El plan debió haber salido bien, pero en cambio había niños secuestrados y, si nadie se daba prisa, acabarían en el estómago de esa mujer que había abandonado su propia humanidad. Christa estaba furiosa, se le notaba en el rostro, pero también estaba preocupada. ¿Y si alguno de sus compañeros resultaba herido? Debía enfocarse y seguir su buen instinto para evitar una tragedia.

Desde lo alto observó el pantano. Había unas gigantescas pozas de grasa y aceite, mientras que las pilas de chatarra simulaban enormes árboles, todos hechos de metal. Solo había unos pocos caminos cubiertos por la nieve. Christa estudió de inmediato el terreno y no tardó en darse cuenta de que, si peleaban allí, estarían en desventaja. Sabía que la Bruja era una criatura paranoica por lo que debía asumir que el pantano estaría lleno de trampas. Estaba acostumbrada a lidiar con trampas, no es como si supiera dónde estaban todas, pero tenía un modo de operar relativamente eficaz. No obstante, los bosques verdes o las llanuras eran ambientes totalmente distintos al pantano de metal.

Podría incendiar el pantano, pero el fuego acabaría con los niños que secuestraron y encima llamaría la atención de la Capital. Debo pensar en otra cosa, reflexionó la princesa mientras continuaba analizando el terreno. Fue entonces que vio a su compañera elevarse en el cielo, dando pequeños saltitos. Ni siquiera pudo terminar la oración pues fueron atacadas por un proyectil proveniente del pantano. Elyria golpeó la bala, desviándola y haciendo que diese en una pila de chatarra. Christa frunció el ceño cuando notó que el ácido era capaz de corroer incluso el metal.

—Tomo nota de eso —respondió la princesa sin despegar la mirada del pantano, intentando encontrar a la Bruja.

Sus ojos barrieron una y otra vez el supuesto origen del disparo hasta detenerse en una retorcida figura que conocía: era la Bruja. La mujer no tenía una sola pizca de cordura en la mirada, más bien sus ojos parecían dos cuencas oscuras perdidas en un vórtice caótico. Estaba comiéndose el brazo de un niño como quien se come un trozo de pollo, y los gritos de los niños llegaron a los oídos de la princesa. Para su sorpresa, Christa estaba extrañamente calmada pese a haber presenciado una situación que enaltecería a cualquiera. Tal vez era su instinto el que había tomado el control de su cuerpo y mente, impidiendo que se abalanzara sobre la Bruja sin ningún plan.

—¡Espera un momento! ¡No seas idiota! —le advirtió a su compañera al ver que cargaba contra la Bruja, desobedeciendo ese temple sereno que tanto la caracterizaba.

La princesa vio a la Bruja ser empalada por las picas de hielo, pero tras devorar el brazo del niño sus heridas se regeneraron y ni siquiera parecía molesta. Contraatacó con un poderoso puñetazo, enviando a la marine a una poza de aceite. Quería ayudar a Elyria, sin embargo, su instinto le impedía actuar de forma imprudente como siempre; era casi como si hubiera una barrera que se oponía a cualquier intento de atacar sin un plan medianamente decente.

Es más fuerte que yo físicamente hablando, tiene el terreno a su favor porque lo conoce y encima se cura de sus heridas comiendo carne humana. Una batalla directa solo nos conducirá a la derrota. Si queremos tener una oportunidad contra este monstruo, debemos quitarle su fuente de comida, pensó con cuidado a medida que analizaba el ambiente y la forma de pelear de su oponente. Christa desvió la mirada hacia los niños y contó ocho de ellos. Por alguna razón, la Bruja solo comía carne humana proveniente de niños que ella mataba. Algo tan horripilante como el consumo de carne humana la volvía increíblemente poderosa, pero tenía sus propias restricciones.

—¿Puedes distraerla unos cuantos minutos? —le preguntó a su compañera luego de descender de Isara. El grifo era demasiado grande como para que pudiera pelear entre tantos árboles de chatarra—. Liberaré a los niños primero y luego destruiré su guarida donde debe tener sus reservas de carne; la encontré mientras exploraba la zona. Es fuerte, más fuerte que las dos juntas, por eso es que debemos usar la cabeza para vencer. Y lo único que se me ocurre es quitarle su suministro de carne. ¿Qué me dices, Ely? ¿Puedes hacerlo?


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Sáb 3 Sep 2022 - 15:36}

 Elyria estaba empapada de grasa y aceite, algo que no era muy bueno para su movilidad precisamente. Se tuvo que quitar el chaquetón, que ahora pesaba un quintal, e incluso pensó en quitarse algo más de ropa. Hacía mucho frío en el pantano, y estar con la ropa mojada no ayudaba. Pero no estaba segura de si luchar desnuda iba a ser mucho mejor, tal vez se secaría rápido de tanto moverse. En cualquier caso, se quedo con su térmica y su falda y medias por el momento; por suerte estar meses secuestrada en la cueva de una montaña helada le dio una buena resistencia al frío.

 Pudo ver como Christa se bajaba de Isara, y se quedó mirándole a los ojos con una expresión seria mientras hablaba. No podía permitirse volver a atacar sin pensar, tenía que mantener la calma, así que mientras escuchaba también se centró en sus ejercicios de respiración. “No se como eres capaz de mantenerte tan calmada delante de ese monstruo, Chris… te envidio. Pero es una buena idea, aunque sacarla del terreno abierto será peligroso, ella conoce la zona mucho mejor. Te daré todo el tiempo que pueda, pero date prisa.”

 Respiró profundo por última vez, cerrando los ojos por unos segundos, y entonces le clavó la mirada a la bruja, en la distancia. Iba a ser complicado sacarla de allí, ni siquiera había venido a atacarles, no lo necesitaba. Solo tenía que mantener una posición defensiva en un lugar donde podía ver todos los ataques y con acceso a sus reservas de… comida Era repugnante pensar en ello.

 Pero esta vez no atacaría sin pensar. En vez de ir por el aire directamente, caminó alrededor de la enorme poza de aceite, alejándose una distancia prudencial de Christa. Entonces hizo un corte vertical con Khione, en dirección a la bruja, creando un camino de hielo sobre el lago que llegaba hasta su base. Gracias al frio del ambiente y a que el aceite a ya estaba a una temperatura muy baja, logró que fuese más ancho de lo normal, unos cuatro metros.

 Entonces se deslizó por esta a toda velocidad, preparando un potente ataque con su katana. La bruja usó su arma para dispararle, pero pudo desviar el ataque sin demasiada dificultad. Y entonces saltó con el pie izquierdo lanzándose hacia ella, rotando en el aire mientras hacía un corte en dirección a su cuello, como para rebanarle la cabeza.

 La bruja reaccionó rápidamente, apartándose e intentando golpearle en esa posición que supuestamente era tan vulnerable. Pero todo esto formaba parte del plan de Elyria, que predijo que haría eso. Dio una patada hacia atrás al aire con su pie derecho, como si golpease un balón de futbol invisible con el talón. Esto provocó que diera una voltereta en el aire y se moviese un poco hacia delante, esquivando el contrataque de la bruja en el proceso. Llevó las rodillas a su pecho mientras giraba, y usando el momento del salto y de la propia voltereta, volvió a estirar las piernas con todas sus fuerzas, golpeando a la bruja en el pecho con ambos pies. Está vez no pudo reaccionar al ataque y salió disparada, su cuerpo deslizándose rápidamente por el camino de hielo que había creado antes. Continió unos cuantos metros por tierra hasta chocar con un árbol de chatarra, partiéndolo en dos por la fuerza del impacto.

 Elyria volvió a deslizarse a toda velocidad por el camino de hielo, corriendo hasta donde había acabado la bruja, pero manteniendo una distancia prudente. Había conseguido apartarla de sus reservas de comida, ahora quedaba la parte difícil, mantenerla lejos de Christa el suficiente tiempo como para que esta pudiera encargarse de hacerles la vida un poco más fácil. Por suerte, de tanto moverse a esas velocidades, su ropa ya estaba prácticamente seca, aunque el frío extremo seguía sin jugar a su favor.

 Tomó una postura defensiva mientras veía como se levantaba. Le había hecho bastante daño, pero al parecer guardaba dedos en sus bolsillos como si fuesen snacks. Así que mientras se acercaba se había echado un buen puñado en la boca, recuperándose de gran parte de sus heridas y volviendo a hacer crecer sus espeluznantes músculos.

 “¿Pensaste que acabarías conmigo con ese ataque de mierda? Tengo niños para matar a cien idiotas como tú y quedarme sin un solo rasguño. ¿Tanto te importa el asqueroso hijo de un asqueroso noble?” Gritó la Bruja con una voz bizarra, preparándose para atacar. “Ahora es tu turno de recibir, no caeré en el mismo truco dos veces.” Entonces hizo crecer su brazo derecho, llevando el puño cerrado a su hombro izquierdo antes de estirarlo con fuerza en dirección a Elyria, creando una poderosa onda de choque.

 Inmediatamente vio que bloquear eso sería imposible, así que intentó apartarse lo más rápido posible. Pero el área de efecto era más grande de lo que pensaba, y le golpeó parcialmente justo antes de poder esquivar del todo, destrozando de nuevo sus costillas, que aún no se habían terminado de curar. También destrozó por completo su brazo derecho, rompiendo varios huesos y dejándolo hecho un desastre. Y como si fuera poco, salió disparada por los aires, acabando con el mismo destino que la bruja anteriormente; estampada contra un árbol de chatarra. La diferencia es que ella no tenía forma de recuperarse de las heridas.

 Se mordió el labio inferior con fuerza para evitar gritar de dolor, no quería distraer a Christa de sus tareas. Pero entonces, vio una bala de barro viniendo en dirección a ella. Apenas pudo agacharse un poco para evitar que le golpeara, pero dio contra los restos del árbol, con la mala suerte de que le salpicó en la parte de arriba de la cara. Elyria fue bastánte rápida, usando sus guantes ultraresistentes para limpiarlo antes de que pudiese hacer daño en su rostro, pero para sus ojos ya era demasiado tarde. De repente se encontró con que lo veía todo negro y con que un ardiente dolor invadía sus ojos. Esta vez si que dejó escapar un fuerte grito de dolor.

 “¡¡¡Ghaaaaaaaa!!!”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Miér 7 Sep 2022 - 1:47}

Un observador detallista notaría su pulso acelerado, se daría cuenta de sus manos sudorosas y sus pupilas levemente dilatadas. Su cuerpo estaba en alerta; su corazón demandaba arremeter contra la Bruja. Sin embargo, su instinto le permitía analizar la situación con calma, le impedía dejarse llevar por las emociones y de paso evitar que la mataran a ella y a su compañera.

—Por favor recuerda que estás peleando para ganar tiempo, dentro de nada llegarán nuestros refuerzos —le recordó por última vez, reprimiendo las ganas de acariciarle el brazo antes de separarse.

Escaló un árbol de metal con la facilidad de un mono y dirigió una última mirada hacia su compañera para luego comenzar a saltar de rama en rama. De vez en cuando la chatarra crujía en un intento de soportar el peso de Christa. Casi cayó dentro de un pozo de aceite, pero consiguió saltar a otra rama antes de que esta se desmoronara. A medio camino, entre la chatarra del pantano, vio al séquito de la bruja: ocho mujeres y doce niños.

Tengo dos opciones: dejar que me lleven a la choza de la Bruja o liberar ahora a esos niños. Sin embargo, no puedo pelear contra todas ellas al mismo tiempo ni sé a qué me enfrentaré en la Choza. ¿Qué debería hacer…?

Había una niña de cabellos negros que lloraba más que ningún otro niño; tenía cuatro años. Ver que una mujer jalaba con tal brutalidad a la criaturita conmovió a la princesa y tomó una decisión. Saltó de rama en rama hasta encontrarse a una distancia prudente del séquito. Tenía un plan. Era arriesgado y posiblemente las cosas no saldrían bien, pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados: cumpliría su parte y le quitaría las reservas humanas a la Bruja.

Bajó del árbol y se escondió tras un gran barril de metal oxidado, sacó un arco ordinario y preparó el carcaj con veinte flechas normales y otras veinte incendiarias. Luchó contra la ansiedad a través de la respiración y entonces se asomó tan solo un poco por encima del barril con el arco cargado. Christa apuntó mientras tensaba la cuerda y luego disparó. La flecha silbó en el aire y atravesó el cuello de la mujer que estaba lastimando a la niña. Aprovechó la sorpresa del séquito, cargó y realizó un segundo disparo; otra baja.

No son un grupo militar preparado ni deberían tocar a los niños ya que son de la Bruja. Esto debería salir bien, se dijo mientras corría por el pantano hacia un lugar específico. Tal como imaginó, al menos tres mujeres salieron en su persecución. Eran rápidas, aunque la princesa estaba acostumbrada a moverse entre obstáculos. De pronto, giró con el arco cargado y disparó sin apuntar. Las mujeres se protegieron tras los árboles y retomaron la persecución. Christa repitió el mismo movimiento: las estaba engañando. No se habían dado cuenta de que corrían en círculos ni que eran conducidas a una trampa.

Christa se detuvo a cuarenta metros de sus perseguidoras, se giró y las mujeres se escondieron por acto reflejo. Sin embargo, dirigió el disparo a la poza de aceite que cortaba la retirada. Cargó en menos de un segundo, tensó la cuerda y volvió a disparar. Al cabo de cuatro disparos había un auténtico infierno que envolvía a las mujeres.

—Ustedes fueron las que me empujaron a hacer esto —se dijo a sí misma mientras las llamas se esparcían, formando un anillo de fuego.

Una de ellas intentó atravesar el fuego en un intento de salvarse, pero Christa la recibió con un disparo al pecho que le hizo volver al anillo. La princesa no se quedó a escuchar el festival de gritos, sino que regresó a donde se suponía que estaba el resto, después de todo, mover a todos esos niños sin perder a ninguno era una tarea lenta.

Algo llamó la atención de la princesa: faltaba una. Escuchó pasos que se apresuraban hacia ella y cuando se giró para defenderse ya era demasiado tarde. Una de las mujeres blandió una gran sierra y Christa se protegió con su brazo izquierdo. La sierra simplemente rebotó como si se hubiera encontrado con una muralla. Christa tomó una flecha y la enterró en el ojo de la mujer. La bruja retrocedió chillando de dolor hasta caer en una poza de aceite. Buscó salir, pero entre más luchaba más se hundía; ni siquiera hizo falta gastar otra flecha.

Si el resto no se hubiera refugiado detrás de los árboles, habría disparado.

—¡¿Dónde están las otras?! —preguntó una de ellas.

—¡Mataremos a los niños! ¡No te acerques! —amenazó la otra.

—¿Y arriesgarse a sufrir la ira de la Bruja? Ella no les dará la oportunidad que les daré yo: dejaré ir a una de ustedes, pero la otra debe morir —les propuso. Ya no era la princesa amable que se negaba a matar a la Bruja.

Las mujeres intercambiaron miradas confusas hasta que una de ellas tomó la iniciativa al abalanzarse sobre la otra. Aventó una piedra contra el rostro de la otra, quien cayó a diez metros de la princesa. La mujer continuó destrozando la cabeza de su compañera con una sonrisa de alivio hasta que solo quedó una masa roja y asquerosa.

—Entonces… ¿Me dejarás ir? —preguntó la asesina: no tenía una pizca de cordura en el rostro.

Christa miró a los niños antes de dar una respuesta. ¿Cuánto daño habían hecho a lo largo de los años? Era una pregunta simple pero importante.

—Lo siento, cambié de opinión. —Cargó el arco una vez más y disparó: la flecha se hundió en la garganta de la mujer—. Al final resultó ser que soy la más hipócrita de todas.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Jue 8 Sep 2022 - 2:25}

 Elyria gritaba de dolor. Sus ojos ardían, era incapaz de ver nada, ¿qué demonios iban a hacer ahora? ¿Habían perdido? No. Se negaba. Confiaba en que Christa pudiese hacer su parte, y ella había conseguido darle algo de tiempo, eso era lo importante. Aún si moría aquí, los refuerzos deberían ser capaces de terminar con ese monstruo. Pero no podía rendirse. No descansaría hasta acabar con la bruja o hasta acabar muerta ella misma, solo existían esas dos opciones. Y no se iba a dejar matar tan fácilmente.

 No pudo evitar escuchar gritos de dolor a la distancia. Se preocupó por unos segundos, pero rápidamente se pudo dar cuenta de que no eran de su compañera. Probablemente había tenido un encontronazo con las seguidoras de la Bruja. Espero que le esté yendo mejor que a mí…

 Entonces sintió una presencia acercándose lentamente. No terminaba de entender qué estaba ocurriendo, ni por qué era capaz de sentir algo así, pero no iba a hacerle ascos a saber que la bruja se acercaba. Respiró profundamente, haciendo sus ejercicios de respiración e intentando concentrarse en esa presencia. De una forma que tampoco era capaz de comprender, pudo sentir cómo le atacaba, así que, para la sorpresa de la Bruja, fue capaz de moverse hacia un lado para esquivar el golpe.

 “¡¿Cómo?!” Gritó la bruja con rabia. “¡No deberías poder ver! ¿Cómo puede una mocosa como tú saber usar el Haki?”

¡Ahora lo entiendo! Es el Haki del que me habló Alvar hace poco. Aunque no esperaba despertarlo tan pronto, se dijo a sí misma, poniéndose de pié con bastante dificultad. Esos huesos rotos serían un problema, pero al menos no estaba perdiendo mucha sangre, podía aguantar.

 Entonces dejó de sentir la presencia de la Bruja. Como era de esperar, no podía depender de una habilidad sin entrenar después de todo. Tendría que encargarse de cambiar eso cuando terminasen con todo este lío. Pero ahora su objetivo era otro. Elyria apretó los ojos, pestañeando varias veces para intentar combatir el ardor. No sirvió de mucho. Pero giró la cabeza para mirar a su hombro, suponiendo que Nissa estaba sentada en el como tanto le gustaba hacer.

 “Nissa. Necesito que seas mis ojos.”

 “Al otro lado, Ely,” dijo la criatura.” Elyria pudo escuchar una risita proveniente de su otro hombro. “Pero sí, no te preocupes. La Bruja está justo enfrente tuya.”

 Elyria asintió con la cabeza, tomando una postura flexible y defensiva. La bruja estaba cabreada, había podido sentir sus ganas de acabar con ella. No se iría de ahí sin antes matarla o dejarla inconsciente. El plan era pararle los pies antes de que pudiera hacerlo. Era un poco extraño estar así sin poder ver absolutamente nada, pero tendría que acostumbrarse rápido, no le le quedaba otra opción.

 “Frente. Gancho por tu izquierda. Al brazo bueno.” Indicó Nissa con una seriedad y calma que no veía mucho en ella.

 Entonces Elyria bloqueó el ataque con Khione. Al sentir la fuerza del golpe, pudo sentir de donde venía, y aprovechó para pegarle una patada. Pero no golpeó nada, al parecer la había esquivado.

 “Ha esquivado y retrocedido.”

 “¡Zorra! ¡Te pienso cocinar viva después de romper tus huesos uno a uno!”

Bien, está perdiendo la calma, esto juega a mi favor. Piensa que puedo usar el Haki. Pero no entiendo por que no ataca con todo sabiendo que estoy malherida… ¡Eso es! Ojo de Oro dijo que siempre cocina a los niños. Y lo que ha dicho ahora… ¿Tal vez necesita cocinar vivas a sus víctimas? ¿O a lo mejor es solo una manía suya? En cualquier caso, no podrá matarme mientras no piense que su propia vida corre peligro, puedo usar eso a mi favor…

 “¡Agáchate, disparo! ” Gritó Nissa.

 Elyria reaccionó rápidamente, haciendo como le había dicho. Luego escucho el ruido del barro chocando contra una plancha de metal. “Gracias.”

 “Calla y concéntrate en no morir. Los refuerzos están llegando, puedo escucharlos. E intenta usar ese Haki.”

 Elyria asintió con su cabeza, manteniendo su posición defensiva.

 “Gira veinte grados a la derecha. Se está moviendo”

 Y eso hizo.

 “Esto es divertido, ojalá pudieses ver su cara ahora mismo. ¡Cuidado, está atacando de frente! ¡Esquiva por arriba!”

 Elyria asintió, poniendo plena confianza en Nissa, sin dudar ni un instante de sus indicaciones. Sus piernas aun estaban intactas por suerte, así que pudo saltar bastante alto, usando su Sky Walk para alejarse un poco y volver a caer al suelo. Al no poder ver cuando caía, casi se tropezó, pero pudo recuperar el equilibrio a tiempo.

 “A tu espalda, gírate. Viene de nuevo. Esquiva por abajo.”

 Entonces Elyria usó a Khione para hacer un pequeño caminito de hielo a sus pies, tirándose al suelo con los pies por delante y deslizándose por este para esquivar.

 “Genial. Pero ya viene de vuelta, ¡Cuidado Ely!”

 Nissa dijo eso con un tono mas urgente de lo normal. Y de repente pudo sentir de nuevo la presencia de la Bruja, acercándose a atacarle con un odio y rabia que de alguna forma podía sentir. No tenía tiempo para esquivar, tenía que usar su As en la manga. Se quedaría bastante vulnerable. Aún mas si cabe. Pero no le quedaba otra.

 Dejo fluir toda la energía elemental que almacenaba en su cuerpo hasta Khione, potenciando su poder. Entonces lo descargó todo de golpe por la punta, llenando todo de hielo. Algo no muy complicado, teniendo en cuenta las temperaturas y que ya estaba lleno de nieve. Pero eso solo ayudó a que el hielo atrapase a la bruja.

 “¡Justo a tiempo! ¡Se lo ha comido de lleno, tardara unos segundos en liberarse!”

 Y para terminar de mejorar la situación, pudo escuchar la voz de Zero de fondo. Habían llegado sus refuerzos.
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Jue 8 Sep 2022 - 20:16}

Un grito capturó su atención y le erizó los vellos. Tuvo que ser un grito de Elyria. Reprimió el impulso de dar la media vuelta y abandonar el plan. Una parte de Christa entendía que era imposible vencer a la Bruja sin antes vaciar sus suministros de carne. Había visto a ese monstruo ser empalado por una pica de hielo y sanarse pocos segundos después de haber consumido carne. Había dejado sola a su compañera sabiendo que la Bruja era mucho más fuerte, no podía simplemente dejarse llevar por las emociones y fracasar por las dos.

Y tampoco tenía tiempo para conducir a los niños a un lugar seguro, así que puso a cargo al mayor de ellos y les ordenó que volvieran a La Villa por su cuenta. Si la suerte estaba de su parte, se encontrarían con los refuerzos a medio camino y estarían a salvo.

Christa retomó la carrera hacia la choza.

A pesar de estar lejos todavía podía sentir el olor de la carne chamuscada de las mujeres que había asesinado, sus gritos de súplica que exigían una muerte rápida. Había sido terriblemente cruel al quemarlas vivas cuando pudo acabar con su sufrimiento de un flechazo. Y encima había faltado a su palabra, matando a la mujer a la que había prometido dejar ir a cambio de matar a su compañera. Al final del día, todos los seres humanos eran monstruos que se escondían tras palabras gentiles y actos esporádicos de humanidad. Sin embargo, jamás había admitido ser una santa ni una buena persona, de hecho, era precisamente todo lo contrario. Y, aun así, la culpa comenzaba a carcomerle por dentro; ni siquiera la excusa de haberlo hecho por todos esos niños, por proteger a quienes quería, aliviaban el peso.

Se detuvo frente a un pequeño edificio compuesto por un montón de chatarra. La nieve cubría el techo y las paredes estaban manchadas con sangre fresca. El olor que desprendía era ciertamente repugnante. Tenía un aspecto horripilante y emitía una sensación de muerte que rara vez había sentido en su vida. Una parte de ella quería mantenerse fuera de la choza, destruirla desde fuera con un potente fogonazo e ir en auxilio de Elyria, pero la otra necesitaba saber que no había niños dentro.

Era una chica valiente, nadie podía decir lo contrario, así que dio un paso al frente y empujó con fuerza la puerta de metal, emitiendo un chirrido. De inmediato se llevó la mano a la nariz en un intento de protegerse del olor putrefacto. ¿Cómo siquiera era posible vivir entre toda esa inmundicia? Todas las paredes, sin ninguna excepción, estaban teñidas de rojo. Sobre los diferentes muebles había frascos con restos humanos: ojos, tripas, incluso dedos y otras partes que fue incapaz de identificar. En el suelo había tapetes que alguna vez fueron las pieles de los niños cocinados por la Bruja.

De pronto, escuchó un sollozo y vio una pequeña figura moverse entre los muebles hasta llegar a una habitación contigua.

—¡Espera un momento!

Christa se apresuró y atravesó la habitación, fijándose en los sonidos y olores, hasta llegar al cubículo. Allí no había sangre ni restos humanos, solo una escalera que conducía hacia abajo. Podía ser una trampa, tenía toda la pinta de que lo fuera, pero esa figura tenía el tamaño de un niño. ¿Y si había niños con vida dentro de la choza? Antes de destruir la guarida de la Bruja necesitaba tener la certeza de que no asesinaría a ningún inocente.

Descendió con cuidado la empinada escalera y entonces el olor se volvió aún más intenso y desagradable. Christa llevó la mano a la empuñadura de la daga cuando escuchó que algo se movía allí abajo. Atravesó con paso ligero y seguro el angosto pasillo que terminaba en una puerta de madera podrida, y luego la empujó de una patada. Abrió los ojos de par en par, completamente horrorizada. Había niños colgados del techo como cerdos en un matadero y algunos todavía estaban vivos: podía escuchar sus débiles quejidos, sus apagados lloriqueos, sus súplicas.

El miedo se apoderó de Christa cuando vio cadáveres a medio comer, con las vísceras al aire y los huesos empapados en sangre viscosa. A su cabeza llegaron las imágenes de los muertos vivientes de Ivan Markov caminando por las, en ese entonces, lúgubres calles de Lëxius. Sintió una imperiosa necesidad de salir corriendo de allí, pero su cuerpo no reaccionaba. Su respiración cada vez se hacía más corta y agitada, las manos le temblaban y la espalda le sudaba.

Ni siquiera el grito de la figura que se abalanzaba sobre ella le sacó de su trance. La criatura clavó sus fétidos colmillos en el brazo de la princesa, arrancándole un trozo de carne. El dolor le trajo de vuelta y reaccionó enfurecida. Cogió del cabello a la pequeña criatura y la estampó contra el suelo; tal vez, si hubiera tenido más fuerza, le habría destrozado la cabeza en el acto. Pateó a lo que sea que fuera eso y entonces la luz reveló sus facciones. No era ningún niño, sino una mujer de rostro arrugado con parches de diferentes pieles en todo su cuerpo. Tenía la misma mirada cargada de locura que las otras mujeres.

La criatura se escondió detrás del gigantesco caldero con sangre y agua, esperando su momento para atacar. La mujer de metro veinte apareció desde una estantería con restos humanos, dando un salto que la dejó con la guardia baja. Christa reaccionó tan rápido como sus reflejos se lo permitieron y atravesó la garganta de la criatura con su daga. La mujer cayó al suelo sin vida, pero eso no impidió que la princesa arremetiera en un acto de furia y locura, apuñalando el cadáver una y otra y otra y otra vez, empapándose con la sangre de la criatura.

Cuando se dio cuenta de lo que había hecho, cuando vio que la pequeña criatura era más un alfiletero que un cuerpo humano, retrocedió asustada a un rincón de la habitación. Y allí echó a llorar desconsoladamente.

—A-Ayuda… —Escuchó—. Por favor…, que alguien… me ayude… Me duele… Me duele mucho… ¿Mamá…? ¿Estás ahí…?

A su derecha, había un niño sin ojos ni piernas que vestía el rasgado traje de un noble; en su mano sostenía una fruta violeta con un patrón que Christa reconoció. Tenía que actuar, no por ella, sino por todos los niños secuestrados que continuaban sufriendo. Sus manos aún temblaban: tenía miedo. Aun así, luchó contra el miedo más grande que tenía y se arrodilló frente al niño ciego.

—Todo estará bien, pequeño. Pronto dejará de doler, te lo prometo.

Con las lágrimas cayéndole por las mejillas y la mano temblorosa, la princesa acercó la daga al cuello del niño. Sentía que no podía hacerlo. ¿Cómo iba a matar a un niño inocente? ¿En qué clase de mundo retorcido vivía como para verse obligada a hacer algo así? Y, sin embargo, no podía permitir que continuara sufriendo. Deslizó el acero de su arma en compañía de un grito desgarrador y los quejidos del chico cesaron. Christa cogió la fruta, asumiendo lo importante que era para él, y acabó con el dolor de los otros niños.

Abandonó el sótano con los ojos cerrados, intentando no pensar en los cadáveres de los infantes, y una vez estando arriba sacó de su capa mágica una pistola bastante especial. Se alejó de la choza y presionó el gatillo. La pistola disparó un violento fogonazo que derritió al instante el interior de la guarida de la Bruja, eliminando todo el suministro de carne que había acumulado con los años.


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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Vie 9 Sep 2022 - 1:33}

 Los refuerzos habían llegado justo a tiempo. Elyria estaba agotada, con la respiración agitada y un intenso dolor por todo el cuerpo que solo era capaz de aguantar gracias a  la adrenalina. Sabía que se pasaría una temporada en cama. Pero eso ahora mismo no importaba, lo importante era acabar con ese monstruo de una vez por todas.
Pudo escuchar la voz de Zero liderando el grupo. No podía ver cuantos eran, pero por el ruido que hacían suponía que bastantes. Entonces escuchó unos pasos corriendo hacia ella, mientras la voz del ex-Legionario se acercaba.

 “¡Ely! ¡Retrocede ahora mismo, es una orden! Nosotros nos encargamos, lo habéis hecho muy bien. El doctor está atrás, ve con el.”

 No quería salir de allí. Quería luchar hasta el final, pero si pretendía que la gente le hiciese caso, tendría que hacerlo ella también cuando hablaba el líder de este ejército improvisado. Líder que ella misma había asignado. Pero tenía un pequeño problemita.

 “Eh… Esa zorra me ha quemado los ojos y no veo nada, igual me cuesta un poco encontrar a Doc.”

 Entonces sintió como alguien más se acercaba. Cuándo escuchó su voz, supo inmediatamente que era Azalev.

 “Os dije que esa zorra era peligrosa, os lo habéis ganado por venir solas. Pero sígueme, yo te llevo.”

 “E-eh… Sí, gracias,” respondió antes de guardar a Khione y extender su mano buena, la cual fue tomada por el hombre, que le guió entre la multitud.  Entonces escuchó como la bruja se liberaba y corría en su dirección.

 “¡No te pienses que puedes escapar de mi!” Gritó con su característica voz bizarra.

 Elyria llevo la mano a Khione para defenderse, pero acto seguido escuchó a alguien interponiéndose entre ellas.

 “¡Yo me encargo, tu corre con el doctor!” Gritó Zero.

 Elyria simplemente asintió con la cabeza, y ella y Azalev aceleraron el paso.

 Finalmente llegaron con el doctor, que le dio indicaciones para que se sentara. Le echó un ojo a sus heridas, quejándose de que se metiesen en estos líos antes de terminar de recuperarse, pero agradeciéndoles por luchas por ellos. Entonces aseguró sus costillas con varias capas de vendas, y su brazo izquierdo con lo mismo mas un trozo de madera. Estaba bastante destrozada.

 “Esto es temporal para que puedas aguantar. Evidentemente tendré que tratarte bien cuando podamos volver a la clínica. Por suerte no se ha quemado…” Dijo el doctor con algo de pena. Probablemente no estaba muy animado después de ver como su villa era presa de las llamas. Y se preguntaba como consiguieron controlar el fuego. Pero esas eran preguntas para otro momento. Llevaba tiempo sin escuchar nada acerca de su compañera.

 “¡¿Donde está Christa?! ¿Está bien, está por aquí?” Preguntó Elyria con algo de nervios. Ni siquiera se molestó en intentar ocultarlo.

 “No la hemos visto, me temo qué…”

 “¡No! ¡Mantuve a la bruja distraída, debe seguir en la choza!” Gritó, negándose a pensar que le había pasado algo. Entonces se concentró con todas sus fuerzas, intentando sentir su presencia. Pero nada. No te pongas nerviosa Ely… No has dominado este poder aún. Y la choza debe estar lejos de donde estas ahora, respira, Christa estará bien, es muy fuerte, se repitió a si misma una y otra vez, concentrándose en su respiración para calmarse.

 Y entonces se puso de pié. Ignoro que le podían escuchar, y se dirigió a Nissa, sea donde fuera que estuviese. “Nissa. Ya sabes lo que toca, hay que buscar a Chris.”

 “¡Quédate quieta! ¡Aún estás malherida! ¿Y con quién coño hablas, te has dado en la cabeza?”

 “No pienso quedarme quieta mientras pelean por mí, Doc. Y mi compañera está sola.”

 “Veinte grados a tu izquierda y de frente. Tres metros. Puerta,” indicó Nissa con determinación.

 “Gracias.”

 Elyria siguió las indicaciones de Nissa para salir, y luego en dirección a la choza. Podía escuchar los gritos de la bruja y los de Zero y los soldados peleando.

 “Se está quedando sin comida encima, Ely. Pronto intentara volver a la choza a por más.”

 “Entonces tenemos que darnos prisa y ayudar a Christa.”

 Y justo cuando dijo eso, sintió la presencia de la mujer entrar en su radar. Pudo sentir su odio y su tristeza, ¿qué demonios había pasado ahi dentro? Antes de que pudiese acercarse y decir nada, pudo escuchar como algo muy grande comenzaba a arder, y también sentir el intenso calor que aquello generaba.

 “¡Ha quemado la choza, Ely! ¡Lo ha conseguido! Y la bruja está sin comida y contra todos nosotros, está acabada.”

 Elyria asintió con la cabeza. Le importaba, por supuesto. Pero quería ver como estaba su compañera. Bueno, tal vez ver no era la mejor manera de decirlo. “Llévame a Christa. Por favor. Su presencia es difusa, no puedo ver bién donde está.”

 “Sí. Quince grados a la derecha, camina unos ocho metros.”

 Y eso hizo. Caminó hasta finalmente encontrarla, siendo frenada por las palabras de Nissa para no chocar con ella. Sabiendo que estaba frente a ella, olvidó por unos segundos todo el dolor de su cuerpo y llevó la mano derecha a su rostro. Entonces lo acarició suavemente, notando como estaba manchado de algo. Y ese olor… Tenía toda la pinta de ser sangre. Y debajo de sus ojos, pudo sentir la humedad incluso con sus guantes puestos. Una aprendía a identificar estas cosas cuando los llevaba a todas horas durante años.

 “Chris… ¿qué demonios ha pasado, estas bien?” Susurró en un tono bajo, difícil de escuchar con todo el ruido ambiente. “No puedo verte la cara, pero has estado llorando, ¿no? Y estas manchada de sangre…”

 Entonces se dio cuenta de que estaba hablando de mas y cerro la boca. Y simplemente se acercó a ella, abrazándola con fuerza con su brazo derecho. “Esa zorra tiene los días contados, Chris… Lo hemos conseguido.”
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Intereses cruzados [II][Privado] Empty Re: Intereses cruzados [II][Privado] {Sáb 10 Sep 2022 - 3:08}

Estaba tan cerca de las llamas que sentía el calor en sus ojos, pero no le importaba. Lo que había visto allí abajo, lo que se había obligado a hacer… ¿Cómo se suponía que se recuperaría después de eso? Intentó aferrarse a la idea de que su madre permanecería fuerte e inquebrantable como siempre, pero quizás era demasiado débil para aparentar ser como la Reina Bruja. Una parte de ella quería seguir llorando, soltar el caótico vórtice de sentimientos, pero algo se había roto dentro de ella, algo ya no funcionaba como antes. Había sido víctima de traiciones y mentiras, pero nada de lo que había vivido se comparaba al sufrimiento de esos niños.

¿Era cierto lo que decían algunos filósofos? ¿Que los seres humanos se transformaban en monstruos si pasaban demasiado tiempo peleando contra ellos? Christa sabía que una parte de ella había muerto, que había sido reemplazada por una profunda oscuridad. ¿Todos los miembros de su familia estaban condenados a vivir atrocidades y convertirse en monstruos? Su madre y su abuela fueron corrompidas por el poder de la fruta del diablo, pero a cambio obtuvieron en vida la fuerza para exterminar a sus enemigos. Quizás la magia en su concepto primitivo había desaparecido, pero tenía la oportunidad de volverse tan fuerte como ellas de un solo bocado, tenía la oportunidad dentro de su capa mágica…

—¿Ah? —Una voz familiar sacó a Christa de sus pensamientos—. Ah, eres tú… Nada, no ha pasado nada —respondió sin ánimo en la voz. Lo que había visto ahí abajo se lo guardaría para ella, jamás se lo contaría a nadie sin importar las razones—. ¿Verme? ¿Por qué no puedes verme?

Fue en ese momento que Christa se dio cuenta de que su compañera no podía ver. Tenía una fea herida a la altura de los ojos. Inmediatamente pensó en la Bruja y en la sustancia que había corroído el metal.

—Tus ojos… ¿Qué les pasó a tus ojos? ¿Fue esa…? —le preguntó con desesperación sin ser capaz de pronunciar el nombre de la Bruja. Un brote de furia se adueñó de su cuerpo al asimilar lo lastimada que estaba Elyria—. No, no lo hemos conseguido. Ese monstruo sigue con vida.

Christa usó el silbato que colgaba como un collar y segundos después apareció Isara en el cielo. Daba igual lo que intentara hacer Elyria, nada podía detener a Christa ahora que se había decidido a matar con sus propias manos a la Bruja. Usó los árboles de metal para subir al lomo de Isara y entonces voló a toda velocidad hacia donde se suponía que estaba la pelea.

El grifo cayó como ave de presa sobre la Bruja rodeada de cadáveres a medio comer, incluso Zero estaba de rodillas. No era la misma mujer obesa de antes, sino un fornido monstruo de cuatro metros, una mandíbula provista de dientes afilados y unas peligrosas garras. Se había vuelto tan fuerte que incluso fue capaz de detener a duras penas la cuchillada letal de Isara, aunque de todas formas acabó en el suelo. Christa abandonó el lomo de su grifo de un salto y, soltando un grito de guerra, cayó sobre la Bruja para apuñalarla en un ojo. La criatura chilló de dolor y empujó a la princesa de un manotazo.

—¡Ha roto su tabú, Christa! ¡Ten cuidado, no es la misma de antes! —le advirtió Zero, quien intentaba ponerse de pie, pero sus heridas dificultaban la tarea—. ¡Solo ataca para comer más carne!

La princesa escupió sangre y se levantó, ignorando el dolor.

¿Cómo has podido…? ¡¿Cómo has podido ser tan cruel?!, rugió para sí dentro de su cabeza y con la mirada fija en su presa. De pronto, liberó una violenta onda de choque que hizo crujir los árboles de metal, sacudió los charcos de aceite e hizo retroceder de miedo a la Bruja. Incluso Zero miró a la princesa con una mezcla de sorpresa y terror. Quizás la furia que sentía se había materializado de alguna forma, tal vez solo era su implacable instinto asesino.

Al mismo tiempo que Christa se abalanzó sobre su presa, los leones albinos aparecieron por los flancos y apresaron los brazos de la criatura. La Bruja luchó por zafarse, pero sus fuerzas estaban lo suficientemente mermadas como para que le fuera imposible batallar contra la mordida de un león. Christa esfintó y en su reemplazo Isara arremetió desde el cielo, destrozando los árboles de metal en el proceso. Sus garras perforaron el dorso de la Bruja y Christa aprovechó el momento para cortar los tendones de los tobillos. La Bruja continuó luchando hasta que consiguió zafarse de la mordida de Kaia. La leona recibió un manotazo que la hizo retroceder y la Bruja atacó a Christa.

La princesa recibió de lleno el puñetazo de la Bruja, saliendo disparada violentamente hasta que un árbol detuvo su trayectoria. Se había roto un hueso, no sabía cuál, pero algo había sonado feo. Le sangraba la cabeza y la nariz, tenía magulladuras en todas las zonas que no protegía la Armadura de Raikiri y tenía dos dedos dislocados. Sin embargo, se abalanzó sobre la Bruja como si fuera incapaz de sentir dolor. Era una bestia contra un monstruo.

Christa continuó atacando en conjunto con sus mascotas con una ferocidad impropia de ella, pero la furia le dominaba por dentro. Cada vez que era golpeada y caía, se volvía a levantar como si lo único que importara fuera la muerte de la Bruja. El monstruo había intentado comer carne humana, pero Isara se lo había impedido arrancándole un brazo en el proceso. Ya no podía regenerarse de sus heridas. Por último, Christa usó su dial de hierro y creó una afilada lanza con la que atravesó el corazón de la Bruja.

—Isara, destroza su cabeza. Es la única forma de asegurarse de que está muerta.


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