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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {Dom 31 Jul 2022 - 16:05}

Mientras corría trataba de mover el brazo derecho. Tirante, dolía, pero se movía. Se quitó la camisa rasgándola con la daga para no tener que dañar el brazo más de lo necesario sin dejar de avanzar a toda velocidad. Con la mano sana se apoyó para escalar hasta los tejados y evitar a la gente, aprovechando los estrechos callejones para saltar de casa en casa sin preocuparse de chocar con nadie. Además pudo encontrar una terraza abandonada en la que dejar sus armas, bien ocultas entre la maleza que había comenzado a invadirlas.

Para cuando llegó a la costa apenas llevaba los pantalones y la camiseta interior, además de los zapatos. Se los quitó casi sin pensar y solo se detuvo frente al mar para tener un momento de otear el horizonte: El barco en el que habían llegado no estaba, pero sí una estela de humo a doscientos metros de la costa. No sabía cuánto podría tardar. No sabía cuánto iban a aguantar. Tan solo sabía que tenía que entrar ya. Se desató el calzado tan rápido como pudo y, con tanta carrerilla como fue capaz de ofrecerle el puerto, Blaze saltó al agua como una flecha.

Entre el puerto y el barco transcurrió demasiado poco tiempo. Cada segundo contaba y estaba seguro de haber tardado una eternidad, pero le faltaba un plan de acción. Había, si no recordaba mal, treinta personas en el barco. No era realista pensar en rescatarlas a todas. Ni siquiera a la mitad, en realidad. Pero tampoco quería tener que priorizar.

Se acercó al palo mayor. No tenía la daga. Maldijo para sí mientras golpeaba con todas sus fuerzas las vergas. No era capaz de desatarlas, mucho menos bajo el agua, y estaba empezando a acabársele el tiempo. Buceó hasta la cocina y agarró el primer cuchillo de despiece que encontró, subiendo a respirar nada más tenerlo en las manos.

Era consciente de que cada segundo la nave se hundía un poco más. Con cada vez que debiera subir era una vida que se perdía. Inspiró hondo por la boca y se sumergió a toda velocidad, cortando con dificultad todas las gruesas cuerdas que amarraban el mástil, aunque con ese era más sencillo: Un golpe en la base hizo que se partiese y comenzase a ascender. Con ello, comenzó a buscar gente entre los restos destrozados del barco.

Ignoró a los mutilados. No iban a sobrevivir sin atención inmediata, muy probablemente, y fue quitándole los zapatos a todos los que encontraba mientras les señalaba que subiesen. Algunos, inconscientes, tuvo que empujarlos hacia arriba con la vaga esperanza de que algún compañero tuviese fuerzas de llevarlos.

Hizo las cuentas en algún momento. Llevaba diez que pudieron a duras penas subir y había dejado a siete inconscientes flotando. Aún no había localizado a Maxwell. Cortó la base de una de las cuerdas y ató a los siete, confiando en que podría contar con los que se habían salvado. Comenzó su segundo ascenso, consciente de que a quienquiera que siguiese ahí abajo se le acababa el tiempo con la siguiente apnea. Ya no sabía si resistirían a las secuelas siquiera.

- ¡Tirad! -gritó desde arriba, arrojándoles la cuerda a los legionarios, y volvió a descender.

El brazo había empezado a doler de forma constante. Ni siquiera la adrenalina podía contener aquella rotura de fibras, pero debía usarlo si quería tener la más mínima oportunidad. No sabía dónde mirar. Había revisado el barco entero ya, y entonces el mar ahogó el grito de horror. ¡El barco seguía cayendo! Si Maxwell estaba en cubierta cuando el cañón fue disparado... No quería pensarlo porque dudaba que pudiese encontrarlo en el fondo, pero aun así decidió intetarlo.

Apenas podía ver. Para descender al menos ya no necesitaba los brazos, que pudo pegar a su cuerpo como si fuese una bala. Movía ambas piernas al unísono con naturalidad, yendo más rápido que muchos nadadores pero infinitamente más despacio de lo que sentía necesitar. Por suerte, fue suficiente. No sabía si era él, pero un cuerpo yacía en la oscuridad, casi imposible de distinguirse del lecho de arena. Un cálculo rápido le hizo entender que difícilmente el buque los aplastaría. Su falta de aliento le hizo saber que no sería una subida agradable. A no ser que...

Dos veces tan seguidas no podían resultar en nada bueno. Ya empezaba a sentirse cansado, y no contaba con aire para malgastar. Si aquello salía mal quizá ambos muriesen, pero aun así decidió abrazar el miedo:

En silencio musitó el nombre de la técnica, enviando hacia lo alto una poderosa punzada de agua que estalló como un géiser en la superficie. Blaze cerró los ojos y se los apretó con una mano, tratando de cubrirse también la nariz. Hizo lo mismo con Maxwell mientras la presión se vaciaba de golpe y el agua, que invadía la efímera oquedad que dejó la espada del mar, los elevaba a toda velocidad.

Cuando salieron despedidos tosió sangre. Varias venas en su nariz habían reventado, también en sus ojos. Podía notar la presión de golpe volviendo a la normalidad, y cayó contra el palo casi de bruces. Le costó reponerse, pero estaba vivo. Y sus compañeros, por ahora, también.
Julianna M. Shelley
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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty Re: What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {Dom 31 Jul 2022 - 20:40}

Había logrado reducirlos a ambos. El segundo se desplomó frente a ella, pero el sonido quedó ahogado por el disparo. Julianna se dio la vuelta, con la sensación de que llevaba segundos de retraso. Por un momento, todo pareció suceder a cámara lenta.

Vio la sangre en el hombro de Blaze lo primero, y tragó saliva lentamente. Oyó su voz, clara como el día, tranquila ante la situación. Luego llegaron las risas. Con esfuerzo, apartó la vista del legionario para estudiar la situación. Vio el cañón, rodeado de personas. Ese extraño gas seguía surgiendo, rodeándolo todo. Blaze se puso en guardia y ella alzó su estoque, dispuesta a pelear contra la nueva horda de enemigos, pero los detuvieron antes de que pudieran empezar.

El discurso hizo cosas extrañas en su cabeza. La voz iba cambiando paulatinamente y le costaba concentrarse en lo que decía. La de Blaze, la suya propia y la de… su superior. ¿Cómo? La explosión sucedió de repente y volvió a reunirlos. Blaze la tiró, apartándola del peligro. Se levantó todo lo aprisa que pudo, pero entonces se quedó helada. ¿Sabían lo de su enfermedad? Lo habían utilizado para cuadrar su plan. Apretó los labios. ¿Hasta qué punto estaban rodeados? No solo ellos, tenían controlados al resto de efectivos en la isla.

Respiró hondo, sin mudar la expresión, y agarró con firmeza el estoque mientras Blaze dejaba que empezase a surgir el agua. Sabía lo que iba a hacer. No era la única opción que tenían, pero no habría dejado que escogiera ninguna otra. Asintió con calma y cambió levemente su postura. Mientras él cargaba su ataque, ella cogió disimuladamente un cuentagotas de entre su ropa.

El cañón estalló en dos. La luz entró a raudales y Blaze le dio un último recordatorio antes de irse corriendo.

-Hagas lo que hagas, no saques la bala. Yo te cubro.

Solo faltaba que se desangrase por querer apurar. Pero no, eso no iba a suceder. Mientras él corría, ella aprovechó para dejar caer en la punta de la lengua un par de gotas de su medicina. Ya lo sabían todo, ¿no? Qué importaba ya. Blaze se había marchado y ella no tenía por qué seguir fingiendo. Otra persona habría dicho que no hacía ninguna diferencia; seguía estando sola. Pero él apareció delante de ella, con una sonrisa macarra y una mirada amable. Para Jul, eso era todo lo que necesitaba.

-Jack. – Susurró, estudiando a sus objetivos.- No podemos derrochar segundos.

El chico asintió y se hizo a un lado. Jul echó a correr, dejando salir no poca ira contenida. Era cierto, no podía correr largas distancias. Era débil en combates largos. No era fuerte y un tropiezo podía costarle la vida. Pero había estudiado y practicado para hacer de todas esas cosas un arma. Un recordatorio de todo en lo que no debía fijarse.

Cuando atacó, el polvo todavía no se había asentado. El primero de los hombres murió sin poder decir nada, cuando Julianna le cortó suavemente la garganta. Otros dos la vieron y se lanzaron sobre ella, solo para encontrarse con que era más pequeña y ágil de lo que habían calculado. Jack, junto a ella, la dirigía a su manera, una que solo Julianna era capaz de entender. Le enseñaba cuándo atacar y cuando esperar y pronto el segundo de los hombres cayó al suelo.

Cogió aire. No había terminado, pero el reloj seguía corriendo. Tenía que terminar y seguir a Blaze hasta la costa. Tenía que coserle la fea herida que se había hecho… y tenía que contactar con su superior. Quería pensar que estarían todos a salvo, pero la intuición le decía que había pocas probabilidades.
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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty Re: What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {Dom 31 Jul 2022 - 23:41}

- ¡¿Cómo has hecho eso?! -exclamó uno de los soldados.

Blaze tosió una vez más, en esa ocasión más saliva que sangre. No había sido un cambio de presión muy grande, solo una molestia terrible.

- Remad -ordenó mientras con un solo brazo terminaba de sacar del agua a Maxwell.

La situación estaba lejos de ser la ideal. El palo mayor era cilíndrico, con lo que constantemente tenían que coordinarse para que no comenzase a rotar. Los inconscientes tenían que estar arriba y en una cadena de reanimación extraordinariamente complicada de hacer, vistas las circunstancias, martilleaban casi sin energías el pecho de sus compañeros en busca de hacerles expulsar el agua en sus pulmones. Blaze también lo intentaba, insuflándole aire con la boca mientras empujaba con una sola mano su corazón, intentando que no dejase de latir. Ya era una maniobra delicada en un terreno estable, pero estando como estaban era aún peor.

- ¿Por qué volvisteis al barco? -preguntó-. Se suponía que no ibais a moveros hasta mi señal.

No se llevaba particularmente bien con la mayoría de sus compañeros. Más vagos de lo tolerable, incompetentes en situaciones de riesgo, más centrados en el momento en que su jornada terminaba o de que su siguiente destino fuese tranquilo. Trataba de disimular el desprecio que sentía por algunos de ellos, pero simplemente se escapaba entre sus palabras como una emanación maligna: No los aguantaba.

- Órdenes del Centurión Turing -respondió uno-. La misión se había abortado.

Blaze siguió golpeando. Cuando contaba tres minutos Maxwell por fin empezó a convulsionar, expulsando al menos medio litro de agua de golpe y cayendo al mar nuevamente. Por suerte, estaba preparado para esa situación y por acto reflejo agarró su mano. Mala idea, porque sintió cómo el desgarro se iba haciendo más profundo en su hombro. Cambió de mano para el agarre, tirando de él hasta subirlo. Le dio un par de bofetadas para que recobrara completamente la consciencia. Cuando trató de incorporarse lo agarró nuevamente, esa vez con la mano izquierda.

- ¿Tú no estabas muerto? -fue lo primero que preguntó, con la voz hecha polvo.

- Hay un topo, señor -contestó por instinto-. El Centurión Turing no ha llamado ni dado orden alguna de retirada. Todo era una trampa para hacer caer el barco. Toda la misión, en realidad, era una trampa.

Terminó de explicarle la historia completa mientras se aproximaban a la costa, más llevados por las olas que por la fuerza de los soldados. La entrada secreta, los almacenes vacíos y el imitador de voces. Incluso el rehén que habían tomado que había resultado ser parte del plan desde el principio. Para cuando arribaron al puerto montados sobre un mástil Blaze había repetido la historia cuatro veces más. Maxwell no se fiaba de su versión y estaba buscando puntos débiles en ella, aun a sabiendas de que no tardarían en encontrar la nave. Aun a sabiendas de que había recibido un disparo en el hombro cumpliendo su labor, no confiaba en él.

Desembarcaron patéticamente para un recuento extraordinario. Sumando a Maxwell se habían salvado en total catorce. Trece, en realidad, pues Blaze no contaba en esa situación. Quedaban menos de la mitad, y varios de ellos estaban incapacitados o necesitados de atención médica. El soldado Bohss, por ejemplo, tenía un corte muy feo en el antebrazo, y la soldado Dresde tenía la pierna atravesada por un madero que había tenido el buen tino de no retirarse. Era poco más que una astilla grande, claro, pero si se lo retiraba a ciegas podía hacer un destrozo.

- Entonces... Dices que alguien nos ha tenido una trampa desde dentro, ¿es así, soldado? -La determinación de Maxwell hacía que su voz resonase más allá del tono de ultratumba que emitía.

- Sí, señor. Los contrabandistas nos estaban esperando. Es la única explicación posible, señor.

- Si nos han traído aquí para morir... ¿Con qué propósito?

Blaze se encogió de hombros. Un relámpago recorrió su espalda por el dolor.

- Muchos, señor. Desde obtener frutas del diablo hasta enviar un mensaje. Quizá el hecho de que se hayan mostrado en superioridad constante pretendía simplemente hacernos ver la corrupción dentro de la Legión, señor. Si se corre la voz y los soldados dejan de creer en la Justicia del Gobierno Mundial...

- No me cuadra, soldado. Esfuérzate más.

Tenía una teoría. Maxwell tenía una puñetera teoría.

- ¿Un señuelo? Eso no explicaría por qué han volado el barco.

- No, no lo haría. Porque no es un señuelo -repuso el decano-. ¿Por qué habrían de entretenerte a ti, engañarnos a nosotros y luego atacarnos solo delante de ti? Yo lo veo bastante claro, Aswen: No puedes saberlo. En los próximos días, o semanas, sabremos más al respecto. Tendremos más piezas que analizar. No puedes formular teorías sin tener la perspectiva íntegra, o tus planes van a estar cambiando cada cinco minutos. Por ahora, piénsalo así: Si hay más de tres posibilidades lo más probable es que no estés viendo algo.

En realidad, tenía razón. Mucha razón.
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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty Re: What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {Lun 8 Ago 2022 - 12:39}

-Julianna Shelley, deja las armas en el suelo y no te resistas.

Vaya, Valagar se había vuelto todavía más aguafiestas. Solo que no era él, si no la extraña máquina que se empeñaba en hacerles frente cuando habían lidiado ya con la mayoría de sus hombres. Y el que quedaba se estaba parapetando tras el cañón, pero eso no iba a librarle.

-Bueno, no han investigado tanto. – Dijo Jack a su lado.- Falta un nombre ahí en el medio.

-Si supieran de ese, sí que me preocuparía.

Jack se rió y se adelantó a ella. El hombre no le vería acercarse, pero a ella le gustaba la parsimonia con la que se movía. Le tranquilizaba. Se rió sin querer y eso la puso alerta. ¿Sería cosa del gas? ¿Un simple gas de la risa de actuación a largo plazo? Hm. Quizá con el boquete que había abierto Blaze se estaba desperdigando y por eso tardaba más en actuar. Fuera como fuera, era hora de acabar.

-No pienso jugar al escondite. No me lo pongas más difícil.

Era el único que quedaba y estaba rodeado de los cuerpos de sus compañeros. No sabía por qué le habrían mandado o si pensaría que iba a ser una misión sencilla, pero el hecho era que su destino ya estaba escrito. En parte, le daba pena. No le gustaría que sus puestos se intercambiaran. Si fuera por ella, le dejaría ir, siempre y cuando se entregara.

-No tengo forma de perdonarte en estas circunstancias.- Dijo, en voz baja.- Y mis manos ya están demasiado manchadas como para que una vida más haga cualquier diferencia. Sal. Déjame verte.

No le hizo ni caso, por supuesto. Julianna se acercó, todavía en tensión. El hombre ya no estaba detrás del cañón.

-Jul.

Oyó el susurro de Jack, su propio instinto avisándola, y se dio la vuelta justo a tiempo para desviar la pistola que llevaba el hombre con su rapier. El disparo resonó en la estancia, pero erró el tiro y por un momento, ambos se miraron a los ojos. Él tenía miedo. Ella, pena.

Con la otra mano y de un suave movimiento, repitió una vez más. Escalpelo en mano, de derecha a izquierda le cortó la garganta. El hombre se tambaleó hacia atrás, llevándose las manos a la garganta mientras la sangre manaba. Ya no podía hablar y pronto estaría muerto.

-Lo siento. Sabíais a lo que veníais.

Dejó que cayera al suelo antes de darle la espalda y poner los brazos en jarra mientras miraba al enorme cañón. Debería cargárselo. Claramente alguien hablaba desde él y no le extrañaría que tuviera una cámara desde la que les estuvieran vigilando. Se mordió el labio. No tenía ni idea de por dónde empezar y el tiempo corría en su contra. Quedaría así, de momento.

Enfiló el agujero por el que se había ido corriendo Blaze y empezó a trotar hacia la playa. No era tan rápida como él, pero había mejorado con los años. Al principio siguió la sangre, que no tardó en llevarla… hasta los tejados. No eran más que pequeñas gotas y sabía que solo lo encontraba porque sabía lo que estaba buscando, pero se alegraba de tener una guía. Llegó hasta una terraza. Rebuscó un poco y encontró las armas de Blaze. Con los labios apretados por la preocupación, se las llevó consigo y siguió el camino.

Logró llegar hasta la playa. Estaba sin aliento, pero de una pieza. Y a lo lejos vio a un grupo de gente que claramente acababa de salir del agua. No tardó en ubicar a Blaze y se apresuró a acercarse.

Sonrió con cansancio al llegar y lanzó las armas del legionario a sus pies.

-¿Alguien ha pedido un médico?
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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty Re: What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {Hoy a las 9:25}

Seguía dándole vueltas a las palabras de Maxwell. Sentado sobre un tonel recuperando el aliento, mientras se mantenía el brazo sujeto para evitar que se moviese y agravase aún más la herida, trataba de buscarle sentido a todo lo que estaba sucediendo. Lo único que había sacado en claro -y eso no era discutible- era que había un infiltrado en las filas de la Legión. Varios, en realidad, pero uno en concreto había llegado hasta un escalafón relativamente alto y tenía mucha información operativa. Aquello podía ser la causa de su presencia en la isla. Los negros tentáculos de Limoncello, si este era la verdadera mente maestra detrás de todo, se habían extendido hasta colarse por cada resquicio de la organización hasta el punto de que sabían cuándo debían llegar, cómo se iban a mover y todo lo que estaban a punto de hacer, muchas veces antes de que lo hiciesen.

Julianna no tardó en llegar mientras Blaze seguía haciéndose preguntas. Sin procesar del todo sus palabras asintió y se puso en pie, arrodillándose acto seguido dándole la espalda mientras esperaba que se hiciera cargo. Él no podía ver el desastre que había provocado, pero sabía perfectamente que no le había dejado una tarea sencilla. También que, muy probablemente, le quedase cicatriz. Por lo menos con suerte en un par de semanas habría recuperado y no habría perdido movilidad, aunque iba a ser duro si tenían que seguir por ahí. También se temía que el alcohol de su petaca iba a acabar desinfectando la herida.

Suspiró.

- Lo siento -masculló, con una sonrisa torcida, mientras sentía el instrumental hurgándole por en medio de la carne-. Era lo necesario.

No sabía si se refería a la inmersión o a comprometer la discreción operativa destruyendo el camión y gran parte del techo del almacén. Quizá lo primero fuese más razonable y no debiese pedir perdón por ello, aunque disculparse por algo que desde el principio era probable que no tuviesen no terminaba de tener sentido. No había arruinado la operación porque la operación no había tenido sentido desde el principio; sabían de él, pero también de ella. La Legión no era la única comprometida en aquello, el Cipher Pol también estaba implicado.

Un relámpago surcó su espalda, tensándola de golpe. No protestó, conteniendo el espasmo todo lo que pudo, pero Julianna había rozado un nervio. Él asintió para que continuase igualmente mientras trataba de buscar algo que encajase con todo, o explicase lo más sencillo: Y eso era que no había un topo, sino quizá una célula infiltrada que trabajaba para algún poder oculto. Quizá ni siquiera existiese ese tal Limocello y fuese un engaño de cara al Gremio para crear una cortina de humo, aunque era poco probable. Al menos, no desde esa perspectiva.

La bala salió rompiendo un pequeño vacío. Se había acomodado particularmente profunda, o al menos así la sentía. Por el ojo izquierdo se le escapó una lágrima al sentirlo, y en comparación la limpieza -precaria- de la herida y la costura se notaron extrañamente plácidas. Se dejó hacer hasta que la peliblanca indicó que habían terminado con la operación, que se levantó.

Una vez en pie se dio la vuelta, mirándola a los ojos. Le colocó bien un mechón de pelo que se le había escapado, sonriendo con sinceridad. Quizá porque estaba vivo, quizá porque ella estaba bien, o porque el momento lo requería.

- Gracias -dijo parcamente, dando un paso atrás-. Si me das cinco minutos para reponerme te ayudo con los demás.
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What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] Empty Re: What can you do when you are deeply, madly, truly in the moment? [Blaze - Julianna] {}

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