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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {Jue 10 Ago 2023 - 0:59}

Cuarta parte de la saga Zero
Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota



Es solo cuando el alma se rompe, y la voluntad se mantiene fuerte, que el verdadero poder consigue colarse entre esas grietas, haciendo nacer a un nuevo Rey.


—‘Historia de la voluntad.’, capítulo 23



 Elyria y Zero iban de camino a Jellystone, una isla que normalmente estaba habitada por una única persona, el contralmirante Ryugo. Pero claro, eso a ellos no les importaba demasiado, sus razones para ir a un lugar tan abandonado eran otras. Allí es donde se escondía la hija de Zero, un ex-legionario que se fugó de prisión después de ser encarcelado por traicionar al gobierno.

 Al parecer, después de la muerte de su madre, la niña fue acogida por Ryugo, que se topó con la situación de pura casualidad. Después de un tiempo que se hizo demasiado largo, lograron hacerle llegar la información a Zero, y bueno, había llegado el momento. Ryugo era fuerte, pero había sido gravemente herido en la guerra. Solo era cuestión de tiempo que el gobierno les encontrase y viniese a cazar a la niña. Esos hijos de puta… Intentando castigarle por cosas que ni siquiera eran culpa suya. El plan era sacarla de allí, darle una nueva identidad y que pudiese tener una vida normal en San Poplar. Nadie merecía vivir escondido, menos aún desde tan pequeños. Además, estaría mucho más segura si pasaba algo, confiaba plenamente en sus compañeros de allí. Pero bueno, primero tenían que llegar.

 Sintió una presencia caminando hacia ella con ayuda de su Haki de Observación, probablemente sería Zero. Esto de no poder ver era un problema, podría acercarse un enemigo y no lo sabría hasta que fuese demasiado tarde, pensando que era un aliado. No digas tonterías, Ely. También puedes sentir la intención, si te van a atacar. Te darías cuenta al instante si fuesen enemigos. Y tienes a Nissa, no me seas tan paranoica. Además. Estas en un maldito barco en mitad del mar.

 Elyria se dio la vuelta para estar frente al ex legionario. Por suerte el lo sabía todo, y también le había dado tiempo a conocerla bastante. Ya habían pasado un par de meses desde que se encontraron después de todo. ¿Qué sería de Christa, estaría bien?

 “Ely. ¿Tienes tiempo para hablar un rato? Es importante.”

 “Estamos en medio de la nada, nos quedan unos días de viaje sin mucho que hacer… No se, creo que puedo hacerte un hueco.”

 Ambos rieron, y pudo imaginarse a Nissa haciendo una expresión indignada por lo malo que era el chiste. Le gustaría poder verlo, la verdad, era una de esas cosas que echaba de menos. Aparte de poder ver a la gente, los paisajes, el mundo… La verdad es que ser ciega era bastante deprimente, le costaba imaginar como se sentirían los que lo eran de nacimiento. Caminaron hasta uno de los camarotes del barco, para tener un poco de privacidad, y se sentaron a hablar. Probablemente tendría que ver con su objetivo, si no no se lo hubiese pedido así.

 “¿De querías hablar?” Preguntó Elyria, cruzando las piernas.

 “Tengo un mal presentimiento. Quería dejarlo todo… cerrado, por si me pasa cualquier cosa.”

 “Es una isla abandonada Zero, no va a pasar nada.”

 “Subestimas al Gobierno Mundial…”

 “Puede ser.”

 “Me da miedo llegar y encontrarme a mi hija muerta. Pero si no… Si me pasa algo, ¿te encargarías de ella?”

 “Zero, yo…”

 “Lo se, te estoy pidiendo demasiado. Tienes un trabajo que no te permite hacer este tipo de cosas, y no la conoces. Y bueno, yo soy un ex legionario…”

 “Eso no tiene nada que ver, tu hija no tiene culpa de los crímenes de tu pasado. Pero es… complicado.”

 “Por favor, Ely. Eres la única persona en la que puedo confiarle a mi hija ahora mismo… No van a dejar de perseguirme nunca. Quiero pasar tiempo con ella, pero me da miedo que acabe con los dos muertos…”

 “Tampoco es el mejor entorno para crecer. Vivir con miedo, escondidos. Pero ya sabes que yo no paro de moverme, Zero. Y no puedo llevarla conmigo a todos lados, es peligroso.”

 “Lo se. Pero si no salgo vivo de esta, ¿te encargaras al menos de que esté a salvo?”

 “Hace lo que pueda, Zero. Pero preferiría que no acabases muerto.”

 “A estas alturas ya no me importa morir, Ely. Solo quiero ver la cara de mi hija una vez más.”

 “¡Zero! ¡No te atrevas a volver a decir algo así! Después de todo lo que hemos hecho por salvarte, de toda la gente que ha muerto por ti… No te lo perdonaré si simplemente mueres ahora. Y tampoco poder perdonármelo a mi misma por permitirlo…”

 “No pienso dejarme matar, Ely.”

 “Lo se. Pero no vuelvas a decir que no te importa morir. Tu hija necesita a su padre. Ya murió su madre, ¿acaso quieres que vuelva a pasar por ese sufrimiento y se quede sola?”

 “N-no…”

 “¡Pues sobrevive!”

 Zero suspiró, asintiendo con la cabeza. Luego se dio cuenta de que estaba hablando con una ciega.

 “Sí.”

 “No te veo muy convencido.”

 “No voy a hacer el tonto y pegar voces, Ely. No me dejaré matar tan fácil, lo prometo.”

 “Gracias.”

 “Ahora, lo que te quería decir,” dijo mientras sacaba un sobre, entregándoselo a Elyria.

 “¿Qué es esto?”

 “Es el motivo por el que el gobierno tiene tanto empeño en perseguirme.”

 “¿Cómo?”

 “Es toda la información que he pude recopilar sobre el caso del asesinato de mi mujer. Y de varios otros civiles. Cosas que esos hijos de puta no quieren que salgan de aquí.”

 “Hemos parado en varias ciudades, ¿por qué me lo dices ahora? Podría estar en manos seguras desde hace semanas. Y en la prensa, probablemente.”

 “No sabía que hacer con ello. Y no sabía si podía confiar en vosotros. He tomado mi decisión.”

 “En fin. De cualquier forma. Espero que el contralmirante Ryugo tenga un DDM Fax para enviarlo. No quiero arriesgarme a esperar más.”

 “Lo siento por no hacerlo antes.”

 “No vamos a cambiar nada por lamentarnos.”


* *
*


 Finalmente llegaron a su destino. Jellystone era una isla curiosa, pero bonita. Súper verde, llena de vegetación y ríos. Una pena no poder verla. Lo más extraño eran las piedras que daban nombre a la isla, las cuales tenían una textura gelatinosa. No tenía ni idea de como habían acabado así. ¿Era natural o producto de alguna fruta del diablo? A saber. Pero tenía mucha curiosidad por tocarlas ella misma, ver si realmente era como decían.

 Así que eso fue lo primero que hizo. Mientras iban de camino al pequeño montecito—por llamarlo de alguna forma, solo era una leve elevación del terreno—donde vivía el contralmirante. Y efectivamente, parecían gelatina. Que cosa más rara. Pero era divertido tocarlas y jugar un poco. Por supuesto, Nissa se burló de ella por hacerlo, tratándola como una niña. Pero luego cuándo estaba seria le decían amargada… ¡Ya no se puede hacer nada! Se dijo a sí misma.

  Caminaban a paso rápido, y Elyria pudo notar los nervios y la emoción de Zero por poder volver a ver a su hija después de todo este tiempo. La verdad es que le sacaba una sonrisa pensar en ello, todo estaba saliendo bien.

 Y cómo si la hubiese acabado de gafar, sintió una tercera presencia saltando a atacarles. Por como reaccionó Nissa, probablemente estaba escondido, esperando a que pasaran para atacar. No tuvo tiempo de pensar quién era, así que simplemente movió la cabeza hacia un lado. Llevó la mano a la empuñadura de Khione y se impulsó hacia delante, en la dirección de la que venía el ataque. ¿Los estaban esperando? ¿Acaso habían llegado demasiado tarde?

 Volvió a percibir un disparo, y esta vez tuvo menos tiempo para esquivar, lográndolo por los pelos. Ya con el arma en la mano, hizo un fuerte tajo en horizontal, lanzando una onda cortante. Luego se acercó a rematarlo, atravesando su corazón con la katana. Este estaba muerto, pero dudaba fuertemente que fuese el único. No era especialmente fuerte, y Zero ya no estaba malherido. No lograrían nada con eso, seguramente era solo un scout. Uno bastante poco inteligente, dado que decidió atacarles.

 “Zero, tenemos que darnos prisa,” dijo Elyria con urgencia.

 “Si. Si ya han atrapado a mi hija…”

 “¡Vamos!”

 Y salieron corriendo en busca de la vivienda del contralmirante, rezando que estuviesen a salvo.

 Estaba vacía. Había señales de que habían dos personas viviendo aquí hasta hace bien poco, pero estaba vacía. Ahora la pregunta era, ¿habían logrado escapar, o les habían atrapado? Y joder, les estaban dando a esas ratas una oportunidad perfecta para rodearles y atacar, tenían que salir de ahí. Y encontrar a Ryugo y a la hija de Zero antes que los agentes del Gobierno. Suponiendo que no les habían atrapado ya, claro.

 Corrieron a buscarles, sin separarse. Habían pensado en hacerlo, pero era demasiado peligroso si les sorprendían estando solos. Estuvieron un buen rato dando vueltas por el bosque, hasta que se dieron cuenta de que había poco que pudieran hacer. Quienes buscaban conocían la isla, sabrían donde esconderse. Ellos… Bueno, tenían que dar las gracias por no haberse perdido aún. Y estar atentos a cualquier cosa que pudiese ayudarles. Como cabía esperar, Zero estaba de los nervios, temblando, preocupado por la situación de su hija, la cual había asumido que vería y sacaría de aquí hoy. Al final tuvo razón y todo con su mal presentimiento.

 Antes siquiera de que se pudieran parar a pensar, escucharon sonidos de disparos. Elyria giró la cabeza en dirección al ex legionario. Sabía perfectamente que le estaba mirando a los ojos, aún si era incapaz de verlo. Así que sintió con la cabeza y le indicó que se subiese en su espalda. El sería mucho más fuerte, pero ella era más rápida. Y sabía usar el Sky Walk. Además, así su mayor baza no gastaría energía. Lo necesitaban al cien por cien si las cosas se ponían feas. Y visto lo visto, tenía toda la pinta de que iba a ocurrir.

Volaron hacia la dirección de la que venía el ruido, escuchando cada vez más cerca la contienda. Se escuchaban muchos disparos, además de ruidos de golpes y árboles enteros cayendo.

 Cuándo llegaron a la escena, se encontraron a diez cobardes peleando contra un hombre con una pierna de menos. Uno valiente, que luchaba por proteger a una niña inocente de manos de unas sabandijas asquerosas. Además, Nissa le dijo que había otro hombre más grande detrás de los atacantes. Esperando, observando. Podía sentir su presencia, no era un soldado cualquiera. El si que era fuerte de verdad, lo que necesitaban para tener una oportunidad de acabar con Zero.

 Como cabría esperar, no tardaron mucho en percatarse de su presencia. Entre ellos, el líder. O bueno, el que suponían que era el líder, no siempre lo era el más fuerte del grupo.

 “Vaya, vaya, parece que nos habéis ahorrado el trabajo de buscaros. Gracias por el detalle.”

 Elyria alzó una ceja, molesta. “No somos tan asquerosos como ustedes. No pienso dejar morir a una niña inocente.”

 “¿Inocente? ¿Sabes lo que hizo su padre? La Marina ha caído muy bajo.”

 “Se de sobra lo que ha hecho Zero. Ninguno de esos crímenes son culpa de su hija.”

 “¡Ja! No entendéis como funciona el mundo. Aunque eso ya estaba claro cuando le disteis la espalda a la justicia traicionando al Gobierno Mundial.”

 “Traidores de la—“ Suspiró, haciendo sus ejercicios de respiración para relajarse. No caería en sus provocaciones. No podía permitírselo.

 Tomo aire, inflando sus pulmones y cerrando los ojos por unos segundos. Lo bueno es que no le volvía más vulnerable, no podía ver nada de cualquier forma. Pero le ayudaba a recuperar la calma de todas formas, era extraño. Pero efectivo, y eso era lo que importaba.

 Con ayuda de Nissa, se movió para colocarse al lado de Ryugo, entre la niña y los enemigos. Zero no tardó en unirse a ellos.

 “Estamos con usted, contralmirante,” dijo Elyria en un tono serio y respetuoso. Probablemente podría haberle tuteado, pero bueno, no era momento de pararse a pensar en esas tonterías.

 La niña vio a su padre, por supuesto. Pero entre el miedo y la emoción, gano el miedo, así que no pronunció ni una sola palabra al respecto. Solo le observada desde la distancia. Escondida, protegida por tres personas que lucharían por ella. ¿Por que tenía una chica tan joven que pasar por algo así? Bueno, cualquier persona realmente, esto solo lo hacía aún peor. Y aún con las descripciones de Nissa le costaba imaginar como se veía o sentía la pobre. Aunque ahora solo tenía que concentrarse y con seguir que todos pudiesen salir de aquí con vida. Así que se puso en posición defensiva.

 Tardaron bastante poco en atacar, pero por suerte, ahora eran tres. Y no tres tontos cualquiera precisamente. Sabía que podían hacer esto, que eran más fuertes. Bueno, eso es lo que le gustaría pensar. Era cierto para todas esas ratas del gobierno, excepto una. El líder, el rey de las ratas, que emanaba una presencia aterradora que costaba describir. Aún sin ver, era capaz de sentir como les observaba y estudiaba. Le preocupaba, pero ahora no podían permitirse parar a pensar en ello, en un plan. La urgencia reinaba en esta situación, y sus enemigos tenían la ventaja.

 Ahora mismo estaba bloqueando los ataques sin prestar toda la atención que debería, los filos de sus armas chocando. El Haki le permitía adelantarse a sus movimientos, así que se podía defender con una facilidad pasmosa de estos debiluchos. Pero no podía seguir así, tenía que concentrarse. Estaban en un campo de batalla, cualquier error podía significar la muerte. Y no solo la de ella misma, también la de una pobre niña que no tenía culpa de las estúpidas peleas de los adultos.

 Así que se puso a pelear en serio. En unos pocos segundos, Khione estaba atravesando el corazón de uno de los atacantes. Robar una vida era demasiado fácil, ¿por qué tenían que hacer esto? Decir que la obligaban a acabar con ellos sería bastante injusto probablemente, pero aun así. Matar para proteger… No se sentía tan mal como en otras muchas ocasiones, pero le seguía pesando. ¿Cómo eran ellos capaces de dormir sabiendo que mataban inocentes y que iban tras una niña que no había hecho nada más que ser hija de un fugitivo? Bueno, no es como si fuesen a volver a dormir después de este día. Algo le decía que uno de los dos bandos no iba a salir vivo de Jellystone.

 Zero y Ryugo se estaban defendiendo con aún más facilidad que ella, incluso cuándo les atacaban varios a la vez. Aunque claro, eran excepcionalmente fuertes. Un ex legionario de alto rango y un contralmirante. Que le faltaba una pierna, sí, pero aún así no era alguien a quien subestimar. Ni mucho menos.

 Poco a poco, los legionarios fueron cayendo. Uno a uno, mientras que el que cada vez estaba más segura que era su líder observaba impasible. ¿Tan poco le importaban las vidas de sus subordinados? ¿Hasta estos niveles había llegado la Legión? Por desgracia, el desprecio por la vida y el honor no era algo que le sorprendiese de estas ratas.

 No fue hasta la caída del décimo soldado que el hombre entró al campo de batalla. Se acercó caminando con orgullo, como si todo esto no fuese ningún problema para el. Incluso sin poder verlo, tan solo por la intensidad de su aura, imponía. No era ninguna broma. Pero seguían siendo tres contra uno, si luchaban con cabeza y mantenían la mente fría, esto estaba hecho. O eso le gustaría pensar. La Legión sabía a lo que se enfrentaba, al contrario que ellos, dudaba que mandasen a alguien que fuera a caer con facilidad contra ellos.

 Los tres se pusieron en posición defensiva, cubriendo a la hija de Zero, un punto débil con el que tenían que tener mucho cuidado. Y como si hubiese leído su mente, el legionario dio un enorme y rápido salto, yendo a atacar a la niña directamente con un puñetazo, aprovechando la altura. Por suerte, lograron entenderse entre ellos, y Zero cortó el ataque sin ponerse a si mismo en peligro, bloqueando con los brazos. Esto iba a ser un problema, no había ningún lugar seguro en la isla donde dejar a la pobre chica.

 “Esto era solo una pequeña prueba,” dijo el legionario en un tono despectivo. “Vais a comprobar de primera mano lo que le ocurre a los que se atreven a desafiar al gobierno mundial.”

 “Estás en una isla de La Liga de los Mares, ¡esto es una declaración de guerra! A tus superiores no les hará mucha gracia.”

 “He… Idiota. Hemos venido a tomar esta islucha de vuestras manos. Total, no le dais el uso que se merece,” dijo con una sonrisa retorcida, acercándose a atacar a Ryugo con un gancho. “Un contralmirante inútil que no es capaz de bajarse del sillón. Patético. Pero gracias a ti tenemos la excusa perfecta para encubrir esta conquista.”

 Furioso, Ryugo bloqueó el golpe sin dificultad. Vale, estaba claro que se estaba riendo de ellos y no estaba usando ni un ápice de su auténtica fuerza. Y sabía que no engañaba a nadie, si Elyria era capaz de notar ese aura tan poderosa, estaba más que segura de que los otros dos no eran menos. Era pura burla.

 Así que aprovechó sus aires de superioridad para atacar. Y ella no lo hizo conteniéndose, ni mucho menos. Realizó una estocada con Khione, creando una onda expansiva concentrada en forma de bala, cargándola en parte con su energía elemental de hielo. Debería ser lo suficientemente fuerte como para atravesar ropa, aunque no penetraría más de unos milímetros en la piel. Le había imbuido esa energía elemental a costa de potencia, en un intento de inmovilizarse, congelando una buena parte de su cuerpo.

 O al menos, esa era la teoría.

 Como si uno de los mejores ataques de la marine no fuesen nada más que una molestia tonta, el legionario desvió la bala de un manotazo, como si se tratase de un simple mosquito. Al menos logró que parte de su mano se congelase con el impacto, pero claro, no es que sirviese de mucho.

 Sin embargo, Ryugo aprovechó la situación, usando esos instantes de distracción para dar un fuerte codazo en el estómago del hombre. Zero parecía querer unirse a ese ataque, pero se quedo cubriendo a su hija por miedo a abrir un hueco que la dejase vulnerable ante el enemigo. El legionario salió disparado en dirección a una pared de piedra, rebotando y cayendo al suelo. Vale, había olvidado que eran de gelatina, no harían especial daño.

 Como cabía esperar, se levando sin problemas, riendo. Parecía que aún se estaba burlando de ellos. “¿Y este es el famoso contralmirante Ryugo? Menuda decepción.”

 Ryugo ignoró las provocaciones, manteniendo la calma. Se notaba su experiencia, no era su primera vez tratando con ratas de esta calaña. Simplemente intercambio posiciones con Zero, quedándose el a cubrir a la niña.

 Elyria pudo sentir la mirada del ex-legionario, aun si no podía verlo, así que asintió con la cabeza, lanzándose al ataque junto a el. Ella tomó el flanco izquierdo, usando un corte simple en horizontal, aunque bien cargado de energía elemental de hielo. Tal vez le daría unos instantes a Zero para hacer más daño.

 Este atacó el flanco derecho, usando una de sus poderosas patadas contra su costado, buscando empujarlo contra el filo de Khione. Pero claro, el legionario no era tan débil como para caer en un truco tan básico. Ni siquiera se molestó en esquivar a la marine, y bloqueó el corte con su propio brazo, ignorando la capa de hielo que lo cubrió casi por completo como si no fuese nada. Con Zero si que tuvo dificultades, y tuvo que cerrar su cuerpo para bloquear con el hombro, rechazando el ataque, aunque no sin recibir daño.

 Aun así volvió a su risa macabra, mandando a Elyria a volar de un empujón en el pecho que no vio ni venir. Qué velocidad… joder, pensó antes de estamparse contra una roca gelatinosa y caer al suelo. Por suerte, la naturaleza de la isla funcionaba en ambos sentidos.

 Se levantó rápidamente, rotando con Ryugo para pasar a cubrir a la hija de Zero mientras que este ayudaba en el ataque. Al final su mejor baza era combinar la fuerza del ex-legionario y la del marine retirado. Aunque dicho así sonaba un poco triste.

 El contralmirante fue el primero en lanzarse contra el enemigo, distrayéndole y dándole a Zero la oportunidad de preparar un ataque más potente. Este cargó un puñetazo con energía suficiente como para destruir un edificio tan solo con la onda de choque. Sin esperar ni un solo instante más, este corrió hacia el legionario para desatar toda su fuerza contra el, apuntando a las costillas.

 Al mismo tiempo, Ryugo lanzó una potente patada hacia su cabeza, reduciendo sus posibilidades de esquivar el golpe de Zero. Pero el legionario era más rápido de lo que pensaban, y logro girarse y agacharse a tiempo para esquivar la patada y reducir el impacto del puñetazo con sus brazos. Aún así salió disparado por los aires. El golpe había sido tan poderoso que se podía ver—si no eras ciega, al menos—un boquete en forma de cono en el suelo. Menuda forma de arruinar una isla tan bonita. Pero bueno, no era momento de preocuparse por eso.

 Elyria rotó con Zero, que necesitaba unos segundos para recuperar fuerzas, y aprovechó su punto fuerte, la velocidad, para llegar rápidamente a donde había aterrizado el legionario. Esto no había acabado. Su aura se había debilitado, pero seguía siendo un peligro enorme. Al parecer había podido reducir el impacto lo suficiente como para no acabar hecho pedazos.

 Aún estaba a unos cien metros cuando sintió que se dirigía hacia ella a toda velocidad, y apenas tuvo tiempo para bloquear el cabezazo con Khione, retrocediendo varios metros. Esto era un problema, era bastante más rápido que ella, y eso que la velocidad era su especialidad. Elyria usó la humedad de su cuerpo y su energía elemental, cubriendo su cuerpo con una capa protectora de hielo que funcionaba a modo de armadura. Dudaba seriamente que fuese a hacer mucho contra una bestia así, pero era mejor que nada.

 Siguió bloqueando los ataques, retrocediendo más y mas, viéndose acorralada contra una pared. Al menos tenía a Nissa para avisarle de esas cosas, el Haki no servía de tanto para estos casos. Intento tomar distancia saltando con fuerza hacia atrás, con intenciones de saltar la roca, pero el legionario era mas rápido y aprovecho el instante en el que quedó vulnerable para pegarle una patada, lanzándole un pelín más lejos de lo esperado.

 Al menos consiguió usar su Sky Walk, para tomar el control en el aire y volver al ataque. O a la defensa, supongo. Joder… Me ha reventado el lado derecho de las costillas, esto va a doler esta noche…

 Por suerte, ya llegaban sus refuerzos. Ryugo había llegado, atacando inmediatamente con una patada. Para tener una prótesis de cadera y una pierna de menos mantenía sorprendentemente bien el equilibrio. Le costaba imaginar lo fuerte que era cuando aun seguía en activo.

 El legionario bloqueó sin demasiada dificultad, y siguieron intercambiando golpes, pero Nissa pudo notar algo en el patrón de ataques del contralmirante.

 “Ely, parece que nuestro amigo está dejando una abertura perfecta para atacar con tu Kōri no eikyō, como hiciste hecho al inicio del combate.”

Impresionante. No cualquiera es capaz de evaluar así una técnica con esa precisión solo con verla una vez. Y encima ser capaz de abrir una oportunidad tan perfecta para usarla.

 Sin perder más tiempo, realizo una estocada con Khione, creando una onda expansiva concentrada en forma de bala. Si usaba toda la potencia de fuego probablemente podría atravesar parte de su cuerpo, pero veía complicado atinar en algún órgano vital con lo rápido que era. Y por el pequeño detalle de no poder ver. Aún con el Haki, no podía permitirse esos niveles de precisión. Así que opto por cargarla completamente de energía elemental de hielo. La bala voló a toda velocidad en dirección al legionario, que se vio obligado a esquivarla. Pero claro, eso le dejaba en una posición tremendamente vulnerable. Sabía que pasaría esto… Lo tenía todo calculado, estoy segura.

 En un impresionante engaño, Ryugo pateó con fuerza las costillas del hombre, enviándolo en su dirección. Tenía que darle gracias a su Haki de Observación. Aun si no fuese ciega, no podría haber reaccionado a tiempo solo con la vista. Así que lo pateó hacia abajo con sus dos piernas, saliendo ella también despedida hacia arriba por la fuerza del impacto, teniendo que recurrir a su Sky Walk para controlar el ángulo.

 Ryugo lo volvió a mandar hacia arriba, lo estaban usando como una pelota de ping pong. Aunque esta vez, ya viéndoselo venir y con más distancia para trabajar, pudo hacerlo algo mejor. Dio un mortal en el aire, creando dos ondas cortantes con sus piernas, cargándolas de energía elemental de hielo. Acto seguido, continuó con una fuerte patada al aire, creando una onda de choque que se uno a las cortantes, dirigiéndose a toda velocidad a su objetivo. No era el ataque más rápido, pero si impactaba era mortal. Bueno, a no ser que fueses una masa de músculos. Desafortunadamente, ese era el caso. Pero aun así haría un daño terrible.

 Por eso mismo no se lo vio venir cuando el legionario le mostró su sonrisa macabra, recobrando el control en el aire. No le dio tiempo a esquivar del todo, y vaya que si le hizo daño, destrozando buena parte de su pecho y brazo izquierdo. Pero eso no impidió que siguiese volando hacia ella como si nada, pegándole un gancho hacia abajo con una fuerza terrible. Al ver venir el golpe, se concentró, intentando concentrar su energía en la zona en la que inevitablemente iba a ser golpeada. Y sintió algo. Algo parecido al poder que embadurnaba el brazo que le atacaba, aunque infinitamente más pobre, parecido a cuando despertó el Haki de Observación. ¿Es esto el Haki de Armadura?

 Aún con todo eso, el golpe pegó como un camión, y antes de que se diese cuenta estaba medio inconsciente en un enorme boquete que se había creado en el suelo con la fuerza del impacto. Puede que ese poder le hubiese salvado por ahora, pero no había podido hacer nada contra uno entrenado a consciencia durante años.

 Cuándo finalmente se levantó unos segundos después, estaba segura de que de no ser ciega, ahora mismo lo estaría viendo todo borroso. ¿Contaba como una ventaja ahora mismo? Aparte del dolor y el mareo, podía seguir peleando sin demasiado problema. Bueno, sin contar que si recibía otro golpe de ese calibre no se volvería a levantar. También tenía que agradecerle a Ryugo por distraer a ese idiota, podría haberla rematado sin dificultad en lo que se ponía en pie.

 La pelea parecía estar desplazándose de vuelta a la zona de inicio, y Nissa no estaba segura de si era Ryugo o el legionario el que intentaba acercarse a Zero y a la niña. Era una situación complicada. Mantenerlo lejos de ella era buena idea, pero al mismo tiempo era arriesgado para Ryugo alargar demasiado el combate sin poder ir rotando, después de todo, sus heridas de guerra pesaban. Elyria también podía combatir, pero era más una ayuda que otra cosa, la diferencia de poder era inmensa, más ahora que se encontraba tan herida.

 Inmediatamente, corrió tras ellos, sin usar toda su velocidad esta vez para guardar las pocas fuerzas que le quedaban. Y como era de esperar, a la primera oportunidad, Zero cambió su posición con el contralmirante, dejándole descansar un poco. Se quedaría ella con la niña, pero en su estado actual, no podía asegurar tener las capacidades suficientes para protegerla. Y eso sin contar que si paraba de moverse ahora, no volvería a hacerlo en unos días. Estaba machacada; no podía enfriarse, y necesitaba esa adrenalina.

 Así que se unió a Zero en el combate, manteniendo su concentración en evitar los golpes, aunque a la vez que intentaba crearle una apertura a su compañero para hacer daño. Ella no era la única que había quedado malherida en el último intercambio. Y ella era la más débil de los tres de su bando, así que ahora mismo tenían la ventaja.

 Aunque el legionario parecía determinado en acabar con ella. A ver, con Zero también, pero ese odio ya lo traía de casa. Ella solo era una Marina cualquiera, no había más que el desprecio general a la Liga de los Mares por su supuesta traición. Pero la forma en la que atacaba, cómo su Haki sentía la intención de sus ataques… Que una simple Comandante le hubiese hecho tanto daño, siendo el un alto rango de la poderosa Legión, le había hecho daño en el orgullo. ¿Que lo había hecho con ayuda y estaba uno contra tres? Claro. Pero es difícil pensar racionalmente cuando la cabeza se pone de ese modo.

 El combate siguió durante lo que parecían ser horas, sin que ningún bando consiguiese demasiado más que llevar a todos al agotamiento. Y al parecer ya estaba anocheciendo, lo cual reducía la visibilidad. Diría que eso era una ventaja para Elyria, pero el Haki de Observación de los otros tres era mucho más poderoso que el suyo, así que era complicado hacer esa afirmación. Pero lo importante era el cansancio. Su cuerpo ya le pedía a gritos parar, y estaba segura de que no era la única.

 Zero se llevo un mal golpe, cayendo al suelo. Se levantó sin problemas, pero le dio unos instantes al enemigo para contraatacar. El problema es que el ataque no fue dirigido hacia el. Esto pillo a Elyria desprevenida, que ya apenas podía moverse por el cansancio y las heridas, dándole una oportunidad al legionario de cargar un potente golpe contra ella, su puño rompiendo el aire, creando una onda de expansiva a su alrededor. Ella bloquearía con Khione, pero dudaba poder aguantar un golpe de ese calibre.

 Pero entonces, Zero se interpuso entre ella y el ataque. Nissa pudo ver una sonrisa formándose en los labios del legionario, cómo si ese hubiese sido su plan desde el principio. Le resultaba imposible acertar un ataque tan potente contra el, así usó a Elyria para lograr su objetivo. En parte, dio gracias a que Elyria no lo hubiese visto. Le habría carcomido la culpa, rompiéndole aún mas por dentro. Así que Nissa fue incapaz de decírselo.

 Zero cayó al suelo delante de la Marine, Ryugo mordiendo su labio inferior, pero sin alejarse de la niña. Pasase lo que pasase, no le permitiría ponerle un dedo encima. Elyria fue incapaz de hacer nada, sin ser lo suficientemente rápida cuando el legionario lanzó otro golpe contra el ex-legionario, atravesando su espalda a la altura del pecho. Su aura del empezó a desvanecerse, la cara de sus compañeros en esta batalla llenas de lágrimas y culpa por no haberlo impedido. Una por no ser lo suficientemente rápida en su estado actual. Otro por poner por encima el no poner en peligro la vida de otra persona, por mucho que no se arrepintiera de ello.

 Los ojos de Elyria se llenaron de furia. Sus ejercicios de respiración no servirían de una mierda en estos momentos. Solo quería llorar, pero ahora mismo tenía una misión. Aunque estaba agotada. En el suelo de rodillas, sin fuerzas, con un asesino frente a ella. No podía verle, pero sabía que se estaba riendo. Saboreando su desesperación. Podría matarla ahí mismo, pero prefirió regodearse en su ego. Sabía que no tenía nada que hacer contra el, y quería saborear el momento mientras Ryugo miraba con impotencia.

 “¡Lleva a la niña a un lugar seguro! Tienes que acabar con este hijo de puta si yo no puedo con el… Te conseguiré todo el tiempo que pueda…”

 Ryugo no dijo nada, pero pudo sentir como le hacía caso sin rechistar y corría lejos de la escena.

 “Parece que tienes prisa por morir, pequeña… No te creas que por haberme hecho daño tienes nada que hacer contra mí. ¡Mírate, eres casi tan patética como ese sucio traidor! ¡Te unirás a el en el infierno!”

 Elyria se mantuvo callada, sin querer gastar sus pocas fuerzas en hablar. Se levantó, tomando a Khione con decisión, clavando su mirada ciega en el aura del hombre con el cuál debía acabar. O al menos, ralentizar. No tenía miedo a morir, sabía que si le conseguía a Ryugo el tiempo suficiente, el acabaría con esta rata sin problemas. Y Alvar conocía la situación, así que podría encargarse de buscarle una nueva vida a la niña.

 “¿Cómo se siente arriesgar tu vida y dejar morir a tanta gente para salvar a un criminal que acabó muriendo igualmente? Y de una forma tan patética…”

 ¿Por qué demonios no atacaba? La mejor oportunidad de la marine era un contraataque, así que estaba a la defensiva. El que tenía prisa por acabar con esto cuanto antes era el, ¿por qué demonios no hacía más que provocarla? Tenía que aguantar. No podía caer en su juego. Pero joder, era muy difícil. No era solo su cuerpo el que estaba cansado, su mente intentaba sabotearla, hacerle atacar. Pero no. Su parte racional le decía que siguiese defendiendo, aguantando los insultos. Su objetivo era ganar tiempo, y con esto lo estaba consiguiendo.

 “Lo sabemos todo, Elyria. Solo hicieron falta ciertos… métodos para hacer cantar a esos terroristas de Karakuri. Los que dejamos vivos cla—“

 Eso terminó de romperla. Recuerdos de la bruja del pantano, de un pueblo que se rebeló en contra de la corrupción del gobierno sin molestar a nadie más que a ellos mismos. Un pueblo que les acogió. Recuerdos de como apareció la Legión a quemar el lugar y matarlos a todos sin piedad. Recuerdos de como Christa tuvo que sacarla de allí a rastras cuándo tuvieron que abandonarlos para salvar a Zero. Para salvar a un ex-legionario que ahora estaba muerto frente a ella. ¿De qué habían servido todas esas muertes?

 Nissa pudo volver a ver una sonrisa retorcida en la cara del hombre, que veía como la marine se rompía en pedazos delante suya.

 Entonces Elyria canalizó toda su furia, su voluntad. Canalizó todo lo que habían significado estos meses para ella y para el mundo. Canalizó su deseo de que la hija de Zero pudiese tener una vida plena, alejada de conflictos que no tenían nada que ver con ella. Canalizó todo eso en Khione, lanzándose contra el legionario con toda la fuerza que su cuerpo era capaz de producir en estos instantes.

 Sintió un poder inmenso irradiando de su arma, rayos negros saliendo de la misma justo antes de que esta impactara contra el pecho de un hombre que no podía creer lo que veían sus ojos.


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* *
*



 Cuándo Elyria despertó, estaba tumbada en una cama. Lo último que recordaba era que había perdido el conocimiento después de ese último ataque. ¿Había sido suficiente para acabar con esa rata? Bueno, seguía viva. Eso le daba su respuesta.

 También pudo sentir la presencia de Ryugo y de la hija de Zero. Resopló aliviada, viendo que todo había salido bien. Y luego recordó lo que había ocurrido con el padre. Intentó apretar el puño por la rabia, pero ni siquiera tenía fuerzas para eso. Ya había quedado muy jodida en el combate, y ese último ataque había chupado hasta la última gota de las fuerzas de su cuerpo, dejándole solo lo justo para permanecer con vida.

 Tenía sentimientos encontrados. Por un lado estaba todo su conflicto con Zero y todo lo que había causado durante estos meses. Todo para nada. Pero por otro lado, su hija estaba a salvo, al menos por ahora. En lo que el gobierno tardase en enterarse de la situación y enviar más gente, les daría tiempo a estar lejos de la isla, a salvo en un barco de la Marina que ya estaba cerca.

 Recordó la promesa que le hizo al ex-legionario. Qué cuidaría de su hija si a el le pasaba lo peor. Ahora era su deber cumplirla. Y ser fuerte. Si no lo hacía por si misma, tenía que hacerlo por la pobre niña, que había perdido a sus dos padres a manos de la corrupción del gobierno.

 También recordó el sobre que le entregó, con toda la información que pudo recopilar sobre el caso de su mujer. Información confidencial del Gobierno que les había llegado a perseguir a un hombre y a su familia hasta este punto. Tenía que asegurarse de que llegase a buenas manos.

 Después de darle vueltas a mil cosas, su cuerpo le pidió seguir descansando. Después de todo, había sido un día muy largo.



FIN




* Epílogo *

 Unas semanas después, su barco estaba a punto de llegar a San Poplar. Elyria estaba prácticamente recuperada, y había pasado el tiempo hablando con Anastasia, la hija de Zero. Aún no sabía que harían con ella, pero estaba segura de que Alvar podría ayudarla. Era una situación complicada. El gobierno nunca dejaría de perseguirla, y ella tendría que vivir con miedo toda su vida, hasta finalmente ser atrapada. El resto no quería ni imaginarlo.

 Entonces, mientras que estaba sola en su camarote de oficial, empezó a formarse frente a ella un cuerpo de un material que era como humo, pero que Nissa no conseguía describir. Si hubiese sido Elyria la que se lo hubiera encontrado, probablemente pensaría que se trataría de su imaginación. Delirios de su cabeza después de todo lo que había pasado. Pero por la naturaleza de quién lo afirmaba, tuvo que creerlo. Sobretodo cuándo comenzó a hablar.

 “Buenos días, comandante Elyria. ¿Cuál es tu deseo?”

 “¿Qué?” Respondió la marine sin entender nada de lo que estaba pasando. “¿Quién demonios eres? ¿Eres como Nissa?”

 “¡No digas tonterías Ely! Yo soy mucho mas guapa que esta… cosa,” dijo Nissa indignada, llevándose las manos a la cintura.

 “Soy el genio, Elyria. Y puedo conceder cualquier deseo que me pidas. Pero esta vez solo será uno.”

 “¡Qué demonios estas diciendo! ¡Fuera de mi camarote!”

 “Puedes tranquilizarte, Elyria. No voy a hacerte daño. A no ser que ese sea tu deseo. No… Es algo mucho mas profundo. Suéltalo.”

 Elyria pudo notar como su mente se nublaba un poco, haciéndole ignorar lo surrealista de la situación, haciéndole poner sus deseos en palabras. Pero después de todo lo que había vivido estos meses, solo había una cosa que podía pedir.

 “Solo deseo que Anais pueda tener una nueva vida… Que el Gobierno la olvide a ella y quienes son sus padres y que pueda vivir una vida sin ser perseguida por los crímenes de otros. Yo me comprometo a encargarme de ella y de que crezca sana y fuerte.”

 “Tu deseo sera concedido.”

 Y entonces, el genio despareció.[/i][/i]
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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Re: Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {Jue 10 Ago 2023 - 1:15}

Peticiones, que me olvide con la emoción de acabar al fin esta saga.

- Este era el cuarto rol de la cadena para despertar el Haki del Rey, así que esa está clara.
- También despertar el Haki de armadura (Lo despertó instintivamente al reducir el impacto del golpe del legionario en el aire, no lo volvio a usar porque obviamente aun no esta a lvl. 1 y no lo puede controlar)
- Subir un nivel el Haki de Observación por toda la pelea siguiendo ciega.
- Un power up especial en  Fuerza y Fortaleza por todo lo que ha tanqueado en estas casi 80.000 palabras de roles en la cadena.

En cuanto a las medallas:

- Por conseguir informacion confidencial del gobierno, todo el tema con el contraalmirante Ryugo, sacrificar su vida todos estos meses por salvar a Zero y a su hija y por asumir la responsabilidad de encargarse de Anastasia: 2 medallas al honor y 3 medallas al servicio

Si hay que modificar lo que sea decidme por discord y lo solucionamos.
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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Re: Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {Vie 18 Ago 2023 - 11:01}

Buenos días compañero, soy el Moderatrón 3.000 y me han asignado este diario, así que vamos al lío.

La trama es esencialmente el clímax de la historia a la que llevas dedicando ya una saga entera, por lo que funciona a modo de conclusión. Lógicamente es un cierre lineal, sin particulares sorpresas aunque tampoco predecible. Al menos, si obviamos que es una cadena de Haki del rey y por ende algo podíamos olernos. Pero cumple bien. Eso sí, cuidado con los acentos, que te has comido unos cuantos.

Te llevas todas las peticiones, deseo incluido, aunque Anais se ha convertido en un bebé.

Ganas 675px y 67 doblones, pero pierdes 100 doblones, con lo que el saldo es negativo en -33.

Ten un buen día.
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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Re: Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {Lun 28 Ago 2023 - 15:32}

Para variar, me volvi a olvidar de que hay que aceptar la correccion. Aceptadita weon.
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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Re: Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {Miér 30 Ago 2023 - 12:21}

Ficha actualizada.
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Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota Empty Re: Tragedia y voluntad, el nacimiento de una reina rota {}

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