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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Sáb 2 Abr 2022 - 1:37}

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Reglas:

  • Tenéis diez rondas para resolver la situación planteada, negativa o positivamente.
  • Los posts abarcarán como máximo 800 palabras.
  • No habrá moderaciones. Os corresponde a vosotros el rumbo que tomará la resolución de la trama.
  • La coherencia será tenida en cuenta. Una resolución excesivamente fácil para los personajes será castigada.
  • Una vez concluida esta fase, se abrirá una segunda.
  • Actualmente hay un máximo de 28 personajes en la isla.
  • Sois completamente libres, por ahora-
  • Todo lo que hagáis tendrá consecuencias en las próximas fases de la trama.
  • El metarrol se paga con hierro.


Extraños rumores se escuchan estos días, ¿no creéis? Por todas las tabernas y posadas de mala muerte del North Blue se susurran rumores que viajan entre unos y otros, creciendo cada vez en magnitud y fantasía. Quizá cuando llegaron a vuestros oídos eran ya poco más que un cuento, uno demasiado dulce para ser cierto: Flevance había resurgido. Quizá inocentes, tal vez suspicaces, o puede que por puro azar, habéis terminado en sus costas en medio de un atardecer cálido y suave. Apenas hay oleaje, la marea está alta y apenas hay barcos en los muelles, pero hay barcos. A priori no parece haber gente en ninguno de los cuatro navíos, aunque están cuidados y a lo lejos puede verse humo negro, demasiado concentrado en una columna estrecha para tratarse de un incendio: Industria.

El qué pueden estar buscando es un misterio. Según lo que hayáis escuchado, y es probable que os la hayan contado un par de veces como mínimo, el plomo ámbar vuelve a estar de moda en el Gobierno Mundial, o un grupo de gente ha descubierto cómo evadir el envenenamiento progresivo por esta sustancia. Quizá incluso hayáis escuchado otras versiones más atolondradas, como su uso a modo de armamento tras comprobar que eran letales en el Nuevo Mundo, o un simple desequilibrio entre la oferta y la demanda; al fin y al cabo, un poco no hace daño y las reservas, de una u otra forma, llegaron hasta el presente. Si habéis indagado más puede que os hayáis enterado de fuentes más fiables, pero aun con esas las explicaciones no abundan y rallan en lo fantasioso.

Hay una cosa que está clara, y es que Flevance no es como os lo habíais imaginado. El yermo blanco que describen los libros posee parches de tierra rojiza y su vegetación, aunque blancuzca, parece viva. Diríais que algunos animales corretean en algún lado, aunque eso no os dice nada, y los edificios más cercanos al mar parecen carecer del material. Curioso, en una isla donde todo se asumía blanco -una investigación concluirá que se ha raspado-. Todo parece apuntar al plomo ámbar y a su extracción, ya que no debiera haber mucho más en la isla, pero al mismo tiempo... ¿Se contaría con tanto interés si no hubiese nada más?
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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Mar 5 Abr 2022 - 15:45}

El puño del pirata impactó de lleno en el rostro de Christa, haciendo que saliera disparada hacia la barra de la taberna. Un hilo de sangre comenzó a correr por su nariz. El resto de los clientes dejó de comer y beber para ver la pelea. El hombre de metro ochenta, brazos largos y piel morena dio un paso hacia delante y derramó su jarra de cerveza sobre la princesa, todo esto mientras su tripulación se burlaba y reía a lo lejos.

Christa quería levantarse y responder con una puñalada al corazón; un fuego interno comenzaba a apoderarse de su fría racionalidad y estaba a un insulto más de dar el salto hacia la imprudencia. Si hubiera dependido de ella, se habría pegado con el pirata y sus estúpidos subordinados, pero no iba a meter en problemas a Lucy.

—¡¿Qué pasa, mocosa?! ¿Te he hecho daño? Ups, lo siento —se burló el pirata.

Una niña de doce años, cabellos negros y piel nívea salto de la barra y se interpuso entre Christa y el pirata, levantando los brazos de forma horizontal. Miraba al pirata con sus gemas verdes y el ceño fruncido. Iba ataviada con un vestido blanco que le llegaba hasta las rodillas y tenía el cabello recogido en una cola de caballo.

—¡Suficiente! ¡Largo de mi taberna! —ordenó la niña con autoridad y sin desviar la mirada.

El pirata no tenía intenciones de escuchar a la mocosa; no le hacía caso a los marines y escucharía a una pueblerina. Levantó el brazo para darle un bofetón y correrla del camino cuando su cuerpo se paralizó. Sintió la penetrante mirada de la chica que acababa de golpear y tenía el presentimiento de que nada bueno sucedería si lastimaba a la niña. Unas perlas de sudor frío comenzaron a deslizarse por su sien. Al final, bajó la mano, se dio la media vuelta y caminó hacia la salida.

—Bah, qué aburrido. Vámonos, chicos, esta gente de mierda no sabe divertirse —les dijo a sus subordinados y los piratas se marcharon de la taberna.

Christa se quitó la sangre de la nariz; aún le dolía la cara. Estaba acostumbrada a esquivar los puñetazos en vez de recibirlos de manera directa, pero había decidido no meter en problemas a Lucy ni a su madre. Ahora bien, tampoco olvidaría el rostro del pirata ni los de sus subordinados.

—¿Estás bien? ¿Te duele mucho? —le preguntó la niña a Christa.

—Estoy bien, se me pasará en un rato —contestó la princesa—. Las jóvenes doncellas como tú no deberían meterse en las peleas de los demás. No quiero que te lastimen, ¿me oíste? —le dijo en un tono lo suficientemente severo para que no olvidase el mensaje, pero con cierto dejo de preocupación.

—Pero es que…

—Pero es que nada. No vuelvas a hacerlo, por favor —le interrumpió Christa, acercándose a la niña para luego revolver sus cabellos—. Gracias de todas formas, fuiste muy valiente. Me iré a quitar el olor a cerveza.

Luego de ducharse y oler como una persona decente volvió a la taberna, encontrándose con un hombre que llevaba el emblema de la Legión. Pensó que se trataba de otro idiota buscando problemas, pero solo estaba anunciando que necesitaban gente para trabajar en Flevance. Christa y Lucy intercambiaron miradas cuando escucharon el nombre de la isla. El hombre habló de beneficios como una buena paga y el honor de servir al Gobierno Mundial, pero nada de esto le interesaba a Christa. Aun así, dio un paso hacia delante y levantó la mano para apuntarse a la empresa. Le daba asco la idea de trabajar para la Legión, pero había hecho una promesa que pensaba cumplir.

—Si la paga es buena y partimos hoy mismo, cuenta conmigo —dijo Christa, llamando la atención de los clientes.

En total fueron tres personas las que se apuntaron en la nómina de trabajadores y, antes de partir, Christa se acercó a Lucy para despedirse. Se habían conocido hacía una semana cuando la princesa despertó hambrienta y herida en las costas de Moon Park, un pequeño pueblo del mar del norte. Lucy no solo trató las heridas de la princesa, sino que le dio comida y un lugar donde pasar las frías noches de la isla invernal. Por supuesto, la niña no estaba feliz de que Christa se marchase, pero había un propósito para hacerlo.

—Gracias por todo lo que has hecho por mí, Lucy —le dijo con una sonrisa—. Traeré a tu padre de regreso cueste lo que cueste. Mientras tanto quiero que cuides de tu madre y mantengas la taberna, ¿vale?

Y así, la princesa partió rumbo a Flevance.
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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Jue 7 Abr 2022 - 23:40}

-Se parece mucho a su hijo mayor, señor, estoy seguro…- Decía una voz grave, proveniente de un tipo oculto entre las sombras de una taberna donde una multitud festejaba alrededor de un chico de pelo azul con una guitarra y subido a una mesa. -Haganlo, kacha. – Respondió otra voz a desde el den den mushi que sostenía el hombre para dormirse inmediatamente después.

Unas horas antes…

El barco acababa de atracar en el puerto, una parada rápida para rellenar de suministros el barco antes de partir a grand line y como empezaba a ser costumbre, el musico salto del barco desobedeciendo los gritos y advertencias que procedían de la cubierta, en busca de una taberna donde comer, tomar y divertirse hasta altas horas de la madrugada. No le costó mucho encontrar la primera taberna del pueblo en el que habían atracado, era bastante grande, tenia mesas gruesas y redondas de madera por el centro del local y mesas cuadradas más pequeñas cerca de las paredes, prácticamente todas llenas, el local estaba a rebosar de gente de todos los tipos, pescadores, mercenarios, hombres elegantes de trajes finos y ajustados, bellas damiselas con trajes llenos de volantes y tirabuzones en el pelo. - ¡Yeahahaha! ¡Esto pinta bien! - Exclamó el peliazul al entrar al local y ver tanta gente dentro bajo la atenta mirada de alguno de los presentes. - ¡Camarera póngame una jarra de su mejor cerveza! - Gritó el joven desde lejos mientras colocaba la funda de la guitarra sobre la barra.

La cerveza llego después de un sonoro portazo en la entrada de la taberna. Unos tipos con uniformes azules, muy familiares para Aigon, aparecieron por la puerta. - ¡Buenos días a todos! - Dijo uno de los dos tipos que entraron para luego toser aclarando la voz y llamando la atención de aquellos a los que todavía no había conseguido atraer la mirada. -Estamos buscando trabajadores, la paga será buena y además tendrán el honor de servir al gobierno mundial en una empresa muy importante. – Dijo el hombre sacando del abrigo una hoja en blanco. -Todo el que quiera unirse a esta empresa es bienvenido, solo deben apuntarse y dirigirse hacia el barco, zarparemos en cinco horas. – Explico mientras toda la taberna lo miraba con expectación, hasta que un hombre se levantó y se acercó hasta el. Uno a uno fue levantándose y apuntándose en el papel algunos de los allí presentes, al menos diez de ellos mientras el silencio ocupaba la sala completa.

Después de salir los legionarios de la taberna el murmullo comenzó a crecer nuevamente entre las mesas del local, entre ellos se escuchaban bastantes insultos a la legión. -¡¡Levantemos esos ánimos de nuevo!! Yeeahahahahaha- Exclamo el musico sacando la guitarra de la funda y colocándosela por delante para comenzar a tocarla ante la expectación de los allí presentes.

Rápidamente el musico se hizo con el su público, y poco a poco la taberna comenzó a llenarse, una canción tras otra, con un sinfín de jarras de cerveza de por medio, la fiesta y el jolgorio se apoderó del local durante horas, mientras todos disfrutaban de la música y la bebida. Un tipo envuelto en un manto marrón se acercó a la barra desde uno de los rincones de la taberna, para verter algo en una jarra que posteriormente cedería al peliazul con gesto amigable, que este agarró y se bebió casi sin pestañear para luego seguir con su música, aunque empezó a notar como su cuerpo se iba haciendo pesado poco después de ingerir la bebida.

-¡¡Fuegoo!!- Gritó una voz desde el fondo de la taberna, deteniéndose la fiesta inmediatamente después de que una lengua de fuego se estirase hasta el techo salpicándolo todo de llamas y haciendo que la gente comenzara a gritar y a salir despavorida de la taberna. Mientras que al mismo tiempo el musico se desplomaba sobre una de las mesas de la taberna sin poder si quiera escapar de las llamas. De entre todas las personas que intentaban escapar de la taberna el tipo del manto marrón volvió a aparecer junto a Aigon, cargándoselo a los hombros y sacándolo del local rápidamente y llevándolo hasta uno de los barcos de la Legión.

-¡Eh! Eh chico vamos, despierta…- Comenzó a escuchar el peliazul una voz mientras intentaba abrir los ojos, la cabeza le daba vueltas y ni siquiera era capaz de recordar nada. -Menos mal, ya estas despierto. – Decía la voz mientras el musico se llevaba las manos a la cabeza notándose algo frio y pesado en las muñecas que no le permitía moverse a su antojo. -Tranquilo, estas bien, han debido drogarte… -Decía la voz intentando tranquilizarlo mientras el joven terminaba de abrir los ojos intentando averiguar cómo había llegado hasta la bodega de un barco.
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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Lun 11 Abr 2022 - 4:26}

- ¿Cuánto tiempo falta para llegar a nuestro objetivo, Suzaku? - Me encontraba en la habitación de capitán. Un par de horas después de haber recargado suministros. Se suponía que era una parada rápida antes de ponernos en camino hacia el Grand Line. Todo se suponía que iba muy bien. Con la ayuda del barco que había robado Arny, el objetivo era lograr llegar a los cabos gemelos donde la Little Sister nos estaría esperando. Me fuera gustado decir que todo había salido de perlas, pero nadie fuera imaginado que el seria capturado.

- Aparentemente poco más de un par de horas, Alpha– Respondió la plumífera. – Te noto enojado. Deberias calmarte.

- ¡¿Calmarme!? – Golpee con fuerza la mesa, la cual hizo un gran estruendo por toda la habitación. - ¡¿Quieres que me calme sabiendo que mi contramaestre ha sido capturado por gente del gobierno!?

- Si, deberías. Nada te sirve estar enojado. Al menos hemos tenido la suerte de averiguar que ha pasado con Aigon. Sabemos que fue visto en aquella taberna antes de que encendiera en llamas de manera “sospechosa”. Luego, vieron como un hombre de manto marrón llevaban a un peliazul entre todo aquel desastre. No fue fácil dar con la información, pero la suerte ha estado de nuestro lado. La gente del puerto canto más rápido al saber que Kurokami no Alpha estaba buscando a un peliazul. Pero que la legión se lo llevara… es algo que no logro comprender.

- Trabajo en Flevance. Una isla que prácticamente se la llevo el diablo al momento de intentar explotar un material el cual, no se debió haber explotado sin su adecuada investigación. Rumores y rumores de los cuales no podríamos saber que es verdad y que no lo es. – Las venas de mi frente comenzaron a marcarse. – Y estos malditos se llevan a mi hermano a un lugar de ese calibre.

-¿No fue allí donde encontraste la Soru Soru no Mi? – Pregunto la plumífera con cierta curiosidad.

- Si. Yo fui a esa isla solo, por instrucciones de mi padre el cual me preparo la Akuma no mi como regalo. Pero eso fue hace un par de años atrás. Dos para ser exactos. Allí encontré mi primera arma: Doomhammer. Luego, en el castillo, encontré un pequeño cofre oculto después de explorar un largo tiempo, en él estaba la fruta y una nota de mi padre.

- Una historia bastante interesante, Alpha. Es irónico que ahora nos dirijamos a la misma isla donde prácticamente todo comenzó. – Suzaku parecía disfrutar un poco de aquella ironía, yo por mi parte, aún estaba enojado por el secuestro de Aigon. De cierto modo, Suzaku tiene razón. Enojarme no arreglaría nada. Aigon fue raptado y nada podría hacer. Lo único que se debía hacer es llegar y buscarle. Respire profundamente, buscando calmarme.

- ¡Botella! – Una botella de licor de café llegaría saltando hasta mí. Desparte el corcho y bebí un gran trago. Suspire profundamente, finalmente más calmado. - ¿Dónde está el resto?

- Arny y Chihiro se quedaron en el puerto. Dijeron que tenían que hacer unas investigaciones en conjunto. En cuanto a Iulia, se encuentra dando instrucciones a todos los nuevos marineros y grumetes de abordo. Es un alivio que a pesar del poco tiempo que llevamos, tu fama te preceda y nos permita reclutar grumetes que nos ayude. Thor y Logi la acompañan.

- Bien… - Dije cerraba los ojos y dando un profundo suspiro. – Muy bien.

Luego de un rato, me levanté de la silla y me dirigí a cubierta. Suzaku me seguía los pasos. Quería ver como se le daba darle órdenes a los grumetes nuevos. Después de todo, era mi sub capitana.


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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Vie 15 Abr 2022 - 3:38}

No le gustaba trabajar. No había nacido para eso; su padre y sus abuelos maternos se habían asegurado de que la familia tuviese suficiente fortuna como para que no tuviesen que hacer nada y el dinero siguiese entrando. Aunque le habían estado encima para que estudiase y se formase, nunca había tenido realmente que esforzarse seriamente en algo que no quisiera hacer... hasta ese momento. La vida en el barco era menos romántica y excitante de lo que había imaginado. Chihiro era buena cocinera, pero era imposible conseguir carne de venado en alta mar, leche fresca o una cesta de fresas silvestres. Por no hablar de una ducha caliente. En ese ambiente, lo último que le apetecía era ponerse dar órdenes a un montón de hombre indisciplinados y respondones y asegurarse de que cumplían su trabajo. Normalmente lo que hacía era asegurarse de que Aigon andaba por ahí y se aseguraba de encasquetarle su trabajo con la excusa de que "están rompiendo la disciplina, ese es tu campo." No siempre colaba, pero cuando lo hacía se sacaba trabajo de encima. Cuando no... bueno, siempre encontraba una manera de echarse una siesta disimuladamente.

Pero aquel día era diferente. Días, en realidad. Desde que Aigon había sido secuestrado, las cosas eran diferentes. A diferencia de otros días, Iulia se paseaba dirigiendo miradas severas a los grumetes y asegurándose de que todo en el barco funcionaba con la precisión de un reloj. Al menos tan organizadamente como podía funcionar un barco pirata, y más aún uno dirigido por una persona tan caótica como Iulia. O sea, que la cubierta era un caos de gente gritándose entre sí y un frenesí de actividad y movimiento. Pero pese a los gritos, riñas y desorganización general, todo funcionaba correctamente. Iulia sabía manejarse dentro del caos. La presencia de Logi y Thor flotando sobre ella silenciosamente reforzaba su aura de mando, y aunque algún pirata tenía la osadía de contestarle, nadie desobedecía. Mientras trabajaba, bebía una lata de refresco azucarado. Se había asegurado de conseguir un montón de latas en la última isla, además de chocolate y sacos de azúcar. Necesitaba mantenerse hidratada y cubrir su dosis diaria.

- Hermanito - saludó a Alpha al verlo llegar - Nos acercamos a Flevance. Hay algo que necesitas ver. La isla no parece tan deshabitada como dicen los libros. Ni tan blanca - le tendió el catalejo.

Si alguien le preguntase, diría que se estaba esforzando tanto por el macarra de Aigon porque, sin él, ¿a quién iba a cargarle su trabajo? Eso se decía a ella misma. En el fondo, sin embargo, le molestaba mucho aquella situación. Odiaba ver a Alpha tan frustrado, furioso y asustado. Y no le gustaba que les hubiesen arrebatado a uno de sus compañeros, por mucho que fuese aquel zoquete peliazul. El barco era un poquito más aburrido sin él alrededor montando ruido, por mucho que le molestase mientras leía.

- Supongo que esto explica que le hayan traído hasta aquí - comentó - ¿Qué quieres hacer? ¿Entramos por las malas o sin llamar la atención? Si no quieres que nos vean, deberíamos desviarnos ya mismo y atracar en alguna zona fuera de la vista del puerto.


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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Mar 19 Abr 2022 - 4:11}

A pesar de que era un frío día de invierno el sol yacía en lo más alto del cielo. Las gaviotas revoloteaban sobre el puerto y los grumetes descargaban los gigantescos barcos que provenían de todas partes del mundo. Los ciudadanos saludaban con sonrisas en sus rostros al Emperador de Lëxius, un hombre alto y de melena rubia que llevaba un parche en su ojo izquierdo, el mismo que les devolvía el saludo.

—Algún día gobernarás estas tierras, Christa, y tendrás la misión de proteger las sonrisas de las personas —le dijo su padre con expresión serena—. El futuro de cada súbdito estará en tu poder así que deberás usarlo con prudencia y sabiduría.  

Christa respondió con una sonrisa de oreja a oreja, asintiendo con firmeza. Si su madre representaba la fuerza y la voluntad de seguir hacia delante, su padre encarnaba el honor y la simpatía entre los ciudadanos de Lëxius: era el héroe al que todos querían. ¿Cómo no se iba a sentir orgullosa de tener unos padres así?

—Seré una reina justa y sabia, padre, y quiero que estés ahí para…

La princesa calló cuando el sol desapareció para ser reemplazado por una densa nube negra que lo cubría todo. A su alrededor ya no había hombres sonriendo, sino decenas de pilas de cadáveres que se extendían por todo el horizonte. La sangre fluía como un río turbulento y le llegaba hasta los tobillos. Frente a ella, se hallaba su padre de rodillas con una profunda herida en el estómago que manaba sangre. Tenía unas profundas ojeras y su mirada era la de un hombre moribundo.

—Te encargo nuestro futuro, hija.

Christa despertó con el corazón latiéndole aceleradamente y un frío sudor recorría su cuerpo. Se llevó la palma de la mano a la cara y se repitió una y otra vez que solo era una maldita pesadilla, un recuerdo lejano que volvía para atormentarla por las noches. En cierto modo reflejaba sus más profundos miedos. Su padre había muerto a manos del Gobierno Mundial y lo único que quedaba del Imperio de Lëxius eran cadáveres sin enterrar. Sabiendo que era imposible volver a conciliar el sueño decidió salir de la cama y subir a la cubierta del barco. Aún era de noche y la brisa nocturna acariciaba con ternura su rostro, meciendo suavemente sus cabellos blanquecinos como la tierra de Flevance. En el horizonte podía ver las luces de lo que se suponía que era la nueva industria del país blanco.

El barco custodiado por miembros de la Legión llegó terminada la madrugada al rudimentario puerto de Flevance, el cual consistía en un par de muelles y unas cuantas bodegas. Aun con los edificios recién construidos daba la impresión de ser un pueblo fantasma, una ciudad abandonada por los muertos. Lo verdaderamente llamativo era la gigantesca chimenea que despedía humo negro. Allí era donde debía estar trabajando el padre de Lucy, un prominente geoquímico del mar del norte que, según había escuchado, colaboraba con el Gobierno Mundial para eliminar la toxicidad del plomo ámbar. Bueno, por escuchar había escuchado muchas cosas; tenía que preguntarle directamente qué hacía allí y por qué no había cumplido la promesa de volver a casa con su esposa e hija.

—¡Los nuevos deben dirigirse a la central y registrar sus datos! ¡Vamos, vamos, no tenemos todo el día! —anunció el mismo hombre que había reclutado a Christa—. ¡Es hora de empezar a trabajar!

La princesa se acomodó la capucha y caminó entre los hombres que se quejaban de la hora y del frío. Antes de llegar a la central, un enorme domo hecho de fierro con un montón de cables, miró la fotografía del padre de Lucy. En ella aparecía junto a su esposa e hija, sonriendo como lo haría cualquier hombre encantado por su familia. Tenía unos maravillosos ojos verdes y una barba castaña, así como el cabello desordenado y del mismo color. Lucy le había contado que medía cerca de un metro noventa y era bastante delgado. Christa poseía la información suficiente para encontrar al padre de la niña que le había salvado la vida.
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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {Mar 26 Abr 2022 - 18:17}

Lo primero que pude ver al llegar, fue una extraña situación donde curiosamente el caos parecía estar bajo control. Gritos por doquier y las ordenes brindada por Iulia era lo único que realmente mantenían un curioso estado de orden dentro de tanto caos. Aun así, nada estaba fuera de su lugar. Miraba cada detalle del barco buscando algún error, pero no podía encontrar ninguno. Definitivamente ella sabía cómo hacerlo, estaba más que capacitada. Y aunque sabía de antemano que ella prefería dormir antes que trabajar, experiencias como estas le forjarían el carácter necesario para llegar a ser alguien grande.

¿Y cómo sé que ella duerme mucho? Los Homies de mi barco lo ven todo.

-¿Mmm? – Mire un poco desconcertado ante las palabras de mi hermana. Tome el catalejo y mire a través de el. Podia ver allí de lo que ella me hablabla. Alli estaba el puerto… o mejor dicho, lo que parecía ser un puerto improvisado. Uno, dos, tres, cuatro… siete barcos. Molesto… pero no algo que se pueda solucionar. Por otro lado, lo que ella decía era cierto, la isla parecía menos blanca. Y no es que precisamente Flavance sea una isla pequeña, pero esto no es nada parecido a lo que yo recordaba.

- Algo anda mal. – Dije a mi hermana. – La última vez que estuve aquie, esto estaba totalmente cubierto de blanco de punta a punta. ¿Qué diablos ha ocurrido? – Pregunte al aire, sin esperar respuesta alguna. Luego la pregunta de Iulia me hizo quedarme pensativo por unos momentos. – ¿Tu que harías en mi lugar? - Pregunte, luego de que me respondiese, sonreiria seguiria platicando. - Yo antes fuera ordenado un ataque directo y desmedido contra ellos. Pero actuar de esa manera no nos llevara a ningún lado. Desconozco quienes estén allí, pero lo único que puedo decirte, es que aprovechare en un cien por ciento tu habilidad, hermana. – Dije mientras le entregaba el catalejo. – Es momento de demostrar que serás la mejor ninja. Ordena anclar el barco aquí. Lo mejor que podemos hacer, es ir sobre Thor y Logi en silencio por un costado de la isla. Estamos a una buena distancia donde no nos puede detectar. Volaremos bajo para no ser detectados. Mantén un DDM siempre listo para dar futuras indicaciones al barco. Tu serás el sigilo, yo seré la defensa. Tienes quince minutos para prepararte.

Luego de dar mis indicaciones. Proseguí a mi habitación a hacer los preparativos. Tenía todo lo necesario. Mis armas estaban listas y Suzaku lista para cualquier cosa. Llegue nuevamente a cubierta y Suzaku y yo dimos un salto sobre Logi. Esperando que Iulia estuviera más que lista y subiera donde Thor para dirigirnos rumbo a Flevance.

- ¿Lista?


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La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] Empty Re: La maldición del plomo ámbar [Trama fase 1] [Christa - Iulia - Aigon - Freites] {}

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