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Les pécheurs contre le décret de l'empereur

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Mensaje por Moderador OPD Mar 9 Mar 2021 - 21:05

Les pécheurs contre le décret de l'empereur J1ujKhhQ_o

Reglas del combate:

*Salto de turno a los jugadores: cada 72 horas.
*Salto de turno a la moderación: cada 24 horas tras haber respondido todos los participantes (Katharina, Ivan, Xandra, Kaya, Inosuke).
*Comienzan los jugadores.

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Mensaje por Inosuke Dru-zan Miér 10 Mar 2021 - 18:48

Si hubiera tenido que elegir una palabra para describir como empecé a sentirme, esa sería abrumado. Al captar las vibraciones de mi alrededor pude sentir decenas, si no cientos, de personas encerradas en el interior de las gigantescas columnas que se perdían en el interminable techo. Un pequeño escalofría recorrió mi cuerpo; estaba vivas.

No poder ser...

Pero sí que podía ser. Katharina extrajo a una de ellas con sus poderes, un varón joven de buena complexión embadurnado en cera gris. Detrás suyo, aún atrapados, un masa uniforme de cuerpos humanos se debatía por la libertad, sin éxito.

¿Por qué estar Ino ahí? —dije señalando con el dedo una columna en la que había aparecido una arcaica representación mía —con cabeza de jabalí incluída— en la que me atravesaban multitud de armas de lado a lado. A su lado, en otra columna, Kaya esta dentro de un caldero—. Y en esa estar cocinando a Kaya, como en guiso.

Y de pronto todo se volvió aún más raro. El hombre de la cera intentó salir corriendo entre extraños ruiditos mientras la estancia comenzaba a llenarse de cera. Brotaba de los pilares, algunas gotas caían del techo y se deslizaba rápidamente por las paredes. Era cuestión de tiempo de que nos atrapara, y ya había tenido suficiente experiencia en la vida con la cera como para saber que aquello no era buena señal. La última vez que me había enfrentado a un peligro similar había estado a punto de morir. Nuestra mejor opción era alejarnos de allí antes de que nos atrapara a todos.

Rápido, correr —insistí a la tripulación—. Subir a Kashi.

En cuanto todos los que quisieran —o ninguno— se hubieran subido a lomos de mi fiel compañero, le daría unas pocas palmadas en el cuello para que se moviera hacia delante. Si la capitana no lo ordenaba, seguiríamos avanzando. Nos adentraríamos cada vez más y más en la base enemiga hasta encontrarnos al líder rival, nuestro objetivo.

Resumen:
Ofrecer mi mascota para salir de ahí, siempre hacia delante.
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Mensaje por Rainbow662 Jue 11 Mar 2021 - 19:25

¿Qué es lo que hace falta en un enorme espacio lleno de columnas de cera? Pues más cera, obviamente. No seré yo quien cuestione las trampas que pone un honrado pirata en su propio territorio, pero creo que el fetiche por este pringue blancuzco juega muy en su contra en cuanto a imagen pública se refiere. Julius Zar, el pirata de la cera. Julius Zar, el tipo de las velitas. Lo anotaré mentalmente para mi próximo ensayo.

Por ahora me conformaré con salir viva de aquí, eso sí. No pongo en duda la letalidad de ser engullida por una marea de cera que reacciona exageradamente al fuego de Kath. Es en momentos como este cuando desearía poder volar. Irónicamente, lo único que no hacen las sandalias de Wano es eso, que es más o menos lo único de lo que eran capaces las botas que no me he puesto. La vida es dura a veces.

Miro mi figurita de cera. ¿Tiene todo esto algo que ver con las órdenes del Yonko y sus carteles? No sé qué habrán esculpido los demás para provocar algo de esto. A lo mejor simplemente estamos siendo observados por el que haya creado las columnas. Mierda, y solo estamos en la entrada.

Con el mundo derritiéndose, Inosuke tira de mascota. Nunca me ha gustado mucho esa serpiente fea, pero es más rápida que yo en un momento en el que la velocidad y la movilidad cotizan al alza. Solamente tengo que hacer algo antes.

-¡Eh, quieto! -No creo que nadie se hay aparado jamás por unas palabras como esas, y dudo que alguien que acaba de salir de una columna llena de gente vaya a ser la excepción-. El emperador ordena que vengas con nosotros.

Por si acaso eso tampoco le hace confiar, voy a por él para atraparlo y llevarlo a rastras hasta Kashi. Lo siento por el pobre hombre, pero es una fuente de información potencialmente demasiado valiosa como para verlo corretear hacia la salida. A ver si hay suerte y no me hace alta ser muy brusca con el pobre desgraciado.

-Sube a esta cosa, amigo. -Yo voy detrás, confiando en que una criatura entrenada por Inosuke sea menos peligrosa que él mismo. Aun así, es un alivio no tener que huir a pie mientras todo se va inundando. Me permite fijarme por primera vez en el dudoso arte que nuestros anfitriones nos dedican-. ¿Sabéis? En mi columna del horror no salgo nada mal.
Resumen:
Intentar agarrar al recién liberado y subirlo conmigo al bicho ese feo de Ino.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Jue 11 Mar 2021 - 20:16

Mientras el salón entero se derretía cual helado en el microondas, probablemente por culpa suya, pensaba en qué debía hacer. ¿Por qué no hacerlo explotar todo? Sería más fácil y así el Cesar se dejaría de mariconadas. Ya tenía claro que para lo único que servía era para destruir cosas. ¿Por qué el hombre no daba la cara de una puta vez y se dejaba de los cartelitos? Que tenían una edad para resolver los problemas como adultos, eso de los acertijos de mierda parecía una pelea de adolescentes. En cualquier caso, tenía que tomar una decisión, y mientras pensaba la persona a la que había rescatado corría hacia la salida. Por si la niña del parche no conseguía alcanzarlo, haría nacer una cola del culo (no del ano, ojo) y la estiraría para capturar al hombre de la cintura, transformando la punta de su nuevo apéndice en una gran mano velluda.

La mayoría podía usar al behir para llegar a la habitación contigua, pero el problema era el vampiro que estaba medio ido. ¿Se había emborrachado antes de la misión más importante de su vida? Bueno, la misión más importante después de reconquistar a Iliana. Como sea, todavía estaba el asunto de tirar las armas. ¿Qué pasaría en caso de desobedecer las órdenes del Hemperador? Supongo que la única forma de saberlo era haciéndolo, pero eso se lo dejaría a otro. No tenía pensado usar tan pronto los poderes de su gran guadaña-espada, sin embargo, se estaba quedando sin opciones. Transformaría tanto a Fushigiri como a la misma Arugoriashito en un set de dos pulseras, una plateada y la otra como la obsidiana, y las llevaría en la muñeca. ¿Dónde si no?

Por último, haría nacer de su espalda dos alas de cuervo y una cola del culo para enrollarla en la cadera de Ivan, llevándoselo con ella. Bueno, si decidiera reaccionar igual no sería necesario. Echaría a volar y atravesaría el arco que antes había sacado de cuajo, esperando que su lógica funcionase. «¡Es que si no hay puerta directamente no hay nada que atravesar, joder!». También ayudaría a Kaya si es que lo necesitaba, pero lo dudaba. Las cucarachas siempre eran difíciles de matar.

—Oye, cuéntanos qué está pasando aquí —le diría al hombre de la columna una vez hubieran abandonado la habitación de la cera, comprobando que aún tenía un poco de esta en la mano—. ¿Qué hacías ahí dentro? ¿Por qué tienes tanto miedo?

Resumen:
Transformar las armas en pulseras, llevarme a Ivan a la otra habitación y preguntarle al tipo qué pasa aquí.
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Mensaje por Alexandra Holmes Vie 12 Mar 2021 - 11:12

Eh... estaba bastante segura de que cargarse la puerta no era la mejor de las ideas. Iba a proponer que utilizara esa cosa para transmutar la pared y abrir un camino de una forma ligeramente más sutil o que alguno de los que iban más desarmados como ella misma o Ino pasaran a ver qué tal, pero para entonces Katharina ya había entrado en modo Katharina.

Por el momento un chaval salió de la columna para luego salir corriendo. además, en la columna había aparecido una representación bastante explícita de ella misma  sufriendo una muerte violenta pero al mismo tiempo impresionante, con algo sacándole el corazón por la espalda, atravesando columna y todo. Tragó saliva, sin querer admitir que estaba un poco -bastante- acojonada.

He-heh, este tío de cera parece que va más en serio que el último —por curiosidad, fijó su mantra en la persona que huía. A pesar de que su habilidad leyendo emociones apenas rozaba lo superficial, podía detectar unas cantidades terribles de puro horror en aquel que intentaba huir.

El chaval que salía corriendo le daba bastante igual en ese momento, prestaría más atención al asunto de la cera cayéndose por todas partes y amenazando con enterrarlos... justo lo que había pasado con los de las columnas. Odiaba tener algo mínimamente parecido a la razón continuamente. Ante el consejo de Ino, Alexandra hizo caso y se subió encima del bicho, que probablemente sería más rápido que ella. Podría haber usado su metaestabilidad para acelerar pero... aún así seguía siendo más rápido el animal y, además, prefería no cansarse más de lo necesario.

Una vez encima de la mascota de Ino, Xandra recordó la orden del cartel. La lógica de Kath en principio era "correcta" pero... bah, no llevaba tantas cosas, ¿y qué les podía pasar por cruzar una puerta? En total, Alexandra llevaba: un puño americano con la función de defensa por el escudo que creaba, su varita que sí era un arma como tal, y luego la pistola de juguete y el testículo falso.

¿Y la escultura de cera? Si no se había fundido la llevaría aún en la mano izquierda.

¿Estamos todos bien y enteros? —preguntó. Faltaría conocer las consecuencias de desobedecer las órdenes del César.

resumen:

Acojonarse un poquito, odiar "tener razón", subirse en el bicho mascota cosa de Ino y dejarse llevar.
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Mensaje por Ivan Markov Vie 12 Mar 2021 - 14:32

¿Dejar las armas? Ya, las pelotas. Si se ponía a vaciarse la capa de armas, podía pasarse desde allí hasta el día del juicio final. Y como dejarse las armas o su capa, igual no volvía a ver ninguna de sus cosas nunca. Frunció el ceño, enfadado. Aún encima a Katharina se le había dado por intentar reventar la puerta y ahora iba a llenárseles la estancia de cera. Comenzó a levitar poco a poco mientras seguía leyendo la orden, mosqueado. ¿Cómo podía saltársela? Una cola le agarró intentando tirar de él. Era Katharina. Frunciendo el ceño, se la desenroscó y la apartó a un lado, para a continuación cruzarle la cara de dos bofetadas.

- ¿Has oído hablar del consentimiento?

Pues si no podía cruzar la puerta llevando sus armas, no usaría la puerta. Se le elevó un poco más en el aire mientras se recubría de haki de armadura recurriendo al endurecimiento, volviéndose de color negro metálico. En su armadura, que ya era negra, el cambio fue apenas apreciable. Entonces, con un grito de ira se lanzo contra la pared como un proyectil humano... ¿vampírico? con intención de cambiar de estancia atravesándola. Entonces en la última milésima de segundo, justo antes de estamparse, dijo:

- Oh, si había ventanas.

Si esto fuese una novela, probablemente este sería el momento en que el protagonista atravesaría herido la pared. Tal vez en una de comedia vería pasar su vida delante de sus ojos antes de quedar convertido en un sello contra la pared o dejar la forma de su cara sonriente en el muro.

resumen:
Yo que sé ya Richard


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Mensaje por Moderador OPD Sáb 13 Mar 2021 - 13:16

La cera sigue resbalando por las columnas y paredes, extendiéndose por el suelo lentamente y avanzando sin cesar como si tratase de engullir el interior de la estancia al completo. Sin embargo, yendo por partes, Kaya se lanza a la carrera tras el tipo que corre desesperado, y sin demasiados problemas es capaz de atraparlo. Cuando lo ves de cara puedes fijarte en su rostro lívido y su expresión de sufrimiento. Parece casi incapaz de moverse una vez lo detienes, y solo dice, con voz débil, una y otra vez, "cera".

Tienes que arrastrarlo hasta Pepito para poder llevarlo contigo, y aunque no opone ninguna resistencia -tampoco es como si pudiese- sufre temblores y algunos espasmos bastante desagradables. Pero dejando a Kaya de lado, vamos a los demás: Alexandra, según atraviesas la puerta puedes sentir la electricidad recorriendo tu cuerpo, pero no de una forma agradable. Ni siquiera de una forma gratamente conocida. Antes de darte cuenta, un dolor muy molesto se apodera de ti, pero puedes, aun con cierta dificultad, sostenerte en pie.

Katharina e Ino, por vuestra parte... El mazazo es sumamente doloroso, como si os apuñalasen en el vientre, pero el dolor es sostenido en el tiempo. Y Ivan... Ivan tiene la boca llena de yeso, pero ha conseguido entrar y parece que el agujero por el que ha entrado, más similar a una ventana que a una puerta -si es que a ese agujero lamentable se le puede llamar ventana-, está lejos de hacer que caiga al suelo chillando de dolor. Sin embargo, tras apenas un instante, podéis percibir que una gigantesca gota cae al suelo y una ola de cera se estampa contra la entrada, sellando el camino por el que habéis entrado. Podéis percibir, si utilizáis vuestro Haki, la presencia de un ser comparable a Ivan en la sala que habéis abandonado, y con vosotros queda el silencio.

Frente a vosotros hay un amplio recibidor lleno de mosaicos, alfombras y esculturas. Altorrelieves en las paredes, una suerte de cúpula en el techo donde imaginería mitológica se desenvuelve... Es un lugar bonito, pero tal vez lo más interesante sea la gran escalera central sobre la que, en cada peldaño, descansa un casco de centurión cada uno de un color distinto. Además, en el último peldaño, Brutus espera sentado con un papiro entre las manos y una sonrisa.

- Por decreto del emperador... -De repente el dolor se desvanece cuando Brutus lo rompe entre sus manos-. ¿Qué habrá ordenado ahora el Emperador?

Sopla todos los pedazos hacia vosotros y, si no hacéis nada para evitarlo, se da la vuelta y marcha tranquilamente sin haceros más caso.

Ah, y si os fijáis bien en los mosaicos... Se parecen sospechosamente a las figuras que habéis hecho.
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Mensaje por Alexandra Holmes Dom 14 Mar 2021 - 11:47

Al atravesar la puerta tuvo una sensación que había tenido hacía un tiempo y que esperaba no tener que revivir de nuevo. Una violenta descarga eléctrica recorrió su mutado cuerpo, arrancándole un grito de dolor porque no se esperaba que las consecuencias fueran tan... tan. De una forma muy parecida a cuando recibía las descargas eléctricas en Raijin, un violento voltaje recorrió sus entrañas aunque, por suerte, resultaba menos doloroso; al menos esta vez no le había dado ninguna parada cardíaca.

La ostia, pica casi tanto como los rayos de Raijin —farfulló, soportando aquella molesta sensación de dolor como buenamente podía —. Si lo pillo se va a cagar —continuó, llevándose la mano al corazón ya por puro reflejo por los recuerdos de aquella isla infernal. Ugh... bueno, al menos era soportable. Le costaría concentrarse pero podía continuar en pie. Katharina iba a tener que compensar muchas cosas si salían de esa isla endiablada con vida, la lista de deudas iba en aumento y a ese paso iba a tener que vender un riñón para compensarla.

Jadeó, algo cansada por tener que soportar ese dolor, pero recuperó el juicio y volvió a mirar la puerta por la que acababan de pasar.
Welp, volver está descartado —dijo, momento en el que su Observación la alertó de una nueva presencia que, así a ojo, era bastante similar a la del vampiro. Al volver la mirada reconoció al notas que los había acuchillado dos semanas atrás.
Vaya, es nuestro amigo y vecino de hace dos semanas —comentó para llamar la atención de sus compañeros, especialmente de Katharina. Había empezado a leer una nueva orden del Yonkō pero antes de poder acabar rompió él mismo el pergamino. En ese momento, el dolor que sentía desapareció.

Vale, a ver... esta vez prestaría más atención a su entorno. Mosaicos, alfombras, estructuras, en resumen: un montón de cosas de pijo.  Los mosaicos resultaban perturbadores por una razón: se parecían a las cosas que habían hecho. Mira, ahí estaba su escultura de arte conceptual filosófico, y ahí la escena de Kaya abanicando a Katharina.

¡Jefa, como no lo interceptemos no podremos ni descifrar la orden! —dijo, y es que acababa de recordar algo fundamental de las normas, en general. Es posible que las órdenes y normas del césar también utilizaran ese fundamento... el que decía "El desconocimiento de las normas no exime de su cumplimiento". Si hacía caso a eso, significaba que no valía la opción de ignorar la orden -no sabiendo leer si son órdenes escritas, o no pudiendo escuchar si son órdenes de voz-

Ahora tenían un problema serio. Brutus había roto el pergamino por lo que si subían por las escaleras centrales... se meterían en un berenjenal porque no tenían ninguna pista sobre la orden. Que sí, que iban a incumplirla, pero para buscar vacíos legales tenían que conocer el decreto de César. Sin embargo, ella no sería capaz de interceptarlo y obligarle a hablar, era muy débil para eso.

Sobre sus poderes, pues de momento solo tenían que el dolor por haber pasado por la entrada sin deshacerse de sus armas no era inmediato, y solo había desaparecido cuando Brutus rompió ese último decreto. Normas... ¿podía establecer un área con unas normas de obligado cumplimiento mientras se permanezca dentro?

resumen:

Sufrir y decir cosas porque está difícil llegar a tiempo donde Brutus con la velocidad bajita que tiene esta.
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Mensaje por Rainbow662 Dom 14 Mar 2021 - 14:35

Con nuestro nuevo y asustadizo rehén a cuestas, pasamos al siguiente entuerto planteado por el excelentísimamente cabrón emperador. No me interesa mucho la decoración, aunque da que pensar que nuestras feas obras de cera estén aquí manifestadas. ¿Está toda esta sala hecha de cera manipulada por su creador? ¿O es que los poderes de Julius afectan también al entorno? Dudo que cualquiera de las dos opciones sea buena para nosotros, pero los problemas de uno en uno.

Lo primero es averiguar qué ha pasado. No hemos dejado arma alguna ahí atrás. ¿Ha ocurrido algo? Seguimos vivos y enteros, lo cual es todo un alivio. Xandra expresa molestias, lo que ya no lo es tanto. Si desobedecer una orden supone una penalización física tal vez los rumores al respecto sean ciertos. Aquí manda Julius. Julius, el tipo de las velitas.

Con la salida bloqueada, ante nosotros se planta el subalterno del Yonkou. Es el mismo tipo que nos topamos hace dos semanas, demasiado fuerte como para plantearme otra cosa que no sea mantener un ojo puesto sobre él y esperar que no decida saludarnos como la última vez. Una puñalada al mes me parece suficiente.

En vez de eso, destroza el nuevo decreto de su capitán antes de que podamos leerlo. Eso... es un problema. Podríamos estar obligados a cualquier cosa sin saberlo, incluso el mero hecho de movernos puede suponer un quebranto de las normas. Por otro lado, las consecuencias parecen modestamente aceptables.

A falta de información concreta, creo que echar mano a mi bolsa es un riesgo aceptable. Y dudo que en el papel se diga algo en contra de sacar mi termo de café y echar un buen trago. De inmediato me doy cuenta de que debería haber echado más fruta de dragón. La cafeína y la leche de ese bicho exótico que se cría en Nimiar no pegan nada bien con la alta dosis de taurina. En fin, tampoco es como si lo importante de este brebaje fuese su sabor. Además, solo voy a darle un trago pequeño. No necesito ni quiero que sus efectos duren demasiado.

El mundo entero parece desaparecer para mis sentidos. Está ahí, como un murmullo de fondo, colores apagados como cristales opacos tras los que se mueve la existencia al completo. Mi concentración solo existe para un único objetivo ahora mismo, un único dios al que adorar con mi inteligencia. En este caso, los papeles: seguir su trayectoria, captar cada brevísimo atisbo de su contenido mientras Brutus lo rasga y lanza los dispersos pedazos al suelo, recogerlos y recomponer el mensaje lo antes posible, atendiendo a las combinaciones de letras y a los patrones de rotura de cada pieza de papel, un puzzle que puede salvarnos la vida.

"A ver qué tienes que decir, amigo."
Resumen:
Tratar de recomponer el mensaje del nazi este de las normas gracias a esta guarrada (eso sí, solo se toma un traguito para que el efecto se vaya enseguida):

Café de medianoche: Desarrollado inicialmente como ayuda al estudio, esta mezcla de café, leche de nimiarade, rayadura de fruta del dragón, concentrado de taurina y una gotita de veneno alucinógeno potencia enormemente la concentración durante un par de horas. En ese tiempo -a efectos prácticos, entre 3 y 5 posts- permite absorber conocimientos a un ritmo endiablado, captar los detalles más insignificantes del entorno y eliminar por completo las distracciones. La desventaja es que solo permite concentrarse brutalmente en una cosa al mismo tiempo, ya sea estudiar, luchar o predecir la trayectoria del vuelo de una mosca, e imposibilita perstar atención a cualquier otra cosa.
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Mensaje por Inosuke Dru-zan Dom 14 Mar 2021 - 17:37

¿Sabes cuando te encuentras luchando contra una bestia salvaje para darle caza y cuando menos te lo esperas hunde sus fauces en tu estómago desgarrando los músculos y arrancándote las entrañas? Yo tampoco, pero supongo que es lo más parecido a lo que sentí. Montado sobre Kashi me erguí hacia delante, apretando con fuerzas sus escamas y maldiciendo, por primera vez en mucho, en mi idioma natal.

¡Chiftik! ¡Chistik! ¡Chiftik! —grité repetidamente.

Apretando fuertemente los dientes, busqué sobreponerme al dolor. No era la primera vez que sentía dolor, y siempre había logrado soportarlo. Me había rotos brazos, me habían desgarrado el cuerpo y en general había sufrido mucho, por lo que aquel dolor, si bien era molesto e incómodo, era capaz de sobrellevarlo mínimamente, al menos lo suficiente para poder continuar.

En cuanto atravesamos el hueco de la pared llegamos a un sitio nuevo, más colorido que el anterior. También teníamos un nuevo compañero: el pobre infeliz que rescatamos de la columna de cera ahora estaba también sentado en la grupa de Kashi, custodiado por Kaya. «Vikeesi. ¿Cuando dejar de secuestrar personas?» me pregunté, aunque realmente no me importaba. Me preocupaba más que el hueco que habíamos atravesado segundos antes se hubiera cerrado. ¿Y si necesitábamos salir? Después de meditarlo llegué a la conclusión de que debíamos avanzar hacia delante sin parar. Nuestro objetivo era sumamente poderoso, casi tanto como la misma Katharina, pero retroceder por miedo era una vergüenza y una mancha en el honor de un cazador.

Pero antes que nada, el señor de los conejos. El mismo hombre de cuerpo deforme que había usado un conejo como arma contra la capitana apareció enfrente nuestro. Rompió un papel y el dolor de mi cuerpo desapareció. Más aliviado, pero no por ellos más confiado, le miré fijamente. Ignoré todo lo demás de la habitación; me daba igual. Las decoraciones eran muy bonitas, pero a la hora de la verdad no se trataban de otra cosa más que de distracciones. El pirata se dio media vuelta, dándonos la espalda, para irse. ¿No pensaba luchar?

¡Aresak! ¡Cobarde! —Últimamente me había dado por volver a usar mi idioma natal; no tenía con quién hablarlo y lo echaba de menos, así que había empezado a hacer uso de él en frases sueltas—. ¡Jadat irge! ¡Volver aquí!

Desenfundé mi nueva espada aún sin nombrar con la mano derecha y apunté con ella al pirata. En la otra aún tenía el trozo de cera con el que había entrado. El resto de mis compañeros la seguían llevando, y siendo sinceros, eran más listos que yo —salvo Kaya—, así que creí conveniente imitarles. Especialmente después de haber sufrido aquel dolor espantoso en el estómago. Confiaba en mis compañeros.

Resumen:
Hablar dothraki e insultar al comandante de un yonkou. No se puede decir que el chico no tenga huevos, aunque posiblemente los pierda.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Dom 14 Mar 2021 - 21:18

Un dolor que recorrió todo su cuerpo le hizo detenerse en seco, soltando una mueca desagradable y maldiciendo para dentro. Comenzaba a entender cómo funcionaba el poder del Hemperador. Por definición, las sortijas no eran armas, pero en esencia Fushigiri y Arugoshiato lo eran. A partir de ahora tendría que encontrar los verdaderos vacíos legales y no inventar los propios. Las ideas de romper la puerta y transformar las armas no habían funcionado, así que tenía que buscar otra manera. Avanzó como buenamente pudo, soportando un dolor que hacía tiempo que no sentía.

Junto a sus compañeros llegó a una estancia llena de esculturas, y ya estaba cansada de tanta mierda. Se fijó principalmente en tres cosas: los mosaicos, los cascos de centurión que descansaban en los peldaños de la escalera, y en el hombre desafortunadamente familiar, Brutus. Tuvo un enfrentamiento con él hace dos semanas y descubrió entonces que era alguien escurridizo y dueño de unas habilidades como poco extrañas. En un combate convencional no tendría oportunidades con Katharina, pero todo en Onigashima estaba pensado para que no lo fuera. Y era hora de recordar un poco lo que había aprendido en la Orden Carmesí, ¿no?

Cuando el hombre habló el dolor desapareció. El problema era que ninguno de los piratas conocía el nuevo decreto del Hemperador. Alexandra tenía razón: necesitaban conocer la orden de Julius para continuar avanzando, pero de ello se estaba ocupando Kaya. Mientras Inosuke gritaba en su lengua natal, la hechicera consideró las opciones que tenía. Los cascos de centurión escondían algo; la última vez Brutus había sacado un maldito conejo. Intentaría actuar con prudencia, al menos con la suficiente para no arriesgar las vidas de los chicos, y para ello tenía que conseguir la atención del segundo al mando. Bueno, prudencia al estilo von Steinhell.

—¡Espera un momento! —le dijo, gritándole desde donde estaba. Si no se detenía… Bueno, haría aparecer un portal en el suelo justo en el momento en el que Brutus pisaría, ubicando el de salida al alcance de su mano y en diagonal hacia arriba. Si funcionaba, aparecería la pierna del pirata y se la cogería para jalarlo hacia fuera—. ¿Por qué no hablamos un poco antes de destruirnos? Ante tus ojos podemos parecer unos niños que juegan a ser piratas, niños que no tienen una oportunidad de vencer en esta guerra, pero aun así se han preparado durante dos semanas, ¿no? —continuaría de ser posible—. He de admitir que aún tengo mucho por aprender para que el mundo deje de considerarme una «mocosa». Sin embargo, ni tú ni el Hemperador pueden negar la fuerza que tengo con tan solo veintitrés años. ¿Cuán poderosa seré a los treinta? —le preguntaría, mirándole a la cara—. Para detenerme hacen falta más que solo dos semanas de preparación, Brutus, y no importa cuántos obstáculos me pongan en el camino, los destruiré todos. Esa es mi fuerza. Preferiría evitar un enfrentamiento entre nosotros, así que… ¿Por qué no te haces a un lado? O mejor aún, ¿por qué no miras al futuro y apoyas a quien se coronará como la próxima Emperatriz? ¿Por qué no me hablas de tus deseos? —proseguiría, sacando una copia ilusoria de la libreta que había encontrado en su barco—. Estoy lo suficientemente segura de mi victoria como para proponerte esto, Brutus.

A medida que hablaba, intentaría trazar un perfil psicológico del hombre para averiguar no solo facetas de su personalidad, sino miedos y sueños, anhelos los cuales usar ahora o en el futuro. Analizaría las facciones de su rostro, la postura de su cuerpo, todo lo que este pudiera decir de Brutus.

Resumen:
Intentar hablar con Brutus. Si no se queda en la habitación, pues directamente se ignora el diálogo.
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Mensaje por Moderador OPD Jue 18 Mar 2021 - 19:52

Kaya, cuando sacas tu termo de café sientes un punzante calambre en tu mano. Parece que la norma sí que tenía algo que ver con... No, es broma. Bebes tu café sin problemas y te pones manos a la obra, si bien hay que decir que tu reconstrucción no es del todo perfecta y te falta aproximadamente una cuarta parte de los pedazos. Podrías seguir peleando por reunir los que faltan, lógicamente, pero por ahora la orden queda así:

Por Decreto del se a aquellos que deseen estas esas y pisar los peldaños idos de centuriones vestir con los cascos o lo que la ha hecho

Por su parte, Brutus sigue caminando a pesar de lo que Katharina comenta, y cuando parece que va a entrar su pierna en el portal simplemente camina por encima de él como si fuese una superficie sólida. Para ti, si intentas meter el brazo, seguramente no. Aun así cuando empiezas a hablar se detiene, aun sin darse la vuelta. Te escucha atentamente durante todo tu discurso y al final tuerce el rostro para mirarte con la misma sonrisa burlona de hace dos semanas.

- Si llegas a los treinta años, quieres decir -te corrige-. Si sigues declarándole la guerra a gente que lleva en esto mucho más tiempo que tú hace dos semanas te quedaban... Espera que cuento. -Empieza a pasar su índice por los dedos de la mano. Cuentas diecisiete dedos distintos en ella, por cómo los mueve-. Dos semanas. Sí, eso es, dos semanas. Sobre lo otro...

A pesar de tu maestría en el campo de la psicología no parece que puedas arañar mucho más allá de una profunda ambición, ¿pero respecto a qué? Tiene que ver con los cuchillos, sin ninguna duda, y puedes notar el temblor de su labio, muy leve, mientras se forman pequeños hoyuelos. ¿Tal vez le haga gracia? ¿Sea una sonrisa culpable?

- Mientras estés aquí, si destruir es toda tu fuerza... Tendrás problemas. -Se da la vuelta. En su mano, quién sabe de dónde, lleva una flor-. Tú misma lo has dicho, hemos tenido dos semanas. Y la ley de nuestra parte. Pero puedo esperar aquí, si quieres subir...
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Mensaje por Katharina von Steinhell Sáb 20 Mar 2021 - 1:25

Bueno, lo había intentado. Creía que era inteligente quemar todos los cartuchos; puede que nada le hubiera salido bien hasta el momento, pero ya lo haría. Así era la vida. Lo que sí hacía bien era mostrar indiferencia frente a Brutus. Era de esperar que pasara caminando por el portal. Claro, ¿cómo no iba a hacerlo? Brutus, el que tenía una respuesta para todo. Brutus, el que podía escaparse de cualquier amarre. Brutus, el que sacaba balas de cañón de un casco. A estas alturas sería decepcionante no encontrarse con un conejo gigante en alguno de los cascos que descansaban en la escalera.

—¿Años en esto? ¡Por favor, no seas hipócrita! Ahora resulta que vestir de payaso y hablar como retrasado es tener un gran currículum pirata. Como si hubieras estado en Hallstat, Síderos o Gray Rock… ¡Ni siquiera brillaron cuando pudieron haberlo hecho en la Gran Aguja! —se quejó, blanqueando los ojos—. Sabes tan bien como yo que tu capitán es uno de los Cuatro Emperadores sólo porque la piratería está agonizando. Jamás lo habría logrado si Legim o Arribor estuvieran con vida. En fin, no tiene sentido seguir hablando.

La bruja levantó el puño y, luego de abrirlo, aparecieron decenas de flores de cerezo de este. Las sopló en dirección al portal y después le devolvió la sonrisa a Brutus.

—Por favor, espérame ahí. Subiré en breves —contestó por último mientras las flores flotaban alrededor del pirata, si es que este no se movía o las quitaba.

La niña del parche había hecho una gran tarea recordando una buena parte del decreto antes de que Brutus lo rompiera. Resultó algo incómodo reconocer el esfuerzo de Kaya, pero había que mantener la moral alta, ¿no? Después de agradecerle, la bruja dijo que se ocuparía de todo y así lo hizo. Había reconstruido innumerables textos a lo largo de su vida y una orden tan predecible no le suponía un gran reto. Al cabo de unos minutos de análisis y ejercicio mental llegó a una conclusión:

—«Por Decreto del emperador se ordena a aquellos que deseen cruzar estas escaleras y pisar los peldaños guarnecidos de centurión vestir con los cascos o representar lo que la cera ha hecho nacer», dice más o menos —anunció para que todos pudieran escuchar—. ¿Lo he hecho bien, Brutus? ¿Qué escondes en los cascos?

Un instante después de su pregunta, y suponiendo que el pirata aún estuviese ahí, las flores de cerezo estallarían en un mar de llamas, intentando devorar al hombre. Siempre fueron bolas de fuego dentro de una ilusión. No lo conseguiría, claro, porque sacaría una capa mágica del culo y sería inmune al fuego, pero tampoco pasaba nada por intentarlo. Si no lo veía como un juego, acabaría estresada, se marcharía y hundiría Onigashima a base de puñetazos.

—Lo nuestro es desobedecer órdenes, pero no me apetece sentir algo como una puñalada en el riñón, y viendo que destruir la escalera no servirá…

Bueno, había mosaicos. Buscaría uno que se pareciera sospechosamente a la figura que había hecho, lo cogería y andaría para la escalera. Soplaría el puto casco para tirarlo del peldaño; qué puta paranoia tenía. Y entonces comenzaría a subir. Si notaba dolor no pasaría nada, se devolvería y ya.

Resumen:
Responder amigablemente a Brutus, reconstruir el texto y subir la escalera.

Para el estallido de fuego... Ilusión + Fuego + Portal. Uso esto de aquí:

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Mensaje por Alexandra Holmes Dom 21 Mar 2021 - 20:04

Mientras la batalla dialéctica entre Kath y Brutus tenía lugar, la científica volvió a revisar el lugar. Kaya estaba recomponiendo el mensaje, o lo que buenamente podía, así que... no tenía mucho más que hacer ahí salvo prestar atención.

El nuevo decreto del emperador decía que debían vestir los cascos o representar lo que la cera ha hecho nacer. La primera suposición de la jefa fue pensar que había algo raro en los cascos. Sabiendo lo que había ocurrido con Brutus... tenía motivos para sospechar.

Esa frase de la cera quizá se refiriera a lo que habían esculpido con la cera. En el caso de Xandra se trataba de una figura abstracta sin ningún sentido. No podía convertirse en lo que había esculpido, así que tuvo que ser ella la que agarrara uno de los cascos.
Ya que hay de varios colores me llevo alguno que combine, ¿qué es lo peor que podría pasar? Me gustaría desobedecer pero aún me pica el calambrazo que me he llevado —dijo, dirigiéndose hacia el casco cuyo color se acercara más al rojo. Podría ser una trampa, sí, pero estaban metidos en Onigashima, ya de por sí la isla entera era una trampa enorme, si se la jugaban pues patearía algún culo y santas pascuas.

Primero revisaría el casco desde todos los ángulos y también miraría dentro por si acaso. Metió la mano y todo por si había truco. Si un Lapahn no le arrancaba la mano de un bocado se pondría el condenado casco.

Bueno, al lío.

Dicho aquello, fue detrás de Katharina a la hora de subir las escaleras. La idea era ir detrás de su jefa y, si de repente le arrancaban la cabeza a la susodicha, abortaría ella misma el plan y buscaría la forma de huir.

Un plan sin fallas ni vergüenza.

resumen:

Se lleva un casco rojo -o lo que más se parezca-, lo examina, se lo pone si no pierde la mano, y sube por las escaleras detrás de Katha.
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Mensaje por Rainbow662 Lun 22 Mar 2021 - 21:13

El efecto del café siempre es raro. Ciega la mente y los sentidos para todo excepto para una única cosa, como si se mirase por un telescopio algo demasiado cercano y solo pudiese prestarse atención a una parte a la vez. Es una lata, la verdad. Beber más habría supuesto un auténtico engorro.

Cuando empiezo a espabilarme, Kath ya ha recompuesto el mensaje. Cascos o cera, una opción sencilla. Difícilmente voy a conseguir que me nazcan alas, así que mi monigote es más bien inútil en este caso. Tocará llevar una de esas cosas bajo pena de ¿qué? Sigo sin tenerlo claro, pero saber que existe ya me parece suficiente aliciente. Aunque el castigo sea leve, siempre será mejor evitarlo mientras se pueda.

Así que cascos para todos. Como los hombres tienen esa estúpida concepción del orgullo demasiado arraigada, me aseguraré de que Ivan e Ino tengan los suyos. ¿Bastará con ponérselo encima de la cara de cerdo? Bah, no creo que Julius haya pensado en eso. Cojo también uno para mí, no sin antes copiar la idea de Xandra de ver que no hay nada raro dentro. Lo último que quiero, cargando ya con un parche odioso, es tener otro complemento que juegue en mi contra.

-¿Cuántos intrusos creéis que habrán llevado estas cosas antes? Espero que los laven y les quiten el sudor. Y la sangre. Aunque espero que no haya sangre.

Hablo cuando estoy nerviosa, ¿vale? Colarse en el imperio de un megalómano con tendencias al drama y el homicidio no es precisamente tranquilizador. Menos mal que llevamos a nuestra propia megalómana con tendencia al drama y el homicidio o no habría venido.

-Más vale que el próximo decreto no implique coger más trastos -digo mirando los cascos  y las piezas de cera-. Parecemos turistas. Si ahora nos toca comprar imanes para la nevera, yo me vuelvo.
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Mensaje por Moderador OPD Jue 25 Mar 2021 - 16:22

Brutus no parece hacer demasiado caso a las palabras de Katharina, curioseando las flores que pasan a través del portal. Frunce el ceño y se queda mirándolas, muy cerca del portal mientras ella va leyendo. Parece tener ciertas teorías acerca de la naturaleza del extraño regalo.

Xandra coge un casco. Es un primer paso, y meter el brazo dentro un segundo. Cuando metes el brazo notas que entra hasta el codo, y no debería entrar tanto. Sin embargo, notas un tope. Si aun así metes la cabeza... Bueno, te notas rodar. Menudo mareo, vaya, pero caes a los pies de tu cuerpo, el cual en lugar de cabeza tiene el casco, y tu cabeza... Bueno, seguramente Kaya pueda informarte -y tal vez si te giras puedas verlo en Ivan y la cabeza de jabalí que tienen, por único cuerpo, un casco con penacho a juego con el que llevan los cuerpos. Kaya, si lo que acaba de suceder no te quita las ganas, tu cabeza también rodará.

Cuando haces la pregunta, Kath, Brutus se pone alerta, y mientras terminas de formularla se cuela por el portal. Le falta un poco de tiempo y puedes oler la piel chamuscada, pero aunque frunce los labios mantiene una sonrisa de cierta seguridad, a pesar de estar ahora entre vosotros.

- Siempre fuego, guerras y mal humor. -Se acerca a tu oído, y susurra lo siguiente-: ¿Y si en vez de entrar por tu portal hubiese hecho uno de mis trucos? -Señala las cabezas y cuerpos de tu gente-. Toma, este casco es especial para ti.

Da una vuelta a la flor en su mano y, en el momento en que desaparece de tu vista, retorna como uno muy similar al de tus compañeros, si bien es de color completamente negro.

- Es mi favorito; seguro que lo disfrutas.

Si no lo evitáis intentará subir las escaleras, pero lo hace de una forma particular: Camina por el pasamanos. También tira una moneda de cara roja y cruz negra en el medio de un peldaño, y si no hacéis nada... Marchará.
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Mensaje por Rainbow662 Sáb 27 Mar 2021 - 12:43

No sé cuánto tiempo llevo ya boquiabierta, mirando sin parpadear las cabeza cortadas y con las manos en alto sosteniendo un casco que ni por todo el oro del mundo voy a ponerme. ¿De verdad acaba de...? Osea, ¿les ha...? Miro al interior del casco en busca de alguna cuchilla, pero no veo nada fuera de lo normal en él. Irónicamente, parece lo único normal.

Lo dejo en el suelo y trato de ordenar mis pensamientos. No hay sangre, y aun habiendo perdido la cabeza parecen todos vivos, por lo que no ha sido una decapitación al uso. Nada de guillotinas invisibles, supongo. Tal vez eso indique que se puede deshacer. ¿Cómo? La verdad es que ni idea. ¿Bastará con quitarles los cascos? Espero que no haya que colocar cada cabeza en su sitio y enroscarla como si se tratara de un muñeco. La imagen es tan extraña y siniestra que acabo verbalizando lo que llevo ya un buen rato pensando:

-¿Podemos irnos de aquí ya?

Pero no, por supuesto que no. Soy consciente de que no habrá vuelta atrás. El orgullo pirata y esas cosas. Llegado el momento tal vez tenga que tomar medidas en ese sentido, pero... En fin, no será ahora, por mucho que se antoje un momento adecuado.

Por ahora, a pensar. Debe tener algo que ver con el decreto. O tal vez sea una jugada de Brutus para reírse de nosotros. Si es así, debe de estar pasándolo muy bien. Sus bromas tiene la sutileza de un puñetazo en la frente, pero reconozco que ha ido original. Maldito hijo de puta.

-Ya que estáis así, podéis aprovechar y subir por las escaleras, ¿no? Y ya averiguamos arriba cómo... ¿recabezaros?

Tendrán que coger sus propias cabezas, lo cual seguro que supone cierto simbolismo a muchos niveles para quien tenga tiempo de apreciarlo. Yo tengo más curiosidad sobre si ven a través de los cascos o de sus ojos normales. ¿Notarán eco en sus pensamientos? Debería dejar de pensar en tonterías en estas situaciones.

Confiando en que Kath no cometerá la locura de ponerse un casco, voy a seguir el mismo camino que Brutus. El pasamanos como vacío legal habla claramente de que se pueden burlar las órdenes. Algunas, al menos. Llevo el casco conmigo, por si acaso hace falta más adelante para otra estúpida prueba, pero lo mantengo alejado de mi cabeza por si acaso. De nuevo, mientras subo a la estrecha barra que flanquea los peldaños prohibidos, pienso en lo útil que sería poder volar. En el peor de los casos, así podría huir más deprisa.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Sáb 27 Mar 2021 - 18:39

Cuando vio que Brutus entraba por el portal, decidió cerrar… No, no lo hizo. Eso sí, se sorprendió al sentir el olor a carne chamuscada, sorpresa que acabó en una sonrisa. Era la primera vez que alguno de sus ataques daba en el blanco. Ya podía sentirse realizada, aunque mejor reservaba el sentimiento para cuando tuviera la cabeza de Brutus. Y, si todo salía bien, la tendría antes de terminar el día.

—Que un viejo rancio como tú le susurre al oído a una señorita como yo es de muy mal gusto —contestó con el ceño fruncido, mientras preparaba el siguiente truco de magia. Brutus no era el único mago en la habitación.

Ignoró intencionalmente tanto su pregunta como el casco que le ofrecía. No iba a aceptar nada de ese hombre. Sería como aceptarle la copa a un desconocido; mala idea. ¿Y no les había dicho a sus compañeros que los cascos eran una trampa? Espera, creo que no lo había hecho. Desde Ivan hasta Alexandra, pasando por Inosuke… ¡Todos habían perdido la cabeza! ¡Literalmente! Frente a ello tenía dos caminos: enfadarse y estallar como la niña caprichosa que era, o analizar la situación e invitar a Brutus a la Casa de la Bruja.

De pronto, una esfera escarlata y brillante, con el centro más blanco que la nieve, se formó en su mano. Brillaba como una estrella y desprendía una calidez relajante, esa misma calidez al entrar a una terma. Al mismo tiempo generó otra ilusión, un susurro en el oído de la niña del parche.

Y entonces la habitación entera comenzó a cambiar rápidamente. El suelo fue reemplazado por una alfombra humeante y más negra que la noche. Aparecieron innumerables calabazas a lo largo y ancho del recibidor, algunas con caras terroríficas y otras con caras deformes. La mejor era la calakaya. Incluso los mosaicos se vieron afectados por la gran ilusión de Katharina, y ahora retrataban escenas pintorescas y abstractas, surrealistas: los deseos de la bruja. Del techo colgaban telarañas y muñecos, unos más turbios que otros. Y también había calabazas flotando en el aire. Unas flotaban alrededor de los piratas de Katharina; otras, de Brutus.

Sin embargo, lo más curioso era la gran puerta arqueada con una perilla dorada que había al término de la escalera, rodeada de altos muros. No habría problema en abrirla, pero la magia comenzaría una vez alguien intentara atravesarla: quien la cruzara regresaría a la habitación. Seguramente Brutus, quien había cruzado un portal, reconocería la misma sensación. ¿Un último dato curioso? La presencia de la bruja se extendería por todos sitios. Estaría en las murallas y en los mosaicos, en las calabazas y en las telarañas, incluso en el suelo y en el techo. Todo era un gran «aquí estoy».

—¿Por qué la prisa, Brutus? Si has venido a darnos la bienvenida, quédate a jugar un rato más con nosotros. Y de paso —generaría otra ilusión, esta vez transformando los dedos del enemigo en cuchillos oxidados y roñosos— regresa a la normalidad a mis amigos.

Resumen:
Crear una gran ilusión, abarcando toda la habitación, y colocar un portal en la "puerta".

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Mensaje por Alexandra Holmes Lun 29 Mar 2021 - 19:19

Era una sensación rara.  Normalmente entraría en pánico si le cortaban la cabeza -o no, por eso de morirse-, pero ahora que estaba así, sin cabeza pero sana y salva, sentía una tremenda curiosidad. Suponía que era obra de Brutus, pero no podía evitar preguntarse cuál sería la naturaleza real de su poder para poder hacer algo así.

Ahora la poli de Dark Dome sí puede decir que he perdido la cabeza —soltó mientras hacía algunos experimentos. Hizo que su cuerpo moviera las manos, luego las piernas. Se agachó, se levantó.

Huh, parece que puedo mover el cuerpo —dijo, haciendo que su cuerpo se moviera para poder agarrar la cabeza, sujetándose con un brazo —. Eh, ¡ahora también soy un vampiro! —continuó —. O algo así era en un libro que leí. Cómo era... Wryyyy... .

Con una sesión inicial de experimentos y referencias a obras de ficción ya completada, Alexandra se quedaría a observar la ilusión de Katharina. El plan inicial era subir por el pasamanos poniendo mala cara por la tremenda casualidad de que Brutus sí podía hacer interpretaciones dudosas de los decretos mientras que ella sufría incluso obedeciendo.

Eso, cámbiame de vuelta, coño. Está gracioso esto de tener tres tetas pero es un poco aparatoso —exigió también. Si no accedía pues... en cuanto tuvieran un respiro -y si no se morían- se arreglaría la ropa para poder meter la cabeza en el escote o algo.
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Mensaje por Moderador OPD Dom 4 Abr 2021 - 15:29

Brutus detiene su avance cuando el casco retumba contra el suelo, mirándolo de reojo. Parece decepcionado. Sin embargo, sigue avanzando y no parece mostrarse en absoluto sorprendido por la puerta que Katharina ha generado. No obstante, sí que se queda observándola con curiosidad, como si se tratase de la primera vez que ve una puerta.

- Predecible -musita, y deja que una paloma salga de sus manos. Esta atraviesa el portal y, lógicamente, vuelve al principio-. Al menos esta vez no es una bola de fuego. ¿Si intento atravesar las paredes también volveré o tu portal se limita al espacio físico que simula ser una oquedad?

Resignado, se da la vuelta para descubrir a Kaya y Xandra en el límite de las escaleras. Parece sorprenderle vuestra presencia en el lugar, aunque no hace mucho más que elevar las cejas con cierto asombro.

- ¿Puedo? -pregunta a la joven, señalando el casco-. Si ya estás aquí no creo que te haga falta, y si te lo pones ahora te va a tocar ir de vuelta a por tu cabeza.

La paloma aletea con fuerza hasta posarse en los dedos de Brutus, que alza la mano para recibirla, y se lleva el pico de esta al oído. Tal vez le diga algo, quizá esté como una cabra... Quién sabe. El caso es que parece bastante contento, sonriendo con malicia.

- ¡Soldados, formación!

Y entonces lo escucháis. Como una marabunta perfectamente cordinada, la estampida de treinta legionarios entra mágicamente por el inicio de la habitación -justo donde se encuentra el portal de Katharina- y cargan contra ella lanza en ristre, protegidos por un gran escudo pavés a través del que se vislumbran apenas sus ojos. Por su parte, si bien Brutus mira por un momento sus manos-cuchillo, se centra más en la pared. Parte el cuello a la paloma y la lanza contra la pared que has creado, viendo cómo esta desaparece tragada por ella.

- No es que tenga prisa, pero estar aquí es exponerme. Y eso va contra las órdenes.

Katharina, ahora puedes darte cuenta de por qué te resulta tan complicado leerlo: Dolor. No una gran cantidad, pero sí un poderoso dolor en su rostro. Aunque parece resistirlo bien.

- Solo tendrías que quitarte el casco -dice, encogiéndose de hombros-. No es como si Zar fuese un tipo con muchas luces.
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Mensaje por Katharina von Steinhell Mar 6 Abr 2021 - 21:13

La esfera roja con el centro blanco se elevó de su mano hasta alcanzar el centro de la habitación, haciéndose cada vez más grande. No mucho, pero lo suficiente para captar la atención. Realizó un gesto de mano y el pasamanos se convirtió en un larguísimo dulce envuelto en papel. Miró a Brutus como si su rostro fuera una fría pared de mármol, escuchó sus palabras y, cuando hubo terminado, tomó una bocanada de aire para entonces soltar este de manera lenta y pausada. No solo oxigenó sus músculos, sino que también le permitió guardar la calma frente a las incansables provocaciones de Brutus.

Observó al enemigo con cuidado, buscó la verdad en sus ojos y escarbó más allá para conocer su debilidad, lo observó intentando descubrir el por qué de la paloma. La flor que había sacado antes no era un adorno, pues de alguna u otra manera allí escondía un casco, ¿no? ¿Para qué se llevaría el pico del ave al oído si no era para escuchar? Había recibido una buena noticia, ¿por qué sonreiría si no? Y si eran buenas para el enemigo, malas eran para el bando de Katharina.

Frunció el ceño cuando un escuadrón de treinta legionarios atravesó con bravura la ilusión. Llevó la mano a la empuñadura de Fushigiri mientras el suelo comenzaba a ceder ante la presión y una multitud de rayos negros surgía de su cuerpo. Sus ojos destellaron fuego al mismo tiempo que despedía una onda cargada de su voluntad, expandiéndose por la habitación y envolviendo al enemigo. Dio un paso hacia el frente, provocando un pequeño cráter, y empuñó a Fushigiri con la izquierda para luego enseñar los colmillos.

—¡¿De verdad creen que pueden cargar contra mí?! —rugió, dejando que la arrogancia escapara en cada una de sus palabras; aun así, estaba tranquila—. ¿Qué es lo que te ata a este lugar, Brutus? Ahora es cuando puedes liberarte de las cadenas de C. Zar —las calabazas flotantes empezaron a girar como si intentaran formar un tornado y, por un momento, Kaya pareció moverse—, solo es cuestión de tiempo para tener su cabeza a mis pies. ¿Hasta cuándo creerás que puedes hacer algo para detenerme? ¡¿Eh, Brutus?! —le preguntó, lanzando un manotazo al aire y provocando que las calabazas cayeran todas de golpe.

Sin importar lo que Brutus hiciera, habría un gran escándalo. Así como la paloma del enemigo tenía un propósito, las ilusiones de calabazas y también sobre el pasamanos, incluso su desborde de arrogancia, también lo tenían. Había escondido un portal en el pasamanos a tan solo un paso de Kaya, ocultando el de salida en una de las tantísimas calabazas. La tormenta y la esfera en el centro fueron una gran distracción; incluso el haki del rey fue para llamar la atención de Brutus. ¿El movimiento de Kaya? Eso fue una ilusión de la misma niña sobreponiéndose. Y es que cuando las calabazas cayeron, la bruja se aseguró de que el portal de salida estuviera a unos cuantos metros sobre Brutus; se aseguró de que su tercera al mando cayese oculta dentro de una calabaza.

Resumen:
» Más ilusiones.
» Descargar haki del rey sobre los legionarios.
» Dar inicio al plan preparado en el post anterior.
» Esperar que Brutus haga boom.

Cosas a tener en cuenta:
Nombre de la técnica: 住所 — Jūsho
Categoría: Power up Especial
Descripción: Es capaz de cambiar la inclinación, posición y sentido de salida de los portales que haya creado previamente.
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Mensaje por Rainbow662 Miér 7 Abr 2021 - 18:33

Odio la magia. Seguramente lo haya dicho ya alguna vez, pero es que realmente la detesto. La magia es caos, es el descontrol por excelencia. Su misma naturaleza la convierte en algo que desafía la lógica y retuerce todo lo que sabes para hacer algo imposible. Es frustrante. Parece que la inventase un niño tonto que no sabía nada sobre las reglas del universo para así poder saltárselas a conveniencia. Cuando estaba solo de mi lado tenía un pase, pero ahora que en el otro equipo también juega alguien así, me hace menos gracia que nunca.

Por eso mismo, cuando una horda de soldados amados hasta los dientes aparece de a saber dónde mientras que la ilusoria voz de Kath se cuela en mi cabeza para proponerme un plan semi-suicida que se basa en un portal teletransportador invisible... En fin, puta magia.

No obstante, tampoco tengo mucho entre lo que elegir. Puedo seguirle el juego a la bruja para acabar con el brujo, o puedo esperar a que este último nos liquide. Sea como sea, me han tocado malas cartas.

“Como me mate, verás”, pienso, y realmente me preocupa esa posibilidad. No estamos peleando contra borrachos ni contra ladrones pendencieros. Estos son piratas de primera división, la cima de la escoria de este mundo. Lanzarme, literalmente, contra uno de ellos bien puede salirme caro. ¿Y si me largo? No, ni de coña. No antes que Kath, al menos. Además, si la dejo sola no durará ni cinco minutos. Es un motivo aburdo para hacer lo que estoy a punto de hacer, pero supongo que la sangre Neus tira de mí más de lo que sería conveniente.

Tratando de convencerme de que no voy a morir, doy un paso, un inofensivo y simple paso. Levanto el pie pesando cincuenta kilos y para cuando lo bajo, cayendo ya por el portal en dirección a Brutus, ya ha acumulado toneladas suficientes como para convertirme en un arma mortal. Me cubro de haki todo lo bien que puedo, preparándome mentalmente para el impacto. Con suerte, habrá alguien amortiguando mi caída, mi brutal, rapidísima y dolorosa caída.

El tirón de la gravedad me arrastra sin piedad. Mierda, esto va a doler. Más vale que el plan salga bien y pille a ese cabrón por sorpresa. Si es así, dudo que quede de él nada mucho más grande que las migas del fondo de una bolsa de pan. Una parte de mí siente curiosidad: ¿cómo queda alguien cuando le cae encima una chica de un millón de kilos?
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Mensaje por Ivan Markov Dom 11 Abr 2021 - 20:51

Se sacó el casco y lo lanzó a un lado. No iba a necesitarlo. Llevaba un tiempo pensando en toda aquella situación mientras dejaba que Katharina y el resto interactuasen con Brutus. ¿Por qué todas aquellas órdenes que en la práctica sólo les retrasaban pero les permitían seguir entrando hacia lo profundo del palacio? ¿Por qué el segundo al mando del Yonkou, un hombre especialista en engaños e ilusiones, era quien les recibía? ¿Por qué un ejército de cera en los barcos del puerto? ¿Y por qué parecía la isla vacía? Había muchas incógnitas, pero empezaba a pensar en que haber ido a Onigashima no había sido el mejor de los planes. Ni él ni Katharina era unos maestros de la estrategia, y estaban enfrentándose a gente que sí lo era. Deberían haber sido mucho, mucho más cautos. Eso o más veloces e impredecibles. Ahora empezaba a entender en qué consistía aquello. Enormes cantidades de cera, un pirata capaz de controlarla y otro capaz de confundirles y engañarles.

Estaban haciéndoles perder el tiempo. No encontrarían allí ni a C. Zar ni nada que pudiese dañarle de verdad. El viejo pirata ya tenía su plan en marcha, y sabiendo que Katharina iba a por él había usado su base principal como cebo. Katharina era uno de los grandes poderes del Nuevo Mundo... pero sólo por potencia en bruto. Y la fuerza por sí sola no basta para ganar. Ahora ya no había tiempo para dar media vuelta, huir de Onigashima e ir a buscar a C. Zar. O tal vez sí, pero ya habían hecho demasiadas apuestas. Ahora que estaban de cabeza en la trampa, debían encontrar la manera de darle la vuelta a la situación y convertir la trampa en una jugada contra el Yonkou.

- No merece la pena, Kath. Este hombre no va a ayudarte. Su tarea aquí es retenernos mientras Iulius completa su tarea en Wano, y lo ha hecho a la perfección - dijo con voz muy calmada - Pero si no nos sirve en vida, lo hará en sangre y muerte.

Spoiler:

Aún podía abrirle el camino a Katharina hacia la corona. Ella era la persona que podía vencer al Hemperador y convertirse en una de los soberanos del Nuevo Mundo. Ella tenía el poder y la voluntad. Y él podía ofrecerle su intelecto y sus habilidades. "Lo siento, compañera" pensó, aunque ella no pudiese oírle "mi corazón y mi mente llevan toda esta lucha muy lejos de aquí, al norte. Pero ya es hora de que vuelva al presente y Despierte." Su corazón se detuvo y su piel palideció mortalmente. Y entonces volvió a latir, una única vez. La vibración de ese latido recorrió su cuerpo como el golpe de un tambor, acompañando a la transformación. Dos grandes alas coriáceas negras, ojos carmesíes brillantes como rubíes, garras largas y poderosas. Acudiendo a su llamada, decenas, centenares e incluso más murciélagos salieron de todos lados, volando sobre la estancia como una nube negra. El cuerpo de Ivan comenzó entonces a desgajarse en trozos que rápidamente se ennegrecieron y convirtieron también en murciélagos, uniéndose a la bandada de pequeños mamíferos.

Podía percibir que Katharina y Kaya habían empezado su movimiento. Lo habían velado de alguna manera, pero conociendo las habilidades de la cocinera, sospechaba cuál sería el destino de Brutus. Y probablemente el pirata no sería tan fácil de atrapar. Pero para eso estaba él. Rastrearía la habitación con sus sentidos, su ecolocalización y su haki de observación, con la intención de mantener a Brutus localizado en todo momento. Si esquivaba la táctica de sus compañeras, llegaría su turno de actuar. Haría bajar la nube de murciélagos de altura y reformaría su cuerpo junto al mago, tratando de agarrarle con sus zarpas. Entonces usaría las bocas de sus manos para morderle y empezar a beber su sangre, sumiéndole en el placer del Beso del Vampiro.

resumen:
Activo mi Despertar, convoco una nube de murciélagos y me oculto en ella. Tras el ataque de Kaya y Katharina, apareceré tras Brutus para morderle con las bocas de mis manos.


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datos a tener en cuenta:
Ocultación a rango 12: Es indetectable a través del Haki de observación siempre que no se trate de Haki perfecto, aunque sus ataques seguirán pudiendo ser prevenidos.
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Mensaje por Moderador OPD Mar 20 Abr 2021 - 2:08

- Vaya, nadie parece querer la moneda -dice, mirando hacia ella-. Una lástima.

Todos los soldados se desmayan sin llegar a tocaros, pero Brutus no parece molesto. Ni siquiera parece que le importe lo más mínimo. Solo os mira con su sonrisa de idiota malicioso, y da un paso adelante en el preciso instante en que Kaya cae del cielo. Parece que la punta del zapato llega a rozarle el hombro, pero no vale de nada y frente al ataque de Ivan se recubre en un negror brillante, tan intenso que solo puede ser una cosa. Aun así, una de sus manos queda completamente atrapada por el mordisco de la aberración y sus dientes penetran, casi por suerte, la armadura.

Tal vez no fuese tan potente.

Sin embargo, y aunque le escucháis suspirar del gusto por un instante, no tarda ni medio segundo en dar un fuerte tirón que se lleva por delante un pedazo de su carne, pero no muestra ni el más mínimo asomo de dolor al hacerlo. En su lugar, trata de devolverle el golpe a Ivan, un puñetazo en la frente lo bastante poderoso como para hacerle dar varias vueltas en los portales de Katharina si no se detiene antes.

- Sois una pandilla muy molesta, ¿sabéis? -dice, chasqueando los dedos para que en sus manos aparezcan unas vendas, y empieza a apretárselas-. Yo también puedo usar mi despertar... Más o menos. ¡Marco, ahora!

El suelo y las paredes se tornan en cera, y Brutus es absorbido por ella mientras las paredes se abren para dejar ver lo que podría haber estado oculto en las columnas. Frente a vosotros, un ejército de cerca de trescientas personas, todas con un arma a una mano y un poco de cera en la otra, observan con atención. Entonces, la estatua de Brutus empieza a sumergirse y la moneda a rodar, y cuatro estacas de cera sólida salen disparadas desde cada dirección a por cada uno. Desde la vanguardia, un hombre con túnica os observa. Lleva una lanza y un pequeño escudo de rodela, y su cabello pelirrojo reposa en un pequeño moño.

- Marchad ahora, y tal vez os perdone la vida en nombre del César.
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Mensaje por Alexandra Holmes Sáb 24 Abr 2021 - 18:15

Habían pasado bastantes cosas mientras Alexandra se decidía sobre si jugársela y hacer caso otra vez. Un intento de cargarse al notas ese que, como antes, seguía siendo igual de inmortal e infumable. Al final, y viendo que a Ivan no le había pasado nada por quitarse el casco, la propia científica optó por quitarse el condenado casco para recuperar su forma normal y... no lo tiró, solo lo agarró.

«¿Un casco que le quita la cabeza a la gente? Seguramente no funcione contra ellos, pero no pierdo nada por probar»

Aunque el estruendo del ataque de Kaya había sido molesto, Xandra no se molestó demasiado en mirar si había funcionado porque... bueno, aún podía percibirlo con su mantra. Quizá no fuera inmortal, pero era muy difícil lidiar con alguien que podía hacer de todo. Era casi como enfrentarse a Kath.

Su mantra, antes ocupado en percibir a Brutus, pasó a percibir el peligro inminente de las estacas, cuatro estacas... no sería muy complicado. Predijo el momento del ataque con su Observación y saltó varias veces en el aire para salir de la trayectoria de las estacas de cada dirección. Así, usaría su Paso sin Gravedad para salir del paso y reposicionarse. Ahora sí, podía ver que estaban cerca de unas trescientas personas. Se fijó en la cera, huh... ellos también debían cumplir las órdenes del César, al menos en teoría.

¿Y cómo quieres que nos vayamos de la isla si nos habéis bloqueado la salida? ¿Huh? Dios, me agotáis. Ahórrate la falsa clemencia, pedazo de rabino atrapado en el pasado y metido a pinchavacas —farfulló en voz alta desde las alturas, refiriéndose a que la cera de antes había sellado la puerta por donde habían entrado y que... bueno, les impedía salir como les exigían a menos que pasaran por encima de esos trescientos individuos que bloqueaban el resto de "salidas", si es que se podía salir por donde las paredes se habían abierto. No descartaba que Brutus hiciera un chasqueo de dedos, u otro jibirí similar, para hacer aparecer una puerta de la nada en el aire solo para dejarla mal.

No duraría mucho tiempo más en las alturas, de forma que puso de nuevo a punto su capacidad para predecir el peligro y esperó alguna orden más directa -o indirecta- de Katharina. Si no había salida y la jefa continuaba atacando pues... tendría que atacar también, se lo debía. De nuevo, su varita seguía cargándose... y si no había contado mal el tiempo que había pasado desde su último uso contra la gyojin rosa, ya estaba de nuevo cargada a plena potencia.

resumen:

-Tirar de mantra para predecir las estacas y "volar" para esquivarlas usando el Paso sin Gravedad. Ah, también agarra el casco pseudodecapitador -se lo quita ahora al ver que al vampiro no le ha pasado nada-  por si aca y lo mantiene agarrado pero sin ponérselo.
Alexandra Holmes
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